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5oo Monedas de plata.

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Re: 5oo Monedas de plata.

Mensaje por Necross Belmont el Lun Jun 15, 2015 4:49 pm

Sepinelu se acercó hasta el humano, quien estaba de pie sosteniendo a su pequeña; esta se escondía en el cuello del tuerto, aun llorando levemente. -Humano, el gran jefe necesita hablar contigo.- Necross acariciaba la nuca de Nadine, intentando calmarla, un gesto de preocupación se dibujó en su cara cuando el Garif le hablo.

Spoiler:

Necross, aun con su pequeña en brazos, y la loba a sus pies, fue llevado donde el gran jefe de la aldea, aquel lugar estaba sobre terreno elevado, una gran fogata ardía en medio del circulo que los sabios Garif hacían, y en medio de todos estaba sentado el líder de la aldea. - Mi nombre es Uball-Ka, humano. Preséntate.- Uball-Ka, el jefe Garif,  estiro la mano hacia adelante, en un gesto que le hizo entender al tuerto que tomara asiento. -Mi nombre es Necross, Necross Belmont. Esta pequeña se llama Nadine.- Desde el regazo de su padre, la pequeña miraba con timidez lo que ocurría. -¿Cómo llegamos aquí? ¿Quiénes son ustedes, somos prisioneros aquí?- Uball-Ka mostro la palma de su mano, e interrumpió las preguntas de Necross. -Las respuestas para tus preguntas llegaran pronto, primero deberás contestar las nuestras.-
El hombre del parche asintió.

A Necross se le entrego un cuenco hecho de greda, que estaba lleno de agua, el hombre del parche entonces bajo a la niña de sus brazos, y bebió como si no hubiera mañana. Antes de que el agua se acabara del todo, Necross le ofreció un poco a Nadine, quien rechazo el agua; los Garif habían sido buenos huéspedes, y la mantuvieron hidratada y lejos del calor. Uball-Ka y el resto de los sabios de la aldea, esperaron pacientemente a que el tuerto terminara con el agua. Una vez Necross sacio su  sed, comenzaron las preguntas.

-¿Que hacen en el desierto?-

-Intentamos cruzarlo claro, nuestro destino final era Shading.-

-¿Por qué cruzar el desierto cuando la ruta a Valashia es ampliamente conocida?-

-Porque soy Shadeshiano, en el último pueblo antes de Valashia supe lo que Dalkia intentaba hacerle a los de mi patria. No podía poner en riesgo la vida de Nadine sabiendo que hay soldados Dalkianos en el camino.-

-Si no fuera por Sepinelu la niña habría muerto en el desierto. Tu plan estaba destinado a fallar.-

-Si he de morir, prefiero que el desierto me lleve. No querría ver lo que Dalkia le podría hacer a mi pequeña, mucho menos morir y dejarla en sus manos. Mi plan fallaría sí, pero el destino hizo que… aquel sujeto la encontrara.-

Necross no sabía cómo pronunciar el nombre del sujeto que salvo a su hija del desierto. El hombre del parche noto que los Garif algo querían preguntarle, que no sabían cómo traer el tema a la mesa. -Supongo quieren saber sobre aquella… otra mitad mía.- El circulo de Garif asintió al mismo tiempo. Necross entonces comenzó  a explicar cómo es que en su conciencia habitan dos personas, el hombre del parche hablo sobre aquella misión que tuvo antes de ser Dracul, como despertó en una fría tumba, y como paso mucho tiempo buscándose a sí mismo. …él es yo, y yo soy él, somos iguales pero al mismo tiempo diferentes. Espero no les haya causado muchos problemas.-

Uball-Ka negó con la cabeza, allí le contaron al tuerto que el engendro parecía perdido, que decía que algo lo llamaba, y aquello tenía preocupados a los sabios. El jefe Garif pidió que Dracul entrara en escena, pero el hombre del parche explico que él no podía controlarlo; que su naturaleza es volátil y cambiante como el viento que cruza el desierto.

