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Ayuda al viejo Rey Allant...

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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Snarl el Lun Jul 18, 2011 5:11 am

¿Por qué estaba ahí? … ¿Cuál era la razón para seguir luchando? … en un principio había sido el dinero, mas ahora esa recompensa se había esfumado como el castillo, después fueron las ansias de no ser derrotado, mas lo fue y humillado por un miserable humano, después… sufrió a manos de un demonio, y aquello era ya el colmo, había sentido en sus propios huesos aquel temor que lo invadía y al cual negaba constantemente, ahora, mientras su puño destrozaba los cadáveres frente a él se preguntaba que ganaría con todo ello … la daga brillaba en la oscuridad con un negro brillo mientras separaba miembro tras miembro, su puño lo defendía de las oxidadas hojas, pero aun así por que luchaba … en un principio había sido para desahogarse, para liberarse de toda esa furia que había contenido en su interior … desde el primer momento en que había visto a ese viejo decrepito, aquella sonrisa tan desagradable y falsa.

Ya no importaba cuantas veces golpeara esos cuerpos, los quince siempre eran los quince, había perdido la cuenta de cuantos había destrozado, a cuántos había golpeado, su puño ya no golpeaba como debía, la daga ahora se incrustaba en su mano, mientras a su pesar notaba el cansancio de luchar contra seres que no se rendían, muy a su pesar comenzó a retroceder, los cadáveres loa tacaban y el respondía, algunos terminaban en el suelo, otros se alejaban, mas solo necesito colocar un pie sobre la base de el pedestal para que los cadáveres se detuvieran, como si se hubiera roto el hechizo que les daba vida, estos cayeron al suelo como si jamás hubieran sido levantados de este.

Snarl miro a lo alto de ese lugar, y como si fuera controlado como una marioneta subió por este, incrustando sus garras hasta llegar a lo más alto, ahí frente a él una de las esferas que había mostrado el demonio, una perla negra y en su interior agitándose la oscuridad, rápidamente la tomo y bajo de un salto de ese lugar, sentía algo de cansancio después de la lucha, pero aun podía luchar algo mas, dio un paso fuera del pedestal, esperando que los cadáveres se levantaran , más esto no sucedió y frente a él una nube oscura comenzó a formarse, de seguro era el mismo demonio que se habían encontrado, si era así le metería la perla por la garganta hasta que muriera asfixiado, pero pronto la idea desapareció de su mente, entre el humo una mano huesuda salió y pronto todo el cuerpo o lo que podía verse de el, un cráneo blanco coronado, una gran espada en su mano y un pendiente en su cuello, la figura se poso en el suelo y como si el tiempo fuera acelerado todo se pudrió y consumió, dejando el vacio y un gran agujero.

Las palabras del esqueleto resonaron en las paredes de ese lugar,… “robárselo a la misma muerte” ¿acaso esa figura era el temor de todos los mortales? … acaso tenía que temer ante ese ser, Snarl sujeto con más fuerza la perla, mientras miraba arrogante a las cuencas de esqueleto.

-Mortal … ustedes los cadáveres no deberían mostrar su fétido rostro ante nosotros … lo tome, lo robe, para eso vivo, por eso muero, pero aquí … ante ti … antes de arrancarle la piel a ese maldito demonio … no pienso dejarme matar … así que vete esqueleto porque si quieres asustarme, es mejor que te lances a los perros para que te coman.-

No importaba si fuera un mortal, no importaba si era un dios, no se dejaría matar, tenía mucho que hacer en ese mundo … no había dejado el desierto solamente para dejar de existir en un lugar tan miserable como ese, miro la perla y miro el suelo, el Schakal era una bestia, pero aun así no pensaba dejar que el esqueleto lo tocara, sonrió, una sonrisa sínica y desagradable, mientras apretaba la perla en su mano y daba un paso hacia atrás, parecía que deseaba huir, pero más que eso necesitaba espacio, como si se tratara de una roca lanzo la perla por sobre el cráneo del esqueleto, mientras este por inercia se giraba viendo la perla, Snarl necesito una fracción de segundo para apoyar sus cuatro extremidades en el suelo, sus fuerzas no eran completas pero aunque sus músculos dolieran debía de salir de ahí o terminaría como el piso, una fracción de segundo, un parpadeo y el Schakal ya no estaba en ese lugar, corría y corría, mientras que recogía algo sus patas y daba un salto por sobre el esqueleto.

