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Los rostros de Olhien

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Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Drizzt De'Lartz el Sáb Ago 31, 2013 1:04 pm

La fiesta empezó a subir de intensidad. Al instante, la gente se quedó en silencio, incluso el coro de músicos que hacía un rato había estado tocando, cesó de tocar, aguardando con expectativa las palabras de un hombrecillo, que poseía una gran capacidad oratoria. En medio de aquel gentío expectante, Drizzt alcanzó a vislumbrar que todos y cada uno de ellos, prestaban gran atención. Le llamó la atención un hombre, que estaba sentado en un trono, y junto a ella una mujer igualmente sentada en su respectivo trono, pero que aparecía en segundo plano.
Sin dejar de prestar atención al discurso del hombre que había estado hablando, Drizzt alcanzó a comprender que se estaban preparando para una aventura a cierta isla desconocida. Volvió su vista hacia aquel hombrecillo y para sorpresa del propio Drizzt, vio que todo el gentío seguía absorto al escuchar las promesas de riquezas y tesoros escondidos en aquella isla misteriosa. Aquella persona, además de conseguir tener toda la atención sobre sí mismo, conseguía con sus medidos movimientos, que la gente siguiera intrigada por saber más.

Tras dejar paso a un anciano, el hombre que había iniciado su discurso se retiró tras aquel anciano, que se dispuso a explicar en qué consistirían dichas pruebas. Hay que decir, que este anciano, sabía cómo enardecer a la juventud congregada y a los hombres orgullosos que se congregaban.
¿Unas pruebas, para poder elegir a sus viajeros y además escogidos por el supuesto Rey del Mar? Que irónico resultaba todo para Drizzt. Aun sabiendo que no todos los ganadores de dichas pruebas fueran a ser escogidos, sintió pena por aquellos que participaran y resultaran que en realidad no eran aptos o mejor dicho preparados. Pues veía en todo aquello una treta bien preparada, fuere quien fuere el que hubiera organizado dichas pruebas. Aunque no tenía la menor duda que en realidad era todo parte del plan del Rey del Mar.

A la par que sentía lástima por todos aquellos que no resultaran elegidos, Drizzt sacudía la cabeza y empezaba a retirarse hacia las sombras, dejando tras de sí aquel juego de luces y el ruido que había llamado su atención. Apenas hubo dado unos pasos para empezar a bajar de aquel tejado, una hormigueante sensación empezó a recorrerle por el brazo izquierdo. Pensó que se trataría de algún mosquito en busca de su anhelada sangre. Ignoró el hecho y volvió a centrarse en bajar, justo cuando empezaba a afianzar su pie en un saliente, la sensación de hormigueo de su brazo izquierdo, pasó a ser una sensación de quemazón. Se quedó petrificado, pensando que le habían hechizado y en consecuencia lo habían localizado. Dejando de lado que le había quemado el brazo un breve momento, empezó a mirar a todos lados, en busca de aquel hechicero que pensaba que estaba ahí y que le estaba preparando otro hechizo de bienvenida. Se agazapó, moviéndose rápidamente en busca de algún lugar desde dónde pudiera vislumbrar a su atacante y a su vez poder escaparse y dar un rodeo, en caso de que el supuesto hechicero quisiera atacarle. Acarició el pomo de ambas cimitarras que colgaban del cinto, sin dejar de vigilar alrededor. Transcurridos unos veinte minutos, bajó ambas manos de las cimitarras y tras echar un último vistazo a su alrededor, se arremangó el brazo izquierdo.

Lo que vio, lo desconcertó aún más. Había oído de marcas mágicas que se hacían para los esclavos, en caso de que escaparan, se les pudiera localizar fácilmente y además, era una prueba irrefutable de que los marcaban como esclavos y por tanto nadie podía interceder por ellos. Claro estaba, que aquello, era muy común en su tierra natal, y no sabía si en otros lugares existían esclavos. Para Drizzt, aquella marca, lo puso furioso durante un instante, pero se recompuso al momento, al ver aparecer una frase en aquella marca. Decía “Ser el elegido del Rey del Mar”.

Una sorpresa mayúscula asomó en la faz de Drizzt, ahora todo encajaba para él. Aunque desconocía cómo le habían hecho la marca. ¿Habría un hechicero entre aquella gente a escondidas? ¿O sería el propio Rey el que tuviera tanto poder? Estas y varias incógnitas atormentaron un rato a Drizzt. No tenía la intención de involucrarse entre aquella gente pacífica, por lo que veía. Tuvo que hacer un esfuerzo por que su cara no se crispara en una mueca de disgusto. Al fin, bajó del tejado, se puso la capucha a la cabeza y se enfundó dentro la capa, para no dejar a la vista su naturaleza de drow y sobre todo para no alarmar que portaba armas.
Empezó a caminar hacia el poblado. Tener que pasar entre ellos constituía un gran paso, pues hacía ya varios años que no pasaba por un poblado habitado. Habrá que dejar el temor a un lado y seguir adelante. Dijo para sus adentros. Empezó a colarse entre la gente, evitando a toda costa cualquier contacto con aquellas buenas gentes. ¿Buenas? Era una suposición, no sabía con certeza si aquella parafernalia que se había montado era una trampa montada por todos aquellos aldeanos o sólo era cosa del Rey del Mar. Con todo, ya se encontraba en medio de aquel gentío y ya no podía dar vuelta atrás. Miraba a un lado y a otro, evitando levantar la cabeza que lo descubriera. Mientras avanzaba vio a un personaje, en medio de aquel gentío, que le intrigó sobremanera. Se dijo que sería por la tensión de pasar entre aquella gente, pero no pudo por menos estar echándole una mirada de vez en cuando.

Se procedió a hacer las pruebas que habían relatado una media hora antes. En ese momento, veía que había un combate a punto de entrar en liza. Un elfo contra un hombre de aspecto redondo. Sabía de antemano que el elfo tenía todas las de ganar, pero cómo siempre, las apariencias engañaban a vistas resultas. Vería que es lo que el combate depararía y aprovecharía para ver cómo se revolvía aquel elfo. No duró ni dos minutos. Menuda decepción. Aunque había sido un combate muy breve, sabía que aquel elfo era muy diestro con las armas, lástima que no pudiera calibrar su verdadero potencial. Volví mi cabeza sobre aquel hombre que me había intrigado un momento antes.

Esperó a que las pruebas se sucedieran. Aunque tenía la marca aquella, no pudo quitarse de la cabeza, quién y cómo le habían marcado aquella marca a fuego en el brazo. Se volvió a mirarla para ver si había desaparecido. Suspiró resignado al ver que seguía en su sitio. Ahora el dilema estaba en si buscar al hechicero que le había grabado aquella marca, para que la deshiciera o si seguir su corazón aventurero y embarcarse en lo que prometía ser un apasionante viaje a una isla desconocida. Pero para decidir aquello último… tendría que mostrarse tal y cómo era y ver las reacciones de los demás. Además de apuntarse a la última prueba que consistía en buscar a las jóvenes doncellas del principio.

Tras meditarlo un instante después de que acabara la tercera y última prueba y sin dejar de mirar a su alrededor y sobre todo a aquel personaje que le había intrigado, se quitó la capucha y gritó a voz viva.
-¡Me apunto a la prueba de doncellas! –Sonrió, expectante a las inquisitivas y temerosas miradas que le dirigían todos los que estaban a su alrededor, que se apresuraron a alejarse de él. Incluidos los Reyes del Mar prestaban atención a las palabras declaradas por este drow, que al momento asintieron con un cabeceo. No sabía si aceptaron por temor o porque realmente pensaban que sería interesante verlo en acción, en la búsqueda de una de las doncellas.

No tardó ni veinte minutos en encontrar el rastro de una de aquellas doncellas que se había encaramado a un tejado, cuándo antes de empezar las pruebas, vio a una de aquellas doncellas que se había escondido en un tejado aledaño a dónde se encontraba situado el propio Drizzt. La doncella no pudo por menos sorprenderse y asustarse, pensando que la iba a raptar y llevársela como un trofeo. Drizzt la hizo saber que participaba en la prueba y se la llevó hasta dónde se congregaban todos. Donde al instante le dejaron paso y a la doncella que estaba pálida.

Miró en derredor para buscar aquel personaje intrigante, no lo veía por ningún lado. Se encogió de hombros y miró al Rey del Mar, que le dio su aprobación con asentimiento.


"No leas por leer, ni imites, sino que debes tener interés por descubrir tú mismo estas cosas, se debe reflexionar."

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Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Hecate Graymark el Mar Sep 03, 2013 3:16 am

Las primeras pruebas habían concluido con bastante éxito, este año había bastantes candidatos, lo más sorprendente eran los peculiares forasteros que habían dado el mejor espectáculo. Dos en particular habían llamado muchísimo la atención del Rey del Mar, el astuto divium que había dado una lección al anciano del pueblo, algo que el viejo tardaría en olvidar, y eso era algo que valorar en aquel pueblo, la mayoría de los hombres no habían usado su cabeza en la vida, y se demostró cuando ningún aldeano paso la prueba, y el elfo, una raza que no se veía todos los días, aquel individuo demostró una gran destreza derrotando a un hombre el doble de grande que él, pero era de esperar ya que su contrincante solo era fuerza bruta y nada de habilidad. Pero aun no había acabado la noche, todavía quedaba la prueba de las doncellas donde se terminaría de elegir a los últimos candidatos.

Las jóvenes habían desaparecido durante las primeras pruebas para esconderse, se era sabido que esta prueba en parte estaba amañada, ya que muchas jóvenes habían hecho tratos con los mejores postores, unas monedas y se esconderían donde dicha persona quisiese para ser después encontradas por él, pero no todas se dejaban comprar. La prueba no se alargo más de una hora, mientras que la mayoría de las doncellas fueron encontradas en los primeros minutos de la prueba, hubo algunas que se lo pusieron difícil a los participantes que tuvieron que recorrerse medio pueblo.

Las pruebas habían finalizado, pero el festejo continuó hasta el alba, entonces el Rey del Mar junto a su esposa dejaron el asiento donde habían permanecido toda la noche y seguidos por la muchedumbre fueron hasta el puerto. El grandioso barco, que habían comprado hace años en la primera expedición a la isla, se alzaba ante todos, tenía 25 metros de eslora, tres mástiles y en el palo mayor ondeaba la bandera, una red con una moneda de oro en su centro, y en el mascaron de proa una sirena de oro. Todas las miradas se posaron en el lujoso navío, el Rey del Mar se despidió de su esposa y se acerco al portalón, una vez allí comenzó a decir a aquellos afortunados que le acompañarían, los vitoreos animaban a los elegidos que embarcaban mientras el Rey seguía hablando, entre ellos se encontraban el divium, el elfo, el drow y el extraño hombrecillo, los cuatro que habían cumplido su misión al recibir la marca.

