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Huellas en Ponterek

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Huellas en Ponterek

Mensaje por Circe el Dom Sep 29, 2013 5:22 am

Había olvidado ya el nombre de la taberna en la que me encontraba. El dinero ya no daba para otra ronda de vino y tampoco tenía nada para empeñar o apostar, excepto por mi palabra.

El lugar era pequeño y vicioso, los humanos eran los más numerosos, aunque otras razas también se hacían presentes. Me llevé a la boca el último sorbo de alcohol que quedaba en la jarra. Estaba tibio ya ya casi había perdido su sabor. El color daba asco, pero era lo último que pude conseguir con aquellos ínfimos recursos. Miré alrededor… otro lugar desconocido, con gente desconocida en los alrededores.

Llevé la diestra a mi pecho para tratar de palear el dolor que en ese momento estaba sintiendo ¿la resaca hacía efecto tan rápido? Bajé el líquido por mi garganta después de haberlo estirado lo máximo posible dentro de los confines de mi boca. Aspiré hondo para calmarme un poco y observé a través de la ventana. Los militares y la policia abundaban en los alrededores, las calles eran ordenadas y abiertas. El espacio en este lugar no era el problema…

Una pequeña muchedumbre se había reunido a un par de mesas de la mía, estaban alentando a un humano a comer y beber; parecía que se estaban divirtiendo y me dio un poco de nostalgia la idea de tener a alguien que te apoye y encamine. Yo ya había perdido el cuidado de los míos mucho tiempo atrás, por mi propio pulso y debía seguir en mi autoexilio mientras tuviera el suficiente orgullo de considerarme una divium.

Suspiré y como acto reflejo cerré mi puño contra la empuñadura de mi querida guadaña, entonces me di cuenta de aquello que se me escapaba. Aún no había dado con el mercado negro. En todos los lugares existe…¿no era así?

Sin soltar mi mano del arma me levanté y enfilé hacia el mostrador del lugar intentando mantener la postura. Los taberneros siempre conocen sobre estas cosas, sólo debía buscar a qué demonio le pertenecía su alma, es decir, bajo qué pecado su arrogancia, orgullo, carne, o lo que fuera cedería.

Al pasar cerca de la mesa, noté algo extraño que retuvo mi atención por un buen rato.
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Re: Huellas en Ponterek

Mensaje por Arthur fon Ronsenburg el Dom Sep 29, 2013 8:25 pm

Los días pasan lento, sobre todo si no tienes nada más que hacer y beber, así pasaban los días para él, lentos, los segundos pareciera que se hicieran horas. Caminando en busca de una taberna, Arthur  miraba como las moscas chocaban contra su cara, así de aburrido estaba. Los soles irradiaban fuerte luz, él creía que con el calor su cabeza se prendería fuego. Lo único que quería era encontrar una taberna, algún lugar donde refrescar su garganta. El problema es que no tiene dinero, así que tendrá que hacer alguna artimaña para beber gratis.

Después de caminar, lo que el calificaría como “terribles horas bajo el puto sol”, encontró una taberna donde pedir algo para beber, y quizás salir corriendo cuando se enteren que está quebrado. Entro a la taberna, no se fijó en el nombre, en realidad no importaba, cuando este ebrio ni siquiera recordara como se llama.  Como sea, al entrar, no vio nada fuera de lo común, había distintas razas, distintas caras, pero ninguna conocida, así que fue directo a la barra, pidió una cerveza, y se la bebió lentamente.

En la parte de atrás, un grupo resaltaba, estaban bebiendo, gritando, insultándose uno con otros, no eran más de cuatro personas. Había uno en particular que estaba comiendo como si no hubiese mañana, bebiendo y comiendo, el ver eso, hizo que Arthur sintiera hambre, pero es pobre como una rata, quizás logre comer gratis si se hace amigo de los ebrios de esa mesa.

