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Lo que dure la pesadilla

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Re: Lo que dure la pesadilla

Mensaje por Arthur fon Ronsenburg el Lun Oct 28, 2013 4:45 pm

¿¡Cómo que espada de niña!?

Fue lo que el esgrimista le grito al enano, al mismo tiempo que hacía pasar el delgado filo de su espada por los agujeros de la puerta, o de las paredes. El grupo resistía estoicamente el avance de los infectados.  El día, que se había convertido en noche por el eclipse, comenzaba a tomar su luz natural.  Golpeando la puerta, haciendo empuje para entrar, había alrededor de sesenta infectados, contando los voladores. Cuando el eclipse comenzó a desaparecer la mayoría de los infectados procedieron a marcharse.

Ya no se escuchaban los gritos de los infectados voladores,  detrás de la puerta, en las calles, ya no había más de quince infectados. ¿Qué era lo que estaba pasando?  

Aunque pocos fueran los enemigos, estos seguían implacantemente chocando contra la puerta principal, y hacían pasar sus brazos por las ventanas. Skirn la orca, no tenía armas consigo, ¿quizás las dejo mientras escapaba?  Como sea, cuando los infectados asomaban sus cabezas por las ventanas, ella sin nervios, o miedo alguno, aplastaba sus cabezas con sus manos desarmadas. La putrefacción de los muertos, hacia más fácil que ella con sus manos, hiciera puré sus cabezas.

Turar, el elfo, aunque estaba nervioso y asustado, de igual manera ayudaba a la orca.  Él en su espalda cargaba una lanza, con grabados elficos, pero para apuñalar a los infectados, usaba una daga (con los mismos grabados que la lanza) y a ella la incrustaba en los cráneos curiosos de los muertos que querían entrar.

El grupo logro contener a los infectados, inclusive a reducir su número. Fuera ya no quedaban más de cinco infectados, ya que de los quince que quedaron, la mayoría puso su atención en las ventanas; ese sería un medio más fácil de devorar la carne de los sobrevivientes del edificio.

Mayla, la elfa, ya tenía la casa para ella, inclusive se atrevió a dormir, cuando el caos estaba fuera de la casa donde se refugiaba.  Pero después de tantas muertes en su espalda, no se dio cuenta que tenía un pequeño raspón en su barriga, uno de los infectados la alcanzo.  No sangraba demasiado, era un corte leve sobre la piel, pero después de todo lo que ha pasado ¿sería eso suficiente como para que la elfa se infecte?  Para el momento en que ella despertó,  subió al segundo piso, al mirar por la ventana, pudo ver como un tipo con una espada ropera, y un sombrero de mosquero, se lanzó por una de las ventanas del primer piso de la casa de enfrente.

- ¡Solo quedan dos afuera! ¡Vamos!-

Arthur salió por la ventana que protegía Skirn, con arma en mano  se dirigió a uno de los infectados que golpeaba la puerta, no fue difícil atravesar su cráneo, ya que no estaba mirando.  El segundo se lanzó sobre Arthur, pero este lo detuvo con su espada, la soltó y se alejó del infectado que cayó al piso, de frente. Con la cuchilla que siempre lleva en la pierna, le atravesó un ojo, y siguió apuñalándolo hasta que el esgrimista sintió que ya no necesitaba hacerlo.

- Enano, abre la puerta, creo estamos seguros por ahora…-

El esgrimista tenía la voz cortada, estaba nervioso, no entendía bien que estaba pasando, ni quienes exactamente eran las personas que estaban con él, solo sabía que los necesitaría si quiere salir vivo de Thonomer.  Al ingresar a la casa, inmediatamente se lanzó sobre la botella de ron que había encontrado, le dio un gran trago al licor y al terminar, se la lanzo al enano, el esgrimista escucho en algún lugar que esa raza es buena para beber.

- ¡Hey! Los dos de arriba, si pueden, bajen, si necesitan ayuda… pues subimos nosotros…

Con el grupo reunido nuevamente, Arthur saco de su bolso, un poco de carne seca y queso, la repartió con el grupo y se sentó a descansar.  Aunque no haya hecho mucho, el no saber qué está pasando, lo agotaba.  - Nombres, necesito nombres. Yo ya les dije el mío, para los que lo olvidaron, soy Arthur…

El siguiente que se presento fue el elfo, ya no se mostraba tan nervioso, e intentaba demostrar seguridad con sus palabras. Turar conto que estaba en el bosque cuando la luna se manchó carmesí, que perdió a todos sus colegas intentando escapar, y fue cuando encontró a Arthur y el grupo de gente que escapo con él.  Skirn fue algo más callada, solo dijo su nombre y nada más.

Arthur se acercó a Cynertryth con cara la mirada seria y una ceja arqueada. Comenzó a olfatearla, la rodeo haciendo eso. - Hueles a mierda…- Arthur se llevó una mano a su barbilla. -Pero hay algo más… La olfateo nuevamente - ¡Hueles a tabaco! ¡Dime que aun te queda!-

El grupo tendría algunos minutos para descansar, y digo algunos minutos porque la acción no acabara tan pronto.  Al comienzo del pueblo, y a unas diez casas de distancia de donde está el grupo, un fuerte estruendo se escuchó, y con el, vino sonido de una casa colapsando. La orca fue la primera en salir, y a la distancia logro ver una figura de aspecto asqueroso; si todo esto no ocurriera, cualquiera diría que es un engendro de los bosques de Theezeroth, pero esto que está ocurriendo, no es algo normal.

El grupo siguió el llamado de la orca, ella les advirtió que había algo a la distancia. Y no solo a la distancia, detrás de ellos también, un ser de pesada armadura, lanza y escudo entro en la escena, ¿pero estaría él infectado?  

La elfa desde su ventana podía ver todo lo que ocurría, ¿bajara ella o se quedara a salvo en su casa? Cabe destacar, que la criatura a la distancia está destruyendo y haciendo colapsar las casas, su tamaño no es muy grande, pero si su fuerza.

- ¿Qué hacemos? ¿Vamos y lo enfrentamos, o escapamos? Creo que si hacemos lo último, puede que nos siga, si aún no nos ve. Pero si lo enfrentamos, no estoy seguro de que podamos ganar, ¿Qué dicen?- Arthur le pregunto al grupo, él no es su líder, no depende de él que ellos estén con vida, pero si es parte de ese grupo así que las decisiones que tomaran, deben ser como un todo, como una unidad, o no saldrán vivos de esto.
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Re: Lo que dure la pesadilla

Mensaje por Caentoriumn el Mar Oct 29, 2013 2:06 am

En mi vida había sido participe de cuanto evento. Las guerras eran comunes para mí, las guardias, servicios de escolta a altos nobles, entre otros. Sin embargo, mis memorias jamás habian albergado un enfrentamiento contra seres no-muertos, o mejor dicho, de ninguna otra raza. Mis oponentes siempre habían sido humanos, altos, grandes, flacos, musculosos, morenos o blancos, da igual. Pero esto no quiere decir que yo, Caentoriumn, fuese un inculto; sin duda alguna yo conocía otras especies, y... otros seres. Sin embargo, preferiría no conocer algunas... y aquel día, tuve que afrontarme a una de estas especies indeseables. Los no-muertos.


