Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Noche de Muerte [Campaña]
por Lia Redbart Ayer a las 11:16 pm

» [Campaña] La Ciudad de Oro, Dinas Aur.
por Frank Morgan. Lun Sep 17, 2018 2:43 am

» Tentrei, la Balada Carmesí
por Tentrei Iskusstvo Jue Sep 13, 2018 4:39 pm

» Almena Ysun
por Bizcocho Miér Sep 12, 2018 12:41 pm

» Izvir van Rhamis | En construcción
por Bizcocho Mar Sep 11, 2018 12:15 pm

» No tuvo caso...
por Tentrei Iskusstvo Dom Sep 09, 2018 9:50 pm

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Balka Dom Sep 09, 2018 9:01 pm

» Sangre, Perfume y Sueños Alados [Priv. Celeste]
por Tanets Iskusstvo Jue Sep 06, 2018 10:50 pm

» El Cuervo sobre el Muerto
por Katarina Jue Sep 06, 2018 9:33 pm

» Perdición en la Noche (Partida Libre)
por Etlhan VII Jue Sep 06, 2018 4:43 am




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Los rostros de Olhien

Página 3 de 3. Precedente  1, 2, 3

Ir abajo

Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Drizzt De'Lartz el Mar Oct 01, 2013 11:50 pm

-¡Oye humana despierta!
Gritaba desesperado, echando sendos vistazos al ettin y a la humana. Sin dejar de apartar la vista sobre aquella humana que tiraba de ella para ponerla a salvo, Drizzt la forzaba a que se moviera. Volvió la vista sobre el ettin que en ese preciso instante, descargaba un tremendo golpe sobre el elfo a sus pies. Pero sin comprender la razón, el ettin había fallado el golpe que suponía certero, y acabó en un sonoro choque entre el suelo y el garrote con el que se había descargado tan tremendo golpe.

Por pura coincidencia, la humana a la que había ayudado a salvaguardarse, se soltó de un empellón, doblándose, apoyándose sobre sus rodillas. Le echó un vistazo rápido y centró su atención nuevamente en el ettin, consciente de que aquella humana ya empezaba a recobrar el sentido. Se disponía a marchar en pos del ettin, utilizando la ballesta, pero viendo que el elfo no le hacía efecto alguno, lo dejó colgando del cinto. Pero antes de marchar le dedicó unas palabras para la humana, que se sentía inquieta.
-¡Lucha o quédate aquí, llorando tus penas, necia humana! -Trataba de infundirle ánimos, provocándola, aunque no sabía como iba a reaccionar.

Ya estaba de camino, tratando de correr con toda la velocidad posible que le permitían sus piernas, y entonces se le ocurrió la idea de utilizar las esferas que colgaban en el cinto. Se paró en seco y sacó del bolsillo la esfera negra, en el mismo instante que sujetó la esfera, se volvió incorpóreo, ligero, se liberó del peso físico y se sintió magníficamente. Aun así, prefería tener la sensación y el sentimiento de la carne, de su propio cuerpo y movilidad. Y quiso el destino salvarlo, pues en ese preciso instante, notó, alguien o algo que se abalanzó contra él. Miró en derredor, tratando de visualizar quién o qué era. Pero ese algo o alguien, se movía rápida y bruscamente contra su persona. Al cabo de un instante, viendo que no podía hacer nada, ni moverse del sitio, dejó conscientemente y con precaución la esfera en el suelo. Con la mano libre cogió el cinto y sacó la otra esfera con cuidado de no tocarla con las manos, envolviéndola con el saquito de cuero.
Siguió su camino sin perder tiempo. Comprendió quién era, pues la misteriosa Olhien, ya había confirmado que era una bestia, precisamente una licántropo. Esa misma bestia, comprendiendo que no podría con el cuerpo incorpóreo de Drizzt, buscó su siguiente presa a una velocidad endiablada.
Sin más demora agarró ambas esferas una en cada mano volviéndolo incorpóreo y permitiéndole desplazarse. Drizzt siguió su camino hasta llegar junto al ettin, por la parte posterior. Y se elevó a la altura de ambas cabezas distraídas como estaban con aquel elfo y aquella bestia descontrolada, no vieron ni sintieron su presencia.
Pudo ver por su parte que Aikki había descendido al suelo y ayudaba a su manera.

Viendo la apurada situación en que se encontraban los demás, que ni la bestia ni aquel elfo parecían hacerle daño visible alguno al ettin, se decidió por utilizar ambas esferas juntas. Aquella misteriosa y enigmática Olhien, le había dejado un mensaje críptico.
-”[...] pero si las usas juntas puedes la luz y la oscuridad de tu alrededor.” le había dicho Olhien, y cómo no supo descifrar lo que quería decir aquello, se dispuso a utilizarlo contra la cabeza que mantenía sus ojos sobre el lobo endiablado.


