Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» El amor... ¿perdido? ¿O reencontrado? [Isla de Sade] (priv. Atlas y Axis)
Ayer a las 9:53 pm por Atlas y Axis

» -A quien le pueda llegar a interesar.-
Ayer a las 9:51 pm por Balka

» Strindgaard se ha hecho invisible.
Ayer a las 5:47 pm por Runesha

» Anhouk, la forjafora
Vie Oct 20, 2017 10:04 pm por Anhouk

» Ingeniería Rúnica
Jue Oct 19, 2017 2:30 am por Staff de Noreth

» El cordero
Jue Oct 19, 2017 12:08 am por La Aberración

» Rakaash
Miér Oct 18, 2017 2:06 pm por Señorita X

» Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]
Mar Oct 17, 2017 4:57 pm por Veronika

» Malleus Maleficarum [Campaña +18]
Mar Oct 17, 2017 4:59 am por Lujuria

» Visión del primer paso...
Lun Oct 16, 2017 1:03 pm por Alegorn

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Vie Oct 13, 2017 4:00 am por Aulenor

» [Historia de Asterion] El clan "Cuerno de Hierro"
Jue Oct 12, 2017 10:01 pm por Minos

» Índice de Personajes No Jugadores o NPC
Miér Oct 11, 2017 11:56 am por Minos

» Aracnofobia [Campaña]
Mar Oct 10, 2017 2:06 am por Almena

» La fuga (solitaria) [Phonterek]
Lun Oct 09, 2017 1:29 pm por Lilith, la sombría




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Mi pueblo sangra historia.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mi pueblo sangra historia.

Mensaje por Gebriel Sahnuth el Mar Sep 03, 2013 8:27 am

Aun recuerdo el día en todo comenzó, fue un día de verano, soleado y cálido, especialmente bueno para jugar afuera con los demás niños. Los adultos hacían cosas de adultos, trabajaban, bebían, jugaban entre ellos, no sé, las cosas que hacían los adultos de Schwerin en esa época, era demasiado pequeño como para saber con lujo de detalles las actividades rutinarias de los mayores en ese tiempo. Lo único que recuerdo bien, es a mi madre preparando el almuerzo todos los días a esa misma hora, o sea, un par de horas después del mediodía.

Yo estaba sentado fuera de la puerta de mi casa, estaba triste porque los demás niños no quisieron jugar a la pelota conmigo, pues francamente, yo era un asco en los deportes y en lo físico en general, pero a cambio, siempre destaque en el uso del cerebro y el pensamiento, ayudándome a estar un poco más adelantado que los demás en el uso de la magia, por lo mismo los otros niños de Schwerin no se llevaban muy bien conmigo, decían que yo me mataba estudiando, lo cual no era del todo cierto ¿Qué más querían que hiciera si ellos no me dejaban jugar con ellos? No sé, actitudes de niño, supongo.

Como decía, yo estaba sentado fuera del portal de mi casa, cuando de pronto se pudo escuchar un extraño sonido proveniente desde la puerta este del poblado. Era un sonido muy raro, uno que jamás había escuchado, eran como pisadas, pero estas sonaban mucho más fuerte y más numerosas, como si todo Schwerin marchara junta al mismo tiempo. Todos los pasos sonaban perfectamente sincronizados, dando la impresión de que un gigantesco monstruo se dirigía a nosotros. Y así era, pues un gran pelotón de al menos 100 hombres vestidos con armaduras brillantes y alabardas de acero, caminaba imparable hacía las murallas del pueblo. Todo el mundo estaba perplejo, nadie movía un músculo, ni siquiera se escuchaba la respiración de la gente, todos miraban asombrados como una enorme bestia de carne y acero se acercaba a nosotros con propósitos desconocidos.

Paso a paso se iban acercando a las murallas y poco a poco el sonido fue evolucionando a ruido y luego a estruendo, pronto el efecto de las fuertes pisadas era tal, que el suelo temblaba a su paso, las murallas se agitaban inquietas, como temiendo por su propia seguridad, y el silencio solo se permitía borrar ante el sonido de las grebas de acero impactando contra el suelo. Parecían imparables, hasta que de pronto se pararon en seco a unos 60 metros de la entrada este, lugar donde un número decente de adultos se habían reunido. La atmosfera era tan espesa que no podías moverte normalmente, el silencio había conquistado todos los rincones de Schwerin, hasta que desde detrás del pelotón se escucho una orden.

