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Explorando el mundo

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Lorgar Vel'Khan el Mar Ago 26, 2014 11:50 pm

La chica a pesar de parecer tímida comenzó a moverse a mí alrededor, su mirada me indicaba cierto aire de “miedo” no tenía que decir nada, su lenguaje corporal era muy claro. Sentía curiosidad por las pieles que transportaba mi corcel,  era desaprobación, probablemente sintiera una conexión con la naturaleza por lo que explicaría su tan particular olor. Se detuvo a nuestras espaldas, observándonos como si no fuera similar a nosotros. Parecía desligada de muchas cosas, pude ver como sus dedos buscaban tomar su arco, por lo que en un acto de reflejo puse mi mano en una de mis dagas. Toda precaución era aceptada, no tenía ganas de ser herido por una flecha en el cuello, eso quedaría mal para el público que oyera de mis anécdotas. Poco a poco su comportamiento me era más inusual para una jovencita de su edad, hizo una pequeña bola de pelo con el que tenía enmarañado, para luego arrojarla. Esto me recordaba a algunos animales que se deshacían de sus pelajes invernales rozando su cuerpo contra las ramas o lamiéndolo, esto terminaba dejando esferas pequeñas por el bosque, algunas se usaban para tejer cosas o para reforzar algunos ropajes. Por mis ancestros… Hasta su caminar era raro, definitivamente no terminaba de sorprenderme por esa niña, se movía extrañamente pero la delicadeza con que sus pies rozaban al suelo me mostraba que tenía destreza para el sigilo, muy pocos lograban mantener ese paso, como si flotaran sobre el suelo, admirable… sin contar lo insólito que me resultaba. Vaya visitantes, no puedo imaginar mejores personas con las que pasar el tiempo.  El muchacho que resultó ser un ecutauro,  menos mal que lo menciono odiaría llamarlo por algo que no es, me dijo que deseaba enriquecerse para volver a su aldea, era un sueño con el que muchos jóvenes salían a buscar fortuna y gloria, respetable a su modo pero pocos lo alcanzaban. No tarde en darle mi opinión al respecto – Eso es algo respetable amigo ecutauro, pero ¿Qué estás dispuesto para cumplir tus metas? Muchos suelen cambiar su honor, por suerte tu eres diferente espero. - Le di el voto de confianza, parecía recto y decidido en sus planes.

Con una sonrisa solo pude responder al tema de sus armas – La normalidad depende mucho del punto de vista, yo siempre viajo ligero por eso poco es más. Tú en cambio eres más fuerte, y puedes cargar con todo eso sin esfuerzo alguno. Y es visto como una rareza porque normalmente los guerreros confían en un arma en particular. – Había visto muchas cosas, hombres con hachas, dagas, espadas, pistolas, arcos, trabucos hasta con sus propios puños. Todos tenían un gran favoritismo, el que mucho abarca poco aprieta. Era mejor ser maestro de un camino que experto en muchos, por eso seleccionar un arma especifica ahorraba problemas aunque surgían cosas como no poder mover tu mandoble en un callejón, tu oponente está muy lejos como para atacar con tus dagas… Me ofreció una bebida diciendo que es tradición de su tierra, esta fue la única razón por cual la tome. No disfrutaba del alcohol y esperaba mantener mi estilo de vida de esa forma. Tras darle un sorbo, contemple que tenía un gusto dulce, muy agradable al paladar mientras este bajaba por mi garganta trajo el recuerdo de mi patria. En Dhuneden solían fabricar un licor a base de miel, era un sustituto del vino que comprábamos a los extranjeros cuando estos no podían traérnoslo o había retrasos.

Después de devolverle la bebida procedí a responder su invitación – No es necesario, no bebo mucho alcohol, una vez le clave una flecha en la espalda a un viejo amigo por estar borracho en el bosque. -  La verdad era más cruel, mi padre era un alcohólico empedernido, por momentos llegue a despreciarlo. Todos me conocían como el hijo de un Anilessa (Vil, Nefario, Maldito y otros insultos) eso me marco, muchos parecían disfrutar de recordarme que mi padre era una escoria, por eso vivo para llegar a ser conocido con otro nombre, como el mejor arquero y como un gran combatiente. Ya tenía un plan, pero necesitaba encontrar un objeto único antes de dar el siguiente paso… Era tonto pensar en mi pasado ahora por eso, para tratar de girar la conversación en un tema distinto le pregunte a mis acompañantes un par de cosas – Dime, ecutauro ¿Cómo planeas ganar dinero y conocimientos? ¿Serás mercenario? A las hojas contratadas se les da un buen precio. En cuanto a ti. – Refiriéndome a la chiquilla. - ¿Buscas algo en particular? ¿Dinero? ¿Fama? – Era aún una incógnita sus deseos.

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Miér Ago 27, 2014 6:23 am

Su cambio emociona había sido casi drástico, Huli se limitó a evadir la mirada de ambos hombres como si por un breve momento no los conociera, prefirió enterrarse nuevamente en sus propios pensamientos, imaginándose cómo le haría al llegar a Thonomer ¿Cómo encontraría al hombre que Namhaid le había mandado a encontrar? Lo único que sabía para ésta misión era que debía entregar algo y a cambio recibir algo, supuso entonces que iba a hacer un “trueque” cómo solían llamarle al cambio de una cosa por otra, apenas y se llevaba las manos a la barbilla cuando el ecutauro le ofreció algo para beber. La zorra blanca desconfiaba mucho de las cosas que te daban a comer, principalmente por qué aún no se familiarizaba con la comida de otras culturas, ella seguía cazando para comer en vivo a sus presas, su dieta no variaba de pequeñas aves, roedores, insectos y musgos, apenas acabando de conocer a Namhaid había comenzado a conocer nuevos sabores, algunos más agradables que otros… pero no pasaba de la carne cocida o asada, y todo lo que había comido hasta ese momento no lo había preparado nadie más que el licántropo o personas que él conocía.

Acercó un poco el rostro olfateando el odre a una distancia comprensiva, el dulce olor le cosquilleó la nariz haciéndola estornudar de una forma muy curiosa, como el estornudo de un gato, llevóse las manos a la nariz para contener un segundo estornudo y tímidamente cogió el odre, el aroma que desprendía aquel líquido le había hecho salivar y Huli sintió sed en ese preciso momento, al beber del odre realmente no lo hizo como solían hacerlo el resto de las personas,  aprovechando que los dos hombres conversaban Huli  tocó con la punta de la lengua la boca del odre saboreando de una humorística manera el sabor del líquido, finalmente dio un pequeño trago dejando que el líquido le recorriera el esófago, pero Huli no estaba acostumbrada a esas temperaturas el –probablemente para un humano- simple calor de la bebida ella lo había sentido como un ardor, devolvió de inmediato el odre al ecutauro y comenzó a toser  tallándose la parte superior de la lengua con el paladar para lograr salivar más de lo habitual, finalmente una vez pasado el ardor en el pecho Huli respiró profundo dejando escapar  un suspiro profundo, de alivio, aunque a decir verdad aún sentía un ligero calor en la boca del estómago, como cuando uno comienza a sentir los estragos del hambre.

