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Lluvias dispersas

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Lluvias dispersas

Mensaje por Necross Belmont el Lun Oct 14, 2013 11:24 pm

Spoiler:
Los pobladores de allí han dicho que una mirada a sus ojos, es ver directamente al infierno.  Todos negaran haberlo conocido.

El engendro despertó de su tumba asustado,  no sabía quién era, que es lo que hacía allí, o porque despertó de esa tumba. Le dio una mirada a ese lugar que a su anterior ser le sirvió como descanso, un escalofrió recorrió su cuerpo. De la tumba no se veía mucho, solo aparecía un nombre ¿o era un apellido?

- Belmont…-

El engendro sufrió  un terrible dolor de cabeza espontaneo, memorias que no eran suyas llegaron de pronto,  la imágenes de personas que no conocía se dibujaban en su mente. Una mujer con alas y ojos lilas, un sujeto con una capucha oscura y la cara llena de cicatrices, un orco, con apariencia de humano, un tipo de pelo largo y cuerpo metálico, ¿o usaba una armadura?  Una chica, con rasgos felinos… de ella recordaba que su compañía era un animal peludo, el hecho de pensar en ese animal peludo lo tranquilizo de alguna manera.

El engendro intento recordar su nombre, pero le era imposible, adopto el nombre “Dracul” después de ver su reflejo, ya que Dracul tiene más de un significado, pero demonio, es el que más lo representaba.

Dracul se acercó a lo que antes sirvió de tumba para él, vio que había un mechón de cabello. Al tomarlo, recordó nuevamente a la chica de rasgos felinos. ¿Quién era ella? ¿Y qué hacía con ese lobo?

Su mirada fue directo dentro de la tumba, allí lo esperaba una espada corrompida. El mirar la espada le causo miedo, tenía un ojo en su centro, que no dejaba de moverse. Pero la espada lo estaba llamando, no sabía cómo, pero podía escuchar dentro de su mente, los alaridos que hacia la espada. Algo estaba pidiendo, ¿vidas, almas? La espada quería que Dracul matara, para que esta se pudiera alimentar.

Cuando el hombre dentro de la tumba renació, toda la tristeza, amargura y lamento lo corrompieron, y no solo a él. Después  de muchas muertes, la mandoble que alguna vez tuvo nombre, tomo vida, corrompida al igual que su amo por la tristeza.

(El dialogo en cursiva, ocurre en la mente del personaje)

- Sabes, si me alimentas lo suficiente, yo seré capaz de regresarte tus recuerdos. Sabrás quien eras, quienes son las personas que están en tu cabeza, ¿recuerdas a la mujer de ojos lilas? Yo sé su nombre, y te lo podría decir si me alimentas…-

¿La mujer de ojos lilas? Por alguna razón, cuando Dracul pensó en ella, se sintió en paz, como si todo lo que le estuviera ocurriendo desapareciera.

El engendro tomo la empuñadura de la espada maldita. La apretó con fuerza, y le pregunto a la espada, quien era, que hacía en este lugar, y porque estaba allí.   –Tú desapareciste de este mundo, la gente en la que confiabas te abandono… ahora yo seré tu único amigo, no necesitamos a nadie más… solo a nuestras victimas.-
–¿La mujer de ojos lilas también es nuestra enemiga?- Pregunto temeroso Dracul, temeroso a la respuesta que podría darle su espada. -La información tiene un precio, y tú conoces el mío… si me alimentas, yo te diré lo que quieras saber.-

Sin otra alternativa, el engendro emprendió su camino. Necesitaba alejarse de ese lugar lo más pronto posible, por suerte era de noche y nadie estaría despierto para ver la aberración que es.  Pero… quizás una carnicería en este lugar antes de irse no sería tan malo…


Última edición por Dracul el Vie Dic 06, 2013 6:19 pm, editado 1 vez



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Re: Lluvias dispersas

Mensaje por Necross Belmont el Mar Nov 12, 2013 2:53 pm

AL despertar escapo de ese lugar que algunos llamaban tumulo, ese nombre siempre sonara en su cabeza, busco un pueblo cercano, donde nadie supiera lo que haria, ni lo que se avecina.

Una carnicería sin piedad tomo lugar esa noche, en ese pueblo desconocido.  En la madrugada se escucharon los alaridos llenos de miedo de la gente del lugar. La gente asustada rápidamente se desplego buscando al causante de tanta matanza, pero ya era tarde, Dracul estaba bastante lejos de ese lugar. De alguna manera conocía las salidas, los callejones, ¿quizás en el pasado el ya estuviera allí? Esa es la única manera de explicar los recuerdos tan vividos que tiene.

¿Por qué te fuiste? ¡Aun había mucha gente por matar! Si sigues así no conseguirás nada de información por mi parte.

El engendro intentaba ignorar los gritos de la espada, pero cuando esta sintió que Dracul no le ponía atención, hizo algo. Quizás fue la sugestión del engendro, quizás de verdad la espada tenia habilidades ocultas; pero lo que Dracul sintió, parecía muy real.  Un terrible dolor de cabeza fue lo que la espada del engendro le causo, este cayó al piso, imposibilitado de todo movimiento.

Fue tanto el dolor, que el engendro quedo inconsciente, solo escuchaba la risa de ultratumba que hacia la espada, aunque solo él puede escucharla.

