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Prólogo: 2da parte. Ehorinder Este.

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Prólogo: 2da parte. Ehorinder Este.

Mensaje por Khiryn el Jue Jun 20, 2013 6:05 am

Personajes.:

 
Humanos.
Floki. Amo de Khiryn, padre de los cazadores Loki y Klock.
Loki. Cazador.
Klock. Cazador.
Ignot. Compañero de caza de Loki y Klock.
Bram, el callado. Cazador, compañero, compañero de Loki y Klock.
Ennayl. Cocinera y ayudante de Floki.



El viaje en la parte de atrás de la carreta no era para nada cómodo. La carreta brincaba al pasar sobre cada roca; y constantemente Khiryn se golpeaba la cabeza con el techo de la jaula; jaula tan pequeña que la obligaba a mantenerse con las piernas recogidas junto a su cuerpo y el cuerpo bajo y agazapado. La dirección de la carreta era la misma siempre; iban al sur y al este.
 
Khiryn aullaba, gemía y se quejaba con fuerza, tanto que la mujer que conducía se harto, se detuvo, y como si de una jaula que contenía a un ave se tratara, la tapó  con una sábana. Khiryn se rió para sus adentros por un momento. “Estúpidos humanos, que creen que soy…” Obviamente la tela que cubría ahora su jaula acabó hecha girones en poco tiempo, y Khiryn regresó a la tarea de hacer el viaje lo más pesado para sus captores que esta pudiera. La carreta se detuvo nuevamente. Esta vez el hombre que antes estaba fumando se acercó primero, luego acompañado por los dos cazadores que la habían capturado, incluido aquel al que la felina le había arañado el rostro. Bajaron la jaula, agitándola con fuerza haciendo que Khiryn se golpeara una y otra vez contra los barrotes y techo de esta. Su cuerpo, ya de por si lastimado, le dolía demasiado con cada golpe. Abrieron la jaula y entre los dos cazadores la sujetaron de los brazos, sometiéndola contar el piso; luego el hombre que fumaba puso un trapo entre su boca y lo amarró detrás de su nuca; con fuerza. El trapo la lastimaba en la boca, la forzaba a tenerla abierta, y rápidamente la saliva de la felina cubrió el trapo. Luego los dos hombres amarraron sus muñecas la una con la otra por detrás en su espalda y con violencia la arrojaron dentro de la jaula. Con menos cuidado aun, subieron la jaula a la carreta nuevamente y la volvieron a cubrir con una nueva sabana.
 
-Listo. Así ya no se quejará ni dara problemas, la sabana es para tratar de ocultar su peste de animal…-
 
Los humanos hablaban una lengua que Khiryn no podía reconocer.
 
Dentro de la jaula, la felina peleo con fuerza por deshacerse de las ataduras, pero el poco espacio que tenía para moverse se lo impedía, además su cuerpo golpeado le dolía con cada movimiento. Desconsolada, lloró nuevamente; antes y tal vez en el bosque, su futuro hubiera sido un poco más predecible, se habría quedado en el círculo del clan, protegida por su “gente.” Habría entrenado y crecido como una cazadora, tal vez tendría otro oficio que desempeñar en aquella sociedad sin ánimos de pelea; y ahora, su futuro se le antojaba de lo más incierto. Su presente era horrible. Capturada por una raza desconocida de “animales” grandes y fuertes que vestían como los árboles, hablaban una lengua muy rara, incomprensible y la llevaban lejos de la fresca sombra de los árboles que tanto amaba; estaba en una jaula apenas del tamaño para contenerla, se encontraba atada y amordazada, sin poder emitir sonido y además nadie en las cercanías que pudiera ayudarla, y ahora, con la manta sobre la jaula ni siquiera era capaz de ver la luz. Desconsolada, se dio por vencida y se echó a llorar, y pronto y el pánico se apoderó de ella. Con toda la fuerza que sacó de sus delgado y débiles miembros empezó zarandearse de un lado a otro, pateando con fuerza los barrotes y techo de la jaula, dándose tumbos y azotando la cabeza con fuerza, tanto que empezó a sangrar. Uno de los golpes fue devastador, logró con la cabeza romper uno de los barrotes de madera de la jaula, sin embargo el golpe le causa tal contusión que se desvaneció, rendida por el esfuerzo y el dolor de los golpes y las heridas, se desmayó, cerrando los ojos antes de perder el conocimiento, un último pensamiento llegó a su mente:
 

“Hace frio.”


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Última edición por Khiryn el Dom Jun 23, 2013 8:15 am, editado 1 vez
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Re: Prólogo: 2da parte. Ehorinder Este.

Mensaje por Khiryn el Jue Jun 20, 2013 6:22 am

El olor de carne cocinada le inundo la nariz y la boca que salivaba; Khriyn abrió los ojos y la intensa luz del sol la cegó por un momento; tuvo que evitar la claridad y acostumbrarse por un momento antes de poder distinguir nada. Estaba aturdida. Por un momento pensó que despertaba en el bosque, rodeada de sus padres y hermanos, pero el golpe con la realidad fue crudo y cruel. Intentó mover las manos para tallarse los ojos y no pudo, seguía atada, y a estas alturas, las muñecas también le sangraban y le dolían; sus manos estaban moradas y apenas las sentía como parte de su cuerpo. Su espalda le dolía como si hubiera cargado una piedra de cien kilos y la boca todavía tenía un trapo sucio y mojado que le lastimaba los labios. Recordó con pesar su situación de la noche anterior. Miró alrededor y pudo reconocer a los cuatro hombres y la mujer sentados alrededor de un fuego comiendo algo caldoso. Por primera vez se puso a observarlos.
 
