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Explorando el mundo

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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Circe Pandora el Jue Oct 08, 2015 6:17 am

Para cuando Circe había dejado de leer las cartas un sentimiento de vacío interno la inundó, se dio cuenta de que en realidad hacía mucho, mucho tiempo que no interactuaba con personas “de verdad” salvo con sus clientes regulares de la tienda, pero no era lo mismo, por que ellos sólo llegaban a quejarse y contarle sus dolencias físicas, más no las emocionales, hacía tanto tiempo que no recordaba la melancolía de lo que era compartir el dolor ajeno.

El simple hecho de pensar por lo que cada uno de ellos había pasado, pudo haber dicho más cosas, dar más consejos, pudo haber extendido la charla pero no se atrevió, le pareció demasiado entrometido y por sobre todo ajeno, si… era demasiado entrometido leerle la vida a los demás, ahora que opinar sobre sus vidas y meter su cuchara estaba por demás, se había limitado a responder esas tres preguntas, pues temía también que al hacerle aún más preguntas pudiera cometer algún error en la lectura.

Carraspeó y suspiró profundamente después de la sesión con Darkeray, por alguna extraña razón la lectura de ese hombre había sido la más tensa, y aún entre  Huli y Ruisu parecía haber un silencio inocuo... la cambiaformas dirigió de inmediato su mirada al no humano, bajó la mirada un tanto desconcertada y apenada, en su rostro se veía un cierto interés en preguntar el por qué de su cambio repentino, pero parecía darse cuenta también de lo incorrecto e inapropiado que era. La chica mantuvo su distancia e incluso se mantuvo alejada del humano, había tomado entre sus manos el cuarzo que colgaba de su cuello y aferrado a sí misma su arco, como si jamás quisiese perderlo.

-Creo, que hay que buscar una manera de salir de aquí…- Susurró para sus adentros la zorra blanca, un tono de voz que sonó como su hubiese sido una plegaria silenciosa, un murmullo más que una opinión y como por arte de magia continuo a sus palabras, el caballero errante pareció afirmar la idea con algo de prisa,  ante su pedido de “auxilio” Circe respingó ligeramente, se levantó de su lugar y desvió la mirada en un talante pensativo.

-Bueno, realmente no sé cómo pueda ayudarles, es decir… no tengo mucho espacio en la carromato y si realmente llevan prisa no creo que aún con su ayuda podamos recoger todo esto a tiempo y colocar las riendas a mis caballos o…- Sin embargo al mirar hacía la nada, las ideas de Circe parecieron disuadirse y aclararse. –O… a menos qué…- Miró hacía todos lados, sus cosas ordenadas, los caballos amarrados, Tierra dormida en los escalones de su carromato, llevó su dedo pulgar hacía sus labios en una completa concentración e incluso entrecerró los ojos calculadoramente para después voltear a ver a Ruisu. –Tú… estás muy herido y todavía medio débil, sin embargo tienes todavía la fuerza suficiente para defenderte si es necesario, y usted jovencita.- Citó mirando a Huli con una sonrisa.- A pesar de tus heridas no dudo que sigas siendo veloz y audaz al momento de huir, por lo que sólo queda usted… Caballero, que a pesar de su aspecto su energía parece mantenerse casi en un cien por ciento…-

Poco antes de continuar, la hechicera de las cartas pareció asomarse entre las ramas y las orillas, parecía espiar o buscar algo, se alejó un poco y entonces regresó a su carromato, en el cual entró por breves minutos para volver a salir, llevaba en las manos alguna especie de paquetes envueltos en telas de colores neutros, ofreció uno a cada uno de los presentes y prosiguió.

-Realmente desconocía cuando se irían, pero algo en mí me decía que sería pronto, me tomé la molestia de armar esto para cada uno de ustedes,  quiero suponer que de aquí en adelante comenzarán a separarse, son algunas hojas antisépticas, polvillo de hongos y menta para aliviar el dolor, agua y pan de trigo, con un poco de carne seca, no es mucho pero es lo que puedo ofrecer… - Hizo una pausa y suspiró profundamente. –El peligro está próximo y es necesario que los tres salgan lo más pronto posible de aquí, por mi no deberían preocuparse…- Sin si quiera decir nada, Circe comenzó a tirar algunas cosas en su carromato, esparció el contenido de la ola por todo el suelo, cortó la soga de Luna y rompió parte de sus vestimentas, de entre alguno de tantos frascos tomó un polvillo rojo era una especie de arena, con ella manchó sus ropas, su rostro, sus ojos y las partes de su cuerpo que quedaban a la vista.

-¿Qué estás haciendo…?- Preguntó Huli completamente desconcertada, la cambiaformas miró a Ruisu con expresión incrédula y un tanto asustada. -¿Se sentirá bien?- Preguntó más para sí misma que para los demás, quizás estaba haciendo alguna especie de rabieta, o quizás no se sentía bien, tal vez había visto algún animal que molestara su proxemia… pero no, tan pronto Circe terminó de hacer todo aquel desorden, se recogió los cabellos, respiró profundo y dijo algo que sorprendió a todos…

-Me han robado…- Circe miró a los tres individuos, Huli so comprendía del todo y tontamente preguntó -¿Qué? ¿Qué te han robado? ¿Es lo que buscas?- Circe sonrió y suspiró. –Eres demasiado inocente, ustedes me han robado, yo estaba aquí, muy tranquila haciendo la comida, primero llegaste tu, Ruisu… quisiste agredirme, pero tu debilidad no te lo permitió, así que Huli te ayudó… pero siendo tan pequeña pude defenderme un poco, hasta que éste hombre llegó a ayudarles…- y finalmente señaló a Darkeray.- Váyanse ahora, corran… corran por fuera del camino, no sigan la vereda, ni el camino principal, intérnense aún más en el bosque, si siguen derecho llegarán a un pequeño afluente dividido, viéndolo desde lo alto perece la copa de un árbol sin ramas… - Circe comenzó a dibujar algo en el suelo, parecía ser un río o simplemente líneas diversas. –Cada afluente lleva a un camino diferente, para llegar a los Montes Keybak deberán seguir el afluente supremo… el de en medio levará a un delta que desemboca cercano al mar, y el inferior… bueno ese no sé a donde llegue, pero váyanse ahora, en cuanto Luna regrese exaltada sabré que hay otras personas cerca…-

Sin decir nada, Circe dio al media vuelta de nuevo parecía buscar algo, pero decidió no dirigir palabra más a los viajeros. Huli la observo algo melancólica. –Gracias…- Sabía que no debía decir más,  a pesar de tener razonamiento seguía siendo un animal, seguía rigiéndose por su instinto… y su instinto le decía que era tiempo de partir, que el tiempo con aquella mujer ya había llegado a su límite, sin decir más dio la media vuelta y se adelantó un poco caminando aún con cuidado debido a sus heridas…


Perder a un hijo es perder una parte del alma, una parte del cuerpo... es perderse a sí mismo en un vacío sin fin...
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Mar Oct 20, 2015 6:49 am

De un momento a otro comencé a sentir el ambiente más tenso… Tarde un par de minutos en entender lo que pasaba. No era el ambiente nada más, esas respuestas ¡Y más importante! Esas preguntas, me habían afectado… No solo las que yo había hecho, sino todas las de la sesión de “lectura de cartas” Algo por lo cual una persona poco se preocupa. –Al final, todos tenemos nuestros propios asuntos por tratar…-

Me encontraba sentado frente a la hoguera… Escuchaba las palabras de los otros pero en cierto aspecto casi hasta las ignoraba. –Desde el inicio he tenido estos pensamientos tan extraños… Estoy dudando demasiado y no es normal.- Me dije a mi mismo.

