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Viaje Al Coloso

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Viaje Al Coloso

Mensaje por Hiena el Mar Ago 27, 2013 1:41 am


~ Viaje Al Coloso ~
Prólogo ~ Embarcando ~
~ El mar era de un intenso azul
que competía con el del cielo
como si intentase superarle
tanto en belleza, color y brillo.
Aves, peces, barcos y agua...
Agua hasta donde mi mirada
lograba alcanzar y más allá. ~
~~ Hiena. Prólogo ~~


El olor del pescado, la humedad y la sal era arrastrado por la brisa marina, llenando mis fosas nasales desde hacía varios minutos. El graznido de las gaviotas también llevaba un rato acompañándome. El ambiente del lugar era bastante cálido, pero el aire que corría desde el acuoso horizonte proporcionaba una refrescante sensación.
Lo cierto es que casi cualquier sitio me parecía mejor desde mi estancia en los glaciares. Allí no es que pasase demasiada hambre, pero el frío... Eso era otra cosa. Era realmente serio. Pero por suerte había escapado de aquel infierno gélido, y me encontraba en un lugar mejor, subido en Bohyo que caminaba con presteza hacia la pequeña ciudad que teníamos a unos metros. Según me habían informado otros viajeros, se llamaba Kalay, y a pesar de que su tamaño no fuese precisamente el de una gran urbe, para ellos les era suficiente. Al asentarse junto al mar aprovechaban estos recursos, pescando y comerciando para mantener la economía del lugar. Bueno, yo no es que supiese mucho de economía en aquel entonces, pero había aprendido que las ciudades prosperaban más cuantas más cosas podían conseguir fácilmente, siempre y cuando otras ciudades las quisiesen. Tampoco es que esos temas me resultasen demasiado interesantes, a mi me bastaba con tener suficiente para lo que yo necesitaba, y aunque no se podía decir que tuviese una fuente de ingresos permanente y estable, si que era cierto que de aquella aventura en el norte había sacado unas cuantas monedas, sumadas a las de algunos viajeros que se había encontrado por el camino y que por un motivo u otro habían acabado muertos, y para no desperdiciar, se habían convertido en alimento y sus monedas habían pasado al saquito de cuero que llevaba. No me miréis mal, no les mataba yo... No siempre al menos. A veces eran por causas naturales, como bestias salvajes. Y de aquellas en las que mi hoja había sido bañada con su sangre, al menos la mitad había sido por piedad a causa de las grandes heridas de horrible aspecto con las que habían llegado. No era culpa mía.

Pero bueno, sea como fuere, el caso es que tenía algo en los bolsillos con lo que pagar algo. Aunque no sabía exactamente para cuanto me daba. Como dije, en economía no era muy ducho, pero tenía en mi bolsa unas siete monedas de plata y un par de bronce... Además, había una de oro, resplandeciente y brillante, que había conseguido... No recordaba exactamente, pero la guardaba casi como oro en paño. Todo lo contrario a las primeras, de las que quería librarme con celeridad. No me gustaba aquel metal... Sus propiedades sobre nuestra raza le otorgaban muchísimos inconvenientes.
¡Vaya! Me fui por las ramas... Disculpa.
Volviendo al tema, finalmente alcancé la ciudad, que ni tan siquiera tenía murallas. Sus edificios estaban construidos con una mezcla de roca y madera, así como tejado de paja, los más modestos, y de madera y teja los que parecían pertenecer a familias más adineradas. Lo primero que me sorprendió fue la gente y el ánimo, puesto que para ser tan pequeña, tenía a bastante gente, y aprovechándose de esto, los pescadores exhibían sus presas, inundando el aire del aroma a pescado que lograba abrirme un tanto el apetito.
En principio sentí curiosidad por saber la razón de aquella cantidad de personas, y apenas pude escuchar algunas palabras que se repetían, por lo que supuse que serían de importancia. "Torneo" "Coloso" "Tolbi" y "Viaje". De esas, solo entendí la última, las otras desconocía su significado, aunque no tardé en percatarme de que "Torneo" parecía hacer referencia a alguna especie de demostración de... ¿Habilidad? ¿Fuerza? No me quedó del todo claro ese detalle. Pero parecía algo así, una especie de combate donde intentaban demostrar ser mejores que el otro en algo. Tenía una pinta interesante, aunque no entendía bien el motivo de eso. Y "Tolbi" al principio pensé que se trataba de alguna persona, pero finalmente y tras recibir quejas de las personas que miraba con interés de cerca mientras mantenían sus conversaciones, parecí comprender que se trataba de alguna ciudad.

Sin saber exactamente como, probablemente en mis intentos por escuchar conversaciones para saciar mi interés, acabé en una corta fila de personas que esperaba a algo. Un hombre algo mayor, calvo y con una espesa barba canosa, así como una cicatriz cruzando su mejilla me miró con fríos y serios ojos marrones durante un instante. Yo le devolví la mirada... ¿Que era eso? ¿Una especie de juego de dominancia? Pasamos unos segundos así, y finalmente el hombre perdió la paciencia y habló.

-¿Y bien? ¿A que esperas, muchacho?-Dijo señalano la mesa, donde reposaban un par de monedas del maldito material.-¿Quieres ir al Coloso o no? Son cuatro kulls de plata. Y rápido. No tenemos todo el día.

Miré durante unos instantes el montoncito de dinero, y tras pensar un poco comprendí lo que me decía. Encogiéndome de hombros saqué mi bolsa y con un pañuelo de tela saqué las cuatro monedas y las deposité sobre la mesa. Al instante el hombre hizo una seña con la mano, indicándome un camino cercano que llevaba hasta un barco anclado al puerto.
Aun sin enterarme demasiado de lo que sucedía, volví unos pasos atrás, donde Bohyo descansaba comiendo un par de briznas de hierba que habían crecido furtivamente en aquel punto hasta que él llegó. Cogiéndole de las riendas le llevé por el camino indicado, acercándome más y mas a aquella nave.
Era de madera, por supuesto. Su casco era sencillo, de color marrón. Y bajo la baranda una larga franja blanca y azulada le daba un toque estilizado. La pintura no era ni mucho menos fresca, sin embargo, tampoco se hallaba demasiado desconchada, así que se podía intuir fácilmente que el casco no era viejo ni estaba podrido de humedad. Aun así, esa era la primera vez que iba a subir a un barco. De hecho, era la primera vez que veía el mar de tan cerca, así que todo eso era nuevo para mí. Y no habría sabido reconocer un bote de un buque.

