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LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

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LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

Mensaje por Gebriel Sahnuth el Mar Sep 03, 2013 7:59 am

El manto nocturno de la bella noche plutónica recién comenzaba a cubrir toda la rivera celeste de la bóveda estelar. Las temperaturas, ya en drástico descenso, se habían tornado bastante agradables, mucho mejor de lo que era al mediodía. Las arenas infinitas de aquel paramo yermo se trasladaban hasta su siguiente ubicación, creando nuevas dunas a su paso, modificando la visión del desierto para siempre. Los cadáveres frescos de los caídos por el astro rey eran cubiertos por diminutos granos de arena, pero que en cuestión de segundos, cubrían la totalidad de los finados y dejaban a simple vista, los antiguos huesos roídos por las ratas de las arenas. El viento soplaba desde el este y acarreaba una atmosfera eléctrica con él, muchos pensarían que viene una tormenta, pero los cielos completamente despejados despejan cualquier duda, el desierto seguirá seco por mucho más tiempo.

La madre noche ya casi cubría por completo los cielos de Noreth cuando entre por las puertas de Lubteeb, las cuales no eran más que dos grandes rocas de color blanco y llena de imperfecciones, ninguna de las dos superaban la altura de un hombre promedio. Las pequeñas casas del pueblucho estaban hechas de un extraño material, algo como argamasa y huesos, y juzgando por el olor que expelen, mezclado con orines. Ninguna poseía vidrios y solo estaban iluminadas con la tenue luz de las velas. El silencio hubiese sido sepulcral sino hubiese sido por el molesto estruendo que venía desde la pobre taberna del lugar, la cual no era más que una casa algo más grande. Adentro, se podían ir gritos y canticos, vidrios quebrándose y golpes, seguramente era una pelea mezclada con la fiesta.

Solo la ignore y seguí de largo, camine directo al único edificio que resaltaba, además de la taberna claro. Más allá de la última casa del pueblo, a unos 40 metros, se erige una torre de mármol blanco. La edificación mide unos 20 metros de alto y unos 15 metros de diámetro, tiene una forma cilíndrica perfecta. Espero que este viejo cochino este en casa, seguro que él sabe más sobre el tema de la gema. Tome un gran sorbo de agua de mi cantimplora y entre al edificio, mientras tanto el bullicio de la taberna iba en aumento, pero ahora tomaba un tono mucho más serio. Mire hacia el cielo por primera vez desde que pisé las arenas y mi alma se estremeció al ver las tres lunas adornando el cielo en una perfecta unión cósmica, lo único preocupante era que meistic estaba bañada de rojo, era el augurio de una noche sangrienta.
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Re: LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

Mensaje por Arwen & Pasifae el Sáb Sep 07, 2013 7:06 pm

Los intensos rayos de sol abrasaban mi piel, todo mi cuerpo ardía, había llegado a creer que tenía fiebre, pero lo mas desagradable de aquella situación era el sudor, se volvía pringoso e incomodo, la camisa de adhería a mi cuerpo sin dejarme un respiro, y la la falta de previsión antes de meterme en aquel maldito desierto me estaba cobrando factura, apenas me quedaba agua y la perdida constante de liquido no ayudaba, tenía la garganta seca y al respirar quemaba, no tenía ni la mas mínima gota de saliva que me ayudase, si seguía así no tardaría mucho en desplomarme en aquellas abrazadoras arenas.

-Y yo que pensaba que esto no sería nada para la valiente elfa, parece que me equivocaba y ni siquiera puede soportar unos pequeños rayitos de sol.

Me giré hacía ella con la mirada llena de ira, casi nunca perdía el control de mis emociones pero Pasifae era experta en sacarme de mis casillas, y por mucho que supiese que lo hacía para ayudarme, no por que me tuviese estima sino porqué si yo caía ella caía conmigo, en aquel momento no podía soportar su afilada lengua.

-Siempre estas deseando tener el control y me parece que en este momento no me negaría a ello, ¿te apetece llevar las riendas un ratito?

La bruja enmudeció y desapareció de mi vista, volviendo a esconderse en algún recóndito lugar de mi ser, un lugar donde la existencia no estaba sujeta a la necesidades corpóreas, el hambre, la sed,el sueño, eran chistes cuando solo eres un alma sin cuerpo encerrada dentro de otra persona, dormida es una oscura paz que solo te deja la opción de sumirte en los pensamientos o ver lo que ocurre a tu alrededor en tercera persona, pero por mucho que odiase aquello ahora solo se me antojaba el paraíso.

Andaba por inercia, las pocas fuerzas que me quedaban tiraban de mi para seguir caminando hacía delante, me escocían los ojos y la visión se tornaba borrosa, pero podía alcanzar a ver la piedra blanca y las casas. ¿Era aquello una ilusión creada por mi subconsciente que anhelaba llegar a algún sitio o era mi buena suerte que me brindaba la solución a todos mis problemas? El tacto de la ardiente roca sobre mis cansadas manos era la prueba que necesitaba, no pude reprimir una sonrisa de felicidad, acababa de encontrar mi salvación. El agotamiento no me permitió prestar atención a lo que me rodeaba, aunque el extraño aspecto de aquel poblado y el olor que desprendía no era normal, no tenía fuerzas para hacerme preguntas. Escuche el ligero bullicio de la taberna que debido a las horas que eran tampoco se encontraba muy abarrotada, y fui directa a refugiarme en las sombras que me ofrecía.

No me fije mucho, solo me desplome sobre una silla de madera que se sacudió al recibir mi peso y pedí al hombre que llevaba aquel tugurio algo de beber. Me sirvió un jarra de alguna bebida que nunca había probado, la agarre con fuerza y me la bebí con impaciencia de un trago, aquel liquido por muy amago que estuviese me devolvió la vida, el hombre me miró todo el tiempo fijamente hasta que le pague por esa bebida y otra que me sirvió después, y se retiró tras la barra. Disfrute mas tranquilamente de la segunda jarra antes de que el cansancio me pudiese y cayese rendida sobre la mesa.

