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Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
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Contrato de sangre.

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Contrato de sangre.

Mensaje por Stimme Bresher el Vie Jun 13, 2014 3:33 am

Cuando los últimos rayos de luz reflejados en las inmensas montañas de Noret se despiden del día  sólo puede significar el inició de penumbras; La noche, reina de la oscuridad, adorada y temida por muchos… Inspiración para hermosas poesías e historias míticas narradas, escritas y contadas por escritores. De igual manera recitadas por trovadores en cántico y arpa. Pero también de incontables historias de crímenes y guerras sangrientas llevadas a cabo bajo la luz de la luna. Extraña es la noche, sombría, tranquila, y oscura… La noche inevitablemente no es para todos, pero existe para todos por igual. En especial esta noche, siendo el silencio interrumpido por un estrepitó cabalgar a las cercanías de un pequeño pueblo ubicado en una región montañosa. Se trataba de cuatro jinetes armados con espadas; se veían asustados, horrorizados seria la palabra correcta, huían de algo o alguien, al menos eso parecía. Todas las casas se encontraban a oscuras, los pueblerinos dormían, o simplemente prefirieron ni asomar su curiosa mirada por la ventana de sus humildes moradas.

Él más joven de los jinete expresó agitado.

—¡Tenemos que seguir, no podemos parar!

Los caballos relinchaban, y se movían de un lado a otro; si no fuese por sus montadores que sostenían con firmeza las riendas, éstos se huirían sin dudarlo.

Respondió el mayor de los cuatro; éste veía un poco más sereno.

—No podemos continuar, ir más adelante significa adentrarse aún más en las montañas… ¡¿Acaso no notaron que se trataba de la escoria nocturna?!... ¡El cuerpo de Seryos quedo hecho mierda!

—¡Jódanse ustedes, yo seguiré! ¡Arre! —Exclamó uno de los jinetes tomando las riendas de su caballo para hacerlo correr.
En lo que respondió el menor— ¡No seas idiota, debemos mantenernos unidos!

Dicha replica no le importó aquel hombre que marchó a toda prisa, tomando camino hacia las montañas.

El cuarto jinete no poseía cabello, y se notaba más atemorizado que sus compañeros. Sudor recorría su frente, apretado las riendas de tal manera que parecía aferrado a ellas, como si se tratará de su resguardo, o simple apto era inconsciente debido al temor que sentía. No pronunciaba palabra alguna. Mirando con nerviosismo a todas las direcciones, como esperando que apareciera algo o alguien a la vuelta de una esquina. Al pasar cada segundo se adentraba más en su propio desasosiego. Entrando quizás en un estado psicótico o delirio; comenzando a ver figuras sombrías moverse entre la traslucida tenue luz de la luna que levemente se reflejaba entre las nubes. Abrió ligeramente sus labios como intentado pronunciar algo, sin embargo sin emitir sonido alguno. Éste rápidamente se bajo de su caballo, el mismo salió corriendo estrepitosamente, pasando por medio de los jinetes, provocando que sus caballos se sintieran aún más nerviosos y, se levantaran en dos patas, provocando que el más joven cayera de la montura al perder el equilibrio. Por otra parte el mayor logró controlar el suyo.

—¡¿Te has vuelto loco, Curts?! —Exclamó el mayor al calvo, observando

cómo corría a toda prisa hacia una casa. —¡¿Qué demonios haces?!
El calvo continúo su trayecto hasta la pequeña casa, desenfundando su afilada espada al encontrarse cerca de la puerta, dando así una fuerte y firme patada a la misma, abriéndola de golpe. Un grito femenino se escucho al instante.

—¡Este hijo de puta. Vamos levántate, Curts! —Exclamó el adulto del grupo ordenando al caballo moverse hacia la dirección de aquella casa.

El joven que claramente era novato, se levantó como pudo al oír la orden dada por el mayor, posando su mano derecha sobre su espalda; sentía dolor producto de caída.

Mientras el calvo había irrumpido la pequeña casa, una chica joven de cabellera larga y oscura había emitido un grito. Ésta trato de buscar salida por la parte  trasera, pero el individuo armado la tomo de su cabello amenazándola con la espada. Entre tanto el mayor había dejado su caballo amarrado en el posta del hogar.

—¡¿Qué demonios crees que haces, Curts?! —Preguntó el adulto consternado por la repentina aptitud de su compañero.

