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Mensaje por Karissa el Lun Jul 22, 2013 8:18 pm

A cada paso que daba no podía evitar mirarme los pies, ¿Cuánto tiempo llevaba andando? Muchísimo sin duda, los pies me dolían con cada paso que daba como si el suelo estuviese hecho de agujas, en esos momentos no podía evitar acordarme de mi madre – llévate unos zapatos hija allí abajo vas a tener que andar mucho y también correr – pero yo no la hice ningún caso – madre, para algo tengo las alas – dije – no soporto llevar zapatos – dije, tan testaruda como siempre, pero esa situación era culpa mía, había estado volando días sin descanso hasta que mis alas dijeron o mas bien gritaron “hasta aquí has llegado” y yo sabía lo peligroso que es forzarlas demasiado.

Con cada paso que daba una pequeña nube de polvo se levantaba entre mis pies dejándolos blancos por el polvo, todo el terreno que se extendía a mí alrededor estaba desierto con un suelo totalmente seco del que nunca podría crecer nada. Paré en seco y me dejé caer al suelo sentándome muy enfadada con migo misma, estaba cansado, dolorida, sucia y sudorosa. Mire el ardiente sol que estaba justo encima, me quede contemplando el horizonte con desgana, pero… me pareció ver algo, me incorpore levemente de golpe y pestañeé tres veces, había un pueblo pero aun estaba lejos, pero algo era algo, los ánimos volvieron a mi y eche ha andar con paso firme. Según me iba acercando mejor lo veía, para cuando llegue ya me había dado cuenta de que era un pueblo tan abandonado y desértico como toda la zona, algunas casas estaban en casi perfectas condiciones, pero otras no tenias ni paredes, estaba todo destruido, ha saber que había pasado allí.

Mire al cielo enfadada con los brazos cruzados gritando – ¡¿que os he hecho para merecer esto?! – se suponía que se lo decía a los dioses, pero me valía cualquiera que pudiese contestarme, no hubo suerte, nadie contesto. Golpe de una patada una piedra y un segundo después me arrepentí, me había arañado todo el empeine del pie. Decidí dar una pequeña vuelta por si encontraba algo, tuve suerte había una poza donde salía agua fresca, supuse que había sido una construcción de los antiguos habitantes para que llegase agua hasta allí, tuve la tentación de meterme de cabeza pero me la guarde, bebí hasta no poder mas y refresque mi cuerpo, cuando termine me sentí mucho mejor.

Recogí mi arco y mi carcaj de flechas dispuesta a seguir mi camino, al girarme a punto estuve de caer en la poza al ver a un señor tras de mi a una distancia media que me observaba sin decir nada e inmóvil, tras unos segundos habló – Discúlpeme jovencita por mi descaro, pero al verla pensé que tenia alucinaciones, hace mucho que no veo a nadie por aquí – su voz era temblorosa, como la de una persona muy mayor, suavice mi expresión – no tiene importancia señor, solo estaba de paso, no os importunare mas – ande varios pasos con la intención de irme, pero tuve que parar cuando el hombre se apresuro a decir – Espere! Por que no se queda y descansa un poco, tengo comida y podría descansar – me miro los pies mientras decía esto. Algo me impulsaba a salir de allí corriendo, pero me daba lastima ese pobre hombre, accedí a quedarme unas horas y luego partir – est…esta bien – le seguí hasta una casa en buenas condiciones de dos pisos, el hombre abrió la puerta y me cedió el paso primero. Entré, pero el interior estaba a oscuras y no se veía nada, no debí haber entrado nunca, en cuanto cruce el umbral algo o alguien me golpeo por detrás en la cabeza y la oscuridad se volvió mas oscura.

Entre esa densa oscuridad oía una voz que decía que despertase y así lo hice, desperté de golpe, mire a mi alrededor nerviosa, estaba dentro de una habitación pero no podía moverme, mire mi cuerpo, estaba atada en una silla de tobillos, cintura y muñecas detrás del respaldo, una voz detrás de mi me sobresaltó – ¿ya estas despierta? – dijo en susurros, era una voz masculina y por lo que podía ver, que era poco, estaba en la misma situación que yo, en una sillas atado de espaldas a mi - ¿Qué a pasado? ¿Dónde estamos?! – pregunte nerviosa, empezaba a notar dolor en la cabeza donde me golpearon – ssssh no levantes la voz, te han dejado inconciente y te han traído aquí, estamos encerrados en la casa de un vampiro llamado Dimitri – le interrumpí sin dejarle terminar - ¿Cómo un vampiro, era de día cuando me atrapo? – lo del vampiro me había alarmado mas pero intente hablar bajito. Mi acompañante me explico que el que me atrapo era un bandido que trabaja para el, en total son tres, se encargan de traerle la comida a Dimitri a cambio el les convertirá en vampiro, escuche atentamente todo lo que me decía – espera… ¿como sabes tanto de esto? De Dimitri… - mi acompañante tardo en contestar, pero tuvimos el suficiente tiempo para conocernos y así descubrí que el lleva siguiendo el rastro de Dimitri mucho tiempo y que buscaba venganza, que por fin lo había encontrado y se dejo capturar.

El sol estaba bajando y se nos acababa el tiempo, Dimiti vendría por la noche cuando despierte – tu tienes que escapar, salir de aquí y huir, estamos en el sótano, te voy a desatar y luego te marchas – dijo apresuradamente el chico, sentí sus manos moverse entre las mías intentando desatar los nudos de mi muñeca, le costo bastante, pero finalmente lo consiguió, con las manos libres cogí una de mis dagas ocultas bajo el vestido y desate mi cintura y piernas, me levante y me corrí a desatarle – tu también te vienes con migo – le dije mientras cortaba una cuerda, pero no me lo permitió – no te preocupes por mi, no tengo intención de salir de esta, pero Dimitri tampoco, no pierdas mas tiempo y vete – pero no podía permitir eso, intente convencerlo pero no hubo manera, su único deseo era vengarse. Por un pequeño tragaluz de la pared vi que ya era de noche – por lo menos dime tu nombre, yo soy Karissa – le dije con un nudo en la garganta por la impotencia de no poder ayudarle – yo me llamo Dake, mucha suerte con tu viaje – me incorpore dispuesta a huir de esa casa para siempre, levante levemente la trampilla para asomarme al primer piso, no se veía a nadie, pero estaba tan oscuro, busque la puerta de salida, no estaba lejos, Salí del sótano lo mas sigilosa que pude, pero unas voces bajaban del segundo piso hablando – el jefe ya esta despertando, vamos a ver a las presas - me desconcentraron y tropecé con una madera levantada del suelo, oí como bajaban a toda prisa las escaleras, eran los bandidos de los que habló Dake – está escapando, a por ella!! – grito uno de ellos, por suerte yo estaba ya en la puerta corriendo hacia mi libertad, suplique poder volar, estaba en campo abierto, pero no sabía si mis alas se habían recuperado, los tres bandidos me perseguían a toda velocidad, tenía que volar ya, di un salto e intente coger todo el impulso que pude, conseguí echar a volar pero el ala derecha se resentía, aun así no iba a parar.

Cuando me hube alejado lo suficiente volví la vista atrás, hacia la casa, estaba envuelta en llamas como una volar de fuego, no sabia si Dake había conseguido su propósito, esperaba que si.
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Mensaje por Crash Bandicoot el Mar Jul 23, 2013 5:41 am

Bueno, ahora ya no veo errores así que procedo a generarte color. ¡Bienvenida!


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