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A la sombra del coloso.

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Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Ludovico Reverearis el Vie Mayo 31, 2013 9:15 am

Mi viaje había iniciado esa misma noche, aunque parecía estar amaneciendo. No tenía tiempo que perder; el sólo hecho de pensar en que una ciudad puede ser destruida y que ellos hayan solicitado mi ayuda, condicionaba mi mente y mis acciones. Me había dado el pequeño lujo de dormir sólo unas horas; en realidad no sabía bien cuánto tiempo de sueño había concretado, entre el extraño sueño y esa aparición, pero mi cuerpo se sentía eléctrico y mi cabeza parecía estallar. Podía sentir el rocío de los campos y praderas sobre mi rostro, cómo se formaban las gotas en mis pestañas, cejas y cabello; una sensación agradable dentro de tantos pésames que había vivido en tan corto periodo. El sol comenzaba a hacer presencia por mis espaldas, entibiando mi fría y húmeda armadura, que susurraba al compás del trote del caballo. Sabía que éste iba a ser un largo viaje; unos tres o cuatro días, por lo que luego de unos tantos kilómetros, decidí que sería apropiado relajarme un tanto.

Tengo tiempo para pensar, para relacionar ¿Acaso conocía a esa mujer? ¿Había sido una alucinación? En ese momento dudé un instante si de verdad iba en un caballo por el medio de la llanura, comprobándolo con un pequeño corte de mi daga sobre uno de mis nudillos. Sentí dolor, sentí sangre. Definitivamente no estaba alucinando, aunque no me terminaba de convencer si ésto era realmente bueno o significativamente malo para mi. Tantas veces me ha traicionado mi honor y mi deseo de justicia y verdad, que ya no puedo recordarlas, o tal vez no lo quiera recordar.

Las tardes me jugaban una mala pasada. A partir del segundo día de viaje, ya nos encontrábamos en un diferenciado desierto, que ponía a prueba mi resistencia, mental y física. No hablar con nadie durante ese tiempo, creo ya me estaba haciendo mal. Cerraba mis ojos de tanto en tanto para descansar la vista, pero sólo veía más ojos. Ojos que me miraban, penetrando las profundidades de mi cabeza, cómo rogando por ayuda, cómo pidiendo revancha, cómo si fuera su última esperanza. Sé de quien son esos ojos, pero no los quiero reconocer, todavía no me lo permito, no los puedo mirar directamente; siento culpa.

-¿Sabes?- le recité al caballo -los humanos somos unos idiotas. Perdón, me corrijo, todos los seres vivos que tengan la capacidad de razonar, paradójicamente, son unos idiotas, incluyéndome. Tu no sabes lo que es el dinero, las pertenencias; mientras yo te trate bien, tu me tratarás bien, es así de simple. Creamos una amistad surgida de la nada, sin ningún interés, sólo por el hecho de que juntos somos mejores, nos complementamos, nos ayudamos, nos queremos ¿Pero por qué? Tu me sirves y yo te sirvo, como una... ¿Sociedad? Aquí es donde entra en conflicto el raciocinio. Tu tienes algo que me sirve, y yo algo que te sirve a ti, pero nuestra relación comenzó sin saber ésto. Sólo yo me estoy dando cuenta de esto, pues tu no eres capaz de razonar ¿Pero si así lo hicieras? ¿Seguirías cargándome? No creo, seguramente tendríamos una especie de trato, por lo que aquí es donde falla el sistema en las sociedades...- continué aturdiendo al caballo con mis ideas descabelladas de ética y moral sobre cosas que a él poco le importaban mientras obtuviera su alimento y descanso diario -y por eso me caes bien, porque no haces preguntas, no te quejas... Igual a las razones por las que las personas se caen bien, lamentablemente-.

Periódicamente nos deteníamos a beber y descansar. El desierto era un lugar hostil, pero cada tanto podíamos mendigar algo de agua en algún pequeño paraje o a los comerciantes que rondaban los caminos inhóspitos que empolvábamos a nuestro paso. Y así pasaron los días, yo tenía quien me lleve y quien me escuche y él tenía alguien que lo cuide y lo alimente, era la simbiosis perfecta. Hubo momentos en los que quise que este viaje dure para siempre, lejos de todo, lejos de los prejuicios, de los tormentos, de las responsabilidades, de las culpas. Fueron cuatro días en los que me sentí realmente fresco y liberado, pero sabía que en este mundo eso, lamentablemente, no lleva a ningún lado, por lo que mi cabeza no permitió que me olvide hacia donde me dirigía... -Woestyn Ölüm- susurré para mi mismo.

Por fin habíamos llegado, sanos y salvos, en buenas condiciones y bastante descansados para ser lo que fue el terreno de nuestro viaje. Traté de ubicar lo más rápido posible el lugar de encuentro en la ciudad, creo que estaba algo perdido. Estuvimos dando vueltas por unos cuantos minutos por calles que no llevaban a destino, por lo que avergonzadamente tuve que preguntarle a un pueblerino, que con una simple seña me indicó el lugar. Había pasado unas dos o tres veces por en frente y no lo había logrado identificar. Tal vez estaba descansado de cuerpo, pero mi cabeza parecía estar en otro lado. Bajé de Caballo y sujetando su rienda, lo guié conmigo hasta el lugar. Habían unos cuántos caballos ya estacionados en el lugar, creí que este pueblo era poco concurrido, al parecer estaba un poco equivocado.

Até a Caballo afuera, cerca de un lugar en el que pudiera bebe agua, creo que ya le estaba tomando cariño al animal. Tranquilamente, cómo si nada ocurriese, cómo si ese lugar ya fuera habitual para mi, ingresé. Para mi sorpresa el lugar estaba bastante vacío para ser lo que era, sólo habían dos parejas en una mesa alejada, a mi parecer uno de los hombres me miró al entrar, no le dí mucha importancia pues yo estaba buscando a la muchacha que había solicitado mi ayuda, por lo que me senté en la barra, cosa que pudiera estar a la vista de ella si se dignaba a aparecer; pedí una jarra de aguamiel y me digné a esperar mi destino.
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Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Bast Snowclaw el Vie Mayo 31, 2013 5:14 pm

Adormilada estaba, recostada sobre el corcel qué me llevaba de camino a mí primera parada, la taberna apuntada en el mapa, seguía recostada sobre el caballo acariciandole el cuello para motivarlo tal vez, viendo con los ojos entrecerrados el paisaje, quizás debiera hacer una paradita, el caballo también tiene derecho a descansar, y no habíamos parado en bastante tiempo, así pues en el primer claro que ví en el camino decidí pararme, me bajé del caballo estirando las piernas un poco. -No te preocupes amiguito, tengo comida para tí y agua..- Sonreí al precioso caballo, le dí manzanas, y le dejé que pastara por allí y se acercase al pequeño riachuelo a beber, mientras tanto, yo miraba ese mapa que había encontrado entre las provisiones que cargaba el caballo, la posada ya no podía quedar mucho más lejos, seguro que pronto llegaría, la curiosidad mató al gato...pero..soy toda curiosidad, miraba ese mapa siguiendo el recorrido con el dedo, aunque me planteé qué la extraña mujer que me asaltó en la noche pudiese ser malvada y yo ser una tonta qué se dejó convencer.