Era mi guardia en Thonomer, como cualquier otro día. Me paseaba por las calles con ojo de águila, cazando a cualquier truhan que quisiera pasarse de listo al robar a alguna pobre señora de avanzada edad, o más osado, algún puesto de algún comerciante. Por ser jóvenes, creen que el mundo es suyo, y que en este mundo pueden correr imparables, hasta que un día choquen contra un muro, un muro llamado "realidad", y sepan que la vida no es así. Yo soy ese muro. Es mi trabajo.


Es sorprendete como alguno de esos pequeños infelices no temen de un soldado como yo, con una armadura de casi su peso y una lanza con el doble de su estatura. Claro, muchos se espantan al ver un soldado de la armada de Thonomer, pero ya he tratado con muchos que me han sacado la lengua y salen corriendo riéndose burlescamente. Aunque tenga 22Kg encima de bronce puro y duro, esos bastardos no me van a ganar corriendo, así que siempre terminan atrapados.



Volviendo al tema, ese día ya había atrapado uno solo, y el resto del día transcurrió normalmente, lo que era un alivio. Pero hubo algo que me llamó la atención, y me hizo fruncir el ceño. Me paseaba por una plaza, cuando de repente de la boca de una señora escucho: "¿Supiste lo de la ciudad?". ¿Qué ciudad?, ¿qué pasó con esa ciudad?... es justamente lo que me hizo pensar. Seguía caminando, y diversa gente repetía lo mismo pero variaba: "¿Supiste lo que sucedió?", "¡¿Ya lo sabes?!", "¡¿Está loco lo que ocurrió, eh!?", eran frases que decía la gente. Me extrañé mucho pero seguí caminando, hasta que de repente, me informó un soldado que me solicitaban. ¿¡Pero qué pasó!?... estaba desconcertado. Me dirigí hacia el lugar citado con una lluvia de dudas en la mente.


Horas más tarde.



La situación se agravió alarmantemente. Se reportaron hordas y hordas de no-muertos en lo largo y ancho de Noreth. ¿Qué era lo que podía causar tal cosa?, es lo que aún no sabemos. Se rumorea que pudo ser un vil nigromante que levantó a los seres sin vida y les otorgo una, para que caminaran y aterrorizaran a todos. Pero la causa no era de mucho interés, lo que importaba era la seguridad de las personas. Nuestro ejército fue desplegado por distintas áreas para ayudar a los inocentes y proveerlos de recursos. Distintos escuadrones fueron distribuidos por toda Noreth para ayudar a cientos de ciudades y pueblos. La oscuridad se adueñó de toda Noreth, era la noche de los muertos vivientes.


Aquellos escuadrones que debían ir a las ciudades eran los que sufrian más, ya que las hordas de los zombis eran más en esos lugares, y atacaban sin piedad.  Era un caos lo que se vivía actualmente, y nuestro ejército hacía lo que podía. Para mi suerte, fui asignado para ir a un pequeño pueblo, en el cual se reportó que un grupo de personas de distintas razas lo habitaban y usaban como refugio. Asimismo, eran liderados por un hombre, y el mismo reporte especifica que este hombre sacó a algunos supervivientes y los llevó a esa aldea. Inteligencia había recopilado todos estos datos, y muchos más sobre los zombis, pero el asunto se trataba como de máxima seguridad, y nosotros los soldados no podiamos acceder a ella, nuestro rol era simplemente obedecer.


Así, fuimos caminando largas distancias en la oscuridad, ya que un eclipse se tragaba la luz natural del día. En lo más profundo de mi ser temía que estas criaturas nos atacasen, porque si algo sé de estos terroríficos seres, es que, aunque lentos y desorganizados, como te rasguñen o muerdan serás infectado y por ello, convertido en uno de estas abominaciones de la naturaleza.  Sin embargo, yo, honoríficamente, era parte de la armada liderada por el gran Bérico IX, y debía demostrar valentía por la causa. Y aunque fuese infectado, por lo menos luché con honor, y no morí cobarde.


Avanzabamos por el bosque lo más rápido que podíamos, pero simplemente, era inminente que nos atacaran. Fuimos atacados por diversos flancos, y aunque algunos de nuestros hombres cayeron, no eran muchos, por lo que seguiamos avanzando invictos.


Invictos, hasta que... ocurrió. Las voces errantes de esos bastardos se unieron en una sola voz, eran demasiados. Nos atacaron por los costados una gran horda de zombis, tratamos de repelerlos pero eran una apabullante mayoría, y no eramos muchos hombres. Fue horrible. Llegó un punto, en que simplemente no luchábamos, solo corriamos, pero estaban en todos lados...


Pocos sobrevivimos aquella pesadilla, apenas fuimos tres... golpeados por los arboles y rasguñados por la maleza, no eran heridas graves, pero aún ardían, aunque, más que el dolor, era el cansancio. Habíamos corrido demasiado, pero finalmente llegué al pueblo, los otros dos decidieron descansar en unos árboles, aprovechando que el eclipse se había terminado y la luz recobraba su lugar.


Observé unas personas afueras y llamé su atención: "¡Eh, aquí!" - les dije mientras caminaba con mis piernas adoloridas y algo cojo. Me quité el casco, pues el calor que tenía era inmenso, y necesitaba refrescarme. Con mi casco en la mano, recosté la lanza en una construcción y les dije: "Mi nombre es Caentoriumn... soy un soldado del ejército comandado por Bérico IX. Mis hombres y yo vinimos a su rescate, pero... fuimos atacados por un número ridículo de ellos. ¿Tienen alguna provisión en estos lugares?, aunque sea algo de agua, por favor" - les expliqué mientras jadeaba.


Pero claro, la suerte me golpeaba la cara una vez más. Un fuerte sonido se escuchó seguido de un crujido, como si una edificación se derrumbase. Y bien sabía que algo bueno no podría ser.


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Re: Lo que dure la pesadilla

Mensaje por Cynertryth D. Mosshart el Mar Oct 29, 2013 7:25 am

Post III

Que le haya detonado la pistola cerca de la oreja fue la gota que derramó el vaso. O eso supuse; ya que su cara de molestia fue evidente; luego, me mandó a la mierda a cubrir no sé qué mierdas de ventanas; cuándo una esta tan acostumbrada a escuchar y producir sonidos, puede una darse cuenta de la entonación, fuerza y cadencia de la voz, la suya era de molestia y tampoco la disimulaba muy bien, si es que había intentado hacerlo. Yo tampoco pude evitar hacer un gesto de “mmm” cuando me mostró su “arma-garra,” mientras mis pupilas daban toda la vuelta a la circunferencia visible de mis ojos y en la cabeza se me aparecía la palabra: “niños y sus armas.”

Tal cual, era mejor dejar sólo al chico mal agradecido que no se daba cuenta que le había sacado de un maldito problema. Sin soltar la ballesta ni dejar de fumar, entré a la habitación contigua traté, con toda mi fuerza de tirar un ropero contra la ventana y lo logré después de un momento, el ropero estaba casi vacío; luego, desde mi posición, me recargué contra una pared lejos de las ventanas, con una pose como de quien descansa y mantuve la vista vigilante y la ballesta lista. Estuve atenta al chico, pero parecía que se las arreglaba bien. O mal, pero se las arreglaba. En un momento en el que parecía particularmente tenso, o enfadado, le dije solo por joder.

-Oye chico, ¿Te parezco bonita? ¿O eres marica?-

En ese momento, el brazo decadente y reptante de una “cosa de esas” abrió una ventana de las que yo vigilaba. –¡Mierda!-Dije llevándome un leve susto. Levanté con ambas manos la ballesta para dar estabilidad y sin apuntar mucho tiempo, clavé a la pared la mano de la mierda cosa que se empezaba a colar dentro de la habitación. Su movimiento quedó interrumpido y fue ahí cuando crucé rápido la habitación, colocando una nueva saeta en la ballesta y usando la culata de esta, martillee la cabeza de la cosa hasta que dejó de moverse.

