Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Un paseo inesperado [Priv. Celeste Shaw]
Hoy a las 9:05 am por Celeste Shaw

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Ayer a las 4:11 pm por Balka

» Pero sin presiones eeh!
Mar Nov 21, 2017 3:21 pm por Polvoso Von Lipwig

» The Shining of a Thousand Suns (Privada)
Mar Nov 21, 2017 10:46 am por Lia Redbart

» Varok Martillo de Trueno
Mar Nov 21, 2017 12:34 am por Varok

» Reglas de Noreth
Lun Nov 20, 2017 10:56 pm por Varok

» El deber de un jefe
Lun Nov 20, 2017 5:51 pm por Bizcocho

» A Hope's Tail
Lun Nov 20, 2017 1:09 pm por Gar'Shur

» Strindgaard
Dom Nov 19, 2017 2:29 pm por Strindgaard

» Ficha Varok del Clan Martillo de Trueno
Dom Nov 19, 2017 1:19 pm por Bizcocho

» *dances the seaweed dance* (〜 ̄△ ̄)〜
Vie Nov 17, 2017 2:01 pm por Balka

» Aracnofobia [Campaña]
Jue Nov 16, 2017 9:56 pm por Almena

» - Apocalipsis now -
Jue Nov 16, 2017 7:42 pm por Abdel Azim

» 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]
Jue Nov 16, 2017 7:07 pm por Arete

» El cordero
Jue Nov 16, 2017 9:46 am por Bizcocho




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


A la sombra del coloso.

Página 1 de 4. 1, 2, 3, 4  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

A la sombra del coloso.

Mensaje por Necross Belmont el Vie Mayo 24, 2013 2:14 am

Desesperación, caos y muerte… Algunas criaturas han llegado a este mundo solo para verlo arder. Allí se supone que entran los héroes y salvan la situación, algunos motivados por el bienestar de su tierra, otros por la promesa de poder o simplemente el hecho de ganar algo de dinero. Muchas historias se han dicho de ella, que es una bruja, que se alimenta de las almas de los incautos, pero algo es seguro, nadie sabe de ella. Ashelia, una fémina que ha existido desde la época de la leyenda, una vez más despierta ya que el caos está a punto de aparecer en Noreth, caos causado por dios sabe que…

Los sellos se debilitan, la muerte da pasos gigantes y cada vez se acerca más a Noreth, el primero de muchos colosos ha aparecido en Woestyn Ölüm. Enormes criaturas, con cuerpos de roca y carne vagan por las arenosas tierras de ese sector, en un templo perdido en el tiempo, Ashelia ruega por personas que atiendan sus plegarias. En la oscuridad de su recamara, ella controla las brasas de una antorcha cercana, haciendo que se muevan por toda la habitación con una simple mirada, un aura rojiza salía de sus manos, y terminaban en la antorcha.

El fuego creció bastante y horribles imágenes salieron de él, en las imágenes se veía desesperación, caos y muerte. Piernas que parecían no tener fin destruían una pequeña aldea, millares de cadáveres estaban esparcidos por todo el lugar. Un mazo gigante destrozo el piso agrietándolo, la lluvia cubría toda la escena mientras un grupo de desconocidos le hacían frente a la criatura. Lo siguiente que se vio fue a un grupo de siete “personas” en una taberna.

Allí termino la escena, luego grandes bolas de fuego salieron disparadas de la antorcha, debían buscar un huésped que tuviera espíritu de aventura, la locura de luchar por gente sin relación a él, o alguien que quisiera enriquecer sus bolsillos.

Las bolas incandescentes llegaron a la cabeza de siete personas. Cada uno con su propia razón para llegar, pero llegaran al fin y al cabo. Claro, si algo no se los impide antes, ya que el camino a hacia Woestyn Ölüm es extremadamente peligroso. Era de noche, un hombre y su lobo descansaban en una posada olvidada por dios. En loc-lac, Necross estaba dormido, su camino hacia Zhakhesh es demasiado extenso y debe seguir moviéndose. Durmiendo, no se dio cuenta de que un haz de luz rojiza entro por la ventana y se incrusto en su cráneo. Estaba teniendo un extraño sueño, caos, pisadas, gritos de dolor. Luego, una taberna con seis personas desconocidas para él. Pero por alguna razón se sentía bien, como si de algún lugar las conociera. Luego un templo se mostraba en el sueño, aunque era difícil verlo ya que las arenas se alzaban ferozmente sobre el. Una voz, dulce y armoniosa le advirtió algo – Ven a Woestyn Ölüm lo antes posible.-

De un salto, Necross despertó. Despertó asustado, con el cuerpo sudado y el corazón acelerado. Intento dormir nuevamente, pero le fue imposible. ¿El sueño era la premonición de algo? O tal vez un simple sueño a causa de su borrachera. De cualquier manera, resulto ser muy interesante, y quiere saber más de eso. A la mañana siguiente, se preparó para marcharse de Loc-lac. Cuando salió de la posada, fue abordado por una persona vestida totalmente de negro, de su cara solo se veían los labios color carmesí, ya que estaba cubierta con una capucha.

–Peligrosos tiempos se avecinan Necross, ¿les darás la espalda o te enfrentaras a ellos?-

- ¿Peligrosos tiempos? ¿Esto tiene relación al sueño de anoche?-

–Esa fue una visión al futuro, en ese futuro el mundo será destruido, tú y otros seres tienen la oportunidad de detenerlo, solo debes acceder a esta peligrosa misión. Puedo prometer que la recompensa será inmensa, si es dinero lo que deseas.-

–Nunca me ha motivado el dinero señorita, pero lo hare, guíame hasta ese lugar. Estoy seguro que resultara muy divertido.-

Una sonrisa se dibujó en la cara de la misteriosa figura, ella llevo al hombre del lobo hasta un lugar apartado, donde un caballo se mostraba imponente y cargado con algunas cosas. – Allí encontraras un mapa con el lugar donde debes ir, el primer punto marcado es una taberna donde te reunirás con los demás miembros de esta misión, por llamarlo de alguna manera. Mucha suerte, Necross Belmont.-

La misteriosa figura femenina desapareció en un torbellino de aire. Necross quedo sumamente sorprendido, ya había tomado una decisión, marchar hasta más allá de la tierra de los muertos, y ayudar a combatir a dios sabe qué cosa. No lo hará por dinero, ni por el bienestar de la gente de Noreth, solo lo hará porque será muy interesante.

En el templo perdido en las arenas de Woestyn Ölüm, Ashelia se llevó una mano al corazón, solo ella sabe lo que está a punto de pasar. El caos que reinara en Noreth es imposible de eludir, solo con la ayuda de siete seres se podría hacer algo. Solo espera que atiendan el llamado a la batalla, y no pierdan sus vidas, ya que ellos serán muy importantes para la futura historia que se está escribiendo.



¿Quién te conoce Invitado?
avatar
Necross Belmont
The Azure Knight

Mensajes : 1010
Edad : 97
Link a Ficha y Cronología : Necross Belmont
Un Hombre sin Lobo

Nivel : 7
Experiencia : 2630 / 3500

Volver arriba Ir abajo

Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Khiryn el Vie Mayo 24, 2013 7:07 am

La luz del amanecer comenzaba a colarse entre los picos de las montañas de Kuzbrek al oeste del bosque maldito. Había sido un viaje largo desde Ehorinder este; y el camino había llevado a Khiryn hasta ese lugar, siguiendo, siempre siguiendo el rastro de la venganza.

El día anterior, había decidido bañarse en el rio y pasar la noche en vela, para Khiryn, que no estaba acostumbrada a las pesquisas, dormir lejos de un lugar que se le hiciera seguro era casi imposible, y de ahora en adelante, en su corazón no había lugar seguro; sin embargo el letargo de la noche junto con el rumor del agua y el pesado y acumulado cansancio de las jornadas la hicieron ceder ya avanzada la noche. Y cuando el sol trajo los primeros rayos debajo de la piedra donde khiryn había cavado apenas una angosta madriguera, tambipen trajo una luz más. Una flama bailarina de color naranja se acercó, tambaleante al rubí de Khiryn en su frente, y ahí, anidó.

“Un hombre de piedra y retazo de piel, se elevaba hasta las nubes. Al caminar destruía pequeñas personas, como si de hormigas se tratase, una batalla, gente peleando y después gente muerte, gritos niños; animales. Todos, llamas y caos. El hombre del tamaño de las montañas había acabado con todos.”
Aun dormida, Khiryn se retorcía, gemía unas lágrimas rodaron desde sus ojos al ver tanto dolor, tantos gritos. Sabía en propia piel lo que costaba ser arrancada de tus seres queridos…

“Un bar; una rata del tamaño de un muchacho bebiendo junto a hombres y mujeres, un lobo.”
Por un momento se sintió cómoda al ver aquella escena en la que ella también participaba.

