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Explorando el mundo

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Vie Mar 27, 2015 7:20 am

-¿Y tú? ¿A dónde irás?- Pregunto Huli cuando salimos de las alcantarillas. Esta, era una pregunta que me hacia reflexionar sobre mi vida. La verdad es que no tenía a donde ir desde hacia mas de dos años, el que estuviera en Thonomer era solo porque el trabajo anterior me había traído a esa ciudad. Era eso lo que hacia siempre, Aceptaba un trabajo que me llevaba a un pueblo y al llegar aceptaba otro que me llevara a algún lugar lejano. Siempre en movimiento, esa era mi vida en ese momento… ¿Entonces, que podía decir? mire a Huli y con un tono nostálgico le dije lo primero que cruzo por mi mente. – Pues la verdad… No tengo un lugar a donde ir. Yo solo voy a donde mis clientes me digan, no tengo familia ni amigos así que solo me dedico a esto.- sonreí un poco mientras dije eso… Era una sonrisa para mi mismo, tratando de recordarme lo que me gustaba de ser quien era.
 
-Ruisu...- Dijo Huli mientras miraba las alcantarillas. Parecía triste, algo comprensible por todo lo que había pasado en este día habíamos vivido muchas emociones en muy poco tiempo. Yo mismo me sentía fatigado por todo lo que había pasado en esa maldita ciudad. -¿Puedo pedirte un favor?- Pregunto nuevamente. Al escuchar esto imagine que seria algo sobre el bufón, Ella parecía preocupada por el cuando aparecieron los cadáveres y era seguro que no podría abandonar la ciudad sin saber cual había sido su suerte.
 
-¿Puedo pedirte un abrazo?- Fue el favor que pidió Huli de manera sorpresiva. Esto sin duda estaba lejos de cualquier cosa que hubiera pensado. En un momento como este, aun que se sintiera muy triste no podíamos bajar la guardia, Esa era mi forma de pensar. Mire a la chica por un par de segundos, sin responder nada… Solo recordando todos los problemas que habíamos pasado. Sin duda alguna eran cosas que dejarían una marca en esa chica, una marca que costaría borrar. Fui lentamente acercándome a Huli y sin decir palabra me pare frente a ella y le di un abrazo. – No soy bueno en esto… ¿supongo que es evidente? – Le dije a la chica mientras me reía de mi mismo.
 
Ese momento de calma, fue un alivio para mí. Lo que había pasado en la ciudad, los cambia formas el extraño bufón y los muertos vivientes… Todo parecía lejano en el tiempo. Ese abrazo me hacia pensar en lo idiota que había sido al pensar en abandonarla en manos de Balrog. No me había dado cuenta antes pero realmente me preocupaba por la chica, aparte un poco mi cuerpo de ella y me quede mirándola por un par de minutos directamente a los ojos… Huli tenía ojos azules, un tono similar al del cielo, un color muy hermoso. – Quisiera disculparme por pensar en dejarte en esa herrería…- Dije con una voz baja y melancólica.  –Mmm, creo que no era asunto tuyo... hiciste lo que tenías que hacer, creo...- susurro la chica mientras me miraba fijamente. Pasaron un par de segundos y luego de regalarme una sonrisa termino diciendo. -Pero, disculpas aceptadas...-
 
Esas palabras me hacían sentir aliviado… tal vez espesaba a apreciar a esa chica, era la primera vez que sentía algo como eso así que no sabia del todo como continuar. Deje de abrazarla y tras dar un par de pasos lejos de ella me senté a unos metros de la salida de las alcantarillas. – Si ese bufón logra escapar sera mejor que lo esperemos aquí…- Le dije a Huli mientras me recostaba en el suelo. – Solo espero que no traiga compañía.-
 
Muy dentro de mi algo me decía que debíamos irnos de inmediato. Pero sabia que Huli estaba preocupada por el bufón. – Tu no le pediste ayuda, el se ofreció.- Pensé mientras miraba el cielo boca arriba. Solo en ese momento sentía el cansancio de todo lo que había echo… había matado a tres personas y corrido mientras cargaba a Huli mis piernas me dolían, mis brazos igual. Recordé entonces algo que me habían dicho los del gremio en el cual me crié hace ya muchos años. – Aprovecha las oportunidades, Ya sean fisuras en la defensa del enemigo o solo minutos de descanso. – cerré los ojos por unos segundos y solo me dispuse a escuchar los sonidos que habían alrededor. Era un buen consejo el que me habían dicho, Un consejo que aplicaba en mi día a día.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Miér Abr 01, 2015 10:35 am

Mientras Darkeray trataba de volver en sí luchando consigo mismo, la guardia del pueblo ya había tardado en llegar, quizás por las palabras de Balrog, probablemente por las peticiones de los plebeyos, había un asesinato triple y realmente nadie sabía lo que estaba sucediendo, todo mundo corría gritando “Los muertos se han despertado” o cosas similares. Cuando lao guardia llegó era muy difícil saber lo que realmente estaba sucediendo, por más que intentaban calmar a la gente ésta simplemente señalaba hacía un callejón.

Siguiendo las instrucciones de las personas cinco hombres se dirigían al callejón señalado, pero otros cuatro llamados por Balrog se dirigían hacía el bosque, a las afueras…

-Quiero que encuentren a esa niña, esa niña es mía, vale mucho para mí y no pienso perderla, he esperado mucho el día de su llegada como para que esto suceda…- Era una orden estricta, Huli debía ser encontrada sin importar lo que se tuviera que hacer. El licano pensó en el arquero momentáneamente, dio una ligera sonrisa un tanto sarcástica, pensando a final de cuentas que no era de importancia, a final de cuentas ese humano moriría… a él sólo le interesaba la cambiaformas.

Cuando la guardia encaró a Darkeray, la escena de los tres cadáveres putrefactos les heló la sangre, sólo uno de ellos permaneció estático y sin expresión alguna, ese hombre sólo sonreía… claro, no era como los demás “ese” hombre en especial era un paladín, regido por la magia divina otorgada por los hombres, no era mucho, pero definitivamente lidiaría con el bufón Jack… Huli y Ruisu tendrían que esperarlo durante más tiempo…

Por otra parte, fuera de todo ese tumulto bélico, Huli no esperaba en lo absoluto recibir el abrazo de Ruisu, realmente era un pensamiento efímero y absurdo “¡Por qué un extraño la abrazaría?” La anciana solía decir, que lo mejor ante cualquier situación que nos estresara era un abrazo, siempre un abrazo protector pero… pero no era lo mismo ser abrazada por la anciana a que por ese humano frente a ella, sin embargo Ruisu lo hizo, dudo en hacerlo, pero finalmente lo hizo… Huli sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo desde la espina dorsal, quiso apartarse por unos segundos ¡Por qué si había pedido el abrazo ahora quería alejarse de él? Pero cuando Ruisu hablo, la kitsune se quedó callada, no hizo nada más que mirar al suelo.

Pasados breves segundos elevó la mirada encontrándose con la del human, una cálida sensación la cubrió, sintió un curioso calor recorrerle la espalda, el cuello y el rostro. Se estaba ruborizando, era fácil notarlo en su nívea piel. Los ojos de Ruisu eran negros, oscuros y parecía tener una mirada profunda, Huli se preguntaba qué sería lo que ocultaba en aquella mirada.

Tan pronto se dio cuenta de su posición volvió a ocultar la mirada, el humano era alto, mucha era la diferencia entre ambos y eso la hizo ruborizarse más, se apartó un paso rápidamente sin mirarlo a los ojos. Permanecía callada, muy callada, no quiso incluso decir nada más, no respondió nada, no hizo ningún comentario. Regresaba a ser la Huli de siempre, la que casi no hablaba, la chica muda de cabello platinado. Dejó de pensar en el bufón, dejó de pensar en Namhaid, en la anciana… sólo pensaba en aquel abrazo, a decir verdad era la primera vez que un hombre la abrazaba y se preguntaba si eso mismo hubiera sentido si fueran los brazos de Hyegun los que la hubiesen rodeado… no, obviamente no sería lo mismo.

Aquel pequeño pensamiento le hizo mirar a Ruisu detenidamente. -Gracias…- y dicho eso dio la media vuelta, se apartó unos cuantos metros de él y permaneció sentada a los pies de un árbol aparentemente mirando hacia la nada. De vez en cuando lo miraba de soslayo pero a la vez lo evadía pensando en algo más “en algo más” era un sonido, un sonido que llevaba minutos escuchando.

