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Explorando el mundo

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Mar Feb 10, 2015 8:40 pm

Sonríe, sonríe, debes sonreír, es lo que se espera de ti

Y un bufón caminaba por las calles de la ciudad, mugriento, embarrado, mojado; que gracioso y cómico, jajajaja, reíros, hay que reírse, después de todo, un bufón es un bufón, vive rodeado de la risa, su trabajo es la risa, por tanto él es feliz, ¿Por qué no debería serlo? Que estupideces decís a veces.

Así andaba el Caballero por la ciudad, mientras trataba de dar botes y saltitos alegres, ajustándose al papel, tenía que estar feliz, tenía que ser cómico, tenía que comportarse, como un bufón. La gente mientras pasaba se reía, unos disimuladamente, otros a pleno pulmón y con sonoras carcajadas, ¿Tan gracioso resultaba su aspecto? ¿Sus movimientos? Puede que sí, y puede que no

Mientras tanto, en la mente del Caballero, la vergüenza más absoluta le golpeaba con la firmeza de un martillo, ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué estaba sometiéndose a aquella humillación? Era cierto que su honor se perdió hace tiempo, los cuernos de su casco eran el cruel recordatorio de ello, pero su orgullo seguía estando ahí, no sería un soberbio, no sería un ególatra, pero tampoco quería renunciar a su dignidad, pero es tan difícil a veces pensar así, cuando la carga de un error te persigue hasta el día de tu muerte, o en su caso, hasta el fin de los días, le das tan poca importancia a todo, hace tanto tiempo que da igual, los ideales cambian, los tabúes y leyes morales también, y en la soledad y el rechazo eterno, dejarse abatir y caer en la oscuridad del pozo es tan fácil...

Darkeray continuaba caminando a saltitos por la calle, saludaba a los niños, se inclinaba ante los transeúntes, forzaba una voz aguda presentándose como Jack el Roñoso, el bufón hediondo, mientras buscaba una librería, cuanto había cambiado la ciudad, la última vez que la había recorrido había sido durante una breve visita de cortesía a un pariente lejano que estaba en su lecho de muerte, un burdo intento de sus padres para despertar el cariño y simpatía del enfermo para que modificara el testamento, para que le dieran en herencia alguna de sus propiedades, una tarea odiosa para el Caballero, pero que cumplió para complacer a sus padres. Las calles, las vestimentas, el tamaño, todo había cambiado tanto en los últimos siglos que, los viejos mapas urbanos que su memoria recordaba de poco le servían ahora. Y en estas cavilaciones seguía Darkeray cuando encontró lo que buscaba, una librería, en cuyo cartel se podía leer El Sabio Orco, curioso nombre sin duda.

Empujó la vetusta puerta, que se quejó con un chirrido oxidado y accedió al anterior, la luz entraba por las estrechas ventanas, iluminando las numerosas motas de polvo que flotaban en el aire, mientras un intenso olor a papel y tinta impregnaba el sombrío ambiente. En el fondo, en una especie de escritorio, un anciano, a la luz de 7 velas repartidas por la mesa, cuya propia cera derretida se había convertido en sus soportes, leía un pergamino bastante desgastado y amarillento.

Darkeray, desde la penumbra, se acercó lentamente y con cautela al escritorio, el anciano, levantó un momento la mirada, y volviéndola a bajar a su lectura, dijo secamente:

-Si quiere hacer el ridículo, hágalo en otro sitio, éste es un lugar serio

El comentario se le clavó como un frío puñal al Caballero, y consideró replicarle con algún comentario ácido e hiriente, pero lo reconsideró, en el fondo tenía razón, y tosiendo un poco y procurando amortiguar la reverberación que tenía siempre en su voz con un tono bajo y grave, dijo:

- En efecto buen librero, y no os quitaré razón, dígame, tiene en su poder libros de... -pensó detenidamente la demanda y dijo- historia general del mundo y... Tal vez alguno de anatomía animal.

El librero levantó de nuevo la cabeza de su lectura, y con una mirada de leve sorpresa, quizá por la forma de hablar del Caballero, asintió lentamente, y señalando a su derecha, dijo:

-Al fondo de aquel pasillo, en la estantería del final, tiene tratados de medicina, y un poco más a la izquierda, de historia, sírvase usted mismo por favor, mis cansados huesos se lo agradecerían

Darkeray hizo una leve reverencia y contestó con un “Por supuesto, muchas gracias por su ayuda”, se dirigió a las estanterías, y comenzó a buscar con detenimiento, había muchos tratados interesantes, era muy difícil escoger, permaneció allí durante un largo rato, en el silencio y las toses intermitentes del anciano, y al final, se decantó por 4 libros:

-Historia de Noreth: Del Árbol Zuìè Shù a la consolidación del mundo actual
-El animal y su cuerpo, relación de supervivencia
-La Nigromancia ¿falacia o amenaza?
-Cancionero popular, recopilación completa


Los depositó en el escritorio del anciano y, justo encima, un reluciente rubí, y preguntó:

- ¿Con ésto bastaría?

El anciano, sorprendido, cogió el rubí entre sus manos, y dijo de forma entrecortada:

-Es suficiente, incluso diría que excesivo, ni vendiendo toda la tienda podría devolverle el importe completo

-No se preocupe, considérelo un gesto por su amabilidad, espero que le ayude a mantener el negocio

-Muchas gracias caballero, lamento haber sido brusco con usted, está claro que me he dejado engañar por las apariencias.

-No es necesario que se disculpe buen librero, que tenga usted un buen día -dijo el Caballero mientras cogía los libros, dispuesto a marcharse, pero antes de que pudiera darse la vuelta, el anciano añadió apresuradamente-.

-Déjeme al menos, ofrecerle un zurrón de cuero para llevar los libros, evitará los desperfectos que puedan causar la luz y el clima -y mientras hablaba, sacó un amplio zurrón de cuero negro y lo colocó encima de la mesa-.

Aspecto del zurrón:

-Se lo agradezco buen librero, aliviará de la carga a mis brazos- añadió Darkeray mientras guardaba los libros en el zurrón para después cruzarlo sobre su pecho y salir por la puerta-.

La luz del día le iluminó de nuevo, cegando al Caballero por unos segundos, a pesar de la máscara, y una vez se acostumbró a la luz, se dispuso a caminar para ir a su siguiente destino, el peletero. Sin embargo, no había dado dos pasos cuando tres voces a su espalda dijeron:

-Hombre, mira quién es, el bufón roñoso

-¿El que estaba en la entrada? ¿El que se dio un baño en un charco?

-Sí amigo mío sí, ése mismo

-Y ha salido de la librería, pobre anciano, seguro que ha tenido que taparse la nariz para dirigirse a él

-Síiiii, jajajaja, seguro seguro

-¿Y qué te parece? ¡Ha comprado libros! Seguro que son para limpiarse el trasero

- Por supuesto, estoy seguro de que ni sabe leer

Los tres individuos estallaron en carcajadas, Darkeray estaba furioso, deseaba mil veces hacerles pagar cada una de sus puyas, pero Toska reposaba en un tronco vacío en el medio del bosque, y su promesa de no herir a nadie desde sus días como soldado le golpeteaba en la cabeza, recordándoselo cada vez que un pensamiento violento cruzaba su mente. Respiró profundamente y reanudó sus pasos, los ignoraría, eso y nada más.

Pero aquellos truhanes no se dieron por vencido, sintiéndose ofendidos por ser ignorados, se acercaron con sigilo y robaron el zurrón del Caballero. Darkeray, sorprendido, se dio la vuelta intentando cogerlo, pero era tarde, aquellos bastardos lo tenían a buen recaudo en sus manos, vaciaron el contenido y comenzaron a ojear por encima las ilustraciones de los libros

-Vaya vaya, parece que a este roñoso le gustan los cuerpos de los animales

-Seguramente disfruta de su compañía en las solitarias y frías noches, sus amorcitos -añadió el de la izquierda con un fingido tono de amor-.

-¡BASTARDOS INSOLENTES, DEVOLVEDME ESOS LIBROS! -exclamó el Caballero-.

- ¿Cuál? ¿Éste?- dijo el del centro mientras tiraba al suelo uno-

-¿O quizá éste?- dijo el de la derecha arrojando a un charco un segundo libro-.

Darkeray miraba impotente como los libros perdían un par de hojas en su caída y se mojaban en las húmedas calles, cada vez más furioso. Se acercó para intentar cogerlos, pero antes de que pudiera siquiera rozarlos, uno de ellos le pisó la mano, y otro le pegó un puntapié en las costillas, no le dolía, no lo sentía, pero igualmente, resultaba molesto, e irritante.