Una pasarela conectaba la tierra con la cubierta, y tras pisarla para asegurarme de que resistía, empecé a subir, con mi montura tras de mí caminando, como no, a su lento y tranquilo paso. La madera crujía cada vez que posaba sus pezuñas, y era normal. No es que pesase precisamente poco... Pero aun así llegamos sanos y salvos a la parte superior. Allí arriba un par de marineros nos recibieron con desconcierto, y tras intentar explicarme tres veces que solo querían dejar al animal en la bodega para que no se cayese ni le pasase nada malo, acepté y les entregué las riendas. Lo cierto es que eso de no conocer completamente el idioma era todo un obstáculo, aunque también creaba situaciones divertidas.
Me acerqué a la borda y contemplé hacia abajo y hacia delante, donde se extendía la gigantesca masa de agua. El mar era de un intenso azul que competía con el del cielo como si intentase superarle tanto en belleza, color y brillo. Aves, peces, barcos y agua... Agua hasta donde mi mirada lograba alcanzar y más allá.
Todo era bello, el reflejo del sol en su superficie, el de las nubes cubriéndolo con timidez, y las ondulaciones que se producían deformando las figuras. Siempre supe que había cosas bonitas más allá de mi pueblo, y el mar fue una de ellas. No me arrepiento de haberlo visto. Aunque algunas cosas que pasaron en aquel lugar fueron ayudando a que descubriese que toda rosa tiene espinas. Y que cuanto mayor es su belleza, su color y su fragancia, más peligrosas son.


Off Rol:
Bienvenidos al Viaje Del Coloso. Este es el prólogo, es decir, el post de introducción. Como podreis suponer, la importancia de este turno radica en hacer la presentación del personaje. Narrar su llegada, sus motivos, y demás. Habrá un Off y unos datos adicionales. Allí os explicaré con más precisión que debéis de narrar.
Buena suerte.


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Re: Viaje Al Coloso

Mensaje por Arianne el Vie Ago 30, 2013 3:27 pm

La ciudad me recibe con los brazos abiertos, con una brisa que me resulta familiar, a pesar de no haber estado allí nunca. Se parece al viento gentil que solía acariciarme la cara cuando vivía en las montañas. El carromato que he alquilado se detiene a las puertas de la ciudad, a lo que yo ando hasta adentrarme en el gentío. De vez en cuando miro hacia atrás, y me encuentro a mí misma pensando en que a ver si Gorm se me iba a perder entre la multitud; y después caigo en la cuenta de que no me acompaña. Viajar sola se me hace raro. No mejor, ni peor, simplemente diferente.

Fue mi antigua tutora, la Dama Blanca, quien en su día me habló del Coloso, en la ciudad de Tolbi. Una competición para jóvenes guerreros, con retos y recompensas; para todos los diamantes en bruto como yo que han crecido en silencio. Desde entonces he sentido que, una vez estuviese preparada, viajar hasta allí era una obligación. Gorm no estuvo tan de acuerdo, pero mi compañero no está aquí, así que no hay nada más que hablar. Es la manera perfecta de saber hasta dónde llego tras todo lo que he trabajado, es algo que hago por mí misma. Lo que quiero hacer, y punto.

Kalay se revuelve y palpita de vitalidad, seguramente no seré la única que está emocionada. Sin embargo, prefiero tomármelo con tranquilidad: primero me asiento y me alimento un poco —temo que los hábitos de Gorm se me hayan pegado con el tiempo— y escucho de fondo las habladurías de aquellos a los que tal vez tenga que enfrentarme una vez en el torneo. Como siempre, me pregunto qué es lo que me espera, pero no lo sé. Me cercioro de que llevo dinero de sobra: los pequeños trabajitos que he hecho a lo largo de la temporada han dado sus frutos y puedo decir que me costeo este viaje con mi propio esfuerzo. El ambiente de inquietud se me pega y no puedo quedarme parada en un sitio. Esta ciudad es pequeña y humilde, por lo que la actividad se nota más todavía.

Después de estar un rato en una taberna, salgo a la calle y el olor a pescado me abofetea la cara. Me coloco en la fila y no tengo que esperar mucho para pagar. Bien, porque no estoy como para echar mano de paciencia. Le doy mis monedas en silencio a un hombre con aspecto intimidante, y él me indica hacia dónde tengo que ir para embarcar. Camino con paso firme hasta el barco, y por fin lo encuentro. No sé lo que me esperaba. Nunca me he subido a un barco antes —prefería volar, pero para travesías largas aquello era imposible— y la verdad es que no tengo ni idea de cuáles son mis expectativas de cara al viaje, pero prefiero no pensar en eso. Mi emoción ante el Coloso me ha hecho pensar poco en la travesía de ida, y más en la estancia allí; como si en un segundo fuese a llegar a Tolbi. Irónico que sea justo antes de subir al barco cuando me percate de que, efectivamente, he de subir al barco.

En cuanto embarco, unos hombres hacen ademán de atenderme, pero en su lugar están discutiendo con un chaval y su montura, al parecer no se están entendiendo. Yo hago un gesto como diciendo que no importa, a fin de cuentas yo no tengo montura ni nada de eso, y rodeo la embarcación con la mirada mientras. Sé que lo más difícil va a ser eso: ponerse de acuerdo. No importa el sitio en el que estés, si hay dos personas medianamente capaces ya existe un peligro. He tenido experiencias que me han hecho comprender que el socializarse es lo más complicado de una aventura, y que es mucho más fácil ser un grupo caótico donde cada uno va por su cuenta y por sus intereses. Soy partidaria de trabajar en equipo, pero también soy realista y consciente de que no todo el mundo va a estar dispuesto a hacer eso.