La perla seguía su camino ene l aire, mientras la huesuda mano del esqueleto se estiraba para atraparla, sobre él, el Schakal parecía que volaba, pero tan solo era el impulso de el correr, la perla estaba a punto de caer en la mano del esqueleto, pero dando una voltereta en el aire Snarl la atrapo con su boca y cayendo al piso siguió la marcha, de reojo pudo ver la gran hacha siendo blandida cerca de su cuerpo y como esta cortaba el aire, mas allá podía ver el cruce de caminos, si podía llegar hasta ahí podría tomar otro pero eso aun no lo sabía … solo esperaba que sus fuerzas no lo abandonaran y lo dejaran a merced del guardián.


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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Demian el Dom Jul 24, 2011 4:00 am

Un momento de tensión viví a medida que se disiparon las llamas del hechizo de invocación, y es que mi mente tardó un momento en asegurarse de que efectivamente la criatura que se hallaba en ese momento frente a mí era mi demonio y no alguna otra criatura. Aún confirmando su presencia, esperé unos instantes hasta estar seguro que ningún cuerno u apéndice extraño crecía en su figura. No, ella seguía siendo la carnalmente sensual Lilith, incluso la mirada arrogante seguía oncólume. Entonces pude suspirar aliviado.

- Te sigo - le dije con un aire de confianza.

Ella comenzó a caminar, pero había algo diferente, algo extraño, ella pareció ponerse a hablar consigo misma, o con alguien más, mas como caminaba frente a mi no pude apreciar el terror en su rostro.

- ¿Todo bien? - le pregunté, mas su movimiento afirmativo de cabeza fue suficiente para mi, desde que ella estaba bajo mi dominio me había hecho pasar muchos malos ratos por sus ocurrencias inapropiadas, así como por su constante empeño por hacer sufrir a las personas, pero jamás a mí, nunca me había mentido, jamás había intentado hacerme daño, de manera que mi confianza en ella era plena, probablemente exagerada por la tierna edad que entonces tenía. Sonreí un momento, no estoy seguro por qué, para luego continuar caminando detrás de ella.

- Debemos pillar una manera de salir de este lugar, no me agrada la idea de tener que buscar métodos poco ortodoxos de alimentación nuevamente - le dije en un cierto tono de broma, aunque había un dejo de pesimismo en aquellas palabras, pues traían a la memoria los intentos de supervivencia en un mundo tan hostil como era el infierno.

Manoseé la daga unos instantes, no estaba seguro de qué cómo iban a resultar las cosas, no luego de tantos sucesos inesperados en tan poco tiempo, en sólo horas nada parecía tener sentido.

Fue entonces que ella, tan sólo un momento luego de ponernos en marcha, se ubicó detrás mío y me indicó un camino... o una dirección que carecía de camino. La miré extrañado.

- ¿Pero qué dices Lilith? por allí no hay cam... - comencé a decir, pero de pronto mi rostro se iluminó - oooh, puedes tener razón, ¿quién dijo que un Divium como yo requiere de caminos de tierra? - dije sonriendo. Extendí mis alas y miré a la demonio con una sonrisa - sólo espero que no sea otra de tus pesadas bromas, Lilith - le dije mientras extendía mis alas y miraba hacia el precipicio. No tenía una vista muy clara desde allí, pero pensé que de seguro al acercarme más podría ver mejor, en el peor de los casos podría volver volando al punto de partida.

La mirada de Lilith me causó cierta extrañeza, pero la candidez e ingenuidad propias de mi edad me hicieron seguir confiando en ella - Hoy luces como si hubieras visto un muerto - reí ante mi propio comentario, ella veía muertos a menudo - Tienes razón, mal chiste - dije luego al ver que no reaccionaba con rizas. Yo no sabía que no era a causa de un mal chiste, sino que pensaba en otras cosas.