"No leas por leer, ni imites, sino que debes tener interés por descubrir tú mismo estas cosas, se debe reflexionar."

Spoiler:

Domo Arigato Naerys!

Ficha: Drizzt De'Larzt || Hijra: Tomando venganza. || Tiempo pasado: || Cronología: Aventuras
avatar
Drizzt De'Lartz

Mensajes : 142
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Hecate Graymark el Jue Oct 10, 2013 2:16 am

El drow agarró las dos esferas y las juntó, ambas se iluminaron con una intensidad cegadora para terminar explotando y en su lugar quedaron dos llamas, negra y blanca, que se fusionaron en una incontrolable flama gris. Se lanzó por si sola hacía la cabeza de ettin, y lo que al principio pareció un fracaso se convirtió en un instante en una demostración de un poder impresionante, la llama impacto contra la nuca de una de las cabezas, y al principio parecía que no había hecho ningún efecto en ella pero pasado varios segundos se extinguió y en su lugar se formo un oscuro agujero negro de al menos un metro de diámetro seguido de una explosión de luz que calcino la cabeza por completo y provoco graves quemaduras en la otra.

Drizzt se dejo caer rápidamente al suelo y aunque las llamas no le hacían daño, la luz le había dado un buen susto y le había dejado cegado. El ettin que había perdido el equilibrio se dejó caer hacía delante donde se encontraba Fenris, sin tiempo para esquivarlo puso el escudo entre ambos pero la imagen de aquel monstruo derrumbándose encima suya le hizo entrar en pánico, y su convicción fallo, un terrible final para tan valeroso guerrero. Y por ultimo el lobo, por suerte la rapidez de la bestia le permitió esquivar el cuerpo del ettin pero no se había dado por vencido, embestía de nuevo contra el cuerpo sin movimiento pero sus resultados no habían mejorado.

Mientras la otra cabeza permanecía con los ojos cerrados sin hacer el mas mínimo intento por no rendirse, había aceptado por completo su derrota, no podía continuar sin su compañero.

-¡Qué desastre!

Olhien apareció de pronto, con una mano señalo al lobo que empezó a transformarse de nuevo en la mujer, aunque su ropa había desaparecido. La niña le hizo aparecer un vestido negro y el resto de sus cosas, con rapidez pero sin pudor se vistió, pero de nuevo parecía que su mente se encontraba muy lejos. Luego fue el turno de Drizzt, que había recobrado la vista, la niña le tendió una mano para que se levantase y el elfo, tras una breve vacilación, la aceptó pero su mano atravesó la de la niña que le respondió con una picaresca sonrisa.

-Has resultado ser el mejor pero aun no has acabado con el gigante- Se acerco al monstruo y puso un mano sobre los restos de su cabeza, la otra cabeza se removió inquieta- Te toca decidir si acabas con ella o la dejas aquí a su suerte.

No esperaba respuesta por lo que ya estaba a otra cosa. Sin moverse de donde estaba intentó meter una mano bajo el gigante pero era imposible, se quedo unos minutos pensativa y al final se dio por vencida, solo hizo un gesto con la mano para recuperar el escudo y la espada mediante sus poderes, estaban cubiertos de sangre.

-Que mala suerte, cada vez quedan menos.

Se esfumo y apareció junto a Aikki, ya no llevaba con ella las armas de Fenris. Inspecciono sus alas y luego la brecha de su cabeza, con  un leve gesto curo todas las heridas y luego le hizo desaparecer.

-Bueno, parece que nada ha salido como esperaba.-Reapareció junto a los dos restantes- Supongo que ahora tocareis a más, o al menos por el momento. Pero no os alegréis mucho, todavía os queda mucho camino por delante.

Se acercó a la licantropa, extendió la mano que atravesó el pecho de ella antes de que desapareciera y luego lo mismo con Drizzt. Ambos reaparecieron en una pequeña estancia en la cual se podía ver a través de las ventanas las calles de la ciudad. Las paredes eran de piedra pero el suelo estaba forrado de mullido terciopelo, había cuatro sillones al rededor de una mesa de té, dos puertas en lados opuestos y un cuadro de la misma Olhien que cubría por completo una de las paredes mas estrechas.

-Sentaros, por favor.-Y los dos jóvenes obedecieron. Seré una buena anfitriona e invitaré a mis queridos invitados a que sacien su apetito.- La pequeña mesa de té se lleno de comida y por supuesto también había una jarra de zumo de un color verdoso para que no se muriesen de sed-Descansar lo que podáis y poneros al día, pues no tardareis en volver a mi querida empresa.

Y desapareció.