-Caballos…- Susurró Huli. –Hay caballos alrededor- Los caballos que Huli escuchaba no eran otros más que los de la guardia de Thonomer, su sentido natural le decía que debía irse de ahí, miraba hacía la salida de donde habían llegado pensando en el bufón. Ahora que lo imaginaba bien, esa persona parecía ser más que un simple “bufón”, una parte de ella sentía la necesidad de quedarse ahí, pero otra parte, al parte que la hacía sobrevivir le decía que no, que no era lo más apropiado. Sin decir nada tomó su yumi y comenzó a caminar sin una dirección fija, un poco a lo lejos miró desde cierto punto al humano, ella parecía casi inexpresiva, la realidad es que un mar de emociones la cubría en ese mismo instante. -¿Vienes o te quedas?- Se limitó a preguntar. No esperó respuesta y siguió caminando.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Lun Abr 06, 2015 3:03 am

- Idiota Ruisu…. Eres un idiota. –
 
- Calla, no esta tan mal la situación.- 
 
-¿Estas seguro? Recordemos la situación. Estas en un bosque que no conoces… Con una chica que no conoces… Esperando a un bufón que… ¿Hace falta que lo diga?-
 
- Bueno, al menos ya estamos tranquilos. –
 
- ¿Por cuanto tiempo? Tienes una manada de cambia formas a las espaldas. Estas cometiendo todos los errores del libro...Todos los errores de los que te hablaron en el gremio.-
 
- ¡Tal vez quiero cometer algunos errores! Tal vez quiera caminar por mi cuenta.-
 
- ¿Caminar o solo abrazar a la chica? –
 
-¡Calla!-
 
Frecuentemente tenia debates con una voz en mi mente… Quería creer que era mi conciencia pero es tonto darle ese nombre siendo un Asesino. En más de una ocasión me había salvado al hacerle caso pero desde que había entrado en Thonomer no había echo otra cosa mas que contradecirla e ignorarla.
 
Seguía en el suelo acostado boca arriba pensando en lo ocurrido hace tan solo unos minutos atrás. Mientras estaba inmóvil viendo el cielo pude escuchar un murmullo de parte de Huli. Me senté en el suelo y gire mi cuerpo para prestarle atención y fue entonces cuando la cambia formas con un tono firme me indico que debíamos partir.
 
 -¿Vienes o te quedas?- Dijo Huli mientras se ponía de pie y se alejaba lentamente.
 
Sin decir palabra me incorpore a seguirla mientras miraba de lado a lado para saber lo que estaba sucediendo. A lo lejos podía escuchar caballos, No podía determinar bien en que dirección pero parecían ser un gran numero de caballos. El bosque se hacia cada vez mas espeso y los arboles cada vez mas grandes.  Nos estábamos alejando de la ciudad en dirección desconocida.
 
Pensé en preguntar hacia donde íbamos pero por alguna razón solo me dedique a seguirla. Tal vez caminamos unos treinta minutos en silencio, poco a poco se perdía la luz solar y el sonido de los caballos se hacia mas distante. – ¿Al menos sabes a donde vamos?- Pregunte mientras me acercaba para caminar a un lado de Huli.   
 
La chica se detuvo por un momento mientras miraba el suelo… Parecía no querer mirarme al rostro.  -Ehh... al norte- Respondió con un tono temblante. Para luego reanudar la marcha.
 
- ¿Al norte… Que hay en el norte?- 
 
-No sé yo sólo, sólo estoy guiándome por mi olfato.- Huli giro su cabeza y me miro fijamente. -¿A dónde piensas ir?-
 
En ese momento no sabia muy bien donde estábamos… Y aun menos recordaba algún sendero o poblado cercano. Trate de pensar en alguna respuesta pero al no encontrar ninguna solo me dispuse a cambiar el tema.  – ¿No planeas esperar al Bufón?-
 
-Yo... ya no sé a quien esperar, a decir verdad no sé por qué lo esperaría, supongo que para agradecerle- Susurro despacio. -Pensándolo bien.- Se paro en seco, yo di unos cuantos pasos hacia ella quedando a la par. -Ruisu, gracias por ese abrazo... de verdad. Imagino que un abrazo que venga desde el interior de una persona debe sentirse mejor.- Asegura ella con una sonrisa, pero se queda en silencio de nuevo y suspira -Tú crees que nos encuentre?-
 
Al parecer Huli ya se había resignado a continuar sin el colorido personaje, su rostro mostraba algo de culpa aun que parecía tratar de ocultarlo. – Esperemos que pueda escapar… - Levante la mirada para ver el cielo y pude notar que quedaban pocas horas de luz. – No creo que salgamos de este bosque antes que anochezca…-
 
- Nos están siguiendo Ruisu... yo puedo ocultarme en el bosque pero tu.... tienes que buscar otra forma de hacerlo, si sólo te siguen a ti te encontrarán con facilidad, debemos alejarnos lo más posible de las entradas, por eso pensaba ir al norte. –
 
- Bueno… - Respondí mientras seguíamos caminando, pero al mirar atentamente al terreno me percate de un pequeño sendero cubierto por las plantas. Había escuchado que en los alrededores de Thonomer habitaban una gran cantidad de animales buenos para la caza. Era posible que ese sendero fuera de esos animales o incluso de algunos cazadores, el cielo comenzaba a oscurecer y decidí apostar a ese pequeño sendero.
 
- ¡Huli! Mira hay un sendero… deberíamos seguirlo, tal vez conseguimos comida o un refugio. –
 
-¿Pero, y si nos siguen? también irán por el sendero- Respondió Huli dudosa sobre la idea.
 
- Igualmente nos alcanzaran si seguimos caminando por el bosque. En algún momento tendremos que descansar y posiblemente no tengamos otra oportunidad como esta de dormir bajo techo o incluso de comer algo. -  
 
Ella observo de un lado a otro del sendero y con una notable duda en su rostro se que pensando por un rato. -¿A dónde crees que lleve?- Parecía olfatear el lugar buscando algo. Entonces sin decir palabra comenzó a seguirlo.
 

- Algunos cazadores tienen chozas en este bosque. Las usan para guardar las pieles mientras siguen en busca de presas. – Me quede mirando a la chica por un par de minutos y luego de un leve suspiro continúe tras ella. – Si los que nos siguen son licantropos no hay mucho por hacer… Si es la guardia podríamos disuadirlos ocultando nuestro paso por este bosque. – Dije en voz suave mientras me situaba a un lado de Huli.  – Seria la primera vez que intento matar a un licántropo…- Pensé mientras seguíamos caminando. El cielo ya mostraba un color naranja por el atardecer y pocas aves se veían alrededor.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Dom Abr 12, 2015 8:16 am

Huli parecía concentrada en sus propios pensamientos, incluso parecía no escuchar a Ruisu cuando realmente lo estaba haciendo, lo que ella buscaba era un aroma “distinto” al de Thonomer, algo que no le condujera a los caballos, algo simplemente diferente, pero por más que lo intentaba no lo lograba, todo en aquel lugar parecía tener un ligero aroma a sangre. Suspiró rascándose la cabeza, estaba perdida pero no quería admitirlo, ni si quiera sabía cómo regresar a Keybak… bueno, quizás si, peor no sabía cuánto tiempo le llevaría, pensó en su madre, en sus hermanos, en la aldea y en los monjes , y su rostro se tornó cabizbajo y ligeramente infantil ante una mueca de “No puede ser”.

Miró los cálidos colores que mostraba el atardecer y eso le hizo recordar que el verano estaba cerca, se peinó con los dedos sacándose varios cabellos platinados, se entretenía haciéndolos “bolita” y se preguntaba ¿Qué tan grande podía ser una maraña de sus cabellos cada vez que mudaba de pelaje? rio para sus adentros y fue entonces que las palabras del humano la sacaron de sus pensamientos “Sería al primera vez que intento matar a un licántropo”. El corazón de la chica dio un vuelco que le revolvió el estómago, pues aquel humano a pesar de verse tan joven hablaba de la vida como si ésta no tuviera valor alguno, lo miró furtiva e incrédula, pero no quiso decir nada, no por el momento, se limitó a balbucear un “-Ahh-“ se detuvo a pocos metros de lo que parecía una casa, era pequeña y de ella se desprendían muchos olores conocidos para la cambiaformas.

