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Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
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No por favor... ¡Ni calamares ni pulpos!

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No por favor... ¡Ni calamares ni pulpos!

Mensaje por Bony Sandokan el Miér Mar 12, 2014 5:52 am

Bony pasaba la mayor parte del tiempo metida en la biblioteca que alguna vez había sido de su padre, la mayoría de los libros ya los había leído, pero había algo en ellos que siempre la tranquilizaba, lo único que se le había ocurrido tanto a ellas como a sus hermanas para no tener que soportar los desastres del pueblo era huir en la leal coca de su padre, las tres chicas la contemplaban desde lo alto del muelle con solemne presencia.

-¿Podríamos hacernos cargo nosotras tres de ella?- Preguntábase Ann con una expresión de cansancio.

-Nosotras tres solas no, pero podríamos recobrar la tropa de papá… digo, de Flint, en su biblioteca tenía una agenda con los nombres de los hombres con quienes trabajaba antes de casarse con mamá, algunos de ellos siguieron trabajando en tierra cerca de él, y otros tantos los tenemos incluso bajo nuestras narices.- Le contestaba Sandy sin mucha gracia

La agenda a la que Sandy se refería la había encontrado tiempo atrás Bony, quien ya había memorizado cada uno de los nombres de aquellos hombres, incluso sabía quiénes eran algunos de ellos, tal como decía Sandy, unos que otros estaban bajo sus narices. Ann le había pedido despotamente la agenda a Bony, quien a final de cuentas se la dio un tanto a regañadientas, para Bony los libros de su padre y en general la biblioteca de él era como un tesoro que no quería compartir con nadie más, ni si quiera con  Sandy, a Sandy no le llamaba mucho la atención eso de la lectura, y Ann estaba muy ocupada en otros asuntos como para detenerse por un momento a leer por completo un libro, así que toso era para Bony y sólo para ella (según sus propios pensamientos).

Cierta mañana Ann se acerco con el sosiego más tranquilo que pudiese tener a Bony, era extraño para Bony ver a su hermana mayor de ese modo, por lo que pensó “ella está tramando algo”.

-Bony, tengo un enorme favor que pedirte, no es sólo algo que yo quiera, es algo que las tres necesitamos.-

Bony, pensó por un momento mirando directamente a Ann, suspiró, miró  hacía el puerto y con rara banalidad preguntó.

-¿Qué cosa?- Ann sonrió para sí misma de forma traviesa.

-Verás, encontré a varios de los compañeros de Flint, no fue fácil lidiar con algunos, ya sabes… uso de las armas femeninas.- A Bony no parecían agradarle las palabras de Ann, quien molesta por su vaga ignorancia hacía ella continuó.- En fin, hacen falta dos puestos en el B. Sisters que hasta el momento ninguno de los futuros tripulantes puede llevar a cabo.-

-¿Y…?-

-Escucha Bony, si realmente quieres regresar al mar con nosotras…- Bony interrumpió de la forma más tranquila a Ann.-

-Escucha, Ann… regresar al mar está bien, regresar al mar con Sandy mucho mejor, pero regresar al mar “nosotras tres juntas” es algo completamente diferente a lo que quería.-

Era difícil que entre Bony y Ann surgiera una conversación sin conflictos, cuando no era Bony, siempre era Ann la que solía comentar tonterías del pasado o sin sentido. Ambas hermanas se miraron mutuamente y Ann no pudo evitar soltar un bufido tan iracundo que Bony pudo sentirlo en su espalda.

-Mira Bony, me importa una mierda si quieres o no estar conmigo, lo que quiero que hagas es que consigas a alguien que pueda cocinar y otra persona que pueda hacerla de nuestro médico, lo demás que se vaya al coño ¿Entendiste?  Partiremos la siguiente semana, así que ponte a trabajar en ello, ahí tienes a tu tonta perra para hacerte compañía.-

Bony sintió un cubetazo de agua helada congelarle los sentidos, no dijo nada, se mantuvo callada mientras Hunta soltaba un profundo gruñido hacía Ann, rl trozo de madera que Bony sujetaba entre sus manos se quebró tal como si de un hueso humano se hubiese tratado, estaba enfurecida ante lo sucedido, no hizo más que respirar profundo y contar hasta que la sangre dejo de hervirle. Poco después miró a Hunta sonriendo y con un aliento de carisma le hizo una seña.