A Necross se le permitieron un par de preguntas, este las aprovecho para saber quiénes eran los que salvaron la vida de su pequeña. Uball-Ka le dijo al tuerto que el que encontró a la niña fue uno de los exploradores, Sepinelu.  - Hablaste sobre un ser unido a tu alma, un tal Adrammalech. ¿Es cierto esto?- El hombre del parche se arrimó un poco más cerca de Nadine, el aire frio de la noche ya comenzaba a aparecer. -Por supuesto que sí. Al principio se sintió como un parasito dentro de mi mente, era una voz lúgubre y melancólica que me aconsejaba en ciertos momentos, yo le temía, pero lo respetaba al mismo tiempo. Cuando morí la pena y amargura que sentí lo absorbieron, y producto de ello nació Dracul… Quizás el engendro sea una forma corpórea y corrompida del vástago de la electricidad.-

Uball-Ka tomo su bastón de hueso, se puso de pie, y camino hasta estar detrás de Necross.

-Ven, sígueme humano. Hay mucho que debes conocer.-


Última edición por Necross Belmont el Jue Jun 18, 2015 5:34 am, editado 1 vez



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Re: 5oo Monedas de plata.

Mensaje por Necross Belmont el Miér Jun 17, 2015 4:57 pm

https://www.youtube.com/watch?v=yzdIgRZ_34g

El jefe de los Garif hizo caminar a Necross hasta un lugar apartado de la aldea. Fuera del pueblo, y sobre una pequeña colina, había doce monolitos de piedra, tallados por los mismos Garif, estos median más de tres metros.  -Hace mucho, antes de que el tiempo tuviera nombre, los hijos de los dioses antiguos le enseñaron a los Garif los conocimientos del mundo a través de estas rocas. Los ancestros de mis ancestros entonces supieron cómo manejar la magia, como comunicarse con la tierra, y como estar en contacto con cada ser de esta. El conocimiento fue pasado de generación en generación, y así será hasta el fin de los tiempos. Fueron doce los vástagos que nos dieron conocimientos, pero tiempo atrás, unos ocho años más o menos, perdimos contacto con uno de ellos. Ven.-

Uball-Ka llevo a Necross a una estatua en específico, el hombre del parche sintió su corazón latir con fuerza cuando vio la imagen en la piedra. Nadine, quien estaba tomada de la mano de su padre, sintió que el agarre de este se hacía más fuerte, y la mano del tuerto comenzaba a transpirar. -Uno de ellos, el vástago del trueno, desapareció de pronto. El nexo que creaba esta escultura se perdió, y de él no supinos nada más. Dime Necross, ¿has visto este símbolo antes?-

Spoiler:

El hombre del parche no dijo nada, soltó la mano de la pequeña Nadine, y acerco la propia al monolito. Cuando toco la piedra, el símbolo en ella brillo con un color verdoso. -El vástago perdido se llamaba Adrammalech, y vino a mi mente que podría ser el mismo del que tu hablabas.- Necross se quedó con la mano sobre la piedra, no reaccionaba, respiraba agitadamente, sudaba levemente. -¿Qué cree que le haya pasado? ¿Cree que haya muerto?-  Uball-Ka, quien tenía los brazos a la espalda, negó con la cabeza. - Ellos son hijos de los dioses, desterrados y odiados por ellos, pero sus hijos después de todo. No pienso que puedan morir, ni si quiera estoy seguro de que estén vivos. Creo que la conexión entre su espacio y el nuestro se perdió.-

La niña jalo la mano de su padre, este se reaccionó de inmediato y la miro. -Vater, tengo sueño.- El hombre del parche entonces tomo a la niña en brazos, le beso la mejilla, y miro a Uball-Ka.  -Lamento extender nuestra estadía, ¿pero habría un lugar donde mi pequeña y yo… Sif comenzó a morder el pantalón de Necross. - …Donde mi pequeña, yo, y la loba, podamos pasar la noche?- El jefe de la aldea dibujo una muy pequeña sonrisa en su rostro, asintió, y guio al hombre del parche a una choza, la misma que resguardo a Nadine durante el día.
-//-

Las noches en el desierto siempre eran estrelladas, la falta de nubes durante el día causaban un calor extremo, pero durante la noche, el firmamento nocturno se veía precioso. El hombre sin parche había salido de la choza, dejando a su niña durmiendo junto a la loba. Necross subió la colina donde estaban los monolitos, camino hasta el de Adrammalech, y se sentó detrás, se quedó contemplando el cielo, en silencio.  A su mente llegaron los días que paso con Ondine, y un día en particular, en que el cielo estaba igual de estrellado y despejado.

