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Tras cada error, queda una enseñanza.

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Tras cada error, queda una enseñanza.

Mensaje por Edwin Odesseiron el Sáb Ene 04, 2014 10:27 pm

No siempre salen bien las cosas, eso es un hecho y yo mismo me lo digo muchas veces, es el aprendizaje, echar a perder para aprender a no repetir los errores, pero creo que a veces, yo mismo olvido mis antiguos fracasos, quizás es por un asunto de orgullo o torpeza mental, cosa que espero que no sea, ya que sería realmente una gran pérdida el olvidar mis errores y volverlos a repetir.

Creo que fue hace un tiempo, había intentado vender un par de collares y anillos, cosa pequeña, únicamente tenían encantamientos para que se vieran más bellos de lo que eran. Aun así, solamente había podido vender dos sortijas, una de bronce y otra de plata y un collar de bronce, lo que me daba para comer un par de días y reparar mis botas gastadas. Mas cuándo estaba por marcharme, llego este hombre, era otro comerciante y quería de mis servicios para un obsequio. Por lo qué recuerdo, era la empuñadura de una daga para su hijo, el cual estaba por casarse y quería que fuera algo especial, le sugerí una daga que brillara, siempre es útil, pero el hombre quería algo mas, algo diferente y me dijo que deseaba que la daga se prendiera en llamas … sinceramente, jamás he intentado algo así. Lo admito, soy un piromante que jamás ha intentado crear un arma flamígera, pero cada uno tiene sus defectos.

Seguí al mercader y dispuso para mí todo un taller, después me entere que también era un orfebre, aunque uno común. Me puse a trabajar, desperté a ceniza, quien dormía como si estuviera muerta en mi bolsa de herramientas, no le gusto que la despertaran y comenzó a echar humo por su pelaje, mas por suerte había pedido algo de comer y su furia se apaciguo cuando le mostré una rebanada de queso duro. Después de prender el pequeño horno, la recompense con el queso, claro, debí de dejarla lejos de algo que se quemara, ya que más de una llamarada dejo escapar mientras comía.

No demore en comenzar a fundir el metal, claro, el proceso es largo y demore toda la tarde y noche. Fundiendo el oro, limándolo y puliéndolo, escogiendo las dos gemas que colocaría, colocando la filigrana e incluso dándole unos toques personales. Sinceramente, cuando amanecía, había hecho un buen trabajo, aunque este mal que lo diga. Ya después de hacer el trabajo “fácil” aunque nadie lo crea, me dispuse a realizar el conjuro, claro, no es fácil darle una habilidad o cualidad a un objeto, se debe de realizar los pasos correctos y tener experiencia en ellos, yo poseía la mitad de los requisitos, conocía muy bien el ritual, pero realmente no sabía cómo darle una cualidad tan diferente… así que intente lo mejor que sabía hacer, experimentar. Durante las siguientes dos horas imbuí con esencia, mi propia esencia, la empuñadura y cuando termine, podría decir que me alegraba de que no estallara. Como siempre, procuro probar mis creaciones, pero con esta no pude, antes de realizar le paso final, la prueba y la palabra, el mercader llego y me felicito, ni siquiera pude explicar algo cuando la tomo en sus manos, la guardo en su vaina y me dio diez monedas de oro y cinco de plata.

Bueno, cabe decir que no me negué a aceptar el pago rápido y el salir con la frente en alto. Hasta ese momento todo estaba bien, aunque no puedo decir lo mismo del mercader y su hijo. Después de un par de días, me entere de que había sido un caos. El muchacho se había casado y cuando su padre le entrego la daga, este dio un grito, ya que la empuñadura se calentó de golpe al rojo vivo, todo por causa de no tener la palabra que la activaba, y arrojando la daga, esta se derritió sobre el piso, iniciando un incendio en el templo y obligando que todos corrieran. Cabe decir que fue la ceremonia más ardiente de la que se tiene registro, pero yo no me sentía satisfecho, si bien me pagaron, mi trabajo no había sido un éxito, si no un rotundo fracaso, aun me falta mucho por aprender, pero como siempre digo “Haz camino caminante”, un fracaso una enseñanza, ahora sé que debo hacer para no fallar y si vuelvo a equivocarme, espero aprender también de aquel resultado tan incierto.
Edwin Odesseiron
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Re: Tras cada error, queda una enseñanza.

Mensaje por Io el Sáb Ene 04, 2014 11:03 pm

Excelente Hijra para un novato.

Procedo a darte color, ¡bienvenido!
Io
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