Desvió la mirada del ecutauro y casi como si de una niña se tratase volvió a mirarle a los ojos.

-No me gustó… quema…-Había pensado para sus adentros, o al menos eso pensó, en realidad lo había dicho en voz alta

Se había sonrojado, sus labios, la punta de la nariz, las mejillas e incluso el lóbulo de las orejas se le habían tornado a un color carne rojizo, volvió a darse la vuelta aun intentando deshacerse del sabor que le había quedado en la garganta, la lengua le picaba, los labios también, Huli nunca había bebido cosa como esa, ella estaba acostumbrada al agua fresca de los ríos, fuentes, manantiales y estanques naturales. Ignoró el comentario de la cerveza, en alguna ocasión había sentido el olor de esa bebida y el simple hecho de recordarlo le hacía vomitar, por alguna extraña razón la zorra no toleraba ese tipo de aromas, acaramelados agrios, y negó con la cabeza nuevamente para continuar poco más delante de ellos, parecía que esa corta escena cómica le había hecho olvidar el hecho de encontrarse lado a lado con un cazador.

El acto del ecutauro de ofrecerle su brazo como apoyo al caminar era realmente nuevo para Huli, jamás en su vida de zorro ni mucho menos en su vida de humana había visto acto como ese, la chiquilla realmente se había mostrado sorprendida, ella sabía que los brazos se ofrecían cuando alguien iba herido, al menos eso lo había visto, si, eso sí, e incluso lo había vivido con Namhaid y en el antiguo templo, pero… ¿Ofrecer el brazo a una persona sólo por qué sí? Huli realmente había quedado perpleja ante la situación, se miró a sí misma los pies, las piernas, los brazos, preguntándose si acaso estaría herida y no lo había notado, pero no, ella se encontraba en perfectas condiciones. Miraba simultáneamente el brazo del joven y su rostro como esperando una respuesta a ese acto, su rostro mostraba completa incredulidad, incluso de sus labios había brotado un “¿Eh?” distante ante la situación, Huli sólo pudo pensar en una cosa, inclinó su cuerpo agradeciendo (Huli era una chica muy agradecida) y dijo al ecutauro.

-No estoy herida, gracias…-

Prosiguió entonces recordando las preguntas del elfo acerca de las armas, realmente para Huli no había chiste alguno para cargar más que el yumi del humano que alguna vez amó, si muy apenas cargaba con el chakram era porque era una de las tantas cosas que había encontrado en las ruinas del antiguo templo, más que por ir armada, ella lo portaba como símbolo de su pasado, claro está, que después de haberse encontrado con Namhaid éste le había enseñado el verdadero uso del arco y el chakram doble, servían para defenderse y con mucha más razón Huli optó por llevarlos siempre consigo. Y en cuanto a su vestimenta, bueno, para Huli no existía el pudor, ni el decoro de hecho ella no comprendía por que los humanos y los elfos así como otras razas debían de llevar ropa,  a ella le parecía incluso incómoda. Los animales sólo se cubrían con su pelaje, plumaje o escamas y ya, hiciera frío o hiciera calor, esa capa era más que suficiente para protegerlos de todo, pero obvio, Huli desconocía muchas cosas y entre ellas el pudor de la vestimenta. Si ella iba vestida en su forma humana era porque su maestro licántropo le había advertido acerca de la malicia de la mente en los hombres bípedos, era netamente por cuestiones de protección a su inconsciente moral. Aún así las ropas de Huli no eran más que vendajes que cubrían únicamente lo esencial, por sobre ellos llevaba una especie de falda corta y un chalequillo, iba descalza pero parecía que sus pies no sintieran el espesor de la tierra, al igual que su cuerpo, pies y manos se encontraban vendados.

La pequeña demora hacía que Huli comenzara a  distraerse con el entorno, con las mariposas que volaban, las moscas que se paraban en el hocico de los caballos, observaba las plantas, incluso había tomado una pequeña rama cubierta de hojas y comenzó a morderla, fue entonces que percibió la mirada de alguien, al girar el rostro pudo darse cuenta de que era el elfo quien la miraba, había dirigido una pregunta hacía ella “¿Buscas algo en partícular?” Huli sintió un repentino vuelco en el corazón, realmente por que no la comprendía del todo ¿Qué buscaba ella en un mundo  de humanos y criaturas bípedas? Bueno, de algo sí estaba segura, en ese momento ella buscaba  a un hombre, pero fuera de buscar a ese hombre ¿Qué le hacía falta a  Huli?...

-Mi maestro me envió, para entregar un mensaje-. Pensó por un momento “¿Dinero?” No, ella no necesitaba dinero “¿Fama?” Ni si quiera sabía que era eso, de pronto algo la iluminó…-Quiero conocer el mundo…-

Y dicho esto sonrió de una forma completamente carismática, estaba enamorada de la vida, de su vida fuera como humana, fuera como zorra, ella sólo quería conocerlo todo, observar a las personas, escucharlas, aún y cuando no estuviera de acuerdo con sus actos y con sus pensamientos, quería saber ¿Por qué lo hacían? No esperó a ninguno de los dos, se adelantó por completo unos cuantos metros mirando de vez en cuando hacía atrás para verificar si realmente iban detrás de ella, a veces elevaba los brazos a los costados como si estuviese caminando por una cuerda floja, otras veces pisaba los charcos de agua moviendo los dedos entre el lodo, dejando su huella humana en la tierra seca para poder apreciarla. Mientras se acercaban poco más a la ciudad, Huli estaba extasiada y a la vez nerviosa, sin embargo no podía notarse mucho en ella, lo que sí emanaba a diestra y zurda era su notable y tímida felicidad silenciosa…








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Philip Ecutauro el Sáb Ago 30, 2014 11:43 am

El ecutauro no puede evitar que una media sonrisa se dibuje en su hocico al ver la mueca que pone la mujer al beber del brebaje de su odre, sacude un poco la cola mirando hacia el elfo, que también había bebido y al menos a este si había parecido gustarle. El potro parecía impaciente por moverse de aquella verde colina, pues quería sentir la sensación que producía aquella ciudad cuando estuviera caminando por sus calles adoquinadas y altos edificios.

