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Explorando el mundo

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Dom Ene 18, 2015 10:37 am

-No los mates…- Era la tenue voz de Huli observando al sujeto de una forma tan extraña.- Estando aquí ya no es necesario matarlos.- Tan rápido como el humano giraba  el rostro la chica ya había tomado su forma humana, sus pechos se mantenían cubiertos por sus largos cabellos mientras ella se colocaba las ropas que llevaba en la cintura y caderas, estaba dándole vueltas a los vendajes de sus manos e ignoró la vista del humano por breves segundos sin mencionar absolutamente nada de lo ocurrido, se mantuvo pasiva, tranquila y serena, acto seguido negó con la cabeza dándose la media vuelta. –He dicho que no tengo con que…- quiso decir la última palabra pero a final de cuentas se la guardó para ella, finalmente mientras le daba la espalda al humano terminó por colocarse los vendajes del pecho y tomó su yumi y su chakram colocándoselo en el cinturón. –Ellos volverán, la mayoría de los humanos son muy tercos, no dejarán de buscarte.-

Huli se refería sólo a él porque realmente el humano había dado el primer golpe, a ella la buscarían sin embargo ella seguiría corriendo y ahora estaba más segura de que no serían las únicas personas que probablemente la molestarían y eso le hizo pensar muchas cosas, se quedó quieta mirando hacia la nada confundida y giró su rostro hacía el humano, luego miró hacia la plazoleta y pensó “No podré llegar con cualquier otra persona para pedirle ayuda” intentó buscar al ecutauro y al elfo pero a ellos también parecían escudriñarlos con ojos poco benévolos, Huli debía mantenerse retirada del resto… o buscar encajar entre las multitudes.

Finalmente suspiró y sacó de su bolsa unas monedas, Namhaid se las había dado para que pudiera sustentarse con mayor facilidad… al menos eso le había dicho él, en realidad esas monedas eran el pago por lo que iba a hacer y peor aún la entrada a su sacrificio seguro. El licántropo sabía que la zorra blanca no utilizaría el dinero y sentaba por seguro que el pago sería la chiquilla junto con las monedas. –Sólo tengo esto.- echó las monedas en su palma derecha y las mostró al hombre, era un montón de monedas de plata, quizás 50 o más, pero para Huli no tenían valor alguno. –Debo entregar parte de esto al hombre que busco, pero no sé cuánto… imagino que terminaré entregándole todo. Volvió  a guardar las monedas en el pequeño saco que llevaba. -¿Puedo pagarte con pocas de ellas?- Sólo ayúdame a buscar ese símbolo y yo te ayudaré con ellos.-

La realidad es que la chica lo decía por que no veía del todo necesario derramar sangre, en su consciencia sólo había cuatro razones para matar: cazar para comer, encuentro por una pareja, encuentro por territorialidad y  piedad por un ser que estuviera sufriendo, eso se lo había enseñado su madre, si un animal sufría y no veía el rostro de la muerte, la jauría comenzaba a morderlo y a destrozarlo hasta la muerte, y en el caso de los cachorros enfermos el padre o la madre debían matarle… porque sabrían que no sobreviviría. La cuestión era que en ese preciso momento no era necesaria ninguna de las cuatro pues Huli no comía humanos, no estaba interesada en una pareja por el momento, no quería ser dueña de aquel lugar y ninguno de los ahí presentes parecía estar débil o enfermo de gravedad.

-No necesitas nada de ellos ¿Qué ganaras con matarlos? Yo no te pagaría por ello, si tengo lo suficiente para pagarte esa es la única condición, no matarás a nadie a menos que sea necesario, para cazar, para conseguir aparearte o para hacerte dueño de un lugar… o por que esté sufriendo” son las únicas razones para matar…- Ciertamente las condiciones de Huli sonaban extrañas para cualquier humano, pero ella de cierta manera seguía siendo un animal y esas eran sus costumbres, además en el templo donde moraba de “guardiana” la palabra era no matar sólo porque si, y ella lo mantenía.

Por la mirada del humano suponía que un mar de preguntas se le vendrían encima y continuó caminando con cautela por sobre los tejados, a ella eso no se le dificultaba tanto debido a la ligereza de su cuerpo, pero sus dos “patas” se vez en cuando le hacían fallar haciéndola trastabillar. Pasadas unas cuatro o cinco techos más Huli decidió bajar esperando a ver si el humano la seguía todavía, habían llegado a un callejón menos transitado, no parecía haber nadie ahí sin embargo el lugar se encontraba relativamente aseado, Huli miró hacía todas partes y elevó su rostro tratando de sentir el olor del hierro fundido, era un olor inigualable.  el grupo de humanos parecía haberse perdido o al menos habían desistido por el momento pues la chica ya no sentía su aroma. –Aquí es seguro, no nos encontrarán, todavía…- Murmuró para sus adentros comenzando a caminar observando atenta todo lo que le rodeaba para dar con el símbolo del pergamino.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Lun Ene 19, 2015 5:42 pm

Pude escuchar la voz de Huli a mis espaldas y de inmediato  baje mi arco. - No los mates - me dijo, con un tono suave aun en esta situación, Me di media vuelta y pude ver a Huli parada tras de mi, su vestimenta estaba a medias lo cual fue algo inesperado, desvié la mirada rápidamente y pude notar  la ausencia del zorro que me había ayudado minutos atrás.  - ¿ Sera ella una cambia formas o abra usado alguna clase de magia ? - Me dije a mi mismo, mientras esperaba que la chica acomodara las vendas que usaba como ropajes,
– Ellos volverán, la mayoría de los humanos son muy tercos, no dejarán de buscarte.- Dijo Huli.
Estas palabras no me decían nada nuevo, ya tenia pensado irme de Thonomer apenas tuviera oportunidad pero al ver que Huli mostraba en una de sus manos un montón de monedas de plata ese plan se desvaneció de mi mente, – Debo entregar parte de esto al hombre que busco, pero no sé cuánto… imagino que terminaré entregándole todo. ¿Puedo pagarte con pocas de ellas? Sólo ayúdame a buscar ese símbolo y yo te ayudaré con ellos.- Era un trato curioso, la paga no estaba fijada y podía deducir que seria poca, pero aun así acepte.

- ¿ Por que acepte ayudar a esta chica ? ¿ Acaso quiero ser como esos idiotas que se creen los héroes en la vida o solo es un capricho del cual luego me aburriré ? - Me repetía una y otra ves en la mente tratando de explicar mis acciones.  
- no matarás a nadie a menos que sea necesario, para cazar, para conseguir aparearte o para hacerte dueño de un lugar… o por que esté sufriendo” son las únicas razones para matar…- Dijo Huli.

Era la primera ves que me pagarían con las condiciones de no matar a nadie y eso decía mucho de la chica, parece que ella no conocía a muchos humanos, hoy en día las personas matan sin razón alguna, -al menos yo cobro por ello- repetía a menudo cuando cuestionaban mi trabajo. Pero era seguro que estas cosas no las entendería esta chica y si las entendía no le harían cambiar de parecer. Acepte nuevamente las palabras de la chica.