-¡Despierta!- Me encontraba tan a gusto, mi cuerpo estaba entumecido y los ojos me pesaban demasiado para abrirlos-¡Argg! ¡Despierta de una maldita vez!

Me desperté sobresaltada y me incorpore de golpe, mi cuerpo me respondió con un horrible dolor por todo él, ningún hueso ni musculo parecía alegrarse de moverse. La imagen traslucida de Pasifae me devolvió a la realidad, mire a mi alrededor y me encontré con aquella extraña taberna que ahora parecía tener mas vida que cuando llegue, la gente estaba hablando muy alto, algunos incluso gritaban, y mi cabeza daba mil vueltas, lo único que deseaba era que se callasen antes de que mi cerebro explotase.

-Llevas ahí tirada durante horas, ¡¿te paraste a pensar cuando te quedaste dormida que le podía pasar a nuestro querido cuerpo en un lugar como este?!- Tenía razón pero lo que menos me apetecía era escucharla gritar, ya tenía suficiente con los hombres de aquel sitio.-No me hubiese gustado encontrarme a uno de esos asquerosos gordos sobando mi preciado cuerpo porque tu no tuviste dos dedos de frente para irte a echar una cabezadita a un lugar....

Una de las técnicas que mas había perfeccionado desde que mi agradable compañera había llegado a mi vida, era la de sumirme en mi misma y era algo que hacía más de lo que quería reconocer. Su voz ahora era un lejano farfulleo que no llegaba a entender, mi cuerpo no paraba de recordarme la caminata que había hecho por el desierto, pero mientras desentumecía cada una de mis extremidades con ligeros movimientos más a gusto me encontraba, pues parte de mis fuerzas habían vuelto a mí y el calvario pasado se me antojaba ya lejano, necesitaría una noche entera durmiendo una mullida cama y un festín digno de un rey, pero por el momento podía sentirme aliviada de no estar muriéndome en el desierto.

Una botella de cristal estalló detrás de mi cabeza, no había estado muy atenta por lo que no había podido reaccionar, unos pocos centímetros más y se hubiese estampado contra mi cara. Parpadee varias veces sorprendida y me gire atónita para ver los restos de la botella, un harapiento hombre me miraba con una cara llena de ira y me señalaba con su rechoncho dedo.

-Malditos forasteros ladrones.

Cogió una segunda botella y la lanzó de nuevo contra mí, aparte la silla a tiempo de tirarme contra el suelo, esta vez no había duda que me hubiese dado.

-¿Qué se supone que esta ocurriendo?

-¡¿Qué?! ¿Cuando hablo no me escuchas?

Le respondí a Pasifae con una inocente sonrisa, y su rostro normalmente frío como la piedra parecía echar chispas.




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Re: LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

Mensaje por Arthazon el Sáb Sep 07, 2013 9:47 pm

Arthazon viajaba bajo el duro sol del desierto desprovisto de toda su armadura, excepto una de sus espadas, no sabia hacia donde se dirigía exactamente, solo sabia que hacia algunos días había hablado con alguien y había aceptado una misión, pero al fin y al cabo hacia mucho tiempo que ya no era el Heredero de Abanisia, ahora ya solo era un simple mercenario, había perdido quizás el objetivo de su vida, sumida esta en un triste circulo de matanza y violencia.

El joven guerrero había calculado algo mal así que apenas le quedaba unos pocos sorbos de agua en la cantimplora y se los estaba guardando por si acaso, lo peor de todo es que no se podía quitar su capa ni su capucha, pues sabia que si lo hacia el sol le destrozaría, al ser del norte mas frió, su piel era muy blanca y aguantaba muchísimo peor el abrasante calor, aquello le hacia estar muy incomodo, sudando sin parar, incluso la espada se le estaba haciendo pesada, la había cambiado al filo de la cintura pues en la espalda le pesaba demasiado.

En su pensamiento solo estaba llegar a su destino, un pequeño pueblo donde debía investigar ciertas cosas, el hombre que le había reclutado solo le había dicho que debía dirigirse ahí y esperar mas ordenes, el joven guerrero siguió adelante, cogió su cantimplora, tomo un sorbo y justo cuando bajo la cabeza vio algo a lo lejos, entorno los ojos y distinguió unos túmulos.

Arthazon siguió aunque esta vez empezó a ir mucho mas rápido, dio otro sorbo a la cantimplora y la acabo, poco a poco, se fue distinguiendo un pueblo aunque las casa eran casi como túmulos pequeños, ese era el sitio donde debía dirigirse, siguió y siguió bajo el sol abrasador que le destrozaba todos sus músculos y le hacia sudar muchísimo, haciéndole incomodísima la ropa, una vez llego al pueblo empezó a dar vueltas para ver donde podía descansar, así a lo lejos vio una casa algo mas grande y escucho algo de jaleo dentro, era una taberna, el joven guerrero se dirigió hacia ella y entro.

Estaba en la taberna, miro a su alrededor y apenas vio unos pocos aldeanos por las pintas que llevaban, siguió mirando y vio una barra también y en una mesa vio una mujer, parecía una elfa, algo raro en aquel pueblecito perdido de la mano de dios. Arthazon se dirigió hacia la barra y le pidió al tabernero algo de beber, este le echo en una jarra un liquido muy raro mientras le observaba con una mirada penetrante y algo amenazadora, el guerrero pago, cogió la jarra y se dirigió a una mesa algo apartado en una de las esquinas.

