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Mensaje por Tarisa Unami el Jue Jun 12, 2014 2:26 am

La luz dorada del sol bañaba las aguas de un océano desconocido y la cubierta de la embarcación. Era, dentro de todo, decente. Un barco de pasajeros mediano y humilde, con velas blancas cual nieve.
Nieve… La palabra le era familiar, pero no quería saber nada de ella. Cerró los ojos y tomó una bocanada de aire. Luego, exhaló. Su vista estaba perdida en el horizonte, perdida en la infinidad de las guas y del cielo azul. De vez en cuando, una nube pasaba sobre ellos y los cubría con su tenue sombra. Ver las gaviotas pasar era entretenido. Cuanta libertad.
Allí, posada en la barandilla de madera del barco, Tarisa no hacía más que contemplar el panorama, ignorando por completo el tumulto creado por los tripulantes atareados y los pasajeros que conversaban, reían, gritaban y lloraban. El sol estaba en su punto más alto y pronto, comenzaría a ocultarse. Por las noches, era frío. Pero, Tarisa estaba acostumbrada. Aveces, se movía por todo el buque; de popa a proa y de proa a popa.
Los demás pasajeros y, la mayoría de los tripulantes, eran elfos y humanos. Y, le parecía haber visto un enano. Había niños, adultos jóvenes y ancianos. Nadie se fijaba en su presencia, nadie la molestaba y ella no molestaba a nadie.
El sol comenzó a ocultarse, arropándolos a todos en un hermoso crepúsculo. Tarisa no había dejado de observar el imponente mar ni por un segundo. La cubierta, poco a poco se fue quedando vacía, los pasajeros se retiraban a sus camerines y los tripulantes, se refugian de la inminente noche ocultándose en la bodega; pero ella sigue inmóvil.
Es hermoso, ¿no crees?- Dijo una voz, áspera.
Sí. Lo es- La voz de Tarisa era melodiosa
La primera vez que subí a un barco, que contemplé el mar, dije lo mismo-
Tarisa quitó su vista del vasto océano y miró la cubierta. A su lado, había un enano. Si bien Tarisa sabía poco, casi nada, del mundo fuera de su isla, sabía muy bien que a los enanos no les gustaba el agua. Lo miró con curiosidad. El enano, de larga barba marrón y cabello corto, vestía unas ropas azules. No parecía un soldado ni un herrero. Hizo un esfuerzo por cambiar su mirada, no quería parecer mal educada.
El enano rió.
No te preocupes, niña. –El enano parecía muy optimista y amable- Los otros enanos también me miran así. ¡Ja j a ja!
Tarisa rió. – ¿Qué aquí, señor?
Vuelvo a mi hogar, a ver a mi familia.- El enano fijó su mirada en el crepúsculo y se payó en la barandilla.
Pensé que los enanos vivían en minas bajo la tierra-
Solía hacerlo. Hasta que me di cuenta de que la herrería y la minería no eran para mí. Soy un bicho raro para mi gente: no comparto su fascinación por la bebida o las armas bien forjadas.-
Si. Un bicho raro… Solía serlo.-
Todos somos bichos raros, de una u otra forma. Lo que importa son las acciones que te definirán como ese bicho raro, el que llevas dentro-
Tarisa calló y, nuevamente, observó el océano. Pasaron varios minutos y el sol se ocultó completamente. El enano se separó de la barandilla y se encaminó a la escalera que bajaba a los camerinos. Pero antes, se tuvo a medio camino: Trata de dormir un poco –Le dijo-Mañana llegaremos al puerto.- Antes de bajar la escalera, habló por última vez: Buena suerte niña. Y, recuerda, eres un bicho raro. Enorgullécete de ello.- El enano desapareció al bajar la escalera.
Tarisa contempló el mar por última vez.
Un bicho raro. Si… -



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Mensaje por Mister Orange el Jue Jun 12, 2014 4:20 am

Bien, el tema fue interesante, bien descrito, aunque le daré dos o tres consejos.

Deje una separación tras un punto final, así el texto no parecerá un único bloque, lo mismo tras los diálogos.

Coloree los diálogos, así uno sabrá bien cuando el personaje habla, aun con la letra cursiva, a veces algo de color ameniza el texto.

Veo que utilizo el corrector ortográfico, ya que dos palabras me parecieron curiosas. "las guas" que serian "las aguas" y "se payó" que supongo era "se apoyo", recuerde, dedos locos son normales, pero revise antes de publicar.

Bienvenida nuevamente al foro, le entregare su color y su experiencia en breve.
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