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Ayuda al viejo Rey Allant...

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Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Iron Man el Dom Mayo 15, 2011 6:21 am

Como todas las historias esta tiene un comienzo, y como casi todas, un final. Pero empezaré por el principio, por donde todo comenzó en aquella tarde clara, en los lindes del bosque de Theezeroth, el bosque maldito de los engendros. Pues en sus lindes había unas viejas ruinas de un castillo que antaño fue una fortaleza, un baluarte de defensa contra las horadas de engendros que salían de entre las ramas, convertido ahora en objeto de leyenda, donde se decía que habitaba el fantasma de su viejo dueño.
---
Las hojas crujían bajo los pasos de unos zapatos de color blanco, ligeramente teñidos de marrón por el barro del suelo. Las juveniles risas de dos adolescentes se escuchaban por encima del estruendoso sonido de la fuerte e incesante lluvia del lugar. La magia que emanaba del bosque era casi palpable con los dedos en ese día de tormenta, algo estaba ocurriendo allí dentro y los dos jóvenes lo notaban, pero también sabían que sí no traspasaban el límite no les pasaría nada.

-Vamos, hermana – dijo un chico de cabellos rubios, desordenados y algo enmarañados. Su aspecto era un tanto extravagante, vestido con unos pantalones negros rotos por abajo y complementado con una camisa de tonos amarillos y naranjas, con algún que otro recorte azul. Su pecho quedaba un poco al aire, dejando ver una cadena de plata con un colmillo atado al extremo de abajo. Su sonrisa era una con la de su hermana. Una adolescente de su misma edad, unos dieciséis años, vestida con un kimono blanco con una cinta amarilla a la altura de la cintura. En sus pies llevaba solo unas botas blancas manchadas de barro. Su cara lucía algo sucia por los cabellos mojados que se depositaban en ella, cubriendo parcialmente el ojo verde, ya que a diferencia de su hermano ella tenía un ojo verde y otro azul, no como él, que tenía ambos verdes.

-Ya voy, Ian – Respondió ella mientras se levantaba de debajo del árbol en el que se había sentado. El chico le tomó la mano y la intentó ayudar a ponerse en pie. Pero uno de los pies se le había quedado enganchando – Vamos, Ran, tienes que poder levantarte – dijo él algo más preocupado mientras intentaba con todas sus fuerzas sacarla de allí.

El caudal de la lluvia aumentó, las gotas hacían las veces de cortina que impedía ver lo que ocurría a más de un metro, y los potentes truenos que descargaban su ira sobre la tierra impedían que se pudiera escuchar nada. Los gritos de la joven se perdieron en la nada, así como el llanto de su hermano por no poder recuperarla. Ian cayó de rodillas en el barro, destrozado en apariencia, sin fuerzas para nada.

-No…. No puede ser – se dijo a sí mismo mientras se agarraba la cabeza. Un trueno cayó, la imagen del chico desapareció en la luz divina del potente rugido del trueno. En apenas un segundo, cuando la luz se hubo ido, ya no había nada, ni rastro del chico ni de la chica. Solo unas pisadas que llevaban al centro del bosque maldito, unas pisadas de tan solo dedos, sin zapatos y acabadas en puntas.

Al día siguiente, cuando la noticia llegó a oídos del rey Allant XIII, el vigente señor del castillo, sus órdenes fueron claras, pegar carteles toda la ciudad donde apareciera una alta suma de dinero por encontrar a sus dos hijos, vivos. Ahora, todo aquel que se acercara al castillo podría comprobar como en una sola noche había pasado de ser una edificación en ruinas a una verdadera fortaleza como lo fue antaño, con enormes murallas de gruesas piedras y altas almenas para los arqueros. Con dos torres a cada lado, vigilando a vista de ave el bosque.

Las enormes puertas de hierro estaban ese día abiertas a todos, o nadie, depende de cómo se viera, pues poca gente se atrevería a entrar a ese lugar tan tenebroso, en cuya puerta esperaba el mismísimo rey, contando su triste historia una y otra vez, lamentándose de haber dejado a sus dos hijos salir en el día de la tormenta, llorando y gimoteando como un perro herido a los pies de su amo, suplicando al bosque que se los devolviera.


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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Franz Krieger el Dom Mayo 15, 2011 5:36 pm

La lluvia impactaba con bravura incesante contra los cristales de la taberna. Dentro de esta no hacía frío, gracias a una hoguera que había en una de sus esquinas. Su fuego mantenía cálida la estancia, y eso era de agradecer. Justo entonces, Rogar, el tabernero, llegó a la mesa donde estaba Jack, dió una divertida alabanza y le cedió las lágrimas de lince que pedió hace unos minutos.
Jack apartó los pies de la mesa y se sentó como una persona normal, echándole un primer trago bastante rápido.

- Tan servicial como siempre, Rogar - Comentó Jack burlón, dejando la jarra sobre la mesa.

- Sí, claro - Respondió Rogar entre refunfuños.

Una vez el tabernero se dió la vuelta y se escondió detrás de la barra de la posada, Jack volvió a recostarse en la silla y subir los pies a la mesa, agarró su bebida y disfrutó de su amargo sabor a licor. Jack suspiró y cerró los ojos mientras intentaba relajarse.
En la taberna había un murmullo incesante, los borrachos hablaban en voz alta sobre sus cosas, se insultaban y alguno incluso casi se pelea con otro. Ninguna conversación tenía mero interés en Jack, que haciendose el despistado, escuchaba todas y cada una de aquellas conversaciones.
Un par de personas hablaban sobre dinero, sobre un secuestro en Theezeroot, que era una buena oportunidad para ganar un buen puñado de piedras preciosas.

Jack estaba solo, Leonnor estaba en un trabajo por sí misma, decía que por una vez, quería hacer algo por sí misma, así que decidió hacer un encargo sola. Jack intentó hacerla entrar en razón, pero aquella incivilizada no entraba a razón cuando algo se le metía en la cabeza. Así que ahora él era "Libre", sin tener que soportar las broncas de Stake. Se aburría bastante, llevaba un par de días caminando por ahí, buscando algún trabajo interesante, y justamente algo como de lo que hablaban aquellos borrachos provocó cierto interés en Cross. Dió un trago a sus lágrimas de lince y se levantó de la silla.
Se hizo el borracho, con un andar siseante se acercó hasta la barra, donde aquellos borrachos hablaban de aquello con un cartel de "Se busca" en la mano. Parecían querer presentarse ante un rey y no sé que más.

Se puso en medio de ambos, pusó sus manos sobre los hombros de aquellos clientes y pusó su cabeza a la altura de ellos.