Después de sentarse empezó a observar mejor el panorama, la supuesta elfa se había dormido, por otro lado estaba el tabernero que bromeaba y se reía con un grupo de aldeanos sentados en una de las mesas que eran los que mas barullo montaban, y apenas había una mesa mas donde estaba sentado otro mas, también parecía un aldeano. Arthazon siguio tomandose aquella rara bebida que aunque no estaba muy a su gusto le daba igual, después de haber atravesado ese desierto solo quería beber alguna cosa, ya no le importaba como supiera.

Arthazon llevaba ya horas en aquella taberna bebiendo a sorbos las copas y estaba algo borracho, aunque quizás no como los demás aldeanos, algunos apenas se tenían en pie, ya era de noche y la taberna ya estaba mucho mas abarrotada, llena de borrachos. Arthazon ya se había acomodado, se había quitado la capa y la había dejado a un lado, en ella enrosco su espada pues el tabernero y algunos aldeanos le habían mirado con curiosidad al verla y murmuraban pero de aquello ya hacia horas, estaba acomodado y algo cansado así que había dejado de observar el panorama hacia bastante tiempo, estaba absorto en sus pensamientos.

Absorto en sus pensamientos Arthazon no se dio cuenta que la elfa había despertado pero si vio como la intentaban atacar acusándola de ladrona, un aldeano la intentaba atacar y la insultaba, entonces otros dos aldeanos e dirigieron hacia Arthazon gritando - Ese también, es tamb..bien un ladr..drooon - Mientras el otro aldeano no paraba de gritar - Maldd..ditos forrrrr...rrasterooos, vamm..moosss a porrrrr..rrrr voss..ootrossss - Arthazon espero hasta el ultimo momento y cuando estuvieron ante el se levanto y rapidamente saco su espada de la capa, con su pierna empujo la mesa contra ellos y se preparo para luchar si era necesario.
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Re: LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

Mensaje por Hannah Schütze el Dom Sep 08, 2013 5:55 pm

El aire del desierto rielaba bajo el calor del sol, haciendo que las casitas de Lubteeb ondularan ante la vista de la joven cazadora. Llevaba horas caminando por el desierto, desde que se había separado de la caravana que la había llevado hasta allí. Gotas de sudor iban creando pequeños surcos en su rostro, cubierto de polvo, y sus pasos se habían vuelto torpes y pesados. La figura encapuchada atravesó las dos piedras blancas de la entrada del pueblo con la cabeza gacha, y tras preguntar brevemente a los lugareños, se dirigió hacia la taberna.

___________________________________________________________________________

Hannah cerró la puerta tras de sí y se dejó caer pesadamente en la cama. Le dolía todo el cuerpo, una terrible migraña estaba comenzando a hacer aparición y toda su ropa estaba pegada a su piel. Tras unos minutos, la cazadora se levantó de la cama con lentitud y, tras tapar el agujero que hacía las veces de ventana, comenzó a desnudarse con dificultad. En el suelo junto a la cama había una jarra y un pequeño cuenco, la jarra llena de un líquido espeso y fresco, con un fuerte olor y el cuenco lleno de agua. Había tenido un duro regateo con el tabernero, tanto para conseguir la habitación, como para conseguir el agua, pero al final el brillo plateado de las monedas había acabado por convencerlo. Tras beber de la jarra, humedeció un paño en el cuenco, y comenzó a pasarlo por todo su cuerpo, eliminando poco a poco el sudor y el polvo del camino, y refrescándose.

Tras una lenta y meticulosa limpieza que le llevó un buen rato, Hannah se puso una muda limpia y después de colgar sus otras ropas para que se secaran, salió a la calle, vestida tan sólo con una camisa de lino y unos pantalones pardos. Pasó varias horas fuera, en las que estuvo investigando el pueblo, y a sus habitantes. Fue hasta la torre blanca, donde pasó un buen rato inspeccionándola para irse poco después, frustrada. Preguntó a los habitantes del pueblo por la torre, por el pueblo y los alrededores y por fuentes de agua cercanas, pero todos parecían reticentes a hablar con una forastera, y mucho más si ésta era una niña.

Al cabo de varias horas de deambular por el pueblo y los alrededores, Hannah volvió a la taberna, decepcionada y enfadada. Se acercó a la barra y pidió algo de comer. Mientras esperaba, no pudo evitar fijarse en dos personas que destacaban en aquel tugurio como reyes entre mendigos: una elfa tirada sobre una mesa con dos jarras, y un tipo con una espada en la cintura. En cuanto el tabernero le dio su comida, la cazadora se retiró rápidamente a su habitación, esperando no haber llamado la atención de esos dos extraños, y deseando que estuvieran aquí de paso, que no hubieran venido a por lo mismo que ella.

Una vez en su habitación se sentó en la cama y, entre bocado y bocado, comenzó a prepara todos su equipo: afilar las armas, comprobar las flechas, poner a punto la armadura. Cuando estuvo segura de tener todo a punto, guardó la armadura en la mochila y se echó en la cama a dormir.

___________________________________________________________________________

La despertaron los gritos que provenían de la habitación principal, furiosos y ebrios. Sin perder un segundo, se echó la capa a los hombros y, cuidadosamente abrió la puerta asegurándose de que no había nadie por el pasillo, empuñando la pequeña daga que guardaba en la mochila. Poco a poco y silenciosamente se acercó al fondo del pasillo, y se asomó por la barandilla de las escaleras que descendían a la planta baja, justo a tiempo para ver cómo el hombre de la espada lanzaba una mesa contra unos aldeanos de una patada.

