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La Rosa y la Espina (Privada)

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La Rosa y la Espina (Privada)

Mensaje por Tyki Maggot el Jue Mayo 12, 2011 5:05 am

El barrio de altaciudad de Malik –Thalish es el paraíso, siempre y cuando tengas la posición social y/o el dinero para poder disfrutarlo. Allí encontrarás lujosas mansiones rodeadas de hermosos jardines, grandes plazas adornadas suntuosamente con estatuas de estilo gótico que representan a sus diligentes, sus héroes o a los dragones negros, guardianes de la ciudad. El lugar preferido por los nobles y ricos ciudadanos que tienen la suerte de permitirse vivir allí o gozar de una invitación, es sin duda la posada “Doble Negro”. Tan lujosa como las mansiones de los nobles, decorada con tapices y cuadros dignos de un rey, muebles tan delicados y hermosos que no puedes más que sentirte humilde al contemplarlos. La posada Doble Negro tiene 4 plantas cada una destinada a ofrecer un tipo de servicio a sus distinguidos socios.
La primera es lo que vulgarmente denominaríamos la zona de la taberna. Ofrece toda clase de bebidas y alimentos a los clientes, amenizada por espectáculos de teatro, danza y música.
La segunda es la zona de juego, en esta planta hay mesas destinadas a jugar a toda clase de divertimentos, desde ajedrez a juegos de cartas pasando por dados, dardos…
La tercera es la zona destinada a que los caballeros y damas den rienda suelta a los placeres carnales. Puedes solicitar la compañía de una señorita o de cuantas quieras o de un hombre si así lo deseas. Dispone de amplios sofás y con las separaciones necesarias para asegurar la máxima privacidad.
La cuarta es la zona de los dormitorios, aquí suelen descansar los forasteros de importancia a la espera de ser atendidos por los comerciantes o diligentes con los que tengan los tratos.

En este distinguido lugar se encuentra hoy el Conde Mikk. Concretamente en la segunda planta. Él es uno de esos afortunados que pueden permitirse un trocito del paraíso y tras finalizar un largo viaje hace escasos días, ha decido tomarse un descanso de los negocios a los que se dedica para relajarse y tratar de entender todo lo que en la extraña aventura había acontecido. Solo haciéndoles trampas a sus camaradas nobles encontraba cierta distracción como para no pensar en el fauno, la drow y….la chica de verde cabello….Roxanne, tan hermosa... Curioso teniendo en cuenta que ni siquiera sabía si algo de lo que había pasado entre ellos unos días atrás era real o un sueño causado por brujería antigua y que no era capaz de comprender. En ese momento el hombre a su izquierda le habló impacientándose pues era el turno de Tyki y había vuelto a quedarse perdido en sus recuerdos.

-Vamos conde, no te hagas el tonto y enséñanos tus cartas, esta vez serás tú quien se vaya a casa ligerito-

Tyki sonríe condescendientemente y coloca sus cartas sobre la mesa.

-Póker de ases-

Sus compañeros arrojan las cartas a la mesa enfadados por que de nuevo han vuelto a perder y Tyki recoge las ganancias juntando las monedas con su ya gran montón en su lado de la mesa. Una pequeña fortuna para cualquiera, suficiente para comprarse una linda casita en las afueras y vivir tranquilamente una larga temporada, pero no gran cosa comparado con las cantidades que los hombres sentados en aquella mesa suelen mover.

-Gracias por su contribución a mi causa señores, son muy amables-

Un par de los jugadores ríen la ocurrencia pero el que antes se impacientó se levanta visiblemente molesto.

-Conde, tenéis la misma condenada suerte en las cartas que con los negocios. Yo un simple mortal no puedo competir contra los Dioses que os estiman, me retiro por hoy-

Tyki sonríe mientras reparte una nueva mano a los jugadores que aún quedan.

-La suerte va y viene querido Duque, espero poder volver a medirme con vos otro día-

Ante esto y quizá ya imaginándose venciendo a Tyki en otra ocasión el Duque sonríe alisándose el traje y marchándose escaleras arriba, quizá dispuesto a pagar su frustración con algún hombre…pues Tyki sabía que solo se casó con una dama por su fortuna y que sus gustos sin embargo no van en ese sentido.

-Bien caballeros, ¿Cuántas cartas quieren?-

Pregunta Tyki continuando la partida. Pero sin poder desviar sus pensamientos del todo una vez más.
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Re: La Rosa y la Espina (Privada)

Mensaje por Roxanne Megpoid el Jue Mayo 12, 2011 5:43 am

El barrio de la alta sociedad de Malik. Roxanne suspiro, mientras observaba aquellas casas tan majestuosas, las grandes bardas y los enormes portones. Las mansiones, posadas donde sería imposible entrar siquiera… Roxxie tomo aquel pergamino donde le indicaba que tenía que hacer y cómo. Las instrucciones eran claras, aunque no comprensibles para ella… Permítanme explicar el porqué su evidente confusión.

En días pasados, cierta aventura le tomo por sorpresa. Aquella donde una mujer desesperadamente pedía una ayuda. Cierto caballero conoció ahí… Roxa no estaba segura (ni lo está aun) de si eso paso en realidad, o si solo fue una vaga fantasía. Lo que si sabe es que, un desliz lo comete cualquiera y, entrego algo bastante importante a dicho caballero. Sacudiendo la cabeza alza la vista, avanzando por entre las calles repletas de caballos tirando carretas muy lujosas.

“Tyki…” – murmura, sacudiendo la cabeza. Así era el nombre de dicho caballero. Sus poderes, bastante impresionantes… ella creyó que después de eso todo quedaría en el olvido. Se sentía frustrada pues, se suponía que esa clase de regalo solo se le daba al amor de tu vida. Llámenle tonta pero, Roxa es de las chicas que cree en una historia de amor llena de caballeros andantes, jóvenes entregadas y rescatadas por ellos… y un montón de cosas de color de rosa que iluminan su visión de un mundo romántico… en cambio, había sucumbido ante el placer y el deseo y eso no le agradaba mucho, aunque, aun así… El había sido un buen caballero.

Después de volver de aquella misión, otro pergamino llego. Apenas y descansaba en un delicioso baño cuando entro ese pequeño cuervo dejando la carta sobre su cabeza. Su respiración se detuvo unos segundos al ver la letra escrita de el líder de su orden. Según los planes, se pretendía abrir una nueva rama a las rosas negras, “Destinos ocultos”, era el nombre en clave. Sus integrantes serian solo hombres que tuvieran el poder de destrozar todo a su paso… y el primero en la lista era… Tyki.

