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Munchkin.

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Re: Munchkin.

Mensaje por Farimir el Mar Ago 20, 2013 4:39 pm

Aquel pollo había resultado ser un digno rival. Claro que la única razón por la cual había dado verdadera pelea había sido su particular tamaño. Aun así había que respetar su resistencia. Había recibido varios golpes en la cara, había perdido su marioneta y había sido incinerado a una mitad de su cuerpo. A pesar de todo seguía de pie, defendiéndose. Casi me dio pena tener que matarla, pero era o ella o yo y la verdad quería salir vivo de aquella realidad o lo que fuese. Levante mi espada dispuesto a enterrarla en el pie de aquel plumífero ser. Sin embargo, no fue necesario después de todo, puesto que escuche una frase que me detuvo en el acto. Algo como “pócima de polimerización” si mi memoria no fallaba. A juzgar por el tono, supuse que era una mujer.

Pero lo que capto mi atención fue otra cosa: una botella de peculiar tamaño golpeo directamente al pollo, rompiéndose y mojando lo que quedaba de su plumaje con aquella extraña solución. Al principio no parecía ser muy efectiva, por lo cual me dispuse a seguir con mi plan. Entonces el pollo comenzó a empequeñecerse cada vez más hasta el punto de volverse del tamaño de un pollo normal, aunque seguía muy chamuscado. Al ver que su clara ventaja se había perdido, el pollo salió corriendo hacia un agujero oscuro y desapareció. No intente seguirlo debido a que el animal ya había sido derrotado y no era necesario llenar mi espada con su sangre pues ya no supondría una amenaza.

Acto seguido, me voltee para echar un vistazo a mi salvadora. Era una mujer de apariencia grácil y sofisticada. Tenía ojos morados y llevaba un vestido que hacia juego con su largo cabello. Iba completamente descalza. Llevaba además un par de espadas. Lo primero que dijo fue señalar nuestra estupidez al enfrentarnos al pollo gigante, que al parecer se llamaba pollo primigenio; nombre curioso para aquel animal. Después termino jactándose de la suerte que teníamos de contar con su presencia. Finalmente, nos ofreció parte de las cartas que el pollo había dejado con su huida y después dijo que la siguiésemos. Por mi parte eso no suponía ningún problema. La mujer había demostrado ser fuerte y parecía saber más o menos lo que sucedía en esa extraña cueva; dos grandes ventajas que no me molestaba tener. Entonces proseguí a recoger las cartas que tenía cerca y me dispuse a continuar. Sin embargo, antes que nada volví a la habitación anterior donde había dejado mi libro y mi primera carta. Los recogí y rápidamente volví con la mujer y el “elfo”. No tenía idea de pro que la mujer tenía tanto interés en aquel agujero oscuro, pero estaba dispuesto a seguirla si eso suponía mi salida de aquel extraño lugar. -¿Y cual es el nombre de nuestra salvadora entonces?- le pregunte a la misteriosa mujer

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Re: Munchkin.

Mensaje por Argoth Tíndel el Mar Ago 20, 2013 5:44 pm

El pollo debía de haber ardido, todas mis esperanzas estaban puestas en ese descabellado planta, pero algo ocurrió antes de eso. Una pócima impactó contra la caricaturesca gallina justo al mismo tiempo que una voz de suave tesitura decía unas palabras que, a causa de la fatiga mágica, no llegué a oír del todo bien. A continuación todo fue muy confuso; el animal empezó a perder tamaño hasta convertirse en una gallina de corral normal, seguía teniendo las quemaduras, pero nada más, su furia se había transformado en miedo y echó a correr antes de que la esencia de mi conjuro lo alcanzase.

Tardé un par de minutos en darme cuenta de la presencia de la mujer y sus sables. El cansancio era demasiado, me costaba seguir en pie y el pecho me ardía con fuerza, así que no estaba en un estado óptimo para enzarzarme en una pelea verbal con mi salvadora.
Casi se puede decir que repté hacia el lugar donde se hallaban ella y el guerrero en cueros. Recogí lo poco que había quedado de mi báculo mágico y algunas cartas del suelo y me incorporé como pude. Los tesoros que había soltado aquel enemigo parecían ser bastante buenos: Un arco exclusivo para los elfos –y que por ende me servía-, una alfombra mágica y lo que parecía ser un conjuro suplementario que incrementaba la fuerza de otros objetos si se usaba en combinación con estos; guardé la primera y la última carta y la segunda la sostuve unos segundos más en las manos.

