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Explorando el mundo

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Explorando el mundo

Mensaje por Philip Ecutauro el Vie Ago 15, 2014 5:56 pm

El ecutauro había viajado varias jornadas a pie o llevado en carros de mercaderes y carreteros, unas veces como pasajero, otras como ayudante y otras incluso como guarda espaldas. Había pasado por varias pequeñas aldeas y pueblos. Todos situados cerca del mar o ríos, donde explotaban los recursos del mar, los ríos, los lagos y la propia tierra.

Ese día había salido temprano, tras acampar a una distancia prudencial del camino, se había puesto de nuevo en marcha, dirigiéndose hacia donde le habían dicho que se encontraba una de las mayores ciudades del territorio Geanostrum. El clima ese día era agradable, con temperaturas templadas y un cielo casi despejado, pues el día anterior había llovido, lo que había llenado los caminos de barro, llenando los cascos y salpicado de rodillas para abajo al ecutauro.

Sabía que en el pasado los suyos habían sido esclavos, es posible que aun algunos lo fueran. De modo que se andaría con mucho cuidado en la ciudad humana a la que se dirigía, en cuanto oliera algún tipo de peligro grave, intentaría salir del lugar. Quería aprender del mundo, de su historia, cultura, arquitectura, y demás, pero no a costa de su vida o su libertad.

Tras dos horas largas de caminata, el ecutauro llega a una zona mas elevada del camino, desde donde se puede observar en la lejanía la gigantesca ciudad de la que había oído hablar. Desde allí se veían altos edificios, magnificas mansiones y palacios de mármol. Con un espectacular puerto, dónde los mástiles de los barcos anclados en el puerto, parecía formar un bosque sin hojas encima de las aguas del mar. En torno a la ciudad, he incluso fuera de sus murallas, se amontonaban multitud de casuchas, de calles estrechas. Un golpe de viento, trae hasta el joven ecutauro el olor del mar, mezclado con el de las basuras que se acumulaban en los vertederos, en los cuales también habían construcciones de chabolas.

No quería arriesgarse a entrar en la "guarida del lobo", como diría su padre, es decir, no quería entrar de cabeza en una ciudad dónde aún se capturasen ecutauros o antropomorfos en general para esclavizarlos, antes de decidirse a entrar, tenía que encontrar información, de algún viandante que fuera o viniera de la ciudad o acercarse hasta la zona de los barrios mas exteriores de la ciudad, dónde podría recolectar ese tipo de información antes de decidir si adentrarse en la zona de la ciudad dónde se podían ver las magnificas construcciones de palacios, catedrales y mansiones. Aunque hacía calor, echaba en falta contar con una capa con capucha, para intentar ocultar sus rasgos equinos. Tras asegurarse de tener sus armas dispuestas y sus pertenencias seguras, echa a caminar con sus cascos embarrados colina abajo, siguiendo el camino, esperando encontrar a alguien por este o una vez llegara a la zona de chabolas exteriores de la muralla.
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Lorgar Vel'Khan el Sáb Ago 16, 2014 2:18 am

Aunque me disgustaba tener que ir a la ciudades sumamente pobladas, y mi inclinación por vivir en los bosques, estas visitas eran necesarias. Normalmente me servían como punto para obtener contactos de cacería o encontrar plantas realizar antídotos naturales para algunas de las bestias con las que podía cruzarme en el bosque. Un cazador precavido mantenía el control de la situación en todo momento, además, podía aprovechar este día para vender algunos de los colmillos y pieles, su valor artesanal era mucho por lo que lo intercambiaba por provisiones, rara vez por oro... A veces me incomodaba tener que hacer negocios con los restos mortales de aquellas presas a las que derribo, pero vivimos en un mundo extraño. Mis rasgos normalmente me delataban como un elfo silvano, pero mi capucha me ayuda a ocultar la mayor parte de mi rostro. Tenía un buen rato cabalgando en Sombra Silente, quien en su espalda transportaba las pieles de dos alces que tuve la oportunidad de derribar hace algunas semanas. Agatha parecía ansiosa, a diferencia de mí, ella disfrutaba de las ciudades, quizás el sonido o los olores le resultaban mas atractivos por ser ajenas a su hábitat natural. En el camino avanzaban muchos mercaderes con otros viajeros, la marcha de colores, razas y demás probablemente se igualaban con las motivaciones que los traían hasta un lugar alejado como lo era Thonomer. Entre los extraños hombres vi caminando a un elfo solar, parecía perdido por lo que inicie una conversación casual.

- Ar’Tel'Quessir, A-Lenn Annon. Khalreshaar Vreemd. - (Elfo Solar, Viajas hacia la puerta. Mi nombre es Vreemd)

Con una sonrisa, el elfo solar se sorprendió de que le hablara en nuestro dialecto. El idioma entre las diferentes sub-razas élficas no eran tan diferentes, exceptuando algunas palabras coloquiales con las que cada tribu identificaba algunas deidades u objetos. Tras dar unos pasos mas, el elfo me dio una respuesta en el dialecto común.