—Creo que me he fracturado la espalda. —Expresó agitado el joven apoyando el hombro contra la entrada de la puerta, sin apartar su mano de la zona lumbar.

El calvo observo de reojo la llegada de sus compañeros con una mirada pérdida, y claramente aterrada. Apretando firmemente el cabello de la jovencita, posando tembloroso el frío filo de la espada sobre su cuello, mientras ésta le suplicaba que fuese liberada. En ese preciso momento se escucho caer un objeto, causando que los 3 intrusos desviaran la mirada buscando la ubicación de dicho sonido. El primero en voltear fue el hombre carente de cabellera, apenas logrando observar un leve visaje a causa de la oscuridad en el recinto, sintiendo como era apuñalado por su espalda. Inmediatamente éste soltó a la chica cayendo arrodillado. El mayor del grupo logró apreciar que se trataba de un tipo de baja estatura, que había logrado clavar una horca a su acompañante por la retaguardia. La joven sin pensarlo dos veces fue hacia su rescatador, corriendo ambos por la parte trasera de la morada por su escapatoria.

—¡Es la escoria Nocturna! —Exclamó el adolorido joven cayendo de trasero al suelo.
—¡No seas imbécil, seguro era el padre de la puta esa! —Replicó el mayor acudiendo al auxilio de su compañero herido. —Esto te pasa por despistado. ¿Qué demonios te pasa mudo de mierda? —Reclamó al lesionado, guardando su espada para observar la herida en su espalda detenidamente, tomando así con cuidado la horca.

—No es profunda, la sacaré, y luego saldremos de aquí en cuanto antes. —Le murmuró al calvo, sacando de manera recta y firme la horca.

Curts el calvo entreabrió sus ojos dando un golpe contra al suelo a puño cerrado, al sentir como las púas de la herramienta salían de su espalda,  provocando que brotara sangre. En ese momento se escucho caer algo pesado al suelo de madera, tal cosa rodó hasta a las cercanías del herido que se mantenía arrodillado. Ambos notaron que se trataba de una cabeza ensangrentada, era de su amigo, el cual anteriormente había huido hacia las montañas. Ambos se estremecieron, y aún más al escuchar el agudo y desgarrador grito de acompañante menor, acompañado del relinchar del caballo a las afueras. Confundidos y espantados desviaron los orbes hacia la entrada, vislumbrando una sombra alta y oscura,  al instante que un chorro de sangre salpicó el piso y los marcos de la puerta. Una gran y filosa espada había perforado el pecho del joven que aún yacía sentado. El chico alzo su mirada apreciando la oscura armadura de su asesino, y como terminaba de hundir aún más la espada en su pecho, terminando con su vida.

—E-Es.. La Escoria Nocturna… —Murmuró el mayor dando un paso hacia atrás, sosteniendo con ambas manos la horca. —Podemos… ¡llegar a un acuerdo, no es necesario que más sangre sea derramada! —Expresó en claro tono de miedo.

Por otro lado, el calvo se levantó como pudo,  dando media vuelta de manera torpe, buscando la salida trasera. Rápidamente el individuo con armadura oscura sacó la espada de su víctima ya fallecida agitándola levemente para escurrir la sangre, dando un firme paso hacia adelante. El mayor apenas logró retroceder un poco, comenzando a temblar, observando cómo se acercaba a él. Pero quizás se trató de un golpe de valor, o mero nervioso, éste abalanzo hacia su acechador con la horca empuñada, tratando de clavarla.

—¡AAAAAH!

El asesino con un ágil movimiento horizontal de espada logró aceptar un golpe en la madera del horco, cortando la parte punzante, dicha misma quedo clavada en la pared. Hecho esto, usando su mano izquierda tomo el cuello de su nueva víctima, como si se tratase de un trapo, empujándolo contra la pared del frente usando una fuerza sobrehumana, y clavando a sangre fría su enorme espada en el vientre, atravesándolo a él y la madera. No esperando un segundo más ni menos, sacó la bastarda y prosiguió el camino a su nueva presa.

El rapado se encontraba mal herido como para correr, a pesar que la herida en su espalda no era profunda, si había penetrado lo suficiente como para causar que apenas pudiera trotar. Al salir de la casa se encontró con una granja, sin embargo su intención era huir hacia el bosque.

