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Viaje Al Coloso

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Re: Viaje Al Coloso

Mensaje por Gebriel Sahnuth el Miér Sep 18, 2013 2:29 am

La visión de ese enorme cielo libre de cualquier imperfección daba una poderosa impresión a aquellos que se detenían a contemplarlo. La total falta de nubes y los fuertes graznidos de las aves marinas refrescaban el alma, mientras el viento que arrastraba la infinita sal del océano, golpeaba las caras de todos los tripulantes de la embarcación. Pronto, la vida de aquel navío pareció despertar desde sus entrañas, llenando la cubierta de ruidos, movimientos y marinos exaltados, los que gastaban su tiempo y energía en izar las velas y quitar las amarras que nos mantenían seguros en el puerto de Kalay.
En segundos, el barco, impulsado por las poderosas ráfagas de viento que empujaban las velas de blanco color, se separo de las viejas maderas del muelle y rápidamente se perdió en el horizonte azul de la inmensidad de Thanatos.

El leve ir y venir del barco, provocaban un extraño efecto de cuna en mi cuerpo, debilitándolo lentamente e invitándome a una relajante siesta en el extremo de la proa. Trataba de resistirme, pero el abrazo de Morfeo no tenia piedad por mi pobre cuerpo, obligando a mis parpados bailar desde arriba hacia abajo. Trate de despabilar analizando a los otros pasajeros de la nave, pero ninguno se salía de lo esperado para un viaje hacia un gran torneo de lucha. Todos eran seres normales y corrientes, los que no llamaban mucho la atención de este hombre. Tal vez, uno o dos de ellos podrían ser interesantes, aquel orco que tocaba el laúd era peculiar y aquel hombre de mascara de espejo llamaba algo la atención, más allá de eso, solo eran niños, ancianos o mujerzuelas elficas.

Me senté en el suelo con las piernas abiertas y enfocando la mirada en los tablones de la cubierta que se podían ver en aquel espacio entre mis extremidades, me saque la capucha de encima del rostro. Con mirada preocupada, volví a enfocar a las bellas gaviotas que, poco a poco, iban quedando atrás del barco. No podía evitar sentir que el viaje no iba a ser tranquilo para nada, podía vislumbrar como algo se agita bajo nuestros pies, algo peligroso acecha el viaje de ese navío. No pudiendo hacer nada más que preocuparme, me deje caer rendido en los anchos brazos de la vieja deidad encargada del sueño de los hombres y cerré los ojos, nada puedo hacer más que tratar de descansar, si mis preocupaciones se cumplen, no sirve de nada que este cansado.
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Re: Viaje Al Coloso

Mensaje por Hiena el Vie Sep 20, 2013 12:32 am


~ Y por supuesto la paz acabó.
Nadie podría haberlo intuido,
ni el marinero más avezado
habría visto una mínima señal.
El cielo despejado y calmado,
Junto a suave viento a favor,
y aguas tan claras y tranquilas
Un relajante silencio ambiental.
Mas allí acababa la comodidad
Un grito fue comienzo la señal
de que algo andaba muy mal. ~
~~ Hiena. Capítulo 1. ~~


El hombre de piel verde me pidió algo de ayuda. Agradecí en mi interior que hubiese utilizado palabras tan simples para hablarme, dado que así tan solo tuve que pensar un par de segundos lo que me había dicho, y tratar de comprenderlo. Finalmente sus dedos empezaron a arrancar notas de las cuerdas, sonando con lentitud y constancia. Había gente que tocaba mucho mejor que él, famosos bardos, generalmente elfos de aspecto poco varonil o humanos que habían optado por la vida pacífica de los músicos. Sin embargo, había que reconocerle el mérito a aquel gigantesco hombre, pues a pesar de todo y de lo que las apariencias pudiesen querer decir, tocaba bastante bien. Aunque de vez en cuando tañía una cuerda a destiempo y el sonido que provocaba me instaba a torcer el ceño en una mueca de desagrado. Tras eso, repetía las últimas notas y probaba de nuevo con otro tiempo o nota, y tras un par de intentos avanzaba el tramo de la melodía.
Mi atención durante ese buen rato estuvo totalmente centrada en él, y no me di cuenta de como había acabado la situación que momentos antes había llegado a intuir. Pero la mujer de alas y el hombre de pelo rojizo ya no estaban hablando. Mientras la divium continuaba en el sitio, los dos hombres se habían ido a otro lado de cubierta a seguir con alguna conversación animada. Además, la mujer con aspecto de ganarse la vida con los calzones de los hombres... Y no me refiero a que fuese lavandera... Se había acercado a nosotros y se encontraba sentada en unas cajas a pocos metros de distancia de nosotros, mientras el hombre de la túnica roja se hallaba sentado en el suelo con las piernas abiertas, y el de la máscara metálica hablaba con los ancianos. Todos allí parecían tener sus propias preocupaciones.

-Yo... Soy Hiena-Dije tras detenerme un instante para pensar en el verbo ser y contestar a su presentación mejor.-Orcos... ¿Orcos tocar música flarg? Digo... Bonita... Perdón. No se bien idioma.

