Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» El amor... ¿perdido? ¿O reencontrado? [Isla de Sade] (priv. Atlas y Axis)
Ayer a las 9:53 pm por Atlas y Axis

» -A quien le pueda llegar a interesar.-
Ayer a las 9:51 pm por Balka

» Strindgaard se ha hecho invisible.
Ayer a las 5:47 pm por Runesha

» Anhouk, la forjafora
Vie Oct 20, 2017 10:04 pm por Anhouk

» Ingeniería Rúnica
Jue Oct 19, 2017 2:30 am por Staff de Noreth

» El cordero
Jue Oct 19, 2017 12:08 am por La Aberración

» Rakaash
Miér Oct 18, 2017 2:06 pm por Señorita X

» Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]
Mar Oct 17, 2017 4:57 pm por Veronika

» Malleus Maleficarum [Campaña +18]
Mar Oct 17, 2017 4:59 am por Lujuria

» Visión del primer paso...
Lun Oct 16, 2017 1:03 pm por Alegorn

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Vie Oct 13, 2017 4:00 am por Aulenor

» [Historia de Asterion] El clan "Cuerno de Hierro"
Jue Oct 12, 2017 10:01 pm por Minos

» Índice de Personajes No Jugadores o NPC
Miér Oct 11, 2017 11:56 am por Minos

» Aracnofobia [Campaña]
Mar Oct 10, 2017 2:06 am por Almena

» La fuga (solitaria) [Phonterek]
Lun Oct 09, 2017 1:29 pm por Lilith, la sombría




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Día del niño: ¿Que es ser niño guacho en Mirrizbak?

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Día del niño: ¿Que es ser niño guacho en Mirrizbak?

Mensaje por Owedoc el Mar Abr 29, 2014 8:00 am

Para serte sincero, no tengo idea, porqué yo no soy huérfano en el estricto sentido de la palabra, me crie con mi madre, aunque la llamo así por más por costumbre que por elección. Salí de su vientre un día cualquiera, era pasado del mediodía, por lo que había poco movimiento en el prostíbulo. Fue un parto normal, bueno lo más normal posible teniendo en cuenta de que era hijo de un enano y una humana. A lo que iba, día normal, parto normal. Todo salió de maravillas, hasta que mi madre tuvo que amamantarme por primera vez, situación a la que se negó rotundamente, ya había tenido suficiente con dos abortos que no funcionaron, nunca había querida saber nada de mí, menos criarme como su hijo, así que me encargo a Lady Ossana, la dueña del lugar. Con ella y otros dos niños de más o menos mi edad, pase mis primeros años, hasta que pude caminar y comer por mí mismo. Esos primeros años no fueron tan malos si he de serte sincero, me alimentaban todos los días, no me golpeaban tan a menudo y tenía un par de amigos, lo malo vino después, ya de mayor en la casa de mi tio, pero esa es historia para otro día.

Como te contaba, crecí entre los pasillos de aquella enorme casona. El piso era de madera de roble añejada por el paso de los años y los miles de pies de los clientas que la han pisado en su ir y venir a las habitaciones de las chicas. Había un gran salón principal, con tres sillones de terciopelo color vino y una enorme alfombra que cubría gran parte del suelo. Allí, Lady Ossana los atendía mientras esperaban que las chicas se desocuparan, siempre podías ver al menos a un par de tipos desperdiciando el dinero que recién habían ganado en las minas. Me gustaba estar en el salón y mirar la lámpara de cinco brazos que colgaba desde el techo, era hermosa, hecha de vidrio entintado de color cobalto, iluminaba tenuemente la parte alta de los muros con esa coloración mágica, aunque no me permitían quedarme allí mucho rato, porque espantaba a los clientes. Las habitaciones eran otra de mis cosas favoritas en la casa, las conocí cuando cumplí ocho, pues Lady Ossana me encomendó la tarea de limpiarlas cuando las chicas estaban descansando en el salón o no se encontraban en la casa. Me gustaba mucho esa tarea, porque las habitaciones eran geniales. Podías encontrar casi cualquier cosa en ellas, pues cada chica la decoraba como más le gustase. Algunas tenían pieles de animal colgando desde el techo, cubriendo los muros y decorándolos con un misticismo único. Otras, prendían inciensos exóticos que le traían sus clientes desde tierras lejanas, tenían todo tipo de aromas y efectos, algunos incluso hacían figuras con el humo que desprendían. La pase muy bien en el hogar de Lady Ossana, aprendí mucho también, de todo tipo de cosas, pero la más importante la aprendí cuando tenía doce.

