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Explorando el mundo

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Lun Jun 29, 2015 2:01 am

-¿Quién eres?

Una pregunta de un arquero de negros ropajes, valiente, enfrentándose al Caballero, defendiendo a la joven a pesar de los temblores que revelaban secuelas de una batalla previa, en su mente Darkeray contestó:

-Soy un muerto, un olvidado, un desdichado, un soldado, un noble, un condenado, un monstruo, una criatura sin hogar, alguien a quien se debería eliminar

-Por favor Caballero, me estás dando asco con tu autocompasión digna de un bebé

-Cállate engendro

Muerte continuó avanzando, Darkeray contemplaba al arquero como un reflejo suyo, un “yo” pasado honorable y valiente que había luchado por proteger a los demás, aquel reflejo le observaba con atención, casi pudiera decirse que contaba los pasos de Muerte

-¡Si haces un solo movimiento más dispararé!

-Clávale la espada en el pecho y atraviésale un ojo con sus flechas

-No, no habrá espíritu que la Parca se lleve

-Esto es vomitivo...

Muerte continuaba avanzando sin sentir miedo, Darkeray no tenía miedo ¿Miedo a qué? ¿A morir? Si esa ambrosía pudiese ser probada por el Caballero él no estaría en este mundo ni en ese bosque. Un silbido sonó y enmudeció en la blanda tierra:

Otro paso y te atravesaré el cuello con una similar…

-Este tipo se está ganando mi odio

-Cualquiera podría ganarse tu odio

-Sí, y tú el primero

-Lo sé

Darkeray mantuvo la calma. Mantus, haciendo alarde de una disciplina y obediencia que nunca le profesaba al Caballero salvo en los momentos de combatir, permaneció quieto y listo para atacar a la menor señal, aquel arquero estaba nervioso y dispuesto a atacar ¿Qué hacer? Podría dar la vuelta y marcharse, al fin y al cabo había comprobado que estaba relativamente a salvo, y la joven seguramente también, resguardada dentro de aquel carromato que asomaba de soslayo en la vista del Caballero...

-Te doy la razón, marchémonos, ya nos ha robado demasiado tiempo

-No he pedido tu opinión

-Si está en tu mente puedo opinar, y te digo que deberíamos marcharnos

-No, la Guardia podría estar buscándolos

-La ciudad está ya muy lejos, no les merece la pena

-A los guardias no, a aquel paladín sí, y si yo he podido seguir el rastro, él también podrá

-Caballero, tú contabas con un rastreador nato

-No pienso debatir contigo, tanto la joven como este arquero pueden estar en peligro

-La joven no lo puedo asegurar, pero el arquero y dos más sí

-Yo no estoy en peligro, y tú no cuentas

-¡No hablo de ti idiota! En ese carromato hay dos personas

-¿Cómo lo puedes saber?

-No volveré a explicar lo que ya ha sido explicado

-Pues replantearé mi pregunta ¿Quién dices que está dentro?

-No lo sé, pero en ese carromato hay dos fuentes de magia, y ninguna parece pertenecer a la joven, aunque también es cierto que ella apenas emanaba magia la última vez que la vimos, pero aún así debo confesar que me resulta extraño

-¿Por qué dices eso?

-Son dos presencias mágicas, pero una de ellas es muy etérea, y está muy asociada con la otra, como una invocación o un espectro.

-No lo comprendo, ¿Entonces dónde está la joven? ¿Y quiénes podrían ser los que se esconden en el carromato?

-Vamos Caballero, ¿De verdad no te has planteado que esto sea una emboscada urdida entre el arquero y el paladín para atraparte? Los que están en el carromato podrían ser tranquilamente magos que te atacarán por sorpresa en cuanto bajes la guardia.

-Esa teoría no tiene ningún sentido

-¿Es lo que crees o lo que quieres creer?

-Cállate engendro, no me vas a confundir con tus mentiras, este arquero es inocente y tú un vulgar mentiroso que sólo quiere disociarse de un problema que causó

-¿Consideras que he causado un problema por mostrarte tal y como eres tú? ¿Un monstruo sediento de sangre que reniega de su naturaleza a pesar de disfrutar de la batalla y la muerte?

-¡ESO ES MENTIRA ENGENDRO! ¡CÁLLATE!

-No puedes callarme Caballero

-No, pero puedo contrariarte

-¿No irás a...?

El Caballero metió lentamente y con seguridad su mano en una de las alforjas de muerte, despacio, con calma, los movimientos bruscos sólo provocarían un desastre innecesario, el arquero contemplaba la escena fijamente y con el arco tenso, listo para hundir su veloz y aguda muerte en el Caballero. Darkeray agarró con firmeza una tela y algo rígido, y tiró con suavidad, elevando ambos objetos en el aire, la máscara del Bufón y el traje colorido, ahora lleno de sangre, barro y agua.

Que hace tan oscuro personaje con esas coloridas prendas y máscara de bufón. No… Es posible que tú…

En los ojos de aquel arquero centelleó la tranquilidad, pero sus actos respondieron algo distinto, sus brazos se tensaron aún más

-Muy bien Caballero, ya ves de qué te ha servido mostrar clemencia

-No puede ser...

Y el rápido vuelo de un objeto delgado y afilado silbó en el aire, una breve corriente de aire se hizo notar en el lado derecho de su cuerpo y al instante un golpe seco y un leve temblequeo, aquella flecha había encontrado su objetivo, el tronco de un árbol

-Tiene buena puntería...

-¿Estás de broma? Ha fallado a escasos metros de nosotros

-No ha fallado, esa flecha podría haberse clavado en cualquier parte de mi cuerpo sin problema

-¿Qué?

-Un disparo para probarme, si hubiese atacado simplemente le habría confirmado mis intenciones hostiles

¿Acaso eres el bufón de Thonomer? -un suspiro de alivio emanó de su boca- Si es así, creo que llegas en buen momento para el té -añadió concluyendo con una risa nerviosa-

-¿Té?

-Una infusión realizada con hierbas de carácter medicinal, se puede emplear mezclada con otras hierbas para curar ciertas dolencias, favorecer ciertos procesos corporales o simplemente como bebida generalmente asociada a un status medio-alto

-Era una pregunta retórica idiota, es decir, nos apunta con un arco y nos amenaza y ahora pretende que tomemos un té como si nada hubiese pasado

-Nadie te ha pedido tu opinión engendro

-Si por mí fuera tendría un puñal clavado en la garganta

-Cállate, no habrá muertes, y menos de mis manos

-Eres un amariconado irritante

-Puedes herirme lo que quieras, pero no vas a conseguir nada

-Maldito sea aquel paladín y su intervención inoportuna...

El Caballero contempló fijamente al arquero y meditó su respuesta, por un momento consideró forzar la misma voz aguda que había usado en su primera conversación con el arquero, pero era inútil esconder la tan evidente mentira, así que desmontó en silencio y despacio, y dejando su voz natural y el eco de la misma sonar, dijo:

-Joven arquero de negros ropajes, vos lo habéis dicho, yo soy el bufón que tuvisteis la desgracia de conocer en la bella Thonomer, mas es evidente ya que no soy un bufón, y que mi aspecto verdadero no es ni colorido ni animoso, soy un caballero errante, os podéis referir a mí como Darkeray -e hizo una reverencia inclinándose con la mano derecha en el pecho- y aunque tal nombre esté asociado a terroríficas historias de las que podéis haber oído hablar, no temáis, pues ni ciertos son los rumores, ni aviesas mis intenciones...

-Por favor, que lameculos estás hecho -susurró el Bufón en la mente de Darkeray-

-Y vengo aquí con una indeseable nueva, la Guardia de la ciudad os persigue, deseando ataros a una pira y quemaros entre las lenguas de la llama -Darkeray comenzó a alejarse en dirección al árbol donde reposaba la flecha- y no sólo a vos-arrancó la flecha del tronco con suavidad y se dirigió hacia la que estaba clavada en la tierra- sino a la hermosa joven que os acompañaba -arrancó la segunda flecha y se acercó al arquero de nuevo- mi deseo es ayudaros, podemos dejarlos atrás y evitar el combate, menester acuciante ahora que veo vuestro estado para el combate -y antes de extender las flechas en su mano esperando a que el arquero de negros ropajes las recogiese, añadió- Mas... ¿Dónde se halla la joven bajo vuestro cuidado? ¿Y en qué estado se encuentra?
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Dom Jul 05, 2015 9:28 am

Huli yacía dormida casi en el regazo de Ruisu,  quien a los pocos minutos pidió una indicación a Circe, ésta a su vez asintió cargando al animalito en sus brazos entrando de nuevo al carromato. Entre sueños la zorra blanca podía entrever o medio escuchar algunos sonidos del exterior, pero la pesadez de sus ojos, de su cuerpo y el efecto del opio la adormecían más y más.  A estas alturas sencillamente no podía tomar su forma humana, sus ojos se cerraron poco a poco quedándose finalmente dormida en los brazos de la humana.

Circe al percatarse de ello, acomodó su propia cama para acostar al animal, realmente el pelaje de ella no le molestaba pues estaba acostumbrada al de Tierra. La humana sonrió ligeramente y colocó al animalito entre las telas. Huli, simplemente ya no supo lo que sucedía…

En sus sueños se encontraba ella en la aldea donde conoció a Managarm, su tutor se encontraba frente a ella con una sonrisa extraña,  mezcla quizás de tristeza, quizás de felicidad –Huli… has avanzado y aprendido mucho, tu rapidez para transformarte es notoria… yo…- Managarm había hablado y la zorra blanca no estaba segura de si era un sueño o la realidad, una parte de ella deseaba que ese ser frente a ella fuera el lobo cambiaformas real, pero el espacio blanco y nublado en el que se encontraban decía lo contrario… sólo era un sueño.

