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El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Miér Mar 18, 2015 11:34 am

Me acabé acostando en el camastro, en silencio, mirando al techo. ¿A qué le respondí que estaría cansada? Realmente no sabía por qué lo habría dicho, simplemente me apetecía estar sola. Me había puesto de mala leche haber visto a aquel encapuchado que me había evitado tantas veces, y quizás lo pagué con el resto.
Me desnudé para acostarme para dormir. Me resultaba incómodo dormir con ropa, y no tenía nada cómodo para poder dormir a gusto, y la ropa la usaba de sábana.
Acabé sumiéndome en un sueño profundo, tanto que ni siquiera había soñado nada durante la noche.

A la mañana siguiente, me despertó la luz del sol sobre mi rostro, y me obligó a abrir los ojos. Había un ligero vaivén en el barco, por el oleaje que llegaba hasta el puerto. Me levanté despacio, y procedí a vestirme, y me dejé el pelo suelto caer por mi espalda, sin ningún tipo de peinado en especial, sólo desenredado con los dedos para que al menos no se quede atascado.
Tenía algo que hacer, y era cuanto menos ayudar. Me sentía inútil aquí en el barco, y no quería que fuera una carga para los que estábamos en el barco

Salí del camarote, y miré a un lado y a otro. No había nadie en los alrededores, seguramente, porque andarían durmiendo. Me marché del barco, caminando sobre la pasarela, y me fui hacia la ciudad con paso decidido. Allí cerca del puerto había tabernas, y mucha gente esperando a ser contratada, así que me paseé por la zona para ver qué encontraba, hasta que dos hombres enormes junto a los que pasé, me intentaron llamar la atención
-Oh, una belleza por el puerto. Y esta no parece una “profesional”
Al principio no les presté atención alguna, como quien observaba una piedra, pero se dispusieron a caminar para acercarse a mi.

- Hey lindura, si estás perdida, yo puedo llevarte a donde quieras
Uno de los dos hombres me tomó la mano, y yo se la aparté con rapidez, sin siquiera mirarle
-Oh ¿nadie te ha enseñado a tratar bien a un hombre?

Los dos hombres se acercaban más a mí, y me detuve para dedicarles una mirada con odio, para seguir después, pero eso sólo despertó más interés en mí.
Entonces sin darme cuenta, noté que me agarraron un brazo, e hice el amago de soltarme de la persona aquella, pero entonces me giré y vi que se trataba del encapuchado. Aún le tenía rabia a este hombre
Aun así, parecía que venía para ayudarme, y hablaba como si fuera su novia, o esposa o algo así, tras lo cual, nos metimos en una taberna.

- Bueno, no creo que nos sigan hasta aquí – Le miré a la cara ensombrecida, y me callé. En realidad me había ayudado, así que no podía criticarle. O no debía. Simplemente me mantuve cerca de él, ataviada con su brazo alrededor de mí.
El encapuchado regaló dinero para que la gente bebiera a su salud, seguramente para intentar capturar gente para el barco, pero la verdad es que nadie se acercó para, simplemente, unirse a nosotros.
Me aparté de Ruisu y me subí de un salto a una mesa, mirando a mi alrededor. Mis faldas se levantaron durante unos segundos por la caída a la mesa, lo cual parecía animar a los parroquianos de la taberna.
-¡Hola chicos! Cabe decir que yo estoy con ese hombre encapuchado de ahí, y pertenezco a la tripulación del barco que va en busca de la mítica ciudad.
Di un giro sobre la mesa vacía, y me incliné hacia delante con una especie de reverencia, con lo cual alcanzaba a poder observarse mejor las formas de mi cuerpo, aunque por escasos segundos y de ángulos difíciles
-Mi nombre es Janna, y os agradecería mucho que nos ayudaseis en este viaje, pues necesitamos tripulación para nuestro barco, y así poder navegar con normalidad. Y quién sabe, quizás podríamos divertirnos un poco ¿Verdad?
Uno de los hombres quedó hechizado mientras le observaba a los ojos con intensidad. Tenía aspecto de estar fuerte y sano, y sería muy útil para nosotros.
Éste se levantó de su mesa y se puso tras de mí, junto a la mesa. Y a los pocos segundos, más hombres se levantaron de sus mesas para acompañar a éste último, hasta juntarse 10 hombres de aspecto fornido o al menos trabajado.
-¡Bien! Me di la vuelta y les miré a los ojos a todos con un rápido vistazo. De un salto bajé de la mesa, y me puse en el centro de los hombres, poniendo mis manos osbre los hombros de dos de ellos
-Me gustáis, chicos, se os ve fuertes y saludables. Os agradezco que queráis venir a Landemar con nosotros

Pasé entre ellos y me detuve frente al encapuchado, al cual le guiñé un ojo con los brazos en jarras, en señal de aprobación.

Salimos de la taberna, y pasamos por algunos artesanos de la madera para comprar materiales y así poder reparar el barco. Los hombres que se unieron a nosotros cargaron todo lo que compramos, mientras que yo paseaba delante de ellos con paso seguro y decidido, con paso contoneante.

Llegamos al barco, y el encapuchado mencionó que él había pagado todo esto, y acto seguido se marchó.
Los hombres, por su lado, preguntaron en qué podrían ponerse a trabajar, y con los materiales que cargaron, se pusieron a comenzar las reparaciones del casco y de la cubierta.
Entonces vi que Youdar iba a salir de paseo por el puerto, seguramente a comprar cosas.
Me acerqué a él y le acaricié el pelo, con una sonrisa amable en mi rostro.
-Quisiera ir a ayudarte. Me siento una carga, y no quiero estar sin hacer nada en el barco

Youdar pareció aceptar mi compañía, lo que me mejoró mucho los ánimos. Y nos pusimos a hablar de cómo reparar el barco y lo que éste necesitaba
-¿Ah si? Vaya. Eso no parece nada fácil. Así que eres carpintero ¿no? Suena muy emocionante.
¿Y por qué dices que no será mucho tiempo?


-Oh, escuché algunos comentarios en tabernas, mientras buscaba tripulación, nada importante

Después de comprar velas para el barco, pasamos por delante de un cadalso, una plataforma de madera elevada respecto del suelo. Y allí había un hombre, mostrando a una niña con… ¿orejas de conejo?
Vi su rostro, su carita delicada de muchacha joven, y mi corazón se enterneció. ¿Y querían vender a esa niña? Si era muy pequeña. Me puso de mal humor. Pero automáticamente quise ayudarle. Una niña no merecía ser esclava de nadie, y menos de casada prematuramente, como habrían sugerido. Hubiera incluso pagado su subasta, pero entonces Youdar dijo que mejor que nos fuéramos de allí. Le hice caso, aun sin saber bien por qué.
Llegamos al barco y pusieron allí comida que olía muy muy bien. No tenía por qué comer, pero me había entrado la gula con el buen olor de la comida, y tomé asiento con gusto. La tripulación estaba ya allí sentada también, y cuando nos hubo servido el hombrecillo que estuvo con Youdar el día anterior, le di un sorbo a la cucharada de estofado. Sabía muy bien, pero a los pocos segundos, noté cómo me escocía la boca y la garganta, como si me quemara, y tosí de forma un poco fuerte. ¿Qué tendría aquel estofado? Oí un grito entonces, pero no lo oí muy bien, porque mi propia tos tapaba el sonido.
No sé qué pasó en ese momento, que noté que caía al suelo, y mi cabeza golpeó no muy fuerte, porque el respaldo golpeó antes que la cabeza, contra la madera del barco, y cerré los ojos.
Pero me abrieron los ojos y me echaron agua en ellos y entonces éstos me ardieron.
-¡Aaarg! ¿Pero qué rayos estás haciendo? Repuse tapándome los ojos
Realmente me estaba enfadando y mucho, no sabía bien por qué me estaban haciendo esto, y para colmo, me arrastraron por el suelo, tirándome del pelo.
Abrí los ojos con dificultad, y éstos no paraban de soltar lágrimas. Me giré para ver a mi agresor, y me di cuenta de quién era. ¿Qué mosca le había picado?

-¡Suéltame!¿Por qué me estás arrastrando tirándome del pelo?¡¡Suéltame inmediatamente!!

Mis ojos debían estar rojos como la sangre con mis pupilas muy muy pequeñas, y mi piel ligeramente enrojecida de rabia y dolor.
Cuando intenté incorporarme, me echó más líquido, porque no podría ser agua, en mi cara. Entonces lo tenía claro. Me estaba haciendo daño porque sí

Me agarré a su pierna con ambos brazos, y clavé mis colmillos en su gemelo de la pierna, apretando con ayuda de todo la rabia que se me acababa de acumular de golpe.

Me zarandeó y le dejé un buen agujero en la pierna, pero no le llegué a arrancar la carne porque le solté, asustada y dolorida

Entonces me colocó en el suelo, y me quedé arrodillada, mirándole a la cara, mientras, de rabia y dolor, mis lágrimas caían por mis mejillas. Me decía que tenía que ayudarle, pero me daba ahora una rabia terrible disponerme a ayudarle
-¡Eres un salvaje!¿Por qué me haces daño?
Repuse mientras veía cómo mojaba la hoja de la espada con más líquido. Apoyó esa espada sobre mi cuello y me aparté hacia atrás, al notar que me ardía.
-Si ha de ser ayudar a gente como me “acabas de ayudar” a mí, prefiero pudrirme aquí antes que ayudarte
Entonces me soltó y me puse a toser quedándome sin aire, para levantarme con rabia, mirándole con los ojos inyectados en sangre.
-¿Cómo que vendido?¿Qué quieres decir? ¡Acabas de vender tu dignidad!

Youdar se giró hacia mí con nerviosismo e impaciencia.
-¿Como yo te he ayudado a ti?, ¿Vas a negar que eres un demonio?, ¿Vas a negar que me has engañado desde la primera vez que hablé contigo?
Me acerqué a él, mirándole a los ojos más de cerca, que ya no me lagrimeaban tanto, pero de cuando en cuando derramaban una lágrima por mis mejillas.

- No puedo negar lo que soy... Pero ¿por qué dices que te he engañado?

Estaba totalmente perdida, porque no tenía ni idea de a qué se refería. Pero no por ello dejaba de estar furiosa

-Lo sabes bien. Has jugado con mi mente-

-¿Ah sí? ¿Cómo he jugado contigo? ¡Dímelo!-

-¡Tu aspecto! ¿Cuál es tu aspecto real? ¿El que yo he conocido estos días o el que veo ahora?