-Alfombra mágica. – Pronuncié.

Al momento una alfombra se presentó ante mí flotando a pocos pies del suelo. Yo no dudé un instante y me subí, tumbándome sobre su superficie para descansar. Cuando hube recuperado parte de mis fuerzas observé a la mujer y la analicé mejor. Vestía de una forma provocativa, no llevaba zapatos y, a juzgar por el tamaño de las espadas que llevaba, tenía más fuerza de la que dejaba ver con su menuda figura. Esto último también me lo confirmó su plan, que no era otro que internarse en el agujero dejado por el pollo para algo “épico”, según ella. Ante tal idea no pude hacer más que reírme a mandíbula batiente:

-¿Bajar ahí abajo? ¿Y qué nos asegura que no hay algo todavía más peligroso que esa maldita gallina? Míranos, por los dioses, damos auténtica pena; un guerrero desnudo y con un libro, una mujer que se cree superior a nosotros y un mago con el báculo roto y el corazón a punto de reventar por la fatiga mágica. ¿Pretendes que nos maten? Estoy en deuda contigo, pero no creas que la pagaré con mi vida o siguiéndote ciegamente – hice una pausa larga para tomar aire y a continuación clavé mi mirada en la mujer: -. Dame un buen motivo para bajar ahí abajo y tal vez te siga. De lo contrario ya podéis ir saltando vosotros dos, porque yo no entraré en una catacumba posiblemente repleta de enemigos para acabar muerto… o lo que sea que ocurra cuando matan a uno en esta dimensión. –


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Re: Munchkin.

Mensaje por Sahale Maghazu el Mar Ago 20, 2013 10:57 pm

La oscuridad de la noche y aquellos extraños ruidos provenientes del granero en medio del trigal, sobre alimentaban a mi curiosidad felina. Tanto así, que aunque mi sentido común decía a gritos que no me acercara a esa edificación, mi cuerpo hacía caso omiso del aviso y se movía por voluntad propia. El viento no solo acarreaba a mi pequeño cuerpo de ocelote, sino que, también movía un penetrante olor a azufre, almizcle y sangre, que llegaba hasta lo más profundo de mis canales olfativos. Al poco tiempo de comenzar a rodear el granero, estuve sentada en la ventana superior del edificio, allí pude ver a cinco extraños seres esparcidos por el espacio interno del salón. El ser más grande y fornido de ellos, comento que deberían bajar a los niveles inferiores, a lo que las dos Fhayak que reposaban en el techo, gritaron a coro que el rojo apareció de sorpresa, el Kutot hecho de paja respondió inmediatamente, dispuesto a comenzar una discusión, pero el Qherjert vestido con el extraño traje interrumpió con una clara voz de mando.

Estaba a punto de bajar a saludar, cuando un fuerte golpeteo sonó tras la gran puerta de madera al final del recinto. Uno, dos y tres fueron los golpeteos que resonaron en las paredes del lugar y luego, un silencio tan profundo y desconcertante que incluso me enmudeció a mí que no tenía idea que sucedía. Segundos eternos acontecieron los cuerpos de quienes estábamos allí, luego un profundo destello sobrevino aquella entrada, destello del que apareció un Tupak color sangre. Parecía enfadado con los cinco seres que allí estaban, les reprendió por haberlo obligado a abandonar el submundo bajo nuestros pies y tras eso, saco una carta de entre sus plumas y los hizo desaparecer en una nube de humo blanco. El tupak de sangre dio la vuelta y camino hacia la puerta, salió por ella y la puerta se cerro de golpe.

El fuerte sonido del portazo hizo que despertara de mi trance por sorpresa, así que baje rápidamente al nivel inferior, nada interesante quedaba entre los fardos de paja, por lo que fije mi atención directo en las puertas de madera, las que habían tenido un cambio mágico en su apariencia, pues ahora, en vez de ser simples portales de madera, se habían convertido en una especie de ruleta donde se mostraban distintas imágenes. Hipnotizada por la rápida sucesión de fotogramas, corrí hacia las puertas y me transforme en mi forma humana nuevamente, sin perder velocidad salte hacía los portones, solo acompañada de mi curiosidad y las cartas que tenía en la mano, nada sabía de lo que me esperaba al otro lado, pero la imagen de un tentáculo me daba una superficial idea .
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Re: Munchkin.