Antes de continuar su paso dirigió algunas palabras a Ruisu. – ¿Es normal para ti asesinar personas? Nunca te has puesto a pensar ¿Qué pasa por la cabeza de tus víctimas? Si tienen familia, esposa… si hay un pequeño esperándolos en casa ¿Alguna vez te lo has preguntado?- No quiso decir más, continuó caminando sacándole unos pasos de ventaja al humano, nuevamente, su olfato le aseguraba que aquel lugar estaba desolado, al menos por el momento. Se acercó más y miró por entre la ventana curiosa, la forma en la que estaba todo acomodado le indicaba que era más un refugio para invierno que para temporadas calurosas. Después de breves segundos pensó en las penúltimas palabras del humano ¿La guardia o los licántropos? Ella sentía que la guardia no tenía razones para seguirlos, en todo caso sería el bufón quien fuera perseguido por los gendarmes… pero a ella la buscaba Balrog. Huli estaba segura de que no se libraría de él tan fácilmente.

La conclusión era sencilla estaban siendo perseguidos por Balrog, Ruisu no le era de importancia a ese licano, la presa era ella, no quería estar toda su vida dependiendo de alguien para protegerla pero… pero si Balrog no iba solo, ella no iba a lograrlo. Sin embargo sentía que Ruisu no tenía ningún deber con ella, no sabía cómo decirlo, ni que decir… de hecho no tenía ni la más mínima idea de lo que se DEBÍA de decir en momentos como ese. Aún estaba confundida y su rostro notaba una ligera ansiedad, a pesar de encontrarse en un estado pasivo, por la mente de la kitsune pasaban mil y un cosas.

¿Qué voy a hacer ahora?
¿Cómo voy a regresar?
¿A dónde debo de ir?
¿Y si regreso a Keybak?
¿Pero y si me siguen hasta allá? ¿Y si busco a mi mentor…? ¿Pero y si no?

“Pero yo ya no tengo mentor…” Si de algo estaba segura Huli, es que Namhaid debía estar pensando que ahora Huli pertenecía a Balrog, y siendo las cosas así por ningún motivo debía regresar con él. -¿Qué voy a hacer ahora…?- Regresó a la primer pregunta, que sin darse cuenta la había dicho en voz alta. Suspiró alejándose de la cabaña. –Da igual quién nos siga, ellos no caben en madrigueras, por mí puedo esconderme hasta que se cansen.-

Susurró muy despacio, la verdad es que estaba nerviosa, había tantas cosas en las que pensar, pasó por su mente la idea de que estando cerca de la cabaña serían presa fácil, fueran a donde fueran los licántropos los seguirían, sin embargo esto le llevaba a una de sus reglas en cuanto a la muerte “No lo harás a menos que tu vida corra peligro”, y era más que obvio que la vida de ambos correría peligro si ellos los estaban siguiendo, había dejado de escuchar caballos, pero aún escuchaba pasos, los humanos ya no los seguían, si, definitivamente eran presa de los licanos pero ¿Cuántos?.


-Tengo una idea… ¿Qué tan bueno eres con la puntería?- Preguntó Huli mientras dejaba su yumi a un costado, parecía observar algo en el suelo, buscaba algo, palpaba la tierra y olfateaba mientras esperaba la respuesta de Ruisu. –Soy más rápida que tu… Aún con la pata así.- Señaló su brazo. –Yo seré el señuelo, tú los cazarás.- Realmente no dijo nada más, tomó su forma zorruna y comenzó a cavar lo más rápido que sus patas se lo permitían. Realmente no era mucho lo que debía explicar, si Huli cavaba una madriguera ligeramente profunda, ella podría atraer a los licanos en su forma animal, cuando Huli entrara a la madriguera, éstos quedarían atascados y Ruisu tendría la oportunidad de atacarlos con su arco, era algo suicida, al menos para Huli, pero si ella estaba segura de que funcionaría quizás podría funcionar.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Jue Abr 23, 2015 11:52 pm

–Yo seré el señuelo, tú los cazarás.-  Dijo Huli y sin esperar respuesta se transformo en un zorro y comenzó a cavar. No hacia falta señalar lo mala que era esa idea, no podía creer que esta chica estuviera apostando su vida a mi puntería. Trate de decir alguna palabra para señalar lo mala que me parecía la idea pero al caer en cuenta de lo grave que estaba la situación supe que no había tiempo para hablar. El plan era malo pero era lo único que teníamos así que empecé a hacer un mapa mental del lugar en el que estábamos.
 
Recorría rápidamente con la mirada cada árbol a nuestro alrededor. Trataba de encontrar algo que pudiera inclinar un poco la balanza a nuestro favor, el plan era tan simple que el minino error podía echar todo abajo. Huli no había dicho a quien tenía que cazar, ni de donde venían, solo podía suponer que eran los licanos pues el sonido de los caballos había cesado y solo ellos podían rastrearnos tan rápido gracias a su olfato.  
 
Necesitaba encontrar un lugar alejado y oculto del cual atacar, la noche se hacia presente y poco a poco me hacia a la idea de lo que podía pasar si todo salía mal. –El olfato de los licanos será el mayor problema.- Me dije a mi mismo, por suerte la cabaña parecía ser el refugio de algún cazador, así que era probable que esta ocultara levemente el olor a humano.
 
Tome mi arco pues ya había escogido un sitio alejado en el cual podría esconderme sin perder de vista a Huli. El factor sorpresa estaba de nuestro lado y era lo único que teníamos a favor. Tome el cuarzo luminoso que tenia y lo coloque en mi cinturón de forma que quedara a la mano y no emitiera ninguna luz que revelara donde estaba. Había escogido un arbusto al pie de un árbol como escondite, al romper algunas hojas de esta planta, comenzó a despedir un olor similar al del pasto húmedo. Esto era útil como camuflaje, así podría ocultar aun más mi olor. 
 
Deje mi carcaj en el suelo, fuera de este tenía dos flechas separadas del resto y una más en la mano, de esta forma podía tomarlas rápidamente y atacar. No sabia cuantos eran ni de donde vendría, solo tenia claro que si fallaba, todo esto terminaría. Miraba a Huli desde lejos y ella no parecía más calmada que yo, había terminado ya de abrir una especie de madriguera y ahora se alejaba en la misma dirección por donde habíamos llegado. Mientras perdía de vista su silueta me pregunte en más de una ocasión si había escogido el mejor sitio para ocultarme, si esta era la mejor idea posible o al menos… Si teníamos alguna opción que no habíamos visto antes.
 
En pocos minutos pude escuchar un aullido a la distancia. Los lobos al cazar se comunican con estos aullidos, de esta forma anuncian su posición y donde esta la presa. Era obvio que ya se habían topado con la cambia formas, lo que no estaba claro era si tenían alguna idea de mi presencia.
 
Varios aullidos y gruñidos se podían escuchar rompiendo el silencio del bosque, la persecución de estos animales era todo menos silenciosa. – Bien Ruisu relájate, recuerda lo aprendido hasta ahora. – murmure mientras preparaba una flecha en el arco. No paso mucho tiempo hasta que pude ver al pequeño zorro corriendo a lo lejos.
 
El animal corría zigzagueando entre los arboles, saltando de un lado a otro lo mas rápido que podían sus pequeñas patas, tras ella, un par de licanos la seguían muy de cerca. Un tercero se mantenía a unos cinco metros tras los otros dos, este parecía más lento, pero su mirada iba de un lado a otro revisando el terreno. Era impresionante ver como cada animal parecía tener un rol en la caza, mientras uno iba casi al lado de Huli tratando de acorralarla por la izquierda, el otro estaba todo el tiempo tras ella esquivando por pocos centímetros los arboles y presionándola cada vez mas y el tercero, corría en la retaguardia esperando y vigilando. 
 
En ese momento me sentí completamente intimidado por la fiereza de estos animales. Prepare mi arco con una flecha y puse la mirada sobre la madriguera a la que Huli tenia que entrar. – Respira profundo. – Levante mi arco apuntando a la madriguera. – Inhala y fija la mirada en el blanco.- Tense mi arco y concentre mi vista en el lujar donde creía que se pararían los licanos.
 
