Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Un paseo inesperado [Priv. Celeste Shaw]
Hoy a las 9:05 am por Celeste Shaw

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Ayer a las 4:11 pm por Balka

» Pero sin presiones eeh!
Mar Nov 21, 2017 3:21 pm por Polvoso Von Lipwig

» The Shining of a Thousand Suns (Privada)
Mar Nov 21, 2017 10:46 am por Lia Redbart

» Varok Martillo de Trueno
Mar Nov 21, 2017 12:34 am por Varok

» Reglas de Noreth
Lun Nov 20, 2017 10:56 pm por Varok

» El deber de un jefe
Lun Nov 20, 2017 5:51 pm por Bizcocho

» A Hope's Tail
Lun Nov 20, 2017 1:09 pm por Gar'Shur

» Strindgaard
Dom Nov 19, 2017 2:29 pm por Strindgaard

» Ficha Varok del Clan Martillo de Trueno
Dom Nov 19, 2017 1:19 pm por Bizcocho

» *dances the seaweed dance* (〜 ̄△ ̄)〜
Vie Nov 17, 2017 2:01 pm por Balka

» Aracnofobia [Campaña]
Jue Nov 16, 2017 9:56 pm por Almena

» - Apocalipsis now -
Jue Nov 16, 2017 7:42 pm por Abdel Azim

» 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]
Jue Nov 16, 2017 7:07 pm por Arete

» El cordero
Jue Nov 16, 2017 9:46 am por Bizcocho




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Melodia del destino [Privada]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Melodia del destino [Privada]

Mensaje por Lindorië Mir-Eärendil el Miér Mar 19, 2014 3:31 am

Sentía como puntiagudos clavos enterrarse rabiosamente en las plantas de sus pies con cada paso, y el dolor la hacía sudar y apretar las manos fuertemente hacienda que sus uñas de poco en poco se fueran acunando en sus palmas. No sabía a qué dolor prestar más atención, si su hombro a punto de infectarse, sus pies ardiendo como si fueran pisando al rojo vivo, o su corazón y mente destrozados.
Su respiración no era irregular a estas alturas, pues tampoco estaba agitándose pues iba con la mayor calma que el dolor le podía permitir, pero claramente no respiraba bien, el aire a penas entraba y salía, y seguramente era por el estrés de alejarse cuanto mas y mas de donde había recientemente logrado salir… su vista no era precisamente buena a estas alturas y qué decir de la hora, el sol se había puesto hace al menos una hora, y aun no podía escuchar claros sonidos de civilización o algo por el estilo. Se sentía como un alma en pena en medio del mismo infierno, se sentía perdida como jamás antes, y más insegura incluso que cuando estuvo en manos de aquel demonio que en su momento, y fugazmente, le había brindado una sensación de seguridad.

No podía llorar, no por hacerse fuerte, si no que no había suficientes lágrimas para ello, ya había llorado tanto durante el tiempo que estuvo en ese lugar… tanto...
Aquel bosque espeso, era la pista que le decía que ya no estaba cerca del pantano, de hecho podría jurar que se parecía a las afueras de Zhakezh… casi podría jurar, ya que había pasado suficiente tiempo encerrada como para no recordar ni en qué año estaba, ni mes, así como sus memorias no estaban tan frescas acerca de cómo lucia aquel lugar. Solo podía arrinconarse a la esperanza de que tal vez si este cerca de algún poblado, ciudad, lo que fuera.

El fresco aroma de la espesa vegetación, se mezclaba con un sereno nocturno que inundaba de melancolía el ambiente, y respirarlo le hacía sentirse cerca del pasado, donde estaba tranquila en su aldea, sin cadenas… ni dolor… sin miedos. Sus ojos se humedecieron con el suave recuerdo, pero no hubo una lagrima que se escapara. Parpadeaba trabajosamente y su visión estaba ligeramente nublada, aunque en el día había sido peor, había pasado tanto tiempo sin luz del sol que sus ojos no se habían sentido agradecidos cuando el día los invadió al grado que prácticamente tuvo que avanzar a ciegas. Su ropa, si se le puede llamar así, apenas le cubría parte de los senos, y retazos pendían del corsé, las piernas estaban descubiertas y era obvio que no tenia ropa interior pues en ningún momento tuvo acceso a ropa desde que la habían irrumpido en su prisión. La piel estaba opaca y manchada por lodo y sangre mezclados, su olor corporal era a humo y carne quemada, aun no podía quitarse ese horrible aroma de la nariz por ello, su cabello enredado demasiado mas largo de lo que nunca lo había traído, se le enroscaba por ratos en las pantorrillas y estaba lleno de trozos de hojas secas, polvo, sudor y por supuesto, sangre. Sus uñas tienen mugre y casi rebasaban el centímetro de largo, tenia los labios severamente partidos, la piel de la cara sucia y con algunos raspones, aunque fuera lampiña ahora mismo esa suciedad la hacían ver como un animalito peludo y callejero.

Pero las apariencias ahora mismo, no eran un asunto que le preocupara, pero sí, estaba deseosa de poder tomar un baño. Un baño calientito con hierbas aromáticas, como solía hacer antes. Pero ya no sabía si tan solo podría sobrevivir a esta noche, y eso ya no le aterraba, lentamente sentía que quizá debería abrazar un destino trágico. Miró al cielo, con su entristecida mirada de oro, quería pedir a su dios que la guiara, pero no era el dios de los casos perdidos, era el de la música mágica y divina… y aunque aun traía consigo algunos de los objetos personales que tenía, no podía usarlos. Su ocarina estaba dañada severamente, y la flauta de plata era difícil de tocar con un brazo casi inútil. Se había acabado el ungüento y sus vendas ya se habían ensuciado como para aun así ponérselas encima. Y bueno, no había encontrado agua así que ese día solo había podido beber de su propia orina, cosa que no le había hecho ninguna gracia pero si quería perdurar un poco más, debía hacerlo.

No supo cuando más avanzó, pero su cuerpo solo pudo reaccionar de una manera en cuanto avanzada la noche… un sonido que reconocía y temía apasionadamente, invadió todo sentido en ella. Aullidos. Agudos y penetrantes, que solo podían ser de lobos, eran más potentes que un perro aullando, lobos salvajes… su labio inferior tembló y sus ojos rebotaron de lado a otro como si intentara ubicar las figuras caninas, pero no tuvo éxito. Sin embargo sabia que la querían a ella, podía oír esas respiraciones acercarse, aullidos lejanos hacerse mucho más resonantes. Y el pánico elevo su adrenalina al máximo.

Su cuerpo respondió al instante, sus piernas comenzaron a moverse como autómatas, al inicio lento pero del trote paso a la carrera, corría con esfuerzo pero sin pensar en que la mataba de dolor, ahora mismo el miedo le nublaba todos esos sentidos que la pudieran detener. Solo podía correr, mirar un vago camino que no sabía a donde le llevaba y correr en dirección contraria a los aullidos. Tenía el oído de un zorro, podía saber de donde provenían pero su vista ahora mismo no era la mejor y no podía ubicar las formas excepto por las patas chocando contra el suelo con fuerza para alcanzar a la Hörigen.