-Anda Hunta, vayamos a ver que nos encontramos por el puerto.-
La perra tiró un ladrido siguiéndole los pasos a su dueña, mientras Bony se preguntaba para sí misma “¿Cocinero y médico...” de pronto un súbito escalofrío se le hizo presente.

-¡Maldita perra desgraciada! ¡Maldita perra desgraciada! ¡Maldita puta malparida! ¿Con que cocinero y médico?... ¡Cocinero! ¡Mierda de persona!-

Hunta corrió despavorida lejos de su dueña, Bony tiraba de sus cabellos y golpeaba las leñas sueltas del puerto con una inmensa furia, Ann, lo había hecho a propósito, si había algo que no le gustaba a la chica de mirada extraña eran los restaurantes, las fondas de comida, los puestos aledaños al puerto y sabía muy bien porque, comenzó a imaginarse la sobriedad de los platillos preparados y el simple hecho de verlos en su cabeza le daban ganas de vomitar. Era algo cómico lo que en esos momentos se estaba viendo, Bony se llevaba las manos a la cabeza mientras hacía un enorme berrinche del cual Ann se había enterado, claro que alcanzaba a escuchar los gritos de asco de Bony, Ann era una maldita perra desgraciada de hermana…

*~~~~*

Bony decidió no preocuparse ese día, suficiente había sido provocarse ella mismo el humillante berrinche público que había hecho, por lo que pensó que era mejor idea descansar una noche con la tranquilidad del mundo sin decirle ni si quiera a Sandy de lo que Ann le había pedido, si Bony le decía a Sandy, ella probablemente le insistiría en ayudarla, y claro está que por orgullo entre hermanas la chica de los ojos pardos quería hacerlo sola, era como una especie de concurso “Tú me pones el reto y YO debo de llevarlo a cabo” si, era algo que entre ellas dos solían hacer a escondidas o muy discretamente, sin que las otras personas se dieran cuenta de aquella rivalidad.

A la mañana siguiente Bony se levantó con su habitual  “cinco minutos más” mientras Hunta se deshacía de las sábanas jalándolas con el hocico.

-No, Hunta… vamos, déjame dormir…-

Repetía Bony entre sueños, pero a Hunta no le gustaba que la hicieran esperar en su paseo matutino, comenzó a ladrar varías veces seguidas hasta que la cama quedó completamente despojada de almohadas, edredones y sábanas, lo único que quedaba ahí era el cuerpo de Bony con el sotro cubierto por sus propias manos.

-¡Ay ya!, está bien, deja de ser tan escandalosa Hunta, ya voy, ya voy… ¿Por qué no fuiste gato? Al menos así entenderías la importancia de dormir cinco minutos más…-

Pasaron unos cuantos minutos mientras Bony peleaba con Hunta, la perra le arrebataba las prendas de la mano sin darle oportunidad a l achica de que se vistiera, a final de cuentas tuvo que sacarla de la habitación para poderse vestir, Hunta parecía completamente desesperada por salir, pues aun así rasguñaba la puerta de madera y emitía gemidos probablemente de alegría, o tal vez de naturalidad, claro, así era la naturalidad de Hunta. Finalmente cuando Bony ya estaba lista, la perra se había resignado a esperarla echada, tras unos cuantos pasos le siguió como toda buena mascota, mientras caminaban Bony tenía la costumbre de “hablar” con Hunta como si se tratase de otra persona, y cualquier respuesta por parte de la perra como un movimiento de orejas, un gemido, un movimiento de cola, por más insignificante que fuera, era para Bony una respuesta con mucho sentido. Sandy solía decir que era una forma de interpretar el “está hablando consigo misma”, ella sabía lo sola que Bony se sentía en muchas ocasiones, y no le gustaba para nada la frase “¿estás hablando contigo misma?”, Bony nunca hablaba sola, Bony SIEMPRE hablaba con Hunta y ella le respondía…

-Bien, evitaremos ir a lugares de lujo y esas tonterías, nos concentraremos en lugares de mala muerte, tabernas, bares, y esas puestos de comida que quedan casi en bancarrota, no es mucho lo que tenemos para pagarles al inicio así que debe ser gente miserable (como nosotros)- Pensó Bony- ¿Entendiste Hunta? Cuando veas un lugar como ese ¡ladra!-

Bony prestaba atención a cada uno de los puestos en los que ella misma había pensado, la mayoría de ellos estaban dispuestos en los callejones más oscuros del puerto.