Las instrucciones de donde encontrarlo y como verlo estaban ahí, plasmadas en el papel. Roxanne se vio bastante molesta, tardando tres días en decidirse a marchar. Tenía que volverle a ver… ¿y si él no la recordaba? Realmente se sentiría molesta al saber que el fácilmente le había olvidado… ¿y si le recordaba? Qué vergüenza…

Aun así, una misión es una misión y he aquí, Roxanne llegando hasta aquella posada. Tomo aire y, en lugar de entrar por donde todos los clientes van, dio vuelta, llegando hasta una puerta trasera. Toco tres veces, abriéndole uno de los que atendían aquel sitio.

-¡pero si nuestra querida supervisora de chicas de compañía… pasa, pasa, tienes mucho trabajo en tu primer día!- el hombre le guiño un ojo, con complicidad. Roxanne asintió, suspirando, no le gustaban esa clase de coartadas, pero, era lo mejor que podía haber conseguido.


Si, así era. Roxanne había entrado a la posada donde Tyki habitaba ahora como supervisora. Suponía que ella tendría que revisar a las chicas, verificar que no estuvieran enfermas y… una pésima coartada pero, necesaria. Desde luego, los encargados de aquella posada sabían que la chica venia en una misión especial, sin embargo… para poder estar ahí, andar entre los clientes e indagar… tendría que pretender que tenía ese trabajo. Le entregaron una pequeña placa de metal que colgaba de su pecho, señal de que trabajaba ahí, así no podrían confundirla con ninguna clienta. Saludando cordialmente a los tres encargados que se presentaron, se dirigió hacia el tercer piso, observando entre la gente que iba y venia. Según le dijeron, Tyki se encontraba en el segundo piso, ¿Cómo llegar ahí sin verse sospechosa? ¿Qué diría él? Al momento de verse frente a la puerta que daba hacia toda aquella sala acondicionada para el juego se pregunto si seria buena idea. Tomando la perilla de la puerta, girandola lentamente, esta se abrio de pronto, encontrándose con un hombre que salía.

Aquel sujeto se estrello contra ella, haciéndole tambalear. Durante unos segundos, creyó que aquel sujeto le haría alguna clase de proposición, sin embargo, al verla, una cara de desprecio se marco en su rostro. Ella no lo entendió, dejándole continuar con su camino… en ese momento, alguien toco su hombro. Girándose, se encontró de cara con otro hombre, uno más joven y con menos finta de ser agradable que el anterior. Inmediatamente la chica supo que tendría problemas.



-vaya que suerte he tenido… vine por un juego de cartas y me encuentro a una bella jovencita ¿Por qué no me acompañas a arriba, bella señorita? -

Roxanne tartamudeo unos segundos, tragando saliva. Negó con la cabeza cortésmente, el tipo tenia aliento a alcohol y no era muy atractivo a sus ojos

-e… yo lo lamento caballero, pero… me… me temo que no estoy disponible. Yo no soy…-

El sujeto, que probablemente ya habría bebido algunas copas de mas, le sujeto fuertemente de las muñecas, hablando en voz alta, mientras la miraba directamente a los ojos.

-¡Mira zorra, no he pagado en vano por este sitio, y si tienes la placa de que trabajas aquí, debes cumplirme. Así que, mueve esas curvas y cumple con tu deber!-

Roxanne se quedo perpleja. Nadie le había tratado así en mucho tiempo, siendo tirada hacia arriba. Sus armas y pertenencias se encontraban en la planta baja, resguardadas donde nadie pudiera tomarlas. Se vio arrastrada contra su voluntad, intentando zafarse sin causar demasiado alboroto.

-me ha confundido!-

Dijo, sin hacerle entender al hombre… Se había metido en un problema de nuevo, por culpa de esa organización… mal momento, situación inadecuada. La puerta quedo entre abierta, pudiendo vislumbrar a un par de clientes. El estaba ahí, sin embargo, se alejaba lentamente d ella… bueno, más bien ella se alejaba lentamente de el. Estaba en un embrollo…
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Re: La Rosa y la Espina (Privada)

Mensaje por Tyki Maggot el Vie Mayo 13, 2011 7:27 am

Una nueva mano, nuevas apuestas, la partida continuaba. Jugador tras jugador pedían cartas al que las repartía tratando de disimular qué llevaba cada uno o cuáles eran los proyectos que las cinco cartas en su posesión les permitían. A Tyki le daba igual lo que pudieran llevar, solo ganaban cuando al joven conde le era útil que aquellos hombres se crecieran, solo para que creyeran estar en racha y a la siguiente dejarles sin un oro. Ni siquiera tenía que usar magia para conseguir ganarles, cosa de la que era capaz por sus conocimientos, le bastaba la habilidad de sus manos para cambiar las cartas en el momento adecuado unida, como no, a su talento para marcar y contar las cartas. Una de las pocas cosas buenas que recordaba de su padre, las tardes jugando a cartas haciéndose trampas el uno al otro. De poco le habían servido esas habilidades a su padre pues este siempre perdía, es lo que ocurre cuando permites que el exceso de alcohol te nuble permanentemente el entendimiento. Tyki era más talentoso que su progenitor y a diferencia de él conocía sus límites.

La facilidad cada vez mayor que tenía para ganar a ese grupo debido a que ya conocía sus tics y gestos según tuvieran algo o fuese un farol, permitía al conde tener la mente pendiente cada vez más en lo que no quería tenerla, de nuevo en aquel suave e irregular pelo verde que hacia juego a unos preciosos ojos cautivadores del mismo color. Tyki movió la cabeza de un lado a otro para intentar dejar de pensar en ella, como si aquellos gestos bastaran para despertarle de la ensoñación, pero no era tan fácil. Ella era real, eso desde luego. Incluso después de separarse y ya de vuelta a casa su olor impregnado en el traje le acompañó todo el camino. Ella era real, si. Lo que dudaba una vez tras otra y era incapaz de resolver era qué había pasado entre ellos para estar en ese estúpido estado de limbo sensorial, perdido entre la vida real y un recuerdo. Un recuerdo tan nítido para recordarla a ella, su aspecto, su olor y sin embargo lleno de lagunas para recordar todo lo demás. Era desagradable. Él que había matado a su familia sin dudar, que jamás había sentido remordimientos por ello, que nunca había mirado atrás salvo para sonreír…

Tyki, cansado de ese sentimiento de no saber si algo era real o no, algo importante y de ese otro de extraño e incompresible vacio buscó distracción en el resto de gente de la habitación y en sus acciones. Jugadores de cartas como él, miembros del servicio que atendían las mesas. Incluso alguna dama de las que normalmente encuentran su ambiente de trabajo en la tercera planta animando de manera ciertamente poco recatada a su cliente….Y entonces lo vio. Durante un segundo. Como una aparición.