- Bien, vamos - le dije mientras extendía mis alas y la instaba a hacer lo mismo, luego de lo cual aleteé y me dispuse a volar hacia abajo del precipicio - No te tardes, Lilith - le dije - el último es un burro -
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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Snarl el Jue Abr 03, 2014 10:52 pm

Las garras se incrustaban en el suelo, los gritos se escuchaban, mientras el dolor subía por las piernas del hombre bestia, corría, dejando atrás al enemigo, mas no huía de este, simplemente comprendía que en su estado, una lucha contra aquel ser sería un suicidio. Su pecho subía y bajaba, escupiendo aquella esfera y sosteniéndola con sus garras, unos metros más, tan solo un par más y estaría lejos del guardián... una voz en su interior le recriminaba sus actos, otra simplemente le decía que debía de correr más rápido, ignorando el dolor de su cuerpo y el cansancio acumulado. Existen muchas cosas en este mundo, más la voluntad puede romper las barreras y cruzas los abismos que surgen para flanquear el avance. Los pocos metros fueron como una eternidad para el schakal, que jadeando giro, y se dejó caer, cansado y agotado, el guardián había quedado atrás, en la oscuridad y vacío que el mismo había creado. ¿Cuánto permaneció en aquel lugar? Sería difícil de decirlo, su pecho no dejaba de subir y bajar y su corazón latía tan rápido como podía, mas con cada segundo, este se calmaba, dejando paso al cansancio y el dolor, volviendo a la realidad y dejando el paso de la adrenalina en sus venas.

El schakal estaba vivo… y tenía una de esas malditas esferas, la cual apretó entre sus garras, como si fuera el origen de su dolor, de su ira y furia, aun cuando ya al había descargado contra aquellos no muertos. En esos instantes, el sonido de dos pequeños pies contra el suelo de roca se escuchó y el aroma a grasa llego al olfato del hijo de las dunas. Desde las sombras, una criatura rechoncha, obesa y pequeña se vio, dos pequeñas alas inútiles adornaban su espalda, y dos cuernos de ridículo tamaño surgían desde su cráneo, parecía interesado en la bestia y parándose frente al schakal, el cual estaba listo para empotrar su puño contra su deforme rostro, sonrió, dejando ver sus dientes afilados.

-El amo me ha enviado por lo que es suyo, dame la esfera, dámela y podrás seguir con el resto de ellas…-

El schakal estaba molesto, realmente molesto, una cosa era trabajar como mercenario, la otra era ser un maldito perro para otros. Snarl sonrió, casi de forma sádica, ya que era la única forma que conocía, lentamente se levantó, apoyándose contra el muro que le había servido de apoyo al descansar y miro hacia el ser, quien tenía los diminutos brazos estirados y una sonrisa abierta, craso error, el schakal estaba cansado, pero no físicamente, estaba cansado de aquella situación y como desahogándose, cumpliría de cierta forma sus deseos. Con violencia sujeto la esfera y se la metió en la garganta al ser, con una sonrisa inhumana, a la vez que comenzaba a darle patadas con ira, una y otra vez. El ser intentaba respirar, tratando de sacar la esfera de su garganta, que por milagro, salió expulsada cuando una de las patadas del hombre bestia le hizo vomitar. Aquel podría ser sirviente del que le estaba usando, pero no significaba que debía de respetarle o mostrar algo de clemencia. Fue un puntapié lo que hizo que la criatura rodara por el suelo, como si se tratara de un saco lleno de grasa. El schakal estaba presto para acabar con él, degollarle o abrirle en canal, cualquier cosa servía, pero no sería un maldito perro faldero, ni un sirviente silencioso. Como pudo el regordete ser se levantó, llevándose sus manos a su vientre y caminando de forma ridícula y patosa, con dificultad pudo agacharse a recoger la esfera y correr alejándose, pero el hombre bestia no le dejaría marcharse y rápidamente corrió tras él. El ser gritaba palabras incoherentes, moviendo una diminuta cola que aprecia más un gusano aplastado. La niebla poco a poco comenzó a desaparecer, y la bestia estaba alcanzando al ser, levantando el brazo, el schakal dejo caer un contundente puñetazo, del cual pudo salvarse el ser únicamente por suerte, ya que el puñetazo rompió la roca donde impacto, haciendo trizas el guantelete que había cubierto la mano de la bestia y dejando sus dedos liberados. En ese instante, los ojos de Snarl pudieron distinguir una puerta, o mejor dicho una gran puerta, que fácilmente se perdía en la niebla que aún existía arriba y que no dejaba ver nada… caminando, noto que la puerta estaba abierta y olfateando para cerciorarse, noto que no había ningún aroma en particular, así que se decidió a entrar, quedando en lo que de seguro era una armería o bodega.