Al fondo pude escuchar la voz de Huli y su primera pregunta. Al parecer ella había iniciado su vida como un zorro y por alguna razón tenía esa habilidad para cambiar de animal a humano, aunque su familia no podía hacer lo mismo. –Qué extraño… Es la primera vez que escucho de algo similar… ¿Sera común en KeyBak?-

Pasaron algunos minutos y termine por sumergirme nuevamente en mis recuerdos. Esta vez pensaba en el jefe del gremio… -Al final nunca me enseñó a usar una espada…- Pensé, mientras recordaba esa vez en la que se “batió en duelo” con un noble solo para distraerlo mientras yo me robaba su caballo. Por fin pasaban por mi mente recuerdos agradables, sentí la necesidad de reírme pero me mantuve sereno y con la mirada perdida en las danzas del fuego frente a mí. -¿Qué ha sido de aquellos que me eran preciados?- Pregunto el caballero errante cuando fue su turno.

-Todas esas personas, al menos la mayoría ya no están en este mundo…-

-Yo puedo decir lo mismo sobre muchas personas que he conocido… Es tan fácil quitarle la vida a alguien… Pero tan difícil mantenerla.- Curioso planteamiento de parte de alguien que se gana la vida matando… Esta vez toco recordar a la primera persona a quien mate. Un sujeto de posiblemente cuarenta años, no recuerdo bien los motivos… Tampoco su nombre pero si su expresión. Esa expresión de odio al descubrir que lo estaba vigilando, luego al venir corriendo hacia mí con su espada y durante sus últimos segundo de vida con mis manos sobre su cuello. –Qué recuerdos tan tétricos justo cuando se hacían agradables…- No pude evitar sonreír…
Pude escuchar entonces como Darkeray golpeaba con su puño un árbol cercano. –¿Ya termino?- Me pregunte a mí mismo.

-Damas y caballero, me temo que el tiempo apremia, debemos abandonar este lugar para evitar la prisión, y creo tener el plan perfecto, Aunque... Necesitaremos la ayuda de esta buena mujer...- Dijo el caballero justo antes de agradecer a Circe las respuestas.

-Bueno, realmente no sé cómo pueda ayudarles, es decir… No tengo mucho espacio en la carromato y si realmente llevan prisa no creo que aún con su ayuda podamos recoger todo esto a tiempo y colocar las riendas a mis caballos o… A menos qué…- Paseo su mirada por todo el campamento y luego de meditar por unos segundos, retomo sus palabras, esta vez, mirándome a mí. –Tú… estás muy herido y todavía medio débil…-

-¿Débil? ¿Herido? Yo podría matar a un montón de gente en este estado, y aun tener energía para escapar… Bueno, exagero un poco…- Pensé al escuchar a Circe, mi ánimo estaba elevándose y ya hasta me permitía hacer bromas en mi mente.

Después de algunas palabras Circe comenzó a desordenar, golpear y ensuciar todo a su paso. -¿Se sentirá bien?- Pregunto Huli, sin entender nada de lo que estaba pasando. Yo tampoco entendía pero alguna sospecha tenía en mente… Sospecha que termino por ser cierta cuando Circe confirmo con sus palabras. -Me han robado…- Dijo, aclarando todo lo “sucedido”

Era la segunda vez que un desconocido me indicaba por donde escapar, y consecutivamente. Esta clase de cosas son las que no puedo permitir que sean comunes… Primero Darkeray y ahora Circe, a la tercera me terminaran guiando hasta la guardia ¡Eso es seguro!

Rápidamente organizamos todas las bases del plan, cada uno entendía lo que se arriesgaba si algo salía mal, así que fue sencillo llegar a un acuerdo. –Agradecido entonces con usted señorita Circe… Si algún día cruzamos nuevamente caminos espero pagarle, aun que mis servicios sean algo... Diferentes.- Fueron mis palabras de despedida. Rápidamente iniciamos el escape, nuevamente por el bosque pues los caminos, eran ya, muy peligrosos. Huli viajaba esta vez, a mi lado y no pude evitar comentar lo nervioso que me ponía que nos siguiera desde tan cerca el perro del Caballero. -¿Sabes que usan perros para cazar zorros? No se cómo no te pone nerviosa, yo estoy a punto de abandonar el plan solo por ese perro.- No era verdad, al menos no la parte de abandonar el plan…

Durante el camino me podía sentir más centrado y calmado. Al fin nos acercábamos al final de todo este lió, dejaría atrás a los licanos, la guardia y los problemas. Lo único bueno de toda esta aventura eran estas extrañas personas a las cuales había conocido. –Sabes, por tu culpa he decidido no ofrecer mi ayuda tan desinteresadamente como lo he hecho contigo.- Sonreía para mí mismo mientras caminábamos entre los árboles. –No lo tomes a mal… Es que en mi profesión no tenemos expectativas de vivir muchos años, si a esto, le agregamos luchas contra licanos, reanimados y la guardia de cada ciudad. Pues… Eso, me deja muy mal parado.-



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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Lun Nov 09, 2015 10:06 pm

Muerte trotaba ligero, las hojas caídas hacía tiempo crujían a su paso, el viento soplaba suavemente, el gran Sol Rojo brillaba a través de los pequeños agujeros en la armadura vegetal de la floresta.

-¿Y si te vuelven a atrapar?

-No lo harán

-Te olvidas de que te persigue un paladín

-No lo he hecho

Los árboles comenzaron a estar espaciados, faltaba poco para llegar a la cabaña de los cazadores y al dantesco espectáculo lupino, quizá hubieran llegado allí, eso les daba menos tiempo al arquero y la joven, pero el Caballero confiaba en la experiencia del encapuchado

-Caballero... No puedo evitar preguntarme una cosa

-¿Ah sí?

-¿Qué demonios sería aquella fuente mágica del carromato?

-No lo sé... Un viejo mago que me curó de niño del Vástago de Swash decía...

-¿Vástago de Swash?

-Así se refería a una especie de gripe, sus síntomas son similares a los de la Peste que sacudió el Pantano de Swash, pero mucho más leves, aunque puede ser mortal por supuesto, más aún sin los avances médicos actuales

-Bah, mala hierba nunca muere

-Gracias engendro

-De nada

-Como iba diciendo... Aquel mago decía que existen personas y objetos que emanan auras mágicas débiles, puede ser que entre los objetos de aquella mujer hubiera algún extraño artefacto mágico

-No lo creo, estaba muy bien definida, parecía tener forma... Humana...

-No les des más vueltas, no merece la pena -algo sonó, el Caballero detuvo a Muerte- Escucha

-¿Voces?