Ahí me hizo perder mi cordura ¿Cómo que mi aspecto?¿Mi aspecto había cambiado para él?¿Cómo era eso posible?

- ¿Mi... aspecto?¿Qué quieres decir con "Mi aspecto"?

- Desde que subiste a mi barco me has hecho creer que eres una elfa, y ahora descubro ¿qué?, ¿qué demonios descubro?
Youdar se paseó alrededor, mirándome con atención y fiereza.

-Son muchos los que se han condenado por embarcar junto a criaturas como tú. ¿Pretendías arrastrarme contigo al foso?

- ¿Cómo que arrastrarte al foso?¿De qué hablas?

- Se lo que hacéis los demonios. Engañáis a la gente, hacéis tratos con ellos, y condenáis su alma por siempre. Vuelvo a preguntar. ¿Vas a negar que eres un demonio?

Me crucé de brazos bajo mi pecho, y me quedé mirándole, con más seguridad que antes.
- No. Soy un demonio. Pero no condeno almas. Sólo me alimento de la energía de la gente, pero no les condeno ni hago tratos....

No sé siquiera por qué la gente a veces cambia sus pareceres conmigo y su forma de ser de repente


-¡Demuestralo!, ¿No eres malvada? Bien, ¡Ayúdame a rescatar a esa niña!

Me hizo ponerme enrabietada que me dijera eso. Ya desde el principio deseaba ayudar a esa niña de orejas de conejo

- ¡Yo también deseo rescatar a la niña!¡ Ni siquiera has querido preguntarme!- Repuse levantándome del suelo, llorando de rabia- Pero te aseguraré una cosa. Si le liberamos, no voy a dejar que se acerque a tí ¿Me estás entendiendo?

- ¡Perfectamente!-

Excelente. No dejaría que este enano tocara a esa pequeña muchacha, inocente y frágil.

- Yo seré quien compre a la niña. Tu distraerás a los esclavistas ¿Sabrás hacerlo?- entonces te doy un papel, que lo llevo encima porque es una de las hojas del poema de Landemar, pero donde no había nada escrito - Podrás hacerles creer que esto es un pagaré?

-  Sí... Puedo hacerlo con mi particular encanto...- Repuse seriamente, tomando el papel con cuidado -  Da por hecho mi parte. Espero que cumplas la tuya también

- Cuando llegue el momento, di que pujas en nombre de... el barón Youdar Hanton

Fruncí el ceño mientras le respondía

- Hmff... Está bien ¿y tý qué harás?

- Poner cara de pocos amigos y mirarles a todos como si fueran pulgas

- ¿Y ya está?

- ¿Y qué quieres que haga? Debo parecer un comprador

- ¿Y cómo haremos para que nos dé a la chica? Le puedo hacer creer que es un pagaré, pero entonces... si se da cuenta del truco, nos perseguirá

- Dijiste que tu sabrías hacer tu parte

- Y puedo hacerlo! Ni siquiera lo dudes

- Pues ya está. Tú haces tu parte y yo la mía. En cuanto tengamos a la niña, vamos hacia el barco.

Me guardé la hoja de papel en mi pecho, y avanzamos por la calle, mientars me limpiaba las lágrimas de mi rostro.
Entonces marchamos hacia la plaza donde se desarrollaba la subasta. Parecía que la niña seguía ahí, a la espera de que pujaran por ella, y el negrero estaba buscando gente que empezara a dar dinero por ella. Mi piel se fue relajando a medida que observaba a la niña, que me enternecía el corazón. Ya no brillaría, ni tendría aparentes quemaduras, aunque aún me picaban los ojos.
La puja comenzó por 50 monedas de plata. Y luego otro pujó 1 moneda de oro.
Levanté la mano, indicando que daría 2 monedas de oro.
Las pujas fueron subiendo, pero no pasaban de las 3 monedas de oro y acabé por ofrecer 5 monedas de oro.

-¡5 monedas de oro en nombre de Youdar Hanton!

Repuse a voz en grito.
El silencio se mantuvo durante unos segundos. El negrero buscó más pujas entre la gente

-¡5 monedas de oro por la señorita! ¿Alguien más? ¿Nadie? A la una, a las dos, y a las tres! ¡Vendida!

Repuso el hombre con animosidad.

-Pásese al final de la subasta a por su pertenencia, señorita

La subasta avanzó con otras ventas, no solo de esclavos, también de animales de carga, y de compañía, y también de objetos valiosos.

La subasta terminó con los compradores frente a la tarima elevada, esperando a pasarse para pagar sus nuevas pertenencias.

Nosotros fuimos los últimos en ir hacia el vendedor.
Subimos a la tarima y el hombre, con una sonrisa ancha en su rostro.
-5 monedas de oro ¿eh? Una puja fuerte, sin duda.

Me acerqué hasta él y apoyé unos dedos sobre el pecho del vendedor.
-Sí… así es Repuse con una media sonrisa, intentando ser sensual con el hombre - Me podrá cobrar con un pagaré avalado por el Rey Repuse sacando con dos dedos de la otra mano el papel doblado cuidadosamente de entre mis senos, y le miré a los ojos. -Si no le importa, claro. Usted sabe, llevar tanto dinero encima es cuanto menos peligroso

El mercader parecía no fijarse en lo que habría a su alrededor, lo que daría oportunidad a Youdar de poder recoger a la niña y así irnos rápidamente.

-Sí, es totalmente comprensible. Pero sería indigno robarle a una mujer tan hermosa como usted, señorita
Me acerqué más a él, tocando su pecho con mi pecho, con un leve roce.
-Más desperdicio es rechazarme, señor. Y aun así, hay gente que se indigna a rechazarme
Youdar ahora haría su parte para tomar a la muchacha de orejas de conejo.

Cuando éste hubo tenido a la muchacha con nosotros, le entregué la hoja de papel al comerciante, y éste me agradeció con una sonrisa.

Me acerqué a él y con la mirada sibilina, con los ojos entrecerrados, le di un beso en el cuello, como agradecimiento, a lo que el hombre respondió con un ligero temblor.

-Quizás volveremos a vernos, señor. Cuídese

Entonces me marché junto a Youdar y la chica en dirección al barco. Automáticamente, cuando nos hubimos alejado lo suficiente del vendedor, a paso ligero y rápido, me puse entre Youdar y la chica de orejas de conejo, mirando a Youdar con mirada de advertencia.

Me volví hacia la chica, y mi mirada se enterneció, mientras seguíamos andando hacia el barco apresurados.
-Vamos, muchacha. No serás una esclava, pero debemos ir a nuestro barco antes que se den cuenta del engaño ¿Cómo te llamas, preciosa?[/color]


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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Ruisu EvandHell el Sáb Mar 21, 2015 4:11 am

Había pasado tal vez una hora desde nuestro regreso al barco, con una nueva tripulación, los marineros se encontraban caminando de un lado a otro por la cubierta, acomodando sus cosas y ayudando con la reparación que hacia el Enano. Mientras tanto Necross cocinaba junto a Marcin un amigo del capitán.

Aun me quedaban algunas monedas de oro con las cuales tenía pensado ir a comer por mi cuenta, pero al recibir el llamado del cocinero no pude evitar acercarme por el aroma que tenia la comida. Habían preparado una mesa grande para al menos unas diez personas, todos los demás comían a un lado de la mesa sentados en cajas o barriles, incluso en el suelo se podían ver algunos hombres sentados esperando la comida. El primer plato en el menú fue una sopa de verduras un tanto simple, por no decir otra cosa.

El sujeto al cual llamaban Marcin fue quien puso el plato frente a mí. Mire a mi alrededor y pude notar el desespero con el cual muchos hombres comían esa sopa, acerque mi rostro a la taza de comida y pude sentir el olor que tenia. Era agradable pero no me abría mucho el apetito.

– ¿Quien preparo esto? – murmure mientras ignoraba a todos a mi alrededor y permanecía inmóvil mirando la sopa. Le di algunos giros con la cuchara y me quede viendo por un rato el líquido girar.

- Hey encapuchado. ¿Acaso esperas que la sopa te de alguna invitación? Si no quieres comer dámelo y yo te hago el favor. Jajaja.- dijo un sujeto que estaba sentado a mi lado con una risa burlona. Lo mire fijamente y con falta de interés le pase el plato de sopa. Sabía que era solo un capricho mío el desconfiar de la comida que Necross y Marcin habían preparado, pero aun así no me convencía arriesgarme por una sopa tan común.

Levante la mirada para ver a los pocos tripulantes que conocía y mientras miraba de un lado a otro, me sirvieron el segundo plato de comida. Era un estofado de carne y verduras apenas sentí el aroma de la carne se me hacia agua la boca.

– Bueno creo que con este plato si se esforzaron.- Dije en voz baja mientras cortaba un trozo de carne para dar el primer bocado. Clave mi cuchillo en la carne y le di un primer bocado, mientras masticaba y me deleitaba con el delicioso sabor, escuche los quejidos de una mujer.

Revise con la mirada la habitación, tratando de encontrar la fuente de estos sonidos y al ver que Janna era quien tocia fuertemente solté el cuchillo y me levante de la mesa. Más por instinto que por querer ayudarla. De un momento a otro Youdar empezó a gritarle a Marcin y a señalar a la pelirroja. Todo el mundo estaba mudo viendo la escena, lo que parecía una calmada comida término siendo el espectáculo de nuestro capitán. Y lo peor estaba por venir…

-¡Es un súcubo!- Grito Youdar y luego de esto, el enano, tomo la silla de la chica y la jalo fuertemente haciéndola caer al suelo. Al escuchar el sonido que había producido la cabeza de Janna al chocar contra la madera muchos hombres apretaron sus puños en señal de impotencia. Estaba claro que querían actuar para proteger a la pelirroja pero siendo el propio Capitán quien la atacaba no podían hacer más que observar impotentes.

-Que mierda pasa con este Enano. – Pensé al ver que Youdar tomaba a la chica por el cabello y la sacaba arrastrando de la habitación. La mayoría de los hombres siguieron al Enano. Necross parecía no entender la situación. O entenderla mucho más que yo pues el, se quedo como todos los demás, viendo la pelea sin intervenir con el enano.

Yo en cambio estaba muy sorprendido por todo lo que había sucedido. – ¿Que se supone que acaba de pasar? – Me dije a mi mismo pues todo había pasado muy rápido como para tomar algún bando. – ¿Porque ese Enano había atacado a su compañera de esa forma? ¿Estaba la comida envenenada? – eran solo algunas de las preguntas que tenia y que nadie parecía poder responder. Mire a mi alrededor y solo quedábamos Marcin y yo en la mesa.