Su agitada respiración no podía oírse, eran mucho más fuertes los ladridos y aullidos de cacería de aquellas poderosas criaturas salvajes. Pero era evidente, que aun con aquella dosis de adrenalina desatada por el miedo, no iba a ser suficiente para todo lo que tendría que recorrer, y ella se había percatado… entre todo el ruido de los canes salvajes, un sonido familiar se hizo presente al fondo, lejos de ahí. Ruedas de madera chocando contra las rocas y cascos de caballos andando a órdenes de su amo. Sus labios se abrieron como si su intensión fuera gritar, pero no había ruidos, solo una inhalación de aire, con la única esperanza y meta de acercarse a ese sonido. Tenía que haber una carretera, su pecho saltaba con solo pensar que así fuera, pues temía la decepción de que solo fuera su temor el que le dibujara ideas en su cabeza y con ello alucinar ese sonido de salvación. Eso en caso… de no encontrarse con una caravana de bandidos en medio de la nada…

Pero antes de poder llegar a vislumbrar un camino, su cuerpo sufrió un impacto contra el suelo rodo un par de metros y se detuvo al chocar con las grandes raíces de un árbol viejo. El crujido que escuchó, no supo si era las ramas o sus costillas, pero ya no era importante. Sabía lo que pasaría ahora… después de tanto intentar, de huir, de enfrentar miedos y oscuridad… moriría devorada. Sus manos se enterraron en la tierra queriendo levantarse pero se había mareado, y todo a su alrededor era difícil de enfocar claramente, incluso le parecía que se moviera todo alrededor de ella. Y entonces vio sombras, y escucho aullidos más estridentes que antes… y ya no sabía si estaba muriendo, sus ojos no se abrían por completo ya, y su mente estaba en el limbo. Ni aquí, ni alla…

“Mordekaiser… recíbeme en la esencia… de tu magia divina… con las notas al aire…

En su mente una canción se entonaba, una que solía cantar de más joven en la aldea… ya no quedaba nada, para ella en este mundo.

avatar
Lindorië Mir-Eärendil

Mensajes : 33
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Melodia del destino [Privada]

Mensaje por Vincent Valentine el Jue Mar 20, 2014 4:40 am

-¿Una noche larga señor?- Pregunto una voz, al tiempo que entreabría los ojos con pesadez a causa de una suave luz, tape la luz poniendo mi mano frente a mis ojos. -Aarón…- Dije cansado, nunca me gusto que me despertaran, pero tras bostezar contesté. -No sé a qué te refieres.- Mi fiel mayordomo y amigo, miro hacia la ventana y tras sonreír comentó. -Bueno, supongo pues que tuvisteis un buen motivo para entrar por la ventana en lugar, de utilizar la entrada principal… por cierto, debo comunicaros que no os relajéis demasiado. Por si lo habíais olvidad, debemos partir a Zhakhesh para reunirnos con unos clientes, que están interesados en financiar el negocio Valentine señor y me han pedido, que le comunique que vaya usted en persona a firmar el acuerdo.- Dijo él mientras me servía un té, el cual estaba acompañado por una magdalena y un poco de fruta. -Aunque vaya en persona, sabes que mi interés en conocerlos personalmente, es cuanto menos escaso, de hecho debiste haberles dicho, que serás tu quien represente a mi familia.- Y no era mentira, hacía años que para la comunidad ‘’rica’’ de las diversas sociedades, yo no era más que un ermitaño que vivía en su casa escondido sin dejar que nadie le viera nunca y es probable que siga conservando esa fea costumbre, porque aunque me lo pidan, yo solo soy un fantasma de lo que era. -Iré. Pero no como representante de mi familia, no me personare ante ellos a menos que sea estrictamente necesario para cerrar el acuerdo.- Aarón hizo una mueca de desaprobación no obstante, tampoco me lo discutía, dejo el plato en la mesilla y se volvió a mirarme. -No puede seguir viviendo, entre los fantasmas de su pasado señor Valentine.- Yo le mire y no hicieron falta palabras, que alguien me despierte no es de mis aficiones favoritas y más si es para sermonearme, no estaba enfadado con él, le debo demasiadas cosas como para enfadarme por sus palabras, aunque no me gusten. -Bueno.- Dijo el mayordomo tras dedicarme una sonrisa agradable. -Le preparare el equipaje. Ah y por cierto señor Valentine, esta mañana llego una carta de la señorita Watts, dice que ha firmado el acuerdo y que como prometió, a usted le corresponde un trece por ciento de todas las ganancias.- Entonces yo le respondí. -Bien espero que ese trece por ciento, sea más de lo que suena. Ve preparando el equipaje y ten listos los caballos, saldremos esta tarde.- El fiel Aarón Potters, hizo una pequeña reverencia al tiempo que decía ‘’señor’’ y se marcho de la habitación, para seguir con sus tareas mientras que yo suspiraba porque nuevamente, me vería ataviado con incomodas prendas de ropa para aparentar riqueza, si te presentas ante los aristócratas y les intentas vender algo vistiendo como un cazador, no te tienen en cuenta con lo que tenía que estar arreglado, tanto para el viaje hasta Zhakhesh como para mi estancia allí.

Esa misma tarde salí por la puerta, ataviado con mi ropa común, larga capa roja arrastrada por el suelo,  camisa de cuero de manga larga, pantalones largos del mismo material, mis botas y mi guante, además de que a mi petición las ballestas ya estaban subidas en el carruaje. Sabía que a Aarón, no le gustaba que me presentara así no obstante si hubiera complicaciones no creo que los enemigos esperasen a que me pusiera una ropa más cómoda, esto me había costado una pequeña discusión con mi mayordomo pero eso me daba igual, igualmente iba a hacer lo que me viniera en gana y él lo sabía bien.
Ayudé a Aarón, a cargar las ultimas maletas en el carruaje, mientras tanto el comprobaba que los caballos estaban todos atados correctamente y preparados para el viaje. -Todo listo señor Valentine.- Me informo mientras que yo ya estaba, subiéndome a mi transporte, cerré la puerta tras de mí y di un par de toques a la pared que nos separaba, para que se pusiera en marcha. Un sonido y una sacudida de las riendas indicaron a los animales que era tiempo de avanzar y así, emprendimos la marcha hacia Zhakhesh, era un largo viaje sin duda, tan solo esperaba llegar allí cuanto antes.

------

Aburrido, esa sería la única palabra que diría si alguien me preguntara, como estaba y parecía que a mi mayordomo le hacía gracia la idea pues, me había preguntado lo mismo hasta veinte veces en este viaje, no sé si por interés real o si lo hacía para molestarme, el caso es que nuevamente yo solo le conteste que estaba aburrido, los viajes de negocio… no los soporto, preferiría estar encerrado en una sala con cinco vampiros que quieran comer y cuatro no muertos armados, lo peor en si no era el viaje, lo peor es que al acabar este, tendría que soportar charlas burocráticas y financieras, a menos que encontrara una buena razón para escaquearme, como siempre hago, como le dije a Aarón, solo me personare ante ellos si es estrictamente necesario que lo haga.
Me lleve las manos a la cara, cubriendo mis ojos aunque no había hecho nada, me sentía un poco cansado, tal vez fueran las horas de encierro en el carruaje o quizás, simplemente fuera la idea de tener que presentarme como el soberano de mi familia, algo que desde luego no quería hacer ni mucho menos, odio la burocracia y detesto a los fantoches que no han movido un dedo en su vida, embolsándose cuánto dinero pueden. Eso podría sonar hipócrita viniendo de alguien, con una posición social como la mía, no obstante nadie de la aristocracia cercana a mi familia es consciente de mi enfermedad y espero que ese secreto siga siendo lo que es.