-Sí, masculinas, pueden ser ellos

-O cazadores, recolectores, una ninfa engañando a los incautos con su canto...

-Sólo hay una manera de comprobarlo...

Darkeray desmontó de su caballo lo más silenciosamente posible y lo escondió entre unos robles, tomó un cuchillo de la alforja y se encaminó al sonido amortiguado por los árboles, las placas de su armadura se entrechocaban las unas con las otras, deseó que el tema de conversación de aquellas voces fuera lo suficientemente interesante como para que no se dieran cuenta.

Tras unos cuantos metros, llegó al claro de la masacre, destellos metálicos se movían de un lado para el otro revisando los cuerpos sin vida de los lobos, el paladín se encontraba de espaldas, observando con detenimiento la boca desencajada de uno de ellos, uno de los guardias se le acercó inclinado y sumiso

-Excelentísimo señor, como vos y vuestra incuestionable lucidez e inteligencia dedujeron, estos lobos son realmente cambiaformas

-¿Me vas a aportar algo que sea realmente útil...? ¿Jíquer? -preguntó sin apenas dedicarle una mirada-

-Es Guikver señor

-Lo que sea, ¿Algo más Jíquer?

-No señor

-Inútil... -dijo mirándolo de soslayo- Buscad huellas, quiero saber hacia donde han ido ¡Y espero que no os confundáis con las vuestras! -y se dirigió a otro de los cadáveres dejando al encogido guardia con la cara roja por la vergüenza-

Darkeray se retiró con cautela del claro y comenzó a deshacer el camino hacia Muerte

-Un tipo severo...

-Veo que a la hora de tratar a los soldados no se ha evolucionado mucho

-¿Tú eras igual?

-Quiero creer que no, firme quizá, pero mis fieles hombres recibían el mismo respeto que me profesaban

-¿Buenos tiempos?

-Dicen los sabios que todo tiempo pasado fue mejor

-Eso son habladurías de viejos insatisfechos por verse decrépitos

-Quizá engendro...

Ninguno añadió nada más en el camino, y así hasta llegar al lugar donde Muerte respondía a su instinto y pastaba sin necesitarlo. Darkeray montó a caballo y se dirigió hacia el claro donde estaba la guardia

-¿Vas a seguir con el plan?

-

-¿Y si te vuelven a atrapar?

-No lo harán

-Te olvidas de que te persigue un paladín

-No lo he hecho

-¿Y si la mujer del carromato falla?

-No creo que lo haga, sólo necesita fingir que ha sido robada y contar la mentira, el resto será la naturaleza humana y las ansias del paladín por tenerme entre rejas

-Te ves muy seguro...

-No lo estoy -y aceleró el paso de Darkeray, galopando a toda velocidad-


-----------------X----------------


El Caballero irrumpió en el claro, los rostros de los presentes palidecieron salvo el del paladín, que era el mejor reflejo de la estupefacción por verle libre de su prisión

-Maldita sea... -dijo entre dientes con un fingido fastidio-

-¿¡Tú!? ¿¡Cómo demonios!?

Darkeray vio como en las manos del paladín una bola brillante comenzaba a formarse, no quería volver a recibir el impacto de aquella luz candente, sacudió enérgicamente las bridas y Muerte galopó hacia los soldados que, asustados, saltaron para no ser arrollados; un brillo silbó en la espalda del Caballero e impactó contra la cabaña de los cazadores, la madera estalló en cientos de pedazos y astillas que emanaban humo.Darkeray observó anonadado el daño que podía producir aquel hechizo y sacudió una vez más las bridas, desesperado por salir de allí cuanto antes.

Giró entonces alrededor de la cabaña y dio una vuelta completa, regresando al camino por el que había irrumpido, adentrándose entre los árboles en dirección al claro donde debía estar esperando Circe y el “robo” del encapuchado y la joven. Otra bola de luz voló por encima de su cabeza y chamuscó un alcornoque, el paladín gritó encolerizado:

-¡TRAS ÉL! ¡QUE NO ESCAPE!

-Bueno.... Parece que hemos llamado su atención

-Ciertamente

-Esperemos que este equino no sepa solo protestar -Muerte respondió con un resoplo agitado por la carrera-

-Yo espero que hayan tenido tiempo de huir bien lejos mientras nos llevamos a estos ineptos hacia las Llanuras de Eodhain...

-Ellos no son los que se están jugando el trasero

-Cállate engendro... -y murmuró una leve súplica- Por favor buena señora Circe, no nos falle ahora...
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Dom Dic 13, 2015 5:13 am

Si bien, Huli era de cierta manera "inocente" no por que fuera una tonta decerebrada, sino que ignoraba aún muchas cosas del mundo de los humanos. Cuando Circe aclaraba todo lo sucedido o lo que se suponía que había sucedido una expresión de súbita impresión le inundo el alma... -Circe...- Susurró sólo para sus adentros y no supo por qué, sin embargo sintió la necesidad de abrazar a la mujer tan fuertemente, como si fuera su único anhelo de vida. Huli suspiró y cerró los ojos abrazándose al torso de la humana, quien con un asombro completo se limitó a posar sus manos sobre la cabeza de la cambiaformas.

-Tranquila, yo estoy bien y estaré bien, por muchos años... no tienes de qué preocuparte, sé cuidarme sola y ya me las arreglaré.-

-Pero... pero tu yegua Luna...-

-Esa yegua loca regresará en unos cuantos minutos, no puede estar mucho tiempo sin su hermano, vamos criatura de la naturaleza, levanta esa mirada y obsérvame, mira nada más que bellos ojos tienes, tan azules como el cielo y cristalinos como el agua, algún día no muy lejano serán los ojos más bellos de una mujer cambiaformas madura y sensata, no cambies nunca Huli, no importa cuantas cosas y situaciones veas en el mundo, ni cuanta maldad y criminales te topes en la vida, no cambies, por que dentro de ti llevas aún la pequeña esperanza que todas las personas desean con fervor encontrar algún día...-

Al decir eso, Circe dio la media vuelta y continuó desacomodando algunas cosas, los miró por una última vez esperando a que se retiraran, la pequeña zorra blanca aún observándola con sentimiento frunció el ceño, pero siguió los pasos de Ruisu y pasados algunos cuantos metros el humano dijo algo que sacó a Huli de su melancólica ensoñación "¿Sabes que usan perros para cazar zorros? No se cómo no te pone nerviosa, yo estoy a punto de abandonar el plan solo por ese perro", la zorra blanca lo miró su rostro se había sonrojado ligeramente, observó al enorme perro de reojo un tanto confundida le respondió -¿Por qué usar un animal para cazar a otro animal? se supone que los zorros somos presa del humano, es que el humano sabe que no es capaz de cazar por sí solo y para eso emplea semejantes criaturas...- Ella no lo había notado, pero en su tono de voz había cierto sarcasmo y superioridad, quizás cosa de cambiaformas... pero no, ella simplemente no lo había notado ó tal vez... tal vez... quizás y sólo quizás algo dentro de ella se había "roto" en aquellos breves instantes.