En su estado de inconciencia, Dracul comenzó a soñar. El  engendro se vio en frente de una figura alada, femenina,  de ojos lilas y sonrisa hermosa. -¿Quién eres tú?- Pregunto Dracul. - ¿No sabéis quién soy?- Dijo ella, con una actitud de bromeo, y una sonrisa en la cara. –No, no sé, dime quien eres, ¿por qué apareces en mis sueños?- La fémina alada se cruzó de brazos y puso una cara de malgenio, pero siempre manteniendo su sonrisa. –pues de malas, si no te acuerdas no te diré.- Dracul se sintió frustrado, pero esa actitud le causaba gracia al mismo tiempo. Hay algo en ella, que hace que él no se pueda enojar, que se sienta en paz, un sentimiento cálido que nace en su estómago, y crece por su cuerpo.

-Pues yo soy Dracul, ¡dime quien eres!- La persona en frente del engendro comenzó a reír, y esa risa se contagió a Dracul, que rio con ella, sin saber muy bien porque reía. -¿No han pasado mucho tiempo y ya te olvidaste de mí? ¡Quien me manda a enamorarme de un muerto!- ¿Enamorarse? ¿De qué está hablando ella? - ¿Tú me conoces?- Dracul estaba confundido, sin duda ella le resulta familiar, pero no sabe quién es, solo siente que es agradable estar a su lado.   –Claro, pero debes saber que yo soy un producto de tu mente, y no tengo más respuestas de las que tú tienes; recuérdame, recuerda quien soy.- Dracul en su mundo de sueños comenzó a sentir un terrible dolor de cabeza. –¿Tu eres Necross?-- La figura alada sonrió. –No, pero estas cerca.-

- Recuerdo… un lugar frio, te recuerdo sonriente, te recuerdo durmiendo.- Los pensamientos venían de a poco a la mente de Dracul, eran pequeños fragmentos de la vida que tuvo antes de morir.- Recuerdo que dije que volvería por ti…- Una imagen es lo que Dracul ahora veía, había desaparecido del plano en el que estaba la mujer alada.

En ese lugar, lo único que veía era la sonrisa de ella, y el corazón destrozado del engendro comenzó a latir desesperadamente; comenzó a recordar, los días felices que tenía con ella, las infinitas sonrisas que compartieron, los “te amo” que uno le decía al otro, más de tres meses en los cuales el engendro fue feliz, pero ahora no puede encontrar nuevamente esa felicidad. Es como si ella hubiese desaparecido en un segundo, para convertirse en otra cosa, un ser extraño que Dracul no podía reconocer, no del todo.  Ya que hay un atributo que nunca podrá olvidar, una sonrisa, tímida, coqueta, hermosa, que hacían que el engendro tuviera esperanza. La esperanza de volver a ese camino que recorría junto a ella, en el cual ambos iban de la mano, en el cual ambos se daban felicidad.

Pero Dracul quería eso de inmediato, pero sabía que solo el tiempo dictaría si puede caminar junto con ella una vez más. Solo el tiempo dirá si él puede ser feliz nuevamente, ya que su felicidad tiene un nombre, pero ese nombre se ha perdido en un mar de confusiones, de ilusiones, de desesperanza… y esas emociones oscuras desaparecen cuando el recuerda su sonrisa. Una sonrisa que como se dijo antes, le tranquilizaba el corazón.

Un beso secreto, traía la locura y la felicidad, así se sentía el, amado, por fin… hasta que la perdió, pero hay algo que el engendro tenía claro; y es que aunque no la recuerde, hará todo lo posible por recuperarla, por sentirse amado, por amarla a ella una vez más, ya que en su vida no encontró otra manera de ser feliz, solo con ella, ya que su corazón le pertenece a esa figura alada.



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Re: Lluvias dispersas

Mensaje por Necross Belmont el Mar Dic 03, 2013 1:08 am

El engendro despertó horas después, en un desértico paraje, solo la luz de la luna le hacía compañía.  - ¿Quién era la mujer de mis sueños?- Dracul pregunto en voz alta, parecía que le hablaba a la nada, pero en realidad le hablaba a su espada.  - ¿Y por qué crees que te diría? No has cumplido con tu parte del trato.- Dracul miro hacia la luna, luego a su espada. -Mate a algunos, eso debería servir para conseguir algún tipo de información.- El engendro clavo la mandoble en el piso, se sentó en frente de ella y se quedó mirándola fijamente.

–Si te destruyo, ¿qué pasaría?- El ojo de la espada, comenzó a moverse de manera errática, como perdiendo la cordura. No pasaría nada, pero me necesitas, y lo sabes bien. Sin mí, no tendrás respuestas sobre quien eres. Pero esas respuestas tendrán un valor muy alto, y unas cuantas muertes no servirán para satisfacerme.

–Pero… puedes preguntar algo… creo no me servirás si no haces tu trabajo animado.-

El engendro se quedó pensativo, y en sus pensamientos, solo una idea, una imagen se aparecía. Era la mujer alada. -¿Quién  es la mujer con alas?- Hubo mucho silencio, Dracul se sentía impaciente, y la espada no quería responderle. – Ella fue alguien muy importante para ti.- Contesto la mandoble maldita dentro de la cabeza del engendro. - ¿Cómo se llama?- Pregunto nuevamente Dracul. - Solo te daré una respuesta. ¿Quieres más? Continua alimentándome.-

Dracul se puso de pie, la tierra seca cayo por su armadura, tomo su espada, y continuo avanzando. Algo en él le decía que debía bautizar a la espada, fue un sentimiento conocido, como si ya lo hubiese hecho. - Zalera.- Un  resplandor azulado, como un rayo, nació de la garra de Dracul, y llego hasta la mandoble, ahora conocida como Zalera.