Dicen que la realidad nos engaña y la fantasía nos confunde. Para mi la realidad se terminó y la fantasía se marchó.
Spoiler:
avatar
Hecate Graymark

Mensajes : 125
Edad : 24
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Drizzt De'Lartz el Vie Oct 11, 2013 5:41 pm

Y se hizo la luz. Drizzt se sentía ligero, no sabía que acababa de ocurrir cuándo juntó ambas esferas, lo único que sentía ahora es que se sentía ligero, quizá fuera por el impulso de la onda expansiva o por instinto, y caía al suelo de pie. Sentía que a los ojos le habían pinchado con millones de agujas diminutas. Recordaba una sensación similar pero no tan cegadora como la que acababa de sufrir. Se frotó los ojos por los pinchazos que sentía… Y entonces sintió en todo su ser, el ensordecedor ruido que había provocado la caída del ettin. El impacto resonó por toda la plaza y a la caída del ettin, siguió una oleada de polvo y escombros dispersados por todos lados, alcanzándolo de lleno, indefenso como estaba, cayó de culo al suelo tambaleándose. Y entonces sonó aquella peculiar voz, que tan bien engañaba a todos. Se esforzó por abrir los ojos, le costaba horrores abrirlos, pero se atrevió a dar un vistazo a su alrededor y vio una mano. La mano de aquella niña Olhien, que le tendía la ayuda para levantarse. Drizzt agradeció el apoyo y asintió, pero se encontró con que no había apoyo, que no había nada incorpóreo que agarrar. Más adelante vio al ettin caído, se levantó y empezó a caminar a su alrededor, para ver el efecto de aquel artefacto que aún llevaba consigo mismo. Se frotaba los ojos a cada rato, sentía los pinchazos muy recientemente pero se esforzaba por mantenerlos abiertos. Olhien dejó a Drizzt y se acercó rápidamente al ettin caído que apenas temblaba. Puso su mano sobre aquel monstruo.

-Has resultado ser el mejor pero aun no has acabado con el gigante te toca decidir si acabas con ella o la dejas aquí a su suerte.
Su preocupación ahora se centraba en aquel elfo valeroso, que no veía por ningún lado. Pudo ver a la muchacha humana, pero no veía al lobo que minutos antes había tratado de atacarlo. Y fue entonces que vio cómo Olhien recuperaba el arma y el escudo, que le había dado a Fenris, pudo Drizzt vislumbrar que estaban ensangrentados.
Negó con la cabeza. -¡No puede ser! -Le gritó con todas sus fuerzas a Olhien a la que trató de agarrarla, pero se dio cuenta de su error un instante después al atravesarla.

-Que mala suerte, cada vez quedan menos. -Fue la respuesta sin emociones de aquel ser mágico.
-Si hubieras intervenido, nada de esto habría ocurrido… -Se lamentó Drizzt, hundiendo la cabeza entre sus manos, mientras negaba enfáticamente.

En ese breve instante, Olhien ya había desaparecido de delante de sus ojos. -¿Otra vez? -Fue la pregunta al aire que iba dirigida a Olhien

Recobró la calma y fijó su mirada en el ettin caído. Y con determinación, volvió a coger ambas esferas con cuidado, se acercó a la segunda cabeza del ettin y juntó ambas esferas de un sólo golpe. Esta vez estaba preparado. Cerró los ojos y flexionó sus rodillas y tobillos de modo que pudiera resistir el impacto de ambas esferas.

-Bueno, parece que nada ha salido como esperaba. Supongo que ahora tocaréis a más, o al menos por el momento. Pero no os alegréis mucho, todavía os queda mucho camino por delante.
Reapareció nuevamente Olhien entre la humana y el drow. Y tocó el pecho a ambos, llevándolos a otro lugar.
Esta vez se encontraban en una habitación, perfectamente decorada, advirtió que estaba perfectamente habitable, en una de las paredes colgaba un retrato de la propia Olhien. Daba vueltas inquieto, no sabía qué esperar de aquella niña.

-Sentaros, por favor. Seré una buena anfitriona e invitaré a mis queridos invitados a que sacien su apetito.
Por arte de magia, cómo esperaba Drizzt, comida y bebida abundó en la mesa. Y se sentó, se sentía hambriento, como si hacía tiempo no hubiera comido.
-Descansar lo que podáis y poneros al día, pues no tardaréis en volver a mi querida empresa.


"No leas por leer, ni imites, sino que debes tener interés por descubrir tú mismo estas cosas, se debe reflexionar."

Spoiler:

Domo Arigato Naerys!

Ficha: Drizzt De'Larzt || Hijra: Tomando venganza. || Tiempo pasado: || Cronología: Aventuras
avatar
Drizzt De'Lartz

Mensajes : 142
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Hecate Graymark el Vie Oct 11, 2013 10:56 pm

Aun no se lo podía creer, era un dolor que la desgarraba por dentro pero no era físico, era una impotencia que la atormentaba como mil demonios del pasado. No sabía lo que había ocurrido o peor si había hecho daño a alguien, ella elegía quien debía morir no una bestia sin control que se lanzaba contra lo primero que viese. Se sentía exhausta, la transformación siempre la agotaba pero esta vez su mente había sufrido una lucha mayor que la de su cuerpo y eso la había dejado no solo agotada sino abrumada.