Los marineros soltaron las amarras de proa y popa coordinadamente dejando salir primero la proa, pusieron rumbo a la salida del puerto, despedido por los gritos de los aldeanos, izaron la vela mayor y emprendieron su viaje, un viaje que duraría un día hasta la isla. Acompañados del viento a favor y con el mar en calma, los viajeros disfrutaron de un agradable crucero por mares desconocidos, y al anochecer del primer día navegando llegaron a la isla. Desde el barco solo se podía apreciar una enorme montaña que cubría prácticamente toda la isla, rodeada de una frondosa selva que nacían desde las pequeñas playas. Era una paisaje hermoso, completamente verde pero que se antojaba algo siniestro en la oscuridad, cuanto más se acercaban más se echaba de menos el ruido, pues aquella isla permanecía en absoluto silencio, ni el mas mínimo sonido de cualquier animal solo se escuchaba el sonido de las olas, y todos parecían notarlo pues en el mismo barco se había impuesto un silencio perturbador.

Desembarcaron tranquilamente, la mayoría de los presente no había estado nunca allí y no dejaban de mirar la brecha oscura que se abría entre los arboles, algunos con temor y los mas codiciosos ansiosos por hincar el diente a cualquier tesoro que pudiese encontrarse todavía ahí. Theodor dio un pequeño discurso sobre lo que iban a hacer, los que lo deseasen podrían permanecer en la playa hasta el amanecer, montarían un campamento para pasar la noche, aunque el barco estaba abierto para quien quisiese pasar la noche allí, y el resto si deseaba internarse en la isla por mala que fuese la idea no podía impedírselo, pero si no volvían nadie los iría a buscar.

Nada más poner pie en tierra las marcas empezaron a picar, la marca respondía a la llamada de su creador, una dulce voz acompañada de una hermosa melodía comenzó a sonar, solo la oían aquellos que poseían la marca, y mientras esta sonaba en sus cabezas esos extraños símbolos grabados en su cuerpo se iluminaron. La canción se les antojaba familiar a todos ellos pero no sabían lo que decía, era un lenguaje extraño para todo, parecía antiguo y extrañamente poderoso. Se hizo una pausa en la canción y la joven que cantaba hablo para ellos:

-Ya estáis muy cerca, pero debéis de encontrarme, debéis buscar la cueva en el mar, pero no temáis no estaréis solos pues yo velo por vosotros y os guiare todo el camino. El tiempo se esta acabando y para que siga fluyendo debemos de volver a juntar las piezas del reloj, todos tenéis un papel que cumplir pero necesitareis de los otros para ello, pero solo uno pondrá su mano en el reloj.

A los pies de cada uno de ellos se formo una pequeña esfera de color rojo que brillaba con intensidad, las esferas se quedaron quietas durante unos minutos, como esperando a que la persona delante de ellos tomase su decisión, y entonces se movieron, se movían despacio pero con fluidez internándose en la selva y dejando atrás la playa, al menos una hora paso hasta que llegaron a su destino, todas las esferas y sus elegidos se encontraron en una pequeña cala, y ante ellos un alto barranco que escondía a sus pies una cueva. Las olas chocaban con fuerza contra la roca sin cesar, y otras se internaban en la cueva, el mar se agitaba con fuerza el sonido que producía se asemejaba al de un rugido furioso, un animal salvaje que intentaba derribar aquella enorme roca que se interponía en su camino. Era un escena muy extraña teniendo en cuenta que en la playa en la que habían desembarcado se habían encontrado con un mar tranquilo sin apenas oleaje y el cielo estaba despejado, pero aquel rincón parecía avecinar una tormenta.

Las esferas se fusionaron en una y formaron dos palabras “Habéis llegado” y desaparecieron, las marcas que se habían calmado durante el camino volvieron a encenderse, era una señal de que estaban cerca de encontrar lo que les había estado llamando.

Off-Para todos
Spoiler:
Tenéis hasta el Jueves 12, tenéis que describir la prueba de las doncellas, menos Drizzt que ya lo ha hecho, el trayecto en barco y cuando lleguéis a la isla como os encontráis la esfera y os lleva hasta la cueva, una vez en la cala os encontraréis todos juntos, el orden de llegada será el de posteo, osea el primero en postear será el primero en llegar, pero todos tendréis que decir que al final termina por llegar todos y la esferas se juntan, entonces tocará meterse nadando en la cueva con cuidado de las olas que pueden ser muy traicioneras xD Y dentro de la cueva que estará completamente oscuro terminaréis el post todos.
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El Castigo de Argoth

Mientras esperaba a que empezase la ceremonia del Rey del Mar una voz femenina le llamo por su nombre, miro a su alrededor pero no vio a nadie, todos tenían su mirada fija en el ayudante del alcalde que había empezado a hablar, pero aun así la voz siguió llamándole, y sin saber lo que hacía fue siguiendo esa voz hasta la playa.

-Argoth...Argoth...-Hubo una breve pausa en la que el mago pudo disipar el embrujo que embota su cabeza-No sabes quien soy, pero yo se quien eres tu, y vas a hacer algo por mi, no temas, no puedes huir porque es tu destino.

Y derrepente se hizo la oscuridad, podía oír de lejos los festejos pero ante el solo se encontraba una oscuridad aterradora, una oscuridad que le hacía vulnerable, y se desmayó. Cuando despertó le dolía todo el cuerpo, tenía la boca seca y la marca le quemaba de manera insoportable, aunque abrió los ojos no conseguía ver nada, tardo más de lo que espera en conseguir vislumbrar algo, y fue una esfera brillante que esperaba ante él. Pero algo extraño ocurría los bordes de la esfera se veían difuminados, detrás de ella podría apreciar los árboles pero eran borrosos, como si su vista no funcionase como debía

Off Argoth
Spoiler:
No me vale ninguna excusa as faltado a un post sin avisar y mereces un castigo, tu visión ha bajado de 5 puntos a 1 por lo que ves como el culo, si posteas de aquí a que acabe la aventura con normalidad y llegado el momento te enfrentas al reto que te diga y lo superas tendrás de nuevo tu visión, pero si vuelves a fallarme tu visión se reducirá a cero, por lo que te quedarás ciego y saldrás de la aventura, y que coste que esto no es por no postear es por no avisar de ello

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El Castigo de Etlhan

Alguien vio apoyado en el carromato a Etlhan y acudió a saber si se encontraba bien, era una joven muy hermosa con una sonrisa dulce, le comenzó a hablar pero no llegaba a entender lo que decía y tampoco entendía porque cuando la joven le tendió la mano le dio la suya y la siguió. Camino por las calles del pueblo sin saber que le ocurría, su cuerpo ya no le pertenecía, se movía solo. Entonces llegaron a un oscuro callejón y sin preverlo siquiera cayo el primer golpe directo a sus piernas, el dolor fue muy fuerte y sus piernas dejaron de sostenerle derrumbandose sobre el suelo, el siguiente si lo vio venir, un hombre alto delante suya cargo con un palo en dirección a su cabeza pero el no se podía mover, y cuando la madera choco contra su cabeza sintió el dolor muy lejano, era la rabia y la humillación lo que le quemaban por dentro, pero no duro mucho pues cayo inconsciente.

Después de aquello lo primero que sintió fue el cosquilleó en su mejilla, era como si alguien estuviese pasando un trapo húmedo por ella, pero cuando abrió los ojos allí no había nadie. Se encontraba tendido sobre la arena y podía oír el mar, se incorporó con cuidado pero aun así su cuerpo le castigo con una dolorosa punzada en la espalda. Tenía un tremendo dolor de cabeza pero por lo demás parecía estar bien, tenía magulladuras pero todo indicaba que alguien se las había limpiado. Intento ponerse en pie pero predio el equilibrio al instante, una de sus piernas no le respondía, inconscientemente se llevo la mano a la misma pero al tocarla no sintió nada, no le dolía pero por alguna extraña razón esta no racionaba. Echo un vistazo a su alrededor y vio dos cosas, la primera que cerca de él habían dejado un bastón que parecía perfecto para su altura y segundo que una esfera de color rojo revoloteaba encima del bastón.

Off.Etlhan
Spoiler:
Lo mismo que le dije a Argoth me has fallado un posteo sin avisar y tienes un castigo, tu pj usará bastón durante toda la partida hasta que yo diga lo contrarió, puedes apoyar la pierna pero no la puedes mover. Si me recompensas con ninguna ausencia más sin avisar te lo quitaré, si de lo contrario vuelve a ocurrir tu pj tendrá una cojera permanente en una pierna y estarás fuera.




Dicen que la realidad nos engaña y la fantasía nos confunde. Para mi la realidad se terminó y la fantasía se marchó.
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Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Fenris el Jue Sep 05, 2013 11:21 pm

Comenzó a anunciar la prueba de las doncellas, para la cual no me veía demasiado interesado en realidad, ¿Que era lo que le demostraba yo al Rey del Mar con esto? Que una de aquellas mujeres, en su mayoría de aspecto frágil y delicado pudieran ser tan escurridizas o rápidas como para que alguien acostumbrado a la vida al aire libre y la caza no pudiera rastrearla, era ciertamente un tanto absurdo.
Todas ellas se habían escondido por el pueblo durante las primeras pruebas, es decir, que ya había comenzado hace rato. Vi a un hombre grande y de pelo largo, con un ojo totalmente blanco y lleno de cicatrices tirar de una mujer del brazo de forma brusca, exhibiéndola. -"La he encontrado!"- no dejaba de gritar. El rostro de la mujer expresaba incomodidad y por su rostro, aquel hombre le estaba lastimado el brazo. Todos aplaudían a aquel despreciable humano como si hubiera hecho realmente digno de ser admirado. Los humanos pueden ser muy estúpidos cuando se lo proponen.

Por esas cosas, pensé en la pequeña mujer que había visto cuando presentaron a las doncellas, con su cabello negro como la noche y dos hermosos luceros azules como el mar. La imagen de un bruto como aquel hombre al que vitoreaban apareció en mi mente, encontrándola en un callejón, luego acariciando con sus asquerosas manos el delicado rostro de la muchacha, la cual comenzaba a bajar sobre su cuello...
Si, creo que ese fue el momento en que decidí hacer la prueba de las doncellas.