Caminamos sobre unos cuantos tejados mas y fue entonces que Huli decidió bajar a un callejón que parecía ser seguro. Ya estábamos bastante lejos de los tipos que nos seguían así que me pareció una buena idea, Al bajar a la calle la poca cantidad de personas me llamo la atención, pero no le di mayor importancia era entonces el momento adecuado para tratar de hablar un poco con Huli.

- Si lo que quiere es pasar desapercibida lamento decir que no lo lograra con esa vestimenta. No tengo problemas con matar a cualquiera que trate de tocarla pero al parecer estos métodos no son aceptados por usted. - No quería ofenderle así que trate de decir estas palabras con un tono de voz suave y tranquilo, me quite la capa de los hombros dejando al descubierto mi rostro y se la ofrecía para que pudiera cubrirse con ella. Huli se quedo mirándome como si desconociera por completo a que me refería o que trataba de hacer. Fue entonces que decidí hablar un poco mas para tratar de convencerla.

- Solo tienes que cubrirte con ella asta que encontremos la herrería que buscas, de esta forma  no llamaras tanto la atención - Solo después de decir esto, Huli tomo la capa y la coloco sobre sus hombros.

- ¿ Puedo saber si eres humana ? Entiendo si no quieres responder. Los humanos podemos ser repulsivos aveces, tampoco confiaría en un hombre como yo pero espero que me entiendas al preguntar esto.  -  No quería ser descortés pues tampoco me gustaba mucho hablar de mi pasado, pero esta pregunta rondaba en mi mente sin una respuesta y era necesario saber en lo que me estaba metiendo.

Mientras Huli respondía empecé a caminar por las calles en busca de algún punto de referencia para saber que tan lejos estábamos del puerto. yo suponía que la herrería que buscaba Huli estaba en la parte baja de Thonomer pero no quería entrar a ese lugar asta estar seguro.

- ¿ Huli que otras cosas te dijeron sobre la herrería ? En este momento estamos a pocas calles de los astilleros y en ese sitio se encuentra una gran herrería a la cual podríamos ir, esta herrería se encarga de los trabajos del puerto. - Le pregunte a Huli mientras caminábamos sin un rombo aparente.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Miér Ene 21, 2015 8:06 pm

Huli decidió no hacer ningún comentario acerca de matar a la gente, ella creía que no siempre era necesario hacerlo… a menos claro que su vida o la de alguien querido dependiera de ello y aun así a veces prefería buscar otros métodos, Huli ya no tenía a nadie por quien preocuparse, salvo por Namhaid, su mentor… pero él estaba muy lejos y lo único para proteger ahora era ella misma.

Cuando el humano le dio la capa Huli observó detalladamente sus rasgos, era un humano joven pero el vello alrededor de su rostro lo hacían verse un poco más grandes… sin embargo su jovial mirada lo delataba. La chica pareció tratar de buscar algo en su mirada para después tomar la capa. –Creí que eras más grande, no debes ser poco más grande que yo…- Murmuró mientras se colocaba las telas cubriéndose. No era la primera vez que le decían algo acerca de su vestimenta, la verdad es que aún y como ella se vestía  se sentía incómoda y era algo que no terminaba por comprender del todo. Tanto Namhaid como la anciana de los bosques le habían advertido que debía cubrir su cuerpo o al menos “lo más esencial” pero ¿Por qué? Sólo una persona le había respondido con un tanto de coherencia “Los animales tienen un pelaje que les cubre del frío y del calor, los humanos no… ni los elfos, ni muchas otras razas, por ello usan vestimenta, para protegerse del frío y del calor”. Si… era una respuesta lógica.

Al escuchar la pregunta del humano Huli sonrió casi en secreto, sólo un bosquejo de sonrisa se le hizo presente -¿Te parezco humana?- Había sido su respuesta en un tono casi sarcástico, se detuvo colocándose justo enfrente del muchacho mirándole de nuevo con esa extraña mirada, como si escudriñando en sus ojos pudiera conocerlo por completo. –La mayoría de los humanos se creen dueños de todo lo que existe, no es que sean “repulsivos”  son tan tontos que se creen la cima de la montaña, y no se dan cuenta  de lo importante que son las piedras que sostienen todo el peso…- Diose la media vuelta para continuar mientras veía por entre las ventanas de las casas y locales.

Al escuchar su pregunta se quedó varada como perdida suspiró cruzando los brazos y volviendo a ver el pergamino entre sus manos. –Bueno, este símbolo  debe estar tanto en el umbral como en la entrada de la herrería, no es un lugar muy grande… mmm, es una herrería “exclusiva” para cierto tipo de guerreros.- Pensó para decirlo y  finalmente llegó a la conclusión de que no podría ocultarle muchas cosas al humano si realmente pensaba ayudarla. –Es una herrería exclusiva para cambiaformas “caninos” el dueño del lugar se llama Balrog, es un licántropo corpulento cuya forma humana es la de un hombre de aproximadamente 4º años, según mi mentor debe estar cerca de la “zona oscura” no sé a qué se refería”- Hizo una breve pausa y un tanto preocupada, o nerviosa o quizás simplemente fastidiada prosiguió. –Escucha, se supone que debía hacer esto sola, que no debía decirle a nadie porque al lugar al que me dirijo no es “bien visto”, y ahora tengo otro problema, no sé cómo voy a regresar… Namhaid sólo me trajo al puerto y me dio instrucciones básicas, de ahí en adelante no sé nada más.-

Lo cierto es que a pesar de estar ahí entre paredes y muros con adoquines de concreto, Huli estaba perdida, y más aún tenía hambre, no tenía un plazo específico para cumplir lo que debía hacer, sólo sabía que mientras más pronto fuera mejor… -Por cierto, mi mentor también me dijo que buscara algo de ropa, me dio un nombre, Paula Crossain,  y…- No quería decirlo, quería decir que tenía hambre pero su poca confianza no se lo permitía, claro, no se lo permitía hasta que su estómago gruñó. La chica sintió un rubor recorrerle todo el rostro y bajó de inmediato la cara buscando a donde mirar, lo cierto es que llevaba dos días sin haber cazado algo que le llenara el estómago, pues cerca de la ciudad las zonas verdes eran más difíciles de encontrar y eso mermaba su capacidad para alimentarse.

Cruzó las manos en su estómago y se quedó callada pensando que decir. -Q… ¿Qué te parece…? Es decir, mejor…- estaba realmente apenada  y sentía tantas ganas de volver a tomar su forma zorruna. –Mejor me dices donde puedo comer algo, por aquí cerca no hay lugares donde pueda cazar, y dudo mucho que atrapar una rata y comérmela viva sea bien visto por las demás personas.-

Seguro que el humano conocería alguna taberna, o al menos le sería fácil encontrar una y ahora que estaba seguro de que recibiría una paga se lo pensó mejor para buscar el sitio adecuado.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Vie Ene 23, 2015 3:23 am

Después de una breve conversación con Huli, por fin podía descartar la gran herrería de Thonomer, nuestro destino estaba en un lugar muy diferente, al parecer quien la había enviado a esta ciudad le dijo que la herrería que buscaba estaría en la  “zona oscura” talvez se refería a las calles en Thonomer que funcionaban como sitio de reunión para todo lo que fuera considerado ilegal. No me sorprendería que una herrería especializada en "Caninos" funcionara en esa zona, lo que me parecía extraño era que Huli fuera enviada allí sola.