Habían pasado unas cuantas horas de descanso, me había llevado algun tentenpié a la boca y bebido renovando mis fuerzas, el caballo había descansado, creí que ya podría continuar el camino hacía tán incierto destino, la verdad es qué tenía el bello de punta debido a los sueños con gigantes qué había tenido durante mi cabezada, pero será mejor ponerme ya en marcha, no quiero volver a dormir a la interperie sín una triste cueva en la qué poder refugiarme, monté en el caballo
. -¡Arre!.- Zarandeé las riendas del caballo, el camino aun se me haría largo, así qué no se me ocurrió nada mejor qué cantar canciones qué cantaba cuando trabajén en la corte como bufona. -Soy..lo que quieraas tú...unaaa ilusión un deseooo erranteee..- Cantarrue, siempre tube buena voz, una de mis dotes, a pesar de mi aguda e infantil voz, pronto llegaba a mí objetivo, ya era hora..el viaje había sido duro. -Por fín..- Resople con alivio, me dirigí a la posada, atando asi las riendas de mi caballo junto al barreño de agua y comida, vaya..ya había más caballos allí, eso me hizo sospechar qué los que aparecieron en mí sueño allí ya se encontraban.

Entre en la posada, mirando de lado a lado, hasta divisar a quienes allí se estaban, ese hombre extraño con el lobo, una rata enorme..instintivamente me relamí observandole, no dejo de ser un felino, pero me sacudí la cabeza para borrar ese estupido pensamiento de mi mente, vi a otra ser que encontré más familiar por sus rasgos felinos, no dejo de ser una leopardo de las nieves..torcí la cabeza simpaticamente, olisqueé el aire..miré a la barra, alguien en ella, un caballero tal vez..la cosa es qué me sonaba tambien del sueño, más pegando brinquitos me acerqué a los que sentandos en la mesa de la posada donde todos estaban, estiré mis mofletes dibujandoles una sonrisa.
-Holaaaa..- Cordialidad ante todo, una vez qué capte sus atenciones me senté. -Sois las personas de mis sueños..desde luego la bruja que roba mis sueños no se equivocó, ¿Quien más faltara?- Dije con tono simpatico, esa era mi intención, soy una bufona..con un lado demasiado fiero y salvaje, pero una bufona al fín de cuentas. -Por cierto, me llamo Bast.-

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Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Jacke Midnight el Sáb Jun 01, 2013 9:40 pm



Ni yo mismo se porque embaucado en este misterioso viaje me encontraba, no lo se. Ni se porque tengo que sufrir estas nauseas. Así es... cabalgando en las noches, mientras en los días cazaba, y me preocupaba de mirar paisaje, bestias y elocuentades por igual para tener una gran historia que contar a mi hermana amante, Leycibell Midnight. Nada mas pensar en ese rostro se me ponen las mejillas y los pectorales del mismo color que su fogoso pelo.

Miraba el mapa, un viejo mapa con alguna que otra telaraña o mancha de agua. Prefiero pensar que eso es agua... de ser otra cosa, ni me interesaba. Su color iba desde tonos amarillentos a blanco roto de los dientes, había una taberna marcada en un poblado que ni conocía ni conoceré, quien me conoce sabe mi polémica de no encariñarme con nadie. Y espero, solo espero que esta vez; No sea diferente. Acariciaba la enorme crin del caballo que aquella extraña ser me dio, pues no podía quitarme de la cabeza sus palabras, tan distantes como cercanas. Me pregunto si Leycibell lo hubiera sabido si esa chica misteriosa habría vivido lo suficiente... Con lo celosa que es. Cosa que me encanta. Somos fieras, y fieras seremos.

Noté como frenaba el caballo, como si sintiera alguna presencia. Así que yo le ayudé a calmarse, estaba algo... bastante alterado. El crepúsculo bañaba mi corpulenta piel como el calor mas fogoso de la ducha en el. Yo también notaba algo extraño en el ambiente, algo que no me gustaba como verías conveniente. Lo olía. Lo sentía.

-Tranquilo joven caballo, no te pasará nada bajo la tutela de Jacke Midnight el Bravo.

Dije para calmarlo, pero lo que parecía ir a mejor solo era una cortina de humo en mis propios humos, pues algo chocó contra mi cara propiciando un hilo de sangre postulante y mi caída del enorme caballo, el cual relincho asustado. Miré, enrabietado con mis colmillos bien sacados y mis ojos brillando atentando contra mi mismo. Escuché unas sonrisas picaras, dos malditos goblins del bosque, con sus estúpidos cascos de cuero, no eran mas que mi palma, así que cogí a uno de ellos y lo desmembré insofacto sin mediar palabra alguna. Creo que quieren robar oro a quien pase por aquí, pero no a mi. No en este día.

-Iros, o seréis el siguiente.

Dije restregándome mi mano llena de sangre por mis labios y cara, postulando así un rojo carmín en mi morena tez. Sonriendo mostrando unos colmillos incisivos bastante amenazantes, vi como escapaba. Fin del problema, no mas allá de él. El caballo al acercarme, se mostró algo mas tranquilo, le di algo de beber y pusimos nuevamente nombre a nuestro rumbo. A nuestro camino.

Los días pasaban, los goblins eran los menores de mis problemas, me he tenido que enfrentar a otro licántropo y rodear uno de los claros del bosque porque olía extrañamente a magia y no quería nada que ver con eso. Durante el duro y largo camino, demasiado pesado se me estaba haciendo; Y más si no tengo calor de mi amante. No paraba de pensar en esas horribles pesadillas que ni recuerdo cuando brotaron, pero eran brutales... la sangre, la guerra y ese fuego. Llamas infernales, caras que mi propio sueño deformaban. No entendía demasiado, pero esa chica sabía lo que me pasaba. Y si allá donde voy me dan las respuestas. Espero llegar pronto.

A las pocas horas, con un sudor bastante errante por mi cuello y pectorales, llegaba a lo que parecía ser la taberna elegida por esta carta de navegación. Por este mapa. Por este sucio y roñoso mapa. Me rasqué la cara, cara manchada de sangre de esas luchas, cortas pero intensas. Me bajé del caballo y pude ver que había otros tantos amarrados, así que yo hice lo propio y lo mismo con el mio. Una vez puse orden en mis pensamientos y mis debilidades, recordando que estoy sediento de sangre, me dispuse a entrar.