- No es necesario usar la lengua antigua, Grugach. ¿Glaeth Arakhor?... ¿Que haces en la ciudad? Pensé que no le agradaban los Aethen... - El Elfo Solar conocía bien el dialecto, pero prefería usar la lengua común. Normalmente cuando hablábamos en una lengua foránea, los humanos se ponen "temerosos" por dar un calificativo. Como si planeáramos acabar con su existencia. Con una sonrisa correspondí a su broma, para tras aclararme la garganta, usar la lengua común. - Debo vender algunas presas, comprar provisiones y enterarme de los últimos movimientos en los bosques cercanos. Además un contrato de cacería no vendría mal... - El elfo solar parecía no venir con tanta frecuencia, por lo que me pregunto para darle algunas indicaciones. - ¿Conoces algún lugar donde pueda vender mis artículos? - Sin dudarlo le indique que la zona comercial de la ciudad, no era difícil de encontrar. Que los guardias le guiarían con facilidad. Este agradecido, aumento su paso para encontrarse con una de las caravanas, parecían un montón de comerciantes, normalmente el trabajo los mantenía moviéndose por distintas ciudades... Seguro que era un trabajo tedioso, aunque lo mas probable es que eviten los lugares donde no son recibidos. No muy lejos pude observar a un individuo muy diferente... Además de su peculiar olor, muy diferente al de las otras razas, estaba su aspecto. Era robusto pero joven, sin contar su paso decidido pero tambaleante indicándome algo de dudas en su destino. Como mi amabilidad me lo permitía, cabalgue hasta ponerme a la par, parecía ser un joven minotauro o algo similar... Trate de iniciar una conversación esperando ser capaz de ayudarle.

- Aravae, Aethen. ¿A-Lenn Thonomer? (Saludos, No Elfo. ¿Vas rumbo a Thonomer?) - Tras pensarlo un segundo, recordando que hable en élfico, procedí a hacer la misma pregunta pero en lengua común. Agatha parecía interesado en este extranjero en particular, mirándolo con sus pequeños ojos negros. El sonido de los cascos de mi caballo resonaban con fuerza en el aire, mientras que este resultaba adornado por el mismo ruido de mis flechas rebotando en mi carcaj.

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Miér Ago 20, 2014 1:13 am

Para Huli -A pesar de haber visto ya muchas cosas- todo seguía siendo nuevo, desde una casa en la esquina, los adoquines de una plazoleta, la cubierta de una nave marina, el resonar del trote de los caballos que se dejaban montar por humanos, cada sonido, cada palabra, cada argumento y objeto en una ciudad humana era simplemente nuevo e interesante para Huli. A veces ella misma se preguntaba “¿Por qué madre me habrá hecho tan curiosa?”

El viaje hacía Thonomer no estaba siendo tan largo, pues apenas hace pocos días se encontraba en los archipiélagos bajo la sombra de su maestro, Namhaidm el licántropo, gracias a él la zorra blanca había aprendido al menos lo más esencial, las cosas básicas que debía saber en una ciudad de humanas, como con qué tipo de gente no meterse, a qué tipo de animales no comerse nunca, con quien no hablar jamás, y  que lugares de poca confianza debía de evitar.  Pero como siempre, a veces su curiosidad era tanta que deseaba saber ella misma, en vivo y en directo por que su maestro le había pedido que evitara esos lugares, sin embargo al encontrarse en un lugar que no conocía y que olía por todas partes a diferentes aromas y pestes, bueno… no sería prudente andar corriendo y trepando por ahí como Huli solía hacerlo en el bosque, entre los árboles y entre los matorrales, escondiéndose en los montículos de nieve que se acumulaban al azar, no, aquí la zorra blanca sabía que debía andar tranquila, a paso seguro, erguida y manteniendo la mirada fija en todo momento a cualquier movimiento, claro estaba que debía evitar también las miradas fijas de las personas.

Sin embargo, a pesar de todo lo que quisiera evitar su físico no lo hacía muy bien, para la mayoría de las personas ver a una jovencita de no más de 16 años sola en una ciudad tan grande era símbolo de “algo” y ese “algo” dependía mucho del tipo de persona que la observara de pies a cabeza. A demás lo que más resaltaba era el curioso color de su cabello, había pasado ya el invierno y el pelaje de la zorra blanca estaba pasando a un rojizo marrón, por lo que su cabello era una brecha combinación de cabellos rojizos con determinadas “canas”, claro, era curioso ver a una jovencita pelirroja de 16 años con “canas”. Pero Huli mantenía su paso, su mirada fija al frente y su silencio inmaculable.

Tan pronto sentía las miradas ajenas, Huli inclinaba un poco la cabeza con gracia y discreción buscando al dueño o dueña de la mirada, prefirió entonces seguir de largo y evitar en lo mayor posible a las personas, principalmente a los hombres jóvenes, el simple hecho de ver a sus familias, a los niños sonriendo en los hombros de sus padres hacían de los recuerdos de Huli un destrozo total, sus ojos se impregnaban de humedad, la zorra recordaba que a eso se le llamaban “lágrimas” y que las lágrimas profundas se transformaban en “llanto” y al llanto se le llamaba “llorar”, entonces Huli se había percatado de que cada escena familiar le provocaban unas inmensas ganas de llorar, dejó escapar un suspiro quedándose varada ahí, en medio de la gran plazoleta llena de comerciantes . Parecía haberse quedado paralizada por los sentimientos, pasaron segundos, minutos en realidad para que al fin ella pudiera inhalar casi por instinto, para poder reaccionar, para cuando había reaccionado sin darse cuenta una que otra persona la observaba con extrañeza, Huli sintió ruborizarse y continuó su camino en línea recta pero esta vez con la cabeza un poco inclinada, sin saberlo ella se había apenado y en su andar llegó a tropezar con dos o tres personas con las cuales se limitó a pedir una ligera disculpa inclinando el cuerpo mientras que con una voz casi “invisible” decía.