-Esto no me está pasando a mí- Lo dijo sin darse cuenta en voz alta.

Se dejó caer sobre uno de los asientos y miró la mesa sin mucho interés, estaba hambrienta y sedienta, pero el borbotón de oscuros pensamientos que sacudían su cabeza no la dejaban darse cuenta. Algo tenía claro, necesitaba acabar con todo aquello y encontrar la manera de volver a ser la de antes, encontrarse de nuevo con su lado lobuno y volver a dominarlo. Sostenía entre sus manos el libro y la pluma, y sabía que en algún lugar de aquellas paginas debía encontrarse la respuesta que buscaba.

Había leído el libro pero los detalles que antes parecían insignificantes ahora cobraban sentido. Aquella ciudad e incluso aquella casa, todo ello salía en el libro. Olhien una ser creado mediante magia que se había creído una divinidad y había terminado traicionando a sus creadores para proteger a la humanidad del poder de un artefacto, y en aquella ciudad había terminado escondiéndose.

-¡Tú!- Exclamó refiriéndose al elfo- Emhhh...-Vaciló brevemente todavía estaba un poco aturdida y era demasiado lo que quería decir- Gracias, ya sabes, por ayudarme antes-Intentaba ser sociable para conseguir más respuestas de Drizzt- La niña..., ¿Comentó algo sobre un artefacto? ¡No! ¿Sobre un reloj?

Drizzt le habló sobre una piezas que debían juntar de dicho reloj y poco más pudo decirla, pero era suficiente para confirmar sus sospechas.

-No solo es una novela-Otra vez pensaba en voz alta.

Ahora que por fin tenía las cosas un poco más claras y aque rompecabezas había eclipsado la preocupación por el lobo empezó a comer. Había unas verduras que no la llamaban mucho la atención, la pata asada de algún animal y guiso de patata, claramente fue a por la carne. Cortó un buen trozo y sin descaró alguno se puso a devorar su comida con las manos, estaba delicioso. Engullía tan deprisa que terminó atragantándose, sin preocuparse por su compañero agarró la jarra de zumo y dio un largo trago, al principio lo agradeció pero luego termino escupiendolo.

-¡¿Qué basura es esto?!

Sabía como agua con barro y podía asegurarlo porque lo había probado muchas veces. Volvió a dejar la jarra sin muchas ganas de repetir.

-Sea lo que sea eso, zumo no es.




Dicen que la realidad nos engaña y la fantasía nos confunde. Para mi la realidad se terminó y la fantasía se marchó.
Spoiler:
avatar
Hecate Graymark

Mensajes : 125
Edad : 24
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Drizzt De'Lartz el Sáb Oct 12, 2013 11:44 am

Devoraba piezas de carne de pollo, otras de cerdo, según iba notando por el paladar. Se paró, tomó un poco de agua y volvió a coger otro trozo de pollo, sin prisas pero sin pausa.

-Esto no me está pasando a mí. -Paró lo que estaba haciendo y levantó la vista a quién había hablado. Aunque ya sabía de antemano que era aquella humana, se sorprendió de que pudiera hablar y en sus facciones asomó un gesto de perplejo e incrédulo. En todo el viaje que había hecho, no recordaba que la humana siquiera pudiera hablar. Al verla desorientada, Drizzt apartó la atención sobre la chica y siguió comiendo como si nada hubiera ocurrido. ¿Quién sabe? Igual esta chica era aún más enigmática que la propia Olhien, pero tarde o temprano hablaría, entendía Drizzt.

-¡Tú! Emhhh… Gracias, ya sabes, por ayudarme antes. La niña…, ¿Comentó algo sobre un artefacto? ¡No! ¿Sobre un reloj? -Esta vez no dejaba de comer, pero mantenía la vista fija en aquella chica, que le hizo aquellas preguntas. Mientras comía y mantenía la vista fija en ella, trataba de recordar la parte que Olhien había relatado sobre un reloj.

-[...] copias hechas de magia de los originales que desaparecieron por culpa de un poder que se escapaba de su control, un artefacto con forma de reloj de un poder inimaginable. Pero no os puedo contar más pues solo se lo que se ha permitido contaros, lo demás lo tendréis que descubrir por vosotros mismos. -Recordaba lo que dijo en su momento Olhien. -Quizá… -Fue el intento de responder Drizzt, pero no sabía a qué se refería Olhien y decidió guardarse las sospechas para sí mismo.