Spoiler:

Al levantarse de su asiento, el tabernero le exigió que pagara la cerveza antes de moverse, Arthur le dijo que solo iría a ver a sus colegas, que volvería por otra cerveza, como el grupo estaba bebiendo mucho, otro ebrio serviría para aumentar el capital del tabernero.  El dueño del lugar dejo que Arthur se encaminara tranquilamente, es en este momento donde el esgrimista creyó que sería un  buen momento para salir corriendo y no tener que pagar nada, pero su curiosidad de ebrio estaba en la mesa con los sujetos, y quería ver que sucedía allí.

Los tipos vieron acercase a Arthur, uno de ellos cayo de sus silla, los demás comenzaron a reír fuertemente, y Arthur se unió a su risa, acerco una silla y comenzó a hablar con los tipos, como ya estaban ebrios, le invitaron un trago al esgrimista. Él acepto encantado, inclusive se atrevió a preguntar si le invitarían algo de comer, ellos aceptaron con la condición de que tenía que comerse todo lo que trajeran en menos de un minuto y sin vomitar.

Arthur se acomodó el sombrero, y con determinación acepto la propuesta. Antes de que se diera cuenta, ya había distintos platos en la mesa, carnes, verduras, una cosa verde y babosa… Arthur comenzó a comer, no quería quedar mal con sus nuevos colegas.  Después de algunos segundos se dio cuenta que no podría comer todo eso, así que comenzó a beber para hacer pasar la comida más rápido por su garganta. Entre la carne, verduras, cerveza y esa cosa verde y babosa, Arthur no pudo contener la comida dentro de su estómago. Sabía que iba a vomitar, solo que se estaba aguantando.

En ese momento, salió una mujer, o eso creyó que era, con una guadaña como arma; Arthur creyó ver que la muerte venía a llevárselo.  Ese pequeño susto, hizo que vomitara todo lo que había comido, como la chica estaba cerca, él le vomito los zapatos. Los ebrios allí reunidos comenzaron a reír, gritaban que Arthur había perdido la apuesta, pero él no se rendiría, tenía que pensar en algo rápido para no quedar mal.

Rápidamente se puso de pie, y se puso a un lado de la chica con los pies vomitados. –Hey, ¡yo no perdí! Fue la belleza de esta singular señorita la que me ha hecho vomitar. Vomite por… eh…  por su belleza sí. ¡Mírenla! Es tan linda que haría que un hombre botara sus entrañas. Arthur le guiño un ojo a la chica, y le sonrió de manera nerviosa, esperaba que los ebrios se creyeran su historia.
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Re: Huellas en Ponterek

Mensaje por Circe el Lun Sep 30, 2013 2:34 am

Bien, lo extraño había sido la situación. Definitivamente el humano estaba dando todo de sí y parecía ligeramente gastado ¿quizá un mal día? Enarqué una ceja ante el pensamiento y sacudí mi cabeza enfáticamente. La comida hay que disfrutarla porque es casi sagrada sin importar en qué estado te encuentres. Por ello casi me da un patatús cuando el humano devolvió todo lo que se había zampado en tan poco tiempo.

… Alimentos que ahora reposaban licuados sobre mis botas. Miré mis pies y al hombre alrededor de tres veces alternadas en un brevísimo instante. No podía creer lo que estaba sucediendo. De entre todas las personas, todos los ebrios ¿por qué a mi? Me disponía a utilizar mi guadaña –que estaba más que a mano- para darle una buena lección, probablemente si perdía uno o dos dedos no tendría grandes implicancias para él… Pero en ese momento él se levantó rápidamente para situarse a mi lado.

Por unos segundos mi mente quedó en blanco, pocas veces alguien se mueve tan rápido y con tanta soltura ante la situación. Le miré de reojo ligeramente confundida, bajando un poco el arma y poniéndome en una posición defensiva. Definitivamente NO me gustaba que me tomaran por sorpresa y este hombre ya estaba sobrepasando mis límites imaginarios.