Mensaje por Frey el Miér Ago 21, 2013 2:31 am

-Señorita….es demasiado….- esclamo casi preocupado el muchacho mientras su raptor arañaba la roca, -seguramente ya te hayas percatado de enorme instrumentod e muerte que llevo a espaldas, no es un mandoble, es un…¿mantriple?, no puede ser manejado con menos de tres manos, si le doy esta, también perderé mi arma principal, amen de que no creo que la araña venenosa me sea de utilidad, …pero, ¿en serio quieres ir a por el?, si combates tan bien como negocias….mira, a menos que me demuestres ser mejor que yo con las espadas grandes, no voy a cedértela.- Dijo tajante, pero en sus ojos aun se contemplama una posibilidad, tenia curiosidad.

-En el fondo de estas salas hay siempre bestias raras, extrañas y sinceramente en su mayoría feas, pero más o menos fáciles de matar, bajemos abajo, yo te presto estas dos y tu me demuestras como te desenvuelves, si me sorprendes, te las quedas, si no, me ayudaras en mi tarea…pero en serio, ¿ESE bicho?...si yo fuera tu, recogía las alas, o me cambiaria de raza o algo…en fin, ¿bajamos?-

Era el día de las relaciones con los desconocidos, no solo Arianne se encontraba a espuertas de un combate con alguien del cual no sabía ni el nombre, los humanos se encontraban también como ella, solo que unos, lo llevaban mejor que otros.
-¿No es de mala educación preguntar el nombre de los demás sin haberse presentado antes?, de todas formas mi nombre ahora mismo carece de importancia- le comento al guardias rojo con una delicada sonrisa al tiempo que enfundaba sus armas.

Su expresión relajada y feliz se torno mucho más fría sin perder la sonrisa cuando el otro humano le apuñalo con sus ojos.
-Novatos, ¿me equivoco?, para empezar, no es que me crea superior a vosotros, es que, soy superior a vosotros, y no sé que ves de malo en que este desnudo, pero siempre puedes convencerle de que se ponga la armadura que había en su montón-
Se giro, y dio un pequeño paseo por el borde del abismo negro mientras continuaba respondiendo al hechicero clérigo.
-Aquí la muerte no es lo que da miedo, la mayoría de los que entran se quedan consumidos por su codicia y no salen nunca, podría matarte aquí y ahora y simplemente reaparecerías en otra habitación con nuevas cartas, no tengas miedo  a morir, aquí no tiene importancia, y respecto a lo de bajar, este lugar es peligroso, siempre y en cada rincón, puede haber solo paz o puede ser un nido de monstruos, asique si decides quedarte a descansar aquí, quizás esa maldita gallina vuelva cuando los efectos de la poción cesen y quiera comerte, seguro que estarías delicioso.- conforme soltaba más y más información, se acercaba al humano, hasta al final estar frente a él, agacharse hasta estar rostro con rosto y pellizcarle uno de los mofletes con sus dedos ligeros y delgados, al tiempo que soltaba las últimas palabras, después, se giro y se dirigí hacia el agujero otra vez, pero esta vez de forma más recta, decidida.

-No es de los monstruos lo que tiene que llenar tu mente en el siguiente cuarto, hay zonas de descanso repartidas por todo el complejo en el que los monstruos nativos de este lugar no pueden pasar, salvo los más poderosos, pero esos raramente abandonan sus zonas y sabríamos si hay uno cerca mejor que tu nombre, allí, solo debes temer a las demás personas, si te sirve de consuelo te puedo proteger, hace mucho que no veo nuevos corazones latientes y los viejos suelen estar tan locos y desquiciados que no son divertidos.-

En contraste con los demás, a cambiaformas no tuvo que hablar en estos momentos, solo estaba el silencio,  y la puerta.
Por desgracia, en este televisor, veo cuatro figuras, una por puerta, no se cual es la señorita, pero bueno, tengo curiosidad.
Una, abrió la puerta del tentáculo, extraña elección, a la mayoría de la gente no le atraían los tentáculos.
Era una sala circular, parecía el interior de una pelota, grandes membranas translucidas cubrían las paredes, dejando ver movimientos tras ella, formas y patrones irreconocibles bailaban.
El techo, el suelo y los pilares que recorrían curvados las paredes, eran de una piedra roja recorrida por toda clase de estalactitas y estalagmitas, en el centro, flotando, aunque parecía empalado por dos pinchos rojos surgidos del centro del techo y el suelo, estaba una esfera roja, pulida y sin manchas que giraba.