!ATAQUEN¡ Sonó potente desde la retaguardia de los soldados enemigos. Y ante esa orden el caos se abrió paso en los corazones de todos. Los soldados comenzaron un frenético e imparable embate contra las puertas de débil madera de pino. Los adultos de la puerta entraron en razón y comenzaron a lanzar hechizos, mientras los habitantes que estábamos dentro de los muros entramos en pánico, todo el mundo comenzó a correr sin rumbo, buscando desesperados un lugar seguro, dentro de la confusión creada dentro del pueblo, mi madre me tomo desde el cuello de la camisa y me entro de un tirón a la casa. Me ordeno irme a dormir inmediatamente, e incluso antes que yo respondiera cualquier cosa, me tomo del brazo y me acostó. Me miro preocupada y me dijo que todo iba a estar bien, solo debía dormir, me dijo que ella pronto regresaría, que todo iba a estar como antes en un par de horas. Esa fue la última vez que la vi.
avatar
Gebriel Sahnuth

Mensajes : 25
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Mi pueblo sangra historia.

Mensaje por Gebriel Sahnuth el Mar Sep 03, 2013 8:32 am

Recuerdo haber contado 4500 segundos desde que me recosté en la cama hasta que la puerta de la casa se volvió a abrir. Me levante rápidamente para mirar lo que había pasado, pero mi padre, aun parado inmóvil en el tintel de nuestra puerta, con los ojos perdidos en las manchas negras de la madera de las murallas de la casa, no dijo ni una sola palabra. Recuerdo que trate de hablarle, le pregunte por lo que había pasado, pero no respondió nada, ni una sola palabra profirieron sus labios, ni siquiera sus ojos se tornaron hacia los míos, nada, solo una estatua inmóvil salpicada de sangre con la forma de mi padre, sosteniendo el pomo de la puerta y sujetando un mechón de pelo en la otra. Recuerdo que trate de abrazarlo, pero él se aparto suavemente, me miro a los ojos y cayó de rodillas frente a mi cara. Entonces lo vi, sus ojos ya no eran como antes, su rostro había cambiado, ese hombre me estrecho fuerte entre sus brazos y entonces se largo a llorar. Recuerdo el sonido de su lamento, lo recuerdo muy bien, fue la primera vez que vi a mi padre llorar, pero no fue la última.

Padre se volvió a levantar y poso su mano derecha sobre mi cabeza, entonces la dejo allí un par de segundos, en total silencio y con los ojos cerrados, tratando de aislar sus lágrimas y su pena. Entonces recordé lo que había dicho mamá antes de irse, pensé en preguntarle a padre si todo iba a volver a ser como antes, pero decidí no hacerlo, no en ese momento, algo me dijo que no iba a hablar, algo me dijo que ese no era un momento para arruinarlo con palabras, entonces también cerré los ojos y así concentrarme en sentir la calidez de su mano sobre mi cabeza, pude sentir como apenas la posaba, con un toque tosco pero delicado, sutil, como si tuviera miedo a que me fuera a romper, pero con el pulso seguro, para poder recordar para siempre el tacto de mis cabellos con su palma. En ese momento no lo sabía, pero esa calidez paternal iba a ser uno de los recuerdos más importantes de mi vida.

Los días siguientes fueron bastante parecidos, pocas palabras, muchos abrazos y caricias. Ahora era Padre el que preparaba las comidas y limpiaba el hogar, ya casi no salía y yo tampoco, cuando veía su cara me daba mucha pena y dolor, casi podía compartir su angustia, entonces decidía quedarme en casa y sentarme a su lado a leerle algún libro, el solo me acercaba a su cuerpo con un brazo y escuchaba toda y cada una de las palabras que le decía, el no hablaba mucho, solo escuchaba con los ojos cerrados. De vez en cuando, se colocaba a llorar, pero siempre lo hizo en silencio, pendiente de que no me diera cuenta, pero algunas de sus lágrimas caían a las hojas del libro, yo siempre actué como si no me diese cuenta, no quería molestarlo con preguntas, así que solo continuaba leyendo con más ganas y con la voz más alta.

