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Los caminos de la virtud

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Re: Los caminos de la virtud

Mensaje por Bony Sandokan el Mar Ago 26, 2014 7:25 am

-Pero que frío hace…-

Susurraba Bony para consigo misma y para Hunta, mantenía sus brazos cruzados y de vez en cuando frotaba sus manos entre ellas para generar un poco de calor, al exhalar podía verse con facilidad el vapor que emanaba de sus labios y de su nariz, a la chica le divertía hacerlo sobre las ventanas de los locales cerrados… extrañamente todos los locales se encontraban cerrados, incluso las avernas, bares y posadas. Bony se sintió completamente extraña, sintió miedo y su respiración se comenzaba a tornar agitada. Ciertamente ese tipo de frío estaba presente en el barco, era obvio, encontrarse por las noches a mar abierto solía ser una gélida experiencia debido a la humedad del ambiente, más aún si te encontrabas al norte pero el frío que se desencadenaba en ese preciso momento no era un frío exactamente “físico” era un frío externo, de esos que sientes cuando te das cuenta que eres la única persona a metros y metros de distancia.

-Sabes Hunta, aquí pasa algo raro, por más silenciosa que sea una ciudad siempre hay dos que tres puertas abiertas pero aquí si que está sucediendo algo…-

A pocos metros de su situación se escuchaban los pasos de grupos de personas, Bony asomó lentamente la cabeza sólo para descubrir que se trataba de soldados, sonrió para sus adentros y estaba a punto de relajarse y recargar su cuerpo a la intemperie cuando un escalofrío le recorrió por completo la espina dorsal, se sintió sofocada, su cuerpo había sido arrastrada a la oscuridad de la noche, se había paralizado casi por completo, creyó incluso haber sentido estar muerta, se vió a sí misma en una exquisita oscuridad, oscuridad que no había sido más que generada por el cierre de sus propios ojos, los ladridos de Hunta resonaron por breves momentos, igualmente sus gruñidos ante aquella situación una singular, amigable y ya conocida voz la tranquilizo.

-Eh, discúlpame por haber sido tan brusco-

Era la agradable voz del músico de la noche anterior, Bony sintió un gran alivio al mirarle a los ojos, pero su cuerpo se encontraba temblando, sudaba frío e incluso su mandíbula parecía temblar sin control alguno. Y a los pocos segundos de haber recobrado el sentido, la chica intentó vociferar el acto del bardo, pero él la calló, de igual forma habló refiriéndose a Hunta, acto que había agradado mucho a Bony, pocas personas hablaban para dirigirse a su canina acompañante como si de una persona se tratase. Respiró profundo, inhalo y exhalo y giró su cabeza para hacer tronar sus huesos y músculos liberándose de la tensión que hacía breves momentos había sentido, finalmente ya con la tranquilidad del mundo y las manos aún plegadas entre sí para cruzar los brazos debido al clima, Bony inquirió la palabra.

-Ok, ok, está bien, realmente me tomaste por sorpresa, no esperaba nada de esto ¿Por qué está todo cerrado? Veo que hay muchos guardias por aquí y por allá ¿Espera, no será que tú…?- Pero la frase de Bony se vió interrumpida por el bardo, había ocurrido un asesinato y ahora la ciudad se encontraba en un toque de queda, la chica comprendió y aceptó las disculpas del bardo ante la situación y elevó las manos como diciendo “No importa” -Entiendo y ¿Cómo sigue tu herida? Por cierto, gracias por defendernos a mis hermanas y a mi… Casi lo olvido, mi nombre es Bony, Bony Sandokan, gusto en conocerte Caín- Volvió a escuchar con franqueza las ideas del bardo y respondió de igual manera a sus preguntas. –Nada en particular, a decir verdad ellas creyeron que esto probablemente era una tontería, y no, no es ambición, a veces me aburro de pasar mucho tiempo en altamar, así que en cuanto toco tierra busco algo con lo que me pueda entretener recordando al regresar al barco, pero para serte sincera no estaría de más toparnos con algún tesoro.-

Bony no solía hacer mucha amistad principalmente con los hombres, solía tratarlos por encima, sin entablar mucha confianza, pero de algo estaba segura, un hombre que defendía a otra persona aún sin conocerla valía la pena tenerlo como amigo, era cuestión de la moral, lo hubiera hecho el bardo por el simple hecho de ser mujeres o no, ella sabía que le debía un favor y uno muy grande. Ante su pregunta de lo que era para ella “un tesoro” Bony pensó por unos cuantos segundos.

-No lo sé, supongo que es algo relativo-. Pensó casi nostálgica y miró al cielo, para sus hermanas un tesoro era cualquier objeto brillante y de gran valor que brillara, riquezas, dinero, oro etc. –Supongo que hay diferentes tipos de tesoros, están los tesoros físicos como dinero, fortuna, diamantes… y los tesoros intrínsecos o no físicos, creo que un tesoro invisible es algún sentimiento o experiencia que no puede igualarse con nada ni nadie, algo que jamás cambiarías… como Hunta.- Pronunció la chica casi solemne -Ella es mi tesoro más grande, no habrá nada en este mundo que valga más o lo mismo que ella-.

Durante la breve caminata Bony seguía con cautela los pasos de Caín, Hunta parecía arremedarlos a ambos, pues caminaba con la cabeza agachada y colocando las patas en punta, como cuando los perros caminan por un prado pantanoso, colocando las patas por donde fuera seguro caminar, después de un corto silencio la novata pirata decidió entablar de nuevo al conversación.

-Caín, no es por desconfiar, pero ¿Exactamente qué es lo que quieres rescatar? ¿Tan valioso es? ¿Es alguna especie de piedra, de instrumento…? ¿Es acaso una persona? Mira, me gustan mucho las aventuras y todo eso, pero comenzaré a desistir si no tengo mínimo unas cuantas pistas, y en cuanto a tu “corazonada inspirativa”, creo suponer que en realidad no cualquier persona aceptaría ayudarte…-

Y justo en el momento en el que Bony terminó de hacer todas aquellas preguntas casi sin pausa, pero con calma, fue que el bardo finalmente la hizo entrar a una casa abandonada, Bony desconfió, se quedó ahí parada por unos cuantos segundos, colocó una de sus manos en el sai del lado derecho y caminó cautelosa por detrás del músico, si el chico intentaba hacer algo estúpido, ella seguramente le cortaría el cuello… Pero no fue así, mientras más se internaban en la casa, más curiosa parecía estar Bony, finalmente Caín se adelantó abriendo una trampilla oculta moviendo pocos muebles y desempolvando otros, la novata pirata hizo un gesto con las manos sacudiéndose el polvo de la nariz. Caín preguntó algo que dejó un poco perpleja a Bony, después de unos segundos ella le sonrió.

- En realidad no he tenido el gusto de leer sobre dicha ciuda, pero supongo que debe de ser algo muy interesante-. Al escuchar la palabra “compañeros” Bony de inmediato pensó que fuera lo que fuera que ese bardo se proponía realmente era importante, cuando hacías una misión en equipo, siempre era importante, Finalmente miró a los ojos para decirle. -¿Bromeas? no vine desde el muelle hasta aquí evocando a la guardia tras de tu sombra sólo para desistir en el último momento, si ya estoy aquí no pienso dar vuelta atrás , quiero ver ese tan mencionado tesoro del que me has estado hablando… No tengo más preguntas de las que ya te hice, Caín pero te advierto algo, si esto es una especie de juego sucio te cortaré el cuello…-

Parecía haber cambiado por completo, su tono de voz era frío, distante, era la Bony que todos conocían en el barco ¿Y cómo no desconfiar? Aunque Caín las hubiera ayudado, no estaba de más tener una daga a la mano, para cualquier situación. Bony esperó las palabras de Caín mirándole fijamente y sonrió de una forma extrañamente cómplice…
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Re: Los caminos de la virtud

Mensaje por Necross Belmont el Miér Ago 27, 2014 1:46 am

- Raph es nombre de enfermo…-

Comento entre dientes el hombre del parche, enfadado con la actitud del guardia. Ellos después de todos son prisioneros, una falta de respeto podría y debería ser aguantada… -Sigue pensando así Necross… sigue y pronto vas a morir.-

Necross se bajó una  rodilla al piso, al momento en que el sujeto elegante termino de hablar. - Lamento la osadía, pero comprenderá usted su excelencia que después de estar tantas horas encerrado, cualquiera se pondría tenso.-

Antes de volver a estar de pie, el tercer tipo amenazo al burgués, sus amenazas no resultaron, sus ataques fallaron, y por precipitarse el sujeto perdió la vida. Lorens comenzó a hablar sobre el dios único y la ley de hierro que ellos tienen… Necross solo miraba el cadáver sin vida que yacía en el piso. El burgués era poderoso, el hombre del parche creía poder resistir uno de sus ataques, o por lo menos chocar su electricidad con el haz de luz y sobrevivir… pero no lo desafiaría para descubrir si es cierto.