El eclipse pasó tan rápido como ron en una orgia divium. Y con la luz del sol, las cosas se esfumaron nuevamente. Di una última bocanada a la pipa antes de apagarla, recogí la saeta de la mano de la cosa sí-bien-muerta y la agité un para limpiarla, luego la guardé en mi carcaj. Me asomé por la ventana comprobando que no hubiera más de esas mierdas y luego volando por el hueco en la ventana que hizo la criatura que entró subí nuevamente al tejado del edificio. Aproveche el momento para estirarme un poco y estirar las alas.

Sobre volé el edificio un poco para respirar un poco de aire fresco y mirar en derredor por victimas, por sobrevivientes o por más cosas que se escondieran acechando, pero lo que vi fue más de lo que esperaba. Con mi ojos de divium, en la distancia pude distinguir una criatura grotesca, avanzando en un éxodo inexorable hacía nuestra posición. No estaba segura de que nos hubiera visto, de lo que estaba segura es de que era grande, al menos unos nueve o diez metros de alto, era fuerte y horrible. Por el momento, me guardé esta información para mí.

El hombre en la planta baja del edificio, sí, el que me había visto cagar nos llamó, y aleteando con suavidad bajé hasta él. Nos preguntó nuestros nombres y nos dio algo de comida; pero no acepté, no tenía apetito. El elfo, que fue el primero en contestar nos dijo su desgracia. Turar era su nombre y su voz era cómo la todo un elfo, aflautada y melodiosa. Dulce y nerviosa. Luego la orca, que aun me asustaba un poco. Yo contesté también.

-Mi nombre es Cyner Mosshart, Soy música.- Y ahí lo dejé esperando que los demás se presentaran.

Después; el hombre de nombre Arthur se acercó a mí y casi con burla me dijo que olía a mierda, pero eso ya lo sabía, luego me pidió mi tabaco.

-¿Quién soy yo para negarle a un hombre una última fumada? – le dije sonriendo tendiéndole la pipa y la caja metálica con el tabaco. –Pero no lo apagues sin darme una fumada.- Dije al final.

Luego me acerqué al enano que sostenía una botella de ron.

-Señor enano, ¿me podía dar un poco de su Ron? Por cierto; me encantan las trenzas en su barba. – Le dije con voz suave y educada guiñándole el ojo al finalizar la oración.

Le di un gran trago al ron directo de la botella y luego se la regresé.

Atravesé la habitación para aislarme un poco y en la mente, comencé a tararear una canción; eso me envalentonaba. La cosa que había visto estaba a gran distancia, y esta gente no merecía un perder este momento de calma, así que me mantuve sin decir nada. Me aflojé un poco el guatelte del brazo izquierdo y me quité el sombrero, me deje las gafas. Le pedí de regreso a Arthur la pipa y este me la dio. Di una larga bocanada al tabaco y exhalé de forma ruidosa sopando una densa nube de humo. Tomé la guitarra y aprovechando el momento de relajación, comencé a tocar una melodía lenta y tranquila, que se iba apresurando y se volvía también más y más dramática a cada acorde y tiempo musical. En mi propio idioma, (Divium) comencé a cantar una melodía de mi gente.

Ah, Ah, Ah,
We come from the land of the ice and snow
From the midnight, sun where the hot sprigns flow…
The hammer of the gods,
Will drive our ships to new land
To fight the horde Singing and crying…

El estruendo de un edificio colapsando me detuvo, cerré los ojos con pesar y dejé la guitarra a un lado. Me puse de nuevo la pipa en la boca y con prisa, pero sin apresurarme, me quité el guantelete; también dejé el sombrero, me saqué las botas, el saco y la pechera de metal, quedando solo con el pantalón, la camisa de algodón y los cristales (lentes.).

-Espérame aquí, por la luz y sonido de mordekaiser, mi querida Jendrix.- le dije a la guitarra. Dejé atrás también mi ballesta.

Salí tranquilamente del edifico al final, fumando aun y poniendo pólvora en las pistolas; en ambos casos, la pólvora podía mantenerse en una buena cantidad dentro de las recámaras de ambas armas sin caerse mucho al agitarse; llevaba las balas en los bolsillos del pantalón. Un nuevo hombre, enfundado en su traje de soldado se había aparecido frente a nosotros, o detrás; cómo sea, estaba recargado contra la pared del edificio y junto a él descansaba una larga lanza. Al otro lado, la bestia engéndrica enorme.

Me metí ambas pistolas en el cinturón justo cuando Arthur preguntaba si atacaríamos o escaparíamos de la bestia. No dije nada. Simplemente continué tarareando la canción en voz baja pero esta vez, caminé hacia la lanza del soldado.

-Bienvenido en mala hora a este grupo de gente sobreviviente, señor soldado; mi nombre es Cyner Mosshart, y lamento que nos encuentre en tan desafortunada situación.- hablé con la boca de lado sin soltar la pipa.- Tal vez me vea grosera ante usted, pero voy a tomar su lanza.- rematé.

Sujeté la lanza comprobando que no pesaba tanto como aparentaba y sin esperar réplica ni respuesta de nadie, volé. Con tres pesados aletazos hacía el piso me puse por encima de las cabezas de todos y apenas con un par más les saqué algunos metros de distancia. Sin la ballesta, la guitarra, si las botas y las partes de mi armadura, mi vuelo era mucho más ágil y ligero, de todas formas, la protección que vestía no me serviría de nada contra un rival como este.

-¡A la mierda! Grité. ¡Yo voy a atacar!-

Volé con toda mi velocidad, llevando la lanza del soldado entre las manos; rodee a la criatura y quedé a la altura de su cabeza; entonando, cómo si cantara, le grité al enorme engendro en mi idioma.

-¡Wait! ¡Wait! ¡Wait! ¡¡¡You mother fucker!!!-

Esto, por seguro, si tenía oídos, llamaría su atención. Cómo lo había rodeado, si los demás decidían atacar podrían tener una apertura y una oportunidad de talarle los pies, si decidían escapar, mejor para ellos, les serviría de distracción.
Hice un par de piruetas para completar la distracción; con gran velocidad surcando el cielo cerca, pero a distancia prudente; luego, me elevé. Me elevé por encima de la cabeza de la monstruosa cosa tanto como me lo permitieron los pulmones y en el punto más alto, lo encaré, me subí el pañuelo negro que llevaba en el cuello para cubrir mi boca u nariz, cerré las alas y descendí en picada cual halcón contra su presa, cual banshee exhalé un grito armónico en caída veloz.

A unos veinte metros levanté la lanza y la lancé, hacía abajo, dejándola caer con toda la potencia de la inercia de la caída y la fuerza que pude sacar de mis brazos. Abrí las alas para desviar mi caída y ponerme a distancia prudente; tratando de concentrarme en la lanza, usé mi psionismo para dar un último impulso de fuerza al proyectil que se abría camino en el aire contra el engendro, de esta manera también aseguraba el golpe, pudiendo desviarlo si la bestia se movía.