Yo extrañaba mucho a mamá, después de que me acostó nunca volvió a casa, estuve muchos días guardando ese sentimiento muy profundo en mi corazón, procurando que no se me notara demasiado, padre no necesitaba que yo llorara junto a él. Yo no quería darle más sufrimiento y él no quería sufrir más, entonces solo callé. Pero después de 14 días no pude aguantar más, durante la cena de esa noche estuve inquieto y con cara de angustia, mi padre lo notaba pero no me preguntaba nada, solo miraba al plato y comía en silencio, no fue hasta que él se levanto de la mesa para limpiar su plato que le solté la pregunta que asolaba mi cabeza durante tanto tiempo.

¿Todo volverá a ser como antes? Le pregunte en voz baja, casi inaudible, tal vez, muy dentro de mí, ya conocía la respuesta a esa pregunta y no quería saberla.
Nunca más Dijo con un tono áspero y crudo, y sin mirarme salió caminado por la puerta, sin decir palabra alguna, desapareció en la oscuridad de la noche plutónica.
avatar
Gebriel Sahnuth

Mensajes : 25
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Mi pueblo sangra historia.

Mensaje por Gebriel Sahnuth el Mar Sep 03, 2013 8:40 am

“Nunca más”, eso es lo que dijo mi padre, y resulto ser cierto, no solo dentro de los muros de nuestro hogar, sino que dentro de los muros de Schwerin. Todo el mundo cambio para siempre, todos estaban a la defensiva, vivíamos con miedo, miedo a que las tropas regresen, miedo a lo que hagan después, miedo del porque de su ataque, miedo de vivir con miedo para siempre. A todos los niños se nos prohibió tajantemente dar un solo paso fuera del pueblo y los adultos no podían estar fuera después del atardecer, se reforzaron las defensas del muro, nuevas puertas de hierro sustituyeron las viejas de madera, la pareja de guardias que vigilaban desde lo alto de la empalizada ahora se habían multiplicado en decenas, y no solo en la puerta este, en todas las demás también, ahora los adultos solo se dedicaban a vigilar los caminos, nada volvió a ser como antes, nada.

Aunque pasaban y pasaban los días y Sacralis no había enviado ningún soldado más, los mayores no se relajaron jamás. Y gracias a todos los dioses que no lo hicieron, pues en el anochecer del primer mes luego del ataque, el gigante monstruoso volvió a caminar por los viejos caminos de tierra de Schwerin, esta vez mucho más mortífero y estruendoso. No solamente se escuchaban muchos más pasos, también se podía oír galopes de caballos, decenas de jinetes montaban grandes caballos de guerra, además se escuchaban engranajes rechinar fuertemente a lo lejos. Pronto se escucho el tañar de la campana del pueblo, a todos los niños y enfermos nos escondieron en el sótano de la casa del alcalde, nos dejaron al cuidado de Bashlert, un poderoso piromante, el más poderoso del pueblo.

Esta vez, el ataque fue mucho más prolongado, perdí la cuenta después del segundo 7164, pero las puertas no se abrieron hasta una hora más tarde. Luego de perder la cuenta, caí dormido, presa del cansancio y la preocupación, mis ojos cedieron y me rendí ante el cálido abrazo de Morfeo. Pronto todos los demás niños me siguieron, cayendo uno a uno en sus almohadas. Pero todos saltamos de la cama cuando la puerta de madera del sótano golpeo con exagerada fuerza la muralla del pequeño pasillo de las escaleras, tras la puerta había un hombre, para mí no fue más que una silueta, pues las llamas detrás de él no me dejaron reconocer el rostro del tipo, pero por lo que dijo a continuación supuse que era de los nuestros.

¡Bashlert! Te necesitamos afuera, ahora mismo. Debemos hacerlos retroceder o todo estará perdido. Dijo aquel misterioso hombre antes de salir corriendo de vuelta a las llamas.

Bashlert se dio media vuelta y nos miro por menos de un segundo, pero todos entendimos lo que quiso decir con eso, “No salgan” y salió corriendo, cerrando la puerta tras de sí. Mientras, nosotros quedamos sumidos en la total oscuridad del frio sótano del alcalde, el silencio era absoluto, ni siquiera el aleteo de un insecto interrumpió aquella profunda falta de sonido, el silencio era tal, que si no hubiese sido por el chisporroteo de las llamas al otro lado de la puerta, hubiese jurado que me quede sordo. Nadie hablo ni nadie se movió ni un solo centímetro, todos estábamos igual de cansados que antes, pero esta vez Morfeo nos dios la espalda, se fue de esa habitación y no volvió jamás, nos dejo allí, sin hacer nada más que escuchar el chisporroteo del fuego y esperar a que Bashlert cruce nuevamente esa puerta, pero jamás lo hizo.