“Luego humo…”

Desperté con los sentidos alarmados, el sueño había sido demasiado real. Se llevó instintivamente las manos al rostro para limpiarse con el dorso las mejillas húmedas de llanto. Sólo después de esto se dio cuenta de que su rubí brillaba como el sol, dirigiendo su luz entre las rocas, a la orilla del rio. Se levantó con la piel erizada y de inmediato tomó con fuerza la empuñadura de sus dagas. Una silueta encapuchada junto al rio me habló:

-Sé que conoces el sufrimiento, pero lo que tu has pasado no se compara con lo que le pasará a estas personas…Khiryn…-
La silueta hablaba con una voz clara y lisa, pero sabía y vieja a través de unos labios carmesí.

-¿Quién eres tú? ¿Cómo sabes mi nombre?-

-No sólo sé tu nombre, sé que tuviste un sueño, y sé también lo que ese sueño significa; es el futuro…

-¡Contéstame!! – Para ese momento no estaba segura si mi cuerpo reaccionaria si debía entrar en batalla, me temblaban las piernas por el sueño y por la presencia frente a mi; No despedía ningún olor, y el viento chocando contra su cuerpo, aunque era leve, debería de hacer algún sonido, no lo hacía. Si su voz no hubiera sido tan clara; hubiera pensado que se trataba de una visión por pasar tanto sin dormir, o parte del mismo sueño, y aun así era un golpe de realidad.

-Tus preguntas no son importantes ahora, pero lo sabrás en el futuro, si eres en verdad valiente para seguir y evitar que tu sueño pase; ahora tú contesta: ¿Lo eres?

Titubeé por un momento sin saber que responder. Mi cuerpo estaba rígido como una roca; hasta mi cabello se encontraba erizado, como si hubiera sido hecho de esa manera con mis propios huesos.

-En caso de que te interese saber la respuesta a la pregunta que te acabo de hacer; por ahí hay un caballo; un su alforja encontraras unos víveres y un mapa que te llevará a Woestyn Ölüm, y de ahí a una taberna; tal vez ahí disipes tus dudas, Khiryn…

Un viento fuerte se arremolinó alrededor de ella, haciéndola desaparecer; instintivamente desenfundé mis cuchillos y los llevé a la altura de mi rostro, asumiendo posición defensiva, pero al momento la silueta ya no estaba ahí, y el viento se había apaciguado, miré en todas direcciones y olisqueé el aire, a mi sólo llegó el olor a tierra mojada, a rio, mi propio olor y el olor de un caballo.
El rubí en mi frente dejó de brillar, y relajando los músculos me di cuenta que tenía los nudillos blancos de tanta fuerza al apretar la empuñadura de mis cuchillas, incluso, comenzaba a sangrar de las palmas de las manos por haberme enterrado un poco mis propias uñas. Enfundé mis armas y caminé hasta el caballo, tomándolo por las riendas y lo llevé a mi “madriguera.” Me alegré de que mis reflejos me hubieran respondido en una situación tan terrible como la que acababa de pasar.

Bajé al lecho del rio y me lave las heridas en las manos, luego subí y me vestí con la capucha color arena que estaba en mi mochila de viaje. La apreté muy bien para esconder la piedra en mi frente, aunque dejé un poco foja la parte de arriba para que mis orejas no se apretaran contra mi cabeza. Luego me puse los guantes y la capa larga. Cogí el mapa de la bolsa del caballo y después de estudiarlo un poco, lo guardé entre mis ropas. Colgué mi mochila de viaje al caballo y me colgué el arcabuz a la espalda, me cercioré de que la pólvora de arcabuz y las balas estuvieran a la mano y me subí al caballo.

-Espero que sea un viaje tranquilo, amigo...- dije con un poco de miedo mientras me inclinaba sobre el cuello de la hermosa criatura. -… y que me lleves con vida, porque la verdad es que, nunca aprendí a cabalgar…-
avatar
Khiryn

Mensajes : 544
Edad : 29
Link a Ficha y Cronología : Ficha
Memoria del Carbunclo


Nivel : 4
Experiencia : 1650 / 2500

Volver arriba Ir abajo

Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Astilla el Vie Mayo 24, 2013 4:52 pm

Phonterek, mi segundo hogar. Allí me encontraba, durmiendo por primera vez en un mes en mi propia cama. Porque, por extraño que pareciera en alguien como yo, era mía. Toda esa casa era mía. Me inspiraba seguridad y me invitaba a descansar de un largo viaje, sabiendo que pronto comenzaría uno nuevo, quién sabe hacia dónde, quién sabe cuán largo...

Cerré los ojos, entregándome al descanso que brindaba el mullido colchón y la frescura de la noche. Entonces, soñé.

Soñé con mi tierra, con sus tórridas arenas, con su cielo azul sin una sola nube y su intenso sol. Soñé con sus gentes, desde Loc-Lac hasta aquellos túneles que eran mi otro hogar. Entraba en ellos, recorriéndolos en la oscuridad, reconociendo las caras de los sacerdotes y otros muchos fieles a la gran Madre. No deseaba quedarme allí pero, en el fondo, cierta nostalgia me invadía. Era mi hogar. Las rocas que me vieron nacer y crecer. Pero, de súbito, esas rocas se quebraban, los escombros caían sobre las ratas. Se escuchó un trueno, pero no había tormenta. Era el estruendo causado por esa mole de piedra y carne, hundiendo sus puños en la tierra y aplastando a la colonia. Me agité en mi sueño, quería despertar pero no podía. Algo me lo impedía.

El sueño no terminó ahí. Quería mostrarme más. Me llevaba más allá de las arenas, a través de unas familiares montañas, hundiéndome en las entrañas de la tierra para mostrarme la gran ciudad de Hekkith. Pero aquél esplendor que maravilló una vez mis pequeños ojos negros había decaído. Las criaturas de carne y roca habían llegado hasta la Gran Madre. Y la habían matado.

-Ven a Woestyn Ölüm lo antes posible.

De súbito, esa voz inundó mi cabeza. No sabía de dónde procedía. Desperté, respirando agitadamente. Me encontraba en mi cama, todo estaba tranquilo a mi alrededor, ajeno a mi pesadilla. ¿Lo era? ¿Era solo un mal sueño? Había escuchado muchas veces las palabras de los sacerdotes. Algunos decían que tenían sueños, premonociones. Se creía que la gran Madre los propiciaba, les regalaba ese don por su fe. ¿Era aquello una premonición? No podía ignorarlo. ¿Viajar a Woestyn Ölüm por una pesadilla? Si no lo hacía y esa pesadilla se hacía realidad, no me lo perdonaría. No lo haría, porque me convertiría en una traidora a Hekkita, lo mismo que estaba persiguiendo.

No podría volver a conciliar el sueño esa noche. Me pondría en marcha de inmediato. Preparé mis cosas y salí sin perder tiempo, silbando para llamar a Nicodemus. El cuervo se posó en mi hombro, descendiendo del tejado de la vivienda.

-No debes perder tiempo.

Esa voz...

-Os he escuchado en mi sueño.

Pude ver perfectamente la figura de una mujer encapuchada que salía de las sombras de la noche.

-¿Habéis sido vos la artífice de esa pesadilla? Deberíais saber que no es del agrado de nadie que se juegue con su mente.

¿Molesta? Sí, desde luego que lo estaba, pero en mi voz no había tinte alguno en el tono que lo demostrara. Estaba segura de que fue aquella mujer la artífice de todo, la que movió los hilos de mi mente en sueños para utilizarme en su beneficio.

-Lo que has visto ha sido el futuro. Esta noche, te ha sido concedido el don, o el estigma, de la presciencia.

-Debéis entender que albergo mis dudas. ¿Qué es lo que buscáis?

-La salvación de tu tierra, de todo lo que conoces y todo lo que conocerás.

-Una tarea que me viene algo grande.

-No estarías sola.

Quedé pensativa. No confiaba en esa mujer. En general, no confiaba en nadie que se me presentara a mitad de la noche con el rostro encapuchado. Pero podría aprovecharlo... si requería mis servicios tanto como para recrear tal teatro, podría obtener algo de ello.

-Deseáis contratarme, según parece. Podríais empezado por ahí desde el principio, mi buena señora. Decidme vuestro nombre y poned vuestro pago.

-Grandes recompensas aguardan a los que enfrenten a la amenaza de los colosos.

-Me temo que una promesa no es pago suficiente.

-Tomad el caballo que os aguarda al final de aquél callejón.-señaló.- Debéis daros prisa.

Esa extraña mujer no dijo más. Simplemente, desapareció. No estaba segura de cómo obrar. Por un lado, las promesas de una recompensa no eran algo que me reportase nada. Por otro, el recuerdo de la pesadilla seguía vívido en mi cabeza. Tal vez una visita rápida... no perdía nada por comprobarlo.

