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Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

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Re: Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

Mensaje por Veluzi Gedber el Vie Dic 02, 2011 6:01 pm

Sentía miles de caricias de aquellas innumerables hebras de paja en su piel más ninguno de aquellos leves y fugaces contactos, que se produjeron al entrar en aquel improvisado escondite, era las que el quería sentir en aquellos momentos de duda y confusión en la que casi temía tener que valerse por la fuerza bruta para salir de allí si las cosas se torcían especialmente por que la ultima vez que lo intento Zatki acabo medio quemada y casi violada, no era un recuerdo precisamente agradable para alguien como el por lo que ahora trataría de ser sigiloso y confiaría en aquella raptora esclava, aunque normalmente no le gustaba ver a nadie sometido en semejante trato y más de una vez se había metido en líos o derramado mucha sangre por eso ahora mismo no le importaba, ahora solo estaba preocupado de su raptora, poco sabia que más tarde seria su propio enemigo el que se encargaría de aquella esclava y quien sabe, con suerte vendría algo parecido a lo que paso en Zart Adast.

No supo decir cuanto tiempo estuvo allí metido entre aquel alimento de caballos con la única compañía de estos y sus yeguas y los sonidos que emitían, su corazón se lleno de esperanza e ilusión cuando vio las mismas puertas por las que había entrado abrirse otra vez y por un momento quieto completamente hasta que pudo distinguir quien entraba y en cuando vio que era su raptora no pudo evitar salir disparado de la paja hasta llegar a abrazarla sin mediar palabra, una vez se hubo satisfecho de rodearla con su cuerpo se separo un poco de ella aun cogiéndola por los hombros y miro la serpiente que llevaba, reconociéndola prontamente, -Kurato…¿supongo que tendremos que esperarle verdad? yo me pondré en el techo, tu ocúltate en el montón de paja juntos seriamos demasiado evidentes y pequeña…tratare de compensártelo todo en cuando esto acabe-
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Re: Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

Mensaje por Zatki el Vie Dic 02, 2011 10:50 pm

Observo curiosa y algo sorprendida el como Sofía curaba las heridas en el hombro de Kurato. No tenia que ser un genio para darse cuenta de que algo había surgido entre esos dos. De no ser por la aparición de esa detestable mujer, las cosas habrían podido salir bien. El guardia respondió algo de torturar a Sofia y sobre ser la posesión mas preciada. Ella entendió la expresión de Kurato… pero no logro descifrar lo que hizo después.

La llavecilla callo entre sus manos, al tiempo que tomaba al enorme reptil pesado. Suerte que tuviera cierta empatia con esta clase de animales. Con cierta dulzura la puso sobre su espalda, alrededor de sus hombros y espero a que Kurato saliera. En estos momentos, a Zatki no le apetecia desobedecer las ordenes, aunque no supo que haria a continuación.

Espero a que todos se fueran… no alcanzo a escuchar la respuesta de la mujer, aunque le habria encantado saber que sucedia. Una vez que los ruidos cesaron, paso por encima del guardia, cerrando con candado, así no escaparía fácilmente cuando despertase. Fue hacia la celda contraria, observo fijamente y encontró la portezuela. ¿Cómo llegaría ahí? Miro alrededor, un catre muy viejo le serviría. Con algo de trabajo –le dolían las escamas- lo arrastro, mas pesado de lo que creía y pidió por que el ruido no alertara a alguien. Alegre por su golpe de suerte subió y comenzó a golpear con toda la fuerza que tenia, utilizando su hombro y su cola para empujar. Con el hombro un poco adolorido, logro levantar la compuerta. El sitio era… extraño. Como una arena de combate se alzaba por un lado y por otro un pasillo largo y angosto… aunque casi no le dio tiempo a observar nada puesto que un par de brazos fuertes y calidos –calidos a su forma de ver- le rodearon. Veluzi. A pesar de que le ardió un poco el cuerpo, sonrío con alegría, abrazándole con fuerza.