Todos esos pensamientos, no hacían más que preocuparme, yo siempre trato de tener cuidado con las fases lunares, para poder prever mi involuntaria transformación, así que me asomé por la ventana del carro para ver el cielo y la luna, sabía que no era luna llena porque cuando esta se apodera de la noche, no necesito verla para llevar a cabo la transformación, basta con que este ahí, eso me aliviaba un poco, pero seguía siendo el aspecto más desagradable de mi vida.
Era luna nueva, algo agradable la verdad, pues pasarían un par de semanas antes de tener que encerrarme y eso era consolador para mí.
Me recosté en el asiento, tratando de estar cómodo nuevamente, tenía las piernas completamente estiradas, pues este carruaje está pensado para cuatro personas y actualmente solo una está en su interior. -¡Aarón, avísame si ocurre algo!- Dije en voz alta para que pudiera escucharme. -De acuerdo señor.- Contestó el, mientras que yo poco a poco me acomodaba para tratar de dormir un rato y así hacer más llevadero el trecho de viaje que me quedaba por recorrer. Poco a poco, mis ojos caían presa del aburrimiento, dejando que mi imaginación fuera la encargada de librarme de este momento sumamente pasivo y aburrido.

~Aullidos en la oscuridad, gruñidos de feroces bestias. Una está en pie, sobre dos patas, tiene una cicatriz en su ojo izquierdo. Sus ojos rojos como la sangre. Su mirada seria y gélida ¿Por qué me está mirando a mí?
El fuego acompaña a los lobos, solo hay muerte a su paso, dirigidos por un lobo erguido sobre sus patas traseras, camina como un hombre pero es un monstruo, busca presas, busca carne fresca.

‘’Vincent…’’ susurra una asustada voz, ‘’Vincent’’ susurra otra voz con preocupación ‘’Hijo mío’’ dice otro susurro intentando encontrarme.
Imágenes que no recuerdo, surcan el lugar, horridas visiones, la sangre de mis padres en mis manos, la sangre de mi prometida, la sangre de aquellos allegados a mi~

Me sobresalte de pronto, algo me había sacado de aquel trance, eran aullidos, algo inconfundible ya para mí, pero no podía ser, eran muy cercanos y los lobos no suelen acercarse tanto a las carreteras por la misma razón que las personas no suelen adentrarse en el bosque el miedo. -¿Lo has oído Aarón?- Pregunte al mismo tiempo que me asomaba por la ventana y mi mayordomo detenía el carruaje. -Lo he oído señor.-
Armado con mi ballesta, baje del carro, si los lobos se atreven a venir a la carretera posiblemente intenten matar a los caballos ya que al estar atados, es como servirles una cena. Un buffet libre con guarnición de herraduras, acompañados de relinchos. -Quédate aquí y vigila el carro, si ocurre algo grita y vendré a socorrerte, no te arriesgues demasiado.- Esas fueron mis indicaciones y el asintió, se que Aarón no es ningún cobarde pero a su edad no está para ir peleándose con lobos.
Me detuve y trate de concentrarme para, que mi oído fuera el que me guiase, para escuchar de donde venían los aullidos, lo más seguro es que estuvieran persiguiendo algo, pero ni siquiera por eso se acercarían demasiado a la carretera, pues los animales son recelosos de los humanos por naturaleza. Escuche varias ramas rompiéndose, algo estaba corriendo entre la maleza y la espesura del bosque y no parecía un animal, los animales ni huyendo suelen ser tan ruidosos con lo cual solo podía significar que algo o alguien estaba en apuros. De pronto deje de escuchar el ruido, el cual se detuvo con un sonoro crujido final, así que fui hacia allí para ver de qué se trataba, pero al mismo tiempo numerosas pisadas se oían, los lobos estaban cerca sin duda con lo que me apresure.

No sé si por fortuna o destino, encontré que era lo que hacía ruido y lo que seguramente estaban persiguiendo los lobos, era una mujer… o eso parecía, puesto que a pesar de su aspecto humano tenia ciertos rasgos que me indicaban lo contrario, tenia orejas como de zorro o tal vez de gato, además de varias colas, esto era extraño sin duda, pero no tenía demasiado tiempo, los lobos ya estaban aquí prácticamente, yo me acerque hasta la muchacha hincando la rodilla y mirándola, estaba examinándola y solo en un vistazo pude ver que no estaba lo que se dice bien, estaba grave y viéndola seguramente estaría de camino de padecer hipotermia.
Mire hacia los lados tratando de ver, desde donde vino y allí estaba el rastro fresco, no sabía lo que había en esa dirección, pero si ella había acabado así tratando de huir de allí, espero no tener que ir nunca hacia esa dirección.
Me volví y vi al primer lobo, el cual acechaba en la oscuridad, tenía el cabello plateado y sus ojos brillaban a causa de la tenue luz de la luna que atravesaba las ramas de los arboles, me maldecía a mi mismo por no haberme dado más prisa, esta chica necesitaba ayuda de inmediato y yo poco mas sé hacer que colocar vendas. Me quite la capa rápidamente y cubrí a la chica con ella envolviéndola en ella para que no tuviera tanto frio, aunque dudo que ese sea el mayor de sus problemas, por su olor llevaba días sin un baño y tenía varias heridas y vendas sucias, con lo que es muy posible que alguna de sus heridas este infectada y eso es lo que debió atraer a los lobos. Son cazadores expertos, buscan las presas más débiles del rebaño, heridos, ancianos o enfermos, los apartan del grupo y los cazan, pero aquí yo era el lobo más grande y los demás aunque hambrientos seguramente, sabían lo que yo era, los animales tiene una especie de sexto sentido algo que les viene de perlas para predecir catástrofes.
Pero estos sin duda tenían bastante hambre, pues seguían acercándose lo único que me quedaba por hacer era asustarlos, así que dispare un virote, justo al lado de uno el cual quedo clavado en un árbol a la izquierda del animal. Los lobos son inteligentes, vieron de inmediato que esta cena, les podría salir más cara de lo que esperaban así que desistieron y volvieron hacia la profundidad del bosque, yo por mi parte me di prisa en recoger el virote y acomodar la ballesta, después cargue a la chica en brazos con suficiente cuidado, sin hacer movimientos bruscos y vigilando de no golpearla contra nada. Ahora solo debía volver con mi mayordomo quien me esperaba en el carruaje, al parecer íbamos a tener una invitada.