Sin dar lugar a quejas tomó la palabra, además de todo era extrovertido… ¿la gota que derramó el vaso? No, aún quedaba lo peor… Y para que no digan que peco por mal informar citaré sus palabras exactas:

Hey, ¡yo no perdí! Fue la belleza de esta singular señorita la que me ha hecho vomitar. Vomite por… eh…  por su belleza sí. ¡Mírenla! Es tan linda que haría que un hombre botara sus entrañas

Al escuchar esas palabras mi rostro que tendía a ser pálido se quedó blanco y luego adquirió una tonalidad rojiza que sentí en las mejillas y las orejas. La piel me ardía de la vergüenza, bajé los brazos y atiné a tapar mi rostro con la bufanda que siempre llevaba a mano, pero con el nerviosismo del momento se me cayó mi arma, haciendo gran escándalo –y atrayendo más atención sobre nosotros- bueno fue que no rebanó a nadie… excepto por un pequeño daño colateral al respaldo de una silla…

Ya vería como arreglar “eso” mi confianza cayó por los suelos, adiós a mi plan con el tabernero... hola a ¿qué exactamente?. Tras un gran forcejeo logré quitarle las vueltas a la prenda, pero ya era tarde y no valía la pena. Fue en ese momento que me cayó el recuerdo del guiño que creí ver de él. Lo miré estupefacta y caí en la conclusión de que había dicho eso solamente por molestarme y estoy segura de que si pudiera haberme visto en un espejo en ese momento estaría azul de la rabia.

Me agaché para levantar mi guadaña y le apunté con su filo, completamente enojada y fuera de mi, pero cuando analicé su rostro con mayor detenimiento comencé a dudar. Bloquee lo que sucedía alrededor, la fobia comenzaba a hacer efecto en mi y mi cabeza me dolía de sobremanera. Hipe un par de veces y cuando observé al frente de nuevo, me percaté de que mi guadaña se encontraba demasiado cerca de la garganta del humano.

Me encogí de hombros observándolo a los ojos. Si desviaba mi vista hacia algo más estaba frita. Lo siento, pero os lo merecéis exponer de esta forma a una dama… dije con cierta altivez en mi tono. Unos silbidos se escucharon en el fondo y el lugar volvía a la normalidad con cierta dejadez. Un poco más tranquila retomé la palabra y mucho me temo que me debéis unas nuevas botas o al menos una atención porque vuestros… eh… fluídos no son precisamente una carta de presentación y si así fuera diría que vuestro interior está lleno de porquería” Quería decirle una sarta de cosas más, pero las risas de los borrachos a nuestro alrededor era demasiado estridente. “Ya que estás en el baile, bailemos” pensé y aguardé impaciente los acontecimientos futuros.
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Re: Huellas en Ponterek

Mensaje por Arthur fon Ronsenburg el Lun Sep 30, 2013 2:44 pm

Spoiler:

Idiotez como la suya no tiene igual, claro decirle algo a la chica de la guadaña y mirada furiosa siempre es buena idea. Aunque quitarle el arma y salir corriendo seria relativamente fácil, Arthur tendría que pensar bien en la situación. Los ebrios… pues están ebrios, nadie lo ayudara, la chica parece enojada, ¿quizás pueda intentar calmarla? ¿Quizás la alternativa de desarmarla…? ¿O pedirle disculpas? Después de todo, fue él, el que le vomito los zapatos.

Pedir disculpas sería la opción más razonable… pero no las más divertida.

Arthur alejo su cabeza unos centímetros del filo de la guadaña, tomo la mano de la chica que sostenía la parte más alta de la arma, y le dio un pequeño golpe, en las articulaciones que une el brazo y la mano. Hizo  no podría hacer lo mismo con la otra mano de ella, pero la acción que utilizo le serviría para alejar el filo del arma enemiga. Con la velocidad propia de un borracho, Arthur se subió a la mesa de los tipos que lo invitaron a comer.

- No hay necesidad de pelear señorita, aquí todos somos amigos, si la ofendí con mis… ehh… fluidos, permítame discul…- Antes de terminar de hablar, una silla golpeo la espalda de Arthur. Un tipo en otra mesa la había lanzado, junto con el grito de “¡discúlpate con la señorita!” Arthur cayó al piso, no se pudo sostener ya que se resbalo con la cosa verde y babosa que se había comido antes.  Uno de los “amigos” de Arthur le respondió el grito al sujeto anterior. Gritaba cosas como “nadie se mete con mi amigo” o “como te atreves a interrumpir su sermón”. La cosa es que todos los comensales de la taberna comenzaron a pelear entre ellos.