El hombre tenía una sonrisa en su rostro y miraba fijamente el estofado. Como si fuera cumplido algún deseo interno… Como si fuera sido todo esto su plan desde el principio. Me acerque a la puerta y pude escuchar como Youdar daba su ultima “Orden” antes de abandonar el barco.
-Nadie se marcha hasta que yo no vuelva. Necross y Márcin, quedáis a cargo de todo.- Grito el capitán mientras arrastraba a Janna por la rampa hacia el puerto.

Me percate que todos los hombres estaban en cubierta y cerré la puerta del comedor quedando solo con Marcin. – ¿Que mierda acaba de pasar?- Le pregunte al sujeto mientras bloqueaba la puerta con una silla. Quería explicaciones y las quería de inmediato. Marcin estaba inmóvil riendo nerviosamente mientras frotaba sus manos y murmuraba en un tono que no podía escuchar. – Lo siento pero no puedo quedarme en un barco en el que te atacan en medio de una comida. – Dije en voz baja mientras aseguraba que no pudiera abrirse la puerta desde afuera.

- Bien Marcin te lo preguntare solo una vez. Pero seré más claro ¿ok? ¿Qué tenia ese estofado y porque Youdar ataco a esa chica? – Pregunte con un tono más severo. Quería intimar a ese hombre para que me dijera todo lo que sabía.

El sujeto parpadeo repetidamente mientras hacia un gesto de sorpresa y burla.  -¿Que no lo ves? Sabía que abría uno en el barco. ¡Lo Sabia!- Dijo exaltado mientras se acomodaba en la silla.

- ¿Que sabias hombre? Explícame de una maldita vez que mierda es todo esto. – Levante mas mi voz  y di unos cuantos pasos hacia Marcin. Tras la puerta podía escuchar a alguien hablar pero ignoraba quien era o que decía.

- ¿No lo viste? Pero si se mostro justo frente a nosotros. ¡La comida! Yo use la comida para descubrirla.-

- ¿Le pusiste algo a la comida? Que mierda le pusiste maldito loco, habla ahora. – Grite molesto mientras tomaba uno de los tenedores de la mesa. Sabía que si la comida estaba envenenada no tenia tiempo que perder, pero era posible que si era veneno la causa de todo esto Marcin tuviera el antídoto.

El sujeto comenzó a tartamudear, parecía no entender porque yo estaba molesto o porque le hacia estas preguntas. Por mi mente pasaban pensamientos en los que veía como este sujeto podía haber envenenado la comida, esto me molestaba cada vez más y apenas escuche su respuesta esta ira exploto. – Si… pero… Esto no te interesa, Youdar es quien sabe, Youdar es el capitán.-  Respondió inocentemente el sujeto. Al escuchar esto, apreté fuertemente el tenedor y lo clave con todas mis fuerzas en la mano del sujeto.

Un grito muy fuerte alerto a los hombres en la cubierta quienes empezaron a golpear la puerta y gritar que abriera. – ¡Una mierda es el capitán! Ese maldito loco te dejo envenenarnos a todos y además ataco a uno de sus tripulantes. Si crees que me quedare sin hacer nada como esa chica, estas muy equivocado. – Exclame mientras presionaba el tenedor en su mano. El hombre comenzó a patalear y lanzo un golpe a mi rostro. Tuve que soltar el tenedor y me aparte hacia atrás para esquivar el golpe. – Quiero que me respondas de una maldita vez. ¿QUE MIERDA TENIA LA COMIDA? –  Grite molesto mientras miraba la cara de pánico de Marcin.

- Agua.- dijo el hombre tartamudeando y chillando del dolor.- Tenia agua bendecida... es… es para los demonios. –

- ¿Demonios? – Respondí mientras tomaba una bocanada de aire para tratar de calmarme. – ¿Estas diciendo que esa chica es un demonio? – Pregunte mientras me acercaba al sujeto de nuevo.  

- ¿Acaso no lo viste? ¡Es un demonio! tenemos que matarla. ¡Témenos que matarla ahora!- Grito mientras trataba de sacar el cubierto enterrado en su mano. Su respiración se hacia cada vez mas fuerte. Habían empezado a golpear la puerta tratando de derribarla y yo lejos de poder calmarme me estaba molestando más, no era solo por la comida, estaba molesto conmigo mismo por cometer un error tan estúpido –Confiar en este montón de gente, ¿En que estabas pensando Ruisu?- Me decía a mi mismo.

Fue entonces cuando de forma espontanea y sin pensarlo demasiado le di un golpe a Marcin en el rostro. Estaba muy molesto por lo que habia pasado, no solo por el veneno sino que ademas de todo esto. Marcin parecía estar en su propio mundo. El sujeto se cayó de su silla inmediatamente. Intento ponerse de pie pero sus piernas temblaban y termino en el piso nuevamente.

– ¡Nadie me dirá a quien Mierdas tengo que matar si no me paga maldito! La próxima vez que intentes tocar la comida o agregar siquiera una verdura extra. ¡TE MATARE!- Grite al hombre mientras sacaba mi daga y me paraba junto a el. En el fondo quería matarlo, quería matarlo a el y luego golpearme a mi mismo por el lio en el que me había metido.

Me quede mirando fijamente al hombre herido a mis pies y tras pensarlo mucho me di la vuelta y desbloquee la puerta. La mano con la que lo había golpeado me dolía. Era la misma que me había lastimado al escapar de Mirrizback. Salí caminando sin mirar a nadie, guarde mi daga y fui directamente hacia Necross, --Me voy de este barco y me llevare todo lo que invertí. Espero que entiendas lo que esta pasando aquí, Porque yo no, y no pienso navegar con dos dementes como Marcin y Youdar. – Dije en voz alta tratando de que no solo Necross me escuchara.

Inmediatamente los hombres empezaron a murmurar entre ellos. Algunos hablaban de bajar del barco como yo y seguir con sus vidas, Otros decían que debían ir a buscar al enano y ayudar a la chica. Algunos incluso hablaron de llamar a la guardia de la ciudad.

Mientras esperaba la respuesta del hombre del parche, algunos de los tripulantes entraron al comedor y encontraron desmayado a Marcin en el suelo. – Hey el encapuchado le dio una paliza a este idiota. – Grito uno con una risa nerviosa. Unos cuantos hombres curiosos se acercaron a donde estaba Marcin. Yo me mantenida firme frente a Necross esperando que, el único que quedaba a cargo y consiente me diera alguna explicación.

Pero el hombre del parche no me respondio. Fue entonces cuando decidí esperar al enano y hablar personalmente con el. – No fue veneno pero sigue siendo peligroso un capitán como ese.- Dije en voz baja para mi mismo.

- Encapuchado, nosotros también queremos saber que esta pasando. – Dijo uno de los hombres que estaba en cubierta.  

- Pues los dos hombres que están a cargo al parecer son mudos y el capitán esta haciendo quien sabe que en el puerto.  ¡Si se quieren ir no es mi problema!-Respondi con un tono sarcástico.– Creo que esperare al enano para que explique lo que acaba de pasar. Después de todo, Landemar promete mucho. – Pensé mientras me sentaba a un lado del camarote del capitán para esperar el regreso de Youdar.



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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Jue Mar 26, 2015 7:02 am

Cerré los ojos mientras me exhibían junto con algunas otras personas, estábamos encadenadas y aun que parecían mirarme como un animal, escuchaba algunas cosas cuando hablaban de mí, parecía no ser tan común que vendieran a alguien como yo en esta ciudad, aunque los comentarios apuntaban a que muchos no estaban convencidos de que pudiera realizar cosas complejas o inteligentes, mucho menos ir a comprar con una lista de mandado... aunque ciertamente no sabía leer ni los números lo cual me ponía algo triste al pensar que quizás tenían razón. Poco a poco las otras personas que estaban conmigo fueron siendo comprados hasta que llego mi turno de, me picaron con una vara a lo cual respondí dando un ligero salto y luego alejándome al escenario, era difícil moverse cuando tienes una de tus piernas encadenadas  pero aquello desafortunadamente no era extraño para mí.

Escuchaba como los precios por mi crecían poco a poco y lo único que podía pensar era el miedo que tendría si me tocaba una mala persona como mi dueña. Una voz sobresalió de entre las demás y el silencio se hizo entre los vendedores para luego ser interrumpido por un sencillo "¡Vendida!". Busque con la mirada con curiosidad y algo de miedo a quien pago por mi persona y me encontré con una señorita pelirroja acompañada de un hombre bajito y rebusco. Aquella mirada no duro mucho por que pronto me movieron para presentar a la siguiente mercancía mientras me ponían con las otras compras de los clientes y me senté a esperar a que me volvieran a llamar.

Las ventas terminaron y la gente empezó a ir por sus compras mientras y al parecer yo sería la última. Vi a la pelirroja ir con un señor mientras el otro sujeto venia hasta donde me encontraba, un par de señales y abrieron el grillete que estaba alrededor de mi pie lo cual se sintió bastante bien haciendo que mostrara una pequeña aunque nerviosa sonrisa. -Todo saldrá bien, quédate junto a mi.- No entendía a que se refería pero estaba segura de que si me intentaba alejarme me castigarían y eso me asustaba un poco, así que solo asentí con la cabeza y me coloque a su lado para luego empezar a alejarnos a paso rápido de aquel lugar.

Tenía cierta curiosidad del motivo por el cual me habían comprado, incluso parecía que habían pagado por mí una cantidad bastante grande de dinero y estaba algo nerviosa de que resultara que mi valor fuera menor al dado, mantenía la cabeza baja y trataba de desviar un poco la mirada para que no se darán cuenta de lo nerviosa que me encontraba aun que mis orejas caídas terminaban por delatar gran parte de cómo me sentía. Entonces de un movimiento rápido y sorpresivo la joven pelirroja se puso entre mi amo y yo. -¿Pyon?- Aquello me sorprendió un poco y mire a su rostro para tratar de entender sus intenciones. -¿Hum?- No entendía bien a que se refería con lo del engaño o el porqué de aquel comportamiento pero estire mi muñeca en su dirección para que observara un pequeño brazalete de metal que portaba. -¡Ah!- "Siempre que alguien pregunte tu nombre, muéstrales esto" me había dicho mi dueño anterior (El brazalete dice: "Soy Niris y me he extraviado, favor de devolverme a mi propietario, el Dr. Emil, medico de Physis").