Sólo esperaba que los demás siguieran con vida.
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Re: Lo que dure la pesadilla

Mensaje por Mayla Erulaëriel el Jue Oct 31, 2013 7:37 pm

Mire mi estómago, había una pequeña cortada en él, apenas y se veía, un leve rasguño, no podía ser... ¿Habrá sido un caminante?, no sabía porque pero la angustia me invadía, como en esos momentos en los que tienes miedo porque sabes que hiciste algo malo o porque sabes que dado que hiciste algo, sabes las consecuencias que traerán y te preocupas. Rápidamente me fui a un lado de la cama que estaba pegada a la pared y me quite la pechera, toda la armadura y la ropa que traía puesta, hasta quedarme en ropa interior, gracias a dios no tenía ningún otro raspón, pero me preocupaba ya que... No sabía cómo, que o con que, me lo había hecho, por lo pronto, lo único que podía hacer era desinfectar el rasguño con algo o lavarlo bien, me volví a poner los shorts y la camisa, baje al primer piso y me metí en el baño, abrí la llave y puse una cubeta debajo, espere a que se llenara un poco, volví a quitarle toda la ropa y me tire el cubo de agua en sima, aquella casa contaba con todo, toallas, agua, comida, podría quedarme aquí un tiempo, pero necesitaba moverme cuanto antes, a lo mejor y el único lugar verdaderamente a salvo eran otras islas o otras ciudades en esas islas, no lo sabía... Pero tenía que comprobarlo.

Salí del baño escurriendo agua y busque la toalla, estaban en una de las recamaras, me seque con esta, después me envolví en ella y busque por todas las habitaciones ungüentos y desinfectantes... Encontré un ungüento para desinfectar en la cómoda de unas habitaciones y la puse en el rasguño que me había hecho, pero por desgracia no había nada, para desinflamar o para el dolor de mi costilla y cada vez que alzaba los brazos o me movía un poco, me dolía pero para mí buena suerte no es mucho y el dolor ha disminuido un poco, todo esto me llevo alrededor de 10 minutos, mi cabello seguía escurriendo agua por toda la casa. Baje al baño una vez más a recoger mi ropa interior y pase por la cocina, en la alacena había vendas nuevas... Estas me podrían ayudar bastante, las agarre y subí de nuevo a la habitación del segundo piso, me quite la toalla de encima y me puse las vendas alrededor de las costillas y también tapando el rasguño que tenía en el estómago, una vez echo, me vestí y me puse toda mi armadura otra vez, a pesar de que esta estaba manchada con sangre seca y alguno que otro fluido gástrico de los caminares que había matado antes.

Cuando terminaba de ponerme todo y alistados de nuevo para bajar a hablar con las personas sobrevivientes, es que sus presentaciones, y de lo que hablaban, después una melodiosa tonada en idioma Divium me tomo por sorpresa, ese cántico lo había escuchado antes y es hermoso, aunque con toda la pena del mundo, me entristecía el noblotes conocer la letra de tal cántico maravilloso, seré los ojos y me deje llevar por la tonada y el momento.
El momento duro muy poco, pisadas fuertes y el colapso de una casa me trajeron a la realidad de nuevo.

Caí al piso de espaldas fuertemente, pero el estruendo, había sonado fuera de la casa, las pisadas de algo grande se oían a kilómetros y mis orejas se estremecían por las ondas que producían estas pisadas. Me puse de pie con algo de dificultad, la maldita costilla me estaba dando sus latas, pero no era la primera vez que me pasaban ese tipo de cosas, para cuando me asome, el monstruo ya estaba en la misma calle que nosotros, ocho, nueve o diez metros quizá, no había forma de saberlo con exactitud, no podía ver su cara, solo tenía a la vista su espalda, vi como la chica alada ya estaba atacando, el mero espíritu de una guerrera, sí señor, rayos, la casa no era lo bastante alta para poder ver a todo el monstruo y no podría atacar así, o ayudarles a algo, Pero tenia la sensación de que si subía al tejado iba a poder hacer algo lo bastante alocado como para morir en el intento pero por lo menos causar un gran daño a la bestia...

El monstruo está inclinado si logro subir por el y usarlo como escalera tal vez... Puedo acertar un golpe lo más alto que pueda.... Por lo menos con una flecha, si le encajo mi espada esta se quería allí si logro bajar en una sola pieza… no… es muy arriesgado, si caigo me convertiré en comida para zombies después, esa cosa mide bastante como para subírmele en sima, no puedo…

Agarre mi espada, el arco y el carcaj y baje al primer piso quite los muebles y las sillas, todo lo que había puesto en la puerta para cerrarla, me impaciente y antes de que pudiera quitar todo rompí la puerta de madera con una patada mientras gritaba, saque una mano por el hueco que había hecho, y comencé a romper las tablas con la mano, yo sabia que no había ninguna necesidad de la fuerza bruta pero… si le daba a ese monstruo por atacar otra casa mas no viviría lo suficiente como para contarlo, termine por hacer un hoyo enorme en la puerta o lo que queda de ella y Salí por allí, me detuve en medio de la calle y le dispare una flecha al estómago de la vestía aquella aunque sabía que no serviría de mucho, sabía que si de verdad quería matarlo tenía que ser desde la cabeza.
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Re: Lo que dure la pesadilla

Mensaje por Geddry el Vie Nov 01, 2013 12:09 am

Mira tú brazo y compáralo con el ancho de tu espada… ¡Es un arma de niña! Le respondí al Arthur mientras sentía el impacto de los caminantes agolpándose tras la puerta. Con cada embestida, me apartaban unos centímetros, centímetros que los caminantes aprovechaban y metían sus pútridos dedos por el espacio que se generaba. Con fuerza, yo volvía a cerrar la puerta de golpe, llevándose consigo algunos dedos que no se alcanzaban a apartar a tiempo. Los gemidos se escuchaban fuertes e inclementes tras los viejos tablones corroídos por el paso del tiempo, dando la ilusión de que la puerta se iba a desprender de tajo en cualquier momento, pero no lo hizo. No así las ventanas, las cuales explotaron hacia dentro cuando los caminantes metían sus cuerpos por ella, haciéndonos llover cientos de cristales rotos. Gracias a Karzun la orca y el elfo marica estaban guardándolas, cada uno a su manera y estilo, pero ambos lo hacían eficientemente.

Pronto, los gemidos comenzaron a menguar, como si los mismos caminantes lo fueran haciendo. El rugido anterior, había sido convertido, prácticamente, en un susurro, en un comienzo no pude notar el por qué de la situación, pero al fijarme en el centro del salón, pude notar como el profundo manto de la noche plutónica iba decreciendo mediante pasaban los segundos, a una velocidad ridícula, el sol volvió a reinar sobre el cielo y su corona de rayos de luz dieron nueva vida a nuestras esperanzas casi perdidas. Los caminantes no caminan cuando el sol gobierna, algo así como un gen vampírico en su interior.

En un acto de valor heroico, Arthur salto por uno de los huecos que habían dejado las ventanas, cayendo hacia el exterior y eliminando a los últimos caminantes que ignoraron su hora de ir a dormir. Cuando abrí la puerta, pude ver al hombre apuñalando el ojo de un caminante inerte, me le quede mirando un rato, pues permaneció así varios segundos, llegue a contar 23 puñaladas, - Algo excesivo para un solo caminante. pensé para mí mismo. Aun luego de ese acto de novatoria, el hombre se incorporo y sin mirar a su alrededor, dijo con voz calmada que abriera la puerta, me le quede mirando con una cara de tres metros, pero el solo me ignoro y dio media vuelta. Entró a la casa y comenzó a beber desesperado de una botella, la cual, luego me lanzo directo a las manos. En su interior, bailaba un liquido dorado, lo tomé y me di cuenta de lo que era esa cosa… Ron, bebida de niñas.