Tras esa chirriante puerta, pude apreciar una atmósfera mas que acogedora, parecía todo un camping a medianoche. No importaba, pasé casi sin mirar a nadie, pero en lo que pude observar, había un extraño hombre con un lobo. Un caballero, y... vaya, un ser que despertó en mi una curiosidad curiosa y ambiciosa. Olía a gato... a animal, bajo esa apariencia humana. Tal vez me equivoque y me esté haciendo viejo, no importa. Por ahora, lo que hice fue sentarme sin pedir permiso. Sin mirar a nadie mas que a esa joven niña, o eso parecía, que brincaba en la barra como buscando un caramelo. Seguí sin mirar a nadie. Es más. Ni le dirigí la palabra a nadie.




Veamos cuan interesante se torna ésto.
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Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Necross Belmont el Vie Jun 07, 2013 4:14 pm

–Eres… mujer…-

Astilla fue la primera en llegar, muy sorprendido, Necross le dedico una sonrisa, el lobo a sus pies se levantó de inmediato, ver a la ratida le recordó cuando para comer, cazaba animales pequeños. El lobo ser relamía el hocico, mientras su mirada se clavaba en Astilla. -Hay razón en tus palabras, debemos esperar a los demás. Debo decir que me da un poco de desconfianza estar frente a dos desconocidos, que supongo están armados. Y mi nombre es Necross, el lobo se llama Foxhound, y creo… te tomo interés.-

La siguiente en entrar fue Khiryn, Foxhound tuvo la misma actitud que tuvo con Astilla, pero lo que más le atrajo de la Höriges, fue su cola, que como un péndulo seguía atentamente. Ella pidió sentarse, con un gesto, los personajes sentados la aceptaron. -Claro, pero no bebas tanto, que mucho dinero no tengo.- Comentó Necross al escuchar la petición de Khiryn, – Creo todos tuvimos el mismo sueño… ehh… ¿cuál es tu nombre?- Preguntó el hombre del lobo mientras sonreía.

Ludovico entro luego, pero serio como solo le puede serlo, se sentó en la barra, Necross lo miro de reojo mientras bebía de su jarra, que convenientemente se había acabado. Se disculpó con sus comensales y se acercó a la barra, se puso junto a Ludovico y le hablo al tabernero. –Buen hombre, quiero pagar las bebidas que la gente de esa mesa pedirá, quiero una botella de ron, uno de buena calidad por favor. Si por alguna de las casualidades de la vida, más gente se nos une, quisiera que envié cerveza, la paga será buena por dichos favores.- El tabernero extrañado, contesto las peticiones de Necross con una pregunta. -¿Esperas más gente? Solo cuida de que no maltraten mi taberna, esa rata de allí no me da confianza.- Necross rio, mientras abría la botella de ron que el tabernero le entrego. – No se preocupe, intentare mantenerlos serenos. Y tú, creo deberías acercarte a la mesa, aún falta gente y creo tu nos has visto en sueños.- Al hablar, Necross le estaba dando la espalda a Ludovico, pero claramente se dirigía a él. - Y cóbreme la bebida de él también, será un regalo de mi parte.-

Al volver a la mesa, Necross se sentó, saludando a sus camaradas, pero una extraña fémina llego. Bast, así se presentó, el hombre del lobo no se presentaría de nuevo, prefería esperar a que todos llegaran. -Pues bienvenida seas, toma asiento, pronto una bebida llegara para ti.- Había algo que ponía nervioso a Necross, algo en Bast que le causaba gracia, pero al mismo tiempo nervios. -No sé cuántos falten, pero veo todos estamos aquí por la misma razón.- Una de las meseras de la taberna se acercó a la mesa y a Bast, Astilla y Bastian, les entrego una jarra de cerveza.

Por ultimo entro Jacke, Necross al verlo suspiro. –Mierda…- Conocía a ese tipo de persona, con los ropajes destrozados, que no le hablaba a nadie, cayado y serio… era un salvaje, y por primera impresión, Necross sintió desagrado por él. -Creo eres el ultimo, bienvenido seas.- Su mirada era seria, quería hacerle saber a Jacke que no le agradaba. Una cerveza llego y se le ofreció al licántropo.

Ludovico bebía solo, le ofreció una palabra al tabernero pero este no le contesto, de hecho, en un segundo todo el bullicio de la taberna había parado, y con el, la gente del lugar. Por las rechinantes puertas de la entrada, apareció la representación de Ashelia, se sentó al lado de Ludovico y le hablo. –El grupo está allí, ¿qué haces en esta soledad? No puedo pedirte que confíes en ellos, ni mucho menos en mí, pero si estás aquí es por algo. Un sentimiento que produjo que llegaras a este antro. Eso, o eres muy curioso.- Desapareció como lo hizo anteriormente, en un susurro en el viento.

-Veo todos estamos aquí, y exceptuando al sujeto en la barra, creo si se acercaron a esta mesa es por algo. Mi nombre es Necross. Al principio no creí que llegaría alguien, creí que eran alucinaciones mías, pero mi cerebro seguía repetido una horrenda pesadilla, y eso no podía ignorarlo. No sé si es lamentable…Bienvenido.- Ludovico se había acercado a la mesa, Necross lo miro y asintió, ya era hora de que se acercara.-Como iba diciendo, no sé si es lamentable encontrarlos aquí, esto aún podría ser una trampa, no conozco a ninguno de ustedes, ni ninguno me conoce a mí, pero descubrir quiénes son ustedes será entretenido, bueno, ese es mi pensamiento… ¿alguien más quiere decir algo?-

El grupo, o algunos se quedaron allí, por algunos minutos discutiendo, el ambiente se había relajado, aunque fuese solo un poco. La tensión de encontrarse con un grupo de desconocidos había desaparecido momentáneamente, pero rápidamente volvía a las mentes de las personas en la última mesa de la taberna. Ya era tarde, el viaje fue largo y todos estaban cansados. Necross se levantó de su silla y fue a la barra, el tabernero le dijo la cantidad de monedas que debería pagar y Necross se quejó en voz alta, pero igualmente pago, aunque tenía ganas de destrozar todo y salir corriendo.

-Es tarde, el viaje fue agotador y necesito descansar, y ustedes también. Mañana, a primera hora encontrémonos en esta misma taberna, con el cuerpo descansado y la mente libre de dudas, podremos planear que haremos… a menos que alguno decida irse, aunque eso, sería un horrendo acto de cobardía.-

Comentó el hombre del lobo cuando volvió a la mesa, el grupo salió de la taberna, y con ellos algunos de los pocos ebrios que bebían dentro. Uno de los ebrios cayó al piso, pero antes de tocar la arena, quedo flotando en el aire. El grupo que estaba cada uno con su respectivo caballo, pudo ver como la representación de Ashelia salía de la taberna, todos pudieron ver a la mujer que allí los convoco. - Mis guerreros, nobles seres que acudieron en mi ayuda. Esta noche deben descansar, mañana será un nuevo día. Este avatar, este cuerpo femenino les servirá como guía, mañana, cuando estén listos, ella se acercara a ustedes para guiarlos en su siguiente viaje… sé que a algunos las dudas llenan su mente, pero les quiero pedir, quiero rogar que no abandonen, la gente los necesita, yo los necesito… aunque no sé si la petición de una desconocida sea suficiente motivación para hacerlos marchar hasta mi palacio… Nuevamente, la entidad se fue en un susurro del seco viento del desierto.