Al oir los gritos que profería la multitud mientras rodeaba a sus dos víctimas, Hannah, se agazapó entre las sombras de lo alto de la escalera sin perderse detalle de lo que pasaba, consicente de que ella también podía ser una de las víctimas de aquellos borrachos.
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Re: LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

Mensaje por Gebriel Sahnuth el Miér Sep 11, 2013 10:22 pm

Las largas escaleras de mármol blanco se extendían escalón por escalón hacia el infinito cielo raso de aquella torre blanca en medio del desierto. Uno, dos, tres, seis, diez, catorce, veinte, treinta, cuarenta escalones llevaba contados y aun así parecían continuar sin fin aparente. Sesenta, setenta, ochenta, cien escalones, y el cielo aun era iluminado por una flama negra de ignorancia. Pasaban los segundos, los minutos e incluso las horas y aun así, aquella torre no parecía tener fin. Mi paciencia se agotaba y mis energías también, pronto comencé a correr frenético por las largas escaleras de mármol blanco, las cuales reflejaban las gotas de sudor que corría por mi frente justo antes de chocar contra el suelo. Bien pudieron haber sido días lo que duro esa escalera.

Hasta que finalmente, una pequeña mota de luz se dejo vislumbrar en media la profunda oscuridad que dominaba el cielo raso de aquel edificio. La tenue luz se balanceaba de un lado para el otro mientras daba una pequeña muestra de esperanza a este cansado cuerpo. Era como una luciérnaga que danzaba solitaria en la noche, esperando a que su compañera llegue a acompañarlo en ese mítico baile nocturno. A cada escalón, la luz se volvía mucho más potente hasta tal punto, que, cuando estaba a solo seis escalones, podía dilucidar completamente la enorme habitación tapizada con espejos de todos los tamaños y formas, los cuales daban una visión perfecta de cada centímetro del salón circular. Justo en el centro, un viejo vestido con un traje de estrellas se encontraba parado perdido entre los miles de imágenes que se formaban, con ayuda del maravilloso paisaje nocturno, en el prisma del techo. Buenas, Gebriel.

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Las cosas en la taberna, por lo general, eran bastante tranquilas. La mayor parte de nuestros problemas eran peleas de borrachos que nunca llegaban más allá de las palabrotas, pues, después de todo, mis clientes son todos vecinos y amigos de toda la vida. Pero de vez en cuando, malvados viajeros llegaban creando problemas apenas aterrizaban en el territorio del pueblo. Este día en particular, llegaron tres de ellos. Una chica, una elfa y un hombre armado con una espada, parecían viajeros en busca de aventuras, pero algo en ellos no me daba confianza, ¡Y tenía razón¡ Los muy malditos se robaron todo un tonel con nuestra preciada agua. La noticia se extendió como fuego y Arshton y Bronzon estallaron en cólera apenas lo supieron. Aquellos viajeros iban a pagar esa hazaña y la iban a pagar caro.

El primero en actuar fue Bronzon, el cual lanzo una botella hacía la elfa durmiente, la cual la esquivo por mera suerte. Eso comenzó toda la trifulca verdadera. Desde detrás de la barra pude ver como todo acontecía sin correr peligros innecesarios y si todo fallaba, siempre tengo a la vieja Betty esperando bajo el mesón.

El ruido de aquella botella y la posterior amenaza, animaron los ánimos del caballero de armadura, el cual empujo una mesa en contra de otros dos borrachos que iban a por él. Claro que, los muchachos respondieron y empujaron la mesa con todas sus fuerzas en contra del caballero de espada. Aunque el forastero trato de contra restar la fuerza, termino siendo superado por los dos oriundos del desierto, lo que desencadeno que terminara encerrado entre la mesa y la pared.

A la elfa no le estaba yendo mejor, pues pronto Arshton demostró la enorme fuerza por la que era conocido y apreso a la muchacha entre sus brazos fuertemente, imposibilitando cualquier movimiento que pudiese intentar. Allí, en las escaleras, esa niña también es foraña. Grite con fuerza, para que mi voz se escuchara por todo el lugar. La chica se paro exaltada, lo cual la salvo de una potente patada por la espalda que venía desde uno de los tipos que estaba en el segundo piso. La muchacha de la capucha roja, con un rápido movimiento, le hizo una herida en la mano a Totoro. Pero esa distracción le costó un fuerte puñetazo de parte del otro tipo de arriba, que la mando escaleras abajo.

Todo estaba patas para arriba, cuando de pronto un fuerte viento gélido entro raudo por la puerta del frente, helando todos los ánimos y causando escalofríos a todos los presentes del lugar. Continuo al viento, un hombre de armadura blanca camino fuerte y seguro hacia el interior del bar, se quedo mirando un rato y luego con un fuerte vozarrón, pregunto por la ubicación de sus cuatro exploradores que le iban a acompañar en la campaña de la gema oscura. Tenía miedo, no sabía que sucedía, nos habían robado el agua, solo pude atinar a disparar a la vieja Betty, ¿Qué más podía hacer?

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La fría noche del desierto ya había caído cuando cruce las blancas piedras gemelas de Lubteeb y el extraño olor de sus viviendas me recibió tal y como en los viejos tiempos, con problemas y peleas estúpidas en la taberna de Sally. Normalmente hubiese seguido de largo, pero según mi informante, cuatro hombres me esperan en aquella taberna para ser reclutados en la hueste del templo perdido en las arenas muertas del oeste.

Me baje de Karanion en la entrada de la taberna y camine hacia el interior, por mucho que me duela admitirlo, no podría encontrar aquella gema milenaria sin ayuda alguna. Apenas si di un paso en la taberna y una botella paso volando por el lado de mi cráneo, salvando por centímetros. Solo lo ignore y continué con mi misión allí, solo quería salir de aquel pueblito olvidado de Dios. Tres años seguidos que vengo y tres años que esto es igual.

