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Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
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Sakura

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Sakura

Mensaje por Draeco Ryuku el Dom Dic 01, 2013 5:50 pm

Era un día más en la aparente infinita jornada del peliblanco. Aquel hombre que salio nómada a buscar un objeto que quién sabe donde diantres está, estaba ahora muy cerca de una población al oriente de Noreth. Aquella población era famosa por poseer hermosos árboles cuyas hojas eran de un extraño color rosado claro, justo como en Thaimoshi ki Nao. Draeco, inconsciente de su futuro, estaría a poco de tener un encuentro bastante curioso, pero de momento aquel hombre descansaba tras recorrer largos kilómetros de la forma tradicional: a pie y a pata como las garrapatas. Exhausto, se recostó sobre un árbol que se levantaba firmemente por tres metros. La noche estaba a punto de bañar las tierras Norethianas pero de momento había un hermoso ocaso que teñía el cielo de un color púrpura combinado con blanco y morado. Los conjuntos de pájaros surcaban los hermosos cielos y un tiempo de lluvia se asomaba, era inminente. Sin perder un segundo, el monje platinense se dispuso a buscar materiales para armar una tienda y tras pesquisar unos minutos logró encontrarlos y hacer dicha tienda antes de que finalmente la noche se hiciera presente en el firmamento, iluminado solamente por las estrellas.

Pequeñas gotas de lluvia más tarde darían paso a una lluvia de nivel moderada-fuerte, Ryuku se refugió en la tienda que había armado a base de madera, hojas y pieles animales. Aunque le dio tiempo de construir aquello se le pasó por alto el hecho de que debía de cenar... y ahora era tarde pues una hoguera era imposible de crear con la lluvia azotando todo lo que encontrase, y cazar es una tarea dificultosa con tanto viento y agua. Los truenos empezaron a sonar y ya entonces salir de su refugio no era una opción, por lo que sin más, decidió dormirse y esperar el día de mañana para seguir avanzando.

La noche pasó y con ella la tormenta, el paraje estaba aún humedecido, aquella era la secuela de la lluvia. Draeco despertó frotándose la cara para quitarse la pereza pero en su mente solo rondaba una cosa: "comida". Sus tripas rugían para pedir alimento pues se acostó sin comer y un cuerpo como el suyo requiere de bastante comida. Estaba recién despertado, no saldría por animales así que optó por tomar comida de su mochila, sacó dos manzanas y un trozo de carne seca, y como una bestia hambrienta empezó a devorarla hasta que finalmente quedó satisfecho... de momento. Tras haber comido y reposado aún quedaba algo que debía hacer antes de partir sin rumbo nuevamente, y esto era entrenar. Cada mañana y cada vez que pudiese, es reglamento que Draeco tiene que entrenar, y el día de hoy no iba a ser la excepción. Corrió y trotó por toda el área, nadó en un lago por un rato para trabajar la espalda y luego empezó a golpear rocas y troncos con sus nudillos y rodillas. Cuando el último sonido de un puñetazo retumbó en los oídos de la nada, Ryuku se volvió a vendar los brazos, tomó la mochila y sin descanso alguno siguió su rumbo impreciso.

Paso tras paso el monje platinense finalmente divisó en el horizonte un poblado y para cuando se acercó más pudo notar que hermosos árboles cuyas hojas estaban teñidas en un color rosa claro, encantado por esta maravilla de la naturaleza y emocionado, aceleró el paso para llegar lo antes posible y así admirar aquella belleza natural. Pisó el pueblo; las casas eran de una hermosa madera y en el suelo había una verdosa bien cuidada grama, las casas estaban unidas únicamente por caminos de gravilla y más allá, al centro, había una hermosa plaza y una gran fuente de agua. Maravillado, empezó a recorrer aquel poblado de ensueño deleitándose con los árboles rosas y con un paraje bastante hermoso y organizado, era algo que jamás había visto. Caminó hasta alejarse del poblado mientras observaba todo a su alrededor, sin darse cuenta se había adentrado en un bosque aunque no estaba en lo profundo, apenas estaba a pocos minutos del pueblo.

En medio de su deleite, desprevenido, un depredador lo acechaba... una hermosa pero letal bestia, aquel llamado Tigre le observaba distante al humano cuyo cabellera era del mismo color que el pelo del animal. El tigre albino observaba detenidamente al humano quien no paraba de avanzar a paso lento en un viaje espiritual, la paz que le traía ese lugar era indescriptible. El animal se asustó y se colocó en una posición defensiva, dejó salir un sonido de advertencia y entonces el peliblanco se dio cuenta de aquella presencia. Era intrigante, misteriosa pero a la vez, en vez de inspirarle desconfianza y temor... fue todo lo contrario, aquel animal le inspiró confianza y seguridad, aparte de un sentimiento de familiaridad muy extraño que a la vez lo dejó confuso, pero tras pensarlo un poco más se dio cuenta de que se trataba de su yo animal, de su bestia interior... del tigre plateado. De la nada... un lazo espiritual surgió entre el humano y la bestia quienes se conectaron; el peliblanco avanzó extrañado hacia el animal y este se mostró desconfiado pero no atacó en ningún momento. Aquel tigre no era un adulto, apenas era una cría, tampoco era un recién nacido pero seguía siendo una cría, su pelo era de color blanco y tenía manchas negras y unos ojos azules penetrantes. Las miradas de ambos dos se cruzaron y entonces... entonces el humano supo que había encontrado un compañero de vida, un camarada que le seguiría en sus antes solitarios viajes hasta el sol de hoy. Fue un momento extraño pero hermoso cuando el humano, guiado por un sentimiento confuso, se arrodilló y entonces la cría se abalanzó sobre él no para morderlo o desgarrarlo sino para darle un abrazo. Una brisa de paz pura sopló arropándoles y así, desde aquel día, Draeco adquiriría su mano derecha, su camarada, su compañero, su casi-hermano...

Hasta el día de hoy el tigre platino y el monje platinense son los mejores amigos, en cada viaje y en cada pelea su mejor amigo siempre está a su lado. En el sol y en la lluvia, en la tormenta y en el granizo, siempre a su lado, inseparables. Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre... ¿pero por qué no un tigre?.


Draeco Ryuku
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Re: Sakura

Mensaje por Mister Orange el Dom Dic 01, 2013 7:19 pm

Ok, todo en orden y procedo a dar color y exp.
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