Al darse cuenta de la mirada de Ruisu volvió a sonrojarse y miró al suelo. -La verdad es que en estos momentos no siento miedo alguno, no sé por qué...- Era cierto que aún estaba herida, le dolían las heridas y algunas parecían sangrar todavía, la espalda le ardía con el roce de las telas a veces hasta su ligero yumi le parecía sumamente pesado, eso aunado al pequeño paquete que le había dado Circe el cual llevaba atado entre una de las capas de telas de su extraño vestido, como si fuera un zurrón que formara parte de su vestuario. En ese momento se sentía una extraña calma, poca preocupación y parecía que sus cuerpos sanaban más rápido, era como si haber estado con Circe los hubiera desestresado ligeramente, entonces Ruisu habló de nuevo, advirtiendo que por culpa de Huli no volvería a ofrecer ayuda así como así. La cambiaformas sintió un nudo en la garganta y bajó la mirada un tanto apenada.

-Es que no pensé que las cosas terminarían así, lo siento.- Escuchó entonces las siguientes palabras del joven "No lo tomes a mal… Es que en mi profesión no tenemos expectativas de vivir muchos años, si a esto, le agregamos luchas contra licanos, reanimados y la guardia de cada ciudad. Pues… Eso, me deja muy mal parado", no pudo evitar soltar una risilla nerviosa y entonces mirar a los ojos del humano. -Yo sé que vivirás por mucho más tiempo que tus camaradas, Ruisu... tengo el presentimiento de que nos volveremos a encontrar...-

Un silencio inocuo se generó por breves segundos, Huli sintió palpitar su corazón más rápido de lo normal y de inmediato apartó la mirada del humano, miró hacía el frente tratando de recordar las indicaciones de Circe. -Yo...gracias Ruisu, si pudiera devolverte el favor, si nos volvemos a encontrar, te prometo que lo haré.- Sonrió entonces y prosiguió el camino con un ligero silencio reconfortante, de vez en cuando Huli hacía alguna pregunta hasta que...

(...)

Un desgarrador grito sonoro sucumbió el silencio del bosque, Huli reconoció la voz de Circe, se detuvo por un momento y agacho la cabeza inclinandola hacía un lado para escuchar mejor. -"Me han robado... ladrones me han robado" Es Circe...- Era probable que Ruisu no pudiera escuchar tal cual lo hacía Huli, quizás solo escuchaba el sollozo murmurante, pero la zorra blanca con aquellos talentos animalescos sabía que el plan de la hechicera estaba dando inicio, habían pasado breves segundos y tanto el humano como la cambiaformas sabían que era tiempo de apresurar el paso...








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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Ruisu EvandHell el Jue Jun 09, 2016 10:36 pm

Respiro profundo mientras mis pies se deslizan suavemente sobre las hojas en el suelo… El olor del bosque sube lentamente por mi nariz y me trae recuerdos que estoy cansado de alejar. Siento que debería seguir hablando con Huli, sé que quizás sean estos los últimos minutos que este con ella. Es extraño… Me siento cómodo a su lado, y nervioso, e intrigado… -¿Qué pasara luego?- Una pregunta que como un eco, azota mi mente mientras recuerdo un pasado cada vez más lejano.
 
-Yo sé que vivirás por mucho más tiempo que tus camaradas, Ruisu... Tengo el presentimiento de que nos volveremos a encontrar...-
 
En medio de mi meditativo momento, Huli parece tener esa respuesta a la cual busco en mí mismo. Si, ese día sentía que debía vivir mucho más. ¡Sentía que podía hacerlo! Juntos habíamos logrado acabar con esa manada feroz y ahora, burlábamos la seguridad de Thonomer. Me sentía muy seguro de mí mismo, cómodo… No sé cómo describir lo que sentía desde hace ya un buen rato. O quizás si lo sabía, pero tenía miedo de pensarlo…  Miraba de reojo a la chica a mi lado y no podía evitar sentirme algo nervioso. Yo, quien había pasado por tanto y había sobrevivido a cada golpe en el rostro, de los dioses del destino, quien había mirado a la muerte a los ojos en más de una ocasión y con una mente decidida había decidido enfrentarla. Al mirar a Huli… Al mirar sus ojos sentía que debía bajar las manos…
 
El silencio nos rodeaba pero no era algo incómodo, ella pregunto un par de cosas y yo solo me dispuse a contestar. Aunque sentía que debía hablar mucho más, que debía aprovechar el tiempo… Quizás esos fueran los últimos minutos su lado… Quizás…
 
“Tengo el presentimiento de que nos volveremos a encontrar...“ Eso es lo que ella había dicho. ¿Volvernos a encontrar? Nunca había sentido ganas de volver a ver a ninguno de mis clientes, de hecho… Nunca había sentido ganas de volver a ver a nadie más… Pero ella era diferente. -Sería bueno…- Dije en voz baja, de forma inconsciente pero sin arrepentirme al notarlo.
 
De un momento a otro, Huli se detuvo en silencio, mientras parecía escuchar algo en la lejanía del bosque. Estaba claro que ya todo había iniciado, o estaba terminando… Respire profundo nuevamente, sentía un hormigueo en las manos y algo de frio a la vez. El plan estaba corriendo y justo eso teníamos que hacer. ¡Correr!
 
Circe nos había dicho que tendríamos que ir por el bosque hasta ver la división de un rio… Siempre evitando los caminos principales. Iniciamos pues nuestro escape, recorriendo el bosque en línea recta, y atentos a que el enemigo no nos siguiera.
 
-Resaltabas mucho…-Le dije a Huli, mientras bajábamos la velocidad después de varios minutos de marcha, asegurándome de que me escuchara. Ella acelero levemente el paso, hasta estar a mi lado.  -¿El qué...?- Pregunto sorprendida. -En Thonomer… Te vi apenas entraste en la ciudad. Resaltabas mucho…-
 
 -¿Resaltar...? ¿Por qué? ¿Lo dices por mi cabello?- Huli hacía alusión a lo "canoso" de su cabello..
 
-Toda tú… No es solo tu cabello… Es que, en ese entonces parecías una chica débil. No podía estar más equivocado…- La miraba de reojo mientras caminábamos a paso constante por el bosque. Aun no podíamos olvidar lo que estaba pasando, tras nosotros una cantidad desconocida de enemigos podían estar viniendo.
 
Huli se detuvo por un momento quedándose pensativa por unos segundos, miró su arco y cierta nostalgia se hizo visible en su rostro. -No soy débil... es sólo que...Es sólo que mi fortaleza no radica en lo físico, mi problema es que a veces confío demasiado en las personas... demasiado.- Dedujo ella y continuó caminando a un paso más lento. -No soy como el resto de mi familia.- Aseguró refiriéndose al resto de los zorros que existían en Noreth supuse.
 