El hombre del parche al ver a Lorens recordó a Edgar Fígaro, amigo de aventuras pasadas. El parecido era casi idéntico, aunque la actitud del burgués distaba mucho de la del ebrio rey de Fígaro. Pronto Lorens hablo sobre la misión, finalmente se hablaba de trabajo.  Necross asintió cuando el burgués termino sus palabras, era inevitable ver las amenazas que entre letras dejaba Lorens.  

Antes de poder decir cualquier cosa, los guardias habían entrado y retirado el cadáver del recluso desconocido. Comida y bebida fue servida para los invitados, Lorens se retiró, y Necross se precipito a la carne. Sin mostrar modales algunos, el hombre del parche comenzó a comer y a beber. –Si por ti termino muerto, ten por seguro que te llevare conmigo.  Si queremos mantenernos vivos tenemos que actuar como estos sujetos… por cierto, me llamo lucarD…- Masticando con la boca abierta, el hombre del parche nuevamente le hablo al enmascarado. - Me da curiosidad saber que hiciste para terminar entre estas murallas, pero estas mismas tienen oídos… quiero que me cuentes esa historia en otro momento.- ya sintiéndose satisfecho, el hombre del parche se estiro en el sofá.

- ¿Has tenido el desagrado antes de estar entre esta gente? – Pregunto el hombre del parche, para hacer algo de conversación. Momentos después nueva ropa fue entregada, Necross la miro con disgusto y comento. – Es segunda vez que debo ponerme ropa así…- El hombre del parche se vistió ahí mismo, sin importarle quien estuviera presente, al retirarse el parche, pestañeo con su ojo derecho un par de veces, dejando ver que el color de sus ojos no era igual el uno con el otro.  Pero quizás sea una mala idea mostrar la desigualdad de sus ojos, así que Necross prefirió permanecer con el parche.

Una vez vestido, el hombre del parche busco algo con que sujetar su cabello, e intento hacerse una coleta parecida a la de Lorens.

Calzaba botas de cuero, con adornos bastantes, sus  pantalones eran grises, llevaba una camisa blanca sin cuello, pero este lo ocultaba con un paño del mismo color,  sobre todo el conjunto, el hombre del parche había escogido una gabardina negra con botones blancos, y en la espalda el dibujo de una cruz, blanca también, esta que le llegaba hasta los tobillos.

Necross se miró las manos mientras las movía, se sentía extraño, se sentía incómodo, pero  era agradable sentir ropa interior nueva y limpia una vez más; porque si, hasta la ropa interior se cambió.  Una vez que el hombre del parche estaba completamente listo, Lorens hizo su ingreso, como si todo estuviese cronometrado; antes de lo esperado, la misión había comenzado.

El hombre del parche entro por la trampilla que Lorens indico, mientras caminaba a través del pasillo que esta ocultaba, evito tocar las paredes, siquiera rozarlas; el polvo podría quedar manchar sus ropajes, y eso lo delataría.

Al terminar su recorrido por el túnel, una nueva abertura les entregaba una nueva locación, nuevamente un sótano.  Una última advertencia llegaba por parte del burgués, los objetos que deseaba parecían ser muy importantes… Necross pensó en robarlos y escapar. Es una posibilidad grande, si los vende supuso que no debería preocuparse por dinero.  - ¿Qué tipo de reliquias debemos devolver? ¿Qué aspecto tienen?- Fue la última pregunta que hizo el hombre del parche. Luego subió en silencio… ya no quería saber nada más, solo completar la misión y salir de esta ciudad.



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Re: Los caminos de la virtud

Mensaje por La Madre Condena el Sáb Sep 06, 2014 10:45 pm

Desmond Morgan

-Puede que sí, puede que no –Fue la breve respuesta de la mujer al tiempo que sacaba un pañuelo negro de entre sus ropajes y lo colocaba delicadamente sobre la cara del difunto, mientras pensaba que había errado en sus apreciaciones ya que por lo visto aquel hombre no había sido enviado por su cabeza como todos los demás y tampoco parecía venir a pedir un favor, sus razones no tenían que ver con ella como lo pensó en un principio pero no se confiaba que fuera simple casualidad, no después de haber tenido ese sueño premonitorio en que su vida estaba en grave riesgo.
-Si no estás seguro de que yo sea parte de tu código entonces me disculparé por mi apresurada hostilidad, pero presiento un olor asesino bastante cerca y desde muy temprano que ha estado al acecho, pero supongo que no proviene de ti… -Lo miró de arriba abajo para luego afirmar con la cabeza como quien se convence asimismo de algo.
-Supongo entonces que vienes por un tal Juan Carlos de Sophia, ¿qué era él para ti…?-El tono de pregunta de la mujer parecía ser dirigido más para sí misma que para Desmond ya que después de decirlo sacó de su bolsillo una carta de tarot la cual miró fijamente y con seriedad absoluta. Su habilidad en las premoniciones podía manifestarse a través de las lecturas de cartas, runas, esferas, y/o cualquier objeto que cumpla funciones similares pero las visiones eran ambiguas y a veces difíciles de leer, su verdadero poder se manifestaba en los sueños donde la realidad era clara y definida, sin embargo no podía predecir su propio destino con naturalidad, y cuando eso sucedía era de manera esporádica y casual pero generalmente hacían causa a un motivo muy importante que estuviera por sucederle, pero el único problema es que le resultaba muy complejo de interpretar.
-Ya veo-
Comentó para sí guardando la carta para luego alzar la vista en Desmond y su mascota y hacer un gesto para que se acercaran centrándose ahora en su lectura de tarot hacia Desmond, lo que realmente él quería y buscaba.
-¿Estaría tranquila tu conciencia al saberlo, no?, entonces ven y regocija tu curiosidad, ah, pero tienes que saber que no es gratis, como te dije en un principio no hago favores por caridad, así que por un precio módico te permitiré que observes y examines a fondo el cadáver para que verifiques si es él quien realmente buscas, ahora, si a pesar de observarle no eres capaz de reconocerlo yo podría decirte su identidad siendo o no la que buscas, pero te adelanto que eso tiene un valor más elevado. Ahora si no te interesa ninguna oferta puedes retirarte de la misma forma en que has venido y vivir eternamente en la incertidumbre de nunca saber si tu tormento alguna vez terminó-
Luego de decir aquellas palabras la mujer se alejó del cadáver y se posicionó a una esquina de la sala sentándose en lo que quedaba de un tocador y comenzó tranquilamente a leer un libro mientras que extraños perros se asomaban por la entrada gruñendo levemente. Si Desmond optaba por marcharse tendría que sortear a los guardianes de la mansión quienes estuvieron meticulosamente vigilándolo desde su ingreso y solo se mostraron hostiles al final.

Bony Sandokan

El músico comprendió que Bony hablaba en serio por lo que no emitió ninguna broma al respecto y asintió levemente con una seriedad desacostumbrada en su persona.
-Entonces vamos, creo que estamos algo atrasados…-Indicó abriendo la trampilla y descendiendo por ella llegando a lo que parecía un simple sótano cubierto de telarañas y cajas. Posteriormente, sacó de su bolsillo un collar dorado el cual poseía una joya redonda de color turquesa en su centro la que al hacer contacto en una de las paredes provocó que esta se moviera lentamente y con algo de ruido presentando en su interior un pasadizo secreto.  
Caín hizo señas a Bony de que le siguiera y para evitar sospechas decidió ir adelante.
El bardo jamás había usado antes aquel pasadizo por lo que no se imaginó que estaría tan oscuro, sin embargo la joya turquesa emitía un breve resplandor que les permitía seguir adelante evitando tropezar con algo ya que el terreno resultaba bastante irregular.
-¿Sabías qué este recorrido existe desde las primeras guerras que enfrentó el Imperio?, el principal temor de los obispados era que atacasen la catedral por lo que construyeron este camino que conduce a un sitio cercano al muelle y también otro hacia el cuartel para que el ejercito llegase más expedito a socorrerles, pero más adelante debido a varias reformas se consideró que este medio de escape faltaba el respeto al resguardo que prometía entregar el Dios Único por lo que fue sellado… hasta ahora, que necesitamos darle un buen uso. -Comentó Caín a medida que avanzaban -Mientras tanto te adelantaré un poco acerca de la misión, verás el Imperio hace años construyó unas torres fuera de sus dominios por motivos expansionistas y territoriales, o al menos eso es lo que la gente entendió con la noticia, pero en realidad era extraño, en su interior apenas habían guardias y tampoco construyeron templos cerca de las torres, además que la misma infraestructura impide que sirva como fuerte, no tiene aberturas para atacar desde su interior con flechas y esas cosas, ni catapultas, ballesteros... nada, son como estructuras cilíndricas de gran tamaño de bonita infraestructura. Pero lo más extraño aún es que en su interior la canonesa de Sacralis guardó separadamente las reliquias de Santis, reliquias que tienen cientos de años en el Imperio y que se supone que eran custodiadas con recelo por su valor espiritual, pero ahí están, solas en aquellas torres que ahora fueron atacadas por demonios, y como era evidente los guardianes en su interior no soportaron el ataque y las torres ahora están en manos del enemigo, pero según sé no pueden tocar las reliquias, o al menos eso es lo que afirma fehacientemente la canonesa, el punto es que vamos a investigar que ocurre y ver que tan cierto es lo de las reliquias, y en sí tengo otras teorías del porque la ubicación de las torres y para que podían servirle a la canonesa colocar las reliquias ahí pero...-Y Caín se detuvo bruscamente para golpear la pared que estaba en frente de ambos con el collar-Hemos llegado.