Camine y camine. Atravesé calles de piedra, callejones, techos, plazas y una casa abandonada, sin rastros de ninguna doncella, aunque solo me interesaba una de ellas. Las festividades y la alegría seguía en aquellas calles lejanas a la plaza, y fue en una pequeña callejuela que encontré lo que estaba buscando.
La muchacha debía de llegarme al hombro, llevaba el cabello negro y vestía un bonito vestido azul y un curioso collar con el símbolo de un ave volando. Estaba mirando jugueteando con un gato callejero que le maullaba y se le refregaba entre las piernas con cariño, la muchacha reía dulcemente y le acariciaba entre las orejas. Levanto la cabeza y mi miro aun manteniendo una reluciente sonrisa cuando me vio.
-¡Ah! ¡Por fin me han encontrado! -exclamo, acercándose unos pasos hacia mi. -Soy Elizabeth, creo que deberías llevarme a la plaza. ¿Como te llamas? ¿Eres un elfo?
Sentí mi boca pastosa, la belleza de aquella humana me resultaba abrumadora, ¿Cuantos años tendría? No aparentaba mas de 18 años. -Soy Fenris, y si, soy un elfo -
-¿Eres alguna clase de guerrero? -pregunto, dirigiendo su mirada hacia los tatuajes que asomaban en mi cuello y brazos. Me voltee, avergonzado. -Algo así... vamos, acompáñame a la plaza.

Spoiler:

Aquella risueña muchacha no paro de acosarme a preguntas de las cuales contestaba de forma entrecortada y con respuestas cortantes. Me sentía avergonzado cautivandome de manera tan estúpida por apenas una niña humana como aquella. ¿En que demonios estabas pensando Fenris?
Llegamos a la plaza y fuimos vitoreados y recibidos con aplausos. No había sido tan difícil, probablemente cualquier otro podría haberla encontrado con mucha facilidad. Fui nombrado uno de los ganadores de la prueba de las doncellas y pude percibir una vez mas la mirada del Rey del Mar sobre mi, esta vez se la sostuve firmemente, sin mostrar expresión alguna, luego de unos segundos este me hizo una pequeña señal de aprobación y esbozo una pequeña sonrisa. Le devolví el gesto de cabeza educadamente.

Después de mis hazañas durante la primera prueba y por haber sido de los primeros en encontrar a una de las doncellas, fui elegido por el Rey del Mar, cumpliendo así el deseo de la visión que me había traído aquella marca tan extraña. ¿Ahora que que venia? ¿La isla? ¿Tesoros? ¿Algún guardián milenario que vencer para poder hacernos con riquezas? A pesar de que había comenzado sin mucho interés en el asunto, ahora quería saber, la chispa de la curiosidad se había encendido en mi interior y ahora estaba totalmente decidido a saber de que demonios se trataba todo esto realmente.
Junto con el Rey y los demás que fuimos elegidos fuimos al imponente barco, donde nos abordamos y zarpamos hacia nuestro destino.

Mi viaje en el navío fue bastante tranquilo y no tuve mucho dialogo con los demás elegidos por el Rey, ni con el Rey mismo. Entre ellos había un divium, un elfo de piel oscura y un pequeño humano de aspecto curioso. Me presente ante ellos con cordialidad, pero sin mostrarme demasiado dispuesto a montar una conversación, sin embargo, no pase por alto que algunos de ellos también portaban marcas idénticas a las mías.
Estaba sobre cubierta cuando nos comenzamos a acercar a la isla, una gran montaña rodeada de una frondosa selva que recortaba el oscuro cielo del anochecer. Algo que realmente me inquieto no fue la oscuridad del lugar, sino el silencio, no se escuchaba absolutamente nada y eso me ponía tan incomodo que añoraba de nuevo los ruidos de la ciudad.
Escuche como el Rey nos comenzó a dar indicaciones sobre las opciones que tendríamos cuando tocáramos tierra. Decidí quedarme a ayudar a montar el campamento durante la noche, seria lo mas productivo ya que adentrarse en el bosque parecía suicida. Los hombres comenzaron a descargar y mientras yo bajaba del barco sentí un ardor un tanto doloroso sobre el dorso de la mano, al principio no le di importancia pero luego me mire y recordé que allí llevaba la marca, comencé a escuchar susurros.
Esto no me gustaba. Me aleje un tanto de los marineros y me senté sobre la arena para tranquilizarme un poco, me sentía nervioso. Esos susurros se convirtieron en un idioma que no podía entender, era una canción. Cuando se hizo una pausa escuche el mensaje que quería dar esta.

¿El reloj? ¿Que era aquel reloj del que hablaba la voz? ¿Que rayos significaban estas voces en mi cabeza? Solo tenia la certeza de que alguien, sea lo que sea, me quería en esta isla y me había puesto la marca específicamente a mi para que volviera, tendría que ir hasta aquella cueva para descubrir mas sobre este misterio.
Una luz me aparto de mis pensamientos con brusquedad. Era una esfera de luz roja que se había plantado justo delante de mi, sentía que esa pequeña esfera de luz me estaba mirando, esperándome. Sentí el impulso de tocarla pero me arrepentí al ultimo instante. De repente, esta comenzó a moverse lentamente, y sentí que debía seguirla, nada de todo esto encajaba pero, verdaderamente las cosas parecían hablar por si solas en algunas ocasiones.
La esfera roja me dirigió a través de la espesa selva, en donde tuve que saltar sobre troncos caídos, esquivar ramas que parecían aparecer de la nada y soportar la intensa opresión de la oscuridad que la selva me hacia sentir. Finalmente llegue a una cala, donde ante mi se presentaba un barranco con una pequeña boca de cueva abierta para mi, curiosamente el mar se había vuelto agitado y chocaba las rocas con violencia.

Poco a poco fueron llegando los demás elegidos, el drow, el divium y el humano, también con una esfera de luz dirigiendo sus pasos. Cuando todos estuvimos juntos, todas las esferas se juntaron y formaron la palabra "Habéis llegado", al mirar esas palabras sentí un dolor punzante en la marca de mi mano. Comenzaba a sentirme emocionado por todo lo misterioso de la situación, aunque en mi subconsciente percibía una extraña sensación de peligro.
Fue aquel momento en que tuvimos que ir hasta la cueva, las olas resultaban amenazantes y golpeaban cruelmente contra nosotros, yo teniendo una contextura física liviana termine algo resentido luego de ese pequeño trayecto hasta la cueva.
Cuando llegamos a esta, la oscuridad absoluta nos recibió con los brazos abiertos.
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Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Aikki Nageru el Vie Sep 06, 2013 2:59 pm

Luego de que varios realizaron las pruebas, algunas de ellas satisfactorias la gran mayoría no... Era momento de encontrar a las doncellas. Por lo que se rumoreaba en el pueblo, a algunas de ellas les habían pagado para encontrarlas rápidamente. Aikki seguramente estaba esperando a encontrarse con Casie, le había tomado bastante afecto aunque ella no lo había tratado muy bien y ademas no le dio mucha esperanza en la conquista.

El pueblo no era muy grande, e  inmediatamente se puso a buscar. Paso por algunas casas,  por algunos edificios  y  demás construcciones. Mirando atentamente solo podía ver a otras personas buscando posiblemente a las doncellas. Aikki camino y siguió observando mientras se adentraba en la ciudad, vio unos mechones rubios que salían detrás de una pared pero era solo una escoba vieja que estaba apoyada.

El tiempo transcurría y sinceramente se estaba empezando a preocupar, no tenia mucho sentido que con mi visión aun no aya podido encontrar a una de las doncellas, quizás ya habían sido todas encontradas...  Pensó en volar, pero aun no era tan buena idea, quizás llamaría demasiado la atención de algún adversario y me metería en problemas. Siguió avanzando pero no pudo encontrar lo que buscaba así que decidió comenzar a volver sin muchos ánimos de seguir participando. Un pequeño susurro se escucho detrás de el "Psss", volteo y pudo ver una mano que lo saludaba, se acerco corriendo a toda velocidad y ahí se encontraba ella, la persona exacta que buscaba Casie.

¿Te estabas rindiendo? -Le pregunto la bella doncella.
- Mmm, no no, para nada - Respondió el el pequeño con una sonrisa.
- ¿Encontraste lo que buscabas?
- Si... Mas de lo que podría pedir...
- Bueno ahora puede volver hacia allí con una doncella encontrada.
- Con la doncella mas hermosa... Casie no puedo creer lo linda que eres, ademas te queda muy bien esa vestimenta.
Casie:


- Jaja, bueno vallamos... -Dijo mientras estaba medio sonrojada.  El forastero le hizo una seña como que se detuviera e hiciera silencio. Desplegó sus alas y subió hasta el techo de ese edificio en el cual se encontraban. El techo tenia tejas naranjas y había una chica sentada observando posiblemente otra doncella.
-Hola mi nombre es Aikki ¿Eres una doncella? -Pregunte amablemente
- Si....Si -Dijo asombrada al verlo volar, al igual que Casie se encontraba atónita.
- ¿Cual es tu nombre?
-A..Anni
- Bueno Anni, te voy a bajar del techo y vallamos juntos hacia aya ¿puedo?
-Si..Si claro -Respondió sonrojada. Aikki la bajo despacio


Una ves en el suelo Aikki y las dos doncellas caminaron hasta donde se encontraba el viejo de los acertijos y en el escenario algunas personas con las doncellas.  Había un elfo peculiar, el cual había ganado un combate  a un pescador bastante voluptuoso. El divium llego a el sitio con dos doncellas con el, la hermosa Casie y Anni. Todos se sorprendieron al ver llegar a un participante con dos doncellas, quizás no era lo habitual pero abría que llamar la atención del rey lo mas posible.


La noche transcurría, todos fuimos a la embarcación, una nave náutica gigantesca y majestuosa, digna de un rey. Lo único que a el pequeño no le gustaba era la bandera...  Una ves allí, Casie se me acerco y se quedo junto ami admirando el barco. El rey se separo de la reina y comenzó a hablar diciendo los elegidos. Eran cuatro los elegidos Aikki, el elfo, el drow y el extraño hombrecillo. Una ves dicho quienes íbamos a embarcarnos teníamos que subir. Mientras los elegidos subían uno a uno Casie me dijo al oído que iba a estar esperándome, me dio un beso en los labios y me empujo para que suba. Aikki estaba extraño, disfruto el beso, estaba ansioso por la aventura y nervioso al mismo tiempo.

Cuando el barco comenzó a moverse todos saludaron y gritaron con mucho entusiasmo a los tripulantes. Todos veían como el pueblo se quedaba atrás y las personas dejaban de verse. Nos comentaron que el viaje duraría aproximadamente un día, hubo algunos balbuceos pero de los escogido no podría captarse ninguna información útil. Aikki aprovecho y durmió durante el viaje, lo mejor era recuperar energía, ya que nos había con lo que podía toparse allí.