No fue hasta una hora después que las viejas bisagras de acero oxidado volvieron a rechinar, la puerta fue abierta por el padre de uno de los niños del sótano, era un hombre ya mayor, debe haber rodeado los 50 años quizás. El hombre caminó lo más rápido que pudo hacia su hijo, pero se tambaleaba mucho y lo hacía con dolor. El anciano abrazo muy fuerte a su hijo, tan fuerte que el muchacho, que era algo mayor que yo, le pedio que se apartase porque lo hacía daño, el hombre hizo caso y fue entonces que notamos porque cojeaba aquel hombre, la camisa del niño queda empapada en sangre fresca, proveniente del pecho de su padre. El muchacho llorando desconsolado abrazo a su padre, lo abrazo fuertemente, incluso más de lo que hizo su padre recientemente, el hombre solo soltó una lagrima y le dijo que todo iba a estar bien. El tipo se desplomo en el suelo y el chico lo siguió, se tomaron de las manos y el hombre no volvió a abrir los ojos, nunca más.

Nadie en la habitación hizo nada, solo nos quedamos allí parados, en silencio, viendo aquella escena de amor padre e hijo. Algunos lloraron, otros bajaron la cabeza en señal de respeto, otros, como yo, engendraron un odio real hacia el imperio mismo, pero ninguno hizo nada. Pasaron los minutos y nadie entró por la puerta, nadie sabía qué hacer hasta que uno de los enfermos salió caminando hacia el exterior, pronto muchos lo seguimos. Fuera todo estaba calmado, y aunque muchas casas ardían violentamente, un frio sepulcral azolaba el sitio. Habíamos ganado, los soldados se habían retirado hace un par de minutos y los hechiceros sobrevivientes estaban sentados a los pies de la estatua principal del pueblo, estaban exhaustos y heridos, habían llevado al límite su mente y su cuerpo, no podían dar más que eso.

Corrí hacia los mayores buscando a mi padre, pero no lo encontré en ninguna parte, de nuevo estaba solo. Tome asiento en las escalinatas de la estatua y me quede mirando el infinito un largo rato, pude ver como los niños se encontraban con sus padres y madres, todos lloraban, ya sea de felicidad o de tristeza, pero todos lloraban, excepto yo, yo no tenía qué llorar, solo la incertidumbre. No sabía si mi padre había muerto o si estaba vivo, no sabía dónde estaba, no sabía nada de nada, y entonces, de pronto unos fuertes brazos me toman desde el vientre y me sentaron en sus hombros. Era mi padre, había llegado recién desde las afueras del muro, él y un pequeño grupo habían ido a asegurarse de que la menor cantidad de soldados escapara vivo de ahí. El viejo tenía mucha sangre sobre su ropa, pero afortunadamente ninguna gota pertenecía a él. Me afirmo fuertemente de las rodillas y caminamos a casa, durante el camino pude percatarme el verdadero daño que habíamos sufrido, decenas de muertos se repartían por las calles, brazos cercenados, piernas cortadas, cabezas amputadas, ríos de sangre corría por las calles de tierra de Schwerin. Habíamos ganado, sí, ¿Pero a qué precio?
avatar
Gebriel Sahnuth

Mensajes : 25
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Mi pueblo sangra historia.

Mensaje por Gebriel Sahnuth el Lun Sep 09, 2013 10:19 pm

Para mi sorpresa, y la de cualquiera que oyese esta historia, el pueblo no se volvió más sombrío y turbio luego de aquel ataque, sino todo lo contrario, la gente volvió a reír como lo hacía antes, las murallas no se repararon y las puertas de acero no se erigieron de nuevo, los adultos dejaron sus puestos de guardia y comenzaron a gastar su tiempo con los niños, jugaban con nosotros siempre que nosotros se lo pidiésemos, mi padre tenía todo el tiempo del mundo para mí, dormíamos juntos, abrazados toda la noche, despertábamos y él preparaba el desayuno, salíamos de día de campo muy a menudo, todo el mundo era feliz, habíamos ganado, ya todo volvía a ser como antes. En ese mismo momento no lo entendí, ¿Porque ese cambio tan drástico? A esa edad pensaba que por fin habíamos ganado, nada había de temer ahora, pero ahora lo entiendo, la gente se Schwerin se había rendido, estaba disfrutando lo último de sus vidas antes de que el imperio ataque de nuevo, no podíamos soportar ningún ataque más, así que Schwerin eligió morir feliz.

