Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» -A quien le pueda llegar a interesar.-
Hoy a las 1:59 am por Niris

» El amor... ¿perdido? ¿O reencontrado? [Isla de Sade] (priv. Atlas y Axis)
Ayer a las 9:53 pm por Atlas y Axis

» Strindgaard se ha hecho invisible.
Ayer a las 5:47 pm por Runesha

» Anhouk, la forjafora
Vie Oct 20, 2017 10:04 pm por Anhouk

» Ingeniería Rúnica
Jue Oct 19, 2017 2:30 am por Staff de Noreth

» El cordero
Jue Oct 19, 2017 12:08 am por La Aberración

» Rakaash
Miér Oct 18, 2017 2:06 pm por Señorita X

» Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]
Mar Oct 17, 2017 4:57 pm por Veronika

» Malleus Maleficarum [Campaña +18]
Mar Oct 17, 2017 4:59 am por Lujuria

» Visión del primer paso...
Lun Oct 16, 2017 1:03 pm por Alegorn

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Vie Oct 13, 2017 4:00 am por Aulenor

» [Historia de Asterion] El clan "Cuerno de Hierro"
Jue Oct 12, 2017 10:01 pm por Minos

» Índice de Personajes No Jugadores o NPC
Miér Oct 11, 2017 11:56 am por Minos

» Aracnofobia [Campaña]
Mar Oct 10, 2017 2:06 am por Almena

» La fuga (solitaria) [Phonterek]
Lun Oct 09, 2017 1:29 pm por Lilith, la sombría




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


[Evento de Leyenda] El relato de Gyrlass,

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Evento de Leyenda] El relato de Gyrlass,

Mensaje por Lorgar Vel'Khan el Vie Ago 15, 2014 11:11 pm

Gyrlass, Faervian has si nombrado tú, pero también Tham Thil, con tu astucia y tu pericia, siempre robabas las delicias. El oro, el vino y las joyas, nunca eran suficiente, porque el amor a tu imagen era más ferviente.

A las damas tu conquistas, con tu apariencia tan distintiva, y si esto no bastara con tu lengua las dominabas. Palabras dulces como la miel, tumbando vestidos a granel, escondan a sus hijas y a sus esposas, porque, marcha un elfo que ha seducido a las mujeres desde Dhuneden hasta el mismo Imperio.

Pero lo que todos recordamos de tu grandeza, es como pasaste de ladronzuelo a la realeza. La virtud más preciada que pudiste llegar a robar, fue la de aquella hermosa princesa, quien pensaría que tal inocente doncella, tu cuello del hacha pudiera salvar.

Por eso en las tabernas mí amigo, te recordamos por todos lo que has sido. Soldado, Mendigo, Ladrón y dios. Con una jarra de vino te recordamos, por ser un gran hermano, por mostrarnos que a veces lo mejor le ocurre a los malos.



Cuenta la leyenda, que existió hace mucho tiempo, un Elfo Silvano hoy en día conocido como Gyrlass. Era alto como los de su estirpe, de  casi 3 metros si crees en  los cuentos, con un cabello dorado semejante a los rayos del sol, lacio y suave como la seda fina. Con brazos fuertes y una complexión musculosa, atractiva para muchas féminas. Sirvió como soldado dentro del ejército de los Elfos, era reconocido por su habilidad con la espada, por ser un gran bebedor de vino y por sus historias, hablaba bastante, algunos creían que le gustaba conversar pero la verdad es que Gyrlass amaba el sonido de su voz. Durante mucho tiempo, mantuvo un amorío con la esposa de su superior en jefe. Su vida era idílica hasta que, por ser tan lujurioso y hedonista, engaño a esta mujer quien como forma de venganza, lo acuso con su esposo.
Se le despojo de su rango, de su honor,  de su título como Faervian y se le expulso a las calles. Pocos lo siguieron tratando con respeto, tras quedar como un paria en su propia sociedad, se vio marginado a vivir pidiendo limosnas, comiendo las sobras de alguna taberna pudiendo algunos días no probar bocado alguno. Vivió  al menos 4 años en la total inmundicia, aun apegado su código de honor, pero todos sabemos que la necesidad y la desesperación despojan de cualquier moralidad a un ser consciente… Sea un hombre o un Elfo… Recurrió al arte de la persuasión, y a su apariencia de desamparado para obtener información útil. Tardó un buen tiempo, pero poco a poco, se transformaba en un experto en el espionaje y el subterfugio. Se puede decir que en cierta forma, el “mito” de que los mendigos conozcan los secretos de una ciudad proviene de él.