- ¡Oh! Dibujínes, me encantan los dibujínes, ¿Me dejaís verlo? - Comento con falso acento de borracho, mientras agarraba el papel grasiento con una de sus manos. Se alejó un par de pasos y lo leyó mentalmente.

"Por correspondiente mandato del Rey Allant Octavo, se notifica que aquel que desee una jugosa recompensa se acerque a los lindes del Bosque Theezeroth. En el antiguo fortín de la familia Allant se dará más información sobre esta recompensa." Debajo del texto salían dos imagenes pintadas a mano y de bastante calidad, de dos niños que parecían de alta casta.

- Eh tú, retrasado, devúelveme eso - El borracho parecía haberse cabreado.

Jack dejó de actuar, enrollo el papel y lo metió en un bolsillo del guardapolvos, se acercó a la mesa donde estaba su bebida, le dió el último trago, rebuscó unas cuantas monedas de plata y las dejó sobre la mesa.

- Tienes la boca tan sucia como mis zapatos - Indicó Jack, con media sonrisa. - Quédate con el cambio, Rogar - Finalizó éste, saliendo de la taberna.

La lluvia había amainado, y ahora solo unas cuantas gotas descendían en la penumbra de la noche. Jack sabía donde estaba el bosque de Theezeroth, lo había visto por fuera, pero nunca había entrado en él. Una vez se lo propusieron, pero renegó.
Aquella taberna estaba en un camino que, justamente iba en dirección de aquel bosque, quizás en un día estaría allí. No había tiempo que perder, así que Jack comenzó a andar por el camino de piedra.

Camino a Theezeroth, Jack pensó en algunos momentos que algo le seguía. Cross era paranoico por naturaleza, y en muchos momentos estuvo pensando nada más que en la forma más rápida de desenfundar si algo le agarraba por la espalda o algo así.
Afortunadamente, nada fue más lejos de la imaginación, y al mediodía del siguiente día, ya estaba rodeando el bosque de Theezeroth, buscando aquel fortín del que hablaba el cartel. Poco después, se encontraba subiendo una pequeña cuesta que daba al portón principal del fuerte, esta, estaba salvaguardada por unos cuantos guardias, y el portón estaba abierto. En el "claustro" del pequeño castillo, había un anciano acompañado por unos guardias.
Jack sacó el cartel y se lo enseñó al viejo.

- ¿Quién me dará la información sobre esto? - Preguntó el cazador noctívago, mientras miraba a aquel anciano.
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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Mitsu el Dom Mayo 15, 2011 7:52 pm

Deambulando por las calles oscuras de aquella ciudad con la que había tropezado días atrás en su llegada a este nuevo lugar lejos de casa, buscando la forma de ganar algo de dinero ya que aunque su hospedaje había sido cubierto por una pequeña posada al sureste de la ciudad al igual que su alimentación el dinero se ha disminuido considerablemente y al parecer su vida tranquila acabaría pronto, al final tendrá que involucrarse con esta ciudad para obtener un poco de efectivo y llevar su vida como hasta ahora.

En su caminata diaria de regreso a la posada en medio de la noche se encuentra pegado a un poste un gran cartel que apesar de que había sido puesto recientemente por la fecha que databa se encontraba polvoriento, apenas legible gracias a las fuertes lluvias que habían azotado días atrás la ciudad y corrido la tinta con la cual estaba escrito, en el se informaba de una recompensa sustentosa a cambio de el rescate de dos personas mas el resto había sido arrancado por las manos inescrupulosas de alguien mas, siguiendo con su caminata de regreso a la posada observo que no era el único cartel en todo el vecindario, las casas, postes y cuanta pared en blanco hubiese había sido empapelada con los carteles, aunque pensó en detenerse un momento y leerlos prefirió seguir y corroborar su información con alguien que tenia la certeza sabría informarle de lo que sucedía, al llegar a la posada se detuvo un momento en la habitación de la dueña, una señora de aproximadamente sesenta años, de una estatura que no superaba el metro y medio con una voz pausada y entrecortada por lo años de la cual no sabia ni el nombre ya que evitaba cualquier charla con esta y los demás huéspedes durante su estadía, su trato no pasaba de lo necesario para el cobro de renta, la mayoría de los huéspedes lo tomaban como un chico solitario y de pocas palabras probablemente huérfano por lo que había oído murmurar de si mismo, tocando la puerta esta abrió inmediatamente.

-Pasa algo joven?-

A lo que contesto amablemente dando su mejor cara ya que la información lo ameritaba.

-No nada señora, disculpe usted por interrumpir su sueño a estas altas horas de la noche pero quería saber si usted sabe algo acerca de una desaparición que hubo recientemente, la ciudad parece estar completamente empapelada por unos cuantos carteles de "se busca"-

-no es nada joven y la verdad si los he visto, se trata de los hijos del Rey Allant Octavo que han desaparecido misteriosamente en las cercanías al castillo abandonado en el bosque Theezeroth, al parecer los niños desaparecieron aquella noche de intensa lluvia en la que los relámpagos cubrían el cielo y lo único que se encontraron fuero unas pequeñas pisadas que conducían al centro del bosque, pero... lo mas raro es que aquel castillo estaba totalmente abandonado por los sirvientes del rey y desde su desaparición ha recobrado la galanura que solía tener en años atrás como si se tratara de "magia"-

-Entiendo...hacia donde se encuentra aquel bosque y cúanto demoraría alguien en llegar?-

-El bosque esta justo detrás de la ciudad hacia el sur y una persona demoraría masomenos un día y medio en llegar ya que esta bastante retirado, pero eso es solo si tienes buenos pies ya que para alguien como yo demoraría mas de tres días jajaja-

-jaja entiendo, bueno gracias por la información, espero no haberle hecho perder mucho de su tiempo con esta charla de media noche-

-noo.. no es nada pero, para que quería un joven como usted saber acerca de la desaparición de los hijos del Rey y la ubicación de el bosque Theezeroth?, acaso piensa ir a por la recompensa?-

-no es nada, es solo que si desaparecen personas tan importantes en estos tiempos hay q estar alerta y saber que lugares son peligrosos, no valla a ser que uno sea el próximo jaja y no creo que quisiera involucrarme en algo así, seria algo problemático, que tenga buena noche-

Se dio la vuelta dirigiéndose hacia su habitación y dándole la espalda a la anciana.

-tienes razón.. eres muy sensato, que duerma bien joven-

Al escuchar el sonido de la puerta de esta cerrándose detuvo sus pasos y dio la vuelta para volver a salir, la recompensa al parecer lo mantendría tranquilo por un par de mese así que la oportunidad era muy buena para dejarla pasar, con su ave kirin en el hombro se marcho de la ciudad en medio de la noche pasando la puerta que delimitaba esta y ante sus ojos se abría el largo camino adornado de árboles, unos pocos metros perdiéndose en el bosque desplegó sus alas y aceleró su paso hacia el castillo.