Necross estaba con la espalda apoyada sobre el monolito de piedra, tenía las piernas tomadas con los brazos y el mentón sobre las rodillas, una sonrisa nostálgica exhibía su rostro. El hombre sin parche se transportó a los glaciares, en su mente intentaba recrear exactamente el recuerdo de la mujer alada junto a él, ambos mirando la noche sobre sus cabeza.

Necross la veía en la misma pose que tenía él, pero con las alas cubriendo su cuerpo, el cabello le pasaba por los hombros y descansaba sobre su pecho, su rostro estaba atento a cada estrella que titilaba en el cielo, y el hombre sin parche atento al rostro de ella. Pero había algo que no encajaba totalmente en el recuerdo, ya que había un espacio entre ellos, un espacio relativamente grande, suficiente para que una persona cupiera. El hombre del parche, en su imaginación, bajo la mirada y vio a la pequeña Nadine en la misma pose de Ondine, con la cabeza reposando sobre el hombro de su madre.

Necross abrió los ojos, no llevaba el parche, y una pequeña lágrima corrió por su mejilla derecha. Pero lo que lo saco de sus sueños no era los sentimientos, fueron pasos acercándose. El tuerto miro a su derecha y vio a uno de los Garif a su lado, este lo miraba fijamente. -No deberías estar aquí humano.- Necross lo miro por un momento, y suspiro pesadamente mientas se secaba la mejilla. -Lo lamento, no sabía que era un lugar sagrado para ustedes…- -No…- El Garif lo interrumpió.

-No deberías estar en el desierto.-

El hombre del parche se quedó confundido, con una de sus cejas arqueadas, sin saber de qué hablaba el Garif. El hombre de las arenas se sentó al lado de Necross, mirando a las estrellas como él lo había hecho antes.

-Tienes una hija, no deberías haber arriesgado su vida aquí.-

-¿Fuiste tú el que la encontró?-

-Si, mi nombre es Sepinelu, explorador de los Garif. Fue algo irresponsable de tu parte.-

Necross se sobo el brazo derecho, se sentía regañado.

-¿Sabes acaso lo que le hacen los Dalkianos a los humanoides? No puedo imaginar lo que pasaría con Nadine si cayera en las manos de aquellos terribles seres humanos.-

-Aun así, fue algo irresponsable.-

El hombre del parche estiro las piernas, y se apoyó en la izquierda arqueando el brazo y alejando su torso de Sepinelu. -Dime, ¿tienes hijos?  ¿Sabes lo que es temer por la vida de alguien más?- Sepinelu se sorprendió un tanto por la espontanea hostilidad del humano. -Nosotros Garif somos guardianes del desierto, la especie más poderosa es la femenina, quien controla mejor la magia que nosotros. Los machos se quedan en la entrada del mar de arena, protegiéndolo de extraños, y protegiendo también a nuestras mujeres. Ellas están en una aldea separada, por tradición no podemos vivir juntos, pero cada cierto tiempo nuestras tribus se unen, cuando pasan doce lunas llenas, los Garif se juntan. Y de aquel ritual nació una niña Garif, entre yo y Sugumu, la mujer que decidió pasar sus lunas conmigo. Cada doce lunas llenas puedo ver a mi pequeña, tiene la misma altura que tu hija, pero no sé si la misma edad; los tiempos de vida entre un Garif y un humano son muy distintos.  Así que sí, tengo una hija, al igual que tú. Nadine me la recuerda, creo es por eso que tenía el impulso de reprochar tus acciones. Lamento si te ofendí humano… volveré a mis aposentos.-

