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5oo Monedas de plata.

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Re: 5oo Monedas de plata.

Mensaje por Circe Pandora el Mar Dic 23, 2014 7:15 pm

Circe parecía tan metida en sus propios asuntos comerciantes con el encargado de aquel salón que al escuchar un saludo dirigido hacía ella ésta no volteó ni por un instante, asintió con la cabeza y saludo con una sonrisa mientras su mirada se encontraba fija en el hombre mayor al otro lado de la barra, sin embargo cuando éste le dirigió la mirada al hombre que la saludaba, Circe de inmediato lo imitó, cuál fue su sorpresa al encontrarse con Necross ahí frente a ella. La dama hechicera se mostraba tan sorprendida que su rostro se había paralizado, en realidad se había distraído tanto de su concentración que ahora mismo parecía no saber que decir o qué pensar.

-Ah… oh ¿Necross? ¡Necross!- Finalmente había reaccionado, carraspeo una vez y tragó saliva dando las gracias al encargado del salón, entregó unas cuantas cosas y éste a su vez le regresó unas cuantas monedas. –Disculpe, me encontraba haciendo unos cuantos negocios, de hecho estaba buscando un lugar para comer, normalmente me quedó en el carromato pero de vez en cuando hay que variar.- Sonrió mientras observaba el vaso que el hombre señalaba, negó con la cabeza y le respondió. –No bebo, sólo ginebra dulce ¿La ha probado?-

Con una seña pidió al encargado que le sirviera un segundo vaso ofreciéndolo a Necross. –Esto le gustará es dulce y un poco amargo, pero no embriaga.- Tomo un asiento para ponerse cómoda y miró el vaso como si dentro de él se encontrara el universo escondido. –A mi esposo le gustaba mucho… él solía decir “Puedo divertirme sin embriagarme, sólo necesitaré un árbol más tarde”.- Sonrió melancólicamente y después observó a Necross para dirigirle nuevamente la palabra. –En fin ¿De qué le gustaría hablar? Su hija es muy hermosa y tiene mucha energía, se nota que en un futuro será una mujer decidida, es bueno saber que hay hombres como usted, hombres “sensiblemente familiares”-

Aquello lo había dicho en un tono de gracia, no con el fin de burlarse sin embargo le era extraño ver a hombres divirtiéndose con sus pequeñas sin aquella idea sexista, Circe quiso preguntar por la madre de la niña sin embargo omitió su curiosidad prestando una breve aención a los detalles que los rodeaban, los grupos de hombres que hablaban entre ellos, las pocas mujeres que hay se encontraban, aparte de ella sólo tres, dos de ellas eran camareras su uniforme parecía mantenerse pulcro, eran niñas, jovencitas de no más de 15 años, otra mujer las cuidaba desde un escalón contrario al salón. Por la mirada Circe se dio cuenta pronto que eran familiares. La tercer mujer parecía una guerrera, o una bandida, o una antiheroína quizás, llevaba botas largas, pantalones entallados y un saco largo y elegante, parecía mercenaria, Circe lo dudó por un momento y prefirió desviar la mirada antes de que se prestara a malas interpretaciones. Entonces como si de pronto hubiese cambiado su perspectiva hacía las cosas, observó a Necross directamente a los ojos y habló.

-Usted no es un hombre común… tiene un aura que lo diferencia de los demás.-


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Re: 5oo Monedas de plata.

Mensaje por Necross Belmont el Sáb Ene 31, 2015 10:04 am

-Nadine… despierta Nadine… debemos irnos.-

El hombre del parche con cierto apuro despertó a la pequeña Nadine, la niña aun confundida hizo caso, de manera automática y sin estar totalmente consiente. Pero la joven reacciono cuando su padre le ponía las botas. -Vater, ¿dónde vamos?- Necross la miro y con una sonrisa paternal le comento: - Estamos atrasados, así que dormiremos fuera una noche más. Además pasamos tanto tiempo dentro con los elfos, que había olvidado lo…cómodo… que es dormir fuera.-

El hombre del parche termino de vestir a Nadine y salió rápidamente de su habitación. Tomo en brazos a la niña y sin hacer ruido cruzo la posada para salir de ella. Antes de irse dejo unas monedas en la cama que Nadine utilizo.

-//-

Necross quizás no hable mucho, pero sabe disfrutar de la buena compañía.  Así como lo había hecho Circe, él también le echo una mirada a la gente del lugar. Lo que más le llamo la atención fue una mujer con aspecto feroz, parecía ser mercenaria, quizás un simple soldado. Cualquiera fuera la respuesta, era indudable que aquella mujer sabia luchar.

El ambiente era alegre a pesar de todo, el pueblo era tranquilo, la gente parecía bondadosa; Necross pensó en quedarse un par de días y disfrutar de las bondades del pueblo. Pensaba en que Nadine podría conocer más un poco a la humanidad, que no siempre son crueles y despiadados como la mayoría cree, incluso podría hacerla estudiar un tanto, o practicar más con la habilidad que descubrió. Practicar la latente piromancia dentro de Nadine podría ser algo muy fructífero.

-Usted no es un hombre común… tiene un aura que lo diferencia de los demás.-

Y los planes de Necross se derrumbaron en ese momento, en el momento en que ella comento sobre el aura del hombre del parche.

-¿De qué hablas?  Si soy común, común y silvestre... lo único extraño conmigo son las alas de Nadine, pero eso es porque su madre fue divium.

Estaba nervioso, es la primera de los humanos que le dice aquello. Pero él mantenía su sonrisa, una mirada calmada, y una actitud de amistad. Por dentro, el hombre del parche pensaba en cómo es que ella podía ver más allá de su ser.

-Hablando de ella, se quedó dormida al momento en que se acostó, al parecer el viaje la dejo agotada.-

¿Cómo es que una humana podría notar aquello que sigue a Necross? Los elfos lo hicieron, pero ellos son seres que viven junto a la magia, es normal que ellos lo vean.

-De hecho pronto tendré que subir, a veces tiene pesadillas y corre a mi lado.-

Quizás miente, quizás no noto a Dracul, quizás solo sintió el poder mágico que corre dentro de Necross. Después de todo solo dijo que “no era un hombre común.”

-Y aunque logra dormirse después, y muy rápido, me despierta a mí y yo ya no logro conciliar  el sueño. Jajajaja.-

Tendría que irse, aunque ella no tenga claro lo que pasa, el solo hecho de que algo pueda sentir la presencia del engendro la hace peligrosa. Peligrosa porque podría despertar a Dracul, y elengendro no ha pisado este mundo en mucho tiempo.

-Así que  quizás con suerte nos veamos mañana, nos quedaremos un par de días aquí.-

Es mejor que siga durmiendo, si despierta es posible que Necross pierda el control del cuerpo.

-Fue un placer.-

-//-

Monto la alforja en pequeño, quien descansaba de pie en el establo de la posada. El caballo se asustó en un comienzo, pero reconoció la cara de Necross. El hombre del parche primero subió a la niña, y luego monto él , hizo galopar la caballo y raudo se perdió en la oscuridad de la noche.

La joven divium aun un tanto dormida, se abrazó de su padre porque sentía frio, la noche de hecho estaba fría. Necross hizo detener el caballo, y de la alforja saco una capa color verde oscuro. Aquella capa era bastante apreciada por padre e hija, ya que fue el último regado de Ithilwen antes de partir. Con la prenda sobre la niña, el hombre del parche hizo que pequeño nuevamente empezara a correr, debía alejarse de ese pueblo rápidamente.

Necross hizo correr a pequeño por varias horas, y luego lo hizo caminar por varias más. El animal estaba exhausto, la niña dormía incómodamente en los brazos de su padre, y este apenas si se podía los ojos.  Ya con los soles saliendo de su escondite, el hombre del parche hizo detener al caballo, y se bajo con cuidado ya que aún cargaba a Nadine.

Logro llegar a la entrada de un pequeño bosque, mentiras, el bosque era inmenso. Ahí mismo armo la carpa mientras Nadine intentaba mantenerse de despierta, el caballo hacía mucho se había echado en el piso para descansar. -Creo ahora los únicos que podríamos encontrar serían los elfos…- Cuando Necross termino de levantar la tienda, Nadine inmediatamente entro en ella, se recostó y sin más se durmió nuevamente. El hombre del parche ato las correas de pequeño a uno de los soportes de la tienda, luego imitando a su hija, entró para dormir un poco.

