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Sueña con su calavera {Hijra në Drack}

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Sueña con su calavera {Hijra në Drack}

Mensaje por Kaïleen el Jue Mayo 22, 2014 4:50 am

Está todo oscuro. Puede que no vea demasiado, de casualidad que hay una vela encendida, pero eso no es lo que importa. Lo peor de todo es que el dolor es palpable, y se ha dispersado por el pequeño ambiente, mientras los gritos desgarradores se repiten una y otra y otra vez... Es como un puto laberinto, cuando vuelves a chocar contra la misma pared después de dar varias vueltas. Frustrante, y a la vez aterrador, porque temes no encontrar la salida. Y yo la verdad es que no puedo escabullirme de esta. Si tuviese a alguien para decírselo, le podría comentar mi desconcierto al haber estado yo a punto de tener un niño. Pero no hay nadie más; solo estamos mi hermana y yo, ella con las piernas abiertas esperando a que la ayude. No es que me haya paralizado el temor, sino que simplemente no tengo ni la más mínima idea de lo que hay que hacer. Y me exaspera ver su rostro sudado, ver cómo los mechones de pelo se le pegan a la frente, y cómo sus ojos me piden a gritos que le brinde aunque sea un poco de alivio.

Agua, eso podría ayudar ¿Pero cómo pretende que consiga algo de este jodido agujero? Corro apurada, hacia no sé donde, tropezando con mis mismos pies, y en vez de escapar termino a los pies de catre (que por cierto es el único que hay, algo improvisado con unas ramas gruesas y una plancha también de madera, cubierta por pieles) ¡Estúpida magia! Me sirve para atacar, para defenderme a mí misma pero ¿Para que la quiero si no puedo ayudar a quienes más me importan? Yo he visto crecer a esta cría, la he tenido innumerables veces en mi regazo, le he cantado las mil y una canciones, y ahora su vida pende de un hilo. Y no solo la de ella, sino también la del niño que está a punto de salir... Impotente. Es algo que hasta ahora solo le he dicho a hombres, pero ahora mismo tranquilamente lo puedo aplicar a mí misma.

Me intento parar, a ver si logro que esos gritos desmesurados y esa angustia irreproducible pueden cesar. Siempre lo intento, aunque sea empujada con la desesperación. Pero me resbalo en un inmenso charco de sangre, y me miro las manos, ahora teñidas por un rojo escarlata profundo y oscuro ¿Es que acaso yo la he matado...? No, todavía no, su búsqueda de alivio todavía no ha concluido y ella sigue ahí, necesitándome desesperadamente más que nunca. Mi propia muerte no es algo que me haya puesto los pelos de punta nunca, pero mis seres queridos son otro asunto totalmente distinto. Siento que cada vello de mi piel se eriza, y hasta por la espina dorsal me recorre un escalofrío complicado de describir. Estiro el brazo, como si estuviese a punto de salirse de su sitio, pero ni aún puedo alcanzarla ¿Por qué se ha ido tan lejos? Parece que lo hace a propósito para que no pueda ayudarla. Me gustan los retos ¡Pero nunca acordamos que apostaríamos tu vida y la de tu hijo o hija!

Viene lo peor, las lágrimas. Que sí, que yo también puedo llorar. Y esta vez es de la frustración, es por la sensación de no poder hacer nada. Es por saber que soy una completa inútil ¿Que quieres agua? Ahí va, que te llueva un poco... Me voy hundiendo en el charco de sangre, como si repentinamente fuese cobrando profundidad y de dentro tuyo va asomando algo. Sí, es una cabeza, redondeada y... Azul, completamente azul ¿Qué cojones? ¿Desde cuándo la sangre tiene la propiedad de generar ilusiones? Algo va mal. No se si es ella o soy yo, pero hay algo que no me cierra. Y lo peor es que esta nueva cosa -lo siento, pero el termino me sale de dentro de la cabeza- viene acompañada de un torrente de sangre. Me empiezo a ahogar, entre todo, entre el líquido que me cubre, y mi cerebro que me pide más de lo que puedo razonar. Y ente mis lágrimas que no quieren parar de surgir a pesar de que todo va a negro.

Entonces lo veo, por encima de la superficie bermeja. Está ahí, me tiende la mano para ayudarme pero no es humano... No se parece a nadie que yo conozca ¡Es una puta bestia! Con todos los brazos y todas las cabezas que se me pueden ocurrir ¡No quiero que me toque! Que me deje hundirme aquí, que estoy tan a gusto entre las moléculas calientes, y que el cuerpo duele menos. Además que poco a poco me voy olvidando del puto desastre que soy como comadrona. Me empujo torpemente hacia atrás, haciendo mi mayor esfuerzo que debe verse como un gran chiste, pero una mano va avanzando implacable, y sé que me alcanzara. Y ahí, cuando toca mi cuerpo abro los ojos de una vez, con un grito ahogado en la boca y una molestia inexplicable en el pecho.