Huli corría frenéticamente y cuando faltaba poco tiempo para ser atrapada por las fauces de la bestia tras ella, consiguió meterse rápidamente en la madriguera. Los tres licanos aceleraron el paso y se situaron alrededor de la madriguera, uno de ellos comenzó a aullar mientras que el otro rápidamente comenzó a escarbar para sacarla de su escondite. Mientras tanto yo había escogido quien seria el primero en caer. Respire profundamente, contuve mi respiración y cerré mi ojo izquierdo para fijar la punta de la flecha sobre el cuerpo de quien seria la primera presa. – Solo tienes una oportunidad. Respira, apunta y deja que la flecha viaje.- Estas eran palabras de uno de mis compañeros del gremio, palabras que recordaba una y otra vez vez mientras esperaba el momento adecuado. Algunos recuerdos pasaron rápidamente por mi mente y cuando termine de recordar cada lección aprendida deje de apretar la flecha para liberarla de mis dedos.
 
La flecha recorrió rápidamente su curso, cortando el aire y emitiendo un pequeño zumbido al acercarse a su objetivo. Los licanos estaban concentrados en su presa y solo uno de ellos se percato del sonido que se aproximaba, el animal que estaba cavando para sacar a Huli de su escondite, de un momento a otro dejo de cavar y levanto la cabeza para ver a su alrededor. Lo que encontró, fue la imagen casi borrosa de la flecha dirigida hacia el, las cartas estaban echadas y al licántropo le fue imposible esquivarla.   
 
La punta de la flecha se abrió paso por el ojo del animal, rasgando y cortando todo a su paso hasta clavarse fuertemente en su cerebro y darle una muerte instantánea. El sonido del cuerpo al caer, alerto a los otros dos lobos que inmediatamente se separaron y comenzaron a buscar de donde había llegado el ataque. Rápidamente tome otra flecha y me acomode para el siguiente disparo.
 

El tiempo cuando tu vida pende de un hilo parece ralentizarse. Y es por eso que pude percatarme de como uno de ellos corría hacia mi posición, apunte hacia el licano que se dirigía hacia mi, dispare la flecha que tenia preparada pero esta vez no tendría tanta suerte como la anterior. Me dije a mi mismo en voz baja. - Ciertamente las cartas están echadas y ya no contábamos con el factor sorpresa.- Tome la tercera flecha que estaba en el suelo y salí de mi escondite con el arco tenso mirando fijamente al animal, pude notar un pequeño temblor en mi mano derecha pero no había tiempo para pensar en eso, rápidamente dispare a la cabeza del licano y sujete el mango de mi daga esperando lo peor.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Miér Abr 29, 2015 7:41 am

Por la forma en la que Ruisu la miraba, Huli sabía que el humano no estaba de acuerdo con su plan… a decir verdad ella tampoco estaba segura de hacerlo, pero era lo único que se le ocurría por el momento. No tenían muchas opciones y debían pensar rápido, además, no era la primera vez que Huli usaba esa técnica de defensa, era algo cotidiano de los zorros en keybak, claro, ahora tenía un plus y ese era el ataque de Ruisu. “Confía en mí Ruisu, los zorros sabemos lo que hacemos…” pensó la pequeña kitsune deseando que el humano la escuchara o la comprendiera, aunque fuera imposible en su forma animal.
 
Ella se dedicó a lo suyo durante largos minutos, estaba relativamente exhausta pero para fortuna de la zorra blanca, la tierra era blanda, húmeda y suave, fértil claro y eso le ayudaba mucho para cavar con rapidez. De un momento a otro los aullidos  de los licanos comenzaron a escucharse, Huli elevó la cabeza alzando las orejas alertadamente, giró su cuello hacía todas partes y bufó con cierto nerviosismo. Alcanzó a ver al joven humano retirarse y lo siguió ligeramente con la mirada, finalmente procedió a salir de la madriguera completamente y seguir el sonido y el olor de los licántropos. Era un olor amargo, agrio y  metálico, claro, era obvio si trabajaban en una herrería citadina y ese olor definitivamente los delataba de inmediato, por lo que fue fácil para la kitsune seguir su rastro.
 
Cuando finalmente se topó con ellos, Huli chilló haciendo un extraño ruido, tan pronto se percataron de su presencia comenzaron a perseguirla. Respiró profundo y la carrera comenzó… Sus pequeñas y delicadas patas brincaban de rama en rama, se metía por debajo de ellas y rodeaba con facilidad los arbustos, además  su tupida cola le permitía girar timoneando sin derrapar en la tierra. La tosquedad de los licántropos  a pesar de amenazar con alcanzarla debido a sus largas zancadas, simplemente no lo lograban… eran animales torpes, robustos pero… pero Huli tenía miedo ¿Y si no funcionaban? ¿Y si la atrapaban? ¿Y si la hacían su esclava? Ella no quería verse si quiera encadenada, le daba la impresión de que así la tendrían por lo que corrió, corrió y corrió lo más rápido que su cuerpo diminuto le permitía. De vez en cuando sentía el rose de la dentadura licana mordiéndole los talones.
 
Estaba agitada y el tratar de seguir su propio rastro para encontrar la madriguera improvisada le suponían un gran desgaste respiratorio, sintió flaquear y el miedo la hizo olvidar la madriguera… pero de pronto el sutil aroma de Ruisu la “despertó”  y volvió a correr con gran velocidad dejando poco a poco a los licántropos detrás de ella. Cuando divisó la madriguera no lo pensó  de una sola zancada se internó en ella haciendo que la trompa de uno de los licanos rebotara en la entrada. Éste gruñó fúrico y comenzó a cavar desesperadamente gruñendo y bufando… Huli sólo pudo ver como de un segundo a otro, el cuerpo del enorme lobo caía inerte en el suelo, olía a sangre y una ligera ventisca se abrió paso entre las hojas. Pensó por dos segundos  y asomó la cabeza, en efecto el licano que intentaba sacarla de la madriguera yacía sin vida en el suelo, los otros dos habían huido… no, habían ido en busca de Ruisu.
 
Salió de la madriguera tomando su forma humana con toda la rapidez que se le permitió, trastabillaba todavía y buscó su arco a tientas, Ruisu estaba en peligro, ella estaba en peligro, era su vida o la de los lobos. Tomo una de las flechas y apuntó su yumi a los lobos.-¡Balrog!- Ambos lobos se detuvieron… y eso dio oportunidad a que la tercera flecha tirada por Ruisu diera en el cuello del animal, no estaba muerto pero la herida parecía ser seria… y no era Balrog, era uno de sus lacayos. Balrog era el tercer lobo, el único que quedaba. Huli no se atrevía a tirar la flecha, sin embargo lo hizo, no iba dirigida al líder, sino al lobo herido, la flecha dio en un costado del animal y la zorra blanca se lamentó, simplemente no podía matarlo… no, no era una asesina, pero lo había herido sin embargo estaba segura de que si no lo hacía… Ruisu moriría y ahora el humano se encargaría de lo demás.
 
Balrog miró a ambos lados y tomó su forma humana, era un hombre alto quizás de 1.95, fornido y de musculatura brusca y definida, su mirada era la de un despiadado calculador y sus ojos estaban fijos en Huli. –Vaya, vaya… el bosque te cambia pequeña zorra…- La cambiaformas había tomado una segunda flecha, pero Balrog era un sujeto que de cierta manera la intimidaba y no podía dispararle. –Huli, ese es tu nombre ¿No? Voy a decirte una cosa, Namhaid aseguró que te quedarías conmigo, fuiste su paga y de  ninguna manera dejaré que huyas, sin embargo si logras hacerlo ten por seguro que tu “exmentor” pagará las consecuencias, así de sencillo, si no me obedeces él morirá…-
 
“¿Qué?” Un respingo se hizo presente en el rostro de Huli y sin saber por qué la tensión de su brazo había desaparecido, lentamente bajo el arco y comenzó a negar con la cabeza mientras su rostro denotaba preocupación y solemnidad. –No… por favor-  Para cuando la cambiaformas había reaccionado, el licántropo ya se encontraba frente a ella, ambos se miraban fijamente a los ojos, ambos  completamente desnudos a la intemperie del bosque. Huli quiso decir “No le hagas daño, haré lo que me pidas, pero no le hagas daño” sin embargo algo más cruzó por su cabeza “Ruisu…” A pesar de haber estado a punto de abandonarla a su suerte en la herrería, ahora estaba ahí con ella ayudándola a huir de Balrog, ayudándose mutuamente, era la primera vez que Huli “hacía equipo” con alguien, si Huli cedía lo que Ruisu estaba haciendo no valdría la pena…
 
Balrog estaba seguro de que Huli accedería, pero no, en vez de eso la chiquilla se escabulló por un lado de él, corrió con su arco saltando a una rama y Balrog aulló tomando su forma lupina, poco antes de dirigirse hacia Huli corrió de lleno hacía Ruisu propinándole una embestida y arrojándolo a un costado, él estaba bien, sólo estaría un poco atolondrado… pero Balrog iba por Huli, si no era de él, no la dejaría escapar entonces.