Pffff, toma tu licor de niñas. Si de verdad aprecias la bebida, algún día te invitare un poco de agua de montaña, un licor fabricado en lo profundo de mi ciudad, hecho por y para enanos… una verdadera delicia. Le dije con un tono de completa seriedad.
Pero gracias, en estos casos esto también sirve… un poco… casi nada… Gracias. No le iba a negar un trago en un mundo en el que probablemente no hayan destiladores decentes en ningún lado.

Luego, todo el grupo se reunió afuera de la vivienda. Arthur saco algo de carne y un poco de queso y comenzó a repartir entre todos. Ni yo ni la divium aceptamos, yo por qué no tenía una pizca de hambre, ella no lo sé, supongo que por lo mismo. Todo el mundo se presento, algunos con más detalles, otros con menos, pero todos dijeron sus nombres al menos.

Yo soy Geddry, ex miembro de los caballeros de la orden de la armadura blanca, servía en la guardia real de Tirian Le Rain… Aunque eso fue hace tiempo ya, todo el norte cayo, no tiene caso ir por ese camino. Repetí, una vez más, las mentiras que se me ordenaron decir, debía mantenerlos en la zona oeste, no podía dejar que, en el caso de que el norte aun resistiera, llevar infectados a una zona sana.

Estaba en eso, cuando a mis espaldas escuche a decir a Arthur que la divium, que recientemente se había presentado como Cynertryth, olía a mierda.

Pues para ser sinceros, nadie de aquí huele a rosas, ni siquiera el hada de los bosques obsesionada por la limpieza. Dije refiriéndome a Turar. Era bien sabido por todos que los enanos y las hadas del bosque no nos llevábamos bien, y no lo haríamos, ni siquiera el día del juicio final.

Pronto, Cynerthryth me pidió la botella de ron, indiferente yo se la di, y luego de unos tragos me la devolvió, con un gesto de coquetería característico de su raza.

Gracias… Es una por cada orco que he asesinado. En un principio, todo el mundo debió haber creído que aquella oración enfurecería a Skirn, la orca, pero no fue así, pues, tanto por mí como por la orca, era bien sabido la tradición que se guardaba entre nuestras razas. Tanto era el respeto que nos teníamos en batalla, que por cada sangre derramada en lucha honesta, se debía hacer una marca en el cuerpo, como tributo a tal fuerte adversario, pero eso los demás no lo sabían y tampoco lo sabrán jamás.

Unos minutos duro aquel interludio, hasta que, a lo lejos, un estruendo potente, resonó en los oídos de todos. La primera en reaccionar fue la orca, que inmediatamente nos llamo con un tono de advertencia y preocupación. El mismo tono que todos tomamos cuando, a algunos metros de allí, una enorme criatura surgía desde los escombros de una gran casa. Su piel grisácea, sus garras llenas de sangre seca, su imponente musculatura, la baba mucosa que desde sus fauces chorreaba, los cuatro orificios que adornaban el frente de su cara… todo aquello daba una visión desalentadora del futuro, pero no más que sus increíbles diez metro de alto. Y no estaba solo, pues tras nosotros, un hombre vestido con una armadura y una enorme lanza, apareció a nuestras espaldas, pero se veía agotado, mucho más humano que la otra cosa. Decidí ignorar al pequeño, dejándoselo a los demás y concentrarme en el grande. Corrí solo hacia la criatura, pero mis pequeñas piernas solo permitían una velocidad, al cual fue ampliamente rebasada por la divium, la cual ahora empuñaba la enorme lanza del hombre con la armadura.

La mujer revoloteaba alrededor de la cabeza de la criatura, mientras gritaba cosas en un idioma extraño. No le di mayor importancia y continúe en mi tarea, corriendo directo a los pies de la criatura, empuñando la alabarda en la diestra y el escudo en la siniestra. Mi objetivo, el talón de Aquiles derecho de la bestia. La forma de ataque, un giro completo en mi eje para que el arma tome velocidad. El paso siguiente, esperar lo peor con el escudo cubriendo todo mi cuerpo. Esta cosa va a ser difícil de vencer.
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Re: Lo que dure la pesadilla

Mensaje por Charles Redwings el Vie Nov 01, 2013 1:16 am

Aquellos seres estaban tratando de entrar otra vez, pero a cada momento que pasaba, parecía que eran menos los que golpeaban las ventanas, aunque siempre que parecía que paraban volvían a la carga al cabo de pocos segundos, aun a pesar de que las barreras aguantaban. Con mi espalda aun apoyada en la sellada ventana de madera, mire la habitación otra vez, para tratar de paliar mi nerviosismo. Me agrado aun así estar solo en aquel lugar ahora. La Divium se había marchado momentos antes a la habitación contigua a la mía, para frenar desde la misma la miasma de no-muertos voladores que trataban de entrar al edificio. A diferencia de en mi lado, el cual por suerte no fue traspasado por ninguna de las criaturas, en el de la antes mencionada si parecía haber entrado algún engendro. Mas, esta había acabado con aquel que entrase sin mucha dificultad, por lo que podía oír desde mi posición.

Por pura manía, cerraba mis manos enguantadas cada poco, para sentir bien el peso y el movimiento de mis guanteletes, cuando hoy un comentario de la chica claramente dirigido hacia mi persona. No había nadie mas en el piso al fin de cuentas. El comentario mas que molestarme, me hizo un poco de gracia. ¿A que venia aquello?¿Una especie de juguetona venganza por mi anteriormente mal disimulada forma de hablar? No me parecía en absoluto un momento para aquellas cosas, pero, ciertamente, no pude evitar contestar levemente divertido.

-No veo que tiene que ver una cosa con otra...- Era curioso entablar semejante conversación en medio de todo aquel peligroso caos. -...Mas, supongo que si, es usted bastante bonita... tristemente, su hedor le quita toda belleza...- Termine, mientras una sonrisa de zorro se posaba en mis labios. No había dicho ninguna mentira. Aquella muchacha necesitaba un lavado urgente... ademas de dejar de fumar. Maldito tabaco ¿Como la gente normal puede aguantar algo con semejante olor? Era una incógnita absurda en mi vida, en especial en esos instantes.

"¿Por que diablos estoy jugando a su juego?" Me pregunte. La verdad es que en situaciones normales no solía ser tan directo o tan susceptible... pero había pasado por tanto en tan poco tiempo desde que todo aquello había comenzado.... Parecía que todo eran malas noticias.

Y justo cuando ese negro pensamiento surgía en mi cabeza, irónicamente, el mundo pareció ponerse un poco mas en calma. Las improvisadas y simples defensas que habíamos colocado, dejaron de retumbar al ritmo de los golpes de aquellos engendros no-muertos. Y entonces llego un relativo silencio, que me alegro enormemente. A través de los ínfimos resquicios que daban al exterior, pude mas o menos apreciar que la claridad era normal otra vez. El crepúsculo carmesí había desaparecido del cielo. Al menos, de momento.

Tuve unos largos segundos de "relax" hasta que entonces, la voz de Arthur desde el piso inferior nos llamo tanto a la divium como a mi, para que bajásemos.... o subieran ellos, si habían logrado entrar. Con voz tranquila y neutral conteste.