Pocos minutos después llegue a la carretera, cargando a la chica aun envuelta en la capa, Aarón quien parecía bastante preocupado me vio y abrió los ojos con preocupación. -Oh dios mío ¿Qué ha ocurrido?- Yo me acerque más y el mayordomo se acerco mas. -La he encontrado en el bosque, está bastante herida y posiblemente este hipotérmica, los lobos se han acercado hasta aquí persiguiéndola. Estaba tirada en el bosque, al parecer la persiguieron y cuando cayó al suelo, ya no se levantó, tiene que estar agotada. Sube atrás con ella e intenta que no se ponga en un estado más grave de el que esta.- El mayordomo que estaba aun un poco atónito asintió. -Si, si, si señor yo me encargare de ella, pero temo que hasta que no lleguemos a vuestra residencia no podre tratarla como es debido, tan solo podre prestarle los primeros auxilios.- Yo le mire mientras subía de nuevo al carruaje, pero esta vez para ejercer de cochero. -Haz lo que puedas.- Le respondí y sin esperar un segundo, azucé las correas para que los caballos volvieran a moverse pero esta vez sería un trote a paso rápido, llevaba… una persona en el carruaje malherida y necesitaba cuanto antes una atención medica decente, su única esperanza seria llegar a mi residencia en Zhakhesh donde podría ser tratada y allí también podríamos avisar a un medico puesto que aunque Aarón sabe medicina no es su especialidad y menos para, alguien en un estado tan grave como está la joven de múltiples colas.

No tardamos mucho en llegar a la vivienda, como muchos otros adinerados, esta casa estaba a las afueras de un pequeño pueblo, el cual podía verse desde la casa misma.
Al llegar a la entrada principal yo desmonte y me acerque a la puerta, que tras abrirla Aarón tenía una ligera sonrisa. -Señor, creo que su aspecto hace ver más de lo que parece a simple vista y podre tratarla personalmente, sin necesidad de esperar a un médico, tenga.- Me dijo para que la cargara. -Llévela adentro y déjala con cuidado sobre una cama, yo iré a buscar los utensilios de médicos y me encargare de que se ponga bien.- Asentí algo aliviado, la situación había sido estresante y eso que hace, relativamente poco tiempo me estaba quejando a causa del aburrimiento, si llego a saberlo no medio palabra alguna.
Cargué nuevamente a la muchacha, todavía envuelta en mi capa, preguntándome en para mí mismo, si es que estaba haciendo lo correcto, no la conocía de nada y esas heridas dudaba que se las hubiera hecho ella misma quizás fuese una criminal que intentaba escapar, o tal vez había tenido que enfrentar a alguna clase de monstruo, las posibilidades eran muy amplias.
Deposité a la joven con cuidado en la cama, pocos segundos después Aarón entro cargando un montón de cosas para poder curarla, además de agua para limpiar sus heridas, yo encendí una vela cercana que estaba en la mesa junto a aquella cama. -¿Seguro que puedes tratarla?- Le pregunté y el simplemente asintió. -Esta bien, iré descargando las maletas y las cosas que trajimos, cuando despierte dale algo de ropa, aunque quizás la ropa de mi madre le quede grande, pero tendrá que conformarse, en cuanto pueda marcharse, se irá.- Le comente con frialdad a mi fiel amigo y mentor, mientras yo abandonaba la estancia para ir a hacer lo que había dicho, es decir a hacer el trabajo de Aarón.
avatar
Vincent Valentine

Mensajes : 9
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Melodia del destino [Privada]

Mensaje por Lindorië Mir-Eärendil el Vie Mar 21, 2014 11:23 pm

“Una sombra tenue, una luna envuelta en una especie de manto oscuro…”

Su pensamiento delirante inspirado en el momento que sus ojos a penas vislumbraron el techo nocturno, una luna nueva. Pero no sentía su cuerpo partirse en pedazos… ¿No había sido alcanzada por los lobos? Si. Lo había sido, ellos estaban acorralándola pero algo los detuvo, algo que ella no había visto aun, alguien cuya presencia había hecho una diferencia inmensa entre una muerte dolorosa y la salvación aparente. Logro escuchar un chillido de un can salvaje pero no podía voltear para ver porque… o como. Parpadeaba, pero su visión no era tan clara, pero podía escuchar, y sentir, sentir un abrazo cálido algo que le brindo a su cuerpo un refugio del frio y la intemperie, era suave y olia peculiarmente a varón. Penetrante aroma de presencia y fuerza… que le daba la seguridad que había estado rogando. Su respiración se vio abruptamente esforzada a mejorar, era la emoción, justo cuando un par de largos y fibrosos brazos la levantaron como si fuera un saquito ligero, su corazón dio un vuelco que la dejó en la plena oscuridad...



Corriendo, bajando aquellas escaleras con miedo, miedo a ser alcanzada; sus ojos estrechamente aferrados a ver lo que pudiera dentro de aquella oscuridad, una oscuridad silenciosa que le daba la impresión de aun ser observada. Tenía miedo, tenia terror. Su corazón era un manojo de palpitaciones aceleradas y arrítmicas, sus manos tocaban las paredes que encerraban esas escaleras que parecían infinitas… y entonces los escuchó. Aquellos seres muertos, que bajo influencias mágicas se sostenían en pie, hacían ruidos macabros que se lograron escuchar de nuevo a sus espaldas, la estaban siguiendo… y no entendía cómo, si no podía hacer ruidos, sus pies descalzos y su mudez no permitían que fuera tan escandalosa. El tiempo que había recorrido aquellas escaleras en descenso le había parecido una larga vida, pero por fin pisó una superficie recta, no mas bajar…

Y fue ahí cuando lo vio, en medio de un cuarto muy pequeño había una luz tan tenue, pero para su perspectiva era el mismo sol frente ella, no había tiempo que perder, su cuerpo se abalanzo como fiera para llegar hasta esa luz, y a penas con su brazo derecho pudo palpar el área, eran rocas que no tenían material para adherirlas unas con otras, era eso o el edificio era demasiado viejo y se desmoronaba. Su mano empujaba con fuerza, y a penas se movían las rocas, pero debía apresurarse, la encontrarían y ella estaba consciente de ello. Uso su hombro sano para empujar usando todo su esfuerzo hasta que un par de piedras cedieron, y de ahí tuvo que salar sobre su espalda hacia el suelo cuando unas varias mas se derrumbaron casi sobre ella. Había una hendidura, a penas podría caber por ahí pero con todo el sudor, grasa y sangre en el cuerpo quizá seria mas fácil pasar, y no pensó dos veces antes de treparse y sacar su torso… el sol le abrazó los ojos con crueldad, sentía el ardor en ellos y picor en su piel. Pero no importaba, como pudo, se arrastró hasta que su cuerpo estaba fuera y… sintió un dolor punzante en su hombro izquierdo, como si la hubieran agarrado con fuerza y comenzó a moverse con desesperanza…


No tenía la fuerza aun para moverse con violencia, pero la reacción del cuerpo de la Hörigen era inmediata ante el dolor que le podía causar esa curación, su cuerpo se llegaba a mover como expresando la inconformidad pero parecía estar aun en un estado de inconsciencia, eso hasta que abrió de par en par sus ojos oro liquido. Su expresión era de terror puro, nada menos que producto de una pesadilla que le recordaba su reciente pasado. Uno que no era para nada alentador.