-Maestro…- Susurró Huli con serena tristeza. –¿Por qué?-

 
-Huli, a veces la vida te pone pruebas que no puedes superar… no sigas mi ejemplo pero tampoco te dejes llevar por las palabras de las personas, cometí el error de creer que mi vida valía mucho más que la tuya, debés perdonarme por ello… no cometas los mismos errores, sé tú misma pequeña, sigue con esos ideales que hasta ahora te han hecho una cambiaformas única…-
 
-¿Tu vida? ¿A caso era tu vida por la mía?  Pero…-



En su sueño, Managarm se acercaba a Huli, se inclinaba un poco colocando sus garras en los hombros de la joven y la acercaba a ella a manera de abrazo .-Nunca te di una muestra de afecto, por que no creía que fueran necesarias… Huli, fuiste como una hija para mi, perro es hora de que te olvides de todo esto y hagas tu propia vida con lo que te he enseñado, se que ya no será problema tu convivencia con humanos,,,



Y así sin más, el recuerdo de Managarm se esfumó en los pensamientos de la cambiaformas ¿Cuánto había durado ese sueño? ¿Por qué había visto a su maestro de esa forma ¿Acaso era lo que ella deseaba escuchar de sus labios…? No conocía la respuesta, simplemente se quedó ahí observando como la figura se desvanecía en sus sueños… Fue entonces cuando despertó, al hacerlo se había quedado sorprendida pues llevaba su forma humana y estaba cubierta por unas sábanas, miró a todas partes a los pies de la cama había un gato… era el gato de  Circe, Tierra, olfateó un poco pues la puerta del carromato estaba cerrada.

Se cubrió bien con las sábanas y se levantó mirando por la ventanilla de la puerta, ahí estaba Circe cepillando a uno de sus caballos, no alcanzaba a ver a Ruisu pero su olfato le decía que había “alguien más” y de cierta manera reconocía el aroma pero no del todo. Dudo si era prudente salir tal como estaba, así que buscó la manera de atarse las sábanas y que quedaran sujetas a su cuerpo enredándolas varias veces y haciendo nudos sencillos pero firmes. Salió del carromato despacio t finalmente pudo ver a la otra persona que olfateba su nariz zorruna, era un completo desconocido, al menos físicamente, pero su olor… si, su olor era idéntico al del bufón que habían conocido un día atrás.



Huli se quedó parada observando a cada uno de ellos con cierta confusión, físicamente se sentía bien hasta cierto punto, pero aún le dolía un poco el cuerpo, no… no dijo nada hasta que  Circe la observó, sorprendida y un tanto feliz .

 

-Vaya… pero que hermosa eres… es difícil imaginarse a un animalito tan pequeño convertirse en una damita como tú- Se acercó a la cambiaformas acomodándole las telas de manera correcta y le sonrió –Otro de tus amigos ha llegado para tomar un poco de té…-

La pequeña zorra blanca se quedó perpleja, miró hacía todas partes y bajó la mirada un tanto tímida  asintiendo con la cabeza, buscó después la mirada de Ruisu, se acercó despacio y con una ligera sonrisa preguntó -¿Cómo…cómo sigue tu brazo…? Ella se refería a la herida hecha por el cambiaformas, verlo ahí relativamente en tan buen estado le daba un alivio directo en el corazón, al mirar al otro individuo ella no hizo nada más que bajar la cabeza sin dejar de mirarlo.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Circe Pandora el Miér Jul 08, 2015 4:40 pm

Por un momento Circe pensó que no había sido buena idea invitar a ese par de extraños... pero si no lo hacía ella ¿Quién más lo iba a hacer?, solía pensar que la gente ya no era tan amable, que conforme los años pasaban ya cada uno veía sus propios ideales y se había olvidado de ver por los demás, Pacha le decía que era un pensamiento demasiado ingenuo y que si seguía haciendo eso, un día de esos le iba a costar la vida....

-Dices tonterías abuela, además, si me pasa algo al menos estaremos juntas ¿No?-

-¡y dime niña ¿Qué será de Sol, de Luna y de Tierra?-

-Bueno yo... Bueno, lo importante es que seguimos con vida... el día que la muerte esté cerca de mi lo sabré, y entonces tomaré la decisión de dejar en muy buenas manos a éstas criaturas, por ahora si los dioses me dan la oportunidad de seguir ayudando a los demás no me quejo ¿Qué más hago? No sé pelear más lo poco que me enseñó mi difunto marido...-

Un semblante de ligera melancolía apareció en su rostro, Circe observó al pequeño zorro acurrucado entre las sábanas. -Mírala abuela, es difícil creer que se trate de una persona ¿No?-

-Debe estar exhausta, apenas y le dio unas cuantas mordidas al opio y cayó rendida, y ese muchacho también debe estar exhausto... ¿Qué ha sido de él?-

-Me pidió que cuidara de ella, creo que hay alguien más cerca, lo siento y no es un simple humano... lo sé, sentí escalofríos y salí a preguntarle, estoy tratando de ver por la ventanilla de la puerta, pero lo he perdido de vista...-


Circe no sabía nada de lo que ocurría ahí afuera, ciertamente si salía e intentaba ayudar sería más un estorbo que una ayuda, sus habilidades en combate eran nulas en comparación con las que tenía de curandera, pero algo muy dentro de ella le decía que quizás y sólo quizás era correcto salir... quizás y sólo quizás. Mirando desde la ventanilla tomó su daga colocándola en la funda puesta sobre su muslo, rebuscó entre algunas de las hierbas de su carromato y pensó "Lo que siento no es natural... lo que hay ahí afuera no es humano, lo sé... lo percibo, hay un ambiente pesado... pesado... entonces..." Realmente no tenía nada que le pudiera servir por el momento, vaya tontería...

-Da igual... confío en ese muchacho y en este presentimiento, Pacha cuida a la cambiaformas por favor...-

-Pero ¿Circe qué vas a hacer?-

-Sólo voy a percatarme de que el joven esté bien, no te preocupes.-

Pacha la miró con un semblante poco convincente, y Circe salió del carromato con una postura natural, llevaba un cántaro en la mano derecha y en la izquierda un montoncito de hierbas, bajó despacio quedándose al pie de la escalinata y observando en dirección a donde el muchacho se había dirigido. Dio unos cuantos pasos y pudo escuchar una parte de la conversación, Circe dedujo que era la última parte... "ayudar", "estado de combate", "¿Dónde está la chica?", palabras claves que sus oídos habían reconocido... El gélido ambiente que sentía alrededor le habían llevado a la conclusión de que en efecto la tercera persona no era un humano. Era "algo más" y ella como médium y vidente que llegaba a ser se sintió atraída por aquella duda.

-... La joven se encuentra dormida... descansando sus heridas, tú deberías hacer lo mismo, Ruisu, es probable que el opio te haga sentir adormilado...- Circe miró entonces al tercer individuo, un caballero de aspecto poco colorido y demasiado escalofriante, la mujer hizo una reverencia y sonrió. -Pandora Circe, amigos de mis invitados también terminan siendo invitados...- Hizo pues un ademán para invitarlo a pasar al claro, Tierra maulló grave y despacio, erizó los pelos del lomo y grasnó gatunamente, la presencia del caballero no le era agradable del todo, sin embargo se quedó ahí con el pelaje erizado. Circe dejó el cántaro y tomó a la gata para meterla en el carromato.

-Arriba niña, deja esos nervios de lado. - Susurró mientras la acariciaba, sus caballos relincharon nerviosamente y Sol meneó la cabeza con desaprobación, la humana salió para tranquilizarlos y con un semblante casi inexpresivo se disculpó. -Perdón... no suelen comportarse así...- Con un paso discreto se atrevió a tomar a Ruisu por el brazo que no tenía tan lastimado, lo acercó a ella para decirle algo. -Tu amigo... no es humano ¿Cierto? Es un no muerto...- Dedujo sin si quiera preguntar antes. -Ahora entiendo el por qué del ambiente.- Soltó su brazo y se dirigió a hacer el té en la fogata que ya tenía puesta.

Por ahora había un momento de tranquilidad, Circe no quiso hacer ninguna pregunta, realmente esperaban a que ellos le dijeran algo, no era alguien a quien le gustara entrometerse en la vida de los demás por más interesante que fuera, prefería que la conversación fluyera sola pues eso lo hacía más interesante. Había pasado probablemente una hora y la hechicera se dedicaba a separar y guardar las hierbas, flores y demás que había recogido en el monte.

-Este va aquí... éste aquí, éste debe estar aquí, estas hojas por acá y... ¿Dónde dejé el otro frasco?- Realmente hablaba consigo misma, había servido el té sin miramientos, tan sólo preguntando "¿Y estás aquí por la misma razón de tus amigos?" Era una pregunta dirigida al caballero. -Si se les ofrece algo más, no duden en pedírmelo... irá por cuenta de mi negocio, como si estuvieran en casa.- Y al decir esto la puerta del carromato se escuchó, era Huli, la joven cambiaformas quien llevaba las sabanas enredadas en el cuerpo, Circe de inmediato se dirigió a ellas para colocarle las telas a manera de vestido, un tipo de vestimenta que solían usar algunas mujeres del lugar de donde venía. -Listo, así no tienes que preocuparte por que se te caiga.- Sonrió a la joven y de inmediato sirvió una taza más de té de anis. -Toma pequeña, te hará sentir mucho mejor.-



Perder a un hijo es perder una parte del alma, una parte del cuerpo... es perderse a sí mismo en un vacío sin fin...
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Vie Jul 17, 2015 1:34 am

Con la identidad del “invitado inesperado” descubierta un pequeño sentimiento de alivio comenzó a crecer en mi cuerpo. Lentamente comencé a sentirme más relajado, aun a pesar de las advertencias que habían llegado con el caballero errante cuyo nombre había dicho ser Darkeray.
 