-Veluzi… Veluzi… te quiero- murmuro sin pensarlo demasiado, abrazándose de el, mientras cerraba los ojos, derramando algunas lagrimas de alegría y miedo. Ahora podía permitirse tener miedo… temblar y sollozar. Estando el ahí, se sentía mas protegida, mas calmada. Levanto la vista hacia el al escucharle, tallándose los ojos, asintiendo. –Kurato se quedo porque… quería ayudar a Sofia… Ella… nos ayudo. Dijo que irían a verte, aunque tu estas aquí… - y la preocupación le invadió –espero que… al anochecer ellos lleguen aquí… no es necesario que me compenses nada…-murmuro acariciando su mejilla, sonriendo suavemente- te sacrificaste por mi y eso es… muy lindo. –Se mordió el labio inferior, recargando la cabeza sobre el pecho del reptil- me siento algo cansada… quiero irme de aquí. No me gusta… - ahora, no quedaba nada más que esperar. Esperar a que Kurato volviera, esperar a ver a Sofia… esperar para escapar.
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Re: Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

Mensaje por Sofi el Vie Dic 02, 2011 11:57 pm

NOTA: El siguiente post tiene contenido sádico y violento, se recomienda discreción, especialmente en la parte del spoiler.

Si el rostro de Sofía mostraba miedo, al escuchar la voz de Kurato demostró pánico. Y su señora estuvo conciente de ello, aunque no supo si fue por temor a ser atacada o porque esa lagartija le importaba. La mujer se giro, mirando de arriba abajo con un aire de altivez, arqueando una ceja al escuchar que quería hablar con ella. La mujer fue lo suficientemente lista como para oírlo, sin descuidarse, tanto la cazadora como el resto de los guardias permanecieron mirándoles fijamente, y Sofía cada vez se sentía peor.

-no quieres que dañe a mi esclava… ¿quieres decirme como tratarla? No sabes como son las cosas aquí… pero me gusta tu petición. La considerare… - y la sonrisa fue tan malvada, tan vil y tan sádica, que incluso Kurato parecería un vil cachorrito junto a ella. Aun en sus momentos mas oscuros…

-Sofía. – La chica levanto la vista, mirando con pánico. –prepara la sala de castigos para dos. Hoy tendremos compañía. Supongo que la visita al otro tendrá que esperar… guardias, tráiganlo ante mí. – Y aun con cierto miedo, fueron hacia Kurato. La mujer sonriendo dijo, sin preocuparse por si los demás oían o no –que vergüenza. Te atreves a querer sacrificarte por una basura… haces algo indebido y la desollare como si de un tierno conejito se tratase. ¿Entendiste lagartija superdesarrollada? – dándose la media vuelta, se dirigió hacia la sala de la diversión (para ella) con Sofía por delante, sintiendo una fuerte opresión en el pecho, mientras pensaba. –Estupido… estupido una y mil veces…-

Spoiler:
Una sala ahí mismo, en las celdas tenía su lugar privilegiado. La mujer entro, después de Sofía que terminaba por atar algunas cadenas a argollas en el techo y suelo. Las paredes, oscuras, aun se encontraban manchadas de sangre de otros esclavos– y a veces de Sofía- sangre seca, pero que aun olía a muerte y dolor. De un lado de la sala, había varios artefactos tortuosos. Desde una mesa con argollas, junto a su banquillo repleto de cuchillas y navajas, hasta otros mas sofisticados, un potro, varias jaulas colgantes, incluso una doncella de hierro, expectante y fría, lista para derramar sangre inocente. Sofía, mecánicamente preparaba las favoritas de su ama, además de las correas en el techo y suelo, tomaba un par de barras que terminaban en punta. –Las garras de gato, se llamaban.- sin embargo la mujer negó con la cabeza, levantando una de sus manos hacia la joven. –No… hoy quiero utilizar dos cosas nuevas que han llegado. Deja eso ahí y átalo primero a el… los quiero de frente. – La joven miro a Kurato fijamente, mordiéndose el labio inferior. Negó con la cabeza débilmente, pero no se atrevió a rechistar. Tomando la mano de Kurato, le llevo hacia las cadenas, atando sus brazos, de forma que quedaban extendidos hacia arriba, y el de pie. A propósito, mientras ataba una de sus muñecas, Sofía susurro a su oído –detente… escapa por favor…- aunque de algún modo le alegraba saber que no estaba sola, se sentía terriblemente culpable. Separándose de el un segundo, se quito la única prenda que le cubría. Varias cicatrices se marcaron en todo su cuerpo, en distintas áreas, de diferentes tamaños. Se sintió algo avergonzada de estar desnuda ante el. De pronto, un roce de algo frío le saco de sus pensamientos, provocando que girara la vista hacia su ama, que tendía un látigo de puntas dentadas hacia ella. –Seré suave… para comenzar, dale 20…- Y la chica abrió los ojos de par en par. Ella seria la que le Daria los golpes a el… -mi ama… -murmuro ella –démelos a mi, el… el es nuevo y… -

