Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» El Club [priv.] [Celeste Shaw ; Shirei/Baku]
por Celeste Shaw Sáb Jun 15, 2019 8:59 pm

» ¡Ha llegado la cruzada!
por Strindgaard Jue Jun 13, 2019 4:33 pm

» Reglas de Noreth
por Sigmar Freud Miér Jun 12, 2019 7:01 pm

» Urna
por Amelie Winter Miér Jun 12, 2019 1:39 am

» El alma del bosque [Solitaria]
por Skam Mar Jun 04, 2019 3:08 pm

» [Reclutamiento y OFF] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Lamb Jue Mayo 30, 2019 11:11 am

» [Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Lamb Jue Mayo 30, 2019 11:00 am

» Un Zarpazo en la Tormenta.
por Ayanne Sáb Mayo 25, 2019 1:51 am

» Un Dios entre Nosotros.
por Azura Jue Mayo 23, 2019 8:01 pm

» Las desventuras de los bienaventurados (con Kasumi) [En construcción]
por Skam Miér Mayo 22, 2019 11:25 pm



Objetivo: Duro de Cazar - Página 2 H8SDUFN
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones
Objetivo: Duro de Cazar - Página 2 SiUh6o7
Objetivo: Duro de Cazar - Página 2 KRfbrcG
Objetivo: Duro de Cazar - Página 2 9fBXn98

Objetivo: Duro de Cazar

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ir abajo

Objetivo: Duro de Cazar - Página 2 Empty Re: Objetivo: Duro de Cazar

Mensaje por Gaizka el Vie Mayo 23, 2014 6:02 am

Aun el más anciano de los leñadores, te puede decir que el bosque siempre posee secretos y que no está dispuesto a revelarlos fácilmente.

Gaizka, Leñador.

Una enorme sombra cruzo el cielo, sus patas tocaron el suelo, su pelaje dorado no dejaba dudas, se trataba de un gran león, mas no era macho, si no hembra, una leona de montaña, un animal claramente peligroso. Como un sequio tras una reina, tres sombras más surgieron desde los matorrales, tres leonas ¿mas, una manada quizás? Era extraño en realidad, ya que los leones de montaña rara vez tenían compañía, a excepción de la pareja y sus crías, mas ahora, frente a los ojos del leñador, cuatro leonas se encontraban, y por su tamaño, deberían de ser bastante fuertes. El extraño maldijo, mientras apretaba su hecha con fuerza, las leonas parecían olfatear el aire y al notar que sus presas habían escapado, habían encontrado a dos nuevas. El mercenario no tenía mucho que temer, los colmillos y garras de aquellos animales no podrían traspasar el metal de su armadura, más su rostro y cabeza estaban descubiertos y sin dudarlo, volvió a cubrir estos con su casco, sosteniendo su arma con fuerza.

Aquellos animales no son tontos, se caracterizan por su astucia, por el no caer en trampas comunes y siempre causar problemas, aunque cabria la pregunta si son los humanos, los que realmente invaden su territorio. Como lo pensaba, las leonas comenzaron a rodear a ambos hombres, de seguro atacarían a quien pareciera más débil y en este caso, era aquel leñador solitario.

-Escúchame- Susurro el mercenario, mientras se colocaba espalda con espalda con aquel hombre –Te atacaran a ti primero, cuando veas que baja la cabeza, y sube la cola, agáchate- El mercenario no conocía realmente como atacaban aquellos animales, pero ya había tenido la oportunidad, de verlos, aunque solamente había sido una vez.

-¿Estás loco? … estos animales no son nada para mi… he matado cucarachas más grandes con mi bota- La respuesta del leñador le saco una sonrisa leve al mercenario, aquellas palabras tan cargadas de soberbia, siempre eran al causa de la muerte de los jóvenes y escucharlas de un viejo, parecía que podrían tener algo de verdad… si los dioses les sonreían.

Las leonas se lanzaron, y como esperaba o presentía, las garras no pudieron hacer nada contra el metal, más si contra las ropas del leñador, ya que un enorme peso cayó sobre la espalda del mercenario, dos leonas se habían lanzado contra su “compañero”, haciéndolo caer y deteniendo las fauces de aquella bestia con el mango de su hacha. Las garras del animal eran otra historia, el quejido de dolor del hombre fue más que notorio, las garras se habían incrustado en su hombro y pecho, sus ropas no habían ayudado mucho, aunque si habían logrado que la carne no fuera desgarrada. Con esfuerzo, el mercenario pudo hacerse a un lado, obligando al leñador y leona apartarse, retirándose esta última.

-¿Estas bien?- Fue la pregunta del mercenario, más el leñador escupió hacia un lado y rio levemente –Malditos animales … me las pagaran-, las leonas comenzaron a rodearlos, lentamente, rugiendo y gruñendo, en cierto momento, Gaizka vio el movimiento que esperaba, agachar la cabeza, levantar la cola, se lanzarían, cuando sintió que era el momento, dio un grito –¡AGACHATE!- solamente dijo, para fortuna de este, su compañero no era tan terco y haciendo caso a su grito, se agacho, instantes de que dos leonas dieran un salto, más en vez de encontrar carne, sintieron e el duro golpe del hacha del mercenario. Este les había golpeado con fuerza, más lo había hecho con el dorso del hacha, usándola como garrote y logrando que una de las leonas cayera al suelo, inconsciente y con sangre brotando desde su hocico. Su compañera, logro derribar al mercenario, pero sus garras y colmillos no podían con el acero, por lo que dejando de lado su arma, el mercenario comenzó a golpear con su puño en la cabeza del animal, con los primeros tres golpes no hizo más que apretar sus fauces sobre el antebrazo, el cual estaba prisionero de su boca, pero después del cuarto golpe, no pudo seguir y debió de alejarse, quejándose y gruñendo.