El Caballero empujó al que tenía atrapada su mano y le propinó un puñetazo a uno de ellos, no les mataría, no emplearía los cuchillos, pero indemnes no iban a quedar esos insolentes. En un momento, comenzó una pelea en la que Darkeray, si bien lidiaba con los 3 a la vez sin recibir muchos daños, tampoco tenía todas las cartas a su favor, esquivaba, se protegía, contraatacaba, pero los hombres no se daban por vencidos. Un grupo de curiosos comenzó a arremolinarse a su alrededor, algunas de las ventanas de las casas se abrieron, asomándose gente de todas la edades y sexos. Darkeray cada vez estaba más descentrado, cada vez más nervioso, la guardia no tardaría en aparecer para imponer orden, y si le despojaban de sus ropajes... ¡PLAM! Un puñetazo en toda la cara le devolvió a la realidad, no dolía, no lo sentía, pero igualmente le echó hacia atrás y le tiró al suelo, delante suya, tres hombres le miraban con amarillentas dentaduras mientras se estallaban los dedos...
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Dom Feb 15, 2015 7:24 am

Huli no comprendía en absoluto lo que estaba sucediendo, en menos de un minuto se vi presa entre brazos y manos masculinas, se había  quedado inmóvil en un principio… pero cuando los agarres fueron bruscos y fuertes comenzó a forcejear. Ella no sabía el por qué aquellos hombres la trataban con esa brusquedad, cuando la fuerza comenzó a mermarle los brazos dio inicio a un forcejeo, se quejaba intentando zafarse de aquellos hombres pero mientras más fuerza empleaba ella más era el dolor que en sus brazos sentía.
-¿Por qué está haciendo esto? Namhaid dijo que eso era todo, no hace falta nada, yo no tengo nada más y…- Balrog elevó el dedo índice colocándolo casi sutil en los labios de Huli. –Pequeña… estas míseras monedas muy apenas alcanzan a pagar la mitad de su deuda, antes de que tú llegaras había recibido ya un mensaje por parte de él, sabía que era cruel… pero no tanto, mira que ofrecer a su única alumna, casi hija para saldar una cuenta. Realmente estaba desesperado, pero no te preocupes, gracias a ti tu querido mentor estará sano, a salvo y con vida.- una sarcástica y cruel risa se hizo presente en el rostro de Balrog.

La chica no lograba asimilar nada de lo que acababa de escuchar ¿Namhaid la había ofrecido como paga? ¿Le había puesto un precio? ¿Qué valor le había puesto…? Por su cabeza sucedían tantas cosas, pensaba en todo lo que había vivido con su mentor ¿Cómo había sido todo eso posible? Namhaid era el único cambiaformas que la había aceptado, le había dado su confianza, le había entregado todo lo que una huérfana pudiera esperar de un padre adoptivo… No podría decirse que lo amaba, no, Hulo no amaba a Namhaid, pero lo apreciaba, era su mentor, había fraternizado con él por qué ese hombre, ese cambiaformas lobezno la había enseñado a controlar su lado animal y su lado humano simultáneamente… y ahora, ahora la imagen de aquel hombre a quien había tomado por padre sustituto… estaba siendo mancillada.

Namhaid la había traicionado y Huli sentía que el corazón se le rompía en mil pedacitos, el sentimiento por el que estaba pasando era tan similar a aquel que la había hecho darse cuenta de su lado humano… sentía que estaba muriendo en vida y un intenso ardor en el  pecho le quemaba por dentro, haciendo que de sus ojos unas cuantas lágrimas se debatieran por salir a chorros de sus lagrimales… -No, no… no Namhaid…- Susurro para ella misma,  casi dejándose caer de rodillas, pero un intenso dolor en su nuca provocado por un tirón de sus cabellos la hicieron volver en si, alguien había tocado su yumi… Huli se sintió ultrajada y un extraño sentimiento se le hizo presente, sus fuerzas habían regresado y comenzó a forcejear todo lo que sus energías le permitían.

Trataba de encontrar a Ruisu con la mirada, pero el humano ya no se encontraba, un vuelco en su corazón volvió a hacerse presente, pero después de unos breves segundos pensó que no había ninguna razón para maldecir al sujeto, a final de cuentas era un humano que sólo trabajaba por dinero… y había cumplido con su palabra “llevarla a la herrería”, se sintió molesta consigo misma, empleaba su boca para morder y rasguñaba con sus manos, la ligereza de su cuerpo y la delgadez del mismo le hicieron soltarse tras unos minutos de forcejeo, pero estaba exhausta, inhalaba y exhalaba con brusquedad. Tragaba saliva pues tenía miedo, aún no terminaba por conocer la malicia del mundo, pero Namhaid le había advertido de ella, que ironía, le había advertido de la traición cuando el mismo la llevaría a cabo. Balrog observaba, simplemente observaba todo el espectáculo, se había dado cuenta de que  Huli no atacaba… no, Huli sólo se defendía, la chica era lo que Balrog había estado buscando por tanto tiempo, una hembra pasiva que le fuera fácil de manipular, controlar… y hacer de ella lo que quisiera, al licántropo le gustaban las cosas fáciles y sin duda alguna Huli era lo que él había estado buscando, una virginal chiquilla que cesará sus fantasiosos clichés sexuales, realmente Namhaid le había pagado con “oro” su deuda.

Un gruñido se hizo presente y el silencio reinó en el lugar… Balrog lo había ordenado. –Namhaid debió haber sufrido mucho con tu partida, jovencita, ahora veo lo que dejó ir, él te quería y mucho…- Sonrió más que como licántropo como una hiena burlona, sádica y grosera. Huli estaba lista para protestar, pero antes de que lo hiciera una silueta había llamado su atención, observó con detenimiento y… ¡Era Ruisu! La chica estaba confundida, una parte de ella quería gritar su nombre de emoción, pero otra parte quería matarle… y otra tenía miedo, no sabía lo que estaba sucediendo dentro de su cabeza, finalmente se quedó callada. Todo era silencio hasta que un tumulto fuera del lugar irritó los oídos de Balrog.

Fuera de la herrería un tumulto de gente comenzaba a gritar, dentro del lugar nadie sabía lo que estaba ocurriendo, a Balrog no le gustaba el ruido que no fuera el proveniente del golpeteo de los martillos… el tumulto de la gente, sus gritos y risas simplemente lo ponían de mal humor. Tan de pronto como los gritos comenzaron su plan se había visto mermado. Huli aprovecho el breve segundo en el que Balrog giró la cabeza, tomó su forma zorruna corriendo entre los pies de sus captores y llegó donde su yumi, para cuando todos se habían dado cuenta, Huli ya tenía una pequeña porción de ventaja, todos comenzaron a correr hacía distintas partes del lugar sin tener un rumbo fijo, buscaban atrapar a Huli fuera como fuera.

El hombre que sostenía en sus manos el arco de Huli sabía que su fuera era mucho mayor a la de  la chica, así que con una sonrisa en su rostro elevó el arco lo más alto que su altura le permitió, la zorra moteada lo miró, gruño y sin pensarlo dos veces se lanzó con los colmillos abiertos directo a su entrepierna, un antiguo consejo que provenía de los labios de Namhaid “La entrepierna en los hombres siempre será su punto débil… cuando estés en apuros no dudes en echar una mordida a ese punto, Huli”, ella no sabía del todo por que era el punto débil, pero imaginaba que era algo como su cola, o su pecho en su forma humana. Tan pronto sus colmillos se cerraron el hombre chilló dejándose caer de rodillas, Huli tomó su forma humana para agarrar su arco y brincar por la espalda del hombre, en busca de una salida, se dirigió donde la capa de Ruisu había caído y se cubrió con ella,  había perdido de vista a Ruisu, supuso que él se encontraba en sus propios “asuntos”. Su huida ya no sólo dependía de que tan rápido corriera, debía generar una distracción  o mejor dicho debía  hacer uso de la ofensiva…

Se detuvo en seco a al puerta de la herrería, elevó su yumi  apuntándolo listo para disparar, tomó una flecha y diose cuenta que del techo pendían costales, por la forma en la que se ubicaban y colocaban Huli pensó que debían ser pesados, se colocó en posición y la flecha dio derecho a una de aquellas cuerdas, uno de los costales se había soltado y cayó precipitándose sobre dos de los hombres que la perseguían, aquellos costales guardaban pequeños perdigones de pólvora que al caer hicieron cómicamente imposible el paso del resto de los hombre, Balrog observaba con los ojos llenos en cólera lo que la diminuta chica acababa de hacer, estando en la puerta Huli le miró un tanto retadora, al mirar hacia arriba se encontró nuevamente a Ruisu y sin decirle nada salió corriendo del lugar, para que el humano se le uniera en la huida.

El tumulto del lugar era generado por los tipos que tiempo atrás habían molestado a Huli, la chica se quedó parada por breves segundos, fuera a donde fuera el peligro la estaba acechando, así que sin pensarlo dos veces se dirigió a donde el grupo de personas para protegerse un poco entre ellas. La chica se había percatado que los tres humanos empedernidos ahora molestaban a un hombre, un hombre de un llamativo traje a colores.

Poco antes de que se detuvieran, Huli señaló al tumulto de personas como una oportunidad de deshacerse de Balrog y los suyos, sin embargo, realmente por el momento no tenía ni el más mínimo deseo de dirigirle una palabra al humano, así que volviendo a tomar su forma zorruna corrió entre las personas para ver lo que estaba sucediendo, la chica había alcanzado a ver lo que ocurría con el bufón y los bribones, se colocó detrás del primero y tomó dos libros con el hocico dirigiendo una mirada fría a los humanos aprovechados, tocó con la nariz las piernas del bufón y se echó a correr donde Ruisu entregándole los libros. El humano no sabía por que la zorra blanca le había entregado aquellos libros, desde su punto de vista realmente no sabía lo que estaba ocurriendo al centro del tumulto.

Los tres bribones comenzaron a echarse a carcajada abierta cuando vieron lo que el animal había hecho. –Mira nada más, hasta los animales se burlan de ti ¡Idiota!- Pero uno de los hombres, el más grande, el que estaba junto a Billy observo al animal de hocico a cola… -Es… es, es el zorro, es el zorro que venía con el humano ¡El zorro del maldito arquero!- Los tres giraron su rostro persiguiendo al animal con la mirada, fue mala suerte para Ruisu, cuando aquellos humanos le vieron junto a Huli. La zorra moteada tomó el yumi entre los dientes, corrió y corrió hasta apartarse del humano a un lugar retirado, alistó su arco  una vez había tomado su forma humana… La primer flecha tirada había dado en la pierna de uno de los hombres, el más grande de ellos, el inseparable compañero de Billy.