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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Snarl el Sáb Abr 05, 2014 2:40 am

Más la bestia se equivocaba, con dar un paso al interior, las antorchas del lugar se prendieron, dejando ver que lo que en un inicio era una simple bodega, se trataba de algo mucho mayor, hasta donde se pudiera ver existían pequeñas columnas, de no más de un metro de altura y sobre estas, en cajas del más fino cristal, objetos de las más diversas índoles.  Snarl camino, lentamente entre aquellos pilares, podía ver objetos que parecían simples, un libro, una pila de monedas, una calavera o incluso un mechón de cabello y otros tan extraños, como un cilindro de algún metal, una espada oxidada, o tan contradictorios como un escudo con gemas incrustadas, una armadura de oro o una capa de plumas. Aquel lugar parecía la habitación del tesoro o algo muy similar, ya que apiñadas sin atención y cubiertas de polvo, montones de monedas de diferentes marcas y joyas se acumulaban sin ningún cuidado.

El sonido de algo moviéndose hizo que los pasos del schakal se detuvieran, sus orejas se movieron cual animal que era y su olfato intento sentir algo, más lo único que podía olfatear era antigüedad y metal, por lo que siguió avanzando entre los pilares, buscando alguna puerta o salida. No pasaron más de cinco minutos de monotonía que parecieron una eternidad para el saqueador, que nuevamente el sonido de las cadenas se escuchó, esta vez, Snarl desenvaino su espada y daga, estaba listo para enfrentarse a lo que se le lanzara. Pero nuevamente el silencio reino, mas poco a poco comprendió algo el antropomorfo… cada vez que se acercaba a una de las cajas de cristal, aquel sonido se hacía más notorio, como si una bestia esperara que el cristal fuera tocado para liberarse, este pensamiento hizo sonreír al schakal … el “guardián” del tesoro,  ya habían sido dos guardianes … su suerte empeoraba con cada paso, y todo había comenzado con aquel maldito viejo … interiormente se prometió que si le veía nuevamente, retorcería su arrugado y frágil cuello hasta separar su cabeza de su cuerpo.

Las ideas y pensamientos del antropomorfo no le eran en buen momento, ya que sin darse cuenta había caminado nuevamente y la empuñadura de su espada había tocado uno de los cristales, logrando que se trizara en un abrir y cerrar de ojos, volverse añicos estallando y dejando al descubierto, una daga de aspecto común.  En ese momento nuevamente se escuchó el sonido de las cadenas, pero esta vez mucho más cerca y girándose rápidamente, el schakal vio una larga y negra cadena que colgaba del techo o mejor dicho, después de levantar la mirada, de un amasijo de cadenas que se retorcían cual serpientes, “aquello” era el responsable del sonido, le había seguido siempre fuera de su mirada, en lo alto del techo y ahora se dejaba ver… malas noticias.

El amasijo de cadenas se dejó caer, pesadamente, como un bloque de acero sólido, el cual hizo retumbar toda la habitación e hizo que los cajones tintinearan, el schakal se puso en guardia, pero no alcanzo a hacer nada cuando sintió el monstruoso golpe de una cadena contra su hombro, haciéndolo crujir y arrojándolo varios metros, entre dos pilares. EL dolor recorrió todo el cuerpo del schakal, su cuerpo estaba magullado e intentando mover el hombro, nuevamente los huesos crujieron, dándole una descarga de un agudo dolor… su hombro estaba quebrado y todo por una maldita cadena. El sonido de las cadenas moviéndose rápidamente alerto a la bestia, que rápidamente, o mejor dicho, lo más rápido que podía con un hombro fracturado o roto, pudo levantarse, el dolor le hacía apretar los dientes, hasta que estos sonaban tanto como sus huesos. La bestia de cadenas se movía como un calamar, lentamente, con sus cadenas cual tentáculos reptando por el suelo, Snarl se movió, en silencio y lo más rápido que le permitían sus fuerzas y su cordura, que lentamente se diluía entre el dolor y la ira, un ser como el caía fácilmente en la ira y la violencia, como la mayor parte de su raza. El schakal miro su brazo, no le serviría para luchar, por lo que guardo su espada, en ese momento se dio cuenta de que su daga no se encontraba y que no se veía cerca… el animal maldijo entre dientes, cuando vio que por el suelo se deslizaba una de las cadenas… el guardián estaba demasiado cerca.