La mujer mencionó un caballo. No tardé en encontrarlo, cargado con alforjas para el viaje. Bueno, siendo optimistas... siempre podría venderlo. Había montado demasiado poco en caballo como para llamarme jinete. Aquél era un buen caballo en cualquier caso, muy apropiado para el viaje hasta el desierto. Su tamaño, no obstante, lo haría complicado de manejar y terminaría retrasándome inevitablemente.

Decidí acudir a la taberna más frecuentada por mercenarios de la ciudad, buscando con la mirada a alguno que me llamara la atención.

-¡A mí tú no vas a venir a hacerme trampas!

Aquella era la voz teñida por el alcohol de un hombre pelirrojo. Se encontraba jugando a las cartas en una mesa con otros dos humanos y, obviamente, iba perdiendo.

-¡Deja de inventar chorradas, Bastian! ¡Te dije que no sabías jugar a este juego!-replicó uno de sus compañeros de juego.

-¡Y yo te digo que me habéis hecho trampas! Mira, si me devolvéis mi dinero ahora lo dejaré pasar.

Aquella conversación se alargó unos minutos hasta que el pelirrojo, Bastian, recogió sus armas con un enfado más que evidente y salió de la taberna. Mis pasos le siguieron, esquivando a los hombres que iban y venían. Ese Bastian no era el hombre más fuerte de la taberna, y definitivamente tampoco el más listo, pero me sería fácil tenerle comiendo de mi mano. Un peón controlable.

-Buenas noches, señor. Es usted Bastian, ¿verdad? Creo haber oído mencionar su nombre en la taberna, me han hablado muy bien de vos.-me fijé en el arco que llevaba a la espalda.- Dicen que es un gran arquero, un hombre resistente y también valiente. Es una lástima que no todos sepan reconocerlo.

El pelirrojo se giró, bajando la mirada para descubrir mi figura observándole.

-¿Qué? ¡Ah! Sí, por supuesto, hay cada persona por ahí...

-Veréis, esta humilde rata se preguntaba si aceptaríais ayudarla en cierta empresa. Os pagaré, desde luego.

Sabía perfectamente que Bastian estaba necesitado de dinero, pues acababa de perderlo todo. Esa era mi mejor baza, y debía aprovecharla. El pelirrojo trató de aparentar pensárselo, haciéndose de rogar. Después de insistirle e hincharle el ego, por fin aceptó tras hablarle de la recompensa que le mencioné. Le llevé hasta el lugar donde había dejado el caballo, mostrándoselo. Bastian sabía de caballos, conocía el valor de uno como el que le mostraba, y por su cabeza podía pasar el quedárselo o el venderlo, no era realmente asunto mío. Lo único que quería eran sus servicios. Me explicó, con bastante fanfarronería después de haberle alabado en mi teatral reclamo, que era diestro en el manejo del arco, buen jinete y conocía algo de magia curativa muy básica, enseñada por los elfos entre los que decía haberse criado en un pueblo cercano al bosque de Physis donde los orejas picudas y los humanos eran la principal población.

Le expliqué que debíamos dirigirnos a la Tierra Muerta, donde nos reuniríamos con un grupo de gente. Le hablé de las moles de carne y roca que debíamos eliminar, pues tarde o temprano debería hacerlo. Pude ver cierto atisbo de temor en el rostro del pelirrojo, pero después de fanfarronear de aquella manera y ponerse a sí mismo como el hombre sin miedo, su orgullo y honor le impedían echarse atrás.

-Si pensáis que es una tarea que se os escapa de las manos no tengáis reparos en retiraros...

-No, no. No importa que midan veinte o veintemil metros, he abatido a tantos enemigos que un reto así... ¡no podría rechazarlo! De acuerdo, eehm... ¿tu nombre, ratilla?

Sonreí amablemente, sin poder evitar reír internamente por el pobre diablo que acababa de ahogarse en su propia fanfarronería, invitándole a subir al caballo.

-Astilla, vuestra fiel clienta y líder al haber cerrado el trato. Tratadme con familiaridad, no os preocupéis, pero subid al caballo, debemos marchar esta misma noche. Alzad orgulloso la vista al frente Bastian, pues vuestro nombre aparecerá en los libros de historia y será entonado en épicas canciones.

-A la orden, capitana.-parecía más decidido y envalentonado después de mis palabras.- ¡A hacer historia, pues!

Eché un vistado al interior de las alforjas del caballo. Además de provisiones, contábamos con un mata donde se encontraba señalada una taberna y un punto de la tierra muerta. ¿Qué señalaba? Lo descubriría en su momento. Antes de nada, la taberna sería el lugar de reunión.
avatar
Astilla

Mensajes : 43
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Bast Snowclaw el Vie Mayo 24, 2013 7:08 pm

Daba vueltas sobre la cama de una posada que ni siquiera sabia su nombre, había sido un día agetreado para mí, me suele gustar divertir a la gente, sigo siendo una bufona, aunque mi turbio pasado ya quede lejos, había conseguido alojarme en una posada de mala muerte y dormia en extraña postura sobre la cama, dejando colgar mi brazo por un extremo de la cama, el sueño era de lo más apacible, pero todo empezó a cambiar lentamente, todo lo bonito de mi sueño empezo a desaparecer. Los gritos empezaron a inundar mí mente, gritos..fuego..dolor..todo, la vista se alzaba para ver colosales figuras de piedra, carne y sangre...el retumbar de lo que parecía un pie apollandose en el suelo haciendo desaparecer un pueblo bajo él, la imagen empezaba con lentitud a disiparse...en arenosa imagen...la cual cambiaba a una taberna donde seis personas allí estaban, la imagen era demasiado borrosa para aclarar lo que ví, el sueño se apago al hacerme abrir los ojos. Sacudí la cabeza aturdida por el sueño, bostecé y me sente en la cama reacciendo mis coletas y levantandome al espejo de la habitación, sacando mi neceser de pintura, pintandome una sinuosa sombra negra en los ojos, mi rostro blanco y la mitad de mis labios pintados de negro y rojo, sonrei ante la caotica imangen en el reflejo, mejor bajar a tomar el aire y así poder despejarme, la taberna vacia por el dormir de todos, salí al esterior a tomar el aire.

– Ven a Woestyn Ölüm lo antes posible.- Escuché tras de mí, me giré a mi espalda con precisión soltando un más que felino bufido, por el sobresalto, observé la figura encapuchada que allí se encontraba, en esa oscura calle, mirandome. -¿Quien eres tú?- Dije con aire desconfiado, una desconocida, en mitad de la noche, encapuchada, enteramente de negro, no llama a mi confianza, torcí la cabeza.

-El peligro viene a pasos agigantados..los has visto, en tus sueños..lo sé- Musito misteriosamente, eso despertó mi curiosidad, la miré con mas interes que antes por sus palabras, más heche mis manos a mi espalda sujetando el mango de mis dagas. -¿ummm peligros?- -Así es...y si aceptas la misión la recompensa sera grande...-

Rasqué mi menton pensativa, observando a la enigmatica figura que promesas de recompensas hacía, pero todavia no terminaba de convencerme todo lo que debiera tal vez. -¿Así que recompensas, y lo que tengo que hacer es ir a Woestyn Ölüm...? ¿y como sé si es verdad?- No pienso dejarme engañar por cualquiera, claro que no, los rojos labios de la sombra esbozaron una sonrisa ante mis palabras y preguntas, cosas que me desconcertó bastante ¿que le hace gracia?.

Señaló a mí espalda, me giré observando un imponente y precioso caballo, que parecia estar ya preparado para emprender un viaje, miré de nuevo a la silueta encapuchada.
-Dispones de algunas provisiones y de un mapa qué te señalara el primer punto a donde debes ir, y conocer a los demas miembros que como tú la visión entro en sus mentes, reunete con ellos en ese lugar...Buena suerte, Bast Snowclaw..- Suspiró antes de desaparecer en un remolino de aire. -¡¡Espera!! ¿como sabes mi nombre?- Dije a la nada, puesto que la figura ya había desaparecido, miré al lustroso caballo negro. -Bueno amiguito..parece que daremos un paseo..- Sonreí con ironia, subí a mi habitación en aquella taberna a recoger mis efectos personales, antes de bajar, cogí el mapa echandole un ojo, y me monté en el caballo, veamos..a donde me llevaran mis pasos...

