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La Contención de Anemos

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Re: La Contención de Anemos

Mensaje por Amethist el Sáb Jun 29, 2013 4:32 pm


Por alguna razón aquellos seres se veían minúsculos a mis ojos. Los unos, pretendían con sus amenazas despojarme de mi espíritu combativo, el cual había entrenado de manera cruda y violenta por casi 50 años para no temerle a la muerte y la oscuridad de las almas, y la otra, la alada, tenía esa mirada vacía que difícilmente podría adivinar si condenaba o no mis actos. ¡Ilusos! ¡Incautos! ¡Idiotas! Todos y cada uno de ellos no podían ser más inferiores a las cucarachas, pues ante mi mirada era evidente que ninguno podría superar el pasado que yo traía a cuestas. Era la más sabia, pues la vida me había puesto en ese pedestal; era la más porfiada, puesto que a un ser que ha aprendido su manera de vivir no hay manera de cambiarle sus premisas. ¿Me tomaban como idiota? ¡Pobrecillos! Y sonreí… sonreí demasiado, con esa frialdad que me permitía mi experiencia, con la crueldad que representaba mi raza, la élfica, de sabios y seres sin sentimientos. Tensé el arco y me entregué a la delicia del premio.

Pero, de súbito, sucedió algo que no esperé, que no preví y que supo llevar mi ira a niveles que yo misma no podía haber conocido. El hombrecillo se acercó y, tentando su suerte, arrebató mi flecha. Podía haberle aniquilado, pues su destreza en nada competía con mi puntería precisa, más sabía que tenía la amenaza de los otros a mis espaldas, y si había una remota posibilidad de salir sonriente de ese altercado, la tomaría, más no negociando mi dignidad. Pero ese hombre ahora la pisoteaba. Empezó a hablar –algo que parecía ser muy característico de esos dos humanos- y mientras clavaba su mirada en la mía, con un sermón que sólo a él podía sonarle coherente, deslicé mi mano hacia el cinto y, con agilidad retiré la daga que allí guardo, apuntándola a sus vísceras, ligeramente arriba de su ombligo. Me divertía la idea de verle morir como a un cerdo, como el animal que era. Y sonreí, con un gesto calculado, frío, como me enseñarán durante años en Jyurman, para dar la bienvenida a la muerte que aguardaba a mis víctimas.

-Os creéis superiores más no sabéis qué hacer a partir de este momento… Necesitáis ayuda y… bueno, estos lacayos os servirán para esos asuntos domésticos… después podéis cumplir vuestra amenaza y lanzarlos a todos desde las alturas, para que estudiéis la velocidad con la que cae un cuerpo al vacío…- y sonreí aún más, presionando un poco la daga hacia su interior, soltado uno de sus botones. En el fondo, lo que más me divertía era la ironía. Sentía el latir de ese corazón humano, relleno de orgullo y obstinación; olía el rencor de su hermana, y me divertía esa manera en que demostraba su frustración; los demás apuntaban, pero en el fondo, sabían que mis palabras eran ciertas: eran borregos, sirvientes, ¡idiotas! Sólo aquella igual a mí, tenía una mirada distinta, sorprendida, más no condenatoria.

-No os engañéis humanos… que simples y mediocres sois a pesar de vuestra inteligencia- sentí un leve movimiento y la daga entró ligeramente en su piel grasosa- ¡No os mováis!- susurré a los presentes en un susurro, mientras uno de los guardias giraba para perderse de nuevo de nuestro rango de visión: -O mi mano podría errar el camino y terminar en las entrañas de este cerdito… ¿mmm? – Mi amenaza no aceptaba excusa de mejor agilidad, ni destreza, ni ningún arte que los presentes tuvieran. Con un leve movimiento, incluso de mi subconsciente, podía condenar a esa vida y mi mirada revelaba que así yo muriera, cumpliría mi palabra. Mi dignidad valía mucho más que mi existencia.

-Yo no soy un esclavo de vuestros juegos… de esas conjeturas que creéis lógicas pero, no...no... sólo os llevan a ser exactamente iguales que nuestros enemigos. Y yo…- saqué el arma, y la mostré a todos para que mermaran sus amenazas, liberando al humano, cuyos ojos furicos trataban inútilmente de vencer los míos. Divertida continué: -yo no soy tan fácil de doblegar ante vuestra lógica obtusa- terminé, mientras me alejaba de allí. Mi decisión era clara: ellos continuarían sus planes y yo me despedía de su molesta compañía, desandando los pasos dados.

-Sobrevivid como podías… vuestro destino no es mi problema ahora- dije con frialdad, aunque libre de esas molestas ataduras que de improviso se habían gestado entre esos seres y yo. Les dí la cara una última vez, y antes de perderme en el callejón por donde habíamos arribado, les dije: -Viël Glück! (¡Mucha suerte!)- y miré a la otra divium, que instintivamente se había aproximado hacia mí, como cubriendo mi retirada:

-Por alguna extraña razón, tú y yo nos entendemos: no soy como tú ni tú como yo. Lo sé y vos lo sabéis, pero tal vez tengamos mejor opción que esos idiotas en salir con vida de esto- hablé por lo bajo: -es vuestra decisión- terminé con seriedad y corrí, impulsada por mis alas, alejándome del grupo, por los recovecos que ya empezaban a resultar familiares.
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Re: La Contención de Anemos

Mensaje por Robyn el Sáb Jun 29, 2013 8:50 pm

Y como había supuesto, en un momento se lío un gran revuelo. La divium apuntando a uno de los dos humanos parecidos, el centauro apuntándola a ella junto con el increíble hombre y su pistola. No iba a tomar su arco, ya bastantes armas habían desenfundadas como para añadir una más. Sin embargo, se llevó una de las manos cerca de la pierna donde tenía atada su daga por si las cosas se torcían aún más tener algo preparado. Su plan para intentar calmar las cosas estaba fracasando, nadie le hacía aparente caso y el tiempo pasaba. Era cuestión de minutos antes de que los guardias notaran su presencia o una de las brigadas de pequeños duendecillos. Lo que más la impresionó, fue la reacción tan violenta de todos contra su compañera. Parecía que estaban dispuestos a matarla sin mediar palabra antes, o al menos esa sensación había percibido. Hubiese estado dispuesta a colaborar con aquellos humanos y centauro con cierta reticencia, hasta que escuchó las amenazas y el tono con las que las soltaban. Si estaban tan dispuestos a matarla por una disputa así, podrían hacerle lo mismo a ella si dejaba caer alguna de sus quejas típicas en ellas.