Pero en el instante en que la pequeña criatura abrió esos ojos y vio el rostro aventado pero increíblemente pacifico y amable del hombre que la estaba curando, las lágrimas brotaron con tal fluidez que sus mejillas se vieron inmediatamente empapadas. Su mano derecha quería tocarlo, y respiraba acelerada como si deseara hablar y expresar un sinfín de emociones, pero solo pudo aferrar esa mano a la del caballero que estaba ahí, mirándolo con alegría y tristeza, sollozando en silencio. No tenia maneras de decir “gracias”… su pecho subía y bajaba bruscamente pero el hombre le pidió que se calmara, estaba a salvo ahí. Ella tardo unos segundos más en hacerlo, pero logro apaciguarse, y relajar su cuerpo. A penas hizo aquello y presa de un cansancio aun demasiado fuerte, cayó de nuevo en un sueño, esta vez uno más profundo.






Al despertar de un descanso prolongado, temía lo peor, por un momento temía haber despertado en su prisión de nuevo, presa de un demonio a quien… dolorosamente temía que hubiera sufrido un horrible destino. Pero cuando giro la cabeza vio al mismo hombre amable de antes, y aquel peso de temor se esfumó como la nieblina ante el amanecer. Él, le pidió que lo acompañase y la ayudo a ponerse en pie, para sorprenderse pues al final de aquel pasillo por donde la condujo, había un cuarto no muy grande, y en medio una tina de aparentemente cedro, estaba muy bien elaborada, le recordaba a la casa de su madre. Cuando la dejó sola para tomar su ducha, ella casi llora, pero solo sonrio con alivio y entro despacio al agua, su cuerpo esperaba una temperatura fría, pero al contrario estaba tibia y limpia, había un par de jabones de miel y cereales a un lado, y un recipiente que parecía una loción para el cabello, y se duchó. Estaba en un trance de placer en cuando su cuerpo comenzó a desprenderse de la suciedad, su cabello tuvo que ser lavado dos veces más para poder quitarle toda la sangre seca, pero tuvo éxito. Al final tomo una ración más de agua para enjuagar la herida, siseó al contacto pero necesitaba limpiarla con agua, y enseguida la herida parecía menos horrible. Al final, cogió la tela que le brindaron para ducharse y secó su cuerpo envolviéndolo despacio, entonces se dio la vuelta, para ver una bata femenina, apta para dormir. Se preguntó si conocería a la dueña de la prenda, seguramente tendría que vivir ahí. En cuanto ella hubo salido con la larga bata que tuvo que recoger por delante para caminar sin caer, solo pudo inclinarse ante el caballero que le había prestado esa comodidad, agradecida por ello. Y de nuevo regresaron a la habitación donde había sido atendida. Le esperaba una jarrita con agua saborizada con miel, y la bebió lentamente, a indicaciones del hombre que decía que no podría beber de golpe el agua si hacía mucho no había tenido acceso a ella por un largo periodo. Tomo por partes, de aquel jarroncito hasta que por fin pudo sentirse satisfecha. El caballero le anuncio que cenarían en cuanto despertara de una breve siesta, ya que estaba limpia y le había vuelto a poner aquellas sustancias curativas encima, así como vendado correctamente la herida. La verdad es que aun le dolían mucho las plantas de los pies y quería volver a recostarse en ese pedazo de cielo llamado cama. Y se perdió en el sueño… o la pesadilla.

Habían pasado solo unos cuartos de hora después de haberse dormido, cuando su mente la llevo a una escena del terror que tuvo que vivir en ese lugar.

Su cabello cepillado, su cuerpo ataviado de manera erótica y delicada, con ropas finas que había recibido de su captor. Sentada entre cojines de telas suaves y sedosas, con el corazón partido entre su deseo de volver a ser libre y el complejo cariño que sentía por quien le había arrebatado esa libertad que echaba de menos. Sus ojos emocionados quizá, temerosos también, no sabía que le esperaría una vez que se entregara por completo al demonio… emociones encontradas se podría decir, emociones que se convirtieron en miedo y confusión en cuando a su prisión irrumpió no su demonio, si no una criatura horrenda y asqueante, así como visiblemente mortífera y poderosa, destrozando la poca calma que con el tiempo había recopilado, y aterrorizándola hasta el último cabello… recordando la desolación de aquellos instantes su cuerpo tembló…

Agitada, y con la respiración entrecortada, su pecho encerrando su corazón que palpitaba como si hubiera salido de una carrera, una fina capa de sudor cubría su pecho y frente. En ese momento se despertó bruscamente levantándose del torso hasta quedar sentada y mirando a lo que le rodeaba. No estaba tan oscuro gracias a una vela en la habitación, pero aun así no pudo ver detalladamente aquella figura alta que estaba en la orilla de la cama… se encogió de hombros con temor, ya que no era el amable hombre que la había atendido. Miro a los lados como si quisiera buscar una forma rápida de escapar pero la puerta estaba justo detrás de él.

avatar
Lindorië Mir-Eärendil

Mensajes : 33
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Melodia del destino [Privada]

Mensaje por Vincent Valentine el Mar Mar 25, 2014 11:28 pm

-Se ha dormido.- Comentó el mayordomo. -La pobre, debe llevar horas, quizás días corriendo por aquel bosque.- Continuó explicando, mientras yo estaba con la espalda recostada en el marco de la puerta, con mi mano derecha sosteniendo mi mentón y mi rostro sereno, con semblante pensante, pues las palabras de mi mayordomo tenían razón, el estado de la muchacha era visiblemente preocupante, numerosas heridas, signos graves de fatiga, cansancio extremo y un principio de hipotermia. -Tienes razón y eso, solo me hace tener más preguntas ¿Por qué alguien iba a correr tanto, como para acabar en ese estado? No se acaba así, por una larga carrera, ha huido o está huyendo de algo.- Conocía bien ese sentimiento, desde hace muchos años, la desesperación es una compañera que siempre me acompaña, pero ahora tenía la intriga de querer saber que había impulsado a esta joven a acabar en ese estado, pero al mismo tiempo hacia que me preocupara por su procedencia, quizás la estuvieran siguiendo y eso solo son problemas para mí. -Sigue tratándola, cuanto antes se recupere antes podrá irse.-

Aarón con cuidado, limpiaba las heridas y las vendaba, hacia friegas con hierbas medicinales y ungüentos, como le había ordenado su señor, era el responsable de la joven que habíamos encontrado en el bosque.
A causa del contacto con las heridas, le cuerpo de la muchacha se movía con incomodidad, a pesar de su inconsciencia, pero el mayordomo se vio sorprendido cuando esta se despertó con un sobresalto, recordándole a los primeros días tras el incidente de su señor, pero supo mantener la compostura, manteniendo una sonrisa en su rostro afable, indicando cierta alegría por ver que la joven había despertado, a pesar de ser causado por el probable dolor que sentía, no obstante su corazón dio un vuelco al ver la desesperación, pues para Aarón era la viva imagen de Vincent, ese terror en sus ojos, las lagrimas surcando sus mejillas. La muchacha trato de aferrar su mano y Aarón así lo hizo, entrego su mano a la joven quien se la apretó con fuerza y el, se limito a mantener esa apariencia afable, con una sonrisa en su rostro. Era obvio que ella estaba asustada. -Tranquila, ya estáis a salvo.- Decía tratando de calmarla, pues los nervios no le harían bien alguno, ella necesitaba reposo y Aarón lo sabía de buena tinta. Acariciaba su mano con delicadeza para que se tranquilizara, tratando de consolarla, tratando de hacer que se sienta mejor. -Nadie os hará daño.- Dijo él, pero ella presa del cansancio calló dormida aunque parecía, mucho más relajada.