Aquella afirmación podría ser más que evidente, pero nunca estaba de más tener unos mínimos modales. Los Skhlah nos comemos a los muertos, pero eso no nos convierte en bárbaros incultos y brutos. Teníamos un cierto respeto hacia todos los demás seres vivos. Que ya es más de lo que algunas razas civilizadas son capaces de decir.
En resumen, la tranquilidad estaba presente en todo el barco. Mas, una aventura no es aventura si hay calma Y por supuesto la paz acabó. Nadie podría haberlo intuido, ni el marinero más avezado habría visto una mínima señal. El cielo despejado y calmado, Junto a suave viento a favor, y aguas tan claras y tranquilas Un relajante silencio ambiental. Mas allí acababa la comodidad Un grito fue comienzo la señal de que algo andaba muy mal.
La voz la dio un marinero que se encontraba asomado por la baranda de estribor. En principio no fue nada que alterase a nadie, simplemente exclamó que había una medusa pegada al casco de la nave. Un simple comentario que a nadie debería haber asustado. El problema llegó cuando al momento llamó a un compañero y le comentó que parecía que aquella cosa parecía estar subiendo. No era tampoco demasiado alarmante, una medusa que quería viajar con nosotros...
Pero el grito que ahogaron instantes después rompió lo que quedaba de calma.

-¡Mierda puta!-Soltó el hombre de improviso.-¡Son una maldita plaga, están subiendo!

-¿Que coño dices? ¿Ya estás con tus bromas?-Le dijo el otro mientras se acercaba. Pero al asomarse se retiró rápidamente.-¡Llama al capitán! Nos abordan las medusas... Esto es ridículo.

Yo no entendía casi nada de lo que dijeron, pero me extrañaba y me picaba la curiosidad por saber que era lo que sucedía. Por lo que sin decir nada me levanté del sitio y yo también contemplé que había en el mar que había asustado tanto a los hombres del mar... No fue difícil verlo.
Eran seres extraños, una especie de bola amarilla pálida del tamaño de un perro mediano, con piel gelatinosa y grandes ojos que brillaban como perlas pulidas, y que movía una gran cantidad de tentáculos, adheriéndolos al casco del navío y reptando por su superficie a bastante velocidad... Era una de esas cosas las que estaba adelantada, ya casi llegada a la baranda. Pero de las aguas surgían más y más, asomando como setas en otoño y pegándose para seguir los pasos de la primera. No parecían realmente peligrosas, pero surgían a montones. Y por desgracia, no tardaron en ocupar la cubierta. En unos segundos había un total de veinte de esas cosas meneándose como un flan e intentando acercarse a todos los que aún quedábamos arriba. Sin duda su aspecto era desagradable y no me apetecía que me rodeasen, así que desenvainé la espada y me coloqué a la defensiva, aunque mi arma no fuese la más ideal para luchar contra aquellas cosas.

¿De donde salieron? ¿Qué eran? ¿Por qué subían al navío? Preguntas sin respuesta que no tardaron en acudir a mi mente. Aunque fueron disipadas por un chillido de dolor. Al otro lado del barco la otra elfa había sido rodeada de aquellas espantosas cosas, y no tardaron en echársele encima. La escena fue realmente desagradable, y contemplar como los tentáculos de esas criaturas se enroscaban en sus piernas, y con mayor celeridad de la que creía posible subían por su cuerpo, una tras otra hasta que su oscura piel quedó completamente cubierta por aquella masa gelatinosa blanca amarillenta. Y momentos más tarde cayó al suelo retorciéndose entre gritos de dolor.
Definitivamente, no parecían muy peligrosas... Por separado, juntas eran realmente amenazadoras. Fruncí el ceño, echando una mirada hacia atrás y comprobando que no aparecían más a mi espalda. La situación estaba complicada, pero no me iba a dar por vencido, no era mi intención acabar mis días como comida de gelatina. Prefería servir de alimento a camaradas de más honor.
A mi lado tenía al orco, a la elfa que seguía viva, y a la mujer alada, mientras que al otro lado, aun permanecían el hombre de la capa, el de la máscara y los dos jóvenes guerreros, el de pelo rojo y el azul. Los ancianos y los marineros se habían retirado en cuanto se percataron de la invasión de las medusas, mientras que los que allí quedábamos nos encontrábamos para repeler el ataque viscoso, o bien por habernos visto rodeados antes de huir.

-Orismer... Ayudar...-Le dije al piel-verde mientras intentaba pinchar con la punta de mi espada a una de aquellas bestias que se había atrevido a acercarse demasiado.

Off Rol:
Otro turno más. Esperé a Tyrande, que el día que debió postear me dijo que esperase, que estaba terminando. Pero ni con esas me posteó. Aunque no ha sido la única que no ha posteado, o que lo hizo tarde. Bueno... De cualquier forma, comienza un poco la acción. Mirad el off para tener más datos sobre el enemigo, que aunque parezca patético, puede ser problemático.
Buena suerte.


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