Al llegar era de noche, una isla rodeada de selva podía verse una montaña. Lo que se podía ver era hermoso como un paraíso, pero una oscuridad y silencio que ponía los pelos de punta, lo mejor era estar tranquilo y ver que pasaba. Teodor nos dio unas instrucciones y algunas opciones, adentrarse o quedarse en el barco, el divium escogió bajar.
 Al bajar del barco, la marca en el brazo comenzó a picar y picar, una música, sonido, melodía como quieran llamarlo comenzó a zumbar en los oídos, y todo eso acompañada de una dulce voz, miro a los costados para ver si los demás lo oían, al parecer los cuatro elegidos podíamos escuchar lo mismo pero el resto no... Quizás los demás también tenían esa extraña marca y por eso fueron escogidos.... De todos modos, no importaba mucho. Una voz que parecía femenina comenzó  a decir unas palabras claras las cuales podía comprender.

Al terminar las palabras de  la voz femenina, unas esferas de color tojo muy brillantes se postraron a nuestros pies, se quedo quieta unos segundos y luego comenzó a moverse, Aikki siguió a la que estaba frente a el, esta esfera se movió rápidamente y se adentro en la oscuridad de la selva siempre atento y siguiendo la esfera  hasta llegar a un barranco en donde había una pequeña cala.
El mar se agitaba con fuerza y delante de los cuatro elegidos y las esferas había una cueva. Abría que nadar para llegar y el mar se azotaba ferozmente. El divium desplegó sus alas y sobre voló el mar para poder llegar rápidamente a la cueva, la cueva era oscura y no podía verse absolutamente nada.


Cuando notes mis alas va a ser lo ultimo que sientas





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Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Drizzt De'Lartz el Mar Sep 10, 2013 7:32 pm

La chiquilla no se resistió a venir con el elfo, más bien tenía miedo de la raza que era aquel elfo. Aun así, se palpaba la confusión de la chica en sus ojos. No sabía que era lo que la confundía, pero tras pensar brevemente sobre ello, sabía que era lo que causaba la confusión de aquella doncella. Seguía con la capucha puesta bien enfundada, además de ser de noche. Pero las dudas de aquella chica se disiparon para cuándo llegaron a la plaza y se puso pálida al instante, se quedó quieta en su sitio temiendo que el drow quisiese hacerle algo, o que lo fuera a utilizar de rehén o algo peor.
Bajaba la cabeza mientras afirmó. -Me juzgas sin conocimiento de causa jovencita.

Y se alejó de la plaza, dejando a la doncella ahí pálida. Buscando un lugar en el que apartarse y evitar miradas indiscretas, mientras observaba el gentío que se arremolinaba en torno a la chica que se había sorprendido sobremanera con la presencia del drow.
Drizzt suspiró, encogiéndose de hombros. Ya estaba acostumbrado a este tipo de reacciones, por lo visto la fama que los drows de Jyurman se extendía a todo lo largo de Noreth, y para colmo eran igual de crueles que los antepasados drows que vivían bajo tierra.

Con todo, se quedó apartado, sin dejar de ver la plaza. Encaramado a un tejado de dos pisos, observaba cómo iban llegando el resto de participantes, unos con suerte (o no) y otros que simplemente no habían encontrado a nadie. Venían cansados, otros enfadados y otros más, todo junto. Por el contrario los que habían encontrado a una doncella, sonreían y se regocijaban por los halagos del público que los coreaban, mientras desfilaban hacia el centro de la plaza, para presentarse ante el Rey del Mar.

La fiesta se alargó mucho más, incluso tras haber acabado las pruebas. No sabía si marcharse y dejar que siguieran con la fiesta, o quedarse por los alrededores. Se decantó por la última opción, y se sumió en el Ensueño*.

La noche transcurrió sin incidencias, los aldeanos se la habían pasado disfrutándola al máximo. Aunque por los rumores que había escuchado, Drizzt entendió que aquello era perfectamente razonable, ya que siendo un pueblo pesquero y por regla general pobre, aquella fiesta era un momento de diversión y desahogo. El alba ya despuntaba y el Rey del Mar y los demás elegidos estaban reunidos. Se enfundó bajo la capucha y salió hacia la plaza, para reunirse junto a aquel dispar grupo que empezaría una aventura, hacia la búsqueda de un tesoro. Eso o era una treta bien jugada. Con todo, no perdía nada.

El variopinto grupo seguía al Rey del Mar, el cual nos llevó hasta el puerto, enfrente de un barco de unas dimensiones razonablemente grandes.
Apenas sabía de barcos, y este en especial le sorprendió gratamente, en proa se veía una estatua oro, no reconocía la figura, pero según comentaban el resto del grupo era una sirena. Seguía desconcertado, pues nunca había escuchado hablar sobre sirenas. Subieron a través de una pasarela preparada para embarcarlos. Drizzt no podía dejar de observar a uno de los acompañantes con los que tendría que compartir travesía, pues ya lo había avistado anteriormente en la plaza y su intriga no fue menos al verlo junto al grupo. Se dijo que ya lo acabaría conociendo y dejaría que el misterio que rodeaba a aquel hombre se desvelara por sí solo.

Una vez embarcados y con el equipaje de viaje, Drizzt iba sólo con lo que llevaba encima, los marineros experimentados en travesías, quitaron las amarras y el barco se puso en rumbo. Aun así a Drizzt le intrigó ver que muchos de los supuestos ganadores de las pruebas no hubieran sido seleccionados y no estuvieran entre las filas. El Rey los ha escogido personalmente, y no tardaremos mucho en saber por qué. Se dijo para sus adentros, convencido que iban directos a una trampa.

El viaje no duró mucho, un día, desde el alba hasta el anochecer, era un tiempo muy breve, más de lo que esperaba, y aun así se alegró de que no fuera un largo viaje. La isla que se veía a la distancia, era coronada por una montaña con una selva espesa que acababan hasta las orillas de la playa que se avistaba. El silencio reinaba en aquella isla, inhóspito, sí, esa era la palabra que describía a la perfección aquella isla. La piel se le erizó y al momento se puso en guardia, activando sus sentidos, atento a cualquier peligro inminente.

Desembarcaron en la playa, que daba acceso a una brecha en la oscura selva. Entonces Theodor, el supuesto Rey del Mar, dirigió unas palabras al grupo, cada uno era libre de hacer lo que quisiese, ya fuera quedarse en la playa junto a una hoguera, o en su defecto en el barco, o bien adentrarse en la frondosa selva, de la que parecía aguardar bestias al acecho detrás de cada árbol. Y mientras escuchaba el discurso de Theodor la marca que llevaba en el brazo picaba, miró extrañado hacia el brazo dónde tenía la marca y en su mente resonó una melodiosa canción que traía recuerdos familiares y daban esa sensación de calidez, pero a la vez un sentimiento de contradicción alertaba que no era propio. El lenguaje de la canción era totalmente ajeno para Drizzt, observó al resto del grupo y vio confirmado que sólo aquellos que tenían la marca, parecían distraídos. Y entonces resonó la voz de una chica, interrumpiendo la dulce melodía.

[- Ya estáis muy cerca, pero debéis de encontrarme, debéis buscar la cueva en el mar, pero no temáis no estaréis solos pues yo velo por vosotros y os guiaré todo el camino. El tiempo se está acabando y para que siga fluyendo debemos de volver a juntar las piezas del reloj, todos tenéis un papel que cumplir pero necesitaréis de los otros para ello, pero solo uno pondrá su mano en el reloj.]

Tan de repente como la voz desapareció de la mente de Drizzt, apareció una pequeña esfera roja ante él, que lo transportó a través de la selva. No era el único, el resto que llevaba una marca también estaba sobre aquellas esferas. Viajaron durante casi una hora sobre aquellas esferas, hasta que llegaron al borde de un barranco salpicado por el oleaje e impregnado de sal que se esparcía sobre aquel barranco.

Entonces las esferas de los cuatro se juntaron y vislumbraron un claro mensaje. Habéis llegado.

¿A dónde? Quiso preguntar Drizzt, pero se guardó la pregunta para sí msimo. Entonces el elfo y el divium que iban en el grupo se adelantaron y encontraron la cueva. Mientras uno bajaba por el escarpado acantilado y era golpeado por el fuerte oleaje, el divium hacía lo suyo, desplegó sus alas e inició un vuelo en dirección hacia la cueva.

En el caso de Drizzt, se quedó un rato pensando, sobre las anteriores palabras que aquella melodiosa voz de mujer habían resonado en su mente.
Nada tenía sentido, si era tan poderosa, para crear una marca en aquellos que estaban ahí reunidos, era capaz de transportarlos en medio de la selva, y además era capaz de transmitir sus pensamientos mentalmente, cómo era posible que necesitara de nuestra ayuda. Estaba a medio camino entre el auxilio y una trampa, Drizzt no conseguía discernir cuál de estas dos opciones era, resignado como estaba, al ver que el elfo y el divium ya habían bajado. Suspiró y se dispuso para bajar por el acantilado, buscando puntos de apoyo en los que poner un pie o para pasar la mano y agarrarse. El oleaje era salvaje y abrumador, la naturaleza era una fuerza de la que Drizzt se guardaba muy bien. Tras unos minutos, que a Drizzt le parecieron eternos consiguió encaramarse hasta el saliente dónde se situaba la cueva.

Se sacudió el agua que llevaba encima, salpicando a sus dos compañeros de viaje que ya estaban ahí. La cueva estaba a oscuras, pero eso no era un problema para Drizzt. Pasó del espectro de visión normal al espectro infrarrojo, tardó unos pocos segundos en habituarse y ver a sus dos compañeros, que parecían desorientados.


*Es algo así como dormir, pero teniendo el sueño ligero.


"No leas por leer, ni imites, sino que debes tener interés por descubrir tú mismo estas cosas, se debe reflexionar."

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Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Hecate Graymark el Vie Sep 13, 2013 4:48 pm

Una risita triunfante se hizo eco en el silencio de la cueva, el mar pareció paralizarse, y un cálido resplandor se formo tomando la figura de una niña que miraba fijamente a los tres presentes en ella. No aparentaba tener más de diez años, era pequeña y menuda, y su rostro era de una hermosura sobrecogedora, sus ojos eran más azules que el más claro de los océanos, con una facciones delicadas que no hacían más que acentuar la ternura de su sonrisa, su cabello era de un dorado intenso que caía hasta la cintura por su sencillo vestido blanco, pero lo más imponente ere el tenue resplandor que emanaba todo su cuerpo haciéndola visible en las oscuridad de la cueva. Se inclinó en una marcada pero elegante reverencia acompañada por un movimiento de la mano sin borrar por un segundo su sonrisa.