Me detuve un poco para que pudieran verlo y una vez que terminaron de leerlo levante las orejas, ciertamente había mucho bullicio en un lugar como ese lo cual me incomodaba bastante pero a lo lejos entre todo el ruido me pareció escuchar a la persona que me había vendido algo molesta y dirigiéndose a nuestra dirección, aunque no podía verle. -¡Hum!- Jale la manga de la pelirroja señalando en dirección de donde provenían aquellos sonidos que sin duda sonaba a una persona molesta y me preguntaba si tenía que ver con el engaño que habían mencionado.

Me quede de pie sin saber que hacer hasta que el hombre dio un paso al frente y dio una señal para luego ser tomada de la mano por la joven pelirroja y empezar a correr. -¿He?- Aquello me asusto mucho pero no tenía ni idea de que estaba pasando así que lo único que pude hacer fue apretar lo más fuerte que pudiera la mano de la extraña y esperar que todo saliera bien, corrimos entre bastantes personas e incluso cruzamos por algunos callejones pero después de un rato se detuvo con lo cual me senté en el suelo bastante cansada. Necesitaba recuperar un poco el aliento y aun que mis orejas estaban alerta, no parecía escuchar nada peligroso.

Paso un minuto para que terminara de recuperar el aliento y observe a la joven para luego desviar la mirada y ver que me encontraba frente a un barco para luego regresar la mirada a mi acompañante ¿Aquí era a donde teníamos que llegar?
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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Vie Mar 27, 2015 1:16 pm

Cuando me interpuse entre Youdar y la chica, ésta parecía sorprendida, aunque seguía en silencio. Sólo parecía responder con interjecciones simples, que si bien cobraban un significado claro, por el contexto, eran muy cortas. ¿Quizás no sabía hablar?
Entonces vi cómo estiraba su muñeca a mi, y pude leer su nombre escrito, junto a una inscripción indicando su, supuse, dueño. ¿Quizás ha sido secuestrada?¿Quizás se escapó?¿O quizás dejó de ser su dueño?
Así que te llamas Niris ¿Eh? Bonito nombre, jejeje - Repuse tras leer la inscripción del brazalete, tras lo cual parece que Niris se puso en alerta, y señalaba hacia atrás con el dedo. Tomé de la mano a Niris y empezamos a correr, junto a Youdar el enano.
Notaba con firmeza la mano de Niris sosteniéndose de la mía, y también se dispuso a correr.

Atravesamos la ciudad, pasando por un montón de callejones estrechos, entre gentío de toda clase, y plazas, hasta llegar finalmente al puerto. Mi pecho se hinchaba y deshinchaba con rapidez, y notaba que estaba muy acelerada. No estaba para nada acostumbrada a correr así, y no paraba de tomar aire con fuerza, mientras me apoyaba la mano en la rodilla, inclinada hacia delante.

Observé a Niris sentarse, y observar a su alrededor. Me giré a un lado y a otro, y perdí de vista a Youdar. Me daba igual él.  No se merecía para nada mi atención, después de lo ocurrido.

Bajé la vista de nuevo a Niris, y me erguí, aún respirando de forma agitada.
- Tenemos que subir, Niris, a ese barco. Por cierto, yo me llamo Janna, así tendrás un nombre por el que reconocerme- Repuse intentando evocar una gran sonrisa, a pesar de que me encontraba en un punto que se concentraba el cansancio, la irascibilidad, y la ternura.

Empecé a subir la pasarela del navío, con Niris a mi lado, a paso lento, acompasado, pero seguro y decidido.

Cuando llegué a cubierta, me quedé pensando por un momento, antes siquiera de ir a dirigirme hacia nadie. ¿Ahora qué ideas tenían los demás de mí?¿Querrían lincharme?¿Cuidarme?¿Protegerme? No tenía ni la menor idea.
Para mi sorpresa, la primera persona con la que me encontré era el encapuchado, además de los hombres que se agregaron a nuestro viaje en la taberna, que estaban a su alrededor, alborotados y confusos.

Me volví hacia la chica, y me agaché para mirarle a los ojos, frente a frente
Escúchame Niris. Tengo que hablar con unos... caballeros, pero no quiero que seas partícipe de una conversación acalorada. Vete a proa, a la parte delantera del barco, ahora mismo no hay nadie allí, y no quiero que te metan en lo que pueda ocurrir ahora ¿vale?
Esperé a que me diera alguna respuesta, esperaba que afirmativa, y me fui hacia el grupo nuevamente.

Al parecer, los tripulantes quedaron sorprendidos de mi regreso, y observaban que padecía ligeras quemaduras por la piel, además de arañazos  por el brazo y pierna derechos, de haber sido arrastrada por el suelo.

Todos estaban callados cuando me vieron, y por un momento, el silencio se mantuvo en un delicado equilibrio, hasta que rompí el hielo.

Ya estoy de vuelta...¿Qué ha pasado aquí mientras estaba fuera?
Repuse con seriedad, cruzándome de brazos, y manteniendo la mirada fija en el hombre encapuchado, aunque la pregunta era en general.

El tuerto parece que ha enfermado, o algo así, y se ha encerrado en su camarote. No quiere decir nada ni hacer nada. Por otra parte... el cocinero ha recibido una paliza. Pero ahora te tenemos que preguntar ¿qué te ha hecho? No estás en tus mejores aspectos Dijo uno de los hombres, que parecía bonachón

Eso... no tienee mucha importancia. Me ha estado echando algo que me quemaba la cara, pero bueno, estoy aquí de nuevo, y estoy viva

Esa respuesta no debió sonar nada bien, porque se hizo el silencio.

Un hombre no debería hacer daño a una mujer.... No así. Algunos hombes hicieron gesto de querer machacar con los puños, pero entonces el hombre se acercó a mí y me preguntó, con sinceridad y calma.
Aunque.... Dijo que eras un súcubo ¿Qué es un súcubo?

Me quedé callada, y en silencio. Diera la respuesta que diera, no la iba a dar correctamente. Centré mi mirada en el encapuchado, esperando que me ayudase a manejar la situación


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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Youdar el Sáb Mar 28, 2015 12:04 am

-¡Corred!, ¡Rápido, al barco!- había dicho Youdar tras ver como la niña señalaba atrás.
 
Era de esperar, en cuanto la súcubo se había alejado de los esclavistas, estos percataron de que el pagaré era falso. El enano sacó su espada, y echó a correr tras las dos chicas, con Pelos trotando a su lado. La capa le molestaba al correr, y sus cortas piernas no daban para mucho, así que pronto perdió de vista a sus compañeras. Probó suerte metiéndose por un aglomerado mercado, confiando en dar esquinazo a los guardias.
 
Sintiéndose fatal por un pobre tendero, volcó todas las frutas que tenía sobre una mesa en el camino tras él, procurando ponerles el paso algo escurridizo a los guardias. Tuvo suerte, ya que, los mercaderes, en lugar de cerrarle el paso, se fueron directos a protestar a los guardias, reteniéndolos unos instantes, lo suficiente como para que Youdar y Pelos pudiesen ocultarse en una casa aparentemente abandonada.
 
Observó la calle durante unos minutos, viendo el ir y venir de los guardias. No fue lo suficientemente cuidadoso, y uno acabó descubriendo su cabeza barbuda asomándose por la ventana del lugar abandonado. Corrió hacia el piso superior de la casa, haciendo pasar a Pelos por una ventana, y rompiéndola a continuación de una patada para salir él mismo al nivel de los tejados de la ciudad.
 
Corrieron hacia el siguiente tejado, alcanzándolo Pelos con gran facilidad de un ágil salto, en contraparte a su amo, quien sintió como su estómago chocaba contra el canalón de la cubierta, dándole ganas de vomitar. Con algo de esfuerzo, pudo alzarse de nuevo, a tiempo de ver como dos guardias, de una gran zancada, demasiado larga para cualquier enano, conseguían llegar al mismo lugar donde él estaba.
 
Los hombres, a diferencia del cazador, no llevaban armadura, y eso favorecía a Youdar, ya que combatían con demasiado temor a ser alcanzados por la hoja de su espada de hierro forjado. Él contaba con su coraza de cuero, aunque hubiese deseado llevar su camisa de anillas.
 
El arma de uno de los guardias se dirigió directa al pecho del enano, pero en su camino se encontró con el filo de hierro. Youdar no perdió la oportunidad, al ver al hombre en desequilibrio, y lanzó con la mano libre un puñetazo a su costado. El guardia se tambaleó, y tubo que arrojarse a propósito al suelo, aferrándose a las tejas, para no verse rodando tejado abajo.
 
La prisa del enano le había hecho perder la posición ventajosa frente al otro atacante, que pateó su espalda, buscando el mismo objetivo que él había intentado con el primer guardia, derribarle. Por suerte, los enanos son mucho más pesados de lo que uno podría pensar por su altura, y la fuerza del golpe no fue suficiente para arrojar a Youdar hacia el nivel de la calle, aunque se raspó la cara y las manos al rodar por la cubierta. Ahora solo había un combatiente en pie, ¿o tal vez dos?
 
Pelos se unió a la batalla con fiereza, demostrando porque los gatos tienen fama de traicioneros, pese a su dulce aspecto. El guardia estaba en un equilibrio muy delicado, con ambos pies sobre la cumbrera, y no esperaba sentir aquellos dientes hundiéndose en lo más profundo de su tobillo desprotegido. Dio un respingo, perdiendo el control de su cuerpo, y, a diferencia del enano o del otro guardia, no encontró lugar donde asirse, cayendo a plomo desde una altura de dos pisos. Ni siquiera logró llevarse consigo al gato, pues este, mientras su enemigo estaba en el aire, lo usó como punto de apoyo y volvió al tejado. Con el porte que solo los felinos tienen, dedicó una última mirada al hombre que había osado dañar a su “humano pequeño”, el cual, al menos, había tenido la suerte de caer en el lodazal de una porquería.
 
Youdar consiguió ponerse en pie, ignorando la batalla que su mascota, que ahora lo miraba, acababa de protagonizar. No se preguntó qué había sido del guardia que lo había derribado, ni esperó a que el otro consiguiese ponerse en pie. Echó a correr hacia otro tejado, con Pelos tras él.
 