- Mas... ¿Dónde se halla la joven bajo vuestro cuidado? ¿Y en qué estado se encuentra?–
 
Pregunto el caballero oscuro mientras caminábamos lentamente al campamento en donde por sorpresa nos esperaba Circe fuera del carromato. -La joven se encuentra dormida... descansando sus heridas, tú deberías hacer lo mismo, Ruisu, es probable que el opio te haga sentir adormilado...-  Contesto ella mientras miraba con asombro a Darkeray. Era evidente que la primera impresión que tuve al ver a Darkeray ella la había sentido de igual manera aunque, sabría disimularla mejor, luego de hacer una reverencia y compartir una sonrisa decidió presentarse ante él. -Pandora Circe, amigos de mis invitados también terminan siendo invitados...-
 
Un recibimiento muy bueno con el que Tierra no estaba de acuerdo y no dudo en hacérnoslo saber. La tensión, aunque disminuida podía sentirse, incluso el caballero errante parecía algo incómodo en el campamento. Entre todo el ruido de los caballos y los maullidos nerviosos de la gata, Circe se acercó a mí y entre susurros dijo algo que me dejo pensativo. -Tu amigo... no es humano ¿Cierto? Es un no muerto...- en ese momento no tenía idea alguna… Claramente era un Necromante su caballo y el perro eran evidencia inequívoca y eso sin mencionar lo sucedido en Thonomer… -Ahora entiendo el por qué del ambiente.- concluyo ella y me soltó del brazo para preparar el té.
 
¿Era un no muerto? Que extraño personaje teníamos ante nosotros, el sentimiento de curiosidad era incontrolable al igual que el sueño que poco a poco me empujaban a descansar. Pasamos unos minutos en silencio mientras estaba listo el té, yo por mi parte trataba de mantenerme lo más despierto posible… al menos quería estarlo hasta que Huli despertara, no podía permitirme dormir mientras teníamos a la guardia tras nosotros y mucho menos podía solo dejar en manos de Darkeray la vigilancia. Ni siquiera sabía si se quedaría o hasta qué punto nos acompañaría, ciertamente muchas dudas en mi mente que, tratando de sacudir el sueño de mi cuerpo y resolverlas decidí enfrentar.
 
Mientras Circe buscaba unas tazas para el té y viendo el incómodo silencio del lugar decidí acercarme a Darkeray e iniciar con las preguntas. – Así que eres Necromante…- una pregunta muy directa aun para mí. – No he de negar aquello cuya evidencia es ineludible-
 
-Tu forma de hablar es demasiado elegante para un soldado cualquiera ¿Qué clase de persona eras antes de… bueno ya sabes.-
 
Darkeray se quedó mirando a la lejanía tal vez echando memoria de recuerdos pasados o solamente recreándose en las vistas que ofrecía el bosque y con un tono melancólico contesto. -Era una persona, una persona de la que no gusto de hablar.-
 
-Si a ti no te gusta hablar de ello tengo que respetarlo…- deje escapar una sonrisa pues yo tampoco disfrutaba de hablar de mi pasado. –Bueno… Yo soy un mercenario desde que era niño, he matado, robado y mentido. No esperes que te vea con malos ojos.-


-No he de juzgar los crímenes de individuo alguno, pues los míos son equiparables al más cruel de los asesinos, simplemente ignoro al criminal si me es posible, apoyo a aquel que se redime, valoro al que procura el bien para el prójimo y me retiro del camino de la persona inocente.-
 
-Sabes… He tratado con todo tipo de personas, tu no pareces ser de los que hacen el mal porque si, seguro eras alguna clase de soldado cuyo superior empujo a eso de lo que te arrepientes.- Permanecí un minuto en silencio. –O fue la magia la que comenzó a controlarte…-
 
Darkeray pareció incomodarse por mi último comentario. Pero aun así con cierta tranquilidad continua con la conversación.  -Agradezco sus amables palabras joven arquero, más una vez más debo decirle que no me es grato hablar de estos temas – mantuvo un momento de silencio.- Sólo diré que fui un asesino que en plena posesión de sus facultades y conocimientos, escupió a la cara de una vida plena y feliz -A partir de aquí Darkeray elevo un poco el tono de voz, dándome a entender lo que le frustraba su elección pasada - llevándome a una miseria que pocos han tenido que soportar -recobra la compostura y se relaja, tras unos segundos para tranquilizarse, simplemente añade. - No dejéis que vuestra vida se torne de esta guisa.-
 
-Un buen consejo…- respondí mientras pensaba en como su actitud había cambiado.
-¿Cómo nos encontraste, Fue fácil seguir el rastro?-
 
Darkeray suelta una leve carcajada pero se nota que es forzada, después dijo -Si he de ser sincero, el mérito ha de llevárselo mi mastín, pues él me ha guiado hasta vos, mas es preciso señalar que vuestras huellas son peligrosamente visibles para aquellos que no posean un rastreador, pensad por ejemplo en vuestra lucha contra los lobos, aquella matanza resulta demasiado llamativa-
 
-Si me vieran mis antiguos maestros seguro que unos buenos golpes recibiría por el descuido...- Me lleve la mano al rostro en señal de vergüenza aun que me resultaba algo cómico el asunto. –Bueno… Ya no hay nada que se pueda hacer. Gracias de nuevo por llegar hasta nosotros y advertirnos de la guardia.- 
 
Luego de esto me tome un pequeño respiro pues con esa pequeña charla podía suponer mucho de quien era Darkeray. No era que confiara en el pero si sentía que podía relajarme un poco… O tal vez lo que sentía era por el Opio. –Tengo que dormir un par de minutos…- murmure mientras me acomodaba a un lado del carromato y, usando mi capucha para tapar el sol, cerraba lentamente los ojos para descansar un poco.
 
No estoy seguro si pasaron horas o apenas minutos lo cierto es que ya al despertar me encontré con Circe sirviendo el té. -Si se les ofrece algo más, no duden en pedírmelo... irá por cuenta de mi negocio, como si estuvieran en casa.- en casa… pensé mientras un aire de melancolía se apoderaba de mí, había pasado ya tanto tiempo desde que pude llamar a un lugar de esa forma… Y aun ningún lugar merecía ese nombre.
 
Casi al final de las palabras de Circe, pudimos escuchar la puerta del Carromato, Huli había despertado y, usando un montón de telas extrañas, salía para encontrarse con nosotros. -Listo, así no tienes que preocuparte por que se te caiga.- dijo Circe tras ayudarle con su vestimenta.

 -¿Cómo…cómo sigue tu brazo…?- Fue lo primero que dijo al verme.
 
Aparte la ropa de la herida y mostré la venda que me había puesto Circe. –Está muy bien, no te preocupes por eso… ¿Cómo estás tú?- pregunte recordando las heridas que habría sufrido ella por parte de Balrog.
 
-Bien, nada que no se pueda tolerar...- Dijo ella en un tono muy bajo y aún continuando con el susurro giró la espalda observando extrañada al caballero errante. -¿Quién es? su olor... no me agrada mucho.- Huli se refería a esa sensación putrefacta que provenía de él, pues bien es sabido que los cambiaformas poseen un olfato más agudo.

Tomó el té de Circe y lo miró extrañada, se sentó a mi lado y continúo. -Tengo que regresar a los Montes Keybak.- Dijo ya en un tono un poco más alto. -Creo que podemos continuar solos...-

-Y tú de dónde vienes?- Preguntó confundida mientras miraba a Darkeray.
 

-Él es… ¡Darkeray el caballero errante! Es quien nos ayudó en Thonomer vestido de bufón.-



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Dom Jul 19, 2015 10:29 pm

-Tengo que dormir un par de minutos...-murmuró el arquero mientras se ponía la capucha y cerraba los ojos-

-Ahora es vulnerable Caballero, clávale la espada y que descanse eternamente

-¿No sabes hablar de otra cosa?

-La chica y él son los responsables de mi estado, deben pagarlo

-¿En qué demonios te basas?

-Intercedieron en nuestra lucha contra los cambiaformas

-Por favor, simplemente estás desviando la culpa a inocentes

-Cállate, y atraviésale el corazón

-Ya, claro, lo que tú digas...

El Caballero observó atentamente el claro, se detuvo en el carromato, aquellos dos caballos permanecían tensos e inquietos, Muerte había renunciado directamente a socializar con ellos

-Lo siento amigo, pero dudo que puedan siquiera verte cerca -susurró Darkeray para sí mientras desviaba momentáneamente la vista hacia su caballo-

El ambiente era tenso, no hacía falta ser demasiado inteligente para percatarse, aquella mujer de aspecto exótico había tenido que llevarse a su gato asustado dentro del carromato, donde la joven reposaba de sus heridas según sus palabras, los caballos estaban inquietos, y todos en general eran conscientes de su incómoda presencia, el claro había casi muerto momentáneamente.

-No pienses en negativo -se dijo para sí mismo Darkeray-

Para distraerse en ese momento de calma que se generó, el Caballero decidió ir a pasear por los alrededores, necesitaba pensar en la manera de huir sin poder ser seguidos y evitando el combate, y eso sólo se lo podía dar el silencio del bosque y sus rítmicos pasos metálicos.


------------------X------------------


Había transcurrido casi una hora cuando el Caballero decidió volver al claro, se le había ocurrido una idea, pero debía meditar en la manera de presentarla, pues aunque ahora supiesen quien era en la ciudad de Thonomer, eso no implicaba que fueran a confiar plenamente en él y en su plan.

-Sigo pensando que te preocupas demasiado por esos idiotas

-Nadie te ha pedido tu opinión

-Pero no puedes obligarme a no decirla

-Pues di lo que quieras, simplemente te ignoraré

-Bah, vete al cuerno

Para cuando llegó, todo permanecía tal cual lo había dejado, la Guardia aún debía estar bastante lejos. La puerta del carromato sonó y aquella mujer, Circe Pandora, salió por ella; comenzó a servir el té mientras hablaba consigo mismo

-Este va aquí... éste aquí, éste debe estar aquí, estas hojas por acá y... ¿Dónde dejé el otro frasco?-

Sin embargo, una pregunta asomó entre aquel monólogo solitario:

-¿Y estás aquí por la misma razón de tus amigos?

El Caballero se sorprendió por unos segundos, y acto seguido contestó:

-Apreciada señora, desconozco cuales son las verdaderas motivaciones de la joven y Ruisu, pues nuestro encuentro fue breve y no dio lugar a una relación más profunda.