-¡Todo bien aquí arriba, los hemos contenido!- dije, aunque en tono neutro, lo suficiente alto para que se oyese abajo. Entonces, fui hacia las escaleras para bajar. Iba a esperar por pura educación a la chica con alas, pero vi entonces que "su habitación" estaba vacía, salvo por una de esas cosas, la cual estaba bien muerta sin duda, a medio camino de la casa y el exterior, colgando de la ventana en una posición lamentable. La chica debía de haber bajado por ese hueco hacia el piso inferior. O se había marchado volando. Lo mismo me daba.

Baje de una vez por todas las escaleras y me reuní con todos. Incluida la divium, que claramente no había huido o muerto, pues allí se encontraba. Por el aspecto del lugar, la batalla había sido cruenta, pero los habían contenido con relativa facilidad. Bien. El grupo era fuerte.

Entonces Arthur comenzó a repartir queso y algo de carne seca, que rechazaron tanto el enano como la chica alada, pero yo acepte, aunque en lugar de comérmelo, dado que no me había quitado aun las garras, guarde en la tela que antes usaba para envolver estas. Entonces Arthur pidió nombres por fin. Todos se fueron presentando y al final quede yo como el ultimo en hablar.

-....Charles Redwings- dije, levemente inseguro. Esperaba que nadie allí supiera lo que acarreaba mi apellido. Mas, igualmente, dudaba que alguno de los allí presentes supieran no solo sobre eso sino sobre "mi" así que me tranquilice. Ademas, en aquella situación, aquel pensamiento era estúpido. Tal como estábamos, un apellido no valía nada. En cambio, un nombre tenia mas significado.

Entonces, el otro humano pareció notar algo y se acerco a la divium, cuyo nombre sabia ahora era Cyner Mosshart, y era música. Me hizo mucha gracia lo que dijo Arthur, aunque lo oculte a la perfección. Me decepciono levemente que pidiese tabaco, pero hombres como aquel no era raro que fumasen. Mas me sorprendió entonces lo que ocurrió a continuación, tras unos pocos minutos de descanso en los que yo sencillamente no había echo nada, cansado y sentado por la habitación, ajeno totalmente a los demás e ignorando sus acciones. Una voz, sorprendentemente bonita, inundo en parte la habitación. Yo levante mi cabeza, y me sorprendí al ver que era Cyner la que cantaba. Me resulto inverosímil que de una tipa tan.... "indescriptible" surgiera una voz tan bonita. Aunque también era cierto que la había juzgado con prisas dada la situación y algunos echos casuales.

-Vaya....- murmure mirándola con los ojos entrecerrados, mas entonces, un terrible estruendo sonó fuera, y todos salimos a mirar. La visión nos dejo desolados, al menos a mi. Un edificio derruido y de sus escombros su destructor. Un engendro grotesco y gigantesco de piel gris y aspecto humanoide. Un verdadero monstruo de, lo menos, 9 0 10 metros de altura, quizás algo mas algo menos, la distancia no me dejaba calcularlo a la perfección.

Arthur nos planteo entonces una cuestión que me pareció absurda. Debíamos de huir de alli, aquel bicho nos haría trizas, y yo, tristemente, estaba muy asustado, pues aunque mi boca estaba cerrada, mis ojos estaban muy abiertos, con miedo en ellos.

Por lo visto, mientras yo estaba en momentáneo Shock, todos aprovecharon para, momento antes o después, ir a atacar a la criatura. "¿Pero que mierda están haciendo?" Pensé, nervioso. Estaba con una pandilla de malditos suicidas. Apenas había prestado atención al echo de que una persona mas, de aspecto aunque imponente, claramente debilitado, había aparecido y había hablado. Al final, me obligue a girarme hacia aquel tipo, mientras los demás trataban con la criatura. Re-escuche en mi mente lo que dijo, y nervioso le tendí lo que me había dado antes Arthur, con la tela y todo, sin mediar palabra. Lo hice con aparente tranquilidad, cosa que parecía surrealista, mas así es como veía la situación. Yo era el único cuerdo entre tantos locos. Pero eso era por que había entrado en un shock, la situación había podido conmigo.
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Re: Lo que dure la pesadilla

Mensaje por Arthur fon Ronsenburg el Mar Nov 05, 2013 6:11 pm

–¡Te dije que no sería suficiente!-
En una habitación iluminada solo con velas, un sujeto con sotana, oscura como la habitación, discutía con la nada. Le hablaba al aire, parecía que el sujeto estaba solo; pero la verdad es que no estaba solo, había algo, un ente con voz e inteligencia, pero sin cuerpo.--Lo sé, ¡deja de gritarme! Si conseguimos más gente quizás tengamos otra oportunidad, después de todo el virus ya está allá fuera, y a su velocidad de infección aun podríamos conseguir uno o dos especímenes.- La voz en la nada hablo nuevamente. - ¿Y qué hay del otro tipo de gente?- el sujeto con sotana se llevó una mano al mentón y comenzó a pensar. - Pues es simple, serán ellos nuestros objetivos…

Arthur miro hacia atrás y vio al hoplita hablando. Luego vio hacia adelante y a la criatura destrozando edificios. - Creo hay agua en esa casa, pero si yo fuera tú me concentraría en el engendro en frente nuestro, soy Arthur, ya que estamos en eso… La Divium se lanzó contra la bestia, con la lanza del hoplita, esta se alojó en su hombro derecho, pero al mismo tiempo la criatura le escupió a la Divium,  y esta saliva pegajosa la dejo pegada a una casa. Tenía las alas atrapadas.  El siguiente en correr fue el enano  su golpe fue efectivo si, golpeo y corto el talón de Aquiles de la bestia, esta cayó al piso de costado, rompiendo en mil pedazos la lanza del hoplita.

La criatura pateo al enano, pero este terco como solo le puede serlo resistió el golpe y retrocedió unos pasos. - ¡Ahora mientras esta en el piso, apuñálenlo!- Arthur corrió hacia la criatura en el piso, junto a Skirn y Turar corrieron junto a él; pero Charles no lo hizo. - ¿Qué esperas? ¿¡Una invitación!?-

El primero en llegar fue el elfo, que de un salto intento clavar su lanza en la barriga del monstruo caído, no lo logro. Un fuerte golpe por parte de la bestia lo mando a volar, antes de que la lanza cayera al piso la orca la tomo y la clavo en el brazo de la criatura.  Arthur corrió lo más rápido que pudo, pero cuando llego la bestia se estaba poniendo de pie, y aunque llegara a tiempo, no podría hacer mucho, su espada es muy delgada… -Maldita espada de niña…-

Turar volv… no esperen, no era turar, el elfo aún estaba dañado por el ataque de la criatura. Era Mayla, la elfa la que corría hacia el monstruo. Arthur vio cuando ella se detuvo a disparar, acertó, y el pirata solo dijo…-Genial…-  La bestia se sentó en el piso, protegiéndose de todo ataque inminente. De su pierna ya solo le colgaba el pie, así que no se pondría de pie, pero aún está  bien de un brazo, y aunque en el otro tiene los restos de la lanza del hoplita; mueve su brazo como si nada estuviera allí, al parecer no siente dolor.

- ¡Si no vas a hacer nada, libera a la Divium, Charles!- Gritó Arthur.  Aunque el esgrimista no sirviera de mucho, no se quedaría de pie mirando como los demás luchan, y si su capacidad de desarme sirve de algo, eso más la capacidad de acertar un golpe, quizás sea de ayuda.  Así que esquivando algo golpes, subiendo por los brazos, Arthur dejo clavada su navaja en el oído derecho de la criatura. Como no tenía ojos, podría ser que escuche a los enemigos, como lo haría un murciélago. Aunque esto no le salió nada bien, si clavo su navaja, pero la criatura lo golpeo y salió disparado, cayendo a los pies del enano.  Después de lanzar a Arthur, la criatura tomo una roca, medianamente grande y pesada, y la lanzo hacia Mayla, la elfa vio el inminente proyectil. ¿Qué haría ella ahora?