Tengo ganas de llegar a Tolbi. Confío en que el viaje en barco no será muy turbulento.


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Re: Viaje Al Coloso

Mensaje por Lady Sylvanas el Vie Ago 30, 2013 7:44 pm

El viento meneaba mi hermosa cabellera mientras montaba mi yegua hacia la ciudad de Kalay, me habían dicho que su comercio era distinto al de las demás ciudades, debido a que era una ciudad sedentaria sólo se dedicaban a la pesca y de ella subsistían. No me emocionaba la pesca, esos animales pegajosos y escamados que saltaban por todos lados, no me causaban miedo, ni pánico, ni los aborrecía.... Sólo prefería no estar cerca de ellos y todo estaría mucho mejor; mi cuerpo empezaba a sudar con el sol, una gota de esa secreción bajó recorriendo mi abdomen, lo cual me causó escalofríos e hizo que detuviera mi montura.

Al incorporarme nuevamente ya estaba en Kalay, veía como había gente por doquier caminando, corriendo, en monturas ¡e incluso volando!; pues todos ellos me parecían inferiores a mí y lo demostraba con elegancia. Llegué a una taberna y desmonté antes de entrar en ella, justo después llegué a el mostrador y pedí una bebida sin comida, puesto que lo único que servían era puro pescado..... Tal vez mi indiferencia por esos amigos con branquias era causada por mi encuentro con uno de ellos en el río de mi propiedad, donde uno de ellos mordió un dedo de mi pie; mientras caminaba por el agua, pero obviamente es otra historia que no viene al caso.

Mientras bebía, escuché como dos hombres, pescadores a juzgar por su indumentaria y su distintivo gorro amarillo que sirve para cubrir de la humedad en las largas horas de faena de noche tormentosas, discutían sobre quién ganaría "El Coloso" al escucharlo pude asociarlo con algún festival de comida, pero luego de unos minutos pude comprender que era algún tipo de torneo en que combatían varias personas y el ganador se lo llevaba todo, ya era mucho tiempo desde mi última aventura, así que al salir de la taberna divisé una cola de personas que venían de un barco, pude comprender que era la cola para enlistarse en el coloso, así pues hice mi cola y cuando por fin llegó mi momento el hombre que estaba anotando y cobrando se quedó mirando mi cuerpo desmesuradamente, como tratando de ver debajo de la armadura.... Tomé cuatro monedas de plata que llevaba en el bolsillo de mi cinturón las lancé en la mesa y avancé hasta llegar al barco.

Los guardias me dijeron que me debía separar de mi montura para la seguridad del barco, mientras otros peleaban con un hombre que a juzgar por su dialecto no entendía mucho el lenguaje, desmonté y di las riendas al guardia, él se alejo con mi yegua, giré mi vista, vi unas cajas cubiertas por una lona que las cubriría del agua salada que posiblemente salpicara en el viaje, en un papel colocado en una de las paredes del barco decía que se dirigía a Tolbi, me confiné a un rincón y me senté en una de las cajas a esperar que pasaría.
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Re: Viaje Al Coloso

Mensaje por Orsimer el Vie Ago 30, 2013 11:16 pm

-No…eso no me suena bien…no me encaja, es demasiado seco…-, y se reclino, y su espalda se apoyo en los lisos y suaves tablones de madera que estaban a detrás de él, su cabeza se apoyo en su mano y miro al horizonte, el barco ya era mecido levemente por las incontables olas del mar que trataban de doblegar aquel navío, inundando el ambiente con un fuerte y calmante olor a agua de mar, el puerto y su barullo, aun quedaban cerca en aquel momento; pero las brisas del mar y las olas sobre el barco ahuyentaban los mundanos sonidos de las personas de la ciudad portuaria.

Aquel ambiente, le inspiraba, le llenaba la mente y el corazón de melodías tranquilas, suaves e intensas, como las olas meciendo una caja a la deriva.
Cerró los ojos un momento y se froto la cara con su enorme mano mientras suspirada, a su mente vinieron uno por uno los sucesos pasados.

Era un lugar oscuro y poco menos húmedo que el mar, un par de lámparas de aceite crepitaban en los rincones, cerca de las paredes de madera húmeda, iluminando la estancia, llena de mesas y sillas; algunos presentes estaban más atentos que otros, algunos apartaban la mirada, repugnados, otros no podía quitar la mirada de encima, quizás más por sorpresa que otra cosa, y algunas más, lograron ver a través de todo lo demás y dejaron lugar para que el oído, el sentido de verdad importante en aquel momento les hiciera poder deleitarse con las melodías variadas que aquel orco les cedía.

El por su parte, el, no prestaba atención a todo ello, se deslizaba por los pentagramas, se balanceaba entre corcheas, moría con cada silencio y volvía a latir su corazón en cada estallido de música, y cuando acabo, su siguiente paso fue determinado.
Era una cosa rara, una de esas de las que la has oido mucho antes, que te han hablado bien de ello, pero que a pesar de no tener del todo claro lo que era, la curiosidad le impulsaba a ello.

Por supuesto, pensaba en el coloso, aquel lugar estaba lleno de rumores y no era difícil, más bien lo contrario, no captar algún fragmento de conversación, y aquel nombre se repetía, evocando recuerdos de sus días de escuela, donde escucho aquel nombre más de un día, e incluso si no hubiera hecho retornar aquellos sonidos, imágenes y sensaciones, no hubiera sido difícil encontrarse con alguna información allí.
Y esa curiosidad, fue la que le impulso a ello, no era la más normal imagen del mundo ver a alguien de su raza caminando tan tranquilamente por la calle, por desgracia, no tenían mucha fama y a veces eso era un severo problema, pero para él, perdido en u nube musical, eran tan importantes las no demasiado abundantes miradas extrañas como el silencio de chunet, el cual, no existe…a menos eso creo.