Bast Snowclaw

Mensajes : 31
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Ludovico Reverearis el Dom Mayo 26, 2013 11:24 pm

Mi vida se había convertido en el ejemplo perfecto de nomadismo. No podía quedarme demasiado tiempo en un lugar, menos que menos rondar las ciudades al norte de Noreth, por lo que mi largo viaje había sido emprendido hacia el centro de Noreth, para cada vez continuar bajando más y caer del mapa si fuese necesario. Llevaba semanas evitando gente, lugares concurridos y guardias que pretendían tener mi cabeza en un marco, colgado sobre la chimenea de su hogar. Rondaba encapuchado por cada lugar en el que hacía presencia y me había convertido en algo que no soy, que no fui; un caminante nocturno, ahorrándome problemas. Muy lejos me encontraba ya de mi tierra natal, del lugar que me vio crecer, del hogar de la pequeña muchacha de la flor. No podía negar que en parte mi alma estaba siendo corroída por la venganza; debía evitarlo. Mi objetivo no es ese ni lo será, nunca; sería tachar mis principios con los ojo vendados. Había llegado ya hasta Ehorinder Sur, en la zona de sur de Rovemar, luego de demasiado tiempo de viaje y exilio. Debería descansar en éste lugar, aunque algo me había quedado de este tiempo: Evitar las multitudes, por lo que fiel a mi aprendizaje, decidí parar en un pequeño poblado de paso, cómo siempre suelo hacer.

Un lugar de unas 7 u 8 construcciones, entre ellas una pequeña torreta de madera, por seguridad; un embarcadero para los botes que se aventuraban a pescar en el arroyo y mucho campo al rededor. Podía verse la altura de las próximas cosechas, al parecer tendrían un buen año. Semi cubierto por mi capucha, para evitar ser interrogado o parecer demasiado sospechoso, ingresé al poblado y rápidamente ubiqué la posada del lugar. "El Salmón Rosa" era el nombre del lugar. Desde afuera se veían algunas luces dentro, por lo que supuse que todavía estaba abierto e ingresé al lugar. Dentro se encontraban dos hombre mayores hablando muy fluidamente al calor de una fogata central. En la barra se encontraba una señora bien mayor, bastante pequeña, por lo que supuse que era una enana, por su gran ancho y su nariz de grandes proporciones. -Espero que no estés pensando en que te prepararé algo de comer a éstas horas- dijo la doña, con un tono un tanto gruñón -No se preocupe- dije, aunque moría de hambre -sólo estoy buscando una cama para pasar la noche- dije amablemente; lo último que quería es que esta señora se enojará conmigo, ya que tenía un enorme respeto hacia los enanos. ¡Ah, menos mal, mequetrefe! Ve a la última habitación. Ya estamos por apagar y cerrar todo aquí- me señaló con su índice la habitación que me pertenecía.

Me dirigí hacia allí, agradeciéndole, y cerré le puerta. Una habitación normal, como la de cualquier posada, no tenía nada extraño. La ventana daba hacia atrás, no hacia la calle, una cama, un armario y una mesa de luz era todo lo que había allí. Me saqué mi armadura y me acosté, entrando rápidamente en sueño.
Me encontraba parado en un enorme desierto, solo. La tierra seca se partía bajo mis pies y una suave brisa levantaba partículas que revoloteaban a la deriva. La tierra comenzó a agrietarse bajo mis pies; salté fuera de éstas, evitando caer; al mismo tiempo que enormes castillos y murallas brotaban y se agigantaban desde estas grietas. Al finalizar todo fue un gran silencio. Miré el cielo, que comenzaba a mostrarse de un color un tanto bordo y un temblor sacudió el suelo, como un golpe de tambor. Luego otro, y otro, cada vez con más intensidad. Giré mi vista y una silueta comenzaba a hacerse presente en el horizonte; parecía venir corriendo. A cada zancada provocaba un temblor. Su envergadura aumentaba a medida que se acercaba hacia mi; comencé a correr. El gigante se acercaba demasiado rápido, no sé que sería de mi si me alcanzaba. Generaba destrucción en cada zancada, explotando las construcciones bajo su suela y agrietando el suelo en cada paso. Corrí lo más rápido que pude, saltando las grietas que este provocaba; hasta que uno de sus pies golpeó a pocos metros de mi y la grieta generada me tragó, dejándome caer en un vacío. Me encontraba cayendo en la nada, podía sentir como si estuviera yendo en picada, aunque sólo veía negro a mi alrededor. Continué cayendo, hasta sentir un movimiento de golpe; había terminado de caer, sentado en una silla de madera. El negro seguía siendo el dominante de la situación, pero esta vez me encontraba sentado en una silla, con varias siluetas a mis lados, una mesa y en frente mío, del otro lado de la mesa, una silueta femenina. Una frase se grabó en mi mente -Ven a Woestyn Ölüm lo antes posible- y desperté.

Me senté en la cama; sentía una sensación extraña. Estaba agitado, pero no tenía miedo ¿Qué había sido eso? ¿Por qué lo me pareció tan real? Era la primera vez que algo así me pasaba, ese sueño tan extraño. Nunca había estado en Woestyn Ölüm, aunque había escuchado de éste lugar. Un lugar vasto, muerto, olvidado. Sus historias eran sumamente extrañas y rebuscadas, casi de no creer. Decidí salir a tomar algo de aire. Abrí la puerta de la habitación, y me dirigí a la sala principal. Me sorprendió que los dos hombres seguían allí, acompañados de una dama a la que no había visto al llegar. -¿Quieres acompañarnos, Ludovico?- escuché mientras me dirigía hacia afuera. Me detuve en seco y lentamente miré hacia el grupo, asustado. -Ven, acercate- dijo la dama, haciendo un gesto con su mano para que me acercara; supuse que no tenía opción. Fui hasta la fogata y me senté al lado de la mujer; miré a los hombres, estaban inmóviles, como congelados, toscos. Le toqué la cara a uno para ver su reacción, pero no sucedió nada. -El tiempo está detendio, Ludovico- me dijo la mujer. Ésto ya me estaba asustando -¿Quien eres? ¿Qué quieres de mi?- pregunté defensivamente -Ludovico, joven, necesito de tu ayuda. El mal está ganando poder y tu eres uno de los pocos que puede combatirlo frente a frente- dijo mientras tomaba mis manos. -Pero... ¿Qué es lo que está sucediendo? ¿Cómo sabes mi nombre?- pregunté, la intriga y la ansiedad me estaban matando. -Eso no tiene importancia ahora, Ludovico. Afuera tengo un caballo esperando por ti. También hay un mapa y otras cosas de utilidad. Es tu oportunidad de reivindicarte frente a Luminaris y sus templarios. Espero poder contar con tu ayuda- dijo, mientras se desvanecía en la nada y mis manos solo tomaban mis propias palmas. Estaba estupefacto. -Pues esa fue la vez que maté un dragón- dijo riendo uno de los ancianos -¿Te ha gustado mi historia, joven?- me preguntó sonriente. No comprendía de qué estaba hablando, tampoco me importaba. -Lo siento ¡Debo irme!- les dije y me apresuré a juntar mis cosas de la habitación para partir lo antes posible. Salí de la habitación, dejando unas monedas en el mostrador -Agradézcanle a la doña de mi parte, aquí está su dinero- dije y salí del lugar.

Justo al lado de la puerta había un caballo que antes no estaba. Supuse que era el mío, por lo que me subí y comencé a emprender mi viaje, siguiendo el mapa que estaba dentro de una bolsa colgada a la montura del caballo. Esa mujer sabía demasiado de mi. No podía quedarme de brazos cruzados. Debía saber de que trataba todo esto.
avatar
Ludovico Reverearis

Mensajes : 64
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Jacke Midnight el Lun Mayo 27, 2013 12:18 am

En mis mas profundas pesadillas, en el etéreo paso entre el umbral de las sombras y los deseos, veo a aquellas catástrofes sin nombre. Pueblos destruidos, como una guerra inerte donde la sangre es el pago mas común. Es el precio a pagar. Daba vueltas como retortijándome en mi propio lecho que ahora parecía ser infruto. Nuevamente esas encandiladas imágenes, los poros de mi piel en el mundo real se abrían como ostras que daban su fruto a los marineros que las pescaban, goteando milimétrica mente cada gota de mi sudor infundado. Mi mundo era guerra, sangre y devastación en el que tras la colosal humareda había cuerpos enormes, no sabia si era uno o varios... pero era algo enorme. Algo titánico.

Tas los segundos escasos en los que mi lengua jadeaba cuan perro devastado, se hicieron intensamente intensos. Mi cuerpo daba vueltas, pues recuerdo porque me hallo aquí. Leycibell, se encaprichó en una flor que crece al este en las montañas, una flor llamada Sangre del Alba. No sabía porque, pero la deseaba y mi deber como hermano, guardián y amante es hacer sus sueños realidad. Pero nadie me dijo que en esta posada, la penumbra y los hilos tejidos de pesadilla adornarían las sabanas con las que fuertemente cubro mi cuerpo. Mas algo alerto mis orejas lupinas, me desperté al rato. Sudado. Con cataratas de sangre en mis heridas pasadas, sin saber porque. Me sentía enjaulado y mis ojos comenzaron a brillar.