Cuando la figura avanzo, un chirrido se pudo escuchar por la habitación, y algunos agujeros diminutos, casi invisibles de los pilares rojos, se abrieron dejando entrar una serie de tentáculos verdosos sin ventosas y acabados en una aguja gris que chorreaba una sustancia extraña, estos tentáculos, en total cuatro de momento, se lanzaron a por él o la intros@, tratando de practicar el empalamiento o hacer pinchitos.

Otra se interno entre ruinas y cadáveres, su sangre hervía, aunque no hacía mucho calor, sus cuerpos estaban irreconocibles y cubiertos de pústulas babeantes, rocas y restos de vegetación muerta y calcinada abundaban en el lugar, al fondo, pudo distinguir como una enorme garra verdosa se clavaba en una esquina de roca de uno de los edificios, y un rugido penetro en el ambiente.

Otra abrió la puerta que conducía al océano de sangre, y se empapo de ella hasta el cuello, pero se pudo mantener en natación, contemplando el paisaje ensangrentado y los anillos segmentados.
Pero no eran anillos, eran serpientes.
Por casualidad o suerte, una de ellas uno de ellos ser percato de algo…extraño, levanto la cabeza del lecho fangoso y miro el espectáculo con sus ojos brillantes y rojos, su mandíbula cubierta de una sierra de dientes se abrió y un leve rugido sonó de lo más profundo de su garganta, antes de que pudiera reaccionar, se sumergió en la sangre y apareció bajo la figura, montándola sobre él y nadando hacia el final de la sala, el sol del fondo en un eterno amanecer, era el umbral a una sala de descanso, camas, comida, agua, podría limpiarse aquella sangre.

Por último, la media luna, la figura llego a un paisaje lunar precioso, aunque era solo un cuarto, su decoración exquisita y su tamaño hacían creer que eran en verdad una de las lunas, abajo, Noreth, a los lados, las otras lunas.
Y en el horizonte, dos puertas, una verde y otra blanca, y delante de ellas, una piedra negra con una inscripción.
*Puertas se encuentras ante ti, detrás de ella se encuentras la muerte o el tesoro.
*Abierta una, no habrá marcha atrás, el destino caerá sobre ti.
*Ármate de valor y empuja con decisión, la respuesta es simple y cercana.
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Re: Munchkin.

Mensaje por Argoth Tíndel el Jue Ago 29, 2013 7:37 pm

La soberbia de aquella mujer no conocía límites. Era descarada, atrevida y arrogante como ninguna; no escondía su narcisismo, lo exaltaba como una virtud, pero, al menos, también era capaz de dar datos interesantes. Dijo que allí no podíamos morir, y que en caso de ser ajusticiados de modo alguno simplemente reapareceríamos con nuevas cartas. También reveló que los monstruos no eran criaturas muy extrañas allí, más bien todo lo contrario; en cuanto mencionó a la gallina se me heló la sangre y la magia dejó de llenarme.

-De acuerdo, te seguiré sino queda más remedio. – Afirmé tras sopesarlo unos segundos. Dirigí una mirada al guerrero en cueros y suspiré al saber que aquellos dos, muy a mi pesar, se iban a convertir en los compañeros que tendría durante la aventura.

A continuación avancé con la alfombra hasta estar casi a la misma altura que la mujer y observé el agujero con detenimiento. No se veía más que la absoluta oscuridad reinante en aquel cráter, sin luz ni vida alguna aparentemente, aquello no era más que una herida en la tierra y podía tratarse, tranquilamente, de una trampa de la mujer. Aun así, opté por descender sobre la alfombra por el angosto hueco. Al llegar abajo del todo el paraje era más de lo mismo: oscuridad completa. Hasta que mis ojos se acostumbraron a ver en la más absoluta y total oscuridad pasaron unos minutos, y cuando al fin logré discernir siluetas entre las sombras me di cuenta de que aquel lugar era muy diferente de lo que había imaginado.