-Aun no lo tengo muy claro, tengo varias ideas en mente, pero son ideas incompletas debido a mi falta de conocimiento del mundo fuera del territorio de los mío. Espero poder poner en práctica alguna de ellas…- hace una mueca y se rasca una quijada.- Mi honor permanecerá intacto, pero debo encontrar algo que me dé rápidamente reconocimiento… sé que como caza recompensas o guardabosques no se gana mucho, pero por algún lado debo empezar y me parece una buena forma de ir reconociendo el terreno.- dice encogiendo los hombros.

Tomando el odre de las manos de la mujer hace una inclinación de disculpa, aunque no puede evitar sonreír un poco.

-Disculpad, llevo bebiéndolo desde hace un tiempo y ya me acostumbre al ligero ardor que produce esta bebida. –Cuelga el odre de nuevo en la mochila que llevaba a la espalda.- Bueno, en el campo de batalla nunca se sabe con qué armas te la vas a tener que ver, de modo que los ecutauros entrenamos con un abanico variado de armas, aunque claro está, siempre se siente una predilección por un arma en particular…- responde al elfo mientras señala sus dagas con una caricia de sus dedos.- Me gusta luchar con dos dagas a la vez, me permiten usar mi fuerza y mi agilidad a corta distancia, pero no siempre es prudente esa técnica de lucha, por lo que el arco me permite luchar a larga distancia y mi espada me puede dar una distancia con la que poder medir las habilidades de mi contrincante. –Escucha las palabras del elfo y asiente.-


-Vaya, no sabía que la aldea fuera tan peligrosa… de ese modo nadie beberá…-dice mirando con cierto nuevo respeto los altos edificios del lugar.-Yo tenía ganas de probar la cerveza de los humanos, pero si con ello voy a conseguir un flechazo en los cuartos traseros prefiero aguantarme las ganas…- dice resoplando divertido. Ladea la cabeza pensativo y se cruza de brazos, mientras da un resoplido para apartar un mechón de flequillo de entre sus ojos.- Como he dicho, no es el método más rápido para enriquecerse, el hacerse cazarecompensas o guardabosques. Pero de momento no se me ocurre otro método mejor para reconocer el terreno dónde voy a moverme…- asiente mirando al elfo.- Ambas cosas, dinero y fama, son dos cosas que van de la mano, si tienes una, tendrás la otra aunque no quieras. También voy a visitar las bibliotecas y a los sabios de los sitios, quizás ellos puedan iluminar mi mente y darme una idea más clara de cómo conseguir mis objetivos. Estudiando el pasado, de experiencias de otras personas, creo que podré conseguir mi objetivo.

Cuando la mujer rechaza de una forma tan extraña el ofrecimiento de darle el brazo para caminar juntos, se la queda mirando con una ceja alzada, mirándola de arriba a abajo. “No, definitivamente no es lo que aparenta ser…” Piensa el potro , pues Huli no se comportaba como las humanas de las que había oído historias y descripciones a los ecutauros Crines del Desierto.

-Claro… no lo estáis…-dice el ecutauro con gran aire de extrañeza, mirando a la mujer y luego al elfo de reojo y encogiéndose de hombros, como sin saber qué hacer en esa situación.

El ecutauro empieza a caminar hacia la ciudad, esperando a que los otros lo siguieran, pues estaba impaciente por ponerse en movimiento.

-Vaya, entonces sois una mensajera. ¿Os dijeron a quién debéis entregárselo? Mi primera misión al ingresar como potro novato a la academia ecutauro de entrenamiento, fue una misión de mensajero.- dice sonriendo, hinchando el pecho con orgullo al recordar aquello. –Fui el primero en llegar de los 6 ecutauros que salimos para cumplir la misión, todos llegaron sanos y salvo, el último tardo algo más de una semana.- dice riendo entre dientes, como recordando alguna divertida escena. – En eso coincidimos señorita Huli, ambos queremos ampliar nuestros horizontes.- dice el ecutauro sonriendo a la mujer al escucharla que ella también quería conocer más del mundo.
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Lorgar Vel'Khan el Dom Sep 07, 2014 9:32 pm

La jovencita contesto con la mirada iluminada y un brinco en su corazón. "Quiero conocer el mundo..." Era un deseo interesante, pero ver el mundo podía arruinarte muchas cosas... Cuando comprendías la corrupción, lo terrible y vacías que podían tornarse las personas terminaba aceptando la verdad. Que este era un mundo horrible, con sus hermosos toques de belleza o majestuosidad en diferentes lugares pero horrible la mayor parte del tiempo. La mejor forma para sobrevivir en este lugar a veces reducía a ignorar los crímenes o las injusticias que ocurrían a tu alrededor, haciendo que una persona como yo, cuya brújula moral siempre apunta al norte, se vaya hartando de simplemente observar. Interviniendo en cosas que no te convenían era como terminabas muerto o severamente mutilado...

- Vaya, veo que tienes ansías de ver el mundo. Después de unos años va perdiendo algo de lo sorprendente... Se vuelve un poco cotidiano, pero tranquila, solo soy un viejo diciendo tonterías. - Dije con una sonrisa en el rostro, el Ecutauro hablaba muy bien sobre sus planes. Tener el honor limpio y ganar mucho dinero, esas dos cosas no parecían mezclarse mucho en los últimos días. De lograrlo no sería una gran sorpresa si obtiene unos cuantos enemigos en el camino. Escuche el comentario sobre guardabosques... Labor que desempeñaba a medias para algunos y como caza recompensas buscaba ganar algunas monedas, derribando bestias peligrosas u obteniendo algunos materiales de la naturaleza, quizás no era el trabajo mejor pagado pero daba lo suficiente como para vivir bien, aunque no es como si yo necesitara mucho. Con calma le hable al ecutauro - Si quieres empezar por algún lugar puedes optar por la taberna, siempre puedes enterarte de algo ahí. Sino puedes marchar a donde estén los soldados, siempre buscan músculo extra para algunos trabajos... Fuera de eso, no hay mucho donde empezar, no es como si un desconocido tuviera grandes opciones laborales en estos tiempos. Por eso muchos recurren a los crímenes, algo que desapruebo. - Mientras decía esto ultimo moví mi cabeza de un lado a otro en señal de negación.

