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Evento Leyenda: La Luz y la Oscuridad.

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Evento Leyenda: La Luz y la Oscuridad.

Mensaje por Philip Ecutauro el Vie Ago 15, 2014 8:40 pm

El cielo estaba cuajado de estrellas, la luna creciente, se elevaba en el cielo nocturno, asomando y ocultándose tras las nubes como si fuera una novia tras su velo. Un joven Philip, de sólo 10 años, estaba sentado junto a sus padres y acompañados de un pequeño grupo que estaban de viaje hacia uno de las poblaciones fijas del campamento del clan Crines del Desierto. Philip y sus padres estaban en ese viaje para visitar a familiares, pues la madre de Philip, Eliae, era de aquel clan del desierto. Una hoguera chisporroteaba alegremente, lanzando lluvias de chispas al cielo, donde parecían fundirse con las estrellas. Ya habían cenado y todos reposaban la cena, esperando a que un viejo ecutauro, de pelaje plateado y crines blancas, decidiera contar una de sus historias. Este tenía un aire pensativo, mesándose una pequeña barba que crecía en su barbilla y dando suaves caladas a una pipa de madera de caña larga.


-Bueno, la historia que voy a contar sucedió en verdad hace incontables años... cuando el abuelo de mi abuelo no era mas que un potro desgarbado.- La voz del ecutauro era profunda y suave, conseguía captar la atención de sus oyentes, sobre todo cuando imitaba el sonido de algún animal o elemento de la naturaleza.- Pero con el paso de los años se a ido convirtiendo en leyenda...-da una calada a la pipa, haciendo relumbrar el tabaco de la cazoleta que le da un brillo misterioso en los ojos oscuros.

Philip por alguna razón siente la necesidad de acurrucarse junto a su madre, la cual sonríe sin que él lo viera y lo abraza echándole una manta fina por encima, pues las noches en el desierto eran frías.


-Todo empieza cuando un joven ecutauro, apareció en una playa cerca de una aldea pesquera ecutaura tras una terrible tormenta. Todos dieron que era un naufrago, pues apareció entre los restos de un barco, trozos de madera, cuerdas, y algunas cajas rotas que en algún momento contuvieron valiosas mercancías y tesoros...- El anciano había empezado susurrando, mirando a todos como si les estuviera contando un gran secreto, lo que hacía que los oyentes se inclinaran hacia delante para escuchar mejor.-Todos quedaron impresionados por su aspecto, era un ecutauro macho de gran belleza, apuesto y con el físico de un guerrero. Su pelaje era de un blanco puro, y sus crines eran de un blanco plateado, algunos aseguraban que veían en su pelaje el reflejo de unos extraños tatuajes plateados cuando la luz del sol incidía de cierta forma en su piel. La piel que quedaba al descubierto, como la del hocico, era rosada, y sus ojos eran de un profundo azul oscuro. Era el primer ecutauro albino que nadie en la aldéa había visto en su vida.- El anciano hace una pequeña pausa para vaciar de cenizas la cazoleta de su pipa y empezar a rellenarla de tabaco seco y machacado.

Impaciente, Philip ya se había ido apartando del lado de su madre, y ahora esperaba impaciente, sentado sobre un tronco con las piernas cruzadas a que el anciano continuara la historia.


-El ecutauro pasó tres días en cama, y cuando se recupero lo suficiente como para responder preguntas, aseguraba no acordarse de nada, ni siquiera de su nombre, y los habitantes no se extrañaron demasiado, pues el ecutauro había aparecido inconsciente y con un buen chichón en la cabeza, de modo que lo llamaron Connor, que era un nombre común en aquellos tiempos, y lo acogieron en la aldea como a uno mas. - Tomando una ramita encendida de la hoguera, el anciano enciende su pipa, dando largas chupadas a la boquilla de la pipa, dejando que el hubo saliera de sus hollares y elevándose hacia el cielo.-Connor se adapto a la vida en la aldea, aunque no recordaba su vida pasada, descubrió que instintivamente recordaba como manejar un arco y una espada. Además, era un excelente marinero, y pronto se dedico a trabajar como pescador en el pequeño pueblo. Incluso daba clase de esgrima y puntería con arco a los ecutauros del lugar, pues eran tiempos difíciles, y no era extraño que bandidos o piratas atacaran pequeños pueblos como aquel.

Philip de nuevo se acerca a su madre y esta pacientemente lo vuelve a rodear con uno de sus brazos, acurrucándolo contra ella.


