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Un arbol dificil de talar.

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Mensaje por Gaizka el Sáb Feb 22, 2014 12:21 am

Los años pasan y el mundo gira
El sol se yergue  y declina con su paso
Como las verdes hojas de los arboles
Que ven rostros cambiar y estaciones pasar
Hasta que lentamente se secan y caen a la tierra
Que como una madre orgullosa
Les recibe con sus brazos extendidos y cálidos
Mas los hombres envejecen y cuando su tiempo culmina
Son recibidos por la tierra fría y melancólica
Que ve como sus hijos se matan entre ellos
Y no respetan la vida ajena que les rodea
Ahora dime leñador, ¿Cuál es tu anhelo?
¿Derribar al anciano roble acaso?
O ¿echar al suelo al sabio abeto?


El torreón se había cobrado la vida de viejos compañeros, Marcus había terminado con una flecha atravesándole la garganta, intentamos  salvarle, pero no vivió mas de un par de horas antes de dejar de respirar, Blank siempre había sido el más ágil de todos nosotros … había intentado escalar por uno de los costados, mientras el grueso atacaba por frente, le sorprendieron y lanzaron una pesada roca, no pudimos hacer nada, se rompió la cabeza, tenía apenas 17 años, era le mas joven, el niño como le decíamos. Y así  podría continuar, cada trabajo siempre se lleva a alguien y a mi me deja, pero así es nuestra labor, todos sabemos que en algún momento moriremos, Damián, Jack, Serge, Rodrick, etc., somos varios para nombrarlos, han sido largos días y lo que en un inicio pensábamos que sería un trabajo como cualquier otro, de un par de días a lo sumo, ya lleva mas de un mes y quizás estaremos dos aquí, es curioso como esos detalles comienzan a parecer tan insignificantes cuando uno comienza a envejecer. Para los jóvenes, ojala cada día trabajaran en un lugar diferente, pero para alguien que lleva varias batallas y guerras en sus hombros, este tiempo parece un descanso, aunque suene un insulto para los compañeros que nos han abandonado.

Nuestro último intento para entrar a la torre ha sido infructuoso, un desastre, demoramos tres días en construir un ariete, un tronco de roble nos sirvió bien, buena madera, pero no duro demasiado cuando comenzaron a disparar flechas incendiarias y al poco tiempo, hacia una buena hoguera, lástima que el viento no nos fue propicio o el humo pudo ayudarnos en ultima instancia, mas ahora, casi al medio día, hemos decidido no atacar y pensar bien.  Bruno se me ha acercado y nos encomendó conseguir leña, creo que mi pasado me condena y mis herramientas también, durante estos tres años que he estado en su grupo, siempre me ha tocado ir por leña, por lo menos el bosque no está lejos y contamos con una carreta, un lujo que pocas veces, tengo que admitirlo, puedo contar.

Demoramos alrededor de quince minutos de caminata, para llegar al bosque, se notaba que era joven, sus árboles aun no eran lo suficientemente gruesos como para hacer de ellos buenas herramientas o muebles. Es curioso, pero estar dentro de un bosque me da cierta calma, aun cuando se que deberé derribar un árbol, quizás es porque me trae recuerdos, los consejos de mi padre siempre vuelven cuando debo de talar un árbol “Recuerda hijo, nunca tales un roble si logras abrazarlo”, “El pino es una leña fácil de obtener por su resina, pero no da buena madera”, camine entre los arboles, la mayoría jóvenes, tres o cuatro metros, pino, abeto, olmo, roble y ciprés, bastante variedad he de decir. La leña que necesitábamos no era para más de una semana cuando mucho, esperaba que para ese momento el trabajo hubiera terminado, por lo que cortar un viejo roble o un olmo de diez o más metros, era un desperdicio, no usaríamos tanta leña. Demore alrededor de veinte minutos en encontrar un árbol útil, había dejado pasar varios pero eran o muy viejos o muy jóvenes, el que tenia frente a mi era un pino de cuatro metros y un buen tronco. Pase mi mano por su corteza, suave en realidad, y mirándolo bien, me quite mi yelmo, para trabajar. Ahora, cortar un árbol no es algo simple, muchos creen que solo es dar con el hacha hasta que caiga, pero hay que saber dónde y cómo cortar. Decidí darle una nueva oportunidad al pino, no lo cortaría muy bajo y en uno o dos años, tendría brotes para seguir creciendo. El primer golpe lo di sin mucho cuidado, enterrando mi hacha en su madera, el siguiente fue diferente, cortando en ángulo inverso, para lograr hacer una cuña, después de ocho o nueve golpes. El árbol temblaba con cada golpe y el hacha daba un golpe seco cada vez que impactaba.