Huli tomó una de sus flechas  dirigiéndola al lobezno, ésta dio en una de sus patas traseras pero eso no lo detuvo, el lobo no podía trepar y era una ventaja que Huli como humana tenía. Volvió a colocar otra flecha y ésta dio de lleno en el costado del cambiaformas, sin embargo había algo con lo que no contaban… Balrog parecía poder entrar en berserker y aprovechándose de ese estado el lobo embistió saltando alto contra Huli,  y aventándola hasta el suelo, la chica había quedado desarmada y el lobo prensó sus brazos entre los colmillos, Huli gritó desgarradoramente  y sin darse cuenta tomó su forma zorruna. La pequeña zorra herida huía a tientas del enorme lobo negro, pero las heridas en sus patas no le daban ni un poco de ventaja…

 
Fue entonces que se lamentó de no haber tirado aquella flecha desde un principio.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Miér Mayo 13, 2015 8:36 am

Aun con el temblor de mi mano pude acertar con la flecha en el cuello del licano frente a mí, el licano se paro en seco y un gruñido de ira salió de su hocico. Cuando el animal estaba apunto de reanudar el ataque una segunda flecha se clavo a un costado de su cuerpo. -¿Huli?- Pensé mientras tomaba mi daga y corría hacia el animal herido. Al estar a un par de pasos de el, di un salto y caí sobre el animal clavando mi daga en su nuca mientras me sujetaba de su cuello. La bestia intento ponerse de pie pero en un par de segundos su alma se rindió y abandono su cuerpo.
 
Me levante rápidamente y corrí hasta donde estaba el tercer animal. El licano había tomado su forma humana y esta, era la de Balrog. Sujete fuertemente mi arco y levante mi mano sobre la cabeza para tonar una flecha.       – ¡Mierda!- Dije en voz alta, al percatarme que no tenia mi carcaj.
 
Huli se encontraba frente a frente con Balrog, en sus manos mantenía su arco y una flecha preparada y lista para terminar de una buena vez con toda esta persecucion.  – ¡Dispara!- Pensé mientras me acercaba hacia donde estaban. Huli parecía asustada, en sus ojos las dudas se hacían ver y estaba claro que no tomaría la vida del licano.
 
Es un movimiento repentino Huli comenzó a correr alejándose del licano, en ese momento Balrog preso de ira comenzó a correr a toda velocidad hacia mi. Solo tuve tiempo suficiente para cubrirme con mis brazos de la embestida del animal, el golpe me lanzo unos tres metros atrás y me dejo con un dolor agudo en el estomago y sin aire por un par de segundos.
 
Estaba tirado en el suelo tratando de recuperar el aliento por el golpe recibido y fue entonces cuando escuche el grito agudo de Huli, me puse de pie con mucha dificultad y pude notar que Balrog se encontraba ya sobre la cambia formas. – ¡Hey idiota!- grite para atraer la atención del animal pero al ver que este me ignoraba decidí tomar una roca del suelo y arrojarla. – ¡Te hablo a ti perro asqueroso!- la piedra le dio en la espalda haciendo que el licano se girara para verme, en sus ojos se podía ver las ansias de sangre y de sus dientes escurrían algunos hilos de baba que delataban su hambre. 
 
El animal se levanto y comenzó a correr hacia mí rápidamente, instintivamente tome una postura defensiva sujetando fuertemente mi daga y colocando mis brazos frente a mi cuerpo. El animal se abalanzo sobre mi con su hocico bien abierto para morder mi cuello, sin ningún truco bajo la manga tome como única opción apuntar mi daga a su boca.
 
El filo de mi daga se clavo en la parte de atrás de su garganta, el licano al sentir que mi brazo invadía su boca cerro sus fauces rápidamente y atrapo mi brazo izquierdo entre ellas. Un grito de dolor escapo de mi garganta al sentir los punzantes dientes del depredador en mi brazo. La daga que tenia el Balrog en la garganta evitaba que pudiera completar en totalidad su brutal mordedura, aun así el animal logro cerrar su boca lo suficiente para evitar que yo pudiera liberar mi brazo clavar levemente sus colmillos en mi piel.  
 
El licano parecía no sentir dolor alguno y comenzó a mover frenéticamente su cabeza de un lado a otro. Esto, acompañado con la gran cantidad de sangre que salía de su boca fue lo que permitió que pudiera liberar mi brazo de su mordedura, no de manera ilesa pero si a tiempo para evitar un peor resultado. Me levante lo más rápido que pude y luego de mirar en donde estaba Huli le dije que tomara su arco, eran pocas palabras pues no teníamos tiempo que perder, pude ver que la chica estaba herida al igual que yo pero no había otra opción mas que ignorar el dolor y seguir peleando.
 

Balrog golpeaba hocico con sus patas en un inútil intento por liberar la daga de su garganta. Aprovechando los pocos segundos de distracción que teníamos, Tome mi arco el cual había dejado caer cuando el animal se abalanzo y comencé a correr hacia el arbusto en donde estaban mis flechas, al llegar al el me deje caer de rodillas y justo al tomar una flecha y prepararme para disparar un zarpazo del licano me arrojo a un par de metros.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Lun Mayo 18, 2015 8:35 am

En su forma zorruna Huli chillaba tratando de zafarse de las fauces de Balrog, sentía como el licano mordía la piel de su espalda con fuerza y por más que intentaba escapar lo único que lograba era desgarrarse la piel. Tomó sus últimas fuerzas tratando de tomar de nuevo su forma humana a pesar del cansancio que sentía, el dolor y el crujir de sus huesos, escuchó entonces la voz del humano y aquello fue para la cambiaformas como un llamado de esperanza, pues el licano giró la cabeza enfurecido, dirigiéndose directamente a Ruisu.
 
Huli trastabilló balanceándose de un lado a otro, sus manos sangraban y parte de sus antebrazos también, las mordeduras que le había propinado Balrog mermaban sus movimientos y el más mínimo deslice de sus músculos le provocaba un agudo dolor. Sin embargo cuando miró en dirección al humano aquel dolor debía de desaparecer por una u otra razón… pues si ella no hacía algo ahora Ruisu seguramente moriría, y lo que menos deseaba cargar en su cabeza era la idea de que alguien muriera por  “su culpa”. –Ruisu…- Susurró para sí misma mientras observaba lo que el humano hacía para evitar su muerte y la de ella misma…
 
La cambiaformas trataba de ponerse en pie tanto como sus músculos y heridas se lo permitieran, se dirigió hacía su arco pensando si lograría llegar a tiempo, miró la escena de nuevo y observó con sorpresa y temor cómo el enorme lobo apresaba al humano por el brazo… Desde su punto de vista no lograba apreciar del todo las cosas, pero algo era seguro también, pareciera que el lobo hubiera sido herido. Fue entonces que se percató del escape de Ruisu ante las fauces de Balrog. El humano había logrado liberar su brazo y el lobo parecía “bailar” o al menos mover la cabeza frenéticamente.
 
Huli escuchó el grito de Ruisu “¡Toma tu arco!”, trastabillando y con el agudo dolor de sus brazos, Huli lo hizo mostrando una notable mueca de dolor en su rostro, apuntó la flecha y temblaba… no por no estar decidida, si no por el dolor que de su cuerpo emanaba. Tensó el arco dejando escapar un agudo quejido, sin embargo debido a la situación sabía que una flecha no bastaría,  tomó aire, suspiró profundo y disparó, volvió a respirar y disparó una segunda vez… y una tercera.  Cayendo al suelo antes de poder exhalar nuevamente, cuando miró hacía al frente notó entonces lo que había hecho. La primer flecha había dado de golpe en el costado del licano, la segunda en su cuello y finalmente la tercera en su cabeza. Ese último golpe había matado a la criatura, no sin antes haber propinado un último golpe a Ruisu.
 