Sabía que había empezado Öndine con aquella amenaza. Comprendía que no debía de haber actuado así y que era normal que levantase ciertas quejas, pero todo esto había llegado a un escalón superior. Ella había sido atraída como Robyn a esos desconocidos, poniéndolas en peligro al ser descubiertas de su escondrijo; también era una hermana de raza. Y como la habían enseñado desde que tenía memoria, siempre había que ayudar a tus hermanos y más aún si estaban en peligro. En esa situación estaba un poco complicado intentar atacar a alguno de ellos sin montar una reacción en cadena, así que se limitaría a esperar para ver como reaccionaban. Solo esperaba que no llegase a más y pudiesen seguir como si nada. Supuso que la gota que colmo el vaso, fue cuando uno de los dos personajes de habla curiosa se defendió al romper el ataque de la divium aprovechando la corta distancia entre ellos y su gran habilidad para mover las manos y sacar así la flecha del arco.

No había tenido en cuenta las habilidades que podrían tener los demás, así que no pudo evitar sorprenderse al ver con la gracilidad con la que evitó ser atacado por el arco. Sin embargo sus palabras y el tono en que las dijo, hizo que volviese a mostrar desprecio por la pareja que al parecer, por palabras de la mujer, resultaban ser hermanos. En ese momento, lamentaba que no hubiese disparado. Odiaba la forma en la que se completaban simultáneamente lo que decía el otro, como si estuviesen leyendo lo que tenían que decir. El hermano parecía más calmado y más sensato al querer seguir su plan de una distracción, como los otros también habían mencionado antes, pero evolucionándolo hasta convertirlo en un cebo. Podía funcionar, si Xana se mostraba dispuesta a colaborar. Ya podía escucharla en su mente como empezaba a recitar una serie de insultos en su lengua demoníaca. Con el paso de los años había aprendido hasta los más complicados, pero siempre soltaba alguno nuevo que la desconcertaba un poco. No obstante, a casos prácticos, todos querían expresar lo mismo.

Como supuso al ver como se enfrentaba a ella el hermano de la mujer que se hacía llamar Rosalind, no le sorprendió lo más mínimo que Öndine intentará responder. De nuevo se puso en guardia, esperando que en cualquier momento se iniciara una cadena de ataques entre ellos o la aparición de los guardias. La tensión la estaba dejando sin respiración. Quería hablar de nuevo para intentar controlar a ambas partes. No hizo falta. La mujer alada mostró su disposición a marcharse al no querer seguir con ellos. Esto le puso en una situación bastante peliaguda. Si ella se iba, se quedaría asolas con el grupo de desconocidos. Y después de ver como habían actuado con ella, no creía que se mostrasen agradables o dispuestos a ayudarla si hacía falta, como lo haría cualquier otra persona. Por suerte, la mujer antes de partir la invitó a acompañarla y buscar una mejor salida.

- Espero que os vaya bien en vuestra búsqueda y logréis llegar a vuestro barco sin problemas. – Comentó a los presentes con gesto serio, a la vez que inclinaba la cabeza a modo de despedida.

Alzó con suavidad sus alas y comenzó a seguir con toda la rapidez y silencio que le fuera posible a la otra divium.
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Re: La Contención de Anemos

Mensaje por Diego Espinoza. el Dom Jun 30, 2013 9:55 pm

Ahora sí que las cosas se habían puesto feas. La verdad, hubiese preferido arriesgar mi suerte con los guardias otra vez que continuar escuchando los disparates, desvaríos, locuras e idioteces que salían de la oca de aquella triste criatura. Es mujer divium era demasiado orgullosa. Planeaba matar al humano. Se notaba que, por más inteligente que se creyese, no era más que una niña caprichosa que jugaba a ser una asesina. No pensaba las cosas, era demasiado estúpida. Actuó por puro impulso, por ego; por su idiotez acabaría condenándonos a todos. En caso de que eso pasara, le metería un tiro en la cabeza antes de que los guardias la apresaran. En ese momento no me importaba el ruido que generara mi pistola. La divium había jugado en presencia de la persona equivocada. Aunque muchos, incluido yo, pensarían que mis acciones podrían ser estúpidas, la verdad había una motivación en mí actuar bastante lógica: No iba a dejar que un patético bicho sin cerebro matara a una de las personas que me habían salvado el pellejo. Incluso si eso significaba mi captura y posterior muerte, no permitiría que continuara. El centauro pareció apoyarme en mi decisión. La otra mujer, por su parte, demostró ser muy astuta e inteligente más allá de sus quejas intolerables. Tenía un arma, pero no el uso, prefirió la diplomacia, muy benévolo. Desgraciadamente, había renunciado a la diplomacia hace mucho tiempo.

Sin embargo no hizo falta nada más que la destreza del hombre para acabar con todo el alboroto, o al menos parte de él. Con un ágil movimiento, aprovechando la corta distancia que lo separaba de la divium, el hombre arrebato la fecha de su arco antes de que esta pudiera evitarlo. Ese había sido un movimiento jodidamente arriesgado, pero exitoso. Algún día podría utilizar esa técnica, me sería bastante útil en mi “trabajo”. A partir de ese punto, sabía que la pelea verdadera había terminado. La mujer, por más loca que fuera, sabía que moriría antes de hacer algo. El hombre comenzó a lanzarle un discurso o “sermón” a la mujer psicótica. Eso no me sorprendió mucho. Se notaba cierto aprecio por la vida en aquel hombre, al menos el suficiente para no matar a la psicótica atarantada. Si de mí dependiera, le hubiera atravesado el cráneo de lado a lado, pero ya que el damnificado había sido el hombre, creí justo que el decidiera su castigo. También intervino la mujer, quien entonces me develo que era la hermana del hombre. Ella también lanzo sus amenazas hacia la divium. No hacía falta ser un genio para notar quien era el más peligroso de los dos.

No paso mucho tiempo para que demostrara estar en lo correcto respecto a si matar a la divium o no. La mujer quería morir, buscaba que la matara; de otra forma no hubiese sacado su daga y no la hubiese presionado contra las entrañas del hombre. En ese exacto momento me prepare para pegar le un tiro, hasta que comenzó a hablar. SU comentarios no me importaron mucho, todo era “bla bla bla amenaza imposible de cumplir, amenaza imposible de cumplir, bla bla bla, soy superior a ustedes”. No tenía por qué escuchar los comentarios de un pajarraco subdesarrollado con complejo de superioridad. Era obvio; ella no haría nada. Solo buscaba reparar una ligera parte de su ego dañado. Al menos esperaba que no matar al humano, que solo estuviese intentando asustarlo, o algo así, aunque no pareció tener mucho efecto.