Pero mi mayor o menor formación musical, no viene al caso, el caso, es que pago sus monedas y se embarco, ni siquiera reparo mucho en los demás moradores del barco, simplemente se sentó y a medida que la melodía del mar le inundaba, se inundaba también de inspiración, y por ello, volvemos a problema con el cual empezó todo…
No sabía cómo continuar aquella canción, cada nota le sonaba retorcida y antinatural, y se encontraba bloqueado.

-Bueno…si no se puede, no se puede, pero no pienso desaprovechar esta inspiración-, dijo en un débil susurro y saco su pequeña flauta, coloco sus labios, sus dedos, aspiro fuerte aquel aroma marino y empezó a entonar una suave, ligera y sedosa música, le encantaba tocar, y aunque tampoco le importaba mucho en aquel momento, esperaba que los demás escuchasen esa melodía con tanto agrado como él la sentía.
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Re: Viaje Al Coloso

Mensaje por Gebriel Sahnuth el Sáb Ago 31, 2013 10:15 am

Cuatro días ya que llegue a parar en el hogar de aquel monje del templo de Lama. Aksel, es un hombre muy mayor, debe rondar los 60 años, quizás un poco más, aunque es difícil decirlo a ciencia cierta, pues los años de torturas en las tierras del imperio le daban un aspecto atemporal, como si fuera un ente o un cascarón del hombre que fue alguna vez. Aun recuerdo su rostro cuando me vio entrar al templo, pues aunque su rostro parecía inamovible, sus ojos brillaron con un fuego que hace años no ardía en su alma atormentada, su espíritu se lleno de júbilo al ver a otro sobreviviente de los campos.

Fue aquel hombre el que me dio la primera pista para la retribución que buscaba, él fue el primer sobreviviente que compartía mi rabia y mi dolor, fue el único que guardo todo su miedo y lo convirtió en una meta, eso lo ayudo a mantenerse firme hasta el final. Me dijo que uno de los antiguos guardias del campo de Yuxta, realizaba un viaje anual a un pueblo llamado Tolbi, ahí el tipo disfrutaba viendo los combates que se realizaban en el Coloso, pero que, según los rumores, este año se había decidido a competir en la lucha. Aksel, lloro de impotencia al darse cuenta de que ya era demasiado viejo y débil para poder devolverle la mano a su opresor, pero no así mi persona, aquel demacrado ser humano carente de alma, tomo mis manos y mirándome a los ojos, me encomendó la tarea de acabar con los tiranos que alguna vez exterminaron a nuestro pueblo. El peso de los caídos reposaba en mis hombros.

Eso fue hace tres días ya, ahora estoy parado al borde de un lindo puerto de madera, a menos de un paso de un inmenso mar de aguas azules. Me encuentro en Kalay, un pequeño pueblo costero cuya única fuente de ingresos potente, son los pasajeros que viajan a Tolbi. El olor a pescado y a marinero, inunda todos los rincones al ser empujado por esa fuerte brisa marina cargada de una atmosfera salada y pegajosa. La euforia llena los corazones de los habitantes y turistas del pueblo, las alteradas masas de gente se pasean frenéticas de un lado para el otro, comprando comidas y bebidas, hablando los unos con los otros, realizando apuestas y depositando sueños, todos están felices y emocionados de ser espectadores de aquel gran torneo en Tolbi, todos quieren vivir el gran Coloso.

Me dirigí hacía el único barco disponible en el muelle y allí me forme en una corta fila para poder abordar. Tuvieron que haber sido solo cinco personas frente de mí, lo que me raro, pues la gran cantidad de gente que allí se movía, tenían todas las luces de querer ir a ver los combates. Luego de un minuto, llegue al frente de un marinero de ojos marrones que cobraba cuatro kullz de plata para abordar el barco, pague el monto y me subí a la nave, busque un bonito lugar en la cubierta, cerca de la proa, para poder ver la enorme masa de agua que se extendía frente a nosotros. Todo parecía más tranquilo de lo que me esperaba, hasta que caí en la cuenta de que la fila, antes corta y expedita, se había multiplicado y ahora contenía una larga serpiente formada de seres de todas las razas, todos y cada uno, haciendo cola para luchar en ese gran torneo. Aunque muchos de los pasajeros que hacían fila, eran extraños e interesantes, el que me llamo más la atención fue un chico, el cual no era muy especial, pero si la mascota en la que venía montado.

Extrañado por aquella extraña criatura pasada de peso, arquee una ceja y me volví a voltear hacía la proa, solo quería llegar pronto a destino, pero algo en mi interior me dice que esto será todo un trámite. Solo deje escapar un suspiro y deje que mi mente surcara los cielos sobre el inmenso Thanatos, verdaderamente era tan bellamente enorme, que uno comprendía lo pequeño y efímero que es en realidad. Casi te obliga a pensar que tus problemas no son nada… casi.
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Re: Viaje Al Coloso

Mensaje por Cobra Commander el Mar Sep 03, 2013 4:26 pm

Informe 01

Los negocios son como el buen vino,
Deben de madurar lentamente para ser suculentos
Deben de pasar muchas veces años para su realización
Un negocio rápido trae muchos riesgos, pero son entretenidos
Al igual que el vino de una taberna, no es sabroso ni de gran sabor
Pero es una emoción tomarlo y esperar que efectos traiga consigo.

Christian Chacana 03 de septiembre de 2013

Las noticias son muy interesantes, pasan de boca en boca, de informante en informante, por lo más recóndito de las ciudades y entre la nobleza más alta, muchos hacen oídos sordos, otros… simplemente no saben aprovechar esa información y tener una visión aun más amplia de los asuntos lejanos, pero, siempre hay un pero, a veces, unos pocos, comprenden lo provechoso que pueden ser los negocios lejanos y como estos, al madurar, se vuelven suculentos y muy divertidos.

Valdemar era una ciudad tranquila, al parecer los viejos tiempos habían pasado, cuando las calles eran de barro y lodo y el hambre tocaba cada puerta día y noche, ahora los niños jugaban sonrosados, las calles de roca eran, las casas destartaladas en el pasado, estaban reparadas, cubiertas por algunas flores o pintadas de vivos colores. Nada parecía mal, ni desentonar con el ambiente de los campos cargados de trigo, excepto por una única cosa, un símbolo que se repetía, una cobra roja. La casa del viejo noble ostentaba dos largas banderas sobre su pórtico, de fondo negro y símbolo carmesí, dos guardias hacían vigilancia en la entrada, más que por seguridad, era por costumbre.

