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Sangre y cerveza

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Sangre y cerveza

Mensaje por Roger Dile el Dom Mayo 15, 2011 7:43 pm

Un vampiro viejo y sucio intentaba
impresionar a una mujer llamada Marg con todas sus ganas.
Él dijo: "Nena, nunca seré malvado.
¡Soy una máquina del amor vedado!"
Cuando el vampiro bajó la guardia,
Marg untó su cara de grasa
Nunca me reí tanto
como cuando él la persiguió por el patio de su casa.

Esa, junto a otras tantas canciones satíricas sobre vampiros, fueron el gran entretenimiento de la noche en la taberna del Galeón Fantasma, cerca de los muelles de Malik-Thalish. Roger Dile se ganó de esta forma más de una ronda de buena cerveza por parte de los marineros que gastaban allí sus pagas aquella fría y neblinosa noche. Después de que la embriaguez le tendiese la mano al capitán, éste se animó a contar una historia para rematar la faena. El relato narraba sus diversas correrías por el mundo dando caza a más de mil vampiros, cosa que por supuesto no era cierta, ¿pero quién le invitaría a otra ronda si la historia hablaba de su terror hacia los vampiros y cómo era él el que solía correr nada más verlos? La versión adornada era mucho más divertida a los ojos del escamoso pirata y de su improvisada audiencia.

Tras terminar su historia, intentar meterle mano a una mujer, llevarse un tortazo de propina y acabar la última jarra de cerveza, el Capitán Roger Dile abandonó la taberna para despejarse con un paseo al aire fresco con olor a salitre. Hacía algo de frío, pero sus escamas se encargaban de amortiguar su efecto. No obstante, la niebla propia de la ciudad ya era otro asunto, pues con el paso del tiempo se iba haciendo cada vez más espesa. Le gustaba ese clima, aunque no negaría que de vez en cuando le gustaría tumbarse panza arriba para recibir los agradables y cálidos rayos del sol… pero le gustaría aún más poder disponer de una tripulación para sacar al Valkiria de su “prisión” en los muelles. Podía ver su amado galeón desde allí, varado en el puerto, balanceándose de un lado a otro como si de un bebé en una cuna se tratase.

Unos pasos a su espalda le llamaron la atención. Roger Dile se giró para descubrir una silueta irreconocible entre la niebla. Se restregó la nariz con su única mano, observando la figura.

-¡Eh tú! ¡Si no eres la mujer más bella del mundo, lárgate de aquí!

Pero su exclamación no tuvo respuesta. ¿Estaría quizás hablando con un producto del su imaginación proveniente del alcohol? Tampoco había bebido tanto… y la figura no se movió.

-¡Voy a contar hasta tres!-advirtió, desenfundando su pistola y apuntando a la figura.- ¡Y será mejor que desaparezcas!

El capitán entrecerró los ojos para aguzar su puntería. No le gustaba que alguien le siguiera y se quedase mirándole entre la niebla como un cobarde. Si tenía que disparar, lo haría.

-¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!

¡BANG!

Se escuchó un único y ensordecedor disparo, seguido por el olor a pólvora. La misteriosa figura ya no estaba. Enfundó de nuevo su pistola. ¿Habría matado a alguien? No era probable, nadie era tan tonto como para quedarse parado esperando a recibir un disparo. Seguramente se habría marchado. Cuán equivocado estaba…

Algo le agarró del cuello con fuerza, inmovilizándole. Roger se debatió, pero el agarre era realmente poderoso.

-Así que más de mil vampiros, ¿eh?.-murmuró una voz masculina cerca de su oído.- Qué raro que no haya oído hablar de ti antes… la sangre de los cazadores me parece la más dulce.

Aquella última frase heló la ya de por sí fría sangre del capitán. Su mente quedó en blanco unos segundos y su cuerpo entró en tensión. Era un vampiro. ¡Era un vampiro! ¡Y sus dientes estaban acercándose a su cuello! ¡Tenía que moverse! ¡Tenía que huir! ¡Tenía que salvar la vida!