Parecía ser un buen muchacho, ilusionado con el mañana y determinado a torcerlo a su favor. A diferencia de la otra jovencita el si estaba convencido de las hazañas que deseaba lograr algo respetable desde mi punto de vista. Con una sonrisa pensé en el comentario de la cerveza, no quería quitarle la diversión al muchacho si así el deseaba tenerla. - Puedes beber tranquilo, prometo no clavarte una flecha en la espalda. - Dije esto con una carcajada - Vaya, trabajo de mensajera... Si me dices el nombre del sujeto quizás pueda ayudarte a buscarlo. Alguien debe conocerlo en aquel lugar. - Mientras decía esto escuche al Ecutauro hablar de su primera misión. Lo que inevitablemente me trajo un sentido inapropiado de tristeza y recuerdos, el entrenamiento en mi lugar de nacimiento era mas rudo y sanguinario, hecho para eliminar todo sentido de simpatía por otras razas. Superé las pruebas pero no me despojaron de mi respeto por la vida, no mataría por deporte como otros de los míos. Tras la caminata por fin habíamos alcanzado la entrada de la ciudad, esta nos recibió con su usual bullicio, en momentos extrañaba la calma de los bosques... Pero ahora que estaba acompañado debía dejar a un lado mis preferencias para ayudar tanto a Huli como al Ecutauro.

Moviendo mi cabeza de un lado al otro visualizando los caminos de esta ciudad me quede pensativo sobre como localizar a la persona que necesitaba recibir su mensaje. Para mantener la conversación con Philip le hable un poco de mi lugar natal, Dhuneden. - El entrenamiento en Dhuneden es cruel. Mi primera "misión" fue clavarle una flecha en el cuello a un prisionero. Era un pobre diablo que entró en la ciudad para tratar de robarse algo o buscar nuestros secretos, pronto descubrió que fue la decisión mas equivocada de su vida... A veces me arrepiento de hacerlo, pero para ese entonces no tenía muy claro  ese tipo de decisiones. Era un niño y ese era mi trabajo, mi padre me dijo que lo hiciera... Así que simplemente lo hice. Cuando te aplauden y te felicitan por esos actos, poco a poco vas perdiendo ese tipo de moralidad sobre matar. No escucharas esto de otro elfo silvano, normalmente son muy pomposos y arrogantes como para dirigirte la palabra, si lo hacen, te mirarán sobre el hombro como si fueras una especie de ser inferior. Sin contar que son recelosos con los "secretos" de la ciudad... Creen que así somos mas aterradores para nuestros enemigos. - Movía mis dedos como tratando de asustar al ecutauro, todo lo hacía de manera sarcástica. Tenía poco respeto por mis congéneres, lo mas probable es que inventarán alguna sanción para perjudicarme por decir este tipo de comentario pero francamente no me importaba ya eso...

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Miér Sep 10, 2014 5:31 am

Tanto el potro como el elfo le habían hecho la misma pregunta “¿Para quién era el mensaje?” de pronto Huli sintió una extraña sensación era algo a lo que los humanos solían llamar “celos laborales”, claro está que la pequeña zorra blanca no lo sabía en ese momento por lo que se mantuvo callada, suspiro y simplemente siguió su camino susurrando casi para sí misma.

-A un hombre…-

Lo cierto es que fuera quien fuera el receptor Namhaid había sido muy claro en algo “Se discreta, por favor, no caigas en el error de meterte en un peligro innecesario. Pensándolo bien y justo en ese momento Huli se percató de algo “¿Por qué si el hecho de que alguien se enterara de ese mensaje era un riesgo de muerte Namhaid la había enviado a ella, y no había sido él quién fuera?” era una pregunta larga… pero cierta, sin embargo tenía una respuesta y esa era la siguiente: Por que Namhaid hubiera sido fácilmente viable para malentendidos, pero Huli, una chiquilla que realmente podía correr inadvertida en su forma zorruna con el mensaje en el hocico no corría peligro alguno, claro está si sabía disimular.

A simple vista Huli podría aparentar ser una chica “bipolar” realmente no lo era, sino que sabía muy bien a que cosas responder y a cuáles no era tan necesario, o si lo era solía ser una pregunta cuya respuesta pudiera responderse con palabras monosilábicas. Durante el resto del camino poco antes de llegar a la ciudad se mantuvo celosa para con sus propios pensamientos, no había dirigido palabra alguna ni al ecutauro, ni al elfo, a decir verdad cuando lo escuchó decir “Se vuelve un poco cotidiano, pero tranquila, sólo soy un VIEJO diciendo tonterías” la zorra lo miró extrañada de pies a cabeza, el elfo se veía muy joven para se “viejo”, pero Namhaid le había mostrado que esa raza podía vivir cientos de años, eran inmortales… Y en ese momento además de los humanos los elfos eran otro centro de atención para la canosa chiquilla. Se decía a sí misma “Poder vivir tanto tiempo sería increíble, tendría días enteros, meses, quizás años para conocer por completo algo tan simple como una lupa… “. Pudiera ser que Vreemd ya había visto suficiente de algo, la verdad es que Huli no se cansaba de conocer algo nuevo, ciertamente su aspecto era el de una humana de 16 años, pero no había sido apenasen año que Huli había nacido, era una cachorra y sabía que ella a diferencia del elfo tenía muy poco tiempo para conocer todo lo que quería…

Al llegar a la ciudad Huli pareció encelarse más que los últimos minutos, su semblante había cambiado por completo, se mantenía callada, observadora, atenta pero a la vez serena. Observaba a todas partes como buscando “algo en particular”, tenía dos pistas para encontrar al hombre que debía recibir el mensaje en primer lugar sabía que también era un cambiaformas y en segundo lugar: su dirección, o mejor dicho los patrones para llegar al lugar donde ese hombre moraba. Tenía muy en claro una cosa, el hombre al que buscaba; era un herrero, “Una persona que trabaja con metal, hace armas, ornamentas y demás cosas de metal”, eso le había dicho Namhaid, el hombre al que buscaba ;tenía más o menos la misma edad que su maestro, quizás un poco más, el hombre al que buscaba; no tenía un ojo y finalmente el hombre al que buscaba; tenía un taller ubicado casi al centro de la ciudad, lo que lo hacía de cierta manera una persona fácil de encontrar, pero bajo ninguna circunstancia ella debía andar preguntando a diestra y siniestra por ese hombre, por lo que sus preguntas estaban limitadas a “Estoy buscando el centro de la ciudad”.