Al primero que reconoció, fue al hombre que antes fumaba. Era de mediana estatura, pero con los hombros muy anchos y brazos marcadamente fornidos; tenía la cabeza rápada tatuajes en los hombros. Luego estaban los dos cazadores que la habían capturado, uno de ellos, al que ella había rasguñado, era el más alto de todos, Tenía el cabello rubio y bien peinado, vestía un traje del color de los olivos y sus rasgos eran nobles y agradables; salvo por las marcas de las uñas de Khiryn todavía un poco rojas era un rostro perfecto. Su cuerpo estaba bien construido atletico, esbelto y fuerte. Luego estaba uno que se le parecía físicamente, un poco más bajo de estatura, pero con la misma complexión atlética. Su rostro era muy similar al del otro cazador, aunque sus cabellos eran oscuros.
El cuarto hombre era más delgado que los demás, tenía el cabello negro y le cubría siempre parte del rostro. De él, Khiryn no había escuchado ni el más mínimo sonido. Este hombre de vez en vez miraba el cielo como esperando ver algo, su gesto era sereno, pero serio, siempre pensativo. La última del grupo, era una mujer de mediana estatura, esbelta pero fibrosa, su piel era un poco más bronceada que la de los demás; de todos, ella era única que no vestía ropas de los colores de los árboles, más bien su ropa era un conjunto descolorido y sin gracia de falda y camisa negra con un mandil blanco. Sus cabello eran castaños y su rostro parecía siempre abnegado, como si un día hubiera hecho un gesto y este nunca hubiera abandonado esos labios.
 

Las tripas le chillaron exigiendo alimento, el olor le penetraba la nariz llenando de saliva aun más el trapo, pero se dio cuenta de algo más, no estaba en la jaula. Con movimientos leves, comprobó que sus piernas funcionaran; aunque le dolían, parecían responder normalmente. Estaba mareada y aturdida, además de que estaba perdida ya que el aire no le traía ningún recuerdo familiar. Se levantó de manera callada y lenta, su cabeza le pareció dar una vuelta y se mareó de nuevo, casi hasta caer, pero se sostuvo. Comprobó con una mirada a los hombres y notó que nadie le prestaba atención. Este era el momento. Haciendo uso de todas sus fuerza corrió. Se abalanzó con todo lo que sus lastimadas piernas daban de si, en dirección contraria a donde apuntaba la carreta. Avanzó sólo tres pasos y el aire le faltó. Como si la tiraran con fuerza del cuello, su garganta se trabó con algo, haciendo que sus piernas se levantaran por delante y azotando de espaldas sobre sus manos. Trató de toser para regresar aire a sus pulmones y componerse del dolor en el cuello pero no podía por culpa del trapo en su boca, se empezó a ahogar con su propia saliva; lo sintió este era el final.


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Re: Prólogo: 2da parte. Ehorinder Este.

Mensaje por Khiryn el Jue Jun 20, 2013 6:54 am

El hombre rapado con los tatuajes se acercó hasta la carreta y tirando de una cadena arrastró a Khiryn por el piso hasta él. La cría sentía que se asfixiaba y nuevamente una ola de dolor en todo el cuerpo se sumaba al dolor del ahogamiento. Cuando el hombre la tuvo lo suficientemente cerca, le arrancó el trapo de la boca, y sonriendo, mostró el artefacto que la torturaba. En el cuello, la Hörige tenía una cadena que la sujetaba, el otro extremo de la cadena estaba atado a una trabe de la carreta. Sin el trapo ahogándola con sus propios fluidos, Khiryn tosió. Tosió hasta que de su interior brotó sangre y bilis.
 
Una vez que la felina se compuso y el color apenas le regresaba a las mejillas, el hombre frente a ella, que parecía divertido de verla en ese estado, puso un gesto de asco al ver la bilis demarrada en la barbilla de Khiryn y abriendo la palma derecha, la abofeteó con tal fuerza que le hizo girar la cabeza, que Khiryn sentía tan pesada por el hambre y el dolor de las heridas que esta, acabó por desplomarse en el acto.
 
-¡Bestia!  Ni se te ocurra volver a intentar escapar. Ahora, me perteneces.-
 
Sin embargo, la bofetada le había dolido también al hombre en la mano, que rápido se empezó a tallar con la otra.
 
-¿Pero qué mierda tienes ahí?
 
El hombre la sujetó con fuerza por el cuello y con la mano que tenía libre le quitó con furia el pelo de la cara. El hombre abrió los ojos de par en par.
 
-¿Pero qué es esto? Desgraciada; ¡Cuándo pensabas decírmelo! ¡Me darán una fortuna por esto!
 