El primero al que asistió parecía ser bueno, era atendido por un viejo amargo de unos 40 años de edad, si, amargado, poco amigable, mal hablado, pero la comida no se veía mal, el problema fue cuando llamo “hijo” a su ayudante, Bony preguntó entre los clientes si eran familia, resulto ser que sí, el negocio pasaba de padre a hijo desde hacía tres generaciones, era una mala idea, por lo que sin pensarlo más la chica se retiró y decidió ir a otro lugar; El segundo lugar no parecía nada mal, el encargado parecía no tener familia, el local era su casa, pero a pesar de ser un lugar algo pobre tenía buena clientela, Bony sabía que no era algo que le conviniera al dueño, sin pensarlo salió del lugar nuevamente… Así transcurrió por varios lugares, poniéndole pero a todo como si ella misma no quisiera trabajar, y es que de cierta manera era cierto, bony tenía que hacer un esfuerzo por no vomitarse en la mesa cada vez que veía un calamar frito, un pulpo en su propia tinta o unos caracoles en su jugo, era más que obvio que cosas como esas no la dejaban trabajar en paz.

-Es por demás Hunta, hemos ido a quince lugares diferentes ya,  y no me han gustado ninguno de los dueños de los locales.- Hunta la miró  y ladró una vez.- Si, si, ya sé que no le he preguntado directamente a ninguno, pero es que no tiene caso, todos ellos habrían dicho que no.- Hunta ladeó la cabeza y Bony volvió a responder.- Mira, es obvio, más que obvio, si tienen familia no dejarán a su familia, si les va bien en el negocio tampoco lo dejarán, son las leyes de la economía y la ética social… mmm por ejemplo, el sujeto de la taberna cuyo hijo era su ayudante ¿Crees que el señor dejaría sólo a su hijo? No, tendríamos que traer al muchacho también, y no hay suficiente paga para otro. –ahora, al otro sujeto parecía irle muy bien a pesar de no tener buenas instalaciones, la gente le toma cariño al trabajo aun que te la pases maldiciendo todo el tiempo…- Bony suspiró y Hunta emitió una especie de bostezo.- Lo que necesitamos Hunta, es a un sujeto devastado,  alguien que por equis razón o circunstancia no tenga familia, alguien cuyo negocio vaya de mal en peor… alguien sin esperanzas y sin prejuicios, alguien como…-

De pronto, Belthalas pareció haber escuchado las súplicas de Bony, parecía haber iluminado su camino, pues a tan sólo unos breves pasos de ella, dos sujetos discutían con un tono tan alto que Bony tuvo la necesidad de dejar sus pensamientos de lado prestando atención a  la discusión, uno de los sujetos parecía ser un típico secretario del ayuntamiento de Malik Talish, con su largo saco y su sombrero de copa, era ropa barata pero muy bien combinada…

-Mira Lazaer, ya te he esperado mucho tiempo con la paga, admite que ya no puedes pagar el mantenimiento de éste lugar ¡Es una pocilga lo que tienes aquí! Ya nadie viene por el asqueroso olor del moho, tus pescados están más que podridos y esas viejas especias ya están por volverse polvo-

-Por favor Messie Farir, le prometo que en cuanto termine de pagar la deuda del funeral de mi esposa yo…-

-Lazaer, la deuda de tu esposa tiene más de cinco meses sin poder ser resuelta, y dudo mucho que de un día para otro puedas pagar ambas cosas, sé que fue difícil quedarte sólo y en los peores momentos en los que la economía nos devasta, pero no puedo hacer nada, no es cosa mía son cosas del gobierno de Malik Talish, si no pagas no lo puedes tener, seré pasible contigo, tienes  hasta pasado mañana para desocupar el local, no te doy un tercer día porque ya está vendido.-