Recordando bien todos los puntos que Namhaid le había dado Huli miró a todos lados sin embargo cada cosa en la ciudad le parecía de lo más extraordinario, las carretas, las ruedas, las exquisitas panaderías… a decir verdad ¡Era la primera ciudad que Huli visitaba! Se sintió airada, emocionada… su corazón estaba hecho un vuelco de emociones, pero no podía dejarse llevar por todo aquello, tenía un mensaje que entregar primero. Se detuvo en seco respirando profundamente mientras cerraba los ojos y pensó repetidamente “Debo entregar el mensaje, debo entregar el mensaje, debo entregar el mensaje…” tardó quizás cinco minutos en lograr despabilarse, ya luego tendría tiempo de recorrer todo, de probar el sabor del dulce pan, de sorprenderse con los curiosos juguetes de los cachorros de humanos… Fue en ese momento que se percató en que había perdido de vista a sus dos nuevos acompañantes, volvió a mirar a todos lados y dejó que su olfato la llevara hasta el delicado aroma silvestre que provenía de ambos.

-Busco el centro de la ciudad…-

Dijo finalmente después de todo ese momento silencioso, miró a lo lejos y señaló con la mano repitiendo lo que había dicho. No muy lejos de donde los tres se encontraban dos hombres de aspecto desagradable los observaban de pies a cabeza lo cierto es que prestaban más atención a Huli que al elfo y al ecutauro, Huli se había adelantado un poco, en realidad pocos pasos, pero esos pocos pasos fueron suficientes para que los dos hombres le cortaran el paso, eran altos, no tanto como el elfo, pero su corpulencia los hacía verse enormes. La pequeña zorra blanca se limitó a detenerse mirándoles directamente a los ojos, se dio cuenta entonces de la extraña mirada que de ellos emanaba… Huli dio un paso hacía atrás, uno de los hombres llevaba una especie de pipa o puro en los labios, había exhalado y todo el humo que de sus labios fluía lo había dejado caer sobre el delicado rostro de Huli, quien sin saber más comenzó a toser severamente incluso ciega por un momento por el ardor en sus ojos.

-¿Por qué tan solita?- Pronunció…

-Si ¿Por qué tan solita lindura?- Había repetido el otro…

Ambos parecían ser el típico cliché de dos bravucones, uno violento y molesto y el segundo tonto y sirviente. Huli seguía tosiendo, se había inclinado hacía abajo y movía las manos para despojarse del humo en su rostro… vio como la mano del más grande se acercaba a ella, pero Huli reaccionó sacando su chacram lo más rápido posible, colocándolo a la altura del cuello del hombre… obviamente éste hecho más que asustarlos los había hecho reír… era principalmente la altura de Huli…








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Mar Ene 13, 2015 5:42 pm

Era mi tercer día como escolta de un grupo de mercaderes que iba camino a Thonomer y al fin, después de tanto tiempo, la gran ciudad se imponía frente a nosotros.

Grandes murallas marcaban los limites de la ciudad, la cual mostraba sus riquezas a los visitantes con sus casas de mármol y calles de adoquín. Su puerto, siendo uno de los mas grandes que e visto la convertían en una gran mina de oro, que atraía a comerciantes y ladrones por igual. Por eso estaba aquí. Para proteger a unos comerciantes que venían con valiosas mercancías desde muy lejos.

Una ves dentro de la ciudad, no tenia porque seguir tras esta caravana. mi contrato estaba finalizado y ya solo faltaba tomar mi dinero y marcharme. la gran cantidad de gente me abrumaba podías ver todo tipo de personas caminar por las calles, todo tipo de razas y seres extraños desfilaban unos tras otros sin orden aparente. Al dar unos cuantos pasos dentro de las murallas me detuve en seco y baje del caballo. Camine asta estar a la par de la ultima carreta del grupo y entonces con las riendas del caballo en el que llegue en la mano le hable al hombre que días atrás me había contratado.


- Mi trabajo esta echo, les dije que los traería a Thonomer sin problemas y así lo e echo. paga ahora para que me pueda retirar. -
Al escuchar esto el hombre se sorprendió un poco por mis palabras. Saco una pequeña bolsa de dinero de entre sus ropas y la arrojo hacia mi.


- Ciertamente mercenario, habéis echo un gran trabajo en el camino. sin problemas ni retrasos, eso le diré a mis compañeros si preguntan. no te sorprendas pues es seguro que otros comerciantes te contratan después de esto. - Respondió luego de lanzar el dinero. se despidió y continuo su camino.

Al fin estaba solo, solo, en medio de una gran ciudad llena de gente. mire a mi alrededor y me permití dar un pequeño paseo por sus calles abarrotadas de vendedores y viajeros, mientras caminaba note un pequeño grupo de personas que resaltaba entre todos los demás. eran tres extranjeros muy curiosos. uno parecía ser un minotauro o alguna clase de criatura similar muy ruidoso y un tanto molesto. el otro se veía como un humano pero era bastante mas alto de lo normal. montaba a caballo lo que lo hacia visible al menos 2 metros sobre la multitud, el tercero parecía ser una chica. tenia el pelo de dos colores diferentes y en su espalda llevaba un enorme arco pero no se veía como una cazadora y mucho menos como una mercenaria. Me pregunte entonces a mi mismo en silencio.

- ¿ Que clase de personas serán ? al parecer no se habían percatado de lo mucho que resaltan entre la multitud. - Yo sabia que al entrar en una ciudad como esta, lo mejor era no llamar la atención amenos que puedas lidiar con unos cuantos indeseables. Ir vestidos de forma extraña o llevar con sigo joyas te convertían en objetivos para los criminales.

Mientras miraba a este grupo tan peculiar, note como la chica se separaba de sus dos acompañantes, dos sujetos grandes y tontos la seguían con la mirada. ¿ Serán estos los primeros que irían tras ella. ? Pensé con una sonrisa en el rostro. la pobre chica había echo algo que en la vida natural seria una sentencia de muerte. Se había separado del grupo, Y estos dos tontos aprovecharían esta oportunidad, ¿ Cuanto durara en darse cuenta que estos dos la seguían ? la curiosidad me gano y apenas empezaron a caminar hacia la chica me dispuse a hacer lo mismo a una distancia segura. talvez podía aprovechar esta oportunidad yo también y ofrecer mis servicios a un bando u otro.

Al estar frente a frente con la chica hubo una confrontación y en un parpadeo la chica había puesto una especie de daga curva en el cuello del hombre que parecía ser el líder entre esos dos tontos. hubo un pequeño silencio el cual se vio interrumpido por una risa burlona, claramente el sujeto no se vio intimidado por la pequeña chica.
Era mi oportunidad para ofrecer mis servicios como escolta, y no lo haría sin antes dar una pequeña demostración. Tome mi arco con la mano izquierda y una flecha con la otra, acto seguido, tense la cuerda del mismo y apunte a la pierna del tipo con el puro en la boca.