¿Dónde están los valientes hombres que emprenderán la campaña por la gema oscura? Dije a los estropajos de ser humano que allí se encontraban. Solo silencio y sorpresa fueron las respuestas, eso y el estruendo de la pólvora explotando desde la barra. Souffle Dije en voz baja, casi en un susurro y un mi aliento se transformo en una ráfaga de hielo que congelo el proyectil en medio del aire.

¿Y bien? ¿Quién viene conmigo?
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Re: LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

Mensaje por Hannah Schütze el Dom Sep 15, 2013 2:12 pm

Desde su escondite en lo alto de las escaleras, Hannah observaba cuidadosamente toda la pelea, sopesando la daga entre las manos, sin perder un detalle de lo que pasaba ahí abajo. Vio cómo los lugareños acorralaban al hombre de la espada contra la pared, atrapándole contra la mesa que él les había intentado lanzar, y cómo otro de los pueblerinos inmovilizaba a la elfa con sus fuertes brazos. No le hizo falta mirar dos veces para comprender que estaban enfadados por algo, y sólo era cuestión de tiempo que el posadero se acordara de que había alquilado una habitación a otra forastera, así que con una mueca de desagrado, tomó la resolución de recoger sus cosas, deslizarse por la ventana de su habitación y desaparecer en la noche, aún a riesgo de perder la maldita gema; pero justo en el momento en que empezaba a darse la vuelta, se oyó la voz del tabernero.

-Allí, en las escaleras, esa niña también es foraña.

El grito de aquel hombre puso en alerta a Hannah, que rápidamente rodó a un lado, evitando por poco una bota que, dirigida hacia su cabeza, golpeó la barandilla de madera, que se astilló con un siniestro crujido. El instinto de supervivencia de la cazadora actuó por sí solo, lanzando un tajo hacia su atacante, que hurtó el cuerpo torpemente, haciendo que la hoja le cortara la mano arrancándole un aullido de dolor. La niña retrocedió unos pasos, apuntando con la daga a su agresor, que se agarraba la mano con fuerza, a pesar de que el tajo no había sido profundo. Lentamente y con largos pasos, Hannah comenzó a moverse hacia el pasillo, sin dejar de apuntar con la daga a aquel desgraciado, cuando de repente, surgiendo de la nada, otro de los pueblerinos se lanzó contra ella gritando, golpeándola fuertemente con el puño cerrado. Las manos de aquel hombre eran como cuatro veces las suyas, y el puño era duro como una piedra. Hannah apenas tuvo tiempo de reaccionar, de interponer su arma entre su atacante y ella, cuando aquella enorme manaza impactó en el lado izquierdo de su cara con tal fuerza que la detras de la cabeza fue todo el cuerpo, que se precipitó escaleras abajo.

Por unos instantes, el mundo de la cazadora se volvió una nube borrosa de dolor. Tras el puñetazo, rebotó varias veces en las escaleras para detenerse en un pequeño rellano que por suerte estaba ahí para detener su caída. Allí tendida en el suelo apenas podía pensar con claridad. Le pitaban los oídos, la boca le sabía a sangre y su mirada estaba teñida de una pátina color rojizo. Le dolía todo el cuerpo, pero con un soberano esfuerzo, consiguió apoyarse sobre las manos y arrastrarse dolorosamente hacia la esquina, donde, apoyándose en la pared, consiguió levantarse. Allí con la espalda cubierta, levantó la daga, dispuesta a vender caro su pellejo.

En ese instante, un hombre revestido con una armadura blanca, que parecía haber aparecido allí de repente, hizo que toda la taberna se paralizara. De repente, el ambiente se había enfriado, y el posadero, nervioso, disparó su pistola sin ningún efecto, ya que el caballero congeló el proyectil en el aire con una sola palabra. El silencio se adueñó de la taberna. La mente de Hannah iba a mil por hora, y se le estaba levantando un terrible dolor de cabeza. Nadie hablaba, todos se limitaban a mirar con espanto a aquel hombre.

-Ygggggjjjjhhh...- la niña intentó abrir la boca, pero de ella sólo salió un gorgoteo ininteligible. Cerró los labios y con un movimiento brusco, escupió un enorme gargajo sangriento frente a ella.- Yo.

Colgando la daga en su cinturón, la cazadora se despegó de la pared con una mueca de dolor y comenzó a subir las escaleras, desafiando con la mirada a los hombres que antes la habían atacado, ahora paralizados por el miedo a aquel misterioso caballero blanco. Fue todo lo rápido que pudo a su habitación, donde recogió sus cosas, se ató el cinto, se colgó la ballesta y cogió su mochila, y salió de la habitación rápidamente para presentarse ante el caballero.

La imagen que aquel hombre de armadura blanca vio bajando por las escaleras para colocarse a su lado no era precisamente hermosa. Una niña de 17 años , con la cara totalmente cubierta por su propia sangre, cargada con una enorme ballesta y una no menos enorme mochila, renqueando como podía y escupiendo sangre cada dos pasos, que lanzaba miradas asesinas a todos los hombres de la taberna que se ponían en su camino. Así fue como Hanna Schütze se plantó frente a aquel hombre.

-Yo busco la gema oscura.


Última edición por Hannah Schütze el Lun Sep 16, 2013 9:33 pm, editado 1 vez
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Re: LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

Mensaje por Arthazon el Dom Sep 15, 2013 5:38 pm

Arthazon había estampado la mesa contra dos de los aldeanos y estos se habían ido un poco hacia atrás, pero de pronto cogieron bien la mesa, la estamparon contra el joven guerrero y empezaron a empujarle hacia atrás, la sorpresa y la fuerza de los dos aldeanos consiguieron empujarle hasta hacerle retroceder hasta estamparse contra la pared.