Por ahora, no había dirigió palabra a nadie, esperaba que lo que acababa de suceder dispersara a las personas y aminorara el paso de Balrog y sus hombres… pero había un pequeño problema, Huli miró su brazo derecho, tenía una herida, no profunda, pero si dolorosa, no sabía si quiera en que momento se había lastimado, estaba sangrando y sabía que el olor de su sangre la delataría mucho más rápido, miró entonces hacia el tumulto esperando a ver lo que sucedía…


OFF:
Chicos, perdón por la tardanza, el internet me ha dado problemas y lo cortaron por unos días, pero ya está, cualquier duda, qué tal si hacemos un tema en el hilo de "Fuera del rol"








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Dom Feb 15, 2015 9:59 pm

Giro mi rostro para dar una ultima mirada dentro de la herrería y la imagen que veo frente a mi no es alentadora, los hombres de Sirog forcejeaban con la chica. Risas y burlas se escuchan en el lugar mientras Huli pedía explicaciones, su voz ya no era pasiva y silenciosa.

Mientras tanto yo me encontraba aun en la puerta mirando la escena dentro de la herrería. – ¿Que haces? Vete de una vez mientras puedas hacerlo – Me dije a mi mismo mientras miraba a Huli forcejear para liberarse. – ¿En que mierda piensas? No tienes nada que hacer aquí. ¡VETE! – Me repetía de nuevo mientras mi mano se posaba sobre mi daga.

Una breve imagen pasaba por mi mente. En ella me decidía por entrar a ayudar a la chica, podría crear una distracción o talvez matar a algunos desde la puerta, aprovechar que están distraídos con Huli y disparar con mi arco desde lejos, proteger a la chica asta salir de la ciudad, quizás…. Quería ser más que solo un mercenario. Todo lo que e aprendido en estos años me obliga a abandonarla, solo tenia que seguir caminando e ignorar la situación. – ¿Ruisu, en que piensas? – No tienes nada que hacer aquí. No tienes porque ayudarla. No soy una buena persona, no tengo moral, no tengo sentimientos por nadie, no tengo un lugar al cual llamar hogar ni nada por lo cual sentir aprecio. ¿Así que porque me sentía tan culpable?

Huli forcejeaba con los hombres de Sirog mientras yo me encontraba a solo un paso de salir de la herrería. Frente a esta, una maraña de personas reían y gritaban, el bufón estaba en medio posiblemente haciendo alguna payasada. Incluso los amigos de Billy podían muy cerca del Bufón. – E visto a muchas personas sufrir sin ser ayudadas, a mi nadie me ayudo en su momento. No confíes en nadie Ruisu. – Murmure mientras salía de la herrería.

Me detuve a pocos pasos de la puerta y trate de ver que hacia el bufón para reunir tantas personas. Un sonido fuerte proveniente de la herrería llamo la atención de unos cuantos curiosos y seguido de eso la chica atravesó la puerta.

Nuestras miradas se encontraron por un par de segundos y de manera sorpresiva la chica salió corriendo hacia el grupo de personas que estaban frente a la herrería. No había decidido ayudarle cuando tuve la oportunidad. Respire aliviado al ver que la chica había escapado de Balrog.

Di unos cuantos pasos tras ella, quería disculparme pero no sabia que palabras decir. De echo ni siquiera sabia porque la seguía, mire varias veces tras de mi y pude ver a los hombres de Balrog luchando por salir de la herrería, algo en el suelo hacia que tropezaran. Una y otra ves los hombres se levantaban y no tardaban más de un segundo en azotar nuevamente el suelo con sus cuerpos.

- No lastimes a alguien que no podrás matar después. – Eso me lo decían mucho mis compañeros en el gremio. Tome mi frasco con veneno y empape mi daga con su contenido. Perdiendo de vista por un momento a Huli.

Al mirar nuevamente a la chica pude ver una pista de lo que le esperaba si caía en manos de los matones de la herrería. Su piel estaba golpeada y una línea de sangre bajaba por uno de sus brazos. La chica sin percatarse mucho en mi, señalo el tumulto de personas y luego de tomar su forma de zorro se metió en la multitud zigzagueando entre las piernas de las personas. – ¡Vete Ruisu! No tienes porque ayudarla. – me dije a mi mismo mientras daba unos cuantos pasos atrás. Me quede parado por unos segundos y me percate de mis ganas de ayudar a la chica. En todo este tiempo había dudado si irme o no. Pero…. ¿Porque no me e ido sin pensar mucho en lo demás? Mantenía en mi mano la daga envenenada y una decisión cobraba forma en mi mente. – La ayudare a salir de aquí. Tengo que actuar por mi cuenta al menos una vez en la vida. –

El pequeño zorro apareció de nuevo frente a mí y tras dejar un par de libros salió corriendo dejándome atrás. Dirigí mí mirada a la multitud y tres hombres conocidos se pararon frente a mí. Los amigos de Billy y justo en el mejor momento hacían acto de presencia.


Me agache lentamente, tome los libros que había dejado la chica y mire con disimulo a los hombres frente a mi y mas atrás de ellos al bufón.

- Ya tenia ganas de ver de nuevo a mi amigo arquero. Estábamos muy tristes pues te fuiste sin despedirte. – Parloteo el sujeto que había huido cuando ataque a Billy

Me levante y gire el rostro buscando a Huli, pude ver entonces que estaba ya en forma humana y apuntando con su arco a los tres sujetos frente a mí.

- Tienen suerte, hoy de ustedes solo uno morirá. – termine mis palabras con una sonrisa y seguido de eso una flecha se enterró en la pierna del hombre frente a mi.

La mirada de los otros dos fueron a la pierna de su amigo, un grito de dolor fue escuchado por la multitud y en pocos segundos el espectáculo había terminado, las personas corrían sin un rumbo fijo, algunos chocando entre si y otros empujando a quien tuvieran frente.

Tome mi daga fuertemente y en un movimiento la enterré en el pecho de uno de los sujetos. Los libros que tenia en la mano no eran míos así que los arroje al rostro del segundo, quien solo puso sus brazos frente a su rostro para tratar de cubrirse pero dándome espacio y tiempo para acercarme a el.

Me acerque al sujeto y luego de un puñetazo en la barriga finalice mi ataque hundiendo nuevamente mi daga en carne humana. El hombre demostró ser mas duro de lo que esperaba pues aun teniendo mi daga clavada a un costado, tuvo fuerzas para golpearme en el rostro. Di unos cuantos pasos atrás y metí mi mano en mi cinturón. Saque una de las dagas arrojadizas y tras recuperar el equilibrio la arroje al pecho del tipo dándole el último golpe para terminar su vida.

Los gritos de las personas se agudizaron y solo una figura permanecía quieta, el bufón miraba el espectáculo a pocos metros de nosotros inmóvil pero no parecía ser por el miedo. Puse mi mano derecha sobre mi rostro. El golpe que había recibido estuvo a pocos centímetros de darme en la nariz. Di unos cuantos pasos hacia el cuerpo de mi segunda victima y de un tirón arrebate mi daga y mi cuchilla de su cuerpo muerto.

En mi mente todo había pasado muy lento, no podía pensar durante la pelea solo veía imágenes de mis siguientes movimientos e ignoraba todo lo que pudiera pasar al terminar el trabajo. el calor de la sangre en mis manos hacia que un sentimiento de satisfacción recorriera mi cuerpo. Camine hacia el amigo de Billy, el que había recibido la flecha de Huli, el tipo aun estaba en el suelo, llorando y revolcándose en un charco de sangre. Un olor muy peculiar decoraba su presencia y daba declaraciones sobre su cobardía.

- Actuabas tan valiente en vida y cuando la muerte se paro frente a ti, te cagaste del miedo. – Le dije al hombre mientras deslizaba mi daga por uno de sus tobillos.

Recogí los libros que me había entregado Huli y tras percatarme que los hombres de la herrería estaban saliendo me dispuse a correr tras la chica. Mire sobre mi hombro pues los pasos que podía escuchar estaban muy cerca. Era imposible que esos tipos me alcanzaran tan rápido. Pero la persona que me seguía vestía colorida mente. Era el bufón quien estaba a pocos pasos tras de mi, tal vez esos libros eran de el. Una pequeña sonrisa se marco en mi rostro y tras mirar al bufón le extendí la mano entregándole los libros.

- Creo que esto te pertenece, tal vez deberías alejarte de mí pues tengo algunos problemas a mis espaldas. – Mis manos estaban cubiertas de sangre al igual que los libros, pero aun así se los ofrecía al bufón esperando que esto no le molestara.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Jue Feb 19, 2015 1:11 pm

No debes matar, no los debes tocar,
si mueren,tú mueres,
si los condenas, te condenarán.
Pero que fácil resultaría
atravesarlos con la fría hoja.


Y el Caballero miraba a los tres truhanes con los que se peleaba, las caras de la gente de su alrededor emanaban emociones dispares, furia, tristeza, miedo, sorpresa, euforia; unos disfrutaban de espectáculo, otros con cara de disgusto se debatían entre llamar a la guardia o no, otros pasaban de largo evitando verse envueltos en la situación. Se maldijo mil veces por la insensatez que había cometido al pensar que podría entrar en la ciudad, intentar ser alguien normal, salir sin ningún problema, que estupidez, que ilusión más estúpida, más vana, más... Desesperada.

De pronto, el sonido de la muchedumbre se interrumpió por el ruido ensordecedor que provenía de una herrería cercana, primero alboroto, luego herramientas metálicas rebotando contra el suelo, luego un sonido como de cálida arena, luego unas voces masculinas maldiciendo y cayéndose al suelo, y un instante de silencio.

En un momento, la atención por la pelea se perdió, los tres truhanes desviaron la mirada, distraídos por el ruido. Darkeray, aprovechando la distracción, se levantó rápidamente, aquellos individuos apenas tuvieron tiempo de reaccionar a los golpes que el colorido bufón les enviaba, retrocediendo hasta donde les permitió el círculo de gentío, sus caras rezumaban rabia a la par que sorpresa, no esperaban verse igualados por un mísero bufón apestoso.