Mientras hablaba con Huli me hacía a la idea de que este trabajo no sería tan fácil como lo había pensado, lo único que quería era irme rápido de Thonomer así que trataría de llegar lo más rápido posible y sin llamar la atención de indeseables. Este era mi plan y por un breve segundo creí que sería posible, todo cambio con unas cuantas palabras.

-Por cierto, mi mentor también me dijo que buscara algo de ropa, me dio un nombre, Paula Crossain.-

Las palabras de Huli cambiaban nuestra ruta, ahora no solo buscábamos una herrería también tendríamos que encontrar a esa tal Paula, tenía mis dudas sobre esto pero claramente no podía decir nada, mientras pagara me daba igual retrasarme un poco en el camino, -Al menos así no llamaría la atención con su vestimenta- Me dije a mi mismo. Mire a Huli un tanto sorprendido y pude notar que estaba un poco inquieta, su mirada iba de un lugar a otro y comenzaba a ruborizarse, Talvez algo la incomodaba pero no podía saber que era, mi mente divagaba tratando de explicar el porqué de este cambio tan repentino, - Tendré que preguntar qué sucede - Me dije en silencio pero cuando estaba por comenzar a hablar un sonido detuvo mis palabras. Parecía un pequeño rugido, el rostro de Huli tomo un color rojizo y su mirada se fue directamente al suelo, era evidente lo apenada que estaba.

–Mejor me dices donde puedo comer algo, por aquí cerca no hay lugares donde pueda cazar, y dudo mucho que atrapar una rata y comérmela viva sea bien visto por las demás personas.- Huli rompió el silencio mientras cubría su estómago con las dos manos.

- Ciertamente no sería bien visto por las demás personas, pero para mí sería un espectáculo digno de ver - Respondí con una leve sonrisa en el rostro, no podía evitar jactarme de la situación.

- No te preocupes, también tengo hambre, Solo sígueme y trata de no llamar mucho la atención - Honestamente decir que tenía hambre era una pequeña mentira, había comido hace pocas horas pero quería romper un poco con la tensión que tenía la chica.

Mientras caminamos, la cantidad de gente en las calles se hacía mayor, cada cierto tiempo miraba con disimulo hacia atrás para asegurarme de que nadie nos estuviera siguiendo y mantenía mi mano a solo centímetros de mi daga. Después de pasar por unas 7 calles me detuve frente a un edificio de aspecto común, al verlo uno podría pensar que era solo una casa cualquiera de alguna persona que vivía en la ciudad, me acerque a la puerta de madera y con una mano le di tres pequeños golpes. La puerta produjo un pequeño rechinar mientras era abierta, lo suficiente para que el hombre tras ella pudiera mostrar la mitad de su rostro.  

- Un viejo hombre va en su carreta por los caminos de Noreth y tres bandidos bloquean su paso, ¿Porque no lo roban? - Susurre a la pequeña apertura de la puerta.

- No lo roban porque ya están muertos - Respondió el hombre, y abrió la puerta dejándonos  pasar.
Mire sobre mi hombro para ver que Huli siguiera tras de mí y entonces di el primer paso dentro de la casa.

Al entrar pudimos ver la imagen de aquel hombre tras la puerta, era un anciano de talvez 50 años de edad su piel era blanca como la leche al igual que su pelo y su altura no era muy mayor que la de mi acompañante.
Lo que parecía ser una casa en el exterior en realidad era una pequeña posada familiar, Su decoración rustica y humilde le daba un toque acogedor, solo tenía unas 3 mesas de madera las cuales estaban dispersas por la habitación y justo al fondo se podía ver un pequeño bar de madera en el cual no había ni una sola botella, el olor a carne asada se podía sentir al dar solo unos pasos dentro del lugar lo cual es probable que despertara aún más el apetito de Huli.  

- No esperaba verte denuevo por aquí Ruisu y menos con un acompañante.- Dijo el anciano mientras movía unas cuantas sillas para preparar una mesa.

- Veo que hoy tampoco tienes clientes Sirog. Es extraño sabiendo lo bien que cocina tu esposa - Le respondí mientras tomaba asiento, y hacia un pequeño gesto con mi mano para que Huli se sentara.

- Sabes que este sitio no es para cualquiera, ¿Ahora dime que vas a comer hoy? -[/color] Dijo Sirog con una pequeña risa en el rostro y sus manos entrelazadas.

- Para mi lo de siempre y para la señorita..... Bueno... que ella te diga lo que comerá - La respondí mientras miraba a Huli esperando su respuesta.

El anciano al escuchar mis palabras se fue caminando a la parte de atrás del bar en donde había una pequeña puerta que llevaba a la cocina, al pasar unos pocos segundo regreso con una taza de café caliente y una hogaza de pan fresco, la coloco en la mesa y se giró de nuevo para mirar a Huli

- Ahora mismo mi esposa está asando carne de Buey pero si sus gustos son otros podemos preparar algo diferente. - Sirog se quedó mirando a Huli mientras sacaba un pequeño trozo de papel en el cual anotar su pedido.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Lun Ene 26, 2015 6:42 pm

Huli realmente no buscaba llamar la atención… pero a veces le era irremediable, el color de su cabello, la forma de sus ojos, su forma de caminar y claro… desde luego su forma de vestir, sin embargo no gustaba mucho de vestir demasiadas ropas, pues a la hora de cambiar su forma era una lata tener que volver a ponerse todo… a veces simplemente quería permanecer en su forma zorruna pero si hacía eso el cargar su yumi y el shinobue… bueno, era un dilema total que sólo un cambiaformas podría comprender.

Siguió a Ruisu manteniéndose a su lado, no le gustaba estar detrás de las personas por que se sentía como “una mascota” aun que los demás no quisieran verla así, durante todo el camino ella se mantenía callada observando todo lo que los rodeaba, veía a los animales domésticos buscar entre la basura o a los perros correteando a los gatos, vio una que otra rata que hizo que la boca se le hiciera agua. Miraba una y otra vez el pergamino que si mentor le había dado y se preguntaba porque no le habría dicho la forma de regresar a Keybak, quizás era alguna especie de prueba, pensó ella por instante.

Para cuando ambos se detuvieron el semblante de Huli había cambiado ya por completo y era más que obvio que durante todo el lapso de tiempo que les restara estando juntos, Huli no dirigiría muchas palabras a otros desconocidos, era como una especie de costumbre, entablar plática con la primer persona que le cediera ayuda… y no aceptar conversaciones de nadie más hasta que ella lo decidiera.

