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Explorando el mundo

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Sáb Mayo 30, 2015 8:41 am

Huli había caído rendida, tan pronto su cuerpo tocó el suelo cerró sus ojos quedando profundamente dormida, ni el olor de la sangre, ni el olor del sudor pudieron despertarla… estaba exhausta, cansada, herida no sólo físicamente, sino también psicológica y emocionalmente. Una parte de ella deseaba no despertar, quería seguir durmiendo para poder compensar todo aquel agotamiento que jamás en su vida se había imaginado tener… Huli no era una guerrera, era más bien una alma traficante de paz y benevolencia que para su mala suerte se había topado con la maldad y crueldad pura de su propia raza…

No tenía ni la más mínima idea de cuánto tiempo había dormido, pero finalmente había abierto los ojos. Permanecía acostada boja abajo mirando lo que la rodeaba, el cadáver de Balrog se alaba frente a ella con las fauces semiabiertas repletas de moscas y hormigas. –Ahora serás uno con Noreth…- Pensó Huli muy para sus adentros. Una parte de ella le decía que debía pararse, ser fuerte y buscar su propia supervivencia, de lo contrario moriría, no se había percatado que mantenía su forma animal, pues estaba demasiado agotada como para tomar su forma humana y el simple hecho de pensar en el dolor y el crujir de huesos al transformarse le provocaba un revoloteo en el estómago que amenazaba con hacerla devolver.

Un tanto tambaleante y con las patas entrecruzadas, la cambiaformas decidió levantarse… sin embargo tal como lo había imaginado, apenas su pequeño cuerpo zorruno se colocó de pie, un vuelco en el estómago la hizo vomitar nada más que saliva, varias veces su estómago se contrajo dejándole un fantasma de dolor en el vientre. Le dolían las patas y cojeaba sin poder evitarlo… tenía hambre, pero estaba débil, no podía trepar, no podía correr, tampoco saltar, volvió a quedarse quieta, acostada e inmóvil mientras observaba a su alrededor con las orejas en alto. Recordó a Ruisu… lo miró de pies a cabeza y algo en ella quería decirle que el humano y lo ocurrido con anterioridad quizás habían sido una mera ilusión, pero no, el cuerpo inerte y mosqueado del enorme cambiaformas lobuno decía lo contrario, el dolor en sus heridas también. Olfateo al humano elevando el hocico sin acercársele si quiera unos centímetros, el calor que de él emanaba y el metálico olor del bióxido le hicieron saber a la pequeña kitsune que el humano seguía con vida, relajó las orejas y recargó la cabeza en el suelo mirando hacía otra parte.

Cuando el vértigo y el mareo finalmente habían pasado, prosiguió a sentarse para lamer sus heridas, las patas aún le dolían y se limitó a caminar despacio mientras seguía su olfato, veía uno que otro animalillo correr por los arbustos, pero sabía que en el estado en el que se encontraba le sería imposible cazar alguno, no podía correr detrás de ellos, pedía a la naturaleza que en su camino se encontrara algún animalillo desvalido como ella. Transcurrieron unos cuantos minutos y lo único que había encontrado eran bayas, algunas frutas y corteza de los árboles repleta de musgo, comenzó a juntar varios alimentos en un extenso pedazo de corteza y cuando se decidió a halarlo con el hocico, algo llamó su atención. Era el canto de un ave, o mejor dicho un “desesperante pío, pío”.

Cuando Huli buscó el origen del sonido su sorpresa se hizo un tanto grande, era un ave cilla poco más grande que un pichón que intentaba volar, pero una de sus patas se había atorado con un adorno que llevaba uno de los cambiaformas que ahora mostraba su forma humana inerte, éste tenía una especie de rosario al cuello, y el pichón había quedado atorado en él.Huli no lo pensó dos veces, olfateó, se acercó y a pesar de que el ave picoteó su hocico la kitsune la tomó por el cuello entre sus colmillos, apretó tan fuerte como sus energías se lo permitieron triturando las vértebras del avecilla, aún después de ello el animalillo revoloteó entre el hocico de Huli, dándole aletazos en el rostro que la cambiaformas sentía como látigos puntiagudos. –Perdóname… gracias por convertirte en nuestro alimento- Pensó con algo de melancolía.

Cuando finalmente el cuerpo dejó de moverse lo depositó en la corteza junto con lo demás, comenzó a arrastrar el mediano pedazo de madera con el hocico hasta donde el humano se encontraba aún dormido, mientras esperaba comenzó a lamer un pedazo de corteza con algo de musgo en ella. Sus sentidos le decían que algo estaba por suceder... tenía miedo, no quería enfrentarse de nuevo de esa manera, no por ahora...








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Lun Jun 01, 2015 5:43 am

-¿Ruirui, que quieres hacer cuando seas mayor?- Pregunto alguien a quien no vi nunca. Su voz era dulce y embriagadora, casi parecía brotar del alma y no de la garganta de quien fuese ella.
 
-Yo…- El encapuchado llevo sus manos frente a sí para ver la sangre que de ellas escurría. - Yo quiero sobrevivir, Pase lo que pase voy a superarlo todo.-
 
-Sabes a que me refiero. ¿Por qué respondes con eso ahora?-
 
-Porque es lo que todos queremos. ¿No?-  
 
Me encontraba rendido ante el cansancio que había dejado sobre mí la batalla. Dormido, por mi mente revoloteaban recuerdos que creía perdidos, recuerdos lejanos. Tal vez era necesario pensar en ellos luego de un momento así, tal vez en esa situación buscaba algún consejo que me ayudaría a soportar el intenso dolor.   
 
Desperté confundido, sin saber cuánto tiempo había pasado desde todo lo ocurrido con Balrog, mis brazos me dolían, mis piernas me dolían, en resumen… Todo cuanto era yo me dolía. Abrí los ojos lentamente y pase un par de minutos en silencio, respirando profundo y mirando el cielo sobre nosotros. No quería recordar porque estaba boca arriba en el suelo, muy en mi interior deseaba quedarme el tiempo que pudiera recostado descansando, concentrando las pocas fuerzas que tenía en solo seguir respirando y ver ese cielo tan azul.  
 
Cerré los ojos y empecé a tocar con la punta de los dedos cada herida que tenía mi cuerpo, me hacia una imagen mental de como había recibido cada una de ellas. Era doloroso cada movimiento y con solo rosar mis dedos sobre la piel dañada un escalofrió subía por mi espalda, incluso respirar era doloroso. En mi boca un intenso sabor a sangre, el olor a mi alrededor hacia juego con el sabor que tantas veces había sentido en el transcurso de mi vida, tal vez demasiadas…
 
Ignoraba por completo todos los sonidos que habían a mi alrededor, la vida en el bosque parecía seguir su curso sin siquiera notar nuestra presencia. Levante mi cabeza muy lentamente y pude ver a Huli en su forma de zorro a un lado de mí, entre sus patas había un trozo de madera y para mi sorpresa ella lo estaba lamiendo. – ¿Acaso no eran carnívoros los zorros?- murmure para mí mismo.
 
Con un gran esfuerzo y soportando el dolor logre sentarme, mire a mi alrededor lentamente y me percate de un pequeño cumulo de bayas, frutas y algo de madera musgosa sobre una corteza de árbol, incluso una pequeña ave muerta pude ver entre todo eso. Era una sorpresa curiosa el gesto que había hecho esa chica.
 
Pasaron un par de minutos de completo silencio por parte de ambos, mire detenidamente a Huli y por mera curiosidad decidí tomar un trozo de madera con musgo similar al que ella estaba lamiendo. Lo mire detenidamente, lo olí y luego de pensarlo dos veces decidí probarlo –Al menos cambia el sabor que tenía en la boca.- dije en voz alta mientras que en mi mente me arrepentía por lo que había hecho, el sabor a tierra no mejoraba las cosas.
 