-Dios, eres empalagoso

-La educación es vital con todos aquellos que son desconocidos para uno

-Bah, eso lo dices tú

-Me basta

-No deberías confiar en ella, es una de las fuentes de magia, la otra está dentro del carromato y aún no se ha manifestado.

-Si no quiere mostrarse no he de obligar a nadie a hacerlo

-Luego no digas que no has sido avisado

-Tranquilo, no lo haré

-Si se les ofrece algo más, no duden en pedírmelo... irá por cuenta de mi negocio, como si estuvieran en casa.-

El Caballero contempló el humeante té mientras un leve recuerdo de aquellas meriendas preparadas por su criada personal le venían a la mente, aquellos pasteles artesanales acompañados de un exquisito té dulce... Darkeray cerró por un momento los ojos, una lágrima de nostalgia habría discurrido por su rostro de haber sido posible. Sin sentarse, apartó con suavidad la taza y dijo casi susurrando:

-Buena señora, agradezco inmensamente su generosidad y su cuidado, mas comprenda que en mi... Estado, no me es posible degustar ningún sabor, ni saciarme con ningún alimento.

Sus palabras se vieron ahogadas por el ruido de la puerta del carromato, aquella joven asomó ataviada con extrañas vestiduras

-Vaya… pero que hermosa eres… es difícil imaginarse a un animalito tan pequeño convertirse en una damita como tú -dijo Circe mientras se acercaba para colocar aquel extraño vestido- Otro de tus amigos ha llegado para tomar un poco de té…-.

La joven se acercó tímidamente a Ruisu y le preguntó

-¿Cómo…cómo sigue tu brazo…?

-¿Su brazo?

-Debe de tener alguna herida en el brazo, seguramente del combate contra los lobos

-Entonces está débil...

-Ni lo pienses

-Aguafiestas...

La joven miró al Caballero y bajó la cabeza

-Está muy bien, no te preocupes por eso… ¿Cómo estás tú?-

La conversación continuó mediante susurros, Darkeray no fue capaz de escuchar lo que fuera que se estuviese diciendo

-Seguro que están tramando algo

-A esa joven la asusto, no puedo culparla de no querer compartir su conversación conmigo

La joven alargó el brazo y bebió un poco de té, le susurró algo más a Ruisu, y a continuación dijo ya en voz alta:

-Creo que podemos continuar solos...

-¿Lo ves? Gente desagradecida por la que has perdido el tiempo

-Cállate engendro, si es su deseo que yo me vaya, me iré y punto

-¿Después de todas las molestias?

-Esa joven me teme, y no sin razón, si es su voluntad, así será

-Bah...

Darkeray hizo una leve reverencia y dijo:

-Señorita, si es su deseo que yo me vaya, partiré sin demora, no debe preocuparse, mi única intención era comprobar que estaban a salvo y advertirles de los movimientos de la Guardia.

-¿Y tú de dónde vienes? -preguntó la joven de pronto al Caballero

Darkeray se sorprendió un poco por la pregunta y comenzó a formular una respuesta, sin embargo, antes de poder articular una palabra, el arquero respondió por él:

-Él es… ¡Darkeray el Caballero Errante! Es quien nos ayudó en Thonomer vestido de bufón.

-Un placer conocerla señorita, lejos de trajes, máscaras.... E identidades falsas -dijo Darkeray tras una pausa y haciendo otra reverencia-.

-Por favor... Que asco das
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Dom Ago 02, 2015 8:47 am

Un vuelco en el corazón se hizo presente en el pecho de la cambiaformas, tan sólo al escuchar las palabras de Ruisu y luego la corroboración de aquel extraño hombre sintió que algo dentro de ella se colapsaba, recordaba ese sentimiento, lo había sentido con anterioridad y se llamaba "vergüenza", si algo tenía Huli era su extraña simpatía y carisma solidario, era lo primero que llamaba la atención en ella, su curiosidad andante y las ganas de ayudar a las personas aún y cuando se tratase de extraños y sabía lo que sentía hacer eso y después ser rechazado como un perro sarnoso.

En un principio la pequeña zorra blanca se había sentido incómoda con la presencia de ese caballero, pero ahora... ahora no podía sentirse así pues Huli tenía un sentido de respeto y cierta moral muy grande para su raza. Un notorio rubor se le hizo presente en las mejillas, bajó la cabeza despacio y se inclino haciendo una ligera reverencia. -Yo... yo lo siento, no sabía...- Quiso mirarle a los ojos y sólo pudo sonreír con tímida y avergonzada. -No fue mi intención ser grosera... es sólo qué... es que tu aroma no es como el de todas las personas... es, es muy diferente, es un olor sin vida, es...- Huli iba a decir "es un olor cadavérico" pero simplemente no pudo hacerlo, se quedó callada y volvió a disculparse. -Lo siento...-

Tras aquellas palabras, un súbito brinco le hizo recordar algo ¿Dónde estaba su yumi? miró a todas partes de un lado a otro y lo vió cercano al lugar donde el humano había estado descansando, Huli se acercó a él tomándolo con delicadeza, sonrió como la joven que vuelve a ver a su amante tras una jornada de largos días fuera de casa. -Ya estoy aquí... Hye...- Susurró casi sólo para ella, revisó sus flechas, revisó las puntas pero puso extrema atención a su yumi, estaba manchado de sangre. Suspiró algo pesada y preocupada acariciando el arco de bambú, se dio cuenta que áun llevaba unos vendajes a medio enredar en su mano derecha, los quitó por completo y tomando un poco de agua comenzó a limpiar las manchas con sumo cuidado, como si se tratase de la herida de una persona. -Es bueno saber que estás bien.- Hizo una pausa tratando de recordar el nombre del caballero .-Darkeray... ¿Darkeray? ¿Así es?- Preguntó pasiva con una sonrisa tan tierna e inocente. -Es bueno saber que alguien está bien cuando sabes que no estaba en una buena situación...- Había dicho casi más para ella que para los demás.

Por breves segundos Huli volvió a ser la misma cambiaformas de hacía unos días, callada, tranquila, pásiva, pues después de haber dicho esas palabras había optado por no decir nada más, si quiera interrumpir si los demás tenían una plática entre ellos, lo cierto es que seguía preocupada, aún se sentía cansada, los brazos le dolían y al observarlos se dio cuenta de la cantidad de moretones que tenía alrededor de sus muñecas, en los tobillos, las garras rojizas con bordes morados que surcaban su espalda y parte de su abdomen, se sintió extraña... se sintió ¿Cómo decirlo? Sentía algo que jamás había sentido era... era... sentía como si de alguna manera hubieran invadido su proxemia, se sentía frustrada, triste, furiosa, miedosa, era un mar de sentimientos y emociones los que la cubrían en aquel instante que simplemente se negaba a hablar y sólo respondía con la cabeza, con ligeras palabras, o parecía no estar escuchando.

Sus orejas captaron "algo" fuera de lo normal, era como si hubiese alguien más en el lugar. Volteó hacía el carromato y un tanto extrañada preguntó en tono bajo .-¿Hay alguien más aquí...?- No hubo ninguna respuesta, Circe la observó atónita un tanto distraída y otro tanto sorprendida.

-No... - Pensó en voz alta la mujer de los cabellos oscuros entre titubeos. -Bueno, no es una persona, antes lo era pero ya no.-

-¿Qué es?- Preguntó Huli curiosa.

-Es... es... bueno es, sólo es un alma en pena que vaga siempre cerca de mi.-

-¿Qué es un alma en pena?-

Circe no pudo evitar reir de una forma ligeramente ruidosa, tranquila se ruborizó, tomó aire y sonrió despacio. -Qué curiosa muchachita ¿Cuántos años tienes? ¿Qué tus padres nunca te contaron historias de terror para dormirte?-

Huli la observó detenidamente haciendo una pausa. -Mamá nos dormía a mis hermanos y a mi contando las estrellas o acicalando nuestros lomos, pero conocí a una humana que hacía algo parecido ¿Un alma en pena es un fantasma? ¿Es lo que hay ahí adentro?-

Otro silencio se hizo presente pues Circe se había dado cuenta probablemente de todo lo que hacía falta por conocer de esas personas.








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Circe Pandora el Mar Ago 11, 2015 7:41 pm

Circe miraba a los presentes sin decir mucho, se limitaba a escucharlos, pasaba la mirada de uno a otro pues estaba ocupada recogiendo sus frascos, cosas y alimentando a sus mascotas, se había dado cuenta de que a pesar de ser tan diferentes, tenían mucho en común, un bosquejo de sonrisa se le hizo presente, se había sentido "en familia" por aquel instante, hacía tanto tiempo que no convivía con personas por razones que no fueran comerciales o de negocios. Entró al carromato mientras aquellos tres tenían su plática, momento en el que la jovencita se dirigió hacía su arma, se le hizo tan curiosa la manera en la que la trataba, como si de una persona o algo muy delicado se tratase, elevó una ceja a manera de extrañes y prosiguió con lo suyo.

-Ese sujeto debe irse Circe...- Fue la voz de Pacha que surgió entre el silencio del interior.