-No eres como ningún otro.- Respondí de inmediato, recordando todo cuanto había pasado hasta ahora. -Yo… No acostumbro a confiar en nadie… Nunca…-No podía creer que estaba por decir esas palabras, algo en mi había cambiado. Podía notarlo. -Pero en este momento sé que puedo confiar en ti…-Estaba nervioso, nunca me había sentido así. Respire profundo y solo hable sin pensar en nada más. -Contigo… Siento confianza en este momento. Saldremos de esta juntos, ambos somos fuertes y juntos nada nos puede detener.-
 
Huli se había quedado algo sorprendida. Giró su rostro hacía mí y con un tono de voz de lo más suave y sincero extendió su mano a modo de saludo, esperando a que le respondiera. -Si tú confías en mí, yo confiaré en ti entonces...- Dijo, justo antes que yo respondiera a su saludo. La mirada de la chica se mantuvo un largo tiempo sobre nuestras manos, pude notar como rápidamente se ruborizaba. Pero de un momento a otro soltó mi mano como si de algo caliente se tratase. y de inmediato. se quitó mi capa y me la cedió. -Toma, creo que por el momento ya no la necesitaré... gracias.- Se alejó unos cuantos pasos y prosiguió el camino mirando hacía el suelo.
 
Me quede inmóvil por un momento, pensando en lo que acababa de pasar… ¿Era un trato? Yo confiaría en ella y ella en mí. ¿Qué significaba todo esto entonces? Dentro de una hora estaríamos caminando cada uno por su cuenta. Ella se iría y yo tendré que continuar mi camino… ¿Acaso quiero eso? Una sonrisa se fue dibujando en mi rostro al percatarme de haber olvidado la situación en la que estábamos. No me habían entrenado para nada de esto… No sabía cómo tenía que actuar. -Huli… ¿A dónde vas a ir después de esto?-  
 
Se quedó pensativa por un momento y llevo su mirada al cielo azul. -Regresaré a los Montes Keybak... debo saber que ocurrió con mi maestro y el porqué de "su decisión"... un maestro no vende a un alumno sólo porque sí, él debió haber estado en problemas.- Respondió con un semblante completamente diferente a su estado anterior. -Y tú ¿Qué harás?- Preguntó curiosa.
 
-La verdad es que no tengo nada planeado… Yo solo voy a donde me lleve el trabajo.- Me quede en silencio por un momento mientras pensaba en las pocas cosas que estaban claras para mí. -En Mirrizbak tengo un amigo, él es dueño de una taberna. Puede que me quede con él por un tiempo, necesito descansar y pensar algunas cosas.- Me acerque a su lado y mientras caminábamos seguía la conversación.
 
-Seguramente no tendría por qué decirte esto… La verdad es que no selo se lo he dicho a dos o tres personas, Yo… Yo también fui vendido en mi infancia por gente en la cual confiaba. Aunque es tu maestro, puede que todo sea lo que parece ser… Debes ser precavida, pues no todos son buenos como tu.-
 
-Ahora que lo dices, temo por mi familia, es otra razón por la cual quiero regresar a Keybak, mis hermanos deben de tener ya un año de vida, no tardarán en dejar a mamá sola...- Dijo soltando un ligero suspiro. -Extraño a mi familia...- Volvió a decir con una mirada taciturna en sus ojos.  -Y eso ya lo tengo muy en claro, será mejor buscar compañía en el camino y... creo que es bueno visitar a los amigos de vez en cuando.- Respondió al mercenario con una sonrisa en los labios.
 
-Visitar a los amigos…- Repetí en voz baja mientras pensaba en quienes podría visitar yo. -Bueno… Si mi camino me lleva a KeyBak espero poder verte nuevamente.- Esta vez era yo quien se ruborizaba por la propuesta, que sin pensarlo mucho había lanzado. Era ya muy obvio que me gustaba estar con ella, y lo había descubierto a tan solo momentos de una despedida, quizás permanente.

Después de mucho tiempo de caminar a paso veloz, pudimos ver a la distancia el rió del cual nos había hablado Circe. ¿Que estará pasando con Darkeray? Me pregunte a mi mismo al ver por unos minutos hacia atrás.



-I Walk through the valley of the Shadow of death-
-And i feel safe.- 
-Because i know i'll kill my enemies when they come.-


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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Darkeray el Lun Ago 08, 2016 12:30 am

Las llanuras de Eodhain rielaban al viento del atardecer, mientras el Caballero desde las sombras del Bosque de Physis observaba en silencio el horizonte, hacía mucho que había dejado atrás a sus perseguidores, no pudo contarlos, quiso creer que había atraído la atención de todos, y que tanto el encapuchado como la joven habían hallado un camino para escapar hacia Keybak, ahora sólo faltaba despistar al paladín y sus esbirros.

Darkeray respiró hondo, Muerte seguía escondido tras un terraplén, en silencio, consciente del peligro, Mantus tendría que estar acompañando a los otros dos, en teoría, pero con ese mastín no se podía estar seguro de nada. Se dio la vuelta y comenzó a pasear por el bosque, los animales enmudecían a su paso, como era normal, a veces extrañaba poder sentarse y verse rodeado de animales, sólo los insectos ansiosos de algo de carroña reunían el valor para vencer su desdeñable aura de desesperación...

Estaba confuso, habían ocurrido demasiadas cosas en apenas un día, ni siquiera había tenido tiempo para procesar toda la información, esa sería su prioridad en cuanto tuviese un momento de paz, no todos los días se conocía a tres personas mínimamente tolerantes con un monstruo que tienen delante, y menos con el que quieran colaborar para salir de semejante enredo; tampoco todos los días se descubre una voz de instinto asesino en la mente ni un descontrol tan peligroso que casi provoca la muerte de inocentes. Demasiadas cosas sin duda.

-Ahí vienen... -susurró en su mente el Bufón-

Efectivamente, unos cascos comenzaron a escucharse en la lejanía, al menos tres caballos. Darkeray se acercó a la linde del bosque y se ocultó tras unas zarzas, a lo lejos pudo distinguir el brillo argénteo de la armadura del paladín, uno de sus acompañantes portaba un estandarte con el escudo de la ciudad, los caballos resoplaban agotados por la carrera, teniendo en cuenta el descenso hacia el sur tan largo que habían tenido desde Thonomer no era tan extraño.

El paladín se detuvo en uno de los montículos de la llanura, sus ojos escrutaban todas las rutas posibles, buscando un mínimo rastro del engendro fugitivo que perseguía, por desgracia para él, Darkeray había cubierto sus huellas recorriendo uno de los pequeños riachuelos de la llanura, era un castigo muy cruel para Muerte y sus cascos, poco acostumbrados al suelo pedregoso del lecho del fondo, pero era la única manera de evitar dejar alguna pista a aquellos perros hambrientos.

Uno de los soldados se acercó al paladín, su rostro brillaba con el sudor, dijo algo, pero la distancia impidió por completo el que aquellas palabras se escucharan, el paladín miró a su subalterno con el ceño fruncido, sus labios estaban apretados, parecía haberse enfurecido, incluso vociferó algo tan alto que pudieron escucharse palabras sueltas: “¡Dicho!” “¡Eso jamás!” “¡Escondido!" El otro soldado se encogió en su silla, enmudecido, fuera lo que fuera lo que se le estuviera diciendo, no tenía intención de rebatirlo

El paladín miró al frente y se enderezó en la silla, dijo algo y señaló a la llanura que se extendía por delante, los jinetes entonces reanudaron la carrera, los caballos quisieron protestar con bufidos, pero los acicates enmudecieron su voz, y la marcha se reanudó. Darkeray respiró hondo una vez más, quizá estaba a salvo, quizá no, por lo menos ahora seguirían un trecho más hacia el sur, y con suerte se acabarían cansando de buscar, al fin y al cabo él solo era un monstruo, no un ladrón que había huido con las arcas de la ciudad, aunque quizá para el paladín fuera casi como si lo hubiese hecho.