Allí en la puerta de entrada que conducía a las escaleras entre plantas vio una cabellera verde. Apenas fue un segundo pero pudo identificar el corte irregular del cabello. Tyki se quedó paralizado y rápidamente intentó racionalizar. Era imposible, tanto soñar despierto con ella estaba haciendo que ahora viera visiones. No había ninguna chica de pelo verde trabajando en aquel club privado. De hecho tener el pelo verde era algo insólito por aquella ciudad, al menos que él supiera. Cerró los ojos diciéndose a sí mismo que no había visto lo que sus ojos le decían que había visto. Pero el destino no tolera que la razón interfiera en sus asuntos.

El hombre que la había agarrado y la conducía de malas maneras al piso de arriba era un estúpido crio que seguramente habría recibido la invitación al club como regalo al cumplir los 16 o se la habría quitado a su padre dispuesto a demostrar su hombría con una dama de compañía. Lo que el chaval no sabía es que “Doble Negro” no es un prostíbulo ni un antro de mala muerte como los que puedes encontrar en los barrios bajos. Allí incluso las señoritas que venden su cuerpo son tratadas con cortesía salvo que ellas mismas pidan lo contrario. De modo que antes de que pudiera conducirla al piso superior un par de fornidos hombres ya habían acudido a resolver el problema y forcejeaban con el joven. Este en inferioridad numérica y de tamaño sacó una daga de la manga de su traje dispuesto a demostrar que era todo un hombre de la manera más equivocada posible o quizá simplemente que era un niñato consentido y malcriado que vivía en una realidad paralela donde podía hacer lo que quisiera.
El sonido de los forcejeos terminó por hacer que Tyki se levantara de su asiento y se dirigiera a las escaleras mientras, el resto de personas miraban con atención por la puerta abierta pero sin atreverse a satisfacer su curiosidad, seguramente por temor de meterse donde no les llaman. El propio conde seguramente habría hecho lo mismo si no fuera porque su mente aún le decía que sus ojos no le engañaban. Cuando se asomó a la escalera uno de los dos hombres caía escaleras abajo con un corte en el pecho. Tyki pudo esquivarlo por los pelos haciéndose a un lado y rápidamente miró escaleras arriba.
Allí estaba el otro miembro de seguridad del local que al no llevar armas mantenía la distancia y miraba continuamente al joven y a su compañero herido. Joven que ahora colocaba su daga ensangrentada en el cuello de Roxanne.

-Estúpidos plebeyos, soy el hijo del Conde Arnauld. ¿Sabéis acaso quién es? ¿Cómo os atrevéis a atacar al hijo del consejero del Rey? Esta mujer trabaja aquí y por lo tanto me servirá como es su trabajo. Haré que cierren el local por atacarme.-

Dijo el joven evidentemente desquiciado y fuera de sus casillas. Tyki sabía quién era y quien era su padre, desde luego. Era una de las comidillas de la ciudad que el Conde Arnauld había encerrado a su hijo bajo llave por ciertos “problemas” de comportamiento. Otros rumores apuntaban a que el propio padre había usado a su hijo en rituales de magia negra con objetivo de obtener y mantener el poder que ahora ostentaba. Pero lo cierto es que, que ese chico estuviese loco o no, fuese culpa suya o no le daba exactamente igual a Tyki, su cuerpo reaccionaba a la amenaza contra Roxanne del mismo modo que lo haría si aquella daga estuviese en su propio cuello, una reacción curiosa una vez más. Pero no podía usar su magia allí. Nadie debía saber que era mago o tendría que responder a más insoportables preguntas de la guardia sobre ciertas desapariciones. Aún así cada segundo que pasaba acercaba al desquiciado joven a ser presa de las voraces Infernales, pues poco a poco la calma abandonaba a Tyki y era sustituida por un instinto salvaje de protección y de ira.

-Conde Mikk por favor, vuelva a la sala, este hombre es peligroso y está armado, si quiere ayudar avise a la guardia por fa…-

Suficiente, pensó Tyki al atravesar al desdichado vigilante con una de sus armas ocultas. El hombre muerto cayó rodando escaleras abajo hasta donde estaba su también fallecido compañero. Cosa que sin duda daría mas motivos a los presentes para ni asomarse a las escaleras.

-Eres un criminal chico, has matado a dos hombres y ahora amenazas con matar a una dama, ni siquiera tu padre tiene poder suficiente para permitir que esto quede sin castigo-

Dijo Tyki en alto con la intención de aprovechar la cobardía de los miembros del club que solo podían escuchar pero no ver nada de lo que ocurría. Después añadió en voz baja y solo para los tres que en pasillo quedaban, Rox, el joven perturbado y el propio Tyki.

-Te mataré a ti y a tu padre y a tu madre y a todos los que alguna vez se hayan cruzado contigo…si no sueltas la daga ahora mismo-

Ni que decir cabe que la sonrisa maligna que su rostro mostraba, la fría neutralidad del tono de su voz y una mirada que no dejaba lugar a dudas de que lo haría, estaban haciendo estragos en la determinación del joven agresor. Es su mano su daga aflojaba el agarre y comenzaba a temblar.
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Re: La Rosa y la Espina (Privada)

Mensaje por Roxanne Megpoid el Sáb Mayo 14, 2011 5:24 am


Aquel sujeto seguía tirando de su brazo con insistencia y completa falta de tacto. Roxanne seguía tirando de su brazo, dispuesta a dar un puñetazo. En el momento en que iba a dar aquel golpe, el hombre se detuvo en seco… un par de guardias voluptuosos y con cara de amar el orden les detuvieron el paso. Jamás se había sentido tan agradecida por la autoridad presente… sin embargo, el chico rápidamente se defendió, sacando una daga de entre sus ropas, hiriendo de muerte a uno de los guardias… eso, ella no lo esperaba.