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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Snarl el Lun Abr 07, 2014 11:39 pm

Dolor y cansancio, desesperación e ira, todo aquello se entremezclaba en un único contenedor viviente, el schakal apretaba sus dientes hasta el punto de que la sangre era sentida en su lengua, la bestia lo reconocía, su hombro estaba destrozado y no lo podría usar durante largo tiempo, no podría derrotar a aquella cosa, había perdido su daga y esas cadenas eran demasiado peligrosas. En otro caso hubiera luchado sin detenerse, pero no era un idiota ni una bestia salvaje, tenía que huir, y recuperarse… tenía que salir de ahí y retorcerle el cuello a ese maldito viejo. Cuando vio la cadena debió de correr, alejándose. Sus patas corrían lo más rápido posible, mientras que su brazos sostenía el contrario, apretando con fuerza, aquella cosa se movía rápido, ya que el sonido de las cadenas era más que notorio, mas antes de que pudiera atraparle, el schakal giro entre los pilares, fue cuando lo noto, aun cuando era perseguido, no dejaba de ser un asesino y mercenario, las cadenas parecieron detenerse de golpe, sin siquiera tocar el pilar que estaba frente a estas, como si quisiera por todos los medios dañarle … era eso, era le guardián de aquellas cajas de cristal y por ende no podía dañarlas. Snarl debió de pensar rápido, aprovecho esos momentos en que la cosa aquella se había detenido para retomar sus pasos, debía recuperar su daga.

Las cadenas se detuvieron, pero no demoraron en girarse nuevamente, viendo como el animal corría hacia donde había roto el cristal, como un ser nefasto, estiro sus cadenas hacia el techo, alzándose y literalmente “arrastrándose” por el techo, sosteniéndose de los garfios y ganchos que poseía. Por otra parte, el schakal había podido llegar a donde había perdido la daga o eso había esperado, mas esta no se veía por ningún lado y únicamente encontró la que se había caído de una de las cajas, sin dudarlo la tomo y la sujeto a su funda. El dolor disminuía, mas no era por el hecho de que sanara antes, si no pro que la adrenalina de la huida, del constante acechamiento, le habían olvidar el dolor y únicamente centrarse en salir de aquella situación, aunque odiara correr cual ratón asustado.

El schakal miro de un lado a otro, no se veía ninguna puerta, únicamente pilares, el sonido de las cadenas le hizo volver a sentir aquella presión y sin dudarlo, estiro su mano, hasta tocar el frio cristal y empujarlo, el sonido de la caja quebrándose en mil pedazos hizo que un rugido metálico resonara por la estancia, sin mucho cuidado, las cadenas se dejaron caer, pesadamente, como si se trataran de una única esfera metálica, sus “tentáculos” comenzaron a moverse erráticamente, tratando de atrapar y golpear al schakal, mas este había comprendido como actuar y cuando una de esas cadenas estaba muy cerca de él, se ocultaba tras una de las cajas de cristal, como si el tiempo se detuviera, la cadena hacia lo mismo, sin siquiera tocar el cristal, había una forma de salvarse y no morir en aquel lugar.

Pero el juego del gato y el ratón no demoro mucho en volverse inútil, las cadenas parecían cada vez más cerca y más de una vez, el schakal sintió que sus ropas eran desgarradas, su respiración se agitaba y el dolor volvía a invadir su cuerpo, más los dioses o la fortuna le habían sonreído brevemente, ya que a menos de cincuenta metros, unas enormes puertas se encontraban, una oportunidad de escapar de aquel maldito juego. Mas el juego había acabado y el schakal lo supo cuando con gran estruendo, las cadenas golpearon uno de los pilares, destrozándolo y haciendo caer la caja de cristal, haciéndose añicos y desperdigando varias monedas comunes… o no tan comunes, ya que de pronto estas comenzaron a multiplicarse, a reproducirse y en un parpadear, las pocas que habían caído al suelo, formaban una pequeña pila. No demoro mucho la bestia en comprender que la situación se había vuelto más complicada, ya que la criatura de cadenas estaba furiosa, golpeando pilares a diestra y siniestra, y destrozando las cajas de cristales, el guardián había decidido que era más importante acabar con el intruso que proteger el tesoro.

