Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Junglas de Lustria
por Strindgaard Ayer a las 5:37 am

» [Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Amelie Winter Ayer a las 1:40 am

» Un Dios entre Nosotros.
por Azura Vie Mayo 17, 2019 9:05 pm

» [Priv. Karasu y Dahana] Hierbas Quemadas
por Karasu Vie Mayo 17, 2019 3:34 pm

» Noche de Muerte [Campaña]
por Strindgaard Vie Mayo 17, 2019 12:18 pm

» [Reclutamiento y OFF] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Rimbaud Vie Mayo 17, 2019 3:54 am

» Encuentro desafortunado
por Shirei Jue Mayo 16, 2019 3:23 am

» Reglas de Noreth
por Adorno Azurbanipal Dom Mayo 12, 2019 3:03 am

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Margaret Orgaafia Sáb Mayo 11, 2019 4:59 pm

» Nas~
por Alegorn Vie Mayo 10, 2019 1:53 am



En camino al Bosque de los Susurros H8SDUFN
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones
En camino al Bosque de los Susurros SiUh6o7
En camino al Bosque de los Susurros KRfbrcG
En camino al Bosque de los Susurros 9fBXn98

En camino al Bosque de los Susurros

Ir abajo

En camino al Bosque de los Susurros Empty En camino al Bosque de los Susurros

Mensaje por Kylver el Mar Sep 23, 2014 9:04 am

Antes que nada quisiera pedir disculpas por el retraso, entre la universidad y los problemas propios se me alargo más de lo que esperaba y cuando me di cuenta, ya tenía casi 2000 palabras en una historia que pensé terminarla en dos semanas, seguro me odiaran al momento de rolear en grupo, ya que me di cuenta lo lerdo que puedo llegar a ser a la hora de escribir. Sin más, espero que disfruten leyendo esta segunda parte de la historia tanto como yo disfrute escribiendo.

==========================================================

En la tarde del segundo día de la travesia un mareado kylver asomaba en el puente,  en su rostro todavía se veían los efectos de la borrachera, tenía un color pálido y cara de poco sueño, pero los ánimos iban mejorando junto con el día, solo perduraba parte de la resaca de la noche pasada y el mareo de la tormenta se había desvanecido pasado el mediodía. En sus manos llevaba un par de rojas manzanas y una jarra de vino de un color rojo muy oscuro. Sus ropas eran finas telas de seda blanca que aun se mantenían impecables en su níveo color, sus alas se llevaron la peor parte de una noche muy agitada, las puntas de estas y la zona inferior estaban manchadas con el vino derramado en la bodega,  la borrachera fue tal que arrastro las alas despreocupadamente por todo el sucio suelo hasta caer dormido en el camarote.

Las tormentas que azotaron sin descanso a la pequeña embarcación el día anterior quedaron atrás, y el cielo se habría limpio e interminable sobre el horizonte,  abajo el barco de una sola vela y de poco calado se movía rápido surcando las tranquilas aguas empujado por un viento a favor, en su botadura lo habían bautizado “peregrino” por su rapidez en mar abierto. La poca carga que transportaba la hacía una embarcación sumamente veloz,  diseñada para ser tripulada con facilidad por un solo hombre en el mejor de los casos, estaba dotada de un camarote,  con una cubierta despejada y amplia, y una bodega un tanto estrecha,  dentro de esta llevaba como suministros principales pescado de mar y variadas frutas frescas de la ya avanzada primavera, como así también 2 barriles de un exquisito vino especiado y un barril de cerveza negra, la cual corrió como agua la primera noche de viaje.  
Al divium se le daba terrible lo de navegación, y la tormenta no hacía sino empeorar la situación, por lo que se aturdió lo mejor posible con alcohol y dejo al incansable elfo la tarea de navegación.