-Disculpe, perdón…-

La tercera persona con la que Huli tropezó era un hombre alto de largos cabellos, a decir verdad pasó casi impertinente entre dos hombres, o entre un hombre y un “hombre/animal”. La chica de curiosos cabellos canosos se retiró como si el hombre/animal le hubiese propinado un choque eléctrico, le pareció –incluso para ser ella un animal- algo grosero, impertinente y poco perdonable. Volvió a quedarse paralizada por un segundo, segundo en el que reacciono pidió una disculpa inclinando la cabeza sin decir nada y se alejó pocos pasos, quizás se hubiera alejado más de no haber sido porque al tropezar con el alto hombre, Huli había dejado caer su Shinobue y al percatarse de eso, ella giró rápidamente la cabeza hacía el suelo, buscando su instrumento como si de su corazón se tratase.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Philip Ecutauro el Miér Ago 20, 2014 11:35 am

El ecutaruo estaba ciertamente indeciso, nunca había visto una ciudad tan grande y bulliciosa, eso lo ponía algo nervioso pues estaba acostumbrado a espacios abiertos y menos poblados. Aunque en su poblado siempre había ido sin ninguna prenda de ropa, solo con algunos abalorios en las crines para sujetarlas y como mucho alguna pintura para adornar ciertas partes del cuerpo, ahora se sentía vulnerable y “desnudo” , o pensaba que esa era la sensación que se sentía cuando le habían explicado que otras razas se sentían avergonzadas o vulnerables sin ropa. La razón era porque muchas de las personas que iban y venían se le quedaban mirando con asombro, con los ojos abiertos, repasándolo con la mirada desde los cascos a las orejas. Sacudiendo la cola, trata de colocarse algo mejor el pequeño taparrabos de piel, con el cual había pensado que cumpliría con las normas mínimas de “decoro” que le habían explicado, pero ahora al ver a toda aquella gente con tanta ropa puesta, pensaba que lo miraban de aquella manera por su escasa vestimenta y no por su aspecto físico. Se había echado a un lado del camino, sobre la loma de una colina llena de verde hierba y algunas flores que llenaban el ambiente de olor primaveral, escucha el sonido de los cascos de un caballo y al girar la cabeza, sus ojos verdes reparan en un bípedo de orejas picudas, que montado en un caballo se acercaba hasta su posición. Le habla en un idioma que al ecutauro le parece extraño y enrevesado, parpadea desconcertado sin entender nada, pero justo cuando iba a abrir el hocico para decir que no entendía ni J, el elfo, o suponía que lo era por las descripciones oídas, habla en el idioma Común.

-Hola, elfo, bípedo de orejas picudas y sin pelaje.- dice con una educada reverencia, hablaba de una forma un poco rígida, y aunque lo hubiera saludado de aquella forma no parecía querer insultarlo, sólo parecía seguir algún tipo de instrucciones que hubiera leído en algún lado. –Así es, aunque en verdad no sabía el nombre de dicho poblado.- mira hacia la ciudad.- Es la aldea más grande que haya visto nunca.- Aunque parecía entender y hablar con fluidez el Común, era como si no lo usar muy a menudo.

Se vuelve hacia el caballo del elfo y entonces este puede ver como el ecutauro se pone frente al animal, empieza a mover las orejas y un poco la cabeza, emite algún suave resoplido o relincho, pero casi todo parece hacerlo con la posición de las orejas y el cuerpo. El ecutauro parecía estar hablando con el caballo, y si este había sido criado con más caballos, debería entender todo aquello como un saludo amistoso. Finalmente acerca su hocico al del caballo y resopla suavemente, luego se aparta de nuevo. El ecutauro iba bien armado, con dos dagas en el cinturón del taparrabos y una espada en la cadera izquierda. En la espalda llevaba una mochila y cruzado en la parte superior un arco con un carcaj con flechas de plumas pintadas de verde.

¿Sabéis si en el poblado alguien como yo será bien acogido?.- pregunta agitando un poco la espesa cola de crines tras él.

Antes quizás de que el elfo pudiera darle respuesta, el ecutauro se sobresalta un poco cuando una persona choca con él, retrocede un par de pasos pues no sabe que pensar en un primer momento, pero entonces ve a una hermosa joven, en principio piensa que es humana, pero el olor le dice que era algo diferente a lo que aparentaba, pues el fino olfato del ecutauro era más desarrollado que el de un humano. Luego se percata en el extraño color de su pelo, que lo encuentra fascinante. No está muy seguro de los cañones de belleza para una humana, pero a él le parece una bella hembra y joven además, quizás de una edad aproximada a la suya. Ve cómo a la joven se le cae un objeto, se apresura a cogerlo con delicadeza, y se lo ofrece con ambas manos, acercándose quizás un poco más de la cuenta, aunque no parece hacerlo a propósito, parece hacerlo pos costumbre o considerar que era lo adecuado. En esa cercanía podía olor el olor “animal” de la joven, era un olor almizclado que le cosquilleaba en el hocico, pero que le resulta agradable. Entonces parece darse cuenta de que estaba tan cerca que era imposible que ella no percibiera también su olor, una mezcla de sudor equino y polvo del camino. Sintiendo que se ruboriza retrocede un paso o dos, aunque tenía pelaje en el rostro, esto no oculta del todo su rubor, el cual se puede notar levemente en la piel suave y oscura de su hocico, donde no tenía pelaje, solo la piel desnuda.