Por toda la taberna se veían botellas, mesas, sillas, incluso personas surcando el aire. Arthur aprovecho el caos provocado e intento escapar, arrastrándose para que no lo viera nadie. Más de un golpe casual le llego por parte de algún ebrio, ¿o quizás fue la chica? No se daría cuenta.  Ya estaba cerca de la salida, pero alguien estúpidamente tomo su sombrero y lo lanzo al lado opuesto de la taberna.

Tendría que ir a buscarlo, ya que ese era su único sombrero, y no tenía dinero para comprar otro.  Nuevamente, repto por la taberna, añadiendo más golpes casuales a su colección.  Una botella de ron cayo justo a su lado, estaba nueva, intacta, parecía que su suerte comenzaba a cambiar, pero podría ser que cambiara de mal, a peor.  A la distancia, logro ver su sombrero, su cara se llenó de felicidad. Repto un poco más rápido, y el hombre gusano estiro su mano para alcanzar su preciada posesión.

Ahora debía devolverse e intentar nuevamente salir de la taberna. No se atrevió a ponerse de pie, así que continuo su camino como hombre gusano, reptando por la taberna.  En un momento se distrajo, y choco contra algo que le impidió seguir avanzando, un fuerte olor a vomito estaba frente a él. Miro al frente, y logro ver unas botas vomitadas, siguió subiendo con la mirada, logro ver un gran vestido, siguió subiendo y logro ver la mirada de la chica Divium a quien le debía una disculpa.

Rápidamente se puso de pie, tomo su sombrero con su mano e hizo un gesto de presentación. Antes de poder decir palabra, o tomar acción alguna,  un tipo con una navaja salió de la nada, y amenazo al par, diciendo cosas como “¡es culpa de ustedes que perdiera mi botella de ron!” sin duda el tipo estaba ebrio, y un ebrio con un arma es peligroso. El sujeto se dispuso a atacar a ambos, Arthur tomo a la chica de la cintura y elevo una su mano derecha, su pose, era parecida a la que se hace cuando se baila un vals. Arthur comenzó a bailar junto a la chica de mirada enojada y ojos tímidos. –Por… favor… discúlpame por vomitarte los… zapatos…- Si hablo entre cortado, es por que intentaba esquivar los golpes que daba el ebrio enemigo, y lo hacía mientras sostenía a la chica.

Le dio una fuerte patada en la cara al ebrio enemigo, los demás clientes de la taberna no vieron bien ese actuar, y más de alguno se acercó de manera amenazante. Arthur soltó a su “pareja de baile”, le dio una mirada, y le dijo. -No es por nada, pero creo me traes mala suerte.-
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Re: Huellas en Ponterek

Mensaje por Circe el Lun Sep 30, 2013 5:43 pm

Los sucesos se desarrollaban con demasiada rapidez. Cuando me golpeó en la muñeca retrocedí un paso de él y atravesé la guadaña en mi espalda, en su lugar, para sobarme la articulación y darle un par de lamidas mientras le observaba ser el centro de atención. No podía dejar de verle, era como una especie de hipnosis que irradiaba a su alrededor, potenciada por su tamaño y la altura de la mesa en la que se encontraba.

Porte gallardo, alegre también, comenzaba a envidiarle por su forma de ser. Realmente me sentía muy pequeña en ese momento y no sólo por mi tamaño, sino… por todo. Suspiré y decidí irme sin ser vista, yo no era rival para alguien como él. Pero cuando me disponía a partir sus palabras llegaron a mis oídos, al parecer trataba de disculparse. Me di media vuelta- puesto que ya me estaba retirando- para verle bien, estaba algo confundida… si, esa era la palabra Confusión ¿se trataba de disculpar conmigo? Miré a los alrededores por si estaba pensando algo incorrecto… y en ese momento escuché un “crack”.

Abrí mis ojos muy grandes, una silla había aterrizado en la espalda del interlocutor y unos abucheos se escucharon de fondo, algunos parecían defenderme. Bueno… quizá si fuera el momento de irme del lugar, después de todo, la intención es lo que cuenta, pero ¿quién dijo que podría salir bien librada de la situación?