Curiosa, giró un poco la cabeza cuando Ruisu habló a la otra persona, bajó la mirada para ver sus pies y se dio cuenta de los sucias que se encontraban las vendas que los cubrían, incluso se dio cuenta de unas cuantas manchas de sangre y maldijo por breves instantes lo poco resistente que era la piel humana, enarcó una ceja y entro siguiendo los pasos del humano. Prestó atención a todo el lugar a las sillas, a las mesas, paredes, techo, todo muy despacio y cn cierta paciencia, finalmente tomó asiento y olfateo el agradable aroma que provenía de alguna parte del lugar, sonrió para sus adentros y suspiró con una sonrisa en los labios preguntándose que sería ese delicioso aroma.

Tan centrada había estado intentando descubrir lo que olfateaba que fueron las palabras del dueño de la posada lo que la despertó de su ensoñación hambrienta. -¿Señorita? ¿Señorita? ¿Qué va a pedir usted?- Huli abrió los ojos aun olfateando sutilmente el aroma atrapado en el lugar. -Ahora mismo mi esposa está asando carne de Buey pero si sus gustos son otros podemos preparar algo diferente.- Fueron las palabras de aquel hombre y la chica sonrió levemente viendo en el rostro del anciano el rostro de su amiga “Abuelita”, la mujer que le había enseñado a Huli lo básico para acoplarse a la vida humana.

La pequeña zorra blanca nunca había comido buey, eran animales muy grandes para que su familia pudiera cazarlos incluso en manada, eran pesados, robustos, bruscos y muy fuertes así que su sensata curiosidad le pedía probar aquella carne tan “temida” por su familia. Negó con la cabeza ante las últimas palabras y muy despacio habló –Buey… está bien.- Retiró su mirada del hombre para observar las demás mesas vacías que se encontraban y la voz del hombre volvió a llamar su atención. –No eres de por aquí ¿Verdad pequeña?- Hacía mucho que no la llamaban “pequeña”, frunció un poco el ceño relativamente molesta, ella no se sentía pequeña, tampoco se sentía grande, aún no estaba consciente que con decirle “pequeña” se referían a la edad que aparentaba, así que negó ligeramente con el rostro y regresó a ignorar al hombre, centrada en sus propios pensamientos. – Es un bellísimo arco el que llevas a cuestas ¿No es muy grande o pesado para ti?-

“Arco”, al escuchar la palabra Huli lo tomó con ambas manos y despacio lo colocó debajo de la mesa reposado en sus piernas, su semblante se había cohibido por un breve momento y volvió a negar con la cabeza ante la pregunta, escondiendo el arma incluso girando un poco sucuerpo como si quisiera darle la espalda al hombre, tal como hacen los animales cuando llevan comida en el hocico, escondiendo su botín de otros para que no puedan quitárselo. –Vaya, tu amiga no suele hablar mucho Ruisu.- Huli realmente no quería ser grosera pero su yumi era algo casi sagrado para ella, era especial y lo único que mantenía en su memoria el recuerdo del hombre que amo, pero jamás le correspondió. Era notorio el sentimiento en su rostro, Huli bajó la mirada un tanto melancólica y apenada colocó las manos en la mesa, cruzadas entre ellas mismas, poco después habló. –Es ligero, como el bambú…-

Alguien más tocaba la puerta y el anciano se dirigió a la cocina, supuso Huli que para entregarla orden, regresó pues para verificar quien tocaba a la puerta y Huli reconoció un familiar aroma cuando el hombre abrió. –Es él…- Pronunció la chica mirando de reojo a la puerta. –Reconozco el aroma, es el mismo aroma que lleva mi mentor.-








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Sáb Ene 31, 2015 7:08 am

La posada de Sirog no era muy concurrida, no importaba cuanta gente estuviera en la ciudad, no importaba que hubieran celebraciones o que le ofrecieran una gran cantidad de dinero, Sirog no recibía a nadie que no conociera. Este era el principal motivo por el cual venia aquí siempre que pasaba por Thonomer.

Conocí a Sirog en mi primer viaje a Thonomer, yo necesitaba ir con urgencia a la ciudad y al hablar con el anciano, este había aceptado llevarme en su carreta siempre y cuando lo ayudara a descargarla al llegar a su destino, el trato me pareció justo así que decidí ir con el y aborde su carreta.

Durante el camino a Thonomer unos asaltantes trataron de robarnos pensando que el viejo seria una presa fácil, al parecer habían estado planeando el robo por mucho tiempo, conocían perfectamente cuando salia a comprar mercancías y por donde pasaría con su carreta, el viejo siempre viajaba solo así que no tendrían problemas para quitarle sus pertenencias o eso creían. En esta situación me viene a la mente un dicho que se ajusta a la historia, " Si quieres hacer reír a los dioses, Háblales de tus planes " para su mala suerte ese día en particular Sirog no viajaba solo, y peor aun, quien lo acompañaba no dudo ni un segundo en matarlos por tratar de detener la carreta, desde ese momento Sirog me recibe en su casa siempre que paso por la ciudad, es una suerte que sea la única posada de la ciudad que sirve un café decente, ese día los dioses estuvieron de mi lado.

Mientras recordaba todo esto, un sonido molesto me trajo de regreso a la realidad, alguien tocaba la puerta una y otra ves, era extraño que alguien llamara a la puerta de ese modo, normalmente se daban tres golpes para indicar que no había peligro y luego decías como habías conocido a Sirog, esto le indicaba a los que estuvieran dentro que, quien tocaba era confiable. Lentamente tome mi daga por debajo de la mesa y me limite a observar a Sirog mientras se dirigía a la puerta.

- Reconozco el aroma, es el mismo aroma que lleva mi mentor.- Dijo Huli mientras se levantaba de la mesa.

Esto, lejos de calmarme aumentaba mis deseos por ver quien era aquel sujeto, Sirog se acerco a la puerta y con mucho cuidado la abrió solo lo suficiente para ver quien estaba tras ella.

- Solo quiero comer algo Sirog habré la puerta y déjame entrar. - Dijo el hombre con un tono de voz brusco y un poco elevado.

Sirog abrió la puerta y lo acompaño a una mesa del otro lado de la habitación, el hombre solo se detuvo a mirarnos por unos segundos, y luego siguió caminando tras el anciano. Esto fue una sorpresa, esperaba un reencuentro afectivo entre Huli y su mentor, pero a juzgar por el rostro de la chica, el hombre que había entrado era un completo extraño. intente preguntar a Huli sobre aquel hombre pero ella solo se dedico a mirar la mesa donde estaba el hombre.

- ¡Sirog! Te estas tardando con la comida de la señorita. - Grite para romper un poco con el silencio que se había generado con la llegada de aquel hombre.

Al escucharme Sirog entro rápidamente a la cocina y regreso con la comida, se acerco asta nuestra mesa y coloco el plato frente a Huli. El delicioso aroma era porta voz de lo bien preparada que estaba la comida.