La pelea prosiguió, Darkeray se movía con agilidad, buscando que se cansaran; y los hombres, chocándose entre ellos por la falta de coordinación, se alejaron para recuperarse unos instantes, sus respiraciones aceleradas y sus jadeos se amortiguaban entre los gritos de la gente, que dividía su atención en los dos sucesos. Entonces, en un instante, un zorro apareció corriendo entre las piernas de la gente, se puso detrás del Caballero, olisqueó los dos libros que aún reposaban en el suelo, los cogió entre sus pequeñas fauces, y tras darle unos suaves toques a la pierna del Caballero y mirar a los tres truhanes, desapareció tan rápido como había venido.

Darkeray no comprendía que estaba pasando, y observó estupefacto como sus libros desaparecían entre un mar de pies y piernas, volviendo a la realidad cuando uno de aquellos bastardos se burlaba de él, jadeando, mientras otro contemplaba al animal con furia, y decía:

-Es… es, es el zorro, es el zorro que venía con el humano ¡El zorro del maldito arquero!

Tres rostros siguieron el movimiento del animal y corrieron tras él apartando al gentío, que se abrió en forma de U para evitar inmiscuirse en el problema. Darkeray, viéndose ignorado, siguió con la mirada a aquellos hombres, que se pusieron a hablar con una figura de color negro, que sujetaba con extrañeza los libros robados ¿Un animal entrenado para robar objetos a los transeúntes para después dárselos a su amo? Que vil artimaña... El Caballero se adelantó para exigir la devolución de aquellos libros pero, de repente, un sonido silbante seguido de un grito ensordecedor detuvo a Darkeray, que observó como uno de aquellos hombres se desplomaba en el suelo con una flecha clavada en su pierna; a continuación, prosiguió una pelea en la cual aquel individuo ataviado de negro, asesinó sin miramientos a los tres hombres, atreviéndose incluso a usar sus libros como arma de distracción; ladrón sin honor, que fácil le resultaba a él destruir algo que no era suyo, que fácil le resultaba quitar una vida, sin comprender lo que ello significaba, pero... En el fondo, muy en el fondo, un viejo sentimiento de euforia chispeaba en el ánimo del Caballero, la batalla, el esfuerzo, la victoria, la... Sangre...

Darkeray sacudió su cabeza, apartando esos sentimientos de él, mientras que a unos kilómetros, en la espesura de los bosques, una espada rezumaba una niebla de color negro, encolerizada por no poder derramar aquella sangre, cuando tan fácil hubiera resultado reducir a esos bastardos y hundirse en su corazón y su alma.

Y tras un breve diálogo con el herido por la flecha y haberle condenado a muerte tras pasarle la hoja por el tobillo, pues de ella goteaba un líquido pegajoso, veneno, aquel individuo de color negro se levantó, miró a unos furibundos hombres que salían de la herrería y comenzó a correr, alejándose del lugar. El Caballero, volviendo de su ensimismamiento, le persiguió, esos libros eran suyos, y no los iba a dejar escapar sin más.

El zurrón le golpeaba en la espalda rítmicamente, sus pasos resonaban en las paredes de la calle, ahora enmudecida tras la estupefacción del gentío, asustado por el sangriento espectáculo. Los negros ropajes de aquel hombre ondeaban por la carrera, y de pronto, se detuvieron, el hombre se dio la vuelta y le examinó de pies a cabeza, y tras un fantasma de sonrisa, le extendió los libros al Caballero

¿Se los devolvía? ¿Sin más? Quizá no resultaban ser de tanto valor como para venderlos, o quizá... O quizá los había recuperado del zorro, y había entendido que él era su legítimo dueño. Darkeray, alargó el brazo y agarró los dos libros, que aún goteaban sangre y cuyas tapas habían empezado a desprenderse y los guardó en el zurrón, a salvo por fin.

- Creo que esto te pertenece, tal vez deberías alejarte de mí pues tengo algunos problemas a mis espaldas.

“¿Problemas? ¿Qué problemas?” Se preguntaba el Caballero en su mente, y contestando a su pregunta, escuchó unos pasos a su espalda, Darkeray se dio la vuelta y vio a unos hombres, los que había visto salir de la herrería, y comprendió la situación, aquel hombre estaba huyendo de ellos, no sabía el por qué, pero estaba huyendo de ellos, ¿Qué debía hacer? ¿Ayudarle? Quizá estuviese ayudando a escapar a un criminal, pero aquel hombre le había hecho un favor, y su honor le obligaba a devolverlo, fuera quien fuera el autor. El Caballero, mirando por encima de su hombro, y con una voz pesarosa, dijo:

-Vos me habéis ayudado, y yo os ayudaré a vos, huid, huid lejos y sin demora, que la fortuna empuje a vuestros pies y guíe vuestro camino, yo los retendré lo máximo que pueda...- Darkeray miró al frente de nuevo, y avanzó unos pasos para encararse con aquellos hombres, y sin darse la vuelta, añadió algo más- Si mi memoria no me falla, más adelante os cruzaréis con una pétrea estatua que está en una pequeña plaza, si seguís por la calle de la derecha, llegaréis a un pequeño agujero tapado por una rejilla, si conseguís atravesarla, llegaréis a las cloacas de la ciudad, id hacia el viento, y llegaréis a uno de los desagües que salen de la ciudad...-y tras una pausa añadió- Un placer haberos conocido.

E ignorando lo que pudiera estar haciendo aquel individuo de oscuros ropajes, el Caballero se adelantó hacia aquellos hombres, que ya se habían acercado lo suficiente, y les dijo:

-Lo lamento, pero no os puedo dejar pasar

Las carcajadas resonaron casi al instante por toda la calle, y uno de ellos, con un fingido tono de cortesía, dijo:

- ¿Y quién, pregunto, nos impide el paso?

Darkeray inspiró profundamente para evitar dejarse llevar por aquellas burlas, pensó su respuesta, y contestó:

-Jack, Jack el bufón

- Conque Jack... ¿Eh? ¿Jack el bufón? -dijo otro con un tono suspicaz-.

-Vos lo decís, yo soy -contestó el Caballero sin amilanarse-.

- Pues no sabía que los cadáveres ahora fuesen bufones-dijo arrastrando las palabras-

El Caballero inspiró de forma entrecortada, sus ojos se abrieron de par en par ¿Un cadáver? ¿A qué se referiría? Y esforzándose por parecer tranquilo, preguntó:

-¿Un cadáver? ¿De qué estáis hablando?

-No te hagas el ingenuo, asqueroso engendro, se refiere a ti, esa peste a muerte la distinguiría entre millones, no eres más que un cadáver podrido que aún vive -dijo uno de ellos en un tono impaciente

Darkeray no daba crédito a lo que estaba oyendo, aquellos hombres sabían lo que era ¿Cómo era eso posible? ¿Cómo podían tener un olfato tan preciso? ¿Qué podía hacer? Si se enteraba alguien de allí, lo perseguirían como a un monstruo, le encerrarían por toda la eternidad, le condenarían a una picota, a experimentos, a disecciones, a... A...

En la mente del Caballero se desataba una tormenta, miles de escenarios, miles de sentimientos, miles de recuerdos, todo se arremolinaba como en uno de los más fieros y voraces torbellinos, aquellos que devoran barcos sin esfuerzo, Darkeray permanecía quieto y sin habla, mientras miraba al infinito.

-Apártate de nuestro camino escoria o nosotros mismos te llevaremos a la guardia, estoy seguro de que a muchos magos les gustaría estudiar lo que te mantenga con vida

El Caballero, con una sonrisa exagerada y forzada, oculta bajo la máscara, levantó la cabeza y la inclinó a un lado, como si fuese un niño que observa algo curioso y extraño

-Yo... Yo no soy escoria, soy Jack, el bufón... -dijo con un hilo de voz apenas audible-.

- ¡No eres más que un pútrido engendro, apártate de nuestro camino!- gritó uno con una furia propia de los lobos más hambrientos-.

-No soy pútrido, no soy un engendro, yo no escogí ser así, no soy pútrido, no soy un engendro, yo no escogí ser así, no soy pútrido, no soy un engendro, yo no escogí ser así, no soy pútrido, no soy un engendro, yo no escogí ser así, nosoypútrido,nosoyunengendro,yonoescogíserasí,nosoypútrido,nosoyunengendro,yonoescogíserasí,nosoypútrido,nosoyunengendro, yonoescogíserasí,nosoypútrido,nosoyunengendro,yonoescogíserasí,nosoypútrido,nosoyunengendro,yonoescogíserasí,nosoypútrido,nosoy unengendroyonoescogíserasínosoyunengendroyonoescogíserasínosoyunengendro yonoescogíserasínosoyunengendro yonoescogíserasínosoyunengendro yonoescogíserasínosoyunengendro yonoescogíserasínosoyunengendroyonoescogíserasínosoyunengendro yonoescogíserasí.


-Este tipo está loco, vamos, no perdamos de vista a esos dos -dijo con resignación uno de ellos

--Sí, vamos

Comenzaron a acercarse al Caballero, dispuestos a continuar su persecución y a dejarle a él allí con sus pensamientos. Sin embargo, cuando estaban pasando al lado de Darkeray, éste comenzó a reírse, una risa histérica, una risa enloquecida, una risa desesperada

Risa del Bufón:

-Yo no soy pútrido, yo no soy un engendro, yo... Yo... Yo... ¡¡¡YO SOY JACK, JACK EL BUFÓOOOOOOOOON!!! -gritó el Caballero completamente enloquecido y entre risas-

Aquellos hombres se giraron mirándole y uno de ellos le propinó un golpe con un mazo, tirándolo al suelo, mientras el Caballero no paraba de reírse. Los hombres se miraron desconcertados y algunos de ellos incluso asustados, ver a un bufón reírse de aquella manera tan siniestra despertaba los miedos o al menos la inquietud, en algunos de ellos.