La bofetada no se hizo esperar, abriendo la piel de su mejilla nuevamente. En lugar de darle con la palma de la mano, fueron con las uñas, a modo de rasguño. Sofía solo cerró los ojos, sintiendo el intenso dolor. –Dale 20… y tu tendrás otros 20. Quieres que suba? Donde seas clemente, te Hare arrepentirte de ello…- y temblando, se puso detrás de Kurato, sus ojos se llenaron de lagrimas. Nunca le había preocupado lastimar a otros y ahora venia este reptil y se sentía el peor monstruo del mundo. Bueno, tampoco nunca nadie antes se había sacrificado por ella. Temblando levanto la mano y dio el primer latigazo, aunque realmente fue suave. Las escamas apenas sentirían el leve dolor del roce del metal.

-¡así no estupida!- la mujer empujo a Sofía contra la pared, quitándole el látigo. Un latigazo a la espalda de Kurato fue suficiente como para de verdad hacer varias heridas. –así, tonta. Dale el resto.- Con cada latigazo, Sofía derramaba algunas lágrimas. La mujer pareció satisfecha con la fuerza, con lo que la dejo continuar, diciendo algo sobre hiriente a la chica.

Latigazo 3. –una basura como tu y el se arriesga por ti… - latigazo 4. –no sirves para nada salvo para causar dolor…- latigazo 5 –das vergüenza, pena- latigazo 6 –solo lo hace por tu cuerpo. ¿Crees que alguien se interesaría por ti?- latigazo 7 –no vales la pena… - latigazo 8-cobarde…-latigazo 9 –y aun así… sigues lacerando su piel. Mírate… incluso estas manchada con su sangre…- y eso fue todo. Sofía no podía mas, sus manos temblaban, su corazón se sentía oprimido.

-¡No daré uno mas!- grito, sin levantar la mirada. Su ama soltó una carcajada, mientras le miraba con un profundo desden. –Toma posición… - sin decir nada así misma se ato, frente a Kurato. No levanto la vista, sintiéndose… ni siquiera se puede describir el malestar que sentía. Cuando pensó que su ama dirigiría la ira contra ella, vio sin poder detener el resto de los 11 latigazos, cada uno fuerte, procurando dañar sin matar. –Basta!!!- grito desesperada, pero nadie oía sus gritos. Y luego, siguió ella.

-Ni siquiera eres capaz de cumplir una orden. Eres una pena, una vergüenza, basura eso es… - El odio era tanto… la descarga sobre su espalda fue bastante fuerte, aunque esta vez, el látigo tenia menos puntas metálicas, ardía. Pero soporto estoicamente, sintiéndose mareada al 15. –Vaya…has aguantado bien – murmuro la mujer. –faltan 5 y no has gritado. Que pasa, mi dulce sirvienta… acaso puedes soportar mas…? CREI que tu limite eran 13… -suspiro, dando otro mas, a lo que Sofía cerro los ojos con fuerza, temblando. –es una pena, pero… sabes, la otra chica será un buen relevo. Estoy segura de que los guardias se divertirán contigo… comenzaras mañana por la mañana. Espero y ella soporte tanto dolor como tú… -sonrío cruelmente, dando otro más. El cuerpo de la chica se bamboleaba con fuerza a cada latigazo. 20… 20 soportados estoicamente. Respiraba agitado y sentía que la cabeza daba vueltas. La mujer fue hacia una mesa cercana y con maldad, sostuvo un saquito en manos. –Ambos están sangrando… vamos a curar esas heridas. – Las sales cayeron primero sobre la espalda de Kurato, asegurándose de que penetraran bien sobre las heridas. Justo iba a dirigirse a Sofía cuando, pensándolo mejor sonrío. –No… tú quédate así. Mas vale que te cures pronto querida, los soldados no son precisamente suaves… -una carcajada y soltó a ambos, encogiéndose de hombros. –Los guardias estarán afuera. Sofía, límpiate y vístete y llévalo a su celda. Por tu bien, quiero ver a esos tres por la mañana, de lo contrario… veinte latigazos serán solamente un premio comparado con lo que te Hare… -

La mujer dio la señal a un par de sus hombres que habían presenciado todo –nunca se quedaría sola junto a kurato y Sofía- y ahora estaban bastante… emocionados, por así decirlo. Sofía tembló un poco, antes de poder ponerse de pie, caminando erráticamente a soltar a Kurato. –Eres un idiota…- murmuro, cayendo de rodillas. –un completo idiota…-
A continuacion, el rol se desarrollara solmente entre kurato y sofia, durante un par de post. n.n

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Re: Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

Mensaje por Kurato el Sáb Dic 03, 2011 12:39 am

Los guardias no lo tocaron, se limitaron a rodearle y conducirle hacia la sal de torturas mientras se tragaba la ira de aquellas palabras de esa zorra.