-¡Pacha! me has asustado ¿qué clase de tono traes ahora?-

-Niña, el hombre que porta la armadura no es nada bueno, hay algo oculto en él, puedo sentirlo, se siente una maldad pura que emana de su interior.-

-Lo sé...-

-¿Qué lo sabes? ¿Y qué esperas? Anda recoge tus cosas y vámonos.-


-No quiero, abuela, es la primera vez en tanto tiempo que convivo con personas de ésta manera, no perderé l aoportunidad, soy precavida y punto.-

-¡Pero niña! Ese sujeto parece el mismo demonio, anda tu a saber por qué termino así...-

-Pues si quieres lo averiguo, es más hace ya mucho que no le leo la suerte a nadie, necesitan descansar y yo no tengo nada que hacer hoy, mataré el aburrimiento.-

-¿Cómo qué no? ¿Qué no ibas rumbo a Thonomer a vender hierbas y demás?-

-Thonomer puede esperar, no le van a salir piernas para mudarse a los archipiélagos, por un día de retraso no pasará nada, tranquilízate y ayúdame a recordar donde dejé mis instrumentos.-

-Tus instrumentos mis ovarios ¡Circe! Piensa un poco, ya te lo dije, si dejas que esa criatura siga aquí cercano a ustedes algo malo ocurrirá.-

-Pues ya sabré que hacer, hoy en día Noreth está plagado de este tipo de situaciones, me sorprende que no me hayan asaltado ya...- Circe traspaso la figura de su abuela para buscar una caja situada debajo de la mesita central, era una caja de madera con motivos rúnicos en la tapa y el exterior, colocó la caja en la pequeña cama y la abrió, dentro de ella había guardado un tarot, y un juego de runas, sonrió para sus adentros de una forma extraña, un tanto traviesa, un tanto jovial, un tanto curiosa. -Bueno... vamos a practicar un poco, siempre y cuando no sean escépticos.-

-Circe... hazme caso niña.-

-Abuela, todo está bien, no pasará nada, no te preocupes.-

Circe salió del carromato con la caja en las manos, se dirigió primero a donde Huli dejando que aquellos hombres hablaran un poco más, pues la chica parecía estar ausente en ese instante. -Huli, esa arma es muy especial para ti ¿Verdad? ¿Puedo verla?-

Huli observó a la humana de un modo poco convincente y negó con la cabeza. -Preferiría que no... lo siento.- Hizo una reverencia para disculparse. -Es, más que un arma, y es más que especial.- Volvió a hacer una segunda reverencia abrazando el yumi a su cuerpo.

-Está bien, yo también tengo cosas que son muy importantes para mi, como esto...- Circe mostró su dije de cuarzo, muy parecido al de Huli, y esta última abrió los ojos algo sorprendida.

-Yo tengo algo parecido...- haciendo el mismo ademán mostró el propio, era un poco más pequeño que el de la humana y de un color entre lila y turquesa, a diferencia del de Circe que era cristalino. -Me lo regalaron cuando era más cachorra, un grupo de monjes de los montes Keybak.-

-Ah vaya... que hermoso es, así que vienes de Keybak, nunca he estado ahí, un día de estos iré.- Circe sonrió y acariciando su dije volvió a hablar. -Fue un obsequio del hombre que amé, él falleció hace pocos años, me gusta recordarlo...-

Huli la miró con los ojos vidriosos y bajó la cabeza. -A mi también me gusta recordarlo... ¡Es decir, el arco...! no yo, el arco... él, bueno...-

-Tranquila ¿Quieres jugar a algo? se llama juego de tarot, mira te voy a enseñar.- Circe abrió la caja de madera colocándola frente a Huli, quien curiosa asomó los ojos recogiendo su cabello hacía atrás. -Se llaman cartas, por medio de ellas puedo conocer un poco de las personas, su pasado y parte de su futuro ¿Quieres probar...?-

-Alguien me dijo una vez que el futuro es incierto...-

-Y lo es, pero hay patrones a seguir que no puedes evitar ¿Quieres invitar a tus amigos?-

Huli frunció el ceño indecisa, ladeo la cabeza y suspiro. -Yo... bueno... no sé-

Sonrió despacio y se levantó del suelo dejando la caja a los pies de Huli para acercarse a donde Ruisu y Darkeray. -Dentro de poco estará lista la comida, no tengo mucho que ofrecer, a decir verdad no soy buena cazando y mi dieta se basa más en vegetales, además estando ustedes dos en ese estado un caldo de verduras les caerá bien. Sea lo que sea que vayan a hacer no pueden retirarse así cómo así, cualquier cosa que crean que ocurra puedo ayudarlos en lo que sea posible. La mujer volvió a sonreír entrelazando las manos con un poco de nerviosismo. -Bueno, qué les parece si mientras el caldo hierve jugamos a algo, sé que están preocupados pero de vez en cuando deben darse un tiempo de descanso, ya será tiempo de poner esos huesos y músculos lastimados en forma.-

Con un ademán la hechicera los invitó a seguirla donde Huli para mostrarles la caja de madera. -Díganme ¿Qué piensan del futuro? ¿Qué piensan del destino? de SU destino...- Al decir esto, Circe sacó el juego de cartas y comenzó a barajarla. -Vamos a jugar a algo, se llama "El juego del destino" ¿Quién quiere jugar primero?-

Y dicho eso, Circe miró a los tres de una forma perspicaz con una extraña sonrisa en su rostro.


Perder a un hijo es perder una parte del alma, una parte del cuerpo... es perderse a sí mismo en un vacío sin fin...
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Dom Ago 23, 2015 8:32 am

¿Qué haces aquí Ruisu? Comencé a pensar una vez que me di a la idea de que el peligro ya había pasado. No había pensado en eso mucho… Todo era muy extraño, yo no tengo compañeros. No tengo por qué preocuparme por nadie que no sea yo mismo, entonces… ¿Por qué seguía en ese campamento? Porque había arriesgado tanto mi vida en Thonomer, con los licanos y luego al llegar Darkeray de improviso. Incluso me preocupaba la salud de esa chica… De Huli.
 
No sabía porque pero me sentía a gusto estando con ella. Era un sentimiento que hacía mucho tiempo no había sentido. – ¿En qué estás pensando Ruisu?- me preguntaba en silencio, mientras miraba la tierra a mis pies. Estaba en un campamento en medio del bosque, no conocía a Circe, no conocía a nadie. Todos somos tan diferentes.
 
-¿Qué mierda haces aquí?-
 
-Solo termine aquí…-
 
-¡Sabes que no encajas con ellos! No eres nada. No tienes pasado, no tienes apellido, familia ni nada. –
 
-Calla, mejor no pienso en eso.-
 
-Eres un mercenario, no tienes honor. Alquilas tus armas como una puta barata.-
 
-No sé hacer más…-
 
-Asesinas por dinero, piensa en las familias que maldicen mi nombre. Aun sin conocerte ellos te maldicen…-
 
-Que importa. Todo el mundo vive y muere, da igual para este mundo.-
 
-Sí, pero tú empuñas la daga que los mata. Diriges la flecha, tu estas tras sus muertes y te crees con el derecho de pasar un día de campo agradable con tus nuevos amigos.-
 
-Ella no está ni cerca de ser como yo. Circe posiblemente nunca a empuñado un arma… Él fue un caballero, en algún momento tenía honor por el cual sentir orgullo. –
 
-Tal vez solo es un desgraciado que quiso jugar con lo que no debía… Esta muerto y sigue aquí caminando.-
 
-Caminos… ¿Que camino tengo que tomar?
 
-¡NO! Soy un mercenario. Déjalo… No pensare más en eso. Ahora solo hay tiempo para pensar como burlaremos a la guardia, ellos no esperan que viajemos con una comerciante. Si logramos que Circe nos ayude podríamos…-
 
-¿Por qué pienso que seguiremos todos viajando juntos? Ya la sacaste de Thonomer, no tenemos por qué seguir. Incluso el caballero se ve incomodo con todo esto, Circe hace más de lo que debe…-
 
Levante la mirada para ver a Huli y Circe hablar entre sí, Darkeray se mantenía sentado sin decir nada. Posiblemente inmerso en sus propios pensamientos. Yo había terminado con un montón de vidas en los últimos días y no lo había hecho precisamente por el dinero… Al menos, no todo. Arriesgue mi vida por alguien que no conozco. Eso no tenía sentido. No si pensaba como me había educado la vida.  
 
-Dentro de poco estará lista la comida, no tengo mucho que ofrecer, a decir verdad no soy buena cazando y mi dieta se basa más en vegetales, además estando ustedes dos en ese estado un caldo de verduras les caerá bien. Sea lo que sea que vayan a hacer no pueden retirarse así cómo así, cualquier cosa que crean que ocurra puedo ayudarlos en lo que sea posible.-
 
-Yo puedo cazar…- Pensé en decir, pero al ver mi brazo lastimado recordé lo difícil que me había sido apuntarle a Darkeray con el arco.
 
-Bueno, qué les parece si mientras el caldo hierve jugamos a algo, sé que están preocupados pero de vez en cuando deben darse un tiempo de descanso, ya será tiempo de poner esos huesos y músculos lastimados en forma.-
 
-Díganme ¿Qué piensan del futuro? ¿Qué piensan del destino? de SU destino...- Circe mostró un juego de cartas y como un anfitrión de algún acto sírquense continuo con su presentación. -Vamos a jugar a algo, se llama "El juego del destino" ¿Quién quiere jugar primero?-
 
-Yo no tengo destino… Mis caminos se han entrelazado tanto que ahora viajo por pasajes verdes.- Dije por error. Había pensado en eso, pero no tenía la intención de decir nada. Después de un par de segundos en silencio y sorprendido por mi propio desliz tome la decisión de “jugar” más para sepultar mis palabras que por otras razones. Di entonces un paso adelante y le pregunte a Circe. –¿Que tengo que hacer?-
 
Circe sonrió de una forma amable y colocó el juego de cartas frente a mí. -Me gusta cuando los jóvenes como tú toman la iniciativa...- Deslizó las cartas de un lado a otro y con trucos sencillos parecía como si éstas se "voltearan" solas, Circe comenzó a jugar con las cartas barajándolas de una forma casi increíble. -El destino Ruisu, es algo en lo que nadie cree, la mayoría de las personas ni si quiera sabe por qué está aquí, son pocos los que se dan a la idea de que vinieron por alguna razón, y ¿Sabes qué? así es, venimos aquí por una razón, ya sea para nosotros mismos, con el mundo entero o sólo para una sola persona...-
 
-Ahora, quiero que formules tres preguntas en tu mente, sin decírmelas y "cortes" las cartas en tres partes, las volverás a unir y volverás a pensar en las tres preguntas.-
 
¿Qué preguntas podría hacer…? Me quede pensativo por algunos minutos, por mi mente pasaban mil cosas. Muchas de ellas ni siquiera tenían relación entre sí, de mi infancia antes del gremio solo me quedaban algunos recuerdos dispersos. No sabía cómo sentirme con eso… Creo que alguna parte de mí, odiaba todo lo que había pasado, pero, no estaba del todo seguro sobre esto. No podía recordar nada de esa vida, conforme pasaban los años me era más difícil pensar en ello y esta fue la razón por la cual escogí esta como mi primera pregunta.      -¿Debería intentar reencontrarme con ellos?-
 
Mi segunda pregunta surgió al recordar mi primer asesinato… Tenía menos de diez años, el tenia veinticinco. Nunca supe porque me ordenaron matarle, ni quien era, seguro tenia familia... Esa noche vomite toda la bondad que quedaba en mi cuerpo. Y en mi crecieron las entrañas de un asesino. -¿Tendré alguien con quien compartir mi vida?- lo que quede de ella…
 
La tercera fue simple. Todo lo que había hecho en mi vida siempre fue para sobrevivir el día. Nunca había pensado en un futuro, eso era innecesario… Siempre había alguien que pensara en eso por mí y yo solo me ocupaba de hacer lo que diga. -¿Qué tiene el futuro para mí?- Al terminar de hacer lo que Circe me había pedido di un leve gesto de aprobación con la cabeza. 
 