-¡Quien anda ahí! ¡Hablad o mis próximas prendas serán del tejido de vuestros órganos vitales!-

Dije de manera inútil. Pues no por ahora obtuve respuesta alguna. Así que me levante, tras la dulce luna que embriagaba cada uno de mis sentidos. Una luna enorme, que no estaba entera en su floritura. Me acercaba al baño, perfectamente alicatado en su piedra, marfil y terracota. Necesitaba un buen baño de agua caliente, así que eso hice. Me desnudaba, notando la fricción de mi ropaje caer a pies de mis limites corporales. El agua comenzaba a bañar cada palmo de mi musculada y cicatrizada piel, edulcorado las heridas, lavando la sangre que inexplicablemente volvió a brotar en esta noche cuando ya curadas se suponían las heridas.

Al pasar los segundos, salía de esa buena ducha con mi melena aun mas rizada por la humedad y el agua. Iba mojado, mis músculos brillaban con luz propia, y al coger mi ropa... vi una figura. Me abstraje al principio y cogí mi hacha.

-Calmad vuestra ira, mi lobo. Vuestra mirada es fuego del mas puro, pero no es aquí donde se necesitan esas llamas, ni ese cuerpo. Venid a Woestyn Ölüm lo antes posible.

Era la voz de una chica, demasiado dulce como para poder describirla al completo, sentía como una fuerza me sobrecogía en ese momento, no podía ver mas que su delineada figura de... mujer. La luz de la luna ya no era vista, es como si esa figura hubiera venido directamente desde ella. La miré, mis ojos seguían brillando. No sabía que significado había entrelineas en aquella frase. Pero de algo estoy seguro... sabe que criatura soy. Su fina mano se posaba en mi casi kilométrico pectoral derecho... se daba una vuelta... me miraba, aunque no veía su cara...

-Oh... el lobo. El fuerte. El Oso... el Bárbaro. Asesino de Asesinos. Cazador de Cazadores... Amante de su hermana... Mi lobo. Se lo que habéis visto en vuestros sueños... como si ahora mismo los estuviera catando por vos. Y creedme... Son todos ciertos... El peligro viene esta vez, a paso de gigante...

Sus palabras... sonaban confusas en mi cabeza, como el tarareo dulce de millares de infantes a la misma vez, y a la vez... no... No sabia que creer.. no es que fuera mi pasatiempo favorito pensar en palabras de una extraña que aparece en mi ducha.. diciéndome que mis pesadillas, de las cuales ya ni me acuerdo... Son reales. Da de todo menos confianza... pero... Leyci en este momento, querría escuchar mas. Y esta vez no la tengo aquí, he de ser mas. Me adelanté. La observé como volteaba sin quitarme apego de su retina en mi cuerpo.

-Quien sois vos, y porque estais aqui. ¿Por que yo? ¿Por que a mi? Esto es confuso. No me dais confianza, y eso puede no ser bueno ni para vos, ni para nadie de esta posada. Quien avisa no es mal amigo; Aunque en este caso... no lo somos. Decidme quien sois, e iros rápidamente.

-Esa fuerza... esa rudeza, esa... palabrería encandilada y maquillada por acciones y barbarie... Solo os pido que vayáis hacia donde os he proporcionado... es vuestro destino, mi Lobo. Es vuestro hacer. Y creedme cuando os digo.. cuando sale de mis labios... la recompensa será grata. Enorme, como vuestro cuerpo. De proporciones inmensas, como vuestro valor, vuestro fuego interno. Como... el peligro al que afrentéis...

Un escalofrío recorrió en ese preciso instante desde el coxis hasta mi médula espinal en la nuca... Así que aventura... eh... Leycibell iría de cabeza. Está bien. Iré... alguna recompensa servirá para mi amada. La observé... o eso creí, pues en un suspiro como en una enorme bocanada de aire frío... había desaparecido. Giré... no estaba. Pero algo me hizo observar el metal extraño que servía para reflejarme en el... estaba empañado por la ardiente agua que antes bañó mi desnudez. Desnudez por cierto que aún seguía. Todo estaba empañado menos algo que parecían ser unas letras....

"Seguid las señales, por el mapa. Usad las provisiones... y no os dejéis embaucar. Pues hay mas que como tu; Han ido a la llamada de sus... Pesadillas."

Tras leer eso... escuché que abajo relinchaba furiosamente lo que parecía ser un caballo o una yegua... esto es raro, todo es muy siniestro...mágico. Y no me gusta la magia... pero... la decisión ya ha sido tomada. Ya ha sido aceptada y especulada. No hay vuelta atrás. Leycibell no se echaría atrás, ni estaría orgullosa si yo lo hiciera. Y no lo haré.




-Con que la realidad de mis pesadillas eh.... Ya veremos a esos otros. Ya veremos...


Un Guerrero no hace la furia. Es la furia la que hace al Guerrero.



http://www.cuentosdenoreth.com/t4355-el-aullido-de-la-venganza
avatar
Jacke Midnight

Mensajes : 88
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Cristopher Van Tiersen el Miér Mayo 29, 2013 3:49 am

Tirian Le Rain es conocida por su bajo nivel de crímenes, incluso por las noches los asaltos son casi nulos debido a las patrullas nocturnas por parte de los guardias de la ciudad, caminan por las calles y pasaje con sus armaduras de hierro y el estandarte de una torre negra en sus pechos y en sus escudos, inspeccionan cada rincón de la ciudad/fuerte para mantener la paz y el orden dentro de los muros, por lo que no es de extrañarse que los ciudadanos de La aguja del norte puedan soñar plácidamente en sus lechos sin miedo alguno a que algún ladrón irrumpa en su casa, así es como la mayoría puede soñar con imágenes paradisiacas, paisajes oníricos sacados de la mente del niño más imaginativo, dulces sueños para los ciudadanos del bastión del norte. Pero no para mí, no hay dulces sueños para mí, pocas son las noches que las estrellas brillan tranquilas sobre mi techo, pues el fuego y la sangre siempre me eligen como presa, víctima de mis recuerdos, jamás puedo soñar en paz, jamás podre indultar mi deuda con los entes de mis sueños.

Aunque mi cuerpo se encuentra en el cómodo colchón de plumas de mi habitación, yo me encuentro lejos, muy lejos, en las profundidades de un frondoso bosque, en una pequeña aldea fundada por gente buena, gente que profesaba otro tipo de amor, ellos se amaban de la mejor forma imaginable, mucho mejor que la forma tradicional y aburrida, ellos se sentían, olían, saboreaban, escuchaban y hablaban entre todos, ellos se conocían a la perfección, tanto así que podían saber lo que pensaban solo con mirarse, eso era verdadero amor, ¿Por qué esas personas no podían aceptarlo? ¿En qué mundo el amor es un pecado? Estoy parado justo en el portal de una casa, la construcción está a unos 70 centímetros del suelo, como todas las demás. Está hecha con madera, por medios troncos formando las murallas externas, la puerta, también de madera, es de color azul berrie, pintada por la mismísima dueña, yo conozco ese color, es el favorito de ella, nadie más podría pintar toda una puerta de ese color, solo ella, mi amada, por fin la volveré a ver, después de tantos años.

Respiro profundamente y me armo de valor para entrar. Empujo el guardián de madera lentamente, y muy despacio la hendidura de la puerta se va haciendo más grande, poco a poco hasta que queda abierta hasta el tope, no quiero hacer ruido, prefiero que sea una sorpresa, quiero que salte al escuchar mi voz, espero que aun la recuerde, después de todo han pasado cinco años. Frente a mí, a unos tres metros, hay una mujer sentada en el suelo sobre sus rodillas, desde su cabeza cae una pequeña melena color rojo fuego que no pasa de los hombros… Sus hombros, había olvidado la bella caída que tenían sus hombros, me acerco un paso, un metro menos nos separa, bajo la mirada por su espalda, me detengo en su cintura, ha ganado algo de peso, bueno, no es de extrañar, debe tener 26 años ya. Doy otro paso, otro metro se reduce, solo un paso nos separa, solo un paso de volver a encontrar nuestro destinos. Giro la cabeza, inspeccionando la habitación, veo fotos, está ella abrazada de una niña pequeña, de unos cuatro años, es igual a ella, una copia hecha a lápiz, ahora me explico porque su cintura ha crecido, tuvo una hija, igual de bella que la madre, el mismo cabello de llamas, cayendo sobre una piel morena y unas joyas color miel adornando las cuencas de su rostro. Doy el último paso, solo centímetros. Estiro la mano y digo su nombre, pero ningún sonido sale de mi garganta. Trato de nuevo, pero con el mismo resultado. Retiro la mano y la llevo a mi garganta, me trato de sacar las palabras a la fuerza. Nada.