-Más te vale aguantar muchacho…mírate esto no es nada, absolutamente nada, has paseado por medio mundo y has visto lugares y cosas increíbles, pero empecemos desde el principio, naciste en la Tierra Muerta un paraje desolado y desértico en el que la supervivencia era muy , muy difícil y sin embargo lograste imponerte, sobrevivir y progresar durante tantos años, luego soportaste horas y horas latigazos, cortes e insultos hasta que el jefe se canso solo para retornar y matarle o casi, luego te toco Veluzi, serás su enemigo pero deberás de reconocer que es fuerte y ese bicharraco… y aun así lo soportaste y luego solo te quedo un montón de tiempo de vagar por el mundo enfrentándote a toda clase de peligros para conseguir tu venganza, ¿cómo olvidar aquel rato con Cleyro, o aquel maltito océano poco antes de conocer a Soren y Nar? o también cuando conociste a ese pequeño llamado Scart o aquel lío con el bichito de piedra o los smoker…tío, has sobrevivido y aguantado mucho y te conozco bien, se que ahora mismo estas calculando el impacto que tendría despedazar ahora mismo a aquella humana pero no lo hagas, esto que empiezas a sentir, ¿qué es? no lo sabes pero si sabes que para que esa sensación persista Sofía debe de seguir viva y sana y no te puedes arriesgar así que maltito bastardo piensa en ella y como solos e te ocurra abrir esa bocaza venenosa que tienes antes de tiempo are que te lamentes eternamente y si, podría hacerlo te conozco como nadie…- se dijo a si mismo mientras era encadenado por u querida raptora aquel lugar que le había sido destinado para su tortura.

No pudo si no negar lentamente y lamentarse, se estaba sacrificando para disminuir su castigo y parecía quererlo evitar, sintió un profundo ardor en el torso cuando esa se atrevió a tocarla pero solo movido por el bien de la raptora se contuvo más de lo que hizo ella en su primera prueba con el látigo.
Los siguieres 19 vinieron sin pena ni gloria, sus escamas no terminaban de aguantar del todo las embestidas de aquella arma y no poseía un veneno lo bastante potente para corroer el metal hasta que fuese inservible, sentía dolor, mucho en el cuerpo sin embargo a su vez este era compensado por un extraordinario placer interno al creer que con eso a ella la tratarían mejor.

Solo la miraba los ojos, aunque no le había pasado desapercibido el estado en que se encontraba por alguna razón siempre que estaba a la vista no podía quitarle la mirada de sus ojos, le fue mucho más difícil soportar los veinte de ella que los de el, le dolían mucho más en corazón que en el cuerpo, y como siempre solo la creencia de que seria peor si mataba a esa bastarda allí y ahora hacia que se congéniese, esa mujer solo pudo sacarle un rugido de dolor y de odio cuando soltó la sal sobre sus abiertas heridas, pero a pesar de todo el rugido pronto ceso y volvió a agacharse aguantando como podía ese dolor y escozor a la vez.

Finalmente por fin los dejaron solos y ella le libero cayeron de rodillas delante de ella -idiota tu…deberías haber seguido hasta los viento y no haberte quejado, je- sonrío levemente y se tumbo de lado en el suelo sin atrever a poner sus espaldas contra el suelo de piedra frío y sucio, -pero en fin, he estado esperando este momento…- dijo como podía respirando entrecortadamente a causa del dolor y el esfuerzo que suponía resistirlo, -he esperado hasta ahora para poder hablarte y tranquilizarte e iré latigazo a latigazo- le respondió mientras acariciaba su rodilla con la mano recordando las palabras que la zorra decía tras cada golpe, -supongo que recordaras sus palabras pues aquí tienes mis respuestas, en el tercero, no eres una basura y créeme yo si se lo que son los auténticos trozos de mierda del mundo, en el cuarto, no me causabas dolor, me gustaba pensar que lo hacia para que no te diesen a ti, quinto…vergüenza, hombre, aparte de por que vas desnuda no creas que das mucha la verdad, sexto, estamos solos, si solo quisiera poseerte ¿acaso no habría sido más fácil haberlo hecho cuando te vi por primera vez?¿o ahora mismo?, el siete y el ocho, bueno, simples mentiras de una vieja celosa y el ultimo por desgracia, te digo, peor me ha sentado cuando paraste que cuando lo hacías-

