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El nombre no tiene importancia, pues es solo la anecdota de como me convertí en adulta

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El nombre no tiene importancia, pues es solo la anecdota de como me convertí en adulta

Mensaje por Sigvat Alverfolk el Dom Jul 21, 2013 7:55 pm

Pese al gran hermetismo que siempre se trata de mantener en la oscura sociedad Drow, bien es conocido el hembrismo existente en las jerarquías sociales de estos, relevando a los hombres como seres inferiores, lo que termina empujándolos a huir hacia el mundo exterior, buscando una vida algo más libre de la que viven bajo el poderoso yugo femenino, pero tarde o temprano se terminan golpeando con la cruda realidad, en el mundo exterior nadie los quiere o respeta, son seres rechazados debido a la famosa crueldad, característica de la raza a la que pertenecen, pero nada más alejado de la realidad, pues los elfos oscuros machos no son criados bajo el riguroso ojo vigilante de cientos de elfos mayores, por lo que su frialdad y crueldad está basada solamente en el constante rechazo hacia estos.

No así sucede con las hembras oscuras de los bosques malditos, pues ellas son criadas bajo un estricto régimen social donde las expectativas de su vida adulta, rozan con lo ridículo, esperando en ellas, poderosas asesinas, dictadoras, hechiceras y cosas de esa índole, sin tener en cuenta ningún sentimiento que pueda nacer en el corazón de las infantes. Es más, se vigila especialmente la contención y posterior erradicación de cualquier emoción que se considere como debilidad, es decir los sentimientos puros, como lo son, el amor, la amistad, la confianza, la inocencia y la piedad, son completamente extraídos de los espíritus de las jóvenes, creando así, las tan afamadas elfas oscuras que todo el mundo ha oído mencionar, las oscuras asesinas de los arboles marchitos, nacen por culpa a la sociedad donde son criadas.

Este estricto y opresivo método de crianza, se ve exagerado aun más en la casa Alverfolk, una de las tres casas regentes de los secos parajes de Jyurman, la cual ha logrado escalar a tal posición política debido a sus oscuros métodos, como el asesinato, la traición y la intimidación, demostrando ante todos el enorme poder bélico que poseen dentro de sus muros. La casa Alverfolk, escalo desde lo más bajo de la sociedad hasta la cumbre jerárquica en tan solo 20 años, lo cual ya siendo bastante poco tiempo, si lo colocamos en escala elfica, es un pestañeo en sus vidas. Este gran salto en el poder, se vio posible gracias a Vitani Alverfolk, la actual matriarca de la casa. Vitani, es conocida dentro de sus pares, debido a su frialdad e indiferencia por la vida ajena sin par, la cual le permitió erradicar decenas de casas en su incontenible camino en busca de poder.

La crianza de las jóvenes Alverfolk, está regida bajo tres principios básicos: Frialdad, dureza e indiferencia. La primera, se enfoca principalmente en erradicar los sentimientos de piedad y compasión por el prójimo, evitando así muestras de debilidad a la hora de terminar alguna misión, aumentando así las probabilidades de éxito en estas. La segunda lección, ahuyenta las emociones de debilidad personal, como lo son el compañerismo y la amistad, evitando de esta manera, que las jóvenes elfas necesiten a alguien más que a ellas mismas. La última, pero no menos importante, termina por deshumanizar completamente a las drows, minimizando cualquier vestigio de generosidad en ellas, por lo que ningún problema ajeno les importa en lo más mínimo.

Estas tres reglas de los Alverfolk, se ven especialmente satisfechas en una elfa en particular, la decimoquinta hija de Vitani.  La pequeña elfa rápidamente adopto el lema de la casa como camino en su desarrollo, implementado de inmediato de forma completa las tres reglas. La joven termino por no poder sentir nada que no respecte a ella, su indiferencia, orgullo y egocentrismo, no tienen comparación dentro de su hogar, lo que la convirtió en la asesina perfecta, su nulo apego por la vida del prójimo, la llevaron a realizar trabajos que nadie más podría haber aceptado. Esa joven elfa, soy yo, Sigvat Alverfolk, antepenúltima hija de la matriarca de la casa, apodada la hoja oscura entre mis congéneres. Yo soy la asesina de la casa elfica y ésta es mi historia.
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Sigvat Alverfolk

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