En el puente el Elfo llamado Inaran timoneaba el barco con gesto calmo y despreocupado, el cansancio no afloraba en su cuerpo y no aparentaba haber pasado toda la noche luchando contra un mar enfurecido, su cabello oscuro y brillante ondeaba libre al son del viento, y sus ojos miraban el horizonte, intentando en vano divisar tierra firme.  Al ver al divium subir a cubierta soltó el timón y acepto una de las manzanas que le ofrecía este último, al tiempo que lo saludaba cordialmente;

–Buenos días señor Jarls, ¿se encuentra mejor de ánimos en este día? Temo informarle que pasara otra jornada antes de tocar tierra firme, si mis cálculos son correctos-  Su forma de hablar aun le resultaba extraña a Kylver aunque su voz era agradable al oído, se escuchaba  un tanto musical, como si cada palabra entonada fuera una nota musical.
Mientras que saboreaban la jugosa fruta y miraban el horizonte bajo la sombra de la vela inflada por el cálido viento kylver respondió;

-La tormenta me ha dado duro, pero sobreviviré… ¿Y qué me dices tú señor elfo, acaso no se siente cansando?-
La mirada del divium pasó del cielo azul y del sol primaveral a la cara del elfo, sus rasgos eran hermosos, su nariz delicada y en punta, su barbilla perfecta, sus dientes simétricos y de un blanco radiante, sus labios finos y carmesí y una mandíbula firme y poderosa masticaba con gracia lo que restaba de la manzana.

El elfo bajo la mirada hacia Kylver, estando a la par, el divium apenas pasaba la zona media del torso de aquel hermoso ser.  Con una sonrisa en sus labios prosiguió la conversación;

-¿La tormenta? ¿No querrás decir la cerveza?...Solo digamos que he descansado unos siglos más de la cuenta, y si bien el mar no me sienta tan bien como tierra firme,  la naturaleza del mismo no me es adversa aun bajo el azote de la tormenta… Ahora solo necesito beber de esa copa que tan tentadora luce- Tras tomar un generoso trago, continuo– Te prometí que te contaría muchas cosas, pero antes vamos a necesitar más de este delicioso vino y muchas más frutas con que acompañar tan épicos relatos- tras esas palabras se perdió en el interior de la embarcación,  en camino  a donde se encontraban las provisiones.


Mientras Kylver timoneaba la embarcación empujada por una leve corriente de viento, el elfo preparaba el vino y la cena bajo un atardecer dorado, un pequeño brasero de hierro ardía con timidez suficiente como para cocinar un fresco pescado de mar, junto a este en una fuente de plata había a montones pequeñas y jugosas uvas,  y para acompañar la comida un gran jarro de madera pulida estaba lleno a rebozar de vino.  Una vez terminado los preparativos, el elfo se acomodo cerca del brasero y de frente a Kylver, y comenzó a narrar la historia al tiempo que giraba el pescado lentamente sobre el fuego.

-Hace mucho tiempo, muy lejos de aquí existieron dos florecientes reinos diviums llamados Hochburg y Felben, estos reinos además de estar situados muy próximos entre ellos se encontraban en una zona privilegiada, rodeados de tranquilos ríos, densos bosques y grandes lagos formados en las depresiones y zonas bajas de una cordillera. -

La mirada del elfo se perdió en la noche, como si recordase un lugar lejano, perdido en el tiempo.

-Contaban con toda la paz que uno puede esperar tan alejados del mundo, y con una riqueza incalculable bajo las montañas que formaban parte de sus territorios. Gracias a esto y a una gran explosión demográfica, estos dos reinos crecieron tanto que se fusionaron bajo un mismo mando al unirse en matrimonio las familiar reinantes.
Se podría decir que fue un imperio en todo su esplendor aunque nunca se lo llamo como tal, porque aunque estuviesen unidos, había una marcada diferencia entre los habitantes de ambos reinos, los primeros eran buenos comerciantes y navegantes, controlaban los pasos de las montañas y las vías fluviales, y preferían la paz a la guerra, mientras que los segundos optaban por ser más contundentes y beligerantes, eran el brazo armado y escudo de ambos reinos, estos últimos eran mucho más numerosos, controlaban la mayoría de las minas bajo las montañas y gran parte de los cultivos y el ganado ya que su reino se encontraba en las zonas más bajas y productivas de ambos reinos. -