Ella no conocía a ninguno de los presentes. Ni el guardia que acababa de morir –por cierto que, vio con horror como el hombre caía inerte hacia abajo- ni al chico que ahora le sujetaba bruscamente, colocando la daga ensangrentada sobre el cuello de la joven, mucho menos al segundo protector, que miraba anonadado, inseguro sobre qué hacer. Ante lo que el tipo dijo, Roxanne comprendió un poco sobre lo que sucedía. Era un hombre influyente, un chaval seguramente y quería que ella…

-¡pues no me importa quién eres yo no soy…!-

Él le cayó con una leve presión sobre el cuello con el filo. Ella buscaba liberarse y entonces le vio. Fue como si todo se detuviera de pronto, sin importar la situación… le miro unos momentos y supo que todo había sido real. Sus cabellos largos y negros, aquellos ojos fríos e inexpresivos… con ese toque de maldad que, de una forma u otra supieron que significaba. Si el chico no se detenía, irremediablemente moriría.

El guardia que quedaba intento alejar a Tyki de ahí, sin embargo, el respondió asesinándolo. Roxa ahogo un grito, sin saber si repagarse hacia el desconocido, o intentar zafarse ante su sorpresa. No se movió… en parte porque temía degollarse ante cualquier movimiento, además… el conde le había dejado paralizada, en cierta manera.

Escucho atenta sus palabras. Si, si el chico no cesaba, moriría. Tragando saliva, sintió como el aflojaba lentamente la daga, aunque no lo suficiente como para poder moverse. Mirando a Tyki, intento negociar con ambos.

-e…escuchen… basta… basta por favor… conde… conde Tyki…. Yo… no es necesario que recurra a la fuerza… el joven me soltara… ¿no es así? Usted, hijo del conde Arnauld… se que… no quiere que todo pase a mayores… solo… déjeme ir y…-


-¡Cállate de una puta vez! Por tu culpa inicio todo esto, por no cumplir tu deber zorra-

Lo siguiente que paso, fue muy rápido, En un intento porque Tyki no tuviera que utilizar sus poderes, la chica dio un codazo en las costillas de su captor, provocando que este se doblara. Ella dio un paso adelante, buscando zafarse, girarse y dar otro golpe… sin embargo, calculo mal y aparentemente el golpe en las costillas no fue lo suficientemente fuerte para descolocarlo, pero si como para confundirlo un poco, así que, al intentar herirla, el corte no fue a su cuello –lo que le hubiere matado- sino a su pecho, justo en la clavícula, comenzando en el centro de la parte superior de su pecho, terminando en su hombro. El corte fue profundo y liso, que, al principio no dolió, permitiéndole a ella alejarse. Estrellándose contra la pared, tomo aire, mientras la sangre comenzaba su recorrido desde la herida hacia abajo. Girándose lo mejor que pudo, encaro a ambos hombres, uno que ahora se venía sobre ella y el otro, que solo las diosas sabrían que haría… a pesar de todo, grito en una voz.

-¡Tyki! No es tu asunto!-

Logrando detener un poco la muñeca de su atacante antes de que hiciera otro corte más. En ese momento sintió el ardor de la herida, y el dolor punzante de la carne abierta. No dejo de forcejear… temía por la vida del chico, si, pero, más que nada… por Tyki. Si él hacia alguno de sus hechizos, seguro otros hombres preguntarían cosas… y no quería que le hicieran responsable de todo.

-¡aléjate!-

Grito a ambos hombres. Tenía que pasar desapercibida y, ahora el alboroto era mucho mayor.
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Re: La Rosa y la Espina (Privada)

Mensaje por Tyki Maggot el Dom Mayo 15, 2011 3:32 am

Tyki intentaba no usar sus habilidades, lo intentaba con todas sus fuerzas pero la situación permitía cada vez menos opciones. En un primer momento pensaba que tras la amenaza tremendamente persuasiva, el joven se asustaría lo suficiente como para bajar la daga o al menos aflojar su abrazo mortal del cuello de Roxanne. En ese instante Tyki podría acercarse y usar la segunda arma escondida para, por sorpresa, apuñalar al chico. Y después le arrancaría los parpados lentamente para hacerle sufrir antes de que la muerte se lo llevara…No, eso no, el lugar no era el adecuado, no podía dedicarle tantas atenciones a aquel niño y eso le amargaba pues se lo merecía. Ese estúpido crío amenazaba el cuello de la única persona que ….que ¿Qué?. ¿Que bajo un hechizo había querido estar con él?. Eso era real?. Besos, caricias, manos entrelazadas…Ella era real. ¿Lo era todo lo demás?. Su mente era un hervidero de preguntas y sensaciones encontradas, además de que notaba una presión en el pecho como si una mano invisible estuviera cerrada sobre su corazón. El remolino de su mente no hacia si no provocar que quisiese pagar su frustración con el joven, como había hecho con el vigilante…Ese vigilante no le había satisfecho, era pura basura indefensa y confiada, ni siquiera llegó a sentir miedo. ¿Por qué le había matado?. Ni tan siquiera había disfrutado de su mirada de sorpresa mientras la luz en sus ojos se apagaba…Ni tan siquiera eso. Tyki solo tenía ojos para Roxanne y para aquel que la ponía en peligro. De nuevo ¿Por qué?, la única respuesta, un dolor en el pecho, como si aquella mano invisible apretará más fuerte. Y entonces ella habló.

Con voz entrecortada que pidió calma, un intento dialogado para salir de la situación. Palabras vacías a las que sin embargo el conde prestó atención. De hecho cuando escuchó su nombre salir de sus labios la miró directamente a los ojos durante los dos segundos que la joven tardó en continuar y sintió que en ese silencio faltaba algo, quizá una respuesta a su nombre, quizá un “Si?, mi amor?”. El joven agresor sin embargo no se tomó tan bien sus palabras pues, de nuevo envalentonado la insultó en respuesta. Los ojos de Tyki volvieron a clavarse en el azul de los del chico en una nueva y esta vez silenciosa amenaza. Tan silenciosa como la magia que el conde comenzaba a acumular en la palma de sus manos, imperceptible para unos ojos ajenos a la magia como los de aquel crío. Y entonces se produjo la acción.