Le lancé una mirada al centauro mientras guardaba mi pistola y le susurre- Solo habla y habla. Quiere hacer creer que matara al humano en el acto. Busca asustarlo, demostrar superioridad. No lo hará, es teatro-. La verdad no estaba muy seguro de todo eso. Pretencia sonar mas seguro de lo que parecia. Ya había lidiado con criminales que solo buscaban parecer rudos y psicópatas para que yo me asustara y me fuera. También había lidiado con verdaderos psicópatas capaces de todo. Tal como hizo el humano anteriormente, me arriesgue: guarde mi pistola y me cruce de brazos, esperando que acabase la tortura de escuchar su palabrería. Llegado un punto no me resistí a opinar- Tú te crees superior a nosotros, te crees más inteligente cuando solo eres más idiota ¿Y luego ellos son iguales a los de Anemos? O eres muy hipócrita, o te falta cerebro para lanzar un argumento lógico; me inclino a pensar un poco de las dos. Si mueres me da igual; si te capturan, lo que seguro pasara ya que eres tan idiota como para volver al lugar de donde escapamos de los guardias, no me importa. Pero si nos delatas, te prenderé fuego las alas y te tirare al vacío- Dije de forma firme y directa. La idea de verla gritando como loca, mientras casi todo su cuerpo ardía en llamas, un segundo antes de hacerse puré de carne contra el suelo, me saco una sonrisa leve.

Mi sonrisa se desvaneció cuando escuche la voz de la otra mujer. A juzgar por las palabras que dijo, ella también nos abandonaría. Desde ese momento, éramos solo cuatro personas; más bien tres personas y un centauro. Es cierto que teníamos la desventaja de ser cada vez menos. Pero al menos nos habíamos librado de dos molestias; una, que a pesar de demostrar ser la más sabia, era muy quejumbrosa; y al otra, una psicópata desequilibrada que haría que nos capturasen. Al menos al separarnos, solo la capturarían a ella y a su compañera, no a mí.

Volviendo a la situación actual, se me ocurrió una forma de usar un cebo, como los hermanos habían propuesto antes.- Se me ocurrió una idea, si la aceptan. Los cascos del centauro provocan mucho ruido, pero eso puede ser una ventaja. Sin ofender- dije mirando al centauro- pero podrías ser un cebo excelente. El sonido de tus cascos podría atraer a los guardias al interior de este pasillo, o hacia un lugar más apto para una emboscada. Ustedes y yo- dije señalando a los hermanos- podríamos escondernos por aquí. Cuando estemos a espaldas de los guardias, los sorprenderemos. Un ataque coordinado y perfectamente sincronizado bastaría para sorprenderlos y noquearlos, aprovechándonos de su debilidad: la soberbia; fácil de predecir, fácil de engañar. Después de eso, sería mucho más fácil llegar a su barco. Aunque, ahora que las dos mujeres se han ido y saben la ubicacion del barco, cosa que podrian rebelar en caso de ser capturadas, no se si aun sea segura la idea de ocultarse alli
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Re: La Contención de Anemos

Mensaje por Frey el Mar Jul 02, 2013 11:11 pm

¿Faltaba alguien por sacar su arma?...bueno, la verdad es que si, habían quienes se habían contenido, había quien trataba de tranquilizarla con palabras, sin embargo, el estaba más centrado en propiciar un disparo certero de tener la necesidad.

Finalmente, un rápido movimiento le deslumbro, centrado como estaba en fijar su blanco y en no disparar antes de tiempo no se percato hasta que fue más que evidente el contraataque de Lutece, al final, se pudo relajar un poco, la tensión aun seguía presente, pero al menos ahora no había nadie apuntando a ese hombre a la cabeza con una flecha, y aunque le hizo caso en lo de bajar las armas, no tardo mucho en arrepentirse de ello, y, sinceramente, aunque deseaba que fuera asi, no sabía si tenía razón o no, no podía leer su mente, asique se limito a seguir allí plantado y volviéndole a dirigir el arco hacia ella.

Al final, todo, para bien o para mal, se resolvió, y sin una amenaza presionando el grupo, pudieron volver a su otro problema inmediato, la plaza.
-No ofendes, pero….aunque podría funcionar, tiene sus riesgos, podrían ser más fuertes que de los cuales te deshiciste antes, o llamar de alguna forma a los demás, o tomarme solo por un caballo además, si se despiertan antes de que salgamos, podríamos encontrarnos una amplia gama de rivales a menos que perdiéramos tiempo escondiéndolos, y sinceramente, teniendo en cuenta que lo que has dicho es verdad, que hay dos personas capaces de desvelar nuestras situación a los guardias, y aun más sabiendo cómo se comporta una de ellas, el tiempo apremia, debería de haber otra más rápida, aunque si no veo ninguna , me puedo comprometer a hacer de cebo… -, dijo, sin enfundar aun el arco y aun con la flecha ahí puesta, preguntándose si podría hacer algo mejor, el tiempo apremiaba y de verdad se temía unas malas palabras por parte de las divium si las capturaban.

-Debería, de haber alguna otra forma de distraerles- se pregunto a sí mismo en un susurro leve, sin soltar aun su aro firmemente aferrado.
-El plan sigue siendo el mismo, necesitamos un señuelo-
-Pero usar a uno de nosotros como cebo, es demasiado arriesgado.. Parecían tan compenetrados, e incluso, parecía que se les hubiera ocurrida alguna otra forma de cruzar la plaza, y como pudo describir mas tarde, resultaba mucho menos arriesgada que la del otro hombre, seamos sinceros, aunque pudiera funcionar, no es muy agradable ser el cebo.
-Pero... Usar un objeto... Parece una opción más viable. Puedo contemplar allí, el brillo metálico del hierro. Parece una plancha de metal colgada a modo de cartel. Y viendo que poseemos arco y flechas...
No tardaron en mirarme, bueno, bueno, más que a mi, a las armas que estaba sosteniendo, aun listas para disparar entre las manos.
-¿Serías capaz de acertar a aquella plancha con una de tus flechas? Eso si... Adentrándote un poco en la calle de la que venimos, para que no se escuche el sonido de tu arco al disparar... Cabe mencionar, que una vez dispares, lo más acertado sería que nos escondiésemos rápidamente, por si antes, o despues de alertar a los guardias, deciden echar una mirada en esta dirección.
-Dudo que descubran la dirección de procedencia de la flecha solo por la posición del cartel. De hecho, dudo que vean que el sonido lo causó una flecha hasta haber llegado allí. Pero es mejor no correr riesgos.
-De acuerdo, déjenmelo a mi, creo que puedo conseguirlo.-
Respiro hondo, tenso la cuerda y se concento, apuntando hacia aquella plancha metalizada con uno de sus proyectiles, se había retraído un poco en la calle como le habían pedido, estaba listo para moverse cuando soltasen la cuerda.