-No solo es una novela -La miró nuevamente desde el fondo de un vaso de agua, sorbiendo las últimas gotas.
La vorágine impetuosa y sin modales alguno, sorprendió a Drizzt sobremanera. No esperaba aquel ataque hambriento por parte de la chica, pero lo dejó pasar por la situación. Aún seguía sin comprender, dónde estaban el divium y el agresivo lobo. ¡Qué ganas le tenía! Por suerte, el ettin en aquel momento llamaba más su atención y sobre todo por los compañeros.
Volvió a recordar los poderosos artefactos que Olhien le había entregado, los cogió nuevamente con cuidado, tras haberse limpiado previamente las manos y cara. Y se asombró que tan pequeños artefactos contuvieran tan poderoso poder.
Dio otro vistazo alrededor de la sala, levantándose de su silla y miró a través de una ventana en la que confirmó que aquella estancia parecía estar en el mismo lugar de la ciudad. Recordaba que la propia Olhien dijo, antes de que el ettin atacara, que permaneció durante siglos.

-¡¿Qué basura es esto?! -Lo sorprendió nuevamente la voz de la chica, obligándolo a girarse de golpe e instintivamente a poner las manos en sus cimitarras, preparado para cualquier imprevisto. Se relajó visiblemente, no sin dejar de echar ojeadas a la chica, que tan gratamente lo sorprendía a cada rato. Daba muestras de no tener control sobre sí misma y esos arranques de furia, si es que se le podía llamar así, sobresaltaban de mala manera a la actitud marcial de Drizzt.

-Sea lo que sea, zumo no es.
-¿Y qué es? -Fue la pregunta de Drizzt. Se acercó hasta la jarra que la chica había dejado y miró su contenido, trató de olisquear por encima, pero no conseguía discernir nada raro. Cogió su propio vaso y lo rellenó con aquel zumo. Tras darle un sorbo, comprendió lo que quería decir la chica. No hizo mueca alguna de asco, así que cogió la jarra de agua y sorbió con ganas.


"No leas por leer, ni imites, sino que debes tener interés por descubrir tú mismo estas cosas, se debe reflexionar."

Spoiler:

Domo Arigato Naerys!

Ficha: Drizzt De'Larzt || Hijra: Tomando venganza. || Tiempo pasado: || Cronología: Aventuras
avatar
Drizzt De'Lartz

Mensajes : 142
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Hecate Graymark el Sáb Oct 12, 2013 8:35 pm

Se limitó a encogerse de hombros, ella solo había dicho que no era zumo no que supiese lo que era. Termino de comer después de haber perdido la cuenta de las veces que se había servido carne, todo increíblemente bueno, y como se suele decir, se piensa mejor con el estomago lleno.

-¡Olhien!- Gritó súbitamente, esperó varios segundos pero nadie respondió- ¡Mierda! Seguro que nos estas espiando ¡Maldita seas! ¡Da la puñetera cara!- Y de nuevo solo silencio

Hecate empezaba a desesperarse, necesitaba respuestas o al menos alguna instrucción de lo que se suponía que tenía que hacer. No le gustaba ni aquel lugar, ni aquella situación, ni el estar en compañía de aquel elfo, lo único que necesitaba era algo en lo que centrar su atención para no sentirse tan impotente, una manera de acabar con todo aquello y volver a su maldita vida. Si se paraba a pensar en lo que había leído en aquel libro se le iba ocurriendo una idea, la torre que había visto desde la plaza, allí debía encontrarse la primera pieza . Rebusco entre las paginas del libro hasta que dio con ello.

-<<....La niña corrió con todas sus fuerzas, presentía que algo iba a ocurrir, algo que estaba a punto de cambiar la vida de todos. La luz la sobresalto y frenó en seco, desde la antigua torre de la escuela se había proyectado hacía el cielo un rayo de luz que se veía desde todos los extremos de la ciudad. Aquel extraño suceso la resultaba familiar y la hacía temblar de miedo, algo en su cabeza la decía que sabía perfectamente lo que ocurría pero cuanto más intentaba rebuscar en esos agujeros en blanco de su memoria más se alejaba de la respuesta.

-Cariño, ¿que haces solo a estas horas? Es mejor que te vayas a casa.-La mujer la sonreía cariñosamente.

-¿Qué es esa luz?- comentó señalando a lo que salía de la torre.

-Los padres han encontrado la última pieza del reloj, es un acontecimiento increíble para nuestro pueblo pero aun así deberías volver a casa.

-No es bueno, es objeto nos matará a todos.

La mujer palideció ante las palabras de aquella niña, por muy pequeña que fuese la seriedad con la que dijo aquello nunca se le olvidaría, y sería muchos años después cuando aquel oscuro presagió se cumpliese.....->>


Paso de nuevo las paginas hasta hallar otro fragmento que le había venido a la cabeza.