-Connor fue muy feliz durante años, incluso se había casado con una joven y hermosa ecutaura, de pelaje marrón y blanco, con ojos azules y crines rubias, la hembra mas deseada de todo el territorio, pero esta se enamoro del albo y misterioso ecutauro...-el anciano niega con la cabeza, con pesar y su cuerpo se estremece, para dar mas dramatismo a sus palabras.- Pero, ah, si esta historia se hizo leyenda, no es por un ecutauro naufrago de peculiar aspecto, o por ser un buen padre y marido, si no, por lo que sucedió un día, diez años después de que Connor, llegara a la aldea...-el anciano da una larga calada y deja salir lentamente el hubo del tabaco entre los labios del hocico.- Algunos cuentan que hubo presagios de que algo maligno se avecinaba, otros decían que no hubo aviso previo... Cuentan que el día se volvió noche cuando unas nubes negras como el carbón, cubrieron el cielo, que soplaba un fuerte viento que gemía como un animal herido y rabioso, y que las olas que rompían en la costa, eran mas altas que cualquier casa o árbol de la zona. Y el Mal, se presentó en la aldea.-Aquí el anciano hace una pausa, disimulando avivar un poco el fuego, pero en realidad quería que sus palabras calaran en los presentes.

Philip que nunca había escuchado aquella historia, estaba temblando atemorizado, cubierto por la manta hasta la cabeza, asomando sólo el hocico y un ojo, mientras su madre intentaban contener una sonrisa y lo mantenía abrazado contra ella.

-Se presento en la aldea un ser horrible, dicen que era un ecutauro enorme, tanto como un minotauro, pero con rasgos inequívocamente equinos. Su pelaje era azabache, y sus crines también negras, se agitaban y serpenteaban aunque no soplara el viento. Sus ojos eran rojos como la sangre recién derramada. Iba desnudo, como van la mayoría de los ecutauros en nuestros territorios, pero cuando llegó a las afueras del poblado y Connor fue a su encuentro junto al resto de los guerreros, el ecutauro negro portaba una escalofriante armadura de metal negro con bordes dorados que parecían cubrirla por completo, como un tatuaje de runas y espirales, un lenguaje de alguna magia oscura y terrible.-El anciano había dejado de fumar y agitaba la pipa en el aire con los aspavientos que hacía con las manos para dar énfasis a sus palabras.- El ecutauro negro exigía enfrentarse contra el Guardian de la Luz, llamado Garen, el cual sabía que se encontraba en el lugar, pero nadie sabía de quien hablaba. Tras obtener dicha respuesta, el ecutauro negro ordeno a un grupo de goblins que lo acompañaban, que atacaran la aldea. Con un grito de "por el Señor Oscuro Kroner", las espantosas criaturas se lanzaron al combate. Los ecutauros luchaban valerosamente, su destreza  y fuerza valía como la de  una docena de goblins, y aunque estos superaban en número a los guerreros de la aldea, muchos cayeron bajo la espadas y flechas ecutauras. Pero, hay, eran demasiados... Connor se dio cuenta que iban perdiendo terreno, que las cuchillas envenenada de los goblins iban cobrándose victimas y que sus flechas, aunque no muy certeras, caían constantemente derribando o hiriendo a algún ecutauro. Entonces Kroner apareció para terminar aquella batalla que en su opinión estaba durando demasiado. Con una enorme espada de hoja roja llamada Segadora de Almas, fue matando a cada ecutauro o goblin que se ponían al alcance de la terrible hoja. cuya sangre era absorbida por el arma. Connor le salió al paso, enfrentándose al cruel ser con una simple espada de acero. Kronor seguro de su victoria, se sorprendió cuando el combate empezó a alargarse entonces reconoció a su enemigo eterno en aquel ecutauro de blanco pelaje. Con una jugada sucia y rastrera, lanzó tierra a los ojos del ecutauro, derribándole con una patada en el estómago. "Morirás aquí y ahora, Garen, Guardián de la Luz.". Dijo el Señor Oscuro apoyando la punta de su sangrienta espada en el cuello del sorprendido ecutauro blanco.

Philip estaba ya totalmente cubierto con la manta y pegado a su madre, solo temblaba bajo la manda, ante la sonrisa de algunos de los presentes. Su madre intentaba tranquilizarlo, acariciando la parte de la manta donde tenía la cabeza y susurrándole que sólo era una historia.