El tiempo paso, y Dracul viajo por todo Zhakhesh en busca de almas para satisfacer a la espada y conseguir algo de información. Una  revelación devastadora para el engendro, llego a él con la primera de las respuestas que le dio la espada. Caminando después de matar a unos vagabundos en un pueblo alejado, Dracul pregunto porque no recordaba nada de su pasado, y la respuesta que Zalera le dio fue que: Él había muerto, hace algo de tiempo. El engendro había caminado hasta un nuevo pueblo, pero  la noticia causo mucho estrés en su mente, y cayo desmayado a la entrada del pueblo.

Zalera, la mandoble de Dracul, cerró su ojo y espero a que la gente se acercara al engendro en el piso. Unos aldeanos se acercaron al ver el cuerpo caer al piso. Una de las personas, dijo que debían matarlo, otro decía que debían alejarlo del pueblo. Hasta que uno de ellos le retiro el casco a Dracul, y notaron que tenía una cara “humana”.  Después de ver el rostro de Dracul, uno de los aldeanos dijo que lo cobijaría hasta que despertara, que el rostro lastimero que expresaba el engendro le daba tristeza.

Esta vez, dentro del mundo de sueños de Dracul, vio que una figura femenina corría, y Dracul intentaba alcanzarla. Ella no tenía alas, tenía un aspecto animal, parecido a un gato, y corría junto a un perro, Dracul no lograba diferenciar al canino animal, pero cuando lo vio, un sentimiento de paz y  compañía nació en él.  El engendro intentaba desesperadamente alcanzar a las dos figuras delante de él, pero no lograba, y cuando estuvo a punto de hacerlo, despertó súbitamente.

- ¿Que sucedió? Te encontramos a las afueras del pueblo en un pésimo estado, la gente de aquí no parece muy feliz contigo, pero mientras estés aquí, no te pasara nada. Puedes confiar en nosotros.- –Muchas gra… Dracul se dio cuenta que no traía el casco puesto, algo hizo corte en su cerebro y con su garra tomo al aldeano que le hablaba. Lo apretó tanto que parecía que los ojos del pobre tipo se saldrían.

Lleno de furia, Dracul tomo su casco, que estaba sobre una pequeña mesa.  Salió de la casa, mientras Zalera, su mandoble, gritaba dentro de su mente que acabara con cada ser en esa aldea. Un transeúnte por azar del destino pasó en frente del engendro.  Este tomo su mandoble, y con mucho impulso lo ataco, partiendo en dos el cuerpo del pobre sujeto.

Era de noche, habían pasado unas horas después de que Dracul se desmayara.  El resto de la gente que vio lo que hizo Dracul se asustó, y en masa corrieron a atacarlo. Pero el engendro era peligroso, y no le costó mucho trabajo acabar con cada persona del pueblo…

- ¡¡Quémalos a todos!! ¡No dejes registro de quienes fueron!-

Dracul entro a una casa cercana, tomo una vela, y la lanzo contra el tejado de la casa mencionada, provocando un gran incendio con el paso del tiempo, que termino abarcando a la mayoría de las casas.

Dracul  se quedó en medio del pueblo, mirando la destrucción que había provocado, viendo como el resto de la gente escapaba de él. En ese momento grito, grito para aliviar su dolor, grito para callar la voz de la espada, grito arrepentido por todo lo que hizo…[/i]



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Re: Lluvias dispersas

Mensaje por Khiryn el Mar Dic 10, 2013 6:09 am

Así, como los delicados botones se abren al sol convirtiéndose en hermosas flores, así, los ojos y palmas de los recién nacidos se abren al mundo luego de nacidos. Cuándo un bebé llega al mundo en el núcleo de unos padres que lo esperan, él es todo para ellos, y ellos lo arroparán, alimentarán y cuidarán de él hasta que pueda valerse por si mismo.

Luego, la vida se toma su tiempo. Muchos años deben pasar, años en los que la cría, crece, se hace fuerte y toma sus propias decisiones; decisiones que forjarán su carácter de adulto, para bien o para mal. Por su puesto no sin antes muchos días de llanto y alegría.

Si la vida, es la suma de sus recuerdos y logros, y estos recuerdos constan de momentos, y cada día puede traer cientos de momentos, entonces cada día es valioso y digno de forjar recuerdos, de recordar momentos.

Mi vida, tiene muy gratos recuerdos, muchos momentos maravillosos llenos de gente buena e importante. Muchos logros y pequeñas conquistas. Muchas risas, mucho…
En la mi vida, hay también muchos recuerdos malos. Muchos; demasiados momentos amargos encadenados entre sí. Engarzados como eslabones en una larga cadena de fatídicos sucesos desde muy temprano. Como si mi vida hubiera estado, desde el inicio, configurada por los dioses a pelear. A escapar. A la muerte.

Si no fuera por Foxhound a mi lado, para recordarme que hay gente buena en este mundo que lucha por el bien de los demás hace tiempo ya me habría rendido. Y pensar que sólo hoy en la mañana, en un claro tapizado por verdes prados y dulces flores, un claro de vida entra el lúgubre clima Zhakheshiano jugábamos a mordernos las colas, como hace tiempo atrás, muchos momentos atrás, cuándo nos conocíamos.