El Caballero desandó el camino hacia Muerte, el equino se encontraba aún allí, su mirada era expectante, o al menos a su manera:

-Tranquilo viejo amigo, -susurró cariñosamente Darkeray- Creo que nos hemos librado de ellos, aunque me temo que hoy tendremos que sobrevivir sin fuego

Muerte expiró fuerte por el amplio hocico, casi parecía que había entendido lo que se le había dicho. Darkeray se subió a la silla y se adentró en el corazón del bosque, si tenía suerte los lobos no irían a por él, y si no la tenía... Bueno, aquel día ya había lidiado con lobos.

---------------------X---------------------

Sombras fantasmales se extendían en el bosque a la luz de las lunas y las estrellas, robles y chopos competían por lograr el aspecto más aterrador a la imaginación de los asustadizos e incautos que estuvieran en el bosque. Sin embargo, para el Caballero, aquellos eran los únicos compañeros que poseía mientras avanzaba a tientas por el bosque, hacía mucho que había desmontado a Muerte para llevarlo por las bridas, el pobre animal avanzaba temeroso, parándose cada cierto tiempo o cada vez que escuchaba un aullido, daba igual que estuviese muerto o lo mucho que se hubiera cruzado con los lobos, el instinto seguía constriñendo cada recoveco de sus ser ante los depredadores.

Darkeray no estaba mucho más tranquilo, pero su inquietud nacía de seres más peligrosos que los depredadores del bosque, al fin y al cabo Physis estaba muy cerca de StorGronne, y muchas monstruosidades que habitaran allí podrían haber decidido que aquella noche era la adecuada, para una incursión en busca de fortuna en el vergel vecino; quizá no pudieran matar al Caballero, al menos no con medios convencionales, pero eran enemigos duros, y que consiguieran pillar a su presa desprevenida un riesgo innecesario. Darkerary sacudió el cuerpo, no lograba quitarse esa sensación de que lo estaban observando.

Finalmente llegaron a su destino: Una cueva; o más bien un pequeño hueco en un terraplén rocoso, hacía mucho tiempo que el Caballero no pasaba por allí, resultaba ser un refugio muy adecuado cuando se quería resguardar de la lluvia, o permanecer varios días en la soledad más absoluta, muy pocos eran los que se aventuraban tanto en el bosque, quizá cazadores, puede que desertores de algún ejército como él, sólo los dioses lo sabrían con certeza.

Entró sigilosamente, buscando el brillo de un par de ojos, aquel lugar resultaba atractivo para muchos animales, especialmente osos, si no se quería acabar destrozado por un zarpazo, se debía prestar mucha atención. Por suerte no había nada, ni siquiera los pedazos de conejo que Darkeray había dejado hace tiempo colgando del techo, era una costumbre que había heredado de los cazadores que le habían educado en su día, dejar algo que no se necesitara por si alguien pasaba por allí, la comida y el agua era el gesto más correcto, pues para el que está perdido y muerto de hambre en el bosque resulta ser casi un milagro. Limpió un poco el suelo e hizo entrar a Muerte, allí permanecerían un par de días, con suerte bastaría para disuadir a sus perseguidores, sólo faltaba esperar, se recostó contra una pared y se cruzó de brazos, iba a ser una noche muy larga, más aún sin poder encender un fuego y leer a su luz...

Las aves nocturnas y pequeñas alimañas correteaban fuera de la cueva, libres ahora para hacer su vida antes de volver a dormir por el resto del día, un búho cercano ululó en la solitaria noche. El Caballero se distraía haciendo pequeños dibujos en la húmeda tierra, no estaba seguro de lo que estaba dibujando, por la mañana lo sabría.

Pensó en la joven y en el encapuchado, quiso creer que se encontrarían a salvo en algún lugar, con suerte y si habían marchado a buen ritmo habrían llegado ya a algún pueblo de paso, puede que estuvieran durmiendo al raso como él, escondidos y desvelados por el temor a ser atrapados, por unos minutos el Caballero se preocupó seriamente por ellos, se planteó el regresar en su búsqueda para ayudarlos, pero lo descartó casi al momento, el encapuchado era un joven duro, curtido por la experiencia, él protegería a la joven, y quizá Mantus ayudaría un poco... ¿Y qué sería de Circe? ¿Tendría problemas con la guardia de Thonomer? Si descubrían que había ayudado a unos criminales quizá sí, con suerte se habría marchado sin perder tiempo en su carromato.

Darkeray alzó la mirada hacia el techo de la cueva, ¿Cómo había llegado a eso? ¿A entrar en una ciudad creyendo poder huir de su estado y a inmiscuirse en una persecución que casi le cuesta la eternidad en prisión? La respuesta no la tenía nada clara, después de tantos siglos la verdad es que no tenía nada claro, quizá tendría que meramente aceptar lo que había hecho y creer que no volvería a ser tan incauto, pero ninguno de estos pensamientos le convenció, para nada de hecho. Sacudió la cabeza queriendo olvidarse del asunto y se incorporó, necesitaba estirar las piernas.

Sin embargo, un restallido lejano lo detuvo y tensó sus sentidos, conocía ese sonido, era el de una cota de malla, alguien se estaba acercando, alguien que iba pertrechado, podría ser su imaginación, pero no se quiso arriesgar a descartarlo como tal, así que cogió un par de cuchillos de las alforjas de Muerte, el cual se mantuvo en silencio y a la espera de lo que ocurría, y salió de la cueva para esconderse detrás de un alcornoque, era cierto, alguien se acercaba, la cota de malla dejó de ser una posibilidad y se convirtió en una realidad.

Darkeray tomó aire y esperó, esperó hasta que una silueta se recortó a la luz de las lunas: era uno de los jinetes, el sudoroso:

-Esto me pasa por hablar... -murmuró el soldado mientras caminaba- Ahora me toca a mí recorrer el condenado bosque mientras ellos se calientan el culo en la fogata, ¡Perra mi suerte!

El Caballero lo vio dirigirse directamente a la cueva sin ni siquiera reparar en lo que había a su alrededor, tremendo error, pues en sólo dos pasos pudo acercarse a él y dejarlo inconsciente. Lo ató a conciencia usando las bridas de Muerte y el cinturón del traje de bufón:

-Muy bien caballero -susurró la voz asesina de su mente- Ahora mátalo

-Cállate engendro, -replicó Darkeray- Este hombre no tiene porqué morir.