Necross, Nadine, y Pequeño, durmieron hasta alrededor del mediodía. La frescura del bosque les ayudo a conseguir un muy buen sueño.  -Vater, despierta… Vater tengo hambre…- El hombre del parche abrió su ojo descubierto, miro a Nadine por unos segundos, y le comento: -En la alforja de pequeño están las provisiones, ve a molestarlo a él.- La niña miro con tristeza a su padre, para luego salir de la carpa, conseguir algunas frutas, y sentarse en el verde pasto a comer, mientras contemplaba el cielo que no era cubierto por los árboles.

Necross se sintió mal de como  trato a Nadine, así que salió de la carpa, y cuando la vio sentada mirando el cielo, se sentó junto a ella, le sacudió los cabellos, y la abrazo. -¿Que ves bodoque?- La niña solo sonrió y continuo mirando los cielos. El hombre del parche se acostó en el pasto, y se quedó mirando el firmamento junto a su hija.


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Re: 5oo Monedas de plata.

Mensaje por Necross Belmont el Vie Feb 13, 2015 5:26 am

El hombre del parche estaba acostado,  con el torso desnudo. Con un brazo abrazaba a Ondine, quien estaba desnuda también, acostada a su lado.

-¿Que ves en las estrellas querida?

Aquella noche el cielo de los glaciares se veía despejado, Necross y su amor se dedicaron a mirar las estrellas antes de irse a dormir. Ambos estaban acostados, mirando a través de una pared de hielo.

-Algunos ven figuras, otros ven personas, ¡algunos incluso ven el futuro! ¿Que ves tú?

-Yo veo letras- Dijo recostando su cabeza en el hombro de él: -El cielo es como un gran libro que se puede leer, si se es lo bastante viejo para haber aprendido su lengua. Creo que en él está grabado lo que es digno que el mundo recuerde, pero también el conocimiento de lo que valdrá la pena saber para vivir mejor... ¡Mira!- Y apuntó hacia una de las más vistosas en el horizonte: -Aquella estrella de seguro está iluminando a algún viajero para llegar a casa... Es el gran mapa del universo, ¿no crees? -y lo abraza fuerte, dejando que sus alas los envuelvan. Hace frío y sabe que el humano es sensible a la temperatura de aquel lugar, por lo que sus plumas le sirven de protección y el calor de su cuerpo se trasmite a él.

-Lo veo... ¿Me guiaran las estrellas cuando deba volver a ti?- Pregunto Necross, claramente entristecido. El abrazo que ella le dio, él se lo devolvió con más fuerza, acariciando  también su espalda en donde nacían las alas de su amor, casi de forma automática. -Te regalare una estrella, te daré la más brillante. Así si me pierdo, si el camino llega a desaparecer, siempre podre encontrarte de nuevo.- El hombre del parche pego su cabeza a la de su amor, e intentando contener su notable emoción, le beso la cabeza.

Ella Enmudeció. No era buena para expresar sus sentimientos y luego de aquel beso exhaló, sin mirarlo: -Ya encontraremos la manera de volver...- habló suave, levantando el rostro hacia él, fijando su mirada triste, casi perdida: -Y si no, ya encontraremos la manera de vernos en las estrellas...-

Con un solo beso  el hombre del parche sello los labios de su amor -Así es, y hasta entonces, que no se te ocurra buscar más idiotas por ahí, que ya tienes a uno.- Sonrió, e intento hacerla reír a ella. -Y este idiota te ama como nadie.- Termino de añadir, después de dedicarle una mirada enternecida.

Ella asintió sin decir más. No hubo lágrimas ni tampoco despedidas, más allá de la advertencia del hombre del parche. Lo abrazo de nuevo con fuerza y cerró sus ojos al mundo, metiendo su cabeza entre el pecho de él como si quisiera fusionarse. -Te amo- exhaló en una respiración agitada casi audible solo para ella misma. No dijo nada más, pero un pequeño sollozo se escuchó, proveniente de ella.


-//-

Cuando el hombre del parche se había acostado junto a su pequeña para mirar el cielo, se quedó dormido por unos minutos. Nadine no se dio cuenta cuando su padre se durmió, o cuando despertó.

-¿Don… donde iremos ahora?-

-No lo sé, creo lo mejor por ahora sería salir del bosque, y de estas tierras.-

Necross se pasó la mano derecha por la cara, masajeándose los ojos levemente, en ese momento se quitó el parche, y con la vista completa continuo mirando el cielo. -Hay un hermoso cielo el día de hoy.- Nadine quito su vista de las nubes, para mirar sonriente a su padre; no dijo nada, solo asintió.

Balanceándose con sus brazos hacia adelante, el hombre sin parche se incorporó. -Vamos Nadine, tenemos que seguir el camino. Quisiera salir de aquí antes de que anochezca.- La joven divium se puso de pie, estiro los brazos, y fue a hacerle cariños a Pequeño, en la crin. Necross desarmo la tienda, guardo todo lo que debía guardar en la alforja, y después de calmar un poco la sed del caballo siguieron avanzando.
-Vater, ¿iremos con más humanos?-
-Supongo que si bodoque, aunque me fue raro ver el pueblo anterior en estas tierras. No te sorprendas si vemos más elfos en el camino.-
Siguiendo un camino de tierra que tenuemente se marcaba en el piso, el hombre del parche y su hija llegaron hasta un cauce. Las aguas cristalinas corrían tranquilamente sin ningún disturbio, más el hombre del parche le comento a su pequeña: -Amor, ya comienzas a oler a rayos, ¿Qué te parece si jugamos en el rio un momento?- La niña  asintió energética y contenta ante la idea, pero instantáneamente levanto su brazo izquierdo para olerse la axila.  Algunos cabellos cubrieron su rostro cuando con reproche le dijo a su padre que el que apestaba era él.

Necross se desvistió completamente, no tenía pudor ya que era su hija quien lo veía, y no era primera vez que se bañaban juntos. Nadine, imitándolo, también se quitó todo y se lanzó al agua.  Pequeño comenzó a  beber grandes cantidades de líquido mientras padre e hija chapoteaban en el cauce.  El rio no era demasiado profundo, pero Necross mantuvo en todo momento a Nadine relativamente cerca de la orilla, sus alitas podían pesaban cuando se mojaban.

Cuando terminaron con el agua se secaron con un trapo viejo que Necross llevaba en la alforja, por suerte ningún bandido se apareció ya que el hombre sin parche había dejado bastante lejos sus armas. Ya se había hecho algo tarde, así que Necross le ordeno a Nadine que juntara algunas ramas que estuvieran cerca, mientras el buscaba algunas piedras para armar una fogata. Cuando la tarea estuvo hecha, el hombre del parche se sintió con ganas de alardear.

-Ahora veras porque yo era el mejor cazador de todo Shading.-
-En tus historias siempre dices que Foxhound atrapaba más animales que tu.-
-Foxhound hacia trampa, el tenia esos súper sentidos de lobo y le gustaba presumir…-

Necross miro a su hija con una sonrisa desconforme, aquella niña tenía el humor de su madre. -Adentrémonos un poco al bosque, tráeme un trozo de cuerda, y una de las zanahorias de pequeño.- De la alforja que ya no cargaba el caballo, la joven divium saco los materiales que su padre le pidió. -Ah, ¡y algo de carne seca para nosotros!- Nadine bufo a modo de protesta, pero obedientemente regreso a buscar la comida.

En el camino, el hombre del parche iba recogiendo todo tipo de ramas y pedazos de árbol que encontraba, pero no lo hacía al azar, Nadine miraba sin entender mucho lo que hacía su padre. -Necesito por lo menos dos ramas grandes, haremos una pequeña “puerta” por donde el animal pase, que espero sea un conejo porque no tengo ganas de comer otra cosa.- Cuando Necross encontró los materiales indicados, ato dos ramas de las puntas, y las convirtió en una “V.” -Ahora necesito ver por donde transitan estos bichos, así que camina detrás de mí, y sin hacer mucho ruido, ¿bien amor?- Y así pasaron varios minutos, con Necross caminando casi a raíz de piso para lograr ver con más claridad, terco como él solo, no se quitó el parche en ningún momento.