El hombre empezó entonces a manosear el rubí que Khiryn tenía en la frente. Sus toscas y agresivas manos la lastimaban en el amoratado he hinchado golpe que tenia sobre una ceja, por el esfuerzo de la noche anterior al tratar de salir de la jaula. El dolor que el hombre le provocaba en su frenesí, casi logra que se la chica se desmayará de nuevo.
El hombre forcejeaba con los dedos sucios y grasosos, tratando de hacerse de la piedra, pero la piedra no estaba solo sobre puesta, era parte del cuerpo de la Hörige, y quitarlo con las simples manos sería igual de difícil que arrancarle a alguien una mano tirando sólo de ella. El humano se dio cuenta entonces que tirar así sin más de la piedra era inútil, así que sin demora, desenvainó uno de sus cuchillos delgados de una funda oculta dentro de su bota y la empuñó contra el rostro de la felina.

Khiryn vio como la punta se acercaba lenta y decididamente a su rostro. La cara del hombre sobre ella tenía los ojos totalmente abiertos, salivaba. Su rostro era el rostro de la más pura y absoluta codicia. Sus ojos sólo reflejaban la maldad que especial que tienen aquellas personas que no ven nada más que sí mismos. La maldad del engaño y el embuste, del asesinato por bienes y riquezas. El cuchillo penetró levemente la carne de la frente de Khiryn y un hilo de sangre rodó por su rostro hasta el piso.


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Re: Prólogo: 2da parte. Ehorinder Este.

Mensaje por Khiryn el Vie Jun 21, 2013 6:38 am

El hombre estaba tan absorto en terminar lo suyo que no se dio cuenta que el cazador con el rostro arañado se acercaba a prisa. El hombre que se acercó asestó una fuerte patada en el costado del hombre que sujetaba a Khiryn, haciéndolo rodar fuera del alcance de esta.
 
-¡¿Pero qué diablos te pasa, Ignot?!- Dijo con indignación y furia. Su semblante era duro y fiero, como el de un capataz que castiga al peón que desobedece.
 
El cazador alto, miró a Khiryn de reojo, y ahora fue este quien se sorprendió al ver la luz reluciente de la piedra en la frente de la felina.
 
- ¡Pero Loki! ¿No has visto lo que la cosa esa tiene en su frente? ¡Es un rubí! ¡Pero pegado a su rostro! ¡Es una piedra del tamaño del puño de un crio!¡De venderlo nos hará millonarios!- Dijo el hombre rapado de los tatuajes.
 
Loki trató de recuperar la compostura, pero ahora la pelea entre él e Ignot, había llamado la atención de los demás, que curiosos se acercaron. Loki se puso entonces frente a la Hörige y con fuerza la tendió de espaldas contra el piso y con la mano que le quedaba libre, le retiró el cabello de la frente. Fue inevitable para Khiryn que todos vieran la piedra en su frente; las expresiones de cada uno de ellos eran distintas. Unas de asombro, otras de miedo, otras de sorpresa, pero la de Ignot era de avaricia, pura y malvada avaricia. Luego de un momento de sorpresa, aquel al que llamaban Loki se levantó, caminó alejandose y llamó a los demás a su lado; Los cuatro hombres y la mujer se hicieron a un lado y conversaron,  Aunque Khiryn podía escucharlos hablar sobre ella, no entendía ni una palabra de lo que decían. Lo que si entendía eran los gestos y las miradas, apenas comenzaba a entender los nombres de cada uno.
 
De vez en vez cada uno de ellos le echaba una ojeada a la criatura que habían capturado; ahora Khiryn, se lamía las heridas y se tallaba el cuello, tratando de soltar un poco el collar que llevaba puesto. El dolor la mareaba, estaba cansada y cada gota de sangre que manaba de su cuerpo parecía llevarse consigo la fuerza para estar despierta; cada gota de sangre que derramaba se llevaba una esperanza de salir de ahí con vida.
 
Esta fue la primer impresión Khiyrn que tuvo de los humanos.
 
“Nefastos.”
 
Horribles. Los peores de todos. Sin duda, las historias que Sabia había contado sobre ellos se quedaban cortas, y por un momento incluso pensó, que los horribles seres antropomorfos de los que había oído mucho hablar y de los que la misma Sabia y Aikon habían escapado se trataba ni más ni menos de estos seres violentos. Otra cosa que entendió de pronto, es que, al parecer; su rubí tenía cierto valor entre esta maligna y perversa raza.
 

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Re: Prólogo: 2da parte. Ehorinder Este.

Mensaje por Khiryn el Vie Jun 21, 2013 7:03 am

Ahora se sentía peor; su curiosidad acerca de estos seres había quedado satisfecha; sólo pensaba en cómo volver a casa. Un hilo de sangre escurrió desde su frente por su rostro, recordándole que uno de esos hombres había tratado de sacarle el rubí a la fuerza; no le dolía la herida, le dolía algo más que no supo cómo interpretar. Algo profundo. Le dolía el corazón.
 
La discusión entre los hombres se volvía cada vez más acalorada. El hombre al que llaman Ignot, no dejaba de relamerse los labios y miraba constantemente a Khiryn, con esa mirada perversa y vacía. Los ojos de este hombre jamás saldrían de la memoria de la Hörige, que a pesar de odiarlo con toda la poca fuerza que le quedaba, no podía evitar mirarlo, sí, lo recordaría, no por lo que había hecho, o había intentado hacer, sino por qué ella, así lo había decidido. Aunque, ese recuerdo no duraría más allá de su propia vida, y su vida, parecía extinguirse a gran velocidad.
 
Las voces de los hombres se elevaban; a este momento, los únicos que parecían realmente discutir eran el hombre alto y rubio, al que llamaban Loki, el otro hombre que parecían llamar Klock y el hombre de los tatuajes, Ignot. Siendo este último el que levantaba más la voz, los otros dos parecían más serenos.
 