No me di cuenta de aquel, hasta que me cuestiono. Creo que no era bueno que tuviera un hacha en mis manos, estuviera aun cerca del torreón y que aquella figura con apariencia de bestia surgiera desde lo alto de las rocas. No soy un salvaje, en mi juventud lo fui, mas ahora es un poco mas de este mundo y sé que si una bestia no te ataca de inmediato, es mejor retirarse… pero, esta ocasión era distinta. La criatura, o mejor dicho, aquel imponente lobo, estaba coronado, literalmente portaba una corona entre sus orejas y una armadura sobre su cuerpo, extrañas luces surgían desde la nada, para apagarse y volver a encenderse. Puedo afirmar, que tuve miedo, no soy un nene de teta, pero tampoco soy un muro de hielo, tuve miedo de aquella figura, y no por ser un lobo de gran tamaño, si no que, irónicamente, comprendí en cierto punto lo que era y de seguro, había llegado a un lugar que no estaba permitido. Mas antes de poder objetar, o decir algo en mi defensa, esperando que aquel ser comprendiera, este me hablo directamente.

“Los árboles son seres vivos también ¿Por qué talas árboles, por qué los matas?”

Quede en silencio un instante, suficientemente largo como para que el lobo volviera a repetir la pregunta, esta vez con un tono más directo y fuerte, como si exigiera una respuesta, ya en ese momento sabía que si me atacaba tendría que defenderme, pero que aun a su tamaño, aun tenía la ventaja de mi armadura, por lo que guarde mi hacha de leñador y tomando asiento en una piedra cercana, con el pino a mi espalda, saque mi hacha corta y la use para apoyarme mientras le miraba.

-No hay respuesta sencilla, por lo menos que pueda valer para algo o alguien como tú, pero si pudiera responder, diría que es mi naturaleza. Los animales matan a otros animales para sobrevivir, alimentarse y crecer, poder vivir un día más. Los hombres también hacemos lo mismo, matamos para poder sobrevivir, aunque muchos lo hacen  por placer. ¿Por qué talo este árbol?, porque necesito calentarme en la noche, y fuego para sentirme a salvo de las bestias que merodean en la oscuridad. Pero te equivocas, no lo mato, un leñador sabe que un árbol, mientras tenga sus raíces fuertes, volverá a crecer y aun más fuerte que antes, por eso es que escogí este árbol, no es viejo para estar cansado, ni es muy joven para ser débil y secarse, con su sacrificio dejara vivir a los más jóvenes y a los más viejos, aquellos que han visto mucho y aquellos que aun deben de ver cosas-

Esperaba que mis palabras calmaran al lobo, que poco a poco, comprendía quien era en realidad, aunque en un principio tenía cierta idea, su voz, su armadura y las luces, no dejaban mucho a la imaginación y demostraban que era algún espíritu guardián o de lleno, el señor de aquellos bosques.

“¿Después de tantos años de servicio no has podido juntar lo suficiente para retirarte como deseas?”

Creo que no pude ocultar mi rostro de sorpresa ante aquella pregunta. ¿Acaso sabia toda mi vida? Si era así, de seguro ya conocía la respuesta, aunque lo más probable es que buscara que yo mismo lo dijera. Me rasque la nuca, y suspire, la respuesta no era sencilla en realidad y a diferencia de la otra que intentaba excusarme de mi actuar, ahora directamente debía de confesar cosas.