-Bienvenidos, os estaba esperando-Su voz era dulce pero no encajaba con su aspecto, se asemejaba más a la de un adulto-Se que tendréis muchas preguntas pero antes debéis de escucharme.

Se movió unos metros por la cueva hasta la pared opuesta a la entrada, y presiono su mano sobre ella, un circulo perfecto de símbolos luminiscentes iluminaron todo, y el resplandor de la niña se apago.

-Mejor, ahora todos nos podemos ver. -Se quedo en silencio observándolos minuciosamente y su sonrisa desapareció- Siete fueron las marcas entregadas pero solo os encontráis tres aquí, ¿Por qué?

Por alguna razón ninguno tuvo el valor de decir nada, la niña tampoco lo espero, cerró los ojos y cuando los abrió eran completamente blancos y miraban fijamente a un punto en la nada. Sus labios se movían sin pronunciar nada y su mano se agitaba con fuerza, la cueva empezó a temblar y se produjo un doloroso estallido que dio paso a cuatro figuras, cuatro humanos que yacían inconscientes en el suelo.

-Bien, ya estamos todos. Teníais un objetivo que cumplir, participar en esos estúpidos festejos y lograr llegar a esta isla, pero solo cuatro lo lograsteis y luego solo tres llegasteis hasta la cueva, me esperaba más pero no me puedo quejar. Umhhh....veamos si alguno me sirve- Se inclino uno por uno- Me acuerdo de ti. No le tengas rencor a esos hombres que te pegaron, no sabían que hacían fue cosa mía, pero creo que me pase y aunque te curé parece que eres un debilucho que no se ha podido reponer, bueno, cojo no me sirves de nada, pero te puedes quedar con el bastón es un regalo de despedida.

La marca de Etlhan comenzó a brillar y los símbolos comenzaron a transformar en letras comunes formando una sola palabra, “Débil” y su cuerpo desapareció.

-Bien, ahora vamos con el siguiente. Pufff...en ti había depositado tantas expectativas, pero tampoco me sirves de nada, voy acabar con tu tortura, y es que tener algo a medias es peor que no tener nada, así que mi ultimo regalo es una vida de oscuridad.

Y se repitió, la marca de Argoth se ilumino mostrando la palabra “Perdedor” y desapareció.

-¿Ahora quien toca? Ohhh, ¡Tú! Tampoco hemos llegado a conocernos mucho pero te creía distinto, pero has demostrado ser incluso peor que los otros dos, llegar tan lejos para rendirte al final, creo que tu castigo tiene que ser especial, algo tan doloroso como no sentir nada. Jajaja ¡Sí! ¡Es perfecto!   Tu castigo será el carecer de emoción alguna, no podrás experimentar la felicidad o la tristeza, la curiosidad o el temor, sera un cascarón vacío hasta el día que encuentres a una persona especial que te conseguirá despertar la mas fuerte de las emociones, el amor, pero si lo lográ quedaras atado eternamente a ella y sus emociones serán las tuyas.

Su palabra fue “Cobarde” y desapareció. Y llego el último, la licantropa, a la que se quedo mirando más que al resto pues sostenía entre sus manos un libro.

-Extrañamente curioso, el libro te a elegido y eso no me dejaba otra alternativa, tu debes continuar, pero tampoco has cumplido el objetivo y eso se merece un castigo, aunque todo tiene arreglo si al final resultas útil, pero por el momento pongamoslo difícil.

Puso su mano sobre la frente de la joven y esta empezó a convulsionarse con fuerza, la marca brillaba pero los símbolos no cambiaron.

-Ahora la bestia de tu interior no te pertenece, cuando lo necesites no acudirá a ayudarte y cuando  menos te lo esperes despertará para poseerte.

Se incorporo y volvió de nuevo a los tres elegidos, y con la mano les señalo el hueco entre el circulo de los símbolos que fue formando un portal que dejaba ver una luminosa ciudad de piedra.

-Coger a la mujer lobo y seguidme por el portal, pero tener cuidado de que no se pierda el libro es más valioso de lo que podáis imaginar.

Atravesaron el portal siguiendo a la niña y se encontraron en una calle de piedra con centenares de edificios a su alrededor, las casas eras sencillas construcciones de piedra blanca que formaban arcos entre si por encima del camino, la naturaleza había crecido salvaje por la piedra formando enredaderas que decoraban la calle de un verde intenso, y por encima de los edificios se alcanzaba a ver una torre que se perdía en el cielo sin hallar final. Siguieron caminando en silencio hasta que la calle se ensancho para acbar en una enorme plaza, en su centro había un fuente dorada con una copa de de oro de al menos cuatro metros con cuatro agujeros por lo que caía el agua a la fuente, el agua salía de la copa teñida de rojo pero cuando alcanzaba la fuente se volvía completamente transparente. La niña se paró y se giró hacía ellos.
Spoiler:

-Es la hora, debo contaros porque estáis aquí, pero antes dejarme que me presente, soy Olhien o al menos un recuerdo de la verdadera, al igual que esta ciudad he permanecido aquí durante siglos, copias hechas de magiá de los originales que desaparecieron por culpa de un poder que se escapaba de su control, un artefacto con forma de reloj de un poder inimaginable. Pero no os puedo contar más pues solo se lo que se ha permitido contaros, lo demás lo tendréis que descubrir por vosotros mismos.

Un aterrador rugido se escucho proveniente de la torre, y un enorme estruendo que dio paso a muchos más, cada uno más cerca que el anterior de ellos. La niña se quedo mirando a una de las calles que llegaban a la plaza, cerca de allí se podía ver edificios derrumbandose como si algo de un tamaño descomunal se acercase a ellos, algo que estaba destrozando todo a su paso.

-Aquí empieza vuestro primer desafío, tenéis que demostrar si sois dignos de la empresa que se os presenta, pero como recompensa por haber llegado aquí os daré a cada uno dos presentes que os servirán para afrontar los desafíos que deberéis superar.

Se acerco a Fenris y le entrego dos cosas, una un escudo de metal que era más grande que el propio elfo pero curiosamente ligero y una espada que parecía hecha del mismo material.

-Este escudo puede parar cualquier cosa, da igual la fuerza con la que te golpeen si lo sostienes con confianza nada te moverá ni atravesara este escudo, y esta espada por muy afilada que parezca no corta, pero si golpeas con ella la fuerza del golpe se verá multiplicada por diez.

Ahora fue el turno del divium, a este le entrego un arco hecho de hueso y un carcaj con una única flecha, y una cuerda.

-Este arco es especial pues puede alcanzar cualquier cosa por lejana que te parezca, solo debes pensar en el objetivo y lo alcanzaras, el carcaj solo tiene una flecha pero cada vez que la saques otra aparecerá para sustituirla, y la punta de esta flecha tiene un extraño poder, es capaz de atravesar cualquier cosa menos la carne y después de alcanzar su objetivo desaparecerá. Y por último la cuerda que aunque ahora solo veas unos pocos metros de ella pronto descubrirás que no tiene final.

Al drow le entrego una dos esferas de cristal de diez centímetros de diámetro, una negra y otra blanca.

-Estas esferas te serán muy utiles, pues la negra puedes volverte incorporeo y con la blanca puedes moverte a donde quieras dentro de tu alcance visual, pero si las usas juntas puedes la luz y la oscuridad de tu alrededor.

Y por ultimo la licantropa a la que habían vuelto a depositar en el suelo, y aunque estaba despierta parecía aun confusa, a ella solo le entrego una cosa una pluma.

-Esta pluma siempre tendrá tinta y aunque su poder es casi ilimitado deberás ser tú quien descubra como usarlo, pero no es la única arma que tienes, ese libro que llevas contigo será la mejor guiá que puedas tener, pues te cuenta más de lo que crees.

Y con una nueva reverencia se despidió antes de desaparecer.  En ese instante algo golpeo uno de los arcos de la plaza, este se derrumbo y varias rocas salieron disparadas. De entre los escombros salió un gigante que al enderezarse alcanzo mas de los cinco metros de altura, tenía dos cabezas y en una de las manos llevaba un garrote hecho de calaveras y huesos, y en la otra una afilada hacha, ambas armas de mas de dos metros. Golpeo al unisono con ambas armas el suelo de roca de la plaza y suelo se desquebrajo creando una brecha que se extendió hasta la fuente y la partió en dos, el agua se desbordo.

***************************************************
Off.General
Spoiler:
El tiempo de posteo es hasta el Jueves 19, podáis describir todo lo ocurrido desde vuestro punto de vista, aunque tengáis muchisimas preguntas algo os impide formularlas, solo podéis permanecer en silencio y escuchar a la niña, tenéis que empezar la batalla contra el gigante, lo podéis herir pero no matar. Las recompensas entregadas solo serán para dentro de la aventura y la podéis usar como queráis, no podéis salir de la plaza pero en ella podéis hacer cualquier cosa, no tenéis limites para destrozar, moveros o lo que os salga en gana. Y por cierto alguien deberá cargar a mi pj mientras esta inconsciente, para cosas de este tipo tendrá preferencia el primero en postear siendo el último obligado si el resto no lo a hecho.
Off.Recompensas
Spoiler:
En el caso de Fenris y Aikki no hay mucho que decir, usar como os parezca los objetos, y Drizzt en tu caso es un tanto más confuso, puedes volverte incorporeo pero en esa forma no puedes atacar ni ser atacado, y puedes traspasar cualquier cosa, lo otro es que puede transportarte a cualquier lugar si esta dentro de tu campo de visión, y juntas es donde mas libertad tienes pues no te especifico que se supone que es controlar la luz o la oscuridad.
Por muy over, por así decirlo, que os parezca lo que queráis hacer con mis regalos no os cortéis, tenéis pocos limites como no matar al gigante, no herir a vuestros compañeros, y solo podéis moveros e interactuar con la plaza, pero por lo demás me da igual lo que hagáis mientra sea lógico.
P.D. Tu puedes entender todo lo que ha dicho la niña y todo lo que puedan decir tus compañeros, incluso comunicarte con ellos sin problema.
Off. Gigante
Spoiler:
Es un tipo de gigante que se llama ettin, cada cabeza controla un lado del cuerpo, es bastante inteligente pero tiene el defecto y a la vez la ventaja de las dos cabezas, pues dos cabezas piensan mejor que una pero tiene que estar de acuerdo para poder pelear. Su cuerpo esta cubierto por un fino pelaje gris y su piel es bastante dura por lo que con vuestras armas normales solo le haréis cosquillas, el único que puede atacarle directamente es Fenris pero con su espada solo puede causarle contusiones y para que sea mortal tendría que llegar a la cabeza, y Drizzt tu juntando ambas esferas puedes apañartelas de la manera que prefiera para herirle pero sin pasarte. Al final aunque no lo queráis tendréis que trabajar ene equipo.
Off. Mi pj
Spoiler:
Por el momento mi pj esta confuso y no participará en la pelea, si en algún momento queréis describir lo que esta ocurriendo y mencionar a mi pj, saber que esta esquivando torpemente cualquier ataque que pueda haberle lanzado el gigante pero seguramente este más ocupado con vosotros.




