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Adversidades de una ronda nocturna.

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Adversidades de una ronda nocturna.

Mensaje por Kineas Blar el Miér Ene 22, 2014 7:13 am

Nos vamos la taberna, ¿vienes Kineas?- Catón, nuevo en la guardia, apenas hace cuatro días desde que lo asignaron a mi patrulla, un buen chico con su corazón en buen lugar, un poco ingenuo pero buena persona al fin y al cabo.  Hoy le asigne la ronda nocturna por el barrio más humilde, el más peligroso de la ciudad, lugar para nada adecuado para un nuevo recluta, pero el chico quería probarse a sí mismo a los demás guardas que no era ningún cobarde, me rogo toda la mañana para que le asignara esa ronda, al final logro persuadirme. Los chicos lo invitaron a unos tragos antes del anochecer, yo considero una mala idea dar la ronda en estado de ebriedad, por experiencia puedo decir que no es para nada agradable. Tendré que acompañarlo en la ronda, maldita sea, adiós a una buena borrachera nocturna.
-Novato -empecé –He decidido a última hora acompañarte en la ronda- Noto como se estremece ante mi decisión, ¿le he arruinado el momento?
-Kineas yo…-lo interrumpo bruscamente –Catón,  te recuerdo que como líder de patrulla mis decisiones no pueden ser rehusadas, te guste o no te acompañare.- con un gesto de aprobación Catón accede. –Bueno, vamos a la taberna por unos tragos, ya no falta mucho para el anochecer. Las ocho de la noche es la hora oficial para que los negocios terminen sus operaciones asimismo es la misma hora para el cambio de guardia. En la tarde coloque a Pega e Ivol, dos de los guardas más veteranos en la ciudad, les suelo asignar la ronda nocturna a ellos y creo que con el cambio le he de haber arruinado reloj biológico, una pena.
Así que le das la ronda al novato ¿eh Kineas? –Noto un tono algo agresivo, seguro está molesto.
En efecto Ivol, el chico quiere la ronda para poner a prueba su valor y habilidades ¿podrías tu negarle eso? –No es el mejor argumento que se me pudo haber ocurrido pero es la verdad.
¿Así que debemos romper nuestro ya establecido sueño mañanero para que un niño quiera jugar a ser guarda? –No me agrada ese tono, no seré capitán de la guardia pero sigo siendo el encargado de este sector, debo recordárselo. Le tomo por el cuello con suficiente fuerza para cortarle la respiración.
Ivol, te recuerdo con quien estás hablando y de paso te menciono que el hecho de que seas veterano no te da derecho de faltarle al respeto a un superior –He de admitir que el miedo está creciendo dentro de mí, puede que Ivol esté bajo mis órdenes pero sigue siendo un maldito veterano en la guarda. –Está bien, “gestor”, dele al niño su jodida ronda nocturna, espero que solo sea por este día. –He esquivado una grande.
Ivol retira mi mano de su cuello sin mucha dificultad, le hace un gesto a Pega para que camine junto a él, al poco tiempo se pierden entre los edificios.