-Bien, pondremos esto que hice en medio de este pequeño camino, ¿ves como el pasto y las hojas se ven aplastadas? Por aquí paso un conejo y creo usan esta ruta frecuentemente, está cerca del rio y de la comida. Pondremos más ramas a los costados de la trampa para que no se vaya por los lados el desgraciado, y unas cuantas bajo el arco de esta. Pásame el trozo de cuerda…- La cuerda era fina, pero tenía cierta resistencia, una excelente herramienta para cazar. Necross hizo un nudo que se apretara a medida que más se alejara el animal. -Ahora esto lo ponemos aquí, y cuando el animal pase, quedara atrapado. Pondré unos trozos de zanahoria también como carnada. ¿Qué tal?-

Nadine miraba con cierta fascinación y confusión a su padre, le gustaba lo que aprendía, aunque no lo entendiera del todo.  -Ahora deberemos esperar unas cuantas horas con suerte, no es que inmediatamente…- Nadine interrumpió a Necross. -¿¡Vater!? ¿Escuchas eso?-

El hombre del parche se quedó en silencio y se concentró en escuchar lo que Nadine escuchaba. A sus oídos, muy despacio llegaba el sonido de un animal quejándose. Necross se levantó, después de todo su trampa no iría a ningún lado, y con Nadine a su espalda comenzó a seguir el quejido.  Después de un rato estar buscando la fuente del sonido, Nadine vio a lo lejos un animal tendido en el piso.  Con cautela ambos se acercaron hasta tenerlo lo suficientemente cerca para verlo, pero bastante lejos como para que en caso de que los atacara, reaccionaran.

En el piso, sangrando de la pata izquierda, había un lobo, cuando vio a Necross y Nadine, intento alejarse pero debido a sus heridas no pudo moverme más de unos centímetros.  - ¿Vater, que le pasa al lobo?- El hombre del parche se quedó mirando unos segundos antes de contestarle a su pequeña. -Tiene heridas en el cuerpo, no parecen de armas de filo, ni tiene flechas, tampoco se ven profundas, pero si tiene algunas abiertas. ¿Ves su patita? Si el ojo no me falla tiene algo clavado… creo se debió caer de algún risco cercano, y en la caída se clavo sea lo que sea que tiene ahí.-

El hombre del parche desenvaino su bastarda, mientras Nadine lo miraba con miedo. Ella sabía que era mejor sacrificar animales que estuvieran sufriendo, así les evitaban el dolor; aun así,  no le gustaba la idea de que su padre matase a aquel animal.

Pero el hombre del parche no camino, y con su espada se cortó un trozo  de una de las mangas de su camisa, (removiéndose los guanteletes primero).  Se acomodó la armadura una vez más, guardo su espada, y le pidió a Nadine que no se acercara. Lentamente comenzó a acercarse al animal, este, al ver que el humano se aproximaba, comenzó a moverse nuevamente, cada vez que lo hacía se quejaba con dolor.

Necross lo tomo del cuello, mientras el lobo desesperadamente le mordía las manos, por suerte el hombre del parche llevaba su armadura. Sin ninguna delicadeza, Necross quito el trozo de rama que estaba clavada en la pata izquierda del lobo, este mordió con más fuerza, y el hombre de parche pudo sentir sus fauces dentro de su armadura. Una vez retirada la estaca, Necross apretó la herida con el trozo de tela que se había cortado, luego libero al lobo de su agarre. El lobo inmediatamente se alejó pero en su intento de escapar cayó al piso, aun no se podía mover con libertad.

El hombre del parche de sus bolsillos saco un trozo de carne, y se lo lanzo a un lado, luego se alejó hasta donde estaba Nadine. Se puso de cuclillas, hasta quedar a la altura de su hija, y se quedó mirando al animal.

Sin mirar a la niña, y con una media sonrisa, Necross hablo. -Te conté alguna vez sobre Foxhound, tengo cierta debilidad con estos animales.-

La niña sonrió, entendiendo las razones de su padre para ayudar al animal.

Pasaron varios minutos y Necross seguía en su posición, Nadine a su lado, jugaba con las hojas muertas que estaban esparcidas. Mucho después, el lobato se acercó hasta el trozo de carne que Necross había lanzado, y con desesperación se lo comió. -Creo lleva días sin comer, apuesto a que también esta sediento… Nadine, amor, ¡corre hacia pequeño!- La niña sorprendida no hizo caso al comienzo, luego cuando vio que su padre se acercó raudamente al animal, lo tomo en brazos y se puso a correr hacia ella, comenzó ella a hacerlo. El lobato se movía erráticamente en los brazos de Necross, intentaba morderlo pero ya sus fuerzas se habían ido. Aunque en un principio la niña se fascino con el animal, cuando lo vio moviéndose con rabia, relativamente cerca de ella, corrió despavorida. Lobo, humano y divium llegaron hasta donde estaba pequeño, quien se asustó un tanto cuando los vio regresar.

-¡Quédate con el caballo!-

Grito Necross, mientras él se acercaba al rio, donde dejo al lobato, y luego regreso donde su pequeña, solo para buscar un poco más de carne seca, y llevársela al animal; Quien confundido y asustado, seguía alejándose lo más que podía.


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Re: 5oo Monedas de plata.

Mensaje por Necross Belmont el Dom Mar 01, 2015 1:55 pm

-Se supone que los animales heridos son los más feroces, si te acercas mucho te podría sacar una mano, amor.-

El hombre del parche estaba sentado en el pasto,  y su pequeña a su lado. Cuando comento sobre la ferocidad del animal, Nadine lo empujó hacia un lado. Necross rio un poco, la abrazo y le beso la nuca. -Vater, ¿Que pasara con el lobo?-  Pregunto Nadine, quien escondía su boca entre sus rodillas. -Supongo que apenas pueda volverá con su manada. Es una lástima… si fuera cachorro podría acompañarnos.-  Nadine abrió los ojos con sorpresa, y entusiasmada con la idea de que el animal los siguiera, preguntó: -¿Puede venir con nosotros?- El hombre del parche acaricio las alas de su pequeña, y le explico que no podía, que los lobos son animales solitarios, aun dentro de una manada.

-Bodoque, nosotros tenemos que ir a revisar la trampa que hicimos.- Necross miro hacia arriba, para saber la posición del sol. -No tengo idea en que momento del día estamos… pero ya ha pasado bastante desde que puse la trampa.- El hombre del parche se puso de pie e hizo que Nadine lo siguiera. La trampa que había puesto logro atrapar a una pequeña liebre. Lamentablemente Necross debía matar al animal, así que le pidió a Nadine que volviera con pequeño, la niña sabía lo que haría su padre, y sin oponerse volvió con el caballo.

Con el paso de los minutos el hombre del parche desolló al animal, lo dejo listo para cocinarlo. Luego lo empalo, armo una fogata y lo dejo quemando, tiempo después el animal estaba listo. La niña al comienzo no se veía con muchas ganas de comer,  Necross tuvo convencerla de que lo hiciera. -El mundo es tan nuestro como es de ellos. Si el caso hubiese sido al revés, y nosotros fuéramos los conejos… el cazador no dudaría en comernos… lo que quiero decir, es que debemos dar las gracias por el alimento. Ya sabes, como lo hacían los elfos… soy… soy pésimo para esto. Entonces Necross agradeció a la tierra por la comida, de la mejor manera que pudo.

Cerca del río estaba descansando el lobo herido, tenía las patas delanteras cruzadas, y sobre ellas descansaba la cabeza. Pronto el hombre del parche se le acerco, inmediatamente el animal se puso de pie, se veía en mejor estado. Necross dejo las sobras del conejo cocinado cerca, y volvió con Nadine.

-¿Pasaremos la noche aquí, Vater?- Pregunto Nadine, mientras se limpiaba la boca con su camisa. -Es temprano aun, después de reposar podríamos guardar todo y caminar un poco, tal vez si… Nadine, no te limpies con la camisa, hay un trapo en la alforja.- La niña se encogió de brazos, después de todo ya tenía la boca limpia.

Necross estaba de pie, cerca del lobo, quien comía sin dejar de mirar al humano o la divium, esta última estaba junto a su padre, también observando al animal comer. Pequeño estaba acostado más lejos, en el piso durmiendo.

De pronto el caballo se puso de pie e hizo amago de escapar. Una fuerte corriente de viento se sintió de pronto, y para cuando Necross se volteo para ver qué pasaba con el caballo, noto que una criatura alada lo devoraba. Tenía cuerpo de caballo, pero al final de sus patas había poderosas garras, su cabeza era como la de un águila cualquiera, aunque su mirada causo temor en el hombre del parche. Nadine grito con terror, el lobo se alarmo e intento alejarse, más se quedó mirando a la criatura alada que devoraba a pequeño.

El hipogrifo volteo su inmensa cabeza y clavo sus ojos en la niña, el hombre del parche inmediatamente se puso en frente de ella, desenvaino su mandoble, y le dijo que se alejara.