El soldado despertó de su sueño, intentó incorporarse, al no poder hacerlo tardó unos segundos en darse cuenta de su situación; miró a su alrededor, y abrió los ojos aterrorizado al ver a Darkeray, quiso gritar, pero el Caballero le tapó la boca

-¿Ah no? -se burló el Bufón-

El hombre se retorció bajo su mano intentando liberarse, Darkeray notó los mordiscos de su prisionero a través de los guanteletes, no sabia que hacer, si liberaba a aquel soldado lo más probable era que corriera por el bosque en busca de sus compañeros, a por su superior, el paladín, y reanudar una persecución que podía durar tranquilamente otro día no resultaba apetecible para el Caballero.

Su mente empezó a maquinar con rapidez, ¿Cuántas posibilidades había de perderse en el bosque? Muchas, y por la noches casi todas, ¿Y de ser atacado por alguna bestia salvaje? Muchísimas más, la verdad era que el haber mandado a un sólo hombre era casi una sentencia de muerte para el desafortunado. Darkeray no necesitó más razones, sacó uno de los cuchillos del cinto y lo hundió en el cuello del soldado, el hombre gorgojeó  mientras la sangre salía al ritmo de sus latidos, forcejeó y pataleó, chilló desesperado bajo la mano firme del Caballero, pero su vida se apagó lentamente, los brazos cayeron, y los ojos perdieron el brillo de la vida.

Darkeray se alejó unos pasos de su víctima, la contempló por largo tiempo, el suelo pronto se manchó en un creciente charco de sangre, las flores y la hierba se tiñeron de rojo:

-Has sido tú, ¿Cierto? -susurró Darkeray en la oscuridad-

-No Caballero -contestó complacido el Bufón- Has sido tú, yo sólo te he dado un pequeño empujón hacia el vacío

Ambos guardaron silencio, un diminuto riachuelo carmesí comenzó  a discurrir por la pendiente perdiéndose de vista:

-Bienvenido a mi mente engendro... -susurró Darkeray- Supongo...
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Re: Explorando el mundo

Mensaje por Huli el Sáb Dic 10, 2016 3:53 pm

La noche estaba por caer, el manto estelar se asomaba poco a poco sin embargo aún había luz suficiente para seguir viajando, habían pasado tan sólo dos días, pero esos dos días parecían haber sido meses debido a la cantidad de situaciones que habían pasado por la mente de la cambiaformas… En tan sólo dos días su léxico había cambiado en demasía, jamás había hablado tanto como en esas últimas horas… Caminaba pocos pasos por delante de Ruisu lo miró de reojo y pensó “Si sólo esto me ha ocurrido en menos de dos días ¿Qué podría pasarme en todo un mes fuera de casa?” Sintió una gracia para sus adentros y suspiro, nuevamente habían permanecido en un ligero lapso silencioso hasta que la vaga brisa del río se hizo presente, Huli aceleró el paso y tan sólo al cruzar unos cuantos arbustos pudo divisar la división del río, sonrío observando todo aquel esplendor y suspiró, esperó a Ruisu y cuando él se encontró a pocos pasos de la chica le dirigió la palabra.

-Cuando vayas a Keybak… dirígete a “Canto del Ruiseñor”, es una pequeña aldea rodeada por ríos bajos.- Por alguna extraña razón Huli realmente deseaba volver a encontrarse con Ruisu en algún momento, a decir verdad no estaba segura de querer irse, es decir… sabía que debía retirarse pero era la primera vez que convivía con un extraño, un extraño que de cierta manera le agradaba.

-¿Estarás en la aldea?- Las palabras de Ruisu sonaban algo extrañas.

Huli no supo definir bien el sentimiento con el que hacía al pregunta, sin embargo giró el rostro hacía él  y de una forma tan ligera y libre le sonrió, había sonreído en otras ocasiones pero exclusivamente “esa” sonrisa del momento era diferente.

-Estaré cuidando de los zorros del templo.- Respondió con la más pura nobleza de su corazón.

Ruisu se detuvo en seco y observó con detenimiento el rostro de Huli. -Ahora te ves mas feliz... Tienes una linda sonrisa.- Sonrió y con un extraño gesto se llevó una mano a la nuca. -Este... Disculpa, no se ni que estoy diciendo.-

En su posición Huli ni si quiera sabía lo que era “un halago” o quizás sí pero no lograba darse cuenta de uno todavía pues ese tipo de halagos eran tan poco comunes en su vida, así que había dicho lo primero que se le vino a la cabeza -La abuela solía decir que todas las sonrisas son lindas, sólo estás diciendo una verdad.- Se preguntaba para sí misma lo que significaban del todo las palabras del joven mercenario, hasta ahora y debido a su situación, la abuela tan sólo solía mantenerla con ella y poco después de su fallecimiento a pesar de “convivir” con la familia cercana a la mujer no solía hacerlo con personas externas a la familia.

De donde venía Huli era catalogada como “algo poco común” algo que no cualquiera podía ver a diestra y siniestra, era bien tratada… sí, pero se sentía sola y con ansias de conocer todo lo que la rodeaba.

-Una verdad... Si, tienes razón. Estoy siendo totalmente Honesto, pero tú sonrisa no es como todas... No se... Contigo me he sentido diferente todo este tiempo.- El joven asesino suspiró profundo y continuó. -Huli... Cuando estábamos en peligro allá atrás me preocupe por ti... Y eso no es algo que me pase con todo el mundo.-

Si bien, hasta ese momento Huli no se había percatado de la manera tan correcta que tenía de hablar si había reconocido su léxico pero podía conjugar verbos con mayor facilidad, pronunciaba las palabras correctamente, se dio cuenta de ello quizás por que era la primera vez que hablaba con alguien que no fuera de la aldea, entonces dijo -Ruisu por más peligroso que sea el león siempre protegerá a su manada, por más severo y salvaje que un cocodrilo parezca la madre amará a sus crías, siempre hay una primera vez.- En aquel instante los ojos de Huli observaban directamente a los de Ruisu, con aquella brisa sutil que cubría su rostro con sus cabellos. -Aun que... lamento que hayas tenido una debilidad, lo siento realmente.-

Ruisu se mantuvo en silencio... Pensó en las palabras de Huli y en todo lo que por su mente había transcurrido en el bosque. -Huli, no es debilidad... Y si lo fuese, serias tú mi debilidad.-

La sonrisa de Huli desapareció en un segundo para tornarse en una expresión de sorpresa  y nerviosismo, tomó aire muy sutilmente y bajó la cabeza quitándose el cabello del rostro. -No... no dejes que nadie se convierta en tu debilidad.- Huli había dicho eso recordándose a sí misma en su situación, aquella debilidad que alguna vez había tenido le habían hecho conocer su lado humano. Se mantuvo con la mirada hacía abajo y con su mano diestra sujetando un mechón de cabello, no deseaba llorar a pesar de que sentía las ganas de hacerlo, dejó que aquellos finos cabellos blancos se perdieran en el viento mientras forzaba una sonrisa en sus labios. Sin embargo… sin embargo sintió miedo pues a ese joven que estaba frente a ella sólo tenía dos días y poco más de haberlo conocido.