Pronto, el hombre alto y rubio, perdió los estribos, alzó la voz y esta, resonó con el poder de n trueno, grave y poderosa era su voz, llena de autoridad y confianza, pero sin el despreciable tono de la arrogancia que mancilla al líder. El hombre junto a él de cabello oscuro, pareció complacido, aunque con un leve gesto de su cuerpo, casi imperceptible, se llevó la mano al pomo de una espada larga que colgaba en la cintura. El hombre rapado, echó una última mirada a la Hörige; ahora sus ojos eran una mezcla de reproche mal sano con un dejó de resignación, tal como hace un cazador al que se le ha escapado la presa y se promete volver a cazarla hasta darle muerte. Ignot dio la espalda a Khiryn y se dirigió con los hombros caídos y refunfuñando maldiciones hasta el lugar dónde la fogata aun encendida mantenía caliente la comida.
 
Loki caminó tras él, cogió un plato hondo y lo lleno de aquel menjurge que todos parecían disfrutar, caminó de regreso hasta la Hörige y con un gesto amable pero severo le tendió el plato arrastrándolo cerca de ella en el piso.
-Come, luego seguiremos contigo y veremos qué pasa…
 
 
Khiryn le miró con pena, parecía que a pesar de haberle herido el rostro, este humano no pensaba en tratarla como el otro, incluso le había llevado comida. Khiryn no sabía cómo comportarse ahora, el primer instinto fue retroceder y cubrirse, pero moría de hambre así que la felina no perdió tiempo y arrebatando la comida de la mano del hombre, se llevó el tazón a la boca y lo trató  de beber todo de un trago. Era una mezcla caldosa de hierbas para sazonar y trozos de conejo, estaba caliente, y cada trago le dolía  a Khiryn en la garganta como si algo se cerrara y desgarrara en cada trago, sin embargo, esto parecía ser la comida más sabrosa del mundo, y a pesar del dolor lo tragó todo. Luego le dio la espalda al hombre y trató de alejarse, pero la cadena en su cuello le impedía moverse lejos. El hombre nuevamente se acercó, Khiryn se agachó y agazapo, no sabía qué hacer, estaba asustada, herida y cansada. El hombre le miró la cabeza y sacando un pañuelo de entre sus ropas le limpió la sangre de la cara La herida que Ignot le había causado no era muy profunda, y sanaría bien, sin embargo, le dejó el pañuelo, y haciéndole señas trató de decirle que lo conservara para limpiarse.
 

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Re: Prólogo: 2da parte. Ehorinder Este.

Mensaje por Khiryn el Sáb Jun 22, 2013 6:05 am

El hombre alto y rubio dio media vuelta y se alejó; pensativo. El hombre delgado de cabello oscuro seguía enfrascado en una extraña conversación con el otro hombre y la mujer. Extraña era su plática, puesto que el único que parecía hablar era él, la mujer sólo contestaba con monosílabos y el hombre frente a él, callado siempre, respondía moviendo la cabeza o los hombros.
Por su parte Ignot, ignoró a Khiryn el resto del tiempo y cuando hubo acabado su almuerzo, se fue a tumbar pecho arriba sobre un montón de mantas dispuestas en el suelo a la sombra que proyectaba la carreta y pronto sus ronquidos resonaban en la nada.
 
Pronto los demás se le unieron de algún modo. Loki y Klock apagaron la fogata echando unas brazadas de arena en el fuego, luego pisotearon algunas brazas bailarinas que se negaban a morir y pronto, también buscaron algún tipo de refugio en la sombra de la carreta, La mujer, que rápido se encargó de las labores de recoger y limpiar los trastos, también se fue a tumbar escondiéndose del sol en el interior de la carreta; a un lado de donde estaba la jaula de la Hörige. La mujer hizo un mal gesto, por el olor a suciedad y sangre, pero aguantó con firmeza, sin duda, el interior de la carreta era un sitio más cómodo para una mujer que el duro y polvoriento suelo fuera de ella,
 
El único que parecía no relajarse era el hombre callado; le llamaban “Bram.” Aunque ese tipo de nombre te hace pensar en primera instancia una explosión o un bramido por su cacofonía, era lo último que hubieras pensado al ver a este hombre, era tan callado, incluso en sus movimientos. Si no hubiera tenido un penetrante olor a sangre, ni hubiera notado su presencia, inclinada y expectante, mirando continuamente el cielo y olisqueando la arena; mirando el horizonte. Khiryn lleguó a pensar que este “Bram, podía ver cosas que estaban fuera de este mundo.”
 
También Khiryn empezó a sentir la pesadez del viaje, junto con la de la comida, y el dolor en su cuerpo regresó, no estaba confiada de dormir en este lugar, y mucho menos de dormir con un hombre como Ignot estando tan cerca. Pero estaba dolorida cansada y deprimida, y pronto el sueño aventajó a la voluntad de la Hörige, que rindiéndose, buscó un lugar bajo la carreta y se echó en piso.
 