El hombre sin parche miro hacia el lado contrario de Sepinelu, escupió en la arena debajo de sus piernas, y detuvo el avance del Garif. -Hey, espera, no fue mi intención exasperarte, pero es difícil ser padre. Soy Necross, Necross Belmont, y estaré infinitamente agradecido de que hayas salvado a mi pequeña. No sabría decir que sería de mi si algo le pasa, pero supongo entiendes eso.- El Garif asintió, y volvió a sentarse al lado del hombre de ojos desiguales. -Por lo menos tu puedes ver a la madre de tu pequeña, la espera imagino debe ser terrible, pero cada cierto tiempo estará contigo. Yo no sé si volveré a ver a la madre de Nadine.-

Varios minutos pasaron en silencio, humano y Garif se quedaron mirando el horizonte, y se quedaron al lado del otro gracias a lo único que tenían en común: el amor incondicional por sus hijas. -¿Puedo preguntar, que es lo que paso con la madre de la Divium?- El Garif saco una bota de cuero, y de ella bebió un líquido por debajo de la máscara, un poco cayo por su mandíbula, este líquido de veía amarillento, un tanto verdoso. Sepinelu se lo ofreció a Necross cuando termino. -Antes de que Nadine naciera, de hecho yo no tenía idea de que Ondine estaba embarazada…oh, gracias. Adrammalech se me aparecía en sueños, me decía que debía viajar a Loc-lac ¿conocen esa región? También es un desierto… Las apariciones del vástago eran muy frecuentes, y casi al final fueron muy violentas… pero…¿Qué demonios es esto?- El hombre sin parche había dado un sorbo a la bota de agua, pero esta apenas toco su garganta estuvo a punto de ser expulsada. Su sabor era fuerte, mucho más que el ron que acostumbraba Necross, parecía alcohol en su estado más puro. -Es una bebida que destilamos con agua de cactus y otros ingredientes, es fuerte, bebe con prudencia.-

-Al final las pesadillas fueron tantas que tuve que alejarme del lado de Ondine, cuando llegue a Loc-lac un tipo me contacto, me dijo que debía ir a cierto lugar. Hasta ese momento actuaba de mercenario, así que no rechace el trabajo, supuse que eso era aquello que el vástago intentaba comunicarme. Me encomendaron la misión, junto a otras personas, un ejército de hecho, de explorar una fortaleza. Para resumir la historia, allí morí.- Sepinelu, quien escuchaba a Necross mirando al horizonte, inmediatamente poso sus ojos amarillos y de halcón sobre el hombre sin parche. -¿Moriste? ¿Cómo puede ser eso posible?- Necross se encogió de hombros, y paso la bota de licor a su dueño. -La gente muere todos los días, pero no todos tienen a un vástago dentro de su cuerpo.-

Sepinelu volvió a beber del licor de cactus, mientras ponía atención a las palabras de Necross. -Yo quería vivir, tenía que cumplir mi promesa con la madre de Nadine, debía volver con ella. Y fueron esas ganas, más la pena y decepción que tenía, lo que dieron vida al engendro que vieron antes. Creo que mis lamentos corrompieron el alma de Adrammalech, permitiéndome vivir con una nueva forma, pero haciendo que él se perdiera en el proceso.- Sepinelu entrego la bota a Necross, quien de inmediato bebió un poco, y arrugo la cara por lo fuerte de la bebida. -Al principio creí que solo Dracul había nacido, pero hubo una tercera conciencia, algo maligno y ruin, y aquello controlaba al engendro, lo obligaba a matar, mientras a mí me mantenía dormido.  Dracul estuvo meses buscando a una mujer en sus recuerdos, aquella mujer era Ondine. Al final, en el bosque de los elfos drows, encontró a una amiga mía, y Dracul tuvo que enfrentar a aquello maligno en nuestro cuerpo, fue ahí mismo que encontré a Nadine, de mano de una de las elfas de esa tierra… ella era una recién nacida, lo que significó que su madre estaba cerca…-