El guerrero siguió haciendo fuerza pero estaba mal colocado y apenas podía hacer nada, a lo lejos vio como a la elfa la tenían agarrada fuertemente y justo de pronto apareció una chica, tan solo era una niña, rodaba por las escaleras, alguien le habría dado un puntapié o algo, entonces otro aldeano se acerco y le estampo un puñetazo en la cara llevándosela de sangre.

Arthazon seguía haciendo fuerza pero viendo que era imposible quitarse la mesa y a los dos aldeanos que le seguían empujando, miro entonces al suelo buscando su espada pero no logro encontrarla, debía haberla dejado un poco mas adelantada, quizás detrás de los aldeanos. Entonces tuvo una idea, cerro los ojos y comenzó a concentrarse de pronto pego un grito y sus brazos empezaron a llenarse de rayos por todas partes, entonces miro, libero una de las manos y pego un puñetazo con todas sus fuerzas en la mesa, esta al ser de una madera bastante mala y debido a la fuerza del joven guerrero estuvo apunto de partirse. Arthazon mantuvo ahí su puño y la mesa empezó a llenarse de rayos también propagándose hasta los dos aldeanos que empezaron a temblar y de pronto se cayeron al suelo quedándose inmóviles.

El joven guerrero aparto la mesa, se tiro encima de uno de los aldeanos muy enfadado y comenzó a golpearle hasta llenarle la cara de moratones y sangre, se levanto y fue a por el otro y le hizo lo mismo, fue entonces cuando levanto la cabeza y vio como otro aldeano venia a por el, miro a su derecha y rápidamente cogió su espada, sacándola de las telas, la alzo y la dio de lado al aldeano en la cabeza, no dio con la parte que corta, el filo, sino que puso la espada de lado y le pego una buena con el lado, dejando por los suelos al aldeano y aturdiendolo.

Fue justo entonces cuando llego un caballero muy raro y toda la taberna se paralizo, el caballero miro a todos y dijo - ¿Dónde están los valientes hombres que emprenderán la campaña por la gema oscura? - ,todos se quedaron mirándole y fue entonces cuando el tabernero disparo contra aquel caballero, pero nada le hizo, la bala se congelo en el aire y no llego a su destino, los aldeanos se quedaron aun mas pasmados y el caballero volvió a repetir - ¿Y bien? ¿Quién viene conmigo? - . La primera en querer irse con el fue la niña, aquella joven niña que rápidamente subió a sus aposentos, a buscar sus cosas y bajo rápidamente. Arthazon miro al caballero extrañado y le dijo - Yo también voy. - . Cogió su capa y se la puso y con la espada en la mano se puso al lado del caballero.
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Re: LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

Mensaje por Arwen & Pasifae el Lun Sep 16, 2013 3:52 pm

Ya no me cabía duda de que algo les pasaba a los lugareños y que parecía achacárselo a los recién llegados. No era la única extrajera en aquella taberna y tampoco la única metida en problemas, otros dos aldeanos se dirigieron a voz a grito a por un hombre que les lanzo una mesa para pararles, pero esa fue mi perdición, no había elegido el mejor momento para prestar atención a los problemas de los demás cuando yo tenía los míos. El fornido aldeano se había acercado mientras me distraía con el hombre, fue demasiado rápido y su brazos me apresaron con fuerza sin dejarme posibilidad de escapar. Su férreo abrazo hacía retorcerse de dolor a mi endeble cuerpo, y el dolor me hacía luchar con más fuerza, intentaba liberarme como podía, me movía con frenesí en un inútil intento de zafarme de sus manazas, incluso salte zarandeando las piernas pretendiendo me dejase caer pero no se inmuto, sostener todo el peso de mi cuerpo no pareció costare mucho.

No me quedaban muchas posibilidades no llevaba ningún arma encima, el bastón y el carcaj se habían caído al suelo cuando me tire para intentar esquivar la botella, y tal como estaba en ese momento no podía valerme de ningún truco sucio para para distraerlo lo suficiente para ganar algo de distancia.

-Dejame a mí- Dijo Pasifae despreocupadamente.

No tenía ganas de contradecirla y me deje llevar, una perturbadora calma me invadió mientras mi alma dejaba el cuerpo y un instante me encontraba mirándome a mi misma desde fuera, la gema de mi colgante empezó a brillar y se tiño de rojo.

-Mucho mejor.

-¿Qué dices, malditas orejas puntiagudas?

La bruja recurrió a su magia dormida y busco por la estancia alguna planta, y la encontró, alguna especie  de planta del desierto que no debía de necesitar mucha agua, era débil y no tenia mucha energía, pero le bastaba. En su mano se formo una esfera verde del tamaño de un huevo, incapaz de matar a nadie, pero suficiente para distraer al imbécil que la agarraba. Y se la clavo en donde alcanzaba su mano, cerca de la pierna, el hombre la soltó con un aullido de dolor y la bruja aprovecho para apartarse y plantarle cara. El hombre ardía en rabia, no parecía muy contento con el truquillo de la joven, y donde la esfera había tocado solo quedaba un agujero en las prendas del aldeano que dejaba ver la piel enrojecida por la quemadura.

Me sentí muy aliviada, Pasifae se las había apañado muy bien y ahora teníamos una oportunidad. Volví a ser tirada por esa fuerza invisible y recuperé mi cuerpo, de nuevo la piedra brillo, esta vez volvió a ser azul. Me agaché para recuperar mis armas, rápidamente cogí una flecha del carcaj y tense el arco, preparada para disparar si veía el más mínimo indició de mi oponente de un nuevo ataque.

Pero algo nos distrajo a todos de los que estabamos haciendo, un hombre entro en el bar con una armadura blanca y un frío helador se hizo de la estancia, el hombre caminó sin vacilar y parecer inmutarse por lo que ocurría allí, y su sola presencia provoco un silencio sepulcral.

-¿Dónde están los valientes hombres que emprenderán la campaña por la gema oscura?