- Huli dijiste que el olor era de tu mentor. ¿ es acaso algún amigo de el ?-Pregunte mientras le daba un pequeño sorbo a mi café, Huli parecía preguntarse lo mismo, su mirada estaba puesta en el sujeto que acababa de entrar a la posada y parecía inmersa en sus propios pensamientos.  Levante la mirada y pude detallar un poco como era el hombre de la otra mesa. Su cuerpo era fornido, como el de una persona que trabaja todo el día levantando cosas, llevaba una capa grande la cual no me dejaba ver bien su rostro pero si pude notar que uno de sus ojos estaba de cierta forma cubierto con una cinta de tela negra.

- Huli, ¿ podrías darme un momento el papel con el símbolo que te dio tu mentor ? le preguntare a Sirog, el tal ves lo conozca y nos de algo de información al respecto. - Le dije a Huli mientras me paraba de la silla, estire mi mano para recibir el papel y camine asta Sirog el cual se encontraba tomando nota de lo que el otro sujeto pedía.

- ¡Sirog! Estamos buscando una herrería aquí en Thonomer, ¿ reconoces este símbolo ? - Pregunte al viejo en voz baja.

- Déjame ver.... - Tomo el papel y se detuvo a observarlo detenidamente. - Creo que lo e visto antes, pero no estoy seguro de donde..... ¡Haah , ya recuerdo! el hombre de aquella mesa tiene un anillo con un símbolo similar. El trabaja en una herrería no muy lejos de aquí, por lo que viene aveces a comer. - Respondió el viejo mientras apuntaba con su mano a la dirección del hombre.

Tome de regreso el papel y regrese rápidamente a la mesa en donde estaba Huli para decirle sobre la nueva información.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Miér Feb 04, 2015 9:00 am

A Huli se le hacía extraño encontrar ese silvestre olor en la ciudad… a decir verdad no era lo silvestre, sino “algo más”. Algo en su cabeza le decía que estaba mal observar al hombre desconocido de esa forma tan escudriñadora, por lo que optó mirar a lados diversos mientras en su mente se hacía una y otra y otra idea. El olor era una mezcla de sudor, sangre, bosque y… y fierro, era la única diferencia que tenía con la esencia de su mentor, aquel hombre sentado en una de las sillas del lugar no era humano, y la chica se había dado cuenta de ello. Volvió a mirar de reojo al individuo hasta que el joven Ruisu interrumpió sus pensamientos, Huli asintió con la cabeza y cedió el pergamino al humano con un rostro un poco desubicado.

Finalmente cuando el hombre llevo el exquisito plato cuyo aroma hacía perder la noción del lugar a la zorra blanca, se olvidó del desconocido y prestó toda su atención a semejante platillo. Huli pensó por un momento en el enorme buey que habría sido aquel animal antes de ser cocinado y se vio a sí misma tratando de vencerlo con la ayuda de su madre y sus hermanos… con la ayuda de aquel humano. Se vio por breves instantes rodeada por los cálidos brazos de aquel humano y un intenso rubor se le hizo presente, tan presente que debió desviar la mirada de la comida para aferrarse con fuerza a su arco. Huli miraba hacía el suelo con los ojos húmedos y cristalinos, parpadeó y llevó su mano zurda al rostro para esconder aquella acción y limpiar el fantasma de llanto que estaba por comenzar… fue entonces que Ruisu apareció de nuevo para otorgarle la información que aquel anciano humano le había dado.

-¿Un anillo?- Sus brillantes ojos se posaron en el hombre viéndolo de pies a cabeza hasta que éste se dio cuenta, ambos se miraron sin apartar la mirada uno del otro, el hombre le sonrió de medio lado, tal como lo hace el cazador cuando mira a su presa, pero Huli no respondió y regresó la mirada a la comida dando finalmente el primer bocado.

La chica no solía probar comida cocida, hervida, freída o asada… Huli estaba acostumbrada a al carne cruda, y el sabor que desprendía la carne marinada seguramente con aceite de olivas la relajó, se dispuso a comer despacio y sonreía para sí misma, observó a Ruisu y ofreció un pedazo de carne que Huli había tomado con los dedos. –Esto sabe bien… pruébalo…- Ruisu la miró algo extrañado pero negó el bocado con un ademán  dando a entender que el sabor de la carne no se llevaría bien con el café. Huli giró un poco el rostro y no volvió a insistir. –Si cambias de opinión, puedes tomar algo- Repitió Huli mientras prosiguió con la comida.

El desconocido había hecho su pedido a Sirog, parecía hablarle al oído o hablar en un tono de voz muy bajo, pues el anciano incluso tenía que agacharse un poco para escuchar bien al hombre, o quizás era que estaba un poco sordo, a decir verdad Huli no lo sabía, lo único que sabía era que sobre sus hombros se recargaba el peso de la mirada de alguien más. –Podemos seguirlo, cuando terminemos… Solo para estar segura, pero…- Quiso decir que no era seguro poder seguirlo, al menos ella no se sentía bien siguiendo a las personas, eso le hacía recordar cosas que quería olvidar y no se sentía segura haciéndolo sola. -¿Pero qué estoy diciendo…?-

Una parte de Huli quería levantarse y preguntar si aquel hombre era Balrog, otra parte le decía que no debía hacerlo… incluso una parte de ella una muy, muy interna le decía que por alguna razón debía desistir en esa misión y que lo mejor era irse del lugar sin nada más, pero la nobleza que la zorra blanca tenía hacía su mentor no le dejaban retirarse así como así. Se quedó quieta y pensativa mirando el plato de comida a medias y comenzó a sentirse acosada, tras unos breves segundos Sirog se dirigió a la mesa del desconocido, el hombre lo había llamado pidiéndole algo al oído, el anciano entonces se acercó a la mesa donde Ruisu y Huli se encontraban y un tanto nervioso Sirog preguntó algo a Huli.

-Disculpa pequeña, pero aquel hombre le gustaría saber de dónde vienes, dice que te pareces mucho a una sobrina lejana…- Fue  ese momento el que hizo que Huli se alarmara, obviamente ella no tenía familiares vagando por el mundo, ella había sido la única de la jauría y de la manada que había conocido su lado humano. Miró incrédula al hombre, quiso responder, pero sabía que no era lo correcto, incluso Ruiso la había interrumpido dándole un ligero “no” con la cabeza, el joven humano se dirigió a su anciano amigo pero Huli no supo que fue lo que ambos conversaban. Tras unas cuantas palabras Ruisu optó por irse del lugar despidiéndose de Sirog a su manera.

Al salir del lugar Huli no pudo evitar volver a mirar al hombre, ambos volvieron a mirarse pero aquel individuo se quedó ahí, sentado inmerso en sus propias ideas mientras la chuca trataba de reconocer aquel peculiar aroma. Una vez estando afuera a unas cuantas casas Huli finalmente habló. -No cabe duda, es un licántropo ¿Preguntaste su nombre a tu amigo? ¿Y si lo esperamos? Podríamos seguirlo guiándonos por su aroma, así no tendríamos que ir detrás de él… pero…- Huli quiso decir que algo en su interior le decía que algo no estaba bien, pero desistió quedándose sentada en un barril probablemente de agua. De nuevo sus pensamientos parecían estar perdidos, varados en alguna parte de su mente.