-<<....La pequeña Olhien había vuelto a ser llamada al estudio del Padre Stefan, estaba aterrada por la reprimenda que le iba a echar, pero no podía hacer nada, por más que lo intentase siempre acababa pifiandola con algún encantamiento. Ya era la segunda vez en aquella semana y sus sospechas de que la iban a expulsar crecían cada vez más.

-Pasa Olhien, como supondrás tenemos una larga charla por delante, así que ponte cómoda.

Siempre que entraba en el despacho del Padre Stefan se quedaba mirando aquella replica del reloj, el verdadero se encontraba en lo alto de la torre y solo los padres fundadores podían acceder a él. Ya habían pasado tantos años desde que fuese encontrada la última pieza y reconstruido, pero la sensación de terror no había cambiado.

-¿ Aun no sabéis como utilizarlo?

Al principio el hombre no supo de lo que hablaba pero enseguida se fijó en que miraba al reloj , suspiró y ajusto las gafas antes continuar hablando...>>-

Un cable se cruzo en la cabeza de Hecate y tiro el libro contra el retrato de Olhien.

-¿Y tú? ¿Que piensas de todo esto? ¿Te conformas con que te hayan obligado a venir aquí y no te digan una mierda de lo que se supone que tienes que hacer?




Dicen que la realidad nos engaña y la fantasía nos confunde. Para mi la realidad se terminó y la fantasía se marchó.
Spoiler:
avatar
Hecate Graymark

Mensajes : 125
Edad : 24
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Drizzt De'Lartz el Jue Oct 17, 2013 11:04 pm

-¡Olhien! -Al instante Drizzt ya se había apartado de la mesa dando un salto hacia atrás, habiendo desenvainado las cimitarras. Mirando con no poca preocupación.
- ¡Mierda! Seguro que nos estás espiando. ¡Maldita seas! ¡Da la puñetera cara!

Aquella humana, a la que Drizzt no le dio importancia alguna, empezaba a desesperarse. Su constante vaivén de aquí allá, le irritaba a la vista. Cerró los ojos y trató de respirar hondo, recordando todo lo que había sucedido a lo largo de aquel viaje. Primero recordó cómo llegó a aquel pueblecito que había avistado a lo lejos desde aquella ladera cercana. Dónde disfrutaba, recordaba, de la salvaje e indomable naturaleza, sentía sus emociones a flor de piel, la brisa que pugnaba por levantarle la espesa cabellera.
Aún con los ojos cerrados, captó con el oído que aquella chica había parado de dar vueltas.
Volvió a centrarse en sus recuerdos, en aquel día, lejano le pareció, en que había avistado a alguien extraño entre la maleza, debajo de su posición.

...La niña corrió con todas sus fuerzas…

Escuchó decir de Olhien y entonces abrió los ojos atento a lo que hiciera o dijera.


...presentía que algo iba a ocurrir, algo que estaba a punto de cambiar la vida de todos. La luz la sobresaltó y frenó en seco, desde la antigua torre de la escuela se había proyectado hacia el cielo un rayo de luz que se veía desde todos los extremos de la ciudad. Aquel extraño suceso la resultaba familiar y la hacía temblar de miedo, algo en su cabeza la decía que sabía perfectamente lo que ocurría pero cuanto más intentaba rebuscar en esos agujeros en blanco de su memoria más se alejaba de la respuesta.

-Cariño, ¿qué haces solo a estas horas? Es mejor que te vayas a casa.-La mujer la sonreía cariñosamente.

-¿Qué es esa luz?- comentó señalando a lo que salía de la torre.

-Los padres han encontrado la última pieza del reloj, es un acontecimiento increíble para nuestro pueblo pero aun así deberías volver a casa.

-No es bueno, ese objeto nos matará a todos.

La mujer palideció ante las palabras de aquella niña, por muy pequeña que fuese la seriedad con la que dijo aquello nunca se le olvidaría, y sería muchos años después cuando aquel oscuro presagio se cumpliese....

Había leído la chica en voz alta. Al elfo todo aquello le había intrigado más de lo que esperaba. Desde aquella inicial sospecha sobre Olhien y la aventura que iba a acontecer. Todo resultaba tan descabellado.
Vio por el rabillo del ojo, cómo la chica volvía a hojear las páginas de aquel libro que llevaba consigo.

...La pequeña Olhien había vuelto a ser llamada al estudio del Padre Stefan, estaba aterrada por la reprimenda que le iba a echar, pero no podía hacer nada, por más que lo intentase siempre acababa pifiandola con algún encantamiento. Ya era la segunda vez en aquella semana y sus sospechas de que la iban a expulsar crecían cada vez más.

-Pasa Olhien, como supondrás tenemos una larga charla por delante, así que ponte cómoda.

Siempre que entraba en el despacho del Padre Stefan se quedaba mirando aquella réplica del reloj, el verdadero se encontraba en lo alto de la torre y sólo los padres fundadores podían acceder a él. Ya habían pasado tantos años desde que fuese encontrada la última pieza y reconstruido, pero la sensación de terror no había cambiado.