La leona inconsciente, pronto comenzó a dar muestras de que volvía a reaccionar, momento en que el leñador se lanzó, dando un hachazo directo en la nuca y quitándole la vida a la leona. Viendo que su compañera había muerto, las tres restantes huyeron entre los matorrales, heridas y claramente molestas. Gaizka no bajo la guardia, ni tampoco el otro leñador, hasta pasado los minutos y estar seguros que no estaban en peligro. EL mercenario se dejó caer sobre el suelo, suspirando y dejando su arma a su lado, el cuerpo le dolía, habían sido dos caídas y el metal era bastante duro, en comparación con un colchón de paja. Por su lado, el leñador agarro el cuerpo de la leona y la arrastro al centro del claro, su aroma podría atraer al macho o los machos… aunque ¿Qué hacían leones de montaña tan lejos de su territorio?


Objetivo: Duro de Cazar - Página 2 Up6a
Gaizka
Gaizka

Mensajes : 12
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Objetivo: Duro de Cazar - Página 2 Empty Re: Objetivo: Duro de Cazar

Mensaje por Edhel el Jue Jun 26, 2014 5:01 pm

“Mas vale una flecha calmada certera
Que desperdiciar mil a la ligera”
Edhel'rion, camino del arquero.


Estaba en camino, la dirección estaba clara, sabía a donde ir, pero no creía que ir corriendo fuera la mejor idea, aquel cazador, ¿podía ser aun mas idiota?.

El bosque no parecía que se moviera, mis pies caminaban pero el aspecto de todo era relativamente igual, claro que los árboles nunca eran los mismos, ni los arbustos ni los musgos ni los hongos. Incluso encontraba colores distintos en un mismo tipo de árbol, pero siempre era la misma vegetación, los mismos árboles los mismos setos, la misma especie de hongos que por lo visto proliferan en toda la zona, como las moscas en aguas estancadas.

Pero en este bosque tan igual, el rastro del cazador era lo único que lo distingue de otras zonas, estaba claro que tenía prisa, no se preocupaba por nada, mis conocimientos en rastreo son muy básicas, casi inexistentes, pero ir atravesando árboles cortando ramas con su arma, era demasiado obvio.

Seguí el camino, con cuidado, y a veces perdía el rastro, pero solo tenia que seguir adelante para volver a conseguirlo, iba recto, a donde vimos la bandada de pájaros.

Llevaba un rato caminando, he de admitir que me intrigaba la situación, así que aceleré el paso, pero siempre atento, siempre el arco bien sujeto con la mano, e intentar usar la otra mano lo menos posible para, sí en caso de necesidad de tener que echar mano al carcaj, no tenerla ocupada.

Mientras avanzaba controlaba mi respiración, era importante mantener un ritmo adecuado tanto de movimiento como de respiración, así el cuerpo no se fatiga por un mal equilibrio de estas cosas, y no estaba nada fatigado, pero no sabía cuanto tiempo estaria en ese bosque así que ahorrar fuerzas al principio es de sabios, pues nunca se sabe si en el futuro te faltan fuerzas para lograr algo.

Iba concentrado, incluso algo distraído, siguiendo el rastro, cuando escuche un grito a lo lejos que me sacó de mis pensamientos, me pare un segundo, un largo segundo por el cual cambio mi estado a sorpresa, luego a un sentimiento de alarma y por último de preocupación.

Eché a correr, era el grito de aquel cazador eso estaba claro, salte por encima de un par de raíces que sobresalian del suelo y me agache en un par de ramas bajas, no sabría decir cuanto tarde, no fue tan poco tiempo como me hubiera gustado, durante el trayecto se escuchó otro grito pero por fin logré salir a un pequeño claro donde estaba aquel hombre luchando contra un oso, junto a él había otro oso tumbado en el suelo, moribundo y mal herido, tenía muchos cortes, demasiados, alrededor había varios tajos en árboles.

El oso que aún peleaba, se erguía sobre sus patas traseras, era más alto que él antipático hombre, yo diría que sobrepasaba los dos metros y se abalanzaba sobre él con las fauces, y nuestro “amigo” esquivaba a duras penas para clavarle el machete en un costado. Un ataque inteligente al principio, que luego se comprobó que era completamente inútil. No había apuntado a ningun punto clave, fue un ataque al azar, que entro y salió en la carne sin más. Si bien es cierto podría resultar mortal en unos días, el oso podría seguir luchando sin problema.

No había tiempo, saque una flecha de punta de cuadrillo, quería suficiente penetración, solía usar esas flechas solo para enemigos con bastante armadura, pero en este caso también me servía.

No quería malgastar la flecha así que tarde un par de segundos con el arco tenso apuntando, aquel hombre se movía erráticamente esquivando zarpazos por los pelos y haciendo tajos al aire que a veces tocaban el pelaje del oso provocando alguna herida. En cuanto el oso se paró durante un momento para coger impulso contra su contrincante, solté la cuerda.

El suave susurro de la cuerda volviendo a su posición original acompañado del sonido del aire siendo atravesado por la flecha fue el primer indicio de mi disparo, fue certero, rápido y potente, encajo en la cabeza del oso y atravesó el duro cráneo como tenía pensado. El oso murió al instante, y cayó como piedra inerte al suelo.
Edhel
Edhel

Mensajes : 13
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.