Luego de doce horas de vuelo, al medio día logro llegar al sitio, bajo cautelosamente metros atrás ya que había podido divisar algunos guardias que custodiaban el lugar y ver a alguien surcando los cielos solo les pondría en alerta para atacar, al estar en el suelo escondio sus alas y camino hasta la entrada del lugar para poder observar la estructura inmensa digna de un rey pero su organización y forma lo hacia ver mas que como un castillo de la realeza como una fortaleza de guerra por las grandes torres, amplias terrazas y ventanales que servirían fácilmente para atacar, corroborando lo dicho por la anciana el castillo parecía nunca haber sido abandonado, su estructura estaba intacta sin grietas y ni los detalles de aquellos barandales q conducían a la puerta del castillo fabricados en madera Masisa parecían haber sufrido el abandono de los años, mas bien, parecía como si cuidaran frenéticamente de estos, subió las escaleras pero noto que alguien ya había llegado por la mimas razón ahorrándole la presentación e información extra, se recostó junto a la puerta del castillo cruzando de brazos y su pie izquierdo sobre el derecho escuchando atentamente lo que se dialogara ahí adentro.






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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Snarl el Dom Mayo 15, 2011 11:51 pm

El cielo no paraba de llorar y sus gritos resonaban por cada rincón de esa vieja ciudad, mas todo estaba en silencio en ese pequeño lugar, apartado de la vista de los curiosos y solo conocido por aquellos que usaban la vida de los demás como un método para ganarse la vida, los truenos podían resonar dentro de ese lugar, mientras tras una enorme mesa un hombre ya entrado en años contaba y contaba las monedas apiladas en pequeñas torres que crecían o empequeñecían bajo sus dedos y cuentas que hacía en voz baja, el fuego ardía tras de él , mientras los reflejos de la llama iluminaban su amplia calva, que le daban un aire de pensador, aunque simplemente era un mero calculador.

Los rayos iluminaban el cielo y tras ellos el trueno que era como un gran gemido, pero algo cambio en uno de ellos, la puerta de ese pequeño lugar se abrió de par en par, mientras el rayo iluminaba una figura encapuchada bajo la copiosa lluvia, el viento entro por la puerta, apagando la única vela que había sobre la mesa, la oscuridad solo era vencida por el fuego que luchaba contra el frio viento para mantenerse con vida y ardiendo sin par, el hombre abrazo las monedas para que no se derrumbaran sus torres de oro, la figura solo dio un paso, para cerrar la puerta y quedar en silencio, el hombre con manos temblorosas rápidamente prendió nuevamente la vela, bajo su luz unos ojos amarillentos lo miraban con frialdad, mientras tiraba sobre la mesa un bulto, a simple vista el hombre calvo no pudo identificar lo que era, pero quedo horrorizado al identificar lo que era una mano humana entre los trozos de tela que eran la ropa.

-Que…. Qué es eso? *Con claro miedo en sus palabras, y levantando la mirada hacia la figura que lo observaba en silencio*-

La figura levanto su capa, dejando ver su rostro inhumano y sus fauces semi-abiertas, con una mueca parecida a una sonrisa, acercándose al hombre y estirando un trozo de pergamino completamente arrogado y manchado por barro y sangre.

-Winter Smooth , se buscaba por asesinato , robo y secuestro, lo traigo para cobrar la recompensa *sonrió, mientras desenrollaba el pergamino y aparecía el rostro de un hombre y abajo “50 monedas de plata, vivo o muerto”*-

-Si… Smooth , se le buscaba hace días …. Creíamos que se había ocultado en el desierto … pero … esta muerto? …*el hombre se acerco al bulto, pero quedo blanco cuando de entre los girones de ropa y carne pudo oír claramente esa suplicante palabra “ma… ta…me” el hombre casi cae de espaldas, mientras uno de los dedos del bulto se movía erráticamente- PERO QUE DEMONIOS!!! … ESTA VIVO AUN!!!!-

La figura se acerco al bulto, ya que no se le podía llamar hombre ni cadáver, el rostro de este estaba a medio desgarrar, y su cuerpo denotaba grandes marcas de mordiscos y arañazos, como si hubiera sido atacado por un animal salvaje y hambriento, con tranquilidad volvió a cubrirlo con el trozo de tela que venia para que no viera mas el hombre calvo, mirándolo como estaba un poco más pálido de lo que era naturalmente.

-Decía vivo o muerto, lo e traído “o”, ahora quiero mi recompensa… , entre más pronto me la entregues más pronto podrás librarte de mi humano*hablándole con cierto tono frio y tranquilo, como si aquello le fuera divertido muy dentro suyo*-

El hombre tomo aliento, ya había visto anteriormente cuerpos así, pero todos muertos y ese gemido lamentable y esa suplica lo habían descompuesto, trato de calmarse mientras volvía a sentarse y mirar sus monedas de oro para calmarse, arreglo sus cabellos , los pocos que le quedaban y miro a él ser que había frente a sí, los Schakal eran saqueadores, pero uno que fuera caza recompensas era raro pero no imposible, aclaro su voz mientras sacaba una pequeña bolsa de cuero y comenzaba a echar monedas en su interior.

-Aquí esta *estirando la bolsa para que le otro al agarrase* la próxima vez, trae de una u otra forma a los buscados…. No a mitad de camino, si necesitamos tus servicios te llamaremos-


El Schakal tomo la bolsa y en silencio volvió a colocar la capucha para ocultar su rostro, con lentitud se dio vuelta y abrió la puerta para retirarse, no sin antes mirar de reojo al hombre calvo y hablar casi en un susurro.

-Lo más seguro cuando me llamen yo ya me abre marchado*desapareciendo en la tormenta y dejando al hombre calvo con un hombre moribundo en la mesa*-

Dos días después Snarl vagaba por las calles atestadas de seres, humanos, orcos, elfos, enanos, algunos que ocultaban lo que eran con apariencias, en los rincones oscuros podía notar esas miradas hambrientas y sedientas, mas algo atrajo su atención, sobre cada trozo de pared disponible había carteles de búsqueda, una sonrisa se dibujo en sus fauces.

"Por correspondiente mandato del Rey Allant Octavo, se notifica que aquel que desee una jugosa recompensa se acerque a los lindes del Bosque Theezeroth. En el antiguo fortín de la familia Allant se dará más información sobre esta recompensa."