Lo primero que hice fue coger una antorcha y encenderla con algo de magia residual de mis dos conjuros anteriores, de ese modo evité ser calcinado por mi propia esencia, que todavía se hallaba fatigada y descontrolada. A continuación, con la antorcha ya prendida, repasé el lugar con la vista y me alegré de saber que era una sala para descansar. Estaba familiarizado con ese tipo de estancias, en las torres no era raro ver que un mago tuviese una o dos de ellas por nivel, de ese modo siempre tenía a mano algo para recuperar fuerzas si había tenido algún contratiempo.

Sin dudarlo un segundo me acerqué a la mesa, llena de comida, y tomé un par de piezas de cada cosa que había. Bebí agua y recogí unas cuantas pócimas de las que había sobre la mesa, por si después me hacían falta. Dediqué una última mirada a la mujer, que también parecía bastante familiarizada con el lugar, y terminé por recostarme sobre la alfombra voladora, a unos dos metros del suelo, a la espera de que mis energías terminasen de restablecerse.


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Re: Munchkin.

Mensaje por Sahale Maghazu el Mar Sep 03, 2013 3:00 am

La sucesión de puertas fue una milésima de segundo más rápida que yo, lo que me hizo errar completamente en mi decisión. Pues, en vez de entrar a la puerta con el gran tentáculo verde, una par de alas plateadas adornaban los portones de madera pintadas de rojo y blanco, solo los espíritus saben lo que me esperaba del otro lado. Mientras tanto, mi mente se mantuvo en un limbo de infinitas sensaciones y mi cuerpo viajaba entre el espacio y el tiempo para doblegar así la distancia entre aquel granero y la habitación de las alas.

Cuando por fin toque el otro extremo del pasillo inter dimensional de psicodélicos colores incandescentes, mis pies tocaron una superficie arenosa y helada. La piel de mi espalda se erizo al sentir la gélido atmosfera que allí reinaba con mano de hierro. Mis ojos se desconcertaron ante tan esplendida belleza, aquel paraje yermo de argenta color, parecía no tener fin imaginable, sus horizontes se curvaban hasta el infinito mismo de la negrura que detrás de ellos había. Los cientos de ojos titilantes me vigilan desde el cielo, vigilando los pasos que doy en aquel extraño lugar, que parece romper toda ley de lógica de nuestro mundo. Adonde quería que mirase, la soledad y la libertad me llenaban el alma de un gran gozo, me hacían sentir como un animal completo, como si pudiese hacer cualquier cosa, como si el universo entero me perteneciese.

Camine un par de pasos en una dirección aleatoria y me mantuve en una línea recta por horas, quizás días, solo corría y saltaba como una niña, corría y saltaba hasta que mis músculos no podían más. Los saltos que allí podía dar, me acercaban a tan solo metros del mundo de los ancestros, trataba de dar más y más fuerzas a mis muslos, en un intento desesperado de tocar los luceros con mis dedos.

¡Quiero ser por completo un animal, quiero volver a ser libre y olvidar que alguna vez forme parte de esta asquerosa humanidad! Grite con todas mis fuerzas, tal vez, solo tal vez, los antiguos espíritus me concedieran ese favor y me elevarían con ellos a su mundo… Pero nunca sucedió, ni cuando saltaba y gritaba al mismo tiempo, ni cuando sentí que mi voz se quebraba y mis piernas se rompían, aun cuando di todo mi esfuerzo, los ancestros no me dieron ese favor. Estoy condenada a ser parte humana y parte animal, hasta que el mundo deje de ser mundo.

Le di varias vueltas a toda la superficie del lugar, hasta que de improviso me tope con una negra roca y una inscripción en ella. Detrás de la piedra de obsidiana, dos puertas se erguían imponentes frente a la infinidad implacable del espacio exterior. Estaban allí vigilando la frontera con otra realidad, una verde, la otra blanca. Una da vida, la otra la arranca de tu pecho para siempre y solo en mí descansa la decisión de elegir por cual entrare. Releo la piedra, una y otra vez, hasta que finalmente se me hizo una idea. Ambas puertas eran falsas, La respuesta es simple y cercana Así, que solo pose mis manos sobre uno de los bordes de la roca negra y empuje con todas mis fuerzas, con algo de suerte, todo iba a estar bien.
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Re: Munchkin.

Mensaje por Frey el Sáb Sep 07, 2013 3:12 pm

Comía con educación, bebía de forma moderada, parecía toda una señorita, pero esas dos enormes armas a sus espaldas le daban un aspecto mucho más extraño.