Un rápido golpe por parte de Roxanne y un intento de escapar de la presa que no terminó de salir bien. Un golpe contra la pared y ahora de nuevo se veía en desventaja contra una nueva puñalada del atacante bloqueada a duras penas sujetándole por la muñeca. Entonces fue cuando comenzó a brotar sangre de su pecho. Toda la calma que le quedaba a Tyki se perdió al ver aparecer la primera sangre. Ya no seria placer en si matar a aquel chico, era rabia, odio y venganza. El placer lo obtendría al torturarle pero ya ni en eso pensaba. El ambiente se volvió de repente más frío. Tyki se abalanzó escaleras arriba cargando como un animal furioso. El chico soltó su muñeca de un tirón y, de nuevo aprovechándose de la ventaja que le daba estar un par de escalones arriba, descargó la daga directamente contra el cuello del conde, casi como antes hizo con el primer vigilante. De hecho el joven se había envalentonado al haber herido a Roxanne y por su posición ventajosa, parecía haberse repuesto de la amenaza, incluso por su sonrisa parecía estar empezando a divertirse

-Os tomáis demasiadas molestias por una fulana, esto solo hace que me apetezca más follarm…-

No terminó la frase. En los últimos centímetros del recorrido de la daga hacia el cuello de Tyki esta se encontró con un obstáculo que no esperaba. Tyki aún preso de la furia había activado su habilidad de Equipo fantasma y ahora su magia si interponía entre la daga y su cuello, protegiéndole.

-Pero qué coño….-

De nuevo una frase que no terminaría….Al segundo siguiente el brazo de Tyki estaba ya en el cuello del joven, un chasquido metálico indicó que el mecanismo que desplegaba la segunda de las cuchillas de Tyki se había activado. Esta vez el conde si que pudo disfrutar de la cara de sorpresa, dolor y miedo de su victima, esta vez si pudo ver como la luz de sus ojos desaparecía. Mientras, la neblina a su alrededor desaparecía y el pasillo volvía a ganar calor.
De nuevo otro segundo y un tercer cuerpo caía escaleras abajo. Con total frialdad pero con una sonrisa en los labios Tyki limpió sus armas y las devolvió a su posición oculta en sus mangas. Ya tenía preparada su versión de los hechos. Nadie tendría porque culparle de nada, todos habían oído lo ocurrido. Las primeras cabezas curiosas comenzaron a asomarse.

-Llamad a los médicos, esta chica está herida, deprisa y a la guardia-

Dijo para que alguno lo hiciera y sin querer separarse de Roxanne. En parte para que no contara ninguna cosa rara,..como por ejemplo la verdad de lo ocurrido. En parte por que no quería dejarla sola. Se agachó a su lado quitándose la chaqueta y taponando la herida con ella para que dejara de sangrar.

-Tiene mal aspecto, pero eres fuerte, seguro que en poco tiempo solo será una marca de recuerdo de nuestro reencuentro-

Añadió sonriéndola amablemente como si nada hubiese pasado. Pero de nuevo sumido en una vorágine de pensamientos causada por los recuerdos borrosos. ¿Exactamente qué somos ella y yo?.
Pronto llegaría la guardia que seguro estaba de camino. Apenas habían pasado unos minutos desde que todo empezara, parecian mucho más.
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Re: La Rosa y la Espina (Privada)

Mensaje por Roxanne Megpoid el Miér Mayo 18, 2011 7:12 am

La situación se había descontrolado. Roxanne se encontraba un tanto agotada y preocupada, el perder sangre así no estaba entre sus costumbres ni entre sus actividades preferidas. Menos si tenía que evitar que un mocoso le asesinara, al mismo tiempo que buscaba proteger al sujeto que hacía tiempo no veía. Demasiado peso y presión para su gusto, pero, era parte de sí misma y no podía evitarlo.

¿Por qué ayudar a un chaval que intento no solo a buscar de ella, sino asesinarla? No lo sabía. Tal vez vio en sus ojos la soledad que seguramente sentía ese chico, o quizá, solo no quería molestar en esos momentos, pasar desapercibida. Por otra parte, sentía una extraña necesidad de proteger a Tyki… cosa bastante rara puesto que las únicas personas a las que ella deseaba proteger por sobre todo eran sus hermanos… sin embargo, por ese hombre sentía… algo que no comprendía del todo, pero le gustaba. La sensación en el pecho de felicidad…
Cuando ella menciono su nombre, el correspondió a una mirada. Segundos veloces de contacto en los que ella entre sonrió. No fue una sonrisa de miedo, susto o preocupación… no, fue esa sonrisa secreta que una chica solo hace a aquella persona especial. Aquella acción fue mas inconsciente que consiente, pues apenas tuvo tiempo de pensar en algo más. En un segundo se encontraba contra la pared, intentando evitar ser apuñalada, con una herida en el pecho que sangraba ahora con insistencia.

El ambiente se torno frio. Ella intentaba alegar a Tyki, al chico… pero sus fuerzas fueron en vano. Tyki se lanzo hacia ellos, mientras que el chico iba hacia él. Roxanne se apoyo de la pared para no caer, llevándose la mano al pecho, buscando detener la hemorragia. Horrorizada, vio como el sujeto buscaba herir a Tyki.

-Tyki!-

Dijo en una voz que se detuvo al ver al chico caer escaleras abajo muerto. El calor volvía pero ¿Por qué ella no lo sentía? El mando a llamar guardias y médicos, cosa que aquellos que recién salían a curiosear obedecían. Pronto llegaría toda la muchedumbre de curiosos, guardias y doctores. El se agacho junto a ella, colocando su chaqueta sobre la herida. Roxanne sonrió suavemente, intentando sostenerse en pie. Le escucho atenta, sin despegar la mirada de sus ojos, como si solo de ellos pudiera sostenerse.

-gr…gracias…-

Murmuro, sintiendo que sus piernas flaqueaban, cayendo hacia adelante, en dirección a sus brazos. En esos momentos, un par de guardias ya venían en camino, mirando los cuerpos. Roxanne levanto la vista, entre cansada y luchando por reponerse. Murmuro en voz alta, respirando agitadamente.

-Conde… gracias… gracias por ayudarme… ugh… esto… me… me alegra haberte encontrado…-

Y fue lo último que murmuro, antes de comenzar a sumirse en un sopor… un sueño lento, doloroso a la vez y oscuro. No deseaba cerrar los ojos, pero, lo necesitaba. Dormir… si, dormir.
Junto a los guardias y un medico, llegaba uno de los dueños de aquella posada. Con una voz cansada, se froto las sienes, añadiendo fastidiado.