De repente, a lo lejos, vieron a tres figuras que avanzaban corriendo hacia ellos, al principio indistinguibles, pero cuanto más se acercaban, aquellos hombres más intranquilos estaban, los tres cadáveres de los matones asesinados por el hombre de negros ropajes, con los ojos sin vida y con las heridas aún sangrantes, entre gemidos y lamentos lastimeros, únicamente emitidos por aquellos a punto de fallecer en su lecho de muerte, les presentaban batalla

Mientras tanto, el colorido bufón se incorporó lentamente del suelo mientras continuaba riéndose como un loco, sin parar de decir entre risas:

-Yo SOy JjACk, jACk El BuFon, yO sOY jAcK, jACK el BUfoN, YO sOy jjAcK, jaCk El BuFÓn

---------------X---------------

Estás comportándote como un loco, lo sabes
-Estoy comportándome como un loco, lo sé
La gente está asustada de ti, lo sabes
-La gente está asustada de mi, lo sé
Deberías hacer algo, lo sabes
-Debería hacer algo, lo sé
¿Harás algo?
-¿Haré algo?
No debes fallar a tu juramento, lo sabes
-No debo fallar a mi juramento, lo sé
Pues toma el control de una vez, antes de que sea tarde
-Tomaré el control de una vez, antes de que sea tarde


Así estaba la mente del Caballero, inundada por la locura y la confusión, se había descontrolado, hacía mucho que no le sucedía, el autocontrol había sido su objetivo siempre, ¿Qué había fallado? ¿Por qué había caído tan fácilmente en aquella locura? No lo sabía, no lo sabía, lo único que sí sabía, era que tenía que volver en sí antes de hacer más daño, retomar el control de sus acciones.

Y en la espesura de los bosques, una espada se reía, había funcionado, la semilla que tanto tiempo había estado hibernando desde que la implantó en su mente, había germinado. Pronto, muy pronto él volvería a por ella para volver a matar, y ella lo disfrutaría, siempre y cuando él no volviera a su ser antes...Siempre y cuando no volviera a su ser...
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Dom Feb 22, 2015 8:32 am

Una parte de su cabeza le decía que debía seguir el camino, que no podía quedarse ahí parada viendo lo que sucedía, los hombres de Balrog la buscarían fuese lo que fuese y de eso estaba segura, porque aún y con el tumulto de la gente, con lo sucedido con el bufón, y aun tropezándose con aquellos pequeños perdigones los hombres seguían su instinto, elevaban las narices buscando el sutil aroma de Huli entre las personas. Pero ella no quería estar con ellos, si bien, Huli desconocía mucho acerca de la malicia de las personas, en un principio pensaba que solo era cosa de los humanos… pero no, todas las razas que convivían con ellos, las razas que compartían culturas similares tenían malicia y era algo que la pequeña zorra no comprendía del todo.

Lo que sentía en aquellos momentos era un sentimiento extraño, una especie de llanto que le carcomía el corazón, sentía ganas de llorar pero a la vez tenía ganas de gritar, y una parte de ella sentía también ganas de buscar a su mentor y propinarle una mordida en el cuello ¿Qué era todo eso? Nunca lo había sentido, se sentía extraña, era como si fuese a reventar por dentro, como si su cabeza le pidiera más espacio… era tan similar a aquella ocasión en donde no sabía lo que estaba ocurriendo, verse de pronto con dos piernas, dos brazos erguida sobre sí misma… si, estaba confundida e iracunda, pero la pequeña zorra no podía dejar que aquella ira la consumiera.

Cerró los ojos por un instante y buscó subirse al tejado, el brazo el dolía pero no hacía más que ligeras muecas de dolor, la herida le cruzaba parte del hombro llegándole casi hasta el codo, la sangre goteaba ligeramente por su antebrazo hasta el dorso de la mano y ¡Cómo dolía! Hasta ahora, no había tenido semejante experiencia… nunca había pasado de ligeros golpes o caídas siendo cachorra, incluso pequeños raspones en los pies y cortadillas en las manos cuando apenas aprendía a usarlas, estaba asustada y tenía ganas de ocultarse, ella sabía que por más que lo intentara, por ahora siendo una cachorra, su lado salvaje le decía que lo mejor era ocultarse, y así lo hizo, camino por el tejado despacio mientras se colocaba un retazo de sus vendajes en el brazo herido. A los pocos minutos este ya había quedado manchado de rojo.

Un trote llamó su atención, pensó por un instante que el clan de cambiaformas la habían perseguido, pero al girar la cabeza no encontró a nadie más que a Ruisu, la herida volvió a dolerle y una punzada le recorrió el pecho desde el estómago hasta la boca, volvió a cerrar los ojos y respiró despacio, una voz en su cabeza contaba… contaba hasta donde ella sabía hacerlo. Una vez que sus latidos habían vuelto a la normalidad, la chica prestó a atención a lo que sucedía el humano le devolvía los libros al bufón, eso la había hecho sonreír, quizás aquel arquero no era tan “desagradable” después de todo. Pero su perspectiva cambio tan pronto los hombres de Balrog dieron con ellos, Huli sin pensarlo escondió la cabeza sin dejarse ver a la orilla, estaba nerviosa, todo este tiempo había creído que las manadas y clanes de cambiaformas se protegían entre sí del peligro… pero no, no todos eran así y ella estaba devastada.

Sin embargo, aquel silencio y paciencia que desde pequeña había mostrado, le decían que no era el momento de llorar, estaba en peligro y debía buscar una forma de huir. Quiso seguir por su propio camino hasta que una frase en aquella conversación llamó su atención: “Vos me habéis ayudado, y yo os ayudaré a vos” aquellas palabras hicieron que Huli abriera los ojos de par en par, observó a Ruisu y luego a aquella figura de coloridos colores y sonrió. Pero al ver la figura de Ruisu partir nuevamente volvió a confundirse. Siguió con la mirada a Ruisu viendo al bufón ahí parado, solo… solo esperando a los hombres de Balrog que no tardarían en llegar. La chica frunció el ceño dirigiéndose la misma dirección que el humano, sin saber lo que sucedería con el bufón, ella querría ayudarlo, pero se había dado cuenta de que sola no podría con todos aquellos cambiaformas.

Se siguió de largo hasta encontrar a Ruisu, bajó del tejado cortpandole el paso mientras una extraña mirada brotaba de sus ojos, ka mirada de Huli describía toda aquella confusión y traición que llevaba guardada, era como si Huli viera en Ruisu a su mentor… a su traidor. -¿Qué haces…?.- Preguntó la pequeña zorra con un ligero matiz de regaño en sus palabras. -¿Qué clase de persona eres? ¿Es verdad? ¿Es cierto que todos los humanos son como tú? No… no todos los humanos, no pensé que mi raza…- Huli tuvo que hacer un esfuerzo para no llorar las palabras se le quebraban en los labios, sus ojos se humedecían, se había dado cuenta de algo, todo lo que sentía no era por lo que el humano había hecho, ni por lo que había sucedió en la herrería, era por su mentor… era por Namhaid, todo aquello era algo que no podría simplemente olvidar y ya, no tenía ni la más mínima idea de cómo regresar, Namhaid no se lo había dicho, estaba planeado si quiera para que ella no volviera a verlo… jamás.

Sin saber por qué ni como, la pequeña zorra moteada rompió en llanto dejando que las lágrimas cayeran por su rostro, su canoso cabello rojizo le cubría las mejillas y Huli se llevó ambas manos para quitarse las lágrimas mientras intentaba hablar de nuevo con Ruisu - ¿Qué eres? ¿Eres como ellos? ¿Realmente sólo te interesa el dinero? ‘No pudiste expandir tus decisiones? ¿Por qué? ¿Qué es esto…? ¿Por qué estoy llorando? ¿Por qué?- Huli volvió a romper en llanto, no era contra Ruisu, era contra Namhaid… y no sabía cómo explicarlo. -¿Por qué me traicionaste? ¿Por qué me traicionó? Yo lo quería… era como mi padre, me enseñó a cazar, me enseñó a leer, a vestir… ¿Por qué? ¿Qué no estás viendo?- Si… Huli era un ser lleno de paz y tranquilidad, pero este sentimiento la estaba matando por dentro. –Ese hombre necesita nuestra ayuda… van a matarlo si no lo ayudaos, no puedes dejarlo solo y…-

Pero las palabras de Huli se vieron interrumpidas por un escalofriante eco, una aguda risa que se ocultaba en el callejón. Huli había dejado de llorar y sólo el sollozo quedaba como fantasma en su respiración, sus ojos enrojecidos giraron en torno al lugar y no pudo evitar dar un paso pegándose ligeramente a Ruisu , el tropezar con él le había hecho recobrar su paz… su tranquilidad. –Es el bufón… el bufón está en problemas, él nos está ayudando a escapar… no puedes dejarlo así como así como peso muerto… si lo que quieres es dinero puedo pagarte con esto…- Huli se quitó el collar que llevaba, su cuarzo, su mágico cuarzo regalo de los humanos en los montes Keybak, lo mostró a Ruisu y mostró como brillaba. –Es lo único que tengo y no sé cuánto vale…-

Sin esperar una respuesta completa, la chica regresó en dirección al bufón, esperaba encontrarlo entre las fauces de algún cambiaformas… pero no. Aquella escena era algo que Huli no podía comprender, los hombres de Balrog parecían igual de confundidos que ella, o peor, eran cinco, cinco en total los cambiaformas, tres de ellos se encontraban como lobos, aullaban y chillaban escondiéndose de algo, dos incluso habían corrido en dirección a Huli, pero la habían pasado de largo; el cuarto lobo mantenía la cola entre las patas y se encontraba pegado a un rincón entre un muro y otro -¿Qué les sucede…?- Murmulló Huli casi únicamente para ella, sabía que una masacre estaba por comenzar y no sabía por qué.