Off:
Spoiler:
-Bueno, creo que es necesario escribirlo aquí, la parte de mi post en relación a los Lutece, fue previamente hablada con el user de estos y me dio permiso, si quieres corroborarlo, solo esperen al turno siguiente y vean que no me mata…al menos por eso-
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Re: La Contención de Anemos

Mensaje por R&R Lutece el Miér Jul 03, 2013 11:46 pm

No tardé demasiado en arrepentirme de haberle parado los pies a Rosalind, empecé a creer que lo mejor habría sido que le abriese la cabeza con el gancho. Pero bueno, lo hecho hecho estaba.
En un momento, aquella mujer loca había sacado una daga y me apuntaba con ella en el estómago. Realmente, me habría sido sencillo apartarme y mostrarle la dureza del acero con el que había construido mi gancho, y probándolo con su rostro. Era mas que evidente que la velocidad de mis manos era mayor que la suya. Sin embargo, no lo hice. Permanecí quieto, mirándola con frialdad, desde arriba, y sin inmutarme. Si bien una herida en las tripas era cosa seria, conocía a más de un sacerdote cuyos poderes eran capaz de sanarme. Y esa herida no me mataría inmediatamente. Por el contrario, personas capaces de permitir que alguien con la cabeza abierta en mil pedazos volviese a levantarse... Solo conocía nigromantes, y lo que se movería no sería más que una simple marioneta.
Rosalind se puso algo nerviosa, pero tampoco se movió, parecía que se fiaba de mi, pues ella fácilmente podría haberla matado antes de que ni la mujer con alas ni yo hiciésemos acción alguna. Igualmente, el centauro podía hacer lo mismo, o el tipo del arma. Para hacer lo que ella hizo, no hacía falta valor, si no estupidez. Y la única razón que me llevó a no matarla allí mismo, fue demostrar a los allí presentes algo.
Que yo si era capaz de razonar.

Finalmente se vio que aquella mujer se limitó solamente a intentar provocarme. Una intención vacua que al final no llegó a nada. Y el mayor problema fue un botón soltado de mi chaqueta, y un fino y pequeño corte en la ropa. Una vez hubo retirado su arma, y mientras se alejaba, yo me limpié dignamente mi ropa, mientras le dirigía una mirada cargada de desprecio a la mujer que me había amenazado. La otra alada la siguió, pero no me resultó en absoluto importante. Eran libres de hacer lo que les placiera.

-Sin duda, vives en las nubes, mujer...-Dije encogiéndome de hombros.-Nos volveremos a encontrar, palomita...-Me giré hacia la plaza al tiempo que ella se alejaba, y añadí en un susurro, que solo pudieron escuchar aquellos que estaban a mi lado.-Nuestro destino no está en tus manos... Pero el tuyo si en las mías...-Dije contemplando mis manos... En la izquierda, sostenía el gancho con fuerza, y en la derecha, aún tenía la flecha de la mujer. Sonreí con malicia.

Coloqué la flecha en mi cinturón para poder transportarla con comodidad. Pues era algo que prometía ser útil. A pesar de que nuestro centauro ya tuviese unas cuantas. Yo ya tenía mis planes hechos.
Alcé mi mirada y contemplé la plaza. Ahora eramos cuatro, y había tres guardias, seguíamos ganando en número. Pero aun así no era conveniente enfrentarnos a los guardias. Y como habíamos dicho, la cuestión era distraerlos. Pero ¿Como? Bueno, el hombre del gran talento de combate nos había sugerido usar al centauro de cebo. Pero me parecía arriesgado. Ya poco me gustaba que esas dos mujeres anduviesen lejos de nosotros, pues fácilmente iban a poder hablar de nosotros, como para arriesgarnos a que capturasen al centauro. Hasta que terminásemos nuestros planes en la nave, estaríamos en peligro de ser delatados. Después... Después ya no habría de tener cuidado con esas mujeres. Entonces, si no podíamos atraer su atención con algo visual... Podríamos utilizar algo auditivo. Mis ojos repasaron el contorno del lugar, hasta hallar en la lejanía un cartel de metal colocado sobre una puerta al final de otra calle que daba a la plaza. Si se golpease, crearía un ruido que llamaría la atención. Lo que significaba...

-El plan sigue siendo el mismo, necesitamos un señuelo.-Dije en tono serio, sin perder de vista al cartel, y dirigiéndome en voz baja a los hombres que tenía a mi lado, pues ya sabía que mi hermana estaba conmigo prestando atención.

-Pero usar a uno de nosotros como cebo, es demasiado arriesgado.-Contestó ella, coincidiendo con mis pensamientos.

-Pero... Usar un objeto... Parece una opción más viable. Puedo contemplar allí, el brillo metálico del hierro. Parece una plancha de metal colgada a modo de cartel. Y viendo que poseemos arco y flechas...-Añadí yo, señalando el cartel y dirigiendo una mirada al centauro.

-¿Serías capaz de acertar a aquella plancha con una de tus flechas? Eso si... Adentrándote un poco en la calle de la que venimos, para que no se escuche el sonido de tu arco al disparar...-Le preguntó al centauro sin ningún tipo de verguenza.-Cabe mencionar, que una vez dispares, lo más acertado sería que nos escondiésemos rápidamente, por si antes, o después de alertar a los guardias, deciden echar una mirada en esta dirección.

-Dudo que descubran la dirección de procedencia de la flecha solo por la posición del cartel. De hecho, dudo que vean que el sonido lo causó una flecha hasta haber llegado allí. Pero es mejor no correr riesgos.-Fui yo quien añadió entonces. Aunque coincidía con ella, en que lo primero era la precaución. No estábamos en situación de correr riesgos. Al menos por el momento.