Kainen y Necross

-Creo que la canonesa podrá darte mayor información al respecto, si te soy sincero jamás he visto las reliquias pero sé que son muy importantes en el sentido espiritual-Respondió Lorens con cierta prisa en su voz-Ahora suban por favor-
Una vez arriba se encontrarían con una enorme capilla de mármol, que si bien no era la principal, estaba exquisitamente ornamentada con joyas preciosas, alfombras rojas de telas suaves y finas, retratos, mosaicos y estatuas de oro, todas aludiendo a la gracia del Dios Único.  


En medio se encontraba la canonesa acompañada de dos paladines, uno cubierto completamente por una armadura de acero y ornamentos religiosos, y otra que se hallaba también con armadura completa pero dejaba su rostro al descubierto, detrás de ellos se hallaban algunos sacerdotes y novicias de importante rango, todos con actitud solemne.
-Enhorabuena han logrado llegar sanos y salvos de la cruzada-Comentó la canonesa con voz angelical al ver subir a dos sujetos de vestuario elegante por las escaleras –Os estábamos esperando, se que han llegado con el objeto de efectuar finalmente el juramento y ser parte de la guardia del Dios Único, me imagino que vuestro viaje habrá sido agotador principalmente derrotando a las fuerzas oscuras y perversas que desean corroer a los fieles de nuestro Imperio, agradecemos vuestro esfuerzo y a raíz de haber sobrevivido la prueba es que finalmente podrán hacer el juramento, no obstante necesito que antes emprendan otra misión, una muy importante, y en vista de los milagros de nuestro Dios que los ha traído frente a nosotros es que les hemos escogido, y pensar que nos habían comunicado que estaban muertos pero para favor divino Lorens nos informó que el comunicado era erróneo y están con vida, todo con tal de que puedan cumplir el propósito que la divina voluntad os ha ordenado.
Sé que como han llegado recientemente y por lo que veo alcanzaron a disfrutar del banquete de bienvenida no deben saber demasiado acerca del problema que nos atañe. Nuestras tres torres, construidas hace años fuera de nuestras tierras con objeto de difundir la palabra de nuestro señor han sido invadidas por terribles criaturas… seres que según hemos logrado averiguar son criaturas demoniacas, pero nuestra mayor preocupación, además de las muertes que aquello ha generado, es que las tres reliquias que representaban la gracia de nuestro señor se encuentran en su interior, las necesitamos de vuelta con urgencia, ya que si bien nadie que no sea un imperial devoto puede tocarlas con el tiempo pueden corromperse y debemos evitar eso suceda. Por ello es que necesitamos vuestro apoyo una vez más y les prometemos que después de ello podrán hacer el juramento y no solo ser parte de la guardia real si no que serán bienvenidos a la Orden de Paladines. Ahora necesito que se acerquen, he de daros la bendición-
La canonesa aguardó a que una de las novicias se acercara y le entregara la espada dorada de bendiciones. Esta espada era de pequeño tamaño y estaba bañada completamente en oro mientras que su mango estaba cubierto en rubies. La canonesa centró la mirada primero en Kainen dando a entender que sería el primero, el cual debió ponerse de rodillas mientras la mujer posaba la espada en su hombro y murmuraba una letanía en favor al Dios Único, posteriormente citaría a Necross para repetir la acción.
Lo que ambos sentirían sería que una agradable sensación les invadía de pies a cabeza pero al mismo tiempo sus pensamientos impuros parecían verse oprimidos incluso fuera de sus voluntades. No obstante aquella sensación duraría el tiempo que la espada y la letanía estuviera sobre ellos, ya que al finalizar volvieron a sentirse como antes pero no pudiendo olvidar esa intensa sensación de culpa a causa de aquellas acciones y pensamientos de carácter impuro.
-Creo que hemos terminado con las bendiciones, ahora marchaos y descansad donde Lorens os tiene hospedados, mañana al amanecer comenzarán su viaje, y mis dos convocados-Dijo dirigiéndose hacia los dos paladines a sus espaldas-Irán con vosotros-

Mientras tanto bajo esa misma capilla una puerta oculta en la pared comenzaba a desplazarse lentamente y de su interior provenía una luz turquesa. Lorens suspiró de alivió al saber que él ya había llegado con el encargo que le había pedido pero al ver que a quien traía era una mujer y un perro no evitó mirar con enfado al bardo como si no fuera capaz de entender la importancia de este asunto.
-¿Una mujer ?, ¿me estás tomando el pelo, Caín?, te encomendé que escogieras a un hábil o fuerte guerrero… ¿y me traes esto?, además ¿qué hace ese perro aquí?-
-Hermano mío, ¿acaso tus modales solo los llevas en la ropa?, para empezar hice lo que me pediste, que siguiera mi instinto de aventurero, pues bien, ella ha sido lo que me instinto de aventura me ha manifestado, además se llama Bony, me enfadaré mucho si no eres capaz de recordar su nombre-
-Está bien, pero tu sabes que no estoy de acuerdo en que una mujer corra peligros –Musitó Lorens mirando con gesto cansino a Bony para luego centrar una mirada molesta en Caín, su hermano. Después de todo, pensó Lorens, la muchacha no tenía que por qué ser el centro de su enojo, más bien su incompetente hermano que prefería ligar en vez de centrarse en esta importante misión, de todas maneras, si la mujer no resistía los peligros quien cargaría con la culpa y la responsabilidad sería su hermano no él.
Lo primero que Bony vería al ingresar al sótano sería a Caín vestido de forma elegante y con el cabello trenzado y muy ordenado pero su mirada carecía del carisma que caracterizaba al bardo, porque claro, aquel sujeto no era Caín, sino su hermano, Lorens. El parecido en ambos parecía sorprendente pero aún más el hecho de que se vistieran completamente diferentes, uno dedicado a la música ambulante y otro a la nobleza de la capital.
-Bueno Lorens, ya que técnicamente nos hemos presentado, ¿por qué no le indicas a Bony a donde debe ir ahora?, si no recuerdo tenías prisa-
-Efectivamente, tenía prisa y tú te has demorado demasiado, me temo que tu compañera… Bony, no puede subir, ya que además de tu demora ingenuamente confíe en tu criterio de selección por lo que no traje vestuario elegante de mujer, así que esperemos aquí, no puedo permitir que se presente a la canonesa con esas pintas-
-Si es por la demora, podrías haberme informado del toque de queda en la ciudad, no sabes lo demoroso que es tener que avanzar evitando a la guardia, por lo demás, no veo razón por la que no pueda subir tal cual está, ya que según me has dicho  les harías pasar por soldados misioneros, ¿o no?, puedes decir que recién llegó y por lo tanto no ha tenido tiempo de cambiarse pero que no ha querido perderse la bendición-
-Preferiría ver como la integro después…-
-Entonces deja que ella escoja, dime Bony, ¿cuál es tu opinión? ¿prefieres subir o quedarte aquí?-


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Re: Los caminos de la virtud

Mensaje por Bony Sandokan el Miér Sep 10, 2014 7:52 am

Bony siguió a Caín con cierto aire de preocupación, pero segura y atenta, en realidad estaba preocupada por sus hermanas, fueran como fueran esperaba que no salieran esa noche, miraba de reojo hacía atrás como si quisiera ver através del suelo y de todos los edificios el que sus hermanas durmieran plácidamente en el barco… Una ves que había salido de sus propios pensamientos, en realidad devuelta a la realidad por la acción de Caín, exhaló sorprendida mientras daba un paso hacía atrás…

-Pero que dem… ¿Esa cosa es mágica?- Preguntó refiriéndose a la piedra, le había llamado la atención justo en el momento en el que Caín abrió “la puerta”, si, se interesó en ella, más no de forma física, sino de forma cognoscitiva ¿Cómo funcionaba? ¿Cómo había abierto las paredes?... prefirió guardar silencio y escuchar a Caín.