Ahora, era otro momento que no saldría con facilidad de mis recuerdos. Calle abajo, la solitaria silueta siniestra aguardaba su destino. Caminaba lenta y pausadamente a su encuentro mientras en mi mente pensaba todas aquellas por las que valía la pena vivir y proteger la vida.

-¿justicia?-

Dije hablando en voz alta para mí.

¿Qué sentido tiene la justicia cuándo el juez es castiga con el mismo pecado qué condena?

-Muerte por matar.-

No. No me satisface. Y aun así, no se me viene a la menta una mejor manera de repartir “MÍ” justicia. Y mientras en la cabeza me imaginaba cien razones distintas para asesinar a la criatura cada vez más cerca de mí. Una por cada persona muerta que yacía en las calles entre él y yo.

Y No. No me satisface. Contenta no estoy. Esto es una desgracia. La vida es tan preciada. Tan protegida. Tan llena y la muerte tan vacía. Tan hueco. Es echar a la mierda todo. Es destrozar los años que a la vida le toma hacerla. Despedazar todos los recuerdos y momentos con un solo giro de espada. Con soltar una flecha. Tan frágil, tan querida y despreciada.

Estoy triste y en mi mente la pregunta en voz alta a unos 30 metros del engendro asesino.

-¿Hasta cuándo?...-
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Re: Lluvias dispersas

Mensaje por Necross Belmont el Vie Dic 13, 2013 2:46 am

Sus pasos hacían eco, pero Dracul no abrió los ojos, no lloraba, pero si se lamentaba. Se lamentaba por el caos que provoco, por no poder controlarse, por dejarse llevar por la espada... pero los pasos de alguien hacían eco en ese pueblo destrozado. Eran muy leves, casi no sonaba nada, pero en el absoluto silencio, los pasos de un ser desconocido sonaban fuertemente.

- ¡Despierta! Abre los ojos, el alma de ella se ve apetitosa, ¡mátala!-

Y las palabras de ella resonaron en la mente de Dracul, porque si, alcanzo a escucharla.

-Hasta cuando... ¿hasta cuando deberé alimentarte? ¿Hasta cuando deberé seguir matando?- Zalera, la mandoble de Dracul, respondió inmediatamente dentro de la mente del engendro. -Se acabara cuando yo diga que se acaba, ¡¡ahora mátala!!-

Dracul abrió su ojo, y en la oscuridad de la noche solo se podía ver el ojo rojizo del engendro. Estaba de rodillas al suelo, levanto una para apoyarse, puso su mandoble en frente y esta abrió su ojo. El ojo de Zalera comenzó a moverse erráticamente. - Debiste escapar cuando pudiste...- Dijo el engendro sin hacer contacto visual con su enemigo, se veía lejos, pero la voz de Dracul llegaría a su oponente.

El engendro comenzó a caminar,  primero dando pequeños pasos, luego trotando, para terminar corriendo hacia su presa. Su vista no era muy buena, pero noto que sus enemigos eran dos personas, una mujer, por su cabello, y un ser cuadrúpedo.

Cuando la distancia se acorto en diez metros, Dracul reconoció en parte a las figuras que tenia en frente.

¿Ella era la mujer de su sueño mas reciente, era ese el animal peludo que corría con ella? De sus labios quería escapar una palabra, pero los gritos que su mandoble hacia dentro de su cabeza no le permitían pensar con claridad. Así que en un punto lanzo la mandoble, no apuntando a su enemigo, solo la lanzo, para que esta se alejara lo mas posible de él.

Aun iba a matar a sus enemigos, pero ahora tenia la mente solo para él, estaba el y sus pensamientos. Y cuando la distancia se acorto demasiado, y el combate era inminente, Dracul intento golpear con su garra a la figura femenina. En ese momento, una voz ya conocida sonó en la mente del engendro, no era Zalera, era el hombre del parche. Dracul leyó las palabras que aparecieron en su mente, "Foxhound".

-¡¡Foxhound!! - grito fuertemente, no reacciono, si ella lo atacaba no tendría defensa, solo grito el nombre que apareció en su cabeza, y comenzó a retroceder, un tanto asustado, pero otra idea vino a su mente.

Dracul chasqueo su lengua dos veces, por inercia, eso vino con el nombre de la criatura peluda. El engendro sintió miedo, no sabia que estaba pasando, así que antes de que esa mujer hiciera algo, o el lobo... recordó la raza de la bestia... hiciera algo, decidió escapar.  

Pero antes de hacerlo miro hacia atrás, un segundo nombre vino a su mente... -Khiryn...- Dijo en voz alta, y continuo corriendo.



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Re: Lluvias dispersas

Mensaje por Khiryn el Mar Dic 24, 2013 6:24 pm

Foxhound me miró confundido, en sus redondos ojos caninos se formo una sombra y un chillido nervioso escapó entre su legua, se movió erráticamente sin salir de sus lugar, moviendo las patas. Está bestia le había dicho su nombre y le había comandado con la señal y lenguaje que el lobo conocía. Entrecerré los ojos para ver con mayor claridad en la oscuridad a mi enemigo, mientras mi mente se preguntaba si este engendro había conocido a Necross Belmont en vida. ¿Puede ser?

Poco después la confundida fui yo. Pocos sabía mi nombre fuera del círculo cercano de personas que me conocían, y estos era aun muy pocos, y entre ellos no había engendros, no aun. No que supiera. Miré con la cabeza de lado al engendro asesino que detuvo sus pasos a corta distancia. Las dudas en mi cabeza crecían. Últimamente, incluso las personas que me conocían rara vez me llamaban por mi nombre y preferían dirigirse a algún apodo.