-Señorita… creo que esto es suyo…-dice ofreciéndole el Shinobue, mientras que los ojos de un intenso color verde se cruzan en el camino de los hermosos ojos azules de la hembra bípeda.

El ecutauro espera tenso como la cuerda de un arco a que la joven tomara el objeto, manteniendo la cola equina algo alzada por la tensión. Deseaba preguntarle si se dirigía a la ciudad y si quería compañía, pero siente la garganta repentinamente seca y la lengua pastosa y torpe, de modo que se limita a esperar, sin poder evitar mirarla. Al parecer se había olvidado del elfo, del cual esperaba aun alguna respuesta.
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Lorgar Vel'Khan el Miér Ago 20, 2014 8:09 pm

El minotauro... Bueno, para ser sincero no tenía la menor idea de que especie era. Parecía más delgado y joven que la mayoría de los de su raza... Si es que era un minotauro, de ser esto un error, probablemente sería otra especie emparentada. Era de un color grisáceo en algunas partes de su cuerpo pero del resto la tonalidad era mayormente marrón, me saludo de una manera algo formal aunque creo que "Bípedo de orejas picudas y sin pelaje" podría tomarse a mal en otras circunstancias, pero eso, supongo me gano al traducir de manera tan literal el "Aethen" como "No Elfo". No sabía que estábamos en Thonomer, y aquel poblado cuyo nombre había olvidado, para mí una ciudad llena de gente bulliciosa corriendo de un lado a otro, no se diferenciaba en nada a otra. No importaba si eran humanos, elfos, enanos o cualquier especie... Siempre eran fastidiosas para mi gusto. Las reglas y normas sociales me impedían hacer muchas cosas que en el bosque a nadie le importaría... Como perforarle la garganta a un criminal con una flecha, esto último lo aprendí por las malas... Cuando hice el comentario sobre que era la primera vez que veía un poblado tan grande, hice un comentario en forma de broma.

- Ah, y las hay peores. En lo personal, tanto ruido y bullicio me es molesto... Pero es un lugar perfecto para hacer negocios y obtener materiales. - Después de escuchar mi comentario, aquel muchacho se acercó a Sombra Silente, y de una extraña manera comenzó a hablar con él. El lenguaje corporal decía mucho de la conversación, lo suficiente como para saber que mi corcel no tenía temor a este joven, algo que me sorprende, no era de confiar en extraños siendo un dolor de cabeza dejarlo solo en algún establo. El tiempo que pasaba conmigo era mucho, por lo que al no tenerme cerca se alteraba y en pocas palabras... Actuaba como un chico malcriado. Tras esa pequeña charla, hizo de nuevo una pregunta, se preocupaba por su seguridad en aquella aldea. No me sorprendería si lo miraban extrañados... Pero es que era un mino-algo con un taparrabos y armado como para una guerra, aunque fuera con la mejor de las sonrisas además de tener regalos para los niños, dudo que actuaran gentilmente. Con una sonrisa e inclinándome para hablar más de cerca con él, le di unas pequeñas instrucciones.

- Primero. Se amable, con todas las personas, quizás sean algo ariscas pero no debes preocuparte. Segundo. No te caería mal una chaqueta o una capa, la vestimenta que portas en otras culturas es muy... Reveladora, aunque comprendo si no quieres esto. Tercero. No robes ni mates, eso es algo básico. Ah, sí una Elfa Lunar te ofrece vino especiado de Anemos... Será mejor que estés dispuesto a... - Antes de poder terminar mi frase, una chica joven paso tropezándose con el visitante y chocando mi pierna mientras avanzaba con gran timidez. En el proceso dejó caer algo, a lo que el minotauro se acercó para recogerlo y entregárselo. Era una pequeña flauta o instrumento de viento, quizás lo usaba para entretenerse aunque con algunas modificaciones, podría hacerse una buena cerbatana, era estúpido e inusual pero la necesidad podía ameritar una gran imaginación. Su cabello era blanco, al menos en algunos mechones, como cuando los humanos están envejeciendo, esto me causaba una gran duda. ¿Cómo una chica de 16 años tendría canas? Las canas en un elfo a veces tardaban siglos en salir, o si eras un Drow, tenías el cabello blanco siempre. Luego pude notar otro aspecto inusual, su olor era... Silvestre... Me recordaba al bosque durante una llovizna, era bueno ver tal aroma en una chica humana. Aun así, su cabello me era perturbador... Sin contar que portaba un arco inmenso, más grande que ella.