Luego de un par de minutos degustando el mangar que tenía en la mano me motive para ponerme de pie. Con mucho cuidado y con la ayuda de un árbol cercano pude pararme y para mi sorpresa descubrir un intenso dolor en mi tobillo derecho. – ¿En qué momento me lastime ese tobillo?- Pensé mientras cojeaba hacia donde estaba el cuerpo de Balrog.
 
El olor delataba las horas que tenia de muerto y un sinfín de insectos comenzaban a darse un banquete con su cuerpo. Me quede viendo al rostro del animal frente a mí, por alguna razón el no había tomado su forma humana al morir, posiblemente la razón fuera mi daga, aún estaba dentro de su boca, o tal vez había otra razón que escapo de mi imaginación en ese momento.
 
– Esto es mío…- dije mientras metía mi mano en su boca para recuperar mi daga, luego de eso fui cojeando a donde estaban cada uno de los licántropos para recuperar mis flechas y el carcaj. Unos minutos después de recoger mis cosas y tras terminar de comer lo que Huli había recolectado, comenzamos a caminar por el bosque. Aunque Balrog había muerto era posible que nos encontráramos con alguno de sus subordinados o incluso con un explorador de la guardia.
 

Caminamos por quien sabe cuánto tiempo, cada paso se sentía como un nuevo castigo para el cuerpo, un castigo que solo alguien decidido podría soportar, la marcha era lenta y silenciosa, Huli caminaba en su forma zorruna a pocos pasos de mí y se percató, al igual que yo, de un sonido diferente en el bosque.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Circe Pandora el Miér Jun 03, 2015 7:17 am

Era poco el tiempo que había sucedido poco después de conocer al hombre del parche y Circe aún no lograba comprender el por qué su marcha tan repentina. Ahora mismo se encontraba cercana a los bosques de Thonomer y hasta ese momento no había tenido la oportunidad de hablar con alguien más que no fuera por razones de venta…

-Quizás lo asusté, debería tratar de no ser tan amable  cuando recién conozco a las personas ¿No crees Tierra?- La gata ronroneó con un tanto de flojera en su maullido.-Prr prñaaa…- y observó fijamente a su dueño quien buscaba con cuidado algunas plantas que crecían en las raíces de los árboles… -A decir verdad Tierra, he notado que todo el mundo vive tan apresurado que ya ni si quiera se detiene a decirte un “hola”, creo que el final está muy cerca, si las personas no hacen algo con sus sentimientos y modales Noreth terminará yéndose al subsuelo…-

-Mñaaa…- Maulló de nuevo con flojera. -Pero qué diablos estoy haciendo… hablando con una gata floja que ni si quiera tiene ganas de cazar su alimento, vaya… estoy más sola que de costumbre.- Dijo la humana con un tono bromista mientras acariciaba a la gata con cierto cariño campirano. -Andando Tierra, abuela Pacha va a preocuparse por nosotros y…- Pero la voz de Circe fue interrumpida por un amenazante maullido, la gata se había colocado de pie y erizaba el pelaje en señal de nerviosismo, Circe se mantuvo quieta con su daga cerca del puño, pensó que probablemente sólo se trataría de algún animal. –Tierra, tranquilízate…- Susurró despacio Circe, a los pocos segundos una pequeña figura tambaleante apareció de entre los arbustos, era un zorro de tamaño mediano con el pelaje rojizo y uno que otro pelillo de color blancuzco,  lo terrible realmente era la cantidad de heridas que el animal llevaba alrededor del cuerpo. -¡Diosa mía…! Pobrecillo, a un lado Tierra, ésta criatura lo que menos necesita ahora es otro ser tratando de intimidarlo… anda al carromato.- Ordenó despacio mientras cargaba a la gata para después colocarla en dirección a su carromato.

El pequeño animal pareció quedarse inmóvil por un momento y Circe no supo si acercarse o no, pues tenía miedo de que el animal corriera ocultándose en el bosque para después perderlo de vista… -Tranquilo, no voy a hacerte daño, mira nada más cómo te dejaron…- Se lamentó acercándose un paso más. -Anda, no tengas miedo, sólo quiero ayudarte.-  Para sorpresa de Circe, el animalillo no parecía querer moverse, incluso sus movimientos le hacían pensar que realmente era el animal el que había llegado a ella y no el que ella lo hubiera encontrado por casualidad, pero poco antes de optar por cargar al zorro en su regazo, un segundo ruido llamó su atención, Circe observó por todo el derredor y respiró profundó… -Sé que estás ahí, si tienes pensado cazar a éste animal, déjame decirte que no lo permitiré… si tus intenciones son buenas, entonces no temas en mostrarte…-

Circe se mantuvo firme y decidida. De una u otra manera, sabría cómo salir de ese lugar…


Perder a un hijo es perder una parte del alma, una parte del cuerpo... es perderse a sí mismo en un vacío sin fin...
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Miér Jun 03, 2015 11:22 pm

Cloc cloc cloc cloc

Iiiiih


Muerte relinchó suavemente, el Caballero acarició con cariño el cuello a su caballo y le dio un par de palmadas amistosas:

-Chist viejo amigo, no hagas ruido, no queremos llamar la atención...

Muerte contestó con un leve resoplido mientras Darkeray contemplaba a lo lejos la abertura por la que tendrían que haber salido la joven y el encapuchado:

-Hum... No hay nadie... ¿Habré llegado tarde? No, imposible, ha pasado demasiado tiempo desde mi captura, tendrían que haber salido ya, quizá... Quizá se hayan adentrado en el bosque -dijo Darkeray mientras contemplaba la densa arboleda que se extendía en todo su esplendor- Pero... -miró al cielo- está oscureciendo... Es peligroso estar en el bosque por la noche...

-¡Déjalos y lárgate! ¡Somos libres!

- Cállate ser despreciable, y déjame pensar -susurró levemente Darkeray sin apenas prestar atención, y mirando al alcantarillado, añadió para sí- Quizá debería echar un vistazo...

- Tú verás lo que haces, como estén ahí los guardias y ese paladín te volverán a pillar

- O pudiera ser que la joven y el encapuchado se hayan perdido en las alcantarillas y que necesiten ayuda

- ¡Oh vamos, ni que fueran unos palurdos sin sentido de la orientación!

-¡Cállate y deja ya de importunarme! -susurró con furia el Caballero-.

Espoleó suavemente a Muerte y se acercaron despacio a la abertura, el hedor que emanaba de aquella boca negra era fuerte, Darkeray bajó del caballo en silencio y con cautela, cualquier mínimo eco o ruido podría desvelar su posición; palmeó a Muerte y le chistó suavemente una vez más, y contempló en silenció a la oscuridad, no se oía nada, ni chapoteos, ni pasos, ni voces... Nada.

-Hum... Supongo que esto confirma mis sospechas, se han debido internar en el bosque para alejarse con seguridad y sin ser vistos, muy inteligente -dijo el Caballero mientras daba unos cuantos pasos dentro de aquella bóveda oscura y el eco de sus susurros rebotaba en las paredes, alejándose por los túneles interiores- Deben estar ya muy lejos pues... No veo necesario que vele por ellos más.

-¡Lo celebro Caballero, créeme que sí! ¡Y ahora larguémonos de este apestoso lugar!

Darkeray esbozó una sonrisa y contestó mientras se dirigía a la salida

-Je, por una vez creo que estamos de...

PLAS

El Caballero dejó la frase en el aire y se dio a vuelta de nuevo hacia el túnel, un chapoteo, lejano aún sin duda, pero un fuerte chapoteo, afinó el oído y se mantuvo a la espera. Al instante, respondiendo a su silencio, una voz grave y quebrada exclamó:

-¡Despejado! ¡Es seguro bajar!