-¿Aún no sabéis cómo utilizarlo?

Al principio el hombre no supo de lo que hablaba pero enseguida se fijó en que miraba al reloj , suspiró y ajustó las gafas antes continuar hablando…




¿De qué reloj estaba hablando aquel libro? ¿Era el mismo reloj del que había hablado Olhien? Seguro que sí, pero ¿qué tenía que ver todo aquello con lo que ocurría ahora? ¿De qué les servía eso en el estado actual?  Se preguntaba. Sólo había entendido que aquel artefacto, podía estar en aquella torre del reloj.

Y de nuevo, súbitamente, aquella humana con otro de sus espontáneas acciones, lanzó el libro contra el retrato que colgaba de la pared.


-¿Y tú? ¿Que piensas de todo esto? ¿Te conformas con que te hayan obligado a venir aquí y no te digan una mierda de lo que se supone que tienes que hacer? -Le había preguntado la chica.

-Esto… no sé cómo te llamas. -Al principio no le había dado importancia sobre como se llamara, pero tras aquel episodio en que la propia Olhien había salvado por voluntad propia a aquella humana, le pareció importante saber con quién trataba.

-Simplemente pienso que tenemos que ir a aquella torre del reloj de dónde veníamos y ver que es lo que supuestamente hay ahí. -Se movió en dirección a la ventana, buscando dónde quedaba aquella torre del reloj.


"No leas por leer, ni imites, sino que debes tener interés por descubrir tú mismo estas cosas, se debe reflexionar."

Spoiler:

Domo Arigato Naerys!

Ficha: Drizzt De'Larzt || Hijra: Tomando venganza. || Tiempo pasado: || Cronología: Aventuras
avatar
Drizzt De'Lartz

Mensajes : 142
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Hecate Graymark el Jue Oct 24, 2013 5:43 pm

Era verdad, no sabían nada el uno del otro, pero ella parecía deberle tanto a aquel elfo, le había ayudado varias veces e incluso salvado de alguna situación peliaguda, y no sabía ni su nombre, mejor, ni se había molestado en saberlo. Y además había terminado descargando sus frustraciones sobre él, pero es que no entendía nada, todo se desmoronaba y en ocasiones como esa prefería hacer las cosas a su manera, sola y sin pensar.

-Mi nombre es Hecate, soy un licantropo por lo que habrás podido ver, y todo empezó cuando llegue a una biblioteca y di con el maldito libro de Olhien.- Se acercó para recuperar el libro que afortunadamente no había sufrido ningún daño con el golpe- Y bueno de lo siguiente que paso no hace falta que diga nada porque lo recuerdas tú mejor que yo.

Se acercó a una de las puertas que había en la habitación y giró el pomo, empujó varias veces pero la puerta no se inmuto permaneció quieta. Dio un último empujón con todas sus fuerza, esta vez ayudandose con el hombro pero de nuevo nada, lo único que había logrado era reventarse el hombro. Aquella situación era cada vez más desesperante, no podía negar que lo único que se deseaba era huir, huir de ella misma y de su impotencia, centrarse en averiguar lo que ocurría para no tener tiempo para pensar, peor no podía hacerlo si no conseguía salir de aquella habitación.

-No es culpa tuya- Se giró para mirar a Drizzt, tenía los ojos vidriosos-  No es que me caigas mal pero no soy muy sociable y todo esto me supera, pero de nuevo he vuelto a pensar que estaba sola, y te soltado todo sin ni siquiera preguntarte tu nombre.

Mientras Drizzt la contestaba probó suerte con la otra puerta de la habitación, no podía rendirse, aun no. Se dispuso a dar otro empujón con fuerza para ver si esta cedía, y lo hizo pero con demasiada facilidad, tanta que casi pierde el equilibrio.

-¿Echamos un vistazo?

En ese momento apareció de nuevo la niña sonriendo.

-Ir a la planta baja, veréis una puerta con un escudo grabado, es la armería, podéis coger un arma, pero solo una, será un regalo por haber llegado tan lejos, y el resto que os he dado también os lo podéis quedar.

Señalo con el dedo unas escaleras en el corredor que se apreciaba tras la puerta que había abierto Hecate.

-Y como habéis intuido nos volveremos a encontrar en la torre.

Y desapareció.




Dicen que la realidad nos engaña y la fantasía nos confunde. Para mi la realidad se terminó y la fantasía se marchó.
Spoiler:
avatar
Hecate Graymark

Mensajes : 125
Edad : 24
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Drizzt De'Lartz el Jue Nov 07, 2013 10:26 pm

-Mi nombre es Hecate, soy una licántropo por lo que habrás podido ver, y todo empezó cuando llegué a una biblioteca y di con el maldito libro de Olhien.