De un zarpazo arranco uno de los carteles, y mirándolo con atención dedujo que sería interesante tener algo de diversión y además pagada, con paso decidido camino hasta la salida sur de la ciudad, apoyarse en sus zarpas y como si fuera un animal correr por los bosques, dirigiéndose hacia la fortaleza, quizás, a un hombre le hubiera demorado más de un día en recorrer la distancia hasta la fortaleza a pie, el lo había hecho en medio día o poco mas, el sol aun estaba en lo alto cuando se detuvo tras un árbol y camino hasta los guardias, estos al ver que no era nadie “aceptable” apuntaron sus alabardas hacia el amenazadoramente.

-Ningún engendro puede acercarse a este lugar, márchate abominación a menos que quieras que usemos tu piel como adorno del gran salón*Con voz seria y amenazante*-

-O vamos… si solo vengo por lo que muchos otros vendrán o han venido * sacando de sus ropas el pequeño cartel y mirándolos tranquilo* no estoy aquí en busca de problemas, mas si para ver al anciano que me pagara debo de separar sus cabezas de sus cuerpos, con gusto lo haré-

Los guardias lo miraron desconfiado, pero ese cartel había sido pegado solamente en las ciudades, y era natural que algunas criaturas algo desagradables se acercaran buscando riquezas y no por la seguridad de los pequeños, con lentitud alejaron sus armas de Snarl, mirándolo aun desconfiados.

-Pasa … pero muestras tus respetos ante nuestro rey*volviendo a sus posiciones y guardando al puerta*-

Una pequeña riza se pudo escuchar de sus labios, mientras Snarl caminaba y se encontraba ya con otros dos frente al rey, uno de ellos aprecia un simple chico o quizás un mago mientras que el otro todo un cazador de monstruos, como si aquellos dos no existieran se acerco hacia el anciano que estaba sentado en un ruinoso trono, que antaño había sido glorioso.

-Dime anciano … como es que perdiste a tus hijos? … acaso tu vista se ha deteriorado por los años o tu senitud te ha vuelto loco? … mas dime lo que necesito saber … y te traeré a esos dos … en una pieza-


~La familia ... ¿Que sentido tiene cuando hay que despedazarla con tus propias fauces? ... ¿Cuando hay que caminar entre los cadáveres de aquellos que llamaste hermanos y pisar sus entrañas para seguir viviendo? ... la familia ... ~






~Sobrevivir es lo importante ... La forma no~
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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Demian el Miér Mayo 18, 2011 4:40 pm

Si habéis seguido mi historia hasta acá habréis notado que solía asumir un rol humilde, rebajándome como una figura de apoyo, pretendiendo ser un sirviente de Lilith, cuando tomaba una misión, habréis notado que fingía tartamudear, o ser incapaz de articular palabras correctamente. Hoy os contaré de cuando decidí actuar de una manera diferente.

¿Cuánto llevaba deambulando por Noreth en busca de aventuras? a estas alturas no lo recuerdo con exactitud, pero sí estoy seguro que eran varias las semanas y que ya había pasado por más peligros de lo que muchos pasan en toda su vida. Mi propia piel parecía más resistente, mis ropas tenían magulladoras que parecían hablar de peligros, contaba con mayor determinación y comenzaba a confiar más en mis habilidades.

Fue así que aterricé solo en esas tierras. No me acompañaban ni Lilith ni Raknor, ellos estaban en el inframundo, su hogar, en aquellos momentos. Miré alrededor, buscando algo interesante en alguna parte del escenario, mas en ese momento no vi nada, tan sólo personas caminando de un lado a otro, preocupadas de sus propios asuntos. Me quedé un par de días en busca de algo interesante, hospedándome en una posada de mala muerte, aparentemente las más barata y pobre de toda la ciudad, pero era el tipo de lugares donde me gustaba quedarme, pues allí siempre corrían las noticias, las voces. Carl, el posadero, había mostrado cierto interés en saber qué hacía un niño sólo allí, pero pronto el pago puntual de lo acordado fue suficiente para acallar sus conjeturas, y es que para el viejo Carl había sólo una cosa más grande que su curiosidad y eso era su codicia.

Aquella mañana me levanté esperando que fuera un día como cualquier otro, ya algo hastiado de aquella localidad de aire decadente, de aquellas personas que parecían no tener nada interesante que contar, mas en esa jornada algo era diferente. La gente hablaba con agitación, la ciudad parecía moverse, viva, despierta desde temprano, con los rumores corriendo por las calles de tal manera que parecía haber una especie de zumbido general por todas las personas que comentaban entre sí en voz baja o no tan baja lo acaecido.

Con gran interés salí a la calle, abriendo mis alas para apreciar el panorama. Fue entonces que noté el castillo, era diferente, era como si de la noche a la mañana fuera más grande, más imponente, como si hubiera sido reparado en tiempo inaudito. ¿Magia?, me pregunté, me contesté a mi mismo con una sonrisa, debía ser algún tipo de magia y aquello era tema de sumo interés para mí.

Descendí a tierra firme y comencé a escuchar los rumores, sin exactamente entablar conversación con nadie, pero era suficiente estar en las calles para oír sobre los hijos del rey desaparecidos, sobre el pobre hombre sumido en la tristeza y desesperación y otros comentarios asociados a ello, como quienes decían que alguien quería apoderarse del trono, o que los príncipes habían huído en realidad en busca de aventuras o que era todo una maldición. Las versiones no concordaban, pero sí tenían en común la desaparición de los muchachos. No fue, sin embargo, hasta que encontré un cartel pegado a un poste que me decidí a ir al castillo.

Extendí mis alas y llegué al lugar que me había causado tanto interés, sus murallas, sus torres, ¿estaban allí con anterioridad?. Al momento de cruzar la puerta los guardias me detuvieron.

- No es éste lugar para que los niños jueguen - me dijo uno de ellos.

- No vengo a jugar - le contesté con una mirada sonriente - vengo a ofrecer mis servicios al rey - continué con decisión.

¿Pero qué tipo de servicios podría un mocoso como tú tener para su majestad en tiempos tan duros, lárgate a jugar - insitió aquel, ya algo molesto de tener que mantener charla con un simple muchacho en un día tan atareado como aquel. Yo no me iba a rendir tan a la ligera, no cuando un hecho de características tan llamativas había ocurrido en el cstillo y a nadie parecía importarle demasiado.