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Jue Ago 21, 2014 1:04 am

Huli no sabía exactamente lo que significaba todo ese “bochorno social” pues acostumbrada a pasar desapercibida entre las personas el hecho de haber hecho contacto con tantas de ellas la obligaba a sentirse “avergonzada”, fuera de lugar, se sentía de nuevo como un zorro escondiéndose de los cazadores en la temporada de invierno, bien era sabido que su blanca y suave piel era mucho más cotizada que la rojiza marrón del verano. Pero aun así Namhaid le había enseñado bien como mantenerse firme sin delatarse más de lo usual, así que al percatarse de la pérdida de su valioso instrumento y al mirar al suelo sin encontrarlo alzó la mirada al frente, las últimas personas con las que había tropezado, esas dos que conversaban eran las únicas que la observaban con más determinación, o al menos eso creía ella.

El hombre/animal como ella misma lo percibía había tomado el shinobue entre sus manos, Huli dio unos cuantos pasos al frente, para luego detenerse en cuanto el sujeto se dirigió hacia ella, entonces ella retrocedió un paso muy corto, respiró profundo y volvió a acercarse a él, era alto, a decir verdad ambos hombres eran altos, la zorra no podía negarse a sí  misma que la altura de ellos la hacían volver a sentirse como el pequeño zorro que solía ser por las noches. Limitóse entonces a tomar su instrumento no sin antes ver de patas a cabeza al sujeto, parecía inspeccionarlo lo más discreta posible, se centró en su rostro y por un momento le había parecido ver la misma mirada que los caballos del establo en el antiguo templo, un fantasma de sonrisa se le hizo presente, inclinó la cabeza a manera de agradecimiento para tomar el shinobue  viendo de reojo al hombre detrás del caballo casi humano, era un elfo y  Huli sintióse más aliviada, más cómoda, casi en su hogar, no tenía nada contra los elfos y mucho menos en contra de hombres con un lado animal, por lo que respiró profundamente para luego suspirar, alejándose de la tensión y el estrés de encontrarse sola en un mundo de humanos.

-Gracias, busco ciudad, cercana…- Su voz sonaba como susurro del viento, suave, casi débil, pero con dicción, sin embargo faltaba tiempo para que pudiese conjugar pronombres y verbos correctamente.- Busco a persona en To… Ton ¿Tonmer?-

Si se había animado a hablar con éstas dos personas, era por su notable diferencia, no eran humanos, no eran como ellos, y a Huli le parecía bien, le parecía agradable el simple hecho de encontrarse por un momento con personas no humanas, y si sus labios pronunciaban la palabra “Tonmer” y no “Thonomer” era porque aún estaba aprendiendo a hablar todavía. Sus palabras, sílabas y frases se veían simplemente  mermadas por el nuevo y poco uso de sus labios, a veces pensaba para ella misma “Dioses… si me quedo callada tanto tiempo, jamás aprenderé a hablar como lo hacen los humanos”, sintió entonces un escalofrío recorrerle la piel ¿Por qué tenía ella esa fijación hacía los humanos? A pesar de haberlos visto combatir entre ellos sin razón alguna, de conocer sus despiadados deseos como el de quitarle la piel a un animal para ponérsela ellos sin más uso alguno para la carne que desperdiciarla, a Huli los humanos le seguían pareciendo sumamente curiosos.

Despertó de sus propios pensamientos para mirar nuevamente a ambos sujetos y decidió mantenerse cerca de ellos, esperando la respuesta de alguno de los dos, si ellos se dirigían a Thonomer Huli no tendría que mantenerse tensa ya más tiempo durante el camino.

-Me dicen Huli, busco ir a Tonmer…-

Ella decía “me dicen” porque no estaba segura de que Huli fuera su nombre, todavía…








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Philip Ecutauro el Jue Ago 21, 2014 1:23 pm

El ecutaro había atención a las palabras del elfo, era agradable encontrarse a alguien que le diera respuestas que procura memorizarlo todo. Algunas cosas ya lo sabía, se notaba que la ciudad era un lugar de oportunidades, aunque él lo llamara aldea. El caballo del elfo parecía un animal noble, aunque sabía que en el fondo era un tanto rebelde. En cuanto a las palabras de ser amable y educado, eso ya lo sabía se sobra, lo habían educado para comportarse de dicha forma, tratando siempre a los demás con cortesía y educación, siempre y cuando los otros le devolvieran el mismo trato. Aunque cuando le dice lo de llevar chaqueta o capa le dibuja una sonrisa en el hocico y se mira a sí mismo, extendiendo los brazos.

-Bueno, nunca he llevado ropa, incluso este taparrabos me resulta un tanto incómodo.- Dice dándose un pequeño tirón del taparrabos de suave piel.

Parece sonrojarse con eso de “reveladora”, aunque por suerte no se le nota el sonrojo, excepto en la piel sin pelaje del hocico, que era suave y sedoso como el de un caballo.

-Nunca he robado nada.-dice en actitud ofendida.- Y mucho menos matar a nadie, de dar muerte a alguien será en combate, no apuñalando por la espalda.- dice agitando la cola irritado, enfadado porque el hombre le dijera aquello.

Luego lo vuelve a hacer sonrojar con fuerza, tanto que podría notarse en la piel oscura de su hocico, pues aunque el elfo no llega a terminar la frase, el ecutauro deduce lo que iba a decir después , o eso supone pues había escuchado algunas historias sobre elfas que “encantaban” a hombres para hacer ciertas cosas que… Pero todo aquello queda olvidado por un momento cuando la joven había chocado con ellos y él se había inclinado para recoger aquel instrumento y dárselo en mano.