-Pero… pero ¿Cómo pudieron haberlo vendido sin mi consentimiento? Yo luché por él, yo lo compré, es mío aunque no haya pagado los impuestos ¡Sigue siendo mío!-

-Las cosas no funcionan así en un puerto como éste Lazaer, o pagas o pagas, punto final, lo perdiste en el momento que dejaste de pagar los impuestos…-

Bony no podía creer lo que sucedía en ese momento, era como si todos sus deseos, o parte de ellos se conjugaran físicamente, sonrío un tanto melancólica y suspiró mientras se acercaba al humillado y desdichado hombre, sentía pena por él y tenía que encontrar una manera “diplomática y amigable” para llegar con él sin que el hombre sintiera que “le lloviera sobre mojado”.

-El gobierno de aquí es un asco…- Citó Bony mientras levantaba una caja de madera tirada en el piso y se la daba al hombre, quien sin muchas ganas asintió.- ¿Qué clase de negocio era este?-

Lazaer la miró confundido y algo impaciente, finalmente pensó que la chica no tenía culpa alguna, suspiró y le respondió.

-Era una marisquería, mi esposa la administraba, en ese entonces tenía muy buena reputación.-

Bony hizo una mueca de asco al escuchar marisquería y como si de un pedazo de mierda se tratase dejó otra caja que había cargado en la base de una mesa mientra limpiándose las manos como si hubiese tocado la cosa más asquerosa del mundo.-

-Ah, vaya…  marisquería ¿Sabes cocinar?-

El hombre volvió a mirar a Bony sorprendiéndose de lo airada que parecía ser la chica, se mantuvo un poco serió cuando miró sus ojos y carraspeo.

-Oye ¿Te mandaron ellos? ¿Acaso es otra de sus humillaciones continuas? Llegas así sin más y comienzas a preguntarme cosas personales que…-

Bony tuvo la necesidad de calmar al hombre haciendo un ademán con amas manos mientras se alejaba un paso de él.

-Oye, tranquilo, ni si quiera conozco al sujeto y no, no pertenezco al ayuntamiento, hace un m omento te dije que el gobierno de aquí era un asco y por lo mismo mis hermanas y yo nos vamos del puerto… lo siento, Bony Sandokán, hija de Flint Sandokán…-

Al escuchar el nombre de Flint, Lazaer la miró un tanto incrédulo.

-¿El loco explotador que colgaron hace poco?-

-Ammm, si, ese loco explotador, vaya, sí que es un nuevo título.-

-No sabía que tuviera más hijas, aparte de Ann.-

-Somos tres en realidad, y las tres nos vamos de aquí junto con algunos amigos de Flint.-

-Y adivino que no estás aquí solo por el espectáculo de hace un momento ¿Verdad?-

-No, de hecho no, incluso antes de ver el espectáculo estaba yo orando para Belthalas, pidiendo que pusiera ante mis ojos un alma desahuciada que ya no tuviera mucho en éste lugar y “poof” apareciste tú discutiendo con el ayuntamiento. Mira ¿Cuál era tu nombre?-

-Lazaer, Lazaer de Bridgitte, te sugiero no burlarte de mi apellido, suficiente ha sido con tus “oraciones hacía Belthalas”.-

-Ok… Está bien “Señor marisquero Lazaer”, oye, suficiente, he sufrido mucho para llegar hasta alguien como tú, lo que necesito, o mejor dicho lo que mis hermanas y yp necesitan es alguien que cocine para nosotros, bueno, no para nosotros, sino para la tripulación de nuestro barco, nuestro padre nos dejó una vieja coca que aún sirve y tenemos unas cuantas ideas para hacer de ella nuestro hogar en los próximos meses estando en el mar, no son muchos los hombres a nuestro cargo, quizás sean a lo mucho 25 0 30 pasajeros.- Bony hizo una pausa caminando por el viejo lugar mientras observaba algunas pinturas de personas o paisajes marinos colgados en la pared…- Sé que no es fácil dejar un lugar al que estás acostumbrado a llamar hogar, más cuando tienes cientos de recuerdos felices en él, la razón por la que nadie se va de casa es porque siempre hay algo o alguien que nos detenga en el lugar, he visitado más de quince tabernas, bares, fondas, locales, marisquerías etc. Buscando a alguien como tú, discúlpame si te ofendo o si sueno arisca… pero tú ya no tienes familia por lo que escuché, te van a quitar lo único que te daba mantenimiento y a menos que me digas que vives en una enorme casa con diez sirvientes, no creo que haya algo que te mantenga anclado a Malik Talish… claro,  eso si no eres hombre aventurero y por lo que veo en éstas pinturas, o te gusta mucho el autor de ellas o anhelas ver todos estos lugares en persona ¿Me equivoco?-