-¡Cállate idiota, no queremos alertar a esos blasfemos fugitivos! -respondió la familiar voz del paladín-

Se sucedieron numerosos chapoteos que revelaban el aterrizaje en las fangosas aguas del alcantarillado de un numeroso grupo de guardias acompañados por el paladín, los ecos metálicos de sus armaduras y cotas de malla resonaban por todos los túneles.

-Que poca astucia, en la guerra hubieran fallecido en cualquier intento de asalto silencioso a una fortaleza -comentó para sí mismo el Caballero- pero al menos he podido confirmar que aún no han atrapado a la joven y al encapuchado...

-¿Lo ves? No es necesario que nos quedemos más tiempo, estarán bien, deben llevar kilómetros de distancia y es imposible que los rastreen, deberíamos marcharnos nosotros y evitar ser el premio de consolación

-No negaré que posees parte de razón, pero hay algo que no puedo quitarme de la cabeza, el paladín mencionó que una de sus fuentes le había revelado la posible ubicación de aquellos dos, ¿Significará eso que saben dónde buscarlos? De ser así corren un grave peligro...

-No pienses en ello Caballero, seguramente solo saben por donde han huido, no el dónde estarán ahora

-Es posible, pero... ¿Y si no?

-Son fuertes, sabrán defenderse

-Contra los guardias pudiera ser, contra el paladín no, no es fuerza bruta lo que se necesita aquí, es magia, y estoy seguro de que podrá curar a sus aliados caídos mientras él está a cubierto, o incluso puede que se baste él sólo para destrozarlos a ambos

-Estás exagerando Caballero...

-La cautela me ha salvado la vida en la guerra, y me ha evitado situaciones extremas en esta nueva... Existencia, debo protegerlos, o por lo menos advertirles del peligro que les acecha, está decidido.

-Eres obcecado, Caballero

-No lo negaré, ser despreciable

Darkeray salió del túnel y se montó en Muerte, contempló por un momento el bosque, que había adquirido el tono rojizo del atardecer, y se adentró en la espesura cabalgando despacio...

De pronto, una figura a cuatro pasos le salió al paso, y por un instante, Muerte amenazó con tirar al Caballero de su silla, Darkeray miró con furia al recién llegado, Mantus le devolvía una mirada de parsimonia y tranquilidad:

-Hola Mantus, hacía mucho que no te veía, ¿Querrás acompañarme en esta empresa, o simplemente te volverás a marchar con el rabo entre las piernas?

-Grrr -protestó el cánido-

-Si te he ofendido es que una parte es verdad, haz lo que creas conveniente, pero si me quisieras acompañar, hazme un favor, intenta rastrear a dos individuos que hayan pasado por aquí, una joven y un hombre.

Mantus miró para otro lado y se sentó sobre sus patas traseras, quizá dando a entender que estaba ofendido y no quería colaborar, Darkeray se encogió de hombros y simplemente lo ignoró reanudando su camino lentamente, atento a cualquier detalle que revelara el paso de aquellos dos.

Al cabo de unos minutos, Mantus, gruñendo y haciéndose ver con la mayor dignidad del mundo, se situó delante de Muerte y comenzó a olisquear el suelo, el Caballero sonrió y evitó hacer comentarios al respecto, simplemente comenzó a seguir en silencio al cánido...
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Dom Jun 07, 2015 8:42 am

La cambiaformas se percataba muy bien de que Ruisu se mantenía a cierta distancia de ella, ni muy lejos, ni muy cerca, pero de una u otra manera ambos se cuidaban. Por ahora lo más importante para los dos era buscar un lugar donde pudiesen curar sus heridas, a decir verdad Huli estaba segura de que en su forma zorruna, esas heridas sanarían más rápido que cómo humana y sería menos indoloro, se preguntaba entonces cómo serían las cosas para el humano, se detuvo un momento para observarlo de pies a cabeza, a pesar de no tener poco más de años que ella, se notaba que era un joven fuerte ¿Por qué cantidad de cosas habría pasado para ser como era? Era una duda que Huli guardaba en su cabeza.

Ambos por obvias razones se mantenían en un silencio constante, probablemente ni uno  ni otro tenían las energías de hablar después de lo sucedido… por la sombra  de los árboles y la intensa luz del Sol que pasaba sobre las copas de los árboles, Huli pensaba que era poco más de medio día, seguramente habrían dormido más de unas quince horas continuas, eso le sentaba bien, y de hecho pensaba que aún le hacían falta otras horas de sueño.

Tras quizás una media hora o 50 minutos de haber caminado, algo llamó la atención de Huli, era un olor diferente, era cálido, agradable y muy intenso, era como la combinación de muchas flores y hierbas juntas, a la pequeña zorra blanca se le hacía conocido ese tipo de aroma, la anciana Oiwa solía llevarlo consigo siempre, de una u otra manera supo que Ruisu también presentía algo, quizás vago, quizás como una corazonada. La chica se adelantó unos cuantos pasos topándose de frente con un peludo gato de pelaje negro y blanco, era grande y parecía sorprendido y a la vez nervioso, quizás lo había pillado por sorpresa o tal vez… o tal vez era ese olor a sangre y tierra que desprendía del cuerpo de Huli.

Al mirar hacía adelante, pudo ver con claridad la silueta de una mujer joven, una tenue y suave voz brotó de sus labios, advirtiendo que no la dañaría, Huli olfateó a la mujer elevando un poco el hocico y bajó las orejas a modo de relajación, si… sin duda alguna era el mismo aroma que desprendía de Oiwa cuando se habían conocido, era cálido, suave, natural y silvestre… Tan pronto las terminaciones nerviosas de Huli identificaron éste aroma como familiar, relajó por completo sus músculos inclinándose un poco y descansando las patas delanteras que tanto le dolían, aquella mujer la tomó en sus brazos frotando su pelaje con suavidad y limpiándole con las telas de su propia ropa  la sangre coagulada de las heridas.

El yumi de la chica se encontraba en el suelo, pues durante todo éste tiempo el animalito lo había estado halando, quería mantenerlo alejado de Ruisu, y no permitía que nadie lo tocara… ese era un gran problema ahora, pues realmente estando en su forma animal no podía hacerse cargo de él. Tras breves segundos, Ruisu apareció detrás de unos cuantos arbustos y la nueva mujer le dirigió la palabra de una forma retadora y protectora… Huli sin pensarlo dos veces se aproximó forcejeando un poco para que la mujer la soltara, sorprendida la humana dejó al animal en el suelo, tan pronto lo hizo se dirigió a Ruisu colocándose frente a él y bajando lentamente la cabeza como si de una reverencia se tratase. La humana frunció el ceño observando de pies a cabeza a Ruisu.

-Lo siento ¿Es éste animalito tu amigo? Mira nada más tu aspecto , hombre…  ambos deben sentirse cansados y moribundos, mi nombre es Circe, si quieres y aceptas, puedo curar las heridas de ambos, no lo diré por ti, pero ésta criatura será presa fácil para los depredadores de éste bosque.-

Huli tomó de nuevo el yumi con su hocico, comenzó a arrastrarlo en dirección a Circe, y la mujer se percató de inmediato de que no se trataba de un animalito común…   Ahora la chica no se había dejado tomar por la humana, y en vez de eso siguió hasta donde el olor de hierbas y flore se hacía más intenso. Era una especie de casa pequeña con ruedas, Huli había visto muchas parecidas pero ninguna tan bonita y cuidada como esa, recordaba que se llamaba “carromato” y en efecto, eran casas andantes que la gente sin un hogar fijo solía construir, eran casas para nómadas andantes.