El sonido de la cadena en su cuello la despertó. Despertó de golpe, mareada, asustada, casi podía sentir como el collar en su cuello la asfixiaba de nuevo, instintivamente sujeto la cadena con las manos  y tiró de ella para evitar ser jalada por el cuello. Loki hizo un gesto como apenado al ver esta reacción; sujetaba la cadena suavemente con la mano de pie frente a la Hörige, junto a él estaba Knol.Loki tiró la cadena al piso. Con firmeza pero tratando de no lastimarla, Loki sujetó a la Hörige de las manos mientras Klock le quitaba el collar de la cadena del cuello. Khiryn pudo sentir la liberta nuevamente cuando le quitaron de encima el peso de la cadena. Luego entre los dos hombres, la llevaron, como quien lleva a un niño hasta la jaula. Ella no lo había notado, pero habían reparado el barrote roto de la noche anterior; le echó una mirada a Ignot, pero este la ignoraba por completo, luego le echo una mirada al hombre callado que hacía malabares con un martillo. Khiryn lo miró sorprendida y pensó: “Incluso para reparar la jaula ha sido totalmente callado.”



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Re: Prólogo: 2da parte. Ehorinder Este.

Mensaje por Khiryn el Sáb Jun 22, 2013 6:10 am

Khiryn no puso mucha resistencia cuando Loki y Klock la metieron de nuevo en la jaula, aunque ya no se sentía desvanecer de hambre, aún tenía dolores por todo el cuerpo, y de repente no sintió que sus pequeños arranques de venganza la llevaran a nada bueno ventajoso. Por fin, Khiryn estaba entendiendo su situación y su lugar entre estos hombres, era su víctima, su presa, y aunque no lo aceptaría de buena gana, entendió que su vida dependía ahora de la voluntad conveniencia y placer de sus captores, así que por el momento más valía no hacer nada estúpido; por el momento no tenía nada más que hacer.
 
El resto del día transcurrió sin novedad; la fresca tarde se cernía sobre ellos envolviéndolos con su manto de opacaos y claro oscuros. Las ruedas de la carreta chirriaban en sus engranes y la madera vieja parecía quejarse con cada salto y cada piedra en el camino, sin embargo, las viejas tablas aguantaban, sólidas y erguidas como cuando aún eran parte de un árbol. El sonido de las pisadas de los caballos llegaba hasta las orejas de Khiryn, le llegaba aarmoniosas y con ritmo permanente, de pisadas de cascos metálicos en la arena, por un momento fue casi relajante para la Hörige que agachada, se conformaba con mirar el horizonte. Khiryn buscó con la mirada un par de veces a Ignot, “Hay que tener a la vista a tus enemigos.” –Se decía. Pero este no se asomó ni una vez por la parte de atrás de la carreta, llevando siempre a su caballo por delante y por el flanco izquierdo. El que sí se quedaba atrás adrede, era Loki, que de vez en vez echaba una mirada a la felina. Khiryn notó también que cada vez que Loki la miraba, la sombra de la duda cruzaba por sus ojos cuando este, llevaba su atención hacia la gema en la frente de ella. También estaba Klock, que seguido esperaba para darle un vistazo a la felina.
 
Durante el recorrido, y antes de que callera la noche, la visita más extraña fue la de Bram, el callado. Fue la única vez que este se quedó atrás para echar un vistazo sobre la Hörige, pero el vistazo parecía haber bastado para toda una vida. Bram había venido a verla, y trotó sobre su caballo un largo rato detrás de la carreta, mirando a la Hörige a los ojos. Khiryn, sin temor al principio, le devolvió la mirada y la sostuvo, pero Bram era insistente, y permaneció con los ojos fijos en la Hörige. No miraba su cuerpo o su rubí en la frente, miraba  sus ojos directamente. Khiryn sintió la pesadez de la mirada del hombre, y una sensación incómoda comenzó a invadirla, se sintió de repente, sin saber porque, avergonzada, y desvió la mirada. Y sin embargo, Bram estaba ahí, mirándola, como si mirara su alma y respondiera en silencio las preguntas en su mente, y en la de ella. Khiryn no se dio cuenta cuando Bram retomó el paso y se colocó delante de la carreta.


La noche cayó remplazando a la tarde, y la tenue luz de las lunas se colaba en jirones por entre los retazos de nubes que perfilaban la luz con destellos de plata. Las estrellas estaban ocultas, dormidas tras de las nubes y en el camino, al nivel del piso, la oscuridad abrazaba a una carreta y cuatro jinetes. 



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Re: Prólogo: 2da parte. Ehorinder Este.

Mensaje por Khiryn el Sáb Jun 22, 2013 6:17 am

Las tripas de Khiryn comenzaron a chillar, y los retortijones se empezaron a hacer presentes. La felina no sabía qué hacer, esta situación era nueva también. En libertad, no habría habido problema, se habría levantado y caminado a un lugar privado pero aquí era imposible. Comenzó a chillar y quejarse en el idioma que ella conocía además de los sonidos de dolor que son normales en todas las razas. Pero lo humanos no entendían. Loki, molesto, llevó su caballo a la parte trasera de la carreta, y no pudo entender la queja de Hörige, así que molesto y desesperado, comenzó a gritarle que se callara, azotando una y otra vez su fuete contra los trabes de la carreta y los barrotes de madera de la jaula. Sin éxito Khiryn siguió quejándose hasta que la solución que encontró Loki, apoyado ahora por su hermano, fue la de poner, nuevamente una manta sobre la jaula.
 
-Sólo quiere cagar…-Dijo Bram en voz baja para que sólo Loki lo pudiera oir.
 