Necross se quedó mirando el cielo estrellado, mientras la melancolía se dibujaba en su rostro. -Si hubiésemos derrotado antes a mi maldad, o si hubiésemos llegado antes, si quizás yo no hubiese perdido el control del cuerpo, si tal vez Dracul no tuviese lagunas mentales… quizás Ondine estaría conmigo y Nadine el día de hoy… quizás ella no estaría muerta.- El hombre sin parche bajo la cabeza y cerró los ojos, aguantando el llanto. - El destino de otros hace apreciar el propio. Mañana es luna llena, la numero doce… no puedo evitar querer estar con aquellas mujeres que tanta felicidad me traen. Lamento el destino de tu esposa, Necross.- El hombre sin parche alzo la cabeza, y rio levemente. -No, ella no era mi esposa.- Sepinelu poso su mano sobre el hombro del humano. -En nuestra raza, solo hay una pareja durante toda la vida, y junto a esta se comparte la crianza de los hijos, se cultiva la tierra, y se protegen los secretos de las ruinas. Y aquella pareja te acompañara más allá de la muerte. En nuestra vida solo hay una, y no necesitamos un ritual para sellar nuestra unión, con que la otra parte te acepte y te quiera tal como eres es suficiente.-

El hombre del parche volvió a sonreír, pensando nuevamente en los momentos felices que tuvo con la Divium de ojos lilas. -Si el vástago del trueno hizo que fueras a morir, es porque sabía las consecuencias que el viaje podía tener, si Adrammalech  decidió engendrar a tu otro ser, alguna razón de peso tuvo que tener.-  Necross asintió, y bebió una última vez del licor de cactus. -Creo es hora de que me duerma, ya estoy algo ebrio y mañana hemos de partir temprano, buenas noches Sepinelu.-

-Descansa, portador de la ira.-

Necross intento no hacer ruido al entrar a la choza en la que dormía Nadine, pero Sif se levantó, y le lamio los dedos. -Shhh, calla Foxhound, que Nadine despertara…- El hombre sin parche se acostó al lado de su pequeña, y la loba junto a ellos.

Durante la mañana siguiente el hombre sin parche sintió lo terrible que podía ser el desierto para  alguien con resaca, su cabeza dolía, y el calor no lo dejaba respirar, estaba deshidratado, y Nadine no estaba a su lado.  Necross se levantó lentamente de su cama, que era un pedazo de tela lleno de plumas en el piso. El humano con resaca escucho gritos agudos, de infantes, y se llevó una mano a la cara mientras se masajeaba la frente. -¿Nadine?- dijo con un tono suave y grave al mismo tiempo. Sin obtener respuesta se puso de pie, carraspeo un poco, ya que tenía la garganta seca. Necross asomo su cabeza hacia fuera de la choza, y el la luz de los soles matutinos le llego directo a los ojos, el hombre sin parche se quejó inmediatamente, y volvió a la sombra que otorgaba la choza. Nadine prontamente se apareció en el pórtico, en sus manos traía una bota de agua y se la ofreció a su padre, y este inmediatamente se la bebió hasta vaciarla. -¿Dónde estabas bodoque?- Pregunto Necross, sintiéndose mejor y secándose el agua que cayó por su boca. -¡Llegaron unos niños! ¡Estábamos jugando Vater!- el hombre sin parche entonces entre sus cosas busco su protección ocular, se arregló un poco el cabello, y salió de la choza, a conocer a los niños Garif que gritaban y jugaba por toda la aldea.