La pequeña zorra blanca trató de correr pero no lo logró,  caminó despacio, muy despacio hasta donde Ruisu estaba y se arrodillo a su lado mirándolo de pies a cabeza llevándose la mano diestra a la boca. –Ruisu… ¿Ruisu…?- Susurró despacio queriendo que el humano le respondiera,  los brazos y las manos le dolían y no quería si quiera moverlas, las mordidas en su espalda y los rasguños al costado de su cuerpo hacían que encorvara el cuerpo  sin ánimo alguno… pero había algo que no la tenía tranquila… la mordida que Balrog le había dado a Ruisu. –Ruisu… tu brazo, déjame ver tu brazo…- Pidió casi con temor y con impotencia, quería decir “lo siento” pero ni si quiera sabía cómo hacerlo o cómo decirlo. -“Lo siento”.- Fue casi inaudible, fue algo que no quiso que de sus labios salieran, pues todo eso no hubiera sucedido si ella hubiera tirado aquella primer flecha…








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Dom Mayo 24, 2015 10:35 am

Pude mirar directamente a los ojos de la bestia justo antes de recibir lo que parecía en ese instante su último ataque. En ese momento pensé que esos ojos oscuros y llenos de ira, eran los propios ojos de la “muerte” la cual se mostraba frente a mí como invitada de honor de los licanos.
 
Un dolor intenso se apodero de mi pecho, dolor que me recordó que estaba vivo y al mismo tiempo causo que olvidara todas las demás heridas que tenia. Balrog sacudía su cabeza de un lado a otro, chillando fuertemente mientras se acercaba a mí, me levante una vez más en un inútil intento por plantarle cara, con mi brazo adolorido y completamente desarmado me puse de pie frente al licano, miraba fijamente a la cara del animal y esperaba que Huli hubiera escuchado mis palabra.
 
Balrog dio un par de pasos e inmediatamente se puso a rango para un nuevo ataque pero lo que parecía ser algo inevitable fue interrumpido por una flecha dirigida al licano, un nuevo aullido, esta vez de impotencia salió del animal el cual, presa de la impotencia decidió darme un último golpe. Una segunda flecha atravesó su cuello y una tercera puso fin a toda esta amarga batalla, pero no había nada que celebrar y solo el silencio era quien parecía ser ganador por recuperar su dominio en ese oscuro bosque. 
 
Justo después de ver caer a Balrog me permití sentarme en el suelo a pocos metros de el, aun con todo lo que habíamos visto… Aun con todo lo que habíamos tenido que hacer para permanecer con vida, lo que había pasado esa noche no se sentía como una victoria. -No…- murmure para mi mismo. El sabor agridulce de esta batalla era algo que no podía terminar de comprender.
 
Pude escuchar los pasos de Huli acercándose lentamente pero mi mirada permanecía inerte sobre el cuerpo del licano frente a mí. –Ruisu… ¿Ruisu…?- Susurró la cambia formas al ponerse a un lado de mi. Aun no podía decir palabra alguna, trataba de respirar profundo para quitarme de encima toda esta presión y emoción que había sobre mi cuerpo. El dolor me recordaba cada una de las heridas recibidas. –Ruisu… tu brazo, déjame ver tu brazo…- dijo en voz baja.
 
Gire mi rostro para ver a Huli, ella se encontraba de rodillas a mi lado con un rostro que mostraba un mar de sentimientos, todo el ruido que se escuchaba hace apenas unos segundos había quedado distante en el tiempo. Siempre me sorprende como unas horas de batalla pueden parecer eternas, como parece incluso que te acostumbras a ese mundo y al salir de el te sientes completamente extraño por ver todo tan tranquilo. No… nunca te acostumbras a ese mundo.
 
Levante mi brazo para hacer lo que Huli me pedía y fue entonces cuando me percate de algo que no había visto hasta ese mismo momento, no era la única herida que había dejado la batalla pero sin duda alguna era la mas extraña de todas. –No te preocupes Huli.- Dije en voz baja tratando de parecer fuerte con una sonrisa forzada.   -Lo siento.- respondió ella bajando la mirada por alguna razón.
 
Esa palabra… Esa casi inaudible disculpa fue la que me aclaro el porque esa victoria sabia diferente, el porque se sentía agridulce, el porque sentía que no había nada que celebrar. Ella había perdido más de lo que yo podría entender y desde ese día la vida de esa chica no seria la misma.

-Creo que este momento no es para disculpas… ¡Así que gracias! – Repuse mientras mantenía esa sonrisa que poco a poco dejaba de ser tan forzada y pasaba a ser la manifestación honesta de mis palabras. –Me has salvado la vida y yo a ti. Creo que somos un buen equipo después de todo…-
 
-¿Equipo? Somos... somos un equipo de batalla.- Susurró ella suspirando.
 
Huli bajo la mirada para ver la herida que había dejado Balrog en mi brazo y instantáneamente su rostro se torno de una emoción repentina. -No te mordió... No te mordió ¡Ruisu, no te mordió!- Dijo Huli en voz alta. Inesperadamente y como una ola repentina la chica se lanzo sobre mi y me abrazo fuertemente. – ¡Heey cuidado!- dije en voz alta por el dolor repentino que me trajo su precipitado abrazo.
 
Al escuchar esto ella se separo rápidamente, parecía avergonzada pero con una sonrisa lo ocultaba muy bien. -Es bueno saber que seguirás siendo tu...- Dijo Huli aliviada.
 
-Si, Pero… ¿Tu estas bien?- Pregunte preocupado esta vez yo por las heridas de Huli, ciertamente un equipo de batalla. Ambos estábamos heridos, cansados y al limite pero dejando esto a un lado era divertida la escena.
 
Huli coloco las manos frente a ella mostrándome las múltiples heridas que en ellas tenia, moviéndolas con dificultad. -Me duele todo el cuerpo... de hecho, no quiero levantarme, y mis manos...- entrecierra los ojos para sonreír y se dejo caer hacía un lado. -Nada que no pueda curarse...-
 

-Ciertamente… Nada que no pueda curarse.– Levante la mirada al cielo el cual se encontraba ya decorado con estrellas y un color azul propio de la noche. –Es una linda noche, si ignoramos el olor a sangre y que no podemos ni movernos.- dije para luego dejar escapar una corta risa por mi propia broma tonta. Los sonidos nocturnos de los bosques son algo que siempre me ha relajado enormemente, era momento de descansar y agradecer por una noche más de vida.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Mar Mayo 26, 2015 11:41 pm

Plic ploc
¿Dónde estoy…?
Plic ploc
¿Qué es ese sonido?
Plic ploc
Darkeray se incorporó lentamente, la visión se le nublaba…
Plif plif
Darkeray notó como unas gotas repiqueteaban en sus ropajes, humedeciéndolos, mientras que otras, discurrían a lo largo de la máscara de bufón, en la que se habían acumulado las demás.


-Ugh… ¿Qué? ¿Dónde estoy?-pronunció entre susurros Darkeray-

-Eso ya lo has dicho, Caballero-le contestó una voz aguda a través de su propia boca-.

-¿Otra vez tú? –preguntó confuso el Caballero-

-Estoy en tu mente Caballero, no me pienso ir de aquí-contestó la voz aguda-

-Eso lo veremos...

-¿Y qué vas a hacer? Estás muy débil, y dudo que ese paladín bastardo de deje recuperar las fuerzas

-¿El paladín?

-Sí el paladín, ¿O ya no lo recuerdas?

-No… ¡Espera! ¡Sí! Estábamos en un callejón, y… Tú… ¡Tú me hiciste perder el control!

-Oh, vamos Caballero, simplemente  liberé las ansias que tanto tiempo habías reprimido

-¡ESO ES MENTIRA! ¡YO NO SOY UN ASESINO! –el eco de los gritos se ahogó en la distancia-.

-No pero eres un soldado, y es casi lo mismo, y baja la voz, o te oirá el carcelero

-¿El carcelero?

-Sí el carcelero, haz memoria, ibas por buen camino

-Pues… Había perdido, es decir, me habías hecho perder el control y… Había unos cambiaformas, yo… Por accidente… Alcé a aquellos bastardos que habían muerto bajo la espada de aquel individuo

-Sí, aquel arquero de negros ropajes

-Eso… Un arquero… Y había… Una joven…

-Sí, aquella malnacida osó tirarnos al suelo intentando salvar la vida de aquellos lobos babosos

-No… Actuó por compasión, algo de lo que yo carezco

-¡PUES DEBERÍAS HABERME DEJADO APUÑALARLA!

-¡NUNCA HARÍA ESO, MALDITO SER RETORCIDO!