Necross, que había liberado las riendas de Epoch, tuvo que perseguirlo ya que el equino escapo, tal vez se asustó, probablemente no. Inteligente solo como un caballo puede serlo, tomo el gusto de escapar y que Necross lo persiguiera, cuando por fin lo atrapo, el hombre del lobo volvió donde estaba el grupo. -Creo es hora de descansar, yo me hospedare en la posada dos casas más allá, si alguien no tiene dinero, puede venir conmigo, con gusto pagare una habitación. ¡Pero que no sean todos eh!- Con ese carácter infantil propio de él, Necross le sonrió al grupo, sonrió por un destino desconocido, sonrió por luchar por los que no pueden luchar por sí mismos, y sonrió por la camaradería que encontraría en esos seres frente a él.



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Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Bast Snowclaw el Lun Jun 10, 2013 4:21 pm

La noche había seguido en esa taberna, donde el hombre del lobo me mando una cerveza, qué en principio acepte con una enorme sonrisa, me senté bebiendome mi cerveza, y olisqueandola, mientras escuchaba lo qué el hombre del lobo tenía que decir, se presentó con el nombre de Necross, miraba distraidamente a los demas presentes, olisqueandoles, aprendiendome se podría decir su olor, por si rastrearlos hacía falta, uno olía parecio al lobo de Necross, Necross y el hombre de la barra, que al fín se había decidido a acercarse a los demas, olian a humano..sí, nada destacable qué notase en ellos exceptuando el olor a cerveza, en cuanto a las dos restantes saltaba a la vista, no obstante las sonreí ampliamente, mientras observé como Necross acababa de hablar. -Lamentable ¿bromeas? es cuantiosamente emocionante y divertido.- Dije de manera bastante animosa. -El problema será cuando deje de ser divertido, como el sueño vaya enserio...yo no he derribado jamas de los jamases a un gigante.- Me encogí de hombros, mientras atenta a las palabras que pudieran tener los demás a esto.

La charla entre nosotros habría seguido, cada uno aportando silencio o algo, los escuché como no, pero esperé a qué la tensión se calmase para tratar de desfogar ese ambiente cargado debido a la desconfianza por la situación, seguro qué podria sacarles alguna sonrisa, al fín de cuentas es lo qué llevo haciendo bastantes años, antes del incidente de mi pasado, me levante y pedi algunas manzanas al posadero para seguidamente acercarme al grupo y distraerles de agrios pensamientos con un simple truco de malabares con las manzanas, o haciendo algunos sencillos trucos de magia, siempre con una amplia sonrisa. Aunque me fijé como el tabernero hacía una clavada a Necross por invitar a tanta gente, eso no estaba bien... Por un segundo se me ocurrió robar al posadero algo de dinero y devolverselo a Necross, ummm.
-Ya sé...-Desaparecí de la vista o eso creí para salirme a las afueras mirando a los caballos de los que allí estaban, saque de mi bolsa mi neceser de pinturas..y dibuje en los lomos de los caballos, estrellas y lunas en todos ellos, en colores chillones, y busqué volver a la taberna alejandome de la escena "del crimen" volviendo con los demas.

Al entrar, Necross anunciaba la hora de retirase a dormir, con bastante amabilidad invitaba a quién no pudiera pagarse la habitación, le sonreí.-Sois taaaaaaán amable señor, jijii.- A lo mejor le gusta la sorpresa el caballito, bueno a todos, igual se ponen más contentos, giré a mirar a los demas atenta a lo que ellos hicieran, observe al que más serio parecia estár, el barbaro pelirrojo, me acerqué saltarina a él
. -Hola, soy Bast!.- Chillé hiperactivamente, el grupo pareciá serio, ademas tenia pensado dormir afuera...me gusta el frio, se podría decir qué mucho. Seguramente dormiré fuera, en el tejado en mi forma animal...procuraré ocultarme de mis nuevos amigos por el momento, no habría gracia si se descubre tan pronto la tarta, así que me decidí a esperar a que se retirasen todos, antes de buscar un lugar donde cabecear.

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Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Khiryn el Mar Jun 11, 2013 6:27 am

Salimos de la taberna; y la cabeza me da vueltas, no por los nocivos efectos que alcohol provocaba en una bebedora poco experimentada como yo; si no porque a pesar de haber discutido y haber sido presentado el grupo completo y anexos, nada estaba claro; por mi parte yo aun tenía muchas dudas. Apenas todos dimos un paso fuera de la taberna, la mujer que apareció en mis sueños antes ahora se presentaba nuevamente. Pero esta vez, todos parecieron verla, no sólo yo. Dijo algunas cosas que sólo me hicieron tener más dudas; sus palabras eran raras, con frases que no explicaban nada y además pedían una clase de compromiso que no estaba segura de poder ofrecer. Y aun así, cada vez y mientras más lo pensaba;” ¿Qué era todo eso? ¿Quiénes eran todos estos? ¿Por qué el hombre del lobo parecía tan amable?” Pero todo esto sólo eran preguntas hacía mi; “¿Puedo yo ahora confiar en ellos?” Y luego, aparece de nueva cuenta esta “mujer” y dice que “Nos ruega no abandonar;” “que nos necesita.” “Que nos guiará a SU palacio.” Sus palabras me asustaron mucho más que darme confort; por un momento pensé que más que instrumentos de salvación nos convertiríamos en los fragmentos de un plan malvado, usados como piezas de ajedrez en un juego maligno y que esta vez jugábamos contra los buenos. Si no fuera por la curiosidad…

La aparición se fue; volví la mirada al hombre del lobo que alcanzaba a su caballo y pagaba a quien quisiera una habitación. No sé si fue por el hidromiel o por que tenía meses de no dormir en una cama o algo que se pareciera a un colchón mullido que decidí aceptar; me encaminé entonces hacía Alion y antes de montar noté que su cabello estaba pintado por estrellas y lunas; Alion me miraba con pena, casi reclamándome y exigiéndome un baño; quise mirar a la chica arlequín de las coletas con frialdad, pero no pude más que reir por dentro por el “regalo,” algo en ella me resultaba totalmente empático; me recordaba a mí.

En voz alta le dije a Necross que yo aceptaba la oferta y me encaminé con él hacía la posada donde dormiríamos. Igual que en la taberna, escudriñe todos los lados del lugar antes de entrar. Até a Alion fuera y le prometí bañarlo la mañana siguiente; no podía dejar de reir cada vez que lo miraba. De igual manera, antes de entrar, me aseguré de esconder mis orejas y cola entre las ropas; aunque la vez pasada parece que no tuve mucho éxito escondiendo la cola, está vez lo hice con más cuidado, de igual manera me aseguré de que mi rubí en la frente no se notara. Entré y un encargado me señaló la pieza dónde dormiría. No vi a Necross y me imaginé que él había entrado a su pieza mientras yo revisaba por fuera el lugar.