-¿Qué hacías aquí, en Thonomer?- Preguntó Huli tan repentinamente que probablemente Ruisu ni si quiera tuvo idea de lo que respondería. Cuando Huli se aburría solía hacer preguntas, muchas preguntas si se encontraba acompañada por alguien, no es que preguntara como lo hace un niño de cuatro o cinco años, pero le gustaba conocer un poco a las personas era algo que había adoptado de su amiga “la abuela”.

Mientras esperaba la respuesta del humano Huli vió salir aquel hombre del establecimiento, lo siguió de lejos con la mirada y con un ademán señaló a Ruisu el objetivo








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Vie Feb 06, 2015 4:30 am

Luego de hablar con Huli sobre aquel hombre, su rostro cambio de buena manera. Después de tanto tiempo caminando por Thonomer el fin nos acercábamos a nuestro destino, el hombre que teníamos al frente posiblemente trabajaba en la herrería o incluso podía ser a quien buscaba Huli.

Una pequeña alegría decoro mi rostro, no lo suficiente como para dejar escapar una sonrisa. Pero eran enormes mis ganas de terminar ese trabajo, en ese momento solo podía pensar en lo que haría luego de salir de Thonomer, ¿ A que ciudad debía viajar ahora ? no tenia nada planeado, solo me dedicaba a viajar de un lugar a otro sin siquiera aprender los nombres de quienes me contrataban.

Y aun menos importante era el trabajo por el cual me pagaran, siempre y cuanto la paga fuera justa, me era indiferente si tenia que matar o robar, De hecho, normalmente me pagaban más por matar. Pero en esta ocasión las cosas eran diferentes, Huli era diferente, ¿Que hace una chica como ella sola en una ciudad así? estas preguntas no tenían ninguna respuesta pero aun así rondaban por mi cabeza sin dejarme pensar en otra cosa.

¿Porque me ofrece comida, porque parece tan tranquila? esta chica tenia una imagen de serenidad que me inquietaba, era de suponer que su vida había sido fácil en comparación con la mía, no parecía una guerrera pero llevaba armas con ella, no parecía siquiera que fuera pisado una ciudad antes, pero estaba aquí y sola.

–Esto sabe bien… pruébalo…- Digo Huli sosteniendo un pequeño pedazo de carne entre sus dedos.

Esta forma de ser me parecía muy curiosa, no recuerdo haberme topado con una persona como ella nunca. Incluso quienes predicaban sobre los dioses tenían sus malas intenciones, pero ella no parecía ser así.

Negué con la cabeza el ofrecimiento, pues no tenia apetito mas que para disfrutar mi café, le di un sorbo y vi a la distancia como Sirog se acercaba a nuestra mesa un tanto nervioso lo cual me llamo la atención.

-Disculpa pequeña, pero aquel hombre le gustaría saber de dónde vienes, dice que te pareces mucho a una sobrina lejana…- Dijo Sirog dirigiendo su mirada solo a Huli.

El viejo no me miraba a los ojos, y parecía un poco pálido al decir estas palabras, alce la vista y pude ver al sujeto que estaba en la otra mesa, quien tenía una mirada fría y desafiante adornada con una sonrisa que me generaba un extraño sentimiento. Mire a Huli y negué con la cabeza, - Ya va siendo hora que nos retiremos - Pensé, me acerque a Sirog y en voz baja le dije.

- Viejo amigo, luego regresare para pagarte lo que te debo y espero que no tengas tu que pagarme algo a mi. -

Me despedí de Sirog y salimos de la taberna en silencio, caminamos unas cuantas calles alejándonos de la posada, en ese momento mis dudas sobre este trabajo se hacían cada vez mayores y mi desconfianza sobre quienes había enviado a Huli crecía de igual manera. Pare en seco frente a un montón de cajas y barriles, en ese momento acababa de darme cuenta de algo muy peligroso. ¿Porque me preocupo tanto por esta chica? incluso reflexiono sobre su personalidad y actitud, esto solo era un trabajo mas, uno de tantos pero aun así me preocupaba por Huli, Pensé sobre la situación por un momento y fue entonces que Huli rompió el silencio.

-No cabe duda, es un licántropo ¿Preguntaste su nombre a tu amigo? ¿Y si lo esperamos? Podríamos seguirlo guiándonos por su aroma, así no tendríamos que ir detrás de él… pero…-  

- No se su nombre, creo que se me a pasado por alto esa pregunta... Podríamos seguirlo, según Sirog la herrería esta a pocas calles de aquí. Justamente estamos cerca de "La zona oscura" así que a de ser en ese lugar. - Respondí con cierta inquietud, el que estuviéramos tan cerca me era indiferente pues no podía dejar de desconfiar de la situación.

-¿Qué hacías aquí, en Thonomer?- Pregunto Huli mientras miraba desde lejos la puerta de la posada.

Por un segundo dude si responder esta pregunta, no estaba seguro de que respuesta debía dar, pero al pensar un poco sobre mi situación no pude evitar dejar escapar unas cuantas palabras.

- Yo solo trabajo... solo eso. - No me gustaba hablar mucho sobre mi vida pues honestamente no estaba seguro de mis acciones, un pequeño sentimiento de nostalgia recorrió mi mente y por un breve periodo de tiempo me perdí en mis recuerdos.

Mire a la puerta de Sirog tratando de alejar estos pensamientos de mi mente y fijarme en otra cosa, pasados unos minutos el Hombre que había estado comiendo cerca de nosotros salió. Era el momento de moverse, Huli señalo al sujeto y de un pequeño salto bajo del barril.

Caminamos por unos 10 minutos mientras la gran cantidad de gente ocultaba nuestra presencia,  el Hombre se limito a caminar de manera continua, y solo interrumpió su marcha un par de veces para mirar sobre su hombro, Quizás para asegurarse de que nadie lo estuviera siguiendo o de que no perdiéramos su rastro.

Luego de un momento llego hasta la parte baja de Thonomer, se detuvo frente a un pequeño edificio que tenia en su entrada un cartel con el mismo símbolo que tenia Huli como pista y a la vez el hombre en su anillo.

- Es mejor asegurarnos de que sea el lugar correcto, nunca se sabe lo que se puede encontrar en estas calles - Le dije a Huli mientras observaba desde lejos al hombre que seguíamos entrar al establecimiento.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Vie Feb 06, 2015 4:06 pm

No es buena idea, no es buena idea
Se repetía una y otra vez el Caballero
No es buena idea, no es buena idea
La idea cobraba cada vez más fuerza
Pero no habrá más oportunidades hasta dentro de mucho tiempo
La idea perdía cada vez más fuerza

………………………………….