Cuando la mujer se para frente a él y lo escruta a conciencia, el ecutauro se siente un poco inquieto he incómodo, por alguna razón empieza a reconocer que la idea de llevar algo más que un pequeño taparrabos como vestimenta, no era tan mala idea. La mirada de Philip era muy humana, una mirada inteligente, llena de curiosidad y sentimientos, no era en absoluto la mirada del animal al que se parecía. Aunque por alguna razón el ecutauro se encoge ante la sonrisa y la mirada de la mujer, pues siente que lo ve más como animal que como hombre, cosa que le duele. Tras entregarle el instrumente retrocede unos pasos, colocándose la mochila que llevaba a la espalda.

-No hay de que…- dice mientras intenta apartar la mirada de la mujer, pues aún sentía el corazón acelerado de cuando sus miradas se habían cruzado.

Mira a la mujer sin entenderla del todo, luego lanza una mirada al elfo y lo señala con un gesto del hocico.

-El bípedo de orejas picudas y piel sin pelaje parece ser conocedor de la zona, yo soy un viajero que acaba de llegar al territorio.- Responde el ecutauro, mientras echa un vistazo hacia la ciudad que se veía desde la colina donde se había detenido. –Ciertamente es la aldea más grande que nunca he visto.- dice admirando los altos edificios, las calles adoquinadas, los mástiles de los barcos en el puerto. –Encantado de conoceros Huli, yo soy Philip.- Dice el ecutauro presentandose a los dos, mientras inspira con fuerza el aroma del mar y las flores de la colina. – Muchas gracias por vuestro consejo biped…-carraspea y piensa un momento.- …elfo, seguiré vuestros consejos… aunque el de llevar más ropa me costará un poco.- dice con una sonrisa divertida. – No me importa que vayamos juntos a la ciudad, me sentía más seguro entrando en grupo.- dice el ecutauro, esperando ver si aquellas dos personas deseaban caminar juntos, al menos hasta entrar a la ciudad.
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Lorgar Vel'Khan el Vie Ago 22, 2014 5:22 am

La chica con el inusual cabello parecía expresarse con dificultad, probablemente no dominaba en su máxima expresión el lenguaje común era la menor de mis preocupaciones. El otro chico animal, respondió agradablemente a la mayoría de mis consejos sintiéndose un poco enfadado por la parte de no matar, era obvio pero uno nunca podía conocer las tradiciones de los otros pueblos. La chica parecía también dirigirse a Thonomer y como si fuera posible, parecía aún más perdida que el otro. La capucha ocultaba la mayor parte de mi rostro, pero si se prestaba atención podían observarse mis orejas puntiagudas unas con las que el minitauro tenía cierta afición. El joven sugirió que viajáramos juntos. Por un momento pensé si realmente quería ser niñera por un día… Peor aún, ser guía de turismo, ambos iban armados por lo que deduje su capacidad para defenderse en un combate lo que hacía más jocoso la carencia de conocimientos básicos. Con un tono jovial mostré mi disponibilidad a aceptar la propuesta – Tranquilo muchacho, pareces más que capaz de defenderte a ti mismo – Le hice este comentario haciendo un pequeño ademán señalando sus armas, todas estaban limpias y parecían tener un buen mantenimiento. Indicaba que era alguien muy dedicado con su equipamiento o que era la primera vez que las portaba, mientras que la otra chiquilla parecía muy… Pequeña. Bueno, comparándola conmigo esto era obvio, pero el gran arco que llevaba a sus espaldas hacía más obvia la diferencia. Supuse que este se encontraba hecho de materiales ligeros, lo suficiente como para que ella pudiera usarlo sin agotarse después de trasladarlo un día entero.

Decidí quitarme la capucha para que se apreciara mejor mi rostro, esto era también una muestra de confianza además el contacto visual ayudaba a compaginar con los desconocidos. Mi cabello era largo, pero tenía una coleta para evitar que me molestara, paso siguiente procedía soltarlo. Ya era hora de recortarlo un poco, pero este era la menor de mis preocupaciones. Usando mis manos lo aparte lo suficiente para que no incomodara mi vista u escondiera mi cara. Procedí a hablarles a ambos de manera amable – Mi nombre es Vreemd, Alasse Meldor (Un placer amigos). Puedo guiarlos ¿Tienen un destino en particular? Yo planeo intercambiar algunas pieles… - Tras decir esto hice un pequeño gesto con mi cabeza para indicar la pieles de animales que llevaba sobre la espalda de Sombra Silente. Fue parte de un contrato para eliminar unos cuantos lobos, se habían afanado en comerse al rebaño de un granjero y tuve que poner fin a eso, no sentía que fuera culpa de ellos, solo un estúpido tentaría así a unas bestias. Comida fácil a su disposición, pero me asegure de darles muerte rápidas e indoloras, su carne no se desperdició y espero sus restos volvieran al bosque. – Puedo preguntarle algo a ambos. Hable con un poco de reservas, esperando no convertirme en una molestia. – Tu llevas muchas armas ¿Puedo saber porque? Parecería a simple vista que marchas a la guerra. Y en cuanto a ti, joven dama… Ese arco… ¿No te incomoda? Es un poco grande para alguien de tu tamaño. – Como cazador, creía conveniente viajar ligero y con lo necesario. No dudaba que el muchacho tuviera la fuerza para llevar esas cosas, probablemente también tenía la destreza. Por otro lado, la jovencita podría ser una gran tiradora… Pero no cambia el hecho de que sea más pequeña que su arco. Mantenía mis dagas envainadas junto a mi cinturón, y mi arco atado a un lado de la silla, ya me sentía calmado cerca de la ciudad porque dudaba que tuviera que recurrir a este. Por otro lado Agatha, quien previamente salió volando regresó para posarse frente a mí, cerca de las riendas. Con sus ojos empezó a observar a la nueva chica inspeccionándolas con una curiosidad enorme como era de esperar. No esperaba este tipo de encuentro cuando me levante por la mañana, pero resultaba mas confortante tener compañía, a veces me aburría en las ciudades grandes, no podía aplicar ninguno de mis pasatiempos favoritos y los lugares divertidos, para mí eran lugares aburridos. Aunque, podrían tomar mi comentario de mala manera lo que podría terminar haciendo que se marchen.