Los vampiros eran, según su criterio, las criaturas más terroríficas del mundo. Eran incluso más horribles que La Muerte Roja, la bestia que devoró su mano derecha. No quería sentir esos colmillos clavándose en su cuello, no quería ser el alimento de aquél piel-pálida. ¡No quería morir de esa forma!

Finalmente, Roger consiguió reaccionar, realizando un barrido con su cola para hacer caer al chupasangre. Éste impactó contra el suelo, pillado por sorpresa. Roger aprovechó el momento para salir corriendo en dirección a los callejones, internándose en el primero que vio sin pararse a pensar a dónde conducía. Este fue su gran error, pues se trataba de un endemoniado callejón sin salida. El capitán estaba aterrorizado, intentando trepar por el muro de sólida roca, clavando el garfio y sus garras pero solo consiguiendo hacer unos cuantos arañazos a la pared. Espalda contra ésta, desenfundó su pistola y adoptó una posición defensiva, vigilando la entrada al callejón. Lo que no sospechó fue que el ataque provendría de las alturas.

El vampiro le cayó encima, aplastándole contra el suelo. Roger intentó realizar el mismo truco, pero esta vez no le sirvió de mucho, pues la criatura ya estaba prevenida. Se trataba de un hombre alto y extremadamente pálido, con unos ojos escarlata, de rasgos finos y un largo cabello negro como el ala de un cuervo. Se las apañó para inmovilizarle en el suelo, aferrándose a su cuerpo con sus piernas y apresando sus brazos con éstas.

-¡¡AYUDA!!


Su atacante no tardó en sus manos para agarrar su largo hocico y mantenerse a salvo de los dientes del reptil, además de obligarlo a guardar silencio. Poco a poco, acercó sus horrorosos colmillos. ¿Era ese el final del Capitán Roger Dile?

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Re: Sangre y cerveza

Mensaje por Franz Krieger el Dom Mayo 15, 2011 8:23 pm

Rothgar.

Ese era el nombre del que buscaba. Aquel era el nombre de la criatura de la noche que acabó con la vida de seis hombres armados en una taberna. Jack estaba delante, lo vió todo con sus propios ojos, aquel vampiro pudo haberle matado, haberle rebanado el cuello allí mismo, déjandolo tan muerto como el resto.
Pero lo único que consiguio fue una caricia tan helada como la muerte, arañándole con la uña la cara, déjandole así una fea cicatriz.
Y lo último que dijo aquel demonio fue; "Búscame en Malik Talish, y quizás cobres tu venganza". Odiaba que alguien fuese tan osado con él, pero aquellos seis hombres fueron sus compañeros de cerveza por una noche, y aunque la mayoría le cayesen mal, eran almas inocentes... Más o menos.

Y desde entonces habían pasado cuatro lunas, ahora Jack estaba en Malik y había buscado por toda la ciudad a aquel vampiro, matando en su búsqueda a otros dos noctívagos, como él llamaba a los vampiros.
Había rastreado toda la ciudad por zonas, la había divido en tres; Zona comercial, portuaria y de viviendas, solo le quedaba la portuaria, así que cuando la luna había alcanzado el cielo, Jack desenfundó sus pistolas de arcazón y comenzó a rastrear la zona, saltando de tejado a tejado.

Malik Talish era una ciudad fantasma por la noche, y solo se oía el romper de las olas contra las paredes de roca, era una sensación lúgubre y extraña estar en un lugar así, además de que Jack, como ya había dicho antes, saltaba de tejado en tejado, buscando algo sospechoso, hasta que al no encontrar nada, se sentó en el borde de un tejado y comenzó a vigilar una de las pocas tabernas que aún estaban despiertas.
Sus ventanas estaban abiertas, y por ellas se filtraba la luz de su interior, además de los vocíferos de sus clientes, cantaban canciones sobre vampiros... Era gracioso por que Jack cazaba vampiros, y seguramente aquellos borrachos, no.