Dicen que la realidad nos engaña y la fantasía nos confunde. Para mi la realidad se terminó y la fantasía se marchó.
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Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Aikki Nageru el Vie Sep 13, 2013 6:11 pm

Una extraña risa medio molesta para mi gusto sobre salio a pesar del ruido del oleaje.  Una extraña luz apareció frente a mi, esta luz tomo forma de lo que parecía una humanoide. Tenia una cara angelical, unos ojos grandes y del color del mar, no me impresionaba mucho ya que yo también tenia ojos claros y hermosos. Pero su bello rostro y su pelo dorado hacia que mi corazón palpitara un poco mas rápido, hasta que vi bien y esta persona si es que lo era... No podía tener mas de unos diez o doce años.

Dijo unas palabras y con su mano apoyada en una de las paredes de las cuevas unos símbolos lumínicos hicieron que podamos ver a nuestro alrededor. Me sorprendí al oír la vos de la niña, su vos no iba a acorde a su apariencia, nos realizo una preguntas, mi cabeza estaba cargada de ellas como es que una niña apareció de la nada y ademas todo su torso brillaba...  Pero por algún motivo no pude decir una sola palabra al igual que el resto.  La niña tampoco nos dio mucho tiempo para hablar, ya que rápidamente sus ojos se pusieron blancos  y sus labios se movían pero no emitían sonido alguno, por el movimiento de los brazos podría sospechar de que se trataba de un hechizo.  Sin dejarme tiempo a enredarme en mis pensamientos,  la cueva templo un poco y luego de un ruido medio raro aparecieron unas figuras humanas conté rápidamente y eran cuatro.

Se acerco a cada uno de los humanos y al hacerlo, la marca que ellos tenían que era como la nuestra (calculo) se transformo en una palabra, cada uno diferente a otro. Ninguna palabra era alentadora, yo miraba atentamente mientras las marcas cambiaban como por ejemplo una decía "perdedor" me quede un poco estupefacto... Creo que todo lo vivido acerca del rey del mar  no era tan simple como parecía y había mucho mas escondido de lo que nos dijeron.  La ultima a la cual la marca comenzó a cambiarle, va de hecho a esta ultima no cambio sino que le comenzó a brillar se encontraba inconsciente.

Una ves terminado eso, nos indico que pasemos por aquel portal que se encontraba en la cueva. Comenzamos a seguir a la niña, la cual me dejaba muy intrigado sobre cuantos secretos abra detrás de la frase "el rey del mar".
Al atravesar ese portal nos encontrábamos en una calle de tierra con muchas construcciones al rededor, bastante simplonas. Había bastante enredaderas verdes en la decoración de la ciudad, quizás estaba medio olvidada...  Mientras caminábamos en silencio no podía dejar de pensar que fachada era eso del rey del mar y que misterio estaba encubriendo, obviamente esto ya no era algo ordinario.  Por el medio de las construcciones pudimos ver una torre alta extremadamente alta, pasaba las nubes sin poder ver un final en esta construcción.  La seguimos hasta llegar a una plaza, en el medio de dicho lugar había una especie de copa de oro enorme, la mas grande cantidad de oro junto que jamas haya visto.
Era una fuente extraña ya que las aguas cambiaban de color, creo que había mucha magia en el lugar.

La niña se presento y nos dio unos pocos datos acerca de que hacemos aquí. Como imagine esto lleva aquí siglos, y no me sorprende que aya magia extraordinaria   y cantidad de secretos inigualables. Mis pensamientos fueron interrumpidos por un fuerte sonido que puso mis pelos de punta como si fuera el rugido de una bestia, lo extraño es que provenía de aquella torre, peor fue la sensación al escuchar unos pasos o mejor dicho pisadas muy fuerte que se aproximaba hacia nuestra ubicación, las construcciones comenzaron a caer, una demoledora bestia se nos acercaba fue lo primero que pensé.


Olhien el nombre de esta hermosa niña, dijo unas palabras acerca del primer desafió. Se ve que eso del rey del mar si era todo pura fachada para la verdadera aventura que esta a punto de comenzar. A todos y cada uno de nosotros nos dio un objeto, una recompensa que nos ayudaran  a superar las adversidades. a Fenris le dio un enorme escudo y una espada. A mi me dio un extraño arco y un cajal con una flecha solo una... Segura mente por mi cara de descontento o sorprendido quizás rápidamente me explico  lo que hacia el arco. Por supuesto como todo lo que hay aquí no eran armas ordinarias, la flecha podría alcanzar cualquier objetivo no importase la distancia simplemente debía pensar en ello,  la flechas eran infinitas al usarlas instantáneamente se repondría una en su lugar, ademas podía atravesar todo excepto la carne...  y algo acerca de que la cuerda no tiene final...  -Mas que interesante, ojala tuviera algo como esto - Pensé.

La pequeña nos saludo y luego desapareció, en ese instante un puente fue destruido y todos sus escombros salieron despedidos para todos lados. Me eleve con mis alas y con mi aguda vista rápidamente vi a un gigante de unos 5 metros aproximadamente, un gigante de dos cabezas... extraño fenómeno.  En sus grandes brazos llevaba dos armas, lo que parecía un hueso enorme con calaveras y en la otra un hacha. Con sus armas golpeo el suelo y este comenzó a desquebrajarse - suerte para mi que estoy en el aire- Pensé mientras la fuente se partía en dos.

Me encontraba en el aire, algunos escombros salieron volando, yo me las ingenie para poder esquivarlos en el aire y atar mi largo hilo del arco a una de las puntas de la flecha, a una altura de 1 metro (a los femorales del gigante) disparando la flecha a unos centímetros de donde se encontraba el gigante, obviamente calculando que este no puedo tomar la cuerda con facilidad pero en todo caso si esto sucedía tomaría la flecha que aparecería en mi caja y la cortaría así no corro riesgos.
Desconozco las habilidades de mis compañeros, excepto que uno de ellos es ágil y lucha cuerpo a cuerpo,  espero que alguien comprenda la idea del hilo y sino, que se les ocurra algo para utilizarlo antes de que la flecha disparada se desvanezca al llegar a su objetivo el cual es la enorme torre, dejando así   un tiempo prudente para la llegada de la flecha y que la mente de mis compañeros se les ocurra algo... - Pensé.



OFF ROLL: Cambio a narración en primera persona así se me hace mas cómodo....
Grafico de idea:


Disculpen el dibujo de paint pero no uso photoshop y quizás lo que escribí no se entiende bien...
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Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Fenris el Sáb Sep 14, 2013 4:47 am

La oscuridad era total y esto me hacia sentir desconfiado y tenso. Me sobresalto el ruido de una risita que hizo un profundo eco en la cueva. No sentí mas el ruido lejano del mar y una niña apareció ante nosotros, una niña que... resplandecía. Parecía pequeña, quizá unos nueve u ocho años diría yo. Era una niña preciosa y sus ojos me sobrecogieron, fueron los ojos mas hermosos que había visto hasta ese momento. Nos hizo una reverencia y nos hablo con una voz que quedaba fuera de lugar con su tamaño y su apariencia de niña pequeña. Evidentemente no era una niña nada normal, si es que de verdad era una niña.
En cuanto nos hablo, quise responderle pero no podía pronunciar palabra alguna, podía abrir mi boca pero ninguna palabra salia de esta, era como si mis cuerdas vocales se hubieran quedado inmovilizadas. Aquello era cada vez mas extraño y no me gustaba demasiado.
La observe, con el ceño medio fruncido en una expresión de desconcierto, como posaba su mano sobre la pared y un circulo se iluminaba en la piedra con diversos símbolos que emitían tal luz como para iluminar la pequeña cueva. Pude ver que aun estaban mis compañeros conmigo y que tampoco parecían entender mucho de lo que pasaba.  

Hablo de las marcas y entendí al fin para que habían servido, parece que había sido elegido por alguien para terminar aquí al fin y al cabo. Observe los cuerpos inconscientes sobre el suelo de piedra y pude ver que ellos también llevaban marcas como la mía. Una vez mas trate de hablar, pero me fue imposible. Uno a uno fue inclinándose sobre los cuerpos inconscientes y hablando sobre cosas que no entendía en absoluto, pero al parecer ninguno de ellos salio bien parado y vi como sus marcas se transformaban en palabras. "Débil", "Perdedor", "Cobarde". Bonitos tatuajes, chicos. La ultima era una mujer que sostenia un libro, me llamo la atencion su cabello y la firmeza con la que sostenia aquel escrito, ademas de que la niña tuvo un trato distinto con ella, menciono el libro y la dejo continuar, su marca brillo pero aquellos raros símbolos permanecieron intactos.
La niña nos señalo el camino a seguir y nos especifico que no perdamos el libro. Al ver que mis compañeros ignoraron a la muchacha, me encargue yo de cargarla, pasando una mano por su espalda y tomando sus piernas la lleve atravesando el agujero de la pared. No era demasiado pesada, pero mi constitución de elfo a pesar de ser ligeramente mayor a la de elfo normal, no era la de un humano fornido, por lo que sabia que después de un rato me costaría llevar con ella, pero si algo había aprendido en la compañía era que nunca se dejaba a un compañero atrás.

Atravesamos el agujero de la pared y aparecimos en un lugar totalmente distinto. Estábamos al aire libre, en un calle de piedra y muchísimos edificios alrededor nuestro, casas de color blanco y de aspecto bastante básico, enredaderas y una larguísima torre a lo lejos, la cual no se veía su punto final. Todo parecía antiguo y sentí que la presencia de magia aquí era tan grande que me causaba escalofríos, me pregunta si mi propia magia funcionaria en este lugar. Esperaba que si.
Escuche a la niña con toda la atención del mundo, molesto por el silencio mágico que me ataba. La niña se presento como Olhien y nos hablo de un artefacto con forma de reloj, cuyo poder era inconmensurable. Cuando termino de hablar un rugido estremecedor se hizo escuchar en el lugar, golpes, el sonido de edificios desplomándose. Maldita sea, algo se acercaba.
Deposite a la mujer que llevaba en brazos en el suelo con toda la suavidad que pude, parecía estar despertando. Olhien me entrego dos objetos, uno parecía un escudo, un escudo enorme -quizá un poco mas grande que yo- el cual según la niña detendría cualquier ataque siempre y cuando lo sostuviera con seguridad y una espada echa del mismo acero que el escudo, la cual era casi tan larga como mi montante, que tenia la curiosidad de no cortar, sino de golpear con una fuerza diez veces mayor a la normal. Buen equipo, curioso, pero bastante útil. Mientras observaba los objetos de mis compañeros, me di cuenta de que yo era el único que tendria la posibilidad de atacar directamente a cualquier enemigo, lo cual era lógico, mis compañeros eran un pequeño divium con un aspecto mas que frágil, un extraño drow cuyo aspecto era mas el de un asesino que el de un guerrero y una joven confusa que todavía no terminaba de recuperar la conciencia. No tendría las cosas fáciles evidentemente.