-¡Ja! Religiones y sus reglas… el que un Dios te proteja de forma espiritual o divina no significa que lo hará también de manera física…- Y eso Bony lo sabía muy bien, Beltalas nunca había hecho acto de presencia en ataques o huidas…

El pasadizo en sí era lúgubre y oscuro, áspero al caminar, incluso Hunta siendo una perra criolla caminaba con las puntas de las patas a medio apoyar, como si no estuviera segura de donde pisara, eso sí que era raro en ella, Bony optó entonces por cargarla en el lomo como si de un cordero se tratase para no demorarse más. El lugar estaba probablemente lleno de telarañas, de zonas rocosas, en varias ocasiones Bony trastabillo cuando el sutil tacón de sus botas pisaba mal, un ligero dolor se le venía al tobillo, nada que la detuviera, sin embargo si era demasiado molesto, mantenía su mirada fija sobre la espalda de Caín para lograr tener una mejor visión. Escuchaba atenta la historia del bardo sin interrumpirle, le parecía interesante y hasta cierto punto “religiosamente fantasiosa”… “Vaya, la religión está plagada de sus propios secretos”, pensó para sí misma sin dejar de observarlo, para después pasarse a un lado de él y escucharlo mejor.

-Entonces no eres el único en esto, a suponer por tus palabras es de pensar que hay más personas involucradas en ello…- Bony pensó mejor las cosas y dejó que prosiguiera  para volver a hacer otra pregunta. –¿Y la  misión en sí es…? Descubrir el por que de esas edificaciones y sus atacantes, supongo… ¿Cuáles son tus teorías y…?-

Pero la pregunta de Bony fue interrumpida por el repentino golpe de la piedra contra la roca, la chica tuvo que contener la respiración un momento, cambió a Hunta de posición cargándola en sus brazos y aferrándose brevemente a ella, esperando lo que fuera a ver del otro lado de la piedra… Al abrir los ojos lo primero que pensó fue un “¿Demonios estoy soñando? ¿Acaso la ginebra estaba adulterada…?” pues frente a ella había ¡Otro Caìn! O al menos eso parecía… sin embargo al observar bien al segundo hombre y mejor aún al escucharlo se dio cuenta de inmediato que no, ese hombre no era para nada un “segundo Caín”.

-“Ese perro” es “perra” y tiene su nombre,  es Hunta… - Replicó la pirata ante las palabras de aquel hombre, pues si algo no le gustaba era que tomaran a su Hunta por una “simple perra”.

Sin duda alguna ambos eran muy atractivos cada uno a su manera, Bony no podía dejar eso de lado, sin embargo el segundo hombre parecía ser, quizás un paladín, pensó Bony, “No estoy de acuerdo en que una mujer corra peligros”, claro, la chica no pudo evitar hacer un bosquejo de sonrisa en su rostro, efectivamente ése hombre no conocía a muchas mujeres, la mayoría de las mujeres estaban dispuestas a peligros cotidianos en todas partes… y en el caso de Bony y sus hermanas el peligro –podría decirse que…- las seguía a todas partes como si de un perrito faldero se tratase.

-Vaya… paladín, supongo, escucha, no sería la primera vez que estaría en el centro de un peligro, tampoco soy la única mujer que lo estará… vengo de un lugar en donde si eres mujer actúas como hombre o terminas como esclava, si estoy aquí es por que efectivamente èste hombre… Caín pidió nuestro apoyo y hubiéramos sido tres mujeres, pero mis hermanas se quedaron dormidas…-

Musitó Bony pidiendo entre sus palabras un poco más de respeto y menos “machismo protector”. Escuchó pues la ligera discusión entre ambos hasta que finalmente comprendió más o menos cuál era el asunto a tratar. Entrecerró los ojos observando a Hunta, la perra movía la cola de lado a lado con un aire de curiosidad y alegría…

-¿Es necesario que haga acto de presencia? Oye…¿Lorens? ¡¿No se te ocurrió de casualidad hacerme pasar por hombre? ¿O va en contra de la divina providencia?-

En efecto, era una mentira, sin embargo era una muy buena opción y no sería la primera vez que Bony debía hacerse pasar por un hombre para cumplir sus propios méritos… pero nunca los de otros.
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Re: Los caminos de la virtud

Mensaje por Necross Belmont el Miér Sep 10, 2014 3:34 pm

“Respuestas inútiles de hombres inútiles.” Fue el pensamiento del hombre del parche al escuchar la respuesta de Lorens, ¿Cómo demonios se supone que busquen unas reliquias que ni si quiera él conoce? ¿Cómo abordar a la canonesa cuando ella está siempre con guardias? ¿Cómo escapar de aquí si todo sale mal…?  Necross estaba sumergido en un mar de dudas, miles de preguntas aparecían y esfumaban más rápido que la llegada de alguna respuesta, su mente estaba algo estresada, había pasado mucho tiempo desde la última “misión” seria que tuvo.

Lorens ordeno con apuro subir la escalerilla, al parecer el tiempo jugaba en su contra. Mientras ascendía, el hombre del parche se dejó maravillar con la arquitectura del lugar, y como hace mucho no pasaba, se quedó un segundo de pie observando los grabados y detalles en las paredes, una sonrisa tenue se dibujó en su rostro. Al llegar a destino, lo primero que se vio fue el tumulto de gente, entre guerreros, sacerdotes, y presuntamente la mujer que estaba en medio de todos era la canonesa… -Tengo ganas de cometer sacrilegio…- Comento el hombre del parche, para sus adentros.

La canonesa miro al sujeto antes cubierto, el que metió en todo esto a Necross. El hombre del parche espero su turno, siempre con el pecho afuera, y la espalda recta, la postura que aparentaba era la de un caballero. Cuando termino el asunto con el antes enmascarado, Necross se acercó lentamente a la canonesa, bajo la  rodilla izquierda  al piso, y en la derecha descanso su brazo.

Un sentimiento agradable comenzó a esparcirse en el cuerpo del hombre del parche, como si la canonesa pudiera compartir la paz y tranquilidad que emanaba, aunque el sentimiento duro poco. Más pronto que tarde la paz comenzó a desvanecerse, la cabeza de Necross comenzó a doler, la imagen de Nadine, y la culpa por dejarla crecía desmesuradamente.

- Has que se detenga…-
-No puedo… aguanta amigo mío…-


La bendición término, y el sentimiento de culpa seguía, una imagen permanente en la cabeza de Necross  era la de Nadine sonriente. Un suspiro de tristeza escapo del hombre del parche, al momento en que se ponía de pie. La canonesa los despidió, pero antes de salir de la habitación, el hombre del parche se giró. - Mi señora… Necross se puso de rodillas, maldiciendo a la canonesa por el nombre que acababa de pronunciar, ella no se merecía esas palabras. - Si he de marchar a una peligrosa misión, quisiera que por favor me relatara más sobre los males que acechan a nuestra puerta, si fuera tan amable ¿me diría como lucen las reliquias? Si no es mucha molestia.-

Una nueva cara de disgusto quería aparecer en el rostro de Necross, pero su sonrisa de mentiroso debía mantenerse ahí.  Después de eso, el hombre del parche se retiró del salón. Debía ir y descansar, relajar la mente, pensar en que todo saldría bien… y aunque así no fuera, él debía permanecer optimista, la culpa por dejar a Nadine aún seguía en su interior, y esta se esparcía a sentimientos antiguos.  Necross con un gesto le hizo saber a Lorens que todo estaba bien. – Necesito una cama… pronto, por favor…- El hombre del parche se veía angustiado, en este momento lo único que quería era estar solo,  él y sus pensamientos, Solo un hombre  y un engendros.  Después de un tiempo el hombre del lobo al conseguir una habitación se sentó en el borde de la cama, se quitó todo el conjunto que traía puesto, se quedó a torso descubierto y se despeino el cabello.  Se tomó el rostro con ambas manos y se masajeo la cien con la mano derecha.  Como se dijo antes, angustias antiguas comenzaron a reaparecer, el recuerdo de Foxhound, el sentimiento que apareció cuando murió, la angustia y desconcierto que sentía Dracul, el encuentro con Khiryn después de su muerte… el no saber nada de Ondine  y abandonar a Nadine…

Quería llorar, quería gritar, quería desahogarse pero sentía que no tenía boca, quería golpearse pero sus manos no reaccionaban; al final, el hombre del parche se quedó en el borde de la cama, mirando un rincón. Su mente divagaba en días pasados y recuerdos casi olvidados.