Guardando el respeto, Huli se quedó sentada en espera de que la humana pasara por en frente de ella, además, dos enormes caballos resguardaban el lugar y la cambiaformas sabía muy bien que en determinadas ocasiones ese tipo de criaturas no solía aceptar a su raza a la primera. Circe se quedó en la puerta del carromato para abrirla y con una amable sonrisa los miró a ambos. –Bienvenidos a mi humilde morada, pasen, no les haré ningún daño, mi trabajo sólo es con las plantas…-








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Lun Jun 15, 2015 5:50 am

Habíamos caminado por mucho tiempo en el bosque. El sol se acercaba a su punto más alto y el calor se hacía notar de manera estresante, el ritmo de la caminata había sido constante a pesar de lo cansado que resultaba el solo moverse, mientras caminábamos seguía atento a cada detalle que pudiera darnos el bosque, miraba los arboles alrededor, examinaba el suelo en busca de rastros y me concentraba en escuchar cualquier mínimo sonido que pudiera delatar algún peligro o porque no… Alguna presa.
 
Nos mantuvimos caminando a cierta distancia entre nosotros pero siempre a la vista por si pasara algo, cada cierto tiempo miraba desde lejos a Huli y no podía evitar reír en silencio por lo extraño que se me hacía verla arrastrar su arco, le había ofrecido ayuda pero por alguna razón ella rechazo la oferta. Por extraño que pueda sonar para ese momento había aceptado la confianza que le tenía a la chica. Algo curioso pues son pocos los que puedo contar como confiables en mi vida.
 
Con el tiempo que he pasado de casería aprendí a reconocer los pasos de un humano o un animal por el bosque, pequeñas diferencias como el ritmo de los pasos pueden identificarse después de mucho tiempo haciendo lo que yo, y fue por eso que los pasos de esa extraña mujer inmediatamente me pusieron en alerta. Al escucharlos, me puse a cubierto y gire mi rostro para ver donde estaba Huli pero, para mi sorpresa, ella luego de olfatear un poco el aire siguió caminando sin mucho cuidado.
 
Si yo, siendo humano, había notado la presencia de alguien, estaba claro que élla también, aun así, siguió caminando como si no hubiera ningún peligro. Respire profundo y con dificultad por el dolor que aun sentía en las costillas y luego de esperar algunos segundos decidí cubrirla con mi arco, escondido tras un arbusto pude ver a una mujer extraña frente a Huli, mire alrededor y no parecía haber nadie más con ella así que, tratando de hacer el menor ruido posible me acerque de árbol en árbol donde ellas se encontraban.
 
-Sé que estás ahí, si tienes pensado cazar a éste animal, déjame decirte que no lo permitiré… si tus intenciones son buenas, entonces no temas en mostrarte…-
 
Tratar de hacer poco ruido cuando te duele todo, es imposible. Espere solo un minuto mientras decidía que debía hacer. Era muy extraño encontrar a alguien tan alejado de la ciudad y era aún más extraño que esta mujer anduviera sola por el bosque. -Podría ser del grupo de los licanos pero… ¿Por qué Huli fue hacia ella?- Pensé, sin embargo ya no tenía caso estar escondido. Tome mi daga y la escondí en mi bota de forma que pudiera tomarla rápidamente si era necesario luego de eso y con el arco acomodado en mi espalda me dispuse a salir mostrando mis manos desarmadas.
 
-No pienso cazarla…- dije en voz baja mientras me paraba frente a ella.
 
La mujer no parecía estar convencida ni yo tampoco pero para sorpresa de ambos Huli se puso entre nosotros y con un gesto, creo que le indico que no éramos un peligro y que estábamos juntos.
 
-Lo siento ¿Es éste animalito tu amigo? Mira nada más tu aspecto. Hombre… ambos deben sentirse cansados y moribundos, mi nombre es Circe, si quieres y aceptas, puedo curar las heridas de ambos, no lo diré por ti, pero ésta criatura será presa fácil para los depredadores de éste bosque.-
 
Huli de inmediato comenzó a arrastras su arco hasta el carromato de la mujer, permanecí sin decir palabra por un breve tiempo mientras miraba como Circe seguía a Huli hasta la puerta. –Bienvenidos a mi humilde morada, pasen, no les haré ningún daño, mi trabajo sólo es con las plantas…- dijo con voz suave y haciendo un gesto con la mano.
 
-¿Eres curandera?- Pregunte sin acercarme mucho a la puerta, pensar siquiera en entrar era algo imprudente por lo que preferí quedarme fuera, al menos por el momento. 
 
-Muchacho, si digo que voy a curarlos es más que obvio, no se anda por ahí diciendo "Te voy a curar" sin saber si quiera colocar un vendaje.-
 
-¿Por qué nos ayudaras, esperas algo a cambio?-
 
-A ésta criatura no puedo pedirle nada más que siga aportando su causa a la naturaleza, es un ser vivo y como tal tiene deberes en este mundo... así que por favor, a ti te pediré lo mismo, si tienes la oportunidad de ayudar a alguien en un futuro sin esperar nada monetario, es lo único que te pido.- Dijo mientras hacía espacio en la entrada y acomodaba unas cuantas plantas, Huli olfateó el lugar quedándose en la puerta del carromato.
 
-¿Qué haces viajando sola por este bosque?- Pregunte sin ánimos de incomodar pero tratando de aclarar la situación.
 
-Bueno ¿Ves esto? es mi casa y mi negocio, me dedico a vender hierbas medicinales para algunos padecimientos, como no tengo un hogar fijo acostumbro a ir de ciudad en ciudad, y aprovecho los bosques y zonas verdes para buscar mi mercancía.- Hace una pausa viendo la curiosa espera de Huli.-Vaya, lo tienes muy bien amaestrado. Bueno, si no quieres pasar no te insistiré, al menos descansa aquí a la sombra de los árboles, salgo en un momento.-
 
Circe entro en su carromato y comenzó a mover cajas de un lado a otro, por el sonido parecía estar buscando o preparando algo…-Parece ser verdad lo que dice.-  pensé, mientras miraba extrañado a esa mujer. Mientras esperábamos que saliera me senté a unos metros del carromato, recostado en un gran y frondoso árbol que había cerca, en ese instante el gato que acompañaba a Circe comenzó a caminar entre mis piernas y a frotarse entre ellas. Estire mi mano para acariciar la cabeza del felino y fue entonces que escuche un sonido extraño proveniente de Huli. Parecido a un seseo o maullido pero con un tono más grave.
 
– ¿Sucede algo?- pregunte inquietado por el extraño sonido.
 
En éste momento Circe se asomó por la puerta, con algunos vendajes y frascos los cuales acomodo en la escalinata del carromato. -Ella es Tierra, suele ser muy ensimosa con los extraños, no te sugiero que te acerques a ellos- "Señalo a los caballos" -desconocen mucho y podrían tirarte una patada, el Blanco es Sol, la negra se llama Luna.- Le ofreció un trozo de carne seca a Huli el cual parecía tener alguna planta escondida, la cambia formas sin siquiera pensarlo dos veces devoro el trozo de carne de las manos de Circe.
 
-No te asustes, es para el dolor, se llama opio, es una mínima cantidad, a lo mucho estará un poco adormecida.-
 
-Gracias…- Baje la mirada al suelo y vi que la gata estaba ronroneando echada a un lado de mí. –Su nombre es Huli, ella no es un animal…- comencé a pasar lentamente una mano sobre la cabeza del animal mientras pensaba en mis siguientes palabras. – Es mi amiga, es una cambia formas.-
 

Justo al terminar de decir esas palabras un dolor intenso a un costado de mi cuerpo me obligo a quejarme un poco. Puse mi mano sobre las costillas y comencé a respirar lentamente mientras trataba de asimilar el dolor. Aun que me dolía todo el cuerpo en cierta forma ya me había acostumbrado a esa sensación… Era como si mi mente se olvidara de ella por un tiempo. – ¿Es mi amiga? Que tonterías dices Ruisu… apenas nos conocemos.- Me cuestione en mi mente.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Miér Jun 17, 2015 12:18 am

-Grr...