-Cállate Caballero, tienes visita

Un rostro cuya nariz mayúscula estaba poblada por granos y roja por el alcohol, le miraba a través de unos barrotes, avinagrado y severo, y abriendo su boca poblada de dientes amarillentos y ennegrecidos, dijo:

-Zúh, madito egendro, cállate y deja de, de, de… Molllllestar zí ezo, deja de molestar

Y bamboleándose como el más torpe recién nacido que descubre el uso de sus piernas, se alejó por el pasillo, y cayó un par de veces, apoyándose en la pared.

-¿Ese es el famoso carcelero?

-No es el más agraciado del mundo pero sí

-¿Y bebe tanto durante su trabajo como para estar así de borracho? Como se ha perdido el compromiso y el respeto por la labor del carcelero, guardián de los criminales.

-Pues tú estás aquí dentro, Caballero

-No veo qué debería corregir, soy un criminal y un monstruo, puede que éste sea el final más justo para mí.

-Entonces no deberías tildar de incompetente a ese carcelero, está celebrando el trabajo bien hecho

-¿El trabajo bien hecho?

-Sí Caballero, sí, el haberos capturado, sigue pensando, ¿Qué ocurrió después de que yo intentase hacerle un favor al mundo eliminando a aquella escoria?

-Llegó la Guardia de la ciudad, aquellos cambiaformas se escabulleron, yo… No podía controlar mi cuerpo

-PORQUE NO ME DEJASTE ACTUAR COMO ERA PRECISO

-No te iba a dejar asesinar a nadie, ser desviado

-Y mira cómo hemos terminado

-Es posible, pero al menos he recuperado el control –dijo el Caballero mientras, con la vista aún nublada, movía las manos delante de sus ojos-

-No, simplemente yo no quiero controlarte ahora ¿De qué me valdría estando aquí encerrado?

-No… No es eso… Has perdido poder

-¿Qué? ¿Cómo? Digo… ¡Eso es mentira!

-No… Ahora lo recuerdo… Cuando llegaron los guardias, se quedaron petrificados, y el miedo atenazaba sus corazones, tanto mi presencia como la de aquellos cadáveres vivientes les impedía actuar, pero entonces de entre ellos surgió aquel paladín de armadura plateada, sonrió, pronunció unas palabras, y el valor volvió a los corazones de aquellos soldados.

-No…

-¡Sí! Y después dio un paso hacia mí, y me atacó con uno de sus hechizos, la luz era cegadora, por una vez sentí que me quemaba, pero… Ese dolor, esa luz, purgó gran parte de tu poder…

-¡Eso es mentira!

-¡Por eso no puedes hacer nada más que seguir atormentándome! ¡Estás, simplemente, demasiado débil!

-Hallaré el modo de recuperar el control, te lo prometo

-Pero al menos de momento, no puedes hacer nada, y eso es una ventaja a mi favor

-¿Qué más da? Sigues estando aquí encerrado y nadie te va a salvar ¿Acaso no viste como huyeron aquellos dos a los que estabas intentando ayudar?

-Huyeron por que TÚ me hiciste perder el control, huyeron porque YO se lo pedí, simplemente hicieron lo que tenían que hacer

-Y aquí estás, encerrado porque un paladín con un poder ridículo en comparación al tuyo te venció.

-No…

-¿Qué?

-No me venció… Estás mintiendo… Intentas que me enfurezca, no me derrotó, YO ME ENTREGUÉ

-¡PORQUE ERES UN COBARDE!

-No, no soy un cobarde, lo hice para evitar hacer más daño, lo hice para evitar que tú, en mi estado de debilidad y confusión, pudieras hacerte con el control

-Y LO HABRÍA LOGRADO SI NO FUERA PORQUE ÉL INTERVINO

-Es cierto, simplemente tiré los cuchillos, y le ofrecí mi rendición a cambio de que me dejara conservar mi traje y los libros –Darkeray, lentamente, giró la cabeza hacia la izquierda para comprobar que, efectivamente, allí reposaban sus libros- y él accedió… Pronunció un conjuro que redujo mis poderes nigrománticos al mínimo, me esposaron, y me trajeron aquí, después, simplemente, me desmayé…

-No te desmayaste, ese malnacido te hizo caer en un trance para poder examinarte a fondo sin peligro

-¿Cómo lo puedes saber?

-Porque te indujo a un trance a TI, no a MÍ, y soy capaz de percibir a los demás por la magia que anida en su interior, más aún si son individuos que les lamen los pies a los dioses y creen ser la justicia encarnada por usar la luz.

-Un momento… Si me inspeccionó eso quiere decir…

-Efectivamente Caballero, efectivamente, sabe lo que eres, y tiene muy claro lo que va a hacer contigo

-¿Lo que va a hacer conmigo?

-Irás a la hoguera, esta noche, a la luz de la luna y de las estrellas, te consumirás entre las llamas

-No puedo sentir dolor, y tampoco me importa lo que me pueda pasar, quizá sea mejor así

-¿QUÉ? ¿No vas a hacer absolutamente NADA?

-¿Y para qué? Aunque escape, simplemente continuaré con mi existencia vacía hasta el fin de los tiempos

-Pe-pe-pe pero no te puedes rendir, tienes que seguir adelante

-Tú sólo quieres que huya para tener una segunda oportunidad de controlarme, y no te la voy a dar, me quedaré aquí, esperando la muerte o lo que sea el equivalente en mi caso

-Pero... ¿Y aquellos dos a los que intentabas ayudar? ¿No deberías ir a buscarlos?

-Seguramente lograron escapar entre semejante confusión, estarán muy lejos de aquí ya

-¿Y si los alcanzaron y están en peligro?

-Aquel individuo de negros ropajes es fuerte, podrá con ellos, de todas formas dudo que los encuentren.

-Pero… Aquellos cambiaformas tenían buen olfato, podrán rastrearlos…

-Eso es cierto, pero sigo pensando que podrán lidiar con ellos

-¿Pero y si no? ¿Y si los atrapan y les hacen daño? ¿Podrías soportar el hecho de saber que fue culpa tuya por no querer ir en su búsqueda?

-No puedo negar el hecho de que me preocupa lo que les pase, pero sé que sólo intentas convencerme para escapar

-Maldita sea…

Y el Caballero, resignado a morir, se levantó del suelo despacio, la ropa estaba cubierta de tierra y agua, los libros parecían tener 30 años más de los que en realidad tenían, las paredes, de sólida roca, habían servido para apuntar cientos de vidas que antes que él, habían habitado aquella celda, por la ventana, entraba aún la luz del día, desde aquella torre de la prisión, podía ver la vida de la ciudad fluir y recomponerse del suceso, Darkeray reconoció al instante la calle en la que hacía unas horas había estado debatiéndose y luchando por el control de su propio cuerpo, la vista era preciosa sin duda, los prisioneros bien podrían arrepentirse al contemplar aquello, como si una venda se les hubiese retirado de los ojos y les permitiese ver la belleza que no habían valorado al cometer sus crímenes, aquellos por los que iban a pagar con su vida o con un encierro perpetuo.
Darkeray suspiró y volvió a sentarse, tomó el Cancionero del montón de libros, y comenzó a leer, preparado para su destino.

------------------X------------------

Y de repente un quejido chirriante y metálico se oyó al fondo del pasillo, unos pasos metálicos iniciaron su marcha, una luz comenzó a acercarse a la celda del Caballero y, se detuvo frente a la puerta, Darkeray, giró la cabeza y vio al paladín, vestía unos pulcros ropajes de cuero y una esfera de luz giraba a su alrededor:

-Veo que ya os habéis despertado monstruo impío

-Ciertamente caballero, y agradezco el que hayáis respetado mi deseo de conservar los libros, son una distracción deliciosa

-Es lo único que os voy a conceder asqueroso engendro de las tinieblas, vuestra sola presencia me repugna, si estoy aquí no es porque yo quiera, sino porque soy el único que puede acercarse a vuestra celda de forma segura y sin que le turbéis el sentido con vuestras sibilinas mentiras y conjuros.

-Lamento pues el resultaros tan molesto, intentemos acabar entonces con su labor cuanto antes para que pueda volver a sus quehaceres y yo a mis lecturas.

-En primer lugar, ¿Cómo os llamáis?

-De modo que va a ser un interrogatorio… Muy bien, me llaman Darkeray, el Caballero Errante.

-He oído hablar de vos, atacáis a los inocentes caminantes y viajeros en los caminos robándoles el alma y ofreciendo como sacrificio sus cuerpos sin vida.