En ese tira y afloja se hallaba la mente del Caballero Errante, mientras desde la espesura del bosque contemplaba la ciudad, tan activa, tan ruidosa, tan… Viva…

Hacía tiempo que el Caballero no entraba a una ciudad, y siempre había procurado evitarlas, pero… Necesitaba comprar libros, necesitaba comprar herramientas, necesitaba comprar suministros, desde hacía tiempo ya, pero nunca era el momento, siempre había algo que le echaba atrás, siempre: una sociedad intolerante, unos guardias desconfiados, magos, etc. Gente que le pudiera descubrir. Vivir eternamente en una prisión, víctima de horrorosos experimentos fruto de investigadores sin escrúpulos o de hilarantes vejaciones por parte de los ciudadanos, confinado a una picota, mientras todos le tildaban de monstruo, no, definitivamente NO y NO una vez más.

Pero… Quizá pudiera esta vez, ¿Pero por qué ahora? ¿Por qué no antes? La respuesta estaba en una de las puertas menores de la ciudad, en unas coloridas y altas carpas que en el trascurso de una noche se habían montado al raso, un espectáculo ambulante, humilde y pequeño quizá, pero el continuo ir y venir de ciudadanos por los tenderetes demostraba sobradamente el interés que tenía la ciudad en el acontecimiento, si pudiera conseguir uno de los abundantes disfraces de bufón que estaban a la venta, quizá podría pasar desapercibido en la ciudad, como un artista que entraba a reabastecerse antes de proseguir en la caravana de su espectáculo, quizá…

………………………………………

Transcurridas unas horas, una solitaria figura salió de la espesura acercándose con cautela a los tenderetes, mezclándose con la turba, Darkeray se ajustó una vez más la capa, cubriéndose la cabeza con ella a modo de capucha, dejando que sus pantorrillas y sus pies descalzos y ennegrecidos quedaran al descubierto, se sentía ridículo, su honor perdido hace ya siglos se revolvía una vez más, pero no se podía arriesgar a que le vieran con su armadura tan icónica, tan presente en el imaginario de las historias del Caballero Errante, el siniestro mal que atacaba a los solitarios caminantes en sus viajes. Su férrea compañera reposaba ahora en el hueco de un árbol caído, guardada por Muerte, que también se había quedado atrás, demasiado vistoso para hacerlo pasar por un “espectáculo fingido”. Lo único que poseía ahora era su capa como túnica y su capacidad de ocultar su cultura y su modo de hablar, haciéndose pasar por un apestado, literalmente.

Las miradas de desdén y repugnancia se sucedían mientras el caballero avanzaba inclinado y cojeando, interpretando su papel, buscando un disfraz que le convenciera, si estaba haciendo semejante ridículo, al menos se llevaría un traje que le convenciera.

Y por fin, tras dar varias vueltas por las carpas, lo encontró, un traje de bufón con una preciosa máscara que le cubriría su maltratado y podrido rostro, se acercó, e intentando limitar su profunda y reverberante voz con una tos agónica propia de los enfermos, se limitó a señalar el traje fugazmente con la mano mientras decía:

-Cof, cof… ¿Cuánto? Cof, cof…

El tendero miró al traje y levantando una ceja con incredulidad, dijo:

-20 kulls de oro, y no acepto ni una sola moneda menos, no regateo

Darkeray arrugó un poco la cara, era un precio muy elevado, pero merecía la pena por el traje, era precioso, brillante, y con máscara. De modo que cogió la bolsa de la oquedad de su costado izquierdo, intentando fingir que la buscaba en su cinturón, cogió un par de joyas y se las dejó encima de la mesa;  mientras preguntaba:

-¿Con ésto…? Cof, cof… ¿Bastaría?

El hombre alzó ambas cejas, sorprendido evidentemente de que un apestado tuviera semejantes joyas de calidad en su poder, seguramente se estaba cuestionando si eran robadas, pero por el brillo de sus ojos, el Caballero supo que no las desdeñaría fuera cual fuera su origen, de modo que asintió, cogió con ansia las dos joyas y le acercó el traje perfectamente doblado y guardado en un papel de bellos colores. Darkeray asintió para agradecer el servicio y de nuevo, una figura oscura se dirigió a la espesura del bosque.

……………………………………

Trascurrida aproximadamente una hora, una colorida figura se acercaba a las puertas de la ciudad brincando y saltando, Darkeray se sentía ligero y liberado tras quitarse a su querida y férrea compañera, y acorde con su papel, tenía que ser un alegre bufón, que irónica era la situación, un triste payaso con una alegre máscara de bufón ocultándolo todo.

Aspecto con traje:

Pero de pronto, unas lanzas cruzadas le cortaron el paso, y dos guardias le miraron con agresividad, Darkeray mantuvo la calma y forzando una voz aguda y haciendo una cómica reverencia, les saludó en verso:

Saludos a los guardias
De esta bella ciudad
Los de prístinas armaduras
Y fuerza sin par.

Yo soy el joven Jack,  el oloroso bufón
Aquel cuya sonrisa
En la cara se le quedó
La roña que poseo, a mi cara la fijó

Los guardias estallaron en risas, que crueles, riéndose de las desgracias de los demás, que humor tan burdo, pero cuán efectivo para tratar con esos brutos. Pero aun así, no le liberaron el paso a Darkeray.
Cuando terminaron de reírse, el de la derecha, jadeando, le dijo al Caballero:

-Bien, Jack el roñoso –dijo remarcando el apodo- dime, que vas a hacer a la ciudad

-Quisiera comprar suministros, dentro de poco partimos

Y cambiando bruscamente de expresión a una más hostil, el guardia preguntó:

-¿Entonces por qué llevas esos tres cuchillos en el tahalí? No serías el primero que roba algo en la ciudad y que al día siguiente se va en su caravana, eludiendo la ley.

-Lo lamento buen señor, pero no era mi intención, lo que usted ve sólo es por protección, los ladrones en las calles sobran, los kulls no, y aunque sé que la ciudad es segura, la precaución es más oportuna

El guardia abrió la boca un poco, con la intención de protestar, pero pareció convencerle la respuesta, asintió a su compañero y las lanzas se abrieron. Darkeray hizo otra reverencia cómica y atravesó las puertas, pero cuando les dio la espalda a los guardias, le cogieron por la espalda y lo empujaron a un charco, mientras entre risas le soltaban frases como “Lávate Jack el apestoso, ahí tienes agua” o “¿Te traigo jabón Jack?”, despreciables sin honor, atacar a traición los rebajaba a la categoría de ladrones, pero, quizá fuera lo que se mereciera Darkeray, al fin y al cabo, no estaban mintiendo, sólo era un apestoso individuo que merecía ser burlado, un triste y gris monstruo enfundado en un disfraz colorido y alegre.

El Caballero se incorporó, empapado, y echó a andar sin mirar atrás mientras las risas se ahogaban cada vez más entre los ruidos de la ciudad. Su primera parada, la librería del centro.
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Lun Feb 09, 2015 4:13 pm

Thonomer es una ciudad muy concurrida. Mientras Huli y yo seguíamos al hombre de la posada de Sirog, este, había entrado una especie de edificio, posiblemente la herrería que buscábamos.

- Es mejor asegurarnos de que sea el lugar correcto, nunca se sabe lo que se puede encontrar en estas calles - Le dije a Huli mientras esperábamos a pocas calles del edificio en el cual había entrado el sujeto.