Ruisu dio un par de pasos hasta estar frente a frente con Huli, separados quizás por tan solo un pie de distancia. -Comprendo...- Su voz comenzó a ser mas suave, su mano se poso sobre el hombro de Huli y con una sonrisa termino diciendo. -Me gustas Huli. Solo quería decirlo antes de que nos separemos... Aunque he de suponer que ya estas con otra persona.- Ruisu retira su mano del hombro de Huli y finaliza diciendo. -Discúlpame tú por estar diciendo estas tonterías.-

La cercanía de Ruisu hizo que Huli levantara la mirada hacía él, escuchó sus palabras "Me gustas" pocas veces había escuchado ese término, alguna vez en algún momento los jóvenes de su aldea solían decir "Me gusta esa persona" y cuando supo el significado pensó que no siempre el "me gustas" podría ser correspondido, no sabía qué responder ¿Ruisu le gustaba? Se preocupaba por él... sí, sin duda lo había hecho ¿Era una buena persona? Sí... definitivamente lo era ¿Quería conocerlo más...? Sí no se había dado cuenta de ello hasta ese preciso momento. Pero las siguientes palabras retumbaron en su cabeza "ya estás con otra persona" sonrió algo tonta para sí misma diciendo -¿Quién querría estar con un zorro? Tú lo has dicho... ¿Quién querría estar con alguien a quien continuamente persiguen por su piel, por sus "poderes místicos".- A esas alturas las lagrimas en sus ojos no se contuvieron. -¿Quién querría cuidar todo el tiempo de un pequeño ser? ¿Quié querría arriesgarse la mayor parte del tiempo por... por?Quizás por eso... tal vez por eso los dioses decidieron darme el don de convertirme en humana, por que nunca nadie estaría con un zorro... quizás tenía muchas expectativas y yo… y yo…- Al decir eso aún con lágrimas en sus ojos ella sonreía. -Discúlpame tu por haberte pedido un trabajo que no podría pagar…- Pero sus palabras fueron interrumpidas por las de Ruisu

-Huli, yo seré esa persona. Yo quiero ser aquel que cuide de ti.- Ruisu se acerco a Huli y coloco su mano sobre su mejilla limpiando así sus lagrimas.-Conocerte es lo mas valioso que me a pasado. Eras como un diamante en medio de esa ciudad, a quien le permitas estar a tu lado lo convertirás en la persona mas afortunada de este mundo.-

Huli había recordado una pequeña historia, algo que realmente se negaba a creer desde el momento en el que Ruisu había regresado por ella en la herrería de Balrog… o quizás desde ese instante en el que había dicho “Yo me voy de aquí y tu te vas conmigo”…

-Yo soy simplemente un mero asesino... Se bien que los dioses no planean nada bueno para mi, pero estaré encantado de recibir mi condena únicamente porque antes tuve la suerte de cruzarme contigo.-

En algún momento Oiwa le había contado acerca de una vieja leyenda que consolaba el corazón de los solitarios, se decía que en el mundo todas las personas estaban atadas por un hilo rojo al dedo anular de la mano izquierda y que el extremo de ese hilo lo llevaba atado nuestra alma gemela, ese hilo puede estirarse por miles de kilómetros o decenas de años, pero siembre te hará conocer o volver a la persona indicada… pero ¿Era posible que por simple casualidad esas dos personas se conociesen así de la nada y en menos de una semana se sintieran atraídos el uno por el otro?

-Ruisu...- No sabía por qué pero las palabras de Ruisu habían "movido" algo en su interior, sentía un cosquilleo en el estómago y un inmenso calor le recorrió el pecho hasta llegar a sus orejas, no podía verse pero su rostro se sentía tibio y de alguna manera idealizó que estaba sonrojada, se llevó las manos al pecho y las entrelazó bajando de nuevo la mirada.-Yo... yo soy solo un zorro...- Sin darse cuenta su respiración se volvió más agitada, elevó la mirada para encontrarse de frente a los oscuros ojos del humano, no se había percatado de la altura de Ruisu hasta ese momento soltó un corto suspiro más de sorpresa que de pensamiento, no sabía por que razón su cuerpo no podía moverse, o al menos no quería moverse ¿Realmente ese hilo existía? ¿O era sólo la atracción de lo masculino por lo femenino y viceversa en esa etapa de la vida?

-No eres solo un zorro... Eres Huli.- En ese momento Ruisu, sin mediar palabra simplemente cerro los ojos y respiro profundo. -Huli... Tu me gustas.- El mercenario se quito la capucha y se acerco a ella, sus pupilas se clavaron fijamente en las de la cambia formas. Su respiración comenzó a acelerarse poco a poco y finalmente coloco ambas manos sobre los hombros de la chica. Hasta ese momento Huli no había prestado tanta atención al rostro del humano, había algo en él que prendaba su mirada.

Era la primera vez que Huli se encontraba tan cercana a un humano que no fuera en su forma zorruna Se había percatado de que poco a poco ambos quizás sin darse cuenta se iban acercando, jamás en su vida el pecho le había palpitado tan rápido y fuerte, sentía que de un momento a otro se le saldría del pecho quiso decir algo pero... pero sus labios fueron sellados por el tacto de los labios del asesino, no estaba segura de como responderlo, simplemente siguió su instinto, cerró sus ojos colocando la yema de sus dedos en el rostro de él como si de un movimiento innato se tratase. Y como si de algo medicinal se tratase todo fue tranquilidad en Huli, el calor que de inmediato la cubrió fue suficiente para apaciguar el inquieto latido de su corazón. No supo cuantos segundos o minutos sus labios permanecieron unidos, en cuanto sus rostros volvieron a mirarse ella le sonrió ruborizada.

Ese había sido el primer beso que recibía por parte de un hombre, era diferente… no eran como los besos juguetones que solía recibir en su forma animal por los niños o jóvenes de la aldea… “ese” beso le había hecho darse cuenta de que el hilo rojo realmente existía, le surgió la duda de separarse de Ruisu, no sabía cuando lo volvería a ver, y si acaso realmente sucedería, pero ella tenía cosas por hacer y el mercenario también. Tomo la mano de Ruisu y unió su dedo meñique izquierdo con el de él como si de una promesa se tratase.

-Te... esperaré en "Canto del Ruiseñor"... Ruisu...-

El joven mercenario la observó e imitó el movimiento de la chica. ¬ -Se que nos volveremos a ver. Daré todo de mi para que eso pase.- Sacó algo de entre sus ropajes, era el collar que Huli le había entregado ante la petición de que ayudaran a Darkeray, y antes de que pudiese decir cualquier cosa la chica le tomó las manos evitando que se lo entregase.

-Quédatelo, luego me lo devolverás…-

-Lo prometo.- Culminó por decir poco antes de que Huli diera la media vuelta y partiera. Había una razón para creer que ese hilo rojo existía… la espera. Y poco antes de volverse a perder en el bosque ella giró su rostro para observar nuevamente a Ruisu, volvió a preguntarse si realmente volvería a verlo o sólo había sido momentáneo… para alguien como ella que poco conocía el mundo que apenas salía de su cascarón todo era posible. Huli tenía tan sólo 16 años humanos naturalmente tenía permitido soñar y enamorarse de la manera que quisiera así fuese explorando el mundo.








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