Una vez dadas las indicaciones, y mientras el hombre se posicionaba y tensaba el arco, Rosalind y yo nos alejamos un poco, pegando nuestras espaldas a la pared para intentar evitar que nos viesen cuando se moviesen... Y mientras esperábamos, noté la mirada de mi hermana. Me fijé en lo que contemplaba, y vi como en aquel lugar donde la mujer había puesto la daga, se había abierto un ligero corte. Era apenas perceptible, parecía más que nada que la piel se había levantado un poco, y de hecho dudaba que hubiese llegado a profundizar mucho en la carne. De hecho, tan siquiera dolía. Pero una pequeña mancha de sangre que más que alertar parecía querer dramatizar la situación salía de ella, mojando el claro traje que portaba. Le sonreí de medio lado y le miré a ella... En su traje se podían ver un par de manchas de sangre en el mismo lugar que yo tenía mi corte... Se lo señalé, pero ella le restó importancia con un gesto de la mano.

-No dejaré esto así... Robert...-Me dijo en un débil susurro...-No pienso dejarlo así... Rosalind...-Repliqué con una irónica sonrisa.-No... No dejaremos que nos pisotee una mujerzuela emplumada...

Y entonces, se escuchó. El sonido metálico resonó por toda la plaza, como la campana de una catedral, extendiendo su eco por la zona, y no tardamos en escuchar de lejos las palabras de los guardias, sin entenderlas bien por la distancia. Y los pasos. Al momento pudimos ver como los tres corrían en dirección a la calle a la que había disparado, y sin perder un momento, al ver la oportunidad, Rosalind y yo corrimos hacia la plaza, y la cruzamos seguidos por aquellos hombres. Mi mirada estaba pendiendo de la calle a la que se habían dirigido, contemplando las figuras que a lo lejos inspeccionaban el lugar en busca de la fuente de aquel golpe. No parecieron darse cuenta de nuestra presencia, y finalmente cruzamos aquel lugar hasta llegar a una  calle estrecha, hecha de piedra y madera. No tenía edificios a los lados, ni tampoco tierra. A los lados no había más que vacío y nubes blancas... Y unos pocos barcos atracados. Entre ellos, el nuestro. Continuamos avanzando hasta llegar a él, subiendo por la plataforma de madera que tenía hasta llegar a la cubierta. Lo primero que hicimos fue ir hacia la cabina de la cocina, donde podríamos acceder a la bodega y charlar tranquilamente. Saqué la llave de mi bolsillo tirando de la cadena que la sujetaba, y la introduje en la cerradura para abrir la puerta.

-Bueno, ahora empieza lo complicado... Debemos de crear un plan. Porque dudo que podamos despegar sin que se den cuenta. Más aún, escapar sin que nos derriben. No quiero morir cayendo desde esta altura.

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Off Rol:
Grupo dividido. Y los planes ya se han puesto en marcha. Para facilitar la situación y no hacer todo un turno de "Miro como Ondine me amenaza" le faculté el diálogo y las ideas de mi personaje a Frey. Habrá más datos en el off, pero respecto a la parte de Robyn y Ondine, las añadiré a partir del siguiente turno, debido a que en este simplemente dicen que se van por una calle, sin especificar nada más. Por lo cual no puedo asignarles una situación sin manejar a sus personajes durante un rato. Así pues, leed el off para conocer más datos.


Última edición por R&R Lutece el Mar Jul 09, 2013 3:52 pm, editado 1 vez (Razón : Código Html que daba problemas. Sorry.)


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Re: La Contención de Anemos

Mensaje por Frey el Sáb Jul 06, 2013 11:17 pm

Cerró los ojos por un segundo y respiro, centrándose en la diana metálica, cuando ya no podía centrarse más, soltó la cuerda y la flecha salió dispara hacia su objetivo, cuando se hubo recuperado el disparo, inmediatamente se hecho un poco más hacia atrás, buscando una mejor cobertura ante cualquier posible mirada.
Unos instantes pasaron, al final, pudieron pasar sin riesgo por la zona antes vigilada, sin que los guardias que se movían por el fondo, buscando el origen de aquel sonido, y aunque con un poco de miedo por su parte por si sus cascos hacían demasiado ruido con los pasos, llegaron a una zona mucha más segura y resguardada que la anterior, el ya famoso barco de los Lutece.

Una vez allí, había que pensar los siguientes pasos, a ser posible de forma rápida, en los siguientes pasos, por desgracia para ellos.
-Si, seguramente se percatasen, asique tendríamos que hacer otras cosas, o encontrar un buen método de escape, o escondernos hasta que paso, o quizás, encontrar al verdadero ladrón…- Por desgracia para él, no tenía ni la más misma pista de cual podría ser el ladrón, y no conocía la ciudad lo bastante como para encontrar un escondite imposible de encontrar, salvo para los que ya supieran donde estaba.

Sin embargo, ese ladrón seguramente no estuviera mucho mejor que ellos, no podía haber caído en los interrogatorios, sino, ya no estarían en alerta, asique o había escapado o se estaba ocultando, y si él se podía ocultar, ellos podían y si él podía huir, ellos podrían también, e incluso quizás atraparle, en todo caso, no podían estar escondidos allí para siempre, la pega seguía siendo que no tenían ni idea de donde se podía esconder, sin embargo, buscarlo por los barcos, podría ser un buen comienzo.

-Hay alguien más en nuestra situación, el ladrón, debe de haber huido o estar ocultándose, y si él lo ha o está consiguiendo, nosotros también podríamos, e incluso tratar de capturarle, asi nos ahorraríamos problemas….si supiéramos donde buscar, no me toméis muy en serio, nunca me había parado a pensar en esta situación ni me conozco lo bastante bien la ciudad como para saber dónde buscar o esconderse, pero es una posibilidad interesante, tanto si nos escondemos, o tratamos de capturarlos, podríamos probar con los barcos cercanos, quizás el si tenga la idea de irse por mar…bueno, por aire , claro es que solo es una idea, seguramente tengáis algo mejor-
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Re: La Contención de Anemos

Mensaje por Amethist el Mar Jul 09, 2013 4:58 pm


La calle era estrecha y a medida que avanzaba me parecía que la arquitectura amenazaba con tragarnos vivas entre los grandes edificios que de formas extrañas se alzaban a cada lado de nosotras. Sin embargo, mi ubicación era innegable: cada rincón era para mí doblemente conocido, le veía ahora y le había visto en el camino de ida al embarcadero.