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Re: 5oo Monedas de plata.

Mensaje por Necross Belmont el Jue Mar 05, 2015 2:55 pm

-¡Quédate aquí! ¡Por ningún motivo te acerques Nadine!-

El hombre del parche corrió hacia la bestia alada, con Sherckano en mano y a ras de piso, se acercó para luchar contra el hipogrifo. La bestia corrió hacia Necross también, y cuando estuvo cerca se levantó en dos patas, para intentar atraparlo con sus garras. El hombre del parche detuvo el golpe con su mandoble, la criatura intento picarle la cara pero Necross la mantenía a raya. Luego forzó el arma hacia la izquierda para liberarse de las garras del animal.

La criatura retrocedió, se ergio y comenzó a rodear a Necross, se veía altanera, arrogante, y en especial majestuosa.  El hombre del parche, imitándola, comenzó a rodearla también, pero lo hizo, de tal manera que la bestia termino alejada de Nadine. Necross siempre quedo dándole la espalda a la niña, protegiéndola. El lobo después del ataque del hipogrifo, salió corriendo y se internó en el bosque.

El hombre del parche esta vez dio el primer ataque, un barrido con su mandoble, que termino golpeando el piso, ya que la criatura no solo era inmensa, además era muy ágil; y basto un simple golpe con sus alas, mientras esquivaba el ataque de Necross, para hacer que el humano se desestabilizara.

Necross cayo con una rodilla al piso, mientras se aferraba de Sherckano, que tenía la punta clavada en la tierra. Al ver al humano en desventaja, el hipogrifo nuevamente corrió para intentar atacarlo, el hombre del parche soltó la mano derecha de Sherckano, la apunto hacia la bestia, y uso el poder eléctrico que corre por su cuerpo.  El ataque le llego de lleno a la bestia en la cabeza, con una tan grande era difícil fallar. El hipogrifo comenzó a pestañear rápidamente, y a mover la cabeza de un lado al otro, inmediatamente se repuso, y logro evitar el ataque de Necross; quien aprovechando el leve desconcierto de la criatura, intento atacarla.

Pero su ataque fallo una vez más, ya que la criatura se elevó, y desde el aire se lanzó sobre el hombre del parche. Este nuevamente detuvo las garras del animal con su mandoble, y la bestia nuevamente intento picarlo, si no es porque Necross mueve su cabeza a la derecha, el hipogrifo se la arranca de un movimiento. La fuerza de la bestia hizo que el hombre del parche soltara la hoja del mandoble, esta se hubiese clavado en su cuerpo si no fuese por la armadura. Instantáneamente, al tener la mano libre izquierda libre, le dio un puñetazo en el pico a la bestia.

La bestia solo volteo la cara, luego miro directamente a Necross por unos segundos. El hombre del parche vio directamente los ojos amarillos de la criatura, sintió terror…

-¡¡Vater!!- Grito con miedo Nadine, sus pequeñas piernas temblaban de miedo, de sus distintos ojos corrían copiosas lágrimas,  y sus puños eran apretados con fuerza. La fogata aún seguía encendida, y cuando Nadine grito el fuego creció enormemente. Mientras más tiempo pasaba, más inestable se volvía la llama, el hipogrifo al ver esto, mordió a Necross  del hombro izquierdo, y lo lanzo lejos.

Nuevamente la criatura se ergio, y clavo su abrumadora mirada en la pequeña divium, luego corrió hacia ella.  Nadine no se podía mover, sus pequeñas piernas no le hacían caso, estaba paralizada por el miedo.  Necross cayo violentamente contra el piso, de su mejilla izquierda corría una hilera de sangre, en algún momento la criatura había logrado hacerle daño. Entonces Necross se puso de pie, vio al hipogrifo en frente de su niña, y pensó en lanzarle el mandoble, pero Nadine  estaba peligrosamente cerca, podría ser que también la golpeara a ella. El ojo del hombre del parche se abrió con asombro, y se decidió; tomo la empuñadura de Sherckano con ambas manos, y la lanzo hacia la bestia alada.

Nadine cerró sus ojos cuando vio a la criatura correr hacia ella. Pero había algo mal, sintió un golpe desde su costado derecho que la hizo caer al piso, en ningún momento abrió los ojos, pero no pensó en que así atacaría la bestia.  Luego la pequeña escucho un quejido, parecía que la bestia alada se quejaba.  Cuando Nadine abrió los ojos, vio que Sherckano surcaba el aire, que regresaba a Necross, luego volteo el rostro a la derecha, y pudo ver el lobo que estaba herido a su lado. Este tenía los pelos erizados, y mostraba los dientes, mantenía una pose de amenaza frente al hipogrifo. La bestia alada tenía un corte en uno de los costados, y de allí sangraba levemente.

Antes de que la criatura si quiera alcanzara a Nadine, Necross vio como el lobo se acercaba corriendo a la niña, le encomendó a los dioses la seguridad de esta, y confió en el animal, no tenia de otra. Entonces lanzo el mandoble, mientras el lobo saltaba hacia Nadine, la empujo con el cuerpo hacia un lado, evitando que el hipogrifo la alcanzara con su pico. Sherckano logro darle en un costado a la bestia, y esta chillo de dolor.

https://www.youtube.com/watch?v=7qArJWKO2go

La herida que causo Necross hizo que el hipogrifo sangrara del costado derecho, a la altura de las costillas. La criatura le dio una mirada llena de odio al hombre del parche, se volteo hacia él, y dio un fuerte chillido, para finalmente emprender vuelo y esconderse entre las nubes. Necross  corrió hacia Nadine, la tomo en brazos y se escondió dentro del bosque, la criatura podría volver pero los arboles le restarían movilidad si se lanza desde el aire. Nadine lloraba, lloraba desconsoladamente, su llanto era tal, que prácticamente gritaba, y su miedo hacía eco por todo el bosque.

-Amor… todo está bien… ya se fue el animal, estamos a salvo…-

El que su hija llorara de esa manera, conmovía enormemente el corazón de Necross, y se sintió tan conmovido, que comenzó a llorar con ella, disimulándolo lo mejor que podía. -Ya amor, no pasara nada… yo estoy aquí, yo te protegeré, siempre lo hare.- El hombre del parche abrazo con fuerza a su pequeña, le beso la frente, y junto su cara con la pequeña cabeza de Nadine.

-Meine Liebe… dame fuerzas… por favor.-

Necross al cielo le pedía ayuda, le pedía la fuerza necesaria para consolar a su pequeña, el llanto de Nadine simplemente le rompía el corazón. Después de varios minutos con la niña en brazos, el hombre del parche logro calmarla. Necross miro los ojos desiguales de su niña y le sonrió, todo estaría bien; Nadine miro el ojo gris de su padre, y entendió que todo estaba bien.


Última edición por Necross Belmont el Miér Jun 17, 2015 7:33 pm, editado 1 vez



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Re: 5oo Monedas de plata.

Mensaje por Necross Belmont el Sáb Abr 04, 2015 8:06 pm

Necross paso varios minutos con su hija en brazos, ella se había dormido después de llorar. El  hombre del parche estaba sentado, con la espalda apoyada sobre el tronco de un árbol, frente a él estaba su mandoble clavada en el piso, y el humano tenía la mirada fija en el arma. A unos metros lejos de Sherckano,  estaba el lobo herido; aquel animal dormía con la cabeza sobre sus patas delanteras, estas estaban cruzadas haciendo de apoyo. Necross tenía la mente en blanco, por su culpa Nadine había llorado tanto, pero él sabía que tarde o temprano algo así iba a pasar, en parte se alegró de que ambos estuvieran “sanos” después de la batalla contra el hipogrifo.

-Amor, Nadine despierta… tenemos que seguir.- El hombre del parche con suaves movimientos intentaba despertar a su pequeña, quien a los minutos después despertó. -¿Se fue el pájaro, Vater? – Pregunto temerosa la pequeña Divium, mientras miraba a los lados, asegurándose por sí misma que no había peligro.  -Si bodoque, el hipogrifo se fue… logre ganarle, ¿ves que tu padre es fuerte?- La niña sonrió, pero Necross vio que por sus mejillas estaban marcadas las lágrimas que antes había soltado.

-¿Dónde iremos ahora, Vater?- Pregunto la pequeña Divium mientras se tallaba los ojos. - Pues aún tenemos que salir del bosque, estoy seguro que más adelante hay un pueblo, el problema es que no sé dónde está. Pero hey, el sol nos ayudara a guiarnos, además deberemos ir caminando, así que es mejor comenzar ahora.