Que no soy un chiquillo jugando - le dije con cierta molestia, mientras estiraba una mano. Al momento una llama verdosa apareció en mi palma, danzando en un resplandor que parecía frío, iluminando con una lu que parecía oscura ¿ves? - le dije soy un hechicero, no soy un soldado con espada, pero tengo mi magia, la que puede llegar a ser muy útil, ahora déjame pasar -

El guardia hizo una leve reverencia y, sin mediar palabras, abrió el paso, indicándome luego hacia dónde debía seguir para lo relativo a aquella misión. Sonreí, era la primera vez que ni Lilith ni Raknor había requerido darme soporte para estar allí. Caminé con una sonrisa hacia el lugar indicado.
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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Iron Man el Sáb Mayo 21, 2011 6:37 pm

El anciano rey Allant se alegró de ver allí a cuatro jóvenes dispuestos a ayudar. Sus ojos veían más de lo que los muchachos hubieran deseado, y en su cara, por apenas un segundo, el cazador, Jack Cross, podría observar una macabra sonrisa y un rostro cadavérico. Tal vez producto de la imaginación, tal vez cosa del cansancio, quizás realidad. Imposible de saber. Con cuidado el viejo rey se mesó la barba con la mano diestra, mostrando una mano huesuda y casi consumida por el tiempo, llena de arrugas y manchas de tono negruzco.

-No disimules – le dijo a Mitsu – Sé que también has venido a por la recompensa, así que acompáñanos al resto. -Acto seguido y sin darle tiempo a responder se giró hacia Snarl y sonrió, mostrando de nuevo un semblante diabólico y completamente distinto al que cualquier otro pudiera ver, ya que esta vez ni tan siquiera Cross podría apreciar ese matiz. Su mano cadavérica invitó a pasar a los invitados por un puente levadizo que se cerró tras ellos.

Cuando pasaron dentro pudieron ver un enorme pasillo por donde perfectamente podían ir dos caballos uno al lado del otro, y tan largo que se podría hacer una carrera. A los lados habían puertas numeradas en una antigua escritura de Noreth que solo Allant sabía traducir, para el resto eran simple grabados rúnicos en la madera oscura de cada una de las puertas. En las paredes, por encima de las puertas, había colgados cientos de cuadros que parecían seguir con la mirada. Muchos de ellos eran simples retratos, otros obras de arte sobre la guerra y algunos pocos escenas familiares, pero tal vez el que más llamase la atención era un retrato que ponía “Rey Allant XIII, el Valiente” eso estaba escrito en un placa dorada, y bajo eso algo más “Guerrero incansable. Muerto en…” el mensaje ahí se cortaba, no había nada más.

Cada paso resonaba en la madera como un eco vacío que se perdía en la nada. Una suave brisa mágica recorrió el pasillo e inundó a todos y cada uno de los allí presentes. Tras un rato de caminar llegaron a un salón comedor. En el centro había una larga mesa con una veintena de sillas a cada lado. En el ala izquierda de la estancia dos estanterías repletas de libros de diferentes grosores, colores y edades. Los más viejos lucían una capa de polvo como si fuera un manta para protegerlos del gélido clima que había por aquel entonces, mientras que los más nuevos mostraban su lomo con el título grabado en lenguaje común. En el ala derecha cuatro puertas.

-Hoy es tarde – dijo tosiendo Allant – Así que solo os informaré de la misión y podréis iros a dormir. – sentenció mientras tomaba asiento en la silla del extremo norte de la mesa, la más alejada de la puerta por la que habían entrado. Sus manos acariciaron los reposabrazos mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas, lágrimas de cocodrilo. Sus labios se separaron y comenzó a hablar con un tono penoso y lastimero, casi como el de un perro herido al gemir por su pata rota.

-Mis hijos, Ran e Ian. Son dos jóvenes normales y corrientes, bueno, casi. Ran, mi hija menor, es una maga invocadora prácticamente desde que nació. Ha participado en algunas batallas contra los engendros del bosque. Es morena, con un ojo verde y otro azul. No puedo deciros mucho más. Y mi hijo, Ian – tosió un par de veces – Ian es un chico de pocos meses más que su hermana. No tiene mucho que destacar, excepto que le gustan mucho las espadas. – con esto concluyó de forma abrupta, pues alguien irrumpió en la sala.

Un joven con la cabeza rapada, vestido con unas ropas de colores marrones y ocres algo desgastadas, al igual que sus botas. En su cinto pendía una empuñadura metálica pero sin embargo ninguna hoja ¿Acaso una espada mágica? Fuere lo que fuere parecía bastante tranquilo pese a que había llegado corriendo, sus manos estaban manchadas de sangre y su mirada era furiosa – Un intruso intentó entrar – dijo con voz grave – ha sido decapitado y su cabeza está en una pica ¿algo más, señor? – El viejo negó y le hizo una orden de que se marchara.

-Bien… Mañana se os darán los víveres para que partáis a la misión. Esta noche, por favor, tomad lo que queráis en el castillo. Seréis mis invitados. Vuestras habitaciones son estás de aquí.– Señaló las puertas de detrás – cada una tiene una cama, dos armarios y un baño. Sois libres de vagar por el castillo como os apetezca, pero porfavor, traedme a mis hijos de vuelta. – Dijo justo antes de retirarse a su propia alcoba.

Tenían completa libertad para cruzar cualquiera de las puertas del castillo, que no ocultaban nada en especial, y para tomar de este lo que quisieran. Pero una vez dormidos los ruidos hicieron acto de presencia. Extraños susurros al oído de Snarl, sonidos que no decían otra cosa que “Mátalos a todos. Son traidores, a la mínima querrán dañarte. Sobretodo el del sombrero.” mientras que a Mitsu se le congelaría hasta el alma durante toda la noche, con gélidos toques de espíritu por todo su cuerpo. Y el que se levantase esa noche vería el auténtico infierno donde se habían metido.

Cuatro jóvenes que acababan de firmar su sentencia de muerte al aceptar ayudar a ese viejo, más bien al entrar en ese castillo. Ahora convenía ver quien era más rápido borrando su firma para que la parca le pasara por alto su firma de sangre. Cuatro destinos ahora unidos por el fino hilo de la vida, un hilo que tal vez pronto fuera sesgado.


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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Mitsu el Lun Mayo 23, 2011 11:19 pm

Una bestia llego poco después de él, pasando por la gran puerta y entrando a interrumpir a los dos ya adentro, sonrió al ver tal confianza con las palabras aludidas al anciano para luego voltear su rostro hacia las afueras de la entrada y ver como un chiquillo hacia alarde de sus poderes como mago mostrándose como si nada, no presto mucha atención y volteo su rostro casi al instante para seguir observando la escena de los tres tipos dentro del castillo sin mover un dedo de la puerta más al oír al viejo sus ojos se entrecerraron en un momento observándolo detenidamente para luego separarse de la puerta y seguir hacia adentro del castillo acompañando a los ahí presentes mientras pasaban un pequeño puente elevadizo que sello aquella entrada al castillo; su mirada seguía al anciano con un semblante serio mas no perdía detalle de las cosas a su alrededor, como aquellas puertas con inscripciones y dibujos que no puedo evitar observar más detalladamente quitándole la mirada al viejo, su caminar se hiso más pausado para tomarse el tiempo de gravar en su mente algunos de aquellos dibujos y luego continuo hasta observar una pequeña placa que resaltaba de entre las cosas que había en aquel pasillo, la inscripción que estaba en ella aún no estaba terminada ya que el aludido no había muerto todavía, observo de nuevo al viejo sonriendo de medio lado ante lo escrito en la placa mientras caminaban por aquel largo pasillo que parecía no tener fin y en el cual solo el resonar de cada paso de los presentes y la brisa que inundaba cada parte del castillo hacían acto de presencia.