A unos pasos de mí corría la otra divium, deslizándonos como sombras, por pasadizos solitarios, donde nuestros pasos resultaban ser altamente ruidosos, a tal punto de en breve tomar la decisión de bajar el ritmo de la carrera. Era preferible sacrificar un poco de velocidad por ganar sigilo, no era cualquiera el peligro que nos acechaba por cada uno de los rincones. Con sutileza me dirigí a mi compañera:

-Soy Ondine- dije un tanto distraída y sabiendo que su mirada escondía mil preguntas sobre mí, sólo atiné a contestarlas con la verdad que en parte se las aclararía:- crecí en el bosque de Jyurman con los elfos drow- con la voz algo agitada, pues era mucho lo que hasta ese momento acababa de acontecer: los nervios que había tenido que mantener desde que todo ese caos comenzó, la adrenalina que aquella pareja humana había despertado en mí y ahora, la rápida huida por esos pasajes misteriosos como desolados, huyendo de un peligro que poco o nada conocíamos y cuyo mal ignorábamos. - Notaréis mis costumbres algo burdas y salvajes para lo que estáis acostumbrada…- y una mirada de soslayo hacia ella, trató de reflejar cierta humildad fingida en mi ser, junto con una sonrisa que atravesó mi pálida tez, dándole un aire más noble y agradable: -más así crecí y no hay manera de dejar de ser lo que se es.

Mi plan era llegar una vez más a aquellos baños, que otrora había conocido gracias al duende guía, más ello planteaba una duda crucial a la hora de llegar a ese lugar: atravesar la plaza donde habíamos conocido a toda esa sarta de desconocidos y les habíamos visto por primera vez. Y ya sabíamos ambas que estaba inundado de un ejército feérico que estaría poco compasivo luego de la idiotez que aquellos humanos habían desatado.

-Creo saber a dónde ir…- dije con un hilo de voz: - debemos refugiarnos mientras la tormenta arrecia y yo sólo me siento segura en un sitio que pueda tener el elemento que manejo. Con nuestra magia, tal vez podamos salir bien libradas de todo este malentendido- y una sonrisa trató de aclarar para mí misma las dudas que traía a cuestas.

Seguimos avanzando, escuchando ruidos, murmullos, golpes, movimientos que a cada tanto nos alertaban y con presteza buscábamos abrigo en las tinieblas para desaparecer de la vista de aquellos que nos seguían, más siempre resultaba ser una falsa alarma. ¡Maldita la hora en que decidí aceptar la invitación de Aeolo y más maldito el momento en que creí oportuno perseguir la historia de mi estúpida tiara!
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Re: La Contención de Anemos

Mensaje por Diego Espinoza. el Mar Jul 09, 2013 7:06 pm

Mi idea del cebo resulto ser demasiado arriesgada como para ponerse en práctica. Por una u otra razón, el centauro no parecía tener ganas de realizarla, y los otros dos, quienes ahora sabían que eran hermanos, parecían estar de acuerdo con él. Todos coincidían en casi lo mismo: el riesgo era demasiado alto. Por mi parte no me lo veía tan complicado o arriesgado, pero ellos eran mayoría y yo siempre estaba abierto a nuevas ideas. En la guerra, nunca tuve ese problema. Lo que yo decía se hacía y nada más; o sino, cuando yo no tenía alto rango, solo hacia lo que me decían y punto. Cuando inicie mi “Guerra de un solo hombre” contra el crimen, las cosas no cambiaron mucho: nunca hubo nadie con quien discutir ideas  así que lo primero que me venía a la mente luego de analizar la situación se hacía. Nunca fui muy de trabajar en equipo. Nunca busque amigos, pareja, ni compañeros desde que inicie mi guerra personal. Sin embargo, por cómo estaba la situación hasta yo debía aceptar que la fuerza estaba en los números.

Los hermanos, haciendo gala de su astucia una vez más, señalaron una plancha que colgaba de un edificio en la plaza a modo de cartel. Apenas la señalaron, dirigí mi vista hacia dicho objeto, cuya existencia había ignorado hasta entonces. Luego voltee al centauro al escuchar como proponían que el disparara una flecha hacia la soga que sostenía la plancha para que esta cayera y el ruido alertase a los guardias. Era una jugada muy arriesgada: solo necesitábamos suerte. Si bien era cierto que los guardias no podrían deducir de donde provenía el sonido, podrían entrar al corredor donde nos encontrábamos por mera casualidad.

Por suerte mis temores fueron solo infundados y los guardias fueron por los pasillos equivocados. Entonces, comencé a avanzar junto con el centauro y los hermanos. Mis ojos en todo momento observaban la dirección en la que se habían ido los guardias, esperando que no volvieran sin que me diera cuenta. De a ratos volteaba en otras direcciones, para corroborar que no aparecieran guardias de la nada y nos sorprendieran. Por suerte nuestro corto trayecto no tuvo más demoras ni complicaciones. Por fin llegamos al puerto, si se le podía llamar así. Era un “puerto” muy raro: no había tierra ni edificios. Estaba casi rodeado de nubes blancas y en él se distinguían varios de los majestuosos barcos voladores de Anemos.

Entre todos esos barcos, había uno que destacaba, por así decirlo. No parecía tan imponente como los demás barcos de Anemos. Sin embargo era imposible ignorar el hecho de que era un barco volador. Como si fuera poco, era un barco volador construido por dos personas, quienes no eran de Anemos.- Es impresionante. ¿Cómo hicieron para construir algo de esta magnitud?- Trataba de ocultarlo lo más posible pero ver ese tipo de tecnología en Noreth, y saber que era posible ya me despertaba la intriga. Ya quería llegar a mi casa y ponerme a diseñar planos de esa maravilla. Mi principal problema sería el de mantener a flote algo tan pesado, pero ya probaría algo hasta descubrir que funciona.