Se tumbo boca abajo disfrutando del frío sin que tocase sus heridas el suelo al lado de Sofía, -no mereces esta trato. y menos a manos de una vieja odiosa y miserable que ni siguiera es un atisbo de lo poderos o malvado que pueden llegar a ser algunos verdaderos monstruos, je, casi me da pena…- dijo en un susurro para que solo ella le pudiese oír.
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Re: Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

Mensaje por Sofi el Sáb Dic 03, 2011 1:04 am

La sal. ¿Por qué tenia que usarla? Sofía sentía opresión en su propio pecho al verlo sufrir así por ella. Arrodillada delante del, no podía moverse. En parte era el dolor…y en parte verle así. –¿Porque haces esto por mi? – pregunto con lagrimas en los ojos. No lo entendía, ni siquiera comprendía el porque ella también se había negado a su propia dueña con tal de que no lo lastimara mas. Ante cada una de sus palabras no podía hacer nada mas que bajar la mirada y derramar varias lagrimas.

Todas aquellas hermosas frases que nadie le había dicho llegaron directamente a su corazón. Negaba en silencio, sin poder creer todo aquello. Sonrío suavemente ante sus últimas palabras, colocando el dedo índice sobre los labios del raptor, depositando un suave beso. Si, le ardía hasta el alma con los cortes en la espalda, con sus mejillas. Pero no iba a darse por vencida. –Kurato…- dijo con una voz suave y baja –podría… podría yo… escapar junto con ustedes…?- dejando que pensara la pregunta –aun creía que el podría negarse- se puso de pie, apoyándose de lo que podía. Su ama tenia un cajón especial con vendas y ungüentos… finalmente, temblorosa lo encontró. Agua en un balde, algunos vendajes… - siento no poder curarte mejor… -sonrío suavemente- yo ya estoy acostumbrada… - de nuevo se arrastro hasta el, arrodillándose en una leve mueca de dolor. –seguramente arderá un poco… lo siento…- dijo mientras vertía algo de agua en sus heridas, limpiándolas con un paño blanco. –Esto traerá problema cuando escapen… - murmuro, mirando al suelo –aun no lo entiendo. Porque dices todas esas cosas tan… bonitas. No me conoces… y… a decir verdad, si me conocieras, no te gustaría… - colocaba con suavidad varias gasas, aunque bastante difícil curar todas esas heridas. De pronto, un par de golpes fuertes a la puerta le sorprendieron.

-¿nena, han terminado ya? Tienes fila…- soltando una carcajada, los bastardas esperaban a que tan solo Kurato estuviera en la celda para poder divertirse con ella. Sofía solamente se sonrojo y bajo la mirada, respondiendo con vergüenza y algo de tristeza –aun no…- y sin querer, sonó más como suplica. –Hay que alcanzar a tus otros amigos… los guardias hacen cambio justo en cuarenta minutos… si los engañamos y hacemos creer que te encierro… solo tendría que distraerlos un poco para que pudieras huir…- a pesar de que quería que el fuera libre… sintió un poco de tristeza el pensar que podrían irse sin ella…
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Re: Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

Mensaje por Kurato el Sáb Dic 03, 2011 1:37 am

El cielo le callo encima y sus músculos aunque algo cansados y doloridos por el trato recibido le dieron la sensación de poder aguantar mil años más de aquellas torturas, sintió una felicidad que ni siquiera había adivinado a atisbar en sus sueños, aunque aquel leve y fugaz beso le tomo de improviso, despertó en su alma el deseo de conseguir más pues había sido una de las mejores sensaciones que habían hervido en su cuerpo desde que la memoria empezó ha habitarle la mente.

Más tarde una pregunta sincera, para el esclavizado ya de por vida, aunque aun ni lo comprendiese ni supiese expresarlo, a aquella raptora poseía una sola respuesta y muy evidente sin embargo de momento no alcanzo a decirla, en su lugar decidió esperar hasta que volviese a curarle.