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Vie Ago 22, 2014 8:54 am

Por un casi breve momento Huli se había sentido como en casa, con los aromas que ambas personas despedían se imaginó a si misma corriendo por el antiguo templo, jugando con los listones que solían colgar de las vasijas, trepándose a las áreas “sagradas” donde sólo los zorros podían pisar, mientras que los humanos se mantenían alejados de dichos espacios, cosa que Huli nunca comprendió por qué… Mantenía la mirada curiosa ante el hombre/becerro, pues la zorra nunca había visto nada como él, incluso casi discreta dio la vuelta detrás de él como lo suelen hacer los gatos, no siendo tan obvia en ello, Huli pensó al ver a ésta criatura que realmente le faltaba mucho por conocer de Noreth, no intentaba ser grosera, a decir verdad no se daba cuenta de lo que hacía en ese momento, sólo quería memorizarse como si de una tarea se tratase cada detalle visible del ecutauro.

Curiosa pero callada prestaba suma atención a lo que ambos se decían entre sí, no por que le interesase el tema, sino por que quería escuchar y conocer nuevas palabras, a leguas se notaba que su mirada se centraba por sobre todo en los labios de las personas, ahí se encontraba ella de pie, como cuando los niños quedan encerrados entre dos personas manteniendo una plática madura, limitándose únicamente a observar continuamente a emisor y receptor sin entender claramente lo que decían uno al otro, hubo incluso un pequeño momento donde se perdió –Cómo era costumbre- en sus propios pensamientos, recordaba a su maestro Namhaid, el licántropo le había pedido que entregase algo a alguien, el que era lo que debía entregar no lo sabía, sólo llevaba consigo un pequeño morral con un pergamino que sobresalía, a pesar de su curiosidad Namhaid le había enseñado muy bien lo que era “entrometerse en actos ajenos” y algo que tenía muy en claro Huli, era el respeto, cómo lo habían mostrado los humanos del templo. Sin embargo sus pensamientos pasados fueron esfumados en el instante mismo que el elfo pronunció las palabras “intercambiar pieles”, era de las tantas cosas que Huli no entendía de los humanos y de otras razas ¿Por qué se vestían con la piel de sus hermanos y congéneres? Si bien, Namhaid le había dicho que la piel de los humanos no era tan cálida y protectora como la de ellos, pero Huli había presenciado muchas veces cadáveres de sus parientes masacrados, tirados ahí, sólo por el hecho de quitarles la piel… Sin embargo conocía los usos de animales como cerdos, ovejas y vacas, cuya carne, piel y hasta los huesos se usaban al 100%.

Claro, ella no se quedaba atrás, pero ella era un animal, ella cazaba para sobrevivir, no por mero gusto, ni por diversión, si no única y específicamente para alimentarse, eran carnívoros y así como ella cazaba sabía que había otros depredadores que la cazarían a ella y Huli sabía muy bien que el humano era el peor depredador de los animales, el problema era que esa persona ahí presente no era un humano, era un elfo y Huli nunca había visto a un elfo que vendiese las pieles de los animales que cazaba, pero ese sujeto no era como los elfos que ella conocía, no, ésta persona era alta y tenía “pelaje” en el rostro, los elfos que Huli conocía no eran tan altos, y no tenían ese pelaje, entonces Huli desconfió un poco y sin querer se había colocado pocos pasos atrás del ecutauro, había colocado por instinto una mano en su corazón y la otra en su yumi, pues el yumi de la zorra era ya parte de su alma, simbolizaba más que un arma, era el afecto perdido que alguna vez había tenido de aquel humano.

Por un momento se había imaginado a sí misma siendo masacrada y desollada al ver todas aquellas pieles, se imaginó a su propio maestro y un escalofrío le recorrió la espina dorsal, al escuchar las palabras del elfo -de quien ni si quiera había prestado atención a su nombre- Huli lo miró con despreció tan repentinamente, su timidez se había volcado en una retante figura femenina, volvió a erguir su cabeza sin apartar la mirada del elfo, ella no conocía lo que era sentir un comentario ofensivo con respecto a su estatura, de hecho no le molestaba en lo más mínimo, lo que la mantenía al margen era que frente a sus ojos había un cazador.