Aquello era le señal que buscaba, estaba en el sitio correcto y delante de mí se encontraba la persona que debía de tener todas las respuestas que necesitaba, pero era Pasiafae la que con mayor alegría había recibido esa noticia. Por un momento la euforia de la bruja fue tan fuerte que supero las barreras que nos separaban y pude sentirla con claridad. Esa oleada de emociones me descoloco, era confuso sentir unas emociones que no eran tuyas y con tal fuerza. El sonido del disparó me sobresalto pero lo que vi me dejo atónita, pues la bala que el tabernero había disparado hacía el recién llegado se congelo en el aire.

-¿Y bien? ¿Quién viene conmigo?

Pensé < ¡Yo!>, pero estaba asustada para decirlo en voz alta, desde el primer momento aquella empresa no me gustaba pero la fuerza de convicción de pasifae era digna de admirar, al igual que su determinación. Una joven y el hombre, que había estado peleando con los otros dos aldeanos, accedieron a acompañarle, yo tenía que hacerlo también pero no tuve tiempo, pues Pasifae habló a traves de mí.

-Sin duda yo también.

Aquello me cabreó pues el poder de Pasifae sobre mí estaba creciendo, se había apoderado de mí sin yo quererlo, y eso me preocupaba.




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Re: LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

Mensaje por Gebriel Sahnuth el Miér Sep 18, 2013 2:35 am

Los seres que pululaban dentro de la taberna de Lubteeb quedaron en total silencio ante mi gélida presencia, todos ellos quedaron paralizados cuando entré y pregunte por los aventureros que me habían prometido. Para mi sorpresa los primeros que se ofrecieron eran justamente las personas que no yo conocía, jóvenes que habían llegado a esa taberna por mera casualidad y ahora querían embarcarse en la misma misión suicida que los chicos de Lubteeb y yo llevábamos tratando de lograr hace un par de años. La primera fue una joven vestida con una caperuza roja, era solo una niña, joven e inexperta. Le siguieron un hombre joven, armado con una espada y una elfa, ninguno de los tres se veía demasiado fuerte ni demasiado viejos, pero si los niños se quieren arriesgar en el desierto yo no me iba a negar.

Afuera esperan ocho camellos, de casi todos cuelgan algunos bolsos. Pueden tomar algo de ahí si lo desean, pero no toquen al camello blanco.

Cuando ya los tres chicos se encontraban afuera, camine hacia los hombres que habían herido recientemente. Primero atendí la herida de Arshton, la cual no era ni siquiera de leve gravedad, era poco más que una quemadura de un cerillo. Pude ver lo avergonzado que estaba, pues por mucho que le busque la mirada, siempre la mantuvo baja. Los siguientes eran Gedryt y Kehelm, pero ellos ya se habían recuperado del ataque del muchacho, ahora estaban de pie, con las manos apretadas a más no poder y con los ceños fruncidos. El que mejor estaba era Bronzon, el cual no había recibido daño alguno, pero estaba igual de furioso que los demás. Tres niños les habían pateado el trasero con total facilidad. Los mire a todos y me senté en una mesa cercana, tras lo cual, todos me imitaron.

¿Alguien me quiere explicar que paso?

¡Esos niños nos robaron un galón de agua! Dijo Gedryt golpeando la mesa.

Y además armaron este desastre… Remato Arshton.

Son niños pequeños, ninguno debe pasar los 25 años y los patearon… ¿Alguna excusa?

Estábamos ebrios, nos tomaron por sorpresa, no volverá a pasar. dijo Bronzon.

Eso espero. ¿Qué les paso a los otros tres?

Abandonaron la idea hace un par de días, huyeron hacia el Oeste.

Bueno, no importa. ¿Partimos ya?

¿Aun sigues con esa estúpida idea?

¡Esta vez tengo un mapa y pistas nuevas!

Nos sacas el doble de edad y aun así eres más tonto e inocente… Sabes que te seguiremos hasta que te aburras, mientras sigas pagando claro. Dijo Kehelm

Deje una bolsita llena de monedas de oro encima de la mesa y me levante de la silla. Entonces comencé a rodearlos y explicarles el nuevo plan.

Ya sé lo que hace falta para entrar al templo… Así que ¿Partimos ya?

En cosa de minutos ya estábamos todos afuera, sumando un total de ocho personas y solo cinco camellos. Pude ver como los muchachos querían caerles a golpes a los niños, pero con una sola mirada, todos sus ánimos se calmaron. Mientras los Lubteebrianos se subían a sus camellos, yo me quitaba el yelmo y les explicaba a los niños cual era el plan a seguir. Luego de que estuviera todo semi claro, nos internamos en la oscuridad del desierto nocturno.

Algunas horas pasaron, hasta que la medianoche nos alcanzo… y no lo hizo sola. Desde las profundidades de las arenas, unos pequeños y deformes seres brotaron como flores y se lanzaron al ataque. Ante el ataque sorpresa, la mayoría de los camellos se exaltaron y trataron de huir, pero los chicos los supieron controlar, todos menos Artazon y Bronzon, los cuales cayeron de espaldas directo a la arena, dejándolos a merced de las pequeñas abominaciones. Con una rápida mirada, pude contar unos quince enemigos que rápidamente nos rodeaban. Los muchachos trataron de hacer algo, pero antes de que pudieran hacer algo, dos de los deformados seres atacaron a las personas que iban de a pie. Aunque el peor golpe se lo llevo Bronzon, el cual vio su pantorrilla derecha cercenada por un mordisco, Arthazon no se lo llevo mejor, pues uno de los mutantes le salto encima y le arranco la oreja izquierda. Si nadie hacia nada pronto, el grupo se vería diezmado en minutos.