-Lo siento… lo siento tanto…

No habría nadie esta noche que escuchara los lamentos del humano… solo el silencio era testigo de su lamento.



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Re: Los caminos de la virtud

Mensaje por Desmond Morgan el Vie Sep 19, 2014 6:15 pm

La mujer me dio una respuesta ambigua, lo demasiado ambigua para alimentar aun más mi curiosidad, la notaba dentro, quizás era mi curiosidad, o mi pasajero oscuro quería saberlo, o quizás eran las dos cosas, no hice ningún gesto ante su contestación seguía con la vista clavada en el cuerpo.

Mientras la mujer hablaba seguía mirando sin prestar mucha atención a sus palabras. Parecia una adivina, una bruja, una clarividente, en definitiva una charlatana.

Todos aquellos que creian a los que usaban cualquier cosa, para, supuestamente, augurar el futuro, era gente con graves problemas, sin embargo había un aura en aquella mujer que resultaba mágica, y en mi escepticismo me empece a creer que verdaderamente podía leer el futuro.

Seguía observando el cadaver, Altaïr seguía también con su cabeza la linea imaginaria desplegada entre el cadáver y mis ojos, a veces pensaba que Altaïr tenía algún tipo de conexión conmigo, con mi oscuro pasajero y con Quinn. Era algo dificil de creer pero se manifestaba en hechos puntuales, como quizás este.

Entonces, en mi ensoñación, me percaté de que no hacía mucho había preguntado que era Juan Carlos de Sophia para mi. “Mi meta a alcanzar” pensé. Entonces algo me sacó de mi ensoñación, la mujer me pedía dinero por descubrir el cuerpo, sonreí y mi expresión cambio. Al final, era mi pasajero oscuro. La capucha ensombreció mi cara, una mirada penetrante se dirigió hacia aquella clarividente, Altaïr en total sincronia hizo lo mismo y empezó a chillar.

-No voy a pagarte.-dije tajante.-Sin embargo si que echare un vistazo al cuerpo.-aseguré mi equipo, seguramente ella tendría algunos ases en la manga. Sin embargó ande con paso decidido y posé la mano sobre el cadáver. Mi mano temblaba.

-¡Desmond! ¿Seguro que quieres destaparlo?-me preguntó Quinn a mi espalda. Yo asentí, no muy convencido, pero quería saber la verdad. Destape el cadáver la luz de la luna, que se colaba por algún sitio, iluminó el rostro de aquel ser sin vida. Haciendo irreconocible el rostro de este, pero un capricho hizo que una nube se opusiera a la luz que el astro desprendía.

Lo pude ver muy bien, su cara sin vida. Altaïr voló hacia una viga del techo. Me arrodillé y me apoyé con los dos puños en el suelo, haciendo casi una posición de rezo. Dos lagrimas opuestas una a la otra cayeron de mis ojos, nunca había notado las lagrimas cayendo de mis ojos. ¿Era yo? o ¿Era mi pasajero oscuro el que lloraba? Mi expresión volvió a cambiar, levanté la cabeza y miré el cadáver con asco. Cogí la daga de mi bota y me acerqué a los restos mortales, me subí al altar y mantuve la daga en alto.

Suspiré y pensé en todo lo que había pasado. Baje la daga para acuchillarle, el filo entró limpio en el pecho. Entonces repetí el proceso una vez más, dos, diez, veinte, treinta y cinco. Con gran saña. Al final la zona del pecho se quedaba en un amasijo de carne. Con respiración entrecortada, deje caer mi cuerpo hacía atrás para que se apoyará en las piernas del cadáver, y vi totalmente focalizado en su rostro, como por fin, después de mucho tiempo, lo había conseguido. Vi el cuerpo inerte de Juan Carlos de Sophia, frente a mi.

No reía con propotencia, no mandaba a sus esbirros a por mi, simplemente yacía con la vista perdida, suspiré, mi pasajero oscuro se había ido, por el momento. Me volví hacía la mujer con expresión hostil, pero entonces me di cuenta de algo, jamás podría alcanzarlo por mi cuenta. Estaba acostumbrado a cazar solo, y los lobos cazan mejor en manada. Cuando la luna volviera a iluminar mi rostro, vería mi cara totalmente ensangrentada vería la goteante daga de sangre y solamente oiría una palabra articulada de mi. "Gracias"


Elegid como quereis vivir, por que muy pronto morireis

CÓDIGO DE MATANZA:

Codigo de matanza.

1) No matarás inocentes.
2) Los niños son criaturas vulnerables, tampoco matarás niños.
3) No dejes llevarte por los sentimientos. Ni te involucres emocionalmente, así solo conseguirás meterte en problemas.
4) No dejes que te cojan. Se muy meticuloso, sigiloso y cuidadoso.
5) Investiga siempre a tu victima antes de matarla. Tienes que estar seguro de que es esa victima la que tienes que matar
6) Siempre, siempre. Tienes que aparentar ser alguien normal. Actúa bajo lo que te he enseñado, y nunca deberías tener problemas.
Codigo de matanza propio: 1) Venganza.
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Re: Los caminos de la virtud

Mensaje por La Madre Condena el Mar Sep 23, 2014 5:28 am

A través de la intensa neblina aquella criatura de pequeño tamaño escudriñaba desde el tejado a los transeúntes que se desplazaban por las calles de la ciudad con objeto de llegar a sus hogares.
La noticia del toque de queda se había desplazado gran velocidad entre los ciudadanos, y como siempre, la gente acostumbrada a obedecer las normas y a evitar posibles problemas con la ley, fueron desapareciendo de las calles hasta que estas quedaron completamente desiertas, a excepción de la guardia real.
La criatura saltó de un tejado a otro con una sorprende gracilidad, sabía lo del asesinato de aquel burgués y aunque le resultase intrascendental era armonioso presenciar tanto caos en los pobladores, además, después de seguir cautelosamente a la guardia real pudo conocer la ubicación de la milicia, lugar en el que pudo enterarse de varios acontecimientos importantes. No obstante a pesar de poder desplazarse por las calles y tejados con total naturalidad tenía sus límites, por lo que mantuvo una distancia prudencial de la gran catedral, cada vez que se acercaba se sentía repelida por una intensa energía pura, y por lo mismo, sabía que si se aproximaba lo suficiente detectarían su pérfida procedencia.
Al ver que ya no podía avanzar más le pareció que sería óptimo regresar y contarle las noticias a su ama y sus nuevos sirvientes, no obstante cuando regresaba, saltando de tejado en tejado  sus sentidos percibieron unos pasos distintos a los de la milicia, y volviendo la visual hacía la procedencia del sonido descubrió a dos personas y un perro que se desplazaban cautos por las calles, ¿ladrones quizás?, fue su primera impresión, pero no, no parecían verse como tal, y por alguna razón del destino decidió seguirlos, y como en varias ocasiones, su intuición femenina fue acertada.

