Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Junglas de Lustria
por Strindgaard Ayer a las 5:37 am

» [Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Amelie Winter Ayer a las 1:40 am

» Un Dios entre Nosotros.
por Azura Vie Mayo 17, 2019 9:05 pm

» [Priv. Karasu y Dahana] Hierbas Quemadas
por Karasu Vie Mayo 17, 2019 3:34 pm

» Noche de Muerte [Campaña]
por Strindgaard Vie Mayo 17, 2019 12:18 pm

» [Reclutamiento y OFF] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Rimbaud Vie Mayo 17, 2019 3:54 am

» Encuentro desafortunado
por Shirei Jue Mayo 16, 2019 3:23 am

» Reglas de Noreth
por Adorno Azurbanipal Dom Mayo 12, 2019 3:03 am

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Margaret Orgaafia Sáb Mayo 11, 2019 4:59 pm

» Nas~
por Alegorn Vie Mayo 10, 2019 1:53 am



Las últimas horas del Icarus H8SDUFN
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones
Las últimas horas del Icarus SiUh6o7
Las últimas horas del Icarus KRfbrcG
Las últimas horas del Icarus 9fBXn98

Las últimas horas del Icarus

Ir abajo

Las últimas horas del Icarus Empty Las últimas horas del Icarus

Mensaje por Namhaid Anfhlaith el Vie Jul 04, 2014 5:08 pm

Koren fregaba la cubierta del Icarus con el empeño y las ganas del que no tiene mejor opción, sus costillas marcadas, su rostro largo y enjuto y la mirada esquiva de los que han recibido sus buenos palos le daban la apariencia de un perro flaco; a pesar de su avanzada edad –tendría unos treinta años- se había enrolado por primera vez en la tripulación del barco thaliseano con la esperanza de contar con al menos un plato de comida al día, pero lamentablemente para él, treinta años son demasiados para iniciarse en el oficio de marinero y todos sus camaradas lo trataban como a escoria y le asignaban los trabajos más duros.

Delante de él y también fregando las tablas se hallaba Gael, otro nuevo en el barco, quien también era víctima de un acoso sistemático… pero por otra razón, por preguntas sin respuesta.

-Los otros dicen que te han visto ayudando a subir aquellos toneles en el puerto… se mueren por saber que hay en ellos- preguntó Koren en rápidos susurros, como temiendo ser visto y oído- Todos dicen que tienes algo que ver con el pasajero que se oculta en el camarote del capitán.

Gael seguía fregando, sin romper su silencio.

-Vamos, dime que pasa –la voz de Koren sonaba como una súplica desesperada- esos toneles eran muy raros y te vieron junto a ellos en el puerto, además el pasajero no ha salido del camarote desde entonces, de eso hace ya dos días y es todo muy sospechoso.

-Te han amenazado para que me hagas hablar ¿No es así Koren? –le dijo de repente Gael- Pues dile a los otros que si tanto quieren saber que pasa pueden preguntarlo ellos mismos.

Koren se calló y continuó fregando, bien seguro de dos cosas: primero de la paliza que le darían a él por esa respuesta… y luego de la paliza aún mayor que le darían a su compañero de fregona; este último pensamiento lo reconfortaba un poco ya que las penas compartidas siempre son más llevaderas.

Gael era un marinero retraído para la tripulación rasa, pero para el primer oficial Makairos esta era una historia bien distinta,  sabía que era más que un simple marinero y que estaba  relacionado de alguna misteriosa forma con el pasajero que el capitán había encerrado en sus aposentos, bajo la orden general dada a toda la tripulación de que no se lo molestara ni se entrara a su camarote bajo ninguna condición y bajo la orden privada dada a su primer oficial de que no se hiciera absolutamente ninguna pregunta sobre el pasajero.

Sin embargo, el capitán ya no era el mismo desde que fondearon en las costas de Thalis Nertheliam, hablaba como entre sueños y a través de una espesa bruma, sus ojos estaban vidriosos y su mirada perdida; para empeorar las cosas la última noche en el puerto un pasajero había abordado la nave sin que su rostro pueda ser visto por nadie y se hospedó en el camarote del capitán, todo su equipaje eran doce barriles que fueron colocados en la bodega bajo el castillo de popa. Esa misma noche dos nuevos marineros se incorporaron a la tripulación, uno parecía completamente inofensivo, pero el otro…  Makairos se dijo a sí mismo que ante todo tenía que encontrar un momento apropiado para hablar con él.

Lamentablemente para Gael, los marineros desearon “hablar” con él antes, como resultado de esa conversación estaba retorciéndose en el suelo luego de haber sido molido a patadas por media tripulación, tenía ambos ojos morados y estaba rodeado por una docena de hombres recios y endurecidos por la vida de mar.

-¿Así que querías que te preguntáramos nosotros no bastardo?- inquirió el más grande de todos y por tanto el cabecilla- ¿Qué te parecen las preguntas?

Gael estaba encogido en el suelo de madera, escupiendo sangre.

-Paren… por favor…

-¡Dinos qué demonios hay en esos barriles!

-No puedo decirlo, por favor…

Una nueva patada le cortó la respiración en seco.