-No deberías de estar acostumbrada, yo soy el reptiliano que se ha pasead por medio mundo y que tiene más muertes en su pasado que hojas un bosque, no deberías ser tu la acostumbrada ni yo debería ser el primero en ser sanado- espero, aguantándose todas las muecas y signos de dolor que podía dejándose en las manos de aquella raptora hasta que tras unas ultimas palabras de ella volvió a tomar la palabra -puede ser, es verdad, es posible que si te conociese no me gustases tanto sin embargo hasta que te conozca más para poder decir si si o no eres buena me quedare con el si, después de todo tendré mucho tiempo para conocerte cuando salgamos los cuatro de aquí- y se volvió a retumbar mientras le limpiaba los últimos trozos de sangre y sal.

-¿No quieres hacerlo con ellos?- pregunto retóricamente pues no era difícil saber la respuesta aunque el más bien se la imagino tras aquellos golpes en la puerta y se levanto enérgicamente colocándose ante ella -déjame a mi, no creo haberme oxidado tanto para no poder hacer que se cagen un par de indefensos humanos…- abrió la puerta ligeramente con un toque y los cuatro guardias entraron armados como no y se toparon de frete con la figura herida y cubierta de sangre de aquel reptil gigante que cerró la puerta dejándoles a los seis en aquella habitación.

-Si yo estuviese en su lugar ir a por alguna prostituta- comenzó el reptil mientras se paseaba por la sala -por que seamos sinceros, a una de esas lo mucho podrían dejarlas premiadas sin embargo con que solo la toquéis vuestro destinos seria verdaderamente horrible…- recogió una de las barras de hierro preparadas para ser puestas al rojo vivo y comenzó a retorcerlas en las manos aprovechándose de su gran fuerza.

-He perseguido durante años a una bestia gigante, nada más nacer mate a mis propios hermanos en el momento más inocente de mi vida…- a cada cosa que decía retorcía la barra -he paseado por las nubes, por los mares y por lugares que no podéis ni imaginar y en ese proceso he matado a miles de seres que se interpusieron en mi camino, aldeanos, guardias, férreos guerreros, muertos vivientes, piratas, gusanos gigantes, engendros no podéis haceros una idea y ¿sabéis por que no partí en trocitos a vuestra ama antes? porque la tenia a ella- dijo señalando con la ya muy doblada barra a Sofía -solo me he contenido una vez en todos estos años solo me he contenido una vez en todos estos años antes una autoridad grande y porque la tenia a ella ahora pensad, imaginad que haría con vosotros cuatro si solo la miraseis más de lo debido con vosotros no me contendría y aunque tuviese que volver de los mismísimos abismos del infierno retornaría solo para arrastraos con migo a arder eternamente- aumentaba la furia de sus palabras mientras hablaba y esa ultima sonó como si la ira de toda una vida se descargase en un solo punto, acompañada del ruido que hizo la barra a ceder al final y romperse.

-No la ha matado porque en el momento en que lo haga no me contendría, así que como me llegué siquiera la sospecha de que planeáis hacerle algo ¡os iréis al infierno de descanso para lo que os haré!- luego se giro y dijo con un tono mucho más calmo -¿me acompañas a mi celda por favor?- dirigiéndose a su raptora y se iba junto a ella dirigiéndole una ultima mirada de odio a los guardias.
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Re: Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

Mensaje por Sofi el Sáb Dic 03, 2011 1:56 am

Los guardias miraron a Kurato con miedo al escuchar sus mortíferas palabras. De los cuatro, el que llevaba el tranquilizante incluso mojo sus pantalones. Sofía los miro divertida, era lo menos que merecían, aunque agradeció que Kurato no hiciera nada mas… así las cosas no empeorarían. Finalmente se puso de pie, asintiendo al reptil… estaba muy agotada y aun su espalda ardía, pero era experta en ocultar la debilidad, el cansancio o el mismo dolor.

En un par de horas más llegaría el anochecer. Sofía caminaba pesadamente delante de Kurato, el cansancio hacia mella en ella y más de una vez tuvo que disimular realmente bien para que no se notaran sus tambaleos. Los guardias detrás de ellos miraban a Kurato con miedo, verdadero miedo. El pensar en esas amenazas… claro que esperarían a que el estuviera bien encerrado para tomar parte en el botín que representaba Sofía, puesto que ya encerrado el gato, los ratones bailan. Finalmente llegaron a las celdas. Uno de los hombres noto la ausencia de Zatki, al igual que la misma Sofía, que dijo en voz alta, intencionalmente.