La puerta se abrió y yo, estaba esperando afuera, tras la puerta veía a Aarón salir de la habitación limpiándose las manos con un trapo, el cual estaba un poco ensangrentado. -¿Se pondrá bien?- Pregunté con seriedad, a pesar de que fuera la respuesta que fuera no pareciera importarme el resultado. -Si, se pondrá bien, como le dije, aparentaba más de lo que en realidad era, no obstante tardara un tiempo en recuperarse completamente y no lo digo, por su estado físico precisamente.- Me respondió. -Lo suponía, dudo que haya llegado a esos extremos por haberse perdido, creo que intenta huir de algo.- Le comenté al mayordomo quien, me miro con una mirada tal vez nostálgica, pero con esa característica sonrisa suya. -Bueno señor, entonces quizás no sea tan diferente de usted… seguiré tratándola hasta que se recupere como ordenó aunque ahora, creo que necesito un buen baño, el viaje me ha dejado la espalda como si me hubiera pisoteado una manada de caballos.- Comentó jocoso Aarón. -Haz lo que tengas que hacer Aarón, yo voy a salir, quiero hacer un par de cosas, entre ellas ver si alguien sabe de dónde ha salido ella, puede que la estén buscando.- Y tras esto marché hacia la ciudad.

Al llegar a la ciudad, vi que era bastante concurrida, mucha gente por las calles, bastante ajetreo y lo que menos llamo mi atención, rumores, cientos y cientos de rumores corriendo de boca en boca, algunos tan surrealistas que eran increíbles, además de los cuchicheos típicos de las personas que no tienen mejor cosa que hacer que meterse en la vida de otros.
Había venido a la ciudad para ver cómo era esta, porque a pesar de tener una vivienda aquí yo nunca la había visitado y por lo general me gusta saber donde estoy. Como había escuchado en otros lugares, Zhakhesh era un lugar cuanto menos curioso, no era extraño ver gente armada por las calles civiles incluidos, lo que me hacía sospechar y poner en duda la seguridad. Las personas de por aquí son pálidas y con cabellos extraños, la variedad resulta interesante no lo negaría.
El segundo propósito de mi visita era, conseguir información, información relacionada con mi huésped accidental, se me da bien encontrar cosas, así que me adentre entre la multitud, tratando de no llamar demasiado a atención a pesar de mi larga capa roja, siempre con la cabeza gacha observando a mi alrededor, escuchando y poniendo atención a todo lo que pueda escuchar, así como examinando a la gente para ver si encontraba algún indicio sobre la procedencia de la mujer con orejas de zorro que ahora duerme en mi cama.

------

Habían pasado horas desde que me había ido de la casa, dejándolo todo a cargo de Aarón. El mayordomo hacia un rato ya que se había despertado, de un breve descanso tras su baño, aun y con toda su sapiencia y utilidad sigue siendo humano, así que el también necesita descansar aunque a veces no lo parezca.
Aarón abrió la puerta, para ver como se encontraba hoy su actual paciente, la cual se acababa de despertar y ya de buena mañana, parecía bastante asustada, mas el solamente sonrió cuando esta le miró. -Buenos días señorita.- Le dijo mientras se acercaba y la ayudo a ponerse en pie, teniendo cuidado de no lastimarla, una vez en pie se aparto un poco y al ver que se sostenía, se fue hasta un armario el cual abrió, dentro habían varias telas de entre las cuales, el escogió una azul. -Por favor, acompáñeme.- Le sugirió amablemente y con educación y ambos empezaron a caminar tras, salir de la habitación. Aarón dirigía la marcha y un metro y medio más atrás, la muchacha le seguía caminando ambos por un largo pasillo. En las paredes habían varias velas ahora apagadas, pues los grandes ventanales proveían de luz, también se podían apreciar algunos cuadros así como algún que otro busto de algún familiar de la familia Valentine.

Se detuvieron frente a una puerta, entonces Aarón se volvió abrió la puerta e indico a la joven que entrara. -Espero que sea de su agrado.- Le dijo con amabilidad mientras le entregaba la tela y una vez dentro de aquel lugar, el cual era un aseo, el mayordomo cerró la puerta para dejar que la joven tuviera intimidad, pues de seguro le apetecería un buen baño.
Antes de todo esto, el fiel empleado de la familia Valentine, se había hecho cargo de encender la caldera de la casa para que hubiera agua caliente y la casa, no estuviera fría como un tempano haciendo la estancia en ella, bastante más confortable que cuando llegaron y ahora que la chica, estaba seguramente disfrutando de algo tan relajante como un aseo, el cual había sido preparado previamente para mayor comodidad, dentro habían jabones así como una bata de la señora de la casa, la madre de Vincent.

Aarón aprovecho ese tiempo, para preparar de nuevo la habitación de la huésped, hizo la cama, dejo una jarra de agua con miel en la mesilla de noche, también dejó un libro por si acaso ella querría leer un poco.
No faltaría demasiado para que, la ‘’invitada’’ terminara de limpiarse, así que como un reloj, el mayordomo estaba plantado frente a la puerta, demostrando sin cesar que era maravillosamente eficiente y que la edad, no le era un impedimento para hacer sus tareas, realmente si existía un hombre digno de la confianza de la familia Valentine ese era Aarón.
No tardo demasiado en salir la joven, tras la llegada del mayordomo, quien nuevamente la recibía con una amable sonrisa, ella en cambio hizo una reverencia a simple vista, denotando gratitud por el trato, Aarón alzó la mano. -Eso no es necesario, espero que el agua estuviera a una temperatura de su agrado.- Y así, acompañada del mayordomo, la muchacha regresó a la habitación donde la esperaban aquella jarra de agua con miel, junto con la cama recién hecha, una vela prendida además de un libro, que ella podría leer si gustaba de hacerlo. -Beba despacio.- Le dijo el mayordomo el cual espero, hasta que ella termino con la jarra y la recogió. -Cualquier cosa que necesite, no dude en buscarme y la ayudaré como me sea posible. También recordarle que cuando despierte estará lista la cena. Que descanse.- Tras asegurarse de que las vendas estaban bien puestas, así como la medicina Aarón, dejo que la joven volviera a descansar abandonando la habitación, cerrando tras de sí la puerta con mucho cuidado.