Luego de unos instantes llegaron a una estancia bastante amplia y exagerada como en cualquier castillo de la realeza, se quedó recostado en el marco de la puerta que delimitaba aquel pasillo y la estancia con los brazos cruzados observando al anciano sentarse para luego dar algunas especificaciones sobre su hija más cuando llego el turno de su hijo hablo poco de este por la interrupción de uno de sus guardias que traía una información o al menos eso parecía; luego de ello invito a cada uno a tomar una de las habitaciones que se encontraban detrás de las puertas en esa misma habitación para pasar la noche y la libertad de usar su castillo a conveniencia como si fuese de cada uno de ellos para luego marcharse.

Se separó de la puerta y camino hacia la derecha sin prestar atención a los demás ahí presentes y al llegar a la última puerta de aquellas habitaciones siguió de largo entrando en otro pasillo que terminaba en una larga y estrecha escalera en zigzag alfombrada y con barandales iguales a los que había visto en la entrada con las mismas inscripciones además de que en algunas de las paredes se encontraban colgados algunos escudos que al parecer fueron utilizados para la guerra por aquellos valientes del castillo, con leves rasguños sobre su dorso se podía apreciar su paso en la historia e imaginar las batallas pasadas por este mismo además de unas cuantas espadas entrecruzadas en buen estado a pesar de sus años que complementaban cada escudo.

subió por la escalera observando cada detalle ya que debido a que el espacio entre las escaleras era muy pequeño no podía simplemente aletear y subir volando pero en el camino algo llamo su atención y era que cada arma tenía repetida en su perímetro o en el centro algunas de las inscripciones que habían sobre el barandal de la escalera y las puertas que había visto antes en aquel pasillo antes de llegar a la estancia, fue entonces que recordó aquellos libros que habían al lado de sus habitaciones ya que estos podrían decir algo acerca de las marcas al igual que su significado más debía corroborarlo luego ya que había llegado al final de las escaleras en donde un color rojizo iluminaba con fervor, el día estaba terminando con aquel atardecer y el viento susurrando al oído la llegada de la noche, se había topado con una de las terrazas de aquel castillo de donde se podía ver todo el perímetro con gran facilidad, se acercó al borde aquel gran balcón y recostó sobre el barandal de piedra dándole la espalda al bosque y observando detenidamente le castillo, sus grandes torres con peculiar estructura mientras aún tenía la luz del sol, se quedó unos minutos admirando el lugar para luego volver por el mismo camino a la estancia en donde directamente se dirigió a aquella gran biblioteca tomando los textos que podía comprender por su escritura, más la mayoría de estos solo eran crónicas de guerra y los títulos restantes que se podían ver solo trataban de algunos cuentos o relatos del mismo tipo, observo un momento aquellos libros con la misma extraña escritura encontrada en todo el castillo tomando uno y abriéndolo en la mitad, las letras eran completamente desconocidas al igual q el modo de escritura, parecían símbolos de círculos mágicos, su intriga incremento más el sol no daba su apoyo, de pronto la noche cubrió el castillo y la oscuridad devoro todo lo que habitaba dentro de él así que dejo el libro en su lugar y se adentró en la segunda puerta de derecha a izquierda que quedaba justo al lado de aquel gran pasillo que conducía a la terraza.

Al estar dentro cerró la puerta para que no le molestara alguno de los vecinos observando como solo la luz de la luna que penetraba por un gran ventanal iluminaba aquel cuarto, su cuerpo estaba cansado así que decidió sacarse su chaleco y desabotonar su camisa casi por completo dejando solo los dos últimos botones ya que sus alas de por si le brindaban calor necesario y dormir con ella más su ropa le sofocaría, se acostó sobre la cama y envolvió sus alas sobre sí mismo cubriéndose con ellas para al poco tiempo quedarse completamente dormido más su descanso no duro mucho ya que algunos molestos ruidos le pusieron alerta ante cualquier eventualidad además de que un extraña sensación inundo su cuerpo así que se levantó, organizo de nuevo su camisa y chaleco cortando antes algunos pedazos de hilo que guardo dentro de su morral, se lo puso en su espalda y salio de la habitación hacia la estancia buscando de donde provenían aquellos molestos ruidos.


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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Demian el Mar Mayo 24, 2011 4:09 pm

Hay cosas que son evidentes sólo cuando las miras en retrospectiva y te preguntas '¿cómo no me percaté antes?', hay cosas que te hacen sentir un idiota cuando las ves desde un presente que agrega un velo a los recuerdos, quitando los elementos más intensos de tus sentimientos entonces, justo aquellos sentimientos que no te permitieron ver lo evidente. Este era uno de esos momentos.

Yo había visto que el castillo había cambiado, se me había permitido pasar con suma facilidad, incorporándome a una misión para adultos sin ser cuestionado. Había visto el cuadro con el nombre del rey, justo el mismo nombre del que sería nuestro anfitrión, había leído la escritura donde decía que estaba muerto... y sin embargo nada de aquello había hecho sentido en mi mente, quizás estaba cegado por la emoción de ser considerado al fin para una misión de tal importancia, o quizás sólo era un distraído... prefiero culpar a la edad, en ese entonces sólo tenía doce años.

El rey fue amable, se preocupó de decirnos que descansáramos, que era tarde, mientras hablaba con un tono lastimero sobre sus hijos perdidos. En ese momento sentí pena por él, se veía derrotado, insignificante, aún siendo el hombre más poderoso en ese castillo, no era el amo del mundo, pero era un rey al fin y al cabo y verlo tan derrotado me hizo sentir atisbos de una verdadera empatía por aquel sujeto, algo que no era demasiado común en mí.

Luego de escuchar la historia fuimos enviados a descansar. La noticia de un infiltrado siendo decapitado me puso los pelos de punta por un instante, mas pronto me relajé, evidentemente estábamos en una situación diferente, o al menos eso creí en ese momento.