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Mientras tanto en la oscuridad de Lubteeb, un extraño hombre de piel grisácea se hallaba merodeando en los depósitos de agua del pueblo, y aunque el hombre no guardaba ninguna mala intención, la mala suerte y su torpeza, lo hicieron botar un tonel lleno de agua hasta el tope, el cual, al chocar contra el suelo, se rompió en un solo lugar, pero fue lo suficiente para que el agua escapara entre los granos de arena. El hombre, nervioso por lo recién acontecido, decidió escapar fuera del pueblo, pero para su mala suerte, parte del agua había mojado sus pantalones, pero el hombre no lo noto hasta que fue demasiado tarde. Con eso me refiero a que no lo noto hasta que dos aldeanos lo señalaron y gritaron que él era el culpable. El pobre solo pudo correr hacia el desierto, pero las piedras, ladrillos, botellas y demáses que lanzaban los aldeanos, pudieron más que su velocidad. Eso fue mucho más evidente, cuando una botella de ron lo golpeo en la parte trasera de su cabeza, mandándolo a piso y dejándolo desorientado por unos segundos.

El tipo, parándose como pudo, logro huir del lugar, pero pronto pudo ver que no lo hizo ileso, pues todo a su alrededor daba vueltas sin cesar. Se sentía mareado y poco estable, al principio creyó que era algo temporal, pero mediante pasaban los minutos y las horas, se dio cuenta que no era así. Si logro escapar del desierto o no, lo desconozco, pero en esas condiciones difícilmente podría volver a luchar otra vez. Que Dios se apiade de su alma, si es que aún conserva una…
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Re: LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

Mensaje por Arwen & Pasifae el Vie Sep 27, 2013 1:51 am

El señor de armadura blanca solo dijo que había camellos esperándonos fuera de la taberna y que podíamos coger lo que quisiesemos de ellos, la verdad es que esperaba algo más, un vamos a tal lugar o nos esperan tal cosas, pero aun así no podía echarme para tras, Pasifae no me lo permitiría. Así que salí de la taberna con la mirada hostil de los lugareños clavada a mi espalda, si las miradas pudiesen matar estaría ahora muerta, pero lo peor es que me había quedado con ganas de saber lo ocurrido. La bruja revoloteaba a mi alrededor sin mediar palabra y aunque estaba todavía enfadada con ella, a la vez estaba muy sorprendida pues nunca la había visto tan emocionada, o mejor dicho algo emocionada, porque su actitud fría o su personalidad irritante eran lo que más me conocía de ella.

Me acerque a uno de los camellos y me le quede mirando con curiosidad, era la primera vez que veía uno y era animales de los mas extraños, no se si era su lomo jorobado o el extraño movimiento que hacía con la boca sin parar lo que me hacía verlos como una de las criaturas más espantosas que me había encontrado, aunque si me paraba a pensar en todo lo que me había encontrado desde que había salido de Erinimar aquel pensamiento era una de las mentiras más grandes que me había dicho a mi misma.  Intenté no mirarle mucho a la cara y me puse a rebuscar entre las bolsas, dentro había un verdadero plan de provisiones pero a lo que no me pude resistir fue a echarle un trago al agua, aunque había bebido en la taberna aquella bebida amarga, nada mejor para un cuerpo deshidratado que el agua.

Mientras bebía debí de darle algún golpe a las bolas porque se cayó una mas pequeña que al chocar contra el suelo produjo un pequeño sonido a metálico o eso parecía.

-¿Que es eso?

Antes de que si quiera se me hubiese pasado por la cabeza agacharme, ella ya había clavado todo su atención en ello, aunque la verdad no sabía a que venía esa expectación porque seguramente sería otra de las provisiones previstas para el viaje. Me agache y cogí la bolsita, pero lo que saque de ella me dejo estupefacta, era un espejo de mano que curiosamente no se había roto al caer.

-¡Mi espejo!

La mire con los ojos abiertos como platos, ¡¿Su espejo¡?

-¿De que estas hablando?

-Era un espejo que tenía conmigo el día que me mataron, bueno... el día que destruyeron mi cuerpo.

¿Qué hacía su espejo ahí? Y ¿Qué tenía que ver eso con la gema? Pero algo pareció decirme que no me hacía la pregunta correcta puesto que un bichillo diminuto que me recordaba a un hada apareció desde el espejo, pero al examinarlo mejor no era un hada, no tenía alas y su sonrisa daba miedo, tenía una casi imperceptible hilera de agujas como dientes.

-¿Quien es la victima esta vez? Parece que la elfa.

-Una Puca, que interesante, antes solía convocarlas mucho.-Movió un dedo cerca del bicho para comprobar que la veía y así era- Desaparece por el momento.

La Puca obedeció y la bruja pareció bastante complacida. Yo me limite a subir en el camello, no quería saber más por el momento, tenía demasiadas preguntas pero las respuestas me daban miedo. Pronto emprendimos en el camino por el desierto, antes de partir en viejo dio algunas instrucciones pero el resto de camino la compañía permaneció en silencio, yo empezaba a tener algo de fresco pero era agradable después del la abrasadora caminata diurna.

Debía de reconocer que para no variar estaba demasiado sumida en mis pensamientos como para ver como comenzó el ataque, solo vi que dos hombres habían caído al suelo y las extrañas criaturas emerger de las arenas. Con rapidez tuve que calmar al camello agitado por las criaturas, por suerte aunque el animal y yo no congeniásemos siempre había tenido maña con los caballos, y si pensaba que se trataba de uno era fácil dominar la situación. No pude pensar mucho, en un instante ya tenía el arco tensado y la flecha preparada, era algo instintivo ante el peligro, y así hice, disparé a una de las criaturas, rezando para que sirviese de algo.
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Re: LA GEMA OSCURA: en busca del templo perdido.

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