Su ascenso a la grandeza fue digno de notoriedad, al principio desplumaba de sus bolsas de oro a los caminantes, luego organizaba pequeñas incursiones en hogares acaudalados, paso de eso a museos y poco a poco, dejaron de existir objetivos que no le parecieran posibles. Ninguna bóveda parecía estar a salvo de su toque mágico, ninguna trampa parecía ser capaz de atraparlo y ninguna forma de detenerlo. Si Tham Thil deseaba un objeto, lo obtenía. Lo característico de su toque era legendario porque no asesinaba a nadie, parecía tener una facilidad para ocultarse entre las sombras, como si estas lo arroparan protegiéndolo de todo peligro. Con joyas, dinero y fama, pasaba sus días en la taberna bebiendo, como era de esperar hablando sobre sus hazañas, evito robar objetos realmente notorios en Dhuneden para residir ahí, alardeando su éxito frente aquellos que lo despreciaron, todos lo veían como un héroe una especie de “dios” ladrón y canalla. Habían pasado al menos 50 años y poco a poco sus actividades delictivas fueron cesando, pero su nombre perduro como un monolito a su grandeza.

Un día, mientras como era usual, bebía hablando sobre sus glorias pasadas, se acercó a la taberna un hombre. Sin previo aviso, comenzó a difamarlo, diciendo que sus habilidades se perdieron con los años, que era una leyenda en decadencia por lo que debía dejar de proclamarse como el dios de los Ladrones. Ofendido, y sintiendo su orgullo herido, Gyrlass se levantó para en voz alta gritar


– ¿Qué hazaña consideras capaz de dotarme del título de “dios de los ladrones”? – Y ahí empezó la apuesta. El visitante resultó ser un conocido ladrón Elfo Solar, quien también cargaba tras su espalda una gran cantidad de crímenes profesionales. Como lo era el robo de las Kiira N'Vaelahr o los Kiiratel’Uvaeranni. Ambos decidieron hacer una apuesta. Robar la corona de un miembro de la familia real de Dhuneden. Si Gyrlass cumplía este trabajo, el título de dios de los ladrones sería siempre para él mientras que si fallaba, Lateu, su nuevo y autoproclamado rival, obtendría dicho honor.

Y así comienza la historia por la que es recordado. En la ciudad vivía un barón bastante acaudalado y además tenía gusto por coleccionar objetos lujosos. La baronesa había fallecido hacia unos años tras padecer  de una extraña enfermedad, el barón termino quedando viudo y con una hija que encontraba la vida de en la realeza tediosa, disfrutaba, sin embargo, del estilo de vida que le proporcionaba la fortuna de su padre.

Aunque parecía una tarea imposible ingresar al castillo, uno de los pocos fuertemente fortificados y hecho con otros materiales además de “hojas” y “ramas”, este parecía imposible de ingresar pero el viejo Elfo era astuto y la edad le dotaba de experiencia, utilizó una flecha de penetración con la que pudo fijar una cuerda en lo más alto de la torre. La escalada fue la parte más exigente porque una vez llego a lo más alto, se encontró con los guardias del lugar. Evadirlos fue un juego de niños, una vez que Gyrlass se arropaba con las sombras desaparecía por completo, incluso para sus congéneres, quienes gozaban de sentidos más agudos que el promedio.

Tras llegar a la puerta donde dormía el barón y en el que se encontraba sus tesoros, además de su corona.  El Elfo se encontró con una increíble puerta con una cerradura compleja, durante unos minutos, con mucha calma procuro desentramar sus secretos y como muchas otras cosas (y mujeres) cayó ante la habilidad de sus dedos. Luego, con tan solo un cuchillo, una jarra de vino, cuerda y una flecha, pudo cruzar las trampas que se distribuían después del cuarto del barón con dirección a la sala de tesoros. Debió abstenerse de tomar todo aquello que le rodeaba, para mantener sus ojos en el premio principal. Tomo la corona con delicadeza, para luego guardarla en su bolsa para moverse con rapidez a la salida.