Quizás en otra historia, en otro cuento, el lesionado siquiera hubiera logrado llegar a la entrada del bosque. No obstante esta no sería una de esas historias. No había logrado escapar ni un metro de su perseguidor cuando sintió un golpe penetrante en su ensangrentada espalda cayendo al suelo nuevamente. Se trataba de una daga al nivel de columna inferior. Gimiendo de dolor intento arrastrarse, pero los pasos de las escarpes de acero, eran cada vez más cercanos. El pobre indudablemente podía sentir que su muerte era evidente, pero el miedo puede más que la lógica.

No deseaba mirar hacia atrás,  tampoco darse por vencido… Deseaba vivir. Sin embargo su deseo fue cercenado al sentir como la daga clavada en su retaguardia fue arrancada de golpe, y después de ello fue volteado bruscamente. Jadeó adolorido, observando con vista borrosa el yelmo oscuro del contrarío. Nuevamente intento arrastrarse en reversa, hasta que el frío filo de la espada fue clavado en su estomago, escupiendo una gran cantidad sangre. El asesino se arrodillo frente a él, introduciendo un poco más su arma.

… Un ligero suspiró musitó por parte del armadura oscura, soltando el mango de la espalda para llevar su mano hasta su yelmo y, proseguir por quitárselo poco a poco. Curts el calvo apenas jadeaba, o veía. Tampoco podía hablar ya que era mudo desde nacimiento. Observó el rostro de su asesino; esté último rostro que vería, al menos en este mundo. Una larga caballera oscura en tonalidad púrpura cayó las hombreras, dejando mostrar una fría mirada gris, acompañado de un semblante inmóvil. El pelilargo dejó su yelmo a un lado de él, observando a su víctima para luego susurrar.

—Curts… ¿Cuántas niñas has violado?... Tú falta de voz no te quita tú falta de moral y respeto por una criatura… —Expresado esto rápidamente apuñalo la entrepierna del contrarío con su daga— Dime que se siente ahora… ser penetrado… ¿esto sientes cuando violaste a cada jovencita? —Preguntó introduciendo aún más el arma blanca en su intimidad, causando lágrimas y sollozos por parte su víctima.

—Lástima que no puedes expresarte, quedaré con la curiosidad… —Susurró en un tono tétrico, al instante que sus ojos se mancharon en un profundo y brillante carmesí, dando una fuerte y mortal mordida al rostro contrario arrancado su nariz.

El pelinegro levemente se levantó observando cómo el criminal moría lentamente, masticando ligeramente la nariz, pasándola de un lado de su boca al otro, sin embargo sin masticarla; parecía saborear el sabor de la sangre.

—7000 monedas es demasiada paga por esta clase de escoria…—Murmuró el ojos grises escupiendo la nariz sobre el cadáver.

Al llegar el amanecer, el silencio en el pueblo se mantuvo nuevamente. Sin embargo el peligro ya había pasado. Algunos pueblerinos asomaron su curiosa mirada por sus ventanas, no notando nada fuera de lo normal. No obstante, desearan salir o no, no era una cuestión de dudarlo, debían hacerlo. Los campesinos correspondían regresar a sus granjas y, tierras, al igual que los pastores con sus ovejas. Poco a poco algunas personas se atrevieron a surgir de sus hogares, y una pequeña multitud se agrupo en el centro del pueblo. Horrorizados y, sorprendido, murmuraban entre ellos. Miradas más curiosas como la de algunos niños se hicieron presentes al contemplar cinco cuerpos sin cabezas empalados. Pero lo más notable e impresionante es que parecían disecados… la realidad es que no poseían sangre…

Los rumores de esa sangrienta noche no se hicieron esperar y, pasaron más allá de aquel pueblo, más allá de las montañas, hasta otras aldeas y, poblaciones. Se decía que en cierta aldea se encontraron el mismo día las 5 cabezas de los cuerpos empalados… Se trataban de asesinos,  ladrones,  y violadores que se dedicaban saquear pueblos pequeños al igual que aldeas, matando y robando, y abusando jovencitas. Parece ser que el lugar dónde fue empalado las 5 cabezas, fue dónde se consumido el contrato…
Stimme Bresher
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Re: Contrato de sangre.

Mensaje por Mister Orange el Vie Jun 13, 2014 11:28 pm

Todo en orden, le entrego color, diamantes y exp correspondiente.
Mister Orange
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