Nadine refunfuño, ya que no le agrado mucho la idea, su padre le acaricio la mejilla, y le beso la frente. - Ohh vamos, no todo es tan malo. ¿Ves por allá? Creo nos hicimos un nuevo amigo.- Necross apunto hacia su mandoble, la niña intento entender de que hablaba su padre, hasta que amplio la vista, y se dio cuenta del lobo que dormía.

La joven aplaudió con entusiasmo, y se bajó de los brazos de su padre. -¿Puede venir con nosotros? ¿Puede quedarse?- El hombre del parche se puso de pie, y suspiro cuando su niña pregunto por el lobo. -Pues no es decisión mía bodoque, los lobos no son animales muy amistosos que digamos, al comienzo claro… pero si él quiere acompañarnos, bienvenido será.-

Necross saco su espadón de la tierra, lo guardo a su espalda, e hizo que Nadine lo siguiera. Salieron de la espesura que les ayudo como refugio, la niña se sorprendió al ver el cadáver destrozado del caballo, y las lágrimas volvieron a recorrer sus mejillas. Su padre nuevamente la tomo en brazos, la niña escondió su rostro en el cuello de Necross, mientras este le acariciaba la nuca, e intentaba consolarla. -Fue un buen caballo, pero lamentablemente el hipogrifo fue más rápido. Pero no podemos llorar por él, ya que se pondría triste, tú eras su amiga, debes mantener su recuerdo siempre vivo.- Era difícil explicarle a ella, tan inocente, sobre la muerte. Nadine la conocía claro, pero nunca había visto algo muerto.  

Cuando la pequeña Divium termino de llorar, su padre la envió a lavarse la cara cerca del rio, mientras él sacaba algunas cosas de la alforja de pequeño, la cual en ciertos lados quedo llena de sangre. Con una manta que usaban de toalla, Necross improviso una bolsa, allí guardo toda la comida que pudo, y algunas prendas. La ropa, en su mayoría, le pertenecía a Nadine.  Cuando tuvo  todo listo, el hombre del parche llamo a su pequeña, ella corrió hacia su piernas, y le sonrió.

Antes de partir, Necross comenzó a observar la posición del sol, ubico su norte y allí recién partieron.  El hombre del parche cargaba el improvisado bolso sobre el mango de su mandoble, estaba colgando, no atado, ya que podría necesitar el arma más adelante. Cuando comenzaron a caminar, notaron que el lobo lo hizo en dirección opuesta a ellos, Nadine se puso triste e intento convencer a su padre que lo fueran a buscar, pero este le hizo entender que no podría obligarlo, no podría ni quería hacerlo. Pero los ánimos de la niña no se apagaron, ya que mientras caminaban por el bosque ella lo hacía alegre, saltando con cada paso.

Después de varias horas de caminar, Nadine a la distancia observo una figura sentada, y apoyada  sobre un árbol, a medida de que se acercaban Necross logro verlo con más claridad. La figura era un hombre con años en su cuerpo, parecía dormido, o muerto. - Vater, ¿Qué le pasa a ese hombre?- Pregunto curiosa la niña. -No tengo la más mínima idea bodoque.- El hombre del parche y su hija estaban varios metros lejos del anciano, Necross suspiro y ordeno que siguieran caminando, pero la niña tenía otros planes. Nadine jalo del brazo a su padre, y cuando este la vio, ella tenía ojos de cachorro. -No, ¡no! Tenemos que seguir caminando, no podemos ayudar a todos los que nos encontremos por el camino.- Dijo Necross con tono autoritario.

-Hey… anciano, ¿está vivo?-


La niña logro convencer a su padre de acercarse donde el hombre. El hombre del parche le hablo desde lejos, picándolo con el pomo de su bastarda, mientras Nadine se mantenía detrás de él, escondida entre sus piernas, asomando la cabeza de vez en cuando. -¿Anciano? Pero si estoy en mis cincuenta aun…- El hombre respondió, y al terminar de hablar comenzó a toser fuertemente, para terminar llevando su mano derecha a su hombro izquierdo, con claras muestras de dolor. -¿Se encuentra bien?- Pregunto Necross, mientras guardaba su espada. -No… unos bandidos me asaltaron en el camino principal, se llevaron mi carro y me apuñalaron en el hombro… intente llegar a mi casa pero las energías me traicionaron.- Nadine nuevamente jalo la manga de su padre, para luego mirarlo con preocupación, lo que causo que Necross suspirara molesto.  -¿Está muy lejos su casa? Quizás podamos ayudarlo a llegar…- El anciano miro con curiosidad a Necross cuando este hablo en plural. Luego, detrás de las piernas del tuerto, vio un pequeño par de alas, Nadine asomo su cabeza, y el anciano sonrió con ternura.  -Ohhh… pero que niña más hermosa, ¿es su…?-

-Es mi hija. Bueno, ¿lo ayudamos o no?-

El anciano intento ponerse de pie, pero Necross lo ayudo inmediatamente. El hombre del parche cruzo el brazo del anciano por sobre su hombro, y este le indico hacia donde caminar. -Mi granja está un poco más allá, no tan cerca pero tampoco muy lejos.-

Entonces Necross comenzó a caminar, Nadine se había adelantado un poco, ya que comenzó a perseguir unas mariposas que pasaron. -Su hija es muy tierna señor…- el hombre del parche miro sonriente al anciano. - Lo es, pero puede ser un demonio a la vez. Me llamo Necross.- El anciano sonrió, y volvió a hablar. - Es un placer, mi nombre es Iroh. Debo decir que no esperaba ayuda, solo esperaba que los bandidos me encontraran para terminar el trabajo.- Sin dejar de mirar al frente, Necross respondió. - Si, la gente es desconsiderada en estos días. Y la verdad no tenía intención de ayudarle, pero bueno… Nadine me convenció.- El anciano miro hacia adelante, a la niña que intentaba atrapar mariposas. -Pues su hija tiene un gran… agg.- Iroh se quejó de dolor, mas luego continuo. -Su hija tiene un gran corazón, y un padre que la consiente con cada capricho.- Sin dejar de ver hacia adelante, Necross dibujo en su rostro una sonrisa al escuchar al anciano. -Por cierto, ¿el lobo es suyo?- Necross miro  con curiosidad al anciano, y luego miro hacia atrás, y en efecto, el lobo herido los estaba siguiendo.


Última edición por Necross Belmont el Miér Jun 17, 2015 7:40 pm, editado 1 vez



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Re: 5oo Monedas de plata.

Mensaje por Necross Belmont el Lun Abr 20, 2015 3:30 pm

-¿Cómo es que lo asaltaron?- Pregunto Necross, aun cargando al anciano. -Pues de camino al pueblo me encontré con un joven tirado en el piso, parecía herido y me baje del carromato para ayudarlo. Luego recuerdo que saltaron cinco tipos desde los arbustos  e intentaron quitarme las monedas que llevaba y el carromato. Fue ahí que me apuñalaron.- El hombre del parche miro al anciano con cierta reprimenda. - ¿Intentaron, opuso resistencia? ¿Se enfrentó a cinco tipos? Parece desarmado, ¿llevaba algún tipo de arma en ese momento?- El anciano rio -No las necesito, este anciano es de todo menos inútil.- Iroh intento mantener la sonrisa, pero el dolor en su hombro era evidente.

-¿Y que hizo después?- Nadine apareció de pronto junto a su padre, uniéndose a la conversación. - Después… después intente llegar a casa por mí mismo, pero solo logre avanzar hasta la mitad… gracias a los dioses que aparecieron ustedes.- El hombre del parche rio levemente, y siguió avanzando. Al cabo de un par de horas caminando, lograron dar con la granja del anciano, el cual fue acostado inmediatamente, mientras Necross, con prendas viejas, improvisaba unas vendas para la herida. -No soy curandero, y no tengo idea de si esto se infecte o no… pero pareciera que se pondrá mejor.- Nadine aplaudió con alegría al saber que el anciano se pondría bien.