Lo intento de nuevo, esta vez gritando desde mí estomago, con todas las fuerzas, con toda la intensidad que mis cuerdas vocales me permiten, pero ningún sonido llega a mis orejas. Respiro agitadamente, mis manos tiemblan, estoy sudando frio, algo pasa afuera, no sé lo que es, desde mi posición no se distingue nada. Mis piernas están temblando, giro la cabeza hacia todas direcciones, necesito saber que pasa, afuera reina el caos, lo sé, lo siento dentro de mí, casi puedo escuchar como alguien grita mi nombre… No, no oigo nada, es mas no escucho nada desde hace un rato, comienzo a ver mejor la habitación, algunos cristales estaban rotos, esparcidos en el suelo. Los cuadros de las paredes, ahora habían desaparecido por completo. Trato de gritar nuevamente, grito su nombre, el nombre de la chica que tengo al frente, el nombre de la chica de Rain, la mujer del norte. Nada, solo un infernal pitido en mis oídos. Estoy desorientado, la visión se me está yendo a negro, veo borroso y estoy tosiendo fuertemente, me estoy ahogando con algo. Giro hacía la puerta, estaba cerrada, me acerco como mejor puedo hacia ella, la trato de abrir pero no puedo, el pestillo está caliente.

De la nada, escucho una voz entre medio del pitido estridente, grita mi nombre, la voz grita mi nombre, parece la voz de mi padre, pero suena mucho más familiar y cálida, el amor resuena en sus gritos. Es la voz de un hombre, un hombre grande y fuerte, con una voz segura y masculina, sigue gritando mi nombre, hasta que de repente, la puerta se abre explosivamente. Afuera solo puedo ver fuego y cadáveres, unos hombres vestidos de negro apuñalan a los habitantes de la pequeña aldea. Sigo escuchando un pitido fuerte y ensordecedor. Me doy vuelta una última vez !FEBEA!. Nada, la mujer no reacciona. Una mano me toma desde el brazo y me obliga a ingresar al fuego. Desde las llamas, pude distinguir un par de estrellas sobre mí, y de repente una gran masa me tapo la vista, luego nada. Oscuridad, completa negrura por un segundo. Estoy en una taberna, junto a seis personas más. Ve a Woestyn Ölüm.

Despierto en mi lecho de La aguja de Rain, me encuentro sudado y agitado, solía soñar con ese acontecimiento con Febea y Krumm, pero las estrellas, la oscuridad y la taberna son nuevos, nunca antes me habían pasado. Me levanto para ver por la ventana, necesito verificar que estoy aun en el norte, tras las grandes murallas de Tirian, necesito saber que esto es real y que no aparecerá ningún recuerdo frente a mí, ninguna visión pidiendo mis disculpas. Me levanto de la cama rápidamente, desnudo camino por mi casa, siento como el aire frio golpea contra mi piel, erizando los pequeños vellos de mis antebrazos y mis pantorrillas. Camino hacia la ventana abierta, asomo la cabeza y inspecciono el lugar, efectivamente parecía ser Rain, con las mismas callejuelas de siempre. Me doy la media vuelta para volverme a acostar, aunque ya fuera de mañana, no tenía nada que hacer ese día, a ver si puedo dormir un poco.

Pero apenas me giro, una figura encapuchada se halla parada en el arco de mi puerta. Es una figura delgada, completamente oculta por sus vestiduras, de las cuales solo se distinguen un par de labios rojos. La figura esta parada allí, en silencio, totalmente rígida frente al portal del mi puerta, camino directo a mi habitación para buscar mis dagas, pudo sentir como la figura me observa, puedo sentir como sus ojos me penetran el alma mientras camino. Aprieto el paso, comienzo a correr para alcanzar mis dagas, puedo sentir el poder que esa figura alberga, esa figura rígida que me observa bajo el tintel de mi puerta. Estoy justo en el portal de mi habitación, me doy media vuelta, esperando que la figura ya haya desaparecido en el viento, justo como apareció. Pero solo me encuentro directamente con sus ojos, esos ojos me miraban directo a los míos, sin ningún miedo o reproche, sin ninguna vacilación esperaban desgarrar el más profundo de los secretos que guardo celosamente en mi corazón.

Eleve la mirada hacia el cielo, esperando que algún dios acoja mi suplica, rogando a los dioses que esa mística figura desaparezca de debajo del tintel de mi puerta, pero cuando la volví a bajar, allí estaba la figura oculta tras su capucha, esperando que hiciera algo.
Desde lo más profundo de mi pecho salió disparado un !VETE, VETE DE MI PUERTA, DESAPARECE DE MI VIDA, VETE DE MI ALMA, DEJA DE ATORMENTARME CON TU INFINITO SILENCIO E IMPERTURBABLE RIGIDES! El grito resonó fuerte en la habitación, golpeando cada rincón de la casa y probablemente audible desde la casa de los vecinos. La figura por fin hizo un movimiento, sus labios rojos se separaron y expelieron un ligero Jamás. Esas palabras golpearon mis neuronas de una forma inigualable, calaron mi alma y apuñalaron mi dolido corazón. Más que las palabras en si mismas, fue la voz con la que lo dijo, ese tono de voz, ese sonido, es el mismo que tiene Febea. Caí sobre mis rodillas, sollozando como un bebe, gatee como puede hasta el marco de la puerta de mi habitación y me agazape allí.

Por favor, vete. Aléjate de mí, sé que no eres tú. Es imposible, te vi morir aquella vez hace cinco años, creí amarte en ese entonces, pero no era así, ya no te amaba, mi corazón era de mi compañero, era del toro de Thonomer, era de Krumm, de él y solo de él, tu había sido reemplazada y no lo había notado, por favor vete, deja de atormentarme con tu voz, con tu dulce voz. Vete de una vez, dulce niña de ojos color miel.

Y luego silencio, nadie respondió, puede que se haya ido, pero no me atreví a mirar, no quería girarme y encontrarme con su rostro descubierto, mirándome directo a los ojos con su rostro envuelto en llamas. Cerré muy fuerte los ojos y me arrastre hasta mi lecho, de abajo del colchón saque uno de mis cuchillos, siempre guardo uno allí por si acaso. Lo tome tembloroso con mi mano derecha y luego con la mano izquierda, lo sostuve frente a mí con los ojos cerrados, mientras apoyaba mi espalda contra el colchón de plumas. Mis piernas temblaban de forma incontenible, ya casi no puedo controlar mi vejiga, decido abrir los ojos, pero aun no. Estuve unos 2 minutos más en esa posición, con el cuchillo hacía el frente tomado con las dos manos y los parpados sellados a fuego. Abrí los ojos lentamente, con miedo a que la figura apareciese a centímetros de mi rostro, segundo a segundo la imagen de mi casa iba apareciendo. Desde mi habitación no se logra divisar la puerta donde estaba la figura. Me incorporo lo mejor que puedo ayudándome con la cama y el marco de mi puerta. Nada, la figura desapareció en el aire, dejando una ventana abierta tras de sí. Camine hacía la mesa, sobre ella había un mapa con un lugar marcado en las tierras muertas, escrito en tinta roja “Ve a Woestyn Ölüm”, una alforja bien cargada de alimentos y víveres. Camine hacía mi habitación, me vestí lo más rápido posible, tome las cosas que dejo la figura, mi equipamiento y partí raudo sobre el lomo de mi corcel.
avatar
Cristopher Van Tiersen

Mensajes : 39
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Necross Belmont el Miér Mayo 29, 2013 9:43 am

Viajaba durante el día y descansaba por las noches, Necross cabalgaba el corcel que la misteriosa figura encapuchada le entrego. Ya han pasado tres días desde que Ashelia hablo con las personas elegidas para esta misión. La milenaria mujer (si, milenaria) se preocupaba por lo que sucedía en este momento en algún lugar del desierto. A través del fuego, ella veía la imagen del colosal enemigo, y como sus pisadas abrían algunas grietas en el piso. Una voz se escuchó en el salón, era una voz metálica y masculina. –No te preocupes Ashelia, los guerreros que fueron convocados podrán encargarse de los colosos. Y si ellos no pueden, siempre podrás encontrar nueva gente. La fémina con una mano en el pecho le hablo a la voz sin cuerpo. – Pero no quiero que más gente muera. ¿No existe otra solución para esto? ¿Es necesario que más gente siga sufriendo? La metálica voz volvió a retomar el dialogo. – Tú sabes que debe ser así, solo confía en que tus elegidos no mueran, y lleguen pronto.-

Necross decidió tomarse un momento para descansar, ya estaba anocheciendo, busco una cueva cercana y pensó en pasar la noche allí. Claro, eso hasta que una jauría de lobos intento atacarlo. Foxhound, el lobo mascota de Necross, muto su cuerpo, haciendo que sus uñas, hocico y cuerpo en general aumentaran de tamaño. La jauría, cuando vio al gran lobo salieron de la cueva, huyendo despavoridos y dejándola libre para Necross, Foxhound, y Epoch (es el nombre que Necross le dio al caballo).