-¿es que los niños de hoy en día no pueden controlarse? Esa chica… no tenía habitación aun… ¡Estamos saturados! -

El hombre, que tenía finta de ser más bonachón de lo que era, se rasco la nuca, preocupado. Sonrió abiertamente ante su idea.

-estamos saturados… pero, mi habitación tiene un hueco. Medico, ¿Por qué no la lleva a la planta alta? Sabe donde descanso yo…-

Y mientras se acercaba el médico a Roxanne, nadie parecía prestar verdadera atención a Tyki, hasta que uno de los guardias se acerco a él, preguntando por su versión de los hechos, el médico sacando un maletín con varias gasas, agujas e hilos… curaría a Roxanne del modo que el conocía, al antiguo y un tanto doloroso estilo. Pronto, parecía que todo se convertiría en un correr y venir de gente…
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Re: La Rosa y la Espina (Privada)

Mensaje por Tyki Maggot el Sáb Mayo 21, 2011 10:44 am

Tyki sintió la tentación irrefrenable de subir escaleras arriba para no dejar sola a Roxanne. Temía que tal y como pasara con antelación volviese a desaparecer y se convirtiera de nuevo en recuerdos brumosos. No estaba dispuesto a volver a sumirse en esa impotencia y rabia de sentir que una parte de tu vida podría no ser real. Aquella aventura estaba borrosa pero ella existía y le conocía. Sabía su nombre y sabía su título. Ella no se había mostrado asustada ni temerosa aun habiendo presenciado como mataba a un hombre simplemente por estar en medio, conocía su doble naturaleza, eso convertía en ciertos parte de los recuerdos , de hecho una parte importante de ellos. Pero no podía subir, primero porque sería indecoroso, segundo porque la herida que tenía requería que nada distrajera al médico y tercero por que la guardia tenía preguntas para él. Siempre tenía preguntas, molestas e inoportunas preguntas. Por lo menos esperaba que tras liquidar al último investigador no volviera a toparse con otro de semejantes aptitudes detectivescas. Aquel joven guardia tenía la mente muy despierta y un ingenio agudo, se acercó demasiado…Cuando alguien se acerca tanto al fuego se quema. Fue un auténtico incordio deshacerse de él pues si desaparecía teniendo en cuenta que le estaba investigando a él…aunque de manera extraoficial y rutinaria, claro, se le echarían encima. Con un par de hombres y una mujer dispuestos a cooperar el conde había conseguido que su muerte pareciera un suicidio…por amor. No era tan divertido como mancharse las manos pero tuvo su gracia.

En esta ocasión el guardia no era ningún investigador, era un miembro de la patrulla de vigilancia, portaba la armadura de malla con el escudo de los dos dragones de la ciudad, un hombre joven aunque mayor que Tyki. El hombre parecía más incomodo que el propio conde durante el breve cuestionario. En una ciudad como aquella, ser el encargado de las preguntas a unos hombres con el suficiente dinero y poder como para destruirte con un gesto era el trabajo que se le encargaba a aquellos que habían metido la pata y mucho con anterioridad o bien hombres que no habían aprendido cómo funcionan las cosas allí.
El guardia le preguntó por sus actividades antes del incidente, cómo se involucró en los acontecimientos y cuáles habían sido sus acciones exactas. También si conocía al atacante o a la víctima. El relato de Tyki fue corto y preciso.

“Estaba jugando a las cartas cuando en la puerta se escuchó un forcejeo. Reconocí a una de las implicadas como una amiga que por lo visto había conseguido trabajo en el club por lo que salí. En las escaleras el atacante empuñaba una daga y sin dejar de amenazar a la chica atacó con ella a los de seguridad. Incluso mató a uno por la espalda mientras se dirigía a atender a su compañero herido. La joven en un valiente acto golpeó al chico pero pagó caro su valor como bien sabe…me abalance sobre él y en el forcejeo terminó herido de muerte con su propia arma…Y eso es todo”

La versión fue confirmada por los nobles de la sala que si bien no vieron nada escucharon todo…Todo lo que el conde quiso. Tyki no envidiaba a aquel guardia que tendría que contarle al consejero real que su hijo había muerto tras asesinar a dos hombres e intentar violar y herir a una mujer. Sin duda el escándalo repercutiría en su carrera política y también era probable que intentase obtener por métodos insidiosos venganza contra Tyki. Pero a métodos insidiosos descubriría en el conde a un más que digno oponente.

El local se convirtió en un hervidero de gente. Muchos de los presentes se negaban a marcharse debido al morbo de la situación. Otros querían entrar para participar del mismo o quizá solo para comprobar que era el hijo del consejero el responsable de todo y, el conde Mikk un héroe salvador. No hay mal que por bien no venga.

Al final el local quedó vacío y solo los trabajadores y el propietario quedaron, la guardia se llevó los cuerpos intentando mantener la discreción, los criados dedicaron toda la tarde a limpiar la sangre. Permitieron también a Tyki quedarse pues insistió en ver a Roxanne tan pronto se despertara. Cuando el médico salió confirmo que la herida no había tocado ningún órgano y que se recuperaría enseguida. Durante las horas que siguieron el conde esperó pacientemente a que unas de las chicas del club saliera para decirle que Rox había despertado. La esperada noticia llegó una hora antes del anochecer. Tyki entró rápidamente, quizá de manera exageradamente rauda para quien quiere ver a una simple amiga. Claro que esperar horas delante de una puerta tampoco era muy…normal si ese era el caso.
Lo primero que hizo fue tomar una de sus manos entre las suyas y apretarla con fuerza. De nuevo la vorágine de sentimientos y recuerdos le inundó pero ahora ya había algo seguro en todo aquello. Su sitio estaba allí, con ella.