-Estás loco, para ti, todos siempre quieren cagar. –Contesto el cazador y adelantó su caballo a la vanguardia de la comitiva, los demás lo siguieron. Ignot, que había permanecido serio callado y en su lugar en el grupo, ignoró por completo toda la escena y siguió ensimismado, como perdido en sus pensamientos, a veces farfullaba alguna maldición en un susurro casi audible. Estos susurros llegaban a Khiryn en forma de reto y venganza.
 
Khiryn dejó de quejarse por fin. –Ya vez, solo era la noche; estas criaturas están acostumbradas a aullarle a las sombras.-Dijo Loki a Bram.
-“Estas criaturas”, como tú las has llamado, son personas con una condición. Que esta cria en particular haya crecido en medio de un bosque y no sepa hablar y sea más animal que tu o que yo no quiere decir que sea una salvaje. Creo que dentro de poco te llevarás una sorpresa. –Contestó Bram diciendo esto último con un dejo de sonrisa en los labios. Klock se adelantó para formar parte de la plática e interrumpiendo la respuesta de Loki, habló en tono de burla: - Puede ser más animal que nosotros, pero no tanto como Ignot.- Dijo en voz alta para que el hombre ancho y rapado lo escuchara, pero este hizo caso omiso de la burla y siguió perdido en sus pensamientos. –Vamos Loki, tendrías que hablar con él, creo que esta vez se lo ha tomado todo muy a pecho.- Continuó Klock.
 
Loki empezó a decir algo pero nuevamente fue interrumpido, aunque esta vez era la mujer que conducía la carreta quien interrumpía el dialogo de los hombres con su chillona y quejumbrosa voz.
 
-¿Pero qué diablos? ¿Ignot, que mierda has hecho? ¡Y Cuándo digo mierda hablo literal!
 
-Déjame en paz mujer, que yo hice lo mío mucho atrás. –Refunfuño Ignot sin mucho interés.
 
-¿Señor Loki, huele eso? – Dijo la mujer cambiando sus modales y su voz al dirigirse al cazador.
 
-Diablos, Loki. ¡Huele a mierda, hermano!- Dijo Klock con una mezcla de asco y risa.
 
-No sólo a mierda, también huele a orina. -Dijo Loki asqueado y arrepentido de no haber puesto más caso en las palabras de Bram, que callado y sereno, ocultaba el pliegue de una sonrisa en sus labios bajo su cabello.
 
Loki llevó su caballo nuevamente a la parte retaguardia del grupo y se puso frente a Khiryn. Lo primero que notó es que el trapo que había puesto sobre la jaula para tapar la visión de ella al exterior ya no estaba. La felina, era ahora una mezcla de olores terribles y en la carreta dominaba una peste entre la mezcla del sudor juvenil de la Hörige, mezclado con un dejo de plantas y flores del bosque con el olor a sangre y bilis de su boca y heridas y ahora, para rematar, un penetrante olor a mierda y orina.
 
Khiryn vio al hombre y su rostro sólo reflejaba una especie de gesto de “te lo advertí.” Sacando con cuidado la mano de la jaula, la chica le tendió al humano alto y rubio una especie de “bolsa” echa con el trapo que este había puesto sobre la jaula.
 
-¡Diablos! –Exclamó Loki. –Porqué me das tus porquerías, si querías hacer tus “necesidades” sólo lo hubieras dicho. Anda ya, tira eso al piso y mañana te daremos un maldito baño.-
 
Khiryn dejó caer la bolsa, entendiendo más la ordén por los gestos de Loki que por sus palabras en sí. Loki se sorprendió al ver este gesto, era la primera vez que caía en cuenta que esta raza de criaturas podía “entender” y ser razonable. En todos sus años como cazador, había visto a muchos Höriges, había matado a unos cuantos y otros se le habían escapado, así que para él, esta raza era sólo una especie de animal bendecido con rasgoz humanoides, pero tal vez, y sólo tal vez, Bram tuviera razón, como casi siempre y esta raza fuera al revés, tal vez esta raza era humana, con algunos rasgoz animales. Después de todo, el cuerpo y rostro de esta cria bien podían pasar por humanos, si lograba esconder sus orejas y su cola y aprender a caminar correctamente.
 
-Mierda Klock.-Dijo Loki dirigiendose a su hermano. -¡La cosa esta ha usado tu manta como pañal!
 

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Re: Prólogo: 2da parte. Ehorinder Este.

Mensaje por Khiryn el Sáb Jun 22, 2013 6:28 pm

-Ya estamos Rockmess. (Lugar inventado, es el nombre que los cazadores de esta historia usan para referirse a este lugar en particular.) –Dijo Loki señalando hacia el frente. –Démonos prisa, y podremos acampar el resto de la noche en la cueva de la saliente rocosa.
 