-Es, ligero…-

Había sido su única respuesta, si bien se había dado cuenta de que no era conveniente viajar sola a donde iba, mucho menos ahora y ella había decidió tomar por parte un consejo que había escuchado en alguna parte “Ten a tus amigos cerca, pero a tus enemigos más cerca…”, Huli trastabilló por un momento, no sabía lo que era un amigo, se vio a sí misma rodeada de una soledad incomprensible, desvió entonces la mirada que había mostrado al elfo y pensando mejor las cosas inclinó su cuerpo a modo de agradecimiento.

-Su compañía es buena-

Agregó finalmente bajando la mano de su corazón, peor manteniendo su yumi firmemente agarrado en son de nostalgia, elevó pues el cuerpo para después pasar sus delicados dedos entre sus cabellos, , un efímero mechón de cabello blanco quedó atrapado entre su mano, Huli lo miró y comenzó a peinarse con los dedos mientras cientos y cientos de cabellitos blancos se atascaban entre ellos, finalmente la chiquilla hizo una bolita con ellos, una pequeña pero gruesa bolita de cabellos que dejó caer al suelo, miró a donde el ecutauro señalaba y asintió con la cabeza y sin esperarlos se adelantó unos cuantos pasos, su caminar era curioso, cruzaba las piernas una delante de la otra, parecía incluso que no tocara el suelo, quizás era su ligereza, o el hecho de que aparentemente pisaba con la punta de los dedos.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Philip Ecutauro el Sáb Ago 23, 2014 12:14 pm

El potro resopla suavemente, intentando calmar su temperamento, pues había salido de su aldea con la idea de no permitir que nadie se burlara de él o se le “subiera encima”, pero aquel elfo no parecía ser mal tipo, de modo que se cruza de brazos, sacudiendo un poco la cola y escuchando lo que tuviera que decir. Al decirle aquello, el ecutauro mira sus dos dagas y su espada, sin contar con el arco que llevaba cruzado en la espalda, sobre la mochila. Nota que se le ruboriza un poco el hocico, pues indudablemente sus armas estaban como nuevas, no por poco uso, si no, porque las tenía bien cuidadas y la gente confundía el excelente aspecto de las armas con que fueran nuevas. Cuando el elfo se quita la capucha, puede distinguir mejor los rasgos faciales de este, le parecía un aspecto un tanto extraño, no era un elfo como en las historias o libros que había leído.

-Yo no voy a ningún lado en especial, sólo estoy en un viaje para enriquecer mi conocimiento y mi bolsillo, para volver a mi aldea como todo un ecutauro.- dice con orgullo, sacando pecho.

Mientras tanto, ignoraba que la mujer estuviera curioseándolo con tanta intensidad, no se dio cuenta de cuando esta lo rodeo un poco para mirarlo por detrás, lo cierto es que tenía más parecido con un potro o un caballo que con un becerro. Tenía una espalda fuerte, y una espesa cola de crines, del mismo color que las crines de la cabeza. Llevaba el maslo vendado con un trozo de tela verde, ya fuera por comodidad o como adorno. Al llevar solo un taparrabos, no ocultaba mucho de su cuerpo de modo que Huli podía escrutarlo bien. Asiente cuando el elfo les dice si podría preguntarles algo, Philip piensa que era del todo normal, pues al fin y al cabo que menos que preguntar algo básico a un desconocido que ibas a hacer un favor, como el de acompañarlos a una ciudad para guiarlos un poco. Se mira de nuevo las armas y encoge los hombros, a él no le parecían que fueran tantas.

-Bueno… no me parecían tantas armas, creo que es lo normal…-dice mientras nota que se le sonroja un poco el hocico.- Es lo que habitualmente llevan los guerreros que salen de la aldea. –se frota la nuca algo avergonzado.- ¿Por aquí resulta extraño llevar tantas armas?. – Entonces cuando va a mirar a la chica para sonreírle un poco tímido sin saber qué opinaba ella de que llevara tantas armas, da un pequeño respingo al no verla donde estaba antes, al girarse un poco la ve detrás de él. –Oh, ¿estás bien? ¿Sucede algo? .- pregunta un poco preocupado cuando la ve con una mano en el pecho. –Ten, toma un sorbo, es una bebida que preparamos en mi aldea, te dará energías.- le dice ofreciéndole un odre que descuelga de un lado de la mochila.

Si bebiera, Huli notaría que tiene un sabor dulce y sabroso, y un calor le bajaría por la garganta hasta el estómago. Tenía un sabor a leche, miel y canela, entre otros ingredientes. Tanto si daba un trago como si no, el ecutauro guardaría luego el odre, volviéndose de nuevo hacia el elfo.

-Que menos invitaros a una cerveza en la aldea (ciudad) por vuestra amabilidad, es tradición en mi aldea.- le dice el ecutauro con una sonrisa agradecida y amable. Tras esto, el ecutauro se vuelve de nuevo hacia la chica, esperando que tuviera mejor cara.

-Si necesitáis ayuda, puedo ofreceros mi brazo para que os apoyéis y caminéis junto a mí.- dice el joven potro, ofreciéndole cortésmente un brazo a la joven mujer.

Espera a ver si la joven aceptaba su ayuda o no, de un modo u otro, luego esperaría a que el elfo los guiara hacia la ciudad, y la idea de ir a un lugar tan grande, lo llenaba de nerviosismo y entusiasmo.
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Philip Ecutauro

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