Miré a mis compañeros y uno de ellos captó mi atención por unos instantes, era un de aquellos híbridos entre animal y humano. Le ofrecí una pequeña sonrisa, recordando al sujeto con que habíamos escapado de unos guardias algunas semanas atrás, aquello había sido realmente divertido y me pregunté a mi mismo si aquel sería igual de simpático. Probablemente lo averiguaría más tarde, cuando empezáramos la misión. De los otros dos en ese momento no me fijé demasiado, simplemente pensé que aquel de la armadura se veía fuerte y experimentado, lo que era bueno, mientras el otro, tambén un divium, lucía joven y no muy robusto, así que supuse que sus habilidades no eran el cuerpo a cuerpo.

Luego de aquello caminé a las habitaciones, pues ya era de noche y yo, siendo aún sólo un niño, acostumbraba dormirme temprano. Con ojos ya algo somnolientos entré a una habitación y no la registré demasiado, tenía esa mezcla de lujo y antiguedad propia de ese tipo de lugares, lo que me hizo sonreír unos momentos, no acostumbraba dormir en una cómoda y amplia cama. Me quité la camisa y los zapatos y estiré mis alas, para luego recogerlas y meterme a la cama. Dejé en el velador mi daga y mi arco. Quizás podía ser un descuida tanta confianza en un lugar ajeno, pero quería aprovechar de dormir cómodo ese día, pues no sabía qué tipo de desafíos debería enfrentar al siguiente ni cuánto duraría aquella misión.

Cerré los ojos y me dormí al cabo de unos minutos.

Los recuerdos de aquella noche no son del todo claros, sólo se que desperté un par de veces y escuché ruidos horribles, pero aquello no me alarmó, en ese momento, entre el velo del sueño, no estaba en condiciones de usar mi cabeza, y por algún momento aquellos ruidos me eran familiares, eran parte de lo que vivía cada noche durante un año completo, tan sólo hace unas semanas atrás, estaba acostumbrado a aquello, quizás mi mente en ese momento pensó que era simplemente otra noche más en el infierno. Quizás al despertar completamente podría sacar algunas conclusiones, mas en ese momento era un niño durmiendo tranquilo.
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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Franz Krieger el Jue Mayo 26, 2011 7:31 pm

Aquel viejo de sonrisa afilada y cordial despertó en Jack una falsa alegría, desde luego en Noreth pocas eran las personas de buen corazón, y más cuando habían perdido algo tan valioso como era la sangre de su sangre, su estirpe y su legado, sus propios hijos. En una milésima, un mísero instante fugaz, vio una cara esquéletica en Allant, una cara que, con una macabra sonrisa, le miraba fijamente. Pero en un pestañeo, desapareció.
Jack negó con la cabeza, intentó esbozar que sus demonios interiores le estarían jugando una mala pasada, pero algo sabía en su interior, que ese viejo escondía algo
Sinceramente, Jack poniéndose en el pellejo de aquel octogenario, estaría chirriante y con un cáracter tedioso, desenfundaría su propia espada y arriesgaría su vida en aquel bosque con tal de encontrar a sus hijos.
Pero bueno, cada persona era un mundo, como alguien dijo una vez, y Jack Crane no era quien para juzgar a nadie.

Acompañado por otras tres personas, Jack cruzó un puente levadizo, que tras ellos se cerró. No le gustaba estar encerrado, pero tampocó penso mucho en ello, su cabeza daba vueltas a hipoteticas causas de la desaparición de aquellos crios, quizás un secuestro por dinero, para un sacrificio al dios de las cabras satánicas o simplemente fueron devorados por un oso mutante. Ciertamente, la mente de Jack pasaba los límites de la imaginación infantil para sobrepasar cierto grado de humor negro y burlesco, por que le parecían graciosos los dioses con forma de cabra y los osos mutantes.

Borró esas imagenes de su cabeza y prestó un poco de atención. Iba viendo la mansión de aquel viejo, pasillos gigantescos, puertas con grabados centenarios, y decenas de cosas tan triviales que daba la sensación, que en conjunto se volvían fundamentales.
No sabía para que quería tantas espadas sin filo, ni para que tantos cuadros de antepasados de aquel Rey. Algunas tenían cierto parecido al actual hombre que les guiaba através de aquel pasillo tan largo.
Al fin, llegaron a un comedor con una larga mesa con cierta forma ovalada de madera, Allant se sentó en el extremo más alejado de la puerta, y comenzó a explicar su incómoda situación. Jack se compadeció por él, en aquellos míseros instantes su triste y melancólica charla demostró a Cross que hasta una persona con todos los detalles en la vida podía estar mucho más jodida que él, y eso, joder, era jodidamente bueno, pues demostró que aún que Jack estaba en una pésima situación en la cual tenía que ganarse la vida haciendo este tipo de cosas, había y habrá personas mucho más jodidas que él.
Sonsacó media sonrisa, que rápidamente borró cuando se percató que el Rey entre sollozos le echó una mirada. Jack tragó saliva y se puso bastante tensó a partir de ahí.

Una vez acabó de decirles todas sus penas, les indicó donde tenían sus dormitorios, Jack se acercó al Rey Allant, y antes de irse a echarse un rato, dió un breve suspiro cálido y con mirada compasiva, le dijo;

- Encontraré a sus hijos, y se los traeré sanos y salvos, con un firme juramento, sello esta promesa -

Después, marchó con paso lento a las habitaciones, abrió la puerta de una que aún no había sido ocupada y con poca preocupación, se adentró en ella. Su decoración noble le gustó, pues siempre había dormido en tristes chabolas, ahora tenía el privilegio de dormir como un Rey.
¡Qué justa era la vida! Jack suspiró aliviado y tras unos instantes de vácilo, abrió las puertas de cristal que daban al balcón y se apoyó sobre los apoyabrazos mientras una brisa gélida le recorrió. Delante de él, el imponente bosque de Theze... Como fuese, era majestuoso, y tenía cierto aire lúgubre, que normalmente siempre rodeaba el ambiente allá donde fuese Jack. A veces pensaba que la muerte le seguía, pero en realidad era Jack el que perseguía a la muerte, y aún estaba vivo.

- Auuuh - Jack soltó un aullido como el de un perro en celo, después, seguido por una solitaria carcajada.

Cansado, se tiró sobre la cama y observó el techo, donde había pintada una escena donde trece nobles cenaban en una mesa rectangular, todos en el mismo lado, y uno con greñas de hippie tenía un trozo de pan en su mano. En uno de los lados de la escena, ponía; La antepenúltima cena de los peli-largos.
Empezó a darle vueltas a eso de la cara de esqueleto de antes, cerró los ojos para volver a verla, se le había quedado grabada a fuego en su cabeza, aquella extraña y lúgubre sonrisa. Los pelos se le pusieron de punta. Jack volvió a abrir los ojos, mientras una brisa cálida recorrió sus brazos, se levantó y cerro las puertas que daban al balcón, después se volvió a echar en la cama.