Las palabras de Bony habían dejado perplejo a Lazaer, en ese mismo instante el hombre no supo que decir, se quedó sentado mirando las pinturas que lo rodeaban, no miró a Bony durante un buen rato, suspiró y finalmente entre titubeos la observó.

-Ella y yo  teníamos meses de habernos casado, ésta marisquería era lo que nos mantenía unidos… yo pescaba y ella administraba, jamás me dijo que tenía una enfermedad terminal… yo… yo, después de su muerte no supe que hacer, supongo que el tiempo ya no me comenzó a alcanzar para nada y…-

-Hey, hey…- Bony se acercó unas cuantas sillas a él sentándose con el respaldo de la silla en sus pechos, y los brazos recargados en la madera.- Nadie tiene la necesidad de recordar los sucesos tristes, nosotras no tenemos mucho que ofrecer a decir verdad, pero te ofrezco lo siguiente.- la chica suspiró y mirando un brazalete de plata que adornaba su muñeca le dijo.- Diez diamantes semanales, tendrás un lugar donde dormir, una estancia, un espacio para ti… tendrás un hogar y compañía desde luego.-

Lazaer la miró absorto e incrédulo, ni negó, ni aceptó, tan sólo se limitó a bajar la cabeza respirando muy despacio.

-Tú decides hombre, quedarte aquí a ser humillado por el ayuntamiento, o, vivir una aventura junto a un grupo de personas desconocidas, en un barco junto a todos esos paisajes que siempre has querido ver ¿Te gusta pescar? Pues podrás seguir pescando en el B. Sisters… tú decides, si tu respuesta es “si” el barco estará esperando en el muelle, zarpamos en cinco días, para el quinto día en la mañana ya no estaremos.-

Sin decir nada más Bony salió de la pocilga respirando profundo, poco antes de retirarse Lazaer salió del local con algo en las manos, parecía un recipiente, lo extendió a Bony y se lo ofreció.

-Pensaré en tu oferta, mientras toma esto de mi parte, me ayudaste un poco con la mercancía sin querer.-

Un tanto extrañada Bony se acercó a Lazaer tomando abriendo la tapa del recipiente, por un momento se quedó congelada y un tic se le hizo presente en el ojo izquierdo, miró fijamente  al hombre como si hubiese visto un fantasma y comenzó a gritar… lo que había visto en el recipiente era un ligero platillo de pulpo en su tinta. Bony comenzó a brincotear sacudiéndose las manos y frotándoselas en la cara, no podía emitir una sola palabra hasta que retirándose unos cuantos pasos lo hizo…

-¡P-p-p-pulpo! ¡Esa cosa es pulpo! ¡Pulpo, pulpo!-

Lazaer dejó de inmediato el recipiente en una mesa para socorrer a Bony, parecía estar entrando en una especie de frenesí eufórico, sudaba frío,  el hombre se acercó para tomarla por los hombros y tranquilizarla.

-Oye… ¡Oye, espera, espera! ¡Tranquila por los dioses! ¿Qué te sucede?-

Las personas que pasaban alrededor sólo miraban a Bony con cara de asustados, ésta había sido la segunda humillación pública “por culpa de Ann”.

-Eso, e-e-es… esas cosas son… - Bony tragó saliva y de sus labios se emitió una especie de gemido traducido a asco (ese sonido que inconscientemente hacemos cuando algo asqueroso se nos coloca en las manos.- C-c-c-ca… p-p-pulpo…pulpo…-

Tras un súbito suspiro Bony cayó rendida a los pies de Lazaer, quien completamente absorto hizo a un lado el recipiente tomando a Bony en manos.

