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Furia Negra

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Furia Negra

Mensaje por Klain Über-Râcht el Jue Nov 14, 2013 2:22 am

El campo de batalla estaba cubierto de sangre, los gritos de muerte y guerra se alzaban por todo el lugar y ensordecían a quien fuere, aquella masacre no tenía parangón. La infantería pesada en el frente destrozó todo lo que veía, los jinetes rompieron las filas enemigas causando estragos importantes y de mientras los arqueros hacían llover sus proyectiles eliminando e hiriendo a muchos soldados. Allí estaba yo, en medio de la perdición, en un vórtice de sangre, carne y sudor. He de decir desde lo más profundo de mi alma que nuestras tropas no eran más que IMBÉCILES sin preparación alguna y aquella era la razón por la cual el enemigo estaba vapuleando el suelo con nuestras caras, pero aún podíamos resistir. Comandaba como pudiese a nuestros hombres y aniquilaba lo primero que miraba. Aquel soldado trató de acercarse a mí sin éxito pues le rebané un brazo antes de que pudiese hacer algo, el mismo destino sufriría otro de los 'hombres de negro' (la armadura que tenía el enemigo eran de color negro con adornos rojos) a quien le rebané por completo el brazo derecho, otro hombre sufriría la pésima suerte de ser cortado por la mitad por mi Bihänder, y así mi lista de víctimas seguía y seguía avanzando... desde simples extremidades hasta hombres destripados, sin la mitad de su cuerpo o completamente mutilados. La sangre bañaba toda el área y teñía de rojo la grama bajo nuestros pies mientras que las extremidades, carne y órganos tirados en el suelo le hacían compañía al líquido rojizo.

La lucha siguió por un tiempo, para aquel entonces y bajo mí comando la balanza finalmente se favorecería a nuestro favor. Eliminé a varios de los jinetes aprovechando la ventaja de mi bihänder la cual es muy efectiva contra estos y logramos flanquear al enemigo. Los refuerzos llegaron desde atrás y la infantería pesada fue eliminada en mayoría, en la guerra no solo cuenta cuantos enemigos quedan sino la moral pues si esta en las tropas sea cual sea es baja entonces lo más probable es que mueran. La moral es algo importante, más de lo que parece. Regresando al tema, al haber eliminado a muchos de los jinetes y la infantería pesada la moral del enemigo se vio mermada y retrocedieron, entonces fue cuando empezó el desespero y sus tropas pasaron de estar organizadas a desorganizarse sin mas, aprovechando los flancos y espacios empezamos a eliminar todo lo que veíamos. Las bajas de sus hombres ahora superaban con creces a las nuestras y en un punto dado tuvieron que retirarse. Gritaron la orden de retirada y trataron de huir, nuestros hombres eliminaron a algunos y yo personalmente solo alcancé a uno solamente, no soy lo suficientemente rápido.

"¡Hombres, bajad las armas ya, nos hemos hecho con la victoria el día de hoy!" - grité a todo pulmón con los ánimos por los cielos. Un fuerte grito de guerra se hizo sonar en un radio vasto y así salimos con la cabeza en alto. Aquella tétrica escena estaba plagada de cadáveres y miembros así como órganos sin mencionar la sangre que abundaba como agua en un mar. El rojo predominaba en la zona e incluso en todos nosotros pues hasta yo estaba empapado de sangre y algún que otro retazo de carne en el cuerpo. Clavé mi Zweihänder al suelo para descansar un momento antes de marchar al campamento y pude observar que tenía unas cuantas heridas, no muy graves pero heridas al fin. Al entrar en el estado berserk yo era capaz de sentir cualquier dolor y por eso soy temido entre las filas enemigas, por el hecho de aún si me cortasen un brazo yo seguiría y seguiría como si nada tuviese y esto causa pavor.

Horas adelante estábamos todo el grupo caminando hacia nuestro campamento, el día siguiente nos íbamos a reunir con otro escuadrón y marchariamos hasta Rezter, una ciudad algo grande la cual tratariamos de asediar. Pero de momento tendriamos que descansar, y así hicimos. Levantamos las tiendas de campaña, hicimos una fogata, comimos y reimos y finalmente fuimos todos a dormir. Yo estaba en ese lugar debido a un contrato, fui contratado para comandar las tropas de un hombre de riquezas grandes, este ambicioso ser quería hacerse con Rezter a como de lugar, y mi misión era lograr sus sueños. El botín era inexcusablemente grande y yo lo quería. Como fuere.