Olhien se despidió, desapareciendo en el momento en que lo hacia, ahí fue cuando un gran gigante se nos hizo presente ante nosotros. Dos cabezas poseía aquel ser y dos armas tan grandes como una persona con las cuales golpeo el suelo con dureza, creando una gran grieta que rompería el suelo y destrozaría una fuente cercana a la cual no le había dado demasiada atención, el agua me mojo los pies descalzos.
Maldije a los cuatro vientos ver al impulsivo divium lanzar el primer ataque, un flechazo a la altura de los femorales del gigante. Era evidente que ninguno de nosotros podría con aquel gigante si no trabajábamos en equipo, no teníamos la fuerza como para derrotarlo pero si la habilidad y habría que sacarle jugo a aquello.
Intento que el gigante centrara su atención en mi y no en el pequeño Divium, corrí hacia ponerme lo suficientemente cerca de el y propinarle un golpe con el costado de la espada que Olhien me había dado, no podía cortar, servia para golpear, y esperaba que lo suficientemente fuerte como para que notara mi presencia.
El gigante noto el pequeño golpe y bajo un golpe con su hacha hacia mi, rápidamente me agache y puse el escudo entre mi y su arma para poder evitar el golpe. Con todas mis fuerzas cerré mis ojos y me imagine que el hacha del gigante no era mas que un palo de madera. "No puedes dañarme, estúpido gigante descerebrado, ¡parare todo lo que me tires!" Su golpe revoto en mi ligero escudo de metal como si hubiera golpeado la mas dura de las rocas. Lo mire desconcertado y luego dirigí la vista hacia mis compañeros.
-Ordenense y preparence para atacarlo, yo lo distraeré. Tendremos que trabajar juntos para ganarle. -dije, elevando mi voz para que todos me escucharan. Volví la vista hacia aquel monstruoso ser y arremetí con un nuevo ataque a la parte baja de sus piernas.
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Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Drizzt De'Lartz el Mar Sep 17, 2013 12:19 am

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No le sorprendió en lo más mínimo que fuera a aparecer alguien en aquella cueva, oscura para los que no estaban acostumbrados la total oscuridad. Se sorprendió más por el mero hecho de ver un resplandor que lo cegó momentáneamente. De aquel resplandor emergió, no, se dijo Drizzt, más bien se formó una forma humana. Por los rasgos que se habían formado debía de ser una niña, según los cánones humanos. Aunque para ser sinceros, Drizzt no tenía la más remota idea de si estaba en lo cierto sobre la edad de aquella niña. Desde la aparición, Drizzt no se permitió pestañear siquiera. Pues temía, cómo parecía notar en los otros dos compañeros que estaban tensos, que aquella niña, aquel cuerpo era sólo una fachada. El aura que la rodeaba la delataba cómo la invocadora y la creadora de aquellas marcas que todos teníamos en nuestros brazos. Se miró el brazo izquierdo dónde tenía la marca. Extrañamente no picaba pero resplandecía mucho más ante la presencia de aquella niña, maga, ente o lo que fuera que se escondiera tras aquel cuerpo.

Pequeña y esbelta parecía una criatura indefensa. Su cuerpo era únicamente cubierto por un vestido blanco que no dejaba traslucir nada debajo. Sobre aquella apariencia sencilla, sus dorados cabellos caían como un río de oro y realzaban su figura, obligando a poner atención irremediablemente sobre ella. Entre aquellos cabellos, se traslucía una cara aparentemente alegre, era realmente hermosa, y sus ojos azules recordaban a los vastos cielos claros de un día de primavera.

Tras un breve momento perdido en sus juveniles encantos, la niña hizo una reverencia con tanta gracia y elegancia, que Drizzt pensó que no sería una simple niña extraviada, sino más bien la hija del supuesto Rey del Mar.
Se equivocó por completo.

Sus principales sospechas se vieron confirmadas y éstas últimas se fueron al instante tan pronto cómo se las había formulado en su propia mente. La niña habló. Drizzt se puso en tensión, no sabía que podía esperar de aquella niña misteriosa, aguardó con las manos descansando sobre los pomos de las empuñaduras, acariciándolas sin dejar de mirar a aquella niña, obligándose a contenerse por el  bien de no cometer ninguna estupidez. Sorprendentemente se podía escuchar perfectamente a la niña, aun sabiendo que tras sus espaldas el mar rugía embravecidamente y golpeaba fuerte contra aquel risco, dónde estaba situada la cueva.

Vio cómo aquella niña se desplazaba hacia la pared dónde se encontraba y parecía accionar un interruptor. En aquel momento Drizzt agarró las empuñaduras en un gesto instintivo, mirando de lado a lado, esperando que se activaran unas trampas que los dejarían ahí atrapados de por vida. No ocurrió nada, en el fugaz instante en que había agarrado las empuñaduras, Drizzt volvió a aflojar al iluminarse la estancia, mientras que el aura que rodeaba a la niña desaparecía.

-Mejor, ahora todos nos podemos ver. -Se quedó en silencio observándolos minuciosamente y su sonrisa desapareció- Siete fueron las marcas entregadas pero solo os encontráis tres aquí, ¿Por qué?

La simple mención sobre que fueron siete los que recibieron la marca, fue un dato revelador, pues no recordaba que fueran siete. Se mantuvo a la espera, pues no tenía respuesta, cómo tampoco parecía tenerlo los demás compañeros.
Dispuesto a cualquier imprevisto, Drizzt se mantuvo expectante y sin remediar palabra la niña realizó alguna especie de conjuro, se quedó de piedra al notar un temblor que dio paso a un estallido junto a la aparición de lo que parecían ser cuatro formas humanas tendidas en el suelo.

Drizzt paseó su mirada de la niña a aquellos cuerpos que estaban tendidos, imaginaba que fueran los supuestos compañeros que tendrían que haber estado ahí. Cómo no, Drizzt seguía atento a cualquier extraño movimiento, no podía relajarse en lo mínimo, pues creía a pies juntillas que aquellos cuerpos revivirían y los atacarían, no se permitiría confiar en aquella niña. Frunció el ceño cuándo pasó revista a aquellos cuerpos y sus marcas brillaron, según la descripción que les iba dando a cada uno de ellos. Aunque no quería admitirlo abiertamente, Drizzt opinaba de igual forma, pues aquellos adjetivos que les había dado eran acertados y en ningún caso contradictorios. Afirmó para sí mismo mentalmente mientras seguía escuchando lo que la niña tenía que decir. Con todo, los cuerpos iban desapareciendo tras recibir aquellas marcas que los denominaban como deshechos.

-Extrañamente curioso, el libro te ha elegido y eso no me dejaba otra alternativa, tú debes continuar, pero tampoco has cumplido el objetivo y eso se merece un castigo, aunque todo tiene arreglo si al final resultas útil, pero por el momento pongámoslo difícil.

Puso su mano sobre la frente de la joven y esta empezó a convulsionarse con fuerza, la marca brillaba pero los símbolos no cambiaron.

-Ahora la bestia de tu interior no te pertenece, cuando lo necesites no acudirá a ayudarte y cuando  menos te lo esperes despertará para poseerte.


Todo aquello, parecía revolverse aún más con cada información nueva que iba recibiendo. Y se formó un portal que había formado la misteriosa. Conminándonos a que cruzáramos. Drizzt no veía por qué hacerle caso, pero al momento vio como el divium y el otro elfo cruzaban sin miramientos. Se resignó, suspirando y encogiéndose de hombros, pues igual que podían haber caído en la trampa al adentrarse en la cueva sin haberla inspeccionado antes, lo mismo ocurría si cruzara el portal. ¿Qué podía esperar de aquella niña misteriosa? ¿Qué habría al otro lado del portal? ¿Y esa ciudad tan extrañamente silenciosa y abandonada, dónde estaba? ¿El libro más valioso que nuestras vidas? ¿No era mejor quedarse en la cueva a arriesgarse a ir a un lugar que podía ser infinitamente un peor lugar? Con todo y que los demás ya habían cruzado, se dispuso a seguirlos. El elfo llevaba a la licántropa. Era bastante inusual ver a un elfo más desarrollado físicamente, le intrigaba sus orígenes, pero era un asunto que podría preguntarle más adelante.



[Al otro lado del portal en la ciudad desconocida]

Su informe preliminar sobre la ciudad, no andaba desencaminada. La ciudad parecía una ilusión de lo que en su día fue. Una orgullosa y majestuosa ciudad. La incógnita era saber que había ocurrido ahí. Las casas, construcciones hechas con piedra blanca realzaban lo impoluto que debía de haber sido en su época. Las enredaderas que crecían sobre el asfalto demostraban que ahí no había apenas civilización. Aunque Drizzt propiamente, pensaba en otra cosa. Miró en derredor, inspeccionando suelo, ventanas y edificios por igual, sin dejar de seguir a la comitiva encabezada por la niña misteriosa.

Los guió hasta una plaza, dónde una fuente relucía en el centro mismo.
Embelesado por aquella magnífica fuente, dejó de prestar atención alrededor y se acercó hasta ella. En su faz asomó una mueca de confusión y extrañeza.

La niña se dirigió a los cuatro, aunque la licántropa no parecía estar en sus cabales. Se presentó cómo Olhien, y explicó una parte que parecía ser realmente importante. Tomó buena nota sobre el hecho que tenía varios siglos y que podía ser una simple copia residual de la magia que lo había formado. Eso explicaba varias cosas, pero no lo más importante de todo aquel asunto.
Un grito que jamás había escuchado, resonó a lo lejos, aunque sonaba bastante clara, a Drizzt le parecía que estaba dentro del radio de lo que era la ciudad propiamente dicha. Miró de dónde provenía aquel grito sobrehumano y vio que varios edificios empezaban a derrumbarse cerca de dónde estaba la torre que había divisado.