-¿Listo?- Circe acomodó las cartas tres arriba a manera de triángulo, tres en medio en línea recta, y tres abajo a manera de triángulo invertido. -Ahora... dime la primera pregunta en voz alta...- Y Circe esperó las palabras del joven.
 
-¿Tengo que decirlo en voz alta…?- Pregunte nervioso. No quería hacer esas preguntas en voz alta, no delante del Caballero y Huli. Pero la expresión en su rostro fue suficiente respuesta para mí. -¿Debería intentar reencontrarme con ellos?- 
 
-Me temo que no puedo responderte eso Ruisu, es una pregunta demasiado personal para que el destino te la responda necesito que seas un poco más directa... pero creo que puedo darte alguna referencia. - Volteó la carta del centro, de la línea central y abrió los ojos grandes, pues la carta que aparecía era una llamada "nube", volteó las de los costados y eran llamadas "salto" y "regreso" -Vaya, no eran exactamente amigos ¿cierto? veo mucho retroceso, bloqueo y... evasión, sin embargo Ruisu, si llegas a reencontrarte con esas personas terminarás por cerrar ciclos en tu vida que probablemente no te han dado la libertad completa. Tienes recuerdos "poco sanos" que te atan a ciertas condiciones vitales y no te permiten progresar.-

Circe se apartó un poco de las cartas. -Si te soy sincera, creo que deberías "cerrar ciclos" de lo contrario nunca lograrás ser feliz...-
 
-Bueno… De todas formas ni recuerdo sus nombres… ¿Tendré alguien con quien compartir mi vida?- No podía creer que estuviera haciendo una pregunta tan tonta.
 
Circe levantó una ceja un tanto sorprendida, me observó directamente a los ojos y sonrió, volteó las cartas una tras otra y aparecieron en el siguiente orden "Aro", "flor", "Esperanza". -Oh...- Exclamó la gitana girando un poco la cabeza. -No te preocupes, no es nada malo... Es sólo que veo dudas en ti mismo con respecto a éste tipo de cosas, Ruisu, claro que hay una esperanza de que tu vida sea compartida con otra persona, puede que aún no la conozcas, o puede que ya la hayas conocido y aún no quieras admitirlo, sin embargo...- Señaló con el dedo la carta de "la flor". -Quizás es algo que se postergará por un corto tiempo o quizás por un largo tiempo, lo importante es que te reencuentres con esa persona en un futuro, y verás como la vida misma te obsequiará de sus frutos.-
 
Las respuestas de Circe eran un poco confusas… No eran nada específicas pero tampoco se apartaban de lo posible. Había dicho que tenía dudas, eso me llamo mucho la atención. No había forma de que ella supiera algo como eso, no habíamos hablado mucho, de hecho. Nadie en ese campamento me conocía… -En general… ¿Qué tiene el futuro para mí?- suspire profundamente pues tenía la sensación de que sabía lo que diría. Las expectativas de vida de una persona con mi trabajo son tan bajas que dan risa.
 
-Bueno... es una pregunta sin duda demasiado general, el futuro puede prepararte muchas cosas, pero si eso es lo que quieres saber... veamos.- Circe volteó de nuevo las cartas una tras otra sin esperar si quiera un segundo, la primer carta se llamaba "burbujas", la segunda "tormenta" y la tercera tenía una imagen que reflejaba a la muerte, con un respiro profundo Circe exhaló, miró a distintas partes un tanto pensativa, se mordió el labio inferior y luego giró su cabeza para mirarme. -La muerte como carta no siempre se refiere a la muerte física... pero es algo que te acecha continuamente y no sólo en un ámbito personal, sino con las personas que suelen rodearte, es más que claro que tu trabajo está muy estrecho a la dama de negro...- Al decir esto, Circe se limitó a mirar la carta, regresó la mirada a las otras dos y se llevó el dedo índice a la boca, mientras que con la mano izquierda señalaba una y otra vez la segunda carta.

-Veo un viaje, quizás en un corto tiempo, un viaje lleno de problemas y peligro, quizás en altamar o en algunas montañas, veo... veo amistades y enemistades nuevas, muchas a decir verdad, hombres y mujeres que quizás conocerás en ese viaje.- 

Volvió a voltear las cartas y mientras las recogía una por una abrió la boca para decir algo. -Ruisu, eres un hombre que continuamente está rodeado por el peligro y por la muerte, no voy a decirte qué hacer con tu vida, tampoco voy a pedirte que cambies tu forma de pensar, pero lo que si te puedo aconsejar es prudencia... por qué en un futuro, sea cercano o lejano, habrá alguien que se preocupe mucho por ti, y tu muerte ya no sólo será algo propio de ti, si no que afectará a terceros que probablemente no quieran ser lastimados...-

Al terminar esto, sonrió mientras señalaba una de las primeras cartas llamada "Flor".
 
-Es inquietante esto de leer las cartas.- Me quede viendo fijamente las cartas que estaban sobre la mesa. –Creo que… Voy a tomarme un rato.- Sentía en la boca del estómago un sentimiento extraño, algo que no sabía cómo llamar. Era una mezcla de rabia, decepción e impotencia. Había pasado mucho desde la última vez que, por voluntad propia, recordaba mi pasado.
 
Ignorando cualquier respuesta, me fui caminando hasta la pequeña fogata que tenía el campamento. Me quede mirando el fuego por un par de minutos, mientras escuchaba como la lectura de las cartas seguía su curso. –No debería estar pensando en esto…- Me dije a mi mismo, tratando de convencerme de ignorar todo lo que había pasado.



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Lun Ago 31, 2015 7:44 am

Tras escuchar lo que Circe le decía al humano, Huli comenzó a mostrarse sumamente curiosa ¿Era verdad lo que decía? ¿A qué personas se refería Ruisu? ¿Las cartas “le hablaban” a Circe? ¿Qué eraexactamente Circe? ¿Acaso ella tenía poderes mágicos o algo por el estilo? Todos esos movimientos que ella había hecho con la mano eran tan sorprendentes para la cambiaformas, tanto que deseaba pedirle a la mujer que se lo enseñara una vez más, sin embargo no quiso interrumpir las palabras que debía decirle la humana a Ruisu.

Tras cada pregunta que Ruisu le hacía a Circe, Huli se preguntaba ¿De dónde sacaba las respuestas Circe? ¿A caso las inventaba? ¿Cómo funcionaban las cartas? ¿Qué significaba cada imagen de las cartas? ¿Por qué estaban acomodadas exactamente en ese orden? Con cierta anterioridad, Huli ya había visto un tipo de adivinación en “Canto del ruiseñor” era un tipo de adivinación que usaba arena fina y un péndulo; consistía en que el adivinador se pusiera en contacto con una fuerza mayor, y de esa manera la energía que su cuerpo desprendía le permitía al péndulo oscilar y moverse en una especie de bandeja donde se encontraba cierta cantidad de arena fina, el péndulo al moverse iba formando imágenes o dibujos en la arena con sus trazos, y el adivinador interpretaba los dibujos y líneas, de tal manera que con ello pudiese leer el futuro de la persona o el entorno que lo rodeaba en ese momento.

A Huli le parecía tan emocionante todo eso, eran temas que despedían tanta curiosidad y efusividad, tanto que en ese momento Huli mantenía lso ojos tan abiertos como platos redondos, redondos, sus pupilas dilatadas abarcaban casi todo el iris de sus ojos azul pálido y en su rostro se reflejaba tanta jovialidad, interés y entusiasmo que sin pensarlo dos veces, minutos después de que había terminado con Ruisu, la cambiaformas observó a Circe como cuando un niño observa un caramelo, un tanto tímida pero segura de lo que quería, habló.

-Circe… señorita Circe, yo quisiera jugar también- La humana miró a la pequeña zorra blanca, le sonrió con tanta dulzura y amabilidad y asintió con la cabeza. –Está bien, sólo espera a que las cartas estén nuevamente en las condiciones para tu juego, mientras tanto Huli, debes de pensar en tres preguntas a las cuales te gustaría encontrar respuesta preguntas que tu sabes probablemente no encontrarás más certera respuesta que la misma que el destino te de…-

-¿Respuesta certera?- Huli ladeó la cabeza, se llevó el dedo índice a los labios y luego se lo mordió despacio con cierta ansiedad, pensó “quiero saber cómo está mi familia, si mis ermanos y mi madre están  bien… también, también quiero saber de…”, un entorno de cierta tristeza la rodeó, sus ojos se humedecieron levemente y su rostro mostró cierta desilución, pues sentía curiosidad por saber acerca de Hyejun.