- Amigos, creo que ella viene conmigo. - Grite, mientras miraba fijamente al par de hombres. No bajaría mi arco asta escuchar una respuesta.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Mar Ene 13, 2015 7:48 pm

Huli no conocía lo que era la baja autoestima por lo que la diferencia  o complejo de estatura no era algo que le preocupara, ella era en cierta parte “un animal salvaje” y sabía muy bien que los zorros eran mucho más astutos que los humanos… a menos claro que no se encontrara con un grupo enorme de ellos. Por lo que la risa del sujeto la había desconcertado, frunció el ceño y quiso preguntar “¿por qué te estás riendo?”, pero el sentimiento que la rodeo no le permitió si quiera entablar una sílaba, bajó el chakram retrocediendo un paso más, estaba a punto de salir corriendo como sólo ella sabía hacerlo , dio la media vuelta y al dar el primer trote el sujeto de la pipa logró tomarla del brazo, Huli pretendía morder las manos del hombre pero antes de hacerlo un alarido rompió el silencio.

Sin saber lo que había ocurrido el hombre que la sujetaba se desplomó suelo abajo llevándose las manos auna pierna, había soltado la pipa y gritaba con un dolor irremediable. -¡Maldita sea, CARAJO, CARAJO mi pierna...!-  Huli no sabía que hacer o qué estaba sucediendo, se quedó ahí sin decir ni una sola palabra y de entre los callejones un tercer sujeto salió a la vista, llevaba un arco en las manos y éste apuntaba hacía los hombres, tan pronto como giró el rostro Huli había notado una cosa, la pierna del sujeto que llevaba el extraño cacharro de humo en la boca estaba sangrando y en su pierna estaba incrustada una de las flechas de aquel sujeto misterioso ¿Acaso sería un cazador? Su total incredulidad llegó a un nivel más alto cuando el sujeto dijo las siguientes palabras “Ella viene conmigo”. Pero… ¡Huli no venía con nadie! Ni si quiera el ecutauro y el elfo eran algo para ella, Huli sólo sabía que en esto se encontraba sola que no había nadie más que… que no era bueno andar sola por aquella ciudad llena de humanos con pésimas miradas y nauseabundos olores.

No supo que decir, pero ambos sujetos parecían mirar incrédulos al arquero. – ¡Me disparaste en la pierna! ¡Demonios! ¿Quién rayos te crees que eres disparando así en  la ciudad?.- Entonces Huli decidió hacerle compañía al arquero, tomó su yumi y colocó una flecha en él apuntando al   rostro del otro presente, realmente no pensaba disparar pero se había dado cuenta que ese hecho los asustaba.  Ambos sujetos no tenían lugar a donde ir, y realmente ninguno de los dos llevaba más que una daga larga en  el cinturón de su pantalón. –Hey, escucha lindura yo sólo, bueno… queríamos hacernos tus amigos, es que te vimos sola y pensamos que necesitabas ayuda y…- A pesar de sus palabras repletas de hipocresía y nerviosismo, Huli volvió a su incredulidad –No era necesario tocar…- Eran las primeras palabras que la chica entonaba, y a pesar de la situación su tono era tranquilo, casi inaudible, era como un secreto que había dicho sólo para ella. Huli hacía referencia a que no era necesario tocarla para entablar una “amistad” y la mirada de los tipos delataban su malicia, el ser una cambiaformas le hacía darse cuenta de la malicia tan obvia que existía en los humanos.

Si bien, sólo uno de los dos había captado el mensaje de dejar tranquila a la  pequeña zorra, pero el que estaba en las peores condiciones, el herido en la pierna no pensaba así, así que sin pensarlo dos veces se levantó empuñando su daga en la mano y dirigiéndose al  arquero. -¿Sabes una cosa “amigo”? No me gustan para nada los extranjeros… ¿Por qué no te vas y nos dejas divertirnos en paz con la jovencita?.- Pero el otro sujeto retrocedió. –Billy, basta no tenemos por qué hacer esto ¡Mira tu pierna!-

-¡Este maldito me las va a pagar! así tenga una flecha clavada en el trasero, nadie ataca a Billy y sale de Thonomer con las manos limpias y completo…-
El sujeto sin más decir se abalanzó sobre el arquero con la daga empuñada y eso hasta a Huli le pareció una tontería… si ella estuviera herida, en el bosque y con dos atacantes pensaría mejor en marcharse… los humanos sí que eran extraños. Por su parte el otro corrió dejando a su amigo sólo, la chica lo siguió con la mirada mientras bajaba su arco y se quedaba inmóvil observando aquella escena quería hacer algo, pero la violencia no era su mejor forma de encontrar soluciones… al menos no por el momento.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Miér Ene 14, 2015 3:03 am

Por alguna razón la advertencia que lance no había tenido ninguna respuesta, creo que los dos hombres estaban tan distraidos con la chica que no le daban importancia a lo que les rodeaba, es por eso que decidí solo soltar la flecha pues sabia que ella daría el mensaje mejor que yo.
La flecha se clavo firmemente en la pierna de mi objetivo el cual era, el hombre que parecía dar las ordenes, este se arrojo al suelo del dolor, gritando y maldiciendo, con sus manos en la pierna tratando de poner presión en la herida. Pude ver entonces como un pequeño charco de sangre se formaba a su alrededor y la cara de los dos sujetos solo mostraba incredulidad.

– ¡Me disparaste en la pierna! ¡Demonios! ¿Quién rayos te crees que eres disparando así en la ciudad ?.-
Grito mientras daba pequeños giros de dolor en el suelo.

La chica había aprovechado el momento para tomar su arco y asustar con el, al otro hombre el cual con mucho nerviosismo trataba de justificar sus acciones.

- sólo queríamos hacernos tus amigos - Decía el sujeto. mientras lentamente daba un paso hacia atrás.

¿ Amigos ? a quien quieres engañar idiota, hoy en día no aparecen amigos de la nada mientras entras a un pueblos humano, y menos amigos como ustedes. Pensé mientras veía los rostros llenos de rabia de los dos sujetos, de un momento a otro el sujeto herido se levantó empuñando una daga en la mano y con un tono lleno de ira se dirigió hacia mi diciendo.

-¿Sabes una cosa “amigo”? No me gustan para nada los extranjeros… ¿Por qué no te vas y nos dejas divertirnos en paz con la jovencita ?.-

Creo que una flecha en la pierna no había dejado claro que debía marcharse, esto me molestaba cada ves mas, sabia que tendría que ser un poco mas persuasivo para que entiendan el mensaje.
El otro sujeto mientras iba retrocediendo lentamente trato de convencer a su amigo de irse, pero sus palabras fueron ignoradas. Después de esto el miedo tomo control de el y se fue corriendo lejos de nosotros.
En ese momento me di cuenta de quien era el mas listo de los dos. el que parecía ser solo un sirviente tonto se había marchado con mucha velocidad y mientras, el herido empezaba una especie de ataque torpe contra mi.