Dentro de la pieza, me aseguré de atrancar la puerta y dejar el seguro de la única ventana a medias. Me quité la capa y la capucha y mis orejas sintieron el aire por fin después de mucho tiempo. Me quité el corsé de cuero y estiré con gracia felina cada musculo del cuerpo. La pieza estaba tenuemente iluminada por lámparas de aceite distribuidas por la habitación; en una cómoda de madera a un lado del colchón se encontraba un quinqué.

Mi pieza, era la última de la planta alta; sólo había un angosto pasillo para llegar ahí; así que se me ocurrió una idea: Rompí la pantalla de cristal del quinqué en pequeños pedazos y los esparcí, una parte en el pasillo y al pie de la puerta de mi habitación; luego apagué la lámpara de aceite que iluminaba el pasillo dejándolo totalmente oscuro. Luego, los restos que quedaban del cristal los esparcí en el suelo dentro de mi pieza al pie y cerca de la única ventana.

Me tumbé en la cama lista para con la cabeza llena de ideas raras, pero dos pensamientos se sobrepusieron a los demás.

Mañana debo bañar a Alion, y espero que los vecinos de habitación no anden con los pies descalzos…
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Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Jacke Midnight el Jue Jun 13, 2013 8:35 pm

Apostado en la barra me encontraba, sin duda. Este lugar me causaba un sentimiento de desconfianza un tanto extraño. Será porque no conozco a la chica que en sueños se me apareció, será por el pestazo a rata que inunda mis fosas nasales, o por la cara de circunstancia de aquel al que parecían llamarle: Necross. No obstante, ni me molesté en darme la vuelta. No conozco a nadie, por lo cual a nadie debo explicaciones ni agradables conversaciones de igual a igual. No somos iguales, yo soy un animal. Noté un anhelo en la mirada de necross, parecía no estar muy a gusto con mi presencia aquí. Yo tampoco lo estaba, pero al menos su lobo era buena compañía. Le acaricié de manera serena, pero a él, ni le miré.

-Gracias por la bienvenida, aunque no la necesitaba. Agradeceré de igual modo la bebida, bien fresca a poder ser. Hidromiel, cerveza o Ron, estarían bien.

Dije, de manera reservada, serena, aunque con mi voz grave parecía un salvaje en calma. Mis brillantes ojos plateados, miraban de reojo su forma. Mientras veía como una cerveza llegaba a mis enormes manos. Pude divisar fugazmente el desagrado de Necross en mi. Era mutuo, por supuesto. Aunque le respetaba, mientras el me respetara a mi. Esbocé una chulesca y torcida sonrisa, para volver a mirar a la pared. Mientras daba un largo y tendido trago a aquela fresca y energumentada cerveza dorada. Me hacia falta, el viaje; Fue agotador para mi, sin duda. Me pregunto que estará haciendo ahora mismo mi pequeña Leycibell. ¿Me echará de menos? ¿Pensará en mi? Uhmmm... si, seguro que ahora esta masturbándose pensando en mis enormes pectorales embadurnados por su saliva, por su lengua, y su mano.... 

Me di cuenta de que estaba divagando demasiado por mis pensamientos y pesares, estaba mas que claro que echaba de menos a mi elocuente pelirroja, y pasional hermana, asi como amante. Noté que Necross preguntó si alguien tenía algo que decir. Sin moverme del sitio, sin mirar a nadie. En la penumbra que me daba la barra, hablé.

-No se por que estoy aquí. Ni se de que me conoce aquella que me ha convocado. Ni siquiera se por que sabe mi nombre, y las cosas que he hecho. No se quienes sois cada uno de vosotros, exceptuando por encima a Necross y su lobo. Quiero dejar algo claro, antes de que vengan los dragones a calcinarlos, los gigantes a pisotearnos, las armas de guerra a separarnos, y la sexualidad a ponernos en aprieto. No me importa si es una brigada de Gnomos, como si es una brigada de Titanes, o dioses encarnados en nuestro mundo. No soy vuestro amigo, ni tengo intención de serlo. Cuanta menos amistad entabléis en un viaje que ni siquiera sabemos porque hacemos. Menos preocupaciones tendréis. Es un consejo personal. 

Todos parecieron quedar callados, algunos triunfantes, otros galantes, otros parecían asustados, o enfadados con mis palabras. No me importaba, La suerte ya estaba echada. Me bebí lo que quedaba de cerveza, miré a necross, con una chulesca sonrisa en mi rostro duro.

-Gracias por la cerveza, y por el hospedaje. Pero si no le importa a nadie; Yo iré afuera a dormir. Confío mas en la naturaleza que en la civilización, no os lo toméis a personal. No os gusto. No me gustáis. Estamos en paz.

Dije, sereno, serio. Tenaz. Iba hacia afuera, la salida. Sin escuchar cualquier cosa que tuvieran o quisieran o incluso pudieran, decirme. No me importaba nada de eso, solo quiero cumplir esta absurda misión y tener una historia que contar a mi hermosa Leycibell. No obstante, vi que una chiquilla, porque no era mas que eso. Se acercó a mi, a saludarme. Eso me causó algo de gracia, y sonreí de medio lado, de manera seria y chulesca, esbocé y dancé mi boca para ello. La observé. Tal vez si me acompaña a las afueras, le diga mi nombre y podamos hablar. Ella huele a animal. Y eso me da confianza, tal vez. Solo tal vez.












Es mi destino, es mi decisión.


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Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Ludovico Reverearis el Vie Jun 14, 2013 5:13 am

Me encontraba acodado a la barra, de espaldas al cantinero, observando el lugar y bebiendo mi aguamiel. Unas cuantas mesas, unos tantos ebrios y el grupo distinguido del fondo; nada que resaltar. Me preguntaba cuanto se tardaría ésta dama en volver a aparecer, me había dejado con una gran intriga con respecto a sus palabras y actos. Temía por mi, pero más aun por el supuesto peligro que correrían los indefensos en caso de que algo pudiese llegar a pasar, en caso de que éste sueño tenga real relación con algo. Bebí de mi aguamiel. Habían pasado unos minutos de mi llegada, cuando uno de los humanos de aquel grupo se acercó a la barra a pedir algo al cantinero; se ofreció a pagar las bebidas de su mínima banda y de posibles personas que se unirían a su pequeña junta; vaya fiesta suelen tener estos mercenarios, hay veces que los envidio por sus libertades e irresponsabilidades. Su parche me hacía pensar que las cosas tal vez terminarían con algunos moretones para ellos, típico de la cruza de bebedores y mercenarios. Aunque luego realmente me llamó la atención con sus palabras -Y tú, creo que deberías acercarte a la mesa; aun falta gente y creo que tú nos has visto en sueños- No me estaba hablando directamente, sino que me su espalda estaba dando a mi lado izquierdo, pero me di cuenta que claramente me hablaba a mi ¿Acaso sería un mensajero de ésta dama? Era posible, ella estaba actuando de maneras muy misteriosas. Luego se ofreció a pagar mi bebida, un buen gesto con el que quedé encantado, haciendo que me sorprenda. Marchó de nueva a su antiguo lugar mientras, por mi parte, seguía acodado a la mesa, con mi ceja levantada en gesto de sorpresa y un pequeño rasgo de admiración en mi boca.