-No voy a desmentirlo ni a confirmarlo caballero, aunque permítame señalar que no son pocos los que han formulado diversas teorías acerca de mis andanzas

-¡Cállate engendro! ¡Vuestras palabras son mentiras que intentan confundir a quienes las escuchan, y no lo lograréis conmigo!

-Muy bien, pues desistiré en ellas, continuemos por favor

-En segundo lugar, ¿Quiénes son vuestros aliados?

-Lo lamento, pero hace mucho que no tengo, los últimos me humillaron y me expulsaron de la calidez de su amistad

-Bellas palabras para un monstruo como vos, pero no esperéis mi compasión, aquellos que os hicieran eso actuaron bien, guiados por la voluntad de los dioses

-Pudiera ser…

-¡Callaos y no oséis interrumpirme! No me refería a aquellos que mencionáis, me refiero a la joven de aspecto extraño y al arquero encapuchado que os acompañaban

-Lamento decirle caballero, que no conozco a aquellos de los que vos habláis

-Mentís, los testigos a los que hemos interrogado nos han asegurado que os acompañaban esos dos, que incluso los defendisteis y les disteis una vía de escape a través del alcantarillado de la ciudad

-Y yo insisto en que no conozco a esas personas de las que habláis, pues como vuestros propios ojos pudieron ver en aquel momento, me hallaba yo en compañía únicamente de los cadáveres andantes

-Sí, los recuerdo, fue sencillo descuartizarlos y purificarlos en el fuego en cuanto perdieron las directrices de su amo, pero ello no cambia los testimonios que en persona les he escuchado a los buenos miembros de esta nuestra bella ciudad, vos estabais acompañado, y si no me queréis decir quiénes son, yo mismo lo averiguaré cuando estén encerrados

-¿Qué? ¿Encerrados? –exclamó el Caballero inquieto-

-Ah… Veo que os preocupan, es prueba suficiente como para considerarlos cómplices, no os preocupéis, pronto os harán compañía en la celda, y más adelante en la pira, los 3 arderéis en el fuego purificador y libraremos esta ciudad de vuestro influjo perverso. Mis fieles hombres les están siguiendo el rastro gracias a fuentes que nos han dado su posible ubicación, y en breves me uniré a ellos. Ha sido un “placer”, Darkeray, nos volveremos a ver en la hoguera, que tengáis felices sueños, o lo que sea que tengáis monstruos como vosotros.

Y haciendo gala de la mayor de las pedanterías, aquel paladín le dio la espalda al Caballero y se marchó. Mientras tanto, Darkeray, en la penumbra, bajó la mirada al suelo y dejó escapar un susurro:

-Hideputa…

-Creo que ya tienes un motivo más que suficiente para escapar de aquí, Caballero

-Ser despreciable, no juegues con mi conciencia

-Oh Caballero, no hace falta, tú sólo te bastas

Darkeray miró por la ventana, dejó escapar un suspiro, y rió amargamente:

-Je, después de todo, vas a obtener lo que quieres…

------------------X------------------

El carcelero, jadeando y a trompicones, corrió a la celda del monstruo que, desde hacía media hora, no había parado de gritar, golpear las paredes, sacudir los barrotes… Con la firme intención de tranquilizarlo a base de latigazos y aliviar así su dolor de cabeza fruto de la resaca. Cogió una antorcha, se acercó a la celda donde Darkeray, entre alaridos y risas de maníaco, agitaba y tiraba de los barrotes de la ventana y, desde la puerta, esgrimió el látigo y golpeó con saña el cuerpo del preso que, simplemente, se cubrió la máscara con sus brazos y resistió sin emanar un solo ruido, el embate rítmico de las tiras de cuero.

El carcelero, en cuanto vio saciada su furia y sus ansias de venganza por el dolor de cabeza, enrolló el látigo en el cinto, escupió al monstruo en la máscara, y se fue tranquilo y satisfecho.

Mientras tanto, Darkeray, fingiendo estar encogido por el dolor, esperó a que unas pequeñas zarpas tiraran de su traje, en cuanto las sintió, miró hacia abajo y pudo ver de nuevo a la rata que había asesinado y alzado minutos antes y que ahora, le observaba con unos ojos sin vida y con las llaves de la celda colgando de sus dientes, aquel carcelero estúpido había caído en el engaño.

El Caballero se alzó triunfante y con las llaves en la mano, la rata expiró su último aliento y cayó livianamente sobre el suelo, un sonido metálico resonó en los inmensos pasillos de piedra de los calabozos mientras un bufón salía de su celda y avanzaba en busca de la salida.

------------------X------------------

Viendo una vez más la luz del Sol, Darkeray sonrió satisfecho, con tantos guardias rebuscando por las calles y el alcantarillado en busca de aquellos “cómplices” suyos, fugarse había sido relativamente sencillo, sólo el carcelero, borracho y sin saber siquiera donde estaba, se le había interpuesto en su camino para acto seguido, caer al suelo dormido como un pesado saco de harina.

Pero no se podía despistar, tenía que salir de la ciudad cuanto antes y asegurarse de que tanto la joven como el arquero habían podido huir, deseaba con todas sus fuerzas que no fuera tarde, por una vez desde hacía mucho tiempo, se sentía empujado a hacer algo más que dejarse hundir en la miseria.

Comenzó a caminar con normalidad y por las calles más transitadas para mezclarse con la multitud, su primer paso sería recuperar su armadura, si iba a tener que luchar, esta vez estaría preparado. El zurrón le golpeaba rítmicamente el costado, con los libros en su interior a buen recaudo, sus 3 cuchillos, recuperados entre los objetos confiscados a los reclusos, se hallaban ahora escondidos bajo el traje para evitar llamar la atención.

Calle tras calle, Darkeray se acercaba cada vez más a la puerta por la que había entrado a la ciudad, no había guardias, posiblemente estarían barriendo la ciudad junto a los demás, todo estaba saliendo perfectamente, hasta que de pronto, una voz a sus espaldas le gritó:

-Hombreeee, si es nuestro amigo Jack el Roñoso

Darkeray se giró bruscamente y reconoció a los dos guardias que le habían humillado al entrar en la ciudad, ambos se encontraban en la puerta de una taberna, estaban completamente borrachos, quizá se había equivocado al suponer que todos los guardias estarían buscando por la ciudad.

-Ven aquí querido Jack, ven aquí –balbuceó de nuevo el que le había saludado mientras extendía los brazos y caminaba torpemente hacia él- Deja que te lave con esta jarra de cerveza y de paso nos cantas otra canción

Darkeray, bajo la máscara, esgrimió una sonrisa maléfica y siniestra y se acercó lentamente con los brazos extendidos, el guardia, satisfecho y sonriente le envolvió entre sus brazos y le apretó con fuerza:

-Así me gusta Jack, eres el mejor –chasqueó la lengua- y ahora, me vas a hacer un favor, me vas a quitar la armadura, y me la vas a chupar como la mejor de las rameras, y yo ¡hip! A cambio, te lavo con mi cerveza jejeje, ¿Qué te parece amigo mío?–y cerró la frase con un exagerado golpe en la espalda del bufón-.

Darkeray, manteniendo la sonrisa, se le acercó despacio al oído, y a través de la máscara, con un susurro apenas audible, musitó:
Yo soy el joven Jack,  el oloroso bufón
Aquel cuya sonrisa
En la cara se le quedó
La roña que poseo, a mi cara la fijó


Acto seguido, un agudo acero penetró sibilinamente un costado de la armadura, el guardia intentó gritar, pero antes de que lo hiciera, el bufón le tapó la boca, chistó suavemente como quien acuna a un niño y, lo dejó caerse contra la pared mientras le observaba con horror, el bufón sólo le respondió ladeando su cabeza hacia la izquierda y soltando una risita. Después se dio la vuelta, y se encaminó hacia las puertas

-Serás blando, esa herida no era mortal, como máximo le habrás agujereado un poco el riñón

-No te confundas ser despreciable, no tenía intención de matarlo, pero estoy seguro de que a partir de ahora se lo pensará dos veces antes de ser tan desgraciado y de… Jajaja, abusar de los bufones

-He de reconocer que por un momento has dado miedo

-No te acostumbres, no pienso cambiar para tu goce y disfrute…

------------------X------------------

Y en las profundidades del bosque un gran relincho se escuchó en todas direcciones, una oscura figura montada a caballo, pertrechada con su armadura y con Toska de nuevo en su poder, cabalgaba al encuentro de la joven extraña y el arquero de negros ropajes. En sus ojos brillaba el apremio, y la preocupación
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