¿Me conoce? ¿Conoce al Lobo que camina a mi lado? ¿Conoció a Necross? ¿Cómo mierda sabe mi nombre este engendro asesino de civiles? ¿Quién se lo dijo? ¿De dónde lo saco? ¿Alguien entre los cadáveres lo dijo antes de morir? Puede ser. Mi fama no era mucha, pero tal vez, alguna de las personas en su lecho de muerte me llamó y ese nombre se le quedó guardado a la bestia.
No. No puede ser; ¿Cómo sabe que el chasquido de lengua es una orden? ¿Coincidencia?
No.
No. Jamás.

-Este engendro tiene sus trucos.- (y estoy cayendo en redondo en ellos…)

El asesino había empezado a huir, corría alejándose de nosotros pero por un momento, mientras se alejaba, no parecía huir de nosotros, no éramos nosotros la causa de su extraño temor. No era tan arrogante para pensar que nuestra sola presencia sería capaz de hacer huir espantado a un engendro como se veía este. No. Era como si una chispa se hubiera encendido. No huía de nosotros. Tal vez huía de lo que para él nosotros representábamos.

-¿Pero qué era?

“Y sigo cayendo en sus trucos.”

-Vamos Foxhund, no pierdas de vista, pero no te acerques demasiado.-

Dicho comenzamos a correr detrás de él. No era lento, pero nosotros éramos muy rápidos y nos coordinábamos bien. Además, correr ahora era casi una especialidad para mi.
Mientras corría, no podía dejar de pensar en que el engendro había dicho nuestros nombres. No iba a permitir que los repitiera, no era mi intención oír sus encantamientos de hechicero pero tampoco podía dejarlo escapar para que continuara con su camino de muerte.
Debía ser rápida y letal.

Dimos en poco tiempo alcance al engendro, con dos chasquidos de lengua, foxhound aceleró en el paso, rebasándolo por un costado para cerrarle el paso, Desenfundé ambas dagas de mi espalda y apunté bajo, donde la termina la protección del torso de la armadura, y comienza la de las piernas. Si el engendro reviraba, estaba lista con mi ilusión para cambiar de posición rápidamente.
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Re: Lluvias dispersas

Mensaje por Necross Belmont el Jue Dic 26, 2013 5:38 am

He caminado entre hombres y ángeles por mucho tiempo. El tiempo no tiene fin, no tiene principio, no tiene propósito...- Dracul continuo corriendo, pero noto que la mujer, y el lobo, se acercaban rápidamente. No podía olvidar sus nombres, Khiryn y Foxhound respectivamente.

- He caminado por la tierra en busca de perdón, perdón por los horribles crímenes que he causado en contra del hombre y dios.- Ella se veía dispuesta a matar, en su mirada se veía la determinación de acabar con el engendro, pero este no se dejaría vencer tan fácilmente, algo dentro de su ser le decía que debía pelear, pero el engendro estaba nervioso. Conocía a esas dos figuras que lo perseguían, y eso no lo dejaba pensar con claridad.

-Vivo para ver muerte y destrucción, maldad... sobre la luz. Pero la luz no puede ser  extinguida.- Khiryn alcanzo al engendro, ella lo ataco, pero este simplemente se protegió con su garra, y como su mandoble estaba lejos, comenzó a golpear con su brazo mutado. No intentaba golpear directamente a su oponente, o al lobo, solo quiera que ambos se alejaran.

- Vivo en una prisión de mi propia desgracia...- Aunque la mayoría de su cuerpo estaba protegido, Dracul podía sentir las mordidas del lobo, y cada vez que lo hacia, se sentía deprimido, como si el lobo lo traicionara, como si Dracul le hubiese fallado. - Estoy perdido... en el tiempo.-

Un sentimiento de decepción comenzaba a crecer dentro del engendro, y eso causaba que se enfureciera cada vez mas.

Aun seguía peleando, sin querer herir realmente a ninguno de sus atacantes, hasta que algo hizo corte en la mente de Dracul, un recuerdo llego a su cabeza, y con el, un evento que sucedería un par de veces en el futuro.

El recuerdo fue de Khiryn delante de Dracul. Ella estaba distinta, no tenia una expresión de melancolía, tenia el cabello rojo y una gran sonrisa en la cara. El lobo estaba mordiéndole la cola, y desde el interior de Dracul se escucho una  sonrisa, no era de él, no era de ella, pero no podía descubrir en sus recuerdos quien reía.

Dracul retrocedió varios paso, una energía eléctrica recorrió toda su garra hasta deshacerse en su mano, luego de eso la garra de Dracul exploto, cayo al piso, y en reemplazo de esta se vio un miembro metálico, un brazo metálico, pero que parecía humano.

El color de sus ojos cambio, desde su casco se podía ver unos ojos color grises, que reemplazaron la tonalidad rojiza de antes. Hay algo que nunca te dije.... Y es que Foxhound puede cambiar su cuerpo, mira esto.- Dracul silbo agudamente, luego chasqueo su lengua tres veces, eso haría que el lobo comenzara a cambiar su cuerpo.

El engendro saco su espada bastada de su funda, se puso en posición defensiva y comenzó a acercarse a su oponente... si ella pudiese ver debajo del casco, podría ver que Dracul sonreía.