Caín no evito reírse levemente ante el camino que estaban tomando los hechos, pero más que nada porque el gesto serio de Lorens iba cambiando a uno de enojo.
-Aún así-insistió Lorens perdiendo la paciencia-no voy a permitir que te cambies de ropa frente a dos hombres, supongo que sea del reino que seas debes tener algo de pudor y decencia-
-Pero mira-Interrumpió Caín quien se había desplazado hacia un extremo del sótano para hurgar entre las cosas que trajo su hermano y extrajo un amplio traje elegante de varón-Es bastante ancho, se lo puede poner sobre la ropa y ya está, ¿por qué no te complicas tanto Lorens?, de todos modos-Y ahora su vista se posó en Bony mientras le entregaba el traje-Realmente no es obligación que subas, Lorens tiene buenas ideas, seguro se le ocurrirá algo para justificar tu inesperado ingreso al grupo-
-Por qué tomas decisiones por mi parte…-Comenzó a decir Lorens perdiendo la paciencia hasta que unos pasos interrumpieron sus palabras. Por las escaleras bajaba un hombre con un traje elegante del mismo diseño que aquel que Bony tenía entre sus manos, su cabello era largo y su contextura fornida, quizás algo intimidante a pesar de su elegante traje, pero lo que de verdad llamaba la atención era la pesadumbre que cargaba en cada expresión de su rostro, como si alguien hubiese extraído de su alma todo sentido de vivir.
Lorens fue el primero en adelantarse en su dirección y asintiendo a su petición se lo llevó hacia los dormitorios del cuartel sin hacer ninguna pregunta. Conocía muy bien ese efecto, ni los más nobles de corazón podían evitar verse conmovidos interiormente por la bendición de la canonesa, él la admiraba como a nadie en el mundo pero también le temía, ya que era una mujer sumamente poderosa pero de una humildad que hacía que nadie lo percibiera.
-“Lo lamento, pero tienes que soportarlo o todo estará acabado”-Se dijo para sí mismo Lorens luego de dejar solo en la habitación a Necross, el cual se encontraba en una reflexión personal. Anteriormente la canonesa le había explicado que las reliquias no tenían forma, que eran como una masa uniforme de luz brillante, pero que sin embargo se encontraban encerradas en una caja cuadrada hecha de oro puro sin ningún diseño, pero desconocía si la habían ocultado en otro recipiente por lo que no debía olvidar que era una luz pura y de dignidad suprema, y que como dijo de un principio, los enemigos eran demonios, seres temibles de otro plano, venidos a raíz de un mal manejo de la magia.
Había mucho que reflexionar esa noche. Después de lo acontecido con Necross, Caín titubeó un poco, lo cierto es que conocía el gran poder de la canonesa y a causa de cómo había dejado a uno de los reclutados por Lorens temía que a través de ellos pudiese sospechar algo del plan.
-Bueno Bony, tú decides, cualquier cosa te estaré esperando fuera, pero no te vayas por el túnel, si no por aquí-Dijo abriendo la trampilla que Lorens usó para traer a Necross y a Kainen desde el cuartel de guardia a la catedral. Lo cierto es que le hubiera gustado decirle que regresara, que era peligroso, pero sabía que palabras así solo la ofenderían, además ella vio lo mismo que él en la cara de Necross por lo que sabía lo que podría esperarle arriba, así que si estaba informada sería responsabilidad únicamente suya de la decisión y el riesgo que tomara.

A la mañana siguiente Lorens los esperaba a todos fuera del cuartel con caballos para cada uno y un pequeño carromato, en las habitaciones cada quien tenía de vuelta sus pertenencias y un desayuno abundante al lado de la cama, asimismo podían sacar armas de la armería si así lo deseaban o cambiar partes de la armadura.

-Buenos días compañeros- Saludó Lorens una vez que salieron del cuartel. Este los esperaba con una armadura ligera de lustroso tono plateado y signos dorados aludiendo al Dios Único, una enorme espada cruzaba su cinto y su corcel se destacaba por su blanquecino pelaje y enorme tamaño- ¿cómo se sienten?, espero que hayan descansado bien ya que se nos avecina un largo y arduo camino, en el cual será necesario que estén con todas sus fuerzas y energías para que el viaje resulte exitoso, y si bien respeto sus costumbres y religiones les aseguro que ante cualquier ominosa eventualidad solo el Dios Único será capaz de salvarles de aquellas calamidades, confíen en él y verán lo que es la luz-Indicó centrando la vista particularmente en Necross.
-Así es hermano-Interrumpió Caín quien vestía ropas coloridas y cómodas cual bardo, aunque con un morral más grande y una espada en su cinto-Con tus discursos de siempre no me sorprende que el viaje sea largo y tedioso, pero no se preocupen compañeros estoy aquí para amenizar esta empresa, me llamo Caín y soy más que nada un bardo, pero como saben no hay héroe si nadie cuenta sus hazañas, espero que nos llevemos bien… y, ¿ya nos podemos ir?-
-¿Alguien tiene algo más que decir?-Preguntó Lorens algo molesto por la impaciencia de su hermano, ya que a diferencia de él, Lorens le tomaba gran importancia a los protocolos.

Una vez que hubieron salido de la ciudad escoltados por la milicia y las miradas curiosas de los pobladores, comenzaron a avanzar por el cruce de los aventurados hasta que una figura cubierta por atavíos oscuros los aguardaba en medio del camino. El hombre que conducía la carreta se detuvo y miró a sir Lorens esperando alguna respuesta, pero fue Caín quien descendió del caballo y se acercó a ese misterioso sujeto, por supuesto, iba con gran cautela llevando la mano al cinto por si las dudas. Lorens lo observó con precaución y vio como aquel misterioso sujeto le entregaba una nota, Caín la abrió y luego de leerla miró con cierto recelo al nuevo, pero los demás solo podrían ver una espalda cuyos hombros se habían tensado levemente como quien tiene un escalofrió. Caín suspiró para finalmente asentir y forzándose a su sonrisa habitual se giró y se acercó de nuevo hacia el grupo está vez llevando consigo al desconocido sujeto.
-Me faltaba un recluta hermano, lamento que demorase tanto pero ya está con nosotros, saluden a…-Dijo mirando a Desmond Morgan recordando de golpe que no sabía cómo se llamaba el nuevo invitado.

Un tiempo antes de los acontecimientos…

Juan Carlos de Sophia estaba muerto. Verdaderamente había muerto. Al fin se cerraba para Desmond una etapa importante en su vida, una etapa de muchas.
Con su cara ensangrentada Desmond se acercó hacia la mujer ejecutadora del hecho, la cual cerró su libro con tranquilidad y lo puso sobre sus piernas mientras cruzaba las manos.
-No me des las gracias, págame –Insistió la mujer mirando fijamente a Desmond, pero su voz sonaba tranquila y neutral, en ningún momento tajante ni insistente-Pero no con dinero, eso a mí no me sirve, no ahora…-Dijo mirando hacia la puerta donde se asomaban los guardianes. Al parecer tendría que contarle todo, tal vez no fuese una casualidad aquel encuentro, era una esperanza vaga, pero que le sirvió para denotar un poco más de confianza hacia el misterioso sujeto.
–Verás, Juan Carlos de Sophia jamás estaba solo, y en esta ocasión no fue la excepción a pesar de que di por hecho que lo era, es la primera vez que me equivocaba con algo así, no sé porque no pude predecirlo… Sucedió que Juan Carlos de Sophia contrató a un poderoso mago para que le pusiera una maldición, pero no para él, si no para aquel que atentara contra su vida, de haberlo sabido no lo habría matado, ningún oro, venganza o meta en la vida vale esto…-Dijo indicando hacia la salida- Aquel que lo matara despertaría la maldición, la cual consiste en encarcelarte aquí. Tu no lo puedes ver, pero yo sí, enormes celdas rodean esta morada, celdas imposibles de romper para mí, y sus vigilantes, sus vigilantes son aquellos canes oscuros que ves en la entrada los cuales se encargan de atacar a todo aquel que quiera liberarme, por eso te miran con tanta hostilidad no porque ingresaras a una propiedad privada si no porque creen que puedes que intentes sacarme.
Pero lo peor y lo que mayormente me preocupa es que tuve un sueño, un sueño donde moría, puede parecerte absurdo que me preocupe por un sueño, pero los sueños son mi mayor poder, puedo predecir en ellos acontecimientos del futuro, lo cual en algunas ocasiones me permite evitar tomar caminos que puedan atentar con mi integridad pero aquí, encerrada, no puedo escapar, estoy anclada a ese ominoso destino. Si vienen a matarme, ya sea por venganza a Juan Carlos de Sophia o por cualquier otra razón no tendré salida, y me veré obligada a aceptar la muerte. –La mujer suspiró profundamente, ahora con un tono algo cansino en su voz -Por eso necesito tu ayuda. No te pediré que trates de sacarme de aquí, eso es imposible a menos que fueses un poderoso hechicero, no, la forma más eficaz de sacarme de aquí es matando a quien creó el maleficio, es justo ¿no?, una muerte por otra, pero tampoco te pediré que lo mates directamente, es muy poderoso como habrás notado, lo que te pediré es que le pidas ayuda a uno de mis aliados, él sabrá que hacer para derrotar al hechicero, su nombre es Caín y es un bardo, actualmente vive en la ciudad Imperial cumpliendo un trabajo, pero cuando lea esto-Dijo pasándole una nota que escribió en una hoja del libro que estaba leyendo-Sabrá que mi situación es más importante, él te explicará lo que sea que esté haciendo, por lo demás, te recomiendo tomar la ruta de los aventurados, va directo hacia la ciudad imperial y es la más segura por lo que sé-
La mujer se puso de pie y le tendió un pañuelo a Desmond para que se limpiara la sangre si quería, para luego mirar hacia la puerta con preocupación- Ve por favor, algunos canes te atacaran pero cuando noten que solo quieres marcharte te dejarán tranquilo, y si decides no cumplirme el favor… bueno, sinceramente no es que pueda hacer algo al respecto, pero informa al bardo al menos, eso me ayudaría mucho, y quiero que sepas que mientras esta maldición exista Juan Carlos de Sophia es como si siguiera en vida, quien sabe que otros legados habrá dejado además de este…-