------------------------

Un sueño bastante agitado tengo que reconocer. Respiro agitada, tratando de llenar ese vacío que acaba de llenarme el pecho y cierro los párpados. Las imágenes se reproducen virulentas, una y otra vez en mi cabeza. Casi todo el parto fue como en el sueño... Yo mirando sin poder hacer mucho, mientras dos de mis hermanas se encargaban de aliviar cada uno de sus dolores. Me dejo caer de nueva cuenta contra el suelo, puesto que por el dolor, palpable allí en todo mi cuerpo, me ha ocasionado un acto reflejo que prácticamente me eyectó de mi posición horizontal ¿Qué más podía esperar? Había sido ayer, y para colmo, como adicional, mi hermana perdió al niño -que por cierto, sí, era un crío-. Y acá estoy yo, sola y abandonada con mis fantasmas que no son pocos, pero que mantengo a raya distrayendome con otras cosas.

Tal vez, si tuviera eso que llaman dinero, me llenaría las venas con alcohol -apenas si habré bebido un par de copas en toda mi vida- pero he visto a miles de borrachos y estoy bastante segura de que muy pocas cosas le importan en ese estado. Me paso una mano por la cara, intentando desechar cualquier rastro de tristeza, pero no puedo... Y más sabiendo que a mi criatura le ha pasado exactamente lo mismo. Solo que yo ni siquiera llegué a la etapa del parto. Tal vez, por un lado, fue mejor... Nunca tuve nada para ofrecerle algo a alguien, y ese pequeño ser que se había formado dentro de mí ni siquiera tendría padre. Suertuda mi pariente que al menos tenía a un tipo a su lado. Tal vez no era rico, ni tenía poder, ni siquiera era agraciado, pero la sigue a todos lados como un perro. Y yo sola como una puta perra. Sí, muy, muy puta. Y tan perra como la vida.

Necesito estar sola un momento, aunque sea para compartir conmigo misma mi dolor. La reciente experiencia ha sacado luz, y traído alcohol a viejas heridas que nunca van a sanar. Siempre siguen ahí, solo que no duelen mientras no las toquen. Cómo me gustaría poder ver una cicatriz... Pero ni eso podemos tener los pobres. Y así como estoy, hecha un desastre, me acomodo el pelo detrás de los hombros para tratar de ver que estén todos dentro de nuestro humilde hogar, y con un poco de esfuerzo logro recortar todas las figuras oscuras de entre las sombras, teniendo al menos un poco de sosiego. Ahora a marchar, que no necesito que me laman las heridas, puedo hacerlo yo sola.

Salgo a trompicones, rogándole a la luna que me acompañe durante todo el trayecto. Pareciera como si todo lo que me está pasando no lo fuese a soportar, pero sé que al día siguiente, con los ojos hundidos, y unas ojeras interminables voy a encontrar algo con que distraerme. Así, en pasos erráticos voy por las calles, hasta que no puedo más, y caigo sentada en el mismo suelo para largarme a llorar amargamente, como la puta que soy, y por lo poco que me queda. Que basura, tanta porquería junta... Y va saliendo poco a poco. Parece que no, pero me voy sintiendo más liviana. Empieza una charla conmigo misma, en donde me recrimino mis propios errores, pero enaltezco por mis propias cualidades. Como una lucha entre las cosas buenas y las malas. Que en algo necesito gastar la energía, a ver si se me pasa esto... Porque todavía no pienso morirme.

No es que sea muy joven para que me llegue mi hora, pero soy tan jodidamente egoísta que no puedo permitir que me arrebaten mi vida de las manos. Sí, el dolor es penetrante y punzante, me destroza por dentro... Pero a la vez me alienta a reconstruirme a mí misma. Y este papel ya lo tengo bien aprendido, que de tanto repetir lo mismo terminas por acostumbrarte. Sigo, y sigo, hasta que ya no quedan ni fuerzas ni ganas, solo unos pequeños sollozos de lástima. De lástima por la suerte que me ha tocado sufrir a mí, y a toda mi familia.

Y ahí va de nuevo, una sombra impasible en medio de la ciudad. Con pasos zigzageantes, con la mirada perdida. Voy de nuevo a soñar con ella. Con mis peores pesadillas, con mis compañeros de todos los días. Que poco a poco he aprendido a apreciarlos en mi vida. El dolor puede ser bonito también. En las fantasías me veré, nos veré. Y soñaré con su calavera. Y la mía también.
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Re: Sueña con su calavera {Hijra në Drack}

Mensaje por Mister Orange el Mar Mayo 27, 2014 7:50 pm

Bastante profundo y duro su hijra. Me a gustado bastante, por lo que le entrego color, diamantes y experiencia por este relato.

Le aconsejo que agregue este relato a su cronología, seria una lastima que se perdiera entre otros hijras.
Mister Orange
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