En una de las habitaciones, los espías e informantes escribían los registros que se le entregaban al comandante, a diferencia de otros, el comandante se mantenía al tanto de todo lo que sucedía en su organización, de aquellos que le apoyaban y de los que secretamente querían acabar con él. Una guerra en el norte, un secuestro ene l sur, el casamiento de un noble, la unión de dos reinos, el naufragio de un barco y la aparición de un vampiro, informes que el comandante leía con mucha atención. Irónicamente, uno le atrajo la atención, cierto evento en las lejanas tierras de Tolbi, quizás nadie pensaría que aquello era de utilidad, pero un evento de ese tipo, siempre traía como consecuencia, que una gran cantidad de dinero se moviera, tanto legal como ilegalmente. Usualmente uno enviaría a un subordinado para aquel trabajo, pero el comandante tenía otras intenciones, realmente un torneo no parecía mala idea y deseaba probar sus dotes con la espada contra otros oponentes. Danto algunas instrucciones, en pocas horas estaba preparado su caballo y algunas provisiones para el viaje, colocándose ropas mas cómodas, el comandante se armo con su pistola y espada, no requeriría anda mas, sin mediar mas palabras, subía su caballo y fue galopando hacia la dirección donde debería de zarpar el barco.

La ciudad de Kalay parecía tranquila, lamentablemente a la llegada de Cobra, había recibido nefastas noticias, no existía ningún tipo de comercio ilícito o de interés y al parecer, cuando el barco zarpara, la ciudad quedaría casi desierta, en fin, era un pueblo pesquero más que nada. Dirigiéndose como siempre a la taberna, hablo con el encargado, pagando pro adelanto el cuidado de su caballo durante el tiempo que estaría de viaje, dos kulls de oro, más que nada para cerciorarse que estaría bien y que por un descuido, lo vendiera o fuera robado. Después de ello, busco a quien debía de guiarle al barco.

No costó encontrar la fila, hombres rudos, muchos en armadura y con cicatrices o grandes armas, al parecer seria un viaje interesante, lástima que no hubiera nadie interesado en que algunos de esos individuos o participantes no llegaran con vida a Tolbi, los minutos pasaron y toco el momento de “pagar” la cuota de viaje, el hombre parecía bastante entrado en años y aun sus marcas de guerra y la piel curtida la sol, no le daban un aspecto real a que temer, sin mediar palabra arrojo las cuatro monedas que se le pedían y con un ademan indico el navío. Un barco simple realmente, de madera en su mayoría, con el primer paso sobre este, sintió el leve movimiento del océano, con toda tranquilidad se alejo algo de los que comenzaban a llegar y apoyándose contra la madera de un muro, observo con atención a los demás, nunca se sabe cuando le seria de utilidad.

Los seres que más llamaban la atención, no eran por sus indumentarias, si no por sus diferencias, una mujer al parecer delicada había llegado, mientras que un joven que parecía más perdido que conocedor a donde iba miraba el océano. Un orco había subido antes que Cobra y su tamaño no era tanto como uno podría imaginar, no parecía orco puro por sus facciones. Siguiendo al visión, una mujer de … como decirlo, curvas demasiado pronunciadas miraba con superioridad a todos, tenia cierto aire de la Baronesa, pero había algo que les diferenciaba, la Baronesa poseía clase y claramente sentido común, aquella mujer de tez oscura no, mostrar demasiada piel haría que los marineros pudieran tener otras ideas con ella … una mujer jamás debe de viajar sola en un barco, aun las que se pueden defender por ellas mismas… siguiendo el recorrido de su mirada, vio una figura que parecía arrastrarse por el suelo, sus ropas oscuras no mostraban mucho de su cuerpo, pero daba la idea de ser algún tipo de mago o asesino, quizás le sería útil. Tras la máscara, el comandante sonrió, sería interesante le viaje se decía en su interior, el aroma a sal comenzaba a ser notorio… esperaba que el barco zarpara pronto.
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Re: Viaje Al Coloso

Mensaje por Hiena el Sáb Sep 07, 2013 2:08 am


Capítulo 1 ~ Zarpamos ~
~ El viento mecía nuestro barco
a un compás siempre constante.
El de la melodía del aire al soplar
contra la blanca vela del navío,
y la madera crujiendo al compás
como la canción de una madre.
Todo paz y tranquilidad.
Todo calma y bienestar.
¿Qué podía ir mal? ~
~~ Hiena. Capítulo 1. ~~


Estaba pasmado contemplando el gran azul. Viendo como se movía con suavidad dirigido en pequeñas olas por la fresca brisa del horizonte. Al barco subían unos cuantos pasajeros. Eran bastantes para mi, a pesar de que en verdad no había tantos como podrían haber llegado a embarcar. Yo aun siquiera sabía que hacía allí. Había escuchado un par de palabras que habían atraído mi atención, y podría ver el mar desde lo que a mi me parecía una gigantesca cáscara de madera. ¿Yo? ¿Saber? No... No tenía ni idea de en qué consistían los viajes e barco, por lo que la sorpresa que me llevé cuando los marineros comenzaron a prepararse para zarpar, cuando soltaron amarras y aquella "Manta gigantes colgante" se extendió y rápidamente se llenó con el aire que soplaba. Un pequeño crujido, y noté como el suelo a mis pies se movía. Miré en todas direcciones, un poco perdido por lo que estaba ocurriendo, y volví a asomarme por la baranda, viendo como las olas eran rotas por el casco del barco, que desplazaba el agua hacia atrás generando una pequeña estela. Contemplé como la tierra se alejaba lentamente, y me quedé mirando a la misma fijamente...

-Ohhh... Gas flarg... bonito...-Me dije a mi mismo. Aunque la última palabra la había traducido casi por costumbre.-Daf jul mahns... ¿Khu gasep vey?