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Re: Los caminos de la virtud

Mensaje por Bony Sandokan el Sáb Sep 27, 2014 7:08 am

Bony sintió como una punzada en su feminidad la mirada iracunda de Lorens, pero no dijo nada, la verdad es que no se le ocurría nada para decir, se limitó a mirarlo de la misma manera con un poco de discreción, respiró profundo y optó por dejar las cosas a las buenas, trató de mirar a otro lado para evitar la mirada del paladín y no aumentar sus ganas de responderle, finalmente se dio cuenta que no valía la pena y hubiera estado atentando en contra de sus propios principios. Tomó la enorme túnica que Caín le ofrecía y la miró al derecho y al revés, era una tela sin duda muy elegante ¡Y costosa! Bony nunca había sentido tan cálidamente una tela como esa, era pesada y algo “tosca” pero el grosor y la textura del derecho, además del decorado, se sintió tentada de quedarse con ella, sin embargo observó a Caín y sonrió como de medio lado, ocultando sus intenciones.
En ese momento Lorens giró la cabeza, un tercer hombre hacía acto de presencia, la menor de las hermanas Sandokan lo miró, lo observó y lo escudriñó de pies a cabeza, el hombre era extraño o al menos parecía extraño, no era su físico, su físico parecía completamente normal, era alto, fornido y de cabellos largos, lo que lo hacía extraño era la enorme pesadez que circundaba su rostro, el aura que lo envolvía era como la imagen de un hombre taciturno, sin “vida” o sin las ganas de vivir, Bony reconoció muy bien ese semblante porque era el mismo que Flint había llevado en su rostro el día de su ejecución.
Al observarlo Bony no pudo evitar soltar un suspiro, un decadente suspiro lleno de angustia, sintió un revuelo en su corazón y la carne se le heló por completo haciendo que los vellos de su cuerpo se erizaran, un escalofrío le recorrió la espina dorsal y tragó saliva en el mismo momento que bajaba la cabeza a manera de una casi disculpa errónea. Miró a Caín y observó a Lorens uno y otro consecutivamente sin girar la cabeza… pensó para sus adentros si el semblante de aquel hombre solía ser así o acaso había pasado por algo tan angustiante, se había mantenido absorta en sus propios pensamientos que para cuando finalmente recobró la idea de donde se encontraba, la voz de Caín había sonado casi lejana…

-¿Qué? ¿Qué dijiste?- Sacudió la cabeza, por un momento para lograr recobrar al 100% las ideas. –Oh, ah… si, seguro, esperar… oye, Lorens, espera disculpa, no suelo llevar una buena relación con los hombres, a veces tengo que portarme grosera con ellos para poder llegar a mis objetivos o simplemente para lograr un descanso placentero…-

Miró a Caín como desorbitada, había recordado ciertas cosas de su infancia y en su cabeza aún permanecía la imagen del cadáver de su padre colgando en la horca, por breves segundos –Fracciones de hecho-, se imaginó a sí misma siendo ahorcada, volvió a tragar saliva y se dirigió a Caín.

-¿Sabes qué?, tienes razón, me iré contigo, algo me dice que no sería muy bueno hacerme pasar por un hombre, es decir… tu Dios, el Dios de él, un ser omnipotente presente en todas partes, digo, a ningún Dios le gustaría que sus pequeñas ovejas le dijeran mentiras y todo eso.- Suspiró llevándose las manos a la cara, Hunta la observaba preocupada, llevaba las orejas hacía atrás y gemía en un tono muy bajo mientras posaba una de sus patas delanteras en la bota de su dueña. –Siento ya demasiadas señales que me hacen retroceder un poco, no… no creas que tengo miedo yo sólo…- Lo cierto es que sí, algo en su corazón no la dejaba estar del todo tranquila, era simplemente “aquel recuerdo”. –Creo que prefiero dejar de lado por un momento mi orgullo, mis hermanas y yo estamos siendo buscadas por varios lugares, no dudo que aquí en el Imperio nuestros rostros no sean si quiera conocidos por unos cuantos… me conviene no andar sola…-

Lo último lo había dicho como un susurro, casi, casi para sus adentros, pero sabía que Caín la había escuchado, probablemente… y es que era verdad, no le convenía para nada andar sola en aquellos lugares poco conocidos para ella.
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Re: Los caminos de la virtud

Mensaje por Necross Belmont el Dom Sep 28, 2014 1:57 am

Lorens lamentaba el destino que sufría Necross, el hombre del parche sentado en la cama, solo lo oía aunque sin poner atención en sus palabras. Aun en el borde de la cama, el hombre del parche encendió una vela, una única luz era la que iluminaba la habitación. Detrás de Necross una sombra se alzaba, la sombra de Dracul imitaba la posición de Necross, solo que la sombra tenía  la garra (el brazo izquierdo) sosteniendo su cara, Necross en cambio tenía ambas manos en la cabeza.

-¿Vale la pena este trabajo?-

-Me prometieron buen dinero, la misión suena fácil… no quiero arriesgarme tanto, asi llego a Shading de una vez, y le doy una vida tranquila a Nadine.

-¿Y si debemos matar a la canonesa en algún momento?

La sombra habia cambiado su posición, ahora ambos brazos estaban sobre sus rodillas.

-Viste su poder… casi nos tenía a su merced.-

Necross comenzó a acariciar su brazo izquierdo, el metálico.

-Lo sé… si ese momento llega nos escaparemos…

Todo sea por Nadine.-

Finalmente el hombre del parche se recostó en la cama, la sombra en la pared seguía sentada. La vela eventualmente se consumió y la sombra desapareció, Necross se había puesto el parche nuevamente y dejo dormir a Dracul. Fue el sueño el que finalmente hizo descansar al hombre del parche, en su mundo de sueños, la escena de un prado congelado, así también sus montañas, se dibujaba; casi se podía sentir el viento frio, el hombre del parche se miraba las manos, eran las suyas, pero su sombra seguía siendo la de Dracul, al horizonte se dibujó una silueta alada, y antes de que esta se acercara, Necross despertó.

Se quedó mirando el tejado por varios minutos, pero no se movió o levanto, la cabeza le daba vueltas como si la noche anterior hubiese bebido; maldijo que no haya sido así. Después de unos minutos decidió levantarse se puso su ropa habitual, pero con la gabardina nueva que Lorens le ofreció el día anterior, le gusto el estilo de la prenda.  

No supo en que momento habían entrado a su habitación, pero todas las prendas de Necross, incluidas armadura y espadas, estaban allí. El hombre del parche se sintió a gusto cuando se vistió con su armadura, aunque lamento el hecho de dejar la gabardina allí.

Cuando salió lo primero que vio fue a Lorens, al cual saludo con un gesto de su cabeza.  El imperial vestía una reluciente armadura, una armadura de un color un tanto claro, la cual distaba mucho de la que calzaba Necross. Con Lorens había dos personas más, aparte del asesino encapuchado, una mujer y un sujeto parecido al imperial, debía ser el hermano de este.  El hombre del parche los recordó de la noche anterior, en la cual no les puso demasiada atención.  La mujer se veía fuerte, su cabello azul le resulto particular a Necross, el otro sujeto le agrado solo por la apariencia, y por el hecho de ser bardo; quizás  con sus canciones se alegre el ambiente, ya que el hombre del parche seguía igual de callado.

Subirse a la carroza fue algo curioso, las miradas se posaron en los personajes, ya que era un grupo bastante particular, aunque todo termino cuando los caballos comenzaron a avanzar. Después de un tiempo de recorrer la ciudad, el carromanto se detuvo,  Necross no se molestó en mirar o preguntar la razón para detenerse, si era algo importante, o si debían caminar a partir de ese punto  Lorens lo informaría. Un nuevo sujeto se unió al grupo, y cuando nuevamente el grupo estaba reunido, Necross puso a prueba las canciones del bardo. Mirando la ventana, con el puño sosteniendo su mentón, el hombre del parche comenzó a cantar en una lengua extranjera.  