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Re: Lluvias dispersas

Mensaje por Khiryn el Lun Ene 06, 2014 7:17 am

El enorme brazo detuvo la estocada de sendas dagas. ¿Cómo en la vida era eso posible? ¿De qué cosa estaba hecho este engendro? Si piel era como una amalgama de carne revestida con acero, como si esta formara parte de la misma integridad física. Era un engendro con cuerpo de metal.

Imposible.

La bestia asesina siguió defendiéndose, aun no me quedaba claro el por qué se había deshecho de su espada,  tal vez sólo era tonta; No. No lo era. Tal vez estaba cansado de muerte. ¿Pero cómo? Si era él culpable de tanta desgracia. De la destrucción de un pueblo.  ¿Cómo? Me confundía, toda esta situación era horrible y me confusa.

Su poderoso y gigantesco brazo seguían arremetiendo contra mí, y después de pocos lances pude notar que se defendía con mayor velocidad y más fuerza que la que usaba para atacarme. ¿Por qué? ¿Acaso no quería matarme? ¿Acaso tenía miedo? No. Y otra vez no. Está bestia se divertía conmigo, prolongaba mi confusión, me cansaba. Sí. Era eso. Debía ser eso. Una criatura con un alma asesina no conoce la piedad, no la otorgaría ni la merecía. No sé por qué me atacaba sin fuerza, pero yo no lo haría, no le dejaría irse y hacer lo mismo en otro lugar. No conocía a esta gente, pero todos merecen vivir sus vidas y morir en sus términos, los nobles morir noblemente, los soldados por la espada y los buenos con misericordia.  Los débiles merecen ser defendidos y vivir hasta que sus propias fuerzas los abandonen, este engendro rompía, desbarataba aquello por lo que yo misma me había me había hecho fuerte hace tiempo atrás. Este engendro violaba aquello que yo deseaba proteger, asfixiaba mi ser. Este engendro y yo éramos naturalmente enemigos. Mi antagonista, mi némesis.

Era por criaturas como él en dónde yo encontraba mi razón de ser, yo vivía desde hace tiempo para matar vilezas cómo él. Para matarlo a él.

Con cada ataque que lanzaba, balbuceaba alguna frase suelta, algo que sonaba como una conversación que mantenía consigo mismo, pero cada una de sus frases era una confesión, era una declaratoria de atrocidades y masacre; él era consciente de sus actos, y lo manifestaba; cada frase era una razón más para repartir mi propia justicia.

-¿Perdón? ¡No hay entidad en la tierra, mortal o divina que pueda brindarte el perdón por las almas que has asesinado aquí hoy! ¡Si quieres el perdón, ve al infierno y pídeselo de rodillas a tus victimas!-

Luego de un par de lances más, la criatura dio unos pasos atrás luciendo un poco desconcertado. Luego, lo que parecían los efectos luminosos y chispeantes de una descarga eléctrica recorrieron su espina hasta desaparecer en su enorme mano. Luego de un momento, la energía contenida hizo explosión, como si la criatura se empezara a destruir por si misma, Me lleve el dorso de la mano al rostro para evitar ser cegada por la luz de la explosión y protegerme de cualquier cosa que pudiera haber salido disparada, cuando volví a ver, noté los restos del gigantesco brazo del engendro retorciéndose en espasmos moribundos en el suelo a sus pies. En el lugar que antes ocupara dicho miembro, ahora había un brazo metálico con proporciones regulares de aspecto humano.

Miré desconcertada al engendro. “Está mutando.” Pensé. Puede ver a través de la sombra de su casco, como si el fuego de sus ojos se hubiera extinto y en su lugar el frio color gris como la ceniza del fuego permanecía, pero de alguna manera, su mirada, carente del color rojo encendido ahora parecía más “cálida.”

-Hay algo que nunca te dije. Y es que Foxhound puede cambiar su cuerpo, mira esto.-

La bestia, ahora con una pronunciación más fluida y entendible realizó un chasquido con los labios. Acto seguido desenvainó su espada.

Foxhound me miró ladeando la cabeza, luego miró al engendró y cayendo en un estado de incertidumbre, cesó sus ataques contra el enemigo, lanzado autenticos aullidos entre desesperado y confundido. Su postura cambió por completo, y de momento se plantó firme con las cuatro patas y se erizó de la espina; gruñendo. Salivaba y abría y cerraba la boca como si masticará miel, su cuerpo parecía hincharse, pero no cambió. Comenzó a caminar en círculos en su lugar, moviendo con violencia la cabeza, como si un terrible problema le agobiara, movía la cola de lado a lado, por lo bajo y con timidez, pero luego la detenía en seco, daba una vuelta y me miraba, él había odio lo mismo que yo.

En la última parte de su frase, la voz del engendro había sonado idéntica a la voz de Necross. Necross Belmont. Mis oídos no daban crédito, con los ojos abiertos como platos un escalofrió recorrió todo mi cuerpo. Mis pies se afirmaron en el suelo empedrado y fui incapaz de moverme medio centímetro; era como una estatua, incrédula, desconcertada.  

Junto con el lobo, había pasado días, semanas enteras acompañándolo en el anochecer en los que el lobo, cantando triste aullaba a la luna mientras esperaba ver la silueta de su amo recortarse contra el horizonte. Triste y difícil había sido la vida del lobo desde aquél fatídico día en el Túmulo en el que yo me lo llevé lejos de la tumba de su amo, y ahora, esta bestia frente a los dos se atrevía a hablar con su voz.