-Me alegra que estés bien…Roxanne. Tengo un millón de preguntas que hacerte..pero no te preocupes, pueden esperar-
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Re: La Rosa y la Espina (Privada)

Mensaje por Roxanne Megpoid el Sáb Mayo 21, 2011 7:01 pm

Efectivamente, pronto la gente comenzó a ir y venir. Algunos, amontonándose alrededor de los cuerpos, otros, observando y escuchando la versión de los hechos. Incluso testigos que afirmaron la historia del conde, aun y cuando no hubieran visto nada. Roxanne se salvo del interrogatorio, puesto que ahora era atendida por el médico. Girándole, de forma que quedara boca arriba, rápidamente limpio la herida, cubriéndola con una venda. Una vez que “la primer curación” estaba lista, el médico le cargo en brazos hacia arriba, a lo que sería su habitación. Miro a Tyki y al guardia que charlaban y, en medio de aquel mar de desconocidos, confusión y algo de miedo, le habría gustado que él fuera con ella. No lo mal interpreten es que, simplemente, el único conocido ahí…

Sus ojos permanecieron cerrados durante la curación. Para fortunas de ella, el médico no era tan malo, aunque si brusco. La limpieza y el vendaje… se sentían cansados, puesto que, después de todo, recién llego de viaje y ya tenía una herida algo grande. Paso un tiempo antes de que el médico saliera, avisándole a Tyki que ella no estaba herida de gravedad. La chica permaneció entre sueños, navegando en un sinfín de recuerdos de los que no estaba segura si solo consistían en vagos sueños o realmente recuerdos. Lo que si sabía, era que, en todos aquellos, se encontraba Tyki.

Cuando abrió los ojos, miro a su alrededor. La habitación se encontraba muy bien acomodada, aunque mucho menos que las de las chicas. Roxanne observo unos momentos el techo, de madera, fina… levanto suavemente la cabeza, notando una ventana que se abría grande, dando a un balcón. Gruesas cortinas de terciopelo rojo evitaban que entrara la luz del sol. Un cuadro conformado por un leopardo cazando a su presa adornaba un hueco parecido a una chimenea, delante de este, la piel de un animal, oso, de seguro, reposaba, junto a un sofá bastante cómodo a la vista. Junto a la cama, un par de taburetes que sostenían velas. Un peinador con su silla a la izquierda de la habitación y la cama, era lo mejor de todo. Colchón amplio, bien sacudido y sabanas blancas… cuatro postes de de madera fina tallada a mano adornaban junto a un cubrecamas que le cubría hasta la cintura, de color rojo brillante.

El atardecer ya había caído y, una de las jóvenes que trabajaban ahí, se acerco a mirar si ya había despertado. Roxanne le sonrió, sentada sobre la cama, mirando a la muchacha.

-El conde Tyki… quiere verla… tiene toda la tarde sentado fuera de la habitación…-

Ella asintió, pidiendo que le dejaran pasar. El entro de manera rápida, provocando una sonrisa tierna en su rostro… ahí estaba ella, sentada sobre la cama, cubierta solo hasta la cintura y con un vendaje que cubría su herida y su pecho, sin tener nada más encima. La chica se olvido por un segundo que no llevaba blusa –la verdad es que comenzaba a sentir un dolor producto de la herida aun abierta y ¿Quién presta atención a su ropa cuando duele algo? – El le tomo de las manos, a lo que ella le sonrió, mirándole sonrojada. Le sorprendía que se preocupare tanto por ella y a la vez, le alegraba.

-Ty… Tyki… -

¿Qué le iba a decir? ¿Qué hacia ella en un lugar así, con la plaqueta de empleada? ¿Que pensaría de ella? Sonrió algo nervioso, recargándose sobre el respaldo, buscando una excusa mientras pensaba en algo para romper el silencio.

-am… ¿Qué hacías tu aquí…? – pregunto, con un tono casual. Dándose cuenta de que no estaba realmente cubierta, levanto la sabana, bajando la mirada, con el rostro completamente rojo. Bueno… a estas alturas ¿debería sentir algo de vergüenza al mostrarse así ante él? Su mente era un remolino de pensamientos, de sentimientos y acciones. No sabía cómo reaccionar exactamente, tampoco que decir o sentir… por un lado, quería lanzarse sobre él, abrazarle y decirle que, vamos, si le había extrañado. Sin embargo, otra parte de ella… se resistía con fuerzas. Demasiada confusión para su gusto, demasiada indecisión. Tomo aire profundamente, mirando a Tyki.

-¿emm… todo fue cierto?-

Pregunto, mirándole con insistencia. El deseo de poder despejar esa duda… y proseguir con el resto de la misión.
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Re: La Rosa y la Espina (Privada)

Mensaje por Tyki Maggot el Vie Mayo 27, 2011 1:35 am

¿Todo fue cierto?. Una pregunta corta y aparentemente inocente que debería tener una respuesta sencilla y clara, pero no la tenia. Esa pregunta salvo por su carácter absolutista era la síntesis perfecta para las dudas de su mente y corazón. Muchas partes de la historia en común de Tyki y Roxanne estaban nublosos. El conde había esperado durante horas fuera, por ella. Quería hacerlo con la misma fuerza con la que antes había segado la vida de aquel estúpido crío, pero por mucho que así se sentía, podría ser un sentimiento basado en falsos recuerdos. Esperaba que la joven pudiese aclararle muchas cosas, esperaba que su mente estuviera más clara que la suya y le dijese exactamente todo lo que había ocurrido. Esperaba confirmar aquella versión con la suya y terminar con esa situación tan ridículamente tensa. Si realmente lo que sentía era algo real o fruto de poderosas magias, si así era quería sobreponerse a ellas y saber cuales eran sus verdaderos sentimientos. Si, eso le decía su cabeza. Podía haber estado pensado días en una total desconocida o en una mujer que podía no tener nada que ver con la que ahora mismo tenía delante. O podría ser todo lo contrario y de nuevo ante él tenía a la mujer más maravillosa que jamás podría haber conocido.

En sus recuerdos Roxanne era una joven atrevida y con mucha iniciativa. Una mujer buena y agradable sin caer en la idiotez de quien ve un mundo de color de rosa. Valiente pero no alocada. Cariñosa y con una capacidad sobrenatural para saber cuando mirarle, cuando acariciarle y cuando besarle para hacerle sonreír como a un idiota. Una chica sin miedo a sus defectos y con la suficiente cabeza para tomar las decisiones necesarias.
¿Era ella la mujer que tenía delante ahora mismo?. ¿La misma que había compartido con él una pasión irrefrenable que le había llenado más de lo que nunca nada ni nadie había conseguido?. Desde luego su belleza superaba incluso a la que recordaba y con la que había soñado en las últimas noches.