-Oye, hey… hey chica ¿Qué te pasa? Responde, anda… responde-

Por la cabeza de Lazaer pasaba la idea de cualquier cosa, menos que a Bony no le gustaba el todo ver calamares hervidos. Sin pensarlo dos veces la hecho sobre una de las polvorientas mesas del local, cerró a medias con la llave y busco de la forma más cercana alguien que pudiese ayudarle.

-¡Por favor, ayúdenme! Hay una chica herida en mi “casa” ayúdenme por favor…-

Pero nadie hacía caso a las palabras de Lazaer, todo mundo pasaba como si de un fantasma se tratase. Al otro lado de la calle un joven de unos 21 o 22 años -poco menos de los 25- miraba la escena con una súbita lástima, como si pensara “Yo puedo hacer algo, pero no lo haré porque sería vergonzoso”, a un lado de él un niño observaba atento lo sucedido.

-Hermano ¿Por qué no le ayudas?- Era un niño quizás de unos doce o trece años, el joven mayor negó con la cabeza con una especie de bochorno o sonrojo en las mejillas.- ¿Hermano, hermano? ¿No me digas que te da vergüenza? ¿Y si la chica está mal? ¿Y si de verdad es una urgencia? ¿Qué clase de doctor serás cuando finalmente consigas a tus pacientes y todo eso? Todo mundo dirá, “Miren, ahí está el hombre que no…”-

Pero antes de que el jovencito terminara su frase, su hermano mayor le cubrió la boca con una sola mano a manera de juego, pero completamente apenado.

-¡Basta Tendor! ¡Ya basta! Con esa clase de porras ahora si pensaré en cambiar de carrera.-

Así que hostigado por las palabras de su hermano menor, el joven “doctor” se acercó al marisquero y tras un nervioso carraspeo se dirigió hacia él.

-Ejem… disculpa ¿puedo ayudarte en algo? Yo, soy recién egresado y…-

-¿Doctor? ¿Eres doctor? Bien, pasa, yo la verdad no sé qué fue lo que sucedió, simplemente le ofrecí comida y de repente empezó como a convulsionarse, o eso creo, y cayó fulminada al suelo, en serio yo no hice nada, ella no probó nada y aun que lo hubiera hecho no sé que sucedió.-

Lazaer en verdad parecía nervioso, el joven egresado lo observó casi con miedo, incluso su hermano menor, ambos se miraban con cara de “¿Qué tiene este sujeto?”. Tras una duda sin tanto pensar, el chico pasó al local encontrándose con una Bony un tanto mareada y medio moribunda, no parecía haber vomitado,  pero su rostro era pálido, como si en algún momento hubiese visto un fantasma.

-Creí que había caído fulminada al suelo.-

-Y lo hice…- Respondió Bony un tanto abrumada.- Es sólo que decidí levantarme, nada personal…- Lazaer la miró completamente confundido.- Fue, son… esas cosas con tentáculos, el simple hecho de verlas cocinadas ¡Aghh! ¡Qué asco! Prefiero verlas mil veces vivas y en el mar, no importa el tamaño que tengan, por el kraken más grande del mundo, docenas de veces preferiría ver un tentáculo de esa magnitud ¡Vivo!... ¡VIVO! Y no asado o hervido en una caldera…- Bony no se había dado cuenta de que estaba pensando en voz alta, miró de reojo a los dos hombres y al niño y con un leve aire de despojo se acomodó el cabello levantándose de la mesa. -¿Y éste quién es?-

Señaló al joven despistado recién llegado.

-Yo, pensé que algo te había sucedido, así que pedí ayuda, creo que es un doctor… y-

Algo en Bony la hizo levantarse de inmediato, no quería pasar mucho tiempo buscando a dos personas que relativamente eran necesarias en el barco, así que recobrando de nuevo su postura miró al joven  algo sonriente.