-Justo cuando Kroner alzó su espada para dar el golpe de gracia, todos los recuerdos vinieron de golpe a la mente del ecutauro caído en el campo de batalla, sobre la tierra convertida barro por la sangre derramada. Un intentísimo resplandor blanco surgió del lugar dónde estaba Connor, o mejor dicho Garen, algunos aseguran que la luz provenía del propio ecutauro. Con un rugido de dolor, cegado por la luz, el Señor Oscuro retrocedió para ponerse a salvo de la dañina Luz. Cuando esta se disipo, en lugar del caído Connor, estaba Garen, cubierto por una armadura blanca con tatuajes o adornos plateados, sus crines se agitaban como mecidas por la brisa, en su mano derecha portaba una espada de hoja azul. Cuentan que de su frente había surgido un cuerno de nácar y plata, y de su espalda dos magníficas alas de plumas níveas. Algunos dirían que su aspecto ya no era el mismo, había pasado de ser un ecutauro para ser algo mas, algo así como un dios...- Dedicando una mirada a todos los presentes, el anciano sonría cuando ve asomar el hocico y los ojos de Philip de entre las mantas.- Kroner tambíen había cambiado, de su espalda habían surgido alas negras y de su frente un cuerno de oxidiana y oro. Y la Luz se enfrentó a la oscuridad, lucharon en tierra, derribando edificios y arboles como si fueran de papel, volaron por los cielos, surcando las nubes, el entrechocar de sus espadas producían el sonido de truenos y la luz de las chispas iluminaban las oscuras nubes. Pero Kroner descubrió la debilidad de Garen, su familia, su mujer, su hijo y su hija pequeñas que refugiadas cerca de la aldea, observaban asombrados el combate. Veloz, como una sombra, Kroner se lanzó a por ellos, dispuestos a matarlos, Garen al ver sus malvadas intenciones lo siguió. Pero no iba a llegar a tiempo de salvar a su mujer y sus hijos, sabía que no iba a poder detener el ataque de Kroner con su espada, de modo que la detuvo con su cuerpo. El arma de Kroner atravesó limpiamente la armadura, la piel y músculos de Garen hasta llegar a su corazón, la última mirada que el ecutauro albo dedico, fue a su mujer y sus hijos, mientras la espada caía de sus dedos inertes y sus ojos perdían el brillo de la vida. Con un grito victorioso, Kroner saco su espada ensangrentada del pecho de su enemigo, dando la espalda con desprecio al cadáver de Garan, alzo los puños al cielo lanzando su grito victorioso, declarando toda la Tierra para gobernar sobre todas las demás razas. Pero su grito se vio silenciado, cuando vio salir de su pecho, la espada de hoja azul de Garen, cubierta por su propia sangre, boqueando en busca de aire, notando que la espada había atravesado su oscuro corazón, se vuelve en busca de su enemigo que lo había herido mortalmente. En lugar de este, vio al hijo de Garen, o quizás quede mejor decir Connor. El joven potro de sólo catorce años, había tomado la espada de quien había sido su padre y atacado al enemigo de este. Kroner abre los ojos de asombro, pues solo un ser de la Luz podía acabar con uno de la oscuridad, pero su sangre, su sangre oscura y roja estaba en las manos del pequeño ecutauro llamado Trephas. Sintiendo que la vida lo abandonaba, quiso lanzar un rabioso ataque al hijo del Guardián de la Luz, pero la fuerzas lo abandonaron y solo puedo arañar rabiosamente el suelo mientras la sangre surgía a borbotones de su hocico hasta que murió derrotado. -El anciano que había ido bajando la voz hasta un susurro se yergue de golpe y alza de nuevo la voz, sobresaltando a algunos de los oyentes. -La leyenda cuenta que Tephas heredó el título de su padre como Guardián de la Luz, junto a su arma, su armaduras y poderes. Pero dónde hay Luz, debe haber Oscuridad, y todos esperan a que el heredero de la Oscuridad regrese para amenazar la seguridad del mundo, entonces el descendiente de la Luz, volverá a hacerle frente, como llevan haciendo miles de años...-dice el anciano lanzando una significativa mirada a Philip, antes de levantarse de su sitio y retirarse a dormir a su petate.


Con este final el anciano da por terminada la historia, dejando a un desconcertado Philip, el cual se alegraba mucho de que la Oscuridad fuera derrotada, pero no a cambio de la muerte del Guardián de la Luz. Se preguntaba porque el anciano lo había mirado así, cuando le pregunta a su madre mientras esta lo arropaba con mantas en su petate, ríe dulce y tranquila y le explica que el viejo cuenta cuentos siempre lanzaba una mirada de aquellas a algún joven potro que estuviera escuchando la historia. Tras darle un beso de buenas noches, Eliae se retira a su petate, al lado del de su hijo y junto a su marido, dejando al joven Philip, soñando que se convertía en el Guardián de la Luz y derrotaba al Guardián de la Oscuridad.
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Philip Ecutauro

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