Un lagartoide salió de la taberna, parecía borracho. Seguramente quería un soplo de aire, cuando de repente, Rothgar apareció detrás del lagarto y lo agarró por el cuello. Jack se puso en pie de un salto y buscó la forma de llegar a suelo más rápida, tenía poco tiempo.
Corrió hasta otro borde, que daba a un callejón sin salida, se volteó al ver como iba Rothgar con su presa y vió que ésta le había tumbado, y ahora corría hacia el callejón sin salida. El vampiró dio un salto y atrapó a su presa entre sus fauces, otra vez.
Jack cogió carrerilla y saltó por el precipicio. Con estruendo alcanzó una terraza, tres metros más cercana al suelo, ahora estaría a una altura de otros tres metros del suelo, teniendo en cuenta que las azoteas de aquellos edificios estaban a dos plantas del suelo.
Jack dió un suspiro y desenfundó una pistola, se preparó y después, saltó, como si de un placaje se tratase, Jack apartó el vampiro de su presa. Con una mano le sujetó el cuello, y pegó el cañón de la pistola en la sien del vampiro.

Apretó el gatilló.

BANG!

El estruendo sonó, acompañado por el característico olor de polvora, y el de los sesos del vampiro, que ahora estaban desparramados por todo el suelo del callejón y un poco en la ropa de Jack.
Éste se puso en pie, dió una pequeña patada al cadáver y puso otra bala en la pistola que ahora estaba descargada. Después la enfundó y le tendió una mano al lagartoide, que estaba tirado en el suelo con una expresión de terror que daba hasta miedo.

- ¿Cuál es tu nombre? - Le preguntó Jack al lagarto.
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Re: Sangre y cerveza

Mensaje por Roger Dile el Dom Mayo 15, 2011 9:32 pm

Roger se revolvió, pero no le sirvió de nada. No podía aceptar que ese fuera su final, tenía demasiadas cosas que hacer, muchos barcos que saquear antes de terminar sus días en el fondo del mar con el Valkiria. Y es que una cosa estaba clara: si él moría, su barco moriría con él.

-¡Vamos sanguijuela!-exclamó, aparentando más valentía de la que cabía en su cuerpo en esos momentos.- ¡Ojalá te partas los dientes contra mis escamas!

Todo sucedió demasiado rápido. Lo primero que pensó fue que había espantado al vampiro, pero rápidamente descartó esa idea pues un hombre ataviado con un guardapolvos y un sombrero de copa baja apuntaba con el cañón de su arma al vampiro. Antes de que cantase un gallo, los restos de los sesos de la criatura decoraban el callejón con un toque sangriento. Roger tardó unos segundos en volver en sí, carraspeando e incorporándose, volviendo a la verticalidad y se sacudió el gabán con su mano mientras se recuperaba del susto.

Aquel extraño había salvado su vida, de eso no había duda. Por mucho que odiase admitirlo, le debía una. Como señal de respeto, se quitó su sombrero a modo de saludo. El hombre le preguntó su nombre y, aunque Roger jamás habría respondido a esa pregunta de primeras, sería inteligente empezar con buen pie con un tipo capaz de matar vampiros con la misma facilidad que una niña deshoja margaritas.

-Capitán Roger Dile, especialista en adquisición y distribución naval.-se presentó, prefiriendo no pronunciar la palabra “pirata” por si aquel tipo era algún tipo de fanático antidisturbios.- ¡Diablos! ¿No serás mi ángel de la guarda particular, verdad?-rió sin poder creer su suerte, devolviendo su sombrero a su lugar.- ¡Vamos! ¡Celebremos nuestro fortuito encuentro en alguna taberna! ¡Invito yo! - esas últimas palabras provocaron un repentino dolor en su bolsillo, pero sería una buena idea para ganarse la amistad de ese individuo.- ¿Puedo saber el nombre del hombre que me ha salvado la vida?-preguntó, tendiéndole su mano para invitarle a estrecharla.- ¡El Capitán Dile jamás olvida a quién debe un favor! A menos que sea dinero…-agregó riendo maliciosamente mientras guiñaba un ojo y propinaba un codazo de complicidad al desconocido.