-Silencio Mantus, no queremos llamar la atención -decía el Caballero mientras examinaba los cadáveres lupinos repartidos por el suelo-

-Al parecer finalmente han recibido su merecido

-Ya te había advertido que eran lo suficientemente fuertes como para derrotar a estos cambiaformas

-Pero no ha sido un combate fácil, basta con ver la sangre y la hierba aplastada

-No he dicho que fuera sencillo, he dicho que serían capaces de derrotar a los cambiaformas

CRUNCH CRUNCH

-¡Mantus! ¡He dicho que guardes silencio!

-Grr -gruñó  Mantus enseñando los dientes-.

-¿Cómo es posible que sea caníbal? ¡Si está muerto!

-Le da igual, ni siquiera sé si es consciente de ello, además, le vale cualquier cadáver, pero ahora no necesito que se ponga a despedazar con los dientes a sus parientes

-Por el ruido ¿cierto?

-Exacto, no sabemos si hay alguien cerca, y si es amigo o enemigo

-Estás siendo muy paranoico Caballero

-Je, ¿Y me lo está diciendo una voz en mi cabeza?

-Cállate

-Lo haré si quiero ser despreciable

Darkeray inspeccionó cada rincón, y reconstruyó mentalmente la escena: algún tipo de ser diminuto  había corrido detrás o delante de los lobos, presumiblemente delante, escapando de ellos, la posición de las huellas demostraba un zigzagueo, seguramente habían intentado cortarle el paso al animal diminuto, o quizá empujarlo hacia alguno de la manada, una táctica muy típica de los lobos y que Darkeray conocía bastante bien según sus experiencias, el rastro desembocaba en una madriguera, el rastro de garras lupinas demostraba que aquel ser diminuto se había refugiado en la oquedad.

Y al lado del agujero, uno de los lobos yacía sin vida, tenía una herida limpia, sin cortes o golpes innecesarios, definitivamente era obra de una daga, algún arma arrojadiza o una flecha, el ojo reventado, el cerebro destrozado.

Las huellas se desviaban rápidamente hacia otro lado, seguramente habrían descubierto al atacante, posiblemente aquel arquero de negros ropajes, que se había ocultado en la maleza. A partir de ahí, el rastro se volvía mucho más confuso y sangriento, incluso había huellas de pisadas humanas a parte de las del arquero, alguno de los cambiaformas había luchado o huido en su aspecto humano. La conclusión del combate era un amplio charco de sangre, ahora ya seca, que en su momento habría brotado a chorro por la garganta de aquel lobo negro, especialmente llamativo y grande en comparación con sus compañeros, sin lugar a dudas, se trataba del alfa de la manada.

Darkeray se incorporó lentamente y examinó la escena, en su cabeza el recorrido de aquel animal pequeño se reproducía una y otra vez junto a la imagen de varios lobos famélicos, frenético sin duda. Su mirada se desvió de nuevo hacia el suelo, y observó las marcas en la hierba, al menos un cuerpo de forma humana había estado largo tiempo tendido en el suelo, restos de brotes y hojas poblaban el suelo, ¿Restos de alguna comida quizá?

-Caballero, creo que has podido comprobar sobradamente que han sobrevivido, podemos marcharnos ya

-No ser retorcido, aún no hemos terminado, ¿Ves ese rastro de pisadas? Es irregular y se mueve mucho hacia los lados, eso quiere decir que alguien está muy débil y camina bamboleándose, sea uno de estos cambiaformas huyendo, la joven de aspecto extraño o el hombre de negros ropajes, debo comprobar quién es

-Eres realmente obcecado y testarudo

-Sí, ciertamente, pero antes de continuar...-Darkeray miró hacia la cabaña de cazadores que había permanecido ajena a la acción- no puedo dejar de pensar en que sólo hay huellas que podrían coincidir con las del arquero, pero... ¿Y la joven? No hay ni rastro de ella

-Seguramente habrá ido por otro sitio

-De ser así Mantus me lo habría hecho saber

-¿De verdad crees que ese chucho es tan listo?

-GUAU GUAU -rugió con furia Mantus-

-¿¡Qué demonios!?

-Um... Interesante, Mantus puede percibirte...

-¿¡Pero cómo!?

-Estaré encantado de resolver ese enigma cuando hayamos resuelto el que nos atañe, que es el dónde está la muchacha -y mirando a la cabaña añadió- y creo que sé donde podría ser

-¿Estás sugiriendo que ha entrado en la cabaña?

-Ciertamente, piénsalo, si tuvieras a tu cuidado a una joven y quisieras protegerla, lo primero que harías sería refugiarla en algún lugar

-No, la dejaría atrás, me está estorbando en mi huída

-Perdona, a veces olvido con quién estoy tratando

-Je

-De todas formas, vamos a comprobarlo en seguida

El Caballero se acercó con cautela a la cabaña, a primera vista no había ninguna huella o rastro que delatara la entrada de nadie, ninguna luz emanaba del interior, y el silencio era absoluto, Darkeray se asomó por la ventana, el polvo en el interior se había acumulado hasta límites insospechados, algunos cepos levemente oxidados colgaban de las paredes, viejos rollos de cuero se podían ver en las estanterías...

-Je, según parece no estoy tan errado en mis suposiciones, lo más lógico es que el individuo haya abandonado a la joven para poder huir

-Um... No lo creo, pero tan poco puedo refutarlo, de momento solo me queda una opción -miró hacia la espesura del bosque- seguir el rastro.

El Caballero se llevó la mano la boca y silbó como malamente le permitía su yelmo y su agujereada piel, al instante, Muerte apareció galopando a su lado, Darkeray se montó, acarició las crines de su fiel corcel, y lo espoleó suavemente:

-¡Vamos Mantus! Si todo esto acaba bien podrás volver por tu cuenta a por estos cadáveres, de momento sigue el rastro de esas pisadas

Mantus gruñó levemente viendo su comida interrumpida pero finalmente se acercó perezoso a las huellas, olfateó levemente, y comenzó a caminar. Darkeray sonrió y echó una última mirada atrás, observando por última vez aquel espectáculo, era casi un cruel sarcasmo, una escena que tantas veces había visto repetida en los bosques que él transitaba, los únicos que cambiaban eran los actores, ya fueran osos, lobos, linces, cazadores... Ya no le resultaba llamativa la muerte de otros seres, definitivamente, la Parca era su compañera de viaje...
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Circe Pandora el Sáb Jun 20, 2015 4:46 am

Circe observaba como el pequeño zorro devoraba el pedazo de carne seca,  escuchó entonces las palabras del joven y alzo las cejas un tanto asombrada –Con que un cambiaformas… si te soy sincera hasta ahora no he tenido la oportunidad de conocer a uno… hasta ahora.- sonrió inclinándose para observar más de cerca al animalito. –Es sorprendente lo fácil que pueden confundirse con un animal cualquiera... Huli, que bello nombre ¿y el tuyo cuál es?- Preguntó discreta  mientras se acercaba al  joven con una caja en las manos que contenía todo lo necesario para su labor. –Voy a necesitar que te quites la mayor parte de tu ropa, a simple vista debes tener también algunos golpes en el torso.- Dijo poniéndose de rodillas mirándolo al rostro con una amable sonrisa.
 