-¿Quieres seguir bailando basura? Sigue dándonos largas y continuaremos la danza y no te preocupes, si me canso otro ocupará mi lugar.

Gael los miró con terror y empezó a hablar lentamente, cómo si le doliera escupir las palabras.

-En los toneles hay… fiambres en salmuera, pero esta es solo una tapadera, debajo del fiambre  hay barras de mithrill y oro de contrabando.

-¿Ves como iba a ser todo más fácil si hablabas al principio?- dijo el gorila antes de darle una última patada- ¡Esa por hacerme perder el tiempo! Vamos muchachos, hay trabajo que hacer.

Gael quedó tendido por un momento antes de levantarse y bajar a la bodega de proa donde había escondido sus cosas y aprovechó para robar otras, una capa raída y un macuto medio vacío. Vio su armadura y decidió dejarla en la bolsa, se puso las espadas en el cinto, al igual que sus cuchillos y subió nuevamente y se sentó tranquilo junto al trinquete.

Allí fue donde lo encontró Makairos, con las marcas de la golpiza en el rostro pero tranquilo fumando una pipa de mazorca que había robado,  Koren estaba pocos metros más allá hecho un ovillo en el suelo y durmiendo a la intemperie con unos buenos chichones en la frente, el oficial no le prestó atención y se dirigió directamente a Gael.  

-¡Eh tú marinero! –Empezó a decir el primer oficial- dime…

-Quieres saber que pasa- lo interrumpió el aludido- lo siento, sólo soy un simple marinero.

-¡No me vengas con esa mierda! ¡Yo sé bien que tienes algo que ver con ese maldito pasajero!

Gael no dijo nada, pero se movió de manera que bajo la capa se notaron las vainas de las espadas, Makairos se puso tenso pero antes de que pueda decir nada Gael empezó a hablar.

-¿Sabe algo señor Makairos? La ignorancia es algo muy peligroso, pero más peligrosa que la ignorancia pura son las certezas falsas y más peligrosas aún las verdades a medias… por ejemplo, usted sabe que tengo una relación con el pasajero ¿Pero qué tipo relación es?  

-Eres su sirviente, por supuesto.

-A eso es precisamente a lo que me refería, usted es igual que los marineros, ellos saben que  yo soy el esbirro del pasajero y no su asesino; al igual que saben que el pasajero es un contrabandista al cual pueden hacerle una mala jugada y no un lord vampírico; y el mentado vampiro sabe que en sus barriles están sus familiares listos para auxiliarle y no una peligrosa brea alquímica; y los marineros, que saben que en esos barriles hay oro y no sé qué chucherías más, deben estar asomando sus narices en los barriles con una lámpara en mano en estos precisos momentos, justo por debajo  de las plantas de un vampiro tan fuerte que no puedo matarlo si no es con peligrosa brea alquímica.

Justo en ese instante medio barco estalló en una bola de fuego colosal, era un fuego infernal aunque la explosión no fue tal cosa, sino una llamarada que parecía convertir el aire en fuego; el barco se zarandeó y Makairos cayó al suelo sin poder reaccionar en absoluto, desde la popa del barco surgió un horrible grito y una masa deforme salió de entre las llamas gritando y arrastrándose mientras su carne era carcomida hasta los huesos por un fuego que más bien parecía ácido, el primero oficial no podía apartar la vista de aquel ser que se consumía lentamente mientras todo el barco ardía irremisiblemente, sólo la mirada aterrada y el grito de Koren que se había despertado y había escuchado todo lo sacó de su letargo, volvió la vista detrás suyo y donde antes vio un hombre ahora se erguía la figura de un monstruo.

-Y finalmente… usted sabía que yo era un humano.  

Un grito corto y el resplandor de dos espadas de fuego en la noche que moría fueron los últimos signos de la existencia de Makairos Jorgan, sobre su cadáver se levantaba Namhaid Anfhlaith, último de los Calag-Meg.

Miró a Koren quien sólo atinó a encogerse de miedo en su sitio y le ordenó que echara el bote salvavidas que tenía al lado al agua mientras el barco empezaba a hundirse rápidamente, Namhaid cogió el saco de arpillera que llevaba su armadura dentro, el macuto y la pipa y se arrojó dentro del bote desde la borda, donde ya estaba Koren aún agazapado.

-Rema- le dijo.

La bruma era espesa, pero aún así verían las llamas desde las aldeas de pescadores cercanas, las costas de Thargund casi nunca están desiertas; Namhaid, buscado en varias de las islas de los vastos océanos, mientras miraba a Koren remar pensó que sería una suerte que otro lobo de unos treinta años vague en aquellas costas justo cuando el llegue allí… sería una verdadera suerte…
Namhaid Anfhlaith
Namhaid Anfhlaith

Mensajes : 47
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Las últimas horas del Icarus Empty Re: Las últimas horas del Icarus

Mensaje por Alice Lydell el Vie Jul 04, 2014 5:46 pm

genial.


That´s what I said!
Las últimas horas del Icarus Tumblr_mpygqycpaU1rnev78o1_400

Las últimas horas del Icarus Firmaalice

Déjame mostrarte el mundo al otro lado del espejo...
Alice Lydell
Alice Lydell

Mensajes : 438
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.