Listo para cualquier enfrentamiento y cogiendo su ballesta de mano, Drizzt se dispuso a salir, pero la niña, si es que se le podía llamar así, llamó de nuevo la atención de los cuatro. A cada uno le dio dos objetos, dando las respectivas explicaciones y sus usos. Cuándo llegó hasta Drizzt, le entregó dos bolas de tamaño mediano, que ocupaban sus manos, obligándole a dejar la ballesta de mano colgada de nuevo a la cintura.

-Estas esferas te serán muy útiles, pues la negra puedes volverte incorpóreo y con la blanca puedes moverte a donde quieras dentro de tu alcance visual, pero si las usas juntas puedes la luz y la oscuridad de tu alrededor.

No tenía la más remota idea de lo que quería decir con aquello último, pero entendió perfectamente para qué servían cada una y qué provecho podía sacarles. Con todo, mantuvo una expresión de confusión. Si mal no recordaba, la imagen de aquella niña, era magia residual de la verdadera Olhien, y en sí, aquella magia era muy poderosa para mantenerse a lo largo de los siglos. Mención aparte de los objetos que habían sido entregados al momento. ¿Cómo de poderoso debía de ser el artefacto en forma de reloj? O más bien ¿quién controlaba aquel artefacto, que había mantenido a Olhien tantos siglos atrapada?

La licántropa había recobrado la consciencia, pero se la veía confundida, a ella le entregaron una simple pluma, al menos en apariencia.
Y tras aquella escena de teatralidad realizada por la imagen residual de Olhien, se marchó y al instante apareció un gigante tan descomunal, que arrancó el arco que se sostenía entre dos edificios, soltando escombros y trozos de piedra por igual. Drizzt se movió al instante con agilidad alejándose de la fuente, evitando que cayera cualquier cosa encima de él. El divium a su vez, había desplegado sus alas y echó a volar al cielo, haciendo uso del regalo que le había hecho Olhien. Por el lado del elfo, también hizo uso de los presentes que le habían sido otorgados, demostrando la efectividad de aquellos objetos. Aquella bestia medía por lo menos los cuatro cinco metros perfectamente. Desconocía por completo que tipo de criatura era, pero parecía un pariente lejano de entre un gigante, un troll y un ogro. A ese enorme cuerpo había que añadirle unas dos cabezas. Manejaba por un lado un garrote de calaveras y huesos y por el otro lado un hacha bien afilada, lo suficientemente grandes, cómo para partirnos a cualquiera en dos al instante.

El gigante se dispuso a dar un golpe con ambas armas, y de un golpe partió el suelo de la plaza, provocando un quiebro que alcanzó hasta la fuente misma. Al instante se partió en dos, el agua fluía libremente por el suelo esparcido.
Drizzt se las apañó y guardó ambas esferas en una bolsa libre que colgaba del cinto y volvió a coger la ballesta de mano, preparando un vial con veneno, no desperdiciaría la oportunidad probando sus nuevos juguetes. Vio que el divium había lanzado una flecha en dirección al gigante,  extrañamente había fallado. ¿A propósito? Se preguntó. No tenía tiempo para pensar en ello, cargó el vial en la ballesta y apuntó al gigante, mientras se iba acercando aprovechando que estaría ocupado con el elfo que iba en la delantera, moviéndose con rapidez. Se movió a la derecha del gigante buscando un punto ciego, sin dejar de mirar a la licántropa que seguía ahí en medio sin moverse.

-Ordénense y prepárense para atacarlo, yo lo distraeré. Tendremos que trabajar juntos para ganarle.

Aquel elfo impartió unas órdenes que parecían estar fuera de lugar, pero que sirvió para demostrar que encabezaría el ataque y lo dirigiría. Extrañamente entendía lo que decía aquel elfo. Volví la vista a la licántropa que no se movía del lugar y viendo el inminente peligro que parecía cernirse sobre ella, Drizzt volvió sobre sus pasos, para ayudar a la licántropa que parecía que seguía confundida. Sosteniendo la ballesta sobre el brazo izquierdo sin dejar de apuntar en dirección al gigante, le ofreció el brazo libre a la licántropa para alejarla del peligro y mantenerla a resguardo. Maldijo para sus adentros, que el divium no hubiera pensado primero en ayudar a la chica. Echó una rápida mirada furiosa al divium que seguía en el aire, esquivando cualquier ataque proveniente del gigante, mientras ayudaba a la chica a alejarse del tumulto formado. Volvió a hacer una rápida inspección de la situación y se dirigió hacia el elfo que seguía absorto en sus intentos de atacarle al gigante.

-¡Elfo! ¡Hay que hacer algo! –Drizzt señaló al cielo, dónde el divium flotaba con la corriente del aire. Esperaba que el elfo entendiera la idea que tenía en mente. Volvió a apuntar con la ballesta hacia el gigante.


"No leas por leer, ni imites, sino que debes tener interés por descubrir tú mismo estas cosas, se debe reflexionar."

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Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Hecate Graymark el Mar Sep 24, 2013 12:50 am

La flecha que el divium había lanzado impacto en uno de los edificios y lo atravesó pero para sorpresa del alado la flecha no se desvaneció se quedo atrapada en las paredes de piedra, y en su asombro fue a darse cuenta que la otra punta de la cuerda seguía entre sus manos. Fenris ahora tenía captada la atención del Ettin pero no por completo, mientras una de las cabezas le miraba sin perder detalle la otra seguía mirando al divium, aunque por extraño que pareciera en el grotesco rostro de la criatura había una sonrisa alegre. La cabeza que estaba pendiente de Fenris, el lado derecho, cargo con todas sus fuerzas con el garrote de huesos y lanzó el ataque contra el elfo. Fenris se preparó para pararlo con su escudo pero él impacto no llego a darle, la cabeza izquierda que había intentando atrapar al divium con su feroz mano, tras soltar el hacha, desequilibro a la otra mitad que fallo el golpe. El golpe que no impacto en el escudo de Fenris fue a parar a pocos metros de él y la fuerza del golpe lo derribo lanzandolo unos cuantos metros, para suerte del elfo el golpe no le causo más que unas magulladuras.

Mientra el divium había esquivado la mano de la otra mitad sin mucho esfuerzo, frenada a su vez por la mitad derecha que había lanzado el golpe contra Fenris, pero la cuerda se había escapado de sus manos y fue a caer al suelo cerca de donde se encontraba el elfo. Este se levanto un poco tambaleante pero tras la confusión inicial por la caída se preparó enseguida para continuar combatiendo, entonces vio la cuerda y una descabellada idea paso por su cabeza. Las cabezas habían empezado a discutir y por suerte todavía no se habían movido del sitio.

-Intenta recoger la cuerda y clavar la otra punta en un edificio.

Aikki descendió con rapidez para alcanzar la cuerda pero las dos cabezas por fin se pusieron de acuerdo, y la izquierda lanzó un manotazo al divium que salió disparado con una fuerza brutal e impacto con un edificio, las alas del divium pararon la mayor parte del impacto aunque no sufrieron un daño irreparable  se desgarraron por diferentes sitios, pero aunque frenaron la mayor parte del golpe su cabeza terminó por chocar contra la piedra. Cayó contra el suelo inconsciente, la altura no era muy grande por lo que aquello no le hizo mas heridas pero de la cabeza brotaba un pequeño hilo de sangre del golpe anterior.

ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

Hecate se agarro del brazo de Drow mientras este la guiaba, estaba totalmente desconcertada, estaba intentando llamar a su bestia pero no la sentía, era una extraña sensación que la aterrorizaba. No había prestado atención a nada de lo que ocurría a su alrededor pero algo la hizo despertar a la fuerza, un golpe la sobresalto y por primera vez se dio cuenta de lo que ocurría. Se deshizo sin mucho respetó del brazo que la había ayudado. Cayó de rodillas al suelo sujetándose la cabeza con las manos, el horrible terror que sentía estaba apunto de acabar en un ataque de pánico.  Y lo peor de todo es que por un momento se había olvidado del libro y la pluma que había dejado caer al suelo.

El grito del Drow fue lo siguiente que advirtió, no supo que le había dicho pero aquello la sirvió para calmarse un momento, intento respirar con tranquilidad y aclarar su mente. No podía contar con su forma lobuna, sus armas no servirían contra aquella bestias descomunal  y no tenía la más remota idea de que podía hacer con aquella pluma. NO era un erudito, era un guerrera que no temía enfrentarse a lo que se le presentase con tal de conservar su vida, y nunca había permitido que otros se enfrentasen al peligro por ella, no debía nada a nadie, puesto que ella no necesitaba la ayuda de nadie.

Cogió la pluma del suelo y todavía sin mucha idea de que esperaba conseguir, empezó a escribir sobre la misma roca agrietada, escribió una sencilla frase “No tengo miedo”, y curiosamente la frase quedo grabada en la piedra con una extraña tinta negra. Y por un momento el miedo desapareció, pero no era debido a la pluma si no a su propia determinación, y eso la hizo insistir. NO sabía que podía hacer aquella pluma pero si era un arma para algo tenía que servir, y solo se le ocurrió una cosa “Lobo”. De pronto su cuerpo comenzó con la transformación, y por un momento aquella dolorosa sensación le resulto agradable, pero no duro mucho. Esa fuerza inexplicable de dejar de ser ella misma, un recuerdo olvidado de cuando su condición de lobo comenzó a manifestarse, la tiró con una fuerza que nunca había experimentado y dejo de ser ella misma, ahora era el sediento lobo sin control.

El lobo aulló con alegría y con una ferocidad irracional se lanzó contra el Drow que era lo que más cerca tenía. Drizzt reaccionó con toda la rapidez que fue posible y confió en que la esfera funcionase de verdad, y alcanzó a tocar una de ellas que le volvió incorpóreo. El lobo blanco atravesó su cuerpo, pero no se rindió, arremetió con furia varias veces hasta que se dio por vencido, al final decidió cambiar de objetivo y la diana fue a parar al gigante de dos cabezas. Corrió con una velocidad impresionante hacía el Ettin y se lanzó contra su pierna, pero sus dientes no consiguieron atravesar la dura piel del monstruo pero si llamar su atención. Intentó arremeter un golpe contra el lobo que con facilidad esquivo, y así empezó un juego sin final entre las dos bestias, el animal corría a su alrededor sin parar intentando morderle sin ningún resultado y el gigante intentaba darle con alguna de sus armas pero el lobo esquivaba con gracilidad todos sus golpes.




Dicen que la realidad nos engaña y la fantasía nos confunde. Para mi la realidad se terminó y la fantasía se marchó.
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Re: Los rostros de Olhien

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