Acabaron llegando a una casa que tenía apoyada una alta escalera de madera. Pelos llegó al suelo saltando a lo largo de la escalera, y Youdar lo siguió con algo de dificultad. Con ambos pies sobre firme, el enano se sintió más tranquilo, y mucho más cuando se dio cuenta de que, en su loca huida, había llegado justo al puerto, a pocos pasos de donde se encontraba El Marcante Anciano.
 
Se acercó sigiloso al barco, cruzándose con una pareja que le cubrió de la vista de un conjunto de guardias que, maldita fuera su suerte, hablaban junto a la rampa de acceso al barco. El enano estaba tan centrado en los guardias que ni se percató de que la pareja eran Necross y Lucatel.
 
Youdar se ocultó tras unos barriles, confiando en que los guardias se marcharan pronto, pero estos no parecían tener intención de hacerlo. El enano esperó a que un grupo de marineros pasara entre él y los guardias, y corrió junto a la soga que amarraba el barco al puerto. Era lo más cerca que podía llegar sin alertar a aquellos hombres. Se quitó la capa, y la echó sobre la cuerda, confiando en que le protegiera las manos, y le indicó a Pelos cruzara.
 
El gato, con el equilibrio que caracteriza a estos animales, consiguió alcanzar pronto la baranda del barco desde observó como, cómicamente, su amo avanzaba con grandes dificultades, asiéndose con fuerza a la soga. Youdar, finalmente, consiguió pasar un brazo sobre la baranda, después una pierna, y por último el resto del cuerpo. Consiguió recuperar la capa con los dientes, y notó como su trasero daba un batacazo contra la cubierta de madera.
 
-Bueno, Pelos, parece que ya han acabado nuestros problema…
Al enano se le pusieron los ojos como platos, al ver como, su propia tripulación, lo miraba como si fuera un demonio. “Esa súcubo…”, pensó, pero no había tiempo que perder, porque la guardia podía hallarles en cualquier momento.

-¡Zarpamos ya mismo!- ordenó mientras se incorporaba, sin alzar demasiado la voz, procurando no alertar a sus perseguidores.



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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Ruisu EvandHell el Sáb Mar 28, 2015 10:11 pm

Mientras esperaba al Enano un debates azotaba mi mente. – Esto no pinta bien Ruisu…. Deberías bajar en este puerto.- Me decía a mi mismo mientras contaba el dinero que me quedaba después de la inversión que había echo al barco. – Solo tres monedas de oro… No puedo renunciar al viaje de esta forma.- Respondía tratando de convencerme de quedarme a bordo. Pasaba el tiempo y poco a poco me desesperaba por la tardanza del Enano. 
 
- ¿Que hacemos entonces? – 
 
- ¿Donde esta el capitán y que paso con la señorita Janna?-
 
- ¿Ya no iremos a Landemar? ¡Encapuchado respóndenos!-
 
Decían los otros tripulantes mientras se reunían todos en cubierta. Lentamente pasaba el tiempo y la desesperación en el barco se hacia mas tangible, mientras todos hacían teorías y murmuraban entre ellos yo me mantenía esperando en la puerta del capitán. 
 
- Una mierda esperar al capitán. No se ustedes pero yo me bajare de una puñetera vez- Dijo uno de los tripulantes mientras agitaba su mano al aire. Al escuchar esto me puse de pie para ver quien seria el primero en bajar, no me interesaban esos tipos pero quería saber si este viaje aun era posible.  Mientras miraba al grupo de hombres molestos pude notar que Necross no estaba entre ellos. – ¿Donde esta Necross? – Pregunte a uno de los sujetos mientras me acercaba al grupo.
 
- ¿Quien coño es ese tipo?- Respondió el hombre, con cara de pocos amigos. – ¡El tuerto! ¿Donde esta el tuerto? – Volví a preguntar sin levantar mucho la voz. El sujeto con quien hablaba llevo su mano a la cabeza y luego de pasar un minuto en silencio respondió burlándose. –Al parecer le bajo mal la comida. El tipo ese de la mascara esta con el en su camarote pero seguro tendrán que llevarlo a un curandero o algo así…- 
 
Esta respuesta empeoraba aun mas la situación, sin nadie que pudiera asumir el mando era cuestión de tiempo para que los tripulantes abandonaran el barco. Cada vez más se escuchaban insultos hacia el Enano y palabras de enojo por parte de todos. Aun no había decidido que hacer pero la codicia hacia las riquezas que prometía Landemar me hacían inclinarme por quedarme. Mientras estaba rodeado por la tripulación pude escuchar entre todo el ruido de sus voces el sonido de alguien subiendo por la rampa de desembarco. 
 
Di un par de pasos para alejarme del grupo de hombres amotinados y mientras miraba hacia la rampa pude ver a Janna subiendo con una niña sujeta de su mano. Me quede parado a pocos metros de la rampa viendo como la pelirroja hablaba con la niña y luego esta se iba corriendo a la parte trasera del barco. – ¿Esas son orejas de conejo? – Pensé mientras miraba como la pequeña se alejaba. 
 
Al ver a Janna de cerca pude notar algunas marcas de quemaduras en su rostro. La mujer respiraba con dificultad posiblemente por el cansancio de la “Discusión” con el Enano… Al pararse frente a los hombres de la tripulación estos rápidamente preguntaron como se encontraba y otras cosas. Claramente estaban preocupados por la mujer. Me quede en silencio viendo a Janna tratando de ver algún rastro de demonio. – ¿Sera prudente confiar en ella o tiene razón Marcin al querer matarla?- Me pregunte a mi mismo mientras escuchaba lo que decían los de la tripulación. 
 
-Aunque.... Dijo que eras un súcubo ¿Qué es un súcubo?- Pregunto uno de los sujetos mientras miraba con desconfianza a Janna. La mujer al escuchar esta pregunta se quedo en total silencio. Paso de tener algo de seguridad en sus ojos a una mirada nerviosa y esquiva, solo se quedo mirándome en silencio como tratando de que yo fuera quien diera la respuesta. Recordé entonces como ella me había ayudado en la posada y todo lo que había dicho Marcin cobraba sentido. 
 
– ¿Que clase de pregunta es esa? Aquí el único que no es humano es el capitán y ya nos explicara que fue lo que paso en la comida. ¡Por ahora los quiero ver trabajando! Ya parecen un montón de viejas chismosas. –  Al decir esto trate de parecer dominante y firme. No temía golpear a quien me molestara y eso lo sabían ya todos en la tripulación. - Solo por lo que paso en el Hada.- Murmure mientras esperaba que mis palabras dieran algún fruto.  
 
Todos al escucharme se quedaron mirándome de mala forma, Entre esos hombres todos eran mayores que yo en edad y experiencia. Estaba claro que no harían lo que les ordenara pero al menos había distraído la atención hacia la “Sucubo” 
 
-¡Zarpamos ya mismo!- Se escucho en el barco rompiendo con el silencio que reinaba. Era Youdar, quien había subido al barco en medio de la confusión y estaba dando “Ordenes” nuevamente. 
  
- ¡Ya lo escucharon a trabajar viejas chismosas! – Grite mientras miraba al Enano fijamente. Los hombres se mostraron dudosos al principio pero igualmente se pusieron a trabajar. Unos corrieron a levantar el ancla y otros a elevar las velas. En hora buena había llegado el Capitán, mire nuevamente a el rostro de Janna y mientras me quitaba la capucha de la cabeza decidí obtener la verdad de una vez por todas. - ¿Entonces…. ¿Que es un súcubo?- Pregunte en voz baja. Mientras todos se alejaban de nosotros. 
 
- Es.... una mujer excepcionalmente bella- Repuso con nerviosismo, cubriendo su boca con una de sus manos. 
 
-No creo que sea bueno jugar en este momento…. Solo responde.- Dije un poco molesto.
 
 - Bueno... te diré la verdad.... Pero escúchame, por favor, antes de nada- Respondió acercándose lentamente a mi. 
 
- Un súcubo es un demonio, que se alimenta de la fuerza vital de la gente para poder sobrevivir... Pero no mato a nadie... Sólo vivo de tener relaciones sexuales con la gente, eso es todo. Espero que no me juzgues- Respondió en voz baja mirándome a los ojos.
 
 
- Recuerda algo… Sea Demonio o Humano una daga en el cuello es letal. No tengo porque decir lo que eres pero espero que tampoco tientes a tu suerte.- Dicho esto deje a Janna en la cubierta y fui caminando hasta el “Capitán”  
 
 
 

 
El barco había comenzado a moverse. Me parecía extraño que abandonáramos el puerto de forma tan repentina pero como ya no tenía nada que hacer en ese pueblo decidí no darle mucha importancia. Ahora lo importante era hablar con Youdar y para eso usaría lo poco que sabia sobre su idioma. 
 
-Hey Enano... Hablo poco tu idioma. ¿Es demonio?- Pregunte en voz alta confiado porque nadie mas podía entendernos.


-Si, es un demonio- Respondió el Enano con una expresión de sorpresa, posiblemente porque no esperaba que un Humano conociera su idioma.

-¿Es peligrosa?-

-Yo que tu no dormiría con la puerta abierta.-

- Una orden y muere.- Exclame mientras ponía mi mano sobre mi daga.


-Déjala vivir, por ahora. Son súcubos, se alimentan de sangre o de fluidos, pero solo matan si desean hacerlo... Como cualquier persona, realmente. Tú solo vigílala.-
 
Dicho esto, me acerque al Youdar y con una sonrisa en el rostro le explique lo que había pasado con Marcin. – Creo que tendremos que hablar mas sobre esas cosas de demonios. – Le dije mientras me recostaba de la baranda del barco. Había sido un día estresante pero tenia la esperanza de que terminaría bien. 

- ¿Rumbo a Landemar entonces Youdar? - Pregunte mientras las olas azotando el barco.



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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Miér Abr 01, 2015 11:16 am

Observe a la chica pelirroja que se presentaba a mí con el nombre de Janna y me indicaba que debía de era hora de subir al barco a lo cual respondí asintiendo con la cabeza, sin duda se veía tan cansada o incluso más que yo pero aun así me ofreció una pequeña sonrisa a la cual respondí a su vez con una sonrisa tímida y desconfiada mientras le seguía por a la pasarela del barco.

En el barco se encontraban varias personas con apariencia poco amistosa lo cual me dio un poco de miedo, me acerque a Janna y me oculte detrás de ella para que no me vieran tanto. No me agradaba este lugar, quería estar en casa y eso me ponía un poco triste... mis orejitas bajaron hasta quedar colgando al pensar en ello y que temía que ese lugar llamado casa ya no existiera.