El schakal debió de saltar, para que varias cadenas no destrozaran su cuerpo, lamentablemente su hombro sufrió, ya que sintió como este se le desprendía, aun cuando seguía en su lugar, aquel dolor le hizo gruñir con todas sus fuerzas, la suerte se le había acabado o eso aprecia, mas debía de continuar. Sus piernas corrieron, su hombro parecía ser destrozado con cada paso, lentamente el dolor le nublaba la vista, pero la puerta estaba cerca, un metro menos, otro más … paso a paso se acercaba y tras de él, aquel sonido de cadenas destrozándolo todo, aquel sonido de monedas que comenzaba a cubrir los pilares y las cajas … si giraba su mirada estaba acabado, la puerta, la maldita puerta debía de estar abierta … debía de estarlo … si … debía de estarlo … o esta sería su última carrera.


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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Snarl el Mar Abr 08, 2014 4:38 pm

Las puertas… estaban cerradas, el schakal maldijo su suerte, maldijo a los dioses, maldijo a sus padres y a cualquiera que hubieran sido conocidos por este. La muerte se acercaba y a pasos agigantados, ya que la mole había devorado los metros que le separaban, mas no moriría como un cordero en el matadero, girándose y afrontando a su verdugo, desenvaino su arma, que en este caso era la daga que había caído de la caja de cristal, más en cuanto salió de su funda algo extraño sucedió, como si su cuerpo aún no se diera por vencido, si supera que existía mucho más allá de lo que se podía ver, sus piernas le traicionaron y su cuerpo se movió hacia un lado, había sido idiota pero parecía que su cuerpo había reconocido una verdad aún mayor. La bestia de cadenas no pudo detenerse en su embestida, las monedas ya cubrían todo el suelo y habían hecho que resbalara, impactando contra las puertas de tal forma, que la mitad de su “cuerpo” atravesó la madera y metal de aquella barrera… la bestia no se volvió a levantar más, por fortuna. Snarl se dejó caer, apoyándose en el suelo, aun cubierto de monedas y las cuales parecían aumentar con cada parpadeo, hubiera deseado descansar, cerrar sus ojos y dejarse llevar por el sueño un par de horas, pero si lo hacía moriría … sepultado por aquella montaña de oro o por la bestia que podría despertar. Con gran dificultad el schakal se levantó, el dolor era punzante, pero debía de continuar, buscar una salida de aquel infernal lugar.

Paso a paso, sus piernas le llevaron hasta la puerta, cruzando por el lado de aquel amasijo de cadenas que parecía inerte, sin vida, como siempre lo debió de estar, la visión tras de aquellas puertas no podría ser descrita como el caos… la locura y la depravación. Un largo pasillo le aguardaba, pasillo sostenido por gruesos pilares y telas que los cubrían, no era un pasillo común, mas parecía un puente, ya que mirando por las aberturas entre los pilares, podía verse un mar de fuego, de llamas que giraba y se arremolinaba, entre sus “aguas”, cuerpos gritando y suplicando su muerte, un infierno de fuego, un averno de miseria. Para cualquiera aquello podría ser un horror más allá de lo conocido, pero para el schakal, que había desollado hombres y mujeres con vida, que les había arrancado el cabello y los dientes, no era más que otro campo de batalla. Viendo una de las telas, la desgarro y arranco de su lugar, utilizando sus colmillos y la daga corto un trozo grande e improviso un cabestrillo, para poder seguir avanzando con el brazo más firme, debió de apretarlo fuerte, lo que le hizo dar un quejido de dolor, pero fue un alivio que el brazo no se moviera sin control al caminar. Pero su suerte no era tanta y no logro más de dar dos pasos antes de tener que afirmar su cuerpo contra uno de los pilares, el cuerpo dolía, estaba cansado, agotado, destrozado de cierta forma, sabía que descansar únicamente aumentaría el dolor, pero lo necesitaba, quisiera o no.