Cómo si ésto no fuera demasiado, mi admiración y ansiedad terminó por colmar mi cuerpo cuándo pedí otra jarra de aguamiel, son obtener respuesta alguna del cantinero. Ésto ya lo había vivido, se encontraba inmóvil; sólo significaba una cosa, por fin, a lo que había ido; decidió hacerse presente la dama. Para no perder su toque, apareció al lado mio sin yo poder darme cuenta. Me sobresalté cuando la oí hablarme, y rápidamente me giré hacia ella. -El grupo está allí ¿Qué haces en ésta soledad?- me dijo. Entonces el hombre con el parche debía razón en que me una a ellos -Pues... Te estaba esperando. Estoy esperando tu próxima instrucción, o aunque sea una breve explicación- reclamé. -No puedo pedirte que confíes en ellos, ni mucho menos en mi, pero si estás aquí es por algo. Un sentimiento que produjo que llegaras a éste antro. Eso, o eres muy curioso- me dijo un tanto desafiante -¡Es más obvio que mi sentimiento de justicia y razón me trajo hasta aquí! ¡No puedo permitir que gente inocente muera yo siendo consciente de ésto!- dije entre dientes, susurrante y con un tono de ira. Casi golpeo el mostrador con mi puño cerrado; por suerte me detuve antes de hacer impacto. Sorprendentemente, para cuando me quise dar cuenta, ella se había desvanecido otra vez. Ya estaba empezando a impacientarme ésta mujer. Mis dientes apretaban fuerte y miraba mis manos, girándolas.

Mi distracción al piso se desviaba a la puerta cada vez que alguien entraba. A la taberna ingresaron dos personajes muy pintorescos y llamativos, que luego de entrar se dirigieron hacia el grupo. Un bufón, o mejor dicho, bufona. Tenía rasgos muy ténebres y el maquillaje desaliñado, era un tanto terrorífico, más aun su sonrisa pícara e intimidadora. Luego un hombre enorme, que imponía respeto, con sus largos cabellos e increíble musculatura. Muy seguro de si mismo e imponente. "Será mejor no molestarlo" fue mi primer impresión sobre él. Tal vez sólo faltaba yo, aunque si faltaba alguien más, prefería no ser el último, por lo que cogí mi jarra de aguamiel y me dirigí hacia el grupo. Pude escuchar el nombre del personaje tuerto, Necross se hacía llamar. Al verme asintió, cómo agradecido de verme ahí, también le asentí de manera respetuosa, sin mucha expresión en mi rostro y me encaminé hacia la pared, quedando parado y aprovechando para usar ésta de respaldo, recostándome hacia atrás. Necross terminó de hablar, ofreciendo la palabra, que repentinamente la tomó la bufón, expresando su sentimiento de diversión sobre ésto. Luego, nuestro enorme compañero, que sin mucho gesto de amabilidad nos dejó a todos en claro que no le caíamos bien. Me parecía lo correcto, dejar las cosas en claro. Yo por mi parte me llamé al silencio, escuchando que tenían los demás para decir y asintiendo de manera respetuosa, con mis brazos cruzados.

Terminada la charla, procedimos a marcharnos de la taberna. Al parecer todos habíamos tenido un largo y agotador viaje a través de las tierras poco vistosas que conducían hacia aquí, todos queríamos dormir y descansar, mañana sería otro día. Estábamos saliendo del lugar, cuando nuevamente la dama decidió volverse visible ante nosotros. Ya me encontraba un tanto frustrado con ella, por lo que sólo esperé a que termine de hablar para luego poder marcharme con el grupo. Para mi sorpresa, no dijo nada importante, como en realidad esperaba, otro disgusto más por parte de ella. Sólo nos recomendó descansar y no recular de nuestra idea. Ya estábamos aquí, no hay nada que perder ¿Quien se marcharía? Yo no al menos. Necross se ofreció a abonar nuestra estadía; cada vez me sorprendía más éste personaje ¿Acaso su bolsillo generaba dinero? No me importaba, aunque me sentía un poco culpable dejando que él pague todo, no quería aprovecharme de sus buenos gestos, pero no me iba a negar -Yo te sigo Necross- le dije en voz alta y levantando mi mano, mientras desataba a Caballo para llevarlo a un lugar seguro, cerca de donde dormiríamos... ¿Qué es esto? ¿Alguien ha dibujado lunas y estrellas en su lomo? Miré al suelo haciendo un gesto de gracia, una sonrisa se había dibujado en mi rostro, mientras terminaba de desatar a Caballo, que me miraba con sus grandes ojos. -Espero que te guste tu nuevo estilo- le dije en tono de broma.
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Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Necross Belmont el Sáb Jun 15, 2013 11:54 pm

Por toda la taberna se escuchó un fuerte gruñido, Foxhound había mordido la mano de Jacke, este se acercó demasiado al lobo e intento acariciarlo, pero el lupino animal es reacio ante los desconocidos. Necross sonrió, estuvo a punto de felicitar al lobo por su actuar, más sabia que no debería hacer enemigos en esta aventura, no por ahora, no es el lugar adecuado. Para sí mismo, el hombre del lobo pensaba  en sus compañeros de bebida, primero la ratida ¿sería ella capaz de sobrevivir a lo que en sueños se mostraba? Esas criaturas no se veían amigables. Luego la chica de la capucha, ella no se presentó, pero no se veía apta para la batalla cuerpo a cuerpo.

Luego pensó en la bufona, y río, no pudo evitarlo; ella intento entretener al grupo, pero para una misión peligrosa, no necesitarían a un bufón,  y Necross aún no ha visto las armas que ella porta. Luego Jacke, algo en él no le causaba la suficiente confianza, si, lo respetaba por acudir a un llamado invisible, pero según Necross, ese aspecto barbárico y mentalidad cerrada lo llevara a la muerte, solo espera no ser el encargado de eso. Por ultimo pensó en el sujeto de la armadura, el tipo solitario que se unió al grupo de los últimos ¿Qué es lo que tiene esta gente? ¿Por qué no pueden presentarse como es debido?