-Me ocuparé primero de ti, aun siendo una cambiaformas es seguro que su naturaleza animal haga que sane más rápido que tú, es parte de su instinto, además… tengo que esperar a que tome su forma humana.-  Espero entonces a que el joven hiciera caso a sus palabras mientras preparaba algunos vendajes colocándoles algunos ungüentos u hojas molidas. Hasta el momento, la herida “más severa” que había visto en el chico era la del brazo, al examinarla, Circe se sorprendió del tamaño de ésta.-Puedo preguntar ¿Qué la provocó? Parece una mordida…- “Pero es enorme…” pensó para sus adentros mientras comenzaba a limpiarla con un paño húmedo y un cuenco con agua, ardía un poco, pues era un agua especial para limpiezas con algunas soluciones de hiervas y sal. Miró a la cambiaformas,  había muchos animales con ese tipo de dentadura, pero los que se le venían a la cabeza en ese momento no  habitaban en Thonomer, al menos no en esos rumbos cercanos y dedujo para sí misma y guiándose por su intuición que posiblemente habían sido otro tipo de cambiaformas. La pequeña zorra también llevaba múltiples mordidas y realmente era inevitable pensar en el hecho de cómo seguía con vida… sin duda alguna, era una criatura con muchas ganas de vivir y entusiasmo salvaje.
 
-Ustedes ¿Qué hacen solos por éstos bosques? Con éste tipo de heridas no deberían andar tan plácidamente…- susurró despacio mientras vendaba el brazo del joven. *A mí no se me hacen de fiar… Circe linda,  y mira que éste joven se ve trabajador y atractivo, pero no se anda por ahí tan campante con esas heridas… ¿Y si es un fugitivo? Y lo mismo pienso de ese animal, si es que es un cambiaformas, anda, termina rápido y vámonos* Esa voz provenía de Pacha, la abuela de Circe, era más que obvio que ni  el joven, ni la cambiaformas pudieran verla, pero posiblemente ésta última sólo intuiría su presencia… Circe no dijo nada *¿Por qué no me contestas? ¡Ah!  Es cierto, no quieres que nadie piense que estás loca ¿Pues qué crees pequeña? Lo estás al ayudar a estos desconocidos, ten un poco de malicia por favor, no todas las personas son buenas ¿Qué pasará cuando finalmente sanen’ ¿Y si te roban? ¿Si le hacen algo a tus animales? O peor ¿Si te hacen algo a ti?*
 
Circe siguió sin decir nada, frunció el ceño y carraspeó  un tanto nerviosa, las palabras de la abuela Pacha la estaban exasperando, quería decirle “Cállate abuela, por el amor de los dioses…” pero no lo hizo, se levantó y traspasó aquel espíritu en señal de su poca motivación, el espectro asombrado abrió los ojos un tanto molesto *Bah!... Pequeña tonta  ¿Quién te manda a tener el corazón tan blando?* Y dicho eso se disolvió en el aire como si de humo se tratase, regresando al carromato. –Disculpa, sólo necesitaba un poco de agua.- Dijo Circe para evadir el sentimiento de frustración que sentía. –En verdad ¿No queréis descansar dentro? ¿Puedo ofrecerles algo de tomar… ya sé.- Dio un respingo. –Prepararé un té de  anís, es bueno para el dolor y su sabor los hará sentirse mejor.- Al mirar hacía las escaleras del carromato se percató de que Huli yacía acostada con la cabeza a medio colgar en un escalón, estaba despierta sin embargo su pequeño cuerpo parecía mantenerse  tan relajado. La hechicera se acercó, inclinó su cuerpo y sonrió. –Supongo que has de estar desnuda que idea tan tonta sies más que obvia… Te dejaré esto a un lado, por si decides tomar tu otro aspecto.- Quitóse  el manto que cubría su cabello y parte de su espalda, era una tela amplia pues rodeaba todavía el cuerpo de Circe como una especie de vestido, y lo dejo cerca del cuerpo de Huli. –Cuando gustes, claro… me  encargaré mejor de tus heridas para que puedas sanar de mejor manera.-
 

Se irguió para subir la escalinata y buscar una olla pequeña, en donde colocó cierta cantidad de agua tomada de un cántaro para ponerla a hervir mientras buscaba dos estrellas de anís. Repentinamente su cuerpo tembló, se sintió extrañada, una corazonada le provocó un vuelco en el corazón, frunció el ceño y salió tan de prisa que incluso la cambiaformas dio un pequeño respingo incorporándose.- ¿Realmente… ¿Estaban ustedes solos? ¿No viene alguien más con ustedes…?- Preguntó nerviosa mirando fijamente al joven encapuchado.


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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Sáb Jun 20, 2015 5:44 am

La pequeña zorra blanca olfateó los pies de la mujer, ese olor sin duda le agradaba… era le mismo olor silvestre, salvaje pero citadino que solía tener  la abuela… Cuando recibió el pedazo de carne primero lo olfateó, lo tomó con la punta de los dientes colocándolo en el suelo para volver a olfatearlo, se lamió el hocico y comenzó a masticarlo, si bien en su forma zorruna carecía de la misma cantidad de papilas gustativas que siendo humana, pudo apreciar un ligero sabor amargo que combinaba bien con lo salado del trozo de carne seca, lo tomó con las patas como cruzándo las por enfrente y prosiguió masticándolo mientras escuchaba la ligera conversación de Ruisu y la nueva humana, cuyo nombre había revelado como Circe.
 
¿Circe? Nunca había escuchado un nombre como ese, era simple, delicado y misterioso, era un nombre agradable, era corto y pasivo como el de la misma cambiaformas… Observó con atención como aquella humana se acercaba a Ruisu y terminó por acostarse ladeando un poco la cabeza ¿Cómo estaría Ruisu? ¿Cómo seguirían sus heridas? Tuvo curiosidad de dirigirse a donde ellos, sin embargo comenzó a sentirse un tanto relajada, a tal punto que quedarse acostada era lo más conveniente.
"Es mi amiga...”  tres palabras que resonaron en su pequeña cabeza por varios segundos como si de un eco se tratase ¿Amiga…? ¿Amigo…? Ruisu la había llamado “amiga”. Hasta ahora no había escuchado directamente de los labios de alguien que la llamaran o consideraran su amiga, la única persona  con esos pensamientos había sido Kioko, la anciana de los montes Keybak, sin embargo aquella relación Huli la había considerado más  maternal que de amistad, si… a decir verdad Huli no sabía exactamente lo que era un amigo y de cierta manera si las palabras de Ruisu eran verdaderas se sentía feliz de tener por primera vez un amigo…
 
Aquella cosa que Circe había llamado “Opio” comenzó a provocarle un profundo sueño, sentía sus patas relajadas y poco a poco aquel dolor que le punzaba en las patas ahora desparecía, dejó su cabeza recargada en la orilla del escalón mientras todo se ponía de cabeza, jadeaba y tuvo la libertad de tomar un poco del agua que había entre los cuencos, pero sentía su cuerpo pesado, caminaba y a decir verdad se tambaleaba.
 