La inocente felicidad infantil duro unas dos semanas, hasta que se escuchó el galopar de los caballos en el horizonte, pero esta vez no eran decenas, ni cientos, solo eran diez jinetes vestidos con rojo y blanco. Los adultos nos reunieron en el centro del pueblo, nos pidieron que nos sentemos en el suelo por unos minutos y así lo hicimos, pero esta vez solo fuimos los niños. Los ancianos y los enfermos estaban de pie junto a los adultos, todos mirando hacia el horizonte por el portal de madera. Cuando los jinetes estaban a unos 20 metros de la puerta, todos los adultos hicieron un círculo alrededor de nosotros y comenzaron a canalizar sus hechizos ofensivos, los ojos de los mayores se tornaron de todos los colores, rojos, amarillos, azules, violetas, negros, etcétera, muestra de que estaban canalizando toda su esencia en aquellos hechizos. Solo un adulto no formó parte del circulo, ese caballero de mediana edad y cabello castaño, salió al encuentro de los jinetes… Aun recuerdo las voz de ese tipo, era fuerte y clara, segura de sí misma, también recuerdo cada palabra que dijo el tipo.

Pueden tener nuestras vidas, pero jamás tendrán nuestros espíritus Dijo el tipo, al mismo tiempo todos los adultos conjuraban un hechizo a sus manos, estaban a punto de disparar cuando uno de los jinetes soltó una sola palabra en un idioma extraño, entonces todos los adultos cayeron de rodillas, no podían moverse ni un solo centímetro. Pronto los jinetes nos rodearon y se bajaron de sus monturas. Dos de ellos se sacaron las capuchas escarlatas que llevaban puestas y dejaron ver sus rostros, ambos tenían la tez blanca y ojos castaño oscuro, pero lo verdaderamente significativo era que ambos tenían tatuajes en sus caras, debajo de sus ojos derechos tenía grabadas verticalmente las palabras Krev, mientras que el otro tenía grabado Wort. Los tipos dijeron más palabras en un idioma extraño y entonces caí profundamente dormido, no recuerdo más después de eso.
avatar
Gebriel Sahnuth

Mensajes : 25
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Mi pueblo sangra historia.

Mensaje por Gebriel Sahnuth el Lun Sep 09, 2013 10:25 pm

Cuando desperté, aun estábamos en la plaza del pueblo, pero teníamos manos y pies atados con gruesas cuerdas. Muchos otros ya habían despertado, pero todos estábamos en la misma condición, restringidos al suelo. Ocho de los jinetes estaban revisando el pueblo, abrían casas y rompían vitrales, quemaban graneros y asesinaban el ganado, pero ni un solo objeto se llevaron a sus bolsillos. Los otros dos jinetes estaban vigilándonos, eran Krev y Wort, lo supe porque aun llevaban sus rostros descubiertos. En sus manos llevaban un mazo cada uno, el arma desprendía un aura azulada pálida, obviamente eran armas mágicas pero hasta ahora desconozco el verdadero poder de esas armas. Ambos vigilantes caminaban entre nosotros, mirándonos el rostro a algunos y pateándoselo a otros, los adultos se retorcían de ira y los guardianes los golpeaban en el estomago para que se quedasen quietos.

Todo el mundo ardía en ira, pero nadie decía nada, hasta que un hombre que estaba a unos tres metros más allá les grito que eran unos hijos de puta, Krev camino lentamente hacía él y le tomo el rostro entre sus manos, le susurro algo al oído y luego lo golpeo con el mazo, el cráneo de ese sujeto se pulverizo, los sesos y la sangre saltaron hasta mi cara, luego de eso nadie volvió a decir nada.

Cuando el resto de los jinetes volvieron, ya había comenzado a atardecer, así que decidieron pasar allí la noche y partir a primera hora de la mañana. Hicieron fuego con nuestras puertas, comieron de nuestro ganado, se rieron a expensas de nuestro dolor y aun así se denominaban caballeros de Dios. Cayó la noche y todos los habitantes del pueblo caímos dormidos, unos se tardaron más que otros, pero al final, todos cayeron presa del cansancio. Yo desperté en medio de la noche debido a que Wort paso a llevar una mis manos con su pie, el tipo de dio cuenta de que había despertado y se hinco frente a mí, me dijo que si no volvía a dormir ahora mismo, mi cráneo desaparecería bajo su mazo. Asustado le dije que lo haría de inmediato, pero que tenía una pregunta que hacerle. El tipo rio levemente y accedió a mi petición. Le pregunte porque hacía esto, no querían nuestras cosas, no querían matarnos, ¿Qué demonios quieren? Le pregunte finalmente. Los queremos a ustedes Dijo sonriendo y se paro y se fue, silbando feliz hacia otro lado.