Sin poderlo evitar, sus ojos se cerraron, dejándose llevar por el cansancio y el sueño, cualquiera diría que era la peor idea que podía tener, dormir en aquel lugar, sin defensa, sin protección, pero no lo pudo evitar, como si algo más fuerte de él le impulsara. Su mente vago pro desiertos y oasis, bajo el ardiente sol y el impiadoso viento, recuerdos de su viejo hogar, al que jamás regresaría, no por el hecho de no poder, sino por no desearlo. Los sueños pasaron del desierto a la montaña, de la montaña a los caminos y a la sangre, sueños de viejas cacerías, de viejas recompensas, de hombres con los huesos rotos y los dientes arrancados, de bolsas de grasa, extraídas de gordos mercaderes, el dinero reinaba y este le había traído a ese maldito lugar. Entre sueños y recuerdos, el schakal despertó, un grito a lo lejos se escuchaba, su cuerpos e había enfriado y el hombro dolía, punzaba… ardía y dejaba que el dolor fluyera por sus venas. Con gran dificultad se levantó, su cuerpo aún estaba cansado, sus piernas estaban agarrotadas y cada paso era un esfuerzo, pero con cada paso, podía caminar mejor, o eso esperaba. Los minutos pasaban, los gritos eran aun más fuertes, sus orejas lo captaban a lo lejos, pronto vio una enorme puerta, adornada de esqueletos y con colmillos, los gritos venían de ahí, pero no eran como los anteriores, no eran de súplica, eran de furia y castigo, sin dudar reconoció al voz, había sido aquel, aquel que le había metido en una jaula y le había obligado a ser su perro faldero … podría vengarse, aunque fuera lo último que haría en ese rastrero y patético lugar.


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Re: Ayuda al viejo Rey Allant...

Mensaje por Snarl el Mar Abr 08, 2014 9:42 pm

-QUE A HECHO ¡¡¡QUE!!!-

Fue el primer grito que pudo escuchar completamente el schakal, el grito de ira que resonaba por todo aquel lugar. Cuando los ojos de Snarl pudieron ver las llamas carmesí de aquel individuo, se ocultó tras uno de los anchos pilares, la recamara parecía un salón del trono, los pilares estaban formado de cientos o miles de cuerpos entrelazados, el suelo de oscura roca, muerta e inerte, en el centro, un amplio mesón, con lo que aprecia ser un mapa de Noreth  y sobre este, figuras hechas de algún material, simulando ser guerreros y bestias, ejércitos y castillos, como un gran juego representado para su amo. El individuo, estaba de espaldas al schakal, pero se podían ver sus llamas, rojas de ira, mientras golpeaba a aquel obeso ser, que aprecia llorar después de cada golpe proferido, los cuales arrancaban los dientes de sus manos, otro ser más diminuto y escuálido estaba a su lado, tapándose los ojos con sus garras, aprecian asustados.

-Me he gastado dieciocho años en este maldito plan… y ¡¡TU!!  Me dices que el perro… ¡¡DESAPARECIO!!!-

-Lo siento amo *dijo el pequeño ser, golpeando su frente contra el suelo en una inclinación* no soy digno de su mirada… de su perdón… no somos dignos-

-Por lo menos tengo una de las gemas… aunque de poco me servirá sin sus hermanas… avísenme cuando lleguen las parcas… debo hablar con ellas *comenzó a caminar hacia lo que aprecia un trono de púas y calaveras*-

-Bueno señor… ellas ya están aquí *menciono el escuálido ser*-

-¡¡¡¿¿¿QUE???!!! … *su cabello y cuerpo estallo en llamas por la ira, más se extinguieron un instante después y suspiro* memorándum… recuérdenme que debo desmembrarlos más tarde… ahora háganlas pasar.-

Las grandes puertas por donde había entrado el schakal se abrieron, entrando tres mujeres, viejas y arrugadas cual cadáveres resecos y con sus rostros vendados, su paso era silencioso hasta el punto de que Snarl no podía oír nada y su olfato sentir ningún aroma diferente, era casi inexistentes.