- Nadie ataca a Billy y sale de Thonomer con las manos limpias y completo. - fue todo lo que escuche. mientras el hombre iniciaba su.... cojeante ataque.

- Que sorpresa, el sujeto se llama Billy. - Fueron mis pensamientos mientras este hombre lanzaba su primer embestida con la daga.
Para mi esto solo era el berrinche de un niño grande carente de estilo y movido por la ira que sentía contra mi. Solté el arco e hice un movimiento a un lado para dejar pasar el brazo que empuñaba la daga, luego de eso lo sujete por este brazo con mis dos manos y le di un rodillazo en la herida para hacerle recordar el motivo por el cual venia hacia mi. Debido al dolor que le hice sentir el hombre soltó la daga y un grito fuerte de dolor, aproveche para acercar mi rostro a su oído y le dije.

- Si te marchas ahora, talvez no te corte la mano con la que intentas atacarme, recuerda que la flecha que esta en tu pierna pudo entrar a tu garganta si lo fuera querido. -

El hombre no lo pensó dos veces, sabia que yo no estaba alardeando. Me pidió que lo soltara y se fue cojeando por el mismo camino que su compañero había tomado minutos atrás.
Ya este pelea estaba terminada, Recojo mi arco y me gire para ver donde estaba la chica, con unos cuantos pasos me acerque a ella y le dije.

- Creo que ellos no te molestaran mas mientras me mantenga cerca, me llaman Ruisu. Mercenario,Cazador y Asesino a sus servicios. - Mientras hacia una pequeña reverencia.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Miér Ene 14, 2015 8:59 am

Se quedó inmóvil observando la situación, giró el rostro con un poco de desconcertación al ver trastabillar al sujeto llamado “Billy”, lo vio correr y lo siguió con la mirada para posteriormente centrar los ojos en el nuevo tipo encapuchado. Huli quiso ver por entre sus telas pero sólo alcanzaba a ver parte de u mentón… claro, era algo que su altura le permitía, así que sin indagar más en el nuevo conocido colocó nuevamente su yumi en la espalda, miró al suelo por un breve instante y en ese segundo escuchó las palabras del encapuchado.
“- Creo que ellos no te molestaran más mientras me mantenga cerca, me llaman Ruisu. Mercenario,Cazador y Asesino a sus servicios-” la chica no comprendía del todo la oración, no era por que fuera tonta, era más bien el uso de las palabras en el humano, se quedó pensando por un momento y entonces recordó que en el mundo de los bípedos “racionales” se pagaba por todo lo que uno pudiera pensar y hasta por lo que no también. Frunció el ceño despabilándose por un momento para luego responder a la reverencia. –Gracias, agradezco su ayuda pero sólo busco quien me guie, no conozco la ciudad…-

Si Huli había hablado era porque realmente lo necesitaba, no podía quedarse todo el tiempo callada y sin mencionar ni una sola palabra, aun así el tono de su voz era casi imperceptible, era algo que aún no lograba hacer “hablar en voz alta” pero era algo que a los zorros no se les daba nada bien ¿Alguna vez habían escuchado a un zorro? ¿Acaso conocían su peculiar sonido? No, los zorros rara vez entonaban su lenguaje, pero si la chica seguía así jamás entregaría el mensaje que llevaba. –Me enviaron aquí a To… Ton…¿Tonnnmer?- Aún no lograba conseguir pronunciar la palabra como debía de ser. –Busco una herrería, Dragomir Ludoviq-

Huli se acercó al individuo un poco desconfiada y tendió sobre su mano un pedazo de papel, en él estaba dibujado con grafito un símbolo, de cerca el canoso cabello de la chica se distinguía de mejor manera, su peculiar forma de vestir dejaba mucho para pensar, en sí parecía una pequeña momia cubierta con la debida censura “medieval” y aún con un olfato estándar era fácil encontrar el silvestre y peculiar olor similar al del pino o al nogal.
Símbolo en el lienzo:

Esperó pasiva la respuesta del hombre, una parte de ella no quería confiar en el ¿Asesino? ¿Se podía confiar en un asesino humano que no tenía ningún puesto o bando? ¿Cómo saber si era bueno o era malo? La voz del individuo denotaba una edad joven y pensándolo bien él se había presentado y Huli aún no lo hacía, aprovechó la distancia y volvió a reverenciarse. –Disculpe, Me llaman Huli …- Pensó en algo para decir, algo que pudiera identificarla pero pensándolo bien la chica no tenía ningún oficio, no era asesina, ni mercenaria, sí, era cazadora pero sólo cazaba por necesidad, no era guardia ni nada por el estilo… sólo era “Huli”, bajó la mirada por un instante como buscando una respuesta en los adoquines de la ciudad y queriendo cambiar el tema al no encontrar nada más para decir suspiró pasándose los dedos por el cabello, de nuevo quedando entre sus manos una ligera maraña de cabellos blancos, resultado de su mudanza de pelaje.

-Vengo de los Montes Keybak , sólo… sólo necesito encontrar ese símbolo.- Su mente caviló por un instante y recordó también que los humanos daban sus servicios a cambio de algo, y ese algo se llamaba “dinero”, extendió la mano para tomar nuevamente el pedazo de papel y negó con la cabeza sutilmente… -Está bien, no tengo para pagar… gracias- Y una vez más se inclinó para hacer la reverencia, se dio la media vuelta y tan pronto como estaba por alejarse del sujeto, un grupo de tres hombres se acercaba corriendo a ellos, uno de ellos grito algo peculiar. –¡Ellos! Ellos atacaron a Billy- Huli giró el rostro y de inmediato reconoció el rostro del sujeto que había salido corriendo antes, frunció el ceño y comenzó a correr, no tenía ni la más mínima intención de confrontarlos a menos que realmente fuera necesario, sus delicados y rápidos pies buscaron abrirse paso entre los barriles y bardas de la ciudad, terminando finalmente en los tejados del lugar, no había dicho nada y estaba a punto de irse… pero el humano se había quedado ahí abajo y ella ya no alcanzaba a ver lo que sucedía, una especie de remordimiento le volvó el corazón…

Se dió la media vuelta dejó su yumi en el techo y toó su forma zorruna para bajar nuevamente al asfalto… Nadie le había visto transformarse cualquiera pensaría que aquel zorro pardo habría aparecido de la nada, como por arte de magia. Dio el primer paso esta vez creando una distracción y abalanzándose sobre la pierna de uno mordió con fuerza las carnes para salir corriendo brincando de un barril a otro.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Dom Ene 18, 2015 3:06 am