La joven se agacho buscando mis ojos para luego decirme lo que quería que tenía que hablar con los señores que estaban hay y que me fuera a la parte delantera del barco. Por la forma en que lo había dicho sonaba como que había algo malo que estaba pasando y eso solamente hacía que me pusiera más nerviosa al respecto pero sin otras ideas de que hacer simplemente asentí con la cabeza mientras veía como se retiraba hacia el interior de la nave.

Una vez que entro a la nave camine un poco por la nave pensando que era lo que debía hacer, por un momento pensé en simplemente salir de la nave pero los recuerdos de ser vendida de nuevo y aquel monstruo en el bosque simplemente hicieron que mirara con miedo esa posibilidad, yo... yo no podía sobrevivir sola y aun que sentía que me habían metido en un gran problema, por un momento me pareció que deseaban protegerme. Me daba un poco de miedo el equivocarme.

Agite mi cabeza quitándome aquella idea, no tenía elección y aun que no entendía bien que había pasado, ellos me habían comprado y si no quería ser castigada tenía que tratar de ser no tan problemática... Aunque eso no evitaba sentir un poco de curiosidad, así que me acerque a donde se encontraba Janna con el mayor sigilo que pude y me quede a unos metros escuchando lo que sucedía mientras me ocultaba detrás de uno de los barriles que estaban por el barco.

No había escuchado toda la conversación así que no entendía muy bien sobre que hablaban o que significaba lo que decían, hablaban de comida, quemaduras y viejas, no parecía tener mucho sentido, pero la conversación fue interrumpida rápidamente por mi amo ordenando a los demás a hacer algo lo cual era mi señal para alejarme y estar donde me habían dicho que estará en un primer lugar.

Empecé a escuchar los pasos de las escaleras subir al barco y corrí buscando un lugar donde esconderme aun que inevitablemente vi por un momento a mi amo antes de continuar, no es que tuviera la idea de que algo malo me pasaría, pero simplemente aquella gente extraña me asustaba un poco y sentía que estaría mejor si lograba pasar desapercibida por al menos un momento, eran demasiadas emociones para un solo día. Vi un pequeño espacio cercas de las escaleras que llevaban a una cosa redonda (el timón) y me acomode en una esquina acomodándome detrás de unas cajas que se encontraban por el lugar.

El barco empezó a moverse después de un rato lo cual me hizo sentirme un poco rara pero no le di importancia... pero después de que el sol cruzara un poco más el cuello me a sentir mal, como si tuviera algo corriendo dentro de mi pancita seguido de la sensación de desear vomitar, con lo cual termine recostándome en el suelo un poco más visible y sin duda no muy bien. -Hola pequeña ¿Qué haces aquí?- Escuche una voz y abrí un poco los ojos observando a un hombre que parecía bonachón y me miraba ligeramente sorprendido. -¿Estas mareada? ¿Es tu primera vez en un barco?- Pregunto de forma algo compasiva a lo que yo le respondía que sí, él poso su mano sobre mi cabeza para luego alejarse en dirección a la cosa redonda donde estaba mi amo. -Capitán, encontré a alguien, creo que tenemos una polizona mareada ¿Que hacemos señor?- Adiós a mi plan de pasar escondida desapercibida.

Off: Supuse que como nadie dijo nada de mi, los tripulantes no sabían de mi. También... es mi primera vez en barco así que no me siento muy bien (mareo por viaje).
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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Jue Abr 02, 2015 3:59 pm

Cuando me preguntaron qué era un súcubo, no pude sino tragar saliva, más nerviosa que un conejo ante una manada de felinos hambrientos.
Durante unos segundos hubo un intenso silencio, hasta que por fin, el encapuchado se pronunció, apremiando a los demás marineros a trabajar.
Los hombres no hicieron caso, hasta que Youdar, el enano, mandó zarpar el barco. Así que había podido llegar a tiempo.
Miré a mi alrededor, mientras oía al encapuchado repetir las órdenes de Youdar. Tras un momento de duda, los marineros se dispusieron a trabajar y a levar anclas, dispuestos a zarpar.

Entonces, cuando todo el mundo se hubo alejado, el encapuchado se quitó la capucha y pude observar el rostro de este hombre. Pude observar que tenía el cabello de un negro intenso, como el azabache. No lo tenía muy peinado, pero era bonito. Ahora pude también ver que parecía delgado, y su cara era una forma fácil de verlo, de piel clara, y ojos negros. Parecía bastante varonil.

Y ahora me preguntó acerca de qué era un súcubo. Tuvimos un diálogo acerca de ello, y el ahora no encapuchado, se marchó con una mirada iracunda, y no bonitas palabras dedicadas a mi persona.

En cuanto se fue, me quedé apesadumbrada y desolada. No quería ganarme el odio del encapuchado, cuyo nombre aún desconocía. Y probablemente, a este paso, nunca lo sepa

Entonces recordé. Había venido Niris conmigo y le había dejado sola. Miré a mi alrededor, y le llamé por su nombre, con timidez.

-Niiris ¿Niiriis?¿Dónde estás?-

Repuse andando hacia la parte delantera del barco, donde se supone que habría ido, si me había hecho caso. Pero por allí no estaba, así que volví atrás otra vez.

Cuando me acercaba a la parte trasera del barco, oí a un marinero hablar en voz alta.

-Capitán, encontré a alguien, creo que tenemos una polizona mareada ¿Que hacemos señor?-

Subí las escaleras a trote, y pasé al lado de Youdar, que se encontraba en el timón, y le devolví otra mirada iracunda, antes siquiera de que respondiera a esa llamada.
Me puse al lado del hombre y vi que Niris estaba tirada en el suelo, con mala cara.

Oh, tranquilo, es una chiquilla que ha venido a acompañarnos. La hemos salvado de una posible esclavitud indigna. No te preocupes

Repuse al marinero poniéndome junto a Niris y mirando al marinero con media sonrisa tierna.

El marinero, a pesar de su cara de buena persona, me miraba un poco desconfiado, pero suspiró despacio
Oh, ya veo. Bueno, está bien

El hombre se mantuvo cerca, tranquilo, pero observando.

Me senté en el suelo de piernas cruzadas, y recogí a Niris con los brazos, atrayéndola hacia mí, y apoyando su nuca en mi pecho, dejándola sentada ligeramente recostada.

¿Te encuentras bien? Se te ve mala cara, Niris. Perdona por haberte dejado sola

La chica-conejo respondió negando con la cabeza. Parecía que tendría mariposas en el estómago, a juzgar por su gesto.

Entonces se acercó el marinero nuevamente y me aconsejó presionar sus venas de la muñeca, a lo que respondí ladeando la cabeza.

Tomé la mano de Niris, y se la apoyé en la muñeca, haciendo una leve presión con la mano entera.

Entonces me volví hacia el marinero y mi expresión se agravó.
Aquí no va a morir. Por encima de mí, si hace falta

Repuse con la mirada penetrante, mirando a aquel marinero intensamente. No iba a permitir nada así con Niris, no mientras viviera.
Le puse las manos sobre la cabeza, y acaricié su cuero cabelludo con las yemas de los dedos con tranquilidad, cosa que relajó un poco mi semblante.

Me volví hacia Niris y susurré a una de sus preciosas y grandes orejas.
- Niris ¿quieres que te busque algo para que mejores del estómago? Sé un poco de herbolaria



OFF:
Al personaje que me habló en mi post le he llamado Braum, con esta foto (Sí, copia pega del LoL, pero para más facilidad)
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Cronología de Janna

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Janna Tanya

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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Youdar el Vie Abr 03, 2015 5:11 pm

-Será un viaje largo, Ruisu, y la nave no está en las mejores condiciones- fue la respuesta que dio Youdar al mercenario. El enano se mantenía firme al timón, una sensación que le hacía disfrutar como pocas.
 
-¿Que clase de tesoros nos esperan en Landemar?- dijo Ruisu, y el enano se sintió como si le estuviesen interrogando, aunque le consolaba saber que el asesino estaba realmente interesado en saber lo máximo posible sobre el viaje. Otra cosa le hubiese hecho sospechar.
 
-Imagínate lo que puede haber allí después de cientos de años-la voz de Youdar se elevó algo más de lo necesario, con la intención de que cualquier marinero a su alrededor pudiera escucharle sin problemas- El último lugar inexplorado de Noreth. Las leyendas dicen que los objetos mágicos no eran extraños para los landemarienses.
 
El enano consiguió atraer unas pocas miradas interesadas por parte de los navegantes, pero su interlocutor lo miró con desconfianza-Tú no pareces de los que solo busca oro. ¿Que esperas encontrar en Landemar?
 
-Soy un enano Ruisu. Si en algo no se equivocan las historias que tu raza cuenta sobre la mía es  en que hacemos lo que sea por oro- era la mejor excusa que podía ofrecerle. Los hijos de la roca tienen fama de avariciosos, y eso es algo que ellos mismos conocían. A pesar de que, a opinión de Youdar, esa fama era muy merecida en ciertos casos, la gente humilde de Baruk´Grund no compartía ese rasgo tan propio de los grandes señores bajo las montañas.
 
-Las historias de mi raza hablan de Enanos Mineros no de Enamos en alta mar...- “Es obstinado el rufián este”, pensó el carpintero, al que se le acababan las excusas. No quería darle una respuesta cortante al mercenario, porque, a esas alturas, parecía que él era el único escudo entre el capitán y una poco amistosa tripulación.
 
-Las minas están demasiado explotadas, y yo me he criado a medio camino entre un puerto y un barco.
 
-Comprendo... ¿Y que hay de la niña?-
 
-Nada. La niña es eso, una niña, y no me apetecía dejar que la vendieran como si fuera ganado- el enano no pudo ocultar su alivio al cambiar de tema.
 
-¿Una esclava entonces? No me digas que la robaron...
 
-Ellos nos la entregaron de muy buena gana, hasta que la súcubo se alejó y su influencia se desvaneció. Así que yo no lo consideraría un robo, es solo un trato donde una de las partes quiso cambiar los términos- muchos enanos no habrían sido capaces de hacer lo que había hecho él, por el estricto honor que suele regirles, pero Youdar tenía un concepto del honor distinto. Para un enano normal, ese rescate se debería haber hecho con veinte hombres armados y mucho derramamiento de sangre, pues huir de unos despreciables esclavistas no estaría bien visto. Para Youdar el honor estaba en salir victorioso de aquello sin haber tenido que segar ni una sola vida.
 