Sepinelu se acercó al hombre del parche y le dio una fuerte palmada en la espalda. -No sabía que los humanos toleraban mal el licor de cactus.- Necross rio mientras se masajeaba la cabeza. -Créeme, si no lo tolerara ahora mismo estaría vomitando… ¿Ya llego tu familia?- Sepinelu se cruzó de brazos, y con la cabeza apunto hacia adelante. -Allí, la mujer que regaña a aquel niño junto al pozo, ella es Sugumu. Y la niña que Nadine corretea es Sepigumu.- El hombre del parche, imitando la pose del Garif, se quedó mirando como su pequeña jugaba con la hija de Sepinelu. -Tienes una hermosa familia Garif.- Sepinelu volteo la cabeza, y miro a Necross. -Tu también humano, donde quiera que este.-

El hombre del parche comento que se irían dentro de unos minutos, pero Sepinelu insistió en que se quedaran hasta el mediodía, ya que así los soles no los secarían tanto, y podrían irse con el estómago lleno, después de todo, este día especial para los Garif se celebraba con un gran banquete.  Toda la tribu, incluidos humano y Divium, se refugiaron de los soles bajo un gran tejado de madera, no había paredes que lo sostuvieran, solo grandes y fuertes postes.  Los Garif a veces hacían burlas sobre el estado de Necross, que por la resaca seguía sintiéndose mal, este, burlándose, los amenazo con traer al engendro para que dejaran de fastidiar, a lo que los Garif respondieron con un silencio sepulcral.  Necross entonces se disculpó por la ofensa, pero fue entonces que todo el grupo comenzó a reír, mientras el tuerto los maldecía con una sonrisa en el rostro.

https://www.youtube.com/watch?v=Cd1AKojS7Og

Pero la hora de partir llego más pronto que tarde para los Belmont. Sepinelu y algunos miembros de la tribu, junto al gran jefe, acompañaron a Necross y Nadine hasta la salida de la aldea, y le mostraron el camino que debía seguir para llegar a Shading. -Si no te desvías y sigues caminando hacia a delante, antes del anochecer llegaras  a tus tierras.- El hombre del parche, quien junto a su hija ya estaban sobre el chocobo, le agradeció las palabras al jefe de la aldea con un movimiento de su cabeza. -Ve con cuidado Necross Belmont.- El ave comenzó a caminar, y Nadine con su brazo se despedía de los Garif, energética como ella sola, gritaba que algún día volvería a ver a los amigos que durante la mañana hizo.

Habían pasado dos horas desde que Necross y su hija habían salido de la aldea, la niña a lo lejos había visto un montículo de tierra lo suficientemente grande para darles sombra, y descansar un poco.  Una vez que padre e hija apoyaron la espalda en el montículo, y acomodaron sus traseros sobre la fría arena causada por la sombra, bebieron agua, y le dieron a la loba. -¡Hice muchos amigos Vater! ¿Tendré amigos en Shading también? – El hombre del parche se puso de pie, y desde la alforja saco un odre de agua, con el cual sacio la sed del ave que los llevaba. -Pues si algo he aprendido durante este viaje, es que no tienes problemas para hacer amigos. Pero más te vale solo tener amigos, no quiero ningún novio hasta que tengas cuarenta años.-  La niña comenzó a reír, con sus manos sobre la boca, tapándola. -Si te pareces a tu madre comenzaras a esa edad, así que por tu bien…--Vater… mira- La pequeña interrumpió a su padre, ya que algo había llamado su atención. El hombre del parche entonces dejo lo que hacía, y se acercó  a su pequeña, quien tenía alrededor de su cuerpo, a una pequeña criatura volando.

-No puede ser…-

La pequeña criatura parecía un feérico, una pequeña hada que se acercaba y alejaba de la niña, la miraba como intentando reconocerla, incluso le toco la nariz, lo que hizo que Nadine estornudara. Su figura era transparente, intangible, pero aun así no se detenía en su vuelo, el cual hacia alrededor de la cabeza de la niña. Necross se acercó más, y la feérica ladeo la cabeza al verlo, y sonrió. El hombre del parche se acercó a la alforja, y de esta saco un estoque, el cual brillaba con luz propia, no por la reflejada del sol. -¿Vater, quien es ella?- Necross no respondió, solo miro al horizonte, con las cejas arqueadas, un rostro que demostraba entre alegría y tristeza, y una media sonrisa en el rostro.


-El dia de hoy, bodoque... el viento vuelve a soplar al futuro...- Dijo Necross, mirando al horizonte.



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