-El dinero era mi principal objetivo, o bueno, tambien el no morir de hambre, al enrolarme como mercenario, pero pronto este dejo de ser importante, al igual que la emoción de la batalla. He juntado suficiente como para tener mi granja, mantener una familia, ocuparme del campo y de mi trabajo como leñador. Podría retirarme ahora mismo si lo deseara… pero sabes, no importa cuántas veces me imagine la granja, los animales, los campos o los bosques, siempre estoy solo, despierto solo, como solo, y trabajo solo, falta la risa de unos niños, las manos suaves que se posen en las mías al llegar de trabajar, unos ojos comprensivos que entiendan cuando me siento triste o que me reconforten cuando más lo necesito. Los humanos no nacieron para estar solos, eso lo comprendí después de ver lo que había juntado en casi veinte largos años y no sentirme realmente feliz de ello. Seguiré trabajando, seguiré luchando, y espero que en algún momento, pueda encontrar una verdadera razón para dejar mi escudo de lado, mi armadura en un rincón de la casa y pueda reír junto a otros-

Una confesión, cosa que no hacía muy seguido, y claro, cosa que me quitaba de cierto peso sobre mi corazón, aun cuando se lo dijera a una simple bestia y no a  un compañero de armas. El lobo giro su rostro, esperaba que las preguntas hubieran cesado y que pudiera terminar mi labor, para volver con mis “hermanos”  de armas, pero mis esperanzas se desvanecieron con otra pregunta, algo curiosa en realidad… la comparación entre los hombres y los arboles.

“¿Por qué sigues talando gente?”

-Je … perdón que me ría, pero… no se que responder, nunca los he visto como personas en realidad, para mí son arboles, aunque suene raro, siendo que los grandes guerreros son fuertes robles, anchos castaños o resistentes avellanos, que para ser derribados debe de trabajarse mucho y con su caída se perderá algo, pero otro tomara su lugar. He talado muchos árboles en mi vida, he luchado con muchos guerreros, algunos honorables otros despiadados y crueles, y aun así, derribar a uno es un logro, sé que mi forma de ver las cosas puede estar equivocada y quizás este algo loco al comparar un ser humano u otra raza con un árbol, pero esa es mi forma de ver las cosas. Considero que un árbol, sea cual sea, merece algo de respeto, y que no hay que talarlo sin demostrarlo, de la misma manera, no me enfrento a un enemigo sin darme cuenta, que es un reto, al igual que la primera vez que tale un árbol … y demore todo un día, aun siendo uno joven y débil… soy un leñador y talar es mi vida, hombres u arboles, es parte de mi forma de ser y de cómo he madurado con el paso de los años.-  

La última respuesta no me satisfacía completamente, pero no podía dar una mejor realmente, por lo menos, en esos momentos. El lobo me miro un instante más, como si buscara algo que estaba oculto en mí y sin decir más, se giro, desapareciendo, junto a las luces. Demore unos minutos en reaccionar nuevamente, Jonias había aparecido entre los árboles, con un atado de leña en su espalda y su hacha en mano, se rio de mi, aunque no en forma de burla, diciéndome que como era posible que aun no derribara un simple árbol, siendo yo el leñador con experiencia, y mirándole con tranquilidad le respondí.

-Este árbol … je … digamos que hoy vi a uno mucho más viejo, fuerte y grande que este, intente talarlo, pero me derroto, y ahora pensaba, que en este mundo, hay mucho que derribar …-


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Un arbol dificil de talar. Empty Re: Un arbol dificil de talar.

Mensaje por Alice Lydell el Sáb Feb 22, 2014 4:22 pm

Hermoso.


Sr. Gaizka; me resulta difícil y triste por igual tener que abandonar este tema que usted ha desarrollado tan bien. Por un lado, me complace haber sido yo quien propusiera este escenario, pero el merito es todo su suyo, y aunque me veo tentada a responder como si de una partida se tratara sólo por el hecho de seguir este roleo, debo recordar que es un hijra.

Uno excelente.

Felicidades!

En breve un administrador le pondrá color y le agregará la exp y diamantes correspondientes.

Saludos!


That´s what I said!
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