-La gran poblacion de estos reinos obligo a sus dirigentes a pensar en una manera de solucionar sus problemas sin que interfiera con otras culturas y razas, aunque unos pocos nobles liderados por un poderoso e influyente divium llamado Haakon Anhofen, pensaban que la única forma posible era una conquista sangrienta y por la fuerza, priorizando a su pueblo sobre el resto. Por supuesto esa idea no gusto en lo más mínimo y se decidió crear nuevas “colonias” en lugares remotos, se dieron nuevos títulos y privilegios a los más renombrados y poderosos personajes del reino para que gobiernen en nombre de sus reyes y mucha de la población se traslado a esas nuevas colonias.-

-A medida que nacían estas nuevas ciudades la distancia a la capital se hacía cada vez mayor, y la lealtad de cada colonia para con su rey se hacía cada vez menor. Una de las últimas colonias, o tal vez la ultima, fue tú natal e inhóspita tempelhof, y a esta colonia fue exiliado el poderoso Anhofen junto con sus más fieles seguidores, como castigo por oponerse a los reyes gobernantes en todas y cada una de sus decisiones.-

-¿Haakon Anhofen? – pregunto kylver pensativo. El atardecer dio lugar a una noche estrellada, con una luna enorme adornando el cielo nocturno primaveral, del pescado solo quedaban restos y ambos viajeros comían las frutas tranquilamente mientras terminaban de beber el poco vino que restaba.

–“Anhofen” es el apellido que lleva la casa gobernante de tempelhof…-continuo el divium mientras todo encajaba en su mente.
-entonces su linaje se remonta a unos simples traidores- La historia que le estaban narrando era muy distinta a la que había escuchado tantas veces de pequeño, donde todos eran considerados héroes que sacrificaron hasta sus vidas por su amada ciudad.

-Así es- añadió el elfo, mientras se inclinaba hacia adelante y miraba el fuego del brasero, sus rasgos parecían de piedra bajo la tenue luz del fuego. Su tono se volvió frió, y dijo sin expresar sentimiento alguno.

– No solo ellos, sino todas las principales familias de tempelhof, incluida la suya pequeño señor-  

Kylver se hallaba sorprendido, su cara se frunció en un gesto de desaprobación, sean cuales fueran las razones que le llevaron a sus antepasados a traicionar a su propio pueblo y ser merecedores de tal castigo no tenían nada en común con los habitantes que en la actualidad residían en tempelhof.

-Fueron enviados a una prisión donde no existían muros o barrotes, siquiera un guardia que los vigile, la montaña misma era su prisión, y su escape significaba la muerte. Unos pocos lo intentaron y perecieron, pero los que se quedaron con el tiempo se fortalecieron y pudieron crear la formidable ciudad que conoces tu.- El elfo hizo una pausa para beber.
 
La mirada de Kylver se perdió en el horizonte, la noche avanzaba lentamente-Es increíble saber que mis antepasados fueron despreciables traidores.-Dijo el divium con resignación- pero lo que más me sorprende es saber que la ciudad donde nací fue en realidad un lugar elegido solo con el fin de castigarlos eternamente…- Se incorporo y se alejo hacia la barandilla, miro hacia el cielo nocturno y estiro sus níveas alas, vibraban solo con la idea de emprender vuelo.

El elfo negaba con la cabeza al tiempo que terminaba de beber.-No solo fue eso-Dijo, con un tono más animado- todas las colonias fueron elegidas cuidadosamente, con un propósito en concreto, más allá de todo lo que ofrece, la montaña donde se asienta tempelhof es una fuerte canalizadora de magia- El elfo corrió los restos de la cena y se puso a dibujar imaginariamente sobre la cubierta de la embarcación.