Pasé la mirada por la gente que había allí. Había una pareja de ancianos que contemplaban la estela que el barco dejaban cogidos de la mano. Y cerca de ellos, apoyado en el castillo de popa había un orco sentado que le arrancaba un par de notas a un laud. Una escena un tanto extraña para quien no está acostumbrado a ver a dicha raza en esa actitud... Pero lo divertido de ser un extranjero, es que no tenía estereotipos ni una base, por que nada de eso lo veía como algo raro. Por allí cerca habían también dos hombres, conversaban con tranquilidad y con una sonrisa en la cara, como si se conociesen de toda la vida, uno de ellos era pelirrojo, mientras que el otro tenía el pelo azul. Y también había una mujer de radiantes alas emplumadas. La miré con curiosidad unos instantes ¿Por qué no volaba? ¿Tendría heridos aquellos apéndices acaso? No estaba seguro, pero simplemente lo dejé pasar. Al fin y al cabo, yo aun no sabía exactamente donde iba. Tan solo que se suponía que aquello iba a "Coloso". Y yo quería verlo, fuese lo que fuese. Varios marineros se dedicaban a tirar y soltar cuerdas atadas, algo que para mí carecía de sentido alguno, pues no conocía la función, y viendo en eso algo de poco interés seguí contemplando a quienes tenía cerca. Había dos mujeres de rostro oscuro y con orejas largas que me llamaron la atención. Sobre todo una, que parecía ir exhibiéndose como si fuese una... Realmente se me ocurren varios adjetivos que colocar en este punto. Dejaré que sea vuestra propia imaginación la que lo rellene. Solamente menciono que sus ropas eran tan ajustadas que parecían una extensión más de su propio cuerpo. Ella estaba sentada en una caja, pero no muy lejos de ella había otra. No queriendo comprobar demasiado su estado, decidí continuar mi vistazo, y vi a un hombre envuelto en una túnica o capa negra, no estaba demasiado seguro. Tenía un aspecto misterioso... Pero no le di importancia, no había hecho nada para que le prestase demasiada atención tampoco... Otro hombre, cuyo rostro estaba cubierto por una máscara de acero... Y el resto de su cuerpo tampoco parecía indicar demasiado. Contemplé a ambos y fruncí el ceño. En mi tribu, cubrirse de esa manera era... Digamos que lo considerábamos de cobardes. Pues intentabas ocultar quien eras bajo algunos trucos. Es curioso ver como en ese barco habían chocado ambos extremos. Los que se cubrían su cuerpo dificultando ver quienes eran, y las que parecían no querer ocultar ni una curva. Suspiré con pesadez mientras me alejaba de la baranda. Realmente, la sociedad era muy diferente a la mía.

El viento mecía nuestro barco a un compás siempre constante. El de la melodía del aire al soplar contra la blanca vela del navío, y la madera crujiendo al compás como la canción de una madre. Todo paz y tranquilidad. Todo calma y bienestar.
¿Qué podía ir mal? ¿Quien pensaría que aquello podría cambiar? Yo no, desde luego, y disfrutaba del ambiente mientras la brisa mecía mis cabellos. Estaba lejos de casa. Si, pero había visto cosas que me gustaban. Viajar, ver mundo, conocer otras personas, otras culturas, probar nuevas carnes exóticas... El pasado no parecía importarme en aquel momento... Que triste saber que sin saberlo era incapaz de recordar...
Pero bueno, dejando ese tema atrás. Y habiendo visto ya a la gente que aún seguía en cubierta, puesto que otras personas habían bajado a la bodega o se habían refugiado en algún camarote, decidí dirigirme a la proa para echar un vistazo. Aunque realmente no había mucho que ver. Le dediqué una ojeada al la figura que se mostraba orgullosa al frente del navío. Se trataba de un dragón de madera pintado de blanco. Rugía feroz hacia el frente y con las alas plegadas a la espalda.
Y mientras yo me deleitaba viendo el buen esculpido de los dientes y garras del mascarón, escuché a mis espaldas una conversación. Parecían ser dos marineros del barco.

-¿Tu crees que este viaje es seguro?-Preguntó uno en voz baja, aunque logré escucharle.

-En verdad no lo se. El Thanatos está muy agitado ultimamente. De hecho he escuchado que hay cosas en el agua.-Respondió otro con un tono que oscilaba entre la seriedad y la burla.

-No intentes asustarme, cabrón. Sabes que quiero volver a ver a Martha, no me apetecería que un puto salmón con dientes me devorase.-Contestó el otro algo molesto.

-Venga ya. A ti nadie te comería. Le dejarías mal sabor de boca.-Rió finalmente el anterior.-No, ahora en serio. El capitán ha dicho que estaremos bien. Pero no se... Siempre hay rumores y leyendas sobre el puto mar, lo se. Pero ya son demasiadas últimamente.

-Lo se, eso es lo que me preocupa... Pero bueno, espero que la cosa vaya bien.-Fue la respuesta final del preocupado hombre.-Mm... Oye, será mejor que dejemos el tema. Si el capitán se entera de que hablamos de esto delante de los pasajeros nos tirará por la borda.

Al parecer se habían percatado de mi presencia, y abandonaron su charla, pasando a asuntos más banales, y un par de datos sobre sus parejas que realmente preferiría no haber escuchado. Y seguro que vosotros también preferís que no os lo cuente. Yo por mi parte, viendo que no había nada que escuchar y que en el frente no había tampoco mucho más que ver volví al centro del barco, donde practicamente todo seguía igual, aunque yo me dedicaba a recordar e intentar traducir las palabras de los hombres. Algunas cosas no las comprnedía, pero parecía que hablaban de algún peligro. No me importaba en ese momento, por lo cual simplemente lo dejé pasar y, aburrido, me acerqué al hombre de piel verde que intentaba tocar alguna melodía. Con mayor o menor efectividad.
Me senté delante de él y contemplé con curiosidad su instrumento y los papeles que tenía cerca.