Los hombre espolearon sus caballos y todos cambiaron la velocidad a trote al oír la orden. No era muy tarde, pero todos querían bajarse del caballo, estirar las piernas y dormir un poco. El viaje había sido esta vez más largo; los cazadores salían rara vez con la carreta,  pero este viaje no empezó siendo de cacería; era de comercio. Los hermanos habían sido enviados por su padre a vender unas pieles y cueros curtidos a una ciudad al sur de Physis. De regreso, los hermanos e Ignot, decidieron probar suerte en las orillas del frondoso bosque; decisión que le vino muy mal a Ennayl, la mujer, que sólo había acudido a esta misión dado que su Señor, Floki, padre de Klock y Loki así se lo había pedido. Y tal fue la sorpresa, como si hubiera sido predeterminado por el destino, que sin más de tres horas en la faena de caza, una Hörige con una extraña gema en la cabeza fue a dar a las manos de los cazadores. Si este viaje hubiera sido un viaje normal de caza, seguramente los hombres aun estarían acampando en algún hoyo en medio de un bosque. Si este hubiera sido un viaje normal de comercio, los hombres ya hubieran llegado dos noches atrás  sus casas a dormir en sus habitaciones, pero este viaje resultó más raro. Regresaban a casa, con atraso y una criatura en una jaula.
 
Bram espoleó su caballo y se adelantó. Los demás siguieron a trote mientras veian como el veloz caballo del hombre callado se alejaba.
Los demás llegaron al saliente de la roca no mucho después, y se apearon de los caballos y la carreta; Bram ya los estaba esperando ahí. Un gesto afirmativo de su cabeza era todo lo que Loki necesitaba saber para estar seguro de acampar ahí.. Casi en automático, y como si fuera una escena puesta muchas veces y bien ensayada, cada uno desempeño su labor. Cada uno descolgó del caballo su maleta de viaje, cerciorándose de que todas sus pertenencias de valor se encontraran en este. Luego, cada uno sacaba sus mantas o bolsas de dormir e Ignot entonces se llevaba todos los caballos aparte, clavaba un par de estacas y ataba a los cuatro, luego regresaba a descargar lo necesario de la carreta. Mientras, Ennayl caminaba por los alrededores recogiendo maraña para empezar una fogata Loki y Klock extendían los toldos que venían dentro de la carreta para armar un refugio. Por su parte Bram exploraba los alrededores para confirmar que el lugar fuera seguro mientras recogía alguno que otro tronco que pudiera arder bien.
 
En poco tiempo el campamento quedó listo. Entre Loki, Bram y Klock, sacaron a Khiryn de su jaula y le colocaron el collar con la cadena, muy a su pesar, pero al menos, la felina se sentía aliviada de poder estirar un poco las piernas y dormir en buena postura. Ennayl encendió una fogata leve y se puso a cortar unas papas y algunos hongos, en poco tiempo estaría la cena.
 
Ignot terminó de cenar rápido, y sin decir palabra solo dejó su tazón a un lado, caminó unos cuantos metros a soltar una meada y regresó a tumbarse en su lecho. No dijo nada en toda la noche. Los hermanos Klock y Loki, platicaban en voz baja sobre este asunto, pensando que tal vez se le había pasado la mano a Loki en este asunto de la Hörige; después de todo, Ignot había sido un buen compañero durante muchos años, y la criatura esta la habían encontrado tan solo la mañana anterior.
Bram como siempre, estaba callado con la mirada clavada en la oscuridad de la noche.

Esa noche, como en la tarde de ese día, Loki le dio una porción de comida a Khiryn, y después de un rato, la llevó; acompañado de Klock a unos metros del campamento, esta vez querían asegurarse de que la Hörige hiciera sus necesidades lejos de ellos. Klock y Loki se sentían como si pasearn un perro. Regresaron al campamento y ataron la cadena al trabe de la carreta. Los tratos de la cena los guardó Ennayl en un saco que metió a la carreta y después de lavar un poco esta por dentro con un cepillo, puso su tendido. Esa noche, la guardía la empezaría Bram, y luego le pasaría el turno a Loki. 


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Re: Prólogo: 2da parte. Ehorinder Este.

Mensaje por Khiryn el Dom Jun 23, 2013 7:48 am

La noche dio paso a la mañana tibia y después de las faenas propias del desayuno y recoger el campamento el viaje continuó sin novedades. Ignot, todavía serio y callado, permació igual que el día anterior, sólo en su posición, y sólo quedaba atrás cuando por razones físicas necesitaba apearse del caballo, pero más allá de eso, no volvió a dirigirse una mirada a la Hörige enjaulada. Bram tampoco se apareció por la retaguadria y Loki sólo fue a echar un vistazo un par de veces en toda la mañana. Sin saber por que, khiryn pudo sentir que el viaje se hacía más rápido, incluso al medio dia la caravana no se detuvo para comer y la fatigosa y pesada marcha de los caballos se había tambipen aligerado a un trote rítmico. Este paso, poía a Khiryn muy nerviosa, era el preludio a algo que iba a pasar de lo cual ella no estaba enterada, de repente, los barrotes de la jaula se empezaron a hacer más pequeños; la jaula la apretaba fornzadola a hunodir sus piernas contra el pecho. Empezó a sentirse sofocada y comenzaba a tener problemas para respirar, los ojos le lloraban los mareos le hacían ver el horizonte dar vueltas. Una sensación de asco la invadió y sujetando los barrotes trató de sacar la cabeza por entre los barrotes para vomitar, pero los barrotes se sentían calientes al tacto, como si manaran llamas. Y lo hacían, los barrotes se tornaron como carbones al rojo y la Hörige sentía como la piel se le llagaba, se le hacía burbujas coaguladas que reventaban dejando grandes cicatrices. Una ola de sudor frio le escurrió por la frente, mientras la sensación del vomito no menguaba, quedó cegada por la sal y suciedad de su sudor mientras la jaula se cernía sobre ella. Y luego, en la oscuridad, escucho la voz de Ignot. El olor del hombre le llenaba la nariz, asfixiándola de esa peste humana de sudor y suicidad. La risa de Ignot se apoderó de sus sentidos ahora y claramente sintió que la cuchilla del hombre se encajaba en su frente y sus sucias y calientes manos le arrancaban su rubí… Era el final.
 