Y aunque las cosas estaban relativamente controladas, parecía el que grupo tendría alguna oportunidad contra la bestia, eso hasta que desde el bosque, que estaba detrás del hoplita, un grupo de quince infectados apareció.  Estos portaban armas, escudos, parecían ser guardias de algún lugar, quizás en vida lo fueron.  Y aunque infectados fueran, tomaron una posición de combate, pusieron por delante sus escudos, y comenzaron a caminar.

Ahora el grupo tiene a la bestia en frente, y a los infectados por detrás… las cosas no se ven bien.
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Re: Lo que dure la pesadilla

Mensaje por Geddry el Mar Nov 05, 2013 9:31 pm

La enorme lanza del soldado de bronce surcaba los cielos a una velocidad grosera, no fueron más que milésimas de segundo desde que la gigantesca arma punzante salió disparada desde las pequeñas manos de la divium y se termino clavando en el hombro derecho de la colosal criatura. En un principio creí que eso inhabilitaría de forma parcial el uso de su brazo derecho, pero nada más alejado de la realidad, pues, no solo ignoro por completo aquel ataque, si no que contraataco de forma presta contra su victimario, la pobre chica recibió de lleno el impacto de una mucosa verde amarillenta, lo que la pego contra el edificio cercano, limitando sus movimientos y hasta donde nosotros sabemos, condenándola a la no vida para siempre. Solo el tiempo nos dirá si su humanidad sigue intacta.

Por ahora, lo importante era enfocarse en acabar con el titán no muerto antes que él nos acabe a nosotros, y eso era exactamente lo que estaba haciendo. La alabarda se balanceo con gracia desde mi costado hasta el tendón de aquella criatura, cortando el viento y la carne pútrida de la criatura, rebanando su extremidad hasta casi separarla de su cuerpo, lo que me dejaba entender que su integridad física no era demasiado dura. La criatura, imitando a una enorme secoya siendo talada, comenzó a caer directo al suelo, pero el hijo de puta no se iría solo, justo antes de caer completamente, me propino una patada con su pie izquierdo, con la esperanza de matarme o al menos separarnos varios metros… Pobre idiota, como si un enano fuera a caer ante algo tan mierda como eso.

Cuando la patada impacto en mi pecho, logro despegarme algunos centímetros del suelo pero no tarde en volver al piso con ambos pies firmes otra vez. Pude ver como el titán terminaba por desplomarse en la tierra y como Arthur, la orca y el come flores se precipitaban contra la criatura ahora que estaba indefensa… Solo demostraban su inexperiencia, un animal herido y encerrado es el doble de peligroso, y la hada del bosque lo aprendió de la peor forma, pues cuando se lanzo a enterrar su mondadientes en el cuerpo de la bestia, solo se encontró con un fuerte golpe que lo mando a volar varios metros, aunque no todo fue en vano, pues la orca tomo la lanza del elfo y la logro enterrar en el brazo expuesto de la colosal bestia. Aunque, confundido fui testigo de que lo ignoro completamente, ahora era obvio que no sentía dolor, menos aun del impacto de flecha que golpeo su estomago, la criatura solo lo ignoro todo y logro sentarse sobre su trasero, alejando su cabeza de los ataques futuros. Pero yo sabía exactamente lo que tenía que hacer.

Deje de observar y comencé a rodear al monstruo, lenta y calmadamente, no había razón para desesperarse. Pude escuchar un parloteo a mi alrededor, sonidos varios que provenían del ambiente, pero yo estaba demasiado concentrado en aquella tarea, solo pude escuchar una verborrea, solo palabras burdas y sin sentido. Seguí caminando, paso a paso, hasta que la espalda de la criatura quedo justo frente a mis ojos. El hombre con sombrero de mosquetero y espada de niña, en una acción heroica y hueca, salto al brazo de la bestia y comenzó a correr por la extremidad del monstruo hasta posicionarse a un costado de la cabeza, entonces allí enterró un cuchillo en el interior del oído del titán, para luego volar justo hasta mis pies. El tipo era un idiota y le gustaba jugar a ser un héroe, pero lo valiente nadie se lo niega… creo que hasta me agrada un poco.

Vamos, hombre, de pie. Tu espada de niña ayudaría más a la divium o contra los caminantes que se acercan desde el bosque… Considera a esta bestia muerta, no dejare que se mueva de aquí. Le dije mientras lo ayudaba a ponerse de pie.

Entonces seguí con mi misión, como una estampida, camine fuerte y seguro hacia la bestia, la cual ahora mismo me daba la espalda, entonces, me detuve y me estampe fuerte contra el piso, con las piernas abiertas en 60 grados, en posición de equilibrio. Tome mi alabarda en mi mano derecha y la pegue contra mi costado, luego, con un fuerte movimiento de torque en mi cintura, deposite todas mis fuerzas en la lanza de mi arma, cuya punta iba dirigida directo al medio de su espalda, un golpe directo a su columna, destinado a separar las vertebras y quebrar su sistema nervioso, obligándolo a caer nuevamente al suelo, dejando su cabeza indefensa para que volemos su cerebro. De todas formas, confiar en un ataque único es un error garrafal en batalla, por lo que, inmediatamente después del ataque con la lanza, lanzaría un golpe de barrido con el hacha principal exactamente a la misma zona. Esa bestia caería, así fuera lo último que hiciera.
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Re: Lo que dure la pesadilla

Mensaje por Charles Redwings el Mar Nov 05, 2013 10:17 pm

Mientras daba al Hoplita la tela con los alimentos, tuve un escalofrió, que solo aumento mi malestar. Sobrevivir era el objetivo allí, y yo estaba parado como una nena, sin hacer nada, sin ayudar, solo parado en seco pensando que yo era el que esta en lo correcto y todos los demás equivocados. Pero ¿Quienes eran los que estaban ahí luchando contra aquella monstruosa bestia que había aparecido de la nada?¿Quienes estaban, contra toda expectativa, venciendo, logrando derribar a la bestia?

Me mordí el labio levemente mientras comenzaba a sudar en frió y apretaba mis garras levemente, mientras trataba de calmar mi confusa, y en esos momentos caótica, mente. Entonces las palabras de todos y la llamada de atención de Arthur me hicieron tomar al fin una decisión.

-¡Mierda....!- murmure por lo bajo, mientras dejaba al fin de morderme el labio.

Me gire hacia el Hoplita nuevamente, mientras respiraba profundamente, tratando de calmarme. Lo mire con toda la seriedad y tranquilidad que disponía en ese momento, que era mas bien poca, pero aun así hable con voz apenas nerviosa.

-Ve junto a tus compañeros, intenta traerlos aquí, os ayudaremos...- dije, para luego volver a girarme, a punto de meterme en lo que yo creía era una muerte casi segura.

Corrí a toda velocidad hacia donde había mandado la criatura a Turar, el cual se encontraba aturdido pero, bendita fuera su suerte, sin nada roto en apariencia. Le ayude a reincorporarse, y este se sujeto el costado de forma dolorosa mientras soltaba un musical "Gracias..." con dolor en su voz. Quizás si se hubiera roto una costilla. Esperaba que no.