-Oeya.-Saludé con una sonrisa en un momento en el que paró, para evitar así interrumpirle.-Tú... Eh... To... ¿Tocar? flarg... Bonito.

Mi forma de hablar era aun bastante triste, para ser sinceros. Había palabras que dudaba a la hora de traducir, y otras que primero, casi sin percatarme, pronunciaba en sklahe. No entendía la relación entre "Tocar" de música y "Tocar" de palpar. Era el mismo verbo. Pero el significado era diferente en esas situaciones, no podía dejar de imaginarme o pensar que con esa frase me refería a que acariciaba de forma bonita su laud... Cuando me refería a la habilidad que tenía para tañer las cuerdas del instrumento.
Mientras esperaba la respuesta me di cuenta en que uno de los hombres, el del pelo rojo se acercaba a la mujer de las alas. Su cabello era totalmente carmesí, lo tenía liso y ligeramente largo, cubriéndole un poco las orejas y colgando por su frente con naturalidad. Sus ojos eran de tono miel, y su tez era levemente pálida. Pude oir como sonreía a la muchacha y se presentaba.

-Buenos días... Mi nombre es Herny, señorita... He de suponer que se dirige a Tolbi. ¿Me concedes el placer de conocer tu nombre y tus intenciones en la ciudad? Yo por mi parte voy en calidad de participante. Y me gustaría saber si tendré que dedicarte mis victorias o si por el contrario serás mi adversaria. Nunca está de más conocer con quien se viaja.

Sklahe-Común:

Gas flarg: "Es bonito"
Daf jul mahns: "Hay mucha gente"
¿Khu gasep vey?: "¿Quien serán?"
Oeya: "Hola"
Off Rol:
Bueno, primer turno. Este post ha ido con algo de retraso debido a que he estado esperando un poco por si nuestra última participante posteaba. Pero visto que este primer turno no hace nada, la salto y punto. En fin. Este primer turno es sencillito y tranquilo, simplemente interactuad. Aunque en el off habrán más datos.
Buena suerte.


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Re: Viaje Al Coloso

Mensaje por Orsimer el Lun Sep 09, 2013 11:11 pm

Y un lento y continuado sonido inalterable, ese cancioncilla lenta y relajada hubo terminado, y dejo al lado el instrumento.
Respiro hondo la profunda y pura brisa marina, sin haberse enterado, ya habían zarpado, y el puerto se difuminaba entre el horizonte.

Se levanto lentamente y se estiro, disfrutando de la atmosfera relajada, y al menos en aquel momento, con pocas o ninguna nubes en el firmamento que se teñía junto al mar de un calmante y agradable color azul.
Camino lentamente con la mirada puesta en las constantes olas cambiantes que chocaban constantemente contra el barco y se poso con suavidad en la barandilla que l aseguraba protegerlo de un destino mortal en aquellas infinitas aguas, y contemplo el horizonte por el que todo aparecía y se esfumaba.

Y asi permaneció, ¿cuánto?, dos minutos, tres, realmente poco importaba todo aquello, no había prisa, solo un océano infinito que le cantaba y le llenaba la mente de suaves melodías, …cursi quizás, pero asi veía y disfrutaba de la vida, cuando la piel de su rostro empezó a tornarse más fría por la alta exposición a la brisa penetrante, se volvió a retirar de su sitio, y con su laúd volvió a probar a tocar aquella melodía que le traía loco.

Todo estaba yendo sobre ruedas, le salía fluida y elegante, pero al final, siempre se rompía en mil pedazos, o al menos esa era la sensación que la tenia.
Y fue entonces cuando noto su presencia; la de aquel joven muchacho extranjero, que aunque con una pequeña aparente dificultad, fue muy educado, provocándole una leve sonrisa al orco.

-Vaya..Gracias, siempre es agradable oír algo asi…aunque me cuesta bastante terminarla…¡hey!, ¿puedes ayudarme y decirme como queda mejor por favor?-, e imaginándome que acataría, procedo a saltarme un buen rato de muecas de agrado y desagrado y notas cambiadas para llegar al final, cuando se presento, -por cierto, soy Orsimer, encantado.-
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Re: Viaje Al Coloso

Mensaje por Lady Sylvanas el Sáb Sep 14, 2013 6:47 am

Los sonidos de un barco zarpando al mar inundaban el ambiente y no era para poco, aquel barco salía del embarcadero con personas de todo tipo, claro, inferiores a mi, pero personas afín y al cabo. La emoción que sentía era indescriptible, mi primer viaje en barco y este se dirigía a un torneo  donde, como poco, saldría victoriosa, pero mis sentimientos permanecían dentro de mi ocultos, sabía que mi estadía allí no sería tan agradable, o mejor dicho, más que agradable a los marineros..... Si saben a lo que me refiero. Prefería portar un perfil un poco más... misterioso, diría yo, y permanecer a la expectativa y preparada para defenderme de algún sucio marinero que se quisiera propasar.... No sé una siempre debe estar preparada para cualquier eventualidad, mas sin embargo estos pensamientos fríos eran alejados por la fuerte brisa que azotaba la cubierta y con ella mi mente empezaba a trabajar pensando las posibles catástrofes que podrían pasar; no era que estaba asustada, sino que había escuchado historias de naufragios en alta mar sin ningún sobreviviente.... Pero, al mismo tiempo me preguntaba que si estos naufragios no dejaban personas vivas, entonces ¿cómo se sabían estas historia? Irónico... pensaba.

Contemplaba a todos aquellos en la cubierta, mi vista era obstaculizada por algunos marineros y algunos objetos, pero entre ratos podía ver a la gente que caminaba y dialogaba por la cubierta, una mujer llamó mi atención.... bueno, tampoco es que sea muy importante, pero sí logró desviar mi mirada hacia ella, de sus  espaldas colgaban unas amplias cosas llenas de plumas,  a mi parecer era una muy extravagante forma de llamar la atención. Cerca de donde estaba la mujer con plumas estaban unos caballeros que conversaban sin parar, de cabelleras desiguales en tanto a color. Rápidamente dirigí mi vista al mar y contemplé como aquella manta de agua azul se extendía y cada metro que avanzábamos más era otro metro en el cual el barco perdía su imponente porte frente a la masa de agua, nuevamente giré mi vista para seguir apreciando a aquellos seres que , por ahora, habitarían en el barco.