-Si... Tu rostro es testigo de lo bien que les salio todo- dijo Ruisu, sonriendo mientras contemplaba las heridas de Youdar.
 
-Te conozco desde hace poco, pero parece que tus tratos suelen acabar del mismo modo- respondió el enano. Hubo un momento de silencio, y el enano cambió la conversación hacia temas más serios. Debía averiguar cual era la situación real a bordo- Respecto a Márcin…-el enano carraspeó, aclarándose la garganta- quiero que quede claro que no apruebo lo que hizo, pese a que hubiese un demonio a bordo.
 
-Un grupo extraño el que tiene aquí, ¿No capitan?- el sarcasmo se apreciaba en la voz del mercenario- Un demonio, una esclava y un asesino
 
-Si, y lo mejor que tengo para controlarlos son un loco y un tuerto- al decirlo en alto, Youdar se daba cuenta de lo ridículo que sonaba.
 
-Pues del loco no me fiaría mucho y hablando del Tuerto..... Él ya no esta a bordo.
 
-¿Cómo? ¿Eso cuando ha pasado?- ¿habían perdido a Necross? Pero si él era quien había financiado aquella expedición…
 
-Cuando tu y la demo... Y Janna bajaron a buscar a la niña- Ruisu apartó la mirada por unos segundos- Necross enfermo y el de la mascara lo llevó a un curandero...
 
-Debemos volver al puerto. Ya pensaremos como evitar a la guardia.
 
-Yo en tu lugar no haría tal cosa, si regresas a puerto perderás toda tu tripulación. Además, es posible que te entreguen ellos a la guardia.
 
-Algo así me temía... que ciegos pueden resultar los humanos, sin ofender. ¿Acaso creen que un ser benigno se quemaría al beber agua bendecida?- Por cosas como aquellas el enano prefería a los tripulantes del barco de su padre. Los marineros humanos se creen que lo saben todo, los enanos son conscientes de que lo único que no desconocen es que morirán si no obedecen a su capitán. Aunque claro, uno no podía fiarse de un capitán humano…
 
-Nadie aquí sabía que era agua bendecida, y yo he tenido que "hablar" con Marcin para saberlo.
 
-En ese caso, como tu mismo has dicho, rumbo a Landemar. Tendré que demostrarles con trabajo duro que pueden confiar en mí.... y creo que lo primero será hacer que vean que puedo hablar pacíficamente con la "chica".
 
-No te confíes mucho Enano... Esa mujer es mas peligrosa de lo que parece y no precisamente por ser demonio- Ruisu miró al enano y le extiendió la mano- En mi tampoco deberías confiar.
 
-Apañados vamos, entonces- Youdar aceptó el apretón de manos. Extraño tipo de consciencia tenía aquel hombre que prevenía a otro sobre si mismo, aunque ,al menos, algo de consciencia tenía- Pero yo solo confío en alguien, Ruisu. Debe estar por algún lugar buscando comida que robar.
 
El asesino miró de un lado a otro- ¿Cual es su nombre?
 
-Pelos- contestó Youdar, con gran orgullo, no por el nombre, si no por lo magnífico del animal.
 
-Curioso Enano dueño de un gato... Sera un viaje interesante, solo espero no arepentirme de esto- dijo Ruisu, volviendo a sus quehaceres de a bordo.
 
-Ni yo...- se dijo a si mismo, aunque en voz alta, el enano.
 
-//-
 
-“Janna”, ¿no tienes tareas que hacer?- Youdar acompañó la pregunta con un movimiento de cabeza, indicándole que le siguiera. No había podido resistirse, y su tono había sonado demasiado irónico al llamarla por su nombre. Aquella había sido una de las primeras lecciones de Yeidrax, “los demonios no tienen nombre”.
 
La súcubo estaba sentada, con Niris sujeta, y su abrazo se aferró más al estómago de la niña- ¿Cómo sé que esas "tareas" me corresponden de verdad?- preguntó. “Cree el demonio que todos vienen del foso”, pensó Youdar, ¿acaso pensaba que iba a dañarla delante de todos, después de permitir que volviera a subir a bordo?
 
-Te corresponden. Es aquí mismo, en cubierta.
 
- Hmm...-“Janna” susurró a los oídos de la pequeña- Espérame, Niris. Si quieres, ve a mi camarote, es el primero que hay al pasar la puerta de entrada a camarotes. Túmbate y relájate ¿vale?- Entonces la besó la sien suavemente y le soltó despacio, se levantó y cruzó de brazos frente a Youdar, esperando que marcara el camino.
 
Se alejaron un poco, todo lo que podían de oídos indiscretos, aunque a la vista de cuantos trabajaran en cubierta-¿Piensas seguir a bordo?- dijo el capitán con cara de pocos amigos.
 
-Tengo que proteger a Niris…
 
-Cuento con ello- Debía ser sincero consigo mismo. El demonio era la mejor protección que podría tener la conejita en alta mar, pues, cuando la sed, el hambre, y los bajos instintos de los marineros empezaran a solicitar a sus cuerpos que los apaciguaran, éstos pasarían sin dudar por encima de aquella inocente criatura; aun así, había otro tema que preocupaba a Youdar- ¿Qué hay de tu alimento?
 
-Me buscaré la vida... Siempre puedo mendigarle a alguien por su generosidad, o conseguirla mientras duermen de forma indolora. Pero sobreviviré- “no las tengas todas contigo”, pensó el enano ante la última afirmación de la chica.
 
-Eso me temía-se llevó la mano inconscientemente al cuello, rascándoselo, consciente de la forma “indolora” a la que ella se refería- No harás eso. Puedes alimentarte de quien quieras con su consentimiento, pero nada de excursiones nocturnas.
 
Ella esbozó media sonrisa- Perfecto pues. ¿Alguna cosa más?
 
-Solo recuerda- dijo Youdar, hablando muy despacio, pues quería que aquello quedara bien grabado en la mente del demonio- éstos pueden no saber lo que es un súcubo, pero oídos tienen, y por mucho que desconfíen de mi, sabré hacer que me crean. Deja que le ocurra algo malo a esa niña, o trama algo contra quien sea, y será el final. ¿Comprendido?
 
-Lo mismo puedo decir yo. Ni se te ocurra tocar a Niris. YO me haré cargo de ella. Si le tocas un pelo, te destrozaré como me entere- repuso frunciendo el ceño, mientras sus ojos rojos parecían arder como las llamas del foso.
 
-¡Ja! Me gustaría verte intentándolo- ¿Qué se creía?, la había destrozado desarmado y era un demonio inferior. El enano, definitivamente, no iba a perder el tiempo en escuchar amenazas vacías- Ahora ponte a hacer algo útil.
 
-No trates de provocarme, enano....- “Janna” parecía dispuesta a ser tomada en serio, y sus ojos se tornaron de un tono amarillento.
 
-Escúchame atentamente, demonia- el enano se acercó todo lo posible a ella, ignorando la diferencia de altura, acercó su boca todo lo posible al oído de la chica- Llevo más de treinta años matando a los tuyos, así que eso no va a asustarme.
 
-Sólo te digo que tengas cuidado... Porque los demonios son impredecibles ¿Verdad?
 
-Sois muy predecibles. Cuando se os degolla, morís. Aún no conozco a ninguno que sea impredecible en ese aspecto.
 
-Yo sí. Los mal llamados "demonios" liches.
 
-Pero tú no eres uno de ellos, ¿verdad?
 
-No lo necesito. Pero eso da igual. Simplemente no me toques, ni toques a Niris. En cuanto acabemos con esto, me la llevaré
 
-La cuidarás mientras estemos a bordo. Después ya veremos.
 
-¡No!- Repuso la demonio acercándose a Youdar, mirándole a los ojos con intensidad, apretando los puños- Yo me la voy a llevar.
 
-No se irá contigo al foso. Hará lo que desee hacer, ¿no lo recuerdas? Ahora es libre. Todos los demonios sois igual de asquerosos, siempre deseais imponer vuestra voluntad sobre los débiles- la furia del enano iba en aumento.
 
-YO no vivo en el foso. Y es una niña. Quiero que sea libre, pero necesita educación y cuidados. No podemos dejarla sola así porque sí. Pero si tanto dudas de mi fuerte deseo por cuidarla ¿Por qué no le preguntamos a ella cuando todo acabe?- ¡Ja! ¿Otra amenaza en vano más?
 
-Incluso un niño es capaz de ver la verdadera cara de un demonio durante un viaje tan largo. Hasta entonces, compórtate- el enano dio media vuelta y se alejó. No había dado ni dos pasos cuando pudo escuchar a sus espaldas.
 
-Bien. Te vas a comer tus propios mocos, Youdar.
 
-Ya veremos...- dijo el enano mientras seguía caminando.
 
-//-
 
La tarde comenzaba a echarse sobre El Mercante Anciano, y tras largas horas internándose en la profundidad del océano, el enano decidió dejar el barco al pairo. Ya prácticamente no quedaba nadie en cubierta, Pelos había ido a buscarle varias veces, con los ojos enrojecidos de sueño, y además, el enano tenía hambre.
 
Antes de ir en busca de alimento, fue, acompañado por el gato, a la improvisada enfermería en la que se había transformado el cuarto que antes ocupaban Necross y Lucatiel. Allí un hombre cambiaba el vendaje de la mano de Márcin, mientras otro los observaba.
 
-Youdar. Buen trabajo- dijo el loco cazador nada más ver al enano.
-Capitán- comenzó a decir el que observaba como vendaban a Márcin- ¿Por qué la ha dejado volver a bordo?
-Ishkem- le llamó la atención quien realizaba la cura- Eso no te importa.
-Bah, cállate, Veil, solo estoy teniendo una amistosa conversación con el capitán- tras aquello, se dirigió de nuevo a Youdar- Si necesita darle otra lección, bueno, creo que puede contar conmigo.
 
El enano comenzó a hacerse una idea en la cabeza, y no era buena precisamente. Aquel marinero parecía estar de su lado, pero su ofrecimiento no implicaba precisamente buenas intenciones. Decidió que no le quitaría al tal Ishkem un ojo de encima.
-Por el momento no será necesario, Ishkem, pero tu devoción es encomiable.
-Gracias, señor- dijo mientras se ponía en pie. Era bastante alto, y aunque su postura era relajada, el brazo derecho siempre tenía la posición idónea para desenfundar su cimitarra en cualquier momento- No haga mucho caso de Veil, éste es su primer viaje, y aún no entiende bien el código de los hombres de mar.
-Descuidad, marinero- le dijo Youdar, haciéndose a un lado para dejar al otro abandonar el camarote.
 