Una pequeña fogata en el centro de la cueva proporcionaba calor, el caballo echado en el piso servía como respaldo para Necross, y con el lobo sobre él se abrigaba del frio. Plácidamente, el hombre del lobo dormía, nuevamente la pesadilla con los colosos aparecía en su cabeza. Se despertó de golpe, asustando a Epoch. El caballo salió corriendo de la cueva, Necross al levantarse mando a volar al lobo y salió persiguiendo al caballo.

Desde las llamas de su salón, Ashelia observaba la escena – Es un idiota, ¿Por qué lo escogiste a él? Dijo la metalica voz, Ashelia sonrió –Necesitamos gente con valor, o con la locura suficiente como para enfrentarse a los colosos, y el servirá bien para esta misión.-

Pronto, la misteriosa mujer desvió su mirada hasta otra antorcha, su llama mostraba una Hörige con una gema en su cabeza. Nuevamente la voz metálica alzo la voz - ¿Y ella? Se ve frágil, pero ágil, espero no muera al encontrarse al primer coloso.- En defensa de Khiryn, hablo Ashelia. -Un alma limpia, un espíritu puro, espero no se corrompa más en esta aventura, ya que no se si yo pueda cargar con eso, si es culpa mía por incluirla en esta peligrosa misión. Ella ya ha sufrido bastante.

Ahora las llamas mostraban la imagen de Astilla, que junto a Bastian, cruzaban el desierto. –Esa es una rata gigante, ¿se puede ver a lo lejos que ella morirá en la primera batalla- Ashelia con una mirada comprensiva hablo. –Sus instintos y aptitudes le vendrán muy bien al grupo, su velocidad y precisión servirán para muchas batallas, estoy segura de eso.-

Luego, las llamas mostraron la imagen de Bast, esta vez la metálica voz dudo un momento antes de hablar. –Dijiste que la locura era bienvenida, ¿pero este tipo de locura es aceptada de cualquier manera?- – Como dije, la locura siempre es bienvenida, además, su fuerza les será muy útil. Comento Ashelia, en sus palabras se oía convicción.

– Él, el será de gran utilidad, Ludovico Reverearis. Su destino es oscuro, no oscuro de maldad, simplemente no puedo verlo.- La voz en el salón, tomo la palabra. –Más le vale no morir, o tal vez sería más difícil buscar a alguien como él.

-No necesariamente…-

Ahora, la imagen de Jacke, el licántropo, se veía en las llamas de las antorchas. -Tu encuentro con él, fue bastante interesante. Sonriente, Ashelia contesto. -¿Estas celoso? No te preocupes para convencer a alguien como él, fue necesario adornar las palabras. Su salvajismo y bestialidad pueden ser muy útiles, pero me preocupa que a causa de eso, llegue a morir.-

Por ultimo estaba Cristopher, Ashelia le dio una mirada comprensiva al fuego que lo reflejaba.

-¿A que te referías con, “no necesariamente”, Ashelia?- Ashelia se abrazó a si misma cuando vio la imagen de Cristopher.- Cristopher, Necross, y Khiryn, han perdido a sus seres queridos, cada vez me arrepiento más de enviarlos al infierno. Ahora, Van Tiersen marcha en la soledad del desierto… espero llegue con bienestar a la taberna.

El hombre del lobo (y el caballo) llego a la ciudad de Jahara, el mapa que le entrego la personificación de Ashelia lo condujo hasta ese lugar. -Jahara- Dijo con una alegre voz. El atardecer comenzaba, lo primero que Necross hizo fue buscar la taberna escogida para el encuentro, su nombre era “la fortaleza”. Necross entro rápidamente, pero ninguna de las caras que se veían en la taberna se parecía a las de sus pesadillas, por lo menos esperaba ver al ser ratido, a la mujer con la cara pintada, o a la chica con la gema en la frente, ya que son los que más sobresalen.

Sin mucho que hacer, Ordeno una jarra de cerveza en la barra, y luego decidió sentarse en una de las mesas más alejadas de la taberna. Desde allí podría ver si alguien llegaba a entrar, alguna de las personas de las pesadillas tenía que aparecer, o quizás la mujer desconocida que desapareció en el viento. Pasaron largos minutos antes de que las puertas de la posada se abrieran, ahora Necross pudo reconocer a la persona que entraba, y como si fuese un amigo de toda la vida le grito. -¡Tú! ¡Si tú, la persona en la puerta!, acércate. Creo sabes quién soy.-


Última edición por Necross el Miér Mayo 29, 2013 7:33 pm, editado 1 vez



¿Quién te conoce Invitado?
avatar
Necross Belmont
The Azure Knight

Mensajes : 1010
Edad : 97
Link a Ficha y Cronología : Necross Belmont
Un Hombre sin Lobo

Nivel : 7
Experiencia : 2630 / 3500

Volver arriba Ir abajo

Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Astilla el Miér Mayo 29, 2013 12:50 pm

El viaje no se alargó más de lo previsto. Bastian llevaba las riendas del caballo y yo permanecía sentada a su espalda durante el trayecto. Era divertido montar a caballo, pero no sería yo quien aprendiera a cabalgar. El pelirrojo trató de enseñarme, pero mi tamaño me impedía manejar al animal con propiedad. Aprendí un par de cosas, no obstante, y los consejos del pelirrojo eran bien recibidos. Podía tratarse de un charlatán y un fanfarrón, pero si algo estaba claro era que sabía de caballos. Demasiado, tal vez. A la cuarta o quinta historia de cómo aprendió a montar junto a los elfos mi paciencia, por sorprendente que sonara, se agotó, pidiéndole que por favor dejase descansar mis oídos durante el resto de la jornada.

Descansábamos donde podíamos. Si encontrábamos una posada pagábamos para pasar la noche bajo techo, y si no teníamos esa suerte dormíamos al raso, sin que nos importara demasiado a ninguno. Bastian estaba tan acostumbrado como yo al duro suelo.

Cuando tuve la ocasión, me detuve para recoger algunas hierbas para mis venenos, preparando las mezclas. Bastian observaba con curiosidad, pero para tanto fardar de haberse criado entre elfos no conocía precisamente bien los efectos de las hierbas y cómo aprovecharlos. No me interesaba que los conociera. Mientras me llevara hasta el lugar señalado en el mapa y supiera disparar su arco cuando llegase el momento, me daba por satisfecha.

Tardamos tres días en llegar hasta la ciudad que el mapa marcaba, Jahara. Conocía el lugar al haberme criado entre aquellas arenas, por lo que haciendo memoria pude recordar el lugar que el mapa establecía como punto de reunión. Me resultaba extraño, no obstante, que aquellas personas se encontrasen tan relajadas, sin mostrar miedo alguno por unas moles de piedra y carne que podrían destruir su hogar en cualquier instante. ¿Significaba eso que todavía no se habían mostrado? ¿O quizás, como había aventurado a dudar, todo había sido una mentira que aquella misteriosa mujer había urdido para utilizarme a mi y a esas otras personas?

Dejamos al caballo en el establo de la posada, entrando a su interior. Nada más cruzar el umbral, la voz de un hombre me llamó la atención. Me giré para descubrir el rostro de una de las personas de aquella pesadilla. Bastian frunció el ceño, extrañado. Quién sabe lo que pasaba por su cabecilla destartalada. Me siguió sin rechistar hasta la mesa de aquél desconocido, tomando asiento junto a mí. Observé el rostro del hombre. Era él, desde luego. En la pesadilla era tan nítido como ahora que lo tenía de frente. Sonreí amablemente, inclinando la cabeza a modo de saludo.

-Buenos días, señor. Sé quien sois y, al mismo tiempo, lo desconozco. Me aventuro a decir que vos también habéis contemplado mi rostro en cierta pesadilla involucrando a una misteriosa mujer, y no tengo reparos en revelaros mi nombre. Astilla me llamo. Un placer.

No varié mi tono de voz, mostrándome correcta y amable en todo momento. En mi vida había aprendido todo lo que podía conseguir empleando las palabras y el tono adecuado. Ganar confianzas era abrir las puertas de todos los caminos. Después de que Bastian también se presentara como mi acompañante, retomé la palabra.