Una vez terminada mi demostración solo quedaba una cosa por hacer y esta era ofrecerle mis servicios de guarda espaldas a la chica. Al dar unos cuantos pasos hacia ella lo primero que pude sentir fue un aroma silvestre y peculiar, el cual desentonaba por completo con la gran ciudad de Thonomer, no estoy seguro pero podría decir que era algo similar al pino. Al pensar más en el origen de este aroma no pude evitar recordar mis días en los bosques de Silvine y las largas jornadas de entrenamiento a las cuales me enfrente en mi infancia. De un momento a otro mi pequeño viaje por los recuerdos se vio interrumpido por una voz suave y silenciosa proveniente de la chica.
- Gracias, agradezco su ayuda pero sólo busco quien me guíe, no conozco la ciudad - Esto, lo decía como si se tratara de un secreto que solo ella debía saber, al escucharla era fácil notar lo poco que conocía la ciudad, la sola pronunciación del nombre le era difícil y solo disponía de el nombre de una herrería y un trozo de papel con un símbolo dibujado en él.

Al ver el símbolo no pude observar nada familiar, la verdad es que no recordaba Haber visto algo así antes en Thonomer, pero la chica decía que era de una herrería y en esta ciudad la mayoría de ellas se encontraban en las zonas bajas y poco conocidas.
Es básicamente una ley no escrita que todas las ciudades por muy grandes y ricas que sean siempre tienen un lugar del cual no están orgullosas, y solo se habla de estos sitios con repulsión y asco.

Thonomer no era la excepción a esta regla, sus lindas calles de adoquines y plazas pintorescas no cubrían toda la ciudad, Era pequeña pero no inexistente la parte baja o pobre de Thonomer, había recorrido ese sitio varias veces en busca de contactos o armas a pocos kulls de valor. Toda la mala sociedad se encontraba en estas pequeñas calles lejos del puerto y las zonas comerciales. Si alguien era robado o buscaba algún objeto ilegal era seguro que lo que buscara lo encontraría allí.

El sitio no era muy grande, y aun que ocupaba solo unas cuantas calles, estaba repleto de gente. Posadas de mala muerte, armerías y Tabernas colmaban la vista de quien se atreviera a entrar a esta zona, junto con una gran cantidad de vendedores ambulantes que trataban de librarse de las pertenencias antes robadas a algún pobre viajero.
Si lo que la chica buscaba era una herrería estaba casi seguro que no era la gran forja comercial a la cual todos los mercaderes y viajeros Iván al pasar por aquí. ¡Esta era enorme! y por poco que conocieras la ciudad era imposible no verla o escuchar de ella.
- Disculpe, Me llaman Huli - Al escuchar esto quite la mirada del papel por un momento y pude ver a la chica haciendo una pequeña reverencia. ¿Huli, que clase de nombre es ese? Pensé mientras observaba a la joven chica. La cual no quitaba la mirada del suelo, como si estuviera buscando algo perdido o detallando algún pequeño animal. El paso de sus dedos por su cabello, desprendió una pequeña cantidad de cabellos blancos que fueron alejados de nosotros por el viento.
- Vengo de los Montes Keybak, sólo.... sólo necesito encontrar ese símbolo.-
La chica guardo silencio por un segundo, como si estuviera pensando en sus siguientes palabras y entonces rompió este breve silencio diciendo - Está bien, no tengo para pagar.. Gracias - Dio una reverencia y comenzó a alejarse de mí. Ciertamente la idea de guiar a una extraña por Thonomer sin obtener un pago adecuado no me agradaba, Mi tiempo era muy valioso y podía hacer algún otro trabajo por el cual si me pagarían.

Me despedí con un pequeño movimiento de la mano y me dispuse a tomar rumbo lejos del lugar, aun podía sentir el olor a sangre que había dejado la pelea anterior y sabía que permanecer aquí por más tiempo me traería problemas. Al girar sobre mis talones para retirarme vi. A la distancia tres sujetos corriendo hacia mí y entre ellos se encontraba el hombre que seguía a Billy y cual había escapado minutos atrás. - ¡Ellos! Ellos atacaron a Billy - Pude escuchar a lo lejos. Claramente los problemas ya habían llegado, gire el rostro en busca de "Huli" pero no podía ver ni rastros de ella, pues ya se había marchado.

Esto me ponía de mal humor, no había conseguido un contrato con la chica y ahora estos tres idiotas venían a vengar a su amigo Billy, Los sujetos seguían corriendo con espadas en las manos y la rabia en sus rostros, tome mi daga con la mano izquierda y uno de los cuchillos para arrojar con la derecha estaba seguro que no saldría de esta ileso, pero al menos podría quitarles algo de dinero a estos tres infelices antes de irme de Thonomer.

Mi mente trataba de explicar el porqué de esta situación, lo que parecía ser una oportunidad fácil para mí, se había convertido en un dolor de cabeza. Los tipos cada vez estaban más cerca y yo cada vez estaba más molesto con migo mismo, pero justo cuando me dispuse a lanzar el primer ataque el olor a pino silvestre regreso. ¿ Es Huli ? pensé por un segundo, pero al girar el rostro para tratar de verla solo pude encontrar un zorro en medio de su cambio de pelaje, el animal se lanzó contra uno de los sujetos clavando sus dientes en la pierna del pobre idiota mientras los otros solo podían observar incrédulos la situación.

Era mi oportunidad la distracción estaba hecha y ya solo faltaba salir de la escena a toda velocidad. ¿ Pero... de quien era ese zorro ? No recuerdo Haberlo visto cerca de la chica en ningún momento y ciertamente sus antiguos acompañantes tampoco lo traían consigo, la curiosidad crecía cada vez más y fue entonces que decidí mientras emprendía mi huida seguirlo.

El zorro con una gran agilidad termino subiendo al tejado de una de las casas, por lo tanto en mi afán por no perderle el paso termine haciendo lo mismo. Al subir pude ver que sobre el techo solo se encontraba el arco de la chica y el zorro, el cual inmóvil permaneció observándome a la distancia, no parecía que fuera atacar pero claramente estaba sorprendido por verme junto a él.

- ¿ Bien chico donde está tú Dueña ? creo que podemos hacer un pequeño trato -

Dije en voz alta mientras miraba a los alrededores en busca de la chica. Guarde mis armas y pude ver desde las alturas como los tres tipos seguían en la calle. Agarre mi arco y pensé por un segundo en librarme de ellos de una vez por todas. Pero cuando estaba a punto de sacar una de mis flechas, escuche la voz de Huli.



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