Después de un tiempo descansando, de té, y un poco de comida, el hombre del parche comentó: - Ya hemos perdido mucho tiempo, debemos irnos Nadine.- Al escuchar aquello, Iroh intento a duras penas levantarse de su cama, solo para contradecir a Necross. -No puedo dejar que se vayan así, ya está por anochecer y no parecen preparados para dormir afuera. Insisto, quédense esta noche.-

-Con todo respeto Iroh, lo asaltaron en la carretera por intentar ayudar a un hombre, ¿Qué te hace pensar que nosotros no intentaremos lo mismo?- El anciano llevo la mano derecha sobre su barba, y comenzó  pensar. -Pues tienes una niña, supongo que no la pondrías en peligro, o le enseñarías tal vida por unas monedas.- Necross miro a Nadine, y luego le desordeno el cabello. - Supongo que no lo haría, y supongo que yo también soy un confiado… acepto Iroh, yo y mi pequeña piromante nos quedaremos esta noche.-

Nadine se sonrojo al escuchar como la llamaba su padre. -¿Piromante?- Pregunto Iroh, con asombro e intriga. -Así es, descubrí que mi pequeña puede controlar las llamas, o por lo menos tiene cierta afinidad con el fuego.- Iroh nuevamente llevo la mano a su barba, pensativo. -¿Supongo que lo heredo de usted, no?- Inmediatamente el hombre del parche negó con la cabeza. -No no, yo tengo un tipo de habilidad… pero no sabría describirla. De su madre tampoco lo saco, ya que ella controlaba las aguas… y a menos que me haya engañado y que Nadine no sea mía, no sé cómo ella tiene aquella habilidad…- Necross se quedó pensando un momento, mientras miraba el rostro de su hija. - Y dudo que lo haya hecho, Ondine  no era muy… ¿cómo decirlo? Sociable.-

A los Belmont se les ofreció una pequeña habitación, donde solo había una cama, una mesa, que sobre ella tenía estaba una vela, y nada más; pero aquello era más que suficiente. Nadine se durmió inmediatamente, más su padre tenía problemas para conciliar el sueño, ya que una casa desconocida para él, no era el mejor lugar para estar; Necross prefería mil veces dormir en el bosque. Para evitar dar vueltas en la cama, y despertar a su hija, el hombre del parche se levantó de la cama, salió de la habitación, e intento inventar algo con que mantenerse ocupado. El anciano Iroh escucho pasos rondar la casa, así que se levantó a ver que sucedía. Allí vio al hombre del parche mirando las llamas de la chimenea, que prontamente iban a desaparecer. -¿Necross, Estas bien?-

-Si… no logro dormirme.-

El anciano se acercó al tuerto, y le dio un par de palmadas en la espalda.  - Usted debería estar descansando. Por muy superficial que fuera su herida, sigue siendo una herida. No se recuperara si está moviéndose innecesariamente.- El anciano sonrió, y se sentó a un lado de Necross.  -Usted uso una palabra en particular para referirse a la madre de la pequeña. ¿Su esposa está muerta?- El hombre del parche sonrió de medio lado, con desgano. -No lo sé, solo sé que ya no está conmigo.- Necross no miro a Iroh, pareciera que las llamas de la fogata eran más interesantes. -¿Y su familia? ¿Vive solo aquí?- El anciano suspiro fuertemente, se notó tristeza en su gesto.  -Tengo dos hijos, ambos partieron en busca de nuevos negocios, aunque la verdad, ambos quisieron ir a descubrir el mundo.- El  hombre del parche volteo su cabeza al anciano. - Todos tenemos a alguien…- Luego, Necross volvió su mirada al fuego. -¿Cuánto tiempo lleva en esta granja?- El anciano miro hacia el tejado, intentando recordar. -Pues nací y planeo morir en esta granja. Aunque solo… solo llevo un par de años. Veras, el menor de mis hijos me dejo al cuidado de su hija, quien falleció por una peste que nos azoto hace unos años… No sé cómo le daré la noticia.-

Nuevamente el hombre del parche volteo su mirada al anciano, a quien le dio un par de palmadas en el hombro. -Lo lamento.- Claramente apenado, el anciano asintió. -Gracias, la verdad, su hija me recuerda a la pequeña María. Aunque no se parecían en nada, tendría la misma edad que su pequeña.- Necross estiro sus manos hacia el fuego, comenzaba a hacer frio. Un par de horas pasaron, y la conversación entre ambos fue desde porque Necross viajaba con su hija, hasta como llegaron al bosque. Antes de volver a la cama, para intentar dormir, el hombre del parche le pidió a Iroh un poco de carne, o cualquier tipo de alimento que no fuera fruta. Iroh pregunto si tenía hambre, a lo que Necross respondió que no era para él. El hombre del parche abrió la puerta principal, dejo la carne en la entrada, y a los pocos segundos apareció el lobo que los seguía, este tomo la carne, y volvió a la oscuridad de la noche.

La noche paso rápido, y al siguiente día, los Belmont despertaron temprano. Iroh le pidió ayuda a Nadine en la cocina, la niña no sabía muy bien que hacer, pero eso no evito que ayudara, Necross intento hacerlo también, pero fue expulsado inmediatamente por su torpeza; había botado dos vasos, se le quebró un plato, y se le quemo el pan.  Horas antes del mediodía, el hombre del parche ya tenía la idea de volver al camino. -Han sido una grata compañía, ¿hay algo que pueda hacer para aliviarles el viaje?- Necross sonrió, y luego asintió. -De hecho sí, creo escuche unos relinches  ayer por la noche, si pudiera vendernos un caballo sería ideal.-

Iroh comenzó a reír inmediatamente, aunque el dolor en su brazo lo hizo calmarse. -No puedo venderles un caballo porque no tengo caballos… Tengo algo mucho mejor, síganme.- Iroh los guio hasta su establo, y al abrir la puerta, padre e hija quedaron asombrados. Había unos pájaros gigantes y amarillos detrás de los corrales. - He escuchado sobre estos animales… dicen que son bastante rápidos.- Iroh camino hacia el pajarraco que estaba más cerca, a quien comenzó a acariciarle la cabeza. -Ciertamente, el negocio familiar consiste en criar y vender a los chocobos para las carreras, mis hijos están buscando nuevos tratos por esta región.  Les daré uno, pues prácticamente me salvaron la vida, pero no esperen uno de raza pura eh. Iroh comenzó a reír, y la risa se le contagio a Necross, que si bien no lo hizo como el anciano, una tenue sonrisa se dibujó en su rostro.

Además del animal, Iroh le regalo a al tuertoun par de provisiones, antes de irse Nadine abrazo al anciano, su padre la miro y suspiro, luego la ayudo a subir al pájaro. Necross se despidió de Iroh con un gesto, mientras Nadine le gritaba adiós, el hombre del parche le dio una leve patada en el vientre al animal y lo hizo correr. Este en cosa de segundo alcanzo una gran velocidad, lo que puso nerviosa a la niña, Necross hizo que corriera un poco más lento, para no asustar más a su hija. -¿Dónde iremos ahora Vater?- El hombre del parche miro el cielo antes de responder. -Volveremos a donde estaba el cadáver de pequeño… nuestras cosas están ahí.-

Spoiler:


Última edición por Necross Belmont el Jue Jun 18, 2015 12:10 am, editado 1 vez



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Re: 5oo Monedas de plata.

Mensaje por Necross Belmont el Mar Abr 28, 2015 2:06 pm

Aquella mañana se sentía fría, una leve neblina bajo de los cielos y se posó por un par de horas sobre la tierra, más aquello por ningún motivo les imposibilito descubrir el bosque. La jauría se preparó para cazar la primera comida del día, el grupo de lobos no era más grande que cinco animales, entre ellos un lobato; este era el día donde los mayores le enseñarían a cazar al joven cuadrúpedo.  La manada paso varias horas, sigilosos como ellos solos, caminaban por el bosque con extrema cautela, no vaya a ser que la posible presa se alertara.

La leve niebla los ayudaba a camuflarse, los ecos del bosque a que su mensaje les llegara a todos, una presa había sido vista en las cercanías. Se trataba de un venado, quien incauto no escucho los tenues pasos que hacían los cuadrúpedos al avanzar, o los silbidos que les informaban cuando y como atacar.  El ciervo tarde se dio cuenta de lo que pasaba, vio a los lobos saltar de todas las direcciones y no supo donde correr, el lobato, nuevo en todo esto, se unió a sus camaradas durante el ataque.  

La cacería tuvo éxito, todos los miembros de la jauría lograron comer, y todos quedaron satisfechos. La joven lobato lo hizo bien, fue uno con su manada, y la manada por ello la recompensó. Después del festín, la jauría regreso a su territorio, no querían que otros lobos los atacaran, ya que ellos solo eran cinco animales. Pero los lobos no eran los únicos animales que trabajan en grupo, y eso lo aprendieron de mala manera, ya que grupo de humanos los embosco.  Primero atacaron al alfa, el que según ellos se veía más grande y feroz, de una punzada con su lanza lograron matarlo, la jauría necesitaría un nuevo alfa.