Las sillas, jarras, botellas y mesas se ondeaban en el aire como si fueran banderas al viento. Incluso algunos hombres surcaban los cielos, me dio risa particularmente uno joven que aleteaba. Parecía tratar de volar mientras su silueta describía un gran arco en el aire mientras se dirigía hacia una pared. Pensé en ayudarle, pero dejé de lado la idea en seguida. Primero, porque mis alas ocupaban demasiado espacio y el ambiente estaba demasiado caldeado, habían demasiados “mega” proyectiles en el aire. Segundo, porque el techo estaba bastante bajo, tercero porque probablemente él mismo se lo había buscado. A la próxima se lo pensaría dos veces antes de meterse en un lío de esos.

Traté de buscar alguna forma de salir, pero hacerlo ilesa sería bastante difícil. Además estaba ligeramente tomada, no quería arriesgarme en esa situación a ser golpeada por borrachos brutos y desconsiderados. Mientras me debatía pude escabullirme unos pasos y divisé al humano que armó todo el jaleo gateando por el suelo. Algunos tropezaban con él y caían, también varios objetos le golpearon pero parecía una pequeña fortaleza andante. Sonreí para mis adentros e intercepté al desconocido ya conocido con ánimos de sentarme en su espalda y hacer de el una especie de transporte.

Lo malo, es que se percató de mi presencia y se detuvo. Suspiré… siempre podría utilizarlo como armadura para mis alas ¿no?, aunque hubiese preferido que esa “armadura” no viera mis piernas de esa forma… sentí que me había penetrado con su mirada. Enarqué una ceja volviendo a pensar en lo de la guadaña y los dedos de menos. Él hizo un gesto de presentación. Ni siquiera intenté hablar… ello implicaría tener que levantar el volumen de mi voz y no quería hacer eso.

Fue entonces que un borracho salió a nuestro encuentro acusándonos de algo de una botella de ron. No podía escuchar bien, la resaca era un poco cruel conmigo, pero esta vez yo no había robado nada. Antes de poder descargar los inicios de mi mal humor que estaba saliendo de su letargo, el humano me tomó por la cintura y comenzó/¿amos? A esquivar los golpes torpes del ebrio. Miré a los ojos de mi acompañante mientras esta vez se disculpaba con la propiedad de un caballero.

Volví a sonrojarme mientras me daba cuenta de lo bizarro del momento. Y a pesar de todo lo disfruté. Era la primera vez que bailaba y la primera vez que alguien me tomaba así. Me sentí acogida… fue un breve instante de felicidad, que se extinguió demasiado pronto luego de una patada voladora. Wooo… esto se pone demasiado tenso pensé para mis adentros, incapaz de hablar, me avergonzaba de mis sentimientos para con el desconocido, por lo que cuando se desembarazó de mi, me tapé la mitad del rostro con la bufanda cubriendo la nariz y la boca, dejando a la vista solo los ojos.

No es por nada, pero creo me traes mala suerte..

Me sentí más segura cuando tuve la prenda sobre mí. Detrás de sus palabras hice una exclamación de desaprobación y saqué mi guadaña, enseñándola con bastante decisión. Un tipo medio borracho que tuvo la mala suerte de pasar a menos de un metro frente a mí terminó casi desnudo. Estaba decidida a hacer mi propia burbuja de tranquilidad y felicidad.

Ya veremos si soy de mala suerte. Por ahora me marcho de aquí, si vienes, te ocupas de mi espalda, si no, tendrás que seguir arrastrándote mi tono era imperioso, enojado, decidido. El dolor de cabeza me estaba matando y el olor del vómito de mi nuevo acompañante no ayudaban demasiado, mis fluidos querían hacerse uno con los de él. El próximo que estuviera al alcance de la guadaña no tendría tanta suerte como el anterior, iría haciendo más duros los “castigos” y no me temblaría el pulso si debía sesgar alguna vida.