Y mientras el humano esperaba y se recuperaba lentamente de la batalla que acababa de suceder, sucumbió a un ligero sueño.
¿Cuánto paso allí?, no lo sé decir a ciencia cierta, pero necesitaba cada segundo, en su mente, era el único lugar donde estaba libre de los peligros que les acecharían en aquellos lugares, al menos de momento. Se levanto completamente descansado y revitalizado, parecía que poda mover una montaña de forma física o mágica, o al menos asi debería sentirse, se despertó con la dulce melodía del chocar de armas.

Cuando pudo mirar, no vio a su compañero humano en ningún lugar de la sala, solo a la elegante mujer de negro que movía sus armas con facilidad, belleza y habilidad asombrosas, tratando de rajar en dos a una pequeña figura roja que se movía de silla a silla, de mesa a mesa, mientras su perseguidora le trataba de dar caza de una forma tan sinuosa, que podría pisar las copas de cristal y correr sobre ellas sin que se vieran estas afectadas, al final, el patito rojo saco de su plumaje una carta, y al poco, el paisaje se difumino mientras ambos cuerpos humanoides estaban unos segundos parados aunque sus mentes aun seguían sintiendo la realidad, al final, acabaron en un cuarto muy diferente.

Era mucho mayor, tenían varios kilómetros cúbicos a su disposición para correr o volar, pero el entorno no incitaba a ello, pues era una pura visión del desastre.
Enormes edificios de acero y cristal se mostraban a unos cientos de metros delante de ellos, con las vigas dobladas y oxidadas y los cristales rotos, algunos se apoyaban sobre otros de manera visiblemente inestable, bajo sus pies, una tierra suave y fría sin resto de vegetación, y repartidas por los alrededores toda una serie de casitas pequeñas, que variaban de las uno a las dos plantas, estaba aplastados, derrumbados y llenos de roturas, no parecían ser útiles para vivir, de hecho, estaban vacías.
La señorita miro a su alrededor y aferro sus armas.
-Y esta, es la cosa épica a la que me refería, ese pato al fin me ha hecho algo bueno-. dijo sin emoción alguna, ni en su rostro ni en su cara, al tiempo que un rugido teñía el azul cielo de verde y disipaba las nubes, por un segundo los cristales rotos y esparcidos por el suelo de las ventanas hirvieron, y unas enormes garras salieron por un rincón de la ciudad, dejándose ver tras una esquina y hundiéndose con facilidad en las vigas de acero, deformándola.

Y la criatura se dejo ver.
Era enorme, y verde, y ese color brillaba de forma tenue y constante, y mirando con fuerza abrumadora a los recién llegados, empezó a avanzar hacia ellos.
-El dragon de plutonio-.

Por otro lado, Arianne había ganado su apuesta, había sido un combate lo bastante bueno como pare cedérselas, pero ahora se divertiría.
-Bueno…no es nada especial…pero valdrá, eso sí, yo seguiría sin recomendarlo, pero bueno, vamos…yo te guiare.- le dijo, mientras el raptor le acercaba a la señorita, y tras hacerle un gesto de que le siguiera, empezaron a nadar a través de las zonas abisales en casi total oscuridad, hasta que empezaron a ascender.

Lentamente, el agua cambio, en un punto, miraron abajo y solo vieron un arenoso suelo, y para cuando quisieron darse cuenta, ya no nadaban, ni siquiera estaban rodeados de agua, solo aire, ya no estaban en el fondo del mar, estaban en una playa, y el muchacho oteo la zona y no tardo en exclamar, una expresión de asombro al encontrarse con cierta persona a la que no esperaba ver.

Por otro lado, la cambiaformas había estado disfrutando de aquella recreación de la superficie normal, hasta que se encontró con una extraña roca negra en el camino, esta, contenía un pequeño acertijo, y tras leerlo, no tardo en actuar conforme a su respuesta.
Agarro los bordes de la roca y empujo con todas sus fuerzas…y la roca no se movió, ni un centímetro.
A pesar de toda la fuerza que le había puesto, no se movió, pero ella sí, se puso delante de la puerta y se apoyo en la roca, y ahora sí que se movió, simplemente no había empujado en la dirección adecuada, y por las escaleras de caracol que se desvelaron, bajo.

No tardo en cerrarse tras que Sahale fuera por ese camino, quedo a oscuros, pero en el fondo, se percibía una luz al fondo de todo, aunque grisácea.