Aquellos hombres habían intentado matarla, pero fueran malos o no, eran cambiaformas, eran como Huli, sin pensarlo dos veces Huli se interpuso entre el bufón y los hombres tratando de ver a los ojos del individuo. -¡No los mates! ¡NO LOAS MATES!- Giró repentinamente pero aquellos cambiaformas parecían locos, retrocedían… iban retrocediendo y cuando Huli se dio cuenta del motivo de su huida y escalofriante demencia dejó caerse de rodillas al suelo completamente confundida. Los hombres a los que Ruisu había matado, caminaban cual humanos vivos acechando antes de cazar… Y Huli sintió miedo y angustia, poco a poco retrocedió sentada en el suelo, con las manos y los pies dirigiéndola hacía atrás, no sabía por qué, el porqué de su angustia, ni el porqué de su miedo ¿Acaso sería por toda aquella acumulación de sentimientos encontrados?

Había entrado en si cuando sus manos tocaron los pies de alguien, eran los pies del bufón, Huli los soltó de inmediato como si de agua hirviendo se tratase, y de alguna forma quiso pensar que todo aquello era “magia” y que él era el ilusionista de todo aquello. Se levantó tanto como su estado se lo permitió cerró los ojos y volvió a repetir -¡No los mates! ¡Déjalos ir!- Se abrazó a la cintura del bufón y empezando toda la fuerza que su pequeño y delgado cuerpo le permitían lo empujó al suelo. Había algo raro en aquel humano, su cuerpo no se sentía rígido, y había sido muy fácil para ella tumbarlo… era algo físicamente casi imposible, lo sabía, por que lo había intentado varias veces con Namhaid Oh, Namhaud…

Apartóse de inmediato del bufón levantándose lo más rápido que sus piernas se lo permitieron, buscaba a Ruisu para colocarse a un lado de él… tenía miedo y no sabía por qué…-








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Miér Feb 25, 2015 5:49 am

- Estatua en una pequeña plaza, calle a la derecha, agujero tapado por una rejilla, cloacas de la ciudad, id hacia el viento y salir de la ciudad. – Repetía una y otra vez mientras me alejaba del bufón. -Estatua, derecha, agujero, cloaca, salir. ¡Bien eso es sencillo! –

Después de escuchar las intenciones del Bufón decidí sin pensármelo demasiado, abandonarlo a su suerte. No lo conocía y tampoco me importaba mucho cual seria su destino. Para mí, ya era suficiente con ayudar a Huli a escapar. Mire atrás solo una vez y pude ver que el bufón le hacia frente a los hombres de Balrog. – Bien, retrásalos al menos por un par de minutos – murmure mientras miraba como el bufón les plantaba cara a los cinco hombres.

Mientras seguía corriendo por las calles de la ciudad Huli me intercepto, su mirada triste pero fría me hacia pensar en lo que casi había pasado hace algunos minutos. -¿Qué haces…Qué clase de persona eres? ¿Es verdad? ¿Es cierto que todos los humanos son como tú? No… no todos los humanos, no pensé que mi raza…- dijo Huli con una mirada triste en sus ojos. Mi mente divagaba recorriendo cada una de sus preguntas. ¿Acaso yo sabia la respuesta? No podía pensar en que decirle. Mi mente, aun decía que me fuera, tenia que salir de esa ciudad…. Teníamos.

Pero sus preguntas no terminaban, su voz se empezaba a quebrar mientras algunas lágrimas resbalaban por sus mejillas. Y mientras tanto, yo estaba parado frente a ella sin ofrecerle ningún alivio. – Que haces Ruisu, no tienes tiempo para esto. ¡Escapa! – me repetía una voz en mi cabeza pero mientras mas pensaba en eso mas negaba esa decisión. – No puedes solo irte, es tu culpa tienes que ayudarla. Tienes que ayudarlos. – me respondía a mi mismo. Los sentimientos de Huli me sobrepasaban, un amargo sentimiento me invadía y podía sentir como mi mente se dividía en dos.

- ¿Tengo que ayudarlos? ¿Quién eres? ¿Acaso se quien soy? ¿Quién quiero ser? ¿Porque pienso en esto? ¡Solo vete! Quieras o no vete. – mi mente divagaba en preguntas sin respuestas. No podía pensar con claridad, la chica seguía disparando preguntas como flechas y yo no podía responder ninguna. ¿Acaso eso es normal? Los sonidos de la ciudad se escuchaban cada vez más lejanos. Poco a poco perdía contacto con la realidad, no quería estar en esa situación, no sabia como hacerle frente. Pero pude sentir un pequeño empujón a un costado.

La chica estaba muy cerca a mi, no me había percatado del porque y no sabia en que momento pero ella se había acercado a mi cuerpo. Ese pequeño contacto me había traído de vuelta a la realidad. No podía perder el tiempo  teníamos que salir de esta ciudad. Pero la chica seguía insistiendo en ayudar al bufón. Saco un collar brillante y me lo ofreció como pago para que ayudara a el colorido. Negué con la cabeza mientras miraba como la chica se alejaba de mí. – Deberíamos irnos…- murmure sin ser escuchado.

La chica comenzó a correr hacia el bufón. Una decisión que no podía comprender. Me quede parado por unos minutos pensando si seguirla o no. Ya había decido que quería ayudarla pero no podía entender lo que ella hacia. – ¿Porque quieres ayudarlo? – pegunte en silencio mientras miraba como se alejaba.

Al ver como dos de los hombres de Balrog comenzaron a correr hacia Huli, decidí ir tras ella para detenerlos, apreté con fuerza el mango de mi daga y esperando lo peor aumente mi velocidad para poder alcanzarla antes que ellos. Pero ante todo pronostico los hombres no habían siquiera mirado a la chica. Habían pasado de largo con expresiones de miedo y confusión. – ¿Que les pasa? ¿Será el bufón el culpable de su miedo?- me dije a mi mismo mientras seguía corriendo.


Estaba a pocos metros de Huli y pude ver como ella se paraba frente al bufón.  -¡No los mates! ¡NO LOS MATES!- grito la chica mientras lo miraba fijamente. A sus espaldas podía ver como tres cuerpos se acercaban, su modo de caminar era inquietante a simple vista. Arrastraban levemente los pies, chocaban torpemente entre ellos y luego seguían su marcha. Eran cuerpos sin vida, eran los cuerpos de los amigos de Billy.

Heridas abiertas portaban dos de ellos mientras que el tercero ni siquiera movía el pie que minutos atrás yo había herido. Mientras se acercaban dejaban tras de sí, una línea de sangre y los gritos de todas las personas que los veían. Me acerque por detrás del bufón y pude ver que yacía en el suelo boca arriba. – ¿habremos llegado tarde? – pensé, mientras miraba los cuerpos muertos acercarse. Pude escuchar las voces de unos hombres a la distancia, parecían lamentos pero no podía comprender esas palabras o de donde provenían.

– ¿Que a pasado? – Pregunte a Huli mientras tomaba una de sus manos y retrocedía lentamente.

- ¡Escúchame! Tenemos que salir de este lugar, adelántate. Solo corre. – le dije y con una de mis manos señale a la dirección por la cual habíamos venido. La chica estaba completamente muda, un tono pálido en su piel mostraba el temor que la inundaba.

Sabía que ella no abandonaría al bufón por lo cual me agache rápidamente y empecé a sacudirlo de los hombros. – Hey levántate, tenemos que salir de aquí. – repetía una y otra vez sin tener respuesta. Los hombres de Balrog habían huido del lugar temerosos de lo que sea que fueran esas cosas que se acercaban.

Levante la miraba esperando ver a Huli alejándose pero la chica aun permanecía parada frente a nosotros. – No podemos perder el tiempo. Tenemos que irnos. – le dije a la chica, tratando de convencerla de abandonar al bufón. Lo que estaba pasando estaba en contra de todo lo que había aprendido en mi vida. – Déjalos a ambos, vete y no mires atrás. – Pensaba mientras miraba como los cadáveres se acercaban.

Seguía insistiéndole a Huli que debíamos dejar al bufón, - Tenemos peores cosas por las cuales preocuparnos. – Repetía una y otra vez sin esperar sus respuestas. Mi pulso se aceleraba a medida que los cadáveres se acercaban, - Que haces, solo vete.- me decía a mi mismo mientras ponía mis manos frente a mi y me paraba delante de Huli. – Solo tienes que correr, esta no es tu pelea. – Decía mientras me preparaba. Los cadáveres se acercaban cada vez mas, el bufón estaba inmóvil en el suelo y Huli no quería razonar. – Esto… será rápido. – Dije en voz alta con una sonrisa forzada en el rosto y preparándome para lo peor.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Sáb Mar 07, 2015 1:57 am

Uno, dos, y sin brazos estás
tres, cuatro, y sin piernas nunca más
cinco, seis,y las cuencas vacías
siete, ocho, ahora el corazón
nueve, diez, mi no-muerto tú serás

Y un bufón miraba a los hombres de fino olfato, los cadáveres se acercaban, bien, ellos se asustaban, bien también, y unos se convirtieron en lobos y huyeron lejos, cambiaformas, nunca había visto uno, sólo los conocía por los libros, curiosa su transformación, curiosa su naturaleza, que bien quedarían sus pieles curtidas como remiendos de su silla de montar, sus bridas, su capa, sus cintos, sus...

Basta insensato, ¿donde estás? ¿quién eres?