-Mis hermosas damas… quisiera que…-

-Buscáramos a el perro y que siga buscando tus gemas, lo sabemos… lo sabemos todo*repitieron las mujeres al unísono*-

-SI… bueno, tengo un plan que no debe de ser interrumpido y...-

-Lo sabemos… *pronunciaron las tres al mismo tiempo*-

-¡¡¡SE!!! Que lo saben todo… solo díganme… donde esta y podremos seguir con nuestros asuntos-

-*Las mujeres se reunieron y comenzaron a pronunciar* está cerca… tras una columna, mas su estancia aquí será breve, porque dos desean llevárselo… y con su llegada, el volverá con los hombres, porque así está escrito en las estrellas y las hebras del destino-

-¡¡¡AQUÍ ESTA AMO!!!*grito el ser escuálido, apuntando hacia Snarl*-

El schakal debió de pensar rápido y antes de poderlo capturar, este se lanzó contra aquel individuo, más cuando tenía la daga lista para atravesar su cuello, el mundo se detuvo o eso pareció para Snarl, ya que su cuerpo flotaba en el aire y su corazón se había detenido, al igual que su respiración, no estaba muerto, si no congelado en el tiempo únicamente. El hombre rio al ver a su perro ahí, las viejas desaparecieron tras una nube purpura. El tipo aquel se vanagloriaba de su poder y reía, burlándose del canino, pero no por mucho tiempo, ya que sin poderlo saber, dos esferas de luz surgieron desde la nada, formándose de ellas dos individuos, un hombre alto y fuerte, armado con lanza y armadura y un aura rojiza, mientras que la otra era de una hermosa mujer de cabello azabache y vestido blanco y puro.

-Oh… *dijo con sorpresa al ver a los dos individuos* ¿a que debo esta… desagradable visita? *sonriendo con aquellos dientes afilados*-

-Hemos venido por el  *apunto la mujer* su camino es muy diferente al que tu deseas…-

-jeje… ¿Estas de broma cierto?, el perro me pertenece, eh trabajado demasiado para lograr un buen mercenario y este me ha sido de utilidad, no dejare que echen a perder por lo que he trabajado ya casi veinte años-

-No está en tus manos su destino, entréganoslo y no deberemos de tomarlo por la fuerza… su papel es más importante de lo que tú puedes pensar y su existencia debe de ser recorrida por sus propias manos-

-Jajaja... están en mis dominios, no pueden exigir nada…-

-La negativa no es una opción *dijo el hombre de armadura, antes de lanzarse hacia el contrario y colocar la hoja de su lanza contra su cuello, en una pose amenazante y claramente experimentada*-

-Calma … calma …*apartando la hoja de la lanza con sus dedos* no hay que llegar a la violencia Argonauta… pueden llevárselo, ya tengo una de mis gemas, además … tarde o temprano volverá a este lugar y en esa ocasión, no podrán hacer nada *sonriendo de mala gana y desapareciendo en una llamarada dorada y carmesí*-

Ambos individuos se vieron y con un pase de sus manos, el antropomorfo desapareció, volviendo a Noreth, con su hombro curado, pero con un dolor que duraría bastante tiempo. Desde las sombras, dos esferas le veían, una piadosa, otra violenta, mas ambas se complementaban.

Los primeros rayos del sol hicieron que Snarl despertara, el cual instintivamente blandió su daga como intentando acabar con lo que estaba por frente, mas únicamente había aire. Poco a poco se dio cuenta donde estaba, ¿acaso había sido un sueño?, no, no era posible, sus ropas estaban rotas, su hombro el dolía como el demonio y en su cinto había una daga … Snarl apretó los dientes, estaba harto de aquellos malditos juegos, lentamente camino sin rumbo fijo, pero con una idea en su mente, retorcerle el cuello a ese viejo y matar a cualquiera que volviera a usarle … el schakal “dulce” había muerto y solo quedaba aquel que se alimentaba de ira y furia.


~La familia ... ¿Que sentido tiene cuando hay que despedazarla con tus propias fauces? ... ¿Cuando hay que caminar entre los cadáveres de aquellos que llamaste hermanos y pisar sus entrañas para seguir viviendo? ... la familia ... ~






~Sobrevivir es lo importante ... La forma no~
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Snarl

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