Al salir de la taberna se encontraron con lo narrado anteriormente. La manifestación de Ashelia, que les pedía no desistir y que descansaran esta noche. La mujer desapareció  y dejo al grupo confundido,  dos de los cinco sujetos aceptaron la invitación de Necross, los otros dos dormirían a la intemperie, ¿será que se conocen? ¿Qué tipo de gente prefiere dormir fuera que en un colchón?  ¡Y gratis! Muchas cosas pasaban por la mente de Necross, pero desaparecieron todas cuando vio un extraño y colorido dibujo en el muslo de Epoch, destacaba bastante en la oscura piel de su caballo, aunque un color negro cubría todo su cuerpo, desde el casco de la pata derecha hasta la rodilla existía una mancha blanca, como si de un guante se tratara. –¿Están viendo esto? ¡Alguien pinto a Epoch! ¡Y miren! ¡Sus caballos también están pintados!- El hombre del lobo se dirigió a Khiryn y Ludovico, aunque luego hizo un ademan, una seña con su mano para que olvidaran el tema.

La noche pasaba, cada ser en sus respectivos lugares descansaba. Ashelia desde su sala, y rodeada por el fuego de antorchas observaba como cada guerrero, cada uno de sus elegidos dormía, también observaba a Cristopher, que había abandonado la misión, feliz y un poco decepcionada, Ashelia apago la llama que mostraba a el desertor.  -¿Se va? ¿dejaras que lo haga?- Ashelia miro detrás suyo, no había nada pero desde allí venia el sonido de la metálica voz. -Si… no puedo retenerlo, obligarlo a que siga al resto del grupo, eso ya debe ser una decisión propia, solo espero que nadie más abandone.-


Ya habían pasado algunas horas desde que el grupo se fue a dormir, Necross despertó de golpe, con la respiración acelerada y el pulso agitado, no tuvo una pesadilla o algo parecido, es algo que normalmente sucede con él, despertar de golpe en noches frías como estas. Se levantó, vistió y aseguro sus armas en cintura y espalda. Salió de la posada, solo para ver como Astilla y Bastian se iban. El hombre del lobo rasco su barbilla, se sentía decepcionado, pero está seguro que la partida de la ratida no hará mucha diferencia. Observo una sombra en la lejanía, ¿era Bast? ¿Era el tipo bárbaro? No importa, Necross saco su bastarda de su cinto, debía estar listo en caso de que algo pasara.

Estaba a punto de amanecer, el hombre y su lobo vieron como los rayos de los soles se levantaban y subían hacia el cielo, al parecer su cuerpo se despertó antes del alba, ¿por algo será no? Se quedó unos momentos sentado en una banca cercana, aun no había movimiento y estaba un poco oscuro. -¿Qué hago aquí? Siguiendo un sueño que advierte el peligro, ¿será lo correcto? ¿Debo ponerme en peligro, solo por ayudar gente que no conozco, y marchar con gente en quien no confió? ¿Será muy temprano para comenzar a beber? Necross y Foxhound se quedaron algunas horas allí, esperando. Se aburrió y decidió recorrer la ciudad, esperando no encontrarse con sus camaradas, si los ve por mucho tiempo, terminara aburriéndose de ellos.

Un grito femenino alerto al hombre del lobo, miro buscando la procedencia de dicho grito, pero no vio nada, solo unas horribles criaturas que, con tridentes, aterrorizaban a los habitantes de Jahara. El hombre del lobo saco su espada, corrió a la posada, debía alertar a sus camaradas. A lo lejos, una bola de fuego miraba como sus súbditos causaban caos, al parecer ese era el líder enemigo, hasta ahora, el más cercano a él es Jacke, ¿podrá el licántropo hacerle frente solo?  Al correr, el hombre del lobo no podía evitar preguntarse ¿es esto un tipo de prueba, la entidad quiere ver cómo somos en el campo de batalla? Sus dudas fueron interrumpidas por cinco gárgolas, que revoloteaban cerca de la posada, cuando pusieron la vista en Necross, volaron rápidamente hacia él, estaba solo, eso lo hacía un blanco fácil.

Jacke el licántropo se encontraba más cerca del líder de los enemigos, pero un grupo de gárgolas se lanzó sobre él, eran alrededor de once los enemigos que intentaban matar al licántropo. Lo tomaron de sus extremidades y lo levantaron, volaron con la pesada carga algunos metros, pero Jacke consiguió liberarse, cayó al piso, justo al lado de Necross –Genial,  trajiste más de esos feos bichos, ¿necesitas ayuda?- Antes de escuchar la respuesta, ambos, Humano y Licántropo se veían rodeados de enemigos. El hombre del lobo que empuñaba su espada se lanzó con un corte a una de las gárgolas, esperaba que el tipo detrás de él no lo abandonara, pero de ser así, aún le queda el lobo como as bajo la manga.

Los chillidos de las gárgolas alertaron a Bast,  que como lo haría un gato se erizo, miro atentamente los movimientos de los enemigos, mientras estos solo reían. Los enemigos la atacaron y ella se defendió, son tres contra una, ¿Qué hará ahora?

De la taberna salió Ludovico, los gritos de las personas, y también las chillonas voces de
los enemigos lo atrajeron, una mujer estaba siendo jalada de los cabellos, tal vez la sangre de Ludovico hirviera al ver esa escena. Los enemigos lo vieron, dándose cuenta de una presa mayor se lanzaron sobre él, cuatro contra uno, o tal vez contra dos, ya que Khiryn justo en ese momento salía de la posada. Ni Necross o Jacke podrían ayudar, ya que ellos estaban al otro lado de la posada, no tenían idea lo que sucedía con sus camaradas.

Ashelia desde las llamas observaba como todo ocurría.

-¿La ratida también será atacada por las gárgolas?-
 La misteriosa mujer se llevó una mano al pecho. -No, ella deserto, yo no puedo obligarla…  pero Gadrel, ¿debemos hacer esta prueba? ¿Qué tal si uno de ellos muere? La voz en la nada hablo mucho más fuerte. -¡Pues simplemente morirá! Eso querrá decir que no es digno de enfrentar a los colosos, si son derrotados por unas simples gárgolas, no quiero imaginar cuando tengan que enfrentar a criaturas tan grandes como un castillo.-

Ashelia asintió, ahora solo observa cómo se desata el caos en Jahara, debe estar atenta, no sabe cómo reaccionaran las gárgolas frente al grupo, ni mucho menos como lo hará su líder.



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Re: A la sombra del coloso.

Mensaje por Khiryn el Dom Jun 16, 2013 3:29 am

….
La noche transcurrió sin novedades. Por la mañana me desperté temprano; miré por la ventana un momento y comprobé el seguro de esta. Estaba tal cual lo había dejado. “Te estás volviendo paranoica, Khiryn.” –Pensé.
 
Con cuidado me puse a recoger con una escoba los pedazos de vidrio que la noche anterior había dejado en el suelo al pie de la ventana, también salí de la habitación y tratando de no hacer ruido, barrí los del pasillo; me disculparía con los posaderos por haber roto la lampara de aquel quinqué. Terminé de barrer y lancé los restos a un deposito.
 