Poco a poco, los ojos de Jack se fueron cerrando, hasta al fin, dormirse.
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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Snarl el Jue Mayo 26, 2011 8:40 pm

Aunque las apariencias engañaban, bajo esa carcomida carcasa había mucho más de lo que se podía ver a simple vista, esa mirada que le había dirigido a Snarl simplemente le había hecho hacer una mueca en forma de sonrisa, los humanos siempre habían sido criaturas de las cuales uno debía de cuidarse, y con el tiempo rivalizaban con los mismos demonios que aullaban en el desierto, esperando a algún incauto para devorar y no dejar ni sus huesos, pero volviendo a esa situación, frente a él un hombre … un anciano al cual su piel se pegaba a sus huesos, con una mirada que denotaba tanta maldad como las bestias sin corazón que reinaban en lo más profundo de ese bosque, el cual era vigilado por esa mole de roca y madera, una fortaleza sombría en al cual ahora se encontraba.

La voz del anciano era tranquila, aunque con sus orejas pudo notar aquel cambio tan pequeño, aquella voz que uno usaba como burla, como si intentara controlar los impulsos de gritar, de rasgar el aire con un sonido tan desagradable que retumbarían sobre la roca durante eras, su mano cadavérica los hizo seguirlo, mientras que el Schakal junto a esos tres sujetos mas caminaban tras el, frente al anciano se abrió un largo pasillo, fácilmente podrían haber caminado hombro con hombro y faltaría espacio para tocar con sus cuerpos las paredes, mas lo curioso eran aquellas puertas, su oscuro color y aquellos símbolos que antaño habían sido la lengua común, pero ahora olvidados por el paso del tiempo y las eras.

Los cuadros sobre las puertas estaban bellamente pintados pero mucho de ellos no daban confianza, aquellos rostros carcomidos por el tiempo, aquellas batallas que solo habían sido matanza por algo tan insignificante como el honor y la rectitud, todo eso carecía de valor para el Schakal, la caminata termino y el gran salón estaba frente a sus ojos, el anciano tomo asiento en la cabecera de esa larga mesa, que había tenido mejores tiempos ya, el viejo rey comenzó a relatar su historia, mas a los oídos del Schakal no eran más que lamentaciones sin importancia, pero aquel dato le intereso … acaso solo le gustaban las espadas? … y denotaba mucho interés en su hija más que en su hijo… cualquier información le seria de utilidad… ya fuera para traer a esos dos críos vivos… o en su defecto moribundos, el anciano les ofreció pasar al noche, mas para Snarl esa oferta simplemente le era desagradable, pero se dirigió a una de las habitaciones, de los demás no le interesaba nada, mas que no se interpusieran entre lo que buscaba y lo que ganaría.

Aunque … debía de estar atento … a veces era preferible que uno de ellos cayera si era necesario sobrevivir, con lentitud miro a través de uno de esos cristales en las ventanas, para ver como el sol moría lentamente engullido por el bosque, como las bestias que habitaban en ese lugar ansiosas de algo para devorar y alimentarles. Su rostro se giro hacia una de las camas, pasado una de sus zarpas sobre la tela de esta, aquella suave sensación tan solo desagrado le produjo, vivir en la madre naturaleza le había enseñado que todos esos lujos tan solo eran distracciones para mantenerse con vida, como un animal encorvado se mantuvo en vigilia hasta que la luna se había proclamado la soberana de la noche, como un asesino salió de la habitación, la noche había solamente comenzado y con sus patas comenzó a recorrer ese enorme salón y la mesa, mirando cada detalle, cada punto que podría traer a la luz parte de la historia de ese lugar, están en un lugar así no le daba mucha seguridad, no solo por ser una construcción humana … si no que también por ser simplemente una fortaleza que en sus paredes estaba escrita con sangre las historias de matanzas y asesinatos, volvió con sus pasos por ese largo pasillo, ahora tomándose el tiempo de ver cada pintura, aunque la mayoría simplemente hubieran pasado a ser retratos o cuadros de cacerías algunas eran realmente interesantes, para quien conociera lo que se gestaba en ese lóbrego lugar, algunos mostraban los grandes gozos de los humanos, otros sus grandes miedos, muchos mostraban a la muerte, como era, un ser que no diferenciaba ricos o pobres, nobles o plebeyos, demonios u ángeles.

Sus pasos lo llevo hasta una de las almenabas, frente a él se extendía el lóbrego bosque, como si fuera un océano que en sus profundidades se escondieran aquellos monstruos esperando atrapar a su presa, una carcajada salió de las fauces de Snarl, no había sentido esa emoción hacía mucho tiempo, ya deseaba internarse en ese lugar, ya deseaba poder perseguir a su presa y sentir la adrenalina de la cacería, pero el tiempo no apremiaba, y con sincera desgana debió de volver en sus pasos para llegar a lo que debía de ser su habitación, tanto mobiliario, tanta riqueza, inútiles en realidad, sin siquiera acercarse a la cama se hecho sobre el suelo, no sin dejar su espada cerca suyo y miro el techo, las imágenes eran de lo más comunes, cenas y humanos, estos se vanagloriaban de sus propias imágenes, era un sentimiento de vanidad que la mayoría de las especies tenían … cero sus ojos para descansar, aunque su sueño jamás era profundo y era más bien un simple descanso, aun cuando no lo necesitara.

Cuanto habría pasado… una hora? … diez minutos? … mas los ruidos propios del castillo no le permitían descansar, mas les prestó atención, tan solo necesitaba que la puerta diera un ligero sonido para tomar su espada y estar listo para quitarle la vida a cualquiera que se prestara a molestar, mas sus oídos captaron un sonido diferente, una voz, o quizás era su imaginación, pero con los ojos cerrados capto cada palabra “Mátalos a todos. Son traidores, a la mínima querrán dañarte. Sobre todo el del sombrero.” , con lentitud se levanto del suelo, mientras sus ojos se abrían y sus pupilas se adaptaban a la poca luz que atravesaba la ventana, abrió sus fauces mientras daba un bostezo y sonreía macabramente, para suspirar de una forma común en el.

-Acaso necesito que algo me recuerde lo que ya se? *tomando su espada y guardándola en su funda* ja … que desagradable voz, aunque por una vez tendrás razón … y también te equivocas … *caminando hacia la puerta y abriéndola para salir de nuevo al salón* sé que si no me mantengo atento yo perderé la cabeza … pero aquí el del sombrero no es el por que debo de preocuparme-


~La familia ... ¿Que sentido tiene cuando hay que despedazarla con tus propias fauces? ... ¿Cuando hay que caminar entre los cadáveres de aquellos que llamaste hermanos y pisar sus entrañas para seguir viviendo? ... la familia ... ~






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