- I lie in centuries grove
Where the cool wind blows
Where the cool wind blows
Upon this stone plateau
Where the cool wind blows
Where the cool wind blows…-



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Re: Los caminos de la virtud

Mensaje por La Madre Condena el Sáb Oct 25, 2014 5:37 pm

La criatura de pequeño tamaño luego de seguir a aquellos dos misteriosos personajes descubrió una entrada secreta, que si bien desconocía su dirección, conjeturaba que podía tratarse a algún sitio importante. Pero no quiso perder más tiempo y la gata de la bruja, como denominan a los de su raza, volvió hacia atrás para abrir sus alas y alejarse de la ciudad.
Seth era un gato criado por demonios por lo que conocía la cultura e historia de estos, ya que sirvió al gran demonio Kronoft por muchos años hasta cuidar del embarazo de Kariope, para finalmente pasar estar bajo el control de ella cuando se convirtió en La Madre Condena luego de asesinar a Kronoft, no obstante, al ser su naturaleza otra muy distinta a la demoniaca estaba ajena a las faltas de autocontrol de la raza y su magia al ser de Noreth resultaba disfuncional en el mundo demoniaco pero estable en este mundo. Por lo que aquí podía moverse con libertad, cambiar sin problemas su forma corporal en gato alado para otear el cielo cumpliendo su rol de vigilante de su Madre.
No obstante aún no tenía habilidades de combate y defensa por lo que debía andarse con cuidado, cuando su Madre fuese más poderosa ella también lo sería por lo que su objetivo principal era que aquello se cumpliese.
-“Los demonios  de Lluuhgua, solo piensan en el placer, no tienen planes de conquista, obtención de poder, crecimiento, expansión, solo les gusta divertirse, y por eso yo soy la única que puede llevar por un camino a la Madre, sin importar que digan que solo quiero volverme poderosa, siendo que puede ser cierto, pero eso jamás quitará el hecho que solo soy una mascota, al principio serví a Kronoft, ahora a la Madre, y si esta muere más adelante a otro… mi destino siempre será el mismo”-Era el pensamiento de Seth mientras volaba por los cielos a una velocidad considerable para llegar pronto a la primera de las torres.
El servidor de la primera torre había sido elegido por Asmodeo, se trataba de una hechicera humana que enamorada de él juró servir a la Madre con la condición de poder estar al lado de su amor una vez que se cumpliese el objetivo, por lo que, pasó a convertirse en una semi demonio o mestiza adquiriendo nuevos poderes pero perdiendo otros. Seth sabía que Asmodeo jamás podría sentir amor por alguien, pero sí que le encantaba jugar con las emociones y sentimientos que tenían los humanos. Y aquello le preocupaba a Seth, porque estaba la posibilidad de que la humana terminaba actuando por despecho cuando Asmodeo se aburriese de jugar con ella y podría volverse una enemiga peligrosa, así que había que controlarla bien.
Seth se detuvo en el marco de la única ventana que tenía la torre en la cima y se encontró con la hechicera mirando divertida a través de una bola de cristal. El gato se acercó a ella por detrás y de un brinco se ubicó en su hombro.
-Hola Seth-Dijo la hechicera acariciando a la gata por la nuca, a lo cual esta solo frunció el ceño viendo lo que se veía detrás de la bola de cristal.
-Los dejé salir un rato, se aburrían demasiado y ahora míralos, parecen tan felices atacando a esos pueblerinos… -Le explicó la hechicera riendo por lo bajo.
Entonces Seth descubrió algo más por lo que preocuparse, los humanos se volvían idiotas cuando se enamoraban.



-Tu nuevo recluta no me da confianza-Le confesó Lorens a su hermano en voz baja una vez que todos se hubiesen presentado.
-Bueno… tal vez no tiene la simpatía pintada en el rostro pero ya sabes que las apariencias engañan, además si yo lo traje no debería preocuparte, ¿verdad?, después de todo siempre has confiado en mí, desconfiar ahora sería un tanto absurdo de tu parte-Le respondió el bardo hablando más rápido de lo normal y sin mirar a los ojos a Lorens.
-Confío en ti hermano-Contestó Lorens con sinceridad-Si no lo hiciera no te diría todo esto-
-Claro, claro, pero nunca está de más aclarar, tampoco me hace gracia que viajes con dudas…-Comenzó a decirle Caín sintiéndose repentinamente mal.
No era la primera vez que le mentía a su hermano pero siempre eran por cosas de poca importancia, ahora ni el mismo tenía claro a quien había traído a la aventura y eso le hacía sentirse muy culpable, y por lo mismo, debía cargar solo con sus preocupaciones y observar cuidadosamente al enviado de ella por si cometía algún acto en contra de sus compañeros. Caín suspiró cansinamente, ¿qué problemas le traería esta vez esa mujer?

Cuando el viaje comenzó nuevamente, Caín comentó, con su clásica sonrisa feliz y despreocupada, que cuando acamparan para descansar tocaría su laúd para acompañar la canción de Necross o que cantaría un tema propio. Normalmente el bardo no se haría problema de tocar a caballo, pero el ritmo de avance espontáneamente se había vuelto más veloz, tanto que si Necross no quería morderse la lengua sería mejor que guardase silencio.
El camino era liso y de fácil avance ya que estaba cementado además el clima se había tornado bastante agradable, pero una vez que salieron completamente de los lindes del Imperio el camino se volvió de piedra hasta terminar en uno de tierra.

Pasado unas horas Lorens aminoró el paso hasta detenerse y se dirigió hacia atrás para cerciorarse de que el carromato había logrado seguir el avance sin dificultades.
-Todo está bien patrón…-comentó el chofer con voz extenuada como si hubiese sido él quien corriese llevando el carro en vez del caballo.
-¿Qué ocurre Lorens?, la torre no se va a ir a ningún lado… supongo-Inquirió su hermano aunque sospechando las razones de su repentina prisa-No me digas que… ¿esos dos iban a venir?-
Lorens asiente con cara apesadumbrada.-Sí, por eso era determinante salir temprano antes que ellos, ahora que nos fuimos dudo que nos sigan, ya que como sabes si nos alcanzaban a medio camino aun estando en los límites del Imperio no habríamos podido protestar de que nos acompañaran, ley es ley-
Caín cerciorándose que la conversación ya no era inclusiva se volvió hacia el grupo para aclarar lo que estaba charlando con su hermano.
-¿Quiénes subieron hacia la canonesa vieron con ellos a dos personas con armadura?, bueno, de ellos se trata, son dos paladines que sirven a la canonesa y que si llega  saber que ustedes no son del imperio podríamos tener problemas… muy graves, pero más problemas para el Imperio ya que echaría abajo nuestra misión de salv…-
-Recuperar las reliquias –Interrumpió Lorens con voz determinante- Es lo único que deben saber y hacer, lo demás no les concierne, se les pagó para un trabajo y ese trabajo cumplirán, ahora sigamos antes que anochezca-
Caín como respuesta miró hacia arriba al tiempo que se encogía de hombros y se volvió en silencio hacia su caballo para seguir la marcha. Habían avanzado horas sin descanso por lo que no tenía ánimos de discutirle a su hermano pero sabía que más de alguno no tomaría las palabras de aquel con mucho cariño.

Otras horas se sumaron al viaje hasta que el sol comenzó a declinar, Lorens detuvo la marcha y aconsejó que se descansara para partir temprano nuevamente.
Caín en tanto se puso a revisar su mapa y con una sonrisa de satisfacción les comentó a todos, antes de que Lorens diera la orden de acampar, la buena noticia.
-¡Hey!, tengo buenas noticias, justo en este sitio hay una taberna no muy lejos, podríamos ir allá y aprovechar de descansar y comer, el camino aún es largo por lo que hay que aprovechar estas instancias, además podemos obtener bastante información de cómo van las cosas en la torre…-
-Me parece muy buena idea-Contestó Lorens para sorpresa de Caín quien lo miró casi boquiabierto- Nos ahorraríamos encontrarnos con bandidos o maliantes en el camino por la noche, en lo personal prefiero guardar energías para las criaturas que nos esperan allá…. No obstante-Agregó volviendo a ser el de siempre-Iremos a comer y a descansar no quiero que nadie se quede de juerga toda la noche, ¿está claro?
Pero antes de que Caín le respondiera gastando una de sus bromas la voz de una mujer proveniente de la espesura a la derecha alertó repentinamente al grupo.
-¡Ayuda!, ¡ayuda!-
-Esa voz…-Comentó Caín como si la reconociera.
-¡Ayuda por favor!-Volvió a gritar la mujer hasta que su silueta salió desde los árboles que rodeaban el camino.
-¡Es Tina la hija del cantinero!-Recordó Caín-¿Qué ha sucedido?
-Nos atacaron de pronto… extrañas criaturas… por favor ayuden-Comenzó a decir la mujer cayendo al suelo de rodillas, extenuada y atemorizada.

Tina:
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La Madre Condena

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Re: Los caminos de la virtud

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