La noche ya era avanzada y todos nos encontrabamos dormidos, o por lo menos yo estaba dormido, no sé los demás. Unos ruidos interrumpieron mi sueño y me hicieron despertar a regañadientes... ¿¡qué demonios osaba despertarme!?... primero pensé que eran unos animales pero para cuando sali de mi tienda de campaña con mi bihänder en mano... preferí no haberlo hecho. Era un orco, pero... era un orco... diferente. Se veia más fornido, más fuerte, más... peligroso. Soltó un gruñido, un gruñido de advertencia... aquella situación no era para nada bonita, sentía peligro en lo más profundo de mi ser pero no me podía acobardar. Me coloqué en posición y cautelosamente me fui acercando paso a paso pacientemente hasta la bestia pero de la nada aquel inmenso ser lanzó un ataque vicioso con su espada del mismo modelo que la mía, una zweihänder. Interpuse mi espada con todas mis fuerzas en diagonal para bloquear su ataque... pero aún utilizando todas mis fuerzas aquel golpe me hizo retroceder pasos atrás. Respiré y senti como la furia corria por mis venas... no podía dejar que fuere lo que fuere aquello tomase la delantera, eso es pecado en un combate, ¡debía atacar y así hice!. Corrí unos pocos metros y con mi espada sobre mi cabeza dejé caer un potente golpe descendiente que aquella bestia bloquearía con fuerza interponiendo su espada en horizontal y haciendo que nuestros filos chocasen liberando chispas, entonces, aquello se volvió un duelo de fuerza. Aquello... era... era ridículo, era demasiado. Jamás había puesto tantas de mis fuerzas contra algo y aún así, aún utilizando cada recurso de energía que tenía, utilizando cada músculo de mi cuerpo a su máxima potencia haciendo que mis venas se marcaran en mi cuello y que mis ojos pareciesen salirse de mi cara y mis dientes quebrarse... aquella bestia hacía lentamente retroceder mi arma hasta el punto que tuve apartarla y agradecer a toda deidad que era yo el del ataque, pues sí el fuese el del ataque y yo fuese el defensor al apartar mi filo me hubiera matado.

Retrocedi unos pasos atrás y entonces me vi por primera vez en mi vida débil. Era débil. Aquella bestia del demonio superaba con creces mi fuerza, era una máquina, no sabía qué era o de donde venía pero era ridiculamente poderosa. Era un monstruo forrado en una armadura de aparente acero de color negro, no poseía casco y aunque estaba oscuro pude distinguir un poco de sus rasgos faciales: su cara era horripilante, poseía grandes colmillos sobresalientes de su boca de color amarillo y sus ojos eran rojos como la sangre Su piel agrietada y horrenda era de color negro y su mirada era de ira. Supe que no podía con aquel monstruo, superaba mi fuerza, era demasiado para mí.

Nuestros hombres salieron de sus tiendas de campaña y vieron a esta bestia, rápidamente arremetieron contra esta de forma bruta pero... era... era un demonio, quienes se acercaron terminaron heridos de gravedad o muertos. Los nervios e ira invadian mi cuerpo, no sabía qué hacer, y en aquel momento la bestia asesina bramó diciendo algo que no entendi y desde los árboles lejanos se acercaron otros de su misma especie, unos diez. Era el momento, teníamos que retirarnos, si uno solo eliminó a cinco de nosotros y me derrotó en un combate... entonces ¿qué sería de nosotros al enfrentarnos contra diez más uno de estos demonios?. "¡Retirense ahora mismo, no podremos contra ellos!" - grité desesperado y en furia tomé uno de los caballos de nuestros jinetes y partí. A cierta distancia miré por sobre el hombro y observé a algunos necios que pensaron que por ser mayoría tendrían alguna oportunidad contra estos entes... murieron descuartizados.

Huir de una pelea no es algo que me guste, odié hacerlo en todo momento pero mi vida es por delante y morir neciamente no es una muerte honorífica. Tiempo después me enteré que esas bestias tenian un nombre, eran "Orcos negros". Juro por mi Zweihänder que que algún día me volveré lo suficientemente fuerte para eliminarlos y en aquel momento tras la espera, obtendré mi venganza.

Que descansen en pedazos.


Klain Über-Râcht
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Re: Furia Negra

Mensaje por Mr. Panda el Jue Nov 14, 2013 4:41 am

Hijra aprobado


Rendiros ante mi ternura...
Mr. Panda
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