No iba a confiar totalmente en un extraño salido de la nada por mucho que le hubiese salvado la vida, pero sí que ganaba un punto a su favor… además, por la forma que había acabado con ese vampiro y todos los bártulos que la atenta mirada de Roger alcanzó a ver bajo su guardapolvos, era evidente que el desconocido tenía experiencia luchando con esas criaturas. Y eso solo significaba una cosa: mientras le tuviera a su lado estaría a salvo.

-¿Sabes? Los vampiros tienen un pésimo sentido de humor.-comentó mientras iniciaba la marcha a una taberna.-No saben encajar las bromas.-negó con desaprobación.- ¡La sangre se les ha subido a la cabeza!-rió.

Tampoco había conocido muchos vampiros en su vida… pero visto uno vistos todos. Ese tipo había visto muchos vampiros, lo sabía por la frialdad con la que había acabado con la criatura, sin vacilar, sin perder un segundo. No sería mala idea tener a alguien así en su tripul...

¡Un momento! ¿Y si le convencía para enrolarse en su tripulación? ¡Por supuesto! Jamás tendría que volver a preocuparse de los chupasangre con ese hombre a su lado. pero había que ser cuidadoso, averiguar más sobre él, cerciorarse de que no tendría ningún reparo en unirse a una tripulación pirata. Lo último que quería Roger Dile era salir de la sartén para caer al fuego...
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Re: Sangre y cerveza

Mensaje por Franz Krieger el Lun Mayo 16, 2011 5:10 pm

Una vez aquel tipo, Roger se hacía llamar, se puso en pie, comenzó a hablar sin parar. Hizo un par de chistes y se presentó, el pobre aún estaba asustado.
Jack le correspondió con media sonrisa a su presentación y rió por lo bajo, aún por su cáracter ofensivo y bromista aquel Roger necesitaba un poco de amabilidad, al fin y al cabo, un chupasangres casi acaba con su vida en aquel callejón.

- Yo no soy ningún Ángel - Le dedicó una sonrisa amigable y le tendió la mano cuando quiso estrecharlas. Sus frías escamas le pusieron la piel de gusta. Parecía un gavial que andaba a dos patas. Era... gracioso. - Mi nombre es Jack Crane - Se presentó Jack con media sonrisa dibujada en su cara.

En cuanto a lo de beber hasta desmayarse en algún tugurio de por allí, Jack simplemente correspondió con un: "Ho, ho, ho, ¿Y una botella de ron? ". No solo quería pillar una buena borrachera, un lugar donde dormir aquella noche, si no más bien, buscaba un refugio para cuando la tormenta llegase, pues ya se había percatado de algunos ojos escarlata vigilándoles desde los tejados.
Jack comenzó a andar, con ambas manos preparadas para desenfundar sus pistolas, apuntar y disparar. Después, confiaría en que aquel cocodrilo tuviese algo para defenderse, pues había visto mas de dos pares de puntos rojos.

La taberna más cercana a aquel callejón era de la que Roger había salido hacía unos cuantos minutos, no habría ninguna más cercana y se sentía amenazado, así que tomó la iniciativa y entró con pies ligeros a aquel antro.
Durante unos cuantos segundos fue fulminado por las miradas de los clientes y el tabernero, pero volvieron a la normalidad cuando Roger entró después.

- ¡Eh, Roger! ¿Quién es esa? - Preguntó el tabernero. Jack quiso confiar en que la cerveza había nublado todos sus sentidos, si no pues, le hubiese pegado una paliza... Lo que dudaba era si hubieses sido psicologica o física.