-Eso es normal… por si llegas a preocuparte.- Dijo Circe a Ruisu poco antes de rectificar que necesitaba un poco de agua. –El opio es un analgésico y  “adormidero” común, estará así quizás por un par de horas, o menos… dependerá mucho de ella, pero al despertar seguro que tendrá más energías.-
 
Huli regresó al mismo lugar, volvió a quedarse acostada con la cabeza a medio colgar, y muy como no queriendo comenzó a mover la cola con un sonido similar al que había hecho en un principio, en esta ocasión era un tono más suave, bajo y largo. Poco a poco se fue quedando dormida de nuevo, pues en su forma zorruna Huli necesitaba de más horas de sueño que siendo humana. Mientras cerraba los ojos por su mente fueron pasando todas las cosas que habían sucedido los últimos dos días, las personas que había conocido… y sobre todo lo que el futuro le estaba por deparar, pensó en su mentor ¿Qué haría ahora sin él? Si lo pensaba de una manera estaba sola, sin embargo aún estaban los aldeanos de la aldea “Canto del ruiseñor”… no, a final de cuentas no estaba sola y…
 

¿Qué había sido del bufón? ¿Se habría ido?  En esos últimos dos días Huli había conocido personas “extrañas” ajenas a su modo de vida,  Ruisu era uno de ellos… “amigo…”. Tal como su cuerpo se lo permitió caminó despacio, tropezó por las escaleras somnolienta y estando en el pasto comenzó a rastrarse con las patas delanteras hasta llegar a Ruisu,  no hizo por erguirse, se quedó ahí acostada con la pana abajo y la cabeza entre las patas delanteras, la verdad es que estaba preguntando muchas cosas, pero Ruisu simplemente no la entendía… ¿De dónde vienes? ¿Estás solo? ¿Por qué matas por dinero…? ¿Por qué me llamaste amiga…?

Cerró los ojos poco antes de que Circe hiciera su última pregunta, sin darse cuenta había recargado su hocico en  los muslos de Ruisu, mientras Tierra, la gata de Circe se acomodaba en el lomo de la cambiaformas…


Última edición por Huli el Sáb Dic 10, 2016 6:43 am, editado 1 vez








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Dom Jun 28, 2015 7:58 am

–Con que un cambiaformas… si te soy sincera hasta ahora no he tenido la oportunidad de conocer a uno… hasta ahora.- Respondió Circe mientras miraba a Huli. –Es sorprendente lo fácil que pueden confundirse con un animal cualquiera... Huli, que bello nombre ¿y el tuyo cuál es?- 
 
-¿Debería decir mi nombre? ¡Ruisu! ¿Bueno… pero tu últimamente no piensas mucho las cosas no? Solo falta que le digas que eres un mercenario y asesino.-
 
Circe se acercó a mi cargando una caja repleta de cosas y dijo que tenía que quitarme parte de mi ropa, algo de suponer pues la mayor parte de las heridas que tenía estaban en sitios cubiertos por la pechera, pero preocupante pues tendría que dejar de lado mis “instrumentos de trabajo” lenta pero ordenadamente fui poniendo mis cosas a un lado, en el gremio teníamos pequeñas rutinas al hacer cosas mundanas como vestirse, comer o en este caso el quitarse el uniforme. ¿Por qué tanta disciplina para un grupo cualquiera de mercenarios? Pregunte muchas veces sin obtener respuestas.
 
Circe había mencionado que posiblemente las heridas de Huli sanarían más rápido por su parte animal o algo así… Era un alivio que dijera eso pues yo sabía muy poco de los cambiaformas. Mientras ella preparaba algunos ungüentos yo termine por quitarme la pechera y justo al levantarme la camisa recordé algo que para mí era de suma importancia. –Si tengo heridas abiertas podrían quedar cicatrices… ¡no puedo tener cicatrices!- un pensamiento que puede parecer tonto pero que se debía a mi educación como mercenario. –Para muchos guerreros son trofeos las marcas de sus batallas pero para nosotros una herida es un error que puede ser mortal, los hijos de Evandhell no son tocados mientras cumplen con su labor.- Palabras del líder de mi ex gremio las cuales respetaba como ley aun que ya no pertenecía a ellos.
 
Claro… es imposible para un veterano no ser herido al menos una vez en su vida pero, para esas situaciones habían algunas trampas que podían hacerse, en nuestro grupo acostumbrábamos a usar medicinas preparadas especialmente para mejorar el proceso de cicatrizado. – ¿Porque tienen costumbres tan raras?- pensé nuevamente al recordar mi pasado.
 
Mientras Circe miraba mis heridas yo por mi parte quería preguntar si tendría algún ungüento especial como aquellos del gremio, pero antes de siquiera pensar en una buena oración, ella me pregunto sobre la mordida de mi brazo. –Bueno… tuvimos problemas con algunos animales. – Susurre casi sin ánimos de hablar, no podía simplemente contarle sobre lo sucedido en el bosque pues eso despertaría más interrogantes y en ese momento no estaba interesado en hablar mucho.   
 
Respiraba lentamente mientras ella limpiaba las heridas con un trozo de tela húmedo, las cortadas  ardían pero aun así me mantuve tranquilo, en comparación con el dolor que ya había sentido en otras ocasiones eso solo era una pequeña molestia. Luego de atender mi brazo por completo Circe me coloco un vendaje, algo a lo que le preste mucha atención por la forma en que lo había echo.  -Bueno… si sabe colocar una venda.- me dije a mi mismo al recordar las palabras que ella había dicho antes.   
 
Al terminar de atenderme Circe pregunto por nuestro motivo para estar en el bosque. Podía entender que ahora era mi turno para responder a sus inquietudes, ella lo había echo, así que no tenía ninguna excusa para no contestarle. - Pues… la verdad es que tuvimos algunos problemas que nos obligaron a internarnos en el bosque… Nos encontramos con un grupo de ladrones y decidimos perderlos por los caminos verdes.- Me quede en silencio esperando ver la reacción de la curandera, pero ella siguió como si nada, nos ofreció entrar a su carromato. Cosa que rechace nuevamente negando con la cabeza, tras mi respuesta Circe menciono que prepararía algo de té, según sus palabras esto era bueno para el dolor.  -Bueno…- respondí aliviado.
 
Seguía con la mirada a Circe mientras ella buscaba los instrumentos para preparar el té, en ese instante pensaba en lo extraña que me parecía esa mujer, no sabía si era su vestimenta o sus acciones pero algo en ella desprendía un ambiente de misterio, era raro pues conforme pasaba el tiempo más difícil se me hacía definirla. No parecía una mala persona, tampoco se veía peligrosa en ningún aspecto pero aun parecía ocultar algo. Era raro que su gata fuera tan espontánea y relajada con los desconocidos.  – Tierra, deberías ser más tranquila…- murmure mientras acariciaba al felino.
 
Después de eso mi atención se volcó en Huli quien ya se mostraba adormecida por el Opio. -Eso es normal… por si llegas a preocuparte.- Dijo Circe al ver que yo estaba atento a la cambiaformas. –El opio es un analgésico y  “adormidero” común, estará así quizás por un par de horas, o menos… dependerá mucho de ella, pero al despertar seguro que tendrá más energías.- 
 
Era peligroso que Huli estuviera en ese estado, pero al pensarlo detenidamente el principal peligro ya lo habíamos eliminado. Con el clan de Balrog muerto solo teníamos que preocuparnos de la milicia de Thonomer, al salir de la ciudad habíamos escuchado caballos pero ya había una gran distancia entre nosotros, además de contar con la inmensidad del bosque. –Creo que tendrían que tener rastreadores muy buenos para encontrarnos…-
 
-Bueno… no me preocupe en ningún momento en ocultar nuestro rastro y con el desastre que dejamos atrás será más fácil la búsqueda.- Mientras miraba a Huli, la chica comenzó a acercarse torpemente. –Ahora que lo pienso bien… ¿Dónde dejo mi capa?- recorrí en mi mente nuestro recorrido hasta encontrar a Circe y recordé que al salir de Thonomer ya la había perdido…  Es posible que la dejara en la herrería de Balrog cuando ella escapo. –Si la encuentran y tienen perros, será otro punto para ellos…- aun con mi pequeño dialogo mental estaba atento a lo que me rodeaba y escuche perfectamente las palabras de Circe aun que, en ese momento no llamaron mucho mi atención.
  