Eres Jack el Bufón, y matarás a eses hombres insolentes

¿Quién soy? Soy Jack el oloroso bufón, aquel cuya sonrisa, en la cara se le quedó, la roña que poseo a la cara me la fijó, y por mi dignidad y por mi honor, a estos hombres despellejaré yo

¿Por tu dignidad? ¿Por tu honor? No eres más que un monstruo malvado sediento de sangre

¿Quién se cree que es para hablarte así?

¿Y quién sois vos para decirme lo que soy? ¿Qué os da el derecho?

No tengo ningún derecho, no soy nadie, pero a la vez soy mucho, estoy en tu mente, soy tu mente, o al menos una parte de ella, muchos me denominan conciencia, y el término no es del todo incorrecto, pero no me define...

Está loco, dice cosas sin sentido

No os comprendo

Ni me comprenderás, no estás en tus cabales, mírate, te has descontrolado, has alzado de entre los muertos a tres hombres impidiéndoles el descanso, la ciudad entera te ha visto

Se lo merecían

Esos hombres merecían morir, y si mueren una segunda vez, será un castigo justo

No está en tu mano el decidir si viven o mueren, si son castigados o por fin perdonados, Caballero Errante, no eres un juez, no dictas sentencia, eres un monstruo inhumano, y punto

Te ha insultado, te ha llamado monstruo

¿Conciencia os hacéis llamar y me ultrajáis llamándome monstruo?

No te indignes si no he dicho mentira, te consideras un monstruo, y mientras así lo creas, hablaré en estos términos.

Deja a este loco desvariar, vamos a encargarnos de esos cambiaformas

No sé quién sois, y tengo asuntos que atender

No te dejes guiar por la voz, no es más que un mal externo

¿¡Puede oírme!?

No sé a que voz os referís

Caballero, estamos en tu mente, y yo soy parte de ella, no sé de que te extrañas


Y una joven extraña se acercó, se interpuso entre los cambiaformas y el Caballero y comenzó a gritar

-¡No los mates! ¡NO LOS MATES!

¿Matar? ¿Ma... Tar...? Una palabra, un verbo, implica acción de quitarle la vida a una persona

Y precisamente es lo que estabas a punto de hacer

...

¿Dónde?

No la busques, no está, la he silenciado, estaremos a solas un rato, dime, ¿Qué es lo que ves?

Veo... Veo una joven

¿Cómo es su rostro?

Sin duda bello, hallará buen esposo

¿Y qué refleja su rostro?

¿Miedo?

Exacto Caballero, miedo, miedo a tí

¿Miedo? ¿A mí?

Sí, estás dándole miedo, y si no eres tú son tus actos

Yo... Yo he provocado todo esto

Exactamente

Eso era lo que quería, ¿O no?

Vamos por buen camino ¿Qué más ves?

Los cambiaformas

¿Qué más?

Un hombre de negros ropajes

¿Algo más?

No...

Mira abajo, ¿qué ves?

Agua, un charco fangoso

¿Y qué se ve?

Un bufón colorido, manchado y empapado

Ese eres tú

Ese soy yo

¿Y quién eres tú?

Soy... Jack, Jack el bufón

Te equivocas y lo sabes

Soy... Darkeray, el Caballero Errante

Bien... No es tu nombre real pero nos vale, muy bien Caballero, ¿qué eres tú?

Soy...

¿Sí?

Soy... Soy un monstruo malvado

¿Un monstruo malvado?

Sí, un monstruo malvado

¿Y por qué eres un monstruo?

Porque ya no soy humano, porque no estoy ni entre los vivos ni entre los muertos, el mundo me odia, soy un engendro que debería arder en lo más profundo del Abismo

¿Y por qué eres malvado?

Por lo que hice en el pasado, por lo que estoy haciendo ahora mismo, y por lo que pueda hacer en un futuro

¿Y qué hiciste en el pasado, qué haces ahora mismo, y qué harás en el futuro?

Segué vidas, alcé de la muerte a otras, provoco el miedo y la tristeza allá donde voy, y lo más seguro es que continúe así, por el resto de la eternidad

¿Y por ello eres malvado?



¿Tan seguro estás?



Repetiré la pregunta, ¿Tan seguro estás?

...

¿Caballero?

No...

Bien, con eso de momento será suficiente, de momento, Caballero, no voy a darte la respuesta definitiva, debes encontrarla tú, pero te bastará con saber que en mi opinión, no eres malvado

¿No soy malvado? ¿Por qué?

No voy a darte la respuesta definitiva, debes encontrarla tú

¿Y QUÉ SE SUPONE QUE DEBO HACER?

De momento, bastará con que vuelvas a tu ser, pero ahí no te puedo ayudar, debes imponerte tú, y sólo tú

Bien... Está bien, gracias por...

¡SE ACABÓ LA CHARLA!


Y una joven muchaca se abalanzó sobre el ensimismado Caballero y ambos cayeron al suelo, transcurrieron unos segundos, Darkeray tardó un poco en volver al mundo real, y observó como sin él quererlo el Bufón empuñaba el cuchillo con la mano derecha y lo alzaba sobre la joven, dispuesto a hundirlo en su indefensa espalda, Darkeray luchó contra sí mismo, y detuvo el avance del gélido acero, su brazó tembló mientras se debatía con el Bufón, que empujaba hacia abajo la hoja.

De pronto, la muchacha retrocedió, y el Caballero respiró tranquilo, el brazó cayó pesadamente al suelo, y sintió la sonrisa del Bufón

-Hey levántate, tenemos que salir de aquí.

El individuo de negros ropajes, le sacudía fenétricamente, el Caballero se notaba zarandear, sus miembros no le respondían, su cuerpo estaba inactivo, el individuo hablaba con la muchacha, pero las voces sonaban como ecos muy lejanos, salidos de las profundidades de una reverberante cueva, los pasos rítmicos y los lamentos de los tres cuerpos seguían acercándose, debía detenerlos, estaban vivos por su culpa y no estaba seguro de poder controlarlos.

Y el Bufón y el Caballero se levantaron, dos mentes en un mismo cuerpo, pujando para dominarlo, el Caballero se esforzaba por mantener el control, pero el Bufón no se daba por vencido, y los sonidos ininteligibles salían de su boca compartida, con voces entremezcladas. El Caballero hizo un esfuerzo y durante un breve momento, pudo gritar con un tono suplicante y desesperado:

-Huid, alejaos de mí...

Y una voz en la mente de Darkeray gritó :

NO, que se acerquen, los mataremos y serán nuestros sirvientes

De ninguna manera lo consentiré

Oh, sí que lo harás


Y Bufón y Caballero prosiguieron su lucha, mientras el cuerpo se retorcía y sufría estertores, indeciso, sin saber a quien obedecer...

----------X---------

Y una espada en el bosque rezumaba una niebla negra y estaba furibunda, tan cerca del control total, y ahora el plan podía fracasar, y lo único que podía hacer era nada, nada salvo esperar...
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Sáb Mar 07, 2015 5:55 am

Era más que obvio que Huli no quería abandonar al bufón, por alguna extraña razón… no, no era el hecho de abandonarlo, en realidad era el hecho de que o quería ver más muertes, era algo a lo que aún no se acostumbraba y no quería acostumbrarse a ello, no… no por el momento. Su corazón acelerado palpitaba casi pudiéndolo sentir en la garganta -¿Qué… qué sucede…?- Se preguntó a sí misma cuando prestó finalmente atención a lo que estaba sucediendo sus sentidos se estabilizaron escuchando directamente las palabras de Ruisu.
-¡Huli tenemos que irnos ahora!- Bramó el hombre dándose al media vuelta tomándola del brazo. –No podemos dejarlo ¡El nos ayudó y…!- Sin previo aviso Ruisu se colocó frente a ella decidido a una cosa. –Si él no se va entonces me iré y yo… ¡y tú te irás conmigo!- Huli tan sólo sintió como el humano la elevó hacía su espalda cargándola a cuestas, un tanto sorprendida y fúrica la chica comenzó a patalear dándole golpes incluso mordiéndolo sin poder agarrar más que las telas de su ropa. –¡Suéltame, es una petición! ¡Suéltame no lo…!-

-¡Olvídalo niña, ya no trabajo para ti, me voy y no lo haré sin ti! ¡Estuviste al borde de la muerte!- Huli trató de ver directamente a los ojos del humano, pero la posición en la que la tenía cargada no se lo permitió, sin darse cuenta ya llevaba una determinada distancia desde donde el bufón se encontraba –Pero…- No pudo decir más. No supo exactamente donde se detuvo el humano, tan sólo lo hizo y la bajó. Ambos habían llegado a una estatua devastada, en realidad parecía haber estado mucho tiempo ahí, manchada, con algunos golpes y partes rotas, quizás habría sido un hombre, un “cazador de peces”… Huli no supo exactamente que hacer o a dónde ir, se quedó parada mirando al humano y lo escuchó decir algo.

- Estatua en una pequeña plaza, calle a la derecha, agujero tapado por una rejilla, cloacas de la ciudad, id hacia el viento y salir de la ciudad. –
Tuvo que ladear un poco la cabeza para comprenderlo, miró hacia la derecha percatándose de que el humano vigilaba hacía atrás, hasta ahora no había visto ningún cambiaformas, no tenía ni la más mínima idea de donde se habían metido ni si quiera su olor se hacía presente, ella también miró hacia atrás… no por el bufón, ni por los muertos, sino por Balrog, por que Balrog le recordaba a su mentor, bajó la mirada y respiró profundo adelantándose un poco al humano. –Creo que está por allá… no sé qué es una cloaca, pero he escuchado la frase “Apestas a cloaca” cuando hay un olor desagradable… como el que huelo ahora.- Habían sido las palabras de Huli.