-Antes de hablar del asunto que nos concierne, sería mejor esperar al resto de los... elegidos, podríamos decir. Debo confesar que me cubre la sombra de la duda respecto a las intenciones de esa misteriosa mujer, pero si mi tierra natal corre peligro estoy dispuesta a tomarme ciertas molestias para averiguar la verdad.
avatar
Astilla

Mensajes : 43
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Khiryn el Vie Mayo 31, 2013 7:03 am

Según el mapa, el punto de reunión debería estar a 4 jornadas a caballo desde dónde me encontraba originalmente; pero yo era una viajante perezosa, una jinete horrible y continuamente me salía del camino para “investigar” cualquier cosa. La curiosidad era demasiado incontrolable en mi, y siempre los paisajes del desierto ofrecen una maravilla para los sentidos desconfiados de una gatuna acostumbrado al fresco y sombrado bosque, donde mis ojos no son engañados por alucinaciones provocadas por el calor.

En la tarde del cuarto día, calculé que estábamos a medio día de Woestyn Ölüm, me detuve para dar de beber al caballo la última ración de agua que teníamos, debo decir que ahora, me siento como una excelente “ama” de un caballo. Durante todo el camino compartí con el las raciones de agua, ya que en el camino sólo tuvimos oportunidad de rellenar una vez. Como sabia que los caballos no comen carne, todas las frutas y dátiles que encontraba en el camino y las que podía cargar las guardaba para él, y yo, me contentaba cazando por las noches pequeños lagartos y lagartijas. También sentía que Aliön (Como lo nombre después de quince minutos de viaje.) también parecía más confiado de mi. Claro a estas alturas, aunque no llevaba la fuerza de aquel animal más allá del trote ligero, había aprendido, por la fuera y los golpes, algunos trucos que ahora me servían para dominarlo, entenderlo y domarlo. Después del primer día cuando bajé de su lomo pro primera fue como si me hubieran partido la espalda en dos, ahora ya no dolía tanto; también empecé a practicar a desmontar a trote; cambiar de posición y tirar de mi arcabuz a trote. Las primeras hazañas no me resultaron muy difíciles, por mi nata habilidad; pero apuntar era algo distinto. Debo decir, que en verdad, todo el crédito es de él. Su nobleza jamás vi repetida en hombre o animal.

La bota con agua se vació y Alión miró con esos ojazos de equino el fondo lamiéndola tratando de sacar la última gota de frescura. Luego me hecho una mirada como reprobatoria. El día anterior habíamos pasado cerca de un poblado. A lo lejos pude ver que se trataba de un lugar viejo. No viejo como envejecen algunas ciudades, que se ennoblecen con el tiempo, crecen y se hacen grandes y hermosa, con fantásticas murallas adornadas, puertas labradas y torres grandiosas. No, así no era. Era una ciudad vieja como envejecen algunos hombres; lenta, pensada, con aire de que ya nada la sorprende, que no espera aventuras ni las desea. Un pueblo con gente vieja, con creencias viejas e imbatibles que matarían sin pesar a un forastero sólo para que el aire canoso no tenga una leve variedad de olor. Nunca me gustó acercarme a los poblados; mi condición racial me impide establecer muchas relaciones con los humanos más conservadores, y ese poblado, aunque como Aliön sabía, podía abastecernos, para mí sería como entrar en una jaula llena de osos.

No monté sobre Alión el resto de la tarde, y buscamos alguna formación rocosa que nos diera abrigo del sol. Después de un rato encontramos un lugar con sombra lo bastante alta para que Aliön durmiera un poco. Mientras dormía pensaba que era un magnifico animal, y que juntos en el desierto, debíamos parecer como un espectro de arena; mi capa y capucha eran del color de la arena, por lo que para mi era un camuflaje perfecto; incluso, cuando un mechón de mi cabello se escapaba de debajo de la capucha este no llamaba mucho la atención por sus tonos rojizos; y Aliön, era del color de la miel. La parte baja de sus cuatro patas era negra, cosa por la que a veces le decía botas; su hocico era negro así como su crin y cola, y con una pequeña mancha blanca en la cabeza; con forma de rombo.

Dormimos el resto de la tarde soportando el calor, sabía que la noche sería muy dura, con un mucho frio. Así que decidí viajar esa noche; si todo salía bien, llegaría a mi destino la tarde del día siguiente.

La noche pasó sin problemas y llegamos a Woestyn Ölüm. Muy a mi pesar entramos en la ciudad, sin bajarme del caballo y sin dejar a la gente que pasaba ver mi rostro, llegué a una posada; ahí pedí a un posadero por referencias; debía llegar a la taberna “La fortaleza.”
El posadero me miró de arriba abajo, más impresionado por la montura que de mi misma, sin duda, notó que era mujer pues al oír mi voz se sorprendió mucho, sin embargo, notó que llevaba un arcabuz en la espalda y que venía del desierto por esta razón no hizo preguntas y sólo levantó la mano para señalar con el dedo la dirección la dirección en la que se encontraba la taberna. Al llegar a la taberna, pase de largo. Había un par de caballos parecidos al mío amarrados fuera, bebiendo del abrevadero común. Desmonté de Aliön y lo até a un poste fuera de la taberna, en seguida comenzó a beber; su mirada me invitaba a beber también. Quería hacerlo, tenía la boca seca desde la tarde anterior. Obviamente, no lo hice.

Toqué los muslos y los lomos de los caballos acariciándolos con ternura, quería comprobar si estaban calientes; lo estaban. Ahí, había dos personas que no tenían mucho de haber llegado. Uno de los dos olía extraño; tenía dos olores distintos, como si dos personas hubieran compartido el viaje. Negué con la cabeza pensando en el pobre animal.

No entré de inmediato al lugar, primero olisque alrededor. El aire estaba plagado con muchos olores que los humanos parecían disfrutar en gran medida. Olía a sudor, a hidromiel a vino, a enfermedades, pero sobre todo olía a vómito. Caminé alrededor del lugar, buscando ventanas, puertas y paredes falsas; una nunca sabe cuándo y por dónde tendrá que escapar.

Una vez que comprobé las posibles salidas, me dirigí de nuevo a la entrada; Aliön me miró con cierta burla; Sí, estaba un poco psicótica, pero odiaba verme en situaciones de las que no pudiera salir. Lo miré asintiendo con la cabeza, lo desaté del poste.
-No te vayas- Le dije acariciando su suave crin.

Me aseguré la capucha para ocultar mi gema en la frente y con la capa llena de arena cubrí todo mi cuerpo; traté de mejorar mi postura también puesto que caminaba normalmente en puntas, ahora empecé a asentar el talón primero, era difícil. Caminé alineando mi cabeza con los tobillos, imitando a los humanos y crucé la puerta de la taberna…

Miré alrededor, oliendo el aire y escuchando. En una mesa lejana mis miedos se volvieron realidad. ¡Las personas de mi sueño estaban ahí! Antes de eso, no sabía que esperar con seguridad, tal vez todo eso estaba mal, tal vez todo era una alucinación y el caballo que me llevó ahí era una rara coincidencia, por que las hay. Pero no. La presencia del hombre del parche con el lobo, así como la de la rata, confirmaban algo. Esto estaba mal.

Mi primer instinto fue el salir de ahí; ahora sabía que en verdad me había metido en algo más peligroso y mágico de lo que estaba dispuesta a aceptar. Pero no lo hice. Esto era una prueba, no que me había puesto alguien más, sólo yo; no había marcha atrás. Pude ver que el hombre del parche miraba en dirección a la puerta, me había visto.

Primero pasé de largo, caminando directo hasta la barra, le pedí al tabernero un gran vaso tarro de agua. Lo bebí de un sorbo, y luego le pedí otro tarro con agua y uno más con vino. Tomé ambas bebidas y me dirigí a la mesa. Un lobo que vi en mi sueño, estaba detás del hombre con parche, pareció ponerse a la defensiva cuando notó que me acercaba, tal vez los humanos podían dejar de notar mi olor animal, pero no un lobo.

Me acerqué rodeando la mesa; tratando de quedar en una posición desde la cual pudiera ver a la entrada así como las personas en la mesa sin problemas. Uno de ellos no lo reconocí, no me molestó, era un humano común que parecía más perdido y confundido que yo. Eso me alivió, un poco.

-Me invitan a sentarme.- Dije. Creo que me esperaban. Tomé asiento.

El aire se sentía un poco teso. Así que traté de relajar los ánimos con una tontería. Me dirigí al hombre del parche.

-Eh? Disculpa; tienes una moneda para invitarme el vino y el agua que acabo de pedir; no tengo ni media moneda…

El chiste no pareció agradar así que cambiando la voz agregué:

-O quieren mejor que les cuente lo que soñé anoche…


1467 palabras.

+90 Lineas XD
avatar
Khiryn

Mensajes : 544
Edad : 29
Link a Ficha y Cronología : Ficha
Memoria del Carbunclo


Nivel : 4
Experiencia : 1650 / 2500

Volver arriba Ir abajo

Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 4. 1, 2, 3, 4  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.