Se sentó el la barra y se desperezó, esperando que Roger hiciera algo, pues él iba a estar bien ahí sin más.
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Re: Sangre y cerveza

Mensaje por Roger Dile el Lun Mayo 16, 2011 7:58 pm

Debajo de su imponente apariencia, Jack Crane parecía ser un tipo divertido. Quizás en una primera instancia Roger quedó engañado por su barba, algo desaliñada en su opinión, que le daba un aspecto más serio de lo que realmente era. No era nada malo… si ese tipo tenía sentido del humor sin llegar a ser un payaso, entonces era otro punto a su favor en la escala de confianza del capitán.

Mientras caminaban hacia la taberna del Galeón Fantasma, Jack pareció percatarse de que algo los seguía. ¿Más chupasangre? ¡Ja! ¡Que se atrevieran a mostrar sus colmillos! ¿Qué tenía que temer con alguien como Crane al lado? De cualquier modo, miró nerviosamente hacia atrás, con disimulo, acelerando un poco el paso. El calor repercutido que les golpeó nada más entrar en la taberna fue una sensación realmente reconfortante después de aquella traumática experiencia. La música de violín, las jarras volando por los aires y las voces de los curtidos marineros borrachos animaban el ambiente y le hacían olvidar el pálido rostro de la muerte. Unos cuantos lobos de mar se giraron al verle y alzaron sus cervezas a modo de saludo, repitiendo algunos versos de las sátiras que allí cantó. Quizás podría aprovecharse de ellos para que les pagaran una ronda…

El tabernero también se percató de su presencia y de la de su acompañante… pero no parecía estar en sus cabales en aquel momento.

-¿¡Qué son esas confianzas!?-exclamó irritado, amenazando al hombre con su garfio.- ¡Capitán Roger Dile para ti, maldita babosa!-miró intensamente al aterrorizado tabernero unos segundos; después rompió a reír.- Venga Samoel, ¿por qué no nos invitas a mi amigo y a mí a unas cervezas?-sugirió remarcando especialmente la “o” de “amigo”.

Tras recuperar el ritmo normal en su corazón el tabernero prefirió asentir. Mientras el hombre iba a servirles dos cervezas, Roger tomó asiento junto a Jack, apoyando un codo en la barra y girándose hasta quedar mirándole a los ojos.

-Verás Crane…-dijo tras aclararse la voz, bajando el tono.- Mejor que todo lo ocurrido quede entre nosotros, ¿eh? Nuestro pequeño secreto.

Lo último que quería Roger era ser el hazmerreír de la taberna si alguien se enteraba de su terror a los vampiros. Estaba seguro de que todos los allí presentes también los temían, pero también era sabido que a la gente le encanta tirar piedras a la casa del vecino. Samoel, el tabernero, dejó dos rebosantes jarras de cerveza frente a ellos y con un “que aproveche” se marchó para atender a otros clientes.

-¡Salud!

Roger tomó un buen trago de cerveza, depositando después el recipiente sobre la mesa con un golpe seco. A continuación devolvió su atención a Jack. Decidió comenzar su ronda de preguntas para averiguar si realmente era lo que buscaba para su tripulación.

-Y dime… ¿Qué asuntos te traen a este agujero? ¿Persigues a un delincuente? ¿Un pirata tal vez?-dejó caer la pregunta distraídamente.- Espero que sea alguien a quien deba dinero.-rió entre dientes.
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Re: Sangre y cerveza

Mensaje por Franz Krieger el Mar Mayo 17, 2011 11:36 pm

Rothgar le había atraído a aquel agujero, nada más que una simple carnaza del demonio. Qué curioso, era como si Jack hubiese caído en el cebo de algo, pues... Hacía unos instantes notó como algo lo miraba indiscriminadamente. Antes de responder Jack lo estuvo pensando, dudó entre bromerarle o decírselo, bueno, eso último era una estupidez, ¿Qué le importaba a aquel dientes afilados lo que hiciera Jack?
Se rascó la barbilla y no vacilo más.

- Cazo cosas - Le comentó Jack a Roger con media sonrisa dibujada en su afilada cara.