------

-¿Lo has escuchado?- Decía una voz. -Según parece unos demonios tomaron el monasterio, por lo visto quedo destrozado.- Por lo general, estas habladurías no son de mi incumbencia no obstante mi oficio me exige estar al día de ciertos rumores. Es cierto que soy el heredero, de una familia de nobles, pero lejos de dirigir la empresa, mi trabajo es el de un mercenario, hago lo que se me encargue siempre y cuando me paguen, así pues si hay demonios no es algo que pueda ignorar a la ligera.
Me acerque con cuidado a aquel hombre, moviéndome entre la gente como una simple sombra sin llamar la atención, hasta que quede detrás de él. -Disculpa.- Intervine de pronto en la conversación, algo que hizo que aquel desconocido se sobresaltara un poco. -Lamento interrumpir, pero… ese monasterio ¿sabes en qué dirección se encuentra?- Tuve algo de suerte, pues el hombre resultó no ser el típico cascarrabias que, lejos de querer ayudar siquiera en dar algo de información, lo que hacía era mandar a tomar viento cortésmente a todo el que trataba de pedirle algo, este en cambio no tuvo objeción en darme la información solicitada. -Si, bueno, el monasterio está a seis kilómetros hacia el noreste.- Respondió. -Muy amable.- Y tal como había llegado, marche tenía que comprobar una cosa.
Salí de la ciudad cabalgando uno de mis caballos, el cual me había llevado de la propiedad para llegar hasta aquí, solo que esta vez me llevaría hasta el bosque. Una vez allí me detuve en el camino, cerca de donde me había encontrado a la joven, todo esto solo era intuición, solo tenía que atar cabos; Rumores de demonios en un monasterio, estos resuenan hoy por toda la ciudad y son el punto del día parece ser, mi invitada estaba herida y cansada, tan cansada que tenía el aspecto de llevar horas y horas, quizás días huyendo de algo, tal vez esos demonios fueran los causantes.
Si el motivo real de su estado, resultaban ser esos demonios ¿eso no resultaba ser, también peligroso para Aarón y para mí?
Llegué hasta el lugar donde la había encontrado, aun estaba su rastro, cabellos de sus colas, huellas, tierra removida y su olor. Según el hombre con el que había hablado, el monasterio estaba en dirección noreste a seis kilómetros y eso por el camino. Cuando observé las huellas y las seguí un poco, la dirección de estas, su procedencia apuntaba al noreste. Ella tendría que resolver algunas de mis preguntas.

La vuelta se me hizo bastante corta, pues mi mente ya no estaba pendiente del tiempo que tardara, sino de que preguntas le haría a aquella joven ¿Quién era ella, de donde venia, que la impulso a llegar hasta ese extremo, fueron los demonios de dicho monasterio, fue otra cosa, la están persiguiendo? Ser desconfiado nunca está de más, más aun cuando es tu vida la que puede estar en peligro.
Antes de que me diera cuenta estaba de nuevo, en la propiedad familiar. Dejé al animal en las cuadras lo acaricie un poco, así como también el di un par de palmadas en el lomo, era una forma de mostrar mi agradecimiento.

Entre en la casa, tras tantas horas me sentía un poco cansado, aunque sí es cierto que había descansado un poco en la ciudad, alojándome en un pequeño motel. -Me alegro de su regreso, señor Valentine.- Dijo la voz del mayordomo, la cual se escuchaba con eco desde la entrada, pero después de que cerrara la puerta y dejara colgada la capa, Aarón se persono frente a mí. -¿Encontró lo que buscaba?- Me preguntó interesado. -Temo que sí. ¿Dónde está?- Le pregunte con seriedad. -Supongo que aun duerme señor.- Yo suspiré. -Esta bien, pero necesito hacerle algunas preguntas.- Si no me equivocaba, esa chica llevaría ya un buen rato durmiendo.
No me llevo mucho llegar hasta su habitación, aunque me detuve antes de entrar, simplemente para concienciarme a mí mismo de lo que iba a hacer. Una vez dentro solo tuve que esperar a que ella despertara de su sueño, el cual no parecía agradable, la veía agitada y nerviosa, seguramente estaría teniendo una pesadilla pero ni aun así, mi semblante serio se torció. Ella despertó algo exaltada, yo me acerque hasta quedar al borde de la cama, entonces ella me miró y eso no parecía a simple vista contentarla demasiado, no obstante yo necesitaba obtener algunas respuestas. -Espero que hayas dormido a gusto.- Le dije, aunque mi tono de voz no denotaba amabilidad desde luego, era un tono de voz bastante apático como si poco me importara, lo que ella pudiera decirme. -Tengo que hacerte unas preguntas.-
avatar
Vincent Valentine

Mensajes : 9
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Melodia del destino [Privada]

Mensaje por Lindorië Mir-Eärendil el Dom Mar 30, 2014 1:22 am

Estrecho la mirada mientras intentaba cubrirse como si se protegiera a si misma, y cuando pudo enfocarla mejor se dio cuenta de que era un hombre muy apuesto. Bastante de hecho, pero había algo en su mirada que la intrigaba, como un aura de completa melancolía o simplemente una seriedad casi palpable que la hacía sentirse melancólica a ella, pero no pudo apartar sus ojos de los detalles que la luz de vela le permitía observar. Ojos color carmesí, le daban un aspecto letal y a su vez atrayente. Eran brillantes, el rojo más brillante que ha visto, y se sintió embelesada y temerosa de aquellos ojos. Poco a poco enfoco sus facciones, delicadas, varoniles pero gráciles. El cabello lacio y color ébano enmarcaba armoniosamente esa piel de mármol, pálida y tersa a la vista, solo había algo que descuadraba su estética: una cicatriz que atravesaba parte del ojo izquierdo. Por lo marcada que estaba le extrañaba que no hubiera perdido ese ojo. Todo en el era intenso peligro oculto bajo una apariencia enigmática…

Salió del trance donde analizaba los detalles cuando le habló con un todo apacible pero era muy firme de hecho, era aparentemente un líder nato por el tono de voz, le recordó a la de ese hombre que había estado prisionero… no recordaba bien cuál era su nombre… y entonces se sobresaltó como si una punzada de culpa… ¿Qué habría sucedido con ellos? ¿Habrían podido correr con suerte también? De solo pensar en si sufrieron un destino terrible. Sintió las lagrimas querer salir una vez más, pero se despejo mirando a los ojos del hombre. Quería responder, a aquellas preguntas que tuviera pero… mirando a su alrededor no encontró a simple vista nada para escribir. Torció el labio con frustración. Y se le armó un nudo en la garganta. Cuando alzo la vista de nuevo a los ojos del hombre, el soslayo en su mirada era penetrante, y sin salirse del semblante desolado le hizo una señal con la mano, alzándola y haciendo una especie de pato abriendo y cerrando el pico, y con la otra señalo su boca y luego el índice lo movió de lado a lado en señal de negativo. Unos momentos después, hizo la seña de escribir, como si en ese momento lo estuviera haciendo. Sabía que la entendería a la primera, no parecía del tipo de personas que necesitaras explicarles dos veces.

El miedo se le había esfumado pues, a estas alturas ya se había percatado que no parecía querer hacerle daño, además claro, había recordado que si el hombre amable de antes tenía esas ropas finas típicas de la servidumbre de confianza de las grandes casonas o mansiones, no creía que viviera solo aquí, así que se limito a figurarse que quizá él sea uno de los dueños del lugar, él y la propietaria de la bonita bata.