-creo que mi ama se esta divirtiendo esta noche…- y a nadie le pareció extraño que no estuvieran. Aparentemente aun no habían notado la ausencia de Veluzi. Y eso estaba muy bien para ella. Espero a que Kurato entrara, antes de hacerlo ella misma y de un suave beso en la mejilla, murmurar –descansa… - como un indicio de que pronto seria la hora de tomar la libertad. Se sentía nerviosa y algo preocupada… ¿Qué se sentiría ser libre…? Dio un paso delante, tambaleándose. Confío plenamente en Kurato, esperando que el pudiera ayudarle… ese momento decisivo. Al dar el siguiente paso, callo hacia delante, sobre el guardia mas cercano, su peso provoco que ambos dieran al suelo, ella sobre el, vestida tan solo con el harapo que hacia se vestido… los otros tres guardias alzaron sus armas, por cualquier movimiento en falso del reptil. El otro intentaba quitarse de encima el cuerpo de Sofía, aunque se vio muy tentado a tocar otros lados. –he, ayúdenme… hay que levantarla y… llevarla a su cuarto… -si, por cuarto querían decir “lejos del reptil rojo amenazante”. Sofía confío en que Kurato comprendiera… esas horas, quería pasarlas con el.
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Re: Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

Mensaje por Kurato el Sáb Dic 03, 2011 2:12 am

-Claro que te ayudare…- dijo el en voz baja pero lo suficientemente fuerte para poder ser oído por los demás presentes antes de dirigirse a la verga que separaría antes a la raptora de vel y al raptor de Sofía y aprovechando que esas verjas no estaban en muy buen estado y que a pesar de ser tarde aun podía encargarse de algún trabajito más cuando Sofía dependía de ello arrancó un buen trozo de aquella verja que luego miro como incrédulo y con un par de retorcimientos y tirones volvió dividir en dos.

-No os preocupéis, esto es solo pos si alguno de vosotros se le ocurre irse de la ralla os recomendaría que enfundaseis para darme menos motivos a creer que me vais ha dar motivos- y con esas dos improvisadas armas en las manos se adelanto hasta donde estaba Sofía, dejo sus armas cerca justo en el linde que separaba el interior con el exterior de la celda, dio un pequeño y suave empujón a su amiga para que rodase boca arriba y se quitase de encima de aquel guardia y una vez esto la tomo en volandas.

-Creo que esta demasiado cansada para moverse, mejor no la llevare a ningún cuarto, me la quedare aquí esta noche así me asegurare de estar cerca por si alguna cosa...-dijo mirando lentamente el cuerpo de aquella raptora antes de mirar a los demás con una mirada llena de ímpetu asesino y decir unas ultimas palabras, -¿alguna objeción?-.

Una vez húbose encargado de los guardias la deposito un momento en la piedra, después comenzó a amontonar un montón de paja de el suelo de la celda en un rincón hasta hacerlo una bonita, simple e improvisada cama en la que la deposito y luego se tumbo el al lado de momento sin atreverse a tocarla de ninguna manera, aunque quien sabe si en medio de aquella noche en la que el sueño ya estaba pugnando por ser vencedor en el cuerpo de aquel raptor que había tenido un día cuan menos extraño incluso para sus estándares de normalidad y extrañeza y que se negaba a abandonar ese lecho junto con su compañera aunque de momento ni la tocase, más le valdría a aquella ama no acercarse a ellos de momento pues con ella entre sus brazos podría llegar a considerar que ya no tenia por que respetar la vida de esa zorra.
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Re: Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

Mensaje por Sofi el Sáb Dic 03, 2011 2:34 am

Mentalmente sonrío. Si… cansada… cansada de aquella vida, de la misma esclavitud, de todo aquello que hasta hoy, le habían dicho día tras día. Cansada.. De su vida. Varios minutos pasaron antes de que los guardias se fueran, bastante molestos al ver que de momento, ella estaba fuera de su alcance. “maldita zorra…” pensó uno mientras se marchaban. Finalmente todo quedo en silencio y Sofía abrió los ojos. Miro a Kurato unos segundos… tan cansado por los acontecimientos.