Jack agarró su jarra de hidromiel y le dió un hondo trago, aquel líquido de sabor dulzón descendió por su garganta como una catarata ambarina.
Dejó la jarra en la mesa y se estiró hacia atrás. Tenía algo de sueño y sus músculos necesitaban dormir.

- Tabernero, dígame donde puedo dormir esta noche - Samoel, como había llamado Roger a aquel hombre se acercó a Jack y comenzó a lavar una jarra sucia que había detrás de la barra, con un trapo de tela barata.

- Aquí mismo, pero te costará dinero - Indicó el Tabernero, soltando un pequeño hipido por la bebida, sus mejillas se sonrojaron.

El crujir de la puerta se oyó, la puerta se abrió, y delante del telón de lluvia que había en el exterior, una figura oscura ya se había adentrado en el antro. Las velas donde estaba aquel hombre se habían apagado y un rumor frío recorrió la distancia. Por la misma puerta entraron otras dos figuras, poniéndose al lado de la primera.
Unos ojos escarlata brotaron en la oscuridad, y todas las velas de la taberna se apagaron.

Jack desenfundó raudo como un relámpago y en la oscuridad sonó un disparo.

BANG!

Una luz clarísima, resultado del disparo, mostró como aquellos tres hombres corrían veloces hacia la taberna, después la oscuridad volvió a sumergir la taberna.
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Re: Sangre y cerveza

Mensaje por Roger Dile el Miér Mayo 18, 2011 10:11 pm

Un hombre de pocas palabras, ¿eh? Jack Crane parecía tener más de un secreto a sus espaldas. Pero Roger era perspicaz, sabía que no era un cualquiera. "Cazo cosas" había dicho el misterioso tipo. Una afilada sonrisa se esbozó en el rostro del capitán, que entrecerró los ojos en actitud indagadora. No dijo nada, sin embargo, pues no eran necesarias las palabras. Crane era un cazador de vampiros, uno auténtico. Cualquiera con dos dedos de frente se habría dado cuenta.

-Ya somos dos.-comentó bebiendo de su jarra.- Aunque no creo que cacemos lo mismo.-rió entre dientes.

Bien, por lo que podía ver Crane se quedaría a dormir allí esa noche. Roger Dile ya había averiguado lo suficiente, y estaba seguro de que el cazavampiros no era precisamente un fiel seguidor de la ley. Lo que estaba por verse era si tendría reparo alguno en unirse a una tripulación pirata. Si tan solo pudiese disponer de Crane en el Valkiria... jamás tendría que volver a temer a los vampiros, y tendría un gran aliado que le cubriese la espalda en la batalla, por no mencionar una espalda fuerte que trabajase para él atando cabos, levando anclas y disparando cañones entre otras cosas, por supuesto. El reptil se frotó las manos en sus pensamientos, teniendo muy claro que convencería a Jack para pasara a formar parte de la tripulación del Valkiria.

-Antes de despedirnos, Crane, tengo algo que proponerte.-anunció con seriedad, moviendo su jarra de cerveza en círculos distraídamente.- Estoy buscando hombres para...

Sus palabras quedaron cortadas por una repentina oscuridad. Después, un disparo.

Roger sintió una ráfaga de aire frío a su lado, y su primera reacción fue ponerse en pie de un salto y desenfundar su estoque, adoptando una postura defensiva. El ambiente alegre y cálido de la taberna se había transformado en una atmósfera oscura y helada, donde los gritos de los allí presentes nublaban la mente y hacían volar la imaginación sobre lo que estaba pasando ahí dentro. Los ojos de Roger se acostumbraron con rapidez al cambio de luz, aunque aún solo veía sombras oscuras a su alrededor, tres en total. Una de esas siluetas parecía herida, pues apoyaba su mano sobre una mesa en actitud dolorida. Roger supuso que sería por el disparo de Crane, el cual había logrado acertarle en un hombro. Pero el capitán no prestó más atención a esa figura. No podía dejar de mirar esos ojos rojos que refulgían en las tinieblas.

-¡Vampiros!