-¿Estás bien pequeña?- Preguntó Circe con  preocupación, pensó quizás que la muchacha había recordado alguna tragedia. –Huli…-

-Perdón, es qué… sólo recordé a una persona.- Divagó porpequeños segundos, finalkmente vió cómo Circe volvía a acomodar las cartas sobre ,la mesa para que la cambiaformas procediera a dividirlas, aún no tenía la última pregunta bien planeada por lo que frunció el ceño y después se rascó la cabeza, en su vida no había mucho por lo qué preguntar, sólo su madre y hermanos, Hye y la aldea donde había aprendido todo lo que sabía hasta ahora, no materializó verbalmente del todo las preguntas, simplemente ideó la temática y esperó a que Circe le preguntara.

-¿Lista? “Corta” las cartas entonces…- Huli dividó las cartas con ciertto nerviosismo e inmediatamente enrelazó las manos a la altura de su pecho a ma nera de “suplica” cómo si estuviese rezando, la humana procedió entonces a acomodar las cartas para su lectura y suspiró para despuéssonreír.- Y bien ¿Cuál es tu primer pregunta?-

-Yo… cuando dejé de ser un simple animal, dejé a mi madre y hermanos en keybak, ellos aún son zorros comunes, quiero saber si los tres están bien, supongo que lapregunta sería ¿Está bien mi familia en keybak?-

Un tanto asombrada por el pequeño relato de la cambiaformas, Circe se detuvo un momento para obsevarla, había conocido cambiaformas anteriormente, pero ninguno como ella, Huli era “pura” era totalmente silvestre, no había malicia humana en su corazón, tenía un alma completamente natural y espiritual. Sonrió para sus adentros mientras volteaba la carta de en medio. A diferencia de las cartas que habían dado las respuestas de Ruisu, las que aparecían ante la pregunta de Huli parecían tan frágiles e infantiles, la primera se llamaba “dulce”, era una carta tan tierna que la misma Circe suspiró con un aire de jovialidad divertida. –Vaya, vaya, tu madre siempre ha sido muy protectora y cariñosa por lo que veo, es una cualidad de criaturas como  tu, no dejan a sus crías incluso después del año o dos años, y aún así su madre siempre estará ahí… Hay mucho amor en tu familia Huli.- Dio vuelta a la segunda carta titulada “Gemelos”, y posteriormente a la tercera de nombre “Fuego”, ante esta última, el rostro de Huli palideció, llevó sus manos al rostro y observó a Circe con un aire de pánico dubitativo mientras negaba con la cabeza, Circe de inmediato le colocó una mano en el hombro. -¡Tranquila! No tienes de que preocuparte, aquí el fuego es simbólico, representa la protección, el amor y la fuerza de voluntad que tiene tu madre para esprar tu llegada… Tus hermanos han sabido bien como hacerle compañía, tienes una familia única y excepcinalmente amorosa, es seguro que aún siguen preocuados porti y están esperando volver a verte, ellos están bien-

Huli cerró ambas manos y miró las cartas ¿El fuego significaba protección? Era algo completamente contradictorio a lo que ella entendía por ”fuego” el fuego había destruido su vida en dos ocasiones… claro, en ambas ocasiones había sido un fuego provocado por humanos, pero al fin y al cabo, fuego. Esperó unos segundos e hizo la segunda pregunta con un titubeo sentimental.- Había un hombre… él era- él… yo, bueno… su nombre es Hyejun, él… yo sólo, quiero saber si él, si Hyejun, aún… bueno, si él…-  Huli simpl.emente no sabía cómo preguntarlo, sentía vergüenza, miedo, hacía mucho que no mencionaba ese nombre ¿A caso seguía enamorada de él? No… pero su corazón lo resentía, le había salvado la vida una vez y ese hombre había perdido a su familia, y Huli sólo quería saber algo, lo que fuera de él, se quedó callada por un largo instante, Circe no quiso preguntar nada, algo en su interior le hacía saber por lo que probablmente había pasado Huli, quizás algo parecido por lo que la humana había pasado. –Sólo quiero saber algo de él, algo de Hyejun, sólo quiero saber si está bien, si aún vive…  ¿cómo está? ¿Es posible?-

-Huli… nada es imposble, si existe en tu mente…- Advirtió Circe y procedió a voltear las otras tres cartas una tras otra sin pausa, apareciendo en el siguiente orden: “Candado”, “Hielo”, “Luz”, Circe exhaló de forma sentimental y preguntó. –Esta persona, éste hombre… pasó por una tragedía muy grande ¿Cierto?.- Huli asintió con un aire de tristeza casi tangible. –Ya veo, no es alguien del todo cercano a ti, pero… lo estimas y mucho, Huli, a éste hombre le ha costado recuperar su vida, parece que aún está sumergido en la tristeza, vive quizás en una constante soledad, quizás como ermitaño en algún lugar con un continuo bloqueo sentimental… sin embargo. –Circe apuntó a la última carta “Luz”, es posible que no tarde mucho en llegarle algún momento de revelación, quizás es necesario que te rencuentres con esa persona, no eres parte de su tristeza, pero debido a tu estima por él quizás seas tú suluz de revelación…-

-Yo… no quio verlo, sólo quería saber de él.- Musitó la cambiaformas –Es sólo una sugerencia, puedes tomarla como cierta, o como innecesaria.- Tras na sonrisa y un ademán, pidió escuchar la tercer pregunta. –El lugar donde yo vivía como humana se llama “Canto del ruiseñor” Tengo pensado regresar, quisiera saber si el lugar sigue siendo el mismo.-

-Esa es una pregunta fácil de responder.- Circe sonrió ampliamente y de nuevo las volteó una por una sin pausas: “Lluvia”, “Tormenta”, “Oscuridad”, era un contrast completo a diferencia de las primeras tres cartas, Circe frunció el, ceño y posteriormente observó a Huli con cierta preocupación. –Veo un obstaculo en tu viaje, veo tu destino, y tu meta, pero no una llegada favorable, al lugar al que vas está plagado de incertidumbre y oscuridad,  veo caos y muchos problemas, pero sobre todo misterio es… esto es como si tu fueras a descubrir  lo que está sucediendo ahí, a pesar del peligro, del caos y toda esa oscuridad… es, creo que es justo y necesario que regreses  o visites ese lugar. Eso es lo único que puedo decirte…-

-Pero ¿y Obacha Sakura? Y… el abuelo Kurogane y los niños ¿Están bien?-

-No lo sé linda… mi capacidad como medium y adivina no se extiende más allá que una persona diecta, sólo te puedo decir que no veo muertes, ni agresiones, es… es como si hubiera un desorden quizás social o espiritual en ese lugar, si… definitivamente es espiritual, la incertidumbre y el miedo lo dicen todo.-

Circe observó a Huli quien con la mirada fijaen las cartas sintió un vuelco recorrerle el corazón, sabía que su familia estaba bien… pero ¿Y la familia Niita? Los humanos que le habían dado cuidado tras la muerte de Kokia ¿Ellos estaban bien? Pensando en eso la idea de la confusión de Hyejun no era tan severa, los pensamientos de la cambiaformas fueron interrumpidos por la voz de Circe. –Y tu caballero ¿No te unes al juego? Cómo ya lo has visto no hay nada oculto, ningún secreto, sea cuál sea tu pasado no juzgo a las personas sin antes conocerlas ¿Quieres jugar?-

Huli observó a Darkeray, pensó que con esa armadura aquel hombre lucía más alto y más robusto, no pudo evitar sonreirle con cierta ternura. –Sería agradable, saber algo de usted… Darkeray, por habernos salvado la vida.- Fue una petición que Huli le había pedido mientras observaba a Ruisu, además necesitaba que algo más entrara en su cabeza para quitarse momentaneamente la preocupación de su aldea… y de Hyejun…








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Sáb Sep 05, 2015 12:39 am

Y tu caballero ¿No te unes al juego? Cómo ya lo has visto no hay nada oculto, ningún secreto, sea cuál sea tu pasado no juzgo a las personas sin antes conocerlas ¿Quieres jugar?

La mente del Caballero se sacudió con la fuerza de un seísmo, aquella era una pregunta que había estado temiendo desde que aquel juego de cartas apareció sobre la mesa, pero no iba a caer en aquello, una simple negativa, eso es, una simple negativa bastaría, agradecería el gesto pero mostraría su escaso interés por el juego, se disculparía puesto que no solía desatender la petición de una dama, pero simplemente desviaría el tema de conversación hacia los guardias y hacia el plan para burlarlos, sí, no había problema.

Sería agradable, saber algo de usted… Darkeray, por habernos salvado la vida.-dijo una voz suave como la miel acompañada de una mirada de ternura, el Caballero maldijo en voz baja-

-No me hagáis esto señorita

-Vamos valeroso Caballero, cumpliiid con el favor de una dama -dijo el Bufón, sarcástico-

-Déjame en paz

-Te has metido tú solito en este lío, a ver como evitas ahora que sepan de ti

-Preguntaré algo muy general como hizo el joven arquero, bastará, y el favor de las damas quedará cumplido

-Tú sabrás lo que haces...

Darkeray se acercó a la mesa despacio, la mujer barajó las cartas, se las tendió al Caballero y le invitó a cortarlas

-Recuerda pensar en tres preguntas mientras las separas... -recordó muy suavemente Circe con una leve sonrisa-

Darkeray posó la mano sobre la baraja, dejó escapar los segundos lentamente, muy lentamente, respiró hondo, formuló la primera pregunta en su mente: “¿Qué me depara el futuro?”

-¿No te irás a creer las predicciones de esta timadora?

-He dicho preguntas generales, si esta no es general, que los dioses desciendan de los cielos para decir lo contrario

-No he dicho eso, digo que si te lo vas a creer

-Esperemos a la respuesta...

Cortó e hizo dos montones, sostuvo en el aire el segundo, chasqueó la lengua, mordió levemente sus labios, inspiró hondo un par de veces, planteó la segunda pregunta : “¿Qué acto personal ha merecido mi actual condición?”

-No te has podido resistir ¿Verdad?

-Je... La curiosidad humana es, a veces, demasiado grande...Y si esta mujer no es una embaucadora, quizá sepa la verdad

-Permite que lo ponga en duda...

