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Riposte, el encuentro de dos esgrimistas.

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Riposte, el encuentro de dos esgrimistas.

Mensaje por Xavier Monsalve el Sáb Nov 09, 2013 12:05 am

Era aquel un 5 de Mayo, el cielo estaba despejado con alguna que otra nube andante y las cosas iban normal en Thonomer. Me ubicaba yo en un pueblo de aquellas tierras humanas de nombre "Santa Cruz" que quedaba en el extremo norte casi saliendo de territorio Thonomeriano. Aquel pueblo era bastante calmado y pocas veces se cometian crímenes de mayor grado, solo pequeños rufianes robando frutas o carteras de señoras mayores, cosas comunes. Despejaba mi mente en una pequeña plaza donde los pájaros cantaban inocentemente y un fresco aire soplaba haciendo danzar mi largo cabello. Veía la gente pasar pero de forma inconsciente pues estaba en ese extraño estado donde te sumerges en pensamientos y todo a tu alrededor parece de una u otra forma 'no existir'. Así pasé unas cuantas horas en un estado de relajación, no eran muchos los días que podía estar así y era un gran alivio que aquel día pudiese estar así, pues normalmente duermo de horror gracias a mis malditas pesadillas, lo que logra que en el día esté de mal humor o estresado, o bien, ambas. Entonces en aquel segundo dado, por el rabillo del ojo noté un conflicto. Rompi mi concentración y giré la cabeza frunciendo el ceño, aquello que estaba allá no lo podía creer: dos soldados estaban amedrentando a una pobre mujer indefensa. Mis sentidos rápidamente se encendieron y una rabia fluyó por todo mi cuerpo como un manantial, en mi cara se notaba mi furia y enojado me acerqué caminando rápidamente hacia estos dos guardias con mi brazo extendida y mano abierta en señal de que se detuvieran - "¡Eh, ustedes, detenganse!" - exclamé y aquellos dos hombres voltearon dejando a la desesperada mujer - "¡Largate de aqui, pobre civil!" - gritó uno de ellos, el de la izquierda precisamente - "Suelten a la mujer, malditos babosos" - repliqué sagaz - "Já, ¿te crees la gran cosa por tener esas pistolitas?" - contestó el de la derecha y cambié mi mirada hacia él - "Y ustedes se creen mucho porque son dos. Además estas pistolas están descargadas" - le respondi de mala gana. Estaban enojados los dos, pero eso a mi poco me importaba, no podía permitir que esos dos abusaran de su título para abusar de una damisela, por ello actué en su contra. "Veo que eres muy arrogante, vagabundo, y ya que traes un arma ¿por qué no osas enfrentarte a nosotros?" - amenazó el soldado de la derecha - "Que así sea entonces. Que uno de ustedes dos pelee y represente al otro. De momento dejen que la damisela se vaya" - contesté friamente y preparado para el combate. Ante el ojo chismoso de todos los presentes me coloqué en posición retrocediendo unos pasos. El mismo tipo, el de la derecha, sacó su espada larga y dio un paso al frente mientras el otro retrocedió para observar el encuentro.

Nos moviamos muy lentamente en círculois sin apartar o reducir distancia, ambos observandonos y calculando nuestros movimientos. Yo definitavemente no tomaría el primer movimiento pues sabía que se desesperaría y él lo haría primero. No me equivoqué, ejecutó el peor movimiento que pudo haber hecho en su vida... lanzó una estocada directa en dirección -calculo- a mi pecho o estómago el cual inmediatamente esquive con un paso a la derecha y avanzando un paso con la izquierda (usando mi derecha de soporte) lancé un tajo a su brazo izquierdo (por no matarlo). Cayó adolorido soltando su arma para colocar su mano sobre la herida mientras chillaba como un perro. Enfundé mi Admiral y miré al otro soldado quien me observaba con ojos iracundos, pero sin decir nada aparté la mirada y me dispuse a salir del pueblo ya que sabía que si me quedaba iba a estar en problemas. Me largué del pueblo rápidamente y en no mucho ya estaba fuera de Thonomer.  Estaba en unos bonitos prados con algunos árboles y algún que otro animalejo, pero lo que realmente me llamó la atención fue aquella visión lejana de un hombre (o eso discerni por su figura) peleando (eso asocié) contra dos hombres (nuevamente, eso fue lo que discerni). Estaba por ir a ayudarle, pero entonces vi que realmente este 'hombre' no estaba teniendo problemas contra sus dos oponentes, mas sin embargo empecé  a acercarme lentamente hasta cierto punto para observar mejor la batalla.


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Re: Riposte, el encuentro de dos esgrimistas.

Mensaje por Ament Fordye el Sáb Nov 09, 2013 11:49 am

Estaban en mis flancos. El de mi derecha, llevaba una especie de maza con espinas, y el de mi izquierda una azada afilada. Asaltacaminos aficionados, se podría decir. Aun así, por los pedazos de armadura que llevaban en hombros, antebrazos y demás no parecían ser unos pordioseros. Los miré, primero a uno y luego a otro, y pasé un mechón de cabello que me dificultaba la visión por detrás de la oreja. Aunque me estaban flanqueando efectivamente, todavía se encontraban fuera del perímetro que alcanzaba mi espada. Poco a poco, como en una espiral, estaban cada vez más cerca. En mi brazo dominante, el derecho, llevaba el sable, y en la zurda llevaba la daga.