Cerré los ojos con fuerza y los abrí de inmediato, una lágrima solitaria rodó por mi mejilla, desvaneciéndose para siempre. Entre cerré ahora los ojos para enfocar con precisión; apreté ambas dagas entre las manos hasta que mis propias uñas me lastimaron las palmas.

-Necross Belmont…-Dije a modo que el engendro me oyera y tan pronto como terminé el lobo comenzó a aullar; luego continué. –¡Tú estás… ¡¡MUERTO!!

Corrí con toda la velocidad que pude sacar de mis piernas llena de confusión y una furia que nunca había sentido arremetí contra el engendro, mi lado más salvaje tomaba posesión de mi cuerpo y lo único que podía pensar con claridad era en asesinar a toda costa a este maldito que se atrevía a jugar conmigo y con Foxhound de esta manera. Fuera de mí totalmente, era un manojo de nervios. Nervios y odio.

-¿Cómo te atreves? ¡!¿Cómo… te ATREVES?¡¡ ¡¡NO TE ATREVAS A USAR ESA VOZ!! ¡¡NO PUEDES USAR “SU” VOZ!!-

Uno a uno el engendro se defendía de los ataques, pero fue el lobo quien ésta vez me hizo detenerme. Tomando una postura inesperada, Foxhound se interpuso entre los dos, pero esta vez me encaraba a mí. Cuadrando su postura, erizó sus pelos del lomo, tal altos y puntiagudos como espinas negras; con el gesto deformado en rabia, me mostró sus poderosos colmillos gruñendo con fuerza.

Nuevamente me detuve, permaneciendo estática y aun más confundida. -¿Por qué lo defiendes?- Alcance a decir con incredulidad. Pero una vez terminé de hablar, el lobo me dio la espalda, está vez encarando al engendro.

Como el líder que llama a la manada para comenzar el ataque, el lobo aulló con fuerza, larga y degarradoramente…
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Re: Lluvias dispersas

Mensaje por Necross Belmont el Vie Ene 10, 2014 7:55 pm

En esos ataques con furia, en ese enojo latente, Dracul pudo reconocer en parte a las figuras en frente de él, los recuerdos de su pasado llegaron abruptamente cuando ella revelo un nombre familiar "Necross Belmont".

Cuando despertó de la tumba, pudo ver que en el reposo de esta, se podía leer el nombre Belmont. Gracias a Zalera, Dracul pudo conocer algo de su pasado, el estaba muerto, y revivió de alguna manera. ¿Podría ser Necross su verdadero nombre? Sin duda esa chica, que llevaba el nombre de Khiryn, le daría mas respuesta que Zalera, y quizás no le pediría nada a cambio.

Pero el lobo, ¿por qué él conocía esos sonidos? ¿Quien era ese animal? ¿Y porque el sabia como hacerlo reaccionar? Dracul sentía que conocía a ese lobo, que llevaba una vida con él. Solo que no podía recordar de donde lo conocía.

-¿Por qué lo defiendes?-  

-¿Por qué me defiendes Foxhound? ¿Quien eres? ¿Quien soy yo?- ¿Y ese nombre, como es que Dracul lo conocía? ¿¡Como es que conoce el nombre de Khiryn!? Su cabeza comenzaba a doler, pero unas increíbles y feroces ganas de luchar contra esa mujer de rasgos felinos nacían al mismo tiempo, no para matarla, solo por diversión...

Dracul no se puede reconocer a si mismo, o a lo que conoce que es.

- No se quienes son ustedes, o que hacen aquí, demonios, ni siquiera se quien soy yo... pero... será entretenido descubrirlo, ¿no creen?-

¿Que es esta extraña sensación de adrenalina que siente? ¿Por qué pelear contra ellos lo anima de esta manera? La sensación es distinta a cuando debía matar para  conseguir información de la espada, esta vez es algo mas puro, solo luchar por diversión, sin querer matar a su adversario... y es que de alguna manera, Dracul siente aprecio por ella, por ella y por el lobo.

Foxhound le hablaba, con aullidos le intentaba decir algo, ¿acaso lo estaba regañando? Ese era el sentimiento que transmitía el lobo, eso era lo que sentía Dracul al interpretar los alaridos del can.  

Pero su aullido se escuchaba feroz, el lobo quería luchar, y Dracul quería luchar contra el lobo.  - Si así lo quieres, ¡así será!- Al segundo de terminar de hablar, Foxhound se lanzo sobre el engendro. Dracul lo tomo, y sentía en su piel de acero los colmillos del lobo, pero este no intentaba morder para matar, ni Dracul le tiraba los cabellos para sacárselo de encima, era solo un juego...

Y durante ese juego, Dracul comenzó a recordar cosas de su vida pasada.

el caía, y podía ver como Khiryn, que tenia el cabello rojo, y Foxhound, se preocupaban por él, para su suerte, Dracul cayo al agua, donde estaba, el no lo sabe, aun debe recordar esa parte. Luego la vio a ella, con aspecto de humano, pero seguía siendo ella, luchando contra una criatura escamosa. Que con mucha gracia y agilidad logro vencer.

Dracul se quito al lobo de encima, con suma violencia, pero este no se inmuto, continuo mordiendo levemente los brazos del engendro. Pero este ya con una mejor memoria, podía recordar a la figura en frente suyo, sabia quien era ella, sabia de lo quera capaz... ahora quería saber si ella lo recordaría.