-Esperemos que te equivoques

Cortó, pensó su tercera pregunta, varias se le pasaron por la cabeza, ¿Una pregunta evasiva o algo importante? No lo tenía claro, así que optó por el término medio, una pregunta importante, que le oprimía el corazón de duda, pero que no contribuiría a resolver su mal: “¿Qué ha sido de aquellos que me eran preciados?”

-Muertos, ha pasado mucho tiempo

-Seguramente, pero quiero saber algo más de ellos, no los volví a ver nunca más desde mi decisión...  Cualquier cosa me servirá para despejar mi pesar acerca de su destino...

-Bah...

Darkeray retiró la mano, se incorporó, dio un pequeño paso atrás para ofrecer espacio a Circe, y se cuadró firme, aguardando las respuestas. La mujer entendió que había finalizado, y le dio la vuelta a una carta, la primera en aparecer se llamaba “Laberinto”

-Je... Qué apropiado...

Circe alzó su mano y apoyó en ella la mejilla, Darkeray atisbaba cierta confusión

-Vaya... veo que hay muchas dudas en tu mente y en tu corazón, pensando así me será difícil interactuar "con ellas" tus dudas interfieren en sus mensajes, necesitas pensar única y claramente en la pregunta que hiciste, tu primera pregunta

-La pregunta formulada ha sido: ¿Qué me depara el futuro?

-¿Qué te depara el futuro? -preguntó la mujer de forma retórica- Es posible que una aventura ese próxima a ti, una aventura llena de misterio y mucho misticismo... -levantó una segunda carta titulada “Cambio”, la predicción continuó- Es posible que conozcas a algunas personas que te ayudarán a ti mismo a conocerte de mejor manera, ya que nunca terminamos de conocernos, veo... veo... No, no veo, más bien pienso que es necesario que te adaptes a los futuros cambios y situaciones ya que de ellos dependerá tu futuro a largo plazo, es necesario que no te encapriches con cosas del presente, principalmente sobre tu personalidad... -una mirada directa y suspicaz emanó de los ojos de aquella mujer mientras levantaba una tercera carta, cuyo nombre era “Silencio”, la mirada se intensificó, como el arqueólogo que descubre las ruinas de una civilización- Ocultas algo, no es una pregunta, es una afirmación, hay algo de lo que no quieres hablar y acabas de conocer o saber, tiene que ver con las dudas en tu mente principalmente.-

-¿Que acabo de conocer...?

-Sea lo que sea -prosiguió Circe- necesitas hacer las paces contigo mismo para que tu futuro sea más claro, por el momento sólo veo un viaje cercano o una aventura que seguramente te hará cambiar la perspectiva que tienes acerca de la vida, por más tiempo que la hayas conocido...

La mujer desvió aquella mirada del Caballero, podría haber atravesado de punta a punta su yelmo de haber sido una flecha, pero ante aquella situación, no se debía evitar, pues confirmaba sospechas y resolvía dudas. Circe desplazó la mano hacia otro montón, y con un silencio invitó a Darkeray a decir su segunda pregunta.

-Con que seriedad se está tomando este “juego”, Caballero

-Su rostro, sus gestos y su mirada ciertamente se han transformado, no veo a esa abierta y apacible mujer que nos ha recibido... Si no concentración absoluta, realmente parece saber lo que hace

-O actúa muy bien...

-La segunda pregunta formulada ha sido: “¿Qué acto personal ha merecido mi actual condición?”

La mujer, con movimientos certeros, le dio la vuelta a tres cartas a la vez, Darkeray pudo leer tres nombres: “Muerte”, “Oscuridad” y “Equilibrio”, en orden, uno detrás del otro. Circe levantó los ojos de las cartas sin apenas reparar en ellas, frunció el ceño y dejó emanar duda de su rostro:

-Bueno... no estoy segura de poder darte una respuesta concreta, es... es una pregunta que está totalmente fuera de mi jurisdicción como adivina, pero quizás puedo aconsejarte un poco, vamos a ver... - se centró de nuevo en las cartas, y exclamó con una evidente sorpresa- Darkeray, ¿Qué es para ti la muerte? ¿Lo sabes?

-Creía que te iba a dar respuestas, no a suscitar más preguntas...

-Y ésta en concreto no me resulta agradable

-Pues contesta como sea, está esperando a que le des una respuesta...

-Es, ciertamente, una fase de la vida que me resulta tremendamente fascinante y apacible, buena señora...

-¿ESO ENTIENDES POR CUALQUIER COSA?

La mujer esbozó una sonrisa, y formuló más preguntas:

-¿Tú respiras? ¿Comes? ¿Bebes? ¿Caminas? ¿Crees estar muerto?

-No creo que deba responder a algo que parece que ya hayáis resuelto... -musitó apenado en su mente-

-La muerte no es más que el fin del trabajo orgánico del cuerpo, cerebro, corazón, pulmones, hígado, estómago... todo, absolutamente todo deja de funcionar.

-Ahora resulta que también nos va a hablar del cuerpo

-Dime ¿Crees que un árbol seco está muerto? Si aún ese árbol sigue enraizado a la tierra, y al sacarlo sientes sus raíces húmedas y flexibles ¿Crees que está muerto? Sólo por que las ramas de afuera se resquebrajan con el más mínimo roce...-

-Es... Una hermosa metáfora

-Bah

-Las cartas no pueden responderme exactamente el porqué de tu pregunta Darkeray -prosiguió la mujer tras esbozar una sonrisa y suspirar levemente- pero yo pienso que quieras o no y de alguna forma, la vida y el destino han decidido darte una segunda oportunidad, la oscuridad guarda dentro de sí tantos misterios y a la vez tantas esperanzas, no hay luz sin oscuridad caballero, si ahora mismo estás en un momento repleto de oscuridad tienes que caminar y continuar hasta encontrar la luz... Y encontrando la luz llegarás al equilibrio correcto que tu aspecto y situación. Sin importar cómo te encuentres ahora mismo llegará un instante en el que estarás rodeado de personas que comprendan "esa" situación, y cuando eso suceda todas tus respuestas serán aclaradas... Quizás cometiste errores en el pasado que tu subconsciente quiere depurar y arreglar, pueden ser muchas las razones Darkeray, lo único que puedo decirte y simplificarte que las cartas mencionan es lo siguiente "No hay luz sin oscuridad, y llegada la etapa de luminiscencia las respuestas entrarán a tu corazón..."

-Menuda patraña más melosa...

-Gracias... -y quiso dejar correr una lágrima, pero no pudo-

-Por favor...

Circe bajó la mirada un tanto decaída, pero no dejó de sonreír, estaba esperando la tercera pregunta, Darkeray se recompuso, respiró hondo y casi suspirando, dejó escapar de entre sus labios la última pregunta: “¿Qué ha sido de aquellos que me eran preciados?”

-Por los dioses...

-¿Y ahora qué? ¿Vas a llorar?

-Las palabras pesan más de lo que esperaba... No sé si realmente quiero conocer esa información

-Es tarde para cambiar,  así que llora y compadécete de ti mismo, la mayoría están muertos

Darkeray quiso contestar al Bufón, pero los movimientos de Circe detuvieron sus pensamientos, otras tres cartas reposaban ahora boca arriba:"Espada" "Disparo" y "Tormenta". La mujer negó con la cabeza y suspiró con desánimo, el Caballero se preparó para el impacto:

-Darkeray... todas esas personas al menos la mayoría ya no están en este mundo, aquí hay caos, hay muertes... Muchos, muchos decesos, casi todos provocados por asesinatos y agresiones, es posible que tu familia quizás exista bajo otro nombre o apellido, nada de lo que es ahora es si quiera la sombra de lo que fue alguna vez, todo fue desolado por la envidia, ira y soberbia... Lo siento... -Circe se esforzó en sonreír e intentar no mostrar dolor, formuló sus últimas visiones en las cartas-Ha pasado mucho tiempo... supongo, es posible que ya no viva ninguna de las personas que conociste, sin embargo si puede haber herederos o descendientes... sobre todo de tu familia...

El Caballero mantuvo la mirada de la mujer unos segundos, miró al suelo, intentó procesar todo lo que le habían dicho, no pudo, ahora que sabía la verdad preferiría no haberla conocido, pues más feliz es el ignorante en su ignorancia que el sabio en su sabiduría. La imagen de sus padres fallecidos en la miseria le martilleaba la mente, su hogar destruido por la maleza y el tiempo, sus compañeros de batalla asesinados en algún lugar de mala muerte, sus descendientes caídos en desgracia... Nunca había tenido una relación profunda con sus allegados, pero eran sus allegados; quiso llorar y volvió a recordar amargamente que no podía...

Se dio la vuelta y le dio la espalda a la mujer, caminó directamente hacia un árbol, contempló la corteza y a las hormigas ascender de forma errática en busca de alimento, los segundos transcurrieron, el único sonido que escuchaba era el del viento, miró a la luz que atravesaba las hojas del árbol, tomó aire, golpeó con el puño el tronco, el metal de los guanteletes resonó con un eco metálico acompañado del restallido de huesos rotos. Bajó la mirada, sollozó una vez y guardó silencio, dejó transcurrir los minutos, y finalmente se enderezó, miró a su mano derecha, y notó como los huesos se movían libres bajo la piel, no le dolía pero podía derivar en algo peor, tendría que recolocárselos uno a uno más tarde.

Se giró, y caminó lentamente hacia la mesa donde reposaban las cartas, no reparó en los rostros de los presentes, simplemente dijo en voz alta y clara:

-Damas y caballero, me temo que el tiempo apremia, debemos abandonar este lugar para evitar la prisión, y creo tener el plan perfecto, aunque... -se interrumpió, miró fugazmente a Circe, prosiguió- Necesitaremos la ayuda de esta buena mujer...

Enmudeció y dejó transcurrir unos segundos, y antes de que alguien dijera algo, giró levemente la cabeza hacia la médium, la miró de soslayo, y susurró muy quedamente:

-Gracias por vuestras respuestas...
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