Éste es una buena pieza”, pensó el enano, y olvidándose por un momento del hambre, fue a buscar a la pequeña Niris. Debía saber cuanto antes a que horas podría verla sin la súcubo molestando, porque entre su influencia y la de hombres como Ishkem, poco iba a durarle la inocencia.


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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Ruisu EvandHell el Lun Abr 06, 2015 12:57 am

Luego de hablar con el Enano muchas dudas habían desaparecido de mi mente, pero otras habían surgido: ¿Youdar tendrá problemas con Janna? ¿Qué busca de verdad el Enano en Landemar y porque no me termina de convencer su historia? ¿Estará de verdad enterado sobre los peligros de este viaje? ¿Yo lo estoy? y la pregunta más importante de todas. ¿Pelos es hembra o macho? Estas preguntas rondaban por mi mente, era frustrante no tener completamente claro en que me estaba metiendo. Pero ya habría tiempo para saberlo.
 
Caminaba por la cubierta viendo de reojo a los tripulantes, muchos de esos hombres se conocían de mucho antes de subir al barco y hablaban entre ellos en pequeños grupos. Mientras tanto, el “Capitán” solo se concentraba en el timón, junto a el, la niña y Janna dedicaban a mirar las olas y juguetear.
 
- Supongo que será un viaje largo.- Me dije a mi mismo al terminar de ver la cubierta. Mire al cielo para tratar de calcular cuantas horas de luz quedaban. – Ya es tarde para regresar a puerto…- Me quede inmóvil un par de minutos pensando en lo que estaba por venir. De improviso uno de los tripulantes pasó a mi lado golpeándome con su hombro fuertemente. – Si te quedaras estorbando mejor quítate.- Dijo con mal humor el sujeto. Mire a mí alrededor y me percate que algunos tripulantes me miraban sonriendo. – Si claro, Disculpa. – Respondí mientras caminaba a mi habitación. A mis espaldas podía escuchar algunos murmullos y burlas, pero tenia que contenerme... No podía solo golpear a todo el que me molestara y menos si estaba por pasar largos meses con ellos.
 
Al llegar al corredor de los camarotes vi que la puerta de la que había sido la habitación de Necross estaba abierta. Al ver esto la curiosidad me impulso a echar un ojo en la habitación. – Hoo… Así que aquí te metiste.- Pensé al ver que Marcin estaba dormido en una de las camas. La habitación estaba un poco desordenada y pude ver que habían improvisado una especie de  enfermería.
 
En la habitación estaba un hombre limpiando las vendas de Marcin. Ese hombre al verme en la puerta, se puso de pie y se acerco a mí. – Tremenda paliza le has dado encapuchado. – Dijo, tratando de disimular una sonrisa.
 
- ¿Que quieres? – Pregunte sorprendido, era el primero de los nuevos que me dirigía la palabra.
 
– Nada… ¿Solo quería preguntar porque a sido todo eso? –
 
Me quede un momento en silencio y al no poder pensar en una respuesta decidí solo ignorar la pregunta y marcharme a mi habitación. – Bueno… Si esta cansado hablamos en otro momento. – Exclamo el sujeto mientras me alejaba de el.
 
Al llegar a mi habitación cerré la puerta con seguro y moví la “cama” para bloquear la puerta. – Sera mejor dormir un rato.- Dije, mientras me quitaba el bolso y la capa de encima, desabroche mi cinturón y me quite las botas para luego dejarme caer en la cama.
 
Era la primera vez que me sentía cómodo en esa habitación y no sabia bien el porque. Me quite la camisa y me quede un rato mirando el techo. -¿Alguna vez fuera viajado en barco estando en el gremio? – Me pregunte a mi mismo con una sonrisa en el rostro, luego de un rato me quede dormido.
 
Los días siguientes pasaron rápido y poco a poco el ambiente en el barco se torno mas pesado. Youdar y Janna no hablaban entre ellos más que para intercambiar una o dos palabras. La súcubo cuidaba celosamente a la pequeña y no dejaba que nadie se acercara mucho a ella. Esto, causo mucho rencor entre algunos tripulantes los cuales hablaban entre ellos sobre lo inútiles que eran las mujeres en el barco.
 
Pase casi todos los días durmiendo en el día y despierto en la noche vigilando el barco por “orden” de Youdar. Mientras hacia mis rondas podía escuchar como algunos hombres insultaban o se burlaban del “Capitán” y hablaban de lo “jugosas que estarían las chicas.” En un par de ocasiones me acerque a ellos pero estos lejos de cortarse, me invitaban a la conversación. – Hey… Pero si es nuestro amigo el Mercenario. ¿Cuánto cobrarías por matar a una Niña?- Decían muchas veces en tono de burla.
 
Algunos incluso buscaban pelea por las razones más estúpidas, pero lejos de seguirles el juego me abstuve a golpearlos y solo los ignoraba. Mientras seguíamos navegando, poco a poco fue mermando la comida y el agua. El licor fue lo primero en terminarse y esto impulso a muchos de los hombres a volverse más agresivos y desafiantes con el “Capitán”
 
- Por buenas razones los Enanos no salen de sus agujeros. Ese Youdar no sabe ni a donde coño vamos. – Decían algunos, mientras que otros hacían bromas aun peores. 
 
A veces en la noche veía como Janna salía de su habitación y sin decir palabra se metía en los cuartos de algunos tripulantes. Supuse que era por su “alimentación” muchos rumores se crearon a partir de esto. Algunos hombres decían que eran espíritus del mar que venían al barco a chupar las almas por acercarse al Triangulo.
 
El Triangulo era un espacio en el mar famoso por los cambios climáticos que se presentaban. Se supone que aun que fueras un marinero veterano, todo lo que hubieras aprendido en tu vida era inútil en esas aguas, tormentas eléctricas, ciclones y granizo eran cosas que pasaban en un buen día. En algunas ocasiones el mar parecía congelarse en el tiempo, las corrientes de aire necesarias para navegar se extinguían por completo y no se podía ver ni una ola en el agua. Cuando pasaba esto, podían verse restos de madera provenientes de otros barcos que habrían visto en estas aguas su final. Entre los restos de otros barcos que pude ver distaban algunos con marca de garras o con colores extraños.
 
Youdar me dijo en una ocasión que esto era solo la entrada al Triangulo y mientras mas nos acercáramos peores serian los peligros que enfrentaríamos. Buenas palabras tienen los Enanos para calmar los nervios de sus compañeros. Era extraño pero el tiempo en el barco había cambiado la persecución que tenia del “Capitán” Una vez al día me despertaba e iba a la cabina a hablar con el, sobre lo que había visto y escuchado en la noche. Estas conversaciones empezaban de esa forma y terminaban por ser clases del idioma de los Enanos. – Nunca dejes a un Enano ser tu maestro.- Esto lo aprendí de la mejor manera. Cometiendo el “Error”
 
Aun que la relación con los “nuevos tripulantes” era mala. Entre los primeros en el barco había una especie de compañerismo; Youdar hablaba poco con Janna pero cuando lo hacia preguntaba por la pequeña, Janna se preocupaba por la comida de la chiquilla y en ocasiones me preguntaba sobre como veía el barco. Y yo por mi parte me concentraba en aprender lo más posible del Idioma de Youdar y de vigilar a todos en el barco. – Es extraño que el Enano me diera este trabajo a mí…- Pensaba en ocasiones. Claro, entre la tripulación no habían muchos que parecieran confiables. Pero… darle este trabajo a un Mercenario era algo arriesgado.
 
Los días más monótonos del viaje fueron esos; Despertar en la mañana, hablar con Youdar, saludar, Comer y a dormir. En la noche despertar vigilar hasta que viera el sol salir y de regreso a la cama, a dormir para empezar de nuevo la rutina.
 
La mañana del treintavo día en el barco, inicio con un escándalo en la cubierta. Al parecer un hombre llamado Braum estaba peleando con otro de los tripulantes, al escuchar esto me vestí lo más rápido que pude y Salí corriendo a ver que sucedía.
 
-Maldito cobarde si cuentas algo serás el primero que matare. – Grito el otro sujeto apuntando a Braum con una daga. Mire alrededor buscando al “Capitán” pero este no estaba presente. Solo pude ver a Marcin parecía nervioso viendo la situación. Me acerque al loco y lo mande a buscar a Youdar, al escucharme el sujeto puso mala cara pero luego de unos segundo salió corriendo a la cabina del “Capitán”
 
- ¡Eso no esta bien! Eres un Traidor y ellos se enteraran. – Respondió Braum mientras caminaba en círculos mirando a los ojos de su enemigo. Levante la mano buscando tomar mi arco pero me di cuenta que lo había dejado en mi habitación.
 
- ¡Eres un idiota! Todos sabemos la verdad y lo que pasara. Si dices algo solo harás que pase antes. –
 
Los otros hombres estaban haciendo un círculo alrededor de la pelea y alentaban al otro sujeto a atacar. – ¿Que mierda esta pasando, De que mierda hablan estos idiotas?- Pensé mientras me habría paso entre el muro de hombres para acercarme al circulo. 
 
- Hey pero si es nuestro amigo el Mercenario.- Dijo uno de los sujetos. Al escuchar esto algunos hombres se hicieron a un lado para dejarme pasar.
 
- ¿Que se supone que es esto? – Dije molesto y colocando mi mano sobre la daga. -¿Los payasos dan espectáculos tan temprano? – Replique mientras tomaba a Braum por el hombro y lo empujaba para que se fuera.
 
- ¡Ruisu! Ellos quieren….- Braum se quedo un par de segundos en silencio y luego de esto, fue callado por el otro sujeto. – ¡Maldito traidor!- Grito el otro hombre mientras se abalanzaba sobre Braum con la daga en la mano.
 

Mientras el hombre se acercaba, por mero instinto al ver que su mano pasaba frente a mi la sujete con fuerza y mientras la empujaba hacia abajo le di una patada en una de sus piernas haciendo que perdiera el equilibrio y azotara la madera del barco. Una vez en el suelo me senté sobre su cuerpo y le quite el arma. Sujete la daga con fuerza y puse el frió acero sobre su garganta. Al hacer esto muchos de los hombres amagaron para ayudarlo pero al dar el primer paso fueron interrumpidos por Youdar.



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-And i feel safe.- 
-Because i know i'll kill my enemies when they come.-


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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

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