Dos extraños que usaban capas se podían distinguir entre los individuos en cubierta, uno de ellos era más alto que el otro y ese, obviamente, era más pequeño que el primero, pero más allá, casi en la punta del barco pude divisar a un extraño ser verde sentado matando a un laúd, pues, la verdad es que no lo tocaba tan mal, pero seguramente alguien lo podía hacer mejor, junto a él pude divisar a lo que parecía un hombre, el mismo con que los guardias trataban de explicarle algo cuando subí al barco, que apreciaba aquel laúd. Una nueva brisa llenó mis sentidos y volvieron nuevamente los pensamientos de tormentas, mares picados e incluso el secuestro del barco por bandidos, al menos, los dos seres de capas se veían extrañamente sospechosos. Un repugnante olor a pescado y salitre se posó en mi nariz, como si algo horrible se acercará y sí, acerté, un marinero de la cubierta se sentó a un lado de mi, en las cajas y me sonrió como tratando de sacarme conversación, pero volteé la mirada hacia el lado contrario y pude sentir como este se arrimaba más a mi, entonces fue cuando me paré de las cajas, hice un gesto de negación hacia el marinero y me dirigí cerca del frente del barco, para apreciar aquella hermosa escultura que había en el exterior del barco, era hermosa, tal vez una drow la había esculpido. Llegué a unos cuantos metros cerca de donde ahora estaban el ser verde, que ahora me parecía mas bien un orco y el humano, volteé y divisé otro lote de cajas a unos cuantos metros detrás de mi, así que sentándome en una de ellas, me quedé a disfrutar el viento en mi cara que movía a la vez mi cabellera.
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Re: Viaje Al Coloso

Mensaje por Cobra Commander el Sáb Sep 14, 2013 4:38 pm

Informe 02

Y con suaves olas el mar les recibió
Dejando de lado razas y títulos
Para únicamente verlos como son
Ofrendas para su ira, alimento para sus hijos
¿Acaso lo dudabas? Bajo las calmadas aguar
Habitan cosas que ni las pesadillas desean ver
Cosas que reptan y mancillan todo lo que tocan
Y de las cuales, los Merrow solo temen.

Christian Chacana 14 de septiembre de 2013


Las gaviotas parecían alteradas, en el alto mástil sus graznidos al ser dispersas por los marineros era notorio, el barco se disponía a zarpar, y si el comandante no estaba mal, el viaje seria rápido y sin contratiempos. Lamentablemente, ningún viaje era tranquilo en esas aguas, ya que incluso en las más calmas, habitan seres bajo sus aguas u hombres malvados habidos de dinero y sangre. El barco pronto comenzó a tener más vidas, los marineros salieron de la bodega y comenzaron a soltar amarras, varios levantaron el ancla, mientras otros indicaban la posición de la vela y hacían los últimos ajustes. La vela se amplio de golpe, produciendo una leve pero firme sacudida al barco, que paso de inmóvil a en movimiento. Después de unos minutos, en que las gaviotas comenzaron a desaparecer, el puerto lentamente disminuía de tamaño hasta casi ser una línea en el horizonte, si bien era la primera vez que el comandante viajaba en barco, por lo menos sobre el agua, la sensación de mareo únicamente duro unos minutos, mientras el aroma a sal le calmaba.

Después de unos minutos de “calma” si es que el constante pasó de los marineros para asegurar las amarras y el trabajo tanto en cubierta como bajo ella, el comandante comenzó a observar, si no mejor analizar a los que se encontraban ahí. Anteriormente había visto de reojo a los presentes, mas no había caído en el par de ancianos que ahora estaban cerca de un barandal, como en dos jóvenes que se encontraban hablando con la Divium, si no se equivocaba.  El orco había estado tocando su instrumento, y no hay que pensar raro, ya que no era común ver un orco tocar un laúd o producir música, que no fuera con él romper de los huesos. El comandante se levanto de su cómoda pared, mientras se dirigía hacia los ancianos. Colocándose a su lado, hizo una pequeña inclinación para presentarse.

-Buenas tardes, no pude evitar verles aquí, perdonad mi intromisión, ¿pero puedo preguntaros la razón de su viaje? No creo que sean participantes del coloso, aunque no dudo de que este viaje no sea únicamente para los participantes-

El anciano le miro un instante, riendo por lo bajo, igual que la mujer, para sonreír con tranquilidad: -En algo tiene razón, no hemos venido por el festival, ni por el coloso, este es más un viaje de recuerdo, vera… hace treinta años nos conocimos en Tolbi y cada año volvemos para recordar el pasado-

-Oh vaya, me alegro mucho de que hayan pasado tantos años juntos y puedan pasar muchos años más, pero perdón por mi intromisión, ¿pero podría preguntaros sus profesiones?, vera, soy mercader y últimamente he estado haciendo viajes para encontrar mercancías y orfebres, quizás su conocimiento de Tolbi podría dar alguna luz sobre hacia donde voy, ya que desconozco todo de la ciudad-


Ambos ancianos rieron a  carcajada, mientras se daban un beso y la mujer le decía que le esperaría, y que después le regañaría por hablar de negocios, por su parte, el anciano se giro hacia el hombre enmascarado negando suavemente, como si hubiera escuchado aquella historia hacia ya largo tiempo:-Que coincidencia… yo también soy mercader y una de mis tiendas esta en Tolbi, con gusto le guiare… mas, ¿Qué tipo de mercader es?-

-Uno muy variado señor y perdón, Mi nombre es Cobra, un gusto en encontrar a otro mercader, ¿podría preguntar el vuestro?-

-De eso podemos hablar después muchacho, ahora  a los negocios… que el comerciar me devuelve la juventud-

Ambos individuos se retiraron hacia una esquina apartada del barco, mientras charlaban tranquilamente.
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Re: Viaje Al Coloso

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