Y al final, llego abajo del todo, y cuando bajo el último escalón, la gravedad se retorció sobre sí misma y sus pies pudieron sentir la suave caricia de la arena, por detrás de ella, las escaleras aun se mostraban, descendiendo hacia un agujero negro.

La habitación era enorme, cientos de metros en todas direcciones, el cielo, era gris y nublado, con vetas blancas, el suelo, arenoso, estaban en la playa de una isla de no más de cien metros de diámetro, surcada por numerosas charcas, rocas y marismas y extendiéndose por los alrededores, un inmenso océano lleno de cajas y tablones flotantes sobre unas olas constantes y caóticas, que rompían en las playas de las diversas islas pequeñas de toda la región, el mar tenía a su vez dos claras coloraciones, un agua turquesa indicaba las zonas poco profundas, pero en las zonas más alejadas de las islas, el azul oscuro indicaba profundidad, el viento era frio y constante.

El muchacho del raptor, que aun cabalgaba sobre su amigo, se acerco a ella.
-Vale, he de reconocer que no esperaba verte aquí….en fin…¿estás segura de que deseas estar aquí?-
Y no pudo avanzar más, un trueno partió el cielo por la mitad el cielo, y el muchacho miro en esa dirección con mirada atenta mientras en su rostro se mostraba una leve sonrisa, -aquí esta…- susurro.

Las nubes se arremolinaron sobre ellos tempestuosas y una leve línea lo partió en dos, y al final, un enorme ojo blanco se abrió en el cielo, mostrando un enorme ojo blanco en su totalidad, quitando una pequeña mancha negra en el centro, una estrella de cinco puntas se desprendió del cielo nublado, y con sus cinco ventosos tentáculos de puro viento descendió hasta tocar mar y tierra y revolviendo polvo y agua a su paso.
-Katrina-
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Frey

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Re: Munchkin.

Mensaje por Frey el Lun Sep 30, 2013 8:14 pm

Y se lanzo a por él, desenfundando con decisión sus dos armas de ébano resplandecientes, el dragon se acercaba a paso agigantados, haciendo temblar la tierra y el cielo a cada paso; haciendo que innumerables trozos de roca y cristal cediesen ante la devastadora ley de la gravedad, aunque sin afectar de forma aparente a la delicada estabilidad de aquellos durmientes gigantes de acero y roca que descansaban unos sobre otros.

La mujer se abalanzó, se planto frente a sus afilados dientes y su siseante aliento, y cuando el ente la olio y se propuso a almorzársela, le evadió esas enormes mandíbulas con una grácil finta y las escamas de su mejilla saltaron como dagas de esmeralda en todas direcciones, dejando ver como chorreaba un ligero fluir de sangre carmesí.

Ella era un espectáculo puro y duro de agilidad, esquivando con facilidad todos los potentes y lentos ataques del dragon, que abrían la tierra y hervían la roca, literalmente, innumerables burbujitas salían cada vez que sus llamas verdosas abrazaban una piedra; por otro lado, estaba el humano convertido en elfo, que tampoco tuvo mucho tiempo de descanso, pues esa criatura no se había olvidado de él.

Por el fondo, se deslizo rauda una figura deforme en la distancia de un profundo color carmesí.
El cielo se teñía lentamente, el profundo y limpio azul que embargaba las almas de los que lo observaban, lentamente se corrompía de un verde esmeralda, el aire se calentó, era difícil respirar aquel aire cargado, aunque la reptiliana bestia se movía a sus anchas, de hecho, a cada calada de aliento parecía ser más feroz y vital, incluso la señorita retrocedía ante su empuje, ahora mismo, estoy contemplando con espantoso detalle como la gran cola puosa golpeo con fuerza a la chica, abriéndole la piel y provocando que saliera de su tripa chorros de sangre, la mujer voló lejos, adoptando por la malsana costumbre de atravesar paredes de ladrillo con la espalda.