Ella caminaba a paso rápido, pero no de prisa, seguía su olfato y no era algo que le gustará… pero su mente se encontraba atenta a otras cosas, poco antes de llegar a la rejilla se miró el brazo, la sangre le goteaba en un delgado hilillo, se había olvidado del dolor hasta ése preciso momento en el que vió de nuevo la herida, y pensó que no era prudente tomar su forma zorruna, porque de lo contrario se retrasaría además de no poder llevar su yumi en el hocico, en un lugar tan angosto. –Él… ¿Estará bien?- Preguntó, realmente había preguntado más para sí misma que para Ruisu.

Al llegar a la trampilla Huli asomó la cabeza arrugando la nariz por el olor, se apartó un momento mientras el humano sacaba la rejilla. –Date prisa, entra tú primero…- Escuchó sus palabras y con una mueca de dolor bajó tan rápido como su cuerpo se lo permitió, aterizar no le fue difícil, el impulso de sus piernas y la ligereza de su cuerpo le hacían amortiguar la caída sin sentirla gravemente, había flexionado las piernas y una vez abajo espero al humano. -¿Él vendrá?- Volvió a preguntar Huli sin obtener una respuesta rápida. Tras avanzar unos cuantos pasos se dio cuenta del mal humor que desprendía el hombre. –Te pido una disculpa… de no haber sido por mí no estarías metido en esto… te lo agradezco mucho, ahora sé que no a cualquiera es bueno pedirle ayuda, Ruisu…-

Volvió a sacarle unos pasos de ventaja al humano, Huli aún estaba triste… pero ni el humano ni el bufón tenían la obligación por sobre de ella de consolarla, moría por un abrazo de la abuela, por una palmada de Namhaid o… o por un abrazo de Hyejun, pero sabía que nada de eso ocurriría, sólo pudo abrazarse a sí misma sin mirar atrás.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Sáb Mar 14, 2015 2:20 am

Al cargar a Huli para dejar atrás al bufón, solo podía pensar en sacarla de la ciudad. Claramente ella pateo y peleo para que la soltara, pero ya la decisión estaba tomada. Yo saldría de esa ciudad y ella vendría conmigo le gustara o no.

Corría con la chica sobre mi hombro mientras ella golpeaba y pateaba para que la soltara. Los gritos de las personas de la plaza se hacían cada vez mas difíciles de escuchar mientras nos alejábamos, pero en mi mente podía escuchar sollozos extraños. Parecían ser alaridos de almas en pena o algún llanto similar. Seguía corriendo mientras recordaba las indicaciones del bufón. Según el, teníamos que ir a una plaza con una estatua y buscar en ella una rejilla para escapar por las alcantarillas. Tenia un mal presentimiento, no sabia si podía confiar en ese bufón pero en esas circunstancias no teníamos opción alguna.

Para el momento de llegada a la plaza Huli ya se había calmado. E incluso ayudo a encontrar la rejilla que llevaba a las alcantarillas, abrí camino quitando la rejilla y le indique a Huli que bajara ella primero, mientras me aseguraba de que no nos siguieran. Al bajar la escalera de mano y caer en las alcantarillas el olor nauseabundo y casi mareante golpeo ferozmente mi nariz. Me di un tiempo para pensar en nuestros siguientes movimientos y me percate de que Huli había estado preguntando a cada rato por el bufón y yo no le había respondido.  Estaba tan concentrado en el camino que me olvide por completo de lo que podía estar pensando la chica.

La chica estaba herida, fue traicionada y vendida a un montón de cambia formas y además de todo yo estaba por abandonarla hace tan solo unos minutos. Me sorprendía que ella no estuviera llorando destruida, la chica se mantenía en calma… Se podía suponer la cantidad de emociones que estaba reteniendo, pero aun así no mostraba una sola lágrima.

–Te pido una disculpa… de no haber sido por mí no estarías metido en esto… te lo agradezco mucho, ahora sé que no a cualquiera es bueno pedirle ayuda, Ruisu…- Huli mantuvo una pausa y me brindo una sonrisa. – Gracias por tu ayuda. – Dijo la chica mientras me miraba fijamente.

- No te preocupes, siempre estoy metido en líos. – Respondí a la chica mientras sonreía. Me acerque a ella y le señale el brazo que tenia herido. – Tienes que cubrir esa herida, no dejes que el agua de este sitio la toque. – Rasgue un pedazo de tela de mi ropa y con mucho cuidado tome su brazo para cubrir la herida.

Era extraño, por primera vez en mucho tiempo me preocupaba por alguien. ¿Porque lo hacia? No podía pensar en cuantas veces me habían golpeado por preocuparme por algún compañero. Toda mi vida giraba entorno a complacer a mis “compañeros” del gremio pero ahora. No tenía a nadie, nadie que me exigiera dinero y que me diera ordenes. Trabajaba como mercenario porque no sabía que otra cosa hace. Pero entre los mercenarios no existe ningún honor, todo lo que importa es el dinero y nada mas.

- No te preocupes por el bufón. No te preocupes por nadie mas, solo concéntrate en seguir viva y cumplir la meta.– Me quede pensando en lo que estaba diciendo. Le estaba repitiendo lo que me habían dicho mil veces. – Si ocurre lo peor… si me pasa algo quiero que me dejes atrás. Quiero que escapes sin importar nada ¿ok? – me quede mirando a Huli y luego comencé a caminar hacia donde creía que estaba la salida.
– No te preocupes por mi, e sobrevivido a cosas peores. No quiero que pienses como yo pero tienes que saber que tu vida siempre es más importante. – Le dije a la chica mientras sacaba los cuarzos luminosos de mi bolsa para poder ver.

Caminamos por un par de minutos hacia donde creía sentir la corriente de aire de la cual el bufón me había hablado. La chica parecía distante, Tal vez se mantenía pensando en todo lo que habíamos pasado o simplemente no tenia razones para hablar. El sonido de nuestros pasos era lo único que se escuchaba al igual que algunas ratas corriendo al vernos acercarnos.

- ¿A donde planeas ir al salir de la ciudad? – Pregunte a la chica para romper el silencio. Ya se podía ver una luz a la distancia así que suspire aliviado mientras esperaba su respuesta.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Miér Mar 25, 2015 10:09 am

Miró con curiosidad lo que el joven humano hacía con su brazo, sintió melancolía y bajó la cabeza dando las gracias, instantes después continuaban caminando por las cloacas, el fétido olor hacía que Huli arrugara la nariz o la escondiera entre la capa que el humano le había dado, desprendía un olor ligeramente más agradable que el de aquella porquería.

-No se deja la jauria...- Susurró la cambiaformas sin mirar al humano. -Tú y yo hemos sido educados de forma diferente, tu subsistes más que sobrevivir, nosotros sobrevivimos y lo hacemos juntos por que sabemos que solos no podemos hacerlo.- Sí, así eran las cosas con Huli, una persona no debía estar sola, era triste y se quisiera o no, siempre se necesitaban de otros.

-Si estás en problemas yo te ayudaré, lo haré mientras esté cerca, y si muero... agradeceré a la creación morir por una buena causa entonces.- La anciana solía decir que la mejor forma de morir era protegiendo a los que nos importaban, no era que Ruisu le importara mucho al menos por ahora, pero era alguien que estaba a su lado... a decir verdad, era la única persona que estaba a su lado ahora mismo. -Mientras estés conmigo...- Susurró sólo para ella.

Durante eternos minutos caminaron y caminaron y ninguno de los dos parecía querer decir algo... a decir verdad era la primera vez que Huli se encontraba con un humano varón, no solía hacerlo por que nunca le había gustado la manera en la que se le quedaban viendo, todos o al menos la mayoría parecía creer que la chica se encontraba en época de celo... ahora que lo pensaba bien, no estaba del todo segura como lidiar con ello, pues siempre lo había hecho Namhaid...

Sus pensamientos fueron interrumpidos de pronto por la voz de Ruisu, ella lo miró, se detuvo y pensó por unos cuantos segundos. -Yo... no sé, no tengo a donde ir ahora que lo pienso... la única humana con la que solía vivir falleció hace poco, no puedo estar con mi familia por mi condición y... y Namhaid...- Hizo una pausa para mirarse las manos y seguir caminando -Creo que regresaré a keybak, no es difícil vivir como un animal, sólo debes cuidarte de los cazadores.- Dicho ésto, sus ojos vislumbraron una pequeña luz, un punto que a cada paso se hacía más y más grande. -Mira -¡La salida!- Huli respiró aliviada y apresuró el paso olvidándose por un momento del humano.

Cuando sus pies tocaron la humedad del pasto lo pisó por completo, se sentó en él y esperó al joven, una vez a su lado ella devolvió la pregunta. -¿Y tú? ¿a dónde irás?- Sin darse cuenta, en tan pocas horas Huli había mejorado su dicción y su comunicación, ya no tartamudeaba, se le había olvidado, se sentía en confianza pero... -Ruisu...- Preguntó, mirando hacía las cloacas, pensando en lo que acababa de suceder -¿Puedo pedirte un favor?- Ella permanecía ahí, sin mirar al humano, sólo pensando en el pasado. -¿Puedo pedirte un abrazo?- Era una pregunta cualquiera, algo nimio, algo sencillo, la expresión de Huli llena de melancolía y vacío no le permitían mirar al humano, de pronto se vio inmersa en un mar de caos... ahora era humana y tenía que aprender a lidiar con esa clase de cosas,

Se preguntaba qué sería del bufón, que sería de Balrog... ¿Qué habría pasado con los cambiaformas? ¿Qué habría pasado con ella? No sabía lo que pasaba por su mente, había olvidado incluso su petición hacía el humano. [color=#00ffff]-Hay que esperarlo... él vendrá...- Dijo para sí misma contemplando la salida de las cloacas... -´le vendrá...-








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