Me puse la capucha para esconder mis orejas y el rubí; también enrollé mi cola alrededor de mi cintura y vestí mi corsé de cuero, mis dagas estaban colgadas en él y salí de la habitación. Al llegar a la entrada pregunte al posadero por mi compañero, pero me dijeron que hacía tiempo parecía haber salido de su habitación. Les pedí entonces un cubo con agua, jabón y un cepillo para bañar a Alion, sin más me lo dieron y salí de la posada.
 
Alion se encontraba fuera de la posada, parecía un tanto nervioso, tal vez alguien lo había asustado. No le di importancia y lo desaté. Comencé a acariciarlo para calmarlo un poco; a la luz del día los dibujos de Bast eran más claros; volví a reír un poco al verlos; y casi con pena de borrarlos, comencé a bañar a Alion tallando sus costados con el cepillo. Al agua caía por los costados de Alion, y todo parecía muy irreal. Tan sólo la noche anterior había estado bebiendo en la mesa con desconocidos, y ahora el día pintaba una rutina normal.
 
El agua del cubo se me acabó, así que entré a la posada por más y empecé a llenarlo con agua de una pileta. No había terminado de llenar el cubo cuando los gritos de una mujer llegaron hasta mis oídos. Lo dejé de inmediato y corrí escaleras arriba para ver por la ventana de mi habitación. La escena era horrible. Un grupo de “cosas” voladoras aterrorizaba a una mujer; eran cuatro de ellos contra una sola indefensa. De inmediato, uno de los hombres que estaban ayer en la mesa de la taberna apareció de la nada. No alcanzaba a ver con claridad dado el ángulo de la ventana, pero las “cosas” voladoras parecían dejar a la mujer y ahora encarar al guerrero. Ruidos de aleteos y gritos llegaron por todas partes ahora. El pueblo parecía estar sitiado.
 
Tomé el arcabuz y comprobé que estuviera cargado y asegurándome de que mis cuchillos estuvieran aun sujetos a mi corsé, baje las escaleras tan rápido como pude. “Así que así empieza…”-Pensé. Al llegar a la planta baja, vi al posadero y otras personas contemplando, medio escondidas desde la puerta hacia la calle.
 
-¿¡Qué diablos creen que hacen!? -Les grité con furia.- ¿¡No se dan cuenta de lo que está pasando!? ¡Están atacando el pueblo!-
 
Tomé al posadero por el cuello de la camisa y tiré de él hacia atrás; en automático, las personas que estaban con él se retiraron.
 
-¡Cuando salga quiero que cierren la puerta y se alejen de las ventanas!-
 
No sé si era que llevaba un arcabuz o que parecía que sabía lo que estaba haciendo, o tal  vez era la capucha que me hacía ver misteriosa, pero la orden resultó efectiva, ya que cerraron la puerta tan pronto salí del lugar. Con una mano, desenvainé uno de mis cuchillos y corté la cuerda con la que estaba atado Alion a un poste fuera de la posada, y dándole en las nalgas con el lado plano del cuchillo hice que se fuera. “estarás más seguro por tu cuenta que atado aquí.”-Pensé mientras volvía a enfundar el cuchillo.
 
El hombre que estaba en la taberna la noche anterior estaba siendo rodeado. Me acerqué con cautela, tratando de no hacer ruido y despacio, llevando el arcabuz alto, tratando de apuntar lo mejor posible. Sin detenerme, disparé.
La explosión del arcabuz resonó en las paredes de piedra de la calle, la nube de humo por la pólvora se elevó y la bala fue a rozar un poco la sien de una de las criaturas voladoras y se desvió hasta detenerse en una pared. El sonido por el choque de la bala me hizo entender dos cosas: que las criaturas esas, tenían una piel muy dura, y no sería fácil penetrarlas. Por fortuna no le volé la cabeza al hombre de la taberna. La cosa voladora se aturdió por un momento. Lancé el arcabuz al piso, a esta distancia, no tendría tiempo de cargarlo nuevamente. La criatura a la que había alcanzado con la bala, aun atontada, voló hacia mí. Sus movimientos eran erráticos y torpes, tal vez el golpe había sido certero después de todo. Una sensación de miedo cruzó mi espina, esta “cosa” me iba a atacar, aunque no era muy grande.
 
Traté de pensar rápidamente y recordé como cazábamos mi antiguo amo y yo a algunas aves sin querer matarlas. Así que me planté en posición sujetando la capa en lo que la criatura se acercaba. Cuando estuvo a distancia de un salto, me quité en un solo movimiento la capa y la capucha y las arrojé sobre él, cubriéndole por completo; Luego, cogí los extremos de la capa, cerrándola sobre la criatura como si fuera una bolsa y usando todas mis fuerzas, jalé la capa con la criatura envuelta dentro y la balanceé en círculos sobre mi cabeza para después azotarla contra la pared de piedra a mi izquierda. La volví a agitar y esta vez la azoté contra el piso. Oí como algo crujía dentro. Sin desenfundar mis armas. Corrí arrastrando a la cosa dentro de mi capa,  para ponerme cerca del hombre de la taberna y apoyarlo, así que agitando en círculos mi capa, aun con la criatura dentro, comencé a tratar de golpear a otra de las criaturas que volaban cerca. Sin duda, usando una de estas cosas como mazo, tendría más posibilidad de hacer daño que usando mis propios cuchillos.
 
1020 palabras.
71 lineas.
acciones:

Dónde se quedo Necross, salí de la taberna justo cuando  4 gárgolas se acercaban a Lud. Para acortar y no hacer pensar que pasó mucho tiempo en todo lo que parece que hice, aquí lo hago más corto.
Por los anteriores y este roleo, la taberna y la posada están a dos terrenos de distancia, por lo que me imagino que habrá unos 20 metros entre lud y yo al comenzar la acción. Cuando salgo, las gárgolas apenas se están acercando, al disparar una de ellas me enviste, pero me deshago de ella como está descrito arriba, la azoto y me acerco a Lud, si entiendo bien, lud esta delante de mi, los dos miramos en la misma dirección. Una gárgola está envuelta en mi capa y la uso como maza, o tal vez mayal XD… en este momento mis rasgos Höriges son evidentes, La gema en la frente las orejas quedaron al descubierto al quitarme la capa con capucha; la cola también es evidente. No menciono el nombre de Lud, por que no lo recuerdo, tampoco menciono la raza de las gargolas por que Khiryn no sabe que son XD...Si algo está mal y debe ser editado, lo haré con gusto.




Off: La edición la hice por que borre el post anterior que copié junto con el nuevo... Disculpa a todos...


Última edición por Khiryn el Lun Jun 17, 2013 6:23 am, editado 1 vez (Razón : Off: La edición la hice por que borre el post anterior que copié junto con el nuevo... Disculpa a todos...)
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