- ¿Realmente… ¿Estaban ustedes solos? ¿No viene alguien más con ustedes…?-
 
- Si, solo estamos nosotros.-
 
Luego de mi respuesta y mientras seguía con mis pensamientos me di cuenta que Huli había logrado llegar hasta donde me encontraba para caer dormida a mi lado, su hocico tocaba levemente mi pierna y la gata de Circe inmediatamente se acomodó sobre su espalda. -No te preocupes… Yo me hare cargo de la guardia.- dije, mientras cargaba a la gata para que la dejara dormir. 
 
-¿Cómo será ser un cambia formas?- baje la mirada para ver el brazo que use para atacar a Balrog y recordé lo cerca que había estado de ser uno de ellos. Esa era la herida que lucía más grave pero no la más dolorosa, esta medalla se lo ganaba el fuerte dolor que tenía en el pecho. El cual esperaba acallar con el té de la señorita Circe.
 
Pasaron pocos minutos mientras el agua del té se estaba calentando, mientras esperaba me vestí nuevamente y comencé a revisar una a una mis cosas, pase varios minutos mirando mi arco y mis flechas para asegurarme de que no tuvieran ningún daño, con el constante uso es común que las flechas se deterioren o el arco tuviera fisuras así que celosamente los reviso siempre que tengo tiempo.
 
En ese momento ya estaba un poco relajado, había dejado mi estado de alerta y no esperaba ninguna clase de ataque o sorpresa, los licántropos estaban muertos, mi arco y flecha estaban en perfecto estado, habían algunas horas de viaje entre Thonomer y nosotros por lo que teníamos la oportunidad de tomarnos un respiro. Además, no era seguro que nos siguiera la guardia... Pero, poco o nada le importa a la vida lo que esperemos de ella y acompañado de un frió espectral el sonido de unos pasos y gruñidos en el bosque me trajo de un sobresalto a la realidad.
 
-Señorita Circe por favor póngase a salvo junto a Huli en el carromato.- dije en voz baja esperando que solo ella me escuchara.
 
-¡Actué natural! Solo tome a Huli y déjeme el resto.-
 
-Pero... Estás herido, no podrás...- Circe metió una mano en sus bolsillos y saco una planta extraña que supuse era “Opio” -Toma esto, al menos el dolor no será el mismo... yo no soy buena para defenderme, pero te aseguro que te ayudaré en lo que pueda.- luego de eso, tomo a Huli entre sus brazos y se fue caminando hasta el carromato. Con el regalo de Circe en mi mano y el enemigo acercándose no tuve tiempo de pensar así que simplemente trague lo más rápido que pude, al deslizarse el Opio por sobre mi lengua pude sentir de inmediato un sabor amargo y algunas ganas de vomitar que me vi obligado a contener.   


En mis años como mercenario, había aprendido que los trabajos más difíciles no eran los de que implicaban matar a alguien, los realmente difíciles eran los de escolta. Tienes que estar al tanto de todo lo que te rodea y en batalla ser protector y atacante al mismo tiempo, la ventaja de no tener compañeros es el simple hecho de preocuparte solo por ti, sabes cuáles son tus límites y tus posibilidades y en base a eso actúas. Pero esa ya no era una opción… Ahora tenía que pensar en Huli, que estaba dormida y en Circe que se vería en medio de una batalla que no era suya. Circe aunque confundida tomo entre sus brazos a Huli y entro al carromato.
 
Me puse de pie lentamente y con arco en mano me quede esperando tras el árbol. Poco a poco los pasos se hacían más cercanos y el frio se apoderaba del bosque a nuestro alrededor, al concentrarme en los sonidos pude escuchar a un caballo. – ¿Solo uno?- pensé mientras esperaba el momento indicado para salir, el ambiente era tenso, ambos parecíamos ser conscientes de la presencia del otro. Intente tensar mi arco pero al hacerlo note que no podía mantenerlo por mucho tiempo, mi brazo me dolía lo que indicaba que aún no hacia efecto lo que había comido además de eso, no habíamos descansado lo suficiente.
 
Pude escuchar otros pasos además de los del caballo, estos parecían de un animal pues aparte del sonido al caminar se podían oír gruñidos. –Un sobreviviente de los licantropos?- Pensé mientras esperaba atento al momento oportuno, ese momento en el cual sintiera el efecto de la medicina y estuviera a buena distancia el enemigo.
 
De un momento a otro los pasos se detuvieron, el frio se tornó más abrazador, pero también el dolor se fue disipando… ¡Era ese el momento! Respire profundo y tome valor para salir al ataque. –Primero el peligro mayor…- Me dije a mi mismo mientras apuntaba con mi arco al licántropo. Sorprendente fue ver que, lo que se encontraba frente a mí no era un lobo… Parecía un perro… pero muerto.
 
– ¡Los dioses me odian!- dije al levantar un poco la mirada y ver que tras ese animal un jinete sombrío me miraba fijamente. Jinete de caballo muerto, armadura oscura y ropajes rasgados. Levante mi arco apuntando al jinete e inmediatamente el perro comenzó a gruñir.
 
– ¿Quién eres?- Pregunte mientras apuntaba al jinete y me mantenía atento a sus movimientos.
 
El hombre sin dar respuesta comenzó a acercarse lentamente con su caballo. Podía sentir como el aire que venía de su posición parecía ser más frío de lo habitual.
 
- ¡Si haces un solo movimiento mas disparare!- Grite en tono amenazante y tensando mi arco.
 
Aun con un leve temblor en mi brazo estaba seguro que podría darle al menos al cuerpo de ese ser. Hubo un momento de silencio y para mi sorpresa el hombre continuo avanzando, ajeno a mis amenazas, en ese instante baje el arco y dispare una flecha frente a su caballo. – Otro pasó y te atravesare el cuello con una similar…-
 
El bosque permanecía en silencio a la espera de la resolución de tan inquietante escena, o al menos eso parecía, pues mi mente se encontraba completamente centraba en el hombre frente a mí, el ruido de los pájaros y el gruñido del perro había desaparecido e incluso ignoraba el frió. En un momento como ese solo importaban los siguientes movimientos que se hiciesen.
 
Pase una mano por sobre mi cabeza y mientras tomaba una segunda flecha el sujeto frente a mi detuvo su marcha y comenzó a buscar algo en su bolsa. Tense mi arco nuevamente y me quede apuntándole a la espera de saber que haría, su mano se movía lentamente pero con una seguridad.
 
Mientras tanto, el perro se mantenía gruñendo pero extrañamente quieto en su sitio,  era raro que no le ordenara atacar… -Por como estoy sería muy fácil para el matarme.- pensaba mientras miraba como el sujeto sacaba de su bolsa algo que contrastaba completamente con todo lo que hubiera podido esperar.
 
–Que hace tan escuro personaje con esas coloridas prendas y mascara de bufón. No… es posible que tú…- 
 
Tense mi arco nuevamente y apunte al jinete, sentía como mi brazo se quejaba pero claramente el dolor era mucho menor gracias a Circe, tenía que asegurarme de quien era ese hombre. Así que, apunte al jinete sin decir palabra alguna y como si fuera una acción automática justo al levantar el arco, lo moví unos centímetros a la izquierda y deje ir la flecha entre mis dedos. El proyectil salió rápidamente dejándome tras de sí, siguió su curso y cuando llego a donde estaba el caballero, paso a un metro de su cuerpo, siguió su rumbo hasta impactar en un árbol que tenía él a sus espaldas produciendo ese sonido característico de una flecha al impactar con la madera. 

Me quede inmóvil frente a ese hombre, él no se había movido al verme disparar y ahora que estaba “indefenso” no había ordenado a su perro atacar…  –¿Acaso eres el bufón de Thonomer?- pregunte mientras dejaba escapar un suspiro de alivio. – Si es así, creo que llegas en buen momento para el té.- dije mientras dejaba escapar una risa nerviosa.



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Re: Explorando el mundo

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