Se movieron simultáneamente, con bastante coordinación. Como en forma de horquilla, corrieron de pronto hacia mí. En respuesta, di un pequeño brinco a la derecha en el último segundo, evitando estar en el punto en que ambas armas convergerían. La maza chocó fuertemente con el suelo del camino, y arañó los cantos rodados que asfaltaban el suelo. La azada estocó el aire, y aproveché el tiempo en que el primero recuperaba la postura para golpearle la nariz con la guarda de la daga, rompiéndosela. Retrocedió con el rostro ensangrentado, y el segundo rápidamente y con furia se lanzó contra mi. Intentó un mandoble en vertical por encima de mi cabeza, dejando caer el peso del arma sobre mí. Con rapidez, el arma chocó con el centro de percusión de mi sable, y se deslizó por la hoja cuando la coloqué en diagonal descendiente. Para cuando se liberó del bloqueo, ya había sido apuñalado en el estómago por la daga.

El de la maza, tras haberse recolocado la nariz para detener la hemorragia, corrió hacia mí con un rugido de furia. Lanzó un mazazo horizontal a la altura de mis hombros, que logré esquivar agazapándome. Encadenó su golpe semicircular con uno en vertical, pero entré pronto en rango de combate muy cercando, haciéndole un placaje a la altura de las rodillas y haciéndole dar una voltereta en el aire por encima de mí. Cayó tumbado mirando al cielo, y fue rematado atravesándole el cuello con la daga. Primero gargajeó y se movió, pero poco a poco sus fuerzas iban desapareciendo, dejando atrás solamente un cadáver ensangrentado. Suspiré con resignación, y caminé hasta el zurrón de uno de ellos. En él llevaba poco y menos. Unas monedas, algo de pan y una manzana verde. No necesitaba más que eso, lo tomé y caminé unos pasos, hasta percatarme de la presencia de un hombre no muy lejos.


Me giré, y lo miré directamente a los ojos.
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Re: Riposte, el encuentro de dos esgrimistas.

Mensaje por Xavier Monsalve el Sáb Nov 09, 2013 6:05 pm


Aquel show que presenciaba fue rápido pero digno de ver. Fueron pocas las acciones pero sorpresivamente aquel hombre armado de un sable y una daga se deshizo de dos hombres igualmente armados. He estado en situaciones del mismo tipo, donde dos enemigos cierran tus flancos, pero el escape siempre ha sido una mejor opción por cuestiones de supervivencia. Mas sin embargo, mis oponentes no eran simples bandidos como aquellos dos hombres sino duelistas y hasta soldados, aún así, que sean dos ya es una ventaja notable. No pareció sudar una sola gota de su frente al deshacerse de sus contrincantes, se notaba que sabía lo que hacía, sabía como luchar y de hecho su estilo era idéntico al mio. Por su apariencia no parecía alguien de clase alta sino un vagabundo sucio, pero su talento era innegable y aquello me llamó la atención.

Cuando terminó la faena volteó hacia mí y me observó a la par que yo le observé a él. Estaba vestido con ropajes de tonos grisáceos y para nada llamativos, su pelo era largo y de un color blanco, sin duda provenía aquel hombre de Zhakhesh. ¿Qué hacía un hombre Zhakheshiano en tierras Thonomerianas?, ni una idea, pero si algo era cierto es que realmente parecía un vagabundo pues estaba sucio. Hacía tiempo que no tenía un duelo... oficial, por supuesto, y menos con alguien de tal talento. Las enseñanzas de mi padre eran fueron muy buenas, pero siempre he querido mejorar mis habilidades, aunque haya eliminado a muchos de mis contrincantes (tomando como ejemplo la lucha que tuve hace unos momentos), aquel hombre de pelo blanco era diferente, era un nuevo reto. ¿Por qué tomaba esta impresión tan aproximada?... porque tenía algo... extraño, por alguna razón percibía que era un oponente peligroso.

Me presenté gentilmente ante él -"Mi nombre es Xavier y me apellido Monsalve, hijo de Reymundo Monsalve y venido del viente de Mariè Cruxis. Vengo de las tierras de Malik-Talish, pero ese es otro cuento" - le dije con una sonrisa amable - "Estaba por ayudar pero eliminaste a esos dos como si nada, hecho que me sorprendió. Dime, ¿quién te enseñó a esgrimir?" - proseguí - "Tus habilidades parecen muy buenas y tengo tiempo sin enfrentarme con alguien digno de mi filo. Últimamente son solo buscapleitos y guardias mal entrenados. Por tu pelo sé que eres de Zhakhesh, quiero probar la fortaleza de esos hombres" - tomé mi Admiral sin desenfundarla - "Le invito señor vagabundo a un duelo. No a muerte." - culminé y mi sonrisa se desvaneció mientras que mi mirada se volvió una mirada determinada. Desenfundé mi espada de ropero y me coloqué en posición ofensiva con mi rapier a la altura de mi pecho apuntando hacia él y con el cuerpo ladeado girando mi cabeza hacia él. El viento movió mi negruzco cabello y con mi mano izquierda lo moví de mi cara para que no me molestase en batalla, entonces removí la daga de su funda y la tomé con la misma mano - "No se preocupe, no haré uso de mis pistolas" - le dije y así finalicé.


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Re: Riposte, el encuentro de dos esgrimistas.

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