- Esa es la herrería... Debemos entrar. – Respondió la chica mientras con una mano señalaba el lugar.

Huli comenzó a caminar lentamente hacia el lugar, y yo sin más opciones decidí hacer lo mismo, la seguía a unos pasos de distancia, miraba a mí alrededor con desconfianza mientras poco a poco nos acercábamos a nuestro destino. A lo lejos pude ver lo que parecía ser un bufón, el colorido personaje caminaba por la ciudad dando pequeños saltos y haciendo gestos con las manos, causando risas a la gente del pueblo que desde lejos observaban el extraño andar del bufón. – Que curioso, algunas personas disfrutan de las burlas de otros – Pensé mientras me percataba de lo cerca que estábamos de entrar a la herrería.

- Huli, ¡Detente un momento! – Le dije a la chica mientras me detenía a pocos pasos de la entrada. - Deja que yo entre primero y revise el lugar, puedo preguntar el nombre de quien sea el dueño y así asegurarnos de estar en el sitio correcto. – Huli se detuvo al escuchar mis palabras, permaneció en silencio por unos segundos y con una voz suave y casi silenciosa respondió a mi propuesta.

- Namhaid me dijo que buscara una herrería con este símbolo. – Al terminar esta oración la chica entro a la herrería.

Al entrar al lugar pude confirmar que era una herrería, el sonido de los martillos chocando con el acero y el olor a sudor eran suficientes pruebas para mí. Piezas de armaduras, armas y objetos de acero colgaban en las paredes del lugar y cuatro herreros se encontraban golpeando el metal sin prestar mucha atención a nuestra entrada.

Apure el paso hasta estar al lado de Huli, la chica caminaba lentamente mirando el rostro de cada hombre buscando al sujeto que seguíamos. Poco a poco nos alejábamos de la puerta, gire por unos segundos el rostro para ver el camino recorrido y pude ver a nuestras espaldas dos sujetos mas siguiéndonos con mala cara.

Frente a nosotros se podía ver el marco de una puerta que llevaba a otra habitación. Huli se detuvo y de esta otra habitación salió el sujeto que habíamos seguido tiempo atrás. - Bienvenida a mi pequeña herrería, Mi nombre es Balrog en que te puedo ayudar. – La voz del hombre era gruesa y dominante.

El sujeto mantenía la mirada fijada en Huli, por alguna razón parecía no interesarle mi presencia. Di un paso delante de la chica y mire fijamente al sujeto a los ojos mientras de forma sarcástica y con la misma fuerza de voz que nos había propinado el con sus palabras respondía a la bienvenida. - Mi nombre es Ruisu, me parece curioso que sea el dueño del lugar quien salga a ofrecernos sus servicios. –


Balrog no pudo evitar mirarme al rostro, dio unos cuantos pasos hasta quedar frente a mí y con una sonrisa burlona respondió.
- Cuando quiera hablar con la mascota te lo diré, hazte a un lado o tendré que hacerlo yo pequeño hombre. –

Al terminar su oración, el sonido de los martillos se detuvo para ser remplazado por algunas risas y burlas de los herreros, incluso los dos sujetos a nuestra espalda dejaron escapar algunas carcajadas muy fuertes. Mi instinto me decía que debíamos irnos del lugar, estábamos rodeados por la gente de Balrog, ¡peor aun! Estábamos en el territorio de un cambia formas. Pensé entonces en sacar mi daga de su funda, pero estaba seguro que una pelea en ese lugar seria una muerte segura.

- Namhaid, el licántropo me ha enviado a pagarte lo que te debía...- Dijo Huli mientras mostraba en sus manos la bolsa con monedas de plata que hace tiempo atrás me había mostrado.

La mirada del sujeto fue directamente a las manos de Huli, exactamente  a la bolsa que en ellas llevaba. Recordé entonces que mi paga estaba en dicha bolsa así llame la atención de Huli con mi mano.

- Bueno… creo que ya no necesitas mis servicios. Una ves que me pagues podre seguir mi camino. – Trate de ser directo para poder salir de esa herrería, la confianza hacia los hombres a nuestro alrededor disminuía rápidamente y sentía que si duraba mas tiempo dentro de ese lugar podría terminar en problemas.

Huli giro su cuerpo dándole la espalda a Balrog, abrió la bolsa que tenia en sus manos y saco poco mas de diez monedas de ella -  Espero que con esto sea suficiente. Gracias… por ayudarme... – Dijo Huli mientras mantenía las monedas en su mano derecha.

Tome las monedas y sin siquiera contarlas las guarde en mi bolsa. Di unos cuantos pasos atrás y me quede viendo por unos minutos a Balrog, el hombre se percato del pago de Huli. La chica le ofrecía nuevamente la bolsa pero la mirada del dueño de la herrería había cambiado nuevamente, un matiz malvado y lascivo comenzaba a tomar forma en su rostro.

Me encontraba inmóvil viendo a la chica y al sujeto frente a frente, Balrog tomo la bolsa de monedas y la arrojo a uno de sus subordinados. Miro nuevamente  a Huli y con una risa malvada en su rostro les ordeno a los otros hombres apresar a la chica, en cuestión de segundos los sujetos saltaron sobre Huli atrapándola con sus manos y bloqueando todos sus movimientos.
La chica ofrece poca resistencia, su mirada iba de un lugar a otro buscando alguna explicación a lo que estaba pasando. Algo que ni yo podía saber aun. En ese momento Balrog se da cuenta que aun estoy en la herrería.

- Ya no tienes nada más que hacer aquí... ¡LÁRGATE! – Grito mientras una mirada de ira era dirigida hacia mí.

Las dudas se apoderaron de mi mente. Por un lado sentía que debía ayudar a Huli, su mirada poco a poco mostraba miedo y no quería ni imaginar lo que tenían pensado hacer con ella, Al mismo tiempo el querer ayudarla iba en contra de mis propias reglas. – Solo tenia que guiarla asta esta herrería, ya no tengo ninguna obligación con ella – Pensaba una y otra vez mientras permanecía inmóvil viendo la escena. Di un ultimo suspiro y baje mi la mirada al suelo, había aceptado irme del lugar y mientras caminaba a la puerta las dudas seguían rondando en mi mente.

– ¿Que haces? ¿Te iras así nada mas? – Pensaba mientras me acercaba a la puerta. No podía mirar a tras, no quería hacerlo. Mientras me acercaba a la salida pude escuchar el ruido de una gran cantidad de personas, me acerque mas a la puerta y fue entonces cuando vi un gran tumulto de gente a pocos metros en la calle. Algunas personas me eran familiares, entre ellas los amigos de Billy y el Bufón resaltaban.

Estaba a solo unos pasos de irme de la herrería pero por alguna razón no podía seguir caminando, - No tengo razones para ayudarla. – Pensaba una y otra ves, mientras un gran sentimiento de culpa se apoderaba de mi.

Gire mi rostro para ver por última vez dentro de la herrería y un grito proveniente de Huli cambio mis planes una vez más.



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Re: Explorando el mundo

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