Una vez que el caballero le había dado el papel, pensó un poco, en realidad divagó antes de comenzar a escribir, pero al hacerlo su mano tembló como si estuviera olvidando escribir… estaba segura que era imposible, o eso quería pensar. Tal vez solo era el hecho de que había estado tanto tiempo lejos de aquel privilegio de la escritura y lectura que esos conocimientos estaban más que fríos en ella. Torpemente comenzó a escribir, se notaba nerviosa, pero las letras fueron saliendo de una en una, hasta que completo la frase donde le decía cual era su nombre. Se quedo quieta un momento después… ¿debería decirle porque la hallaron en ese bosque? Alzo la mirada, y se encontró con la de él, estaba angustiada por contarle todo…

Pero tuvo que hacer un esfuerzo y su mano se dedico de nuevo a ir escribiendo, sin detalle…

“Yo soy una seguidora fiel de Mordekaiser, o al menos eso era en libertad… pues hice un día un viaje a un bosque muy cerca de Zhakhesh…
Aunque mis memorias están algo borrosas ahora, alguien me encontró en ese lugar, y lo único que recuerdo es que desperté encerrada en una especie de torre circular… encadenada…”


Sus labios temblaron y unas lágrimas rodaron directo a sus mejillas resbalando hasta que un par de ellas cayeran de su barbilla al papel. Quería continuar pero las memorias de su encierro no eran tan borrosas como antes de ello, eran palpables, el dolor de los golpes, el miedo… la desolación de estar encerrada sin luz, sin ventanas… sola. A merced de un demonio… levanto las manos, y suavemente despejo sus lágrimas, y se amarro el alma a su pecho para poder escribir un breve resumen. Pues de alguna manera, estaba urgentemente necesitada de decir a alguien lo que sucedió, como si ese veneno la contaminara y solo quisiera sacar el dolor de esa manera.

“No sé cuánto tiempo estuve, pero a juzgar por el largo de mi cabello diría que no menos de un año tal vez… había muchos prisioneros… torturados, cadáveres, esqueletos, mazmorras horrendas…

En ese momento las emociones la hicieron rebosar y lloró en quietud, solo cubriendo su rostro con sus manos y dejo caer el papel de su regazo. Su pecho se hinchaba y bajaba, descontrolado por la respiración entrecortada de su llanto. Reviviendo el miedo y a su vez abrazando la libertad. Pero sobre todo enojada, enojada consigo misma por no poder enfrentar este miedo con mas bravía.
avatar
Lindorië Mir-Eärendil

Mensajes : 33
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Melodia del destino [Privada]

Mensaje por Vincent Valentine el Lun Mayo 12, 2014 2:35 am

Me cruce de brazos mientras la observaba. Sospechaba que no era lo que aparentaba, los rumores hablaban de demonios, seres malignos y cruentos, si ella tenía algo que ver, yo lo descubriría. -Tengo que hacerte unas preguntas.- Ella se me quedo mirando, como si viera un fantasma, como si estuviera contemplando algo, intuí que se debía a que quería saber, como era su anfitrión puesto que con la luz de una simple vela, el detalle apreciable no es demasiado, yo en cambio la observaba con atención mi fuerte, no es la confianza y menos aun después de los rumores escuchados, con lo que necesitaba algunas respuestas convincentes.
Ella sin embargo no parecía tener intención de hablar. -¿Quién eres?- Le pregunte, pero lejos de una respuesta, solo silencio surgió de sus labios, pero si sus manos, por lo que entendí con sus gestos ella, no tenía capacidad de hablar, pero a su vez tampoco parecía indispuesta a comunicarse. -¿Sabes escribir?- Ella asintió con la cabeza, indicando que si sabia redactar, entonces me acerque hasta la mesilla de noche al lado de la cama, abrí un cajón y allí había lo necesario, una pluma, algo de tinta y papel. Recordaba que a mi madre le apasionaba escribir, así que no era de extrañar que siempre guardara cosas como esta por todos sitios.

Le entregue el papel junto con la pluma, y acerqué el pequeño cuenco con tinta, aunque quizás por el tiempo estaría seca ya, no obstante Aarón apareció con un pequeño vial, con tinta fresca. -Gracias Aarón, retirarte por favor.- El mayordomo asintió y se marchó, pero no sin antes ofrecerle una amable sonrisa a la muchacha. Suspiré. -Bien… ¿Quién eres?- Volví a preguntar, al mismo tiempo que tomando una silla cerca de la cómoda, la puse en frente de ella y me senté, esperando leer que escribía. Ella extendió el brazo entregándome el papel, para que leyera su respuesta. -Qhinnerethea… jamás había escuchado nombre igual.- Comente con tranquilidad mientras leía. -Yo soy Vincent Valentine, señor de esta casa.- Di mi nombre, para que confiase mas en mi, si daba resultado sería más fácil, que me diera explicaciones. -¿Qué hacías en aquel bosque? ¿De dónde provienes?- Era necesario conocer la respuesta, al menos por lo que a mí respecta, así que le devolví el papel, para que pudiera seguir escribiendo lo que tuviera que decirme.
Aunque con mi rostro, no lo aparentara, la observaba atentamente viendo como actuaba, que hacía y que gestos utilizaba, se puede asesinar a alguien con una pluma para escribir, y se por experiencia que las apariencias engañan y desde luego, no me fiaba de ella por muy vulnerable que me parezca y aun a pesar de haberla salvado, no me inspiraba confianza alguna, menos todavía si remarcaba el hecho de que está escribiendo a causa de unos rumores que e escuchado en la ciudad.

De pronto, la escuche respirar entrecortada, algo le sucedía, pero no sabía porque se puso a llorar, tal vez fueron mis preguntas o quizás por lo que había escrito. Yo no sé lidiar con este tipo de situaciones, así que no supe cómo reaccionar y mantuve esa expresión serena, pero verla llorar tan solo me traía amargos recuerdos encerrados en mi memoria y no precisamente agradable, pero aun así mantuve el mismo semblante mientras extendía mi mano derecha para recoger el papel que ella había dejado caer sobre su regazo, para poder taparse el rostro con las manos.
Sacudí un poco el papel, antes de empezar a leerlo, lo que había allí escrito no era agradable, según esto, ella había sido secuestrada en el bosque o algo así, puesto que su escrito me resultaba confuso, según ella y sin saber cómo, puesto que no lo recordaba paso de estar en un bosque a una especie de mazmorra o calabozo. No me era agradable tener que leer esto a pesar de que no, hiciera mueca facial alguna que lo indicara.
Viéndola de esta forma, no quería seguir preguntándole, pero era necesario por la seguridad de Aarón y la mía, pero por lo menos, ella desmentía cualquier relación con los rumores, el bosque que ella indica podría ser cualquiera y bien sabido es, la cantidad de templos de culto oscuros que existen en la región, aunque yo por lo general me muestro escéptico ante estos temas.
Aparté el papel de mi vista y se lo devolví, dejándolo a su lado. -Cuando te veas con fuerzas de seguir escribiendo, continua por favor.- Aun era importante averiguar mas de ella, aunque en primera instancia y con esta lectura, me iba haciendo una idea de del porque la habíamos encontrado en ese estado y ahora, me intrigaba su historia y quería saber.
avatar
Vincent Valentine

Mensajes : 9
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Melodia del destino [Privada]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.