Quede perplejo, no supe que decir, no tenía respuesta a eso, me destruyo totalmente. No pude volver a hablar esa noche, no pude moverme pero tampoco pude volver a dormir, solo me quede allí pensando, solo tenía nueve años y estaba pensado durante toda la noche. Nada más paso esa noche, hasta la siguiente mañana cuando un niño le reclamo a un jinete que aun tenía su rostro tapado que tuvieron suerte de que los adultos cayeran al suelo en ese momento, o si no los hubiesen derrotado fácilmente. El jinete se largo a reír fuertemente y sus compañeros lo siguieron. ¿De verdad piensas que cayeron al suelo? ¿Eres idiota o qué? Estos debiluchos no cayeron por accidente, nosotros los tiramos, si no fueras tan idiota te hubieses dado cuenta. Y otra cosa, ¿crees que esos hechizos que canalizaban eran para nosotros? No, niño, esos hechizos eran para ustedes, estos tipos iban a matarlos ellos mismos antes que nosotros los tocaramos. Dijo burlón entre risotadas.

Ese niño cayó en la completa negación, se decía a si mismo que era mentira, que ellos los iban a atacar, que los mayores iban a defender el pueblo a como de lugar, lo gritaba a todo pulmón, necesitaba creerlo, se lo gritaba al jinete y a nosotros los niños, se convencía solo, hasta que le pregunto a un adulto, y a otro, y a otro, y a otro, pero todos guardaban silencio y desviaban la mirada, el niño se quebró, se largo a llorar desconsoladamente, era un ruido espantoso, incluso a nosotros nos molestaba, pero a los jinetes los irritaba demasiado, uno de ellos se levanto del suelo y lo golpeo en la garganta con sus dedos, dijo que iba a vivir pero que jamás volvería a hablar, le había quebrado la tráquea.

Minutos después, los jinetes retomaron sus monturas y comenzaron a galopar hacía Sacralis. El último de los jinetes tomo la cuerda que nos amarraba a todos y comenzó a jalar, obligándonos a seguirles el paso, caminamos horas y horas, arrastrando a los que caían muertos por el cansancio y las heridas, el primero en caer fue el niño que le rompieron la garganta. No paramos hasta llegar a un gran campamento donde muchas otras personas atadas estaban encerradas en jaulas, los jinetes nos metieron a una jaula a todos los quedábamos vivos, mientras que a los muertos los dejaron amontonados en un gran tumulto de muertos en el centro del campamento, frente a todas las jaulas.
Nadie sabía qué hacer, todo el mundo tenía miedo, muchos habían perdido a sus familias, pero yo no, yo aun tenía a mi padre, el cual me abrazaba fuertemente. Me repetía incansablemente que todo iba a estar bien, lo dijo y lo dijo, al menos mil veces, incluso siendo pequeño me di cuenta que se lo repetía a él mismo y no a mí.

Cuando cayó el sol, Krev se acerco al gran cerro de cadáveres del centro y los roció con un extraño liquido de color esmeralda, cuando el contenedor se había quedado vacío, se bajo los pantalones y orino sobre ellos, todas las jaulas se mecieron un poco, debido a que todos los prisioneros se habían abarrotado violentamente en un solo lado, señal de que querían matar a ese sujeto. Krev reía fuertemente y entre más se quejaba la gente, más se reía él, disfrutaba con nuestro dolor, no le importábamos en lo más mínimo. Cuando termino de orinar, les prendió fuego con asombrosa velocidad, los cuerpos ardieron durante horas. El destello que emitía esa macabra fogata era tal, que nos mantuvo a todos despiertos toda la noche, solo se escuchaban los gritos de rabia y los llantos de pena, solo nos quedaba nuestro sufrimiento, lo habíamos perdido todo. Nunca más iba a volver a ser como antes.
avatar
Gebriel Sahnuth

Mensajes : 25
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Mi pueblo sangra historia.

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.