Pronto fueron hacia el resto, uno de los lobos cayo ya que un bandido logro tomarlo del cuello, e inmediato le corto la garganta.  No había más alternativa, el  lobato debía escapar, sobrevivir por sí misma, y hacerse alfa de una nueva jauría. En su intento por escapar de los bandidos, la joven loba cayó por un precipicio, choco con varias rocas, y una saliente rama le atravesó una de las patas. Después de aterrizar, intento ponerse de pie, pero la herida recién causada no se lo permitió.  ¿Qué le esperaba a una loba herida? La muerte era la única respuesta. Pues un lobo herido no servía en la manada, hay más animales hambrientos en el bosque, la mayoría carroñeros, y ellos esperarían pacientemente la muerte de la loba. Incluso los bandidos podían volver a terminar el trabajo. Muchas horas pasaron después del accidente, la loba a la distancia escucho pasos acercándose, voces humanas que los acompañaban; definitivamente, el animal moriría.

Uno de los humanos, el masculino, se acercó a la loba, el animal temeroso de lo que podrían hacerle, intento alejarse, mas sus heridas se lo imposibilitaban. Un ser más pequeño también se unió al humano, ella dijo algo, y el humano comenzó a mirar a los alrededores.  El humano más grande comenzó a desvestirse, o eso pareció, el humano del parche se rompió la ropa y de un rápido movimiento tomo a la loba del cuello. El animal con todas las fuerzas que poseía intento liberarse, pero cada movimiento que hacia se abría las heridas. El lobo intento morder al humano, pero la piel de este parecía ser de acero, ya que los filosos colmillos del animal no hacían más que abollar levemente el brazo del humano.

El tuerto de un movimiento sin delicadeza saco la rama clavada en la pata de la loba, luego con el trozo de tela que había cortado anteriormente, sello y apretó la herida, para finalmente liberar al animal y dejar algo de carne en el piso. El tuerto había regresado con el ser más pequeño y alado, pero se quedó mirando en dirección del animal, quien también miraba al par. Después de largos minutos, la loba comenzó a devorar la carne que el tuerto le había dejado, el animal por un momento confió en el humano, pero prontamente se arrepintió.

Ya que el humano alzo al animal, lo apretó con fuerza, y comenzó a correr detrás de la niña. El tuerto había dejado al lobo cerca de un riachuelo, el animal apenas se soltó del agarre del humano se alejó para beber agua. Pasaron un par de horas, la loba se quedó dormida, siempre atenta a una nueva jugada del humano, quien estaba junto a su hija mirando como dormía el animal. La loba había entrado en un sueño profundo, casi se sentía en confianza con sus “captores”, un trozo de carne había llegado a sus pies sin darse cuenta, el humano se había acercado, y la loba rápidamente se puso de pie, se veía notablemente mejor.

Pronto el viento hizo un cambio inesperado en su corriente, la loba se puso de pie, alerta, y antes de que se diera cuenta, había un hipogrifo devorando al caballo del humano. El tuerto comenzó a luchar con la bestia, la loba simplemente escapo, ya había sido demasiada batalla para ella en un solo día; pero mientras más se alejaba, más lento corría. La loba se había internado en el bosque, no podía ver al humano o la Divium, pero podía escuchar como el tuerto gritaba, y el hipogrifo chillaba. Lentamente el animal comenzó a retroceder sus pasos, no entendía porque lo hacía, pero sus patas solas reaccionaban, quizás si el tuerto moría, su fuente de alimento gratuito desaparecería. La loba al salir del bosque, y regresar al lugar de la batalla, noto el fuego de la fogata,  y como este crecía desmesuradamente, luego vio a la niña, y como la bestia alada la miraba con hambre. Entonces antes de que el hipogrifo le atacara, la loba la había sacado del camino, y claro, aquello le había traído consecuencias, ya que aún no se recuperaba del todo.

El tuerto había logrado herir a la bestia alada, lo que causo que se fuera, y al  momento de esta escapar, el humano tomo a la Divium y se internó en el bosque, la loba los siguió, el enemigo podría regresar y ella debía protegerlos. Y protegiéndolos se quedó, ya que el humano se sentó apoyándose en un árbol, clavando anteriormente su gran espada en el piso, la loba se quedó frente al humano, acostada, pero en posición de alerta. La joven Divium lloraba incansablemente, cosa que causaba cierto malestar en el joven animal, pero aun así, no renunciaba a su tarea de vigía. Por qué lo hacía ni ella misma lo entendía, quizás era porque ahora se encontraba sola, y un lobo solitario en terreno de otros es presa fácil.

El humano logro tranquilizar a la niña, esta se había dormido, el silencio inundaba el bosque, y humano y animal se miraban, no hacían más que eso. Después de que la niña despertó, el humano volvió con el cadáver del caballo, tomaron algunas cosas, y siguieron su camino. La loba espero unos minutos antes de ponerse de pie, comenzó a olisquear el piso, y siguió el olor de la Divium. Escondida entre los arboles los seguía, intentando pasar desapercibida, camuflándose con el bosque. El tuerto encontró otro humano, y junto a este regresaron sus pasos, el humano viejo parecía herido, quizás el tuerto tenia fascinación por ayudar a los que lo necesitaban, después de todo en un solo día había ayudado a un viejo y un lobo.

Junto al anciano se metieron en una gran casa, la loba comenzó a olisquear el lugar, luego se quedó durmiendo en el pórtico, nuevamente, logro entrar en un profundo sueño. Las horas pasaron, y un sonido se acercó al pórtico, desde adentro, la loba al notarlo se escondió. El tuerto había salido de la casa, dejo algo de carne, y se quedó esperando, el animal entendió que la comida era para ella; se acercó, la tomo, y volvió a su escondite. A la mañana siguiente, el tuerto junto a la Divium salieron muy rápido de la casa, sobre un extraño animal, parecido al hipogrifo con el que habían luchado el día anterior.


Última edición por Necross Belmont el Jue Jun 18, 2015 1:13 am, editado 1 vez



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Re: 5oo Monedas de plata.

Mensaje por Necross Belmont el Miér Abr 29, 2015 2:54 pm

Los días pasaron y el humano junto a la Divium, y aquel pájaro gigante, continuaban internándose en el bosque, aunque un miembro más los seguía de cerca. De a poco la loba establecía una relación con el grupo, aunque en todo momento mantenía distancias, a veces se acercaba cuando Nadine o Necross le ofrecían comida. Después de dejar la casa del anciano, la loba por un momento perdió al tuerto de vista, ya que la montura que tenía era demasiado rápida, y su olor era difícil de rastrear. Le fue difícil pero no imposible, y siguiendo sus pasos, la loba encontró al grupo armando una especie de campamento.

El humano y la Divium no pasaban mucho tiempo en un solo lugar, ya que apenas amanecía guardaban sus cosas y seguían su camino, cuando anochecía armaban la carpa nuevamente, hasta la siguiente mañana. Eventualmente la loba comenzo a pasar más tiempo con el grupo, incluso hubo días en que se quedaba dormida en el regazo de Nadine. Pero cada vez que el chocobo, como se llamaba la raza del pajarraco gigante, despertaba, la loba se asustaba y le gruñía con cierto enojo.

Hubo un día en particular, donde el frio de la mañana no se sentía tan terrible, el viento soplaba suavemente, meciendo las hojas de los árboles, y el pasto a los pies del grupo. Aquel día  la loba comenzó a jugar con la niña, de pronto el humano se apareció, se agacho hasta la altura del animal, y le acaricio la cabeza con cariño; la loba se dejó tocar, e incluso intento jugar con el tuerto. La niña se puso de cuclillas, acariciándole el lomo al animal, este se sentó en sus patas traseras.

-Vater, tenemos que ponerle un nombre.-
Había comentado la niña.
-Hace tiempo, mucho tiempo, escuche la historia de un guerrero que a pesar de todas las dificultades en su camino salió adelante. Aquel guerrero tenía una loba de compañero, y esa loba se llamaba Sif, y así es como te llamaras tú cuadrúpedo.-
Al momento de escuchar el nombre, Sif ladeo la cabeza, un gesto que le hizo entender al tuerto que el animal comprendía el nombre.