Así pues, aquella chica era la licántropo. Pensaba rápidamente en los sucesos pasados, cuándo aquel lobo había aparecido y no se la veía por ningún lado a la humana, que parecía tan débil. Rememoró aquel momento en que aquel lobo había saltado contra él sin motivo alguno, aunque quizás siendo un lobo era un ser irracional, comprendió, y por suerte no consiguió nada. Lo sorprendió gratamente en aquel instante, pero ahora, veía todo más claro. Miraba a la chica que tenía enfrente y se encogió de hombros.

-¿El libro de Olhien? -Preguntó. Ahora el elfo oscuro tenía curiosidad por saber qué era aquel libro, que contenía, pues no habían tenido tiempo de revisarlo. Y le intrigaba saber qué tipo de magia contenía aquel libro y por qué era tan importante. Reflexionó mentalmente durante un breve momento.

Sus cavilaciones sobre el libro de Olhien, tendrían que esperar, otra vez la chica, había interrumpido sus pensamientos sobre aquello. No podía dejar de echarle un ojo; tras aquella revelación, sentía que Olhien, aquella magia residual de la original Olhien, quería conseguir al más fuerte de ambos. Había llegado a esa conclusión en el momento oportuno, en que aquella humana, Hecate, se estampaba contra la puerta y empezaba a desesperarse. Según lo veía el drow, si tenía que enfrentarse a aquella bestia, mejor era evitarlo y acabar con la humana antes de que se transformara. Sus pensamientos le decían una, pero sus movimientos hacían otra, pues sus manos ya agarraban las empuñaduras de ambas cimitarras, sin desenvainarlas.

-No es culpa tuya. No es que me caigas mal pero no soy muy sociable y todo esto me supera, pero de nuevo he vuelto a pensar que estaba sola, y te soltado todo sin ni siquiera preguntarte tu nombre.

Miraba al elfo con unos ojos, que a punto parecían estar de llorar. Pero se movió nuevamente y se volvió hacia la otra puerta, en el primer intento de derribar aquella puerta, la puerta cedió fácilmente, obligando a Hecate a pasar hacia la otra sala.
Le pareció raro, pues anteriormente había probado con aquella puerta y precisamente no se abría. Pero ahora que estaba abierta, su intriga y curiosidad podía más que su propio estado de alerta general. Pasó a la otra sala, incluso antes de que Hecate dijera nada.

-¿Echamos un vistazo?

Y tan pronto como estaban ahí, Olhien apareció de nuevo frente a los invitados, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Ir a la planta baja, veréis una puerta con un escudo grabado, es la armería, podéis coger un arma, pero solo una, será un regalo por haber llegado tan lejos, y el resto que os he dado también os lo podéis quedar.

Señaló con el dedo unas escaleras en el corredor que se apreciaba tras la puerta que había abierto Hecate. Drizzt a su vez, no dejaba de perder de vista a Olhien, aunque sabía que no podría cogerla, porque era simple magia residual, tenía la curiosidad de saber desde qué objeto se materializaba aquella magia residual, o si solo era magia residual que estaba impregnado en toda aquella ciudad.

-Y como habéis intuido nos volveremos a encontrar en la torre.

Y desapareció. No consiguió ver nada sobre la desaparición de Olhien y se resignó a ir hacia la armería, siguiendo a Hecate.

Atravesaron la puerta que anteriormente les había indicado Olhien y bajaron unas escaleras que conducía a la armería, situada en un desván subterráneo. Al llegar, la suciedad, el polvo y algunas telarañas se habían acumulado, seguramente por el paso del tiempo, en el que nadie se habría pasado por aquel lugar. Era lógico pensar que no hubiera nada en aquella ciudad fantasma, pero le sorprendió ver la gran cantidad de armas.
De entre todas las armas, que había que no eran pocas, Drizzt se fijó en un par que le llamaron la atención. Se acercó hasta ellas y pasó una mano por encima para limpiar los restos de polvo acumulados en las respectivas vainas. Desenfundó ambas armas y observó atentamente el material con el que estaban hechos. El primero era una arma curva de filo único y un mango hecho de cuero, la hoja era brillante de color anaranjada. Del segundo, otra arma curva, pero con un pequeño saliente afilado del lado de la empuñadura, parecía como un arma de doble filo. Un mango hecho de piel de cordero y una hoja sin brillo pero de color dorada tirando a amarillo. Se quedó maravillado y no supo cuál escoger.


"No leas por leer, ni imites, sino que debes tener interés por descubrir tú mismo estas cosas, se debe reflexionar."

Spoiler:

Domo Arigato Naerys!

Ficha: Drizzt De'Larzt || Hijra: Tomando venganza. || Tiempo pasado: || Cronología: Aventuras
avatar
Drizzt De'Lartz

Mensajes : 142
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Los rostros de Olhien

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 3 de 3. Precedente  1, 2, 3

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.