Un siseo sepulcral de aquellos seres se escuchó en la estancia a la vez que ambas siluetas se abalanzaban hacia ellos. La mano de Roger temblaba, haciendo que su espada temblase en su mano. Notó cómo su espalda se pegaba en la barra, indicándole que no tenía salida. Respiró aire apresuradamente, sintiendo una fuerte opresión en el pecho. Mientras uno de los vampiros se dirigía hacia Crane, el otro se aproximaba peligrosamente a él. Esta vez no tenía a Crane para salvarle el pellejo, él estaría demasiado ocupado ocupándose de dos vampiros, pues el herido también se había puesto en movimiento hacia el hombre, pretendiendo cobrarse la venganza.

Roger cruzó la espada con su atacante, haciendo que saltasen las chispas de ambos filos. El chupasangre contraatacó con una serie de golpes, los cuales Roger se esforzó por bloquear o esquivar, aunque algunos de ellos pasaron demasiado cerca de su cara. Debía centrarse en la lucha. No podía dejar que esos ojos rojos como la sangre le distrajeran. Su vida dependía de ello.

Tomando aire profundamente, se lanzó al contraataque con un grito de furia, disimulando así su miedo. Detuvo una estocada de la criatura con su garfio, agarrándola con éste y desviándola para dejar desprotegido a su atacante, momento que aprovechó para hundir su estoque en su hombro.

-¡No tendrás mi sangre ésta noche, diablo!
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Re: Sangre y cerveza

Mensaje por Franz Krieger el Vie Mayo 20, 2011 6:33 pm

El disparo de Jack impactó en el hombro de uno de los tres vampiros, que se relantizó y maldijo en un idioma que reconocía vagamente, como el vampírico.
Un vampiro se abalanzó sobre Roger, mientras que los otros dos se abalanzaron sobre Jack, que realmente echaba en falta su espada.
Aquellos demonios le agarraron ambas manos, haciendo que Jack se viera inutilizado, ya que lo único que tenía era una pistola descargada.

Sin apenas fuerzas, aquellos dos chupasangres le arrastraron fuera de la taberna, donde otros dos vampiros le esperaban, uno tenía en su mano la cabeza de Rothgar.
La tiró al suelo y se acercó a Jack, le tiró el sombrero al suelo y lo agarró del pelo con fuerza, mientras hacía que le mirase a los ojos.
Unos ojos blancos y una mirada inyectada en sangre, por lo que Jack dedujo, acababa de beberse la sangre de Rothgar, y eso le puso los pelos de punta.
Por norma general, esto significaba que el vampiro estaba muy cabreado, y que le jodía mucho la pérdida, y esto, por ende, era muy malo para Jack.

Éste último, se revolvió, consiguió zafarse de uno de sus captores y agarró una de sus pistolas, disparó al que seguía sujetándole y empezó a correr en dirección opuesta, metiéndose en la taberna.
Tiró la pistola y desenfundó su espada, para luego clavarsela al vampiro que combatía con Roger. Su filo atravesó el cuerpo del noctívago, que después de eso, cayó muerto al suelo.
Su vista ya se había acostumbrado a la oscurida de la taberna, y ya podía distinguir los más básicos detalles.

- Escóndete detrás de la barra, vienen a por mí - Le dijo Jack a Dile, mientras se volteaba y con tembloroso pulso, balanceaba su espada en el aire, observando la puerta.
Aún no habían entrado aquellos cuatro vampiros que quedaban, Jack no podía contra ellos. Quizá matase a uno, como mucho a dos. Pero tampoco lo matarían ahí mismo, lo dejarían vivo para torturarlo, quizás beber de su sangre, humillar su cadáver... Bueno, vale, lo matarían.

Y entonces, atravesaron las ventanas, coordinados, los vampiros saltaron a través del cristal y se acercaron andando a Jack. Éste embistió con el hombro a uno, e intentó clavarle la espada a otro, pero todo fue en vano. Le agarraron nuevamente y se lo llevaron otra vez fuera de la taberna. Su espada cayó al suelo, al igual que sus dos pistolas.
Le golpearon en la cabeza con algo duro y frío, después, perdió el conocimiento y todo se tornó oscuro y húmedo.