Loki y Klock rompieron la puerta de la jaula tirando de ella con fuerza. La Hörige tenía delirios. Cuando por fin la pudieron sacar, su cuerpo estaba frio como el hielo pero sus manos estaban calientes y mostraban signos de quemaduras leves,  su piel pálida y las heridas en sus piernas y cabeza habían comenzado a sangrar de nuevo. Ignot miraba desde lejos la escena sin decidise a participar.
 
Bram le pidió sin a Ennayl algunas hierbas que la mujer buscó rápidamente en su bolso de especias y sin perder tiempo, se las tendió al hombre callado, que calmado caminó hasta Khiryn que se retorcía agresivamente en los brazos de los cazadores. Bram puso las hierbas en la boca de la cria, y sacando de entre sus ropas una bota con algún liquido, vertió este dentro de la boca de khiryn, que se vio forzada a tragar.
 
-Son hierbas de Marzo y destilado de caña. Esta niña tiene un ataque de pánico, nada la hará tranquilizarse más que eso.- Dijo Bram en voz alta contestando a las miradas interrogantes de los hermanos.  
 
“-BAM-”
 
El sonido de un arcabuz rompió la escena. Un hombre se acercaba a paso veloz hacía la carreta recargando con agilidad su arma de fuego.
 
“-BAM-”
 
Otro tiro al aire y el hombre a muy pocos metros se acercaba con decisión. Su rostro experto, mostraba las arrugas de un hombre maduro de alrededor de los cincuenta años, tenía una incipiente barba del color de la nieve y los cortos cabellos de la cabeza bien peinados hacía atrás. Su piel, curtida por el sol se veía que escondía una claridad hace tiempo opacada, sus ojos eran serenos pero asertivos y sin miedo, su paso era firme y decidido, aunque renqueaba un poco de la pierna izquierda. Vestía un traje del color de la arena con botas hasta las rodillas y una cazadora con muchas bolsas. Sobre la cazadora, vestía un cinturón grueso de piel curtida, bien prolijo, y en este, colgaban un par de dagas largas y una corta. Sus manos gruesas apuntaban el arcabuz con firmeza al frente y era alto, muy alto.
 
-¡Padre! –Se levantó Loki y saludo con efusividad. –Ya hemos regresado.
 
El viejo levantó la boca del cañón del arcabuz sin soltarlo y sin perder el paso, levantó la mano para saludar y con rapidez escudriñó el lugar. De inmediato reconoció a Bram, al que le dirigió un saludo con la mano. Bram le regresó el saludo con leve movimiento de la cabeza; Ignot hizo lo mismo. El viejo se acercó al frente de la carreta y con una palmada saludo al caballo atado a la misma. –Aloon, cada viaje te vez más cansado. –Le dijo con ternura al caballo mientras acariciaba su cabeza; el caballo le regresó el gesto con zarandeo. –Y tu también Ennayl, estas aventuras no van contigo; anda a la casa y refréscate un poco, que hay faenas que terminar.- Dicho esto golpeo la nalgas del caballo que salió disparado en dirección al establo. Ignot se adelantó siguiendo la carreta. Cuando por fin llegó donde estaban Loki y Klock, sus ojos se abrieron en par. Una criatura como de la edad y estatura de una niña de 12 años estaba ahí, tendida medio inconsciente; tenía orejas de gato, cola y un rubí incrustado en la cabeza.
 
Khiryn abrió los ojos, apenas se recuperaba de la crisis. Lo primero que vio fue la estatura de un hombre frente a ella; uno que no había visto y que no había viajado con ellos. Se sorprendió de verse tendida en el suelo fuera de la jaula, la cabeza le dolía y se sentía mareada.
 
-¿Qué es esto? –Preguntó el hombre viejo con un dejo de reproche en su voz.
 
Sus hijos no atinaron a dar respuesta.
 
-Es un regalo; Floki, tus hijos te querían dar un perro pero se encontraron a una niña mutante. –Dijo Bram.
 
Floki miró a sus hijos incrédulo, sus hijos sólo pudieron afirmar con la mirada.
Floki se agachó para mirar de frente a la chica, que en su estado, apenas pudo reaccionar echando la cabeza para atrás.
 
-Está mal herida. –Sentenció Floki con enojo. –Tiene una piedra en la cabeza que valdría más que el servicio que esta niña pueda hacer en toda una vida. Tiene los brazos flacos y se ve mal nutrida; además, y no sé por qué, parece haber tenido una episodio de pánico por que está fría como el invierno. ¡Me han regalado un despojo! –Dijo reprochando a sus hijos que con pena, sólo pudieron permanecer callados. Floki regresó la mirada a los ojos de la Hörige. –No sé que voy a hacer contigo mañana, pero hoy, te vamos a asear porque apestas a mil orcos. Ven vamos a casa.-
 

Dicho esto, Floki tomó a la niña por una de las muñecas y la llevó consigo hasta una gran construcción…


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