En cuanto emprendió la huida, se sorprendió al ver que no tenía vía libre. El barón se despertó  luego de que el abandono la habitación, viendo la puerta abierta ordenado a los guardias que registraran todo. Gyrlass, solo pudo internarse aún más en el castillo, Manteniéndose unos cuantos pasos delante de sus perseguidores.  Su única escapatoria parecía atravesar el cuarto de la joven  hija del barón. Cuando entró, desafortunadamente, la dama se estaba preparando para irse a dormir. La chica quizás no era la más agraciada de las Elfas, y de inmediato, el mayor pero experimentado Elfo noto esto, por lo que tuvo que improvisar siendo la joven mujer la primera en hablar - ¿Pretendes despojarme de mi virtud? - preguntó temblando. - No,  mi dulce señorita- respondió el ladrón intentando zafarse del peligro. - Despojar no es la palabra adecuada para algo tan delicado como lo es su virtud -.
- Veo que tienes la corona de mi padre - Gyrlass se dio cuenta de la única forma de la que podía escapar, debía sacrificar su orgullo, pero poco valdría este si lo atrapaban para posteriormente ejecutarlo. – Esta corona daría muchas monedas a mis bolsillos pero creo que encontré el verdadero tesoro del castillo - Dijo tranquilamente el Elfo con su tono más varonil y atractivo que podía ocurrírsele. – Dime hermosa flor. ¿Por qué tu padre protege con trampas mortales esta corona y con una simple cerradura a una tan preciosa? -
- Mi padre con gusto me entregaría si eso le garantizara más riquezas y yo sin embargo, daría toda su fortuna para disfrutar de la presencia del alguien como usted aunque fuera un instante -.
Y mientras decía esto, Gyrlass le entrego la corona a la jovencita. La pequeña baronesa se echó a sus brazos para besarlo apasionadamente. Cuando el capitán de la guardia solicitó entrar para inspeccionar sus aposentos, la joven hija, entregó la corona contando como el ladrón la dejo caer al saltar por su ventana. El Elfo sabía del sacrificio que hacía la mujer por él,  y que este no era el único sacrificio que se daría en esta habitación. Aquella noche tuvo relaciones con esa joven. Una proeza que debió repetir en varias ocasiones para poder hasta bien entrada la madrugada. Exhausto, feliz de poder escapar,  se marchó antes de que pudieran darse cuenta de que estuvo todo el tiempo ahí.

Rumbo a la taberna, con su orgullo machacado y pensando en la desgracia que le tocaría vivir de ahora en adelante, no pudo si quiera llegar a su humilde morada porque fue capturado por los soldados del reino. Estos habían sido guiados por aquel vil Elfo Solar, que le tendió una trampa al enterarse que pudo escapar con vida del castillo del barón. Traicionado, solo pudo resignarse a maldecir su nombre desde su pequeña celda… Programaron su ejecución la próxima semana, esperando hacerla pública para demostrarle a todos que sucedía con aquellos que se enfrentaban a la autoridad de la realeza de la ciudad.

Los días y las noches, se hacían largos, la desesperación abrumo al Elfo que se resignó a su destino, pensando en todo los buenos tiempos que pudo vivir. Aunque para su sorpresa, un pequeño paquete, que contenía con unas ganzúas y una nota, ambas cosas hicieron que sus ojos brillarán, con velocidad se puso a trabajar en la puerta de la celda, unas que no presentaron ningún desafió. Con destreza se movió por los cuarteles hasta poder llegar a la salida. Corrió con gran velocidad hasta llegar a uno de sus refugios secretos. Tomo el dinero guardado, su espada y un traje para ocultarse, para dirigirse a las afueras de la ciudad. Ahí, una joven chica de la realeza, perdidamente enamorada de aquel Elfo, le esperaba con dos monturas con las que podrían escapar.

Y ese… Es el fin de la historia de Gyrlass, que llego a los oídos humanos gracias a los Bardos Elfos amantes del vino, y con lengua floja, uno de los pequeños extractos de la historia o ficción de los misteriosos silvanos. Si creen en lo que dicen, Gyrlass se retiró con la joven a vivir tranquilamente, otros dicen que la abandono apenas pudo para seguir con sus hazañas mientras que más personas dicen que el introdujo a la joven dama al crimen. Sea lo que sea, Gyrlass es uno de los criminales con astucia y talento inigualables que amaso el título de: Dios de los Ladrones.

Aclaraciones:
Gyrlass (Halcón), Faervian (Bendito en la Batalla), Tham Thil (Cercano a la noche), Kiira N'Vaelahr (Gemas de la Noche), Kiiratel’Uvaeranni (Espejos de la sabiduría).

Lorgar Vel'Khan

Mensajes : 79
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.