Entonces caí en cuenta de que no podía distraerme, ni distraer a los demás.  Debíamos concentrarnos en nuestro objetivo y no necesitábamos distracciones.- No podemos quedarnos aquí por mucho tiempo. La mujer alada sabe que veníamos aquí. Si la capturan podría revelar nuestra ubicación- Estaba algo impaciente por entrar. Me sentiría ligeramente más seguro estando adentro de esa estructura. No podía evitar voltear hacia atrás algunas veces para comprobar usen o había nadie.
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Re: La Contención de Anemos

Mensaje por R&R Lutece el Vie Jul 12, 2013 2:12 pm

Mientras habría las puertas de la cocina, cada cual empezó dando un poco de conversación, el que más, el centauro. Parecía ser hablador, pero no tanto como nosotros podíamos serlo. De eso estaba seguro. El otro hombre por su parte lanzó un cumplido y una pregunta, aquello también sería respondido, pero cuando entrásemos y pudiésemos hablar. Giré la llave en la ceradura, y cuando escuché que se abría, empujé  hacia dentro la puerta, entrando en la sala donde preparábamos nuestra comida.
Tras de mi entró inmediatamente Rosalind, y rápidamente hicimos un gesto invitando allí dentro a aquellos... Desconocidos, pues a pesar de permitirles la entrada a la embarcación, ni confiaba en ellos, ni eran amigos. Tan solo estábamos unidos por el interés. Y desde luego, no íbamos a perderles de vista. Una vez dentro, cerré la puerta y abrí la trampilla del suelo, mostrando unas escaleras de madera que descendían poco a poco hacia la bodega del barco, un sitio más amplio que la cocina. No es que no pudiesen haber cuatro personas en la cocina... Pero el centauro ocupaba... Bastante. Y prefería tener un cierto espacio a mi alrededor lejos de esos dos.

-Bajemos a la bodega, estaremos un poco más anchos. No es uno de los gigantescos y espectaculares barcos de Anemos, pero al menos lo construimos con nuestras propias manos.-Dije mientras comenzaba a descender por las escaleras, esta vez siendo yo quien seguía a Rosalind.-Muchas gracias por el cumplido, por cierto. Nos enorgullecemos de esta embarcación

-Es nuestra obra maestra... Por el momento... Aunque está inacabada.-Continuó mi hermana sin siquiera girar la cabeza.

-Efectivamente, hemos estudiado durante años el sistema de flotación y navegación aérea para desarrollar el equipo que permite a este barco mantenerse en el aire. Sin embargo aun así es muy poco eficiente. Vinimos aquí con la intención de buscar inspiración para el desarrollo de uno nuevo. Desgraciadamente, nos dimos cuenta rápidamente que aquí no nos darían ninguna información.

-De hecho, más que conseguir inspiración, estamos perdiéndola... Parece que estas personas llevan tanto tiempo viviendo en las nubes que se han vuelto realmente poco hospitalarias...

-Pero dejemos esos temas apartados, lo importante actualmente es como evitar conocer cuan buenos anfitriones son los guardias de la cárcel.-Interrumpí finalmente, y miré al centauro con curiosidad. Estaba resultando un tanto útil. Su arco había sido de gran ayuda. Sin él probablemente la situación habría sido más difícil. Y además, el ya había comenzado proponiendo su propia idea.-El ladrón... Hay algunos fallos en tu argumento. Nosotros no conocemos la ciudad, pero él... o ella... Tampoco puede conocerla. Anemos es una ciudad bastante grande, y por lo que veo, la gente no suele pasar demasiado tiempo aquí. Por lo que él, seguramente, tenga tanta idea de donde esconderse como nosotros. Los guardias no van a levantar el estado de sitio hasta encontrarle, así que, aunque encontrase el sitio para esconderse, creo que no serviría de nada. Y decidme ¿De que le servirá haber robado esos planos si no puede escapar con ellos?

-Por ello debemos suponer, que lo que quiere, es irse de Anemos con ellos. No esconderse. Si fuese así... La única forma que tiene de escapar es a través de los barcos voladores.-Dijo Rosalind, permaneciendo pensativa unos instantes.-Pero... ¿Como va a usarlos? Hasta donde tenemos conocimiento, muy pocas personas conocen la tecnología de las naves voladoras. De hecho, la gente parecía sorprendida de que nosotros la tuviésemos. Si hubiese otra persona que llegó hace poco en su propio barco volador, no creo que hubiesen mostrado aquel asombro.

-En ese caso... ¿Como va a escapar? No hay otra forma de escapar, a menos que posea una criatura alada. Y es evidente que, a menos que sea un dragón, los Anemos lo derribarían en cuanto levantase los pies del suelo. Evidentemente, ha de usar un barco. Pero, si él no tiene uno...-Me detuve un momento a pensar.-Evidentemente, la única opción que tiene es volver a robar. Si lo ha hecho una vez no creo que le importe hacerlo otra. Pero esta vez es algo mayor, no es un simple pergamino... Querría robar un barco de Anemos...

-Espera...-Dijo de pronto mi hermana, mirándome fijamente.-Si robase un barco de Anemos... ¿Estos lo derribarían? Creo que tienen demasiado aprecio a sus máquinas, como para intentar echar abajo una de sus más emblemáticas insignias... No... Intentarían capturarlo. De forma que ahí si tendría una oportunidad de escapar.

-Mas, mi pregunta es... ¿Como va a robar un barco de Anemos? No creo que sea tan sencillo. De hecho ¿Como es que los Anemos no han llegado a esta misma conclusión.?

La respuesta no hizo falta pronunciarla, entre nosotros, la mirada de duda y preocupación era evidente... "¿Quien dice que no hubiesen hecho?".
Yo por mi parte, tenía mis propias dudas al respecto de la teoría. Debido a que para que esta fuese cierta teníamos que contar con que esos dos no fuesen el ladrón, algo de lo que no teníamos ni idea. Ya había tomado esa posibilidad, y de que su intención quizás, al venir a nuestro barco, fuese apoderarse de él para escapar... Pero aquella teoría había quedado relegada a un segundo puesto. Si tenía un mínimo de inteligencia, no intentaría usar nuestro barco para escapar. No pertenecía a Anemos, y por tanto no dudarían en derribarlo si intentaba escapar. Pero como habíamos dicho, los otros barcos eran otra historia. Confiaba en que, al menos en ese sentido, nos enfrentásemos a un ladrón con cierta lógica de pensamiento, o quizás acabásemos todos muertos por su insensatez.
Despues de aquel sermón por parte de mi hermana y mío, recordamos la opinión de los demás, y nos giramos hacia ellos.

-Llegados a esta conclusión. Podemos suponer que el ladrón iría a por los barcos de Anemos. Es decir, que vendría aquí mismo. Evidentemente, si los guardias han llegado a nuestra conclusión, no tardarán en venir y registrar todos los barcos, bien para buscarle, o bien para tenderle una trampa. En cualquier caso, nosotros tenemos que actuar por nuestra cuenta. Quizás tengas razón y deberíamos tratar de capturarlo nosotros para demostrar nuestra inocencia. ¿Alguno tenéis alguna idea más? Nosotros no dirigimos. Solo opinamos y razonamos...