Le sonreí al desconocido, retándolo y comencé a hacerme paso en la zona de guerra.
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Re: Huellas en Ponterek

Mensaje por Arthur fon Ronsenburg el Mar Oct 01, 2013 1:59 pm

-Ya veremos si soy de mala suerte. Por ahora me marcho de aquí, si vienes, te ocupas de mi espalda, si no, tendrás que seguir arrastrándote- Dijo ella, Arthur saco su rapier, y junto su espalda con la de la chica. Los ebrios enemigos se lanzaron al ataque, algunos atacándose entre ellos, otros cayendo al piso, y algunos haciendo el intento de atacar a la Divium y al humando, pero estaban tan ebrios que no conseguían siquiera acercarse.  Un poco decepcionado, Arthur guardo su arma, le tomo la mano a la chica Divium y salió corriendo hacia la salida de la taberna.

Una vez afuera, tomo su sombrero y nuevamente hizo el gesto de presentación. – Lo siento por lo de las botas, si tuviera dinero te compraría un par nuevo… pero estoy quebrado. Aunque… tal vez pueda…- Arthur tomo un paño sucio que estaba cerca, lo baño en ron y comenzó a limpiarle las botas a la Divium. -
Por si te lo preguntas, creo esta es la botella de ron que perdió el tipo de adentro.-
 Arthur rio, continuo con su trabajo. –Por cierto, ¿Cuál es tu nom… -¡¡Ese tipo tiene mi botella de ron!!- El esgrimista se vio interrumpido por un ebrio que salió de la taberna, al ver que no estaba solo, y un grupo de  siete personas lo miraban con cara de asesinos (y ebrios), se escapó.

Se alejó corriendo mientras los demás sujetos lo perseguían. Corrió hasta que los perdió de vista, no fue difícil ya que sus enemigos tropezaban a cada instante. Ya no había razón para regresar, podría volver y terminar de limpiar los zapatos de la chica, pero creía que ella le cortaría los dedos, ya que limpiar algo con ron, no es la mejor de las ideas.

Aún era temprano, busco otra taberna, esta vez para hacer algo de dinero, siempre hay gente jugando cartas, y los ebrios y las cartas no son una buena combinación pero esta vez le servirá a él. Al llegar a la nueva taberna, se sentó, -sin pedir permiso- en una mesa donde un grupo estaba jugando póker.  Su apuesta fue una botella de ron a medio tomar, los ebrios jugadores aceptaron y le entregaron las cartas.

Arthur esperaba que esta vez no pasara nada, pero nunca se sabe cuándo podrían aparecer los ebrios anteriores, o la chica de la guadaña… sea lo que sea que pase será muy divertido.

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Re: Huellas en Ponterek

Mensaje por Circe el Mar Oct 01, 2013 7:17 pm

Al parecer no fue necesario rebanar a nadie. Suspiré aliviada cuando salimos del caótico lugar; afuera el sol caía a plomo, probablemente era el mediodía… me sentí mejor respirando aire limpio y casi siendo ignorada por la gente. Digo “casi” porque cuando el humano volvió a disculparse agarró un trapo sucio que encontró por ahí y luego lo bañó en ron y comenzó a limpiar mis botas. Eso era todo… ahora si sentía que se me mojaban los pies además de que me recordó la existencia de mi resaca y el mal humor comenzaba a mostrarse. En eso apareció uno de los borrachos amenazándonos; cuando le fui a responder al desconocido quedé con la palabra a flor de labios.

Le observé perderse entre la gente desde las alturas, los borrachos querían agarrárselas conmigo por el incidente. Suspiré con enojo, tomé aire y saqué el arco y las flechas, ¿siete matones? La lluvia de saetas sólo dejó a un solo valiente cerca de mí, el resto huyó. El tipo que había quedado estaba bastante sobrio, al igual que yo. Comencé a levantar mis flechas con tranquilidad, mientras con mi guadaña esquivaba sus golpes. Para ser un humano era muy lento y testarudo, además de débil para la fuerza de voluntad que poseía.