-Eres muy joven para ser doctor ¿No crees?-

-Y tú muy grande para hacer escándalos con un platillo de calamares-

-¡Hey, no fue un escándalo! Ponte en mis zapatos y algún día sabrás lo que siento, esas cosas para mí son como una araña a un aracnofóbico… lo que sea ¿Ese niño viene contigo?- Señaló al jovencito que le dio el valor a su hermano mayor para proseguir-

-Sí, señorita, es mi hermano.-

-¿Eres de por aquí? ¿Tienen casa? ¿Familiares cercanos tal vez?-

-Viajamos señorita, llevamos mucho tiempo viajando por muchas partes de Noreth ¿Usted ha viajado?-

A Bony esas palabras parecieron agradarle en demasía, sonrió para sí misma y acercándose al más chiquillo, quien ya había notado que tenía la cabeza centrada sobre las decisiones a pesar de ser el menor.

-Sí, mis hermanas y yo hemos viajado, oye dime una cosa ¿A ti te gustaría viajar por el mar? ¿Ir de isla en isla y conocer a todos esos animales marinos que no se suelen ver en la costa?-

El chiquillo pareció sonreír de oreja a oreja, miró a su hermano y tomándolo del brazo le recordó algo.

-¡Pues claro que sí!¡Me encantaría! ¿Viajaría en un barco verdad? ¿Sería un barco grande? Así como esos que traen los de la marina ¿No?-

-Emm… no, no tan grande, más pequeño para pasar más aventura afuera que estudiando un barco.- La chica hizo una pausa y se acercó al hermano mayor.- Voy a ofrecerte lo mismo que a él, mi nombre es Sándokan Bony, hija de Flint Sándokan, el recién enjuiciado, mis hermanas y yo navegaremos en la antigua coca de mi padre, nos hacen falta dos puestos, un cocinero… y un médico, hace un momento te ofrecí 30 monedas de bronce, sin embargo no sería una paga completamente fiable y segura.- Se acomodo el cabello y mientras se acercaba a la puerta del local para salir carraspeó.- Mmm… por cada “ganancia” que nosotras tengamos, al resto de la tripulación  se le dividirá el sesenta por ciento de lo obtenido, de entrada, cada uno recibirá 50 monedas de bronce, pasado determinado tiempo en el barco, para ver si es de su… ¿Cómo llamarlo? Ah, si “agrado”, pero, no les aconsejo mucho que pasados unos cuantos días digan simplemente “No, no me gustó”. Será lo mismo para ambos, tendrán un lugar donde dormir, compañía, seguridad y protección al ser parte de la tripulación, ninguno de ustedes tiene absolutamente nada que perder.-

-Señorita, con todo respeto, no la conozco ni a usted ni a sus hermanas.-

Dijo el joven médico.

-Yo tampoco los conozco a ustedes, sería aburrido si te dedicaras todo el tiempo a determinadas personas, a menos que fueran tu familia… ni a ti, ni a él los conozco. El barco estará disponible cinco días más, al quinto día zarparemos en la mañana, esperaré su respuesta hasta entonces…-

Bony salió del lugar lenta y precisa, Hunta detrás de ella hacía una leve mueca de cansancio, la perra miró a su dueña y como un tanto reprochadora gimió.

-Lo sé Hunta, no hay una respuesta clara… serán las primeras opciones que tengamos, de aquí a cinco días veremos que más nos topamos en el camino…-



P.D.:

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Me emocioné, creo que sí extraño rolear...  pirat 
Bony Sandokan
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Re: No por favor... ¡Ni calamares ni pulpos!

Mensaje por Miss Style el Miér Mar 12, 2014 8:16 pm

"Y cumplidos los 5 días, cuando ya la intrépida Bony pensó que no llegarían ninguna de sus opciones, tal vez frustrada por sentirse vencida ante la prueba que Ann le había lanzado, sabiendo que debería salir de nuevo a buscar otras opciones, ambos hombres, el endeudado Laezer y un joven con cara de practicante, aparecieron cuando el sol se ocultaba en el horizonte para cerrar el trato. El B. Sisters ganaba para sus filas a un Chef de primera mano y un bisturí que salvaría hasta los demonios marinos cuando éstos cayeran en la batalla por el botín".

Muy buena historia, graciosa, ligera de leer. ¡Re-bienvenida!

Cierro ficha y con este mensaje espero que uno de mis compañeros en la Administración os otorgue un lindo color.
Miss Style
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