Era invierno, aunque era uno de los más cálidos y tranquilos que recuerde. La noche recién comenzaba a caer cuando Lady Ossana me mando a recibir a una chica nueva, ella estaba ocupada así que era mi deber notificarla sobre cada cosa en la casa. Llevaba más años trabajando allí que cualquier otro, así que no iba a ser difícil, por lo que no me complico aquella tarea. Baje los escalones hasta llegar al salón, allí un par de hombres custodiaban a una hermosa muchacha… La recuerdo perfecto, su bellísima piel morena, sus ojos como miel, su cabello largo y lacio de un color azabache intenso, era delgada y hermosa, llevaba un vestido de seda turquesa ajustado a su cintura con un cordón beige que caía por su pierna derecha. El vestido dejaba ver su cuerpo a través de la transparencia, tenía una herida en el vientre, era pequeña pero era clara, una herida bajo el ombligo, aunque mi atención se centró plenamente en sus pechos, que más esperabas, tenía doce y me encantan los pechos. Eran perfectos, ni muy grandes ni muy pequeño, con una bella forma de gota que caían con natural gracia. Sus pezones eran oscuros, los recuerdo bien, mejor que cualquier otra cosa, también sus pecas en el busto, le daban un bellísimo toque artístico, era toda una obra de arte aquella chica.

Le dije a los hombres que se retiraran, que Lady Ossana estaba ocupada y yo escoltaría a la chica ahora. Los hombres accedieron sin mucha dificultad, después de todo me conocen desde que nací, ellos cuidan el lugar de los ebrios alborotadores, y se fueron por donde vinieron. Me volví a la chica y le tome de la mano, le di la bienvenida y le sonreí. Ella tenía miedo, estaba incomoda en ese lugar, quería huir lejos, y yo no entendí porque, todas las demás chicas parecían tan contentas, porque ella no querría estar contenta también. Claro, después supe que todas las chicas eran esclavas compradas por Lady Ossana, la cual las obligaba a trabajar como prostitutas contra su voluntad, al menos al principio, muchas de ellas pronto se quedaban voluntariamente, puede que Lady Ossana haya sido una esclavista, pero era muy buena con todos nosotros. A las chicas incluso les pagaba semanalmente. ¿En qué iba? Ah claro, en Aryana, la chica nueva. Ella venía desde el oeste, desde Loc Lac, allá tuvo familia, hija de un mercader que fue asesinado en la ruta por unos bandidos, ella fue tomada como prisionera y luego vendida como esclava. Tardo un año en llegar hasta nosotros… pobre chica, no tiene más de dieciséis, pero ha vivido un montón de cosas horribles.

Prácticamente tuve que obligarla a que me siguiera, allí le explique todo lo que tenía que saber del negocio, cuál era su habitación y todo el asunto. No demoro mucho en adaptarse al lugar, Lady Ossana la consentía mucho, la vieja decía que era una esmeralda del oeste y que le iba a cuidar como la joya que era. Como sea, los meses siguieron corriendo y yo seguí creciendo. Me encantaba hablar con Aryana, siempre tenía un montón de cuentos y leyendas sobre su tierra que contarme, era divertido hablar con ella, además era extremadamente hermosa. Yo siempre me ponía celoso de sus clientes, sobre todo de uno en particular, Gruf gruf, le puse. Era un mercenario que venía una vez al mes y no se iba durante dos días, durante los cuales siempre estaba con Aryana. Lo odiaba, porque siempre le traía regalos y Aryana se reía muchísimo con él. No era justo, yo también la podría hacer reía si me acostase con ella y le diera regalos raros como los hace Gruf gruf, incluso la haría reír más, y no me iría cuando el dinero se me acabe ni lo gastaría en otra chica si Aryana no está. Estaría con ella siempre, toda mi vida. Pero eso no va a pasar, porqué soy pequeño, soy un bastardo de un enano y una humana y trabajo para Lady Ossana, en vez de ser un mercenario que viaja por el mundo.

¿La lección que aprendí? Ah claro, la lección. Un día decidí confesarme ante Aryana, decirle todo lo que sentía, pues estaba seguro que ella sentía lo mismo, así que me escabullí a su habitación en medio de la noche para hablarle, pero cuando me asome a la puerta pude escuchar como le decía a Gruf gruf que quería que la llevara con él, que se fueran juntos esa misma noche, que formaran una familia juntos. Él dijo que no, que ella solo era una perra cualquiera, que jamás pasaría de ser esto, luego se fue. Cuando abrió la puerta y me vio allí, solo me miro a los ojos y sonrió, luego camino por el pasillo y desapareció en la puerta de otra de las chicas. Cuando mire dentro de la habitación de Aryana, ella lloraba silenciosamente. Ella me miro, y luego cerró los ojos y se recostó en su cama. Cerré la puerta y volví a mi habitación. La lección es: Nunca jamás te enamores.

avatar
Owedoc

Mensajes : 43
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.