Cuando recogí mis enseres, él había sacado un cuchillo de quién sabe dónde y lo blandía hacia mi en un lenguaje desconocido. Aunque a todas luces se veía que estaba mandándome a alguna parte del averno. Sonreí ante el reto, nos trenzamos en lucha, él avanzaba, yo retrocedía y viceversa. Era una especie de juego debido a la incompatibilidad de nuestras armas, yo corría con ventaja por la distancia que me regalaba la guadaña, pero carecía de mucha fuerza y altura. Además, él estaba ensañado con mis alas y yo no podía alzarlas o volar debido al lugar donde nos encontrábamos.

Finalmente, por un golpe de suerte, él tropezó con un gato que apareció de la nada… o que estaba vagando y nosotros enfrascados en nuestra camorra no lo habíamos notado. El humano trastabilló y casi cae sobre mí, por mi parte sostuve su peso con el mango del arma y cuando lo sentí adecuado lo desvié para que él cayera, momento que aproveché para ponerle el lustroso filo de mi guadaña en su garganta.

Su mirada por primera vez reflejó el miedo que había escondido tras el velo de la violencia. Le sonreí, mi mal humor había desaparecido. Bien… hoy estabas con la banda de los camorreros por culpa de una… botella de ron ¿no es así? Bien, tú y tus amigos me han hecho pasar algunos momentos desagradables, además de que sus modales para con una dama dejan mucho que desear… Enarquee una ceja y extendí mi siniestra, en señal de que quería dinero.

El hombre… que al verle bien parecía tener unos veinticinco o treinta años revisó uno de sus bolsillos y extrajo unos 30 kulls de bronce. Le guiñe un ojo después de tomar el dinero y alcé vuelo para situarme en el techo de un edificio alejado. Desde allí observé el escenario… más gente estaba poblando las calles, era una buena hora para hacer dinero. La pregunta era cómo.

…Y la respuesta no tardó en hacerse ver. Más abajo había un pequeño niño antropomorfo tratando de ganar dinero tocando su flauta. Era un hermoso instrumento, algo usado, pero en perfectas condiciones. Miré un rato más con interés, al parecer había tenido a un buen maestro, los acordes eran limpios, pero carecía de espíritu. Yo conocía a la perfección la canción que estaba ejecutando monótonamente una y otra vez. Y mientras descendía en picada comencé a entonar sus estrofas llena de sentimientos en mi corazón. El pequeño me observó sin saber qué hacer –ni yo tampoco… me estaba arrepintiendo de estar tan cerca de ese instrumento-

Me senté detrás de él después de depositar un kull de bronce a un costado de él y seguí cantando. Cuando acabó la melodía me levanté y tomé la palabra.

Al parecer no ha sido demasiado productivo… si me prestas tu flauta, prometo triplicar el dinero que tienes ahí y nos lo dividiremos. Le sonreí dulcemente mientras esperaba la respuesta.

El pequeño miró hacia la esquina próxima, al parecer alguien le estaba cuidando desde la distancia, luego me observó con detenimiento y asintió. Volví a sonreír mientras me agachaba para descalzarme –mis botas eran un desastre y ya me daba vergüenza usarlas-

Cuando las dejé en el suelo otros pequeños antropomorfos se la llevaron en medio de risas, fue entonces cuando mi benefactor tomó la palabra: Serán nuestro seguro, verás… somos huérfanos y sabemos todo lo que pasa aquí o lo que podría suceder….

Sus palabras fueron chocantes, probablemente era pequeño de cuerpo, pero la vida había hecho que su interior fuese una fortaleza inexpugnable… no me sorprendió entonces la realización de que su música fuera tan… vacía. Ahora no me motivaba solamente las ansias de lucrar con cierta facilidad, sino el enseñarle a un pequeño que la vida también se trata de confianza y de querer vivirla, además de su disfrute diario.

Mis primeros acordes sonaron mal, un poco desequilibrados para mi gusto, volver a sentir una flauta en mis labios, acariciarla con mis dedos… me revivía parte del pasado que deseaba olvidar, pero algunas personas se reunieron a escucharme… entonces me dejé llevar por el sonido y a usar todas mis dotes, no sólo por mi, sino por aquellos pequeños que padecían del mismo dolor que aquejaba mi corazón.

______________
Off: si crees que son demasiado largos mis posts, los puedo acotar xD
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