-¿Puedes andar?- El pestañeo un par de veces y me miro nervioso y aun sujetandose el costado con el brazo izquierdo, adolorido.

-Si... no me eh roto nada, creo....- dijo nervioso, mientras lograba dar unos pasos. Parecía que le resultaba algo doloroso, pero podía caminar sin problema.

Perfecto. Aun al lado de Turar, mire hacia la batalla, y vi que Geddry ayudaba a levantar a Arthur tras una caída de este por culpa de la criatura. Entonces mire hacia la orca, la elfa, y finalmente, la atrapada Divium. Entonces, mire con toda la seriedad que disponía en aquellos instantes hacia Turar.

-Bien. Corre donde la Divium. Usa esa daga tuya para liberarla, ¿Entendido?- El elfo me miro aterrado un segundo, pues Cyn se encontraba demasiado cerca de donde estaba la cosa, y el no queria acercarse de nuevo.

-Pe..pero..- El elfo, apunto de protestar, miro entonces mis ojos. Lo estaba mirando de forma muy penetrante, pero vio en estos miedo. Tanto miedo como el que tenia el mismo. Miro de nuevo a la chica con alas, atrapada y a mi otra vez. Acabo por asentir nervioso.

-Lo..lo haré...- Unas vez dijo esto, le di una palmada en el hombro y corrí directo de vuelta hacia el Hoplita. Debía de ayudar a el y a sus compañeros, pues si estos estaban en el mismo estado que el, no durarían mucho. Pero si se recuperaban, hombres como esos serian un muy buen añadido al grupo. Una gota de sudor callo de mi barbilla al suelo mientras corría, pero entonces desde el bosque, unos sonidos me pusieron los pelos de punta. Mas de aquellos engendros venían hacia nosotros, esta vez incluso armados. Serian como unos 20, quizás algo menos, y estaban muy cerca de donde Caent se encontraba.

"Joder, ¿Que sera lo próximo?¿Gules a Caballo?" pensé, esperando que no se cumpliera ese estúpido pensamiento. Ya era bastante malo que sujetaran escudos, espadas y lanzas. Llegue junto al Hoplita antes de que aquellos engendros llegaran, y nervioso, le hable.

-Perdona las confianzas, pero creo que ahora mismo debemos de encargarnos juntos de esas cosas.... así que, si puedes sujetar ese enorme escudo, úsalo para ayudarme a plantar cara y hacer retroceder a estos seres.... y si tus compañeros se encontraban en el bosque.... espero hallan logrado huir...
- Mis palabras sonaron esta vez ya mas calmadas. Parecía que, aun con todo, estaba empezando a meterme en la cabeza la idea de luchar con esos seres.

Mire como estos se acercaban y espere a que Caent se preparase si es que podía. Los muertos se acercaban. La batalla comenzaba allí también. Ahora llegaba la maldita pregunta de como íbamos a derrotar a aquellos malditos monstruos entre nosotros dos.
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Re: Lo que dure la pesadilla

Mensaje por Mayla Erulaëriel el Jue Nov 07, 2013 2:41 am

Perfecto, la lanza que había tirado la Divium había acertado, pero luego mandarla a volar con algo pegajoso que la mantendría en la pared un buen tiempo, mi flecha también había acertado, pero me impresione al ver que este no se había inmutado por esos dos ataques, la única manera seria algo potente en su caneo, eso mataría a cualquiera... como sea no estaba en mis manos ahora matar a ese monstruo, me espada no podría con el, ademas con una costilla casi rota y una herida en el estomago estaría perdida, cerca de mi estaba un hombre que subió por el hombro de el monstruo y le clavo un puñal en el oído, para después hacer que lo mandaran a volar y se estrellara, el enano al que habían mandado a volar también era el causante de nuestra poca ventaja por lo menos ahora estaría en el piso pero es no cambia nada, todavía tiene su manos.

Con el elfo y el enano paso lo mismo, atacar y los lanzaron por los aires, lo bueno fue que ninguno salio muy herido de eso.

El monstruo había reparado en mi, el monstruo tomo una roca demasiado grande y la disparo como un cohete hacia mi, abrí los ojos como platos ¨maldita sea no te quedes parada mirando a todos y corre¨ espere a que lanzara la roca para asegurar donde caería y así fue, antes de que legara hasta a mi yo ya me había escurrido un poco y estuve fuera de su alcance, la roca quedo a mi lado causando que el polvo de levantara, tosí un poco, al toser volví a sucumbir ante el dolor de la costilla y tuve que agacharme y hacerme volita en el piso, sabia que no debía, pero no podía soportar el dolor, aunque era menos que antes de cierta manera... También... Si ellos veían la herida podrían pensar que estoy infectada... Aunque nadie afirme que puede pasar si te muerden... Vamos, solo es un pequeño rasguño.


Mire hacia el bosque de donde había llegado hacia unas horas... unos 15 infectados con escudos salían de el bosque y se aproximaban hacia nosotros, por primera vez desde que deje a esa familia en el bosque me pregunto que sucedió con ellos,supongo que lo lograron, uno nunca sabe que se puede esperar de las personas cuando las vez por primera vez, Ahora solo pe tengo que concentrar en esos malditos zombies, debo acabar con todos ellos, aunque, no estoy muy segura de poder hacerlo bien del todo, pero no pierdo nada con intentar, bueno si... pierdo demasiado, pero si no intento no lo lograre.

Corrí hacia donde estaban el hoplita y el otro muchacho de las garras, frente al bosque por donde estaban apareciendo los caminantes, voltee hacia el muchacho y el hoplita -Sonare grosera, pero no ahí tiempo que perder, ¿Que tal si jugamos algo pequeño para divertirnos un poco?, veamos quien derrota mas caminantes ¿Que les parece?- les dije mirándolos con una sonrisa de desafió en el rostro, se me había ocurrido a ultima hora pero podría ser divertido, y así acabaremos mas rápido, aunque, por otro lado no sabia si aceptarían, ademas no los conozco y eso puede sonar muy mal a sus oídos, de todas maneras es orgullo de hombre, ¿no se dejaran derrotar por una chica o si?

Primero tenia que crear  una estrategia, llevan escudos pero sus cabezas sobresalen de estos ademas podría tomar ventaja si ataco desde encima, por otro lado... me quedan 8 flechas, la novena la utilice con el monstruo y no fue de mucha ayuda que digamos, supongo que podría intentarlo si acierto con todos, serian ocho menos, tendría que ser rápida -Muy bien hagamos esto rápido- dije para incitar a los otros dos con determinación en mi mirada, puse mi espada en su funda otra vez me quite el arco de la espalda y le coloque una flecha apunte a la cabeza de uno de los caminantes y voila, uno menos,pero cada qeu estiraba mi brazo izquierdo hacia atrás me dolía la costilla un poco, tenia que aguantar el dolor, saque otra de las flechas y volví a disparar este no le dio a el primero en las filas pero si a uno que iba atrás -OK, esto comienza a gustarme- dije mientras de mi boca salia una risa un poco eufórica.

Bien lo siguiente seria atacar con la espada, tendría un poco mas certero, al alzar mis brazos rápido para colocarme el arco en la espalda, al hacer esto en mi cara mostré dolor, me comenzaba a doler la maldita costilla de nuevo... ¨joder¨ termine sacando mi espada de nuevo y retrocediendo un poco agitada por el dolor y poniéndome en guardia.
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Mayla Erulaëriel

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