-Veras…- Dijo al tiempo que hacia un círculo con su dedo índice- Mi pueblo tiene un concepto sobre la magia, pensamos que esta es una energía que fluye libremente en todo el mundo, pero existen lugares donde se concentra en llamados “vórtices” y corre como si de un rio se tratase, en esos puntos específicos, un ser receptor podría explotar sus capacidades y hacer mejor uso de ella… en simples palabras, sus hechizos serian más poderosos. Y eso es lo que buscábamos…- las últimas palabras fueron un susurro triste que solo pudo escuchar.

El batir de las alas apenas se escucho sobre el monótono golpeteo de las olas, el elfo no necesito levantar la mirada para saber que estaba solo.

- Nunca imagine que eso me costaría mi vida…-

Y una solitaria lágrima rompió sobre la cubierta de madera.


En lo alto del cielo nocturo, a la luz de la luna, Kylver volaba  en círculos sobre la embarcación, solo con sus pensamientos, volar en solitario le  sentaba bien, lograba despejar su mente, le daba la certeza que nadie podría dañarlo allí, tan lejos de todo, lo demás quedaba abajo, con el resto del mundo.
No podía seguir pensando en el pasado, ya no importaba, problemas más graves se cernían amenazadores sobre su pueblo, eso era un hecho, ahora tenía una misión que cumplir, muchas vidas dependían de ello, y no iba a defraudarlos. Una nueva historia se iba a escribir, una que dejase en el olvido el oscuro pasado de Tempelhof.

-Ya es hora de volver- Pensó el pequeño divium en voz alta al tiempo que trazaba con destreza un giro en descenso mientras rotaba sobre si mismo 180 grados, directo hacia el barco. La velocidad aumentaba con cada segundo de caída libre, los ligeros atuendos de seda se adherían con fuerza al cuerpo, el zumbido del aire lo cubría todo y la embarcación parecía acercarse vertiginosamente a su encuentro.

 La figura del elfo se distinguía en la proa, descansaba sobre la baranda de cara al firmamento, con rapidez Kylver desplego sus alas y redujo la velocidad lo suficiente para dar un último giro y descender sobre la cubierta de frente al brasero que emitía sus últimos y agonizantes hazes de luz. Tras cerciorarse de que el elfo descansaba, se dirigió hacia el puente, lo que restaba de la noche seria el timonel del somnoliento “peregrino”.

El radiante sol de mediodía logro traer de vuelta a Kylver del reino de los sueños, dormirse en el puente era duro, pero el sueño fue reparador. No recordaba en qué punto se había dormido, y lo desconcertaba aun mas ver la cubierta totalmente despejada, como si la cena de la noche anterior fue solo su imaginación.

El elfo timoneaba el barco como el día anterior, pero esta vez tenían tierra firme a la vista, su objetivo era una zona baja del terreno, las colinas ondulaban el verde suelo hacia el norte y la costa daba paso a una zona de risco y rocas afiladas por la erosión del mar. Hacia el sur se divisaban arroyos que desembocaban al mar, y más allá, comenzaba un bosque que se perdía en la lejanía.

Ninguno emitió palabra alguna, Kylver se paro junto al elfo y juntos miraban lo mismo en el horizonte, la costa se hallaba cercana, y un pequeño poblado de pescadores era lo que ambos esperaban ver, no se trataba de más de una docena de pequeñas casas, con pequeños botes de pesca dispersados cerca de la costa.  A sus espaldas una gran nube cubría el horizonte, si bien parecía una típica nube de tormenta, se encontraba lejos y no llegaría antes del próximo día.

-Y ahora, ¿Cómo continua nuestro viaje, donde encontraremos a tus hermanas?-Pregunto Kylver de repente, rompiendo con el silencio sobre la cubierta.

Sin desviar la mirada del poblado el elfo respondió- Primero tenemos que averiguar de alguna forma dónde nos encontramos exactamente, y luego hemos de ir hacia el sur, hasta llegar al bosque de los susurros, en lo más profundo del bosque residen los de mi orden. Veras, mis “hermanas” son partes de esa hermandad.-

-Entiendo-Dijo Kylver mientras asentía al comprender la relación entre el elfo y sus compatriotas desaparecidas.