Tyki observaba sus gestos con atención. Cuando ella le miró con ternura supo que ella como poco estaba bajo una magia similar a la que le afectaba a él. Cuando respondió a sus apretón cariñoso para después ruborizarse al notarse semidesnuda en su presencia y le arrancó una sonrisa, Tyki supo que sus recuerdos debían eran ciertos, reconocía esa hermosa y suave piel con la misma claridad con la que la vio aquella vez…. Cuando le sonrió comprobó que esa sonrisa y esos gestos eran los mismos de sus memorias. Ahora que estaba de nuevo con ella a solas la vorágine cesó. Era ella. Y todo lo que podía recordar sabía que era cierto. Podría haber lagunas y esperaba que Roxa le ayudara con ellas, algunos de esos espacios en blanco inquietaban al conde…Pero ahora estaba seguro de amarla. Si al final todo fuese una encantamiento tan poderoso como para ofuscar las mentes y los corazones de una manera tan eficaz Tyki estaba dispuesto a rendirse ante el. Una magia que consigue que con una sonrisa se esfumen todas las dudas…bien se merece el nombre de amor.

-Por mucho que lo piense no puedo decirte si todo fue cierto o no, hay muchas cosas que no recuerdo. Si actuamos por nuestra voluntad o nos dejamos llevar por energías que no entiendo…Pero reconozco en ti gestos que están en mis recuerdos, recuerdo detalles de ti que no debería conocer si no los hubiese visto por mi mismo y que me confirman que pasó de verdad.-

Hizo una pausa.

-Estos gestos, como cuando sonríes, recuerdo que me hacían sonreír y sentirme feliz simplemente con tu presencia. Si entonces no fue real…la magia me sigue afectando por que al volver a verte y al estar aquí contigo …noto exactamente la misma felicidad y mi corazón hinchado y acelerado.-

Acercó una de las manos de ella y depositó un dulce beso.

-Aunque estás lagunas hacen que no sepa si tengo derecho siquiera a tocarte y mucho menos a decirte algo así. Quizá hiciera algo malo y no lo recuerde…Algo malo seguro hice o no entiendo si no por qué permití que te alejaras de mi-
Apretó un poco más su mano. Entre la suya.
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Re: La Rosa y la Espina (Privada)

Mensaje por Roxanne Megpoid el Mar Jun 14, 2011 5:55 am

Le observo con tanta ansiedad. Realmente se preguntaba si todo era cierto… si el joven con el que había “soñado” varios días, era real. Si su sonrisa, su mirada, lo que sentía al momento en que él le tocaba tenía un fundamento real. De algún modo, Roxanne sabia que lo que sentía si era cierto… pero, ¿hasta qué punto era basado en un sueño que, quizá el ignoraba? ¿Qué tanto era fundado en una realidad y que tanto en sus locas fantasías?

Mordiéndose el labio inferior, sabía que él sentía algo por ella también. Nadie espera durante horas fuera de la habitación solo por nada. Lo miro con profundidad, esperanza y deseo… si el correspondía, seria la mujer más feliz. Si no…
Aquellos minutos de indecisión, en el que no sabía si el diría que sí o no fueron realmente largos y lentos para mí. Jugueteando con un mechón de cabello, mordiéndose el labio inferior… En sus recuerdos, Tyki era un ser de lo más entrañable. Por un lado, su bondad era tan grande para con ella… sin embargo, rápidamente podía cambiarse a una maldad pura, malvada y escalofriante. Hay que admitirlo, Roxanne amaba esas dos partes porque, pocas veces sabía exactamente que esperar. Además, su forma de platicar, de actuar con ella era tan dulce, romántica y caballerosa que, se perdía en sus palabras y acciones.

Él le miro de esa manera que solo dos amantes saben. Con esa profundidad y cariño… con amor. Roxanne no necesito escuchar siquiera lo siguiente para saberlo, para comprender que era efectivamente él. Que ese hombre tenía su amor y su corazón… él no sabía si todo era cierto y eso la desanimo un poco, puesto que, como todos, deseaba obtener respuestas. Sin embargo, el afirmo lo que ella pensaba… gestos, movimientos, miradas que le hacían recordar situaciones que habían vivido, que reafirmaban la realidad de sus sentimientos, de sus personas. Hizo una pausa, mientras Roxanne le miraba directamente a los ojos con aquella expresión de alegría, que aumentaba a felicidad según sus palabras avanzaban. El también sentía lo mismo, la felicidad solo con verle, el corazón acelerado, el contener la respiración, ansiosa por sus labios… beso su mano con dulzura, provocando un sonrojo en las mejillas de la joven peli verde.

Lo último que dijo… le dio mucho que pensar. Es verdad que se había separado y ni siquiera recordaba el porqué pero, ella se preguntaba lo mismo. ¿Por qué? ¿Por qué dejar que el hombre de su vida se fueran? Luego, llego a una conclusión: no importaba. Su rostro se ilumino de pronto, y, sin importar el dolor que sintió al moverse, salto sobre él, abrazándole con la fuerza que pudo antes de sentir el dolor que le hizo soltarle un poco.

-a… - murmuro, cerrando los ojos un momento, antes de volver a abrirlos, sonriendo – Tyki… Tyki! – acariciando su rostro, le miro de cercas, con una renovada felicidad –¡me alegra haberte encontrado!- dijo y, si fuera más atrevida, hubiera plasmado un beso en sus labios. (Si, moría por hacerlo). Sonrió unos momentos, antes de volver a su posición original, pues la herida se encontraba demasiado fresca. Tanto que ya comenzaba a manchar la venda de sangre. Llevándose una mano al pecho, sentándose nuevamente en la cama, le miro, con ojos grandes y brillantes, sonriendo radiantemente -¡dime que has hecho! Yo…. Yo te estaba buscando y, me sorprendió encontrarte aquí!-

En esos momentos, alguien toco a la puerta. Una doncella de escote pronunciado y cabellos largos traía una charola de plata, con un par de platos servidos y vino. Roxanne miro a la joven, agradeciendo, antes de que ella dejara la charola en la mesita a un lado de la cama y se marchara, no sin antes decir

-cortesía de la casa, señorita-

Una reverencia y se marcho. Roxa sonrió, negando con la cabeza, mientras cerraba un momento los ojos –creo que de la emoción, he perdido el hambre…-
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Re: La Rosa y la Espina (Privada)

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