-Khiryn... se que lo que he hecho aquí no tiene perdón, quizás tengas ganas de matarme, no te impediré que lo intentes, pero no me dejare matar... aun hay muchas cosas que debo saber, que debe, necesito conocer...-

Dracul levanto su espada, se mantuvo en posición defensiva, con la espada a lo largo, de derecha a izquierda, protegiendo su pecho y parte de su cara. - Foxhound... mantente fuera de esto...- De alguna manera, el engendro sabia que el lobo era un ser inteligente; mas inteligente que el animal común.  



Dracul ataco, pero su ataque consistía en defenderse con su espada, y golpear a Khiryn con sus puños. Él sabia que ella no le permitiría el paso, él sabia que ella no lo dejaría irse vivo... ella no es la misma persona que Dracul recuerda. El sonido de las cuchillas de Khiryn contra la armadura del engendro era lo único que se escuchaba. - Quieres matarme... Dracul se detuvo en seco, y se alejo unos pasos. - Así no lo conseguirás...- El engendro llevo ambas manos a su costado, había dejado su espada clavada en el piso. Se de un movimiento removió los broches, y se quito la pechera de la armadura. Esta cayo al piso y levanto bastante tierra y polvo.

Cuando el polvo se disipo, Dracul ya no tenia casco. - Intenta matarme ahora...- El engendro dejo caer el casco, y nuevamente se lanzo contra Khiryn.

Es el punto medio mas cercano entre Dracul, y Necross.:



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Re: Lluvias dispersas

Mensaje por Khiryn el Mar Ene 21, 2014 6:14 am

POST IV
Mis ojos no daban crédito a la horrible imagen que se erguía frente a mí. Confundida y desesperada, volví bruscamente la cabeza en todas direcciones, no debía estar lejos. ¿Pero quién? Mis oídos, afinados, buscaron sin éxito entre el aullar del viento el canto siniestro, la voz nigromante que hacía esto posible. Necross Belmont, había muerto pero ahora estaba frente a mí. ¿Quién me atormentaba? ¿Quién me cazaba?

Una lágrima de ira rodo por mis mejillas, tenía los dientes apretados y juro que era capaz de romperlos unos contra otros, los nudillos blancos y las palmas de las manos sangrando por haber clavado mis propias uñas en ellas con fuerza, los pies bien firmes y las garras de mis pies casi hacían pequeños y delgados surcos en el empedrado de la solitaria calle. El aire olía a cadáver, pero no eran sólo aquellos que la bestia frente a mí había segado, no. Era el mismo. Juro que podía oler en él la muerte, no la que repartía sino la suya propia.

Con el semblante bañado en una sombra de decepción, me erguí en mi lugar, de pie, derecha y perfilada contra el engendro. Levanté la daga izquierda a la altura de su cabeza y le señalé con la punta, con la voz serena pero sería con fuerte y decidida voz de autoridad me dirigí a él.

-Tú no eres Necross Belmont. Necross Belmont murió. Yo lloré en su tumba en el túmulo. Yo tomé a Foxhound conmigo porque su amo había muerto. Tú, eres un títere, una marioneta. Eres el capricho de un nigromante, de un mago que usa su imagen para atormentarme, usas su voz para confundirme y confundir al lobo. Tú te burlas de mí y de mis recuerdos. Te burlas de la ansiedad de un cánido por ver a su amo regresar. Tú te burlas de la memoria de un gran hombre y buen amigo, te burlas de un héroe que halló su destino salvando vidas que no eran la suya, vidas que ahora reclamas. Tú no eres nada. Eres polvo. No tienes derecho a vestir esa piel. No tienes derecho de burlarte nadie, no mereces nada. No eres ni un recuerdo porque nadie se acordará de ti. Eres polvo de pie. No mereces nada. Ni regresar a la tierra de dónde te sacaron y morir por fin. ¡Dime! ¿Dónde está el titiritero? ¿Dónde está tu amo? Te Brindaré descanso…

¿No quieres hablar? ¿No me dirás?

¡Tú no eres Necross! ¡¡Necross Murió!! ¡¡¡MU-RI-O!!!-

Y al decir esta última frase me abalancé contra el engendro. Ignorando por completo la presencia de Foxhound que intentaba interponerse entre los dos. El lobo, sabía que mi furia era real, y confundido, aullaba en el vaivén de no saber si detenerme o dejarme, si ayudarme o atacarme. A mí no me importaba. No me importaba nada. Incluso, y aunque la posibilidad que esa cosa frente a mi fuera en verdad mi viejo amigo, no me importaba. Me dolía ver lo que era ahora. Una existencia ruin y mal engendrada que distaba mucho de aquel hombre del parche que conocí alguna vez. Del hombre con el que alguna intercambié una trenza de mi cabello y a su vez me regaló su parche.

No… NO…

Por más que se pareciera y hablara con su voz, por mucho que de verdad por fuerza propia se hubiera levantado de la tumba, venciendo a la muerte y caminara entre los vivos otra vez, ese no era Necross Belmonto.

¡¡!Tú no eres Necross!!

Obstinada con acabar con la vida del engendro frente a mí, seguí atacando, cada vez menos racionalmente y cada vez más en un estado de euforia incontrolable. Ira, decepción, confusión, impotencia era ahora mi motor, mi cuerda y mi arco y cómo flecha, atacaba sin pensar.
Sin piedad.
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