"Mientras tanto, Ondine y Robyn habían huido en dirección contraria, buscando alejarse del particular grupo y con intención de regresar hacia donde consideraban un lugar... ¿Seguro?
No todo el mundo denominaría unos baños como un lugar seguro, pero lo que si era cierto es que allí la misteriosa divium de la diadema estaría cerca de su elemento, donde podría ejercer su magia sin problemas. Obviamente, con ello se arriesgaba a ser descubierta, puesto que tendría que atravesar la plaza donde anteriormente se habían visto obligados a escapar de la guardia. ¿Sería aquello buena idea? Eso era algo que aun estaba por verse.
Mientras caminaban  aquella mujer hizo una breve presentación, advirtiendo a la otra de su naturaleza "salvaje" y así entablar algo más de confianza. Por alguna razón, entre ambas había surgido un vinculo de comprensión. Probablemente debido a pertenecer a la misma raza, en un sitio lleno de extraños y bajo una situación de presión. Y si bien no se conocían en absoluto, aparentemente confiaban más la una en la otra, que en cualquier otra persona de aquel maldito continente flotante.

Escuchaban ruidos, pasos y golpes, cada vez más frecuentes, continuos y cercanos. Algo que parecía indicarles estar acercándose a una zona conflictiva, o al menos, plagada de guardias peinando la zona. Finalmente, en un punto se vieron obligadas a detenerse en un oscuro callejón de la ciudad al escuchar los pasos acelerados de unos guardias en la cercanía. Manteniéndose quietas y en silencio, sintiendo la presión... No podían dejarse capturar, o saber que harían aquellos hombres en esa ciudad con los sospechosos de robo. Anemos tenía sus propias leyes, ajenas al resto del mundo.
De pronto se hizo el silencio. Dejaron de escuchar todo lo que antes les había rodeado. Aquello en principio pareció buena señal, y se dispusieron a continuar el camino... Pero entonces parecieron percatarse de algo. No se escuchaba absolutamente nada. Es como si repentinamente toda la zona hubiese quedado desierta, como si los guardias se hubiesen marchado de allí a toda velocidad...
Se escuchó de nuevo entonces, aquel chirrido metálico que minutos antes, cuando aún estaban acompañados del grupo había sonado. Pero esta vez mucho más fuerte... Más cerca...
Y de pronto, una enorme mole de metal cobrizo cayó ante ellas. Con grandes fauces mecánicas y ojos hechos de brillantes piedras rojas que despedían luz propia. Poseía dos brazos compuestos de tubos y planchas de metal, así como piernas, y a su espalda, grandes alas de bronce, acero y algún tipo de tela. Al verlas, lanzó un rugido ensordecedor... Aquello, sin duda, parecía un dragón.
Un dragón mecánico.
En su pecho se podían leer unas inscripciones. Talladas en la propia placha metálica: M.D. 2.4"


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Off Rol:
Perdonad que no pusiese ayer el mastereo xD estuve intentando escribirlo peeeeero no me dio tiempo. Me tuve que ir a dormir antes de acabarlo. Así que como veis, para no retrasarlo he estado terminándolo en la mañana xD. Robyn dejó la partida debido a que pasará el verano en su pueblo, donde carece de internet. Debido a su aviso sobre el abandono de la partida, me encargaré de sacarla de forma pacífica. El off lo tendréis un poco más tarde. :3 Espero que os esté gustando la partida.


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Re: La Contención de Anemos

Mensaje por Frey el Sáb Jul 13, 2013 12:31 am

No se quedaron mucho tiempo allí plantados, aunque perdido en sus propias cavilaciones internas sobre la situación actual, tardo un instante en percatarse de que la puerta hacia el interior del navío ya estaba abierta y de que podían adentrarse en el.
A pesar de estar ya a cubierto de las miradas indiscretas y posibles peligros del exterior, no se quedaron a discutir los planes allí, en su lugar, bajaron hacia otra habitación, algo más grande, a través de una  trampilla que dejaba ver una trampilla, dejando de lado que el centauro tuvo que bajar con cuidado por aquel lugar, no estaba seguro de si esos escalones resistirían su peso, amén de que tubo que doblarse un poquito para entrar bien, ya no se movieron de allí, y pudieron discutirlo todo, comenzaron los Lutece.

Tras una sesión de cómo aplicar la lógica en momentos peliagudos, determinaron varias posibilidades, varias ideas que se podían desarrollar y seguir, básicamente, lo más preocupante de eso, era la parte en la que sugerían que la guardia podría pasarse en cualquier momento hacia el puerto, si se dirigían solo a por los barcos de su ciudad, llevados por una posible misma conclusión que ellos, no abrí más problema que el de no hacer ruido y permanecer indetectables en aquel navío extranjero,  pero si decidían registrarlos todos estarían en problemas, más aun, podría salir todo perfectamente, para el ladrón, ¿y si mientras perdían el tiempo registrándolos, interrogándolos o escoltándolos hacia el centro de la ciudad, el verdadero mangante escapaba de allí aprovechando la confusión?.

Incluso, puede que la guardia llegase demasiado tarde, o que por alguna razón no se les ocurriera esto, y si realmente era la única zona de escape, después de todo, desconocía si la ciudad tena algún otro puerto o zona de escape que pudiera funcionar, ese ser podría escapar, tal y como lo veía, la mejor acción que se le ocurría era, si no encontrar al ladrón, pues siempre existían las posibles dudas lógicas sobre si estaba allí o si sería lo bastante débil como para que lo cazaran, buscar en la medida de lo posible en la zona  su presencia, si lo pillaban, todo acabaría, si no, bueno, si eran rápidos y cuidadosos no tenían porque ser atrapados.

Tras tomarse unos segundos en pensar en aquello, al final, dio su opinión.
-Yo por mi parte, estoy listo y dispuesto para ir a cazarlo, solo con tenerlo y llevarlo a las autoridades se acabaría todo…aunque habría que organizarse bien y estas listos para esconderos si la guardia nos interrumpe, quizás quedándose alguien como guarda a la entrada del puerto para avisar, no sé, a mi me parece buena idea ir tras él, pero, ni podría, ni pienso hacerlo solo….- no sugeriría la idea de separaren cuatro grupos de una persona  para cubrir más terrero para no dar la impresión de tener ganas de separarse del grupo, parecería sospechoso, y otra división en el grupo como la de la icaria, era una de las ultimas cosas que necesitaba.
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Re: La Contención de Anemos

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