-¿Y crees que están allí? ¿Qué haremos si no las encontramos?- Kylver no estaba seguro de que después de varios siglos puedan seguir estando en el mismo lugar.

El elfo lo interrumpió bruscamente cuando Kylver estaba por hacerle otra pregunta y su atención sobre el poblado se hizo aun más notable.

-Allí, ¿lo alcanzas a ver?- señalaba mas allá de lo que parecía un pequeño taller, un sinuoso camino subía hacia la colina más cercana, en ella se erigía lo que parecía un fuerte de madera rodeado de una empalizada, en el centro se alzaba una alta y solitaria torre de vigía, en cada cara de esta, colgaban banderas blancas adornadas con una enorme cruz patada en color negro en su centro.

– ¿Reconoces esa bandera Señor Jarls?- Le pregunto Inaran a Kylver, su cara volvía a ser de piedra, sus profundos ojos lucían atentos a esa zona, El divium negó con la cabeza, a diferencia del elfo, Kylver solo sentía curiosidad

–Nunca la había visto y no está mencionada en ningún registro que haya leído…-

-¿Debemos preocuparnos de ellos?- Le pregunto Kylver de repente al tiempo que se desperezaba. Varias plumas sucias cayeron al suelo al agitar las alas.-Un buen aseo no me vendría mal- Sentencio Kylver mientras se miraba con desaprobación.

El Elfo volvió la mirada hacia Kylver, en su cara apareció una fugaz sonrisa, pero tan rápido como apareció se fue.-Sean quienes sean harán preguntas, y puede hasta que no nos permitan continuar viaje… tienes que saber que existen lugares donde elfos y diviums no son bienvenidos, por lo que te imploro que de ninguna forma digas realmente donde nos dirigimos y el por qué nos dirigimos allí-

Kylver asintió con la cabeza. Y prometió solemnemente no decirlo. Desde donde estaba vio moverse a los centinelas de la torre, todos vestían túnicas blancas con la misma cruz negra en el pecho, una decena de soldados bajaban la colina a paso ligero, junto a un jinete que parecía ser el comandante por su distintivo yelmo metálico que brillaba con intensidad a la luz del sol.

-Mira, ya nos han visto, y parece que se preparan para recibirnos – exclamo Kylver emocionado, nunca había tenido contacto con humanos, por lo que no notaba la tensión del elfo, el cual desconfiaba celosamente del grupo que venía a “recibirlos”.

-¡Rápido! ve al camarote y vístete con lo más fino y apropiado que encuentres, esperemos que eso sirva. Yo buscare las armas que nos entrego Fénix el día que partimos.- Dijo el elfo y luego salió disparado hacia el interior del barco.

-¿Armas?- Pregunto lentamente Kylver mientras se ponía manos a la obra. En ningún momento pensó que tendría que luchar con el primero humano que se cruce.

-¡No creo que sea necesario exhibirnos armados mi señor elfo!- Gritaba Kylver al tiempo que se cambiaba sus ropas por unas finas telas de color oro con ribetes blancos a la altura de la cintura, haciendo juego con un cordón de gruesa lana blanca ceñido a la cintura, abierta en el pecho y por los costados en las piernas y larga hasta el piso.  

Inaran apareció en el camarote con una fina espada en la mano derecha y una daga en su izquierda, la cual se la extendió a Kylver, tras un vistazo rápido asintió con la cabeza aprobando la elección del divium en vestimenta, sus gestos se serenaron y con tono tranquilizador le dijo;

-Son solo por si acaso, pero créeme, hay que estar prevenidos para lo desconocido-

-Confió en tu juicio- respondio Kylver un tanto inseguro. Miro la daga que tenía en su mano y Luego partió detrás del elfo.

Y salieron al exterior.
Kylver
Kylver

Mensajes : 11
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.