Los días siguientes se volvieron iguales a los anteriores, la rutina era despertar temprano, comer un poco, guardar las cosas, usar al chocobo de montura hasta el mediodía, comer de nuevo, que Nadine jugara un poco, volver al chocobo, y cabalgar hasta antes de que se pusiera el sol, para dormir y repetir al siguiente día. Sif ya se había acostumbrado a sus compañeros, podría ser un animal salvaje, pero tenía algo que los demás no, y eso la hacía un tanto más amigable que los demás lobos. A veces el tuerto se quedaba mirando cuando jugaba con la Divium, y cada vez que el humano veía a la loba, sonreía con un gesto de nostalgia en su rostro.

Sif noto que el grupo de a poco se alejaba del bosque, y de donde podría estar su jauría, si es que seguían con vida. Y el momento en que se dio cuenta que estaba ya fuera del bosque, fue donde intento regresar, mientras la Divium le jalaba la piel para que no se fuera. Sif miraba con cierta tristeza al tuerto, luego miraba hacia atrás, hacia el bosque. -¡Vater! ¡No dejes que se vaya bitte!-  El humano bajo una rodilla al piso, y le acaricio la cabeza a su hija, para luego hacer lo mismo con la loba. -Eres libre de irte, los lobos funcionan mejor entre los suyos, pero la oferta de estar con nosotros siempre estará disponible. No sé si me entiendas, pero si quieres una nueva manada, estaré yo, Necross, y mi pequeña, Nadine.- El tuerto se puso de pie mientras la loba lo observaba, tomo las riendas del chocobo, la mano de su niña y comenzó a caminar fuera del bosque. Sif los miro partir, luego miro el bosque, aulló con fuerza, y siguió al grupo.

Los días caminando se hacían cortos, ya que la niña se entretenía con la loba, y la loba siempre jugueteaba con la niña. La loba al salir del bosque lentamente comenzó a acostumbrarse al exterior, a lo que no conocía, lo que los arboles le tapaban, pero el salir del bosque también traía sus complicaciones claro. Y es que en cierto momento el grupo cruzo un lugar desconocido para la loba, un lugar árido, de clima caliente, era difícil respirar, y más difícil mantenerse fresco, el calor era insoportable. Por suerte la estancia en aquel inhóspito lugar duro poco, pero Sif seguía confundida, no sabía si la siguiente locación era mejor o peor.

El ambiente se sentía lúgubre y húmedo, pisar los suelos era una tortura, el piso no era estable, los mosquitos casi que se clavaban en la piel del cuadrúpedo. Desde la oscuridad que a veces se formaba, y de detrás de los matorrales, se sentían miradas atentas, miradas de depredadores listos para atacar en cualquier momento, el grupo había llegado al pantano.


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Mensaje por Necross Belmont el Miér Abr 29, 2015 8:33 pm

Nadine era la menos contenta con la ruta escogida por su padre, repetidas veces se quejaba por lo malo del clima, por no poder pisar tranquilamente el piso mientras caminaba, por ello, Necross la castigo, la hizo ir siempre sobre el chocobo, cosa que a ella le alegro mucho. -Vater, ¿porque estamos aquí?- Necross quería mucho a su hija, pero ella a veces podía ser un dolor de cabeza. -Esta es la ruta más fácil para llegar  a Valashia, además tengo la sensación de ya haber estado aquí. No creo pueda explicártelo pequeña, pero creo el pantano nos llama.-  Los pantanos swash eran conocidos por todo el mundo, pero el hombre del parche nunca había estado allí, o eso creía, ya que un sentimiento de nostalgia lo hacía creer lo contrario, algo dentro de su ser le decía que no era primera vez que pisaba aquel lodoso suelo.

Siguiendo su instinto en vez del mapa que llevaba en la alforja, Necross guiaba a su pequeña, al chocobo, y a Sif por el pantano. Pasaron horas caminando, y el hombre del parche mando al demonio su instinto, saco el mapa, lo reviso un par de veces, y finalmente llego a la conclusión, que en efecto, y contrario a todo lo que él pensaba, estaban perdidos.

Antes de que Nadine se quejara una vez más, comenzó a saltar con cierta animosidad sobre el ave, luego apunto a la distancia, mientras intentaba hablar, pero su tartamudez no se lo hacía nada de fácil.  -¡Vater, Vater! ¡Mira allá!- La niña apuntaba  al tronco de un árbol, este estaba a unos cuantos pasos del hombre del parche, pero él no veía nada interesante, mucho menos algo que llamara la atención. - ¡Mira mira! ¡Hay alguien allí!- La niña seguía apuntando al árbol, Necross no terminaba de entender a que se refería. Sif entonces comenzó a olisquear el tronco que la niña apuntaba, pero no encontró nada, a Necross le dio una mirada de tristeza, y volvió a sus piernas.

Un tanto desesperada, la niña se bajó del ave, camino hasta el tronco, y apunto al piso. -¿Cómo no la ven? Ella está aquí, sentada, ¡mirándome!- Necross se acercó a la joven, bajo una rodilla a tierra para mirarla directo a los ojos. -Amor, allí no hay nada ni nadie. Creo los gases del pantano te hacen ver cosas bodoque.- El hombre del parche le acaricio los cabellos a la enojada niña. -¿A quién le dices nada? Idiota.- De pronto una figura se materializo a un lado de Necross, lo que hizo que este cayera de pompas a la lodosa tierra.  El hombre del parche inmediatamente se levantó como pudo, desenvaino su bastarda e hizo que Nadine se pusiera detrás de él. - No Vater, ella no nos hará nada malo.- La figura, quien estaba cubierta de pies a cabeza, se puso de pie, y levanto su mano derecha, intentando calmar a Necross. -Cálmate idiota, no les hare nada, si hubiese querido ya los hubiese matado.- El hombre del parche seguía en posición defensiva, sin creerle nada a aquella mujer. -¿Quién demonios eres tu?- Pregunto Necross, bastante molesto.

- Soy Queelana, una piromante, al igual que tu hija.-
-¿Cómo mierda sabes que ella lo es?-
-Porque solo aquellos con la habilidad de controlar el fuego pueden verme, para que el común de la gente lo logre, debo yo permitírselos.-

Lentamente el hombre del parche comenzó a bajar su espada, sin creerle a la mujer, pero sin negar del todo lo que ella decía. - Si lo deseas, yo puedo enseñarle.- Dijo la misteriosa mujer, con un tono muy calmo. Necross una y otra vez veía de arriba abajo a la figura delante de él. -¿Cuánto me costara esto?- Queelana negó con la cabeza, al tiempo que bajaba su mano. -Nada, pero deberán buscarme en la parte más profunda del pantano. Aquella será la prueba para la niña.- Nuevamente, furioso, el hombre del parche alzo su espada. -¿Es una trampa no? Cuando lleguemos a la zona más oscura nos asaltaran y nos mataran, es ¿es eso? ¿¡Es eso!?-

Queelana negó con la cabeza sutilmente, intento acercarse a la niña, pero el tuerto inmediatamente se interpuso. La mujer misteriosa con un poder desconocido para el hombre del lobo se lo saco de encima, Necross al caer en el agua estancada, sintió un calor agradable en su cuerpo, pero que aun así le provocaba cierta molestia. Sif estaba al lado de Nadine, la niña se asustó cuando la encapuchada se acercó, miro a Sif, para que la protegiera, pero la loba no hacía nada, solo miraba con cierta fascinación a la mujer.

Queelana se arrodillo hasta encontrar los ojos de la niña, le tomo las manos con delicadeza, mientras Nadine un tanto nerviosa intentaba alejarse, mas no escapar. -Piensa en el recuerdo más cálido que tengas, uno que te traiga paz.- Queelana abrió las palmas de Nadine, y le dijo a esta que cerrara los ojos y se concentrara. Nadine cerró los ojos, y busco un recuerdo cálido y agradable en su mente. Entonces recordó cuando paseaba junto a Ithilwen por los jardines de los elfos, mientras su padre la observaba a la distancia. Nadine sintió un pequeño calor entre sus manos, a lo lejos, y mientras se ponía de pie, el hombre del parche veía como desde las manos de su pequeña, una minúscula esfera de luz se asomaba. La pequeña abrió los ojos, y dio un paso atrás, extremadamente sorprendida con la luz en sus manos. -¡¡Vater!! ¡¡Vater mira!!- La niña con cuidado se acercó a su padre, con el cuidado suficiente de no apagar la pequeña llama en  sus manos. El hombre del parche suspiro y sonrió, volteo la vista a Queelana, quien lentamente se alejaba de ellos.

-Iremos a buscarte.-
Grito Necross.
-Eso espero.-
Respondió Queelana.


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