Ya es media noche y las nubes decidieron decorar el cielo. Catón ha estado callado durante toda la ronda, por su aspecto puedo deducir que no está acostumbrado a madrugar.
Catón –decido romper el silencio – ¿Por qué decidiste unirte a la guardia? –una pregunta excelente para romper el hielo, nunca falla –No lo sé –levanto oreja para no perderme ningún detalle de su historia –Mi padre me dijo que era el oficio perfecto para mí, una forma indirecta de decirme que no seré el heredero de su tienda de muebles –un hijo de carpintero, es raro encontrar hijos de artesanos como reclutas, me ha levantado la curiosidad –Puedo asumir entonces que tu no quieres ser guarda si no un carpintero o ¿me equivoco? –Pregunto con genuino interés –Estas en lo correcto, pero soy pésimo con la madera, mi padre siempre decía… –Catón ve cortado su relato cuando un fuerte ruido nos estremece a ambos – ¡¿Qué ha sido eso?! – Pregunta exaltado –No tengo idea –digo sin pensar –Novato, quédate aquí y mantente alerta, si no vuelvo en veinte minutos regresa a las barracas e informa de la situación, ¿entendiste? –Ir solo a investigar no suele ser buena idea, pero la experiencia me dice que los novatos no suelen reaccionar bien bajo amenazas reales. –Si Kin-ea-s –puedo notar el temblor en sus labios, no lo culpo, el ruido fue demasiado extraño. –Bien, que los dioses te protejan. –le dedico una sonrisa que espero yo sea reconfortante para después echarme a correr hacia la dirección donde se originó el estruendo.
El callejón zafiro, de los más transcurridos durante el día y de los más peligrosos durante la noche. La recomendación del capitán: nunca entrar solo, lamentablemente hoy no tomare en cuenta esa recomendación. Gracias a las nubes la noche es más oscura que de costumbre, si no fuera por las lámparas de las casas me encontraría completamente ciego y estar ciego en uno de los callejones con más índice de delincuencia no es una muy buena situación que digamos.
No te muevas o te corto –suelto la lanza por el sobresalto y siento el frio metal de una hoja contra mi cuello –Escucha guarda, te dejare vivir si haces de la vista gorda y regresas por donde viniste, estoy en medio de una operación y seria desagradable tener que lidiar con un guardia muerto en mis manos, demasiados sobornos, ¿entiendes? –gracias a la oscuridad de la noche logro mover mi brazo lo suficiente para alcanzar mi navaja sin que el “asesino” se percate. –De acuerdo, me iré si me respondes solo una pregunta –el maleante presiona con más fuerza el cuchillo contra mi cuello, lo tomo como un si –Bueno, ¿tu “operación” fue lo que provoco el ruido de hace rato? –siento su resoplo de aire en mí nunca –Así es, una caja con mercancías era demasiado pesada y la polea se quebró ¿de qué te sirve saber eso, guardia? –una ligera sonrisa se forma en mi boca –Solo para confirmación, ahora bandido te recomiendo que ores de a tus dioses por qu-... –mi discurso se ve interrumpido al ver que la navaja ya no aprieta mi cuello y la respiración del malhechor se cortó después de un gruñido –¡Kineas! Por los dioses, no te he atravesado a ti también ¡¿verdad?! –Catón, el pequeño bastardo no obedeció mis órdenes, cosa que me alegra –Estoy bien Catón, gracias, me sálvate de un forcejeo donde pude haber perdido la vida. –este no es mi primer hombre muerto, así que no me afecta demasiado, pero es el primer muerto de Catón y el chico ya está vomitando. –No hay verguenza en vomitar Catón, le pasa a la mayoria, nunca es fácil la primera vez y en ocasiones nunca suele volverse facil, yo no dormí durante varios días. –Le doy unas palmadas en el hombro  –Tómate tu tiempo.
Me arrodillo al lado del difunto y rezo algunas oraciones para los muertos mientras que Catón recupera su temple. Sorprendentemente le toma menos de lo que esperaba.
Kineas ¿qué debemos hacer con el cuerpo? –Lo miro de reojo –Uno deber regresar a las barracas e informar del cadáver, el otro se quedara a vigilar. –sin darle tiempo de responder le digo –Catón, tu ve a las barracas, me quedare a vigilar. –Catón asiente con la cabeza para después salir trotando en dirección a las barracas.

Los rayos del alba empiezan a asomar en el este, ha sido una larga noche y ver que termina es un alivio. El cambio de guarda de la mañana llega puntual, les veo intenciones de preguntarme sobre lo sucedido en la noche pero les es suficiente con ver mi cara para darse cuenta de que no quiero hablar del asunto. Catón se ve todavía más acabado que yo, pero sorpresivamente logro quedarse despierto durante toda la madrugada, va a ser un gran guardia algún día.
Kineas… ¿te puedo pedir un favor? –Pregunto catón –Depende de que clase –respondo –Bórrame de las rondas nocturnas. –No puedo evitar soltar una carcajada –Novato, ve a tu casa y duerme, cuando despiertes ve al bar ‘El Ciervo Danzante’ y te invitare unos tarros, te las has ganado.
Sin esperar respuesta de Catón me doy media vuelta con rumbo a mi casa.
Otra noche más en la guardia.
Kineas Blar
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Re: Adversidades de una ronda nocturna.

Mensaje por Io el Vie Ene 24, 2014 12:50 am

Bien, a petición de mi compañero yo le daré el visto bueno a su Hijra.

Es un Hijra interesante, no se lee a menudo una interpretación en primera persona y presente.

Procedo a darle color.

¡Bienvenido!
Io
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