Gracias… - murmuro, sentándose calmadamente junto a el. Con cuidado, poso su cabeza sobre su hombro, suspirando suavemente –¿Cómo te encuentras…? Pregunto, preocupada por las heridas que tenia. Incluso, antes de llegar ahí, Kurato estaba herido. –quien te hizo las otras heridas…? – un dejo de preocupación en su voz. Se abrazo a si mismo, hacia rato que no llevaba su capa y tenia algo de frío, pero estaba contenta. –sabia que me dejarías quedarme aquí… gracias… De vez en cuando es lindo dormir en paz…- Suspiro –aunque no podremos dormir mucho. Tenemos que alcanzar a tus amigos… - Lo miro de reojo un segundo, antes de murmurar con una voz muy baja y tímida. –oye…yo… gracias por todo lo que has hecho por mi… quiero… agradecértelo…- Bajando suavemente el tirante del vestido que llevaba, se mostró como una invitación. –yo… no tengo otra forma… -bueno, si había otras formas y lo sabia. Sofía sabia perfectamente que podía hacer para agradecerle, pero… de cierta manera quería ponerlo a prueba. Ponerlo a prueba antes de hacerle una petición que había surgido según le conocía.

Ante aquella luz débil que se colaba por la ventanita e iluminaba pobremente el sitio, Sofía miro a Kurato con calma por primera vez. Las escamas rojas brillantes, esos ojos que le habían gustado desde que se encontró con ellos, las garras incluso… todo de el le atraía enormemente. Ella no entendía el porque, pero se sentía contenta de estar ahí, aunque fuera una celda fría y solitaria… con Kurato, se iluminaba extrañamente. ¿Creen en el amor a primera vista…? Sofía ni siquiera sabia que era amor… ni conocía el significado de esa palabra… pero lo sentía. Lo sentía tan fuerte como cada latir de su corazón, como cada respiración de ambos, lo sentía. No lo conocía y, sin conocerlo o entenderlo… lo experimento. Desde el primer beso fugaz que le dedico… ese palpitar fuerte y brillante en su pecho cuando estaba junto a el. –y… que opinas…?- pregunto, ante su atrevido ofrecimiento, nerviosa… dubitativa.
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Re: Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

Mensaje por Kurato el Sáb Dic 03, 2011 2:52 am

-Pues me las hizo Veluzi…- susurro ante la pregunta de quien le había herido antes de llegar allí, el resto de sus palabras acariciaron cariñosas sus oídos, hasta que llego a la parte en la que ella le quería agradecer lo que había hecho por ella, cosa que por la parte de el reptil rojo no necesitaban agradecimiento alguno, hasta se podría culpar de no haber hecho más sin embargo en su cabeza ya paso la idea de aceptar antes de saber que se proponía y cuando realizo aquel gesto creyendo habiéndolo interpretado bien se podía haber sonrojado muchísimo si sus escamas se lo hubiesen permitido cosa que no le dejaban pues nunca cambiaba de color más que de un rojo más apagado cuando estas salían y que se iba tornando fuerte y brillante según crecían.

Nunca se había parado pensar en eso, más de una vez había dicho cosas como las que ella le proponía en forma de alguna amenaza o cosas similares, tampoco desconocía mucho, no era demasiado un ser inocente si bien no podía en su silencio más que mantenerse en constante nervio sin saber muy bien que hacer y sin apartar desde que ella llevase su mano a aquella zona y destapara ligeramente aquellas escamas de esa fina línea entre ropa y piel, no la separo la vista al menos hasta que otras palabras de ella le sacaron de aquella enorme distracción de la que no había podido zafarse antes.

Trago saliva más que visiblemente nervioso -¿qué que opino? pues…yo…no se…es la primera vez…que bueno…eso si Sofía, yo no quiero obligarte, no hace falta que me lo agradezcas así, aquí y ahora las chorradas que hice y en las que lamento no haber hecho más, pe…pero si quieres…no me negare- prácticamente temblando más por los nervios que le consumían que por cualquier rastro de frío de aquella celda levanto su brazo y lo deslizo hasta acariciar el cuello de ella lentamente sin llegar saber muy bien que debía de hacer en aquel momento de su vida, cosa rara pues normalmente salvo algunos puntos de duda o tensión tenia las cosas normalmente muy claras pero ahora, allí a solas con Sofía con la única iluminación de aquella pequeña ventana por la que pronto apenas entraría la luz de la luna no tenia muy claro que hacer.
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Re: Fuerza oculta, hielo plateado, veneno carmesí y bella libertad

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