El dragon se giro, mirando con sus ojos amarillos y penetrantes l casi elfo, su maloliente boca se abrió y su lengua vibro mientras de las oscuras profundidades de su garganta, emergía una llamarada verde, ondulante y tenebrosa como si solo por presenciarla te arrancaran el corazón.
Y esa llama baño por completo al pobre elfo/humano, dorándole la piel, y dejándolo morenito, al menos por un instante, antes de que su piel se empezara a tostarse y arrugarse, encogerse y palidecer, y finalmente, derretirse junto con sus nervios y músculos, convirtiéndose todos en una pasta cremosa y grumosa que borboteaba hacia abajo apoyándose y protegiendo con debilidad los pobres huesos, cuando todo amaino, ya no había ropa, ni rostro, solo una masa amorfa de carne goteante con huesos malformados y una conciencia atrapada en un cuerpo donde apenas podían mover las piernas.

Pudo sentir con lastimoso cuidado como una lengua larga, húmeda y cálida se enroscaba alrededor de su casi inexistente cuerpo, las gotas de saliva se mezclaban con sus trozos de carne derretida; la lengua musculosa lo alzo en el aire y el dragon comenzó a aspirar.
La derretida piel comenzó a arrancarse unida a trozos sanguinolentos de cuerpo hacia el centro, lentamente, hasta que todas las partes derretidas y no unidas firmemente a las demás, desaparecieron en su garganta; dejando solo unos pocos huesos, tendones y órganos, la mayoría hirviendo como las propias rocas.
La lengua comenzó a restregarse constantemente como un parte de palos para encender una hoguera por el cuerpo del muchacho, hasta que hubo limpiado todo resto de carne de los huesos, solo quedaban un puñado de huesos y órganos internos, con una leve chispa de vida y conciencia, atrapada dentro de la carne, con un único movimiento de cabeza, lanzo las tripas al aire y cayeron a una digestión eterna en sus entrañas, como si fuera uno de esos suflés sin huevo, azúcar ni levadura.

Jo, se me ha cortado la conexión con esa zona..en fin, al menos tenemos otra para entretenernos.
El gran tornado del ojo, se presentaba violento ante las tres personas que se encontraban a su vera, el viento devastadoramente fuerte que arrastraba y empujaba la brisa fría, consiguió mandar volando hacia el horizonte a la divium, dejándola fuera de escena, el muchacho se agarro fuertemente al raptor y este empezó a saltar de caja a tablón y caja , ágilmente, y buscando una buena posición para atacar.

Pero los vientos y olas fuertes no tenían el interés de dejar que ello ocurriera, al menos no tan fácilmente, bajo el comando de las tempestades de la criatura, el raptor no podía seguir su ritmo entre salto y salto, al final, ambos amigos acabaron empapados y tratando de mantenerse a flote entre tierra y agua mientras en la oriya, aquella bestia se centraba en la mujer.

El viento acelero, la arena se unió a él en una cortante y desgastante tormenta a ras de piel, la arena y el viento tajante de recorrieron el cuerpo, abriéndose paso bajo la piel, bajo las uñas y el pelo, desecando los ojos hasta dejarlos como dos uvas pasas apenas unidas por los nervios ópticos al cuerpo, y por esos huecos fue por donde el viento y la arena entraron, como por la boca o los agujeros que se presentaban poco a poco en su piel como si fueran cráteres lunares

Su interior se lleno de arena y viento y pudo sentir como un tornado crecía dentro de ella rasgándole los músculos, apartando a cuchilladas incorpóreas la piel y los órganos que se interponían en su camino hacia el exterior, bajo la atenta e impenetrable mirada del monstruo, que veía como se descomponía.

Para cuando sus compañeros hubieron vencido la resistencia del temporal y hubieron acudido a la zona, ya no quedaba nada, el cuerpo había sido cortado a cada molécula, y se había convertido en un perfume que impregnaba el ambiente y casi ganaba al olor a salitre que lentamente borraría su estancia de la enorme sala…

Vale….esto no me gusta, hay demasiadas interferencias, ¡no puedo ver nada!...en fin, ya da igual, asi no se puede hacer nada, demasiadas interferencias, mejor nos vamos a otras cosas, ya os contare luego si me entero de cómo acabo todo, de momento no os preocupéis por esto, no conocerán la verdadera muerte en ese lugar.

Off
Vale, no me ha gustado hacer esto, pero no me habéis dejado más remedio, no me habéis posteado, ni mandado un mp, ni en el off, por lo que doy por supuesto que no tenéis interés alguno en continuar con la partida, así pues, nos despedimos por ahora.
Antes de que preguntéis, no mate a Arianne en el último turno porque al menos me aviso de que era posible que no posteara.
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Frey

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