Horas después se despertó en el frío suelo de roca de algún tipo de celda, una tenue luz amarillenta se filtraba entre los barrotes de una pequeña ventana. Delante de él había un esqueleto amarrado por cadenas de hierro, él, también estaba atado de manos y pies por cadenas, y eso no le pintaba bien.
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Re: Sangre y cerveza

Mensaje por Roger Dile el Vie Mayo 20, 2011 7:21 pm

Roger no tenía tiempo de preocuparse por lo que le pasara a Crane, estaba demasiado ocupado machacando al vampiro que se había atrevido a encararse con él. El capitán estaba tan centrado en la lucha que el miedo que sentía por aquellos seres había quedado en el olvido temporalmente. Ahora esos chupasangre sentirían su furia seguida del frío acero atravesando su pálida carne.

El vampiro que se batía en duelo contra él estaba debilitado debido a la estocada que el reptil le propinó en el hombro, por lo que sus movimientos eran más lentos y su manejo de la espada empezaba a dejar bastante que desear. Roger Dile sonrió, con sus ojos ambarinos brillando en la oscuridad. Se estaba preparando para rematar a su enemigo y salpicar la madera de suelos y paredes con su sangre; preparándose para superar su miedo a los vampiros y demostrarse a sí mismo que no eran seres tan terribles cuando pensaba... cuando de pronto la espada de Crane atravesó el cuerpo de su atacante, haciendo que su cadáver se desplomase en el suelo. Pero eso no fue lo peor. Oooh, no... lo peor fue su "sugerencia" de que se escondiera tras la barra.

-¿¡Me estás llamando cobarde, maldito bastardo!?-bramó el capitán, apuntando a Jack con espada.- ¡¡Da gracias a que te debo una, pues en caso contrario te ensartaría con mi garfio!!

No le dio tiempo a decir más, pues las ventanas se rompieron de súbito en mil pedazos. Algo le golpeó por la espalda, haciéndole caer al suelo, aturdido. Podía escuchar cómo se llevaban a Crane a rastras, pero solo podía ver una imagen borrosa. Tardó un minuto en volver en sí. Samouel, el tabernero, le había levantado y sentado en un taburete contra la pared, gritando su nombre.

-¡Diablos Samouel!-exclamó Roger apartando al hombre.-¡Te apesta el aliento!

-¿Quiénes eran esos?-preguntaba Samouel notablemente inquietado.- ¡Han destrozado todo! ¡Hay sangre por todas partes! ¡Me costará una fortuna arreglar...!

Roger Dile se incorporó de un salto, agarrando al tabernero del cuello de la camisa.

-¡Escúchame bien, gusano! ¿Dónde está Crane? ¿Dónde se han llevado a ese lamecabras?

Samouel tuvo que tranquilizarse para que sus balbuceos se transformasen el palabras coherentes.

-¡Les he visto salir en dirección a la parte baja de los muelles!

Roger soltó inmediatamente a Samouel, haciendo que el hombre aterrizase sobre su voluminoso trasero.

¿La parte baja de los muelles? Aquella era una zona abandonada que incluso piratas y gente de igual calaña preferían evitar debido a las leyendas urbanas que circulaban sobre ella. Pero Roger estaba decidido a ir hasta la guarida de la bestia. Estaba decidido a demostrar que no era ningún cobarde. Le haría tragar a ese Crane sus palabras y le enseñaría lo temible que podía llegar a ser el Capitán Dile.

Antes de salir de la taberna, guardó las armas de Jack en su cinturón. Aunque probablemente ni siquiera las necesitaría, pues Roger no pensaba dejar en pie ni uno solo de esos chupasangre. Se habían metido con la lagartija equivocada.

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Roger Dile

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Re: Sangre y cerveza

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